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CAPITULO 7: ASESINATO DEL PROFESOR DE MATEMÁTICAS

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SE reunieron en el solar inmediatamente después de comer. Era viernes, cerca de las tres de la tarde. No sabían si ir a estudiar o ponerse a jugar para bajar la tensión y los nervios. No había nadie por allí, estaban solos. —¿Qué hacemos? La pregunta de Luc no tuvo respuesta inmediata por parte de Adela y Nico. No tenían ni idea. Estudiar en viernes por la tarde después de acabados los exámenes haría que sus padres se preguntaran si estaban enfermos, o locos, o las dos cosas a la vez. Pero perder el tiempo cuando al día siguiente se jugaban el ser o no ser en aquella extraña competición de pruebas matemáticas y lógicas... —¿Qué nos estará preparando? —musitó nerviosa Adela. —Ya visteis los juegos de ayer —dijo Nico—. Eso del cero en una multiplicación, lo del tercio y medio, lo de los lados que suman quince... Seguro que se sabe un montón de trucos así. —Pues como se nos crucen los cables, vamos listos —recordó Luc. —¿Crees que nos vamos a bloquear los tres? —dudó Adela. —Por lo menos estaremos juntos, tendremos tres cabezas para pensar, nada de estar sentados y con la tensión de un examen normal, y además podemos hablar, incluso ir a casa, coger el libro, los apuntes y resolver cada problema con calma —se animó Nico. —Ha dicho algo de un límite de tiempo —insistió en ser agorero Luc. —Vamos a ser optimistas, ¿vale? —protestó Adela—. No será sencillo, habrá trampas, pero el Fepe ha demostrado que está de nuestra parte y que es un tío legal. Si suspendemos será porque somos burros y ya está. Pero algo me dice que vamos a conseguirlo. ¡Es un juego! —abrió los brazos tratando de insuflarles ánimo. Luc y Nico la miraron con poco entusiasmo. —No, si jugar, jugaremos —reconoció el segundo—. Pero ganar...


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CAPITULO 7: ASESINATO DEL PROFESOR DE MATEMÁTICAS by Eva M Perdiguero - Issuu