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La llamada del forastero Autor: Escritor_s Abril 2014 www.peripeciasdeautor.blogspot.com

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La llamada del forastero Crecí en el seno de una familia bastante religiosa, desde muy joven se me había enseñado a orar todos los rezos tanto en español como en latín, y en algunas veces incluso en otras lenguas europeas. Mi habitación por más que hiciera algo, siempre la llenaban de símbolos colgantes y de retratos que eran réplicas pintadas al óleo y acrílico por artistas profesionales, con marcos de oro… pero he olvidado los nombres de aquellos personajes. De cualquier manera, las creencias siempre tuvieron una parte importante de mi vida. Los colegios a los que asistí fueron siempre orientados a los devotos, pero recibían represalias constantes de aquellos que pensaban que nada de lo que un clérigo pueda enseñar, tuviera valor alguno. Pero con el pasar de los años fue muriendo poco a poco el poder que tenía esta iglesia y eventualmente se fue olvidando y convirtiéndose en un dogma débil. Nuestras enseñanzas fueron el objeto de befas cada vez más oprobiantes y empezamos a ser hostigados por otros creyentes y ex creyentes, algunos presbíteros no soportaron esto y se quitaron la vida. Varios templos y monasterios fueron cerrados. Derrumbadas sin piedad fueron las estatuas y fuentes dedicadas a nuestras más hermosas diosas. Sentíamos que nuestros enemigos se regocijaban enconosamente al ver nuestro sufrimiento. E imaginábamos los rostros sardónicos y efusivos de los demonios y ninfas, asomándose desde las tinieblas. …………………………………………………………………………………………………….. Quise no ser testigo de esta decadencia y me salí de mi pueblo natal… Me mudé por completo a una semi-ciudad (le digo así porque no había mucha gente), bastante tranquila, la cual fue famosa por albergar recuerdos vívidos de una sangrienta guerra que tuvo lugar hace medio siglo. En esos días, era apenas un estudiante de medicina, una profesión que despertaba respeto y admiración. Tenía en cuenta que me faltaba poco para completar mis estudios y que mi religión tenía que ser conservada en total secreto, por lo que no se la mencioné a nadie. Pero no lograba contener mis rezos y devociones al espantarme cuando vi por primera vez las tumbas de los héroes de guerra, y más aún cuando vi el estado del único hospital que se hallaba ahí. -Amigo Enrich – dijo una voz cordial – Eres bienvenido aquí en mi humilde hospital, espero que sepas apreciarlo. Y quiero que entiendas, que es tu deber el mejorarlo ya que en unos años, quedará a tus manos… Era el director del hospital Howard, quien era un pariente lejano mío, él prometió tener discreción sobre quién era y de donde vengo. Y después de recibirme en su oficina, me mostró todo lo demás de hospital, pero mientras andábamos por los largos pasillos me dijo: -Por fortuna, en estos últimos meses ha habido poca necesidad de atender casos serios como cirugías graves o enfermedades terminales (no me agrada que se queden más de tres noches), necesito que me ayudes con…2


Y me dijo unos cuantos deberes para los que yo estaba capacitado perfectamente para llevar a cabo. Pero en el transcurso noté que habían varias habitaciones abandonadas, por las ventanas entraba la feroz maleza que provenía de los arcaicos jardines, el polvo entraba a montones y hacía figuras cristalizadas en los vidrios. El olor a las medicinas caducas era inaguantable y mareador, había empezado a sentir nauseas y me evocó el recuerdo de las peores enfermedades y de miembros gangrenados que son de los soldados de la guerra… “¿Por qué los guardaron?” Ahí me arrepentí por dos segundos, el haber estudiado medicina… …………………………………………………………………………………………………. Ya había caído la noche y Howard y yo tuvimos una muy deliciosa cena que consistía en un pollo rostizado, sopa y de postre; pastel de manzana. Demasiado abundante y poco recomendable para la hora de dormir, pero estaba tan hambriento que parecía que no había comido en días. -Ya conoces el camino a tu habitación Enrich, buenas noches. – Una escueta despedida. Howard se veía con prisa y se encerró en su habitación. …………………………………………………………………………………………………… Al poco tiempo me acomodé perfectamente. Todas mis pertenencias habían llegado, pero tuve que abstenerme de llevar los preciosos retratos que tenía. Hice la oración de la noche e intenté dormir. -Espacio Una habitación desconocida y que había sido ocupada por cientos de extraños anteriormente. De alguna manera se sentían las emociones y experiencias de los otrora ocupantes. En un principio escuché una dulce voz que me hablaba de cerca; era la de la mayor de las diosas de mi creencia, nunca me había ocurrido hasta en ese momento, pero se sentía tan real… era hermosa y cargaba consigo un aurea misteriosa, me perturbaba ver lo enojada que se hallaba. -Enrich, veo que nos has abandonado.- me dijo mi diosa en reproche. -No lo he hecho, fueron ustedes... no sé con qué derecho vienes a aparecerte enfadada, cuando es claro que solo aparecen para que les recemos y sacrifiquemos. -¡Calla mortal! – me dijo – nosotros hemos vivido desde siempre, ninguno de los tuyos debería de atreverse a cuestionarnos. Yo soy quien decide sobre la vida y la muerte (ese era su atributo) y mis hermanas son las que deciden lo que es justo e injusto.

Todo mi respeto hacia ella desapareció por completo en un instante, sentí rabia como jamás la había sentido, así como el valor y arrebato como para desafiarla; 3


-¡Entonces si tu poder es real; mátame!- grité- Vamos, que no tengo toda la noche, supuestamente tú decides entre la vida y la muerte, pero estoy seguro de que no eres más que un delirio exasperante, producto de mi imaginación turbia.Esperaba a que me respondiera de manera violenta, pero lágrimas cayeron de su rostro. Era bastante sensible por lo visto y por ende se marchó. Ni un rastro dejó y al instante mi habitación quedó sumida en la mayor de la oscuridad. Empecé a sentir calor y tardé en conciliar el sueño. …………………………………………………………………………………………………. Al día siguiente pude empezar a hacer mis tareas de la manera más enérgica. -Nuevo hogar, nueva vida, nuevos deberes-me dije No tardé mucho en acostumbrarme, pero el aura ominosa seguía presente. Durante el día alcancé a ver una placa que estaba en la sala de enfermería: “Aquí empezaron y terminaron las vidas de decenas de soldados valientes que lucharon hasta dar su último aliento”. Y arriba de esta un busto de uno de los “héroes” de la guerra, con ojos separados y pequeños y con un extraño cabello natural y vellos faciales reales… Daba la impresión de que intentaron que se asemejara a una vida real, era un trabajo tétrico y a la vez fascinante por el gran detalle que le pusieron, una verdadera obra de arte. Una vergüenza era el habitar en un lugar y sin conocer su historia, eso solo es admisible en niños. Le pregunté a Howard, para que me contase como es que sucedió aquella guerra, y este me contestó muy orgulloso, casi como si hubiese sido un logro propio. -Ah, fue una batalla sin igual la que se libró por estos lugares. Hace cincuenta años (hoy se cumplen), el gobierno insistió en que debíamos abandonar esta tierra para que la pudieran utilizar exclusivamente como una zona de excavaciones porque pensaron que aquí hay un yacimiento de petróleo. Iban a forzar a los pobladores a que vendieran sus casas por cantidades ridículas de dinero y que abandonasen el pueblo, así quedando a la suerte.-¡Cáspita! De esto no me sabía nada.- dije francamente asombrado. Howard continuó: -Como sea, estábamos en la total desventaja, nuestras armas no tenían el poder que la del gobierno. Ellos de un balazo desplomaban nuestras paredes… y nosotros con un cartucho apenas y matábamos a uno de los suyos.

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La desesperación era evidente, en una sola semana se diezmaron nuestras armas y recursos… pero no soldados. Nos cuidábamos como una familia, usamos este hospital como cuartel. Nos turnábamos para vigilar y la habitación en la que vives ahora era en dónde hacíamos nuestro consejo.(Noté como Howard se levantaba de su silla de manera exhaltada.) -Y cuando supimos cual era el último de nuestros recursos, supimos que ganaríamos con el… Howard sacó de su escritorio un ícono que era de los que yo solía rezar. Y los tomó con sus dos manos, lo apretó desesperadamente y me lo mostró. Y siguió: -Esto fue lo que causó su perdición y nuestra victoria. Una noche nos reunimos y vendimos nuestras almas para que aseguráramos nuestra victoria. Rezamos para que una lepra les infestara, y así fue… En dos días ninguno de ellos pudo dar un solo paso, pero algunos de los nuestros también se infectaron,, y tuvimos que matarlos. Terminó siendo una masacre peor de la que imaginamos, pero los nuestros se sacrificaron de forma voluntaria… -¡Basta! – le contesté- Por hoy fue suficiente, yo… gracias. …………………………………………………………………………………………………… Me retiré asqueado a mi buhardilla, pensé que era una broma de mal gusto, o que Howard estaba empezando a perder la cabeza. Me fui sin cenar y sin tomar las tazas de café que tanto me gustan (adoro el café). Los pensamientos reverberaban en mi cabeza y no dejaba de sentir que estaba siendo observado, que alguien estaba esperando a que me calmase para aproximárseme. Y que estaba del otro lado de la puerta del cuarto. No sabía cuánto tiempo duraría así, solo deseaba que terminase lo más pronto posible. Casi me orino del miedo y sentí la sangre y el sudor fríos que recorrían mi cuerpo por dentro y por fuera. “Rayos, quiero largarme de aquí”. Pero nadie a quien acudir… todo este tiempo estuvimos venerando a un demonio, no eran dioses, eran seres abyectos que se disfrazaban para gozar del dolor ajeno, debí darme cuenta antes. Salí del hospital en plena noche y anduve vagando por varias horas, la sensación ominosa jamás se me despegaría, tendría que lidiar con ella de por vida, por eso la otra noche recibí ese llamado, querían que siguiera siendo un devoto, porque eso es lo que más deseaban. Pero ahora debo huir, las tinieblas se aproximan y no quiero ser la próxima cabeza usada como el busto de “héroe” de guerra. Fin 5


Nota final: Querido lector, gracias por haber leído esta historia. No tengo mucha experiencia en el género del terror, pero siempre me ha fascinado y por eso lentamente lo iré explorando. Le invito muy cordialmente a que si gusta leer más de mis relatos o algún artículo mío, puede visitarme en mi blog: peripeciasdeautor.blogspot.com También ahí puede dejarme cualquier comentario que guste (que me hacen falta). Muchas gracias. Escritor_s

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La llamada del forastero