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Escapes Panama Vol. 9

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en lugar de trepar en los árboles. Corriendo puede llegar a los 27 km/h. Son además, buenos y resistentes nadadores; a veces han sido divisados nadando en las aguas de El Canal. El Coatí es un experto emisor de sonidos, con un rico repertorio de vocalizaciones específicas para la agresión, apaciguamiento, alarma, y contacto sexual entre individuos. Ciertas vocalizaciones son sólo utilizadas en edades específicas o clases sexuales, entre miembros del grupo generalmente mucho más sociales que los solitarios machos adultos. También utilizan señales visuales, tales como subir la nariz, bajar la cabeza o mecer la cola de un lado a otro. El Coatí comunica su humor o intenciones con sonidos de todo tipo, como gruñidos y ronquidos. Diferentes chirridos son utilizados para expresar alegría durante eventos sociales, hacer las paces luego de peleas, o para comunicar irritación o ira. Bufar o resoplar mientras escarba, manteniendo la cola erecta, significa una señal territorial, y que el alimento hallado le pertenece. El Coatí, además, utiliza posturas especiales para comunicar simples mensajes; por ejemplo, esconder la nariz entre las garras delanteras es señal de sumisión; bajar la cabeza, mostrando los dientes y saltar hacia un enemigo significa una disposición agresiva. Los individuos reconocen otros coatíes por su apariencia, voces o sonidos y por el olor. El olor de cada individuo es intensificado por glándulas especiales ubicadas en sus cuellos y vientres. Actualmente el Coatí se enfrenta a la cacería no regulada y a serias amenazas de destrucción de su hábitat en Centro y Sur América. Entre sus enemigos naturales están los zorros, los ocelotes, el jaguar, los halcones, las águilas y los seres humanos. La falta de un estudio científico en territorio salvaje, probablemente nos lleve a una severa subestimación del daño ecológico y disminución en número de la especie en Centro y Sur América. Al parecer los coatíes no han logrado adaptarse exitosamente a la vida en las cercanías de los asentamientos humanos, como lo han hecho los mapaches en áreas metropolitanas de los Estados Unidos. Como resultado, el lugar más común para ver un coatí es el Parque Summit o la isla protegida Barro Colorado. El Summit tiene dos coatíes residentes, mientras que el visitante de Barro Colorado, podrá advertir que el coatí de nariz blanca es el mamífero más común en la comunidad. Es fácil verlos porque las hembras y los jóvenes son gregarios, ruidosos por naturaleza y muy activos durante el día. Los coatíes son relativamente numerosos en la isla, por lo que es fácil verlos aún en una corta caminata. Como resultado del contacto con científicos, muchos coatíes están habituados a la observación y no suelen huir de los humanos.

contact between individuals. Certain vocalizations are only given by specific age or sex classes, with band members generally much more vocal than solitary adult males. Visual signals are also used, and include nose-up, head-down, and tail-switching displays. The coati communicates its intentions or moods with chirping, snorting or grunting sounds. Different chirping sounds are used to express joy during social grooming, appeasement after fights, or to convey irritation or anger. Snorting while digging, along with an erect tail, states territorial or food claims during foraging. Coatis additionally use special postures or moves to convey simple messages; for example, hiding the nose between the front paws as a sign for submission; lowering the head, baring teeth and jumping at an enemy signal an aggressive disposition. Individuals recognize other coatis by their looks, voices and odor, the individual smell is intensified by special musk-glands on their necks and bellies. The coati faces unregulated hunting and the serious threat of environmental destruction in Central and South America. Natural enemies include jaguarundis, foxes, tayras, ocelots, jaguars, hawks, eagles, and humans. The absence of scientifically sound population studies in the wild is probably leading to a severe underestimation of the ecological problems and decline in numbers affecting the species in Central and South America. It does not appear that coatis have successfully adaptated to life in human proximity as have raccoons living in metropolitan areas in the U.S. As a result, the likliest place a visitor will see a coatis is at Summit Gardens or Barro Colorado Island. Summit has two resident coatis, while visitors to Barro Colorado Island usually find white-nosed coatis are the most obvious component of the mammal community. They are readily seen because female coatis and young are gregarious and noisy by nature, and active during the day. Coatis are relatively numerous on the island, so chances of encountering some coatis on a short walk are quite good. As a result of contacts with scientists, many coatis are habituated to observers and often do not flee from humans.


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