En muchos lugares de México existe una tradición viva que viene de tiempos antiguos: el son, música que se canta y poesía que se baila. De entre todos los sones mexicanos, este libro habla del son del sur de Veracruz, el son jarocho. El mundo del son jarocho es el campo veracruzano, sus paisajes y la gente que lo trabaja y lo vive. Está lleno, en tierra, cielo y aguas, de toda clase de animales. Muchos de los animales del campo tienen su son. A veces, hasta se arriman a la tarima y se suben a bailar, disfrazados de bailadores humanos. La fiesta jarocha, el fandango, se da alrededor de la tarima. Los músicos la rodean y los bailadores, arriba de ella, marcan el compás a golpes de tacón. Algunos sones son de montón, es decir, los bailan sólo mujeres; otros los bailan una mujer y un hombre y se llaman de pareja. En el libro encontrarás dibujos en blanco y negro que los muestran. El fandango suena mejor lejos de todo ruido de la ciudad, y lejos de toda luz artificial. Una vez me tocó ver una luciérnaga que se había metido dentro de una jarana, haciendo que la boca del instrumento resplandeciera. En este libro encontrarás algunos de los animales jarochos, no todos, porque son muchos y no caben. Los escogimos entre Caterina, es decir, yo que 4