
2 minute read
#OPINIÓN REFLEXIONES CONSTITUCIONALES
ALFREDO RÍOS CAMARENA*
La Narrativa Del Oficialismo Fracasa
Esta situación de parálisis de la libre expresión nos va a conducir irremisiblemente al aburrimiento colectivo y a la pérdida de entusiasmo de la militancia
• QUEDÓ MANIATADO EL PROCESO, AMORDAZADOS LOS ASPIRANTES, SÓLO SE HABRÁ DE REFERIR A COMENTARIOS FRÍVOLOS, A CHISMORREO DE BAJA ESTOFA Y AL RELATO DE ANÉCDOTAS INTRASCENDENTES
La narrativa que promovió el presidente López Obrador para definir la sucesión presidencial, a través de un candidato de Morena, fue recibida con interés porque, aparentemente, implicaba una metodología democrática y novedosa.
En efecto, las encuestas — como se plantearon— fueron atractivas para los aspirantes en el partido; inclusive, algunas de las normas para definir la candidatura fueron propuestas por Monreal y, por supuesto, por Ebrard, lo que llamó poderosamente la atención política, pues ambos precandidatos no parecían ser los favoritos del Presidente; entre tanto, Claudia Sheinbaum y Adán Augusto López mantuvieron una actitud de lealtad absoluta al Ejecutivo y aceptan los criterios de su partido.
Todo parecía ir muy bien; sin embargo, el camino empezó a nublarse cuando la opinión justificada de analistas y abogados puso en duda la legalidad de este proceso, pues viola el artículo 99 Constitucional y la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales, adicionalmente las propias determinaciones presidenciales establecen que, en este proceso de precampaña, no podrá existir ni el debate, ni propuesta, ni apoyo político de la ciudadanía; es decir, que los precandidatos no podrán hacer otra cosa que elogiar las políticas públicas de la actual administración, sin poder contrastar ideas y proposiciones para resolver los grandes temas nacionales.
Quedó maniatado el proceso, amordazados los aspirantes y la discusión en los medios y en las noticias, sólo se habrá de referir a comentarios frívolos, a chismorreo de baja estofa y al relato de anécdotas intrascendentes. Por eso, ha llamado la atención el enojo de Sheinbaum con Alfonso Durazo, o la propuesta de Ebrard de convocar al hijo del Presidente como secretario de Estado en el caso de ganar la elección, nada de lo que se diga, nada de lo que se haga, será objeto de un análisis de fondo. Nada que ver con principios ideológicos o con programas estructurados de política pública.
En resumen, esta situación de parálisis de la libre expresión, nos va a conducir irremisiblemente al aburrimiento colectivo y a la pérdida de entusiasmo de la militancia morenista, y, en consecuencia, al debilitamiento electoral. Lo único que se puede interpretar es que la candidata Sheinbaum cuenta con un programa organizado y diseñado por los operadores políticos de los gobernadores que la apoyan; los demás sólo tienen ocurrencias de menor calado.
Esta disminución del interés público podría ser un factor para despertar a una oposición, que no ha interesado a la ciudadanía, ni ha entusiasmado a sus militancias, por falta de definiciones y de candidaturas, que impulsen una corriente opositora, valiente, robusta y democrática. Quizá la alianza Va por México tenga la oportunidad de impulsar un proyecto que llame la atención de los votantes.
Por ahora, el único tema que angustia a la sociedad es la inseguridad pública. Las acciones brutales y permanentes del crimen organizado, la falta de seguridad en las carreteras y en las calles, y el temor de ser extorsionado, secuestrado o muerto, en medio de esta descomposición, que debería avergonzarnos y que constituye el tema fundamental que preocupa gravemente a la sociedad.