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Finanzas
Por Alexandra G. Roca Ilustración Sensvector
Aumento salarial en momento de crisis Consideras que ya es hora de recibir un aumento salarial, pero estás consciente de que estamos atravesando un momento de crisis económica. Entonces, ¿qué debes hacer: esperar o lanzarte?
“Convéncete de que el que hace más * que aquello por lo que le pagan, un día le pagarán más por lo que hace”, Ivanna Lajara, fundadora a del Instituto Meraki de Felicidad Laboral.
TRABAJO. Cuándo éramos pequeños nos decían que la escuela era nuestro segundo hogar, y conforme crecemos, esa posición la ocupa el trabajo. Además del reto de crear un ambiente laboral sano, y lograr equilibrar la vida profesional con la personal, tenemos uno igual de importante, pero a veces más difícil de alcanzar, y es el de poder escalar, crecer y progresar donde nos encontremos; ser reconocidos, y crear un nombre respetado. Esto implica aumentos de sueldos y cambio de posición. Pero, ¿qué pasa cuando uno como empleado es quien quiere solicitarlo? Resulta una conversación un tanto incómoda a tener con nuestro superior, sobre todo si hablamos de una época como la actual donde las empresas están en recesión.
PONGÁMONOS EN CONTEXTO
La experta en felicidad laboral y crecimiento profesional, y fundadora del Instituto Meraki de Felicidad Laboral, Ivanna Lajara, señala que el éxito está más relacionado a cómo nos sentimos con los resultados que a los resultados en sí. Sin embargo, muchas veces nos olvidamos de dónde empezamos y a dónde hemos llegado, dejando de lado todo lo que hemos alcanzado a través de nuestro talento y trabajo, y solo nos enfocamos y asociamos el éxito a los aumentos salariales, las bonificaciones y demás recompensas económicas. “Esto se da por dos razones fundamentales que responden a dos necesidades básicas del ser humano: la necesidad de seguridad y la necesidad de afiliación o reconocimiento. En el primer caso, un aumento económico significa más seguridad, mayor poder adquisitivo, y dependiendo de cómo manejas tus finanzas, mejor calidad de vida. En el segundo caso, un aumento la mayoría de las veces significa que mi trabajo está siendo reconocido, que estoy cumpliendo mis expectativas de mí mismo así como las de organización o empleador”, explica Ivanna. Sin embargo, el timing de las cosas es vital para obtener los resultados requeridos. Debemos ser analíticos y estratégicos a la hora de solicitar un aumento de sueldo o cambio de posición, sobre todo si la segunda tiene como razón de ser una mala relación con nuestro superior. Como dijimos al inicio, la crisis sanitaria ha causado una crisis económica mundial, y si bien hay muchas empresas que han visto en la crisis una oportunidad y la han aprovechado, hay otras que se encuentran en recesión. Entonces nos preguntamos, ¿hasta qué punto debemos ser empáticos con la empresa? Porque como empleado, si cumples con los requisitos que mencionaremos más adelante, es tu derecho solicitar el aumento. “La empatía hacia la empresa, dependerá del manejo que hayan tenido antes y durante la pandemia. Al igual que todas las relaciones personales, la relación con la empresa se construye en el tiempo mediante acciones que demuestren el interés por el empleado’’, explica la psicóloga, consultora de recursos humanos y fundadora de la firma ACCESS RH, Ileana Restituyo. Lo que significa que podemos aplicar la ley de la reciprocidad. Es decir, si has recibido estabilidad y buen trato en el pasado, te toca devolver con una actitud comprometida y empática
¿Qué pasa cuando no tienes a donde escalar, pero te gustaría un cambio de posición o la posibilidad de aumentar el sueldo? “Debes evaluar cuál es la prioridad. Hay persona motivadas más por el crecimiento que por el aumento y si es el caso, es momento de evaluar nuevas oportunidades en otras empresas. En cambio, si la prioridad es el salario, es algo que recomiendo conversar de manera formal”, Ileana Restituyo.
EVALUEMOS
Una cosa es que deseemos y nos creamos merecedores de que nos hagan un aumento, y otra, que realmente nos corresponda. Antes de solicitarlo debemos evaluar nuestro desempeño de forma objetiva y ver si cumplimos con la mayoría de los requisitos que establece como experta en recursos humanos, Ileana Restituyo.
* Has tenido logros relacionados a las expectativas del puesto y has mantenido un desempeño bueno y estable durante al menos un año y medio. * Has asumido nuevas responsabilidades y las has desempeñado con éxito. * Has cumplido las normativas generales de la empresa, sin representar un mal ejemplo para el resto de los colaboradores. * Has adquirido más conocimientos a través de cursos, diplomados y maestrías que hayan sido o vayan a ser útiles en el desempeño de tus funciones actuales o futuras.
SI CUMPLIMOS
Si llegaste hasta aquí es porque consideras que tu empresa está en una buena posición económica y puede aumentar su presupuesto de nómina; te sentaste de forma consciente e hiciste un recorrido objetivo por el último año y medio de tu trabajo; ponderaste tus logros y aportes y decidiste que es hora de tener la conversación. Pues, esto es como una segunda entrevista de trabajo, salvo que ya conoces a tu jefe/a y sabes cuál es la mejor forma de plantearle el escenario. Pero te recomendamos que hagas una preparación previa, algo así como un pequeño ritual. Lo primero es organizar tus ideas y hacer un pequeño esquema mental para poder presentar aspectos puntuales de tu desempeño y cumplimiento, así como posibles errores o dificultades que hayas enfrentado en el último año y cómo los has manejado o piensas hacerlo. También muéstrate consciente y comprensiva sobre la situación de la empresa demostrando que no estás ajeno a las necesidades de los demás, aconseja Restituyo.
Por otro lado, es importante indagar sobre la política salarial de la empresa o de compensación formal establecida, o si en su defecto la gerencia es la que toma la decisión, pues de esto dependerá que pidas un aumento con una cifra concreta o dejar la solicitud abierta.
“¿Qué resultados se esperaba de mi puesto? ¿Qué he logrado más allá de las funciones para las cuales fui contratado? ¿Cómo puedo seguir impulsando el crecimiento de mi departamento, unidad, o empresa?” son algunas preguntas que Ivanna Lajara recomienda hacerte antes de solicitar el aumento.
CUANDO LAS COSAS NO SALEN COMO ESPERADAS
El proceso no siempre saldrá como lo imaginaste en tu cabeza, y más si juegan factores externos importantes como la crisis económica, así que, quizás si te conceden un aumento, pero menor al que ansiabas, o quizás te informan que en este momento la empresa no puede costearlo. “Para canalizar esto, y cualquier otro tipo de rechazo, debemos primero escuchar abiertamente las razones por las cuales fuimos rechazados, si hay algún aprendizaje u oportunidad aquí, pues tomarlo y seguir. Segundo, volver la atención a nosotros mismos, identificar nuestras fortalezas y nuestras oportunidades de mejora, establecer un plan de desarrollo personal y profesional para cerrar esa brecha entre donde estoy hoy y donde quisiera estar. En tercer lugar, no tomarlo personal, aun cuando estés convencida de que así sea. Tu enfoque debe ser sentirte orgullosa de ti misma, convertirte en un talento respetado y admirado en tu industria. Al final, el rechazo no puede determinar si valemos o no”, explica Lajara.
PUNTOS EXTRA
La fundadora de la firma ACCESS RH, Jennifer Ileana Restituyo aconseja estos puntos antes de hacer una solicitud de aumento.
1Hazte consciente de la situación de la empresa y del mercado o área en la que trabajas. Aunque tenemos necesidades individuales, es importante tomar en cuenta la realidad de la empresa donde trabajamos y de otras empresas similares, esto nos dará un referente importante para medir si estamos en el lugar correcto y si es el momento adecuado.
2No te desesperes. Este tipo de decisiones o pensamientos tocan fibras sensibles, ya que cuando nos hace falta aumentar nuestros ingresos de forma urgente, usualmente es por alguna necesidad, pero es importante, tener paciencia y manejarse con mucha inteligencia emocional y prudencia, para no perder lo que hasta el momento hemos ganado. Es recomendable ponerse una fecha límite de manera personal para dar el paso.
etc.sexo&relaciones
Por Pamela Toribio Foto Miguel Jimenez Atencia
¿SOMOS MÁS INFIELES QUE ELLOS?

Históricamente, uno de los problemas de pareja más comunes ha sido la infidelidad. Lo que sí ha cambiado con el tiempo es la mentalidad con la que la enfrentamos.
El ser infiel no siempre ha sido socialmente reprobado. Incluso, ha habido épocas en las que la infidelidad ha sido aplaudida, especialmente en el lado masculino. Antes, era hasta cierto punto entendible debido a los matrimonios pactados sin que hubiera amor de por medio, ya que se veía más como un trabajo que como un lugar para el amor. Actualmente, en la mayoría de los países, los matrimonios por pacto han terminado y, con ello, la infidelidad ha pasado a otro plano. Sin embargo, ahora podemos ver que cuando se incurre en este tipo de relación la carga moral se le atribuye al tercero y se le otorga el título de causante de “la destrucción” de la pareja, depositando en él o en ella todos los prejuicios sociales en relación a la infidelidad. Conversamos con la terapeuta sexual y de pareja, Ann Benjamín, quien nos explicó que los que suelen caer en esta práctica son “personas enamoradas”, que actúan en contra de sus creencias y valores (saben que están engañando a una tercera persona), pero que continúan en la relación porque se sienten correspondidas y utilizan el autoengaño como mecanismo de defensa. Una vez superada la primera etapa de enamoramiento y satisfacción sexual mutua, viene el proceso de “oficializar” la relación, lo cual es
fuente de mucha frustración porque se registran muy pocos casos exitosos de relaciones extramatrimoniales que culminan como relaciones oficiales. La experta señala que él o la amante desconoce o niega la dominación a la que se están sometiendo porque las reglas las impone la persona casada y no da margen de maniobra. Simplemente se va adaptando sin percibir cómo se va modificando su carácter y autonomía. Estamos ante una persona con una inseguridad notable (baja autoestima) que pone su energía en aquella relación, a pesar de que es consciente de que no cuenta con la valoración ni el reconocimiento que desearía.
RECONOCIENDO LOS MOTIVOS
Quizás uno de los retos centrales de la postura del amante, cuando la situación deviene en algo más lastimoso que gozoso, es analizar más allá del amor que experimenta por su pareja, si quiere permanecer en el triángulo como elección consciente o por necesidad. Si estamos manteniendo una larga y profunda relación con una persona casada, debemos estar alerta de hasta qué punto nos estamos engañando a nosotros mismos. La experta aclara que para nuestro bienestar psicológico y emocional, es imprescindible que: le crea totalmente cuando le dice que no romperá su matrimonio y que no le crea cuando le dice que lo romperá para quedarse, si hasta ahora no ha hecho ningún movimiento por cambiar su estado, por muy cariños@ y atent@ que sea. Si sus actos no están en sintonía con lo que dice, no se puede creer nada. Los motivos para implicarse en un triángulo amoroso son diversos pero destacan el autoengaño y la justificación de la persona casada como víctima. La figura de la persona amante en la infidelidad: la otra cara del narcisismo, suele decir ser, especialmente al inicio de la relación, poco consciente de en dónde se está metiendo. De acuerdo a la especialista no es sano llevar este tipo de relación porque trae como consecuencias: No poder tener una relación pública, compartir espacios con la persona que amas o presentarla a tu familia; tener que ajustar tus horarios y vida a él o ella, porque debes estar siempre disponible cuando lo requiera. Te aíslas de tu familia y amigos por lo complicado de la relación. Pierdes el tiempo en dicha relación rentada que reduce tus posibilidades junto a alguien que realmente te quiera.
¿QUIÉN ES MÁS INFIEL?
En promedio, las estadísticas de infidelidad aseguran que el 60% de los hombres son infieles frente al 40% de las mujeres. Sin embargo, y de acuerdo al primer estudio sobre conductas y preferencias sexuales de usuarios de Internet en España, las mujeres son más infieles que los hombres (50% frente al 44%), y también más apasionadas: un 65% exterioriza más las emociones en el momento del clímax, frente a un 27% de ellos. Un estudio del Journal of Couple and Relationship Therapy asegura que entre un 45% y un 55% de las mujeres casadas son infieles. Entre los factores que se han encontrado frecuentemente asociados a que determinadas personas decidan ser infieles se destacan:
* LA FALTA DE AMOR. Situaciones donde el fuerte sentimiento que se tenía se ha perdido. “Le quiero, pero no le amo”, esto puede favorecer la idea de que al buscar a otra persona están siendo “fieles a sí mismos y a lo que sienten”, a pesar de engañar al otro.
* EL ABURRIMIENTO Y LA RUTINA. La falta de estimulación que algunos pueden experimentar en la relación, puede favorecer a que busquen fuera lo que consideran que no tienen. Es más frecuente en quienes requieren estimulación constante y que no encuentran o no promueven la motivación que necesitan en sus relaciones.
* LA VANIDAD. La frecuente seducción a otros puede ser una motivación fundamental en personas con fuertes rasgos narcisistas, quienes miden su autoestima de acuerdo a las conquistas que tienen. Sentirse atractivos y con poder de atraer a otros “les da valor”, puede que sin intención de separarse de la pareja.
* CREENCIAS. Algunas creencias pueden favorecer estas conductas como “solo esta vez”, “no tiene por qué enterarse”, “no voy a perder esta oportunidad”, “todo el mundo lo hace”, “no puedo ser fiel”, “los hombres somos así”, “es solo sexo”, que de alguna manera les hacen “justificar” el hecho de ser infieles.
* VALORES. La persona puede tener un sistema de valores que no sancione la infidelidad como un hecho negativo.
