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15 al 30 de Abril
Una espuma letras salpicó hasta las murallas
Hazel Robinson cautivó a Cartagena Con el tradicional encuentro entre estudiantes, docentes y escritor invitado, se realizó el pasado 2 de abril en el Teatro Adolfo Mejía, la apertura del Programa Leer el Caribe, que en 2013 tuvo como invitada a la nuestra querida y destacada narradora Hazel Robinson Abrahams. Por Edward Lunazzi Celis Hazel Robinson Abrahams nació en San Andrés en 1935 y en 1959 publicó unas 30 crónicas sobre el archipiélago en el diario El Espectador, de Bogotá, que fueron el germen de sus primeros trabajos literarios. Leer el Caribe es una iniciativa del Observatorio del Caribe Colombiano, el Área Cultural del Banco de la República, la Secretaría de Educación Distrital y la Red de Educadores de Lengua Castellana, y cuenta con el apoyo de la Universidad de Cartagena, el Instituto de Patrimonio y Cultura de Cartagena (IPCC), la Fundación Surtigás y la Corporación Cultural 4Gatos. El programa contempla la capacitación de los docentes de lengua castellana de las escuelas oficiales de Cartagena, para que tengan las herramientas e introduzcan a los estudiantes en la producción literaria del escritor. Luego de un semestre de lecturas y apropiación, se realizan encuentros entre los estudiantes y el escritor en diferentes espacios de la ciudad como colegios, bibliotecas y librerías. En su presentación ante los estudiantes y profesores, Hazel Robinson Abrahams dialogó con el investigador de la Universidad del Atlántico, Ariel Castillo Mier, quien así mismo dictó los talleres de formación a los docentes. En el teatro Adolfo Mejía de la ciudad de Cartagena de Indias, este año co-
menzaron a ‘Leer el Caribe’ por el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, con la escritora isleña Hazel Robinson Abrahams. La narradora habló con estudiantes y público en general sobre sus historias, crónicas y novelas; que no solo cuentan magníficos relatos, sino que además comparten y enseñan la cultura de nuestro Caribe insular. Luego de una introducción musical y una serie de imágenes antiguas del archipiélago que sirvieron para ambientar a la concurrencia, Hazel principió a narrar las influencias literarias que recibió en su escritura y la necesidad que sentía de expresar al mundo sus genuinas costumbres. Tal vez por esa razón en los años 50 inició la publicación de su columna Meridiano 81, en El Espectador de Bogotá, en las que comunicaba la realidad de las islas en ese entonces. Luego, entrando en la disertación sobre sus novelas e historias de amor, también pintó un San Andrés que se ha dejado manipular con el paso del tiempo. Una población 30 mil habitantes que creció desordenadamente; el Puerto Libre; el turismo… Hazel no pretendía contaminar el ambiente cultural y estudiantil del auditorio con hechos políticos, ni problemas sociales, pero los hechos afloraron entrelíneas.
Su trayecto de vida la ha hecho escribir novelas que se inspiran en su isla; son originales y sutiles, en ellas plasma la historia y vida de personas importantes para el archipiélago y personas que ella crea viviendo en sus fantasías. “Yo peleo con mis personajes, vivo mis novelas y a veces quieren hacer algo pero yo los pongo a hacer otra cosa”, confiesa ante la audiencia. De fondo boleros viejos, con un diccionario y al lado una canasta de basura para papel. Hazel escribe también en sus novelas elementos autobiográficos, acontecimientos y viajes que ha tenido a lo largo de su vida. Los estudiantes de las distintas instituciones entusiasmados culminaron con una serie de preguntas y dudas que tenían al respecto de la literatura y su posición sobre ellas. Como isleña afectada por los hechos de los años pasados y los más recientes, termina anunciando que tiene en su mente por lo menos para escribir cinco libros más, ente ellos ‘El inicio del puerto libre’ una de los proyectos de novelas que más la entusiasma. En el tramo final de la charla, la comunicación con los jóvenes fue tan fluida que los fuertes aplausos no se hicieron esperar. Así, sutilmente, Hazel reveló en su mirada que se sintió muy bien atendida en su primer conversatorio del ciclo ‘Leer el Caribe’.
Sobre la obra de Robinson Según el investigador Ariel Castillo, tanto en las crónicas escritas para El Espectador, como en sus novelas, Robinson busca dar una visión del archipiélago más allá de las imágenes estereotipadas del turismo, al tiempo que busca exaltar a personalidades ejemplares ignoradas por el país. Señala el caso de las familias Rubinstein (Comerciantes), Livingston (tres generaciones de pastores) o Francisco Newball, abogado, creador de la Intendecncia de San Andrés y Providencia, y fundador del periódico The Searchlight (El Faro). Robinson ha publicado tres novelas que parecen conformar un proyecto coherente de recreación del mundo isleño: No give Up, Maan (2002), Sail Ahoy (2004) y El príncipe de St., Katherine (2009). Estas novelas se inscriben en la incipiente tradición narrativa de la isla, de la cual forman parte, a su vez, libros de cuentos como Bahía Sonora (1976), de Fanny Buitrago, y Sobre nupcias y ausencias (1998), de Lenito Bent Robinson. Para Adolfo Meisel Roca, ex gerente del Banco de la República, sucursal Cartagena, y actual codirector del Emisor, “los colombianos sabemos muy poco sobre el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, y la obra de Hazel Robinson es una magnífica introducción a esa parte de nuestro país que es insular, habla inglés y tiene una historia muy caribeña”.