Y así lo hicieron. Diego y Daniela caminaron por la larga calle empedrada y luego por el angosto sendero de tierra. Iban tiritando. La casa de la bruja no había cambiado nada. Estaba vieja vieja, sucia sucia, oscura oscura. –Tétrica –dijo Diego. –¿Dónde estará la bruja? –preguntó Daniela.
18