Lleno de miedo, el hombre brincó de su chinchorro y se escondió detrás de un olivo. El burrito no oyó al Wanuluu y siguió tranquilo masticando el fruto de unos cujíes.
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Lleno de miedo, el hombre brincó de su chinchorro y se escondió detrás de un olivo. El burrito no oyó al Wanuluu y siguió tranquilo masticando el fruto de unos cujíes.