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Revista Ética y Moral Tecnología y Comunicación Preparado por: Efraín González 2014


INTRODUCCIÓN

En el presente ensayo planteo la importancia de la Enseñanza de Ética y Moral, en educación superior. Vivimos en un país que ha ido evolucionando antes los avances que da el mundo, pero

a su vez han aumentado los problemas sociales, afectando

directamente la convivencia armónica del ser humano, producto de la ausencia de valores innatos en la persona, como son la Ética y la Moral, elementos fundamentales para el crecimiento y formación de todo ser humano.

Es desde la anterior perspectiva que señalo la importancia de Enseñanza de Ética y Moral en las universidades estatales y privadas del país, como una forma de asegurar la calidad de la educación de manera integral, en cuanto que nuestro país es de profundas raíces espirituales manifestadas en las distintas expresiones culturales y religiosas que conviven en él.

Es un hecho cierto que en Panamá estamos viviendo en una profunda crisis de valores, repercutiendo en la vida individual y social de cada habitante, impactando en el ámbito familiar, político, público, en el sector privado, cultural, comercial; y otros, expresado en la práctica de las prebendas, constituyéndose una corrupción generalizada en todos los estratos sociales.

Por otro lado, se observa un desarrollo desigual, concentrado en la capital de la República, originando el desplazamiento de gente humilde del campo y de las comarcas indígenas, hacia la ciudad, en búsqueda de mejor calidad de vida, algunos de ellos no logran el sueño anhelado, quedando muchas veces inmersos en condiciones de vulnerabilidad y marginalidad, en virtud de la limitada preparación que no le permite calificar para la oferta laboral existente, siendo un problema más en la ciudad capital, ante la desesperación de no contar con dinero para sobrevivir, caen en manos de aquellos inescrupulosos que por una suma de dinero los convierte en pandilleros, sicarios o traficantes de drogas.


Panamá como parte integral de la aldea global es víctima también de este fenómeno que permea todos los aspectos del quehacer nacional, originando el incremento de los índices de pobreza, la gente se aleja de las creencias religiosas, ya no hay una espiritualidad innata, se ha ido perdiendo nuestra propia filosofía optando por una ideas filosóficas fundamentalistas, propiciadores del relativismo ético y moral, esta corriente hace pensar que la religión se convierta en un producto meramente del mercado globalizado, surgen de esta manera nuevos actores sociales producto de la desintegración familiar, el consumismo galopante a la que se enfrenta la sociedad, por la ausencia de valores éticos y morales.

Realidad en la que cada panameño y panameña, debe asumir su responsabilidad para enfrentarla y una de las formas de hacerle frente es por medio de la enseñanza de Ética y Moral, empoderándola como el instrumento para revertir, poco a poco, los buenos hábitos y las buenas costumbres que se han ido perdiendo e ir crear nuevos escenarios, más solidarios, más justos y más democráticos. Del anterior planteamiento surgen necesidades relacionadas con el perfil docente en esta materia, es cierto nuestros docentes necesitan ser formados y capacitados para cimentar las bases de los valores humanos, éticos y morales, pues los docentes tienen que ser los protagonistas de nuevos escenarios para el fortalecimientos de los valores.

En otro elemento a resaltar es la participación de la moral cristiana, de ella no se habla, a ella hay que colocarla en la actualidad como referente de las buenas costumbres y los buenos hábitos. Nuestro presente se caracteriza por el pluralismo moral y ético, en donde hay una crisis de referencias sobre el bien y lo que es correcto. Por ello la moral cristiana busca enrumbar la conducta humana, para que exista una convivencia armoniosa ente los seres humanos y alejar la irracionalidad o el subjetivismo de la convivencia entre los seres humanos y situar la religión como una manera de construir la propia identidad moral.

En conclusión frente a la necesidad que en los centros de enseñanza superior de incorporar, dentro del currículum, la enseñanza de ética y moral; y promover la pertinente legislación sobre la asignatura. En el pasado se han presentado iniciativas en la Asamblea Nacional, por medio de Diputados, quienes han presentado anteproyectos


de leyes, con el fin de que esta asignatura sea obligatoria en el nivel de educación media. Los intentos han fracasado, por la falta de voluntad política para echar a caminar una esta ley. Pero la esperanza no se ha perdido, es por ello que en el desarrollo de este trabajo destaco algunos aspectos que por su importancia, conviene mencionar, entre ellos están: La base legal que rige en la educación superior, algunos elementos de la realidad actual del país, ética y moral como camino a la excelencia, una manera distinta de ver la Enseñanza de Ética y Moral en la Educación Superior, los propósitos de la asignatura en el nivel superior y por último el perfil del docente de la asignatura, son los temas que desarrollaré como necesidad de la formación de los estudiantes del nivel de educación superior, para que sean nuestras universidades las que den el paso, a que en sus currículum se inserte la Enseñanza de Ética y Moral, como requisito de todas las carreras de pregrado y grado.


LA ENSEÑANZA DE ÉTICA Y MORAL DESDE LA PERSPECTIVA CRISTIANA: COMO UNA PROPUESTA PARA ELEVAR LA CALIDAD DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR EN PANAMÁ. Efraín González 

1. LA BASE LEGAL DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR ACTUAL A NIVEL NACIONAL Y ALGUNOS ELEMENTOS QUE NOS PERMITAN REFLEXIONAR SOBRE LA IMPORTANCIA Y NECESIDAD QUE LAS UNIVERIADES CONSIDEREN LA ENSEÑANZA DE ÉTICA Y MORAL EN SU CURRÍCULUM.

La base legal que rige en la educación superior, está sustentada en la Constitución de la República de Panamá. Las universidades estatales se rigen por una Ley Orgánica y las universidades particulares por Decretos Leyes. La Universidad de Panamá, fue creada mediante Decreto N°29, del 29 de mayo de 1935, posteriormente fue modificada por Ley N°24, del 14 de julio 2005. La Universidad Tecnológica de Panamá fue creada mediante la Ley N°18, del 13 de agosto de 1981. La Universidad Autónoma de Chiriquí fue creada mediante la Ley N°26, del 30 de agosto de 1994. La Universidad Especializada de las Américas fue creada mediante la Ley N° 40 del 18 de noviembre de 1997. La Universidad Marítima Internacional de Panamá fue creada mediante la Ley N°40, del 1 de diciembre 2005, recientemente modificada por la Ley N°80, de noviembre de 2012.

La Ley N° 24 Orgánica de la Universidad de Panamá, del 14 de julio 2005, establece que: “La Universidad de Panamá ejercerá la facultad constitucional de fiscalización de las instituciones universitarias de educación particulares que funcionen en el país, a fin de garantizar tanto la calidad y pertinencia de la enseñanza superior, como el reconocimiento de los títulos y grados que expidan. Para garantizar la fiscalización en el territorio nacional, la Universidad de Panamá en coordinación con el resto de las universidades oficiales, definirá las políticas de distribución de las responsabilidades entre ellas, conforme a sus respectivos amitos de especialización y ubicación geográfica”.


Sobre todas la universidades rige una Ley que las obliga a entrar en un proceso de autoevaluación y evolución para ser acreditadas, esta es la Ley N°30, del 25 de julio 2006, creando el Sistema Nacional de Evaluación y Acreditación para el Mejoramiento de la Calidad de la Educación Superior Universitaria. En el marco de esta ley se ha creado el Consejo Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria de Panamá.

El Consejo Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria de Panamá, es creado en el marco de la Ley N°30, del 25 de julio 2006, en el artículo 14, señala que dentro sus funciones más importantes están la siguientes: a) “Promover, organizar y administrar el Sistema Nacional de Evaluación y Acreditación para el Mejoramiento de la Calidad de la Educación Superior Universitaria; b) ofrecer asesoría técnica a las instituciones universitarias en el proceso de autoevaluación institucional, así como velar por el cumplimiento del plan de mejoramiento institucional; c) organizar y coordinar la fase de evaluación externa de pares académicos independientes; d) emitir públicamente los certificados de acreditación de los programas e instituciones que cumplan con los estándares de calidad establecidos; e) realizar programas de capacitación en evaluación, acreditación y gestión de la calidad de la educación superior universitaria dirigidos a los organismos responsables de dichos procesos”.

Las universidades oficiales y particulares poseen un régimen autónomo consagrado en la Constitución. La autonomía garantiza libertad para la gestión académica, administrativa, financiera, económica y patrimonial. Cada universidad reglamenta las funciones académicas, administrativas, investigativas y de extensión mediante el estatuto universitario y las normas internas. Las universidades particulares son fiscalizadas por la Comisión Técnica de Fiscalización, tal como lo establece la Ley N° 30 del 25 de julio 2006, y el Decreto Ejecutivo 511, del 5 de julio de 2010. Los informes de los hallazgos son remitidos al Consejo Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria, este es soberano para tomar las decisiones necesarias en distintos casos que le sean presentados por la Comisión Técnica de Fiscalización.


Después de haber realizado un breve análisis de la base legal que rige la educación superior, puedo señalar que nuestro país se inserta en el mundo internacional como una nación fuerte y tal vez con un grado de dependencia de algunos intereses, pero a su vez tiene una capacidad creciente de la economía en los últimos años, aquí destaco algunas aspectos que son importantes conocer para comprender el porqué de la necesidad de la Enseñanza de Ética y Moral:

En lo Económico: Panamá es atraído por la inversión de las transnacionales, el pujante crecimiento de la construcción, la expansión del canal, entre otras obras, están generando muchas riquezas, pero seguimos en la lista de países pobres, en la que hay un alto índice de desempleo. Para sobrevivir una familia obligan a los jóvenes a trabajar en las fincas, en las calles, priorizando el trabajo por encima de los estudios académicos, esto hace que los niveles académicos sean mínimos para ser completivo a la hora de buscar un trabajo, puesto que los requisitos que exigen las empresas requieren de personal calificado, mínimo título de bachiller.

Se perciben signos positivos, que han ido despertando la conciencia creativa en gran partes de la población, el desarrollo de diversas formas alternativas de producción en lo familiar, lo comunitaria, por su propia cuenta y la familia ha tomado conciencia poniendo en práctica experiencias innovadoras dentro de la educación, el trabajo y la producción, como una forma salir adelante.

En el Nivel Político: Panamá es muy joven en la vida democrática, todavía hay muchas limitaciones. Todavía existen intereses de los sectores dominantes que se resisten a entrar en la democracia, queriendo imponer sus propios intereses. Hay gran parte de nuestra gente que no recibe una formación en el pensamiento crítica, en el ámbito político y por eso son víctimas de manipulaciones e influencias partidarias, los políticos de turnos que solo aparecen cada cinco año, para ser más preciso un año antes de las elecciones, conquistando el voto para salir electos a costa de la conciencia de la gente humilde. La poca formación académica de nuestra gente no le permite tomar decisiones en asuntos de interés común, muestra de ello es una actitud de indiferencia o ausencia en momentos de decisiones políticas.


El otro lado la realidad nos muestra el inicio de la participación popular y la descentralización gubernamental y las organizaciones civiles los de pueblos originarios con el reconocimiento de sus autoridades. La conformación legal de nuevas estructuras de participación y democratización han influido también en la educación mediante la implementación del plan intercultural bilingüe.

En el Nivel Social: No hay un equilibrio en el pujante crecimiento económico que vive el país, frene a la población más marginada, pues el gran desarrollo global del país no es equitativo y es evidenciado en la situaciones de injusticia social, por la insuficiente atención a los sectores marginados y empobrecidos de nuestra sociedad como los campesinos, los indígenas, poblaciones en regiones alejadas de nuestras provincias, siendo los más vulnerables la mujeres, los niños, los jóvenes, los ancianos, entre otros. Nuestro país se ve afectado por una grave crisis familiar, el alcoholismo, la delincuencia, el pandillerismo, el tráfico de drogas, el constante desplazamiento de nuestra gente interiorana hacia la capital, los que viven en la calle, el abandono de los hijos.

Hay que resaltar en este punto que un minoritario grupo ha ido tomando conciencia, dentro de los que se destaca el rol de las mujeres, de grupos campesinos organizados y de los pueblos originarios, que cada día están buscando participar en el destino y el desarrollo del país. En estos grupos se observa una mayor reflexión a todo nivel sobre los cambios sociales y sus impactos en país. El rol que juega la Iglesia en la capacitación en esta ardua tarea y las experiencias educativas en los sectores más pobres y alejados de nuestro país, donde ella ha tenido que ir inculturizando el evangelio.

En el Nivel Cultural: en los últimos años se percibe en nuestro país un proceso de recuperación de la identidad indígena como pueblos organizados con identidad propia, pues en nuestro país convergen una diversidad de culturas. Un ejemplo es la recuperación y generación de experiencias innovadoras de educación intercultural


bilingüe, por la importancia de los la población indígena en la educación, se crea mediante Decreto Ejecutivo 274, "Que crea la Dirección Nacional de Educación Intercultural Bilingüe y se le asignan funciones”, somos conocedores que nuestros pueblos originarios son ricos en cultura, las áreas comarcales y el reconocimiento de su lengua materna es objeto de estudio y preservación según la Constitución Política.

El Decreto Ejecutivo 274, establece: “Que los pueblos indígenas representan el diez por ciento (10%) de la población del país; por lo que es importante desarrollar en las áreas indígenas una educación coherente con su realidad sociocultural, lingüística e histórica”.

En el Nivel Educativo: recientemente se han dado cambios, mediante el proceso de modernización el sistema Educativo, no conocemos cuales sean los resultados y efectos, lo cierto es que sigue existiendo una baja calidad de la educación, es muy probable que esto esté sucediendo por fallas en la administración y organización curricular, la educación especial no se notan los resultados, el alto índice de fracasos y deserción escolar, la poca entrada de los jóvenes a la universidades. Los servicios educativos se concentran en la ciudad capital, descuidando el sector rural y suburbano, los sectores comarcales empobrecidos y alejados de Panamá. La baja formación académica de los educadores, tanto a nivel de su formación profesional, como de su actualización y capacitación permanente. Las distintas organizaciones gremialistas no han priorizado los intereses de gremios, buscando el bien común, algunos se han inclinado un poco en las políticas partidistas, dejando a un lado obligaciones profesionales y sociales.

Panamá es multicultural –pluriétnico, en él convergen muchas culturas y muchas etnias, no es fácil conocer las distintas corrientes culturales y las distintas expresiones religiosas, para avocarnos a educar al respeto de las diversidades culturales y religiosas. Lo cierto es que crecen las esperanzas dentro de la educación superior, tratando de canalizar y legalizar la participación del pueblo desde sus propias culturas en el proceso educativo. La realización y socialización de las experiencias innovadoras en la educación superior buscan desarrollar el talento del ser humano en todas sus facetas. Los docentes de este nivel de educación muestran un creciente interés en la profesionalización, actualización y capacitación permanente y progresiva.


En el Nivel Religioso: en lo Ético-Moral

hay una crisis generalizada de los valores

humanos y cristianos, la corrupción está en todos los niveles de la vida pública y personal, no permitiendo al ser humano desarrollarse plenamente. En lo cristiano, el ser humano considera a Dios innecesario e incompatible con la libertad humana y la moral, ya ha perdido el valor por lo religioso. Poco a poco se ha ido distanciando de los actos cristianos o católicos y de la iglesia, hay un creciente número de secta y de grupos fanáticos de las religiones, que chocan con las bunas prácticas de nuestros pueblos comprometidos con Dios. A pesar de todo Panamá tiene un alto grado de religiosidad que es rescatable en toda su esencia, pues toda actividad religiosa tiene su espiritualidad.

Las culturas presentes en Panamá son una muestra de la realidad multicultural y plurietnica y las mismas le dan sentido a sus propias manifestaciones y expresiones que son ricas en religiosidad y deben rescatarse en las aulas de nuestra más altas casas de estudios superiores, respetando el compromiso por la educación.

Panamá sigue siendo un país donde hay una profunda dimensión religiosa, que le da sentido a la vida del panameño. El mensaje cristiano difundido por la iglesia hace desarrollar las “Semillas del Verbo Encarnado”, sus raíces ancestrales son foráneas y fortalecen la cultura del país. La unidad en la diversidad cultural del cristianismo católico cuya fe se vive en cristo resucitado, busca la coherencia entre fe y vida y el proceso de concientización respecto al compromiso de los laicos comprometido con Dios y la Iglesia.

1.1. La Enseñanza de Ética y Moral, un camino a la “Excelencia” en la Educación Superior.

Antes de iniciar el desarrollo de este apartado quiero resaltar el pensamiento de Mavilo Calero Pérez, que dice lo siguiente: ¡No hay excelencia de la educación sin desarrollo humano y no hay desarrollo humano sin educación en valores!


En el libro que lleva por título “Educación de Excelencia”, tengo un apartado que precisamente habla de la “cultura de excelencia”, en la que destaco que los seres humanos, hacemos en nuestra cultura el pase de condiciones menores a más humanas; sin embargo, no todas las dimensiones de nuestra vida, adquieren al mismo tiempo los mejores niveles de calidad. Lo ordinario es que nos destacamos en algo y en las demás áreas nos ubicamos en medianía. Para salir a la excelencia debemos aspirar, a mejorar y dejar la mediocridad.

No basta en pensar ser culto, es preciso sentir y actuar. Hay valores fundamentales que no se captan con la mente, se intuyen con la sensibilidad. Culta es la persona que se deleita con el arte y la justicia y que no lesiona los derechos de los demás. Culta es la persona altruista, que siente la solidaridad y coopera con sus actos a robustecerla en bien de sus semejantes. Hay hombre y mujeres que cultivan su inteligencia son eruditos, pero no cultos.

Para adquirir cultura de excelencia tenemos que comenzar a conocernos a partir de lo que somos, hacemos una profunda reflexión en torno a lo que podemos ser y empeñarnos en su logro. La obra del hombre se dice excelente cuando sus cualidades son sobresalientes. El camino a la excelencia es un proceso continuo que nunca termina. Ni el hombre, ni las instituciones, alcanzan la perfección absoluta.

La excelencia es el camino de la realización personal. Cada persona tiene que usar bien sus talentos. El gran cambio que buscamos está en lo innato en nosotros, no fuera de nosotros. Muchos nos consideramos civilizados, cultos y educados. Nos supervaloramos, sin tener la capacidad de autocrítica sobre nuestras conductas y mucho menos tenemos la capacidad de ratificarlas.

En un extracto de nuestro planteamiento en la obra antes mencionada, podemos decir que: “La excelencia es actitud y no aptitud, por eso tenemos el reto de modificar nuestras valoraciones, prejuicios, creencias, hábitos y costumbres negativas. El pasar del ser al “debe ser”, el educarnos, el enmendarnos está en nosotros mismo. Podemos y debemos


hacerlo. La excelencia humana, la perfectibilidad, tenemos que acostumbrarnos a buscarla todos los días. Puede ser difícil pero no imposible”.

La cultura no es categoría de saber, sino del ser. Urge alejarnos del enciclopedismo y ubicarnos más humanamente en nuestra existencia para ser lo que debemos ser (pensar, sentir y actuar). Más que saber tal o cual virtud interesa ser virtuosos. De qué nos vale saber de honradez sino la practicamos. De nada vale la erudición si vivimos diferente de lo que decimos. La cultura tiene que ser vital.

En virtud de sus valores trascendentales el hombre se acerca a la excelencia. La relación

cultura-hombre

exige

al

docente, de modo especial, buscamos la excelencia en todo. La sociedad tiene imperativo de mejorar su cultura de calidad, como lo hacen las empresas excelentes. Ellas cultura fuertes manifestadas en tramites simples y rápidos, profundo respeto al ciudadano, eficiencia al máximo y hasta la pulcra presentación de sus ambientes y el dialogo positivo que generan sus miembros. Para llegar a la excelencia se requiere actitud de ser mejor y un método que posibilite su logro.

La calidad de la educación supone un cambio en la cultura escolar y universitaria dominante. Para alcanzar excelencia debemos romper las barreras del status quo, debemos esforzarnos porque cada institución educativa sea lo mejor; para esto es necesario que los agentes educativos se adentren a una cultura de calidad, se sientan motivados a innovar, a caminar hacia la excelencia.

La educación es instrumento intercultural, la cultura ha sido hasta ahora privilegio de grupos dominantes y esto ha contribuido a nuestra desintegración cultural. Si la cultura es visión de la vida, la vida debe ser culta, pero la cultura debe ser vital tal como lo sostiene Ortega y Gasset. Debe verse la cultura no como quehacer de élite, sino como actividad creadora de todo el pueblo. No debe perderse la inferioridad de la cultura de las áreas rurales con respecto a los centros urbanos, para evitar el paralelismo de la cultura de los


dominados y la cultura de los dominantes. En esa preocupación los centros educativos deben transmitir y hacer cultura mediante la integración de actividades. Conocimientos, capacitaciones para el trabajo y jamás encerrarse en el frio enciclopedismo. La diversidad de rasgos culturales de los pueblos obliga que las instituciones educativas presenten currículum de acuerdo a las variantes regionales.

Nuestra educación debe ser eminentemente desalienante, liberadora y afirmativa de nuestra personalidad nacional, guiada por la más estricta objetividad y el más agudo sentido crítico. Es apremiante la toma de conciencia de la Nación, para que comprendamos nuestra condición personal en el contexto de sociedad subdesarrollada en que vivimos. Debe garantizar la continuidad de la cultura, al ponernos en contacto con las múltiples realizaciones del ser humano: ciencia, arte, religión, moral, organizaciones sociales, política, económica, tecnología, y otros.

Debe despertar la capacidad creativa para acrecentar nuestro acervo cultural. No se trata de que haya una relación superficial entre educandos y cultura, sino que vivan esas realizaciones y las internalicen, para elevar su formación espiritual. Solo de esta manera se abrirá la conciencia de los educandos frente a los distintos valores. De receptores pasivos y asimiladores de cultura debemos convertirnos en forjadores de cultura propia y adecuada a nuestro medio. Educar no es lograr simplemente conductas externas sino sobre todo generar cambios profundos en la conciencia de los hombres y mujeres.

Los espacios interculturales, de manera unilateral, es cierto que nos hace alfabetos intelectuales pero sin alfabetos éticos, estéticos, religiosos, sociales, cívicos y ocupacionales en tanto desarrolla nuestra incapacidad de desarrollar habilidades, aptitudes, intereses, destrezas y actitudes en estas últimas esferas, en la que hay que adentrarnos en nuestro país y ver cómo se vive la interculturalidad desde distintos puntos de vista.

Panamá es un país solidario, lo vemos reflejado en la interculturalidad, a su vez es de profundas raíces religiosas. Políticamente es libre y


soberano, es autónomo, democrático y tiene una articulación internacionalmente por medio de convenios con otros países en diversas materias. En lo económico es sostenible, aunque su crecimiento económico no llega a los más lo necesitan, claro se hacen grandes esfuerzo en llegar a estas poblaciones por medios de programas de ayuda nacional, tratando de que los beneficios llegue a los más necesitados.

Estamos claro del tipo de país que queremos construir, muchos esfuerzo se hacen para enrumbar la educación, pues es el medio de salir de la pobreza, es en esa dirección a que todos los estudiantes dirigen su mirada, muchos de ellos con el pleno conocimiento de nuestras raíces religiosas y culturales, sabemos que son profunda por el legado que nos han dejado muchos maestros, vividas desde el Evangelio.

Los cimientos de la educación panameña están fundamentados en la Constitución Política, en el Capítulo 5°, es dedicado enteramente a la Educación. Por tal motivo es fundamental que en el currículum de nuestras universidades estatales y privadas, se contemple la Enseñanza de Ética y Moral como una materia de requisito fundamental para el aseguramiento de la calidad de la educación superior. El currículum debe abrir la posibilidad de fomentar la enseñanza - aprendizaje de la cultura religiosa, como parte del conocimiento de su cultura y de la autoafirmación de la identidad cultural y religiosa de cada uno de los jóvenes universitarios, respetando la libertad de culto.

Dentro de los acuerdos de la Concertación Nacional para el Desarrollo, en las estrategias políticas, introducen un punto muy importante, proponiendo que en el currículum panameño se dicten asignaturas como: “Educación para la Ciudadanía, con base en dos ejes: la Constitución de la República de Panamá, y educación ético-cívica: con especial atención a la igualdad entre los hombres y mujeres, basado en el respeto a principios y valores universales”.


De esta manera la Educación, Ética y Moral aportará a los fines y principios de del sistema educativo panameña, una serie de conocimientos y actitudes fundamentales para la cristalización del aseguramiento de la calidad de la educación superior. Así lo estable la Ley 47, de 1946, Orgánica de Educación, mediante el Artículo 3, establece que: “La educación panameña se fundamenta en principios universales, humanísticos, cívicos, éticos, morales, democráticos, científicos, tecnológicos, en la idiosincrasia de nuestras comunidades y en la cultura nacional”.

Los aportes que la Enseñanza de Ética y Moral le dará al país será significativa, pues en Panamá conviven distintas religiones y espiritualidades presuponen un sistema de valores determinados, la enseñanza de ésta asignatura es importante en cuanto se constituye un espacio de conocimiento y reflexión crítica de los valores, normas y prácticas culturales que las diversas culturas han ido construyendo de cara a la realización del ser humano en su vida familiar y comunitaria.

A su vez permite, junto a las otras áreas del currículo formar integralmente a los habitantes del Estado panameño, mediante el desarrollo de los principios los valores, solo tocara incluir la espiritualidad y religiosidad. Tal como es señalado en el Artículo 9, de Ley 47, de 1946, Orgánica de Educación, establece que: “La educación al servicio del ser humano se fundamenta en los principios cívicos, éticos y morales, se afirma en la justicia y libertad, con igualdad de oportunidades que conduzcan al educando al logro de su máximo desarrollo espiritual y social, y con base en el principio de continuidad histórica, a fin de que contribuya al fortalecimiento de nuestra cultura”.

1.2. Una manera distinta de ver la Enseñanza de Ética y Moral en la Educación Superior.

El contexto actual nos debe llevar a hacer una reevaluación de las culturas de los pueblos originarios, su espiritualidad y creencias particulares; junto a la influencia de creencias y prácticas de religiones y espiritualidades de otros países y continentes, asumidas muchas veces de manera inconsciente y poco crítica, exigen replantearse el sentido y alcance de la enseñanza en el nivel superior de educación.


Durante mucho tiempo, se ha intentado introducir la Educación Ética y Moral en la educación, solo se ha priorizado la visión cristiana de la realidad, tocando tangencialmente otras concepciones y comprensiones del mundo y la historia. La realidad actual exige, sin dejar a un lado el cristianismo y su importancia fundamental en la vida de nuestros pueblos, prestar atención a otras religiones y espiritualidades de gran influencia en nuestro país. Muestra de ello es que el currículum panameño solo se da en el primer nivel de enseñanza (básica - premedia), la asignatura de Religión y Moral, y el segundo nivel de educación media se da la asignatura Ética y Moral, y en el Tercer Nivel se Enseñanza o Educación Superior se dicta un seminario de Ética Profesional. Esto da la impresión que ya a este nivel de formación la asignatura no tiene mayor relevancia en la formación del estudiante, cuando debe ser todo lo contrario.

Es por ello que hago un planteamiento de que nuestras universidades adopten en su currículum la Enseñanza Ética y Moral, de manera que entren a considerar el tratamiento científico y objetivo de las diversas religiones y espiritualidades haciendo especial énfasis en aquellas propias de nuestro país. Esto supone una enseñanza religiosa que no se identifica con una religión en particular sino que aporta los elementos necesarios para que cada persona, en libertad pueda reflexionar y profundizar sus opciones, con un espíritu crítico y reflexivo.

La Enseñanza de Ética y Moral en el nivel superior, debe ir encaminada a afianzar la formación de los valores en los panameños, facilitándoles un acercamiento científico y objetivo a las diversas maneras de concebir el mundo, el ser humano, su realización plena con otras personas, a elevar la calidad de vida, a valorar la cultura y la naturaleza; a ser más respetuoso de la diversidad de culturas y religiones de nuestro país.

Jesús Vicente Mejía, en la publicación de su artículo en la revista UDI News, hace un planeamiento fundamental en la que dice que: “Una propuesta para la Calidad de la Educación Superior en Panamá, pretendemos sensibilizar tanto a los docentes como a los educandos y a toda la sociedad de la importancia que revierte el implementar una Educación Superior en Valores Éticos y Morales con el fin de que podamos vivir en


ambiente social en armonía, en paz, justicia, solidaridad mediante una convivencia practicando los valores éticos y morales”.

Considerando que estamos viviendo en un mundo en el que los medios de comunicación han acortado las distancias, es fundamental que nuestros estudiantes se apropien de conocimientos y actitudes positivas que les permitan comprender y respetar a aquellos que piensan distintos a ellos y creen de manera diferente, posibilitando así la superación de actitudes de intolerancias y violencia que en los últimos años ha venido azotando a los panameños, solo veamos las estadísticas de homicidios, esto nos debe decir mucho a cada uno de nosotros.

2. PROPÓSITOS DE LA ENSEÑANZA DE ÉTICA Y MORAL EN LA EDUCACIÓN SUPERIOR

La Enseñanza de Ética y Moral en la educación superior tiene como objetivo principal orientar a los jóvenes universitarios en la búsqueda de respuesta a los cuestionamientos del sentido de la vida en este mundo terrenal, a través de su identidad nacionalista. Las historia de las religiones siempre trata de dar respuesta a esta pregunta que se hacen los estudiantes del nivel universitario, fundamentalmente trata de dar respuesta la existencia del ser humano y su rol en el país.

El estudio de las religiones como parte del contenido de la asignatura, podrá sumergir a los estudiantes en el conocimiento

de

distintas

respuestas

a

tan

fundamental pregunta, como por ejemplo: los valores éticos y morales en la vida humana, será un tema importante para la convivencia terrenal del mismo. El valor de lo religioso ha estado presente en la cultura panameña, es por tal motivo que será de importancia el despertar y sensibilizar a los estudiantes, con espíritu crítico de responsabilidad religiosa, permitiéndoles respetar y valorar el simbolismo y los ritos de cada religión en el país.


La Constitución Gaudium et Spes señala claramente lo que esta pasando con el ser humano que se aleja cada vez más de lo religioso y hace el señalamiento siguiente: “Las nuevas condiciones ejercen influjo también sobre la vida religiosa. Por una parte, el espíritu crítico más agudizado la purifica de un concepto mágico del mundo y de residuos supersticiosos y exige cada vez más una adhesión verdaderamente personal y operante a la fe, lo cual hace que muchos alcancen un sentido más vivo de lo divino. Por otra parte, muchedumbres cada vez más numerosas se alejan prácticamente de la religión. La negación de Dios o de la religión no constituye, como en épocas pasadas, un hecho insólito e individual; hoy día, en efecto, se presenta no rara vez como exigencia del progreso científico y de un cierto humanismo nuevo. En muchas regiones esa negación se encuentra expresada no sólo en niveles filosóficos, sino que inspira ampliamente la literatura, el arte, la interpretación de las ciencias humanas y de la historia y la misma legislación civil. Es lo que explica la perturbación de muchos.

De lo anterior señalado en la

Constitución Gaudium et Spes, es que tomo como

referencia para señalar la importancia que tiene la Enseñanza de la Ética y Moral en la formación académica de nuestros universitarios, la misma debe pretender valorizar la dimensión comunitaria del ser humano y su capacidad de construir la sociedad en unidad, justicia y paz. La Enseñanza de Ética y Moral, debe buscar la liberación de mentalidades que le permitan al estudiante actuar con libertad, ellos son capaces de reconocerse y autovalorase a sí mismos, como también la capacidad de valorar a los demás desde la dimensión humana, cultural y social, sea foránea o nacional.

Crear espacios necesarios para que se dé la importancia necesaria para que nuestros estudiantes reconozcan y respeten de las diferencias de opiniones y pensamientos entre los demás, así como la búsqueda de puntos en común que permitan construir relaciones interpersonales y sociales duraderas. El enfoque intercultural, es un tema importante dentro de los contenidos de la Enseñanza de Ética y Moral, busca crear los espacios de dialogo entre los estudiantes para fortalecer la convivencia entre las cultura y religiones que habitan en el país, como valor innato.


La finalidad de la materia tiene un componente orientador en la vivencia de valores que permita a nuestros estudiantes alcanzar los ideales y las metas a nivel personal como profesional y comunitarias para una convivencia más justa y solidaria. Ética y la Moral, no solamente la debemos enseñar como una materia para rellenar el currículum, pues ella hay que hacerla de vital importancia para vivenciar los valores en los distintos grupos y hacer de Panamá un país justo y solidario como nación panameña.

Por último la Enseñanza de Ética y Moral, se constituye en un espacio educativo por medio del cual los estudiantes recibirán lineamientos para fomentar el espíritu crítico y reflexivo dentro de la comunidad nacional. Pero para alcanzar esta meta es fundamental la enseñanza-aprendizaje de ética y moral convirtiéndola en un referente de claridad, concreto y vivo en la población estudiantil. Este referente lo encontramos en el cristianismo, pues, él se encuentra presente en el país y ha estado a lo largo de todo la historia nacional.

6. EL PERFIL DEL DOCENTE EN LA ENSEÑANZA DE ÉTICA Y MORAL EN LA EDUCACIÓN SUPERIOR.

El camino al desarrollo de los pueblos, es la educación, ella tiene vital importancia en las escuelas, en las universidades cuya virtud y misión es la de transmitir conocimiento, desarrollar la capacidad del sano juicio, para conservar el patrimonio cultural nacional obsequiado por las generaciones pasadas, este trabajo es tarea de los docentes, pues, la un universidad, es promotora de los valores, preparando para la vida a los profesionales en el trato afectuoso, amistoso entre los estudiantes de distintas clases sociales, en igual condición y derecho, sin preferencia alguna, cuyos beneficios se verán reflejado en las familias, los profesores, las diversas asociaciones que dentro de sus objetivos está la promoción de los valores, el respeto a la vida, el fomento al civismo, la promoción cultural y religiosa, así como convivencia fraterna y solidaria en la sociedad civil y toda la comunidad en general.


La vocación docente es bella, pero ella debe estar acompañada de virtudes y valores, para aceptar la diversidad de opiniones y sentimientos de los estudiantes, respetando así las diferencias de género, raza, etnia, religión y posición socioeconómica, el docente tiene que ser respetuoso con sus estudiantes, ser tolerante y comprender las limitaciones personales y profesionales de sus semejantes, él debe tener una actitud abierta al cambio.

No lejos de lo señalado en el párrafo anterior, cito lo que nos dice la Declaración Gravissimum Educationis, que dice lo siguiente: “Hermosa es, por tanto, y de suma trascendencia la vocación de todos los que, ayudando a los padres en el cumplimiento de su deber y en nombre de la comunidad humana, desempeñan la función de educar en las escuelas. Esta vocación requiere dotes especiales de alma y de corazón, una preparación diligentísima y una continua prontitud para renovarse y adaptarse”.

Por eso el profesor de Ética y Moral se constituye en uno de los elementos más importante en la Enseñanza de Ética y Moral en la educación superior panameña, pues, él tiene que vivir los valores éticos, morales y espirituales, para que su vida sea transparente frente a la vocación de la profesión de docente que ha elegido. Según el Concilio Vaticano II, el profesor de esta cátedra, debe tener presente lo siguiente: “Recuerden los maestros que de ellos depende, sobre todo, el que la escuela católica pueda llevar a efecto sus propósitos y sus principios. Esfuércense con exquisita diligencia en conseguir la ciencia profunda y religiosa avalada por los títulos convenientes y procuren prepararse debidamente en el arte de educar conforme a los descubrimientos del tiempo que va evolucionando. Unidos entre sí y con los alumnos por la caridad, y llenos del espíritu apostólico, den testimonio, tanto con su vida como con su doctrina, del único Maestro Cristo.

El profesional de esta rama del conocimiento tiene que tener claro los ámbitos de competencias como parte de la programación, la participación, el dialogo, la reflexión, son fundamentales para crear los espacios de aprendizaje. Aquí está en juego el conocimiento específico del “Saber”, debe estar abierto a la relación educativa con los


estudiantes, sus colegas, todos ellos forman del aprendizaje, él tiene que asumir un rol, protagónico dentro del grupo de docentes de distintas áreas del conocimiento y del sistema educativo superior.

Por último quiere terminar con el programa curricular y didáctico del docente de Ética y Moral, es indispensable contar con una sólida formación y permanente actualización en competencias estrictamente de la materia, pues ello conlleva a indagar en la investigación intelectual, hay que dedicarse a lo vivencial centrado en los valores humanos. No basta con hacer un trabajo educativo para los estudiantes, centrado en el valor de la vida. El trabajo educativo debe ir más allá, pues es fundamental analizar lo que dice, como conviven, lo que hacen, es como un volver a la escuela, es hacerlos sensibles, más humanos, y sociales, que lo demuestren por medio de los intercambios interpersonales, con el respecto a la originalidad de cada uno de ellos.


CONCLUSIÓN

La Enseñanza de Ética y Moral es un compromiso del personal docente para hacer del proceso de enseñanza y aprendizaje, un estilo de vida.

La Enseñanza de Ética y Moral privilegia la situación de aprendizaje. Los criterios de eficacia, alta calidad y eficiencia, son conceptos que practican los valores como un arte en todos aquellos agentes multiplicadores que creen que la educación debe ser de excelencia.

Aunque al mundo rico le interesa la formación en valores en la educación, en los países aún del tercer mundo nos interesa la Enseñanza de Ética y Moral, como un camino hacia el aseguramiento de la calidad de la educación en nuestras instituciones educativas, motivados por el interés de conformar comunidades de estudio, materializado por los trabajos de investigación de docentes y estudiantes.

El Sistema Educativo de Panamá necesita con urgencia una legislación que ayude a insertar en todas las instituciones educativas la Enseñanza de Ética y Moral como requisito dentro de los planes y programas de estudios de todas las carreras.


BIBLIOGRAFÍA Ley n° 24 Orgánica de la Universidad de Panamá, del 14 de julio 2005. Ley n° 30 del 25 de julio 2006. Ley 47, de 1946, Orgánica de Educación. Imprenta Educativa. marzo 2010. Decreto Ejecutivo 274, "Que crea la Dirección Nacional de Educación Intercultural Bilingüe y se le asignan funciones”. Decreto Ejecutivo 511, del 5 de julio de 2010. Calero, Mavilo. Para Elevar Nuestra Calidad Educativa. Lima. Editorial San Marcos. 2002. Documento Base. Concertación Nacional para el Desarrollo. Panamá 2007. Cueva Gálvez, Segundo y González, Efraín. Educación de Excelencia. Panamá. Edit. INISCE, 2008. Revista UDI News. Educación e Investigación. Primera Edición 2012. Concilio Vaticano II. Constitución Gaudium et Spes. Concilio Vaticano II. Declaración Gravissimun Educationis. http://www.asamblea.gob.pa/APPS/LEGISPAN/PDF_NORMAS/2000/2005/2005_542_209 6.PDF

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