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DOMINGO | 22 de septiembre de 2013 | año 4 | N° 199

SANTA CRUZ, DONDE EMERGE LA BELLEZA

Ana Meléndez

GALOPAN LOS DIOSES Y PASEAN LAS NINFAS EN VIEJOS CARRETONES, MUJERES HERMOSAS, RAZA DE ETERNA PRIMAVERA, JUEGAN Y BAILAN CON LOS MANCEBOS DE LA TIERRA, ÉSA ES SANTA CRUZ, LA TIERRA QUE VIO A CAÑOTO BACA, EL QUE FUE GUERRILLERO CON LA MANO IZQUIERDA Y GUITARRISTA CON LA OTRA. 4-5

CORAZÓN QUE AÚN LATE REBELDÍA

UN NUEVO ANIVERSARIO DEL ASESINATO DE VÍCTOR JARA ES EL RECUERDO DE LA DENUNCIA Y PROTESTA DEL MÚSICO CHILENO EN CONTRA DE UN SISTEMA OPRESOR QUE INTENTÓ ACALLAR UN CANTO DE VERDADES Y DE BIEN COMÚN. 3


Fernando del Carpio Zerain Periodista

DIRECTOR

Adalid Cabrera Lemuz EDITOR GENERAL

Ramiro Ramirez Simons JEFE DE REDACCIÓN

Javier Mancilla Luna EDITOR DE LA ESQUINA

Miguel A. Rivera G. Colaboradores:

Ana Meléndez Juan Carlos Flores Escobar Víctor Montoya Fernado del Carpio Zerain Luis Mérida Coímbra Judith C. Mancilla M. Jorge Mansilla Torres Diseño:

Eusebio Lazo Sumi Diagramación:

Horacio Copa Vargas

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hile conmemora este mes dos trágicos episodios de su historia, el 11 de septiembre de 2003 fue derrocado en un cruento golpe el presidente socialista Salvador Allende y doce días después, el 23, murió Pablo Neruda, Premio Nobel de Literatura 1971, activo militante del Partido Comunista y de la Unidad Popular, la coalición que llevó al poder a Allende, quien lo nombró Embajador en Francia, cargo al que renunció en 1972 para retornar a su casa en la Isla Negra. Neruda murió presuntamente de cáncer en la próstata, pero por orden judicial sus restos fueron exhumados el 8 de abril de este año y enviados a Carolina del Norte, en Estados Unidos, y a la Universidad de Murcia, en España, porque existe la versión de que pudo haber sido envenenado, por lo que se aguardan los resultados de ambos laboratorios para establecer la verdadera causa de su deceso. En medio de este panorama, en Chile se efectuará desde este lunes una serie de actividades, la más llamativa de las cuales es la que exhibirá piezas gráficas del poeta con la leyenda “Neruda vive” en el transporte público de Valparaíso. “Pablo había quedado muy afectado por los sucesos de los últimos días. No cabe duda de que la situación actual precipitó su fin. Hasta ahora, había maravillosamente resistido a la enfermedad. Pero después del 11 de septiembre (golpe encabezado por el general Augusto Pinochet) comenzó a declinar y cayó en coma”, dijo Matilde Urrutia al comunicar el fallecimiento del vate. Neruda alentó activamente la experiencia socialista chilena, era amigo personal del presidente Allende, y lo hizo a través de sus versos y como diplomático.

NIXON Y LA REVOLUCIÓN CHILENA Al fragor del proceso socialista escribió “Incitación al Nixonicidio y alabanza de la revolución chilena” en Isla Negra, en enero de 1973, pues quería “vivir desde entonces y hasta el fin de sus días en Chile”.

Neruda junto a Allende, en el aniversario de su muerte EL POETA CHILENO FUE PARTE DE LA EXPERIENCIA SOCIALISTA QUE LIDERÓ EL PRESIDENTE SALVADOR ALLENDE HACE 40 AÑOS.

comunicacionpopular.com.ar

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Desde antes de que Allende asumiera el poder, en septiembre de 1970, el entonces presidente de Estados Unidos, Richard Nixon, fomentó “el cerco económico que pretende aislar y aniquilar la revolución chilena. En esta actividad usa diferentes ejecutores, algunos desenmascarados, como la venenosa red de espías de la ITT (transnacional de las telecomunicaciones) y otros solapados, encubiertos y ramificados entre los fascistas de la oposición chilena contra Chile”, dice Neruda en la ‘Explicación perentoria’ de la mencionada obra. Cuánta verdad en las palabras del poeta, la conspiración era permanente, estaba en marcha y un oscuro militar: Augusto Pinochet Ugarte, truncó la experiencia socialista chilena. La marcha de las cacerolas se popularizó durante el gobierno de la Unidad Popular, eran las mujeres del barrio alto, sector residencial de Santiago, que golpeaban las ollas en protesta por la escasez de artículos de primera necesidad. La oposición recurrió a sus mujeres para sembrar el descontento, a las que nada les faltaba les sobraban cacerolas “relucientes”. Neruda les dedicó el verso “Una historia vulgar”, que dice: “Ahora lo importante es lo que pasa/dijo Cacerolina Lagañín/ y armada de una sartén salió de casa,/ dispuesta a convertirlo en un violín/ para pelear ‘contra rotos groseros/ que son en Chile rotos extranjeros’./ Doña Cacerolina, bien nutrida,/ tuvo un pequeño asomo de desmayo/ cuando encontró en la calle sólo viejas/ que como ella sonaban sus sartenes./ Luego entre mil suspiros y sostenes/ volvió a su poderío y a su jardín”. Años después, tras el golpe, las cacerolas se volvieron contra Pinochet, pero éstas pertenecían al pueblo y de esa forma expresaban su repudio a la dictadura.

NO ACALLARON SU VOZ Neruda, en Incitación al Nixonicidio..., una

de sus últimas obras, explica claramente lo que persigue su poesía: “No tengo remedio: contra los enemigos de mi pueblo mi canción es ofensiva y dura como piedra araucana. Esta puede ser una función efímera. Pero la cumplo. Y recurro a las armas más antiguas de la poesía, al canto y al panfleto usados por clásicos y románticos y destinados a las destrucción del enemigo. Ahora, firmes, que voy a disparar!”. Neruda nació en Parral en 1904 y falleció a los 69 años. A las pocas horas los militares allanaron su casa de Santiago y de Isla Negra. No respetaron su muerte. La única justificación del régimen militar ante el atropello fue que “se hicieron sin orden superior”. El Cementerio General de Santiago, donde fue sepultado el cuerpo del poeta, estaba completamente rodeado de militares armados. La dictadura pinochetista intentó acallar la voz, la poesía de Neruda, pero no lo consiguió. De esa forma, en el poema 4 de septiembre de 1970, expresa: “Toda victoria es un escalofrío,/ porque si gana el pueblo hay una racha/ que entra por el testuz del envidioso./ (Uno sube y el otro a su covacha/ baja huyendo del tiempo y de la historia)”. Pablo Neruda, de nacimiento Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto, autor de Veinte poemas de amor y una canción desesperada, del Poema 20, que comienza diciendo “Puedo escribir los versos más tristes esta noche...”; Residencia en la tierra; Canto general; Los versos del capitán; Confieso que he vivido (memorias), y otras, sobrevive al paso del tiempo y su obra es inmortal, está viva. Mientras que de los artífices del golpe militar nadie se acuerda o si se lo hace es para que rindan cuentas de sus crímenes y fechorías cometidas durante su oprobioso régimen. No sólo en Chile sino en varios países del mundo se recordará a Pablo Neruda, que murió hace cuatro décadas.


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Víctor Jara, a 40 años, su canto sigue vivo ¿SE PODRÁ CERRAR EL CASO JUDICIAL A UN TRAUMA SOCIAL DE 17 AÑOS DE DICTADURA CON UNAS CUANTAS CABEZAS DE TURCO?

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Ernesto Joaniquina Hidalgo

otro golpeándose la cabeza contra el muro, pero todos con la mirada fija de la muerte (…)”. Ése es el verdadero rostro del fascismo que reaparece en cualquier tiempo y dimensión geográfica, ese aspecto demente que advirtiera Víctor Jara rasgaba las fibras más íntimas del pueblo boliviano años después, cuando el líder socialista Marcelo Quiroga Santa Cruz y el padre Luis Espinal Camps corrían la misma suerte en manos de sus torturadores antes de ser victimados. Llama a la reflexión que hasta ahora no se puede desclasificar los archivos de la dictadura de entonces para dar con el cadáver de Quiroga Santa Cruz, una tarea pendiente del Estado Plurinacional. Así como en Santiago utilizaban el estadio deportivo como campo de concentración para asesinar hombres nobles, en las calles de La Paz utilizaban las ambulancias de socorro para transportar presos con dirección desconocida. En Chile tienen ahora a un único culpable entre rejas, el teniente coronel en retiro Mario Manríquez Bravo, y en el caso boliviano se cubre todo ese pasa-

flickr.com

or todas esas miradas perdidas en esos sombríos camerinos del Estadio Nacional de Chile convertidos por entonces en mazmorras de exterminio humano, no se puede dar vuelta la página de la historia simulando que allá no paso nada, por esas silentes miradas de compañeros obreros, universitarios y académicos que exhalaron su último aliento en manos de la barbarie fascista de tradición prusiana, que puso en vilo a Chile en casi dos décadas de libertades conculcadas, por esos presos torturados que nunca más volvieron a ver la luz del día, se tiene que hacer justicia, sólo así se podrá cerrar aquella herida que aún está abierta en la memoria colectiva de Chile. ¿Será posible que se pueda hablar de democracia y libertades sin tomar en cuenta a la anhelada justicia que reclama el pueblo y los familiares por sus seres torturados y asesinados? ¿Se podrá hablar de justicia cuando se da por cerrado el proceso histórico y simbólico por el asesinato del cantautor Víctor Jara y hallar como única cabeza de turco al teniente coronel en retiro Mario Manríquez Bravo, ex jefe y responsable por entonces del Estadio Nacional de Chile? ¿Dónde están los demás altos oficiales del Ejército vinculados al crimen? ¿Será posible que esa diosa Themis recupere la balanza y haga justicia al trauma de 17 años de dictadura militar? ¿A autores materiales e intelectuales que segaron la vida de más de 3.000 ciudadanos asesinados, de 28.000 torturados y una diáspora de chilenos que sobrepasó los 200.000? Víctor Jara, intuyendo su desenlace fatal, nos legó ese testimonio de denuncia en su última poesía escrita en prisión, antes de que fueran cercenadas esas manos creadoras por esos abominables bárbaros de uniforme, que después de torturarlo perforaron su cuerpo a bocajarro ese 16 de septiembre del 1973. Tres días después encontraron su cuerpo entre matorrales cerca del Cementerio Metropolitano, pensando los ilusos que sólo así todo acabaría. Aquella poesía que pasó mimetizada de mano en mano entre los compañeros de infortunio, pudo al fin salir para que el mundo conociera la verdadera cara del fascismo: “(…) Un muerto, un golpeado como jamás creí se podría golpear a un ser humano. Los otros cuatro quisieron quitarse todos los temores, uno saltó al vacío,

Artistas chilenos elaboran un mural en homenaje a Víctor Jara.

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je oprobioso del fascismo boliviano con dos reos rematados, pues Luis García Meza y Luis Arce Gómez son sólo la punta de aquel témpano infamante porque muchos culpables de aquel espanto siguen libres. Para cerrar las heridas del pueblo no sólo es suficiente cambiar el nombre del Estadio de Chile por el de Víctor Jara, sino que ese clamor de justicia debe de ser interpretado en su justa dimensión por un pueblo que a través de la justicia llegue a los autores materiales e intelectuales para recuperar el crédito del derecho de vivir en paz y para que esa herida de aquella barbarie descomunal aún abierta recién empiece a cicatrizar. En este carrusel de la vida habrá que seguir alerta, pues pese al advenimiento de los cambios democráticos en el continente, el fascismo sigue soberbio mostrando sus fauces y malas intensiones, agitando con todo desparpajo sus esvásticas y sus garrotes en plena democracia. “(…) ¡Canto que mal me sales cuando tengo que cantar espanto! Espanto como el que vivo como el que muero, espanto (…)” Víctor Jara, septiembre de 1973. Chile se manifiesta formalmente y le pide al presidente Sebastián Piñera que el autor material y confeso Pedro Pablo Barrientos sea extraditado a Chile para ser también juzgado por los delitos de lesa humanidad cometidos contra Víctor Jara, torturado y brutalmente asesinado por Barrientos en los camarines del Estadio Nacional de Chile, personaje que actualmente se encuentra paseándose libremente por las calles de Florida en Estados Unidos, país que cobija a todos los chacales que humillaron el continente. Víctor Jara pese a su ausencia física sigue vivo en cada ruiseñor que le gorjea a la vida, en cada corazón rebelde que siente las injusticias y le canta las verdades no sólo como denuncia y protesta, sino también como propuesta para alcanzar el bien común.


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Santa Cruz, contigo me quiero casar… ”TODO SE ESCRIBE CON ALEGRÍA, CON BURI, CON MASACOS Y CUÑAPÉS, CON LOS BAILES DE LOS ANTIGUOS”.

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Cuando Elvira de Mendoza junto a sus tiernos vástagos despidió a su esposo Ñuflo de Chávez y a su hermano Diego que partían desde Asunción hacia la Tierra Rica a fines de febrero o principios de marzo de

1557 o 1558, no sabía esta recia mujer paraguaya que su separación duraría casi siete años. Su destino era descubrir la laguna del Dorado” (C. Dabdoub). El conquistador corajudo decidió fundar una ciudad en nombre de sus dioses y sus armas, y fundó Santa Cruz de la Sierra, fundó la tradición con alma llanera, con tilde guaraní, la construyó en la otra banda del río Piraí, bajo la sombra de un gran Cupesí. Todo se escribe con alegría, con buri, con masacos y cuñapés, con los bailes de los antiguos.

“Santa Cruz del alma contigo me quiero casar…” contigo quiero amanecer envuelto en amores bajo la cruz del sur, besándome con la luz de las estrellas, en tu remanso solidario de tu ser. En ti bella Santa Cruz galopan los dioses y pasean las ninfas en viejos carretones, mujeres hermosas, raza de eterna primavera, juegan y bailan con los mancebos de la tierra. El alba y el crepúsculo cruceño están escritos con frescas brisas aterciopeladas, celajes de ensangrentadas guerras; en Santa Cruz nacen los cuatro vientos, los siete soles, los doce plenilunios, en sus afueras las marimantas asustaban a las peladas. Su llanura de palma tranquila donde se leen ríos y se escribe fuego en su identidad. Dizque se fundó con el nombre de Santa Cruz de la Barranca. Llena de gracias eres Santa Cruz, fiesta en tu alma, eres también caña y azúcar, panadera de la llanura, pescadora de milagros, bordadora de solsticios estivales, de insuperables carnavales. Flor del camba que con bonhomía campesina camina por la vereda tropical con sus cristos y sus magdalenas en el orfeón del oriente boliviano. Y todos le cantan, le escriben y todos le bailan a Santa Cruz de la Sierra, donde emerge la belleza y la complementariedad cultural de saberes y saberse nación camba en el Estado Plurinacional de la Bolivia. “Novia Santa Cruz, contigo me quiero casar, novia Santa Cruz, la reina del palmar, eres la señora del bien y del mal, en tu canto ríe y sueña el alma oriental”. Tito Fernández


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2.- Parados en una esquina del otrora popular “mercadito de oro”, la hermosa camba Yuli Cuéllar y el periodista se enfrascan en una charla insulsa. “Usted dice que son siete calles y en La Paz me dijeron que son sólo seis”, dice él. La querendona de su tierra y tradiciones asevera que esa zona, entre la Suárez de Figueroa y Vallegrande, “es conocida como Siete Calles y eso anda escrito hasta en la Biblia”. Terco, el inquisidor se pone a contar las esquinas que puede y exclama: ¿Cuál es la siete, cómo se llama? La hermosa anfitriona aterciopela su voz y musita: “Calle usted…” 3.- Señor de la buena guerra librada con la palabra poética fue Don Juan Manuel Baca, apodado Cañoto por el camberío colonial. Guerrillero con la mano izquierda y guitarrista con la otra, el Cañoto dio combates por la libertad y la independencia a órdenes del prócer José Ignacio Warnes. Cuando el brigadier realista Francisco Javier Aguilera mató a Warnes en la batalla del Pari (1816) y, tras decapitarlo con mano propia, ordenó exhibir su cabeza en la plaza principal, el Cañoto se juró perseguir al feroz Aguilera hasta el fin de sus días; promesa que cumplió con su sátira poética y enjundia de camba. 4.- La cantante Guisela Santa Cruz, de tanta buena fama por el poder de su voz, grabó el año 2010 un canto para el Cañoto Baca, en ocasión del Bicentenario cívico de Santa Cruz. Con unas letras mías y música del extraordinario compositor Rolando Malpartida, Guisela hace memoria de “Cañoto, poeta y cantor, en Santa Cruz se oye tu voz, desparramando el amor como la flor del guayacán//. En los buris y pascanas y en las fiestas de salón, la libertad (es) tu corteja, la guerrilla tu pasión.// Tu canto está vivo, pues, Ca-

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Cañoto, Aguilucho y el camberío PATRIA DEL TRAPICHE Y LA PASCANA, DEL CHIP Y LA ENERGÍA, SANTA CRUZ DE LA SIERRA SE YERGUE SIEMPRE NUEVA Y CREATIVA. Jorge Mansilla Torres (Coco Manto) Periodista y escritor

1. Rostro del guerrillero y guitarrista, don Juan Manuel Baca. 2. La guitarra y el fusil son elementos que tradicionalmente acompañan la imagen del Cañoto.

ñoto, poeta y cantor, vos sos la voz del pueblo, la voz de Dios// Junto a Warnes, su jefe fiel, da combates Juan Manuel, su guitarra es un fusil y su canto proyectil// El trapiche tan colonial, deja seco el cañaveral y vos decís en tu cantar: más dulce es la libertad...” 5.- Cañoto no dejó de guerrillear por su patria chica y se consagró a combatir cantando al siniestro Aguilera Roca, a quien apodó “Aguilucho”. Disparaba sus audaces coplas con una guitarra templada en re (de rebeldía) y grande fue su contento cuando en Charcas se proclamó la república de Bolivia el 6 de agosto de 1825. Cañoto sacó su palabra de la clandestinidad y cantó como nadie a la patria recién nacida: “Hija de Warnes y la Azurduy/ esta es la niña por la que lucho/ andando el tiempo de norte a sur/ hasta doblarte vil Aguilucho.” El Cañoto murió ochentón, casi 50 años después de haber perdido a su jefe Warnes… sin dejar de encontrarlo en sus canciones. 6.- Cruel enemigo de los patriotas, el general Aguilera asentó sus tropas en Vallegrande y, en enero de 1825, decidió marchar sobre Cochabamba para aplastar la segunda sublevación libertaria de los q’ochalas. Marchaba orondo el Aguilucho cuando en el pobla-

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soysantacruz.com.bo

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.- Los purépechas de Michoacán, México, se enojan cuando se les llama por su antiguo apelativo: tarascos. Dicen que los españoles se burlaban de ellos durante la Conquista con esa palabreja que quiere decir cuñado. Durante el siglo 17 un misionero dominico viajó de México a Santa Cruz de la Sierra y allí fue a decir que tarasco es otro nombre del diablo y tarasca su mujer. Don Susano Azogue, inolvidable compositor cruceño, compuso en 1948 el taquirari “La Tarasca”, que en su primera copla canta: “A la Tarasca te entregaré, porque ya no me querés…” Vueltas que da la vida sobre el dichoso gozne de las palabras.

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do de Chilón, los vecinos y agricultores patriotas truncaron su plan. Le dieron combate, lo derrotaron y mandaron a la prisión. Lo encerraron en la cárcel de Vallegrande, de donde empero el jefe realista escapó pagando una fortuna a su ex subalterno Blas Menacho, devenido juez real. Dicen que para escapar, el Aguilucho lloró, suplicó, chilló y pagó. El Cañoto fue puntual coplero: “Que viva el pueblo Chilón/ que muera el pobre chillón…” 7.- Aguilera dio que hablar todavía. Ya proclamada la república se presentó ante el Mariscal Sucre y logró que se le perdonase la vida a condición de retirarse de toda actividad contra la nueva patria. El Aguilucho juró que así sería, pero en 1828 se le descubrió en una gran conjura cívico-separatista (¡ah, con la fiebre de partirle la madre geografía a Bolivia que corroe a los cambas sin identidad!). El magnánimo Sucre, que era el presidente, en un acto de justeza lo envió a Vallegrande donde, el 23 de octubre de 1828, unos fusileros voluntarios del pueblo de Chilón lo fusilaron. El Cañoto cantó ante el cadáver de aquel: “Ya mi paz está completa, ningún rencor llevo ya; el muerto que me faltaba oyendo esta copla está.” 8.- Patria del trapiche y la pascana, del chip y la energía, Santa Cruz de la Sierra se yergue siempre nueva y creativa. Es cosa de ver y oír, por ejemplo, al joven diputado Garbizu Janco ante inversionistas de México explicando los alcances del Parque Industrial Norte, proyecto que podría detonar otro jalón de prosperidad común.“Está a unoj 25 kilómetros de Antacrú en la juridición de Warnej que forma parte del eje troncal del país y del corredor transoceánico…”, dice al galope de sus 25 años y abunda en el entorno, la infraestructura y hasta en la forma de operar del complejo concebido por los empresarios del grupo La Fuente. “Acordado y concertado”, diría el historiador camba Adhemar Sandoval, como lo hace en su precisa monografía “La fiesta cívica de Vallegrande”, de donde hemos tomado la historia del brigadier Aguilera, pero no las coplas de Cañoto. Vale, puej.


Bolivia, del grupo Fuego de la Poesía, del Ateneo Femenino y de otras instituciones socio-culturales. Está reconocida como una de las fundadoras del Comité Central de Literatura Infantil y Juvenil. En reconocimiento a su exitosa labor en el ámbito de la poesía, el cuento y el teatro dedicado a los niños, fue galardonada en varias ocasiones. Obtuvo el Primer Premio para Autores Noveles con su libro Teatro Infantil, en 1956. Asimismo, ganó el Premio Nacional de Literatura Infantil convocado por el Ministerio de Educación con una colección de cinco libros, en 1963. Recibió merecidamente la Gran Orden Boliviana de la Educación, en el grado de Oficial, en 1976. Aparte de sus libros de cuentos para niños Ticotín, Caracol y Malvalushka, escribió, con gran sentido del humor y fina ironía, una serie de piezas de teatro que revelan a una autora que supo acercarse a los niños con talento artístico y sensibilidad de educadora interesada en transmitir sus conocimientos y experiencias en el mundo teatral. Por lo tanto, no cabe duda de que Rosa Fernández de Carrasco, cuyos libros transmiten valores de paz, solidad y comprensión, fue toda su vida como una niña que quería jugar con los personajes de su imaginación y consigo misma. Toda su energía estaba abocada a crear, tanto en verso como en prosa, un abanico de obras teatrales que despertaran la atención y el interés de los niños; de modo que con esta intención por ejemplo escribió El ratón Pérez se cayó en la olla, una comedia en verso y dividida en tres actos, basada en el cuento clásico La ratita presumida, que invita a los más pequeños a iniciarse en el campo de las artes escénicas. No está por demás subrayar que sus piezas de teatro reflejan un mundo real e imaginario compuesto por animales y humanos para ser representados en el escenario de los teatros escolares y, por qué no, en los tablados de los teatros donde se dan cita los grandes dramaturgos esperanzados en representar sus obras y ganarse el corazón y los aplausos de un público emocionado por la magia del teatro que empieza y termina detrás de los telones.

El teatro y la literatura en Rosa Fernández de Carrasco UN HOMENAJE EN EL ANIVERSARIO DE SU NACIMIENTO A UNA PIONERA DE LAS LETRAS INFANTILES Y JUVENILES. Víctor Montoya Escritor y pedagogo

1 y 2. Tapas de dos obras de la escritora, la primera de teatro y la segunda de cuentos, ambos para niños. 3. Rosa Fernández de Carrasco.

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osa Fernández de Carrasco nació en Cochabamba el 30 de agosto de 1918 y falleció el 20 de julio de 2000. Profesora, poeta y autora de literatura infantil. Estudió la primaria en el Instituto Americano y la secundaria en el Liceo Adela Zamudio de Cochabamba. Posteriormente, prosiguió estudios en el magisterio de La Paz, de la que egresó como educadora del parvulario, trabajo que ejerció durante 30 años. Cuentan que desde niña se destacó por su talento para la literatura y el teatro, por eso participó en las horas cívicas de la escuela y el liceo declamando poemas y protagonizando obras de teatro infantiles. Se cuenta también que escribió su primera poesía a los ocho años de edad y que en la secundaria ganó el Primer Premio de Poesía en un certamen convocado en homenaje al Día de la Madre. Contrajo matrimonio con el profesor Carlos Carrasco Ávila, con quien se fue a vivir a la ciudad de La Paz, donde ingresó al magisterio con el propósito de titularse como educadora del ciclo preescolar. Ejerció la docencia durante 30 años, 24 años como maestra y seis años como directora. Rosa Fernández de Carrasco, en su condición de pionera de la literatura infantil y juvenil boliviana, tuvo una intensa actividad cultural. Fundó el Departamento de Teatro Infantil del Ministerio de Educación, que durante 28 años realizó presentaciones en las escuelas del país. Fue miembro del Comité Nacional de Literatura Infantil, de la Unión de Escritores de

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Fotos: Víctor Montoya

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ALGUNOS POEMAS DE FERNÁNDEZ TORTA DE CUMPLEAÑOS Me hizo una torta mamita para el día de mi santo, pero se quemó todita… ¡y humeaba que era un espanto! ¿Qué dirán mis invitados, cuando en vez de un atracón de torta y de confitados tengan que comer carbón?

CARNAVAL Estoy mojado… bien mojadito con agua alegre de carnaval, mamá me riñe: —Anda a cambiarte, con esa ropa te has de resfriar. Pero no creo que me haga daño, año tras año me mojo igual porque esta agüita que me han echado, ¡es agua alegre de carnaval! 2


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El insurgente (parte 2) SU ÚLTIMO TRABAJO MUESTRA LOS EVO MORALES DE CADA SIGLO Fernando Brenner Página/12

cinedominicano.com

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urge una comparación. Insurgentes, su film más reciente, es una película didáctica narrada en sentido inverso, que comienza en el presente y de ahí viaja al pasado, a sus orígenes. Y ya sea para atrás o para adelante, en relación con otras películas suyas, hay una cuestión historicista que se mantiene. Y esto se da de la mano con lo didáctico, pero no como una pedagogía obvia y elemental, sino de lo otro, de lo que no se ve, de lo tapado. De aquellos de los que no tienen (o tenían) voz. En cierta manera, Insurgentes puede ser una síntesis de la obra de Sanjinés. Del blanco y negro al color, de lo semidocumental duro a la ficción pura, con menor o mayor presupuesto, ya sea filmando en su país o en Perú o Ecuador, siempre mostró y demostró diciendo: “Señores, acá hay un pueblo, acá hay una sangre, ¡acá está pasando algo!”. Con todo lo que está sucediendo últimamente en Bolivia, podemos decir que en la obra de Sanjinés había alertas desde el cine, de la cultura. Y se llega a esto, a Insurgentes. Que a su vez dialoga con la historia y dice que hemos llegado a estos días porque antes pasó toda esta historia. Y no habla de cine ni de música. Habla de los “Evos Morales” de cada tiempo, de cada siglo. “Te voy a contar el porqué de narrar la historia al revés. Tiene que ver con la cosmovisión indígena. Los indios no se plantean el tiempo como un fenómeno lineal, esto empezó acá y terminó acá, el desarrollo y el final. Tienen más bien una comprensión más profunda de la realidad, más dialéctica también. Las cosas no son negro o blanco, gordo o flaco, pueden ser gris también. Y de una manera más sabia utilizan una lógica trivalente, podemos llamarla. No bivalente como el pensamiento cartesiano europeo. Y plantear la historia de esa manera es contarla como ellos la cuentan, como ellos la ven. Cuando te encuentras con un narrador oral, que te cuenta una historia o una leyenda, generalmente comienza destruyendo la intriga. En el cine occidental, la intriga, muchas veces, es el motor de la historia. A medida que te van contando la trama, quieres saber qué es lo que va a pasar. Cómo termina todo eso, y muchas veces el autor se complace y se ensaña contigo, desorientándose para hacerte creer que va a terminar así o asá. Es una trampa generalmente la narrativa. Los indios no hacen así. Empiezan por el final. Como ocurre en la película. ¡Un hombre indio ganó el poder! ¿Qué pasó? ¿Cómo fue que se llegó a esto? Entonces vamos a retroceder para encontrar el origen de este proceso”. La pregunta sería: ¿por qué hizo lo que hizo?, o ¿para quién lo hizo? También tiene que ver con la evolución del lenguaje. Ese lenguaje que empezó a ser occidental, una narrativa aprendida en la escuela para contar las cosas como la cuentan las películas gringas o europeas. Y cuando las aplicábamos al destinatario que queríamos llegar, encontrábamos que no conectábamos con ese destinatario, que no conectaba con ese lenguaje. No es que no lo entendían. No conectaban, no lo sentían propio. Poco a poco, a través de experiencias, de fracasos, entendimos

que teníamos que cambiar la narrativa, que teníamos que entender la cultura de ese destinatario, que no era la misma que la ciudad. Por ejemplo, ellos en su comportamiento cotidiano, en su organización social, ¡anteponían el nosotros al yo! Eso hace la gran diferencia con el mundo de Occidente. Y en Bolivia también con la clase dominante, el individualismo. Educada por toda la cultura heleno-judeo-cristiana que fue construyendo los paradigmas de la vida con el individualismo que nació, que generó después la propiedad privada, y ésta a su vez generó el capitalismo. Y estamos jodidos hoy en el mundo debido a este desarrollo equívoco. Los europeos se han equivocado, como se han equivocado siempre. Ellos eran los salvajes. Pintaron de salvajes a los indios, pero resulta que los indios eran mucho más desarrollados que ellos. Muchísimo más avanzados socialmente que ellos. Ellos sólo tenían un desarrollo mecánico, un desarrollo tecnológico y militar, porque tenían 7 mil años de experiencia guerrera, tenían armas de destrucción masiva cuando entraron a la Conquista. Al comparar flechas contra cañones no se podía vencer. Como ocurre hoy en día con el Imperio. De alguna manera es lo mismo, ¿no? ¿Cómo puede ser que un país poblado con dirigentes imbéciles como Bush, e ignorantes como Cheney, manejan y dominan el mundo? Son los mismos

salvajes, como los colonizadores, con la misma política. Van a Irak y destruyen el Museo de Bagdad y borran parte de la memoria de la humanidad. Hacen lo mismo que hacen los curas españoles en México y queman los códices mayas. No han cambiado, no ha pasado nada. Porque esa cultura es el individualismo, es absolutamente limitante, es autodestructiva porque termina por volverse contra sí misma. Es lo que está pasando hoy día en el mundo capitalista. Europa está cosechando lo que ha sembrado. Y ese gran desafío es el que tiene y tuvo siempre la sociedad boliviana, el de no entender la profundidad de la cultura quechua y aymara, que son los dos grupos étnicos más grandes que hay. Entonces hay un desfase tremendo porque se ha subestimado a esa mayoría y no se le ha dado la importancia que tenía. Y cuando esa mayoría emerge por su propia cuenta, sin el apoyo de ellos, se sorprenden y dicen: “¿Qué ha pasado? ¿Ahora estamos con un indio con poder encima?”. Y no se resignan a ver que el canciller es indio, que el gobernador de La Paz es indio, que la ministra de Justicia es india y que el presidente es indio, y así. Y lo peor para ellos, para esa clase dominante, es que están sintiendo que eso es irreversible, que eso no cambia. Puede enfermarse o retirarse Evo Morales, o cualquier cosa, pero el piso ya se subió. No hay paso atrás. Con los cambios de las políticas estatales de fomento, el surgimiento de muchas escuelas de cine y el arribo de las nuevas tecnologías, ¿cómo ve hoy al cine latinoamericano y a su público? Lo bueno es que para una cinematografía como la boliviana, que se realiza en una ciudad que no tiene laboratorios de cine, es una bendición. Que podamos grabar imágenes y procesarlas de inmediato en la computadora es un salto enorme. Pero tiene su lado negativo también. Porque los jóvenes que han empezado a hacer infinidad de películas, en su mayor parte unos mamarrachos, no se exigen rigor. Como tecnológicamente hay menos exigencia, el cine es más light. Como creen que tienen la cámara más sofisticada y más carita, piensan que pueden hacer la mejor película, existe esa distorsión. Pero también hay jóvenes que están estudiando, que nos miran, que van a ser los cineastas de mañana, y siempre les digo que hagan cualquier película: policiales, comedias, lo que quieran, no hay problema. Yo no les voy a exigir que hagan sólo cine político o cine comprometido, no. Pero que sea boliviano. Que tenga su mirada puesta en la cultura de mi país, en la sociedad y en la problemática de los bolivianos. Porque los bolivianos necesitan ese cine. Las sociedades se constituyen con el arte. Es el mejor instrumento. No la política, el arte. El arte llega.

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Fotos: Ana Meléndez

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A punto del gusto.

El fogón y la leña.

Gonzalo Torrico, entre el dulzor mexicano “SIEMPRE ATENTO A LOS TIEMPOS, AL MOMENTO, A CADA INSTANTE DE LA VIDA, LA CULTURA”.

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e una doble dimensión es la obra de Torrico, siempre atento a los tiempos, al momento, a cada instante de la vida, la cultura, desde el ser tradicional al gran mundo universal, porque universo de formas, de cromas, texturas, trazos; manchas, líneas y figuras es cada idea en su espacio de expresión de su sentir, de su percibir ambientes, países, naciones, gente. Si la fiesta nacional de tres colores se pinta: verde, blanco y colorado del septiembre mexicano, Gonzalo al punto ofrece un canasto iluminado, alegre, bien endulzado: triangulitos de pepita de rosa y blanco listados; palanqueta de semillas, cacahuate y sus pasitas; el limón acristalado, verde intenso, quebrado y el copete asomado de fino coco rayado; en la fila del cristal, el higo se pinta solo; sin faltar calabazate, y un primo hermano de él, o del chayote pelón, que es el chilacayote. Con la leche bien quemada, canela y frutas varias, se forma una pastita: jamoncillo encadenado de colores y sabores. A veces le dan la forma de galleta circular, de cuadro o esferita con textura suave al gusto. Claro y no puede faltar, la manzana recubierta de un carmín de caramelo, adosada a un palillo para simular paleta. Y si de paleta se habla, una reina de las fiestas y

natural color morado tirando a café verdoso, unas casi para abrir y otras de plano explotadas. Quién no quiere degustar el dulcísimo regalo de la higuera que se llena cuando el verano es lluvia, la que absorbe en su interior este manjar de la tierra, de altura media templada. El que tenga árbol en casa tiene que andar alerta, levantarse muy temprano para cortar los maduros para que los pajarillos que tienen ojo avisor y un piquito avezado no le coman el mandado. Más no queda ahí Torrico, ciudadano que es del mundo, se da un brinco, cómo no, y en un instante de sueño nos lleva en un tour al sur. Allá donde el río sale a casarse con el mar. Donde el alma suena a tango, donde llora el bandoneón por los amores perdidos: mi Buenos Aires, querido. Miren como el Caminito no se quedó sólo allá donde Gardel le cantó a su barrio en miniatura; desde allá se escapó con organillo y pasión y se vino hasta acá, a esta enorme ciudad del Distrito Federal, de pronto se acomodó y también se aclimató en un área de Acueducto, donde Torrico expuso en los días de la patria mexicana, pero con aire argentino, que bien claro interpretó en El Fogón y la leña.

Canasta tricolor.

Ana Meléndez Crespo Historiadora del arte. UAM Azcapotzalco

en el platón tricolor, vestida como bandera, el enredo o rehilete gira y gira enlazada para llevar la mirada al centro de la espiral. De remate sobre el verde, una caja de cajeta llegada desde un bajío que en México llaman Celaya, y en el contrapunto rojo, la mandarina escarchada. Si de bodegón se trata, un canasto rebosante con fruta de temporada, es el que Torrico muestra con frescas brevas de almíbar

Mateando.


La esquina 17/10/2013