8644c

Page 1


A los pies del Maestro.qxd

27/4/09

09:43

Página 1

A LOS PIES DEL MAESTRO Krishnamurti


A los pies del Maestro.qxd

27/4/09

09:44

Página 9

CAPÍTULO 1

DISCERNIMIENTO


A los pies del Maestro.qxd

L

27/4/09

09:44

Página 11

es el discernimiento, al que generalmente interpretamos como la capacidad de distinguir lo real de lo irreal, y gracias al cual los hombres son guiados hacia el Sendero. El discernimiento es eso, pero también mucho más; y debe ser puesto en práctica no sólo al inicio del Sendero, sino a cada paso, día tras día, hasta el final. Te adentras en el Sendero porque sabes que sólo en él puedes encontrar aquellas cosas que merece la pena conseguir. Los hombres que no saben, sólo trabajan para alcanzar la riqueza y el poder; pero estos elementos duran, en el mejor de los casos, una sola vida y, por consiguiente, resultan irreales. Hay cosas más importantes que esas, cosas que son reales y duraderas, y que una vez reveladas incitan a perder el interés por las demás. En el mundo existen únicamente dos clases de personas: las que saben y las que no saben, y ese conocimiento es lo que importa. A nadie debería incumbir qué religión profesa un hombre ni a qué raza pertenece; esas cuestiones carecen de importancia. Lo que en verdad interesa es saA PRIMERA DE ESTAS CUALIDADES

11


A los pies del Maestro.qxd

27/4/09

09:44

Página 12

de recordar que “ Has existen muchas variedades 12

de lo real y lo irreal, y que debes discernir entre lo correcto y lo incorrecto, lo importante y lo irrelevante, lo útil y lo inútil, lo verdadero y lo falso, lo egoísta y lo desinteresado.


A los pies del Maestro.qxd

27/4/09

09:44

Página 13

13

ber, conocer el plan de Dios para los hombres. Porque Dios tiene un plan, y ese plan es la evolución. Una vez que el hombre lo ha comprendido y lo conoce verdaderamente, no puede evitar impulsarlo y unirse a él, porque se trata de un plan glorioso y hermoso. Así, por el hecho de saber, se encuentra de parte de Dios, a favor del bien y en contra del mal, y trabaja en pos de la evolución y no del egoísmo. Si está de parte de Dios es uno de los nuestros, y no importa en lo más mínimo que se considere hindú o budista, cristiano o mahometano; no importa que sea indio o inglés, chino o ruso. Quienes están de Su parte saben por qué están aquí y qué deben hacer, e intentan conseguirlo. Todos los demás ignoran aún lo que tienen que hacer, y por eso suelen actuar como necios y procuran inventarse modalidades de acción que consideran agradables para sí mismos, sin entender que todos somos uno y que, en consecuencia, lo que Uno desee puede resultar verdaderamente placentero para cualquiera. Buscan lo irreal en lugar de lo real, aunque sólo podrán situarse de lado de Dios cuando aprendan a distinguir entre lo uno y lo otro: por eso el discernimiento es el primer paso. No obstante, aunque hayas tomado la decisión, has de recordar que existen muchas variedades de lo real y lo irreal, y que debes discernir entre lo correcto y lo incorrecto, lo importante y lo irrelevante, lo útil y lo inútil, lo verdadero y lo falso, lo egoísta y lo desinteresado. No debería resultar difícil escoger entre lo correcto y lo incorrecto,


A los pies del Maestro.qxd

27/4/09

09:44

Página 15

15

puesto que quienes han decidido seguir al Maestro ya han optado por hacer el bien a toda costa. Pero el cuerpo y el hombre son dos cosas diferentes, y la voluntad humana no siempre se corresponde con los deseos del cuerpo. Cuando tu cuerpo quiera algo, detente y piensa si tú realmente lo deseas. Porque tú eres Dios, y quieres sólo lo que Dios desea. Pero debes sumergirte en lo más profundo de ti para encontrar a Dios en tu interior y escuchar Su voz, que es la tuya. No confundas tus cuerpos con tu ser: ni el físico, ni el astral, ni tampoco el mental. Cada uno de ellos pretenderá ser el Yo para hacer realidad su deseo. Pero tú debes conocerlos a todos, y reconocerte como su amo. Cuando resulta necesario llevar a cabo un trabajo, el cuerpo físico desea descansar, salir a caminar, comer y beber; y el hombre que no sabe dice: «Quiero hacer estas cosas, y debo hacerlas». Pero el hombre que sabe reflexiona: «El que desea no soy yo, y es necesario que espere». Con frecuencia, cuando se presenta la oportunidad de ayudar a alguien, el cuerpo considera: «Para mí supondrá una gran molestia; será mejor que lo haga otro». Pero el hombre responde a su cuerpo: «No me impedirás llevar a cabo una buena acción». El cuerpo es un animal, el caballo en el que cabalgas. Por eso has de tratarlo bien, y cuidar de él sin agotarlo; tienes que nutrirlo de forma adecuada con alimentos y bebidas puras, y mantenerlo escrupulosamente limpio siempre, libre hasta de la menor mota de polvo. Porque sin un cuerpo perfectamente limpio y sano es imposible llevar a cabo el arduo tra-