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ÍNDICE s

Prólogo, Juan Domingo Argüelles, 25

Lü / El andariego, 65 Ojo de agua, 66 Al margen indomable, 67

primera parte

Los años cincuenta: modernidad y crisis Alberto Blanco (1951) La mesa puesta, 43 Un escéptico Noé, 43 Mi tribu, 45 El salmo de la piedra, 45 Teoría de fractales, 47 Nostalgia, 48 Mi laberinto, 48 Mala memoria, 50 Coral Bracho (1951) De sus ojos ornados de arenas vítreas, 53 En la humedad cifrada, 54 Sus brillos graves y apacibles, 55 Tus lindes: grietas que me develan, 55 Tierra viva, 56 Hebras de sal, 57 La delicada flor del agua, 57 Desde esta luz, 57 Sobre él discurren con suavidad, 58 Que ahorita vuelve, 59 Ese espacio, ese jardín, 59 Todo lo desdice en silencio, 60 Hay lugares, 60 Su aflorada señal, 61 Reloj de arena, 61 Plaza con palomas, 61 Lluvia de oro sobre el estero, 61 Luis Cortés Bargalló (1952) Retablo, 62 Itinerario de “la mosca”, 62 Mañanero, 63 Camino a casa, 63 La cascada de Amida, 64 Lucrecio, 64 India Song, 64

Eduardo Casar (1952) Conjuro y contigo, 68 Quisiera estar, 68 Fábula de la anguila y el pulpo, 69 Los de arriba, 69 Ética a Nicómaco, 70 Hierofanías, 71 Al mar le debe, 71 Esa ola, 72 No me río de la muerte, 72 Anisotropía, 73 Niño, 73 Víctor Manuel Cárdenas (1952) Balada en blues apócrifo para Bessie Smith, 74 Crónica 2, 75 In / utilidad de la poesía, 76 Peces, 76 Bautismo, 77 El señor Eliot / Lloyd’s, 78 Eduardo Milán (1952) Alegría…, 80 Si este lenguaje…, 80 Salir a la pérdida…, 81 Sobre la tierra…, 81 Hora de que explique…, 82 Deriva de América…, 82 Ese que anda…, 83 “Todos los días”…, 84 Difícil para el extranjero…, 85 Pura López Colomé (1952) Dramatis personae, 86 Epímone, 87 Esclerótica, 87 Sacrificio, 88 Remanso, 88 Entre volcanes, 89


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Antología

general de la poesía mexicana

Y el anturio, impávido, 90 Atormentada, 90 Güiro, 91 Eduardo Langagne (1952) Dispersiones, 92 El que bebió esa noche, 93 Testimonio, 94 Atención, 94 Navegantes, 94 Me pondré la manzana, 95 Igual que las semillas, 95 Misterios, 96 Canto por el hombre que bebía música, 96 La mesa del escribano, 96 El oficio, 97 Antonio Leal (1952) ¡Thalassa!, 98 Lilith, 100 Ritual del tigre, 101 Simiótica, 102 Héctor Carreto (1953) El poeta regañado por la musa, 103 Palabra de corrector, 104 Los dos mecenas, 104 Mal de amor, 104 La cierva, 105 Tentaciones de San Héctor, 105 La comezón del séptimo año, 106 Chocolate amargo, 107 Viernes Santo en Madrid, 107 El olor de las ciudades, 108 Edmundo Lizardi (1953) Baja Times, 109 Sandro Cohen (1953) Pienso, también…, 120 Guárdame de los nervios…, 120 Hay amantes que flotan…, 121 La oscuridad…, 121 Entre las manos y la espalda…, 122 ¿Y esto qué es…?…, 122 Tu cuerpo sobre sombras…, 122 No me abandones…, 123 Estaba oscuro…, 123 Pon tu voz en mis labios…, 124 Morir a veces, 124

Marcelo Uribe (1953) La casa, 125 Vestigio, 127 Día de Muertos, 128 Rondó, 128 El silencio del horizonte, 129 Mario Santiago Papasquiaro (1953-1998) Callejón sin salida, 130 Jeta de santo, 132 ¡A su salud / Mi Diosa Blanca!, 133 Viva encarnación & fuga, 133 Correspondencia infra, 133 Aromas de Tijuana, 134 Desahogo, 134 A capella, 135 Rafael Torres Sánchez (1953) Yo tuve un águila…, 136 Mejor los ojos…, 137 La Judea, 137 Licántropos, 139 La playa de los ermitaños, 139 Para empezar a cantar, 140 El Cú, 141 Manuel Ulacia (1953-2001) El poema, 142 La tumba de Perséfone, 142 Ciudad de México, 143 Origami para un día de lluvia, 143 Fiesta en un jardín de Tánger, 145 Viento, 145 Alfredo Espinosa (1954) Joven poeta…, 146 Pertenencia, 147 Mientras agonizo, 147 Estás sobre mí…, 148 Arte poética, 149 Humo triste, 149 Si algún día lees esto…, 150 Tienes magia…, 150 Tú, 150 Rolando Rosas Galicia (1954) Envío, 151 En alguna parte ojos de mundo, 151 Maldito amor, 152 Huérfano de ti…, 152


Índice

Todo animal…, 152 Los zapatos, 153 Calzones, 153 Olvidos, 154 Jardinería, 154 Caballo viejo, 154 Carlos Santibáñez (1954) Era la playa, 156 Para decir buen provecho, 157 Ricardo Castillo (1954) Amo a la persona del plural…, 159 El poeta del jardín, 160 Bajas del camión…, 160 Las nalgas, 161 Oda a las ganas, 162 Los perros mis hermanos…, 162 Recorrió mentalmente el cadáver…, 163 El alacrán se movía en el charco…, 163 Lo dejo todo…, 164 Ethel Krauze (1954) ¿Recuerdas cómo era la lluvia…?…, 165 Se llama…, 166 ¿De qué está hecha la mar…?, 166 Como desbocados pájaros…, 167 También nosotros hablamos de la rosa…, 167 Qué bueno que soy así…, 168 Qué bueno que no se arredra…, 168 Qué bueno…, 168 Vicente Quirarte (1954) Preludio para desnudar a una mujer, 169 De Filippo Lippi para Lucrezia Buti, 170 Armados, 172 Víctor Manuel Mendiola (1954) Mar, 177 La piedra, 178 El huevo duro, 178 Poética, 178 Me quiero ir al mar de Francisco Icaza, 179 Eclipse, 179 La enredadera, 180 Vuelo 294, 180 Carretera, 181 Autopista, 181 Dos poemas en el mar, 181

Carmen Boullosa (1954) Silencio, 183 Identidad, 183 Niebla, 184 Carta al lobo, 188 Daniel López Acuña (1954) Náufragos, 190 Postales, 190 La piel y el escorpión, 191 Voluntad del silencio, 191 Venus ilicitana, 192 Viaje a Oaxaca, 194 Tomás Calvillo (1955) Noche, 195 Reunión, 195 Pregunta, 196 El oasis de la fe, 196 Tras la palabra, 197 La única tarea, 197 Filosofía V, 198 Un poco de aire, 198 Tabing dagat / Junto al mar, 199 Roberto Vallarino (1955-2002) Tradición, 200 Nocturno, 200 Acorde, 200 Placer, 201 Visión, 201 Cuento, 202 Cicatriz, 202 Nota roja, 202 El sofista, 203 En el fondo vacío de un espejo, 203 Lo que desconocemos, 203 Fabio Morábito (1955) Cuarteto de Pompeya, 204 Mi regular aparición, 206 Oigo los coches, 206 Mudanza, 207 Para que se fuera la mosca…, 208 Siempre me piden poemas inéditos…, 209 Orejas, 209 Como delante de un prado una vaca…, 210

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Antología

Myriam Moscona (1955) Carta de naturalización, 211 Instructivo para descifrar un mal, 211 Matusalenismo, 213 Tánger, 213 Tetuán, 214 Son para el vacío, 215 Tiresias, 215 Las preguntas de Natalia, 215 Verónica Volkow (1955) Petición, 217 Despedida, 218 El señor de los ruidos, 218 La catedral de sal, 219 Iniciación, 220 Invierno, 220 Trópico, 220 El regreso, 221 Arcano 6. Los amantes, 221 Arcano 13. La muerte, 222 Jorge Valdés Díaz-Vélez (1955) Cuando amanece, 223 Las flores del mall, 223 Parque México, 224 El fotógrafo y la modelo, 224 Plomari, 225 La mesa, 225 Los sonámbulos, 226 Naturalezas vivas, 226 Polaroid, 227 Sunset Prive Suite, 227 Primera División, 228 Silvia Tomasa Rivera (1956) Yo nací en marzo…, 229 El hombre y el tiempo, 229 La ciudad, 230 La canción de la tierra…, 231 Ciega…, 231 Bocasierra…, 231 Las cabras pacen…, 232 Mi antiguo padre…, 233 Margarito Cuéllar (1956) Aeróbic de los clones, 235 Doctor Vértiz 185, interior 5, 236 Imposibilidades, 236 Estas calles de abril, 237

general de la poesía mexicana

Los años, 237 De nada sirve tener siete vidas, 238 Javier Sicilia (1956) Permanencia en los puertos, 239 Oro, 240 Francisco de Asís, 241 Pascua, 242 Juan 21, 7 o los clavadistas, 242 Época, 244 Ya no hay más que decir…, 245 Kyra Galván (1956) Ante la tumba de Dylan Thomas, 246 Contradicciones ideológicas al lavar un plato, 247 Extranjero, 249 La paradoja de Shrödinger, 250 Netzahualcóyotl recorre las islas, 250 Morisque, 252 Vaticinio, 252 Luis Miguel Aguilar (1956) La cama angosta, 253 Las gemelas, prostitutas, 254 Cesare Pavese, 254 El pelotero, 254 El comienzo, 255 El futbol de antaño, 256 La venganza, 257 Tres veces quise abrazar…, 258 Blanca Luz Pulido (1956) Del fuego, 260 Sueño de la estatua, 260 Tu rostro, 261 Canta el agua, 261 Ensayo de un árbol, 262 Viaje inmóvil, 262 Pájaros, 263 La tentación del mar, 263 A la mano izquierda, 264 Nelly Keoseyán (1956) Canto a la cierva, 265 En la prisión de San Francisco de Asís, 267 Paisaje de ventana en Nueva York, 268 Catedral de Zacatecas, 269


Índice

Francisco Torres Córdova (1956) La ranura del ojo, 270 La flauta en el desierto, 271 Así la voz, 272 Berenice, 274 Jorge Esquinca (1957) Oración a la Virgen de los Rieles, 276 Casa de salud, 277 El perro, 277 La tromba, 277 Un gorrión, 278 Prosa de Inés camino al cielo, 278 Contraveneno, 278 El lazo y la trampa, 279 Consolament, 280 La última moneda, 281 Minerva Margarita Villarreal (1957) Canto de Penélope desde las playas de Ítaca, 283 Yo vivo en Concepción…, 284 El día avanzaba…, 285 Fuego en el centro de la página…, 285 Esta herida…, 286 Sueño de un lienzo…, 287 La casa…, 287 Pedro Serrano (1957) Desierto, 288 La consagración, 288 Parsifal (El azoro), 289 Turba, 289 Celebrook Row, 290 Trenecito, 290 Golondrinas, 291 Escolares en Vía Augusta, 291 Cala de Aiguafreda, 292 Wanderer, 292 El conejo y la chistera, 293 Carlos López Beltrán (1957) El ángel, 294 El faro, 294 Día de campo, 295 Fiebre, 296 Retrato, 296 Dísticos de resaca, 297 Hasta que por fin, 300

Lucía Rivanedeyra (1957) Dicen, 301 Metamorfosis, 301 Costura, 301 Aritmética, 302 Miseria, 302 Credo, 302 Tercera luna, 302 Los suicidas (V), 303 Sol y sombra (el sexto), 303 Los sentidos (oído), 304 Hipocondría y salud (anestesia), 304 Manuel Andrade (1957) Una fotografía de don José Lezama Lima, 305 Jardines verticales, 306 Ícaro sueña, 307 Una fotografía, 308 La vida por el arte, 309 Víctor Toledo (1957) Canto del caracol, 311 Continuación del sueño de John Donne, 312 Alguna vez…, 313 Yo tenía un búmerang, 314 La rosa amada, 316 En el muro del aire, 316 José Ángel Leyva (1958) Peces amarillos, 317 Cine Imperio, 318 El alacrán, 319 Duranguraños, 320 Fernando Ruiz Granados (1958) Ever more, 322 El mar, 323 Arena, 323 Toda luz avanza hacia la sombra, 324 At-Jarid, 325 Arca, 325 Ensayo de un árbol, 326 Francisco Segovia (1958) Álamo blanco, 327 Doblaje de la escena, 327 Dibujo a la luz de la luna, 328 Naturaleza muerta, 328 Ahí donde duermes, 329

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Antología

general de la poesía mexicana

Traza, 329 En el atrio, 330

Campanadas del alba, 374 La ciudad, 375

Marianne Toussaint (1958) Comienzo a deshabitarla, 333 Infancia, 335 Marruecos, 335 Último viaje, 337

Carmen Leñero (1959) Están los campos vacíos…, 376 La vida…, 376 Tiempo…, 376 La extraña, 376 El bobo, 377 El jardín, 378 Río, 378 Máximas del sapo, 380

Gabriel Trujillo Muñoz (1958) 1968: Riding to the Storm, 338 Civilización, 342 Carmen Villoro (1958) Herida luz, 345 El giro del bailarín, 347 Ángeles, 349 La casa, 349 Fútbol, 350 Niña de ojos grises, 351 Regreso de Mariana, 351 Jorge Humberto Chávez (1959) El poema modesto para Guillaume Apollinaire, 352 El poema llamado América, 354 Apia, a 10,668 m, 355 Yo le hubiera leído este poema, 355 Austin, dic. 31 de 2010, 356 José Javier Villarreal (1959) Otoño, 358 Canción de primavera, 358 Elegía frente al mar, 359 Canción de noviembre, 359 Tijuana, 360 Poemas morales, 360 In memoriam, 362 Campo Alaska, 362

Javier España (1960) Reencuentro, 381 Agorería, 381 Vigilia profanada, 382 Plagios, 382 Axioma del círculo, 382 En hastío, 383 Piedra de toque, 383 Neblina para cegar ángeles, 384 Entre vestigios…, 384 El ayer es fisura…, 384 Un cuadro, 385 Otra vez el miedo, 385 Benjamín Valdivia (1960) Entrada, 386 Luna verde, 387 Muchachas, 387 Credo, 387 Origen, 388 Otras formas, 388 La poesía es este ruido, 388 La corona, 389 Historia del fuego, 389 Hoja olvidada, 390

Tedi López Mills (1959) Secuela, 364 Nieve, 366 Contracorriente, 367 Muerte en la rúa Augusta, 368

Rodolfo Mata (1960) Ventriloquía, 391 Justicia salomónica, 392 Irene, 392 Perdita, 393 Tloque nahuaque, 394

Baudelio Camarillo (1959) Arpegios, 371 Escombros, 372 Sueño, 374

Juan José Macías (1960) Deo volente, 396 Viene Hölderlin, 398 Expansión de las cosas infinitas, 401


Índice

Roberto Rico (1960) Chiapa de Corzo, 403 Parlamas, 404 Calzada de los Misterios, 404 Claro de luna, 404 Aljibe de José Lezama Lima, 405 Fosa común, 405 La merienda, 405 Trifolio por Isabel Rico, 406 Enardecido henar, 406 Miramientos en Toniná, 407 Escena dantesca I, 407 Aurelio Asiain (1960) De qué modo se escriben los poemas, 408 De qué modo me escuchas, 409 Como estas palabras, 410 El rumor, 410 Yo no te busco…, 411 Sílaba secreta, 411 Hotel, 411 Lo que hay es la luz, 412 Borde, 413 Voz del pozo, 413 Algarabía, 413 Lengua, 413 Envío, 413

segunda parte

La década del sesenta: crítica y renovación Luis Armenta Malpica (1961) Danzón dedicado a los trashumantes, 417 Bolero de reconciliación, 418 Ritual, 419

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Claroscuro, 430 Argonautas, 431 Encausto, 431 Verano, 432 Abrasados, 432 Grutas, 432 Sergio Cordero (1961) La bicicleta, 433 Cuarto de asistencia, 434 Currículum vitae, 434 Respuesta del poeta marginal, 435 Repudia la razón, 435 El otro poeta, 436 Nosotros (Carta a mi hija), 436 El abuelo materno, 437 Fobos, 437 Malva Flores (1961) Todo es perfecto…, 438 El sol en su cenit…, 438 Casa nómada, 439 Los largos pasajes…, 441 Siempre es tarde…, 441 Vuelta, 442 Francisco Magaña (1961) Derechos de autor, 443 Dana Gelinas (1962) Interstate 35 Highway, 447 A la luz de las velas, 448 Un corazón de chocolates, 449 Cómo leer la Biblia en caso de ser apolítico, 449 Agua, 450 Lápida para una mujer liberada, 451 Mañana es otoño, 451

Alfonso Orejel (1961) Huésped, 423 Piano, 424 Partir, 425 Certeza, 426

María Baranda (1962) Atlántica y El Rústico, 452 Dylan y las ballenas, 454 Ávido mundo, 457

Félix Suárez (1961) La mañana es azul…, 428 Sísifo, 428 Zanjados ya…, 429 Miro cómo el azolve…, 429 Tizne y carbones…, 430 Poscoital I, 430

Luis Medina Gutiérrez (1962) Sirena en blanco, 459 Nada el día, 460 Olímpica tu nombre, 460 Nocturno, 460 Ofrenda a la muchacha adolescente, 461 Canto esponsal, 462


Antología

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Eduardo Vázquez Martín (1962) Sirenas, 463 Canción de la vida, 464 Veracruz, 465 Último deseo, 466 Coda, 467 Luis Ignacio Helguera (1962-2003) Patio verde, 468 Pozo, 468 Murciélago a mediodía, 469 Pinocho, 469 Obituario, 469 La tortuga, 469 El cangrejo, 469 El lirón, 470 La luciérnaga, 470 Extravío, 470 Concierto, 470 Tala, 470 Peón, 471 Zugzwang, 471 Rubén Rivera (1962) Crepúsculo de nubes, 472 Natalia, 472 Los cangrejos corren, 472 Bocanadas de brisa, 473 La primavera se aleja, 473 Noche de luciérnagas, 473 Insomnio, 473 Ruta de Artaud, 474

(1963)

Hemicránea, 482 Deshielo, 483

de

Ayer recorrí Tebas…, 485 Lo mejor del río fue la libélula…, 485 Mato por rabia…, 485 Vestido de escarabajos de Jan Fabre, 486 Parque Forest, 487 Josué Ramírez (1963) El instante, 488 Futura, 488 Tepozán, 489 La ficción y las cosas, 489 En un eje periférico, 490 Obturador, 491 Silvia Eugenia Castillero (1963) La espera, 493 Plaza Saint-Sulpice, 493 Tu canto, 494 Tour Saint-Jacques, 494 El ángel, 494 Virgen negra, 495 Bajo la luz, 495 El cuervo, 495 El último nivel de la luz, 496 El aquelarre, 496 El ahorcado, 497 Adriana Díaz Enciso (1964) Que yo sea viento…, 498 Cuando el viento agita la ropa…, 498 La noche, 499 México, septiembre, 1996, 500 En busca de la rosa, 501 Entre Dios y yo, 502

Rocío González (1962) Ollin, 477 La boda, 477 Macho cabrío, 477 Merma, 478 La verdad interior, 478 Sofía…, 479 Mi hermano…, 480 El beso, 480 El animal, 480 No hay unigénito…, 481 Debajo de la lengua, 481 Claudia Hernández

general de la poesía mexicana

Roxana Elvridge-Thomas (1964) Pegaso, 503 Imágenes para una anunciación, 503 Del ángelus vespertino, 504 Dorfán, 504 Río Grijalva, 504 Río Usumacinta, 505 Verano, 505 Nómadas, 506 J. Beuys se interna en la hoguera del horizonte, 507 Valle-Arizpe Juan Carlos Bautista (1964) No soy Sarah…, 508 Caín y Abel, 508


Índice

Tras cortinas de nervios…, 509 En el miadero…, 510 Hugo, 511 Si fuera sólo…, 512 Puto decía en las frentes…, 512 No voy a decir Dios…, 513 Cosme Álvarez (1964) Para celebrar la luz de los ciruelos, 514 El ruido del árbol, 514 Era el silencio, 515 Vivo sueño, 515 Vigilia, 517 Misterios, 518 Armando González Torres (1964) El sermón de la Alameda, 519 Por la delicada red del misterio…, 519 Dos veces supe del cantar de su vigilia…, 520 Quiero una religión con sus parroquias…, 520 Salve, 520 El exilio, 520 La caricia inútil, 521 Señales, 521 Oración, 521 Sospechas, 521 Sobreperdonar, 522 Fernando Fernández (1964) Boda en Jaén, 523 Milagro en el supermercado, 524 Palinodia del rojo, 526 Mientras me como una chirimoya, 527 Cristina Rivera Garza (1964) La hoja, 528 Las feministas, 529 La dichosa, 530 La muerte me da, 531 Mariana Bernárdez (1964) Los caminos al mar…, 533 Duerme…, 533 A veces…, 534 Bórrame…, 535 Tanto beso…, 535 Y de tan callado el mundo…, 536 Este antes del antes…, 537

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Juan Esmerio (1965) Vivo en una ciudad…, 538 Algunos nudos, 538 Dylan, hijo de la ola…, 540 La mano de Idas, 540 Verónica Zamora (1965) La miel celeste, 542 Eva, 542 Presencia invocada, 543 Mi dueño, 543 ¡Ah! el loco, 544 Regalo, 544 José Eugenio Sánchez (1965) Mick Jagger no cantará Satisfacción a los 50, 545 Escenas sagradas del Oriente, 546 I’ll be part of it (Brunch remasterized), 547 Frente a mi casa vive Dios, 547 Noche de estreno, 548 Freedom fries, 549 La felicidad es una pistola caliente, 550 Jesús Marín (1965) La orfandad de las hormigas, 551 Jesús Ramón Ibarra (1965) Defensa del viento, 556 Rilkeana, 557 Amigo de las islas, 557 Dos apuntes en el cementerio de Holly Cross, 559 Samuel Noyola (1965) Yo abandoné las aulas…, 560 Vértigo cantado, 560 Rolling Stones y San Juan de la Cruz, 561 Paradise Lost, 561 Los todólogos, 562 Nocturno de la Calzada Madero, 562 La vanguardia es fresa o en el Día del Trabajo, 564 La espera, 565 Tábata, 565 Asisea, 565 Jorge Fernández Granados (1965) Non serviam, 566 Los ojos, 566 Las cosas, 567 Tao, 568 MP3, 568


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Antología

general de la poesía mexicana

Los dispersos, 569 Los venturosos, 570 Los fantasmas, 571 La higuera, 572

El yo es un poeta mudo, 598 Luché contra mi alma…, 598 La lucha con el ángel, 598 Cuando aún me amabas…, 598

José Homero (1965) Toda la noche…, 573 El descubrimiento del té, 574 Literatura rusa, 575 La verdad de la poesía, 577

Natalia Toledo (1967) Ique lidxe’ nabeza… / Sobre el tejado de mi infancia…, 599-600 Zuba guisu bizaa biruba lu dé… / La olla sobre el fogón…, 599-600 Ra riluxe guieecahui… / En la última capa…, 599-600 Ndaani’ batanaya’ gule… / De mis manos crecieron…, 599-600 Yoo lidxe’ / Casa primera, 601-602 Ni náca’ ne ni reedasilú naa / Lo que soy, lo que recuerdo, 601-602 Gucanu jlaza diuxi… / Fuimos escama de Dios…, 603-604 Diidxa’ ne guenda / Tradición, 603-604 Zabe lii xiixa lá?… / Te digo una cosa…, 603-604 Guie’ sti’ ca ba’ du’ / La flor de los niños, 605-606 Xtui / Vergüenza, 605-606 Lidxe’ nga li’ dxu’ / Mi casa es tu casa, 605-606 Xcu badudxaapa’ huiini’ / Niña con raíces, 605-606

Valerie Mejer (1966) Moisés escuchaba…, 578 Era invierno en la luna…, 578 Acerca del esqueleto de la selva, 578 Los pescadores de perlas, 579 El desenlace, 580 Sed, 580 Toda el hambre de mi vida, 581 La condición humana, 582 Felipe Vázquez (1966) Palimpsesto, 583 Llegar al sin ahí, 584 Tzompantli, 585 Ernesto Lumbreras (1966) El guardador de rebaños, 587 Un muchacho en la hierba, 587 Una mañana en el jardín, 588 Un fósforo en el agua, 588 La mañana entre el barro, 588 El cielo, 589 Un adolescente conversa con sus demonios tutelares, 590 El jefe de la estación de trenes, en su vejez, pasa revista a sus novias difuntas, 591 Luis Tovar (1967) Diccionario del mar, 592 Una jornada en el otro tiempo, 592 Palabra el cuerpo, 593

Ernestina Yépiz (1967) Los insomnes y el mar, 607 Eva en el Paraíso, 607 Desnudez, 608 A la deriva, 608 Contemplación, 609 Sabiduría, 609 Combate, 610 Pretensiones, 610 Presagios, 610

Javier Acosta (1967) Vicios del escribano, 595 Hay un dios para Dios, 595 Elogio de la vida en el condado de McAllen (Texas), 596 Tom Waits ha estado bebiendo, 597 Salmo del asceta, 597

Enzia Verduchi (1967) Las orillas del viento, 611 Palabras para un día de campo, 612 Radio de onda corta, 612 Nieve en la terraza, 612 Geografía familiar, 613 Pietralunga, 613


Índice

Mar de Irlanda, 613 Señora Lexotan, 614 Juan Manuel Gómez (1968) Duermevela, 615 Underground, 616 Vuelo vertical, 619 Mario Bojórquez (1968) Oisseaux, 621 La innombrable, 621 Casida de la angustia, 622 Casida del odio, 623 El deseo postergado, 625 León Plascencia Ñol (1968) Enjambres, 627 Imitación de José Watanabe, quien a su vez imita a Basho, 628 Encontrado en una libreta de mp , 629 Paisaje y gestos, 630 Reconsideraciones para una monografía, 630 Pentimento, 631 Óscar Santos (1968) A veces la noche…, 633 Universo paralelo, 633 Las fuerzas de defensa de Israel bombardean Líbano, 634 Apuntes para un tratado de cardiología, 634 Criaturas imperfectas, 634 Escape de Creta, 635 Un alambre le da la vuelta al mundo…, 635 Gravitaciones, 635 Hijas, 635 Visitaciones, 635 Coriolis, 636 Chernóbil, 636 Jeremías Marquines (1968) Tau, 637 De más antes miraba los todos muertos, 638 Las formas de ser gris adentro, 639 Bordes trashumantes, 639 Acapulco golden, 640 Armando Alanís Pulido (1969) Escupir hacia arriba, 643 Punto de fuga, 643 La ciudad se parece a mis bolsillos, 644

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Onomatopeya de la conciencia, 644 Una rosa es una rosa, sí, ¿y qué?, 644 Todos fuimos talla 29, 644 Soy la persona menos indicada, 645 Esto no es un poema de amor es algo más serio, 645 Discurso del que no se conforma con justa porción de oxígeno, 645 No hay nada más irónico que el amor, 645 Por qué no fui un dibujo animado, 646 Primera persona, 646 Cosmonauta en mina Nuevo León, 646 Esta situación en que me veo, 646 Juan Carlos Quiroz (1969) Epístola, 647 Solicito un jardín…, 647 Evoco aquí…, 647 Elegía en azul, 648 Concédeme Señor…, 650 El poeta de la casa, 650 Isolda Dosamantes (1969) Respiradero, 651 A la hora de la luna, 652 Petit Bar, 652 Le Petit Chicago, 653 En un rincón, 654 A. E. Quintero (1969) Me gusta la palabra humildad…, 655 Me entero que un león africano…, 656 Hoy me he quedado…, 657 ¿Y qué si el chico?…, 657 La palabra joto…, 658 Una jauría de niños disfuncionales…, 659 Julio Trujillo (1969) Celebración de las cosas, 660 Este limón, 661 Tango del miope, 662 Visita del tutú, 663 On the Road, 663 Dragoncitos de Komodo, 664 Ella y él, 665 Polipodio, 665 Reptil, 665 Marcos Davison (1969) Muerte de Narciso, 666 Piedra en el agua, 666


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Antología

general de la poesía mexicana

Recuerdo, 667 Mar vacío, 667 Bosque de ciruelos, 667 Sobreviviente, 668 Flores en el agua, 668 El grito de un pájaro…, 669 Al maestro cetrero…, 669 Karla Sandomingo (1970) Los silencios, 670 Triste, 670 Dice la abuela…, 670 Después de la luz, la piedra, 671 Sergio Briceño González (1970) Píndaro…, 674 Furor, 675 Atarse, 676 Alucinación, 677 Claudia Posadas (1970) Casa en el viento, 678 Un lejosnato, 680 Quietud, 682

tercera parte

Los setenta: en vísperas de un nuevo siglo Luigi Amara (1971) Mineralia, 687 Luciérnagas, 687 El cazador de grietas, 688 El parásito, 688 Ornitomancia, 689 Migraña, 689 Avión de papel, 690 El turno de los pies, 690 El dentista, 691 Julián Herbert (1971) Autorretrato a los 27, 692 Epigrama, 694 Ovidio. Tristia, 694 Santiago de Vorágine. Leyenda de San Julián el Hospitalario, 695 Gaspar Orozco (1971) Todo poema es un escrito póstumo…, 696 Bienaventuradas…, 696

Hay una hora…, 696 Huizong, 697 Saber que cada estrella…, 697 Film visto en un “wunderkabinet” del ebanista Ulrich Baumgarten (1600-1652), 698 Otro, 698 ¿Alcanzaste a leer?, 698 Dorado 70, 698 Memorial de la peonía, 698 Marat, 699 Estrella del Valle (1971) Isla Angustia, 700 Canto de la hermana Gorgona, 700 Manus struprare, 701 Antídoto, 701 El mínimo infierno, 702 Los cuervos, 702 Genealogía, 702 En la revisión nocturna de San Clemente, 703 Se acabó la fiesta, 703 No vayas a jalarle del gatillo, 703 María Rivera (1971) …Si la lluvia pudiese…, 704 Estábamos en eso de salvarnos, 704 Dermografía, 706 Respuesta, 707 Luis Vicente de Aguinaga (1971) Olvidos, 708 De los otros lugares, 709 La suma de las partes, 709 Fin del invierno, 710 Soneto de la espera, 710 La disyuntiva, 711 Otra vez con lo mismo, 711 Dos canciones, 712 Jorge Ortega (1972) Novedad de la Patria, 713 Señales en el camino, 713 Fiestas boreales, 714 Martes de carnaval, 714 Hallazgo, 715 Guerra florida, 715 Nocturno del Albaicín, 716 Rocío Cerón (1972) Ciento doce, 717


Índice

Kenia Cano (1972) Las aves de este día, 721 Tantas veces muerta, 724 Pastarán, 725

Esta canción cantada en la mujer, 749 No es lo mismo un poema…, 750 El que busca el canto…, 750 Campo minado, 750

Daniel Téllez (1972) El aire oscuro, 727 Asidero, 728 Envés, 728 Risa, 729 Canto, 729 Gym hospital, 729 Brincamos la superficie lunar, 730

César Silva Márquez (1974) Avanzar, 751 Otro día, 751 Sumergible, 752 Cuarto vaso, 752 Poema jazz, 752 Amanecer del mundo, 753 Agua a primer filo, 754 En un bar de Reforma, 754

Alejandro Tarrab (1972) Segundos errores de razonamiento, 731 Variación a un pasaje de Walter Benjamin, 732 Cables, 733 Arte nuestro, 733 Lo que te digo se deshace en el aire, 734 Diego José (1973) Canto estacional, 735 La herencia del jardín, 736 Milonga del ángel, 736 Atardecer en la enramada de limas, 737 Al pairo, 737 Ricardo Venegas (1973) Convicción, 740 Tañido de silencio, 740 Caravana del espejo, 740 Turba de sonidos, 741 Avaricia, 742 Álvaro Solís (1974) Escribano, 743 Ningún reclamo, 743 Conversión, 744 La espera, 744 Dolorosamente, 745 Styx, 745 Lo que importa, 746 Rogelio Guedea (1974) Biografía, 747 Colmenar, 747 Asonancia / I, 748 Asonancia / II, 748 Asonancia / IV, 749

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Carlos Adolfo Gutiérrez Vidal (1974) Sarcófagos, 755 Nortes, 756 Befas, 756 Adriana Tafoya (1974) Animales seniles V, 759 Animales seniles XII / Barro tibio, 760 El matamoscas de Lesbia, 762 Heriberto Yépez (1974) Preparativos para el cruce, 764 Una épica sexy, 769 Édgar Rincón Luna (1974) Quién, 770 El cerco, 770 Muchachas envejeciendo, 771 Ícaro, 771 Leonard Cohen recuerda un impermeable azul, 772 La traición de Rainer Maria Rilke, 772 Ciudad Juárez unplugged, 773 Balam Rodrigo (1974) El corazón es una pitaya madura, 774 Las vigilias de la mariposa, 775 Hipótesis del hombre roto, 775 La Casa de los Desnudos, 776 Claudia Santa-Ana (1974) Hallamos la sed del verano…, 778 El muelle [I], 778 La jaula, 779 El andante, 779 Nivel de la noche, 779


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Antología

general de la poesía mexicana

El muelle [II], 780 Prístino conjuro, 780 Geología, 780 El juego [II], 780 Los huertos, 781 He visto…, 781 Julio César Félix (1975) Otra vez 1º de noviembre, 782 Esa contradicción constante, 782 Conmemoración de los simbolistas, 783 Relámpagos sucesivos, 783 Pensando el tiempo, pensando nada, 783 Recitación líquida, 784 En la llanura con Rilke, 784 Camila Krauss (1976) Temazcal, 785 Todo es sed, 786 Soy nadie (Retrato de Emily Dickinson), 787 No todas las islas…, 787 Desaire, 787 José Landa (1976) Mirando cierto muelle, 789 Las naves, 789 Pez boquiabierto, 790 El afilador de espadas, 791 El puente, 791 Un puente hacia otras aguas, 792 Luis Alberto Arellano (1976) Aún, 794 La manía del viento, 795 Escrito con ceniza, 795 Luis Jorge Boone (1977) La incertidumbre de llamarte poema, 797 Monocromía, 798 Última zoología, 799 Defensa del “killer”, 800 Corbata, 800 Ataduras, 801 Jair Cortés (1977) La noche, una mantis, 802 Lejos, te he sentido cerca, 802 Fundación en la ausencia, 803 Digo mi historia, 803 Pienso en lo que pude odiar, 803

Mi destino, 804 Enfermedad de Talking, 804 Cristo de Corcovado, 805 Rodrigo Flores Sánchez (1977) Cameraman, 806 Contrabiográfico. Bigbang o en el principio era el verbo, 806 Contrabiográfico. San Jacinto / 5 diciembre 2005, 807 Contrabiográfico. Cuando el final estuvo cerca probamos el kepe bola, 807 Contrabiográfico. Bicentenario / 1810, 808 Vida de santos, 808 Sara Uribe (1978) En la hora equivocada, 809 Jardín, 809 Jornada, 809 Goliat, 810 Miriñaque, 810 Claudia Berrueto (1978) Polvo doméstico, 813 1996, 813 En la casa vecina agoniza un perro…, 814 Domingo, 814 San Cristóbal, 814 Instrucción, 815 Ciudadciudadciudadciudadciudadciudadciudad ciudadciudad, 815 Follaje, 815 Lo veo en Alaska…, 816 tnt , 816 Iván Trejo (1978) Descenso, 817 Esperé…, 817 Voces del heredado éxtasis…, 817 Entrelazadas las manos…, 818 Inscrito en un vagón de tren, 818 Quinto presagio, 818 Dime quién…, 818 Bajo la lluvia…, 819 Mijail Lamas (1979) He nacido oscuro…, 820 A Borges, 820 He tenido amigos…, 821 Por larga distancia…, 821


Índice

Óscar de Pablo (1979) Nadie (que yo conozca) es Tolomeo III, 824 Una bala de plata para Jan Potoki, 825 Marineros, 826 Epístola de Luzbel, 827

Sergio Ernesto Ríos (1981) Las paredes del pabellón psiquiátrico…, 856 Desde una línea de demolición, 856 Esta canción…, 857 Mercado negro, 857 Muerte del dandysmo a quemarropa, 857 Pérolas, 858 Giroflex, 858

Francisco Alcaraz (1979) Crónica parcial de los noventa, 829 He vuelto tras mis pasos y los tuyos…, 829 De la infancia ni hablar…, 831 ¿Y a dónde regresar si no te has ido?…, 831 Se llega al punto en el que el polvo…, 832 He vuelto a recoger las flores secas…, 832

Alí Calderón (1982) Pôle position, 859 Pobre Valerio Catulo, 860 Transiberiano, 860 Un poema de amor, 861 Nunca pensé cuando te vi…, 861 Cuando cieno bruma y nada uno son…, 862

Hernán Bravo Varela (1979) Plegaria de Zenón, 834 Esclarecimiento, 834 Veinticuatro, 835 Desposorio, 836 Y nuestra gran madrastra, mírala hoy deshecha, 836

Raciel Quirino (1982) Hombre herido, 863 No fue a mansalva, 863 Noche en vela, 864 Rastreo, 864 Canción para asesinos, 864 La otra mejilla, 864 Árbol que no puede verse, 865 En medio del día, 865

No quisiste quedarte…, 822 Lo que antes fue desierto…, 823

Iván Cruz Osorio (1980) Corifeo, 839 Contracanto II, 841 Los dominios perdidos, 842 Paula Abramo (1980) Presentación del panadero anarquista Bórtolo Scarmagnan, 843 “Estoy aquí para combatir las epizootias”, 843 (Falsa) línea de clase, 845

Claudina Domingo (1982) Un vaso, 866 Muchacha triste bajo el sol, 866 Meztli, 867 Tránsito, 869 Lorena Ventura (1982) Memoria de los días, 870 Esa transparencia existe, 871 Bach mira llover, 872

cuarta parte

Nacidos en los ochenta: el despertar del siglo xxi Rubén Márquez Máximo (1981) Viaje, 849 Poemas de mar y viento, 851 Carlos Ramírez Vuelvas (1981) Canción de Tierra Verde / IV, 852 Cuaderno de la tarde luminosa, 853 Thelonious Monk escucha el aguacero, 853 Epístola desde San Pedro de los Pinos, 855

Dalí Corona (1983) Susana de la mañana, 874 Donde la noche come…, 874 Postal, 875 La voz de mi hijo…, 875 Centro, 876 Meave, 877 Zazil Alaíde Collins (1984) Recuerdo, 878 Motivos del retorno, 878 Playana, 878

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Antología

general de la poesía mexicana

Rosavento, 879 El monólogo de la Calafia, 879 Corazón de valva, 880 Christian Peña (1985) El síndrome de Tourette, 881 Karen Villeda (1985) Lexicografía A, 886 Lexicografía O, 886 Babia, 887 Dodo, 889 Francisco Trejo (1987) Para que un poeta actual conserve a su esposa, 890 Las cruzadas del caballero, 890

El beso, 891 Invitación, 891 Bestialidad del minotauro, 891 Juegos funerarios, 891 Epigrama de la profesión, 891 Presunción del Tábano, 892 Poética de Gerión, 892 Oración del epigramista, 892 Vía Láctea, 892 Índice de autores, 893 Índice de poemas, 897 Índice de primeros versos, 911


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Alberto Blanco

la mesa puesta

Reunidos al calor del buen café,

los panes resplandecen con la calma de las paredes blancas, encendidas, rebosantes de luz por la ventana. Ya la paja se extiende entre los pinos, crece la claridad y forma el cielo, forma una habitación, forma una jarra profunda como el ojo del espejo. Es este mismo mar, el mar de siempre, llano rectangular de cada cosa, donde flotan los montes y las nubes como islas de quietud entre las horas.

un escéptico noé

Las voces, oigo las voces cantando en medio del diluvio canciones dulces con el crujir de las vigas que se mecen.

s (1951.) Nació en la ciudad de México, el 18 de febrero de 1951. Es licenciado en química por la Universidad Iberoamericana y maestro en estudios orientales por El Colegio de México. Además de poeta, es ensayista, traductor, artista visual y crítico de arte. Ha publicado más de treinta libros de poesía, entre los cuales destacan: Giros de faros (1979), El largo camino hacia ti (1980), Antes de nacer (1983), Tras el rayo (1985), Cromos (1987), Canto a la sombra de los animales (1988), El libro de los pájaros (1990), Materia prima (1992), Cuenta de los guías (1992), Este silencio (1998), El libro de las piedras (2003), Medio cielo (2004), Música de cámara instantánea (2005), Paisajes en el oído (2012), Todo este silencio (2013) y Hacia el mediodía (2013). Reunió veinticuatro de sus libros en los volúmenes El corazón del instante (1998) y La hora y la neblina (2005). Entre otros reconocimientos, ha merecido el Premio Nacional de Poesía Carlos Pellicer para Obra Publicada (1988), por Cromos; el Premio Nacional de Literatura José Fuentes Mares (1989), por Canto a la sombra de los animales, y el Premio Alfonso X El Sabio a la Excelencia en la Traducción Literaria (2002), concedido por la Universidad Estatal de San Diego. Lecturas recomendadas El corazón del instante, fce , México, 1998. El libro de las piedras, Conaculta, México, 2003. Medio cielo, Artes de México-Librería Grañén Porrúa, México, 2004. La hora y la neblina, fce , México, 2005. Paisajes en el oído, Aldus-Universidad Autónoma de Coahuila, México, 2012. Todo este silencio, Ediciones del Ermitaño, México, 2013. Hacia el mediodía, Pre-Textos, Valencia, 2013.


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A lberto Blanco

§ Es la lluvia que da sueño, la alabanza

del mar cuya paciencia levanta barcos. El canto es bello, pero la violencia que el oro y las ricas maderas suscitan, crece como la duda en la cabeza de un rey. Es la miseria del hombre que ignora la vasta permanencia de la muerte. En esta soledad que nunca conociste te preguntas por los que se quedaron, sufres y quisieras tener una respuesta. Desde la oscuridad llegan los gritos de los pájaros que nadie comprende. Pudieron dejar el mundo, pero la morosa voz de la prudencia, es la red minuciosa que la araña teje preocupada por su presa. Los argumentos de la noche son más duros que el ir y venir de los remordimientos. Entre los reflejos la imagen de aquellos que construyeron su casa sobre la historia de la arena, la roca y el pescado de la red. La esperanza toca las aguas que ondulando confunden a la calma con la profundidad. Nada compensa los soles magníficos, los campos azules coronados de gallos, el salón de espejos donde parió la cierva. Hay que ver el silencio de los animales que escuchan para sentirse menos solos. Es la música discreta de las vacas que en su blancura pierden al pastor y en la hierba aspiran a lo eterno. De la niebla bajan los cielos grises y escurre la luz de la primera edad. Flota sobre los restos el Arca de Noé que, recostado entre las ovejas, duerme sin preocuparse por la semilla del mundo. Sabe que más allá del cielo abierto comienzan el desierto y el olvido.


A lberto Blanco

mi tribu

La tierra es la misma el cielo es otro. El cielo es el mismo la tierra es otra. De lago en lago, de bosque en bosque: ¿cuál es mi tribu? —me pregunto— ¿cuál es mi lugar? Tal vez pertenezco a la tribu de los que no tienen tribu; o a la tribu de las ovejas negras; o a una tribu cuyos ancestros vienen del futuro: una tribu que está por llegar. Pero si he de pertenecer a alguna tribu —me digo— que sea a una tribu grande, que sea una tribu fuerte, una tribu donde nada ni nadie quede fuera de la tribu, donde todos, todo y siempre tengan su santo lugar. No hablo de una tribu humana. No hablo de una tribu planetaria. No hablo siquiera de una tribu universal. Hablo de una tribu de la que no se puede hablar. Una tribu que ha existido siempre pero cuya existencia está todavía por ser comprobada. Una tribu que no ha existido nunca pero cuya existencia podemos ahora mismo comprobar.

el salmo de la piedra

A los Dioses del cielo y de la tierra pedimos con toda el alma que las piedras se conviertan en semillas para que puedan dar a luz los campos

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A lberto Blanco

altos árboles cristalizados con que construir nuestra segunda casa: un nuevo nombre en esta vida, un nuevo hogar en otra naturaleza. Así estaremos a salvo de los vientos contrarios y de las perversas opiniones de los demás pero —y esto es lo más importante— así estaremos a salvo de nosotros mismos: de nuestra hambre de reconocimiento, de nuestra sed de salvación. Aprenderemos a escuchar con las manos ese rumor callado con que las piedras sueñan y que —sin proponérselo— nos da la más profunda lección de quietud y de entereza. Porque cada piedra es una sílaba del inmenso nombre que entre todos deletreamos y la creación no es más que una canción de amor que brota de su corazón paciente. No queremos ser más ni menos que las piedras: eternamente a la espera sin espera de nuestro propio espacio y nuestra propia duración. No es en vano que invocamos el silencio perfecto de las piedras en largas conversaciones con la noche: materia y electrones zumbando a tan altísimas frecuencias que sólo la velocidad de la poesía da para comprender semejante lenguaje. Pero vale la pena hacer el esfuerzo por alcanzar tal estado de vertiginosa quietud: los fósiles del viento no tienen más cuerpo ni las huellas del cataclismo donde los Dioses escribieron sus nombres con carbones encendidos son más claras ni son más antiguas las primeras palabras que balbuceó la tierra. Y así como no hay dos piedras del mismo color, la misma forma, la misma textura y el mismo peso, no es posible encontrar dos piedras con una misma voz. Hay que llamar a cada una por su nombre


A lberto Blanco

secreto, recóndito, intransferible… un nombre tan apartado del corazón de los hombres que se diría —casi— inexistente. Pero existe: basta con tocar a una piedra para sentir cómo todo en ella despierta al íntimo llamado del calor y al ritmo primigenio de la sangre. Su amor es y no es de este mundo. Sus buenas obras caen por su propio peso. Es su pobreza la que opera el milagro. El fuego que alienta en cada piedra es un sol de ceniza que tiene millones de años dormido. A donde quiera que va la piedra va su casa, su cuerpo, su sombra y su luna interior. Todo es tan sencillo con las piedras… no tenemos que desperdiciar energía tratando de explicarnos… ellas nos comprenden sin necesidad de palabras. Porque no hay mejor compañía en una larga noche de insomnio que una dulce piedra dormida en la palma de la mano. No hay mejor remedio para la melancolía de los suicidas que una piedra preciosa atada al cuello. No hay mejor aliado en una batalla crucial que una piedra dispuesta a todo. No hay mejor refugio para nosotros, los seres humanos extraviados, que una piedra para volver a casa.

teoría de fractales

En la naturaleza sólo existen dos tipos de seres: los grandes y los pequeños. Los grandes son siempre lo que son. Los pequeños son símbolos.

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A lberto Blanco

§ Claro que hace falta saber

grandes con respecto a qué… y chicos con respecto a qué… Todos los seres son grandes con respecto a algo y todos son pequeños con respecto a otra cosa. En otras palabras: todos los seres son grandes y pequeños a la vez. Son lo que son —somos lo que somos— y a la vez y siempre, símbolos.

nostalgia

Allí está el cielo: ahora veo. Allí está el cielo abierto esperando por lo mejor de mí. Atrás quedan los padres, los amigos, los consejos… Los juguetes soñados en la infancia, el árbol de los deseos, la noche al fondo de la alberca, el parque del primer beso. Lo veo todo a la distancia como un cuerpo que se despierta al fondo de un paisaje. Lo veo como si no fuera cierto. Hemos venido a la vida a despedirnos de todo lo que amamos, de aquello que nos fue dado, de todos los que queremos. Pero justamente allí está el cielo.

mi laberinto

El cielo es inmenso sobre las torres disparejas que coronan esta colina en la Isla de Francia


A lberto Blanco

§ Las gárgolas negras

y las golondrinas hacen su nido sin hacer distinciones entre santos, vírgenes y pecadores Y lo que por dentro es noche ornada de monstruos y vitrales joyas de la mente, iluminaciones por fuera es un bloque macizo de piedra Fortaleza, libro abierto al día ensimismado más abundante que las palomas y más ligero que un gorrión * Entro, sigo el hilo de oro de mi propio laberinto y llego al centro Me enjugo las lágrimas con el manto de la Virgen Pido por mis hijos: que amen, vivan envejezcan, lloren y al final comprendan Y que ya viejos traigan a sus nietos de la mano a recorrer el laberinto de Chartres Cuando tú y yo ya no seamos más que un puñado de polvo disperso en el agua, en el viento una imagen de un sueño Pero recuerda: una vez estuve aquí contigo y estaré contigo siempre * Y cuando llegue la hora de la hora no tengas miedo

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A lberto Blanco

§ Toma un poco

de polvo dorado entre tus dedos Y siéntelo: soy yo sólo que con otro nombre (ahora me llamo polvo) * No temas si hoy tengo otra forma Déjame seguir el curso del río de las cosas De la vida de la muerte del espacio del tiempo Déjame ser al fin el río el manantial y el mar

mala memoria

La historia es una ciencia que se funda en la mala memoria M iroslav H olub

Cuando llegaron las primeras lluvias hicimos lo necesario bajamos de nuestros altos pensamientos y comenzamos a labrar los campos las manos eran nuestras palas los pies eran nuestros pies y regamos la semilla con nuestras lágrimas luego vinieron los sacerdotes envueltos en grandes plumas amarillas y palabras más brillantes que el mar hablaron con imágenes y también para ellos hicimos lo que era necesario


A lberto Blanco

§ construimos una carretera larga

muy larga una carretera larguísima que va desde la casa de los muertos hasta la casa de los que van a morir

entonces aparecieron las nubes sobre el río redondo y escuchamos voces que hacían trizas nuestras vocales comprendimos que el final estaba cerca hicimos lo necesario extendimos nuestras pocas pertenencias y fingimos que ya lo sabíamos todo aprendimos a llorar como las mujeres y los niños y los niños y las mujeres aprendieron a mentir como los hombres tres grandes agujeros se abrieron en el cielo por el primero descendió la luna por el segundo ascendió la serpiente y por el tercero (pero esto ustedes ya lo saben) bajó una estrella de hojalata cuando tocó la tierra supimos que el tiempo era cumplido hicimos lo necesario desgarramos el velo y batimos el tambor hasta que el vacío se instaló en nuestros corazones un rostro desconocido apareció en los hilos de la tela y cuando sus labios se movieron un nuevo espacio surgió frente a nosotros hicimos lo necesario tomamos las montañas y las pusimos bocabajo para que pudieran recuperar el aliento tomamos los ríos y los pusimos de pie para que volvieran a ver el cielo

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A lberto Blanco

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§ luego tomamos nuestros cuerpos

con mucho cuidado por la punta de las alas y los fuimos a lavar en el espejo de los nombres

fue entonces cuando nos dieron la orden de despertar e hicimos lo necesario atrás quedaron los campos y las campanas manchadas por el canto de un pájaro del otro mundo atrás quedaron también los mapas preparados para la huida y no nos quedó más remedio que seguir adelante sin mapas que es lo mismo que quedarse vimos venir desde del fondo de la tierra un sordo rumor un torbellino de nada con un viento recién nacido entre las manos la criatura nos dijo lo que siempre hemos querido saber y siempre siempre olvidamos que no hay más sueño que éste y que despertar es otro sueño más profundo si despertamos para adentro o más superficial si despertamos para afuera como no supimos cuál era cuál hicimos lo necesario nos sentamos a esperar el derrumbe y aquí seguimos esperando como si esperar no fuera suficiente trabajo


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CORAL BRACHO

de sus ojos ornados de arenas vítreas

Desde la exhalación de estos peces de mármol, desde la suavidad sedosa de sus cantos, de sus ojos ornados de arenas vítreas, la quietud de los templos y los jardines

(en sus sombras de acanto, en las piedras que tocan y reblandecen)

han abierto sus lechos, han fundado sus cauces bajo las hojas tibias de los almendros.

Dicen del tacto de sus destellos, de los juegos tranquilos que deslizan al borde, a la orilla lenta de los ocasos. De sus labios de hielo. Ojos de piedras finas.

s (1951.) Nació en la ciudad de México, el 22 de mayo de 1951. Estudió literatura en la unam y en la Universidad de Maryland. Además de poeta, es investigadora y traductora. Ha publicado ocho libros de poesía: Peces de piel fugaz (1977), El ser que va a morir (1982), Bajo el destello líquido (1988), La voluntad del ámbar (1998), Ese espacio, ese jardín (2003), Cuarto de hotel (2007), Si ríe el emperador (2010) y Marfa, Texas (2014). En 2001 publicó su antología bilingüe Trait du temps / Trazo del tiempo. Entre otros reconocimientos, ha merecido el Premio de Poesía Aguascalientes (1981), por El ser que va a morir; el Premio Xavier Villaurrutia (2004), por Ese espacio, ese jardín, y el Premio Jaime Sabines-Gatien Lapointe, Quebec-México (2011) y el Premio Internacional de Poesía Zacatecas (2011), ambos por trayectoria poética. Lecturas recomendadas Huellas de luz, presentación de Adolfo Castañón, Conaculta, México, 1994. La voluntad del ámbar, Era, México, 1998. Trait du temps / Trazo del tiempo, traducción de Dominique Soucy, prólogo de David Huerta, unam -Écrits des Forges, Québec, 2001. Ese espacio, ese jardín, Era, México, 2003. Cuarto de hotel, Era-Secretaría de Cultura de San Luis Potosí, México, 2007. Si ríe el emperador, Era, México, 2010. Marfa, Texas, Era, México, 2014.


Coral Bracho

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§ De la espuma que arrojan, del aroma que vierten

(En los atrios: las velas, los amarantos.) sobre el ara levísima de las siembras.

(Desde el templo: el perfume de las espigas, las escamas, los ciervos. Dicen de sus reflejos.)

En las noches, el mármol frágil de su silencio, el preciado tatuaje, los trazos limpios

(han ahogado la luz a la orilla; en la arena)

sobre la imagen tersa, sobre la ofrenda inmóvil de las praderas.

en la humedad cifrada

Oigo tu cuerpo con la avidez abrevada y tranquila de quien se impregna (de quien emerge, de quien se extiende saturado, recorrido de esperma) en la humedad cifrada (suave oráculo espeso; templo) en los limos, embalses tibios, deltas, de su origen; bebo (tus raíces abiertas y penetrables; en tus costas lascivas —cieno bullente— landas) los designios musgosos, tus savias densas (parva de lianas ebrias) Huelo en tus bordes profundos, expectantes, las brasas, en tus selvas untuosas, las vertientes. Oigo (tu semen táctil) los veneros, las larvas; (ábside fértil) Toco en tus ciénegas vivas, en tus lamas: los rastros en tu fragua envolvente: los indicios (Abro a tus muslos ungidos, rezumantes; escanciados de luz) Oigo en tus légamos agrios, a tu orilla: los palpos, los augurios —siglas inmersas; blastos—. En tus atrios: las huellas vítreas, las libaciones (glebas fecundas), los hervideros.


Coral Bracho

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sus brillos graves y apacibles

Vivo junto al hombre que amo; en el lugar cambiante; en el recinto que colman los siete vientos. A la orilla del mar. Y su pasión rebasa en espesor a las olas. Y su ternura vuelve diáfanos y entrañables los días. Alimento de dioses son sus labios; sus brillos graves y apacibles. tus lindes : grietas que me develan

We must have died alone, a long long time ago. D. B.

Has pulsado, has templado mi carne en tu diafanidad, mis sentidos (hombre de contornos levísimos, de ojos suaves y limpios); en la vasta desnudez que derrama, que desgaja y ofrece; (Como una esbelta ventana al mar; como el roce delicado, insistente, de tu voz.) Las aguas: sendas que te reflejan (celaje inmerso), tu afluencia, tus lindes: grietas que me develan. —Porque un barniz, una palabra espesa, vivos y muertos, una acritud fungosa, de cordajes, de limo, de carroña frutal, una baba lechosa nos recorre, nos pliega, ¿alguien; alguien hablaba aquí? Renazco, como un albino, a ese sol: distancia dolorosa a lo neutro que me mira, que miro. Ven, acércate; ven a mirar sus manos, gotas recientes en este fango; ven a rodearme. (Sabor nocturno, fulgor de tierras erguidas, de pasajes sedosos, arborescentes, semiocultos; el mar: sobre esta playa, entre rumores dispersos y vítreos.) Has deslumbrado, reblandecido ¿En quién revienta esta luz? —Has forjado, delineado mi cuerpo a tus emanaciones, a tus trazos escuetos. Has colmado de raíces, de espacios; han ahondado, desollado, vuelto vulnerables (porque tus yemas tensan y desprenden,


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Coral Bracho

porque tu luz arranca —gubia suavísima— con su lengua, su roce, mis membranas —en tus aguas; ceiba luminosa de espesuras abiertas, de parajes fluctuantes, excedidos; tu relente) mis miembros. Oye; siente en ese fallo luctuoso, en ese intento segado, delicuescente ¿A quién unge, a quién refracta, a quién desdobla? en su miasma Miro con ojos sin pigmento ese ruido ceroso que me es ajeno. (En mi cuerpo tu piel yergue una selva dúctil que fecunda sus bordes; una pregunta, viña que se interna, que envuelve los pasillos rastreados. —De sus tramas, de sus cimas: la afluencia incontenible. Un cristal que penetra, resinoso, candente, en las vastas pupilas ocres del deseo, las transparenta; un lenguaje minucioso.) Me has preñado, has urdido entre mi piel; ¿y quién se desplaza aquí? ¿quién desliza por sus dedos? Bajo esa noche: ¿quién musita entre las tumbas, las zanjas? Su flama, siempre multiplicada, siempre henchida y secreta, tus lindes: Has ahondado, has vertido, me has abierto hasta exhumar; ¿Y quién, quién lo amortaja aquí? ¿Quién lo estrecha, quién lo besa? ¿Quién lo habita?

tierra viva

Tierra viva, tierra de entraña ardiente, encendido panal bajo los sepias de un manto espeso. Materia de ebriedad y de dulzura que a sí misma se engendra, que en sí misma se vierte. Tierra que funde y que concentra, en su cieno solar, las ternuras huidizas que amasa el tiempo. Tierra de floración. Tierra torneada en que cifra el goce sus huellas íntimas, cera en que abisma y palpa su memoria: cuenco; lugar oculto donde el amor es un fruto que pesa y que madura. Es el huerto ceñido que se extiende hacia adentro: selvas de nervaduras en sus hojas; redes de bronce contra el mar.


Coral Bracho

Destellos finos que alarga el sueño sobre sus lascas azuladas. Sal, huellas de sal sobre esta tierra. Rastros de plenitud; y el tejido del otoño al trasluz de sus frutos.

hebras de sal

Viento y piedra se funden, agua y viento en un reino fluido y subterráneo. Sus corrientes se cierran en estanques profundos. Ecos que en ellos giran y se reflejan. Voces que se concentran. Sobre el lecho de un tiempo dúctil y primigenio vuelcan un mineral de soles líquidos. Dejan hebras de sal.

la delicada flor del agua

Sobre la luz profunda se eleva el humo como un arbusto cristalino. Fluye en el alba el metal ardiente: son arroyos etéreos, son los musgos que inflaman y bordean sus recodos. Su dintel mineral. Son las planicies lánguidas, los juncales que adormece y apacigua el vapor. Es un impulso que crece y articula su danza. Como una mirada cálida y entrañable, como un recuerdo que cifra su resplandor, se abre la delicada flor del agua.

desde esta luz

Desde esta luz en que incide, con delicada flama, la eternidad. Desde este jardín atento, desde esta sombra.

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Coral Bracho

Abre su umbral al tiempo, y en él se imantan los objetos. Se ahondan en él, y él los sostiene y los ofrece así: claros, rotundos, generosos. Frescos y llenos de su alegre volumen, de su esplendor festivo, de su hondura estelar. Sólidos y distintos alían su espacio y su momento, su huerto exacto para ser sentidos. Como piedras precisas en un jardín. Como lapsos trazados sobre un templo. Una puerta, una silla, el mar. La blancura profunda, desfasada del muro. Las líneas breves que lo centran. Deja el tamarindo un fulgor entre la noche espesa. Suelta el cántaro el ruido solar del agua. Y la firme tibieza de sus manos; deja la noche densa, la noche vasta y desbordada sobre el hondo caudal, su entrañable tibieza.

sobre él discurren con suavidad

En el espejo del tiempo centellea la conciencia. Fina serpiente de cristal, rodea las cosas. Las envuelve, las crea, las fija. —Se ve mirarse en el reflejo. Ve su imagen mirar.— Los movimientos se hacen cautos y lentos y van dejando en su discurso fisuras. Los dibujos que trazan al brillar las fisuras van reemplazando el movimiento.


Coral Bracho

§ Son subyugantes sus arabescos contra el lomo

del mar. En él respira su silencio. Es un espejo el tiempo bajo el azul: sobre él, con punzones finísimos argumentan, sobre él discurren con suavidad.

que ahorita vuelve

Te hace una seña con la cabeza desde esa niebla de luz. Sonríe. Que sí, que ahorita vuelve. Miras sus gestos, su lejanía, pero no lo escuchas. Polvo de niebla es la arena. Polvo ficticio el mar. Desde más lejos, frente a ese brillo que lo corta te mira, te hace señas. Que sí, que ahorita vuelve. Que ahorita vuelve. ese espacio , ese jardín

[Fragmento v]

La muerte, como un acorde cristalino, como un arpegio permea y sostiene al tiempo. Como una sombra lo extiende, le da volumen. Un instante y su fin: su borde; el eco liberando caudales: bosques, recintos, sal; sendas tangentes; y esta cadencia intacta de mares íntimos. * Y allí tú, sosteniendo ese decurso de astros, esa maleza oculta y enraizada bajo un río primordial. Abrías el oro del estanque y en él abrías el luminar del tiempo, su seda henchida, su corola.

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Coral Bracho

Abrías su fruto entre las hojas y era pequeño y hondo como un níspero. Dorado y suave Entre el delirio como un cristal. de reflejos.

todo lo desdice en silencio

Esta palabra oculta abre su selva. Su ensortijada sombra. Entra al agua el lagarto y la luz se separa. El fantasma se acerca, cuchichea. Como un muro que se alza contra las olas. Como un espejo encajado en la mitad del arroyo. Todo lo desdice en silencio, todo lo quiebra.

hay lugares

Hay lugares que se tocan en el filo de lo que somos; otros urden sus cauces. En ellos se hunde este sol. En ellos entra, incontenible, el torrente. Llena de voz los cuartos, de murmullos encendidos los patios, de avidez el umbral; un palpitar de fuego, un manantial incandescente ilumina el tiempo, y en él, en su espesura inextricable, la noche es rapto y caudal. Un rescoldo de luz sobre este fruto que toca el viento. Sobre este cosmos que engendra el espesor de una voz; el huerto ahondado de un aroma.


Coral Bracho

su aflorada señal

Si ríe el emperador cae un filo que corta y divide el reino. Una mitad se hunde. Otra es el dorado salón. Su risa es la flama breve en los candelabros y el seco aroma de la pira. Una llama que tiembla como un espejo; su aflorada señal.

reloj de arena

Oscuras gotas de oro caen al fondo y perforan el pensado país. Cuerdas delgadas lo acordonan. La historia que lo reclama es este reloj hundiéndose en la arcilla, la arena que atesora el cristal.

plaza con palomas

Como un nervioso rebaño se desgranan palomas sobre el azogue de la ancha plaza. Semillas grises, inquietas en la aridez, buscan, garabatean su nube. Un niño corre, la hace estallar.

lluvia de oro sobre el estero

Las semillas del sol nos guían sobre el oscuro cristal del agua. Abajo, entre las raíces, como una llama incipiente y silenciosa, vibra y fluye la selva.

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