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REVISTA DE POESÍA

EDICIONES O

BISTRÓ

ENTREVISTA A DANIEL MIRANDA TERRÉS POEMAS INÉDITOS DE ARBEY RIVERA RESEÑA BOCETOS SOBRE UNA PEREGRINACIÓN: SOBRE VOCACIÓN DE ANIMAL, DE GUSTAVO ÍÑIGUEZ, POR ENRIQUE CARLOS

VIII


CONTENIDO Presentación Entrevista a Daniel Miranda Terrés Reseña de Vocación de animal, de Gustavo Íñiguez, por Enrique Carlos Tres poemas de Omar Ortega Lozada Un poema de Luis Jorge May

Tres poemas de Ángeles Dimas Poemas inéditos de Arbey Rivera Un poema de Michelle Arrébola Un poema de Daniel Mejía Flores

Un poema de Gilberto Arvizu González Poesía de la Inmersión: un manifiesto

FOTOGRAFÍAS DE: PACHO DE LA VEGA - ARTBLOGPACHODELAVEGA.TUMBLR.COM


PRESENTACIÓN Iniciamos este maravilloso proyecto en 2015 y, con muchísimo orgullo y alegría, podemos decirles, queridos lectores, que Bistró cerró sus puertas –páginas– un par de meses debido a que logramos cubrir todos nuestros objetivos como publicación periódica. Hoy, 21 de octubre, este espacio vuelve con una idea completamente distinta. Nuestros objetivos, de ahora en adelante, irán más allá de dar un pequeño aporte al enorme edificio que representa la difusión literaria; estamos convencidos de que en esta nueva época Bistró tiene grandes posibilidades de seguir creciendo y extendiendo su red de lectores y colaboradores. En un principio, nos dedicamos fundamentalmente a difundir la obra de diversos creadores de varias zonas del mundo, ahora, amigos, nos planteamos no sólo difundir la creación sino el acercamiento, no sólo la voz sino la crítica, no sólo el diamante sino su fuego. En el número que entregamos hoy, este octavo mundo, presentamos una entrevista a uno de los poetas más nuevos y sonados de la escena literaria de México: Daniel Miranda Terrés. Su postura frente a

las problemáticas de la poesía nacional, los premios y las publicaciones quedan plasmada en este espacio. Tenemos, de igual forma, una maravillosa reseña del libro Vocación de animal de Gustavo Íñiguez, escrita por el poeta jalisciense Enrique Carlos. Por otro lado y en una de nuestras secciones favoritas: el debut de un par de jóvenes en las páginas de una revista, excelentes textos de poetas como Ángeles Dimas y Omar Ortega Lozada, entre otros; el honor también lo tenemos en los inéditos que el poeta chiapaneco Arbey Rivera tuvo la generosidad de mostrar en estas páginas. Finalmente, un muy interesante manifiesto que representa no otra cosa que una búsqueda, una reflexión constante sobre el acto de la escritura y el mundo poético, mismo texto que se abre al diálogo y la opinión de ustedes, amables lectores. Sin más, esperamos disfruten estas pocas páginas que, sin embargo, van sobradas de fuerza y entusiasmo y, por si fuera poco, van representadas por un par de fotografías bellísimas de nuestra querida Pacho de la Vega.


“UNA VEZ QUE TE DESLUMBRAS, EL POEMA ESTÁ TERMINADO” ENTREVISTA A DANIEL MIRANDA TERRÉS

El mundo de la poesía mexicana es, sin duda alguna, inagotable: un lector cree conocerlo todo, pero mientras anda por las páginas de un libro, en otro lado, se gesta un algo nuevo y se da visilibilidad a otros poemas. Así, en este panorama que crece cada día, encontramos la voz de Daniel Miranda Terrés, nacido en el Estado de México en 1988, que recién publicó su primer libro, Anatomía del fracaso bajo el sello editorial Mantis Ed. Terrés, además, obtuvo recientemente dos premios importantes: el Clemencia Isaura y el Bartolomé Delgado de León. Tuvimos la oportunidad de charlar con él para acercarnos a su visión no sólo del acto de escritura sino de este complejo mundo literario mexicano.


¿Cómo llegaste a la poesía? Fue gracias a mi hermano Édgar. Antes que tener un libro entre manos, él me enseñó a apreciar las cosas más sencillas y bellas de la vida; aventuro, pues, la materia misma de la que está hecha la poesía. Yo tenía, quizá, siete u ocho años, cuando mi hermano me hablaba de la lluvia, los atardeceres, los árboles, el canto de los pájaros, la mirada de los ancianos. Quisiera poderme explicar: antes que tener un poema entre manos, aprendí de mi hermano a emocionarme con las cosas más asequibles que había en mis días: la luz de la mañana, las casas encendidas al anochecer. Con el paso del tiempo, me di cuenta que todo aquello que desde niño me maravillaba, estaba en la poesía, y fue mi hermano el que también me acercó los primeros poemas que leí en mi vida. Llegué a lo poético, digamos, antes que a la poesía misma. Tres autores fundamentales en tu formación y por qué… Octavio Paz, Eliseo Diego, y Antonio Machado. Cabe aclarar, antes de continuar, que siempre he estado en contra de la necrofilia intelectual, quiero decir: hay autores

vivos que debemos disfrutar y leer, celebrar, pues, que están vivos, escribiendo un poema a la vuelta de tu casa, bajo el mismo el cielo. Los poetas que te menciono, escriben la poesía que más disfruto: lenta, sencilla; poemas que te invitan a detenerte, a contemplar, a rodearte de lo que son. No soy alguien que ande persiguiendo cincuenta autores y doscientos libros (el único Nobel que leo es a Paz, de hecho). No. No devoro libros. Leo muy poca narrativa, cabe mencionar. Por el contrario. Deseo no terminar de leer nunca el puñado de poetas que tanto me maravillan. Desde hace años, dedico mis días a seis autores, estos tres, muertos, y a tres vivos: Antonio Deltoro, Fabio Morábito, y Christian Peña. Hay, además de estos, unos cuantos más. Todos vivos, por cierto. Yo, el más feliz de saber que lo están. Considerando el momento de contrastes que vive la literatura en México, ¿te consideras un poeta tradicional? ¿cómo ubicas tu obra en el panorama de la poesía mexicana? He tenido la fortuna de acercar mis manuscritos a un par de poetas que


admiro muchísimo, coinciden, ambos, en decir que mi poesía es perturbadora. Menciono esto porque, curiosamente, estoy convencido de ser un poeta tradicional: no experimento en términos de que mis poemas se puedan leer al revés, no son rascahuele, ni están cifrados, como tantos otros autores que podemos encontrar, claro, premiados y toda la cosa, con presentaciones de seis días a la semana. Escribo, creo, bajo las estructuras más convencionales. De igual manera, es la poesía que leo, y que tanto disfruto. Bukowski me parece un pésimo poeta, pero un gran hombre, por ejemplo. La enorme cantidad de poetas en México es, para muchos, una señal de la buena salud de nuestras letras, mientras que para otros es un síntoma de enfermedad y decadencia… ¿crees que la poesía mexicana pasa por un buen momento? Me considero incapaz de entender mucha de la poesía que hoy se publica en nuestro país. Hay libros premiados con reconocimientos importantísimos, que no atino a entender un solo verso. Por otro lado, ya no recuerdo si fue Borges el que dijo que todos deben escribir, pero no todos deben publicar lo que

escriben. En esos términos, creo que hay una prisa porque todos digamos algo. Le llamamos poesía a demasiadas cosas. Hay hasta goles llamados “poema de gol”, creo que eso mismo promueve que un conjunto de ideas, ocurrencias, aseveraciones y hasta chistes, pasen como poemas. Ahora, gracias a autores jefísimos, o que yo los considero así, pues, la poesía goza de excelente salud. En tus primeros dos libros, próximos a salir, el Miedo es una constante en el discurso, los poemas parecen construirse a partir de remembranzas familiares… ¿qué tanto hay de autobiográfico en estos textos? El miedo es un tema que me interesó muchísimo al comienzo de mi proceso creativo, te hablo de hace ocho años. Es importante mencionar que mis dos libros que están por salir, pertenecen a un proceso de creación que trabajé por mucho tiempo al lado de mi maestro Eusebio Ruvalcaba, hombre a quien tanto admiro. Pero ahora, por ejemplo, ya no me interesan los mismos temas. ¿Qué tanto tienen de autobiográfico? Pues sí, demasiado, todo tiene que ver con mi infancia, con muchos miedos que desarrollé durante mi niñez. Toda mi poesía es


autobiográfica, de hecho. Aunque, considero, todo trabajo artístico es, a decir verdad, autobiográfico. Hay un diálogo muy interesante entre estos libros, tanto en forma como en fondo, como si formaran parte de la misma línea discursiva… ¿cuál dirías que es la principal diferencia entre Pan: el dios del miedo y Anatomía del fracaso? Ambos libros se desprenden de un tercero, que es, en realidad, mi primer libro, el que llevo más de cinco años trabajando. Después de una revisión exhaustiva, supe que había tres grandes temas en el libro que tanto tiempo llevo tratando de escribir: el miedo, el fracaso, y la familia. Así que me di cuenta que no podían ser el mismo libro, o quizá sí, pero no tuve (tengo) el suficiente talento para sacar tal encomienda, por lo que tuve que trabajar muchísimo para encontrar la unidad en cada uno de los tres libros. La principal diferencia es, creo, que no pertenecen a la misma voz, mientras que en Pan: el dios del miedo, trato de cuestionar y recordar algunos detalles de mi vida, la casa de mi infancia, la familia, en Anatomía del fracaso, hay un solo discurso que pertenece al desencanto, a la enfermedad como un modo de vida,

la enfermedad no solo física, sino emocional. La publicación de estos libros es, además, el resultado de la obtención de dos premios nacionales importantes, ¿qué significan estos reconocimientos para tu escritura? ¿cuál crees es el papel de los premios en México? Ha sido verdaderamente sorpresivo que mis libros resultaran premiados. Quiero pensar en el conjunto de circunstancias que suceden para que esto ocurra, que atribuir virtudes a mi trabajo. Después de todo, con premio o sin premio, lo importante es que los libros sean leídos. Escribo, como dice mi maestro Eusebio Ruvalcaba, con la finalidad de conmover un alma. Si lo consigo, si logro conmover a una sola persona con alguno de mis poemas, me doy por bien servido. Por otro lado, me parece increíble que existan premios literarios, promueven muchísimas cosas, buenas y malas, inclusive, desde mi punto de vista, mantienen vivo un debate quizá inexistente de no ser porque hay manojos de billetes en cuestión. Tu trabajo se expone de un modo abrupto: de un día para otro, eres el premio tal o cual. El problema de los premios, en general, creo, es su organización, su informalidad, su manera de creer que


todo se resuelve el día de la premiación, cuando el verdadero premio, es leer a los escritores premiados, promover su obra, cumplir con fechas en tiempo y forma. En tu caso, ¿qué se necesita para que germine un poema? Creo que debes tener claro lo que quieres decir. Hay, como me decía Eusebio, un trueno que debe atravesar los poemas, con ese estruendo, con esa luz, vaya. Siguiendo con dicha metáfora, una vez que te deslumbras o que el tronido te asusta, el poema está terminado. ¿Qué le dirías a los lectores que se acerquen a Pan: el dios del miedo y a Anatomía del fracaso, qué pueden esperar? Son un par de libros en los que espero puedan encontrarse a ustedes mismos. Que noten, vaya, alegría, que ustedes y yo no somos distintos. ¿En qué proyectos estás trabajando ahora? ¿Qué sigue ahora para Daniel Miranda Terrés?

Ahora mismo trabajo en el libro de poesía que siempre quise escribir. Y eso me hace muy feliz. Quiero beber todo el tiempo. Correr. Mirar los jardines. Saber que todo valió la pena. Llegar a este libro me costó muchísimo. Hablo sobre las cosas más simples e intrascendentes. Soy alguien que disfruta mucho leer el manual de uso de una lavadora, por ejemplo. Y hablar de eso me hace muy feliz. Demasiado feliz.

“La poesía es una forma del

lenguaje que sirve para transformar la realidad. La defino como un ejercicio humano cuyo objetivo consiste en conmovernos el alma”


POEMAS DE DANIEL MIRANDA TERRÉS

WILLIAM PETER BLATTLY ¿Qué lado del pecho William quisiste abrirte para poder respirar cuando tus propias líneas te aterraban? ¿Cuántas las veces que te llevaste ambas manos al rostro sosteniéndote el semblante para que no se te cayera? ¿Hasta qué rincón se desbandaban tus nervios cuando escuchabas el lento rechinar de puertas en medio del silencio? ¿Cuáles de tus delicados recuerdos se rompieron con cada susto? ¿Te armabas de lámparas para andar en los pasillos? ¿Alguna vez soñaste con la pequeña Regan azotándose en la cama? ¿Con el padre Karras siendo doblegado por el demonio? ¿Hasta qué hora conseguías dormir después de escribir cada página? ¿Acaso veías William en cada taza de café el oscuro abismo?


LEO HENRYK STERNBACH El ruido de los trenes en Polonia permanecía en su cabeza Llevaba semanas sin dormir Hace años que investigaba un remedio que debilitara los nervios y venciera el desvelo En cada fallido intento le aterraba la idea de no salvar a la humanidad del insomnio Sabía que ningún ruido es mayor al silencio que no deja dormir En el que un plato roto al piso se agradece Todos los días esperaba el efecto de las benzodiazepinas en las ratas Deseaba hallarlas dormidas pasados los minutos Volvía a la cama después de trabajar en la fórmula que lo llevara al sueño Intentaba cerrar los ojos pero detrás de sus párpados veía a Dios despierto


MIJAÍL KALÁSHNIKOV Aún pueden verse tus manos manchadas de sangre Mijaíl en esos días que bajaban fríos en medio de la guerra La fiebre hacía temblar tu cuerpo sobre la camilla Cruzabas tu mano derecha hasta el costado izquierdo en que fuiste herido Esperabas el curso de tu sangre imaginando un nuevo fusil Uno tan veloz como el impulso y el relámpago que dejara de ser torpe entre las manos decididas Del libro Pan: el dios del miedo

Aquella madrugada despertaste aterrado queriendo huir del hospital Respirabas con dificultad como volviendo de la muerte ¿Fue una pesadilla lo que te despertó Mijaíl? ¿Acaso viste en ella un demonio con semblante cabrío? Pudo ser en sus cuernos de chivo que viste la forma del fusil que días después labraron tus manos para asesinar y que nombraste AK – 47

Del libro Pan: el dios del miedo


El amor entre mis padres fracasó Mi madre habla de atardeceres azules cuando se amaban en las bancas de los parques Pero el amor no es fuego que perdure Mi padre está vivo y sin embargo vuelve como el fantasma de un muerto a la memoria de mi madre No

El amor no es fuego que perdure

Mi madre lleva cenizas en los labios Se volvió tan callada como la nieve

La lluvia ha dejado su aliento en los cristales Va perdiéndose a lo lejos como un acorde triste de guitarra Para la memoria el agua aún no deja de caer En el patio zarpan silenciosos barcos de papel desde el corazón de un niño


En medio de este silencio De este vacío en el que cada noche cantas una canción de cuna para tus huesos En este sitio desprovisto de caricias En medio de esta llanura que es tu pecho Aquí es donde la lluvia ha apagado el fuego de tu voz

Del libro Anatomía del fracaso


BOCETOS PARA UNA PEREGRINACIÓN: SOBRE VOCACIÓN DE ANIMAL, DE GUSTAVO ÍÑIGUEZ POR ENRIQUE CARLOS

1.– Una vez fuimos el agua y si vamos a contar nuestra historia es preciso comenzar por el principio. El poeta sale del mar como un animal que inicia su peregrinación, búsqueda de sí mismo. Una vez fuimos el agua y en el agua se sientan las bases de este libro: todo animal es terrible, toda escritura es sagrada. 2.– El poeta sale del mar como un animal y comienza su peregrinación, se adentra en la tierra hasta encontrar grutas, caminos que le llevan hacia el lado oscuro de su sangre. Y con sangre se descubre retratado en los muros de Altamira, se reconoce, porque todos somos la misma bestia desde el principio de los tiempos. Toma su brújula, corrobora su posición y continúa hacia lo profundo. Cito: Lo que hice mejor fue reproducir los ciervos con carbón en la pared interna de mi cueva: bajaron a beber y reflejaron su cornamenta contra el cielo: crecieron fresnos como una aparición.

Lo profundo, único punto cardinal que señala la escritura de Gustavo. El trabajo del hombre consciente entretejido a la emoción del animal, en una misma búsqueda. ¿Quién puede afirmar que en aquellas grutas no se entona un solemne credo al único dolor verdadero? Todo está por unificarse. 3.–

A) El poeta ha salido de la gruta y desemboca en una muestra de arte más sofisticada; evolución natural de la especie. Pero el recuerdo persiste, la memoria de un pasado primitivo, el llamado de una violenta vocación. Se aproxima al rinoceronte de Durero y encuentra en su interior un escarabajo, así como se aproxima a su propio cuerpo y aunque ahora ande erguido, la luz sigue proyectando la sombra de un animal. B) Ahora todo está unificado. El hombre y la bestia en el poema. Por eso vamos a sacrificarlo, es urgente mirar su adentro. Porque la creación nunca está terminada si no ha sido destruida. Sin duda llegamos a la punta más alta [la gruta más honda] del libro: El buey desollado de


Rembrandt. Encontramos, desde las primeras líneas a un poeta con sustancia, preocupado por su quehacer, hondo en su emoción. Un Gustavo lejano al de aquel espantapáramos. Un Gustavo con mano firme a la hora de señalar su camino: abajo, al fondo y más abajo. Cito: Abro en dos las cosas que me tocan y toco verdaderamente la emoción abierta con que escribo.

No hay vuelta atrás: el poema quedará colgando hasta vaciar sus vísceras: palabras desolladas y ciegas.

4.– Ahora que todo ha sido unificado y sacrificado nos queda la verdad. El hombre que ha vuelto de la muerte. El poeta que desnudo toma un carbón y traza su honesto autorretrato. Entonces los poemas más íntimos: El vapor confuso del amor, la aguja humana del deseo, la sangre tibia de las madrugadas y las preguntas eternas que el hombre le hace a Dios y a la existencia. Cito: Esto que vez son mis manos mi nostalgia de cielo el impulso el castigo por poseer la furia y someterla. 5.– Una vez fuimos el agua y si vamos a contar nuestra historia es preciso concluirla. El libro cierra con un poema que se desprende del resto, dando paso a la melancolía: el recuerdo de su padre por un camino de nieve y hojas secas. Como un volver a casa. Como un abrazo que reconcilia después de esta larga peregrinación. La brújula indica un último destino, marcado por el vuelo de un cardenal y el aroma de la hierba recién cortada. Por ese camino se va alejando el libro como la última escena de una película entrañable que se funde a negro: Vocación de animal.


TRES POEMAS DE OMAR ORTEGA LOZADA

ADIÓS AL VACÍO La ansiedad encendió el motor de los camiones. La brigada estaba lista para salir con sus bastimentos de plegarias, suerte y [despedidas; mientras el hastío se perdía entre los pies de quienes extrañan a los suyos olfateando los recuerdos de alguna esquina o ladrando un adiós al vacío. Manuales, harapos y anhelos fueron tormenta de arena en mi valija. La duda ani/u/dó la multiplicidad de su ser en el socavón de mi vientre, frotó sus fríos contornos sobre el cascabel del mis huesos. En convoyes viajaba la esperanza del retorno mas cedió su lugar a la fortuna. La encomienda era encajar una gota de rocío por hueso al esqueleto de la noche [dentro del caleidoscopio del desierto. El destino es la posibilidad de la arenas y el viento nuestra capacidad de convertirlas en borrasca, duna o rastros de un poema que con el tiempo eclosione en agua, en luz.


A LA ORILLA DE LA CIÉNEGA A la orilla de la ciénega la partida se desprendió de la transparente piel que la rutina acopió con el tiempo [y formó un anillo más en la alharaca que fustiga al tedio; mientras que, tras los matorrales del desasosiego, el instinto crepitaba tu [presencia. La casualidad es la convergencia de las aguas que el destino zanja. Y ahí estabas, sentada sobre el párpado de aquel reptil que transcribió en su lecho [la profundidad de mis intenciones. Agitaste el agua con movimientos endémicos de una especie que atrajo la [mórbida atención de mis oídos al afluente, como breve invitación a la [taxidermia de ese raro espécimen que eres. Rompiste la quietud de aquel espejo y la clara soledad que nunca quise. El letargo de espejismos sucumbió al observar tu nívea luz que rasgó de golpe mi [imagen, mis pupilas, la ingenuidad, la llama del estero de eternos naufragios que cubrí de tibias tempestades, y ese deseo por ser pez que habite en la cálida oscuridad de las piedras, cuando recordaste tu pasado de anfibio en ese caldo primigenio. Tus juegos entre el agua lavaron la puericia de mis poros. Aunque la noche trató de meterse en nuestros ojos, pudo más la iridiscencia del tacto en las tinieblas. Nerviosas las miradas que a tientas solté, acudieron como peces a las migas que lanzaste entre juegos diluidos de anilinas [en una cálida acuarela de eternos nomeolvides. Unir los fragmentos de luz que vibraron en el reflejo del agua en la que nos


[convertimos, fue descubrirnos como parte del acuoso rompecabezas que somos y que, gustosos, acopiamos en el vaso de la noche.

FLOR DE TEMPORADA Siseó el viento de mis manos sobre las dunas que ahora pretende borrar sus huellas multiplicadas en cristales de luz. La lluvia no puede hacerse sin la voluntad de las nubes que traspasan las cadenas [montañosas. Nunca contemplé que entre caminatas hube desprendido las semillas de una flor [de temporada y el rocío que ambos provocamos hicieron que brotaran a orillas de tu pecho. Abrasivo es el recuerdo de tu respiración discontinua cuando mi sombra quiso desprenderse a ciegas de entre los registros de tu arena. Crepitó en mi pecho un cascabel y el amor incrustó sus colmillos.


UN POEMA DE LUIS JORGE MAY A EVA, MI POESÍA [...] tal es la poesía que es inmortal y pobre.

Jorge Luis Borges Amada, ¿qué dogma, impugne y frío dogma, ha corrompido tu figura al germinarte de mi costado? En un vergel, melancólico y contemplativo, tu vocablo me generó espontáneamente como un gusano. Oscuras fábulas nos hicieron de lágrimas divinas; otras, nos emanan de la flor y la barbarie barro putrefacto. Me haz sometido, Eva, ante tu vientre donde cualquier ser vivo, humano o no, nace salvaje, indomable y perfecto. Te encuentro, mi poesía, en manos de pequeños dioses: deidades infestadas de cólera, odio y desconsuelo; otras, plagadas del pétreo amor, la dulzura y la inocencia. Y tu piel entonces -carcomida por parásitos, tomada por los ángelesyace infectada por los despojos del dialecto. Sin embargo, querida, mi palabra negra profunda versará tu dermis como para sarnarte. Este poema obtuvo el primer lugar del Concurso Nacional de Poesía María Luisa Moreno 2016 en su categoría juvenil


TRES POEMAS DE ÁNGELES DIMAS ¿QUÉ CLASE DE MUNDO PREDISPONE AL PUDOR a los veintidós años? antes de los quince tenías miedo de dar un beso en la calle a los diecisiete la desnudez era una tentación monstruosa no pudiste abrir los ojos aquella noche en la que tu piel se erizó bajo sus manos su mirada fija en tus pezones rosas /bajo el encaje/ elogió tu gusto en lencería en algún momento su cuerpo se quedó suspendido a la orilla de la cama : sonrieron años después en tu mente /caminaba hacia la esquina guardando un listón blanco en el pantalón/ en el auto sus manos/sus besos por debajo del vestido los llevaron a la farmacia los Smiths se fueron apagando al ser ignorados nunca escribiste sobre hacer el amor ni le contaste a nadie sobre aquella noche de tus veintidós


PREEXTINTOS I se desecan las acciones: en la profundidad se quedan como barreras/ marismas y memorias y acúmulos se disgregan

II no previene el endemismo unos cuerpos casi idénticos/ nos devoran la naturaleza riega animales observa nuestros ojos/bocas revientan burbujas desmoronan aletas

III anatomía horizontal/ decenas de centímetros grisáceos se asoman rojizos pigmentos por debajo de sus aletas de su rostro como una herida/ o un pago al artificio


IV algo esconden los pliegues/ el doblez hidratado de sus carpas plateadas gotas difuminan รกreas de sed impuesta de textura que se extingue: los humanos vierten cuerpos y su sangre y sus branquias/ sus espacios nos consumen


LA FIEBRE DE ORIGEN OSCURO NOS HACE REZAR un animal que sueña humanos se acomoda en tu ombligo después de dormir [lejos el hombre del té chai pide al Dios Mediterráneo que lo olvide se detiene en la calle y compra un simulador de soluciones su padre ha muerto y ha dejado un texto escrito y editado por ejércitos la compañía telefónica te engaña al entregarte por nuevo su número más viejo ¿recuerdas cuántas veces intenté encender la luz?


POEMAS INÉDITOS DE ARBEY RIVERA: EL CALLADO LENGUAJE DE LA PIEDRA

PIEDRA COMÚN

(fragmento) f Dios trituró una piedra, luego amasó el polvo para crear al hombre, infundió la dureza en su corazón imperfecto desde el origen de los tiempos. Así los padres repiten esa hazaña con sus hijos, son ellos los que infunden la dureza, los hijos vamos encontrando en el camino algunas rocas tiernas. Así recuperamos la ternura que alguna vez tuvimos antes de ser polvo.


CANTAR DE LA PIEDRA (Fragmentos 4 y 6)

El miedo a la quietud y al silencio es el miedo de los hombres. Cuando se dieron cuenta que tenĂ­a vida adentro, pusieron a la roca en una jaula.

Llegamos juntos a la piedra y no sabemos si volveremos juntos; al entrar en contacto con la primera cueva, cada uno encuentra su propia roca adentro, su estanque mineral lleno o vacĂ­o.


AMURALLADO CORAZÓN (Fragmento 6)

La caída de una fruta es evidente cuando ha madurado por el sol, cuando está picoteada por los pájaros. Algunos insectos se prenden a la uva, como hombres que se aferran a la vida y ruedan como piedras picoteadas por el t i e m p o

Poemas del libro inédito El callado lenguaje de la piedra, que recibió el Premio Estatal de Poesía Enoch Cancino Casahonda 2016


UN POEMA DE MICHELLE ARRÉBOLA

AMARILLO La oscura luna culmina en un largo sueño, apesadumbrada de dedicatorias banales. Encarna pues la estructura de un ave y despliega alas, lanza el vuelo, el aire conduce espasmos corporales ligeros, amedrentados y muy poco alineados, no creo que se tenga conciencia de tales movimientos. El aire se convierte en brisa, y la brisa en un instante. Apaciguando una y otra vez el rocío encarcelado por hadas mariposas y duendes gatos; se aproxima pues el grande dictador de sofocantes y encarcelados disgustos. Sin embargo existe un pequeño instante en el que no se le desprecia, se le ama, se le llora y se le ruega. Instante en el cual la oscura mencionada recae en un largo sueño de espera continua, y renace en esa ave que se posa en el cableado del parque, y canta, porque su dictador al fin se ha hecho visible; después de ser amado, llorado y rogado. El dictador ilumina. Entonces sucede, despiertas.


UN POEMA DE DANIEL MEJÍA FLORES ÉRASE UNA VEZ UNA MUJER A Sabrina Érase una vez una mujer que tenía la mirada caída en las grietas de sus manos, estancaba su cuerpo en mi cuerpo igual que una bandera bailando sobre la luna, sin pena ni gloria, era una mujer impredecible/ nunca advertí el momento exacto para soñar con ella/ a veces, yo despertaba en un vientre seco que no era el de ella, unos besos que no sabían a ella, un frío que no empujaba a pensar en ella/ esa mujer tenía la espalda tibia, igual que una ventana recibiendo el influjo de las calles sucias de mi soledad/ se guardaba la tristeza de mujer en un perro sin raza, ni llanto, un perro que dormía en el patio trasero, a la luz de la luna, sin pena ni gloria/ cualquier tarde, el cuerpo de aquella mujer comenzaba a incendiarse, y el perro empezaba a nevarle sobre los ojos cansados de vida, por las noches, se colaba una brisa de muerte por la ventana del cuarto donde aquella mujer dormía, una brisa que le besaba la frente, buscaba entonces a su amigo, dolorosamente, quien levantaba una orquesta con sus ladridos, y ella lloraba y lloraba hasta que los ojos se le crispaban rodando por todo el patio trasero


de donde el perro los rescataba/ esa mujer tenía el corazón rescatado del patio trasero/ hablaba mucho de su perro aquella mujer, escuchar sus historias era conocerle el alma con mis propias manos, un alma que yacía rescatada en el hocico de su perro, el alma les latía con rabia cuando se despedían, y entonces el perro ladraba y ladraba hasta que aquella mujer se iba sin empacar el corazón/ una tarde gris /igual que la vida sin perro que duerma en el patio trasero, a la luz de la luna, sin pena ni gloria/ esa mujer cayó de mis brazos, empacó mi corazón y no hubo tristeza que pudiera guardarla/más nunca supe de ella, ni de su perro, ni de la luna, ni de patios traseros donde a uno lo rescaten de morir/ esa mujer tenía una larga tristeza rescatada en un perro que era nieve, orquesta, redención y luna, pena y gloria, un patio y un hogar entero, y un destino infinito al pie de la vida/ la vida que es tan imprecisa/ y no creo que exista nada mejor para describir ésta relación entre la poesía y yo.


UN POEMA DE GILBERTO ARVIZU MORALES

EL TIEMPO NOS IGNORA Construí esta aldea sin necesidad de planos, el futuro se advierte cruzando el río bajo un cielo orgulloso de sí, edificada con lo suficiente aunque todo parezca desconcierto. Olvidé donde queda la salida de emergencia y un terremoto podría devastarlo todo, debería ser mejor con un kit de sobrevivencia, es difícil romper el esquema, señales que ofuscan las esperanzas, símbolos que se convierten en lecciones que desaparecen tras una onda expansiva. El tiempo nos ignora si lo desperdiciamos, y el alma se consume cuando no queda a donde volver.


POESÍA DE LA INMERSIÓN: MANIFIESTO DE INTENCIONES DE INTERPRETACIÓN

La corriente empieza por una pasión solidaria. Una propuesta afín al consejo del pedagogo Celestin Freinet, “no podéis preparar a vuestros alumnos para que construyan mañana el mundo de sus sueños, si vosotros ya no creéis en esos sueños; no podéis prepararlos para la vida, si no creéis en ella; no podríais mostrar el camino, si os habéis sentado, cansados y desalentados en la encrucijada de los caminos”. Una pasión solidaría es energía de clarividencia. Nada nunca, jamás, ha sido visible, pero aún más arriba de la detonación del sol, girando lentamente mientras se evapora la calima ¡Creo! El poema trata de lo que es el fulgor para el vacío, dejamos caer una venda y caen los ojos: es el vacío, lo que es el vacío para el fulgor. El poema no es una descripción de o con los sentidos, hay que crearlos; en palabras del poeta Ángel Guinda “crear es creer”. No se esperan ni resultados ni metas, tampoco existe la propiedad. No es posible recomponer o componer; si cada cosa es la realidad pienso que si salto al mar crece. La Poesía de la Inmersión. ¿Qué seré yo para los objetos? Nada que sea un

yo, no nada que sea yo. ¿Qué será el yo para los objetos? Nada que sea yo, ni tú, ni todos en un objeto. No es mi vulnerabilidad o la de una realidad, las sensaciones no coexisten. Ese aspecto insoluble de las cosas, una silla donde detonan estrellas, se trata de la voluptuosidad de existir. Opinar siempre es la interpretación que hace la vida, sin recuerdos, sin recursos interpretándolos; nada nos conecta, la poesía purifica, descarga como tiembla el temblor de las manos, se hunde en la superficie. La expansión a la finitud es un poeta, la concreción el paraíso de la abundancia. Una Poesía inmersa no tiene tema. En la intimidad nada nos es personal, no tenemos propiedades, se trata la persona de la intención; en una definición del filósofo LouisMarie Chauvet “el espacio en el cual la interioridad y la exterioridad se vuelcan la una en la otra”. La poesía no es una descripción, todavía si fuese invisible pero se trata de lo omnipresente. El retrato de un movimiento, la agilidad no del poeta sino del movimiento; más que no creer fielmente que el primero exista, la realidad no es, acecha como el agua


al mar, la inmersión del fondo en la sustancia, la lengua del ruido ruidosa. En tanto Poesía de la Inmersión, tomemos el ejemplo del Arte rupestre, un medio donde se transforman las creencias en imágenes. Podríamos agregar algo todavía más radical: tuvo lugar una transformación anterior que se pierde en lo eterno cuando se transforma el espacio en creencias, la creación de espacios o realidades dentro del espacio y la realidad. Quizás no sea del todo absurdo decir que la Historia en la era prehistórica sea la evidencia y la sugestión, como sostuvo G. H. Luquet, si para el hombre de hoy una pintura es comprensible cuando reproduce lo que sus ojos ven, para el hombre primitivo lo es cuando expresa lo que su mente sabe. Al hacer poemas buscamos actos de cavernícolas que no miran atrás, sin aversión a la Historia, con la naturaleza del contexto tal y como los satélites de los cataclismos y de la civilización gozan. Hombres de las cavernas sin ninguna, humanos sin genitales porque los genitales son la humanidad, la clarividencia es la continuidad en un hueso roto; si el lenguaje hace señas prueba que el olvido es la única forma. Raspando la luz, la nostalgia es ese cavernícola, reencarnar sin nacer: el olvido es imposible, de lo que hablamos es de nuestra connaturalidad. Una ideo-logía es onto-logía, y la poesía no es una lógica del ser. La

poesía no es necesaria, nada lo es; se escribe sobre las necesidades. Hay que vulnerabilizarse. La intuición no es un don, no es sinónimo de anticipación, ni siquiera la manera de cazar el futuro. La poesía no tiene relación con la memoria; un trabajo es más efectivo en tanto más olvidable. La intuición es como es tener un pie, la vida y la muerte son como la piel arrastra su aura. No se hacen libros de, sino para la poesía, eso queremos decir por inmersión. Carece de sentido hablar de reflexiones irracionales, como intentar hablar del ser que se es en un ser pensado. El conocimiento consiste en teorías materializadas, no tiene sentido hablar de la forma de un movimiento, la poesía no es material, sino tal y como uno, se materializa. Un poema ha tenido verdadera aceptación cuando nos hace señas adentro, inmensos. Nadie se llama poeta o maestro, somos en la absoluta libertad sin causa, el efecto de nuestro nombre; en todo caso, un poeta es quien desprecia la mística de la jerarquía; así, al hablar de la corriente Poesía Inmersa, todo adjetivo es moverse. La Poesía de la Inmersión delinea una conducta alternativa. Afianzarse a vivir es afianzarse a la vida sin obstáculos, sin violencia, como atención.


El anarquismo llega como coherencia. Inter-dependiente, ecodependiente, la persona de la necesidad reclama la satisfacción de su necesidad en nombre de la necesidad misma, de la responsabilidad. No podemos definir sus medios, pero en la necesidad de pensarlos se muestra la contradicción, no pueden pensarse los medios, pero un medio es una forma de pensar. Por inmersión queremos decir orientarse a donde se orienta la vida; incapaz del sí mismo, la vida como

poesía es la propuesta que hace el mismo diálogo; ni dualidad, ni absoluto, en una frase del activista Nicolás Ridoux “menos bienes más vínculos”. La poesía inmersa en palabras del filósofo Emmanuel Mounier “la revolución será moral o no será”. Al final, ¿cómo conciliar un compromiso por la autogestión y la autonomía si todo resplandece por innecesario? La Ética es un estilo fundado en la simplicidad voluntaria, la mesura, la gracia, el silencio activo, el placer de la no agresión.


FIRMAN EL MANIFIESTO: Aldo Vicencio (Ciudad de México, 1991). Pasante de la Licenciatura de Historia por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Ha publicado su trabajo en diferentes revistas literarias impresas y digitales de México y el extranjero. Alejandro Massa Varela (Ciudad de México, 1989) es escritor, dramaturgo, ilustrador y poeta. Estudiante de Historia en proceso de titulación en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México. Está por publicar su primer libro de filosofía, “El Ser Creado / Ejercicios sobre Mística”, con un prólogo del académico y sacerdote católico Mauricio Beuchot. Adrián Mendieta Moctezuma (Tlaxcala, 1995) es autor de “Nacer del incendio” (La Cosa Escrita, 2016). Fue becario del Festival Interfaz- ISSSTE 2015 y del PECDA (Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico de Tlaxcala. Rocío Wittib (Buenos Aires, 1989) Ha colaborado con Círculo de Poesía realizando entrevistas y dando a conocer poetas argentinos. Ha publicado poemas en Cuadernos Hispanoamericanos y en algunos blogs. Elvis Guerra (Juchitán, Oaxaca; 1993) Ha publicado en el periódico Oaxaca informa y el semanario ésta mañana. El año pasado obtuvo el premio CaSa en Poesía, con el título “Zuyubu’/Buscarás”. Axel Nájera (Ciudad de México, 1992) Pasante de la carrera de Lengua y Literaturas hispánicas por la Facultad de Filosofía y de Letras de la UNAM. Ha publicado en la revista Rúbrica de Radio UNAM sobre literatura y cultura en general. Abraham Pérez Aragón (Ciudad de México, 1989) Se licenció en la carrera de Psicología en la Facultad de Estudios Superiores Iztacala, de la UNAM. Ha publicado cuento en las revistas La Piedra, Los Bastardos de la Uva y Penumbria, así como poemas en las revistas El Pájaro Azul, Primera Página y Errancia… la palabra inconclusa. Wilberth Alejandro Rejón Huchin (Mérida, Yucatán, México). Estudiante de la licenciatura en literatura latinoamericana en la UADY. Ganador del primer lugar en el X y XI concurso de poesía de los colegios de bachilleres de Yucatán (auspiciados por SEDECULTA).


COLABORADORES Daniel Miranda Terrés (Ciudad Netzahualcóyotl, Estado de México, 1988), es egresado del Diplomado en Creación Literaria del Instituto Nacional de Bellas Artes (2012). Recientemente, obtuvo el Premio Nacional de Poesía Clemencia Isaura 2015 por su ópera prima Pan: el dios del miedo y el Premio Nacional de Poesía Bartolomé Delgado de León 2015 por Anatomía del fracaso (Mantis, 2016). Enrique Carlos (Guadalajara, 1988). Estudió literatura en la Sociedad General de Escritores de México. Becario del PECDA, de la Secretaria de Cultura de Jalisco, 06-07. Obtuvo el Premio Nacional de Poesía Joven "Guillermo López Muñoz" 2014 por su libro El show de los muertos (2015). Autor de Crisantemo cielo (2007). Fundador de Naranjito Blues, donde grabó cinco placas discográficas (0712). Actualmente dirige Sombrario Editores. Omar Ortega Lozada (Apan, Hidalgo, 1978). Integrante del taller literario Syan Caan. Fue director de la revista literaria Sonarte; publicación que resultó beneficiada, en dos periodos, con el estímulo Edmundo Valadés para revistas independientes por el FONCA. Autor de los cuadernos de poesía Matices de la piedra, Donde la noche se hace llama, La suerte de las aguas y Aleteos de colibrí. En 1992 obtuvo mención honorífica en los VI Juegos Florales de Isla Mujeres, mención honorífica en el Certamen Regional de Poesía de Bacalar, Quintana Roo (1995), mención honorífica en los Juegos Florales de Isla Mujeres 2014, tercer lugar en el Concurso Nacional de Literatura ISSSTE 2015 y mención honorífica en el Certamen Regional de Poesía Syan Ka’an Bakhalal 2016. Luis Jorge May (Mérida, Yucatán, 1997) actualmente cursa la licenciatura de Literatura Latinoamericana en la Universidad Autónoma De Yucatán (UADY). Ganó el primer lugar de la categoría Juvenil en el 8° Concurso de poesía “María Luisa Moreno” (2016). Ángeles Dimas (Saltillo, Coahuila, 1991). Médico interno de pregrado. Ganadora del Premio de Poesía Joven “Manuel Múzquiz Blanco”. Forma parte de la Colección de Poesía Aire Violeta con el título Dificultad es un review. Publicó en la 3a Colección de Anzuelos de la SEC. Su obra aparece en diversas antologías. Ha publicado en revistas como Luvina, El reporte, Bitácora de vuelos y El humo. Actualmente es miembro del Seminario Permanente de Formación Literaria “Francisco José Amparán”.


Arbey Rivera (Chiapas, 1976) es pintor y escritor. Premio Regional de Poesía Rodulfo Figueroa 2014 con el poemario Volver a Ítaca, y del XXV Premio Nacional de Poesía "Ydalio Huerta Escalante" 2015 con Las hormigas saben a dónde van. Recientemente, obtuvo el Premio Estatal de Poesía Inédita Enoch Cancino Casahonda 2016 por su libro El callado lenguaje de la piedra. Michelle Arrébola (Mérida, Yucatán, 1998) estudiante de teatro desde 2006. Ganadora del segundo lugar en el concurso estatal de oratoria (2016). Ha sido parte de compañías teatrales como “El Círculo – Teatro” (2014) y “Ombligo de Luna” (2016). Actualmente es estudiante de Teatro en el CEDART “Ermilo Abreu Gómez”. Ha sido parte de más de 45 puestas en escena, incluso a nivel estatal; Wilberto Cantón (2015), Otoño Cultural (2016). Y municipal; Ayuntamiento de Mérida “Centinelas Urbanos” (2016). Escribe desde el 2012 en el blog losespejismosdemichelle.blogspot.mx Daniel Mejía Flores (Estado de México, 1995) estudia Psicología en la Universidad Autónoma de Yucatán. Es autor de 37 maneras de guardar silencio (2014), publicado a través del movimiento literario estudiantil “Caracol Azul”. De igual forma, colaboró de forma activa en la revista de Caracol Azul, escribiendo poesía para los tres números que se publicaron. Está por aparecer Oropel, su segundo poemario. Ha participado en los concursos estatales de arte y cultura de CECYTE, contando con dos primeros lugares institucionales y un primer lugar estatal. Gilberto Arvizu Morales, escritor, poeta y gestor cultural. Originario de San Luis de la Paz, Guanajuato. Ha colaborado en diversos suplementos y revistas culturales. Obtuvo el 3er. lugar del 7° Concurso de Poesía “María Luisa Moreno” en Dolores Hidalgo con el poemario “En los bordes del relámpago” en 2015. Integrante del Seminario de Poesía Efraín Huerta del Fondo para las Letras Guanajuatenses (2015-2016). Pacho de la Vega (Mérida, Yucatán, 1997) egresó del CEDART Ermilo Abreu Gómez con especialidad en Artes Plásticas y Visuales, actualmente cursa la licenciatura en Artes Visuales por la Escuela Superior de Artes de Yucatán. Fotografías suyas aparecieron en revistas como Letrina, Punto en Línea y A buen puerto. Obtuvo el segundo sitio en el Premio de Fotografía de la FILEY 2016.


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Bistró - VIII