EL OBSERVADOR
Edición Especial de Aniversario -
Viernes 11 de octubre de 2013
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Los desfiles de moda: el secreto para mantener a Multitiendas Seidemann por 50 años a la vanguardia Joaquín Seidemann explica la fórmula que los ha mantenido siempre en el primer lugar de las tendencias de consumo en la zona que lo vio nacer y de la que jamás se irá Por Romina Maino Jiménez
En la década de los años 50, la economía nacional se presentaba como una de las más débiles de Sudamérica. En el año 1955, el índice de precio al consumidor, que representa el valor del costo de la vida, alcanzó un 84%, alarmando considerablemente a los comerciantes, productores y al ciudadano común. La crisis económica que el país venía arrastrando debido a “La Gran Depresión del año 29” y la “post guerra”, también golpeó Quillota, sobre todo, porque las zonas del interior fueron las que más sufrieron con la inflación. En ese contexto, la zona vivió un duro revés en la generación de empleos, ya que la agricultura fue una de las áreas que se vio más afectada. Bajo este panorama, el centralismo se fue haciendo más profundo, pues los negocios comenzaron a trasladarse a zonas que parecían más atractivas, suponiendo que el puerto o la capital del país podía reunir un volumen mayor de clientes. No obstante, en Quillota, un joven de origen judío, de tan sólo veinte años, decidió devolverle la mano a la zona que cobijó a su familia tras la Segunda Guerra Mundial, a través de una idea que, para aquella época, podía sonar excesivamente vanguardista y, por lo mismo, arriesgada: crear la primera multitienda de del -entonces- Departamento de Quillota, perteneciente a la Provincia de Valparaíso. “Yo estudié en Quillota, me formé en esta ciudad. En mi juventud trabajaba como empleado de mi padre en un local de un rubro parecido. Hasta que un día pensé que la gente de La Calera merecía una tienda que le brindara toda una gama de servicios, ya que, si en las grandes ciudades existía este tipo de locales, ¿por qué no iba a haber la posibilidad de que la gente tuviera una en provincia?”, explica Joaquín Seidemann a “El Observador”.
Fue así como, contra todos los pronósticos económicos para augurar éxito, el 3 de mayo del año 1955 nació la multitienda “Vextex”, en la calle Joaquín Pérez, en la comuna de La Calera. Y, aunque la visión y el sueño eran a gran escala, este primer establecimiento no contaba con características de un gran negocio, ya que la tienda estaba emplazada sólo sobre 80 metros cuadrados. “Me acuerdo que llegó poca gente aquel día, ya que la tienda era muy chica. Teníamos poca gente trabajando, eran alrededor de cuatro o cinco empleados”, cuenta Joaquín a “El Observador”. A pesar de su tamaño, poco a poco la comunidad calerana se fue acercando para ir viendo cuáles eran las opciones comerciales que ofrecía el local. A través de este ejercicio, se buscó marcar la diferencia a través de una cualidad clave: el servicio personalizado y amable. Por lo mismo, desde que las personas atravesaban la puerta para curiosear las novedades en vestuario y electrodomésticos, la meta era transformarlo, con simpatía, en “un cliente”. Joaquín Seidemann cuenta que, desde sus inicios, los locatarios se esmeraban en mostrar la mercadería y atender todas las dudas y cuestionamientos que los clientes fueran presentando. Pero se pensó en otra cualidad que los caracterizara: el servicio de post venta, buscando solucionar cualquier problema que se presentara en los pro-
Joaquín Seidemann Altmann.
ductos, después de ser vendidos. Esta fórmula, según Joaquín, rara vez se presentaba en las llamadas “grandes tiendas”, que más bien actúan como grandes autoservicios. En medio de eso, apareció la fórmula que le ha servido, hasta ahora, para enfrentar la paulatina llegada de inversiones foráneas: diseñar un sistema de crédito, con un mayor número de cuotas y el cobro con un número de meses en los que no se graba con intereses. Esto produjo que el local rápidamente se posicionara en la ciudad. “Siempre nos fue muy bien. Desde que nos ubicamos en La Calera, tuvimos una muy buena acogida por parte de las personas. Después, cuando nos ubicamos en Quillota, con la tienda llamada ‘Modas Lu’, pasó exactamente lo mismo. Creo que esto tiene relación con el tipo de servicio que quisimos brindar a nuestros clientes desde un comienzo”, consigna el comerciante. El crecimiento y la cultura común en la atención a los clientes, hizo que, con los años, las tiendas unificaran sus nombres, sumando además a más integrantes de la familia. Así fue como, desde hace más de una década, son conocidas con el apelli-
Fiesta de inauguración de Luco Moda, donde aparece Joaquín Seidemann, con sólo 20 años (a la derecha), acompañado de su padre, Theodoro Seidemann; Érika, su esposa; y Evelyn, hija de ella.
Estos percheros muestran algunas prendas utilizadas en la década de los años 50 por las mujeres de la época en la provincia. Eran “el grito de la moda”.
do de su fundador, pasándose a llamar Multitiendas Seidemann. PRODUCTO NACIONAL La historia de Seidemann es, en parte, la historia de la evolución en las tendencias de consumo de los habitantes de nuestra zona. Ello, porque la tienda ha intentado mantener su espíritu vanguardista y, con ello, ir de la mano con la evolución en los gustos y necesidades de los compradores en el país. Pero aquí la multitienda local ha querido enfrentar la competencia con una idea base: la preferencia por la industria manufacturera nacional, en vez de las importaciones, decisión que derivó en que muchas marcas se posicionaran en la actual Provincia de Quillota y sus zonas vecinas. “Nosotros siempre le dimos preferencia a las buenas marcas nacionales, ya que intentamos llevar a nuestro público la mejor mercadería. Actualmente, contamos con marcas importadas, pero la gente aún sigue prefiriendo el producto nacional, ya que estas son más conocidas, de una mejor calidad y pueden llegar a durar toda una vida. A la gente le gusta tener marcas conocidas, le da cierto prestigio, no les gustan las cosas que se hacen en grandes cantidades y que son más repetidas. Eso nos posicionó en la provincia”, explica Joaquín Seidemann a “El Observador”. 50 AÑOS IMPONIÉNDOSE EN LA MODA La década de los 50 se caracterizó por devolver el glamour a la mujer chilena, a pesar de la recesión que se estaba viviendo en el país. El “look” al cual aspiraban las féminas era sobrio y sutil, privilegiando los vestidos
elegantes por debajo de la rodilla. Por su parte, los hombres utilizaban trajes de un impecable corte y corbatas de seda. Todo eso lo ofrecía “Vextex” y “Modas Lu”. “Cuando recién comenzamos, nuestro fuerte era la ropa. En esos años se trabajaba mucho el vestuario tradicional, vestían más formal. Recuerdo que, cuando se celebraba alguna fiesta, como el 18 de septiembre, los hombres buscaban el terno y la corbata para destacar, mientras que las señoras requerían una tenida elegante y tradicional. Ahora todos andan más livianos, la moda con los años ha ido evolucionando y nosotros nos hemos adaptado a esto”, explica Joaquín a “El Observador”. Muestra de esto es el cambio en el “producto estre-
lla” del local. Si bien, en sus comienzos éste era “el terno” y “el vestido”, en la actualidad lo es el jeans, que, según el comerciante, se vende “como pan caliente”, debido a su origen unisex y heterogéneo, ya que es utilizado tanto por las mujeres como por los hombres, sin importar su edad. Eso sí, en la tienda privilegian las marcas exclusivas, ya que eso les entrega un plus por sobre otros locales. Insertarse en las nuevas tendencias no ha sido un difícil, ya que Seidemann ha entendido que hay que ir renovándose con el tiempo. Además, ha sabido mantener esta premisa gracias a la ayuda otorgada por sus mismos distribuidores, que se han encargado de orientar al coSigue en página 8
“El futuro está en la provincia” La marca Seidemann se ha consolidado a través de cinco tiendas desplegadas por toda la provincia, como un negocio de confianza y prestigio, facultades que perfectamente podrían posicionarla a nivel nacional. Sin embargo, esto no le quita el sueño al fundador, quien cree que la expansión debe ser en la provincia y no fuera de ésta. “No tenemos pensado expandirnos a otras provincias o regiones. Nuestro esfuerzo está concentrado en Quillota y en La Calera, nos hemos formado acá y queremos retribuir al público lo que ellos nos han ayudado a formar”, explica Joaquín Seidemann a “El Observador”. Muestra de esto es la recientemente inaugurada zapatería, en calle O’Higgins (Quillota), la cual ha destacado por tener un gran surtido de zapatos, de diferentes precios en un ambiente iluminado, cercano y vanguardista. “Teníamos un local al lado, pero decidimos remplazarlo por uno más moderno. La gente quiere un local que se vea bonito y acogedor y que esté de acuerdo a estándares internacionales. Ha cambiado el concepto de los locales, ya que antes eran estrechas y oscuras. Ahora la gente quiere pasillos amplios y productos bien presentados y eso es lo que les estamos entregando a nuestra fiel clientela”, consigna. No obstante, ésta no es la única innovación que el local pretende hacer, ya que actualmente se está expandiendo la sucursal de Quillota, ubicada en calle Chacabuco, con un local que superará los mil metros cuadrados y que tendrá dos entradas, tanto por Chacabuco como por Freire. Esta intervención tiene como meta transformar a Seidemann en la tienda más moderna y grande de la comuna, donde se privilegiará la presentación de los productos y la comodidad de sus clientes. “Es nuestra obligación que el público esté contento y nos sigan prefiriendo”, indica Seideman, quien promete una nueva experiencia de compra en la comuna.