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RECORRIDOS A PIE POR LISBOA

BAIXA CHIADO Comience por subir en el Ascensor de Santa Justa (1), alcanzando las ruinas del Convento del Carmo (2), destruido por el terremoto de 1755 y único ejemplar de arquitectura gótica que se conserva en Lisboa. Suba por la Rua da Trindade y observe la fachada del Teatro da Trindade (3) y, más abajo, entre en la Iglesia del Loreto (4) y en la de la Encarnación (5). Por la Rua Garrett llega a la Iglesia de los Mártires (6) y después pasa por el Teatro de São Carlos (7), que es la ópera lisboeta, y por el Museo del Chiado (8), en la Rua Serpa Pinto. Descendiendo por la sinuosa Calçada do Ferragial llega a la Iglesia del Corpo Santo, del siglo XV (9) y, virando a la izquierda por la Rua do Arsenal, a la Plaza del Municipio (10), donde se encuentra el Ayuntamiento, construido en 1774, y muy modificado hasta la versión actual, consolidada a finales del siglo XIX. En dirección al este se sitúa la Plaza del Comercio (11), puerta de visita de la ciudad y sede de varios ministerios. Continúe por el Sudeste, por el lado de las estaciones fluviales (12), donde puede iniciar un interesante Crucero por el río Tajo, y entre en el Campo das Cebolas, donde está la singular Casa dos Bicos (13).Prosiga hacia el oeste por la Rua da Alfândega, donde se encuentra la Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción (14), de fachada manuelina. Beba una taza de café (“bica”) o almuerce en el bicentenario Café Martinho d’Arcada, local frecuentado por el poeta Fernando Pessoa, y pase por debajo del neo-clásico Arco da Vitória (15) donde se inicia la Rua Augusta (16), reservada a los peatones. Aprecie allí el comercio de las grandes tiendas, hasta llegar a la Plaza D. Pedro IV, a la cual los lisboetas llaman Rossio. Vire a la derecha hasta la Iglesia de S. Domingos (17), que se remonta a 1241 y que tiene hoy una fachada del siglo XVIII. Después, siguiendo por la Travessa Nova, encuentra el Teatro Nacional D. Maria II (18), con su fachada neo clásica de 1842, un edificio de raíz medieval, para utilización diplomática y después sede de la inquisición hasta el siglo XVIII. Por la Rua das Portas de Santo Antão llega al Palacio de la Independencia (19) y a la Plaza de los Restauradores (20). Del lado opuesto de esta plaza está el Palacio Foz (21), la neo manuelina Estación Ferroviaria del Rossio y el Ascensor de la Gloria (22), que da acceso al Barrio Alto, con su vida bohemia y nocturna. Como alternativa al ascensor, pase de nuevo por el Rossio (23) y suba por las calles Carmo y Garrett, que constituyen el Chiado (24), barrio arrasado por un fuego en 1988 y, entretanto reconstruido bajo la orientación del consagrado arquitecto Siza Vieira, autor de este brillante proyecto.


Bairro Alto Cais do Sodré En el tope del Elevador da Gloria (1) está el jardín y mirador de S. Pedro de Alcântara (2) y, subiendo por la Rua D. Pedro V, con numerosos anticuarios, llega al Jardim do Principe Real (3), bajo el cual se encuentra el depósito de agua de la Patriarcal, de 1864, que se puede visitar de lunes a sábado. Más al frente, están los Museos de Historia Natural y de la Ciencia (4) y el Jardín Botánico (5). Por las calles Miguel Pais y Monte do Carmo llega a la Rua Cecílio de Sousa y, por una escalera (6), regresa al Jardim do Príncipe Real, que va a atravesar para descender la Rua do Século y virar en ella a la derecha para la Rua da Academia das Ciências, donde están la Academia y el Museo Geológico (7). Por la Rua de S. Marçal suba hasta la romántica Praça das Flores (8), con sus excelentes restaurantes. Descendiendo por la Rua de S. Bento encuentra diversos anticuarios y, a la izquierda, el Espaço por Timor (9), creado para apoyar el derecho del pueblo maubere a la autodeterminación y a su indoblegable resistencia frente a la ocupación de Indonesia. Del otro lado, esta el Palacio de S. Bento que alberga la Assembleia da República (10). Prosiga por la Av. D. Carlos I y verá la Fuente Monumental de la Esperanza (Chafariz Monumental da Esperança (11), del arquitecto Carlos Mardel, y después, subiendo por la Rua do Poço dos Negros y Calçada do Combro encuentra la Iglesia de Santa Catarina (12) y el magnífico Mirador (13) con el mismo nombre. Descienda por el típico Elevador da Bica (14) que lo conduce a la Rua y al Largo de S. Paulo (15), de 1849, y a la Fuente de la Plaza e Iglesia de S. Paulo (16). En la Travessa do Carvalho aparece el edificio de los antiguos baños termales, los Banhos de S. Paulo, y más al frente, hacia el este, pasando por la Praça D. Luís I (17), el Mercado Municipal de 24 de Julho (18), construido en 1876. En la plaza de Cais do Sodré (19) encuentra una importante conexión de transportes, donde se inicia la línea ferroviaria de Cascais y existen accesos al Metro y a los transportes fluviales. En el bello Paseo Junto al Río (Passeio Ribeirinho) (20) aproveche para probar pescado fresco asado al carbón y después suba por la Rua do Alecrim hasta el Largo Luís de Camoes (21) y la Iglesia de S. Roque (22). Entre entonces en el Bairro Alto (23), una zona popular y con animada vida nocturna, donde puede escuchar el fado genuino y pasar una noche divertida y sin problemas con su seguridad personal.


Estrela Prazeres Alcântara Docas Comience el paseo por el Jardim da Estrela (1) y su templete de hierro: Autobuses: 9, 27 y Tranvías 25, 28. Frente al Jardín se encuentra la Basílica da Estrela (2), de estilo barroco tardío y neo-clásico y con 4 columnas y respectivas estatuas que representan la Fé, la Generosidad, la Adoración y la Gratitud y dos grandes estatuas de mármol concebidas por Machado de Castro. Por las calles Domingos Sequeira y Saraiva de Carvalho llegue a la Praça Sao João Bosco y el Cemitério dos Prazeres (3) y después, por la Rua Possidónio da Silva, a la Tapada das Necessidades (4) y sus excelentes jardines de cactus. Allí se encuentra el Palácio das Necessidades (5) construido en el siglo XVIII que alberga al Ministerio de Asuntos Exteriores y desde cuya plaza situada al frente (6) se vislumbra el puente 25 de Abril, inaugurado en 1966 y que es muy parecido al Golden Gate de San Francisco y también el monumento al Cristo Rey, en la margen sur del río Tajo. En la Fuente, de 1747, observe una cruz de bronce sobre una esfera de puntas y un obelisco de mármol, de color rosado. Descienda después a la Calçada do Sacramento hasta el popular barrio de Alcântara (7) y la Praça da Armada (8), con varios restaurantes excelentes y tabernas a precios accesibles. Continúe por la Calçada da Pampulha hasta la Rua das Janelas Verdes: de un lado, la Fuente Monumental en el Largo Dr. José Figueiredo (9) y del otro el Museu Nacional de Arte Antiga (Museo Nacional de Arte Antigua) (10). Al lado, en el Jardim de 9 de Abril (11), observe el río Tajo y su puerto. Frente al jardín esta el Palácio da Cruz Vermelha (Palacio de la Cruz Roja) y las escaleras que dan acceso a la Av. 24 de Julho.Atravesando esta avenida y la línea de ferrocarril, en dirección al río, vire a la derecha en la Av. Brasília y pasee por la Doca de Alcântara (Muelle de Alcántara) (12), donde se encuentra la Gare Marítima (Estación Marítima) (13) con las pinturas murales del modernista portugués Almada Negreiros. Siga a pie por la Doca de Santo Amaro (14), rellenada de explanadas viradas hacia el río, y de bares y discotecas con una intensa “movida”, diurna y nocturna. Regrese al centro tomando los autobuses 14, 32, 43, 28.


Mouraria Castelo Alfama El paseo comienza junto a la estación de Metro do Martim Moniz, en la Rua do Capelao (1). Siga por la Rua da Mouraria hasta la Iglesia de la Senhora da Saúde (2), con bellos azulejos y altar tallado, que puede ser visitada en horas de la tarde, y cuando hay misa. En el renovado Largo do Martim Moniz (3) se encuentra el singular y multiétnico Centro Comercial da Mouraria. Entre en el pintoresco barrio de la Mouraria por las Escadinhas da Saúde (4) y continúe por el Largo da Rosa, con el Convento del mismo nombre (5) y la Iglesia de S. Lourenço. Continuando por el Largo da Achada (6), por la iglesia S. Cristováo (7) y, subiendo la Calçada Marqués de Tancos, encuentra el Mercado Municipal do Chao de Loureiro (8), que integra algunos talleres de artistas plásticos y una bella explanada. Por la Rua da Costa do Castelo pasa por la Escola de Circo do Chapitó (9) y descendiendo las Escadinhas de S. Crispim (10) llega a la Rua de São Mamede, con el Palácio do Correio Velho (11) a la izquierda. Por la Travessa do Almada va a la Iglesia de Santa Maria Madalena (12). De la Rua da Sé pasa al Largo de Santo António (13), con tabernas y el Museo de Santo Antonio (Museu Antoniano), que cierra los lunes. Más encima se encuentra la Sé Catedral (14), de 1147, donde puede visitar el Tesoro de la Catedral y las ruinas romanas. Suba por la Rua Augusto Rosa hasta el Miradouro de Santa Luzia (15) y aprecie desde allí las vistas del Tajo y del Barrio de Alfama. Pero, le falta todavía el indispensable Castelo de S. Jorge (16) – Centro de Conocimientos de la Ciudad. Se llega allí por la Rua de S. Tiago y con el apoyo del mapa. La arquitectura bien justifica el esfuerzo. Desde los jardines del castillo disfrute las soberbias vistas de la ciudad y el estuario. Salga virando a la izquierda para la Rua do Chão da Feira, y por el Largo Mor hasta la Iglesia de Santa Luzia (17). En el Largo das Portas do Sol (18) puede admirar el paisaje y descansar en una de las explanadas. O si lo desea descender por las escaleras del arco, a la derecha, hasta la Iglesia do Largo de S. Miguel, siguiendo hasta el estrechísimo Beco do Carneiro y la Iglesia de S. Estevâo (19). Por la Rua dos Remédios llega al Largo do Chafariz de Dentro (20) – Casa del Fado y de la Guitarra Portuguesa. Si su visita es en junio, cuando se realizan las Fiestas Populares, puede integrarse en la inmensa animación popular. Pero, si se encuentra cansado, lo mejor es tomar un taxi e ir a reposar un poco.


Belém Esta es la zona occidental de la ciudad, que reúne un conjunto de monumentos y centros culturales de gran calidad. Autobuses: 14, 27, 29, 43, 49, 51. Tranvía: 15. En tren: estación de Belém, en la línea de Cais do Sodré a Cascais. Comience por el Palácio de Belém (1), residencia del Presidente de la República, y coma un pastel de Belém en la famosa pastelería de la esquina (2). Suba la Calçada do Galvão hasta el Jardim-Museu Agrícola Tropical (3) y vuelva a descender hasta el Monasterio de los Jerónimos (Mosteiro dos Jerónimos) (4) y al Museu de Arqueologia (5). Visite allí también el Planetário Gulbenkian (6) y el Museu de Marinha (7). Entre en el espectacular Centro Cultural de Belém (8), obra de Vittorio Gregotti y Manuel Salgado, donde puede almorzar con vista para el Tajo y para el jardín de Belém (9). Atraviese el túnel para peatones bajo la calle y visite el Padrão dos Descobrimentos (10), subiendo por el ascensor hasta la cima, observando la gran Rosa dos Ventos diseñada en el suelo. Camine después por la orilla del río, en dirección al oeste, hasta el Museu de Arte Popular (11). Más al frente, pase por la Doca do Bom Sucesso (12) y llegará a la famosa Torre de Belém (13). Después de la visita, pase por el cercano Forte do Bom Sucesso (14) y utilice el viaducto sobre la Av. Brasilia para subir a la Av. Torre de Belém, hasta entrar en la Rua de Pedrouços donde puede tomar el tranvía 15 hasta la Plaza Afonso de Albuquerque (16) y la estación fluvial de Belém (17). Un poco más al este visite el Museu da Electricidade (18) y descanse en una de las explanadas junto al río. Autobuses hacia el centro: 14, 28, 43, 49 y 51.


LISBOA Lo primero que hay que decir de Lisboa es que se trata de una ciudad muy agradable tanto para el turista como para el residente. Tiene un tamaño y unos servicios que -sin ser los de una ciudad inmensa- no tienen nada que envidiar a los de otras capitales europeas, una temperatura excelente durante todo el año, una vida nocturna muy divertida, inmensos centros comerciales, playas muy agradables a escasos kilómetros de distancia y miles de rincones que descubrir. En esta breve reseña de lugares interesantes no voy a entrar en grandes detalles históricos o arquitectónicos, sino que mi intención es dar una idea rápida al visitante de qué zonas puede visitar y qué se va a encontrar en cada una de ellas. Así cada uno tendrá luego una base para ampliar lo que más le haya gustado. Una de las primeras cosas que se puede decir de Lisboa es que el centro histórico no coincide con el centro económico actual de la ciudad. Muchos de los turistas que visitan Lisboa, especialmente si lo hacen por pocos días, ni siquiera pisan la parte con más movimiento de la capital, cosa que tampoco es nada raro, pues es perfectamente prescindible. Eso sí, quien visite el centro histórico debe saber también que, aparte del ambiente vetusto y tradicional de las casas del centro, al norte de la Plaza de los Restauradores hay una ciudad moderna y con vida. La Baixa es la zona principal del centro histórico y, sin ningún género de dudas, la zona más visitada de Lisboa. Podemos delimitarla como la zona llana encajonada entre las colinas donde se encuentran el Castillo y al Barrio Alto y que va desde la Plaza del Rossio hasta el río Tajo. Se trata de una zona de calles rectas y cuadriculadas, que fue reconstruida tras el terremoto que asoló la ciudad en 1755 y que hoy es una zona principalmente comercial y de hostelería, que siempre está llena de turistas. Se puede decir que las plazas de Restauradores y Rossio marcan el límite de la zona antigua con respecto al resto de la ciudad. Desde Restauradores parte el eje de avenidas principales que recorre la ciudad de sur a norte y en el Rossio empieza la Rua Augusta, que es la calle principal de la Baixa y que finaliza con el arco que lleva a la Plaza del Comercio y al río. El Rossio es una de las plazas principales de la ciudad y un punto muy frecuente de encuentro para quienes viven en Lisboa. Desde allí se accede fácilmente a la Baixa, al Barrio Alto, al Castillo y a la calle de Portas de Santo Antao con sus numerosos restaurantes y terrazas (entre ellas el edificio del restaurante y el bar de la Casa do Alentejo, que bien merece una visita). En una bocacalle, junto a la plaza del Rossio, está también el bar de la Ginjinha, donde es tradicional tomarse un chupito de licor de guindas. En realidad, es la única bebida que sirven. La mejor manera de conocer la Baixa es pasear tranquilamente por sus calles, principalmente por Rua Augusta que, en sus apenas quinientos metros, es un punto comercial y turístico muy importante de la ciudad. Las tiendas más


tradicionales han sido sustituidas en esta calle por establecimientos de las cadenas de moda más conocidas y puntos de venta de recuerdos, pero sigue conservando el carácter comercial. La anécdota la ponen, en bastantes ocasiones, los vendedores ambulantes que -junto con mercancías más o menos convencionales como gafas de sol o baratijas- ofrecen hachís en pleno centro de la ciudad para sorpresa de los turistas. En una de las calles situadas a la derecha de la Rua Augusta está situado el elevador de Santa Justa, un ascensor tradicional de hierro forjado de finales del siglo XX que antes tenía como finalidad conectar la Baixa con el Barrio Alto de la ciudad, pero que hoy es una atracción turística más. La última vez que subí en él (septiembre de 2005) no había salida al Barrio Alto, así que lo que se puede hacer allí es disfrutar de la vista y volver a bajar. Lisboa está lleno de miradores, así que tampoco uno se pierde nada si no sube. Al final de la rua Augusta, al otro lado del llamativo arco de piedra, está situada la Plaza del Comercio, una preciosa plaza abierta al río Tajo, que es sede de varios ministerios y, en Nochevieja, el punto de reunión de los lisboetas. La vista del río desde allí es muy bonita y, especialmente los días con sol y luz, es uno de los puntos mágicos de la ciudad. Y será más bonito aún cuando acaben las obras del metro y la plaza vuelva a estar realmente abierta al río, como antes, y no como ahora, separado por zanjas y vallas de obra. Desde la estación fluvial cercana salen también algunos de los barcos que van a las ciudades del otro lado del río. Es el muelle principal, pero no el único y, desde luego, el menos turístico de todos. Situados en la Plaza del Comercio y mirando hacia la Rua Augusta, tenemos a la izquierda la colina donde están el Chiado y el Barrio Alto y, a la derecha, la de la Catedral y el Castillo de San Jorge. De una a otra se puede acceder por el tranvía número 28, que une las zonas más importantes del centro de la ciudad. Es un tranvía más pintoresco que cómodo y, sobre todo en verano, suele ir saturado de turistas. Siguiendo por la calle de la línea del tranvía –lo recomiendo a quien no conozca bien la ciudad para no perderse por las callejuelas o acabar zonas poco recomendables-, y siempre cuesta arriba, se llega hasta la catedral románica y, posteriormente, al Castillo de San Jorge, desde donde hay vistas preciosas de toda la ciudad. Si alguien tiene la oportunidad de visitar Lisboa en julio y coincide con el festival de la cerveza que se celebra allí, debe aprovechar la oportunidad para visitarlo. Es el único momento en el que el castillo se abre por la noche por obra y gracia del patrocinio de una empresa cervecera y se celebra una semana entera de conciertos. Entre el castillo y el río se encuentra el barrio de Alfama, de callejuelas pequeñas y casas pintorescas por el que se puede callejear un poco. Siguiendo más hacia el este, cerca ya de la estación de Santa Apolonia, se coloca los sábados el mercado de Ladra, un mercadillo con baratijas y ropa.


Volviendo a la Baixa y siguiendo la línea del tranvía en la otra dirección –o también subiendo desde la plaza del Rossio por una calle empinada- se llega a las zonas del Chiado y del Barrio Alto. El Chiado es, tradicionalmente, una de las zonas elegantes de la ciudad. Ha perdido parte de su papel como zona de élite, por excelencia, pero sigue teniendo un aire comercial y de cafés muy agradable. Precisamente, justo al llegar a la plaza de Luis de Camoes, está el café A Brasileira, uno de los más típicos de la ciudad, junto a una estatua del poeta Fernando Pessoa. En la zona se encuentran también las ruinas del Convento do Carmo, que hoy es museo arqueológico. Más allá de la plaza de Luis de Camoes se extiende el Barrio Alto, una zona de calles estrechas, bares y restaurantes que por las noches es un hervidero de gente. La tradición es comprar la bebida en los bares y beberla tranquilamente conversando en la calle. Alejadas ya del centro, hay otras zonas de Lisboa que merecen mucho la pena. Sin duda, Belem es la más turística de ellas. Allí se encuentran, junto al río y en apenas pocos cientos de metros, tres de los monumentos más representativos de la Ciudad: la Torre de Belem, el Monasterio de los Jerónimos –ejemplos los dos de arquitectura gótica manuelina típicamente portuguesa- y el Monumento a los Descubridores. Para quien esté interesado en la cultura, también podrá encontrar allí el mayor centro cultural de la ciudad, el Centro Cultural de Belem. Es una zona monumental, muy agradable para dar un paseo. Con vistas interesantes de la orilla sur del río y del puente 25 de Abril y donde hay jardines y praderas para relajarse. Se llega fácilmente en el tranvía 15 desde la Baixa o Cais do Sodré o en alguno de los muchos autobuses urbanos que pasan por allí. Además, en la zona está una de las tiendas más típicas de Lisboa: la de los pasteles de Belem, unos pequeños bollos de nata de fabricación propia y receta patentada que se venden en un local de varios cientos de metros cuadrados. No recomiendo a nadie que se vaya de Lisboa sin probarlos y, también, por experiencia propia puedo decir que es uno de los regalos que se pueden llevar de Lisboa que son más valorados por quienes lo reciben. Otro punto de interés en la ciudad es el Parque de las Naciones o, lo que es lo mismo, la zona que nació con la Expo 98. Es una microciudad dentro de la ciudad, cuya arquitectura y urbanismo tiene muy poco que ver con el resto de Lisboa. Allí están situados el Pabellón Atlántico –para conciertos y espectáculos deportivos-, la Feria Internacional de Lisboa, el Centro Comercial Vasco de Gama y el impresionante Acuario que no puede dejar de visitar ninguna persona que tenga interés en los animales o en el mar. Además de estos edificios, el Parque de las Naciones ofrece algunas avenidas por las que caminar tranquilamente y un buen número de bares y restaurantes donde tomar una copa con vistas al río y al puente Vasco de Gama. Es una zona muy recomendable para pasear los días de sol, aunque quizá con demasiado cemento y poco verde.


El resto de la ciudad no es tan rico en monumentos como las zonas descritas anteriormente, pero sí tiene algunos lugares de interés desperdigados. Por ejemplo, la Avenida da Liberdade con su bulevar y sus tiendas de lujo, el comienzo del eje de avenidas principales que recorren la ciudad de norte a sur. También la plaza del Marqués de Pombal y, junto a ella, el parque Eduardo VII. desde donde se tiene, en su parte más elevada, una buena vista del centro y el río. Otro lugar de interés cultural es la fundación Calouset Gulbenkian, en la zona de la Plaza de España, con un jardín muy interesante en su parte trasera.

RUTAS POR LISBOA Baixa, Catedral y Castillo Es la ruta típica del turista que empieza a moverse por Lisboa. Comienza en la Plaza de Restauradores, caminando hacia el sur. En el lado derecho de la calle se puede ver la fachada modernista de la estación de ferrocarril de Rossio, de donde salen algunos trenes hacia Sintra. O al menos salían antes, porque la estación lleva algún tiempo inutilizada por problemas en un túnel que sale de ella. Junto a la estación se encuentra la Plaza del Rossio, donde comienza la zona de la Baixa. Desde allí se recomienda pasear por la Rua Augusta hasta la Plaza do Comércio y detenerse a observar el elevador de Santa Justa (si alguien quiere subir, que no compre el billete dentro del ascensor, sino los llamados BUC de dos viajes en las taquillas que están en la parte posterior. El mismo consejo vale para el tranvía). Después de llegar hasta la Plaza del Comercio y ver la vista del río y la plaza, se puede volver sobre el camino ya andado hasta llegar a la la calle por donde pasa el tranvía 28 y corta perpendicularmente la Rua Augusta. Aquí hay dos opciones: o se sube en el tranvía hasta el Castillo de Sao Jorge –no llega hasta la puerta del castillo, sino que deja a unos 100 metros cuesta arriba- y se baja posteriormente andando para detenerse en la Catedral o se sube andando, se para en la Catedral y se sigue posteriormente hasta el Castillo. En realidad, el camino no es largo y no hace falta tomar el tranvía, pero es tan típico de la zona que siempre se recomienda un paseo. El Castillo de Sao Jorge tiene algunas de las mejores vistas de Lisboa y está en un entorno muy tranquilo (si exceptuamos los turistas, claro está), así que es ideal para perderse un rato en la ciudad. La ruta no es larga y se recomienda combinarla luego con un paseo por Alfama, una cerveza en la terraza del bar Chapitô o, mejor aún, deshaciendo los pasos (o pasando de largo la Baixa en el tranvía 28 y darse un paseo por el Chiado).


Chiado y Barrio Alto Una vez recorrida la Baixa, es posible también dirigir nuestros pasos al Barrio Alto en lugar de a la zona del Castillo. Para subir a pie, lo mejor es tomar una empinada calle que sale desde el Rossio. Los que viven más tiempo en Lisboa o los más avispados sabrán que pueden librarse de la cuesta subiendo por las escaleras mecánicas o los ascensores de los Armazéns do Chiado o de las dos bocas de metro de Baixa-Chiado, pero, si sobran las fuerzas, se recomienda dar un paseo. Una vez hecho el esfuerzo, se llega a la Plaza de Camoes, que es la principal de la zona. Desde allí se recomienda pasear tranquilamente por el barrio y disfrutar de alguno de sus cafés, como A Brasileira. Puede resultar interesante, también, la visita a las ruinas del Convento do Carmo o al mirador que está subiendo la Rua Misericordia. Por cierto, que a quien tome este camino se le recomienda encarecidamente que siga hasta un café de nombre Pavilhao Chinês. Desde la Plaza de Camoes se llega también muy fácilmente a las callejuelas del Barrio Alto. La zona, en realidad, no vale mucho de día; pero es indispensable en la noche lisboeta Belém Una de las maneras más fáciles de llegar a Belém desde el centro de la ciudad es con el tranvía número 15 que se puede coger en la Plaza da Figueira, en la Plaza del Comercio o, a partir de Cais do Sodré, en la Avenida 24 de Julho y otras paralelas al río. El tren también llega a Belém desde la estación de Cais do Sodré y hay también algunos autobuses que llegan al barrio desde zonas como Saldanha, Marqués de Pombal o Entrecampos. En Belém hay cuatro lugares turísticos de visita obligada: la Torre de Belém, el Monasterio de los Jerónimos, el Monumento a los Descubridores y la tienda de los Pasteles de Belém. El orden da igual, aunque siempre viene bien tener en cuenta que la pastelería es el lugar más cercano al centro y la Torre el más alejado, así que es buena idea empezar por uno u otro. El paseo, a paso lento y relajado y deteniéndose a ver los cuatro monumentos, dura una media hora. Algo más de tiempo si se quiere entrar en alguno de ellos. Si se está cansado, se puede aprovechar para descansar en los jardines o praderas o tomarse algún pastel de los tradicionales del barrio. Si se quiere llegar un poco más lejos, en la zona de las antiguas docas, bajo el puente 25 de abril, hay muchos restaurantes y terrazas –aparte de discotecas-. Si el día está soleado, son una estupenda opción para comer junto a la tranquilidad del río. Recomiendo callejear por Alcántara hasta llegar cerca de Belém y luego por las calles que llevan desde allí a la zona del Barrio Alto


Parque de las Naciones Es una zona bastante alejada del centro y, sin duda alguna, lo mejor para llegar allí es la línea roja de metro hasta la estación de Oriente. Lo primero que hay que ver en la zona es la propia estación, diseñada por Calatrava. Desde allí, lo mejor es dar una vuelta tranquila por la zona, disfrutar del paseo y de las vistas del río y, si se quiere, tomar algo en las terrazas de por allí. Hay un teleférico que no lleva a ninguna parte, pero que tiene vistas bonitas del río y del puente Vasco de Gama. La mayor parte de los edificios emblemáticos del Parque de las Naciones son restos de la Expo de 1998. Así han quedado los edificios de la Feria de Lisboa, el Pabellón Atlántico y el Acuario, que –en mi opinión- es de lo mejor que hay por allí. El precio es caro, pero merece mucho la pena a quien le gusten los animales. Para quien haya visto antes las zonas más tradicionales de la ciudad, la arquitectura del lugar le hará sentirse en una ciudad distinta. Además de los edificios que quedaban de la Expo, se han construido bloques residenciales y de oficinas muy peculiares que harán las delicias de quien tenga interés por la arquitectura moderna Avenidas y centro moderno Lejos del centro histórico, Lisboa ha crecido hacia el norte y ha llevado el centro económico, de negocios y de vida hacia el norte. El centro histórico ha quedado más como una zona turística y de pequeño comercio. Desde la Plaza de Restauradores hacia el Norte sale la Avenida da Liberdade, que se prolonga hasta el extremo norte de la ciudad, si bien va cambiando de nombre en los diferentes tramos. En realidad, no es un paseo especialmente monumental o pintoresco, pero hay algunas zonas con encanto. Por ejemplo, en la Avenida da Liberdade están algunas de las tiendas de lujo más importantes de la ciudad, así como numerosos teatros y hoteles. Siguiendo hacia el norte se llega hasta la Plaza del Marqués de Pombal y el Parque Eduardo VII y, un poco más adelante, está la plaza de toros de Campo Pequeño, en proceso de convertirse en un centro comercial. Desde allí, girando hacia el oeste por la Avenida de Berna, hay apenas un pequeño paseo hasta llegar a la Fundación Calouste Gulbenkian, cuyo museo y jardines son interesantes de ver.


Vida nocturna en Lisboa La vida nocturna en Lisboa es amplia y con muchos ambientes diferentes, así que cada uno se puede sentir bastante a gusto. Desde bares tranquilos hasta las discotecas más de moda, pasando por el tradicional ambiente del Barrio Alto, si algo no falta en la noche de Lisboa son oportunidades para divertirse. La vida nocturna lisboeta suele comenzar una vez acabada la cena y hecha la sobremesa. En el Barrio Alto, que es el lugar más popular para comenzar la noche, sólo empieza a haber movimiento masivo de gente a partir de medianoche, si bien los bares llevan entonces abiertos ya algunas horas. Lo lógico es agasajarse con una buena cena, sea en casa o en algún restaurante y, ya con el estómago lleno, salir a divertirse. Como ya se ha dicho, el Barrio Alto es el centro de las primeras horas de la vida nocturna de Lisboa. Tiene un ambiente y un modo de diversión muy particular. Sus callejuelas están llenas de bares pequeños, en muchos de los cuales casi no se puede estar por falta de espacio. La solución es típica del barrio: sacar las bebidas a la calle y montarse la tertulia en mitad de la misma. Esto dura hasta las cuatro de la mañana, hora en la que los bares cierran y hay que decidir si se acaba la noche o se continúa en alguna de las discotecas de la ciudad. En el Barrio Alto no hay locales más recomendables que otros. Los asiduos tienen sus bares favoritos para comenzar la noche o continuarla, pero todo depende de gustos, colores y experiencias. Lo mejor es probar a ciegas. Yo solía empezar la noche en la Tasca do Chico o en el Palpita-me, en la Rua do Diário de Notícias, y luego seguía sin rumbo fijo por el Barrio. Interesante también el Clube da Esquina. No obstante, la Tasca do Chico merece una mención muy especial, ya que los lunes y los miércoles por la noche hay espectáculo de fados. A diferencia de los restaurantes turísticos de fado, este espectáculo es absolutamente portugués, auténtico y no hay que tirar de cartera para verlo. Muy recomendable. La cerveza -excelente, por cierto- es la bebida típica del Barrio Alto. Las copas, aun sin ser demasiado caras, no se recomiendan porque suelen estar bastante mal preparadas: vasos de plástico, garrafón y mezclas con refrescos de marca desconocida. Sólo hay una excepción a esta regla: la caipirinha y sus variedades: caipirosca, caipirao... Muy frecuente en las noches de la ciudad, de muy buena calidad y, por lo general, bastante cargadita de alcohol. Por cierto, que cerca del Barrio Alto, pero no situado en él está un bar muy recomendable llamado Bicaense. Para ubicarse, está en la cuesta por donde sube el elevador da Bica y siempre está lleno de gente en la puerta. Fuera del Barrio Alto, también en la zona de Santos hay lugares para empezar la noche de manera tranquila. Pequeños bares de copas donde, aquí sí, las bebidas se toman dentro. En este barrio está uno de mis bares favoritos de


Lisboa, el Vaca Louca, un bar de copas al uso español, con muy buen ambiente, precios razonables y cerca de las discotecas donde seguir la noche. Una tercera opción para empezar la noche que a todas mis visitas les encantó fue la terraza del bar Chapitô, muy cerca del Castelo de Sao Jorge, un sitio al aire libre con muy buen ambiente desde el que hay muy buenas vistas del río. Muy recomendable y no sólo de noche, sino también por la tarde. Para salir una vez más avanzada la noche hay varias alternativas. Por una parte, están los bares y discotecas de la zona de las Docas, junto al río y debajo del Puente 25 de Abril, con una buena variedad de locales de diversos estilos. Cerca queda también el Budha Bar, aunque cierra a las cuatro. Luego hay tres o cuatro sitios clásicos donde acabar la noche lisboeta. Lux es posiblemente el más famoso de ellos. Queda por la zona de Santa Apolonia así que lo mejor es coger un taxi. Es la discoteca de John Malkovich y se forman unas colas bastante considerables en su entrada a partir de las 3 ó las 4 de la mañana. Tiene varios ambientes y, si se tiene la suerte de aguantar hasta el amanecer en verano, la vista del amanecer desde la terraza es muy bonita. La entrada cuesta 12 euros que luego se reembolsan en tickets para copas. Por la zona de Santos hay algunas discotecas muy clásicas, Por ejemplo Kapital, en la que frecuentemente se dejan ver políticos y famosos. Es cara y los porteros suelen ser bastante desagradables. Del mismo estilo y muy cerca, aunque un poco menos elitista, está la discoteca Plateau. Me quedo mil veces con ésta antes que con Kapital, pero sobre gustos…

CACILHAS Súbete a un barco en el embarcadero Cais do Sodré (es final de linea de metro) cruza el río y vete a Casilhas, comerás muy bien y mucho más barato que en la urbe, te aconsejaría un buen arroz de tamboril o una mariscada a muy buen precio, el barco sale cada 15 o 20 minutos el viaje dura 10 minutos como mucho, y valía 70 céntimos de euro, otras cosa que no debes perderte es el famoso tranvía 28, y por supuesto las pastelerías de Lisboa para desayunar muy bien La orilla sur del río tiene cosas bonitas y que no conoce mucha gente. Si sigues la orilla del río hacia el oeste tendrás vistas fantásticas de la ciudad y llegarás a una zona con un par de restaurantes. El Atira-te ao Rio es un reastaurante brasileño fantástico con un precio relativamente ajustado. Sigue hacia adelante y llegarás al ascensor desde el que se sube a Almada (si no quieres pagar el euro, tienes 200 metros más adelante una cuesta arriba que te lleva al mismo sitio). Y en Almada puedes llegar hasta el mirador del Cristo Rey.


El río Tajo separa la dos ribas de Lisboa : la gran Lisboa y Cacilhas. Algunos con horario ininterrumpido durante todo el día, los transbordadores son una oportunidad para admirar una vista romántica de la ciudad. Parten desde las estaciones marítimas de Praça do Comércio, Cais do Sodré y Belém.

El barco para Cacilhas se coge en Cais do Sodre y salen bastante a menudo. El trayecto dura unos 10 o 15 minutos. Es un barco que utiliza la gente para bajar a trabajar a Lisboa. Acaban tarde; me dicen mis amigos de Lisboa que hasta las 2 de la mañana funciona. Yo lo más tarde que he vuelto ha sido a las 00.30 horas (lo más tarde). El billete creo que cuesta unos 70 u 80 céntimos. Para cenar yo he ido varias veces a uno que se llama A Cabrinha que está justo al salir del embarcadero de frente o a mano derecha, según donde te deje el barco. Verás que hay una calle ascendente llena de restaurantes. A Cabrinha está en un callejoncito a mano derecha, tal y como miras esa calle. En cuanto a otros restaurantes en Lisboa a mí me gusta mucho Cervejaria da Trindade, cerca de A Brasileira, y un restaurante que se llama REstó que está cerca del Castillo de San Jorge (tiene unas vistas espectaculares). El primero es mejor para comer y el segundo para cenar, fundamentalmente por la vista que tiene de Lisboa iluminada (si te dan una mesa junto al ventanal).


A COMER... •

En Portugal se come de maravilla y a precios competitivos. Aquí van nuestras recomendaciones. •

CUIDADO EN EL RESTAURANTE • Una mala costumbre que todavía no se ha erradicado de la hostelería portuguesa es el famoso "couvert", lo que conocemos por "cubierto". Cuando el cliente pide su comida y se pone a esperarla, se le ofrecerán en la mesa algunos productos no solicitados y que , de consumirse, habrá de pagar. Habitualmente se sirve pan (excelente) y a precio comedido, pero también aceitunas, mantequilla, quesos (en piezas pequeñas o loncheados), patés de atún o sardina, incluso raciones de jamón o gambas. No hay problema. Si usted no lo consume, no lo pagará, pero si lo hace se le cobrará a un precio poco conveniente, que no será un atraco pero que elevará la cuenta innecesariamente. Lo mejor es rechazar de mano todo lo que nos traigan y que no hayamos pedido. Como los tiempos de espera pueden ser algo largos, hay quien cae en la tentación y paga más de lo que había pensado. Si se fija, en la carta aparece detallado el coste de cada artículo. • A LOS POSTRES • Si bien la cocina portuguesa deja muy contentos a los comensales, el punto flaco son claramente los postres, extremadamente simples y casi siempre primitivos. La repostería nacional no va en consonancia con el resto de la cocina. Hallará casi siempre cartas de helados industriales y tres o cuatro postres caseros sin mayor interés, entre los que no fallan la "salada de frutas" ( macedonia ), mousse de chocolate y el flan. En todo el país hay escasas excepciones en este apartado. • PRECIOS RAROS • En muchas cartas de restaurantes verá que al lado de cada plato aparecen dos precios distintos. Evidentemente el más barato se refiere a la media ración (meia dose), que puede ser suficiente para una sola persona. En general, las raciones portuguesas son generosas, aunque ya van bajando de tamaño porque se desperdiciaba mucha comida al ser difícil de terminar el plato. • PLATOS ESTRELLA • Teniendo en cuenta que Portugal tiene el tamaño de Andalucía, no se puede pedir que exista una variedad gastronómica tan grande como en España. Así pues, las cartas tienden a ser muy parecidas en todo el país. Los españoles dejan de probar algunos platos por encontrar raros los nombres y se pueden perder gozadas como el arroz de tamboril, que es un arroz caldoso con mucho rape y berberechos. No hay dos iguales y todo el mundo tiene sus trucos. Las espetadas son pinchos morunos y la carne de porco "à alentejana" es carne de cerdo con almejas, todo un ejercicio de equilibrio culinario.


• ELEGIR UN RESTAURANTE Curiosamente se come de manera muy parecida en casi todos los sitios y la diferencia entre un restaurante elegante y otro sencillo puede radicar solamente en el precio, así que no se esfuerce en encontrar comedores lujosos porque probablemente coma lo mismo pero más caro. Mi consejo es fijarse que los precios de los platos sean de una sola cifra y no de dos en su mayoría. • PRATOS DO DÍA • En Portugal no existe ese invento español del menú del día con tres primeros y tres segundos a elegir, con postre, pan, vino, gaseosa y en ocasiones café. De esta forma, comer puede salir más caro que en España porque siempre se va a la carta. Para compensar, suelen ofrecerse platos del día, que se anuncian a rotulador o tiza, especialmente hechos para esa jornada y que se sirven con más rapidez y a un precio competitivo. • COMER, QUÉ PLACER • Además de ver fútbol y tomar café, la gran pasión portuguesa es comer, comer de todo y a todas horas, con lo que hay desayuno, tentempié, comida, merienda, cena y sobrecena (comer algo antes de ir a la cama). Todo está muy rico y en cuestión de bollería, los sabores son especialmente naturales. El café es soberbio y a precios de risa. No se prive. Los precios en barra suelen ser algo más bajos. • VINOS VERDES • Se trata de vinos jóvenes. No se pierda los vinos verdes blancos, afrutado y chispeantes. Mire en la carta a ver si tienen Aveleda, que resulta de buena relación calidad precio. • PORTUGAL ES UN PAÍS QUE HABLA PORTUGUÉS • Parece de Perogrullo pero tenemos que hacernos a la idea de que Portugal es un país de pasado glorioso. La lengua portuguesa es un dialecto del gallego y tiene un sonido particularmente suave. Ahora bien, lo que escrito parece muy sencillo, hablado puede resultarnos hasta ininteligible. Los portugueses tienen mucha cultura en lenguas extranjeras y muchas veces le hablarán en español, pero ojo, no todos saben hacerlo y no tienen ninguna obligación de hablarle en español, que para eso están en su país. Por cosas de la lengua, a los gallegos no se les considera extranjeros en Portugal y son particularmente apreciados. Los habitantes de comunidades autónomas bilingües parecen aceptar enseguida esta realidad, pero a veces hay españoles que se encabezonan en que les deberían entender. No hay nada mejor que esforzarse un poquito y quedar bien con el anfitrión. En ninguna otra parte se admira tanto a España como en Portugal y en ningún lado se nos trata mejor, así que de bien nacidos será agradecer la hospitalidad. Acostúmbrese a decir "bom día", "boa tarda" o "boa noite" para saludar y si quiere dar las gracias, hágalo diciendo "obrigado" si es un hombre o bien "obrigada" si es mujer. Y algo que nunca falla es empezar diciendo "disculpe, é que non falo portugués, sou español". A ellos les encanta sentirse superiores viendo que hablan nuestra lengua y nosotros ignoramos la suya •


Desplazarse por Lisboa

Pases

La mejor forma (y también la más barata) para viajar por Lisboa es adquirir el Passe Turístico, con él se consigue un uso ilimitado de todos los tranvías, elevadores, autobuses y metro. No se tiene que confundir con el Passe Lisboa, mucho más caro y no válido para tranvías y elevadores. El Passe Turístico puede adquirirse en las oficinas del Elevador de Santa Justa, en la Praça da Figueira (detrás del Rossio) y en la estación de metro de Restauradores.

Tranvías

Recorrer Lisboa con los vistosos tranvías es, quizás, la mejor forma de conocer la capital portuguesa. El mejor trayecto de todos es el de la línea 28: cubre el trayecto entre Sao Vicente y los Jardines de Estrêla, pasando por la Rua da Conciaçao, en plena Baixa. Interesante también es la línea 12 que va desde santo Tomé (en la Alfama) al Largo Martim Moniz (cerca de la Praça da Figueira). Mención especial para el nuevo 'supertranvía' de la línea 15 que une la Praça da Figueira a Belém.

Elevadores

1 ascensor y 3 tranvías son lo que los lisboetas denominan 'Elevadores', y que transportan al viajero a la Lisboa de principios de siglo. A parte son útiles para acceder a otros barrios de la ciudad de forma rápida. Destaca el Elevador de Santa Justa y el Elevador da Gloria que ofrecen unas vistas espectaculares. El Elevador da Bica no impresiona tanto, pero igualmente merece una visita.

El río Tajo separa la dos ribas de Lisboa : la gran Lisboa y Cacilhas. Algunos con horario ininterrumpido durante todo el día, los transbordadores son una oportunidad para admirar Transbordadores una vista romántica de la ciudad. Parten desde las estaciones marítimas de Praça do Comércio, Cais do Sodré y Belém.


TRANSPORTE PUBLICO EN LISBOA El primer consejo consiste en no utilizar el vehículo privado para desplazamientos dentro de la ciudad. Deje el coche estacionado en el parking del hotel o donde pueda. El transporte público le descubrirá Lisboa a precios irrisorios y con un óptimo servicio.

Lo más práctico es comprar la tarjeta de transportes llamada "Sete colinas". Se paga 0.50 euros por la tarjeta en sí y 2.90 por cargarla para un día. Para días posteriores solo se pagan 2.90 euros. La tarjeta permite disfrutar del sistema de transportes urbanos, compuesto de metro, autobuses, tranvías, funiculares y ascensores. La barra libre nos puede resultar muy cómoda porque podemos volver al hotel cuando nos apetezca y regresar al centro cuantas veces queramos. El viajero nunca debe comprar los billetes a bordo del bus, tranvía o ascensor, ya que la tarifa es muy elevada. Podrá comprar la tarjeta "Sete Colinas" en cualquier estación de metro. Pídala en la taquilla. Luego podrá recargarla en máquinas. Vista desde el elevador de Santa Justa. Para viajar a Cascais y Estoril hay que bajarse en la estación de metro "Cais do Sodré", de donde salen los trenes cada cinco minutos. El billete de ida cuesta 1.40. El de ida y vuelta no tiene descuento. Se trata de una de las líneas ferroviarias más bellas de la península. Haga el viaje sentado a la izquierda (a la ida) para ir viendo el fastuoso paisaje de la costa. El viaje dura media hora. Para viajar a Sintra se puede coger el tren en la estación de metro "Sete Ríos". Buscaremos las indicaciones para CP (caminhos de ferro de Portugal). El billete cuesta lo mismo que en la línea de Cascais. Aquí se pasa por el extrarradio de Lisboa y no hay grandes vistas. La cabecera de la línea estuvo siempre en la Plaza del Rossio, pero actualmente no se halla disponible porque se está reparando un largo túnel. El viaje no supera los 40 minutos.


En la línea de Cascais circulan trenes con un exterior de acero inoxidable con sabor genuinamente norteamericano. En el interior el espacio es muy generoso y los trenes cuentan con aire acondicionado. acondicionado. Los trenes de la línea de Sintra son más modernos y superan rampas pronunciadas. En ambos casos, la calidad del servicio es la habitual, al mismo estilo de Renfe, Feve, SNCF, etc. Curiosamente en la localidad de Cascais existe el servicio de préstamo stamo gratuito de bicicletas llamado "Bicascais" para recorrer la población. Se halla a la salida de la estación. girando a la izquierda. Las líneas de tranvía son escasas y entretenidas. Puede subirse al nº 28 y hacer todo el recorrido. La parada del Mira Miradouro douro de Santa Luzia es la adecuada para visitar el Castillo de San Jorge. Se trata de tranvías históricos capaces de subir empinadas rampas por calles donde los autobuses no caben.

El metro tiene preciosas estaciones, enormes andenes, trenes muy cómod cómodos y... una frecuencia escasa de servicios para lo que estamos acostumbrados los españoles. Esperas de diez minutos son cosa corriente. corriente. En compensación, los trenes son amplios y la gente no va empaquetada. Un billete cuesta 0.65 euros suelto, cosa sorprendente. sorprendente. El mapa de líneas es sencillito. Evite usar estas dos estaciones: Anjos e Intendente. Vea aquí el mapa del metro El tranvía que va a Belem desde la Praça do Comerço ( Plaza del Comercio ) es de los modernos y amplios, pero hay que tener cuidado cuando va a tope, porque hay carteristas que se suben, roban y se bajan. En caso de gran aglomeración, espere al siguiente. Hay bastantes indicaciones al respecto. En esta línea circulan los tranvías más modernos, articulados y con gran capacidad. No obstante, la ocupación suele ser enorme. La tarjeta "Sete Colinas" le servirá también para el elevador de Santa Justa, desde donde e se pueden disfrutar maravillosas vistas. De momento el acceso peatonal desde la parte superior al Barrio Alto está suspendido. Si tiene que coger un taxi se sorprenderá de las asequibles tarifas. Para cuatro personas incluso puede compensar. Desde el aeropuerto eropuerto se viaja en autobús. De momento no hay metro. Existe una línea ferroviaria llamada "de cintura" que permite circular por el extrarradio de Lisboa, pudiendo cogerse el tren en Campo Grande Grande, por ejemplo, y llegar a Oriente, zona de la antigua EXPO.


Los barcos que cruzan el río Tajo hacia Barreiro y Cacilhas tienen frecuencias muy convenientes. No existen billetes de ida y vuelta pero la experiencia es divertidísima y por menos de 1.50 euros usted puede cruzar el río para ver Lisboa desde el agua. Toda una experiencia por un precio ridículo. En la estación Fluvial de "Cais do Sodré" se toman barcos hacia Cacilhas y allí se puede comer muy bien. Haga el regreso en el servicio "Ferry", que permite viajar al aire libre. Este servicio no está incluido incluido en la tarjeta "Sete Colinas". Puede ver el mapa de transportes urbanos de Lisboa AQUÍ Recuerde que al autobús se le llama "autocarro" y al tranvía "eléctrico."Hay información más detallada en www.carris.pt. La compañía Fertagus ofrece servicios ferroviarios que cruzan el Tajo por el famoso puente 25 de Abril.


Terrazas / Cafés Tradicionales Lisboa es una ciudad de aire puro, donde la belleza del paisaje, el clima cálido y la simpatía de sus gentes conjugan armoniosamente. Por toda la ciudad, hay terrazas donde se puede estar hablando, estudiando, o simplemente, pasando el tiempo. Venga a descubrir estos lugares de convivencia Lisboa tiene siete colinas y en cada una de ellas hay un local por descubrir. Grandes o pequeños. Escondidos o a la vista, pero siempre agradables para pasar buenos momentos. Sobretodo en verano, cuando el sol caliente se junta con el cielo azul convidando a todos los que por allí pasan. Los cafés y las terrazas de Lisboa tienen, casi todos una historia antígua. Se dice que los portugueses son buenos conversadores y en Lisboa eso es todavía más real. Tal vez por eso, en esta ciudad ir a un café significa mucho más que tomar un café: es un culto, un ritual. Un placer. Empezamos nuestro paseo por una de las zonas donde nos apetece brindar con la naturaleza: Graça. Es allí donde la encontramos, amplia y soleada, la Terraza de Graça. Está justo sobre el Mirador de Graça, debajo de la sombra de unos frondosos pinos centenários. Sentados en la terraza al final de la tarde, en un día caliente de verano, con una bebida en las manos es imposible tener los ojos cerrados: el Castillo, a la izquierda se impone en la grandioso, mientras Lisboa se extiende en frente, hasta el Mar de la Paja. Durante el verano, abre a las 10:00 horas hasta media noche. En esta zona antigua de Lisboa, los miradores nos dan una exacta medida de la belleza natural y arquitectónica de la ciudad. Aprovéchelos bien, pues en todos los quioscos y terrazas, puede comer algo tipicamente portugués y beber una bebida refrescante. Allí cerca, en Alfama, pare en una de las más antiguas y conocidas terrazas de Lisboa, a Cerca Moura. Situada en el Largo de las Puertas del Sol, abre a las 16:00 horas y cierra a las dos de la mañana, cuando la madrugada invita a otras incursiones nocturnas. Frecuentada por los jóvenes antes de ir para las discotecas. La vista es fantástica, como no podía ser de otro modo: el brillo del río, los tranvías que pasan, el vecindario desordenado y las palomas que se empeñan en vivir por allí.


Terrazas / Cafés Tradicionales Tradición en la Baixa Ya hablamos del Tajo, sienta la llamada del río; baje por la colina y venga a la Baixa. Allí se encuentran algunas de las terrazas más típicas de Lisboa, musa inspiradora de muchos intelectuales. Cuna de poetas, escritores, cantantes y otros artistas, en las terrazas de la Baixa, se siente el peso de la tradición. En el Rossio, empiece por aparcar en la renovada Suiça, ubicada entre la cosmopolita Plaza D. Pedro V y la popular Plaza de la Figueira. Disfrute con los dulces y los salados hechos en la casa: los especialistas dicen que son de los mejores de la ciudad. Y ya que está ahí, le recomendamos, en plena Avenida de la Libertad, varios quioscos con terraza a los dos lados de la avenida. Las sillas de hierro blanco, los árboles y la sombra de estos, la música ambiente y la iluminación nocturna son motivos más que suficientes para quedarse de tertulia o leyendo. Si el hambre aprieta, no se preocupe; algunas de ellas sirven algo para picar o comidas más completas. Pero no nos quedamos por ahí. Bajamos de nuevo a Rossio y subimos por allí hasta el Chiado.

Terrazas / Cafés Tradicionales Modernidad La subida es de dejar sin aliente, pero cuando se llega al final de la Rua do Carmo se tienen razones para suspirar. Aquello que verá es el nuevo Chiado, reconstruido después del fuego que lo arrasó en la década de los 80. De la mano de Siza Vieira, nació un conjunto de buen gusto,l que conjuga modernidad y tradición. En la cima de la Rua Garrett, deténgase al lado de la estatua negra. Siéntese. Está al lado del mayor escritor portugués de todos los tiempos: Fernando Pessoa. Se encuentra en una de las más conocidas terrazas de Lisboa, a Brasileira. Abre por la mañana y sólo cierra sus puertas a media noche, recibiendo miles de clientes, una prueba del cosmopolitismo de la ciudad. Por aquellas mesas y sillas, pasan parejas de enamorados, estudiantes en fase crítica, domingueros, familias, extranjeros encantados. Hay de todo.


Aproveche el aire caliente del vernao que Lisboa le ofrece y pruebe a perderse por las callejas que unen el Chiado al Príncipe Real, pasando por el Barrio Alto. Encontrará tascas, casas de fado, bares y clubes nocturnos, quioscos de prensa, gente joven y de más edad, niños que juegan en la calle, ropa tendida, casas pequeñas llenas de magia, fachadas arregladas, flores en los balcones. Es lo mejor de Lisboa. En lo alto del Príncipe Real, junto a la vía del tranvía, descanse en la terraza del Príncipe Real. Beba un refresco en la terraza del jardín principal. Relájese y disfrute del jardín y de los pájaros que sobrevuelan las mesas. Si va por la tarde, encontrará viejos que pasan el tiempo jugando a las cartas. Pero por la noche, son los jóvenes quienes por allí pasean. Hay también un parque infantil para los más pequeños y los comidas y cenas para los más glotones. A media noche es hora de cerrar las puertas. En el Principe Real, hay otra terraza, más pequeña, que le recomendamos en la Plaza de las Flores. Baje por la calle de S. Marçal y topése con uno delos más charmosos rincones de Lisboa. Aquí se encuentra el Pan de Canela. Está abierto por la noche y por la tarde. Piérdase con los scones y el té que le sirven simpáticamente. La terraza es pequeña pero muy acogedora. Continuamos bajando, porque de esta forma, "todos los santos ayudan". Pase por la Asamblea de la República, llegue hasta D. Carlos I, entre en la Avenida 24 de Julio, capital de la noche lisboeta.

El espejo del Tejo De noche y de día, porque no... pero siempre junto al Tejo. Ahí se encuentran algunas de las mejores terrazas de Lisboa. Empezamos por Spazio Evazione, junto al Museo de la Electricidad, que está abierto entre las 12:00 horas y la una de la madrugada. Está a tres metros del río, con restaurante, papelería con prensa y tabaco. Muchas mesas, muchos colores, sombrillas, bebidas frescas y helados deliciosos. Hay más. Al lado está el Café In, y más a frente, la conocida Vela Latina, donde el ambiente es jovial, en la terraza, contrastando con el


elitismo que se encuentra en el interior. Casi en frente, la vista de los Jerónimos. La tradición combinada con la modernidad, el Centro Cultural de Belén es buena prueba de ello. Allí en la cafetería Quadrante, que concentra el mayor número de estudiantes por metro cuadrado. Con el Monumento a los Descubrimientos y en frente el Tajo, esparciendo su magia, hay una terraza grande pero que el fin de semana se queda pequeña. Muy agradable. Y ya que estamos aqui, me parece mal no parar en las Docas, donde la noche gana nueva alma. Durante el día, y por las tardes las Docas son bien agradables. Allí puede comer y quedarse de tertulia, con una bebida fresca y agradable compañía. Empiece por las Docas, a la entrada, el primer almacén del puerto de Lisboa reconquistado por los lisboetas. Tienen una tapitas estupendas y está abierto hasta las cuatro de la mañana. La música va subiendo de tono a medida que el sol se va poniendo en el horizonte. A lo largo de todo el pasillo, encuentra cafés, restaurantes y disco-tecas del lado derecho, terrazas del lado izquierdo y el puente sobre el Tajo encima de la cabeza. Tiene mucho que escoger: Zeno, Sete Mares, Doca 6, Havana, y muchos otros. Durante el día, las Docas de Santo Amaro están llenas de portugueses y turistas extranjeros, una de las conquistas más im-portantes de Lisboa: la reconcilia-ción de la capital con su río. En ese gran corredor, llegamos al Parque das Nações, donde encontramos terrazas apacibles, grandes, diferentes y frescas. En la marina, recomendamos una parada en el Caipirinha, donde como el nombre indica podrá disfrutar con esta y otras bebidas. Pero si está en el Parque, tiene que ir al Peter´s. Allí sentado en una gran terraza, mirando para el Mar de la Paja, y si el hambre ataca, no lo dude: pida una tosta mista o unos fantásticos bocadillos de pan casero. Como ve, lo que no falta en Lisboa es variedad. Lo más complicado es escoger.


FADOS EN LISBOA Velada de fados en Lisboa Si las empinadas callejas de los barrios viejos de Lisboa sirven para enmarcar tanto una historia de amor como de desamor o de reencuentro, una noche entre los lamentos del fado ponen la guinda a toda escapada romántica que se precie a la capital del Tajo. Pueden escucharse en vivo en Café Luso, Adega Machado, Adega Mesquita, A Severa o NoNo, todos en el Barrio Alto, así como en Parreirinha y A Baiuca, en la Alfama. Para hacer noche, mejor elegir algún hotel pequeño y con encanto como los que pueden reservarse desde España a través de Rusticae (902 103 892 y www.rusticae.es) a partir de 156 € la doble, como el Hotel Britania y el Solar do Castelo, en el casco histórico, o la casona Senhora da Guia, entre la sierra de Sintra y las playas de la vecina Cascais. Casas do fado Es toda una costumbre disfrutar del fado en restaurantes donde se sirven platos típicos. Tales como el caldo verde (sopa de patatas y repollo) o un delicioso chouriço frito con un mendrugo de pan de maíz... Todo ello regado con un buen vino tinto. El ambiente se ilumina con velas, en la habitación se detiene el tiempo. ¡Silencio! El fadista comienza. Adega Machado Rua do Norte 91 Bairro Alto, Baixa Tel. 21 322 4640 Abierto de 20:30 a 3:00. Lunes Cerrado Un club de fado popular entre los turistas. Las cenas se sirven sobre las ocho y media y el cante comienza una hora después. El pago de la entrada al local incluye la cena. Se canta fado de Lisboa y Coímbra. Especialidades: Lulas recheadas y bacalhau do chefe. Luso Travessa da Queimada 10 Bairro Alto, Baixa Tel. 342 22 81 Abierto de 20:00 a 3:30. Domingo Cerrado Una casa do fado situada en un antiguo edificio del siglo XVII restaurado. De lo más tradicional en canto y comida. A destacar las largas mesas del restaurante. Noches de jazz los jueves y viernes de 23: 00 a 3:30. Comida regional lisboeta. Parreirinha de Alfama Beco do Espírito Santo 1 Alfama, Castelo/Sé Telefone 886 82 09 Abierto de 20:30 a 2:00 Casa de fado típica, muy frecuentada por turistas. Famosa por su comida de calidad.


Pateo Santana Rua Dr. Almeida Amaral 6 Campo Santana, Avenidas Novas Tel. 315 07 47 Abierto de 19:00 a 2:00 Lunes y Miércoles Cerrado Espectaculares noches en su patio interior. El ambiente, inmejorable, a cargo de Gonçalo da Camara Pereira, un propietario con el fado en las venas. El escenario está abierto aquí para quien se atreva a subir. Senhor Vinho Rua do Meio à Lapa 18 Lapa, Campolide/Santos Web: www.restsrvinho.com Telefone 397 26 81 Abierto de 20:30 a 2:00 Domingo Cerrado Hogar de una de las cantantes más populares, María da Fe. Comida y bebida tradicionales, además de la compañía de la creme social portuguesa. Inolvidable.

Un encuentro con el fado En el Bairro Alto, hay que perderse entre las callejuelas hacia el atardecer, cuando la luz parece traducir la melancolía lisboeta. Las salas de los bares empiezan a iluminarse. Los carteles anuncian recitales y conciertos de fado por la noche. Las Mariza, Missia o Dulce Pontes de mañana ya están cantando delante de un puñado de habitués y turistas curiosos en estas minúsculas salas. Las herederas de Amalia Rodrigues y los discípulos de Pedro de Homem de Mello dieron estos últimos años un nuevo vigor a un género que había conocido un brusco descenso luego de la Revolución de los Claveles. Ahora, con el éxito a nivel europeo de las nuevas cantantes de fado, el Bairro Alto está asistiendo a la instalación de casas de fado para turistas. Un fenómeno parecido a lo que pasa con el renacimiento del tango en Buenos Aires. Una de las calles principales del Bairro Alto es el Largo do Chiado. Es la calle de los intelectuales, el eje en torno del cual se reunió durante mucho tiempo la Lisboa letrada y culta. Esta calle de dimensión modesta, contrariamente a su nombre pomposo de “largo”, es animada por el recuerdo de grandes nombres de las artes y las letras portuguesas. Algunas estatuas recuerdan a los principales: sin duda la más fotografiada es la del poeta Fernando Pessoa, que está tomando para la eternidad un café en la terraza del mítico Café A Brasileira. Este bar, fundado en los años 20, era el centro de toda la movida intelectual de aquellos años. Su fachada toma préstamos al Art Nouveau, y es una de las más hermosas de todo el eje formado por el Largo do Chiado y la calle Garrett. Es también una parada obligada para cualquier visita a Lisboa, como el Café Gijón en Madrid, el Procope en París o el Tortoni en Buenos Aires. Los cafés del Brasileira tienen ese gusto especial que sólo la historia puede dar en el borde de las tazas. La avenida del Chiado, muy corta, se prolonga en la calle Garrett, que rinde homenaje a otro poeta lisboeta, Joao Almeida Garrett (del siglo XIX). Esta calle baja hasta el barrio de Baixa, y es el lugar más recomendable para buscar libros, por la gran cantidad de librerías que se instalaron en sus veredas. Parte


de la calle lleva todavía las marcas del terrible incendio que arrasó parte del Chiado en 1988. La historia de Lisboa y de Portugal se sigue visitando en la colina opuesta, la Alfama, donde se levanta el castillo real, y a orillas del Tajo, con la emblemática Torre de Belém. Pero en ninguna otra parte como en el Bairro Alto, Lisboa tiene esa alma tan peculiar. En ninguna otra parte de la ciudad se puede adivinar con tanta claridad la saudade. Las fachadas decrépitas parecen haber sido filmadas todas en la película Sostiene Pereira, el periodista de ficción que fue una sombra más de ese panteón de recuerdos y sentimientos que corren por el Bairro Alto. Antes de bajar a la ciudad “moderna” y su ritmo trepidante, vale la pena tomarse el tiempo de tomar un último café con Pessoa, en la terraza del A Brasileira. Para ver pasar la vida, para escuchar cantar el fado, para poder tocar con el alma la saudade lisboeta Adega Mesquita, Rua do Diário de Noticias nº 107, Lisboa Tfno.: + 351.21.321 92 80 Una de las casas de fado más famosas del Barrio Alto donde se pueden probar recetas tradicionales, en un ambiente típico Tiene la reputación de ser la mejor de todas Senhor Vinho, donde cada noche se reúnen los fadistas más prestigiosos del país, pero uno siente debilidad por otro local mucho más modesto,A Baiuca, donde cantan los vecinos del barrio, los aficionados, la portera de la casa de al lado, que se sube al escenario con las manos todavía mojadas de fregar la escalera. Cuando uno entra en tales locales lisboetas o en otros parecidos, en sus cafés nobles y vetustos, casas de comidas con o sin fados, cuando huronea en algunas angostas librerías de viejo, a la luz mezquina de una pelada bombilla, cuando entra en la zapatería junto al Convento do Carmo para que le atienda un hombre pulquérrimo y zalamero, con una cortesía antigua y teatral, o cuando simplemente pasea sin rumbo por las avenidas espaciosas y desiertas,

Consejos prácticos para tu estancia en Lisboa Portugal tiene una hora menos que España. Conviene acordarse de ello y actualizar la hora del reloj si no se quiere llegar tarde a las citas, medios de transporte o encontrarse tirado a la puerta de un museo porque aún no ha abierto. • Sé educado, amable y paciente. Los portugueses son personas tranquilas y amables, pero les gusta mucho la formalidad y la educación de sus interlocutores. Si es turista o está de paso, recuerda utilizar siempre palabras como “por favor” o “gracias”. Parece extraño tener que decir esto, pero he visto demasiados turistas españoles en Lisboa comportándose peor que si estuvieran en el patio de su casa.


• Recuerda también que en Portugal no se habla tu idioma, por lo que nadie está obligado a entenderlo. Si pretendes que te entiendan en español en la tienda o que te hablen más despacio cuando te responden, prueba a tener paciencia. Los españoles tenemos imagen de arrogantes en Portugal y, desgraciadamente, muchos turistas ayudan a propagarla. • Lleva calzado cómodo para caminar por las calles de Lisboa. Si quieres caminar por algunas zonas del centro histórico tendrás que subir batsantes cuestas, por lo que es recomendable ir cómodo. Absolutamente prohibidos los tacones. El adoquinado de Lisboa está hecho, como es tradición en Portugal, con piedras pequeñas, que son ideales para levantarse y para meter el tacón en los huecos entre piedra y piedra. • Al ir a cenar a un restaurante, cuidado con los platos que hay o ponen sobre la mesa antes de comenzar la comida. Las entradas tipo queso, aceitunas, mantequilla o patés no son un regalo de la casa y se pagan, a veces incluso más caras que la propia comida. Error típico de los visitantes españoles. • Se come y se cena mucho antes que en España. En la cena, hay restaurantes más flexibles; pero en la comida, si se espera mucho tiempo para sentarse a la mesa, puede que sea demasiado tarde. A partir de las dos ya resulta tarde para comer y hay muchos restaurantes que a las tres tienen la cocina más que cerrada. • Si vas a necesitar viajar en autobuses o tranvías, no esperes hasta el momento de subir en el autobús para adquirir los billetes precomprados. Si encuentras algún kiosco de la Carris abierto, cómpralo. Nunca sabes si vas a encontrar uno abierto cuando lo necesites, así que nunca está de más tener un billete en el bolsillo y evitar pagar el precio del autobús. • Si llegas en coche desde España, pon gasolina antes de llegar a la frontera. Es mucho más barata. • Los portugueses son conductores bastante respetuosos dentro de la ciudad, pero se transforman en las carreteras. Respeta al máximo las normas de circulación y sé especialmente cuidadoso en la carretera. Y no, no te van a perdonar las multas por ser extranjero. • Si se va a las playas de Costa da Caparica en verano, hay que pensar que el puente 25 de Abril tiene un límite de capacidad. Los atascos son prácticamente inevitables así que, si no se quiere esperar mucho en el peaje, o se vuelve más pronto o se cena por allí. • Cuidado con el Palacio da Pena de Sintra los días de mucha afluencia turística –por ejemplo, en Semana Santa- si no se madruga, puede no sólo que el aforo esté completo, sino que el número de personas que esperan haga imposible poder entrar al mismo.


• Si tienes que residir en Lisboa por un largo periodo de tiempo y necesitas un piso o una habitación, piensa que el estándar de las casas portuguesas suele ser más bajo que el de las españolas. Se echa especialmente de menos la calefacción, de la que no dispone prácticamente ningún piso. Por este motivo, fíjate especialmente bien en el estado de las ventanas. Una ventana nueva o con materiales menos malos reducirá bastante el frío que entre en casa. • A partir de mediados de septiembre es difícil encontrar alojamiento en Lisboa para estudiantes. Si ese es el caso, que no cunda el pánico. Mejor no comprometerse por largos periodos de tiempo y buscar algo temporal hasta que el mercado se estabilice en los meses posteriores y aparezcan buenas oportunidades. • Los taxistas son gente muy especial. Estad preparados para cualquier cosa que os pueda pasar con ellos. Por cierto, para quien quiera coger un taxi desde el aeropuerto, se le recomienda que vaya a la terminal de salidas y lo coja allí. La carrera le será algo más barata. Os recomiendo también que intentéis llevar suelto o, por lo menos, no tengáis que pedir demasiado cambio. • A quien vaya de turismo en las noches de verano no sería raro que le viniera bien llevar en la maleta algo de manga larga: por las noches, refresca. • El mejor camino entre dos puntos no siempre es la línea recta. Que lo tengan en cuenta los turistas que quieran tomar atajos o seguir el camino del mapa más recto para ir al Castillo. Lo más seguro es tomar la calle por la que sube el tranvía 28 o alguna de sus paralelas. El que se meta demasiado a la aventura y se encuentre en mitad de barrios como el de la Mouraria, puede acabar pasando miedo. • Los barrios de Martim Moniz, Intendente y la parte de la colina del Castelo de Sao Jorge más cercana a ellos son tradicionalmente marginales y se recomienda evitarlos. Por lo demás, Lisboa es una ciudad bastante segura.


Excursiones en las proximidades de Lisboa Sintra, Cabo da Roca, Cascais y Estoril Lo primero que quiero decir de esta excursión es que está preparada para hacerse en todo un día. Quien la haga acabará muy cansado, pero disfrutará de lo mejor de los alrededores de Lisboa. Es ideal para quien va a estar muy poco tiempo en la ciudad y quiere ver cuantas más cosas posibles. Eso sí, esta excursión es absolutamente divisible en todas sus partes. Se puede visitar Sintra un día, el Cabo de Roca otro, Cascais y Estoril otro… Es más, recomiendo que se haga así si se va a vivir cierto tiempo en la región. Lo mejor es ir en coche. Sea el que se trae de España o si se alquila en Lisboa, que no es demasiado caro en algunas compañías con ofertas especiales. Si se prefiere el transporte público, se recomienda empezar en tren. Partiendo de Lisboa, tomamos el tren en algunas de las estaciones de la ciudad desde las que sale la línea directa: Roma-Areeiro, Entrecampos, Sete Rios o Campolide. La estación de Rossio, cuando vuelva a estar abierta, será un buen punto de partida desde el centro histórico. Para llegar desde la Estación de Oriente hay que hacer transbordo en Roma-Areeiro y mejor que no se intente llegar desde las estaciones de Cais do Sodré y Santa Apolonia, porque la conexión es pésima. Al llegar a Sintra, que es la última estación de la línea, conviene pasarse por la oficina de la compañía de autobuses Scott, que es la que sirve a la zona. Está justo en frente de la estación de ferrocarril, así que no tiene pérdida. Si se quiere hacer la excursión que proponemos completa, sugiero comprar el billete de un día que ofrecen, que nos permitirá movernos por todos los sitios que visitemos. En Sintra recomiendo darse una vuelta por el pueblo y, si se tiene tiempo -que se olvide quien quiera verlo todo- entrar en alguno de los palacios o museos que hay en el pueblo. De todos modos, lo más interesante está en lo alto de la colina que domina el pueblo. Quien tenga tiempo, piernas y ganas, podrá subir a pie y tardará cerca de una hora en llegar al Palacio da Pena –la parte más alta-. Quien prefiera ver las curvas sin esforzarse, que tome el autobús turístico de la empresa Scott que comunica el centro del pueblo con el Castelo dos Mouros y el Palacio da Pena. El Palacio es infinitamente más bonito que el Castillo, pero tiene también mucha más cola en los días turísticos. Consejo importante: en las fechas turísticas, o se sube muy pronto o se tiene mucha paciencia, porque se llena de turistas –principalmente españoles-. Es más, en épocas como Semana Santa no es raro que quien llegue después de mediodía tarde más de tres horas en entrar al Palacio o, incluso, que no pueda entrar porque se supera el cupo de


visitantes diario. El Palacio es bonito y tiene buenas vistas desde la Sierra, aunque tampoco es lo más impresionante del Mundo. La siguiente parada desde Sintra es el Cabo de Roca. Se trata del punto más occidental de la Europa Continental, pero, independientemente de la anécdota, lo más llamativo son los acantilados. Es, sin duda, uno de mis paisajes favoritos en las proximidades de Lisboa. Eso sí, poco indicados para quien tenga vértigo y tampoco están excesivamente protegidos, por lo que quien vaya con niños vivirá en un susto constante. Los caza-souvenirs podrán comprar un certificado de haber estado en el punto más occidental de Europa en el puesto de turismo. La siguiente etapa del viaje son las playas de la zona de Guincho. Si se viaja en coche, conviene tener cuidado con el trayecto tanto para llegar al Cabo de Roca como para dirigirse hasta Cascais. La carretera tiene muchas curvas, así que es mejor ir con tranquilidad al volante. Una vez pasadas las curvas y llegados ya a la orilla del mar, es aconsejable pararse un rato en la zona de Guincho y disfrutar de la vista de las playas de la zona y las dunas que las rodean. Aunque se puede disfrutar del baño, el Atlántico es siempre un mar incómodo a la hora de nadar: frío y con fuertes corrientes. Eso sí, Guincho es una playa ideal para el surf o volar cometas. El recorrido sigue por Cascais, una ciudad de alto poder adquisitivo, donde se puede pasear tranquilamente por sus calles peatonales y sus tiendas de lujo o comer en alguno de los restaurantes de la localidad. Desde allí se puede dar tranquilamente un paseo hasta Estoril, con su casino. Las luces que iluminan los jardines de su entrada hacen que sea mejor pasar por allí después del atardecer, pero no pierde su encanto si se visita de día. Por cierto, que no hay ningún problema para entrar al casino. Aunque no guste el juego, es algo que recomiendo. Finalmente, desde Estoril se puede coger el autobús Scott que va hacia el aeropuerto y para en Lisboa frente al Centro Comercial Colombo y Campo Grande. Si se ha sacado el billete del día en Sintra, el viaje –mucho más cómodo que el tren- también está incluido.


Costa da Caparica y otras playas Lisboa es un buen destino de playa, aunque sea una ciudad que, técnicamente, no tiene mar. Aunque muchos turistas lo creen cuando ven el inmenso estuario, el agua que la rodea corresponde a la desembocadura del río Tajo y o se puede hablar de mar hasta que se llega a la zona cercana a Oeiras. En resumen, Lisboa no tiene playa, ni mar, pero está a pocos kilómetros de playas que, en algunos casos, son fantásticas. Desde Lisboa hay dos zonas de playas que son especialmente frecuentadas. La primera de ellas es la línea de Cascais, que va desde Santo Amaro de Oeiras hasta Cascais y se corresponde con la línea del tren que llega hasta esta última localidad. En general, se trata de playas no demasiado grandes – con la excepción de Carcavelos-, pero que tienen como gran atractivo su fácil acceso desde la capital. A ellas se puede llegar por la Marginal –la carretera que va paralela al río y que en verano sufre unos atascos tremendos (aviso a navegantes)- o por la línea de tren que va de Cais do Sodré a Cascais. Hay playas interesantes en Cascais, Estoril, Carcavelos y Santo Amaro de Oeiras. De todas ellas, mi favorita es la de Santo Amaro porque es la más cercana a Lisboa –cosa tremendamente útil a la hora de sufrir los atascos- y, teniendo un tamaño reducido, permite estar muy tranquilo. Eso sí, cuidado con el viento, que muchos días es excesivo en aquella zona. Carcavelos tiene una playa enorme, que se llena en cuanto hace un poco de sol, pero en los últimos años ha perdido parte de su atractivo por la presencia de pandillas y un ambiente algo menos tranquilo que en otras playas de la zona. Las playas de Estoril y Cascais son más tranquilas, pero más pequeñas y más alejadas de Lisboa. Para quien tenga coche y ganas de hacer algunos kilómetros, una opción muy interesante es pasar de largo Cascais y llegar a las playas de la zona de Guincho. La segunda zona -mucho más atractiva y favorita de los lisboetas que la primera, pero también más difícil de alcanzar- es la de la Costa da Caparica. Se llama así a las playas que se suceden durante cerca de 30 kilómetros en la zona sur del río y que comienzan en la localidad de Costa da Caparica. A ellas es algo más caro y difícil acceder en transporte público (pese a que los autobuses urbanos de Lisboa disponen de un servicio especial durante los fines de semana de verano y la Fertagus (el tren del puente) tiene combinaciones para llegar a las playas), pero merece la pena si se tiene tiempo y vehículo para llegar. Para llegar hasta allí hay que cruzar el Puente 25 de Abril que, en la época de verano y especialmente para volver a la ciudad, es una auténtica ratonera. Desde allí, se siguen las indicaciones de la carretera en dirección a Costa da Caparica y después de aproximadamente unos diez kilómetros se llega a la población. Mucha gente que no conoce la zona se queda en las playas más cercanas al pueblo, pero conviene seguir la estrecha carretera que va paralela


a toda la costa para encontrar playas más grandes, más tranquilas y con mejor paisaje (incluso, si se llega lo suficientemente lejos, un acantilado). Estas son las mejores excursiones para quien no tenga ganas de irse demasiado lejos de Lisboa. Quien no tenga problemas en coger el coche, puede ir al norte -a la zona de Ericeira o incluso de Nazaré, si se ve con ganas de hacer kilómetros- o a las impresionantes playas del sur, en la costa del Alentejo.

Queluz Queluz es una excursión comodín que se puede combinar con muchas otras visitas. Por ejemplo, con Sintra o con Mafra, para hacer una excursión de un día, pero también puede servir para una excursión corta o una visita de una tarde. La ciudad de Queluz no vale nada. Es poco más o menos una ciudad dormitorio de Lisboa. Lo que realmente interesa de esta localidad es el Palacio Nacional del siglo XVIII, que es la versión local de las imitaciones de Versalles que les dio por hacer a tantos reyes del mundo. Quien quiera visitarlo, que no vaya demasiado tarde. Recuerdo haber llegado a las cinco de la tarde y quedarme sin verlo porque la última visita empieza a las cuatro y media. Eso sí, quien tengan tiempo y ganas disfrutará mucho de la visita. Margen sur del Tajo Mi excursión favorita. La verdad es que, de la cantidad de cosas que se pueden hacer en Lisboa, esta ruta es de las menos apasionantes, pero os puedo garantizar que tiene fantásticas experiencias y vistas desde el otro lado del río. El recorrido que sugiero es para una excursión de un día y va desde el muelle de Cais do Sodré hasta Belém, recorriendo la margen sur del río. Para comenzar, se toma el barco que va desde Cais do Sodré a Cacilhas. El viaje, curioso, dura menos de 10 minutos y te deja en la otra orilla del río. Primera sorpresa: la vista del centro de Lisboa desde allí, que te acompaña durante todo el paseo por la orilla del río. La zona por la que caminarás no es demasiado bonita, pero a cambio te ofrece una vista insólita de la ciudad desde el lado sur del Tajo. Siguiendo todo recto por la orilla del río hacia el oeste se llega a una especie de recoveco con dos restaurantes fantásticos para comer frente al río. Recomiendo especialmente el brasileño Atírate ao Rio y su buffet de feijoada brasileña –especie de fabada- de los sábados. De todos modos, yo prefiero comer en un restaurante que hay una vez llegado a la ciudad de Almada y que se llama Fonte da Pipa.


Al final del paseo junto al río hay un ascensor moderno que lleva a la parte alta y al pueblo de Almada. Se paga cerca de un euro por subir y bajar, pero quien tenga fuerzas y ganas puede subir por una rampa que hay unos cien metros más adelante y que lleva al mismo sitio, por cierto, un interesante mirador. Callejeando por la ciudad de Almada, hay que llegar al monumento al Cristo Rei o, lo que es lo mismo, ese cristo que se ve desde la ciudad, junto al Puente 25 de Abril al otro lado del Tajo y que a todo el mundo le recuerda a Rio de Janeiro. En realidad es un santuario y tiene carácter religioso y de peregrinación, pero tiene las mejores vistas de este lado del río de la zona del Puente 25 de Abril, de Belém y de Lisboa. Descendiendo desde el mirador por callejuelas con un ambiente más de pueblo que de ciudad, llegamos hasta una parada de autobuses de la TST. Allí hay que tomar el autobús hasta Trafaría que, aun pasando por barrios bastante deprimentes, nos deja en un pueblecito pequeño con una playa y el muelle de los barcos de Belém. La excursión concluye con este trayecto en barco, con una ruta más larga y que permite asomarse por la borda o incluso ir al aire libre. Una vez en Belém, se puede visitar el barrio y los monumentos que se mencionan en la sección dedicada a la ciudad de Lisboa. La excursión sorpresa que ninguna guía recomienda, pero que encantó a todas mis visitas. Lo mejor del lado sur del río Tajo con paseo final por Belém

Mafra y Ericeira En la línea de lo que se puede ver en Queluz, aunque algo más lejos de Lisboa, está el convento y palacio de la ciudad de Mafra, un pueblecito tranquilo, dominado por el impresionante edificio. No es quizá la excursión más imprescindible para quien esté sólo un fin de semana en la ciudad, pero para quien esté algo más de tiempo, es un lugar que merece la pena ver. El edificio es enorme y curioso. En él tuvieron sede, al mismo tiempo, una residencia de la familia real, una escuela militar y un convento de frailes, por lo que la decoración de las diferentes salas cambia de una zona a otra. Muy recomendable si se puede visitar con un guía y, al igual que en el caso de Queluz, no se puede llegar demasiado tarde, porque cierra a las cinco. Quien acabe de ver el palacio de Mafra temprano, tiene la opción de visitar más tarde el pueblo marinero de Ericeira. Es un sitio tranquilo para pasear y disfrutar del mar, aunque en los últimos años se ha convertido en un lugar muy apreciado para practicar surf. La playa también es bastante popular entre los lisboetas con “inquietudes domingueras” y los turistas. Las dos ciudades están bien conectadas con transporte público, aunque con frecuencias algo menores en festivos. El autobús se coge en Campo Grande, en el intercambiador que está frente al estadio del Sporting. El tren no lo recomiendo en absoluto.


Pequeñas rutas por Portugal desde Lisboa Para quien disponga de algo más de tiempo y ganas de salir de la capital, hay una serie de destinos no demasiado lejanos a lo que se pueden realizar excursiones de un día o de un fin de semana.

Évora y Beja El Alentejo es una región curiosa. Situada al sur de Lisboa, entre el centro de Portugal y la zona costera del Algarve, es una zona con marcado carácter rural, viñas y campos de encinas, con pueblos pequeños muy tradicionales y un clima extremo, especialmente con el calor del verano. Eso sí, se puede decir que es una de las zonas del país que más ha mantenido su esencia y su carácter tradicional, con pueblos pequeños y tranquilos en el interior y una fantástica costa, aún no especialmente frecuentada por el turismo de masas. Las dos grandes capitales de la región del Alentejo son Évora y Beja y, al mismo tiempo, son dos de sus mejores atractivos turísticos. Especialmente Évora, que tiene carácter de Patrimonio de la Humanidad. Desde Lisboa, además, no están especialmente lejos y se pueden visitar cómodamente en un día. Évora es una ciudad llena de conventos, con restos de un pasado romano y llena de casas de color blanco y amarillo que le dan un carácter especial los días que hay sol. Entre las cosas que no se pueden dejar de ver están la capilla de los huesos –que recibe ese nombre porque tiene la pared completamente forrada de huesos- y las escasas ruinas romanas que aún conserva la ciudad. Pero lo mejor de todo, sin duda, es aparcar el coche fuera del recinto amurallado y darse una vuelta por las calles blancas de la ciudad para descubir la enorme cantidad de iglesias y conventos o, simplemente, para relajarse y disfrutar de una ciudad con ambiente de pueblo. Évora, además, está situada muy cerca de la autopista que conecta Lisboa y Badajoz, así que si alguien está haciendo el recorrido entre estas dos ciudades y tiene tiempo y ganas de hacer turismo, puede hacer una parada en la ciudad. No se tarda mucho en recorrerla. Desde Lisboa no se tarda mucho. Algo menos de hora y media en coche y un poco más si se va en autobús o en tren (aunque éste último tiene pocas frecuencias). De Évora a Beja hay poco más de otra hora de viaje en coche. La capital del Bajo Alentejo no es quizá tan atractiva como Évora, pero también merece una visita. Tiene como símbolo de la ciudad la torre del homenaje de un castillo del que quedan pocos restos y que llama mucho la atención. No obstante, lo que a mí más me gustó de Beja fue que parecía que el tiempo se había parado y lo tranquila y tradicional que era la ciudad. Pasear por sus calles supone, además de contemplar un bonito paisaje, un remedio muy eficaz contra el estrés.


Centro de Portugal Pn la zona centro de Portugal, al norte de Lisboa, hay una serie de pueblos y ciudades que son muy interesantes de visitar. Es bastante difícil visitar todos en un solo día, especialmente si se pretende hacer el viaje en transporte público, pero sí se pueden combinar de modo que se puedan ver dos o tres en un día o, incluso, todos ellos en un fin de semana. El más cercano a Lisboa de todos los pueblos mencionados es Óbidos. Una visita imprescindible para quien haga este recorrido. Se trata de un pueblo de origen medieval, situado en lo alto de una colina, que contiene entre sus murallas callejuelas peatonales pequeñas y pequeñas casas blancas. Extremadamente turístico, pero no por ello se puede dejar de lado en las agendas del viaje. Quien lo visite, aparte de artesanía, podrá encontrar en las tiendas como productros típicos el licor de guinda y el chocolate. La visita es corta. En apenas una hora se puede ver y examinar el pueblo con todo lujo de detalles. Un poco más al norte, encontramos pueblos con enormes monasterios. Son los casos de Batalha y Alcobaça. Portugal no es un país de grandes catedrales, pero sí de enormes monasterios y conventos y estas dos pequeñas localidades tienen algunos de los más importantes del país. Tanto uno como otro merecen ser visitados. En Batalha, el monasterio es absolutamente monumental, mientras que en Alcobaça es muy bonito pasear por el claustro y tiene más vida como pueblo. La tercera opción en lo que a monasterios y conventos se refiere es la ciudad de Tomar. De las tres, es la más completa y, posiblemente, mi favorita. El convento de los templarios que domina la ciudad es Patrimonio de la Humanidad y, aunque está peor conservado que los dos monasterios citados anteriormente, da la impresión de tener un ambiente mucho menos frío que los de aquellos. Para quien quiera hacer noche allí un fin de semana, es muy recomendable que se informe de las obras de teatro interactivas con cena incluída que se celebran en las diferentes salas. Además del convento, Tomar, la ciudad de los templarios, ofrece callejuelas por las que pasearse tranquilamente y una interesante sinagoga que visitar. Ya junto a la costa, otra opción muy recomendable para visitar es la ciudad de Nazaré. Originariamente era un pueblo de pescadores, pero se ha convertido en una pequeña ciudad a orillas del mar. Conserva, eso sí, un trazado de calles muy estrechas en el centro y muy buena tradición a la hora de cocinar y comer el pescado en sus restaurantes. Dispone además de una playa enorme y un acantilado desde donde se divisa una vista impresionante de la región. Pese a ser una zona turística, Nazaré no es un lugar de grandes hoteles o apartamentos. El alojamiento dominante en la ciudad es el que ofrecen los lugareños en casas particulares. Lo más normal del mundo durante los días de verano es encontrar en las calles a lugareños con carteles en los que ofrecen habitaciones.


NAZARE Una de las primeras cosas que hay que hacer al llegar a Nazaré es subir por su empinado funicular que comunica la parte de la playa con el barrio antiguo, conocido como Sítio, que se levanta en la explanada del alto del acantilado. Apenas tres minutos de viaje separan los 300 metros desde la costa hasta el alto de este impresionante pico, cuyo vertical desnivel parece convertirse en un insalvable abismo. En la cima del acantilado se encuentra uno de los tesoros de Nazaré: la iglesia con estilos barrocos en honor de la Virgen de Nazaré y la pequeñísima ermita de la Memoria, situada al lado de la blanca barandilla que protege del barranco y que fue ordenada construir en 1182. Pero sobre todo no hay que perderse el impresionante mirador de O Sítio, conocido como Miradouro de Suberco, situado al borde del acantilado y cuya vista aérea alcanza toda la playa y el núcleo urbano inferior. Esta perspectiva de gaviota estremece por la belleza del horizonte y la vista totalmente vertical de las casas blancas y la dorada arena que se alarga hasta el final de la panorámica. Junto al mirador, vendedoras de frutos secos o percebes vestidas de manera tradicional y, en la plaza, tiendas de recuerdos de los más variopintos objetos que sirven de recuerdo a los miles de turistas. En la zona pregunta por un pequeño artesano que vende pequeñas maquetas de barcos y cuyo trabajo en su taller puedes contemplar a puerta abierta, a unos pocos metros de esta plaza turística. En el extremo este del pueblo, en la dirección a Alcobaça, también hay otro punto característico de Nazaré, la zona conocida como la Pederneira, donde también hay un alto mirador hacia el pueblo y se ubica el cementerio, en cuyos alrededores se congregan las viudas con sus ropas tradicionales o con el característico traje negro propio del luto más riguroso. En este barrio también hay una bella iglesia al estilo portugués, la de la Misericordia, que data del siglo XVII y alberga importantes piezas de arte sacro. Si quieres visitar todos estos puntos sin complicarte la vida, en el Paseo Marítimo junto a Información y Turismo, parte un trenecito turístico que te llevará a los lugares más característicos e históricos del pueblo. Entre pinares hasta las fábricas de vidrios De o Sítio parte una carretera forestal que pasa por el famoso pinar de Leiría. Es un extensísimo y frondoso bosque de pinos que ofrece desvíos hacia playas con calas y arenales menos concurridos, y altos promontorios en los que se contemplan perfiles de acantilados, riberas y el horizonte del océano. Una línea marina que supuso el camino de intrépidos marinos portugueses, el esplendor de un país con la conquista de otros mundos, como las míticas travesías del intrépido navegante Vasco de Gama, que llegó a Nazaré como peregrino.


OBIDOS Cuando sales de Torres Vedras, dirección a Obidos, te llevas una gran sorpresa, pequeña población de montaña, medieval, dicen que todo está como estaba en los siglos de los reyes, las calles son algo empinadas y estrechas, el pueblo blanco y azul, las vistas son una pasada, sin duda estas en la edad media, se come mucho y bien como casi en todo Portugal, el pueblo de lejos parece una postal, entre vegetación alli en la montaña, las gentes son muy hospitalarias, huele a humedad, se respira mejor alla arriba, tiene bastantes lugares de interes ya una vez dentro del pueblo para pasar un agradable dia, hace calor en los meses de agosto y julio, lo ideal es visitarlo en septiembre, sudarás menos y alli hay mucho que andar, zapato deportivo y comodo.muy recomendable, un 9. . Es un lugar precioso , vas por la carretera y lo ves alli en lo alto al estilo de los castillos medievales, todo rodeado de una muralla, y si lo ves de noche todavia mejor, con las luces el efecto se multiplica y el encanto del lugar es precioso recuerda a los castillos de princesas y dragones. Cuando entras dentro de las murallas te encuentras un pueblo pequeñito , casitas muy cucas, y te parece que has retrocedido en el tiempo unos cuantos años. En el centro del pueblo hay una calle en la que son todos negocios de venta al público con las típicas cosas de allí. Nosotros nos hemos traido el licor de ginga , dijeron que solo se fabrica alli, es un licor dulce y este muy bueno, si vuelvo por obidos traeremos unas cuantas botellas.. Rodeando las murallas por fuera hay un pequeño parque natural en el que ves animales como por ejemplo ciervos y mucha vegetacion, el sitio esta muy cuidado y te van explicando con carteles las plantas y animales que alli hay. Si quereis pasar alli la noche hay un monton de posadas en las casitas tipicas de alli, nosotros no fuimos pero tenian pinta de ser muy agradables por lo menos exteriormente Si tuviera que definir en una palabra que es lo que me atrae principalmente de Portugal diría que el “encanto” y si tuviera que recomendar solo un lugar que reflejara ese aire especial de nuestro vecino país, no lo dudaría ¡¡OBIDOS¡¡. Es un pueblecillo diminuto pero soberbiamente amparado por la increíblemente bien conservada fortaleza hoy convertida en el número uno de las pousadas portuguesas, lo ideal sería alojarse allí pero si el bolsillo no da para tanto, aconsejo al menos tomarse un café y dar un paseito por las murallas, desde donde contemplar el paisaje y el pueblo con sus siete iglesias, sus callejuelas adoquinadas, sus casas encaladas y con los bordes pintados en azul o amarillo… incluso en las puertas de algunas casas tienen jardincillos que rodean a las viviendas…. El lugar es único y especial, perfectamente conservado a como yo imagino que sería en su época medieval pero por otro lado podríamos definirlo como típico de la zona del Alentejo, por esa combinación de colores, el blanco de la cal y el rojo de las puertas que contrarresta con el azul y amarillo de los bordes de las casas.


Los portugueses hablan de Obidos como de la “ciudad “ciudad nupcial” porque hasta el siglo 19 los reyes la regalaban a sus esposas, pero también como “el barco” porque contemplando la villa desde el horizonte semeja una nave varada en el cerro. Por supuesto recomiendo, a quienes no tengan vértigo un paseo por por la muralla, un almuerzo en la pousada, un recorrido por las calles del pueblo con visita a la Igreja de Santa María (como otras, cubierta de azulejos azules y blancos) … y acercarse a la laguna que en otros tiempos dicen fue…. golfo. Históricamente la villa que los reyes de Portugal se le daban a su reina como regalo de boda,, el conservado pueblo medieval de Óbidos, ubicado unos 80 km al norte de Lisboa, es, sin duda, uno de los más clásicos pueblos amurallados de Portugal. Al pasear por el laberinto de sus estrechas calles adoquinadas, cada paso revela vestigios de diversas civilizaciones que impresionará a cualquier visitante. Desde de los rincones perdidos y los jardines amurallados de la antigua medina a los rasgos góticos, renacentistas y barrocos del pueblo, Óbidos se destaca como una extensa obra de arte que ha sido tallada, arruinada y restaurada a lo largo de los siglos. Además de su patrimonio estructural, Óbidos es un mosaico de tradición histórica que hoy en día sigue siendo uno de los principales principales tesoros nacionales. ¡Bienvenido a Óbidos! ¿Dónde se ubicua Óbidos? Óbidos se encuentra a aproximadamente 80 km al norte de Lisboa y una corta distancia de Caldas da Rainha y Peniche. Véase abajo:


Cómo llegar a Óbidos: COCHE – El trayecto de Lisboa a Óbidos es de aproximadamente 80 km. Al salir de Lisboa, coja la autopista A8 directamente a Óbidos. El camino tardará unos 40/50 minutos en hacer. Desde Santarém, coja la autopista A15 directamente a Óbidos. Desde O Porto coja la autopista A1 directamente a Leiria, y luego la A8 directo a Óbidos. Advierta: El uso de las autopistas arriba mencionadas implica el pago de peajes. AUTOBUS – El precio medio de un billete de autobús es alrededor de €5,00. Por favor, consulte la siguiente página web para obtener más información sobre los respectivos horarios: http://www.rodotejo.pt/pesquisa_servicos.php TREN – Si decide viajar en tren, existen unas cuantas paradas de tren en Óbidos. Sin embargo, para los que viajan con mucho equipaje y tienen aversión a las largas caminadas, es recomendable elegir otro medio de transporte, puesto que la estación de tren está bastante lejos de la entrada principal del pueblo y situada dentro de un valle profundo. Un billete tendrá el precio medio de €5,00


PATRIMONIO DE OBIDOS Castillo

El Castillo de Óbidos, de origen romana, se edificó encima de una colina y fue posteriormente fortificada bajo el dominio árabe. Después de haber sido conquistado por los cristianos (1148) fue arreglado y ampliado varias veces. Durante el reinado de Manuel I, el alcalde mandó construir un palacio y alterar algunas partes del castillo. En el Palacio de los Alcaldes, se encuentran las ventanas de precioso recorte manuelino abiertas hacia el interior del patio. De este mismo tiempo, también son la chimenea de la sala principal y el portal encimado por las armas reales de la familia Noronha. El palacio sufrió fuertes daños con el terremoto de 1755. 1755. En el Siglo XX se encontraba totalmente en ruinas y fue recuperado para instalar la Posada (la primera posada del Estado en un edificio histórico). Puerta de la Villa

Entrada principal de la Villa, encimada por la inscripción - La Virgen Nuestra Señora eñora fue concebida sin pecado original – la cual se colocó por orden del rey Juan IV, en agradecimiento por la protección de la Patrona durante la Restauración de la Independencia en 1640. Por el interior se encuentra la capilla-oratorio oratorio de Nuestra Señora de la Piedad, Patrona de la Villa, con un balcón barroco y azulejos azules y blancos (c.1740-1750) (c.1740 1750) con motivos alegóricos relacionados con la Pasión de Cristo, representando la Agonía de Jesús en el Huerto y en la Prisión .


Puerta del Valle o Señora de la Gracia

Puerta de acceso a la Villa por el levante, tiene en su interior una capillaoratorio dedicada a Nuestra Señora de la Gracia, en el lugar donde ya existía otra imagen que la leyenda cuenta que fue ofrecida en acción de gracias tras el cerco de 1246 (en la contienda entre D. Sancho II e D. Afonso III). Esta capillaoratorio fue renovada en 1727, por iniciativa de un magistrado de India, Bernardo de Palma, en cumplimiento de una promesa de su hija, que se murió de amores contrariados por un joven obidense, transformándose entonces en un verdadero templo, con capilla, retablo, coro, tribuna y sacristía. La nave no es más que un pasaje interior a la calle. La Calle Principal

Ha sido conocida por este nombre desde el siglo XIV. Nos lleva desde la Puerta del Pueblo directamente hasta el Castillo. En los siglos XVI y XVII, la Calle Principal fue sometida a obras de reconstrucción, ocultando antiguos portales góticos que pertenecían a algunas casas del pueblo.


Acueducto

Construido por orden de reina Catarina de Austria, esposa de Juan III, tiene 3km de longitud. La reina financió su construcción a cambio del trozo de tierra fértil conocido como Várzea da Rainha. Iglesia de Santa María

Reina Leonor le hizo cambios drásticos al templo medieval hacia el final del siglo XV. La torre campanera fue construida sobre este periodo. Fue sometida a graves daños a mano del terremoto de 1535, pero fue reconstruida en seguida con el apoyo de reina Catarina y el prior Rodrigo Sanches. Fue mediante estas obras que la torre adquirió su apariencia actual. El pórtico manierista (entrada principal) sostiene una imagen de Nuestra Señora de la Asunción. El interior está dividido en tres naves, con un techo de madera pintado del año 1676. Las paredes se cubrieron de azulejos blancos y azules entre 1680 y 1690. En el presbiterio, cubierto de azulejos blancos y amarillos, se encuentra el retablo (c. 1620 – 1622) del pintor João da Costa. En el lado epístola del altar se encuentra un retablo de Santa Catarina de Josefa d´Óbidos representando la vida y martirio de Santa Catarina. En el lado evangelio del altar, el cual tiene el estilo barroco nacional, se encuentra una imagen de Nuestra Señora del Rosario, que forma parte de la Puerta del Valle de Nuestra Señora de la Gracia. En este mismo lado, se encuentra uno de las primeras obras de arte del Renacimiento portugués: el sepulcro de Juan de Noroña y su esposa Isabel de Sousa. Se le considera un monumento nacional y fecha entre los años 1529-1532. Está hecho de piedra “ança” que proviene de la región de Coimbra. Finalmente, en el coro alto se puede admirar el organillo del siglo XVII y un par de sillas hechas de roble.


La Picota y el Pórtico del Pueblo

Pórtico del Pueblo - Situado en la Plaza de Santa María, junto a la Picota, sirvió de mercado de la Villa hasta el inicio del siglo XX.

Picota - Columna de piedra, símbolo del poder municipal, exhibe las armas reales y una red de pesca de camarones, símbolo de reina Leonor. Se encuentra por encima de la fuente de la Plaza de Santa María, pero probablemente estuvo al lado del Ayuntamiento (antiguamente junto a la Iglesia de Santa María


SESIMBRA . Es uno de los municipios más variados de la Costa Azul portuguesa, tiene un poco de todo:desde los impresionantes acantilados del CABO ESPICHEL al PARQUE NATURAL DE LA ARRABIDA, (al que dedicaré otra opinión más adelante), pasando por las playas, los bosques y la LAGUNA DE ALBUFEIRA. ***LOCALIZACIÓN*** A 32 Km de Lisboa y a 28 de Setúbal. Es uno de los principales puertos de pesca del pais y el primer puerto de pesca de anzuelo del pez espada. ***HISTORIA*** La historia de Sesimbra se remonta a los romanos. Más tarde en 1165 las tropas de Afonso Henriques tomaron el castillo a los moros. Abandonada en 1191, ante una nueva arremetida islámica, Sesimbra es reconquistada por Sancho I, que en 1201 le concede un fuero. En 1236 es donada a los Caballeros de la Orden de Santiago que llevan a cabo un eficaz esfuerzo de repoblación. Su categoría de villa data de 1323 por orden del rey Dinis. En el siglo XVI ya era un importante puerto náutico y pesquero. Su desarrollo se intensificó con las mejoras introducidas por Joao IV, que la dotó de dos fortines para la defensa del puerto y de la costa sur de la Península de la Arrábida. ***UN PASEO POR LA CIUDAD*** Tierra de pescadores, la villa se levanta desde la playa, estrechándose por la ladera, sus principales monumentos históricos son: +FORTALEZA DE SANTIAGO+ Junto a la playa, fuerte y prisión del siglo XVII construidos como os comentaba anteriormente por Joao IV. En el siglo XVIII funcionó como destacamento militar costero y estancia balnearia de la familia real. Es el mejor sitio para tomar fotos de la playa. Justo enfrente se encuentra la oficina de información y turismo, dónde alucine en colores cuando me quisieron cobrar por darme información. En concreto por el mapa de la ciudad, una fotocopia de lo más cutre, me pedian un euro, que por supuesto no pagué, y no porque sea una racana sino más bien porque me pareció un detalle de lo más feo. +IGLESIA MATRIZ+ Templo del siglo XVI de transición entre el manuelino y el Renacimiento. Destaca su talla barroca y azulejos del XVII. +IGLESIA DA MISERICORDIA+ Fundada en el siglo XV, fue muy modificada posteriormente. Aquí se encuentra la venerada imagen del Señor Jesús das Chagas, patrón de los pescadores de Sesimbra. Fue durante una tempestad, el el siglo XVI, cuando apareció en la playa, enfrente de la villa, una misteriosa imagen de Cristo. Estaba encima de una piedra llamada la "Piedra Alta" porque el agua del mar nunca llegaba a cubrirla, bajo ninguna circunstancia. Los pescadores llevaron la imagen en procesión a la capilla de la Misericordia y le llamaron Señor Jesús das Chagas.


*** AVENIDA MARGINAL*** Lo que aquí llamamos paseo marítimo, tiene numerosos bares y restaurantes. ***LA PLAYA*** La playa es bastante grande, y el espigón la divide en dos, el agua está tan fria como en el resto de los sitios... pero está dotada de una mejor infraestructura, tiene duchas, y guardería, donde se encargan de entretener a los niños con juegos, etc., como en cualquier playa española. También hay un gran chiringuito, bastante bien montado, con precios bastante asequibles, el menú 10 €. El café 0.50, la cerveza 1 euro. El espigón es otro sitio perfecto para tomar fotografías, de ambos lados de la playa, y de algunos pescadores. Parece que el lema "pezqueñines , no gracias, también hace mella en nuestros vecinos lusos", vimos en situ, como llego un policia y obligo a devolver un pequeño pez espada que había pescado un desalmado. ***PUERTO DE ABRIGO*** Puerto lleno de tradición, como villa de pescadores que es, el de Sesimbra es un festival de colores para la vista; las elegantes traineras y el fresquísimo y muy variado pescado -pez espada, jurel, sardina y merluza. ***EL CASTILLO*** El castillo se encuentra situado en un macizo cercado por las montañas con una única abertura al sur, desde donde se divisa el mar y parte de la ciudad. Os recomiendo subir en coche porque hay un paseito y cuesta arriba y en pleno agosto podeis desfallecer, lo primero que nos encontramos es un frondoso pinar donde se han instalado varias barbacoas (motivo por el cual luego hay tantos incendios, pero donde se está como Dios, como diria Maria del Monte: "a la sombra de los pinos"...Subiendo por una carreterilla nos encontramos a nuestra izquierda primero con la iglesia de Nossa Señora da Consolaçao do Castelo, fundada en el siglo XII y reconstruida en el XVIII, a continuación un pequeño cementerio y al fondo por fin el castillo. Es una importante fortificación medieval. Pero desde luego lo mejor es la impresionante vista de la costa, foto obligada. ***GASTRONOMIA*** Como villa pescadora, este es el sitio ideal para sentarse en una terraza o restaurante y saborear una açorda de marisco (sopa de ajo con marisco), ensopado de lulas (guiso de calamares), una caldeirada (guiso de pescados varios), un arroz con polvo (con pulpo...¿en qué estabais pensado?, je. je., filetes de espadarte, sardinas asadas o chocos a pe descalço (chocos en su tinta). Y como postre: cualquier dulce a base de miel, aquí los típicos son: las broas de Alfarim, los zimbros y las brisas de mar. Y pos supuesto el queso. Los dos días que visitamos Sesimbra comimos estupendamente: +O PERALTA II+ Av. Dos naufragos, 19. En pleno paseo marítimo, no tiene pérdida. Tiene una pequeña terraza y un local también pequeño para unas 8 mesas. Tomamos por 12 €, el plato del día que consistia en chocos pequeñitos, vamos lo que en


España llamamos chopitos, pero es que estaban deliciosos, eran a base de ajo, como gambas al ajillo pero con chopitos, vamos de chuparse los dedos, la lata de coca cola 1.25, ½ litro de agua 1.10 el café 0.55, un bife a Peralta 7.50 y de postre delicioso helado. Comimos los tres por 43 €. +O CORAL+ Largo Almirante Gago Coutinho, 8 Este está un poco más difícil de encontrar, en una boca calle que sale de la Av. Marginal, de todas formas todo el mundo lo conoce, si preguntais, cualquiera os puede indicar. Las especialidades son:concha gratinada, camaroes a guilho, arroz de tamboril con gambas, bife de espadarte a Coral, etc. Como entrantes nos pusieron la concha gratinada, desde luego estaba riquísima, luego tomamos el bife de espadarte a coral, estaba bueno con salsa de marisco y gambas, también tomamos mista de peixe grelhada a base de diferentes pescados a la plancha. El total tres personas 41.55. Este nos gustó menos que el O Peralta, pensamos que al estar en una zona menos turística sería mucho mejor y más barato, pero resulto todo lo contrario. ***CABO ESPICHEL*** El cabo Espichel esta a unos 15 Km., al sur de Sesimbra. Sus acantilados sobre el mar son impresionantes, al igual que todo aquel horizonte azul. El aire salado corta la respiración. Al borde del acantilado está el Santuario de Nossa Señora do Cabo, s. XVIII y la Ermita de la Memoria s. XV. Hay vestigios de la época jurásica, se descubrieron huellas y rastros de la cola fosilizada de dinosaurios junto a la playa de Lagosteiros. Esta marcas impresas en la roca revelan una antigüedad de varios millones de años. La carretera de acceso esta invadida por la arena y sopla un viento de mil demonios, pero el espectáculo natural merece la pena. ***LAGUNA DE ALBUFEIRA*** A pocos kilómetros de Sesimbra se encuentra esta laguna. Para mi ha sido lo mejor del viaje, he disfrutado como una niña. Es un lugar muy atractivo y de rara belleza ecológica, es algo único, yo no había visto nada así en toda mi vida. La verdad es que es un poco difícil de explicar, pero lo voy a intentar. En un campo de dunas se hallan varias lagunas, después varios metros más de dunas y a continuación el océano. Como os he dicho en otras ocasiones el agua del Atlántico esta a una temperatura demasiado baja para nuestros mediterráneos cuerpecitos, pero en este lugar te puedes bañar en las lagunas cuya temperatura esta por lo menos 6º por encima de la temperatura de la del mar, encima no hay peligro, la profundidad máxima será de 1.80, aunque hay corriente, por lo que el agua te arrastra juguetonamente pero sin peligro alguno.... en fin una gozada. Lo malo es que no hay ni una sola sombra en 2 Km., a la redonda por lo que si vais os recomiendo llevar una sombrilla. Lo bueno es que con la brisa marina, a pesar de estar a pleno sol, no teniamos ni pizca de calor, en fin, era la GLORIA, hay un camping, si os interesa, pero no os puedo dar más datos porque yo no me hospedé alli, tan sólo pase un día, pero estoy segura que voy a volver...


De lo alto de las murallas del Castillo de Sesimbra podemos admirar el magnífico paisaje que se nos aparece con las casitas de los barrios de pescadores y sus barcos de pesca que recogen uno de los mejores pescados que podemos comer en Portugal, y podemos pensar en el placer de disfrutar de la tranquilidad de las aguas cristalinas de la playa. La orografía, el mar, el clima – aunque a veces agreste – crean aquí un paisaje majestuoso, de gran belleza, que podrá admirar el observador con sensibilidad artística: una ensenada acogedora, contorneada por un imponente acantilado que se abre donde se instala la población; cabezos y plataformas dibujan una primorosa línea del horizonte y, en la parte más elevada, se alzan las murallas, los torreones y la alcazaba que protegían y defendían un extinto burgo medieval. Y para animar este complejo y bello escenario, el cardume en las aguas de la ensenada y del mar, formado por dos clases funcionales y sociales de embarcaciones: la de los pescadores y la de los turistas y deportistas. .

Pero si no se va muy sobrado de tiempo es mejor continuar directamente hacia Sesimbra. Antes de entrar al pueblo conviene desviarse unos siete kilómetros hasta el Cabo Espichel (el de la primera foto), con un faro sobre unos imponentes acantilados, a cuyo lado hay un convento semiabandonado. Es un sitio que realmente impresiona. Desde aquí hay que dar marcha atrás y volver a Sesimbra.


Sesimbra es, según muchos, la capital del pescado y el marisco de la zona de Lisboa. Decir esto de un pueblo situado a pocos kilómetros de Setubal, el principal puerto pesquero del pais, es mucho decir, pero parece que es verdad. Sesimbra es un pequeño pueblo de pescadores, o era, porque ahora comienza a estar rodeado de urbanizaciones y bloques de apartamentos (es lo que tiene estar a 40 minutos de Lisboa), situado al pie de un castillo. En el centro, en la zona del puerto y de la playa, hay unas cuantas marisquerías y restaurantes donde probar qué hay de cierto en esa fama. Sesimbra está al pie de la Serra da Arrábida, protegida por el castillo y por una fortaleza que se levanta directamente sobre la playa. Apenas conserva casco viejo, pero vale la pena acercarse a disfrutar del paisaje y, sobre todo, de las gastronomía local, basada básicamente en el pescado y el marisco. Desde Sesimbra se puede continuar para internarse en la Serra da Arrábida, uno de los parques naturales más espectaculares del pais. Se entra en el parque por Vila Nogueira de Azeitao, un pueblo conocido fundamentalmente por su gastronomía. Es la capital del Queijo da Arrábida, una versión local muy lograda del Queijo da Serra, y por la repostería, en la que destacan los pasteis de Azeitao, que se pueden encontrar en cualquier pastelería o supermercado de la zona. A la sierra se accede por una pequeña carretera en no muy buen estado que, despues de subir un rato, se asoma a la costa desde varios cientos de metros de altura y ofrece unas vistas increibles de la bahía de Setubal. La sierra cae a pico sobre el mar formando pequeñas bahías, calas y acantilados.

Una de las visitas imprescindibles es Portinho da Arrábida (última foto del post), una antigua aldea formada por media docena de casas de pescadores al lado de una calita, que hoy es una playa muy frecuentada en la que hay algún que otro restaurante colgado sobre el mar. Desde aquí se continúa hasta el Convento da Arrábida, un conjunto de edificios blancos colgados en la ladera que parecen más propios de una isla griega que de la costa atlántica.


La carretera acaba desembocando en Setubal, una de las ciudades más grandes del país y principal puerto pesquero. No tiene demasiados atractivos turísticos, al margen de alguna iglesia gótica, pero sus pescados son conocidos en todo Portugal y, además, tiene fama de ser un lugar donde se come bien y barato. Si quisiéramos continuar hacia el sur entraríamos en la costa Alentejana, donde hay una sucesión de más de setenta kilómetros de playa interrumpidos únicamente por algún que otro pueblo de pescadores, como Vila Nova das Mil Fontes, un lugar de veraneo muy popular entre los extremeños, y en especial en Badajoz, dada su proximidad a esta región (menos de dos horas en coche). Troia (a la que conviene acercarse en overcraft para evitarse un rodeo de casi cuarenta kilómetros), Sines o Grándola son algunas de las localidades principales de este sector de la costa.

Saliendo de Setubal, ya de regreso hacia Lisboa, se encuentra Palmela, un pueblo no demasiado bonito coronado por un castillo que es hoy una de las mejores Pousadas (el equivalente a nuestros paradores) de Portugal. Las vistas desde las murallas del castillo dominan la llanura de la región de Lisboa. Aquí hay una tienda que es un buen lugar para hacerse con algunos productos regionales de calidad: quesos, embutidos, miel, mermeladas, vinos y licores. Es un poco más cara que una tienda convencional, pero tiene la ventaja de que aquí se encuentra todo, sin tener que andar buscándolo por diferentes establecimientos.Recomiendo especialmente el famoso moscatel rojo de Setubal, una denominación de origen no demasiado conocida fuera de la zonad e Lisboa pero que yo compré aquí y que puedo asegurar que vale la pena. Y desde aquí, en poco más de media hora por el pueste Vasco da Gama, uno de los más largos de Europa, se vuelve de nuevo a la capital, a la que se puede entrar por el periférico del aeropuerto o, si se viene aún con ganas de hacer un poco más de turismo, por la zona de la Expo.


PENICHE Pues mira, el pueblo es el tipico pueblecito pesquero. Es bastante pequeño y muy tranquilo. Es justo la verruguita de la nariz, para que te hagas una idea.Está a unos 96 kms de Lisboa ( pero es todo autopista y va por la costa). Las ciudades cercanas (Leiría, precioso castillo, Torres Vedras y muy especialmente el pueblo de ÓBIDOS ( de cuento de hadas) merecen mucho la pena. Visite Peniche Peniche es la ciudad más occidental de Europa, el puerto de pesca tradicional más grande de Portugal y un gran centro atlántico de actividades turísticomarítimas. Junto al fuerte, el antiguo puerto conserva lo pintoresco de las zonas de faena piscatoria. Muy cerca queda Baleal, la costa recortada del Cabo Carvoeiro y las pequeñas islas Berlengas, que puede alcanzar en barco del centro de Peniche. Si Baleal es conocido por los surfistas, mas no se quede sólo con la playa, ya que la pequeña aldea, alzada sobre una minúscula península, es de lo más encantador. Y no deje de probar el sabroso pescado de la costa en uno de los muchos restaurantes, especialmente junto al puerto. La "caldeirada", el arroz de marisco, brochetas de pescado, langosta sudada y toda una diversidad de pescados al carbón, hacen la exquisitez de una costa de acantilado fósil donde el paisaje es magnífico. Las olas propicias para la práctica del surf, la marina, sus transparentes aguas y un ambiente libre de contaminación hacen la excelencia de estas playas, que se extienden desde Foz de Arelho hasta Praia de Santa Cruz, pasando por otras igualmente bellas, como Areia Branca. La península de Peniche es uno de los lugares más turísticos de Portugal. Lo que antes fue un bastión defensivo del litoral es ahora un destino vacacional, con sus más de 10 kilómetros de costa, en la que se combina grandes superficies rocosas con excelentes arenales, aptos para el descanso y la práctica de deportes náuticos. Una excursión recomendable es la que nos acerca al archipiélago de Berlengas.


Fortaleza de Peniche - La Fortaleza de Peniche fue mandada contruir por João III en el año 1557 y terminada por D. João IV en el año 1645. Se encuentra situada al sur de la península de Peniche, sobre unos acantilados. En sus orígenes fue sede de un importante complejo militar, conocida como una de las prisiones militares más importantes, y su cronología esconde numerosos episodios de la historia de Portugal. Actualmente alberga en su interior varias instalaciones, Museu Regional, escuela náutica, hotel turístico, escuela de pesca, acuario, etc. Todo el conjunto está clasificado como Monumento Nacional. Museu Municipal de Peniche - El Museu Municipal de Peniche se encuentra albergado en la Fortaleza de Peniche. El museo acoge en su interior más de 10.000 piezas, parte de las cuales forman una exposición permanente. Se encuentra dividido en varios núcleos, arqueología, malacología, construcción naval, artesania local, etc. Está considerado como uno de los más visitados del país y fue inaugurado en el año 1984. Igreja de Nossa Senhora da Ajuda, Matriz de Peniche - La Igreja de Nossa Senhora da Ajuda, Matriz de Peniche, se encuentra situada al norte de la península de Peniche. Fue levantada a principios del siglo XVI sobre los restos de una antigua iglesia consagrada a San Vicente. Es un templo de estilo manierista y barroco, con una sola nave y falsa bóveda revestida de madera. En su interior destacan los azulejos con los que está revestida, que representan escenas de la virgen, un retablo del siglo XVII y diversas esculturas de madera situadas en sus altares. Está clasificada como Imóvel de Interesse Público. Igreja da Misericórdia - La Igreja da Misericordia se encuentra situada en el Largo 5 de Outubro. Fue construida a principios el siglo XVII, siendo en sus orígenes propiedad de la Santa Casa da Misericórdia de Peniche. Es un templo manierista con una sola nave. En su interior destacan los azulejos de los siglos XVII y XVIII, lienzos que representan escenas del Antiguo y Nuevo Testamento, y el techo, que se encuentra decorado con relieves de madera representando escenas de la vida de Cristo. Está clasificada como Imóvel de Interesse Público. Igreja de S. Pedro - La Igreja de São Pedro se encuentra situada en el centro histórico de la población, en la Rua José Estevão, Largo do Castilho. Fue construida a finales del siglo XVI y está considerada como la iglesia mayor de todo el Ayuntamiento. Destacan sus altares de talla barroca y cuatro lienzos de Pedro Peixoto, del siglo XVIII. Está clasificada como Imóvel de Interesse Público. Santuário da Nossa Senhora dos Remédios - El Santuario da Nossa Senhora dos Remedios se encuentra situado en el Largo dos Remedios, junto a la costa. No se sabe con exactitud su fecha de construcción, pero se cree que fue edificada en el siglo XVI. Cuenta la leyenda que en el siglo XII fue encontrada escondida en una pequeña cueva, lugar en el cual se levanta la capilla, la imagen de Nossa Senhora. En el interior de la capilla destacan los paneles de azulejos del siglo XVIII representando escenas de la Paixão de Cristo, la imagen de Nossa Senhora situada en su capilla mayor y la imagen de Cristo situada en la Capelinha do Senhor Morto. Está clasificada como Imóvel de Interesse Público.


Farol do Cabo Carvoeiro - El Farol do Cabo Carvoeiro es un faro marítimo situado a escasos 2 Km. de la población. Es una torre prismática blanca de 27 metros de altura con edificios anexos. Desde sus alrededores se obtienen una maravillosas vistas. Berlengas - Reserva Natural - El Arquipélago das Berlangas, reserva marina clasificada como Reserva Natural, es una formación granítica con cerca de 280 millones de años que se encuentra situada a 7 millas del Cabo Carvoeiro, al noroeste de Peniche. Está formado por una isla llamada Berlanga Grande y algunos islotes denominados Estelas y Farilhões. En toda su extensión habitan numerosas especies de animales y plantas únicas en todo el planeta. Está considerada como uno de los lugares de refugio y anidación más importantes de la Península Ibérica. Sobre uno de sus islotes, unido a la isla por un puente, se levanta el Forte de São João Baptista, fortaleza militar del siglo XVI. Todas sus hermosas playas de aguas cristalinas son ideales para la pesca y para el baño. Es una de las principales atracciones de Peniche y existen varias empresas que realizan travesías en barco entre Peniche y las islas, con diferentes horarios. Farol da Berlenga - El Farol da Berlanga es un faro marítimo de planta cuadrangular con edificios anexos. Fue construido en el año 1841 y bautizado como Farol do Duque de Bragança. Tiene una altura de cerca de 30 metros y su luz en los días despejados alcanza aproximademente 50 Km. Forte de S. João Baptista - El Forte de São João Baptista se encuentra situado en la Ilha da Berlanga. Fue mandado construir en el año 1651 por D. João IV y terminado en el año 1656. Está considerada como una autentica joya de la arquitectura militar portuguesa y es de estilo manierista de planta octogonal con arcos que permiten el acceso a la fortaleza. Fue restaurado en el siglo XVII debido a los estragos producidos por los españoles en el año 1666, el episodio bélico más importante de su historia. A mediados del siglo XX se convirtió en posada y actualmente tiene un restaurante con diferentes cuartos donde descansan los visitantes de la isla. Está clasificado como Monumento Nacional. Igreja de Nossa Senhora da Conceição - Atouguia da Baleia - La Igreja de Nossa Senhora da Conceição, antigua Ermida de São Sebastião das Arrierías, se encuentra situada en la población de Atouguia da Baleia. Fue levantada a finales del siglo XVII por el arquitecto João Antunes y es un templo de estilo barroco con planta longitudinal de una sola nave abovedada. Destaca en su interior la capilla mayor decorada con mármol de diferentes tonalidades, la imagen de la virgen, situada en el altar mayor, y las pilas de agua vendita realizadas en mármol con forma de concha. Está clasificada como Imóvel de Interesse Público. Igreja de S. Leonardo - Atouguia da Baleia - La Igreja de São Leonardo, Matriz de Atouguia, está considerado como el templo cristiano más antiguo del Ayuntamiento. Fue construida en el siglo XII y se encuentra situada en la vila de Atouguia da Baleia, en la Rua Padre José Tavares. Es un templo de estilo gótico con tres naves de diferentes alturas cubiertas de madera. En el exterior destaca su pórtico rematado por capiteles donde están representados diferentes seres mitológicos, su rosetón y su torre campanario terminada en pirámide. En la capilla mayor del templo destacamos diferentes pinturas y retablos del siglo XVI, el sepulcro de D. Alvaro Gonçalves de Ataide,


. SINTRA La Sintra romántica En Sintra, Patrimonio Mundial, siempre hay secretos para desvelar en pareja... Hecha de sensaciones es una tierra mágica. Por la mañana dé un paseo en coche de caballos por Volta do Duche, al sonido de su trote. Siéntese en la terraza del Café París y deléitese con una "queijada" (pastelillo de queso) de Sintra, o vaya a conocer la pastelería Piriquita y sus famosos "ravesseiros". Camine por los jardines seculares de la Quinta da Regaleira descubriendo los misteriosos símbolos de la masonería. No habrá visto Sintra si no visita el palacio más romántico de Portugal, el de Pena. Es la reposición llena de fantasía de un palacio medieval, al gusto del romántico rey D. Fernando II. De camino, quedará encantado con el parque que lo rodea. Pase la noche en el lujoso Hotel Tivoli Palacio de Seteais, un palacio del siglo XVIII situado en la pendiente de la Sierra de Sintra y sorpréndase con las vistas del Palacio da Pena, el Castillo de los Moros y el mar a lo lejos... Durante los meses de julio y agosto, Sintra es escenario del festival "Noites de Bailado" en el Centro Cultural Olga de Cadaval. Cerca de ahí, visite el Palacio Nacional de Queluz inspirado en la corriente artística del Palacio de Versailles. Los jardines de estilo barroco son muy apreciados y un excelente espacio para eventos culturales. Palacio Nacional de Sintra Ejemplo único de los palacios reales medievales en Portugal, el Palacio Nacional de Sintra es un símbolo del pueblo. Desde las primeras dinastías, Sintra fue el enclave predilecto de los reyes portugueses, aunque el palacio que vemos actualmente se deba a la iniciativa de D. João I, que lo reconstruyó, y de D. Manuel I, que lo enriqueció y edificó un ala más. Vale la pena visitar el interior, donde se puede conocer un poco de la historia de Portugal. La decoración tiene gran valor, combinando varios estilos artísticos al gusto de los reyes que aquí vivieron, y se adoptó para dar nombre a las distintas dependencias: la Sala de los Cisnes, la Sala de los Blasones, la Sala de las Urracas y la Capilla.


Podemos encontrar una pequeña historia del azulejo en Portugal, desde los ejemplares hispanoárabes traídos por D. Manuel hasta a los paneles en azul y blanco característicos del s. XVIII. En el exterior, sobresalen de forma relevante las dos grandes chimeneas cónicas de la cocina, con 33 metros de altura, un símbolo adoptado por Sintra. HORARIO 10h00 - 17h30 (última entrada a las 17h00). Palácio Nacional da Pena Palacio de Pena El fantástico Palacio de la Pena es uno de los mayores ejemplos del historicismo romántico del s. XIX en Portugal. Situado en el Monte de la Pena, el Palacio fue edificado en el sitio que ocupaba un antiguo convento de frailes de la Orden de San Jerónimo. Fue fruto de la imaginación de D. Fernando de Saxe Coburgo-Gotha, que se caso con la reina D.ª Maria II en 1836. Enamorado de Sintra, decidió adquirir el convento y las tierras adyacentes para construir el palacio de verano de la familia real. El rey consorte adoptó para el palacio formas arquitectónicas y decorativas portuguesas al estilo historicista (neogótico, neomanuelino, neoislámico, neorenacentista) y, en los alrededores, decidió hacer un magnífico parque al gusto inglés, con las más variadas especies de árboles exóticos. En el interior, decorado según el gusto de los reyes que lo habitaron, destaca la capilla, donde se puede ver un magnífico retablo en mármol alabastro atribuido a Nicolás Chanterenne (uno de los arquitectos del Monasterio de los Jerónimos, en Lisboa). También cabe hacer referencia a las pinturas murales en trompe l’oeil y los revestimientos de azulejos Una de las alas alberga actualmente un restaurante, con una bella vista panorámica sobre la Sierra de Sintra y la costa. HORARIO Invierno (16 de Setembro a 30 de Junho): 10h00 - 17h00; Verano (1 de Julho a 15 de Setembro) 10h00 - 19h00; Cerrado: Lunes PARQUE DA PENA Fruto de la inspiración de D. Fernando II, el Parque da Pena es el resultado de las tendencias intelectuales y artísticas del siglo XIX, época del Romanticismo. Con la colaboración del Arquitecto Barón de Eschwege y del Ingeniero Barón Kessler, D. Fernando elaboró el proyecto de todo el Parque, que envolvería al Palácio da Pena.


Rechazando la rigidez formal de los jardines clásicos y considerando lo accidentado del terreno, la fertilidad del suelo, la singularidad climática de la Sierra y el carácter de los horizontes, D. Fernando II planificó el parque de manera que simulara una naturalidad casi perfecta. Para esto, y semejante a la fantasiosa arquitectura con la cual concibió el Palácio da Pena, inspirándose en escenarios de óperas y en paisajes lejanos, imaginó para el Parque ambientes diversos, de grandes contrastes, en los cuales la presencia de lo insólito y de lo exótico quedase marcada. De forma a materializar esa idea, incorporó en sus proyectos los vestigios dejados por los frailes Jerónimos, como hizo también en el Palácio. Proyectó lagos comunicados entre sí por cascadas e importó, para las florestas y bosques que imaginó, especies de plantas representativas de varios lugares del mundo - criptomerias del Japón, helechos de Nueva Zelandia, cedros del Líbano, araucarias de Brasil y tuyas de América del Norte - a la par de ejemplares portugueses, en un total de más de dos mil especies. Diseminó además por el Parque pabellones construidos en los más elevados estilos arquitectónicos, fuentes, salidas de agua, pequeños escondrijos y miradores. El tiempo de visita del recorrido que aparece señalado es de aproximadamente una hora y cuarto (cerca de 4 km). Al llegar a la villa de Sintra existen indicaciones de cómo llegar al Parque da Pena. Además de esto, existen transportes públicos para llegar al Parque da Pena, a partir de la villa. HORARIO 01/05-14/06: 9h00-19h00; 15/06-15/09: 9h00-20h00; 16/09-31/10: 9h00-19h00; 01/11-30/04: 9.30h-18h00. Vacaciones en pareja. Pasear cogidos de la mano a orillas del mar, dejar que la fina arena acaricie sus pies y hacer promesas de amor; cenar a la luz de la luna en un restaurante sobre la playa... es una sugerencia irresistible para los enamorados. Y porque enamorarse es estupendo, tómese una semana de vacaciones para descubrir las pequeñas playas de la costa de Sintra, a tan sólo media hora en coche desde Lisboa. Integradas en paisajes de gran belleza natural y escondidas entre ensenadas rocosas en los lugares más recónditos, surgen pequeñas playas de fina arena – playa de Ursa, de Azenhas do Mar y de Magoito – que compaginan lo mejor del ambiente de montaña con el de playa. Dé un paseo en el tranvía que une Sintra con la playa das Maçãs, y coma en el restaurante de la playa de Adraga, donde le encantará el pescado y marisco, siempre frescos. Al atardecer, cuando refresca, vaya a conocer los pequeños pueblos y aldeas de pescadores de los alrededores, y recorra las estrechas callejuelas, deteniéndose aquí y allí para charlar con sus vecinos. Aproveche la cercanía de Sintra, destino romántico por excelencia, donde podrá dar un paseo en coche de caballos por el centro histórico de la villa, o


recorrer los jardines de los parques de Monserrate y da Pena. las playas de la Costa de Sintra, de arena dorada y fina bañada por el Atlántico. Disfrutará de las playas de São Julião, Maçãs y Praia Grande. La Playa das Maçãs, cerca de Colares, es un centro de ocio donde puede recrearse con baños de sol y mar y contemplar el paisaje entre la Sierra y el Atlántico. Playa Grande, una de las más solicitadas de la zona de Lisboa, muy apreciada por bañistas y surfistas, es escenario de diversas competiciones nacionales e internacionales ligadas al deporte de tabla, como el surf, bodyboard y skimming. Si prefiere un "mar" más tranquilo, arriba en el acantilado, tiene a su disposición una piscina de agua salada. Desde Sintra, dé un paseo en tranvía hasta la Playa das Maçãs. Le recordará tiempos pasados y podrá apreciar mejor el paisaje. La visita a la Costa de Sintra no será completa sin ir al Cabo de Roca, punto más occidental de Europa, «donde termina la tierra y empieza el mar». SINTRA Con una privilegiada situación geográfica, abundantes vestigios arqueológicos, una vasta sierra, grandes vistas y un litoral de imponente belleza marina, Sintra, es un paraíso terrenal. Para los amantes del arte, esta localidad es una museo viviente ya que alberga desde reliquias arqueológicas del tiempo de los romanos y vetustas quintas señoriales, pasando por iglesias, castillos, palacios, además de obras de arte propias de la naturaleza. De entre sus tres palacios nacionales, Villa, Pena y Queluz, el más conocido es quizás El Castelo da Pena, que constituye el más completo ejemplar de la arquitectura portuguesa del Romanticismo. Está situado en una de las cumbres de la Sierra de Sintra y se integra de un modo espléndido en el entorno natural. Entre otras construcciones, destaca el Castelo dos Mouros y la Quinta da Regaleira situada en pleno Centro Histórico de Sintra, y clasificada como Património Mundial por la UNESCO. Una manera agradable y típica de ver la Sierra de Sintra es en uno de los carruajes de caballos, que recorren la distancia entre la villa y la sierra y que se han convertido en uno de los medios de transporte por excelencia de la ciudad. Un agradable paseo entre árboles frondosos e inmejorables escenarios que Lord Byron definió como un glorioso paraíso. Entre sus playas, Adraga y Praia Grande hacen las delicias del turista. La primera, de sinuoso acceso, ofrece una espléndida vista que conjuga el escenario de montaña con el azul del mar que baña la playa de Adraga. Por su parte, Praia Grande es una de las más frecuentadas del litoral, debido a sus agitadas aguas ideales para los deportes aucáticos como el bodyboard o el surf. Además en Sintra se encuentra el Cabo da Roca, el punto más occidental del continente europeo al que Camões se refería como el lugar donde la tierra acaba y el mar comienza.


Tranvía de Sintra – Historia centenaria

El antiguo tranvía de Sintra ha regresado a los carriles, haciendo su trayecto original desde la Villa de Sintra hasta la Playa (Praia das Maçãs). Por solamente 2 euros se puede hacer un viaje por los mas bonitos paisajes de Sintra. El tranvía de Sintra cumplio 100 años, el 31 de marzo de 2004. El 10 de junio de 1904, su trayecto tenía una extensión de 8.900 metros llegando hasta la Playa (Praia das Maçãs). Mas tarde la línea del tranvía de Sintra llegó al pueblo de Azenhas do Mar con una longitud total de 12.685 metros. El trazado del tranvía garantizó el transporte de pasajeros y mercancías entre el centro comunal y la región agrícola, donde se producía muy apreciadas variedades de frutas y lo reconocido vino "ramisco" del pueblo de Colares.


HORARIO DEL TRANVÍA DE SINTRA:


PRECIO DE BOLETOS: Normal: 2,00 € Medio Boleto: 1,00 € (Seniores > 65 años) Niños hasta 6 años - Gratis - De Viernes a Domingo abierto al publico en general. De Martes a Jueves abierto para alquilar a grupos (Contactar la Oficona de Turismo - Tel.: 21 923 8789). Lunes cerrado. - Los pasageros deberán esperar en la cola por la llegada del tranvía. - Cuando el tranvía llegue à la Playa, usted debe bajar y si desea volver de seguida à Sintra debe situarse en la cola. - Utilice solamente las areas interiores del tranvia para hacer un viajen placentero. Prohibido viajar en los estribos del tranvía. - Niños menores de 6 años pueden viajar gratis siempre que viajen en el regazo de sus padres. MONUMENTOS DE SINTRA Palacio Nacional de Sintra


Dominando todo el centro de la Villa de Sintra, coronado por dos chimeneas descomunales que constituyen el ex-libris de la región, el Palacio Nacional de Sintra es la más importante construcción áulico-realenga del país. Teniendo en su origen, probablemente, el palacio de los walis moros, su trazo actual se debe a dos etapas de obras. La primera en el reinado de D. João I, inicio del siglo XV, responsable por el cuerpo central del edificio; la segunda en el reinado de D. Manuel I, al principio del siglo XVI, que le aumentó varios cuerpos y enriqueció, sobre todo, el interior del palacio, teniendo hoy la más significativa colección de mosaicos mudéjares del mundo. Relacionado com los periodos más significativos de la História de Portugal, nacimiento y caída del Império, por aquí pasaron las figuras más destacadas de las Artes y Letras nacionales. Son ejemplos Luís de Camões, Gil Vicente, João de Barros, Luísa Sigea, etc.

Además de ser escenario histórico, este Palacio también realiza conciertos de música clásica, recepciones oficiales y recreaciones de historia en vivo. Situado en el centro histórico. Pç. da República 2710-616 Sintra Tel. 351 21 910 68 40 Fax. 351 21 910 68 51 10h00 - 17h30 Las entradas se venden hasta 30 minutos antes de cerrar. Cierra: Miércoles.

Horarios y Precios


MONUMENTOS - MUSEOS - PARQUES

Palácio Nacional de Sintra Telf. 21 910 68 40 pnsintra@ippar.pt www.ippar.pt Palácio Nacional da Pena Telf. 21 910 53 40 pnpena@ippar.pt www.ippar.pt

HORÁRIOS

PREÇOS

10.00h - 17.30h Admisión de visitantes hasta las 17.00h

€ 4,00

Cierra los miércoles

16 septiembre - 30 junio: 10.00h - 17.30h* 01 julio - 15 septiembre: 10.00 - 19.00h*

€ 8,00 (incluye entrada en el

*Admisión de visitantes hasta 1h antes

Pa

Cierra los lunes

Palácio Nacional de Queluz 09.30h - 17.00h Telf. 21 434 38 60 Admisión de visitantes hasta las 16.30h pnqueluz@ippar.pt Cierra los martes www.ippar.pt

€ 4,00

Palácio de Monserrate Telf. 21 923 73 00 info@parquesdesintra.pt www.parquesdesintra.pt

10.00h; 11.00h; 15.00h; 16.00h 4 visitas guiadas Con previo contacto

Parque da Pena Parque de Monserrate Castelo dos Mouros Telf. 21 923 73 00 info@parquesdesintra.pt www.parquesdesintra.pt

01 noviembre - 30 abril: 09.30h - 18.00h* € 4,50 01 mayo - 14 junio: 09.00h - 19.00h* 15 junio - 15 septiembre: 09.00h - 20.00h* Visitas guiadas 16 septiembre - 31 octubre: 09.00h - 19.00h* Con previo contacto *Admisión de visitantes hasta 1h antes

Convento dos Capuchos Telf. 21 923 73 00 info@parquesdesintra.pt www.parquesdesintra.pt

01 noviembre - 29 febrero: 09.30 - 18.00h Admisión de visitantes hasta las 16.30h 01 marzo - 30 abril: 09.30h - 18.00h Admisión de visitantes hasta las 17.00h 01 mayo - 31 octubre: 09.00h - 19.00h Admisión de visitantes hasta las 18.00h

€ 4,50

febrero, marzo y octubre: 10.00h - 18.30h

€ 5,00

Palácio e Quinta da Regaleira Telf. 21 910 66 50

Admisión de visitantes hasta las 18.00h

€ 9,00 (incluye visita guiada en e Parque de Monserrate)

Visitas guiadas Con previo contacto


regaleira@mail.telepac.pt

abril - septiembre: 10.00h - 20.00h Admisión de visitantes hasta las 19.00h noviembre - enero: 10.00h - 17.30h Admisión de visitantes hasta las 17.00h

Sintra Museu de Arte 10.00h - 18.00h Moderna Telf. 21 924 81 70 Admisión de visitantes hasta las 17.30h museu@sintramodernart.com Cierra los lunes www.berardocollection.com Museu do Brinquedo Telf. 924 21 71 m.brinquedo@museu-dobrinquedo.pt www.museu-do-brinquedo.pt

10.00h - 18.00h Admisión de visitantes hasta las 17.30h

€ 3,00

€ 4,00

Cierra los lunes

Museu Arqueológico de Odrinhas

10.00h - 13.00h; 14.00h - 18.00h

Telf. 21 961 35 74

Admisión de visitantes hasta las 12.30h y 17.30h

geral@sintraquorum.pt www.cm-sintra.pt

Visitas guiadas: €10,00 Con previo contacto

€ 2,50

Cierra los lunes y los martes

Museu Ferreira de Castro 10.00h - 12.30h; 14.00h - 18.00h Gratuito Telf. 21 923 88 28 sab, dom, fest: 14.00h - 18.00h museu.fcastro@cm-sintra.pt Museu Anjos Teixeira Cierra los lunes Gratuito Telf. 21 923 88 27 museu.ateixeira@cm-sintra.pt Casa-Museu Leal da Câmara En los Museos Anjos Teixeira y Leal € 1,00 Telf. 21 916 43 03 da Câmara la admisión de visitantes se hace dphc@cm-sintra.pt www.cm-sintra.pt hasta 30m antes del cierre de puertas


Castelo dos Mouros Serpenteado entre dos cumbres de la Sierra de Sintra, el Castillo remonta al principio de la ocupación de la península por los Moros - siglo XVIII.Conquistado definitivamente, después de varias tentativas, por D. Afonso Henriques, en 1147, fue edificada la primera capilla cristiana del Concejo, dedicada a San Pedro de Penaferrim. En el periodo romántico, cerca de 1860, las murallas fueron restauradas bajo el control de D. Fernando II, que arboreció los espacios alredor, dando a las viejas ruinas medievales una nueva dignidad. Hay que destacar, la Cisterna Mora en el interior, y el llamado Torreão Real.

Situado a cerca de 3,5 km del centro histórico, en la Estrada da Pena. Horarios: De 1 Mayo a 14 Junio: 9H00 às 19H00 (última entrada às 18H00) De 15 Junio a 15 Septiembre: 9H00 às 20H00 (última entrada às 19H00) De 16 Septiembre a 31 Outubre: 9H00 às 19H00 (última entrada às 18H00) De 1 Noviembre a 30 Abril: 9H30 às 18H00 (última entrada às 17H00)


SETUBAL La ciudad de Setúbal está situada en la margen derecha de la desembocadura del Río Sado. Capital del distrito del mismo nombre, su economía ha estado ligada a su puerto y a una industria conservera de primer orden. La Baía de Setúbal acoge al visitante que no dejará de probar su afamado vino moscatel.

HISTORIA Diversos hallazgos parecen confirmar la presencia humana en la zona desde el Neolítico. Estas tierras fueron visitadas a lo largo de su historia por distintas civilizaciones. La ocupación romana se mantuvo desde el siglo I al siglo IV, se establecieron a ambos lados del río Sado y crearon un importante núcleo urbano conocido como Cetóbriga. Empieza entonces a surgir su principal actividad económica, la industria del salazón. Durante las invasiones bárbaras y la ocupación árabe el río dejó de ser navegable, lo que produjo un progresivo abandono de la zona. El río se convierte en un terreno pantanoso que se aprovecha para el cultivo del arroz. La población regresó a Setúbal tras la reconquista cristiana en el siglo XIII. En el año 1249 D. Paio Peres Correia le otorga su primer Foral y en 1343 D. Afonso IV delimita y rodea de murallas de la población. Los siglos XV y XVI son de crecimiento gracias al desarrollo de la industria y del comercio. La economía sigue dependiendo de la sal, la pesca, la agricultura y la industria conservera. Su puerto, uno de los más activos del país, recibe un gran impulso en la 'Época dos Descobrimentos'. En el año 1514 se reforma el Foral y en 1525 D. João III le otorga el título Notável Vila. En el siglo XIX se convierte en uno de los principales centros comerciales e industriales del país. En 1860 se le concede el título de Ciudad. Empieza a ser muy conocida por sus naranjas y mandarinas y por su delicioso vino moscatel.


RUTA TURISTICA Castelo de São Filipe - El Castelo de São Filipe es una fortaleza mandada construir a finales del siglo XVI por el rey Filipe I al ingeniero militar italiano Filipe Terzi. El proyecto fue finalizado, a consecuencia de la muerte de Filipe Terzi, por Leonardo Torreano en el año 1600. Se encuentra situado a un escaso kilómetro del centro de la ciudad y está bañado por el río Sado. Tiene forma de estrella de seis puntas con forma irregular. Es un bello ejemplo de arquitectura militar con altas murallas y explanadas defendidas por almenas. En el interior de la fortaleza se encuentra una capilla barroca totalmente revestida con azulejos del siglo XVIII y un conjunto de edificios, entre los que destaca la antigua residencia del gobernador. Actualmente convertido en posada permite disfrutar de una privilegiada panorámica de la ciudad, del río Sado, Tróia y la Serra da Arrábida. Capela da Fortaleza de São Filipe - La Capela da Fortaleza de São Filipe, como su nombre indica, se encuentra situada en el interior del recinto que forma la fortaleza. Es de estilo barroco y de una sola nave con torres campanario adosadas. Se encuentra totalmente revestida de azulejos azules y blancos del siglo XVIII que representan en sus paredes escenas de la vida de São Filipe, y escenas Marianas en su capilla mayor, obra de Policarpo Oliveira Bernardes. El acceso a la capilla se hace a través de un túnel cuyo arco superior está también decorado con azulejos. Muralhas - Las Muralhas de Setúbal fueron construidas en el siglo XIV para la defensa de la población de los ataques de los piratas del norte de África. Se conservan algunos restos, entre los que destacan un trozo de muralla en la Rua de Santa María, donde se encuentra un puesto de turismo, y en la Av. Todi una torre hexagonal y la Porta do Sol. Parque Natural da Arrábida - El Parque Natural da Arrábida, creado en el año 1976, tiene un área de más de 10.000 ha. que se extiende entre los ayuntamientos de Setúbal, Palmela y Sesimbra. Es un ejemplar único de vegetación mediterránea primitiva y su formación se remonta 180 millones de años. El parque está formado por diferentes sierras como la de los Gaiteiros, S. Luis, Louro, Risco São Francisco y la de Arrábida, que caen sobre el mar formado pequeñas playas. Durante muchos años fue un importante coto de caza donde habitaban lobos, jabalís, venados, etc. Han sido identificadas numerosas especies de plantas, aves, peces, etc. Todo el parque constituye un lugar de gran valor paisajístico y belleza natural. En los alrededores del parque se encuentra el Convento da Arrábida. Convento da Arrábida - El Convento da Arrábida fue fundado por los Franciscanos en el siglo XVI. Se encuentra situado en la Serra da Arrábida. Actualmente es propiedad de la Fundação Oriente y funciona como Centro de Conferencias. Forte da Arrábida - El Forte da Arrábida se encuentra situado en la Praia do Portinho da Arrábida y fue construido en el siglo XVII por el Marqués de Fronteira para la defensa de la población de los frecuentes ataques piratas. Actualmente alberga el Museu Oceanográfico, en donde se exhiben especies de fauna y flora del litoral de la Serra de Arrábida, y el Centro de Biología Marinha.


Mosteiro de Jesus - El Mosteiro de Jesús fue construido por el famoso arquitecto Boitaca a finales del siglo XV y se encuentra situado en la Praça Miguel Bombarda, lugar conocido como Largo de Jesús. De estilo gótico manuelino, en la actualidad alberga el Museu de la Ciudad. Fue reconstruido a consecuencia del terremoto del año 1755 y conserva de sus orígenes la fachada de la iglesia, el portal y sus amplios ventanales. Igreja do Antigo Mosteiro de Jesus - La Igreja do antigo Mosteiro de Jesús se encuentra situada en la Praça Miguel Bombarda, Rua Acácio Barradas. Fue levantada en el siglo XIV y su arquitectura es religiosa, combinando los estilos manuelino y manierista. Su interior es de tres naves separadas por arcos quebrados sobre altas columnas. Actualmente es sede del museo de Setúbal. Igreja de São Julião - Matriz - La Igreja de São Julião, Matriz de Setúbal, fue construida en la segunda mitad del siglo XIII y posteriormente reconstruida en los siglos XVI y XVIII a consecuencia de los terremotos sufridos en la zona. Se encuentra situada en la Praça de Bocage y es de estilo gótico con alteraciones manuelinas sufridas en sus reconstrucciones. Su planta es longitudinal y su interior es de tres naves de cinco tramos separadas por arcos con capiteles jónicos. Destaca en su interior una talla dorada y azulejos del siglo XVIII. Está considerada como una de las iglesias más antiguas de Setúbal. Museu de Arqueología e Etnografia de Setúbal - El Museu de Arqueología y Etnografía de Setúbal se encuentra situado en la Avenida Luisa Todi. En sus diferentes salas se exponen diversos objetos relacionados con la pesca, las salinas y utensilios agrícolas relacionados con el campo. Destaca en su interior una colección de importantes vestigios arqueológicos comprendidos desde el Paleolítico al Período Romano y las diferentes colecciones etnográficas, destacando la de trajes típicos de la región. Igreja de Santa Maria da Graça - La Igreja de Santa Maria da Graça, o Iglesia Catedral de Setúbal, fue construida en el siglo XVI sustituyendo a una pequeña iglesia de estilo romano gótico del siglo XIII. Es uno de los edificios más importantes de la población. Su interior es de tres naves divididas por doce columnas y tiene siete altares. Destacan en su interior los retablos en talla dorada de los siglos XVII y XVIII, y las pinturas al fresco del siglo XVII que decoran las columnas. Sus paredes laterales están revestidas con azulejos azules y blancos del siglo XVIII representando escenas de la vida de la Virgen. Igreja da Boa Hora - La Igreja da Boa Hora, también conocida como la Igreja dos Grilos, fue construida en el siglo XVI y se encuentra situada en la Praça do Quebedo. En sus orígenes fue sede de la Ordem dos Agostinhos Descalços, llamados Grilos. Las paredes del templo se encuentran revestidas de azulejos neoclásicos con escenas de la vida de Santo Agostinho. Casa de Bocage/Galeria Municipal de Artes Visuais - La Casa de Bocage es el lugar donde nació el 15 de abril de 1765 el conocido poeta. En el interior de la casa se expone permanentemente una exposición relacionada con el poeta y con la época en la que vivió. Desde el 5 de agosto de 1982, día en que se inauguró, es sede de la Galería Municipal de Artes Visuais, donde se exponen obras de diferentes autores, portugueses y extranjeros, de las artes plásticas.


Igreja de São Sebastião - La Igreja de São Sebastião se encuentra situada en el Largo de São Domingos y fue construida en el siglo XVI sobre una antigua ermita fundada a finales del siglo XV. Fue reconstruida en el siglo XVIII tras el terremoto sufrido en el año 1755. Su arquitectura combina los estilos manierista y pombalino. Su planta es de una sola nave con capilla mayor y destacan en su interior los altares de talla polícroma de estilo pombalino. Estátua de S. Francisco Xavier - La Estatua de São Francisco Xavier, patrón de la ciudad, se encuentra situada en el Jardim da Beira-Mar. El monumento tiene una altura de cuatro metros y está envuelto por un arco muy parecido al Arco do Triunfo. Fue inaugurada el 21 de abril del año 2001. Museu do Trabalho Michel Giacometti - El Museu do Trabalho Michel Giacometti se encuentra ubicado en una antigua fábrica de conservas de pescado, en el Largo Defensores da República. Fue fundado en el año 1987 y en él se exhibe la colección etnográfica Michel Giacometti y diferentes piezas relacionadas con los oficios tradicionales de la población, la pesca, la agricultura, la industria conservera y la construcción naval. Busto de Calafate - El Busto de Calafate se encuentra situado en el Jardim do Bonfim. Es una obra del escultor Castro Lobo realizada en bronce y mármol. Está dedicado a la memoria del poeta António Maria Eusebio, más conocido como Calafate o el Cantador de Setúbal. Fue inaugurado el 29 de diciembre de 1968. Igreja do Convento de São João - La Igreja do Convento de São Joao fue mandada construir en el siglo XVI por D. Jorge de Lencastre, hijo ilegítimo de D. Joao II. Se encuentra situado en la Rua Almeida Garrett, al norte de la ciudad. Es un edificio de una sola nave con tres altares en su interior. Destacan en su exterior el portal de estilo manuelino y en el interior los paneles de azulejos y pinturas del siglo XVII, típicos del barroco portugués. Reserva Natural do Estuario do Sado (R.N.E.S.) Reserva Natural do Estuário do Sado - La Reserva Natural do Estuario do Sado, creada en 1980, es una de las zonas húmedas más importantes de Portugal. Tiene un área de más de 23.000 ha. que se extiende por los municipios de Alcácer do Sal, Setúbal, Palmela y Grândola. En el lugar se observa una gran diversidad de elementos naturales, produciendo un paisaje único. Es una sucesión de mar, río, bancos de arena, lagunas de agua dulce, áreas agrícolas, arrozales, playas, dunas, etc. Destaca la Lagoa de Melides con cerca de 26 h., tiene en su interior pequeñas islas con vegetación hidrófila. Está considerada de gran valor ecológico por albergar una rica flora y fauna, típica de las zonas húmedas costeras. Están identificadas más de 200 especies.


CASCAIS Para unos es la Riviera Portuguesa, para otros es la Costa del Sol y los lugareños la conocen como La Marginal. Estamos en una costa de magníficas playas que se extienden desde Santo Amaro, a tan sólo quince kilómetros de Lisboa, hasta Guincho. Los palacetes románticos, las palmeras, las terrazas solariegas y el Casino de Estoril acompañan nuestros paseos al borde del mar que baña este litoral, impregnado de unas fabulosas temperaturas durante todo el año. Narra la historia que Cascais y Oeiras eran las primeras poblaciones que avistaban los navíos portugueses que entraban en el Tajo en la época de los Descubrimientos, con especias de la India y oro de Brasil. Además, las aguas curativas de la zona fueron destino de burgueses y hacendados desde el siglo XIX y Estoril, después de la Segunda Guerra Mundial, se convirtió en lugar de residencia de monarcas destronados. Por todo ello, hoy en día, la zona no ha perdido su glamour y su aire cosmopolita. Pero está al alcance de todos. Sin embargo, antes de llegar a Estoril hay que pasar por Oeiras. Hay gente que coge el tren en la lisboeta estación de Cais do Sodre, pero lo mejor para los “amantes” de la conducción es seguir la llamada “Carretera Marginal”, que va serpenteando junto al agua. Después de pasar por Paço de Arcos y encontrar la playa de Santo Amaro, llegamos a Oeiras, que puede parecer la hermana pobre de la costa pero que está cargada de atractivos. El palacio del Marqués de Pombal, el museo del Automóvil Antiguo y la Antigua Fábrica de Pólvora Negra merecen una visita. Saliendo de Oeiras, a escasos dos kilómetros, llegamos a Carcavelos, un pequeño pueblo que te invita a entrar en cualquiera de sus tascas para probar su generoso vino y un buen plato de centollos, lubinas, cachelos o sargos emparrillados. De vuelta a Oeiras y a la Marginal, antes de llegar a Parede nos damos un chapuzón en la playa de Carcavelos. Aquí encontramos la fortaleza de San Julián de la Barra, que marca el final del estuario del Tajo y que cruzaba su fuego con el fuerte del Bugio, enclavado en un islote al frente.


Siguiendo la línea de costa y dejando atrás otros fuertes militares, Estoril, a sólo 22 kilómetros de Lisboa, nos abre un amplio abanico de playas. Son pequeñas ensenadas, de aguas cálidas y terapéuticas, que están rodeadas de elegantes “villas” y palacetes. Entre todos los arenales, destaca especialmente el de Tamariz, que está situado frente a la alameda del famoso Casino de la ciudad. Inaugurado hace treinta años, el Casino de Estoril es el más grande de Europa. Alrededor de él se encuentran una infinidad de “villas”, envueltas por enormes jardines, sinónimos del lujo y del “arte de vivir” que rodea a Estoril. El Casal do Morgado es de visita obligatoria para apreciar cómo se fabrica artesanalmente azulejería portuguesa con técnicas antiguas. Los atractivos se repiten, las paradas son obligadas. El parque Palmela separa Estoril de Cascais, una ciudad que sigue siendo una meca del turismo y del surf, aunque no por ello ha perdido su encanto pescador. En las tabernas del puerto, aún se puede ver a los pescadores bebiendo un vaso de “bagaceiro”. Las playas de la Concepción, la Rainha y la Ribeira son las más famosas, aunque Cascais tampoco sería la misma sin su Marina, el faro de Santa Marta, la Torre de San Sebastián del antiguo palacio de los Condes de Castro Guimaraes y las murallas de la Ciudadela. Al doblar el faro de Santa Marta, llegamos a la Boca del Infierno, un cráter rocoso excavado en los acantilados en el que entra rugiendo el agua del mar. Dejada atrás la Boca, el faro de Guía ilumina los acantilados de la zona y custodia la Quinta da Marinha, una zona residencial de lujo. Comer al medio día unos percebes y disfrutar de un vino blanco frío tiene algo de rito... Siguiendo por la EN-247, el Cabo Raso nos lleva hasta la playa de Guincho, un escenario perfecto para las competiciones de windsurf. Desde aquí disfrutamos unas sensacionales vistas del Cabo de Roca y de la Sierra de Sintra, viendo cómo se mezclan la niebla y el silencio de la montaña con la luz y la animación del mar.


Cascais, un lugar de ensueño en Portugal.

Cascais, es una mezcla abigarrada de edificios de distintos tiempos históricos románico, medieval, renacentista, barroco y moderno-, de casas sencillas y palacios suntuosos. Su benévola climatología, de temperaturas suaves durante todo el año, han hecho de ella un destino ineludible en cualquier estación.

Gema Martínez. Gulliveria. Junio 2006.

Su origen data de la Cascais romana, por donde pasaron las huestes de Julio César, los árabes hasta la reconquista de Afonso Henriques en el siglo XII. Ya en el siglo XIV y de la mano de Pedro I, Cascais se independizó de Sintra. Una anécdota muy conocida de este rey es que contrajo matrimonio en secreto con la española Inés de Castro, en una época de gran tensión entre ambos países. Hoy yacen en el monasterio de Alcobaça bajo una lápida que reza "Hasta el Fin del Mundo". El núcleo urbano fue edificado en el siglo XVII, para proteger a la bahía, el cual creaba un cordón de artillería junto al Fuerte de Oitavos. Hoy el visitante, puede acudir al museo de artillería al aire libre y contemplar tanto Estoril como Lisboa, si el día es despejado. Son representativos de Cascais, su puerto, el Paseo Marítimo y sus monumentos tanto de arquitectura religiosa como civil. Entre los primeros, destaca la iglesia de la Asunción, que acoge pinturas de Malhoa y del Mestre de Lourinha, y unos valiosos muros azulejos de 1748. También reseñamos la capilla de Nuestra Señora de la Guía, con el portal manuelino y los azulejos del siglo XVII y XVIII, junto con la iglesia barroca de Nuestra Señora de los Navegantes de planta octogonal e interior decorado con mármol blanco, rosa y gris. Respecto a la arquitectura civil, destacamos la Torre de San Sebastián del antiguo palacio de los Condes de Castro Guimaraes, símbolos de Cascais, que alberga además una estupenda biblioteca, una colección de pinturas, muebles indoeuropeos, vestigios arqueológicos que datan de la Prehistoria...


Vista de la playa en Cascais, con el paseo marítimo al fondo. En el Largo 5 de Outubro, llaman la atención la estatua en bronce de Pedro I y el Ayuntamiento. Si bien, recorrer Cascais, supone percatarse de sus influencias árabes, en los alicatados, con los que se pintan azulejos a mano, como bien puede comprobarse en cada calle de la ciudad. No obstante, recomendamos la Cámara Municipal (Ayuntamiento), el antiguo palacio de los Condes de Guarda, que posee en su fachada formidables paneles del siglo XVIII y el parque de Gandarinha. También destacamos El Museo del Mar, una buena forma de acercarse al mundo marino portugués, el Centro Cultural, antaño convento y su majestuosa plaza de toros. Paseando por las calles de Cascais, se puede llegar hasta Estoril, municipios unidos a través de sus playas. Éstas fueron asiduas de las clases altas a finales del XIX, trufando la costa de maravillosos palacetes de ensueño.



LISBOA