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NOTA ACLARATORIA PARA ESTA EDICIÓN

Los primeros textos de Arno Stern, unos iniciales opúsculos escritos a finales de la década de los cincuenta, fueron traducidos al castellano y publicados por la editorial Kapelusz de Buenos Aires, al comienzo de los años sesenta. Tienen interés, diría arqueológico, pero Arno desearía que desaparecieran, pues debido al punto en el que se encontraba la reflexión sobre su actividad y al lenguaje empleado, confunden, desorientan y no posibilitan el conocimiento exacto de su trabajo. “La expresión” escrito en el año 1969 es su primer libro, en un sentido estricto. Y lo hace con todo el apasionamiento que inunda su vida. Han comenzado ya sus viajes por todo el mundo, al encuentro de poblaciones indígenas de culturas diversas, buscando respuestas a las preguntas que se hace sobre los dibujos de los niños. El taller, “Le Closlieu”, cumple veinte años y si bien su forma de trabajar es similar a cómo empezó, ahora comprende bien la trascendencia de lo que hace. Su conocimiento de “La Formulación”, aunque todavía no tiene este nombre, le abisma en el trabajo. Michelle, su mujer, esta embarazada de André y el día anterior a su nacimiento va a recibir como regalo el manuscrito original que deposita a los pies de su cama. Hay intuiciones que solo pueden expresarse poéticamente. Escrito con un estilo que en ocasiones roza lo lírico, destila amor y pasión. Y después de haberlo leído decenas de veces, lo sigo leyendo y me sigue entusiasmando. Para Arno, también tiene este libro un significado especial y en alguna ocasión me ha comentado la idea de reescribirlo de nuevo, pero tiene tantos proyectos, trabajo pendiente y nuevas ideas, que siempre queda relegada su revisión. Algunos términos empleados pueden confundir, pues aluden a conceptos que se ponen en cuestión. Así, habla de “arte infantil”, rechazando su pertenencia al “Arte” y negando también su carácter de “infantil” en el sentido de asunto menor y exclusivo de los niños. Utiliza el término “lenguaje plástico”, al tiempo que objeta que ese “lenguaje” esté al servicio de la comunicación, etc. Todavía habrá que esperar a la publicación de “Les enfants du Closlieu” para asistir a la aparición del vocabulario, que casi debe inventar y que ya va a acomodarse a los conceptos que maneja. Cuando se ha leído alguna de sus publicaciones posteriores o se ha asistido a una conferencia, se han visto imágenes y se pueden identificar los trazos que constituyen el código universal de la “Formulación”, no hay confusión posible. Entonces se comprende y disfruta plenamente este libro.


Agotado desde hace mucho tiempo, hemos considerado útil ponerlo al alcance de todos y así lo hacemos, cumpliendo con la condición que me ha sido impuesta por Arno de avisar que se trata de un libro muy viejo, con un vocabulario poco adecuado y una traducción que no podía prever la evolución posterior del lenguaje adecuándose y haciéndose preciso. Cumplida esa condición, aquí está, a vuestra disposición. Veremos si lo que dice, os parece que se ha quedado viejo. J. Miguel Castro



La expresion arno stern