Revista Rumbo

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acritica de los partidos y los politicos profesionales es tan vieja como los partidos mismos y es sustentada por 10 mas granado del pensamiento politico occidental. Para Hobbes, los partidos son facciones perniciosas, contrarias a la paz y a la seguridad ciudadanas. Rousseau, por su parte, considera al partido como una pandilla constitutiva de una voluntad particular opuesta a la soberana voluntad general, 10 que llevo al legislador trances a considerar el partido como fomentador del "espiritu de corporacion" que divide a los ciudadanos y al Estado. Max Weber, aunque por otras razones, es crftico de los partidos, en especial de los rasgos degenerativos de la vida publica _ monopolizada por los partidos, como 10 es tambien una corriente en el pensamiento politico italiano sumamente crftica de 10 que se conoce como "partidocracia" y que encabeza Norberto Bobbio. En la partidocracia, la lealtad del politico profesional es al partido y a su lider carismatico, siendo imposible arribar a ese ideal weberiano del funcionario publico que se abstiene de hacer polftica y se limita a administrar, pues la lealtad se paga con la moneda electoral que son los cargos piiblicos disefiados para el enriquecimiento de quienes ocupan dichas posiciones. En nuestro pais, uno de los mas acervos crfticos de los partidos y de los politicos profesionales ha sido Federico C. Alvarez para quien "Los politicos profesionales pueden clasificarse en esa categoria de amorales que Lino Ferrari llama 'delincuentes astutos y afortunados', cuyo oficio Los lleva a cometer diariamente un sinnumero de delitos, pero que, por su habilidad en el manejo de Los vicios y miserias del medio ambiente, Logran escapar de Las redes de La justicia represiva y salen triunfantes en La sociedad, envueltos en La aureola del efimero prestigio que derivan de su posicion artificial, admirados y aplaudidos por sus secuaces, temidos por sus adversarios y nunca censurados lo bastante por aquellos mismos que Los vituperan y desprecian ". La ideologfa trujillista hereda esa desconfianza hacia los partidos y los politicos, prevaleciente en gran parte del pensamiento liberal, y la recicla como base de la fundacion de un sistema de partido iinico, un partido por encima de los partidos, vehiculo articulador de la soberania y de la voluntad general encarnada en el Jefe: el Partido Dominicano.

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Sin juzgar la validez de estas crfticas a los partidos, 10 cierto es que, tal como afirmaba Madison en El Federalista, el partido es un mal necesario porque los remedios para evitar su existencia son peores que la enfermedad: impedir la libertad de asociacion (que es contrario a la democracia) 0 unificar las opiniones de los ciudadanos (imposible de a\canzar pues es contrario a la naturaleza humana). Es mas, la democracia constitucional no puede funcionar sin partidos y solo cabe limitar 0 controlar los efectos de su presencia en los sistemas politicos. Mas aun, la historia demuestra el rol esencial de los partidos en las transiciones democratic as y en la consolidacion de las democracias, asf como en la socializacion politi ca. El caso del Partido Revolucionario Dominicano, verdadera escuela de la democracia durante la decada de los 60 y 70, es prueba de esta asercion. Una de las paradojas de la cultura polftica dominicana es que, a pesar de la desconfianza que manifiestan los ciudadanos con respecto a los partidos, lit polftica y los polfticos, estes acuden masiva y religiosamente cada cuatro afios a votar por esos mismos partidos y polfticos a quienes se les achacan todos 10s males que nos aquejan. Esto revela que los partidos dominicanos siguen siendo todavfa los principales articuladores de intereses, por encima incluso de entidades como los sindicatos, que cuentan cada dia con menos asociados. Pero no nos engafiemos. Las palabras de Federico C. Alvarez respecto a los profesionales de la polftica pueden repetirse siete decadas despues sin caer en la exageracion. Por otro lado, crece la inconformidad de la gente respecto a la ausencia de democracia interna al interior de los partidos y de mecanismos transparentes de financiamiento de sus acti vidades. Surgen nuevos actores sociales y es claro que, sin una profunda reforma electoral, los partidos se convertiran -si ya no 10 son- en organismos autoreferenciales, que no tienen interes en representar a nadie que no sea a sf mismos, que solo estan interesados en su cormin perpetuacion, en el sostenimiento de un oligopolio partidario donde no hay competencia interpartidaria y donde se excluye como protagonistas a los nuevos sujetos sociales, a quienes despectivamente se les sefiala como la "auto y maL denominada sociedad civil" .•

Defensa de los partidos

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Rumbo

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DEL 5 AL 11 DE NOVIEMBRE

Por otro lado, crece la inconformidad de la gente respecto a la ausencia de democracia interna al interior de los partidos

y de mecanismos transparentes de financiamiento de sus actividades.

DE 1997


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