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MIS SUEÑOS, ILUSIONES, IMAGINACIONES, JUEGOS, DIVERSIONES, APRENDIZAJES, TRABAJOS , EDUCACIÓN, INSTRUCCIÓN, CULTURA Y, OTROS, POR LAS TIERRAS DE ALISTE. CON CENTRO EN TOLILLA DE ALISTE, DEPOSITARIO DE MI HISTORIA GENÉTICA. Por Simón KATON ÁLVAREZ Desde la computadora personal : PC / Ordenador de mesa, en el escritorio de mi Casa en el Barrio de Almagro de la ciudad de Buenos Aires, a una cuadra (manzana) al Norte de la Avenida de Rivadavia, y cuatro cuadras (manzanas) al Sur de la Avenida Corrientes; a unos 10.200 kilómetros al Suroeste de Tolilla de Aliste (donde nací) en el Hemisferio Sur: Latitud 34º-51´Sur y Longitud 57º-49´ Oeste, doy apertura parcial a mis “archivos de memoria”, que fueron acumulando vivencias, bien diversas, en los primeros 18 años de mi Vida. Pero antes de relatarlas, voy a situar con detalle toponímico los parajes donde ocurrieron la mayor parte de las mismas, aunque sé, que a la mayoría de mis lectores no les interesarán tales parajes, ni incluso mis vivencias en los mismos, dado que ya no cuento con casi testigos que hayan participado de las mismas, o las propias parecidas, por la rueda de la Vida y de la Muerte, y el adicional de la despoblación de la Comarca, a partir de los años 60 del siglo XX,


causada por el éxodo de la Comarca hacia los polos del desarrollo económico y social, derrumbando el quietismo ancestral de Aliste apegado a los pobres recursos de su Tierra. Pero tal descripción, para mí, es absolutamente indispensable, pues las vivencias sin sus entornos geográficos y naturales, quedarían huérfanas y sin norte, perdidas en el olvido de los tiempos. Y yo, sin ese entorno emocional, tampoco sentiría cercanos los placeres del relato, de manera que como escribo disfrutando los recuerdos, y la mayoría de mis neuronas han sido testigos de ellos, también tengo la obligación de alegrarlas y divertirlas, y de esta manera, el placer global es más completo (aparte de darle pistas costumbristas y geográficas a mis descendientes, si tienen la curiosidad de su lectura, que como todas las cosas, el tiempo las olvidará). Y allá vamos con los detalles de las toponimias, de mi Pueblo y de su término o territorio, enclavado entre las Rayas de los Cinco pueblos vecinos: Mellanes (Suroeste), Lober (Sur y Sureste), Rabanales (Oeste), Flores (Noreste) y Fradellos (Norte), todos apellidados de Aliste; que es la Comarca que tiene a la Villa de Alcañices como Capital, con marquesado del mismo nombre: Marqués de Alcañices, emparentado con otras importantes noblezas históricas privilegiadas, desde antes que España se unificara en 1492, y vinculado con posterioridad a los llamados Grandes de España.


La Comarca forma parte del Noroeste de la provincia de Zamora, de la hoy Comunidad de Castilla y León, y antes del Reino de León, teniendo su frontera más larga, con la provincia de Tras-os-Montes e Alto Douro, capital Bragança , Portugal. 01)-Descripción de las Casas de Tolilla de Aliste, sus calles, y su entorno: Las casas se cuentan – por costumbre – en sentido inverso de las agujas del reloj, conforme a los sorteos comunales, las vacadas, las borricadas, los quiñones, las eras, las bellotas, la leña y otros repartos comunitarios. Y las coordenadas del Pueblo son: Latitud Norte 41º44´.Longitud Oeste 6º-13´: 01-01)-Casa de la tía María Gelado y José Gago.// 01-02)-La tía María y el tío Andrés. Luego la Familia del tío Santos Casas.// 01-03)-La tía Catalinas Casas.// 01-04)-Santiago y María.// 01-05)-La tía Rita.// 0106)-Rafael y Lucía.// 01-07)-El tío Vicente Cruz y la tía Rafaela.// 0108)-La tía Vicenta y el tío Pablo Casas.// 01-09)-El tío Benito y la tía Catalina.// 01-10)-Mi tío Simón Casas.// 01-11)-La tía Ángela y el tío José Calvo.// 01-12)-El tío Juan y la tía Manuela.// 01-13)-El tío Daniel Alvarez.// 01-14)-La tía Luisa y el tío Pablo.// 01-15)-El abuelo Domingo y la abuela Toribia.// 01-16)-Agustín y Josefa (los taberneros).Luego los tíos Aquilino y Victorina. // 01-17)-Mi abuelo Simón.// 01-18)-María y Francisco. Nuestra Casa. // 01-19)-Jacinto y


Familia. // 01-20)-El tío Juan y la tía Martina. // 01-21)-La tía Lucía Casas. // 01-22)-La tía Rosa Gelado. // 01-23)-La tía Dolores y Familia. Luego Santos Casas y Valentina // 01-24)- Paula Fernández y tía Antonia. Luego la tía Antonia y el tío Agustino.// 01-25)-Florencio y Benita. // 01-26)-Anastasio y Claudia. // 01-27)- La casa del Maestro. Total 27 y la Escuela solitaria en las Praderas . 27 Casas de familia, aparte de portales, establos, cortejas-pocilgas, pajares y corrales intermedios, y casas de familia deshabitadas, con otro destino de depósito de granos, patatas, cebollas, paja, hierba, aperos y refugio de ovejas en invierno. El Pueblo (Tolilla), estaba trazado de casi Norte a Sur – de abajo hacia arriba – con un buen desnivel de arriba hacia abajo, por donde pasaba orillando el Río Mena. Su entorno era: Por el lado Norte el monte del Castro, luego entre el Castro y el Pueblo los dos brazos del Río Mena y las cortinas y huertas de riego, en su parte más ancha, desde los Llenaderos hasta las cortinas de Abajo el Castro. Por el Sur las Praderas de las Portillas: Fontaninas y el Campo (donde estaba la Escuela solitaria).Del lado Este, cortinas y negrillos. Los prados y cortinas de La Moral y de la Clementa; un sendero camino de la Fuente el Campo por entre las tierras de secano cerealeras, la Iglesia del Pueblo, con su Patrona Santa Inés, San Antonio y la Virgen María; San Ildefonso y San Fructuoso a los costados del Retablo del Altar; y


el Camino de rodera de la Corredera que va a Lober, quedando en la cercanía del mismo, el Cementerio, donde están enterrados la gran mayoría de los predecesores de mi generación hacia atrás, de todas las familias arraigadas como vecinos del Pueblo. Incluso muchos de mi generación o cercanías, con pocas diferencias de años. Por el Oeste, de abajo hacia arriba: Cortinas de Tras las Casas con sus negrillos (antes de la peste que acabó con ellos, la “grafiosis”). Por el Pueblo, cuando llovía, en especial durante los meses de invierno, pasaba el arroyo a cielo abierto denominado la Guadiana, que se alimentaba especialmente con las aguas que venían de las tierras del Ñal de la Cigüeña y las praderas de la Punta Arriba el Pueblo, más la de las cortinas del Este y el Oeste, dado que Tolilla se edificó en una hondonada, inclinada de Sur a Norte, y sus laterales longitudinales de Este y Oeste, aunque menos, también derivan las aguas hacia las calles del Pueblo. Ese arroyo aluvional (la Guadiana), que desembocaba en el Río Mena, todo el invierno traía agua, y muchas veces grandes cantidades; pero como el desnivel era grande, no solía producir daño alguno, al ir a parar el agua al Río (aunque cuando el Río venía crecido, la Guadiana rebalsaba agua hacia atrás, por las cercanía de la casa del tío Juan González y su pajar (luego a los años en éste construyó la Casa su hijo Angelito) . Desde hace años, ese arroyo de ocasión ha sido canalizado bajo superficie, y las


calles asfaltadas. Estas y otras mejoras (incluida la energía eléctricaluz), llegaron tarde, bastante después de 1951, año que viajé a la Argentina. En general el recorrido por el Pueblo de la Guadiana era por la Calle la Moral, la más corta; la más larga la Calle Real, es la larga y va de punta a punta del Pueblo. No obstante, en la Real, a pesar que la Guadiana casi no pasaba por ella, salvo en el tramo final cercano al Río, y el cruce en las cercanía del Pozo de Arriba, en el tramo que pasaba por el lado del prado del tío Vicente Cruz, frente al Nido de la Cigüeña en el Negrillo del Cabañal de los hermanos Álvarez y Álvarez (Marciano, Antolín, Celedonio, Domingo e Isaac), se formaban todos los inviernos “unas viejas” (fango movedizo, inestable, pegajoso y profundo), con las que había que tener cuidado de no pisarlas, ni personas ni animales (aunque los animales era difícil que las pisaran), pues si te descuidabas metías cholas, pies y piernas dentro de ese fango arcilloso y denso, que en el frío invierno, un descuido de esos traería consecuencias. Eso por ejemplo no sucedía en el cercano pueblo de Lober de Aliste, que está edificado en alto y escurría bien el agua, aunque sí era más frío que Tolilla, a pesar de la cercanía de 2,5 km. 02)-Toponimia del espacio terrenal o término territorial de Tolilla de Aliste.


Los parajes o toponimia de Tolilla, que fueron testigos de los recuerdos evocados (aparte de la Casa Solariega, sus dependencias, y los vínculos con los animales, de matanza, cría y renovación: Vacas, burras, gurriatos, cerdos, gallinas y otros. Aperos, enseres y otros comodines), voy a denominar el término rural del Pueblo, en franjas longitudinales - de acuerdo a los plegamientos geológicos – de la siguiente manera: De IDA, entre las Rayas de Mellanes y Flores de Aliste (de Suroeste a Noreste de unos 03 Km en línea recta), con cabecera en la Raya de Lober, y terminación en las Rayas de Rabanales y Fradellos de Aliste; de VUELTA, la cabecera en Rabanales y Fradellos y terminación en la Raya de Lober (unos 03,5 Km en línea recta), a la manera del “arado de las tierras”. En el caso de los cerros alargados – casi todos de Norte y Noroeste a Sur y Sureste -, primero se describe la solana (lado del sol) o lado Suroeste y luego su parte Noreste(o lado de sombra): 02-01)-Primera IDA. Desde la Marra de Lober, Tolilla y Mellanes, en las tierras del Campetón, la llanura de las tierras del Campetón, las Pirinquinas, debajo el Camino, encima el Camino, los inicios del arroyo de Urrieta el Espino, con su hilera de prados, la Cañada del Camino de Rodera de Lober a Mellanes, los prados hacia el Río Mena, la Ladera, la pradera y la fuente de Ferradales, otra cañada entre prados, en uno de los caminos de Rodera deTolilla a Mellanes, por el Camino


de la Peñona. Luego la Fuente de Urrieta el Espino, la Solana la Cumbre, hasta la hondonada de la Ribera del Molino Tubal del Río Mena, a su entrada desde Mellanes en término de Tolilla. Del otro lado del Río, la Fuente de Valdecarbayo y el arroyo del mismo nombre, receptor de las aguas del alto cerro de Mellanes y de la Majadona de Rabanales. La solana del monte de los Ferreros de Tolilla, con sus jarales y matas de robles, hasta la raya tangencial de Rabanales, con una Marra de Mellanes, Tolilla y Rabanales en común; una zona, de ahí hasta Valle la Marra y Cantos Blancos, donde había muchos encuentros, charlas y peleas, entre los muchachos vaqueros de Rabanales y Tolilla. También, en forma más pacífica, con los pastores de ovejas, aunque menos frecuentes. Entre los muchachos vaqueros, yo tuve una pelea en solitario con tres de Ranales, pues llevaba un palo de madera de una escoba de barrer (largo y duro para arrear las vacas), y me lo querían quitar, sí o sí. Yo siempre he sido en general muy pacífico, pero cuando me asistía la razón me potenciaba. El más prepotente y fuerte, vino con la intención de quitármelo a lo macho, y cuando intentó manotearlo, yo le di un fuerte golpe con el palo, en las costillas flotantes del lado izquierdo, y cayó al suelo muy dolorido y quieto por un gran rato. Luego se vinieron al humo los otros dos, y siguiendo el ejemplo de mi abuelo Simón, recordando su acción recién casado en Flores con la abuela Justina,


con un pastor bravucón de Fradellos, yo lo escuché con mucha atención cuando lo relató en su día, y al acercarse el primero con una vara de roble en alto con la intención de pegarme, le metí una patada rápida con la chola en la entrepierna, cayendo el muñeco al suelo; y ante este panorama, el tercero se escapó corriendo cruzando la Raya hacia sus vacas en el término de Rabanales. Los otros dos maltrechos y cabizbajos hicieron lo mismo, aunque a mí me temblaban las piernas por el riesgo que había corrido, pero en el fondo me sentía valiente y triunfador, ante el desafío provocador que yo nunca iniciaba, pero sí respondía ante esas prepotencias. Esto sucedió del lado de Tolilla, cuidando las vacas de mi abuelo Simón y las nuestras, allá por mediados de Septiembre de 1939, a un mes y días de mi cumpleaños Nº 11. Al final nunca supe quiénes eran ni como se llamaban los vaqueros de Rabanales, de edad parecida a la mía. Yo siempre tuve bastante fuerza, y en las luchas libres y boxeo era bueno, por la habilidad, flexibilidad y rapidez para actuar; nunca fui peleador, ni camorrero / camorrista / y/o pendenciero. Pero si me buscaban, tampoco esquivaba el desafío (a menos que hubiera mucho desequilibrio de fuerzas, en cuyo caso tampoco quería ¡suicidarme!). Y este es el caso del único incidente personal tenido con mis vecinos de los pueblos rayanos con el mío (Tolilla de Aliste).


En esta Raya con Mellanes, en sentido longitudinal de Suroeste a Oeste, es de destacar el Cerro macizo , alto y ancho, cuyas estribaciones de base marcan toda la Raya con Tolilla, de tal manera que desde el término de Tolilla, no se ve el pueblo de Mellanes. Tampoco el de Ceadea, que dista de Tolilla unos 8 kilómetros; a Ceadea sólo se lo ve – por la apertura de ese Cerro de Mellanes , que deja la gran hondonada de la garganta del Río Mena , casi cortada a pico –desde el Monte el Carqueisal-Carquejal de Tolilla, desde donde se veía un panorama general de casi todo Aliste, desde la cumbre del Sierro que va desde la Raya de Rabanales y Fradellos, hasta la Corona el Castro de Tolilla. En Aliste, después de la Sierra de la Culebra, que es el contrafuerte de la Comarca, y la reguladora del Río Aliste, que la recorre desde el principio, de la vecina Sanabria, hasta la de Alba, camino del Esla (afluente del Duero), ese macizo de Mellanes que se genera por los laterales del curso del Río Mena, con fuentes en Tola de Aliste, es el 2º más importante de la Zona de Aliste, aunque es casi en su totalidad labrable / laborable, y del lado de la solana de cara al Pueblo, es apto para cultivos de cereales y viñedos. Además de la protección que le da a Mellanes de los vientos del Norte y Noreste. Ahora damos la VUELTA, del lado de la sombra de los parajes precedentes del recorrido por la Raya de Mellanes, de la Raya de


Rabanales hacia la de Lober, a partir de la pradera de Valle la Marra, monte de Ferreros abajo, con más robles que del lado de la solana, en especial hacia la parte de la cumbre. Las hojas de los robles, eran comidas – sin mucho entusiasmo – por las vacas, aunque parece que le resultaban saludables y entretenidas. Por la base del monte de los Ferreros, cargado de jaras y matas de robles, a partir de las praderas de Rabanales y la de Tolilla de Cantos Blancos (zona llena de piedras cristalizadas y blancas), cursaba también el arroyo de los Corredíos / Correderos, que según la cantidad de lluvias caídas arrastraba bastante agua por invierno y primavera. Afluente del Río Mena, donde terminaba la azuda (azud) y pradera del Ancho, de la cual salía la calienda / canal que abastecía el Molino de Tolilla – el único molino del Pueblo que yo conocí en activo –, cercano al Pozo el Pontón y la pradera del Ejido. En ese arroyo de los Corredíos, se daban dos particularidades: La primera, la gran cantidad de sardas que venían del Río Mena en procura de las aguas del tramo bajo del Arroyo - allá por los primeros días de Febrero de cada año –, mucho más calientes que las del Río, y con más cantidad y calidad de alimentos, para el desove, lo que permitía pescar sardas a mansalva, inclusive con las propias manos, pues se juntaban cientos y cientos, en espacios reducidos, y en ese amontonamiento y concierto de perpetuación de la especie estaban como atontadas y sin percepción del peligro. Y fritas en la sartén – luego de destripadas y limpias – eran una exquisitez.


Esto se daba en casi todos los arroyos con agua más soleada y caliente que la del Río, en los tramos más cercanos al Mena (como el del Carrascal, en segundo lugar, aunque con menos cantidades de sardas). La segunda particularidad, era la enorme cantidad de Poleos que se desarrollaban en sus orillas, incluso en todo el lecho del Arroyo cuando ya tenía poca agua; una planta, de olor agradable, que en la Comarca no se tenía en cuenta, que ha demostrado en infusiones, sola o mezclada, ser buena en los malestares estomacales, de mucho uso en Argentina – vía las costumbres italianas –.Terminada la descripción del monte de los Ferreros, y el montículo del Cotorrón, que enmarcaban el arroyo de los Corredíos citado, y los prados de la Villosina; del otro lado del Río, estaba el lado de la sombra de la Cumbre, con extensión más llana a las tierras de la Vasca y los prados del mismo nombre, que llegaban a las tierras del Cotorro , las Cortinonas y las Lizaces. Y desde su cumbre, del lado de Mellanes, hasta las praderas de arriba el pueblo de Tolilla, se extendía la pradera comunal de las Fontaninas, con su Fuente y Poza, pradera de pastos vacunos (de la Vacada) que se conectaba con la de Ferradales del lado de la Solana, en los años de la Hoja de Arriba, la que se segaba los años pares. Luego vendrían las tierras del Ñal de la Cigüeña, sus vecinas intermedias entre éstas y las de la Ladera, las de los Pradicos y el Ramajal, para dar paso al Sierro las Corzas, con matas de robles, con un recodo de tierras, entre el Ramajal del


Campo, y el Camino de Rodera de Lober a Mellanes, ya especificado. Ese Sierro las Corzas, con una depresión en el arroyo de la Fuente Ferrada (la de Lober), el que pasa por el pueblo de Lober de Aliste, continúa en el término de ese Pueblo por el cerro que contiene las perforaciones de las Minas, cerca de la Fuente nominada. 02-02)-Volvemos del lado de Lober al de Rabanales, iniciando la descripción desde la Marra que está (o por lo menos estaba hace 65 años), a unos 50 metros de donde empezaba la pradera del Campo de Tolilla, como se dijo, en el Camino de Rodera de Lober a Mellanes donde está la Marra clavada en el suelo. Esta es la pradera más emblemática del Pueblo, con sus Carrascones y encinas grandes y añosas en el Camino de Rodera por el Remajal hacia Ceadea, y en sus partes centrales y funcionales revistaban cada año las Eras de las Trillas en verano, las siestas de las Vacadas en las cercanías de los Carrascones, la Peña el Campo (la más famosa y conocida de Tolilla, que era además un hito desafiante de valentía el subir por ella hasta la corona, como lo hacían las cabras), en sus estribaciones con la Majadica, que viniendo del lado de Lober, antes de la Majadica, llena de encinas y jaras por la parte de la solana, están las tierras labradas del Escobal del lado también de la Solana, y del lado de la sombra, desde la Raya de Lober, solía haber quiñones comunales y de sorteo sembrados de centeno. Y en esa parte de solana y en su base, había


dos caminos de Tolilla a Lober: Uno el de rodera que parte de la Iglesia de Tolilla por la Corredera, que cuando existía (hace muchos años que se cayó desmoronada con techos y paredes y en su lugar se instaló una gran Cruz recordatoria ) pasaba por las cercanía de una Ermita, que era común a los pueblos deTolilla y Lober, aunque la misma estaba en término de Tolilla, donde solían celebrarse Misas para los vecinos de ambos Pueblos, el Domingo de Ramos y las Pascuas de Resurrección, a las que yo todavía asistí alguna vez de chico / pequeño. El otro Camino, era un sendero peatonal que arrancaba en la cañada / caleja / calleja de Tolilla que daba acceso a carros y parejas de las cortinas de la Clementa y sus vecinas, y subiendo por la cortina de la Casa de mis Padrinos, Rafael y Lucía, por el Cotorro de la Fuente Ferrada de Tolilla, y pos esos quiñones nombrados (desde años cargados de jaras), el sendero se juntaba con el Camino de Rodera citado, a la altura de la nombrada Ermita. A la vera de ese camino, había varios prados: Uno del tío Benito MARTÍN, otro del tío Pablo CASAS y una cortina de la tía Paula FERNÁNDEZ ( la abuela de la tía Antonia GALLEGO), sembrada con hortalizas, pero de riego manual del Río Mena, del pozo de Vegamolino, donde en las cercanías había otra peña grande denominada la Peña de Vegamolino.Y cruzando el Río en diagonal, por la puente de piedra del Molino los Corderos, nos metemos en el


Cotorro de la Puente de abajo, donde en el recodo del Camino de Rodera de los ramales de Fradellos y de Flores (que se bifurcan a 150 metros más arriba) está la Peña San Marcos, el Carrilón de subida al Monte del Castro, el más alto del Pueblo, de la base a la corona, pero no el punto más alto del término del Pueblo sobre el nivel del mar, que está en el Sierro las Corzas ya nombrado, unos10-12 metros más alto que el Castro, según el agrimensor don Mario Molano Veguer, que de 1938 a 1940 hizo un relevamiento catastral del término de Tolilla (unos años antes había hecho el de Mellanes), comunal y particular. Pues bien, vaya la descripción del monte del Castro, con su abrupta solana Sur Sureste (mirando al Pueblo, o el Pueblo mirando al Castro), llena de jarales, piornos, escobas y muchas encinas añosas, sus Fonticas, y desde mis años niños, recuerdo que había unas cuevas donde los zorros tenían sus crías, que a la vez eran refugios de conejos –era el Monte una hábitat especial de conejos –, pues aparte tenían un buen sustento en las berzas, herrañas y otras hortalizas de las cortinas y huertas de la base del Castro, que solían visitar de noche y dejaban sus huellas. Además allá por noviembre de cada año, cuando las bellotas, las encinas eran refugio de las bandadas de pegas jardas, gritonas y peleadoras entre sí, como si pertenecieran – a imagen de los ciudadanos – a diferentes partidos políticos; y para los muchachos del pueblo, subir y bajar el Castro de la base a la corona


(desde donde se tenía un amplio panorama del Pueblo y de parte de la Comarca en su parte Norte, y se veían con más nitidez las estrellas y la vía láctea por las noches, que yo varias veces miré, primero cuando era pastor mi tío Agustino y yo le iba a llevar la cena, y años después como pastor del rebaño en el chiquero y la cabaña) y su bajada, mucho más rápida, de la corona a la base, era otro desafío para entrar en un mayor nivel de la “rapazada social de Tolilla”. Del Castro, Sierro del Castro atrás, hasta la Raya de Rabanales y Fradellos, vamos a describir sus solanas y sus sombras, con los valles más cercanos. Del lado de la Solana, por cuyos bajos corría el Camino de Rodera a Rabanales (hoy más o menos el curso de la precaria carretera entre ambos Pueblos), venía la pendiente de la Güera (Huera), y sus tierras circundantes, y la descarga del arroyo de Valdesanabria en el Mena, luego venía la pradera de las Llameras con su fuente, donde empezaba el prado de la familia del tío Juan González Salvador, para seguir las tierras de labranza aptas para centeno, hasta la zona de cantos Blancos, donde en la cima del Sierro, aparecía una franja de monte de jaras y carquejas, denominado Monte del Marqués, por donde cruzaba el Camino de Rodera de Flores a Rabanales. Desde su base de las Llameras nombradas, comenzaba la franja de pradera denominada Valdesanabria, que se interrumpía a la altura de nuestro prado, del mismo nombre, para aparecer medio de


soslayo la pradera de Cantos Blancos, algo más arriba. Y es de señalar, que en esa zona del Sierro: Cantos Blancos, Monte el Marqués, y el Carqueisal, era el lugar donde más anidaban los Pernileros (burhinus oedicnemus, alcaraván común, pernilero, canillas hinchadas,etc), aves pardas, grandes y gritonas, que ponían hasta tres (3-4) huevos, en un revolcadero mimetizados con la tierra, que eran más grandes que los de las gallinas; además cambiaban de revolcadero con facilidad, en las propias cercanías, trasladando los huevos del otro nido al nuevo. Eran aves muy desconfiadas y astutas, de gran vista y oído, de muchas precauciones preventivas. Yo nunca pude tener ningún pernilero en la mano, ni grande ni pequeño, aunque algunas pocas veces sí encontré algún nido. Se llamaban de común Pernileros porque emitían una especie de canto ¡Pernilll ! ¡Pernill !¡Pernill…! Cuando comenzaba la carrera para levantar el pesado vuelo, dado que eran aves grandes pero pesadas ( y de gran resistencia) para iniciar el vuelo, ayudados por sus largas y fuertes patas. Haciendo el mismo recorrido desde el Castro, pero del lado de su sombra y sus bases más llanas hacía el Norte Noreste, desde la Puente de Abajo y la Peña de San Marcos, con la desembocadura del arroyo del Carrascal, que empezaba a gestarse en los límites de la Raya con Fradellos, y era el de mayor caudal de agua en invierno y la


más templada, por la gran superficie pluvial recolectora y soleada, la gran mayoría en término de Tolilla, pues del término de Fradellos y Flores (de éste fluían las del arroyo de las Jaras, que parte iba por término de Tolilla, pero desembocaba en el Río Mena, en término de Flores-Lober) sólo fluían unas superficies muy pequeñas a este arroyo del Carrascal. En este lateral de la sombra del Sierro el Castro, desde la Ribera izquierda del Río Mena – mirando el curso de las agua del Río hacia su desembocadura en el Aliste, en las cercanías de Gallegos del Río –, voy a incluir la porción de término de una parte del Carrascal, que empalma (hacia la Raya de Fradellos), con el monte de Entre los Prados, y la retahíla de sus prados laterales: Los de las barrancas del Carrilón de subida al Castro, que empezaban con uno del tío Antonio Pérez de Lober, luego venía uno del tío Vicente Cruz, uno de mi tía Victorina, el de mi abuelo del Carrilón, el del tío Pablo Casas y el nuestro, el último de esa serie, que lateralizaban el Camino de Rodera a Fradellos. Y, luego, el grande de tras del Castro de la herencia de mi bisabuelo Domingo Álvarez (que originó algún hecho desgraciado de venganza familiar, con la llegada de la Guerra de España del 36), y otro adosado al anterior, del tío Juan González Salvador. La otra hilera de los prados del Carrascal – por donde cursaba el arroyo del mismo nombre referido -, comenzaba con uno de mi abuelo Simón, con cabecera en el Camino de Rodera a Flores, que era un paso entre prados; luego venía el de nuestro Primo Domingo


Casas, con su poza honda de caída de agua del Arroyo por el desnivel, y varios más hacia el lado de la Pradera de Pielamula, quedando en solitario uno llamado el Redondo, por su pared circular, del tío Juan González Salvador. Y un poco más arriba, se iniciaba una ristra de prados, quizá la más importante de Tolilla: El del tío Benito Martín, el Nuevo y grande del tío Juan González Salvador, el nuestro de los Urrieta los Chiqueros el prado más grande de nuestra propiedad, vecino a uno de nuestro tío Simón Casas. Entre este nuestro y otro de nuestro tío Simón Casas, de la línea de prados que seguía hasta Pielamula y Urrireta el Agua, había una cañada de paso para carros, y más arriba hacia Fradellos, otra cañada de paso carrero entre Pielamula y las tierras labradas del rincón de Urrieta los Chiqueros y Urrieta el Agua, cada una de las Urrietas con sendos manantiales de agua permanente : Dos la de los Chiqueros (que se secaron en la sequía de 1945, luego en el 46 una de las fuentes reapareció ) y una la de Urrieta el Agua. En esta Urrieta nosotros teníamos dos prados, y una llamera en la pradera de la Fuente, de siega a guadaña, cuando la Hoja de Siega era la de Abajo, en años impares. En cuanto a las tierras de labranza – todas de secano como eran las destinadas a cereales –, el Sierro del Castro en su recorrido hacia el Norte Noreste (las Rayas de Fradellos), o el lugar de sombra, se


componía de estos tramos: Tras del Castro, Urrieta los Chiqueros. Urrieta el Agua, y las de la llanura de Majada el Camino , entre el Carqjueisal – Monte el Marqués y la pradera de Pielamula, la mayor de la llamada Hoja de Abajo, que era pastizal de la Vacada en Junio y Julio en los años impares como se dijo, y de ovejas desde mediados de Agosto, hasta la sementera de Octubre del siguiente año. Los confines de esta pradera, llegaban hasta la Fuente de Majada el Camino, por donde pasaba el Camino de Rodera de Flores a Rabanales. El de Tolilla a Fradellos, también pasaba por Pielamula, pero algo más abajo en el final de la parte ancha de la misma, al terminar las paredes de unas cortinas y prados laterales del lado derecho, mirando en dirección a Fradellos. 02-03) -Y aquí damos la última VUELTA camino la Raya de Lober, describiendo la última franja de toponimia del término de Tolilla de Aliste, un lateral más corto que el vecino al término de Mellanes de Aliste (por donde empezamos las denominaciones de los parajes). Empezamos por las Tierras de la Urretona, las de los Carrapitales ( de Carrapitos, una especie de carrasca y sus matas, de la familia de las encinas, que en general se quedan en matojos sin llegar a ser las históricas encinas grandes y añosas), las de Pielamula , los Campetes ( y su pradera vecina comunal de pastoreo abierto, con alguna fuente primaveral, salpicada por varios prados, algunos de los Campetes y


otros los de las Jaras, por los que pasa el arroyo del mismo nombre, atravesado por una cañada entre prados, que da paso al Camino a Flores de Aliste, arroyo que es casi Raya entre Flores y Tolilla, que en la parte baja sobre el Mena ya es Raya de Flores y Lober). A la pradera de los Campetes, le siguen las del Picón, con sus tierras emparedadas, con portillos caídos por el tiempo, que las convirtieron en pastoreo público abierto, que en su día habrían sido cerradas, y tratadas como cortinas con siembra de cebada, berzas, garbanzos y muelas-almortas, o algo así. Y este valle estrecho entre jarales, carrapitos y encinas jóvenes, con un sendero peatonal camino a Gallegos del Río – con cañada al paso –, llegaba hasta los confines del Río Mena en sus límites con la entrada del mismo en territorio de Lober, entrada que lo hacía en una hilera de prados, camino de su encuentro con el Río Aliste, unos kilómetros más abajo, en término de Gallegos del Río. Que como dice Jorge Manrique en la parte pertinente a la Memoria de su Padre…Es el morir:

““ (III)…Nuestra vida son los ríos / que van a dar en el mar / que es el morir ; / allí van los señoríos / derechos a se acabar y consumir ; / allí, los ríos caudales , / allí los otros , medianos, y más chicos ; / allegados son iguales , / los que viven por sus manos y los ricos…””


En la última azuda del Río, rayana con territorio de Lober, se daban unas espadañas muy especiales, que tenían un tallo, que seco y duro, se usaba como varilla para tirar los cohetes. Era el único lugar del Río, a su paso por la Ribera de Tolilla, donde crecían ese tipo de espadañas de varilla cohetera. 02-04)-Para concluir el relato, voy a escribir estos recuerdos: 02-04-01)-Toponimia del curso del Río Mena a su paso por Tolilla: Para empezar, dejo constancia que toda la Ribera del Río estaba bordeada en su totalidad por las hileras de Alisos, de enormes raizadas, parte de ellas en la tierra y otra gran parte bebiendo agua del Río, de hojas verdes, tupidas y gruesas, de sombra muy fresca e insalubre, que mantenía al agua arremansada y de profundidad en las azudas, mucho más fresca. Eran de madera dura, y corteza llena de tanino, que años ha – yo todavía conocí de niño el procedimiento –, se utilizaba en el teñido de las lanas y los paños pardos a negro, con aquellas piedras de tinte disueltas en agua caliente, a cuya cocción se le agregaban las cortezas de Aliso para la mejor fijación del tinte negro. También el macizo entero y redondo del Aliso de tamaño adecuado, se usaba de común en Tolilla, como viga en las cocinas, encastrado en las paredes por sus puntas, para colgar la Cadena forjada del LLAR, en cuyo gancho regulador se colgaban las calderas y calderos de cobre, encima de la lumbre, para hacerle la comida a los


cerdos, calentar el agua en cantidad para fregar y lavar utensilios de cocina, y otros menesteres, como por ejemplo (lo recuerdo en este momento), asar las castañas en una lata grande de sardinas colgada del Llar, agujereada con pequeños agujeros en su base para que el calor de las llamas penetrara , y tapadas las castañas en la lata con unas hojas de berzas para humectarlas y reducir las explosiones de las mismas, dado que dentro de ellas (de las castañas) se formaba vapor con el calor de la lumbre y explotaban con variedad de estruendos, pero las hojas de berza las contenían dentro de la lata hasta que estuvieran asadas y listas para comer calientes ¡ Un manjar…!

Y como las castañas se mezclaron con los Alisos y el Río, vamos a seguir el curso del agua y la ribera: La entrada del Río en el término de Tolilla, lo hacía por una vieja represa en la Raya con Mellanes, que en sus lejanos días su canal o calienda abastecía el Molino Tubal, cuyas huellas en las praderas de la Ribera, en mis años jóvenes todavía eran visibles. El curso de los pozos y remansos de ese trozo de Río, hasta que empezara la Azuda (azud) bordeada por las praderas del Ancho y de encima la Azuda, unos metros más abajo de la Puente de piedra de paso por el Río hacia los Ferreros, era pródigo en la pesca temprana de cangrejos – los tradicionales de Aliste, tipo langosta en miniatura de color verdoso


oscuro y de sabores inigualables – con cangrejeras cebadas, en mis tiempos de infancia y primera adolescencia .En la Azuda, de mayor profundidad y agua más fría, había muchos barbos de excelente tamaño, pero con caña nunca pude pescar ninguno, aunque sí se acercaban al cebo, pero no lo picaban. Había que usar red de mallas adecuada, con plomos en la base y flotadores de corcho, e irlos arrinconando hasta que cercados quedaran enganchados en la red, habilidades que desempeñaban muy bien – eran tenedores de la red y expertos –, mi tío político Simón CASAS, y su hijo, nuestro primo hermano Domingo CASAS, a quien yo acompañé, como escudero, en varias oportunidades. Para esta pesca de barbos, era especial el Pozo el Pontón, que más adelante será mencionado. Del lado derecho de la azuda, mirando Río Abajo, estaban las cortinas de secano de Encima la Azuda, y de ella salía el canal o calienda que abastecía de agua al Molino harinero de Tolilla, calienda que tenía un paso de puente de piedra, a la altura de la cortina / huerta con la noria del tío Juan González Salvador, en la zona ribereña de Entre las Aguas, que estaba entre la calienda del Molino y el curso del Río (Mena), zona poblada de chopos de grosor y altura, en llatas / parcelas estrechas particulares, que eran verdaderas alamedas, donde las oropéndolas colgaban sus nidos, como cestas, en las puntas de la ramas bamboleantes con el viento. En el Río, para su


cruce hacia la Ribera, del lado de las cortinas y huertas del Alisón, había otra puente de piedra, que eran piezas enteras y alargadas asentadas sobre pilares también de piedra. Luego venía otra azuda, que tenía la base de la represa en el Río a la altura del Molino, y embalsaba el agua casi hasta la puente del Alisón referida, bordeada y bordada por los Alisos, donde en los meses de mitad de Junio y todo Julio, se hacían excelentes pescas de cangrejos con las cangrejeras al mantenerse el agua más fresca y saludable; del lado izquierdo del Río – mirando aguas abajo – estaban el Camino a Rabanales, el prado nuestro de San Antonio con el Manzano, y las huertas y cortinas de la Güera. Algo más abajo la Puente carretera de Arriba; a continuación en Pozo el Pontón (muy apto para nadar, y en la primavera: Mayo y Junio, para pescar anguilas con las cuerdas de media docena de anzuelos cada una cebados con sardas. Yo pescaba algunas todos los años) y la Azuda de la Juncal, con pradera ribereña del mismo nombre a la izquierda, y con cortinas y huertas, también de la Juncal del mismo lado izquierdo. Del lado Derecho, las praderas y los huertos del Ejido. El nuestro, plantado con chopos espléndidos. Al final de ese Ejido, de esa represa de la Juncal, salía el brazo del Río hacia la parte de Abajo del pueblo de Tolilla, con la Calzada de Arriba lateral al Río: Los Llenaderos, los Lavaderos y los Huertos, con las Praderas y las huertas de las Cruces, hasta juntarse con el brazo principal del Río en el Espadañal, el que venía del brazo de la Caleja, derivado de la


Azuda del Pradote (prolífica en cangrejos de Abril a Junio con cangrejeras), sus patatales del Pradote, sus cortinas en la base del Castro , y todo ese núcleo de huertas entre los dos brazos del Mena, de la Juncal al Espadañal, de patatales, legumbres , berzas y otras hortalizas y verduras para el consumo de personas y animales .El paso del Pueblo por esos brazos del Río, tenía dos puentes de piedra: Uno sobre el canal de riego (regadera), cercana al cabañal externo del tío Juan González, que iba a los Linares y los huertos de la Puente carretera de Abajo, donde empezaba la Calzada de Abajo lateralizando al Río; el otro para el paso del Río camino la pradera de los Lavaderos, que daba paso también a la Cañada / Caleja entre huertas, para pasar el brazo principal del Río por otra puente de piedra, al Castro y a las huertas del Prado Curato, llamada la Puente de la Caleja. Antes de los Llenaderos, encima de su curso de agua, había otra puente de paso peatonal de una laja alargada, que daba paso – medio a los saltos por encima de las piedras sobresalidas – hacia la pradera de las Cruces, y con unos pontones unitarios clavados en el suelo en forma vertical, también se pasaba a la pradera y huertas que tenían paredes de entrada por esa pradera de los Lavaderos, en la parte de arriba. Y Río abajo, venían del lado derecho los huertines y huertos de la Puente de Abajo en línea. Y linderos con estos, del lado de la


Corredera / Cementerio camino de Rodera a Lober, estaban las huertas de los Linares, y más arriba en la barranca lar cortinas de la Palomara. En el Río, frente a los Linares, los pozos se llamaban los de la Puente de Abajo y de los Linares. Del lado izquierdo del Río, venía algún prado y unas pocas huertas en la zona de la desembocadura del arroyo del Carrascal, aparte de la Huerta del Cura, que estaba al final, cercana a la puente peatonal de lajas alargadas de Vega el Molino. Todo este lote de huertas, y las predecesoras del Prado Curato, se regaban con un canal / regadera que partía de la Azuda del Pradote / la Caleja, cuando había agua ¡Claro!. Algo más abajo, estaba la zona del Molino los Corderos, y un lote de huertas, que se regaban con una larga regadera que venía por la parte externa de los Huertos de la Puente de Abajo, que perdía agua en el largo camino y por tanto presión de empuje hidráulico, aunque por ejemplo, la del tío Benito Martín, en ese complejo de huertas entre el Río y el Camino a Lober, primero tuvo un cigüeño para riego ( que había armado en un pozo pequeño Teodoro MARTÍN, allá por los años 30, cuando su padre, el tío Benito estaba en Argentina) , y luego, años después, instalaron una noria tradicional con fuerza motriz de BURRO dando vueltas en la plataforma circular, tirando del travesaño que movía mecánicamente la noria, que volcaba sus cangilones de agua sobre el depósito de caída, que distribuía la regadera interna de la


huerta, que cruzaba tangencialmente a todos los surcos cóncavos, por donde corría el agua a los lados de las hortalizas, especialmente las patatas / papas. Esta zona del Río, como la de la Caleja , la azuda de la Calzada de Arriba, y el Molino Tubal, eran abundantes en cangrejos de cangrejeras, especialmente en Abril y Mayo, cuando abundaban las tormentas eléctricas ruidosas, dado que los mismos salían de sus cuevas desesperados en busca de los cebos de las cangrejeras. Y finalmente, del lado izquierdo del Río, finalizaban las cortinas de Vega el Molino, con algún prado al final, para casi estrecharse totalmente la Ribera del Mena, entre los quebrados y peñascosos cerros engarzados de jaras y matas carrascosas hasta su ingreso en territorio de Lober, donde se abría un recodo de prados, por donde el Río giraba en arco semicircular, obligado por la maciza presencia de uno de los altos cerros de Flores de Aliste. 02-04-02)-Aves y pájaros habituales en los Pueblos y Tierras de Aliste. Sin distinción entre emigrantes y permanentes, voy a intentar la denominación: Grandes aves: Águila negra, águila parda, buitres carroñeros o quebrantahuesos (al parecer los tres anidaban en las profundas gargantas formadas de peñascos por las que se emboscaba, desde


Pino del Oro, y más precisamente desde la zona del Castro de Alcañices el Río Duero, donde tenían su hábitat de protección natural).Cigüeñas tradicionales, Pernileros, cuclillos / cucos, golondrinas, vencejos, abubillas, cogujadas, jilgueros, negrilleros, ruiseñores, oropéndolas, pinzones, mirlos, lechuzas, mochuelos, martín pescador pequeño mediano y grande (familia de los Alcedines) y otros (aves /pájaros migratorios). Perdices, codornices, palomas torcaces, tórtolas, tordos, pardales /gorriones, azores / halcones, pollas del agua, pegas tradicionales (urracas, pica pica), pegas jardas, cuervos o grajos, y otros de permanencia estable. Era común ver pasar bandadas de patos silvestres hacia el Norte, lo mismo que las grullas, cuando iba llegando las primaveras, y la vuelta de las mismas cuando avanzaba el otoño. Yo el cancionero de los pájaros lo recuerdo bien, pero muy especialmente el de los ruiseñores, por encima de todos los demás. Luego sitúo los trinos de los mirlos, para dar paso después a los del jilguero macho. Sin duda los tres, sabían cantarle a la reproducción y a la Vida, y escucharlos con atención, producían en la intimidad un placer inenarrable. En Argentina, yo no he escuchado a ninguno de los tres. Aunque claro, si los hubiera – que no lo sé –, es natural que no van ni anidar ni a cantar en los núcleos urbanos de la ciudad de Buenos Aires, ni del Gran Buenos Aires, pero tampoco los he visto ni


escuchado en las arboledas y praderas del Club de Campo. Lo que sí hace la calandria, que anida y canta en las zonas urbanas, pájaro que yo no conocí ni escuche en Aliste y abunda en Argentina, en las zonas urbanas.

02-04-02)-Animales silvestres que andaban por las tierras de Aliste: Aunque yo no los he visto, en mis viajes he escuchado que por Aliste (en concreto en Tolilla) ha vuelto parte de la fauna que alguna vez sería histórica, tales como los jabalíes, jinetas, garduñas y otros. Pero claro, me estoy refiriendo a Tolilla y los pueblos del entorno, no a los enclavados en los alrededores de la Sierra de la Culebra, que siempre ha ofrecido más y mejores refugios a la “fauna silvestre”. El animal más representativo ( y temido) de mis tiempos era el lobo, y naturalmente el zorro – no por el miedo que inspirara, sino por las zorrerías que solían contarse desde las fabulas Esopo -, que me consta, por haber vivido algunas, que también hacía de las suyas, sobre todo con algún cordero distraído fuera del rebaño, o con alguna oveja que se quedara por ahí enzarzada en solitario en las lejanías, en el silencio solitario, o en la nocturnidad a distancia, lejos de perros, pastores y rebaños. Teniendo en primera instancia como bocados de


preferencia chupar la sangre de la arteria carótida y comerse la tripa el culo, con alto nivel de grasa ¿Que el zorro en Tolilla se haya comido alguna gallina? No tuve noticia alguna en mis años de vecino. En el orden de pequeños roedores, los ratones caseros hacían sus fiestas, y los del campo, que en mis tiempos no eran comunes, no representaban peligro. Tampoco causaban problemas, en esos años habría pocas, las ratas, más vinculadas a los desperdicios y recorridos cloacales urbanos, que a los pueblos y sus términos agrícolas, donde en los hechos no había desperdicios sobrantes, dado que gatos y perros los apuraban. Los topos, tampoco producían mayor daño, haciendo túneles bajo tierra en la búsqueda de alimentos y sus reproducciones. Luego estaban los animales de caza: conejos y liebres, muy estimados y perseguidos por los cazadores de escopeta; nutrias se veía alguna de vez en cuando en la orillas del Río, aunque eran perseguidas por el valor de la piel .Con alguna frecuencia se veían las comadrejas, flexibles, alargadas, astutas y rápidas por alguna pared, colándose por entre los huecos de las piedras; y recuerdo también de niño haber visto una jineta meterse en un hueco de encina. Aparte quedaban los reptiles: Lagartos (inofensivos); culebras de agua y tierra, repugnantes pero inofensivas; los culebrones, entre 1,60-1,80 y hasta 2 metros de largo, que mayormente no eran agresivos, peso sabían defenderse si uno se interponía en su camino al escondite, y también metían miedo y


escalofríos de rechazo, siendo conveniente y efectivo, darle con un palo duro un buen golpe seco y atravesado en el espinazo lo más cerca posible de la cabeza, dado que al romperse la espina dorsal, todo el resto del cuerpo quedaba inmóvil y no podía arrastrase de ninguna manera por la falta de locomoción oscilante con todo el cuerpo a partir de la cabeza, aunque su mordedura sería dolorosa, no inyectaba veneno peligroso para los humanos. Otra cosa eran las víboras, que en el término de Tolilla, eran escasas, pero de tanto en tanto aparecía alguna (de tamaño pequeño, y menos peligroso su veneno) de las llamadas de “coral”, por tener sartas tipo coral, de colores azules, verdes y rojos a lo largo del cuerpo. Por otro lados abundaban los escorpiones en las laderas soleadas y pedregosas del término: Por ejemplo , en las barrancas del Carrilón y el Castro, a nivel de la circunvalación del Camino de rodera de la base del Castro, desde la entrada (o salida) por la Caleja de la Güera, hasta la salida(o entrada) del lado de la Puente de Abajo, aunque no eran grandes, y por tanto menos peligrosos que los más desarrollados en zonas más cálidas, que sí tienen un potente veneno. También abundaban las arañas de muchos tipos, entre ellas las que hacían sus cuevas en el suelo en profundidad, y muchas veces si se le metía por el agujero una paja de centeno, la apresaban con las mandíbulas, y con un tirón seco y rápido salía la araña a la superficie, de aspecto peludo, grande y agresivo. De la misma manera salían si se le llenaba la cueva de


agua con rapidez, cuevas muy comunes en los rastrojos de las tierras de cereales segadas, que se veían a simple vista. En otro orden de cosas, también era muy divertido el canto sostenido de un tipo de grillos que abundaban en primavera y hacían sus cuevas en el suelo en las praderas, en su parte más alta y menos húmeda. Y como eran muchos, se mandaban unas serenatas espectaculares en las praderas, al lado de las bocas de sus cuevas, que cesaba en las cercanías cuando uno se iba arrimando a su agujero de cantorzumbador y largo aguante, que se comunicaban entre sí en quién sabe en qué idioma, aunque es posible que fuera en el de la búsqueda de pareja para el apareamiento y el instinto de la reproducción de la especie. Mención aparte, eran los insectos amantes de la sangre humana, como por ejemplo las pulgas (los piojos en la Comarca eran casi desconocidos; las chinches que se escondían en las camas de madera , en los huecos de las de hierro o entre los jergones, que salían de su letargo, en cuando la luz daba paso a la oscuridad de la noche, que se combatían con plumas largas de gallinas, mojadas en querosén (petróleo), y metidas en los intersticios de las maderas o hierros de las camas, pues la succión de las chinches eran molestas y alérgicas, dejando tremendos rosetones colorados, y exigentes al rascado profundo.


De tanto en tanto aparecían los ruidos de los motores de los mosquitos, más zumbadores a la madrugada, que aparte de picar con saña, muchas veces zumbaban alrededor de los oídos que daba la sensación que querían meterse en ellos, y hubo caso que lo hicieron, como por ejemplo una noche en uno de los de mi hermano Paco, que lo asustó enormemente, aunque el mosquito muriera. Y si hablemos de los famosos y molestísimos cínfanos, que aunque invisibles, a la salida del Sol y luego de su puesta, eran verdaderamente insoportables, y las picazones y los rascados producían verdadera histeria. 02-04-03)-Despedida del presente, y de cómo imaginé y soñé mi Mundo, con sufrimientos y alegrías, voluntad, tenacidad y esfuerzos, que sin duda formaron la base de mi personalidad – no sé si buena, regular o mala, pero es la mía –, durante los primeros 18 años que viví por Aliste. En especial en Tolilla de Aliste, donde nací, y a donde pertenecen mis orígenes: En primer lugar, agradezco a mi Familia nuclear y ampliada. Luego a la Escuela y a casi todos sus Maestros, y finalmente a mí, en lo que me toca, que entre imaginaciones y sueños, fui formando un “mundo” de expectativas y deseos, más allá de la “histórica gleba” del alistano esclavo – voluntario y resignado– de su Tierra. Y para ello, intuía, que esa liberación, sólo llegaría a través de la instrucción para ir sudando


la larga escalera del “conocimiento básico”, aunque fuera por los complicados caminos de las periferias excluidas. Para mi entendimiento, el saber era el único recurso que suponía a mi alcance, para conseguir la liberación de los trabajos en las Tierras de Aliste. Después por suerte, para las generaciones posteriores, la movilidad social que trajo el desarrollo económico de otras latitudes – extranjeras y nacionales –, post Segunda Guerra Mundial: 1939-1945, donde hubo que hacer la reconstrucción de los desastres, y aplicar en la sociedad civil las tecnologías desarrolladas en el conflicto bélico (se da la paradoja, que la ciencia y la tecnología inventada por el hombre para matar al enemigo – al fin y al cabo al hermano –, siempre se ha potenciado a través de los desarrollos bélicos experimentados, pues ya el romano Titus Maccius PLAUTUS (254-184 a.C) en su obra Asinaria, dijo que el “Hombre era el lobo del hombre”, que luego Thomas HOBBES popularizó en el siglo XVII en su obra el Leviatán)), han brindado a los derivados de Aliste ( y de otras muchas comarcas olvidadas), la posibilidad de ingresar en el segmento de los conocimientos profesionales de los nuevos tiempos. Yo, aprisionado desde 1936 a 1950, en la Guerras de España (19361939) y en la Segunda Mundial (1939-1945) ,y en las consecuencias – políticas , económicas y sociales – de las mismas, debí emigrar a la Argentina (por suerte), donde he tenido la posibilidad de entrar “ un


poquito”, en los suburbios del vasto mundo del conocimiento. Pero volvamos al tema: En mi Vida, como dije, aparte de la Familia y la Escuela, casi todos esos parajes toponímicos nombrados han tenido algo que ver en la formación de la personalidad. Pues en la mayoría de ellos, tanto como joven vaquero, y adolescente pastor, al sol en invierno y a la sombra en primavera y verano, he leído, estudiado, filosofado, reflexionado, machacado, redactado, intuido y deseado, cómo podría entrar en el mundo “imaginario”, que deducía de los libros y las lecturas, de los periódicos; en especial del Correo de Zamora que recibía mi tío Simón den forma gratuita como Juez de Paz del ayuntamiento, y fundamentalmente, del YA de Madrid, al que primero se suscribió el primo Marciano Álvarez en 1940 con otros vecinos, y el 41 la suscripción era para la Familia de Marciano y para la Nuestra, que aunque oficialista como toda la prensa, yo aparte de las noticias, leía el resto de cabo a rabo, tanto avisos, como anuncios y propagandas (a las que escribía y pedía folletos e informes que me enviaban por correo, sobre todo a las Editoriales que anunciaban sus libros, y a otro tipo de empresas por otros anuncios que me parecían de interés en cuando a la información que podían suministrar a mi pedido, con el sólo ánimo de informarme por todos los modos y maneras posibles), y especialmente las opiniones de los colaboradores internacionales :En


Buenos Aires (Horacio Estol ), de Washington, N.York , Paris (a partir del 45), Londres y Roma (a partir del 45). Además los amplios comentarios de los estrenos de las películas, nacionales y extranjeras, que me introdujeron en uno de los mundos fantásticos. De manera que para mí, los periódicos ( y los libros) me abrieron una importante ventana a un mundo desconocido, pero imaginado y armado a mi manera. Por otro lado, yo en el año 1940, no sé cómo me enteré que la Embajada Inglesa en España, emitía un boletín confidencial, en el que comentaban las batallas y estado de los frentes de la Segunda Guerra Mundial, en forma mucho más objetiva que la Prensa de España sujeta a la censura. Escribí a la Embajada Inglesa y comencé a recibir un Informe semanal de la marcha de los acontecimientos bélicos en los distintos frentes, que difería bastante de las noticias periodísticas oficiales. Ese boletín lo seguí recibiendo hasta Septiembre de 1945, y como Correos a través de sus agentes de entrega final, oficiaban como servicio de inteligencia paralelo, yo aparecí registrado en forma silenciosa entre los “rojillos jóvenes” contrarios al Régimen, de manera que mis antecedentes de Registro tenían una doble mancha política:” La heredada de mi Padre, por Alcalde de la República, y la propia, por ese boletín informativo.


Tal cuestión salió a la luz, cuando la Guardia Civil de Fonfría, donde estaba la Comandancia de la Zona de Tolilla, no me entregaba el Certificado de buena conducta, para solicitar el pasaporte del viaje como emigrante a la argentina. Y como yo era amigo del hijo del Tte.Coronel de la Guardia Civil de Zamora, el Jefe de la Provincia, incluso él sabía bien quien era yo y la familia, recurrí a su consejo; quien me explicó que en una semana fuera a retirarlo a Fonfría, lo que así fue; y a partir de ahí me entregaron el Pasaporte. Por otro lado, mi padre, que era un amante de los libros y de la política con un enfoque romántico y cristiano, recibió con entusiasmo la Segunda República del 14 de Abril de 1931, siendo Alcalde del Pueblo primero, y del Ayuntamiento después. En un Reino de León (en aquel entonces. Hoy Castilla y León), que por naturaleza, siempre ha sido conservador tradicionalista a la vieja usanza, de exclusión y opuesto a las igualdades sociales. Él decía, y con razón, que la igualdad ante la ley, los sexos y la instrucción, eran doctrinas humanistas derivadas de las Predicaciones de Jesucristo, que daba a cada persona, a todo el prójimo, la dignidad de ser todos iguales y hermanos; y el Socialismo Democrático y Republicano (al que no estaba afiliado, pero que compartía la filosofía de los principios) era lo más cercano a esas doctrinas cristianas.


Mi Padre, por otro lado, era amante de la buena redacción, y le encantaban los discursos políticos bien articulados y argumentados, esos que tienen la calidad de grandes piezas oratorias donde la riqueza del vocabulario y la originalidad y profundidad de las ideas prevalecen. A partir del 33-34 (yo con 5-6 años), en los paseos campestre, que hacíamos con frecuencia en primavera, o en la oportunidad que fuera, solía relatarme discursos, de por ejemplo la oratoria de Castelar, de Azaña, de Indalecio Prieto, de Galarza, de Martínez Barrios, Sánchez Albornoz, Jiménez de Asúa y otros muchos ( después exiliados); que intercalaba con otras preguntas y enseñanzas de interpretación y moralejas de las Fábulas de Esopo, Samaniego, Iriarte y otros autores. De manera que todas esas cosas concluían en un interés emocional e imaginativo, que iban sedimentando la formación personal. Así iban de bien las cosas familiares y personales, visto a la distancia, y recordando aquel pasado lejano, hasta que llegó el Golpe conspirativo final a la Segunda República. Conspiración que de hecho comenzó el mismo 14 de Abril de 1931, y se potenció cuando el Gobierno de Azaña puso en funcionamiento la solidaridad, la igualdad ante la ley, la libertad religiosa, el sufragio universal secreto, el voto de las mujeres, los derechos de huelga de los trabajadores, horarios máximos de trabajo, y un principio de reforma agraria que pusiera en


producción partes de tierras destinadas a cotos de caza y entretenimiento. Ahí empezó a organizarse la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas), que ganó las elecciones parlamentarias de 1933 de la mano de Gil Robles, y dio marcha atrás con las conquistas sociales del bienio de Azaña, lo que originó la Revolución de Asturias de 1934, y la huelga general en España reprimida con toda violencia por el aparato militar. Ya antes en Sevilla, el general Sanjurjo se había sublevado contra la República, y aunque fracasó la sublevación, la semilla de la conspiración ya estaba sembrada., y empezaba a ser cultivada por las jerarquías militares tradicionalistas, la Iglesia Católica y la derecha conservadora absolutista, reaccionaria y excluyente, que veía tambalear sus grandes privilegios personales y de clase. Ese Golpe militar del 36 que inauguró la Guerra de España de 1936 a 1939, con la “Dictadura franquista”, que de principio a fin duró 40 años, con sus persecuciones políticas y sociales a los amantes de la Libertad, la Verdad y la Justicia, es la que expulsó de España a muchos españoles, vedándoles la posibilidad de acceder a puestos públicos ( incluso privados, que era pocos y de recomendación) por los antecedentes políticos familiares de “enemigos y contrarios al régimen: Los llamados Rojos y Rojillos”, aparte de la pobreza franciscana que invadió a aquella España clasista, que dejaba afuera a las mayorías


de las clases populares, y cada uno tenía que arreglarse como podía. Eran años donde el principal productos de exportación de España, hacia América Hispana primero, hacia Europa después, y en la misma España de comarcas pobres a comarcas desarrolladas en multitudes a partir de los años 60, eran los jóvenes españoles, que gracias a la propia Guerra, más la Segunda Guerra Mundial, produjeron una movilidad social nunca soñada. Y como dice el refrán: “ No hay bien que por mal no venga”, yo (por consejo de mi hermano Paco, que me convenció), me vine a la Argentina (donde formé mi propia Familia), por lo que estoy agradecido; pues sigo pensando, que esa decisión de los 50, fue una decisión acertada para muchos, inclusive para mí, pues la Argentina me permitió – aunque con grandes sacrificios – , la posibilidad de acceder a la cultura Universitaria del mundo profesional. Aunque las Raíces son las que son, y los que las conocen y recuerdan, nunca las olvidan. De manera que al tener la doble nacionalidad, soy Español en la Argentina y Argentino en España o viceversa.

No puedo despedirme sin una nota especial recordando a mi MADRE (Balbina ÁLVAREZ ÁLVAREZ), que en el año 1936, con sólo 29 años cumplidos, tuvo que hacerse cargo de sus tres hijos (entonces Simón 7 años, Paco 4 años y Consuelo 4 meses) y de la gestión del pobre patrimonio Familiar, pues en Aliste todos los


patrimonio eran de mera subsistencia. Y a pesar de todo, hizo lo indecible para que nosotros no dejáramos de ir a la Escuela, pues Ella (casi analfabeta como las mujeres de Aliste de los tiempos) tenía muy claro que el saber era la única herramienta de liberarse de las duras rutinas de la Tierra .Y nosotros, sus hijos, todos orgullosos de ser escuderos de nuestra madre; especialmente yo, que era el mayor, seguido por mi hermano Paco, que aunque con tres años menos, hizo de niñero eficiente de nuestra hermana Consuelo. Rufina, la hermana menor, apareció en escena recién en 1942 – donde ya se intuía el fin de la Contienda internacional, con la entrada abierta y total de los EE.UU de América –, cuando mi Padre ya había salido de la Cárcel, por haber sido Alcalde de la Segunda República. Un abrazo. SimónEn la ciudad de Buenos Aires, en la entrada de los días de la Primavera (18 y 19 de Septiembre) del año 2015 en el Hemisferio Sur.

skapjk@gmail.com



Sueños de aliste