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portadas en 50 buques que cubrían casi todos los tráficos. No existía, a la sazón, una administración racional para hacer que cada unidad tuviera un mayor rédito positivo para la empresa y, obviamente, para el país. Cincuenta buques que transportaban las exportaciones argentinas hacia los mercados de consumo generaban riqueza. Unos tres mil millones de dólares anuales en fletes, (que podían ser más si se utilizaban mejor los recursos), ingresaban a las arcas del Estado. En síntesis, la marina mercante no sólo era una herramienta indispensable de nuestro comercio exterior, sino que -además- dejaba ganancias. Hoy el mercado de fletes está estimado en unos siete mil millones de dólares en fletes, que ni uno sólo queda
para el Estado Argentino, toda vez que no tenemos buques en la bandera argentina. Generamos el producto, pero no el flete. Los millones de toneladas de soja, trigo, maíz, carne, entre otros, se transporta en buques extranjeros. Contrario sensu, como a la presidente la gusta la aviación, el Estado (todos nosotros) estamos sosteniendo una empresa aérea: Aerolíneas Argentinas, ineficiente, que nos cuesta aproximadamente unos dos millones de dólares diarios, (empresa que no sabemos muy bien a quien pertenece), para transportar a gente rica ya que los pobres, para ver un avión aterrizar o decolar, deben instalarse en la cabecera del aeroparque. La marina mercante no se puede reemplazar, mientras que un boleto de
avión se consigue en cualquier compañía aérea. Con los subsidios invertidos hasta ahora se podría haber comprado dos líneas aéreas con una flota de aviones nuevos para cubrir todos los tráficos. Pero el niño mimado de la presidente, Mariano Recalde, le explica lo inexplicable para justificar todo este despilfarro producto del sacrificio de los argentinos, que podrían disfrutar de una mejor salud, de mejores hospitales, de mejores escuelas, de la erradicación del hambre en provincias del norte argentino y quizás, menos inflación…entre muchas otras cosas, pero la marina mercante, pese a las declamaciones, se mantiene ausente de la agenda presidencial. Total, a la presidente no le gusta la navegación por agua.
Desafío Exportar | Enero 2014