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D&P#120

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Atención de lesiones orales por reflujo gastroesofágico con gel de quitosán nervioso, endócrino, dermatológico y digestivo. Las más parecidas clínicamente son: estomatitis alérgica, candidiasis oral, eritema multiforme, infección por Coxsackie, síndrome de Sjögren y sífilis secundaria, así como manifestaciones inducidas por tabaquismo. Ante la existencia de múltiples cuadros y características clínicas similares, la historia clínica detallada es el instrumento más valioso para lograr un diagnóstico certero. Durante la anamnesis se puede conocer la fuente de las lesiones por contacto químico (extrínsecas o intrínsecas). Una cuidadosa encuesta dietética también apoya la identificación del posible causante; por ejemplo, alimentos cuyo contenido o combinación puede desencadenar hiperacidez. Además, debe interrogarse acerca de la ingesta de me­ dicamentos potencialmente ulcerogénicos. Existen tres criterios útiles para clasificar las lesiones de pacientes que presentan úlceras o vesículas en la boca: • Duración de las lesiones existentes. • Antecedentes de heridas similares (por reflujo). • Número de lesiones (única o múltiples).

MANIFESTACIONES ORALES DE LAS INJURIAS POR REFLUJO Las manifestaciones más características del reflujo gástrico en los tejidos dentarios son la abrasión incisal, cuspídea y oclusal; también es claro el papel simétrico bilateral de la biocorrosión radicular. La hipersensibilidad en los cuellos de los dientes no es un hallazgo confiable, ya que la pérdida de sustancia dentaria a este nivel con frecuencia

Figura 9. Aplicación tópica sublingual.

ocurre lentamente, permitiendo la producción de dentina secundaria o polarizada. En los tejidos blandos se pueden apreciar pequeñas ulceraciones en la fibromucosa palatina, así como en la vestibular a la altura de los premolares (Figura 1). Dependiendo del potencial del ácido gástrico se producen los daños en los tejidos blandos, degradando los ac­tores químicos la superficie del tejido, produciendo lesiones ulcerativas difusas de gran dramatismo.

CASO CLINICO Paciente masculino de 34 años se presenta a atención de urgencia. El motivo de la consulta fue “dolor insoportable y quemante en toda la boca”. A la anamnesis refirió como dato relevante episodios anteriores de reflujo, sobre todo durante situaciones de estrés laboral. No fumador y sin enfermedades sistémicas. En la revisión bucal presenta higiene deficiente, lesiones cariosas, gingivitis, restauraciones desajustadas, erosiones y abrasión dental en los cuatro sectores. Manifestó haber consumido comida típica condimentada (picante) y bebidas alcohólicas acompañadas de refresco de cola (contenido de ácido fosfórico), provocándole náuseas y vómito aproximadamente dos horas después de su última dieta, advirtiendo ardor y cambio de coloración de su mucosa oral, inmediato episodio del reflujo. Un dato de suma relevancia fue el uso por prescripción previa de enjuague a base de peróxido de hidrógeno que exacerbó el malestar en las áreas afectadas, agravando el cuadro por competencia de pH. Se puede neutralizar el potencial acidífico utilizando un antídoto específico con agentes buffer; sin embargo, si el agente neutralizante es in­ correcto, como en el caso del perborato, puede por sí mismo causar mayor daño a los tejidos, pues generalmente una reacción inestable es más toxica y con mayor potencial lesivo. Al examen bucal mostró lesiones irregulares en una gran área de las mucosas, la afectación mayor se ubicó en los vestíbulos bucales, paladar duro, dorso y velo de la lengua, extendiéndose hasta el piso de la boca, involucrando la carúncula del ducto

Figura 10. Al segundo día en la valoración clínica el paciente mostró notable disminución del dolor, el tejido necrótico perdió traslucidez y fue cubierto por una pseudomembrana de fibrina, adquiriendo una apariencia blanca.

submandibular (Figuras 2-5). La faringe posterior estaba hipertrófica y eritematosa. En la inspección de cabeza y cuello a la palpación, los ganglios linfáticos submaxilares y cervicales no presentaron inflamación. El paciente señaló la baja del dolor y ardor al contener agua fría en la cavidad bucal, aminorándolo (dato esencial para diferenciar de algún proceso infeccioso). También se barrió con torunda de algodón sobre la superficie sin desprenderse el tejido, característica de una infección micótica, descartándola.

TRATAMIENTO El mejor tratamiento es la prevención. El estomatólogo debe ampliar su conocimiento en el diagnóstico diferencial de la sintomatología y características patológicas de los tejidos blandos en la afectación del ERGE, el cual debe ser individualizado y orientado hacia la presentación clínica de la enfermedad e intensidad de los síntomas. El objetivo principal es la atención más oportuna, el manejo del

Figura 11. Piso de boca con lesiones en recuperación.

120. Agosto

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