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Arturo Culebras Mayordomo

Puerta del Cielo

Pr贸logo de Ricardo Hern谩ndez Megias


Puerta del Cielo


Puerta del Cielo © Arturo Culebras Mayordomo © e-mail: culmay59@gmail.com © ISBN: Depósito legal: MDiseño base cubierta: Arturo Culebras Mayordomo © Las fotografías insertadas son propiedad del autor Impreso por Reservados todos los derechos. Esta publicación no puede ser reproducida, ni en todo, ni en parte, ni registrada en o transmitida por un sistema de recuperación de información, de ninguna forma ni por ningún medio, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, o por fotocopia, o cualquier otro sin el permiso previo por escrito de la editorial y del autor.


Arturo Culebras Mayordomo Puerta del Cielo Pr贸logo de Ricardo Hern谩ndez Megias


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ÍNDICE Prólogo

Pág. 15

Cap. I Genealogía de los Condes de Priego

Pag. 23

Cap. II San Miguel de la Victoria

Pag. 39

Cap. III Ntra. Sra. del Rosal

Pag. 135


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PRÓLOGO Debo de confesar que no me gustan los prólogos. Reconozco que es un atrevimiento intentar comentar en el corto espacio de unas cuartillas, un trabajo que a otro le ha costado años de investigación y esfuerzo en hemerotecas y archivos por toda la geografía española. Como también tengo serias reticencias con las biografías o los datos biográficos, a sabiendas que entro en franca contradicción con mi último trabajo publicado que abarca las biografías de 23 personajes extremeños del mundo de las Letras, porque, normalmente, las biografías suelen ser bastantes subjetivas, ya que los que las hacen, al escribirlas, cautivados por la vida y la obra del autor, hacen un esfuerzo apologético con la sana intención de que el lector admire la grandeza de su biografiado, por lo que las biografías son en realidad panegíricos. No será este mi caso en los presentes apuntes, pues contraviniendo las normas, voy a hablar principalmente del amigo, con lo que cualquier nota laudatoria quedaría inmediatamente perdonada en aras de la amistad. Conocí a Arturo Culebras Mayordomo, hace ahora dos años, en el hermoso pueblo conquense de Priego. Traía entre sus manos un libro que según me dijeron amigos comunes había terminado de sacar de las prensas, y que a los ojos de un bibliófilo como yo, era suficiente “cebo” como para querer acercarme a su mundo. Lo que primeramente me llamó la atención fue su sencillez, su limpia y franca mirada que se le desbordaba por los ojos cuando hablaba de su libro, que nos descubría una nueva versión


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sobre un acontecimiento tan manipulado como era el horrendo crimen acaecido en su pueblo, Albalate de las Nogueras, y llevado al cine por la fallecida Pilar Miró con el equívoco título de “El crimen de Cuenca”. Otro punto en común que desde ese primer momento nos hizo congeniar, fue su amor apasionado por su tierra conquense y su gran conocimiento de la misma. Es de admirar los infinitos lugares perdidos de su erosionada geografía que este hombre conoce como la palma de su mano, así como su envidiable facilidad para contactar con aquellas personas que él pueda considerar necesarias en su investigación. Tiene el Don de la oportunidad y uno se da cuenta rápidamente de que es querido y apreciado en los pueblos que hemos visitado juntos. Muchas, muchísimas horas hemos pasado desde entonces enfrascados en interminables charlas sobre literatura, tanto en Priego como en Madrid, siempre acompañados con un buen vaso de vino y quitándonos -como debe ser- la palabra, en ese apasionado deseo de abarcar el inagotable mundo de los libros y de las tradiciones perdidas u olvidadas. Y Arturo, pasados los miedos de su debut como autor y sorprendiéndonos con su infatigable labor en la búsqueda de documentos en los interminables archivos nacionales, nos volvió a ofrecer el fruto de su esfuerzo, esta vez con mucha más solvencia y conocimiento del medio, rescatando de la empolvada Historia todo lo referente al “Señorío de Cañaveras”, tan estrechamente ligado al Condado de Priego y, por consiguiente, a la recuperación histórica de la comarca de la que es oriundo y con la que sigue manteniendo muy estrechos lazos, habiendo sido nombrado este mismo año de 2004 Pregonero de su Fiesta Mayor. El que esto escribe, que también tiene hecho sus pinitos en esta búsqueda de las señas de identidad de su tierra, tiene que agradecer el trabajo, por muy humilde que sea -y no es este el caso-, de hombres como Arturo Culebras, capaces de dedicar mu-


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chas horas robadas a su descanso y a su familia para “engolfarse” en la búsqueda de unos datos perdidos en los anaqueles cubiertos por el polvo y el olvido de la Historia, pero necesario para aclarar o dar veracidad al asunto estudiado. Hoy ese libro sobre “El Señorío de Cañaveras”, constituye un documento imprescindible si queremos conocer la extensa comarca que abarcaba el Condado de Priego, así como el conocer quiénes fueron sus más importantes personajes hasta alcanzar los tiempos modernos, donde este tipo de familias pertenecientes a la nobleza española poseedoras de bienes y vidas durante siglos, fueron absorbidos por los nuevos aires de libertad, que como simiente fructífera fueron naciendo y desarrollándose por todo el mundo occidental a partir de la Revolución francesa. Pero la “erótica de la cultura” es una droga que irremisiblemente arrastra de por vida a quienes la alcanzan. Y, afortunadamente, Arturo Culebras Mayordomo, con esa inquietud desbordante por la cultura no iba a dormirse en estos sus primeros pasos por el mundo de la letra impresa. Hoy tenemos entre nuestras manos y motivo de estos apuntes el tercer trabajo del albalateño con un precioso título que por sí mismo nos señala el largo camino recorrido por el autor: “Puerta del Cielo”. Si comentábamos la timidez en su primera entrega y de cómo había crecido literariamente en su segundo intento, hoy y con el nuevo libro leído con mucho interés por quien esto comenta, podemos afirmar que tanto el investigador como el escritor creativo han alcanzado plena madurez. El libro, que complementa al anterior sobre el Señorío de Cañaveras, está concebido desde la rigurosidad de los datos históricos sacados de los infolios conservados en el Archivo Histórico Nacional y en el Archivo Diocesano de Cuenca, pero, y aquí está el acierto, combinando dichos datos con las leyendas que durante siglos han corrido de boca en boca por toda la comarca


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hasta confundirse ambas y hacer de la misma Historia un entretenido y ameno ejercicio de imaginación, pues no debemos olvidar, “que la leyenda gana siempre la partida a la historia. Es natural. La historia es una matrona gordota, que arrastra una pesada carga de datos, cifras y documentos, y la leyenda está hecha de la misma materia impalpable y voladora de las hadas”. Cuando aquélla ha puesto apenas en marcha su voluminosa impedimenta, ésta ha ido y ha vuelto. En ésta ocasión, como siempre, le ha ganado la vez. “Puerta del Cielo” es un hermoso y lírico título que arranca con la genealogía de los condes de Priego, al que da pórtico una coplilla del siglo XV con la que el pueblo llano tomaba cruel venganza del poder todopoderoso y déspota de doña Aldonza, ascendiente del primer Conde: “De los hijos y nietos de Aldonza García, líbrenos Dios y Santa María”. Muchos son los aciertos literarios que como éste podemos encontramos entre la cuidada prosa de Arturo Culebras y que los que conocemos y amamos la comarca por vivirla intensamente, hemos oído en muy distintas versiones las leyendas de los parajes en que están centradas estas historias, muchas de ellas imaginarias. Fijaos que digo leyendas. No historias. Porque como señalábamos anteriormente, la Historia casi siempre es inamovible y mucho más cuando hombres como nuestro escritor son capaces de remover montañas de empolvados documentos que duermen el más completo olvido, a la espera de una mano amiga que los rescate. El trabajo de investigación que aquí se ofrece es tan importante, sobrio y conciso, que quien esto escribe no tiene más que felicitar a su inquieto amigo por su inestimable trabajo de recuperación histórica, tan necesaria en estos parajes españoles


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semi-deshabitados y olvidados por todos, de tal manera, que poco a poco, año tras año, al mismo ritmo de la pérdida de sus hombres buscando un horizonte de vida más acorde con los nuevos tiempos que corren, van desapareciendo las señas de identidad de unos pueblos que en otros tiempos ya lejanos fueron importantes y marcaron -para bien o para mal-, la Gran Historia de España. ¡La leyenda! Estoy seguro, y perdónenme mi pedantería, que un pueblo podría salvarse aun no teniendo historia. Pero que nunca podría sobrevivir si no se sustenta en sus leyendas. Si la primera es fundamental, la segunda es imprescindible como podemos estudiar a través de numerosos tratados que desde tiempos remotos vienen realizándose sobre este tema. Y la razón es muy sencilla: la Historia, así, con mayúscula, la han escrito siempre los vencedores y sólo a ellos pertenece en su afán de justificar su desmedida ansia de poder. Por el contrario, la leyenda, como la flor más hermosa de la creación, la orquídea, nace en lo más profundo y delicado del bosque, es decir, del “miajón” de los pueblos. Todos los que vamos teniendo ya una edad "respetable" y pertenecemos a la generación anterior al nacimiento de la televisión, recordamos como en nuestros humildes hogares campesinos y al amor de la lumbre, en las noches interminables y misteriosas de invierno, las personas mayores nos transmitían sus saberes de viva voz, que unas veces eran historias locales -las más de las veces trágicas o milagreras -, y otras muchas y sin ellos mismos saberlo eran la transmisión maravillosa de relatos, historias y leyendas que tenían sus raíces en el mismísimo romancero. De esta manera, romances tan importantes como Roldán, el Cid, el Conde Alarcos o Carlomagno, por señalar algunos de los más conocidos, llegaron a nosotros tras ser arrancados del romancero culto -por lo tanto minoritario-, y trasvasado al romancero popular por ciegos, copleros y buhoneros, en calles y plazas céntricas, con ocasión de ferias y mercados.


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Viene esto a cuento, porque en los años que llevo conociendo la comarca del Condado de Priego y dado mi interés por las leyendas populares de la zona, a la que dedicaré un trabajo en cuanto complete de recabar información, en muchas ocasiones y desde diferentes pueblos de la zona me han contado las mismas historias que ahora en este libro tan curioso y con documentos de primera mano, resultan ser las mismas historias o leyendas que se fraguaban desde las celdas de los dos monasterios que se conservan en Priego y desde donde se influía de manera importante, en el devenir diario de sus habitantes; me refiero a los conventos de El Rosal y el de San Miguel de la Victoria, aquí estudiados tan meticulosamente. Hoy podemos decir, y estos datos aportados nos lo confirman, que el poder político y económico que en una primera etapa se ejercía sin lugar a dudas directamente desde la nobleza, fue pasando poco a poco pero siempre desde el control de las mismas familias a sus descendientes religiosos, que supieron agradecer y ampliar el dispendio de sus antecesores de levantar tan hermosos edificios de culto, con la única y exclusiva finalidad de seguir engrandeciendo sus apellidos, al mismo tiempo que seguían controlando, esta vez de forma más recatada, las actividades agro-económicas de sus zonas. Esto no era nuevo ni en la comarca ni en el resto de España, pues un rápido recorrido por su extenso suelo nos señalaría la existencia de cientos de conventos con la misma finalidad de los aquí estudiados, cuya aparición, actividades y explotación, vienen parejas a las luchas de “reconquista” emprendidas en el siglo XII y en las que participaron muy destacadamente y a propio beneficio las órdenes religiosas militares, quienes habían aprendido la sabia lección de sus “hermanos mayores”, los Templarios. Era natural que en un sistema de vida controlado por lo “espiritual” preferentemente, aparecieran multitudes de leyendas donde lo milagroso o milagrero tuviera un destacado efecto sobre


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la población. Si seguimos leyendo el libro de Arturo Culebras, nos encontraremos que junto a la fundación del convento de San Miguel de la Victoria por los descendientes de los Condes de Priego como agradecimiento al favor divino de haber salvado a tres de sus individuos en la durísima batalla de Lepanto, aparecen las primeras manifestaciones mágicas del lugar de asentamiento del mismo, al que se le llega a llamar desde entonces “Monte Santo”, por la cantidad de pequeñas ermitas dedicadas a distintas advocaciones religiosas tan comunes en aquellos tiempos. Naturalmente, que junto al levantamiento de estas pequeñas construcciones para ofrendas devotas, la figura del demonio, tan íntimamente ligado a cualquier manifestación religiosa, era inevitable, como así sucede en estos casos que nos señala el autor. Sería muy curioso, y yo desde aquí lo propongo, hacer un estudio serio y respetuoso del mismo, para ver si encontramos entre los cientos de conventos o lugares donde hayan vivido comunidades de religiosos o religiosas, y que no aparezca ese personajillo travieso, provocador y azufrado como siempre nos han presentado la figura del diablo o demonio. Bien es verdad, y en esto vuelven todos a coincidir, que casi siempre aparece desprovisto de la maldad que más tarde le adjudicaron al personaje la comunidad jesuítica y demás congregaciones de religiosos más conservadores y ultramontanos. Aquí, y lo leeremos a través de los documentos escritos por los mismos frailes y hoy recuperados por el autor del libro, el demonio es “casi” un amigo de los enclaustrados al que todos esperan, pero al que realmente nadie teme, porque todos están amparados por el manto protector de la Virgen, quien también anda por los pasillos del convento con curiosa y extraña y familiar frecuencia. Estos diablos conventuales son como niños traviesos que no les dejan tocar las campanas a los pobres hermanos campa-


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neros o se dedican a poner la zancadilla cuando bajan a rezar, pero que conociéndoles por sus nombres y sus intenciones se les aparta como a moscas tontas de verano con sólo enseñarles el crucifijo, cual es el caso del famoso “tiñosillo”, que a más de un pobre hermano traía por la calle de la amargura con sus apariciones. Pero al margen de estos “juegos” de los diablos tan comunes en aquellos tiempos y que hasta en nuestra juventud, ya lejana pero no olvidada, nos traían de cabeza a más de uno y que hoy pueden sonar a bromas, el libro, y ahora sí que hay que ponerse nuevamente serios, es el resultado de una ardua investigación y cuidadosísima recopilación de nombres, fechas, datos y personas, que conforman un inestimable estudio de la comarca como zona de influencia religiosa de los dos conventos estudiados, y de imprescindible ayuda para los habitantes de la misma si quieren conocer los nombres y apellidos de sus antepasados que vivieron hace siglos, sus formas de vida, relación de lugares que hoy con las prisas del automóvil devoramos sin darles su merecido reconocimiento; tesoros culturales hoy desaparecidos o trasladados a otras iglesias o a otras bibliotecas y que merecerían la pena ser rescatados por los actuales habitantes, etc. En definitiva, y con esto acabo para pasar a darle el protagonismo a quien realmente lo tiene que es el autor, el libro en su conjunto es un verdadero hallazgo que, estoy seguro, repercutirá favorablemente en los actuales habitantes del antiguo Condado de Priego ya que pone al alcance de todos los curiosos de su pasado, el ya olvidado paso de la Historia por sus pueblos de origen. Es imprescindible conocer de dónde venimos para saber dónde estamos, pero aún más importante, para saber a dónde llegaremos en un futuro cada vez más incierto. Ricardo Hernández Megías Marzo 2.005


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Capítulo I GENEALOGÍA DE LOS CONDES DE PRIEGO “De los hijos y nietos de Aldonza García Líbrenos Dios y Santa María” (Coplilla del s. XV referida a los Señores de Priego)

Con los primeros rayos del sol paralelos al angosto camino, dejamos atrás el pueblo, y en poco menos de una hora ya estamos pisando la tierra que habitaron hace siglos los romanos, y que aquí llaman La Fuente de los Baños. Durante el tiempo que vamos caminando sobre nuestra cabeza sobrevuelan ideas de tiempos pasados, lejanos casi olvidados. Intentamos ordenar nuestros pensamientos para así ir ordenando los avatares de la historia que estos parajes pudieron contemplar, y vienen a nuestra memoria los nombres que a este camino le han ido dando los lugareños. Para unos es el camino “de la mezquita”, para otros el “de la matanza”. Ambos nombres nos evocan el paso por estas tierras de los musulmanes. Camino de la Mezquita, quizás en uno u otro extremo se encontrase una Mezquita a la que peregrinaban aquellos habitantes; camino de la Matanza, en recuerdo de las cruen-


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tas escaramuzas que por estos campos mantuvieron las huestes de Don Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid, en su paso hacia las tierras de Valencia tras su destierro de las de Castilla; estas tierras blanquecinas, salpicadas por el gris verdoso de los olivos, pudieron ser testigos enrojecidos por la sangre derramada de los guerreros, de uno u otro bando. El sol comienza a hacer justicia cuando aparecen las primeras siluetas de nuestro destino. El descenso hasta las riberas del río Escabas se hace más agradable; el frescor del agua cristalina impregna el ambiente. Los trinos orquestales de los pájaros nos adentran en un rincón de paz y sosiego. Las voces monocordes de las cascadas de agua, inundan el contorno. Las sombras de los ribereños chopos parecen alargar sus manos dándonos la bienvenida. Cruzar el puente, es cruzar el tiempo. Es llevarnos a 1.548 cuando el rey Carlos V mandó construirlo, ordenando a los pueblos circunvecinos a que contribuyesen en su construcción.


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La robustez de los sillares labrados, su altura y amplitud, nos permiten imaginarnos que el caudal del agua en otras épocas era muy superior al que hoy nos visita, y las sucesivas embestidas que ha sufrido por las grandes riadas que lo han removido en sus cimientos y como las gentes del pueblo lo han ido reconstruyendo para no perder su cordón umbilical con otras poblaciones. Multitud de huertecillos salpican su entorno y hombres encorvados se afanan en sus quehaceres para extraer de la tierra los frutos que les ayudarán en su estrecha economía. Ascendemos por el empinado camino, acompañados por el sisear de la brisa entre las hojas de las higueras, que intentan indicarnos que el pueblo está cerca, sin romper la quietud de éste espacio. Cuevas excavadas en las entrañas de la piedra toba, que en unos tiempos fueron capillas dedicadas al Dios Baco, y en otros refugio y habitación de gentes pobres, hoy se encuentran abandonadas, mancilladas por los enseres que la sociedad moderna desprecia. Llaman nuestra atención los restos de tres pilares, que en su estructura conforman un triángulo y que el paso del tiempo los ha ido convirtiendo en vestigios arruinados. Robustos contrafuertes que debieron sustentar la cúpula nos observan desde su historia. Situándonos en su centro geométrico nos susurran el poderío de los Señores que gobernaron ésta Villa y nos muestran el símbolo de su poder civil y criminal. Nos cuentan cómo fueron testigos involuntarios de ejecuciones de hombres, que otros ajusticiaron bajo otras leyes y otros poderes, ya en tiempos no tan lejanos. A su lado, una ermita arruinada, antesala y capilla de los ajusticiados. Sus paredes desvencijadas, de austera construcción, apenas nos permiten recordar su esplendor. Franqueamos las primeras casas, por la que llaman calle


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Franca y en ella nos encontramos testigos del pasado, casonas blasonadas que pertenecieron a “familiares de la Inquisición”, como advirtiendo al visitante que por aquí llega, del poderío que entre sus callejuelas se escondía. La Puerta de Molina nos adentrará en el corazón de la Villa. El Palacio de los Condes de Priego, hoy Ayuntamiento, preside la plaza. Circundada por casas de noble construcción y fachadas engalanadas con escudos nobiliarios conforman un espacio que lleva a nuestros pensamientos al ajetreo mercantil y social de la época medieval. Iremos desgranando los avatares del principio de los Condes de Priego, para un mejor conocimiento de aquellos personajes nobiliarios que fueron el inicio de una de las sagas más poderosas de la España de aquella época, tanto en el poder económico como en el eclesiástico, con importantes lazos familiares con las más altas alcurnias que rodeaban a los soberanos, ocupando relevantes cargos dentro de la Corte, gozando de la amis-


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Palacio de los Condes de Priego Sede del Ayuntamiento de Priego (Cuenca)

tad y prebendas reales, desafiando, en varias ocasiones, el poder de otros Señores y Concejos, invadiendo tierras que correspondían a otros Señoríos, teniendo incluso el Rey que intervenir en las disputas de los terrenos que de forma violenta habían sido ocupados por estos poderosos señores. El día seis de noviembre de mil cuatrocientos sesenta y cinco el Rey Enrique IV de Castilla, estando la Corte en Olmedo, le concedió el título de Conde de Priego a Don Diego Hurtado de Mendoza casado con Doña Teresa Carrillo, Señora de Priego, con la condición de que el hijo primogénito heredase la Casa de Priego y llevase sus armas, que quedaron establecidas en el testamento de Pedro Carrillo de Huete, Halconero Mayor del Rey Juan II, con fecha 20 de junio de 1.448, “ ... e dende en adelante por linea derecha, tomando e trayendo la señal e armas de los Carrillos, conviene a saber, un Castillo dorado en campo colorado, e llamandose mi apellido de los Carrillos sin alguna otra


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Escudo de “Los Carrillo” en su casa castillo de Cañaveras (Cuenca), hoy desparecido

boltura ni mistura de armas, ...” Fué el primer Conde de Priego. De este matrimonio nacieron Pedro Carrillo de Mendoza, Iñigo López de Mendoza y Aldonza de Mendoza, Señora del Villar del Saz de Don Guillén. Era Don Diego Hurtado de Mendoza, primo hermano de Iñigo López de Mendoza, que fué nombrado por Juan II el 2 de agosto de 1.445 I Marqués de Santillana, y el hijo de éste Pedro González de Mendoza sería el que después se conocería como el Cardenal Mendoza, siendo por su poder llamado el tercer rey de España. Le sucedió su hijo Don Pedro Carrillo de Mendoza, con el título de II Conde casado con María de Quiñones, hija del I Conde de Luna. Sirvió a los Reyes Católicos en la conquista de Granada.


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Nacieron de este matrimonio Diego Carrillo de Mendoza, Francisco Carrillo de Mendoza Señor del “Término de Perales” y Hurtado de Mendoza, cura de Zaorejas, que en el año de 1.525, por su última disposición, mandó fundar un Convento de religiosas franciscanas, con la invocación de Nuestra Señora del Rosal, extramuros de la Villa de Priego. “...Manda que un Monasterio que tenía principiado en Ntra. Sra. del Rosal, ermita extramuros de la Villa de Priego se acabe de sus bienes para que en él estén monjas que tomaren Orden de la Concepción, y halla en él las monjas que le pudieren sustentar con la renta que él les deja”. Desde nuestra posición, podemos divisar la esbelta torre de la iglesia, construida hacia 1.531 por Pedro de Alviz, ubicada en los pies del lado sur, con su paramento almohadillado, que Francisco de Luna en su informe al Provisor encargado de su construcción, recomienda se haga en éste lugar porque: “si se construye en el crucero, las campanas tañiendo encima de la capilla mayor molestan a los fieles, y además se tendría que

Monasterio de Ntra. Sra. del Rosal (Priego, Cuenca)


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abrir una puerta y poner una escalera en el crucero” . Con el título de III Conde de Priego, accedió su hijo Don Diego Carrillo de Mendoza, que murió sin sucesión. Le sucedió su hermano, Don Fernando Carrillo de Mendoza. Y aun es posible que accediese al título anterior a él, su hermano Luis Carrillo de Mendoza al que llamaban el Gordo, que estuvo casado con Beatriz de Valencia y Benavides. Se casó Don Fernando con Leonor de Ayala, siendo sus hijos Luis Carrillo de Mendoza, Beatriz de Mendoza, Ana de Mendoza, Elvira de Mendoza y Pedro Carrillo de Mendoza. Heredó el Condado de Priego, Don Luis Carrillo de Mendoza, que fundó el mayorazgo del Villar del Saz. Estuvo casado con Estefanía de Villarreal siendo sus descendientes Fernando Carrillo de Mendoza, que heredaría el título a la muerte de su

San Nicolás de Bari (Priego, Cuenca)


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padre, Pedro, Juan, María, Luisa, Luis y García Hurtado. Don Fernando Carrillo de Mendoza casado con Juana Carrillo de Albornoz y Cárdenas hija de Luis Carrillo de Albornoz, señor de Torralba y Beteta, tuvieron como hijos a Luis Hurtado Carrillo de Mendoza, Pedro Hurtado Carrillo de Mendoza y Fernando, que ingresó en la Compañía de Jesús, y Antonio Carrillo de Mendoza que sería Chantre de la Iglesia de Cuenca. En el año de 1.572 siendo Don Fernando Carrillo de Mendoza Mayordomo Mayor del Rey Felipe II y habiendo participado en la batalla contra los turcos en el mar de Lepanto, acompañado por sus hijos Luis y Antonio, trajo licencia de Pío Quinto para fundar un Convento de religiosos capuchinos en la ermita con título y nombre de San Miguel situada extramuros de la Villa de Priego, en el lugar que llamaban el Monte Santo, bajo la advocación de San Miguel de la Victoria, regido por franciscanos descalzos, por haber regresado sanos y salvos, tal y como había prometido al inicio de su partida. Heredó el titulo el primogénito Don Luis Carrillo de Mendoza, que fue Capitán de la Guardia de su Alteza. Siendo su esposa Teresa de la Cuinza, que no dejó descendencia ya que murió en la conquista de Portugal, en el año de mil quinientos ochenta y uno, al que le sucedería su hermano Pedro Hurtado de Mendoza. En el Censo Real de Castilla, conocido como Censo de los Millones de 1.591, contaba con una población de 876 vecinos, de los cuales 815 eran pecheros, es decir pagaban impuestos, 38 eran hidalgos, 19 clérigos, y 4 monjas. Contaba además con 49 frailes no incluidos en el Censo. Don Pedro Hurtado de Mendoza accedió al titulo de Conde de Priego, siendo Mayordomo de la Reina Margarita de Austria. Contrajo matrimonio con María Zapata de Mendoza hija del Conde de Barajas, de cuyo matrimonio nacieron Juana Carrillo de Mendoza y Zapata y Antonia Carrillo de Mendoza y Za-


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pata. Fallecida doña María, contrajo nuevas nupcias con Juana Cortés de Arellano que fue hija del II Marqués del Valle, siendo hijas de este matrimonio Estefanía Mendoza Cortés de Arellano y María Carrillo Mendoza y Cortés de Arellano. Volvió a enviudar, y en terceras nupcias, contrajo matrimonio con María de la Cueva. Dado que en su descendencia no había varón, le sucedió su hija mayor Juana Carrillo de Mendoza, haciendo uso del derecho otorgado por el Rey Juan II de Castilla, que en el año de mil cuatrocientos treinta y cuatro había concedido a Pedro Carrillo de Huete, su Halconero Mayor, Señor de Priego, estando la Corte en Segovia, en el que le facultaba para que “las vuestras villas e lugares, sus heredamientos, molinos, puentes, batanes, y viñas, y con la jurisdicción civil y criminal, lo ayan e hereden vuestros descendientes legítimos, e de legítimo matrimonio nacidos todavía el mayor, y en defecto dellos, aquel o aquellos que vos quisieredes, a vuestra libre e franca disposición”. En éste punto nos viene a la memoria el nombramiento del primer Conde de Priego, en el que el título de Señor, en este caso Señora de Priego, lo ostentaba doña Teresa Carrillo, a la sazón heredera de Pedro Carrillo de Huete, casada con Diego Hurtado de Mendoza, que accedió al título de Señora de la Casa de Priego por la facultad real a la que acabamos de hacer referencia. No dejó sucesión y accedió al título su hermana Antonia Carrillo. El 27 de diciembre de 1.654 en la visita que hizo el Sr. Visitador a la Iglesia Parroquial de San Nicolás de Bari halló por cura al Dr. Don Pedro de Otajo, natural de Alcocer. Dice que tiene 400 vecinos. Que hay un Beneficio antiguo que lo posee D. Francisco Naharros, otro nuevo que lo posee D. Gil Badillo, y que el Préstamo lo posee D. Diego López de la Torre.


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Dice el Visitador que, “ ... hay 16 clérigos. Los clérigos con que cuenta la iglesía son: Don Pedro Otajo de Heredia, cura; D. Francisco de Naharros, beneficiado mayor; D. Gil Badillo, beneficiado simple; beneficiado Gil Martínez Malo; Tte. de Cura, Diego Bindel; Lzdo. Francisco de Escamilla; Tte. de beneficiado Lzdo. Nudos López, Notario del Santo Oficio; Francisco Molero; Francisco Martínez; Baltasar de Marquina; Antonio García; Diego Escudero; Bartolomé Ramiro; Diego Olivera, subdiácono; y D. Miguel García”. Continua diciendo que, “... son estudiantes de cura, Don Phelipe Badillo, colegial de Santo Clemente; Miguel Poçuelo, Joseph de Ocaña, Miguel Ramirez, Gabriel Moreno, Fabián de Ocaña y Joseph de Marquina”. Dice que, “... cuenta la población con seis ermitas bien reparadas, están dedicadas a san Sebastián, Santa Ana, San Juan de las Heras, La Trinidad, María Santísima del Remedio, San Gregorio, de la Santa Cruz y San Joseph”. [1] Contrajo matrimonio doña Antonia Carrillo de Mendoza y Zapata con Rafael Garcés de Marcilla y Fernández de Heredia, que ostentaba los títulos de Barón de Santa Croche, Señor de Gaibiel y de la Fortaleza de Leoparde, así como de las heredades situadas en Teruel de la familia Garcés de Marcilla. Nacieron en el seno de este matrimonio Jerónimo Garcés de Marcilla, Juan, Pedro, Blasa, Ana e Isabel Engracia. Aquí se produce el primer cambio de apellido en la rama principal de los herederos de la Casa de Priego, desapareciendo el de Carrillo Mendoza como mentores y fundadores de la misma y pasando a los apellidos de otras familias nobles, que con sus lazos ampliarían sus posesiones y poder, si ya de por sí extensas de las que mantenían de sus antecesores que abarcaban buena [1] Pag. 32, “Tierra de la Provincia y Obispado de Cuenca”. ( Braulio Marcos Huerta. Pag. 712)


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parte de las tierras de la provincia de Cuenca, Guadalajara y de Molina de Aragón a las que aportaban sus uniones matrimoniales, extendiéndolas por el reino de Aragón y Valencia. Heredó todos los títulos, Jerónimo Garcés de Marcilla, Conde de Priego, Señor de Escavas y Cañaveras, Barón de Santa Croche, Señor de Gaibiel y de la Fortaleza de Leoparde, que se casó con Margarita Zapata y Mendoza, naciendo de esta unión sus hijos legítimos Pedro Garcés de Marcilla y María Sidonia Garcés de Marcilla. Le sucedió a su muerte su hijo Pedro Garcés, que se casó con María de Toledo Salazar Enriquez de Navarra, de cuyo matrimonio no hubieron hijos. Le sucedió a su muerte, en todos los títulos, su hermana María Sidonia Garcés de Marcilla. Con Doña María Sidonia Garcés de Marcilla, Condesa de Priego, se producirá un nuevo cambio en el apellido de la rama principal, al contraer nupcias con Francisco Fernández de Córdoba, Señor de Belmonte y Moratalla, siendo nombrado en 1.681 I Marqués de Moratalla, aportando con el enlace estas posesiones, temporalmente, a la Casa de Priego. Siendo sus descendientes José Fernández de Córdoba y Francisca Javiera Fernández de Córdoba. Heredó todos los títulos, Don José Fernández de Córdoba que se casó con María Teresa Pardo de la Casta y murió sin descendencia. Le sucedió su hermana Doña Francisca Javiera Fernández de Córdoba que contrajo matrimonio con Alejandro Lanti de Rovere, del cual nacería y heredaría el título de la Casa de Priego, María Belén Fernández de Córdoba, que contrajo nupcias con Juan Justo Croy de Habre, no tuvieron descendencia y hubo de recurrirse al pleito de tenuta para decidirse el sucesor al título. Revolotean como mariposas en nuestro pensamiento los recuerdos. Así, en el Censo del Marqués de la Ensenada, 1.752, se dice que el mayor hacendado de Priego es Don Francisco Marquina y Briones. En el mismo censo se indica en el apartado correspondiente a la villa de Cañaveruelas, que el mayor hacendado es el Convento de Religiosas del Rosal de Priego. En el


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Censo de Floridablanca, su población es de 997 habitantes, y de ellos, 1 es cura, 3 beneficiados, 1 Tte. de cura, 1 sacristán, 1 acólito, 8 ordenados de menores, 66 hidalgos, 1 abogado, 1 escribano, 5 estudiantes, 52 labradores, 69 jornaleros, 4 comerciantes, 10 fabricantes, 55 artesanos, 1 criado, 6 con fuero militar, 1 síndico de ordenes religiosas, y 711 entre menores y sin profesión específica.[2] El Tribunal Diocesano de Cuenca, a través del Provisor Manuel González otorgó un decreto el 17 de mayo de 1.824, por el que se mandaba la comparecencia de Juan José Aguirre, acusado de pertenecer al movimiento comunero, y retenido en un convento de franciscanos descalzos. Pocos días después, el 19 de mayo, el Provisor declara al acusado comprendido en la Real Resolución de Su Majestad, y en consecuencia le separa de la prebenda de Racionero de la Catedral de Cuenca, y le destina indefinidamente al convento de franciscanos descalzos de Priego.[3] Por aquellas épocas[4] la Iglesia de San Nicolás de Bari contaba con 14 altares, el mayor de mucho mérito, con ocho efigies grandes y cuatro pequeñas en los remates y tres medallones en cada uno de sus lados. A la derecha del Altar Mayor se encontraba la Capilla de los Condes de Priego, en cuyo altar se hallaba un cuadro de la Virgen de las Angustias, que el Papa Pío Quinto regaló a Don Fernando Carrillo de Mendoza cuando fué a comunicarle la victoria conseguida sobre los turcos en aguas de Lepanto. Hasta el año 1.811 pendía del techo de esta capilla una de las banderas que ganaron los españoles en ésta célebre jornada. En la torre, cuatro campanas, una de ellas de 85 arro[2] Pag. 33, “Tierra de la Provincia y Obispado de Cuenca”. ( Braulio Marcos Huerta. Páginas 245 y 713) [3] Pag. 33, Archivo Diocesano de Cuenca. Sección Curia Dicesana. Audiencia. Legajo 1624 Exp. 1. Testimonio de confesión del prebítero Juan José Aguirre, prebendado de la Santa Iglesia Catedral de Cuenca, en la causa de los comuneros. [4] Pag. 33, Diccionario Geográfico y Estadístico, Madoz, 1.845


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Con estos recuerdos nos acuden otros que nos llevan a la convulsa época en que vive España envuelta en guerras civiles, guerras carlistas, y como durante la primera de ellas, el día primero de diciembre de 1.839 sufrió un terrible incendio la Iglesia y concluida la misma los vecinos de Priego trataron de repararla, consiguiéndolo cuatro años más tarde, con los escasos recursos con que contaron, unos 10.000 reales[5], siendo el coste total de la reparación de 130.000 reales que suplieron sus habitantes. Continuando con el relato de la saga de los Condes de Priego, en cascada aparecen diferentes apellidos de procedencia extranjera y residentes lejanos de estas tierras, que les aportaran uno más de los múltiples títulos nobiliarios de los que ya eran poseedores. Recayó el título en el Duque de Canzano y Príncipe de Montefalconi, que residía en Nápoles, Don Francisco María Coppola Strata, que estaba casado con Beatriz de Carafa, y fueron sus hijos Andrés Vicente Coppola Strata, Nicolás, Pedro, Cayetano, Horacio y José. Le heredará Don Andrés Vicente Coppola Strata casado con Francesca Pritchard. Sería su heredero Don Francisco Juan Coppola Strata que murió sin sucesión, accediendo al título su hermano Don Juan Coppola Strata, afincado en Francia, soltero y sin sucesión. En 1.874, Priego, pertenece al Arciprestazco de su propio nombre, y cuenta con un convento de religiosas franciscanas de El Rosal, que tiene 13 monjas y un capellán, contando además con 1.876 feligreses. [6] Nuevamente un pleito decidiría quién llevaría en su es[5] Real: Moneda de plata. [6] Pag. 35, “Tierra de la Provincia y Obispado de Cuenca”. (Braulio

Marcos Huerta. Pag. 712)


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cudo de armas el prestigio nobiliario de la Villa de Priego. Recayó en Don Vicente Pío Ruiz de Arana y Osorio de Moscoso, por Célula de Sucesión de 9 de agosto de 1.907, hijo de José María Ruiz de Arana Saavedra y de María Rosalía Osorio de Moscoso Carvajal, que ostentaba el título de Marqués de Castromonte, casado con Elena de Fontagud y Aguilera. Le sucedería su hijo José Javier que contrajo matrimonio con María del Carmen Montalvo Orovio, que no tuvieron descendencia. Accedió al título de la Casa de Priego Doña María Teresa Ruiz de Arana Fontagud y Osorio de Moscoso, hermana del anterior, que no dejó sucesión y sería su hermana quién le sucediese, Doña María Luisa, que al igual que su hermana no dejó descendencia. La última guerra fraticida sacudiría el entorno de la Casa de Priego. Tres hijos del matrimonio formado por Francisco de Asís Osorio de Moscoso y Borbón y de María Dolores de Reynoso y Queralt serían fusilados en Parcuellos del Jarama en noviembre de 1.936. Por Carta Sucesoria de mejor derecho de 25 de febrero de 1.966 accedió al título Doña María del Perpetuo Socorro Osorio y Reynoso, hermana de los fusilados, casada con Leopoldo Barón Torres, Caballero de Calatrava, fallecido el 25 de septiembre de 1.952. Tras quedar viuda ingresó en el Convento de Carmelitas Descalzas de la Encarnación de Ávila, tomando el nombre de María de la Clemencia de Transverberación, siendo enterrada en dicho Convento a su fallecimiento, ocurrido el 20 de octubre de 1.980. Heredó el título a la muerte de su madre, Doña María Blanca Barón Osorio de Moscoso casada con Jaime Castellano Mazzarredo. Por Carta Sucesoria de 1 de octubre de 1.999, que fue publicada en el Boletín Oficial del Estado el día 3 de noviembre del mismo año, por la que se mandaba expedir, sin perjuicio de tercero de mejor derecho, Real Carta Sucesoria con el título


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de Conde de Priego, con Grandeza de España a favor de Don Rafael Castellano Barón por fallecimiento de su madre Doña Blanca Barón Osorio de Moscoso, que ostenta el título en estos momentos, año de 2.005.


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Capítulo II SAN MIGUEL DE LA VICTORIA Un San Pedro te fundó, Con su Humildad y Pobreza. Y otro San Pedro te honró Con su Martirio y Paciencia. (Coplilla escrita en la Portería del Convento antiguo) El Convento Antiguo 30 de enero de 1.597 a 10 de Agosto de 1.772 * Descripción del Sitio * Toma de posesión, 30 de enero de 1.597 * Fundación, 10 de febrero de 1.597 * Ermitas * Pinturas, imágenes y efigies * Reliquias * Aumentos, obras y reformas * Caída de piedras * Casos de la Divina Providencia y otras cosas

Nota: Se ha mantenido la ortografía original realizando la transcripción literal de los documentos, al final de cada uno de los cuales figura el Guardián que lo firmó.


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Portada del Protocolo Hist贸rico de este Convento de San Miguel de la Victoria de la villa de Priego. Archivo Hist贸rico Nacional. Seccion Nobleza. Archivo Condes de Priego


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Deten el paso y advierte Que éste sitio te convida Aunque mueras en la vida Para vivir en la muerte.

Descripción del Sitio Nunca puede la pluma llegar a ponderar la situación que ocupa este sitio, es tan admirable que embelesa a quién logra la dicha de registrarlo. Nuestro Hermano Fray Juan de Toledo, Lector de Teología, muy docto y versado en las lenguas hebrea y griega, de quién hacen gloriosa memoria las Bibliotecas, primoroso en los artes de escribir y admirable en el de pintar, logró a medida de su espíritu por remate de sus tareas literarias vivir en este Santo Desierto, en ocasión que Felipe Tercero significó el placer que tendría en visitar este Santuario con la ocasión de pasar al de Zaragoza (que sospecho no puso en ejecución) y con éste motivo expresado por el Conde de Priego, tomó dicho Fray Juan la pluma para hacer una descripción, como la hizo de este Paraíso, abreviado cielo, en octavas graves, profundas y discretas. Y después que había lisonjeado el oído, por que la vista no quedase quejosa, redujo su pincel a un mapa muy delicado y perfecto, el todo de éste perfil sin segundo. Allí se registra lo que después de oído, y visto, no puede ponderar la más elocuente Retórica, y dándose por vencido, concluye con decir que el que quisiere hacer juicio camine a registrar éste admirable Convento, que después de bien mirado no sacará más que admiraciones, es


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una Gloria en la tierra. Mirase sin hartura, registrase con embeleso, ponderase sin término, gozase sin envidiar cosa de la tierra, se habita sin el destemple de los elementos, se vive con abstracción de los sentidos, y últimamente arrebata la potencia a la suprema esfera hasta fijarlas en el Creador de todo. Nuestro Hermano Fray Pedro de Sacedón que leyó Artes y Teología en la Provincia de Nápoles, y después fue Guardián de este Convento decía hacerle muchas ventajas en lo devoto al Santo Monte al verme, y el Rmo. Zamora, Ministro General, visitando este Desierto dijo: no tener en la religión santuario mas devoto. El Ilmo. Sr. Don Adrián Pacheco, Obispo de Cuenca, tenía para sí una habitación en este Santo Monte, una celdita muy pequeña y contigua a la Ermita del Santo Cristo, donde como contemplativa paloma, se quedaba muchas temporadas su Excelentísima a considerar en las roturas de la Piedra angular los beneficios de Nuestra Redención. Lo mismo ejecutaban los Señores Condes de Priego de aquellos dorados tiempos. Hay dentro del monte la Vía Sacra como sitio mas proporcionado para la consideración de tan altos Misterios, la Ermita del Cristo reedificada de las ruinas que quiso padecer el Señor en el despeño de tan enorme peñasco, como se ha despeñado en estos tiempos con multiplicidad de milagros que entraron por los ojos. Las ermitas de Nuestro Padre San Francisco y San Pedro de Alcántara, San Antonio de Padua; de el venerable Fray Junípero, y Fray Jorge, y la de el sagrado precursor, en cuya devota variedad, reparar los pechos religiosos los afectos que conciviéron en el Coro y Altar, en el monte con que se constituye un todo santificado, la Portería es estrecha pero tan devota con tarjeta mística, efigies de Santos Varones y Mártires que allí se criaron, y con una Ermita de la Impresión de las Llagas de Nuestro Padre San Francisco, que apenas se registra cuando se ocurre ser casa de Dios y Puerta del Cielo aquella. Como cien pasos antes está la Ermita de la Purísima Concepción de María Santísima, nueva-


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mente reedificada en este año de treinta y siete, por cuenta del Convento. Aquí remata la Vía Sacra que comienza viniendo de la Villa, en distancia proporcionada; y en el camino antiguo del Convento a distancia de cinquenta pasos de esta Ermita, donde se apareció el Demonio en traje de Dama al Santo Fray Jorge, quien ilustrado de Dios le enseñó la Cruz, y transformado en bestia sacudió unas coces en una peña dejando estampada una herradura que se registra; y al monte opuesto un estruendo, donde hay una cruz para memoria.

Fray Juan de Toledo


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FUNDACIÓN 10 de febrero de 1.597 Por tradición de los Antiguos moradores de esta Villa de Priego, se sabe y las fuentes lo afirman, que en una Ermita antigua del Señor San Miguel que está situada y metida en lo interior del monte, que llaman de la Hoz, al pie de las mas altas peñas de el, hubo en aquellos tiempos un convento de Religiosos Militares que llamaban templarios cuyo nombre, casa y religión feneció en un mismo día y tiempo, como las crónicas antiguas de España lo cuentan largamente esta verdad se prueba muy bien, así por las bóvedas que hoy día se hallan en la misma Ermita y contornos de sus sitios, como por unos cimientos antiguos que en estos tiempos se han descubierto, y hallado, que dan muestra de haberlo sido de grandes y suntuosos edificios, los cuáles en aquel tiempo nadie pudiera edificar ni tener sino gente tan rica y poderosa como ellos eran, y por los olivares antiquísimos, y otra mina, y una piedra labrada y escrita que se han hallado en este Monte, las cuáles de nadie han podido ser leídas, ni entendidas, aunque para ello se a puesto suma diligencia; sólo se sabe ser letras de cristianos por algunas cruces que en ellas estaban esculpidas; era esta Ermita se ha concertado después acá y ha sido habitada de muchos y Santos Ermitaños por la mucha devoción, soledad, y alegría, y otras comodidades, que en sí contiene; hasta el año de mil quinientos y setenta y dos, que el Conde Don Fernando, Señor de esta tierra hallándose en la batalla Naval, que el Príncipe Don Juan de Austria, Hermano de Nuestro Católico Rey Felipe Segundo de este nombre tubo con los turcos, enemigos de nuestra Santa Fe Católica, a trece de octubre de mil quinientos y setenta y uno, de quién el Divino favor alcanzó la más feliz y di-


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chosa victoria en la boca y mar de Lepanto, que se sabe ni halla escrita en Historias, siendo su Mayordomo Mayor, trajo con licencia de Pío Quinto Religiosos Capuchinos de Nuestro Señor Padre San Francisco para fundar un Convento, en la dicha Ermita con título y nombre de San Miguel de la Victoria, por haberlo así prometido dicho señor Conde, estando actualmente en la batalla, si nuestro Señor le daba victoria y saliendo en toda él, y dos hijos que allí tenía, el mayor llamado Don Luis Carrillo, que era Capitán de la Guardia de su Alteza, y después murió siendo Conde y Capitán de hombres de hazañas en la jornada y conquista de el Reino de Portugal, año de mil quinientos ochenta y uno; y el otro Don Antonio Carrillo de Mendoza que ahora es Chantre y canónigo de la Catedral de Cuenca; para lo cual vinieron el Padre Fray Andrés de la Cueva, Predicador, y el Padre Fray Ángel, y el Padre Fray Arcángel, los cuáles tomada la posesión de el dicho Convento, y visto su Majestad del Rey Don Felipe Nuestro Señor, no les daba licencia para que fundasen un castillo por haber en ella Religiosos Descalzos de la misma Orden, entregaron el Convento al Padre Fray Antonio de Santa María, Ministro Provincial de la Provincia de San José de los Descalzos, de la Regular Observancia y Orden de Nuestro Seráfico Padre San Francisco con consentimiento de dicho Señor Don Fernando Carrillo, Conde de Priego, que a la sazón era Mayordomo de el Rey Nuestro Señor, como Patrón que era de la sobre dicha casa, y monte, viniendo por Prelado, y Presidente de los Religiosos que a ella vinieron moradores el Hermano Fray Pedro de Espinosa, Predicador de la misma Provincia, desde el cual tiempo no han faltado del dicho Convento Religiosos que a ella vinieron número competente para ejercitar todos los actos competentes, que son Predicar y Confesar como siempre se está acostumbrado en la dicha Religión y Orden de Nuestro Padre San Francisco hasta la hora presente; de lo cual doy fe y testimonio, yo Fray Pedro de la Magdalena, Guardián aunque indigno que soy de el dicho Convento, para que quede memoria a los venideros del Principio, y fundación de él, fecha a diez de febrero de mil quinientos noventa y siete años.

Fray Pedro de la Magdalena, Guardián


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ERMITAS Relación de ermitas, citadas en los documentos analizados, y que se encontraban dispersas por el Monte Santo, hoy desaparecidas en unos casos, y en otros localizadas pero en ruinas: - Del Santo Cristo - De Nuestro Padre San Francisco - De San Pedro de Alcántara - Del venerable Fray Junípero - Del venerable Fray Jorge de la Calzada - De la Purísima Concepción de María de Afuera - De la Concepción y gruta de San Pascual - De Santa Ana - De San Juan - De San Antonio, que en 1.717 pasó a denominarse de la Concepción de Dentro Hoy resulta casi imposible la localización exacta de estas ermitas; si se exceptúa la referencia a la de la Purísima Concepción de María, a cinquenta pasos de la imagen de la herradura, (Descripción del sitio: “Aquí remata la Vía Sacra,... y en el camino antiguo del Convento, a distancia de cinquenta pasos de esta ermita, donde se apareció el Demonio en traje de Dama al Santo Fray Jorge de la Calzada,... sacudió unas coces en una peña dejando estampada una herradura,...”). La construcción del nuevo acceso al Monte Santo con voladuras de piedras y remoción de tierras han variado la situación primitiva del sitio donde se encontraba dicha piedra, así como la desaparición de la misma, siendo la actual una reproducción realizada por un vecino de Priego. Por las distintas ocasiones en que la caída de peñas, des-


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trozaron parte de algunas ermitas, las referencias a su situación también puede indicarnos de manera somera su ubicación. Así, la ermita de San Antonio, debería encontrarse próxima a la salida del Convento en dirección a Cañamares, ya que en el capítulo dedicado a la caída de Peñas, en 1.715, se dice: “... arruinaron toda la cerca que hay desde la puerta que sale para Cañamares hasta la huerta,... Una peña de las quebradas dando contra la pared de la ermita de San Antonio,... pues si dió como ir por allí el impulso toma la derrota hacia el Convento, le ha arruinado,...”. La ermita de San Pedro de Alcántara, cuya única referencia es la contenida en la caída de peñas, ocurrida en 1.721,: “... que cogió su rastra desde el Convento hasta el camino que se aparta para la ermita de San Pedro, sin dejar pino ni encina que no arrancase o tronchase y demoliese,... otra acertó en la ermita de San Antonio,... otra en la ermita del Santo Cristo, que ella quedó sólo en pie la campanilla, ...”. Puede deducirse de


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estaría situada próxima a la de San Antonio, y por tanto en dirección hacia Cañamares, sin que esto pueda afirmarse. Puede situarnos la ubicación del Convento, y en consecuencia la del resto de las ermitas, la referencia la hace Fray Mateo de Almadén, en la caída de peñas el 20 de noviembre de 1.717, al situar “ una inminente piedra, la cual estaba en el tajo segundo de peñas, que está sobre él y con la eminencia grande del primero,... rueda forzosamente hasta descolgarse del tajo principal y venía derechamente al Convento,... por el nacimiento de la fuente derechamente a la sacristía y noviciado,... decidieron formar un hoyo al pie del tajo principal,... capaz de recibir la piedra,... todo cayó en el prevenido hoyo,...”. También hay que hacer constar que en aquellos tiempos las ermitas no se ajustaban al modelo convencional que tenemos hoy día, si bien algunas eran de construcción, otras simplemente eran grutas o pequeñas oquedades, y en otros casos “altares” excavados en las rocas.


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Concepción de Afuera Año 1.616 María García otorgó su testamento el año 616 (1.616) ante Domingo de Guardia en la Villa de Priego y fue cerrado. En dicho testamento hay una cláusula del tenor siguiente: -Ytem mando a Juan Fuero mi sobrino la Ermita de Nuestra Señora de la Concepción que está junto al Convento de Nuestro Señor San Miguel, término de esta Villa, según y de la manera que yo la tengo, y heredé de Pedro García Moreno, mi hermano, y para ayuda de los reparos de esta ermita le mandó una escritura de censo principal de catorce ducados en cada un año un ducado, la cual dicha escritura quiero que esté para los dichos reparos en poder del dicho Juan Fuero, mi sobrino, con que el dicho Juan Fuero ... a su hermano ... si los tuviese forzosos y si nos los tuviere venga forzoso a mis parientes mas cercanos por la línea de mi Padre o Madre, prefiriendo varón a la hembra, y siempre tenga la dicha escritura de Censo el poseedor de la dicha ermita con que vaya en la forma dicha, y si al dicho Juan Fuero, mi sobrino, se la cogen por Pleito alguna persona, la dicha manda sea ninguna y de ningún valor ni efecto. Otra cláusula se halla en dicho testamento que decía: -Ytem mando, al dicho Juan Zerrato de Marquina, mi sobrino, una colmena de las que tengo junto al Señor San Miguel, la que Juan Fuero le quisiese dar. Dicha María García era viuda de Juan de Valera, vecina de Priego cuando hizo dicho testamento, que hoy se halla en Albalate. La Ermita de la Concepción de Afuera se hizo siendo


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Guardián Nuestro Hermano Fray Miguel de Villaconejos, Predicador, que después fue Definidor de esta Provincia. En el mismo sitio había dicha Ermita antigua, que era de un vecino de Albalate de las Nogueras, y después pasó sin derecho a otro vecino de Priego. Éste la dejó arruinar, y requerido por un Visitador del Obispo se excusó de levantarla; por lo que dicho Visitador dio opción a este Convento para fabricarla, y tenerla a su uso, todo lo cual consta de papeles que hay en el Archivo. Fabricada de nuevo, tomó posesión de ella el Síndico del Convento y quedó desposeído de ella el vecino de Priego; aunque pidió una llave sin que por ella pudiese alegar hecho alguno como consta de la siguiente cesión y testimonio: En la Villa de Priego, a treinta días del mes de marzo de mil setecientos y treinta y siete años, ante mi el infra escrito Notario Público y testigos parecieron, Don Felipe González Vadillo Presbítero de ella, y Don Antonio González, vecino así mismo de dicha Villa, hermanos, a los que doy fe, conozco juntos y demás común, a voz de uno y cada uno de por si y por el todo in soledun renunciando como expresamente renunciaron las Leyes de la Mancomunidad en toda forma, estipulandi, y la auténtica presente hoc itta de fide y broxibus y el beneficio de la división y excursión y de todas las demás leyes, fueros y derechos, que son y hablan en razón de los que obligan de mancomún, como en ellas y en cada una de ellas se conviene. Bajo lo cual ciertos y sabedores de su derecho, dijeron que en aquella mejor vía y forma que haya lugar en dicho. Y por justas causas que los mueven hacían, hicieron de su espontánea voluntad, para ahora y para siempre, cesión y renuncia a el Convento de Religiosos Descalzos de Nuestro Padre San Francisco, extramuros de esta Villa de Priego, la propiedad y uso de una Ermita de Nuestra Señora de la Concepción que hubieron, y que heredaron de sus Padres en el Santo Monte, encima del camino que viene desde dicho Convento a esta Villa, en cuya posesión y uso han estado y están sin que por persona alguna se les haya puesto impedimento ni mala voz, lo cual ceden para que la puedan reedificar la Comunidad según y cómo le pareciere por hallarse en la injuria de los tiempos muy deteriorada aun de lo


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principal de esa fábrica con el Altar y Retablo. Y que reedificada se sirva de ella como propia, y del mismo modo que sus Padres, y los otorgantes la han poseído, y gozado sin reserva en sí ni para sus descendientes ni herederos derecho alguno a la propiedad de dicha Ermita, si sólo la regalía [7] de tener una llave de la única puerta que a de haber en ella para siempre y cuando que los otorgantes, sus descendientes o herederos quieran entrar o salir, sin intervención del Convento. Del mismo modo que éste podrá ejecutarlo sin la de los referidos para lo que la llave en todo y por todo serán uniformes, sin que por dicha regalía en tiempo alguno puedan pretender ni inducir derecho ni intentar acción sobre la propiedad de dicha Ermita. Y por que el motivo que tienen para esta Cesión es únicamente por el mayor culto de la Madre de Dios, que verdaderamente le tendrá poseyendo el Convento la referida Ermita desde hoy día de la fecha en adelante para siempre, se den poder y apartan a sus descendientes y herederos del todo el derecho, acción , propiedad, señorío, título, que tienen en fuerza de los instrumentos de pertenencia del referido sitio, y manutención que hasta ahora han tenido, que siendo que dichos instrumentos nada valgan en adelante, ni que por ellos se pueda alegar en Tribunal alguno sobre la pertenencia de dicha Ermita, pues sólo queda a los otorgantes, sus descendientes y herederos, el uso de la llave, según y como lo dejan expresado, y todo lo demás lo ceden y traspasan en el referido Convento a quien le dan poder y facultad cumplida para que en virtud de esta Cesión y renuncia pueda tomar y tome por la persona de su Síndico la Posesión Judicial o extra Judicialmente, se obligan, y a sus descendientes y herederos haber por firme y valedera esta Cesión, contra su tenor y forma en tiempo alguno, y si lo hicieren quieren no ser oídos en cualquier juicio o Tribunal, y al cumplimiento de esta Cesión, obligan sus personas y bienes el que los tiene, espirituales y temporales y ambos los muebles y raíces habidos y por haber, y dar todo su poder cumplido a todas las Justicias y Jueces, que cada [7] Regalía: Cualquier tipo de privilégio.


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uno puedan y deban conocer y conozcan en este caso y Jurisdicción se someter, y renunciar al suyo propio Domicilio y Vecindad y la Ley sicombenisit de Jurisdiccione Ommum ludicum y la reserven por sentencia pasada en autoridad de cosa juzgada, so que renuncian las leyes de su favor con la Gral. de ellas, en forma. Y lo otorgan según dicho es, siendo testigos, Don Felipe Zerrato y Francisco de San Pedro, vecinos de esta Villa, y Juan Tello de la de Villaconejos, lo firmaron dichos señores otorgantes, Don Felipe González Vadillo, Don Antonio González Vadillo, ante mi Domingo Ropero. Yo el dicho Domingo Ropero, Notario Público Apostólico por ambas Autoridades, y vecino de la Villa de Cañamares presente fui en esta de Priego al otorgamiento de esta Cesión y renuncia, con los señores otorgantes y testigos, y en fee de ello lo signé y firme el día de su otorgamiento en testimonio de verdad.

Domingo Ropero


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Toma de posesión de la dicha ermita 6 de Abril de 1.717 Estando en el Convento de San Miguel del Monte, de Religiosos Descalzos de San Francisco sito extramuros de la Villa de Priego, ante mi el infra escrito Notario, pareció Don Francisco Marquina y Briones, Síndico del referido Convento a fin de tomar posesión de la Ermita de Nuestra Señora de la Concepción; a fuerza de la cesión antecedente y usando de la facultad que por ella se le da, y de la que como a tal Síndico le compete, en virtud de Bulas Pontificias para que en nombre de su Santidad pueda tomar y tome posesión de aquellas casas que pertenecen al Convento. Pasamos en compañía de Don Antonio Castillo, Presbítero de la Villa de Cañamares, Licenciado Don Miguel Vaquero, Abogado de los Reales Consejos, vecino de ella, y de Luis Verdejo, mozo de dicho Convento. Y estando delante de dicha Ermita, yo el Notario cogí de la mano al referido Don Francisco Marquina y le entré en ella, y en señal de posesión echó fuera a las personas que estaban dentro, e hizo otros actos correspondientes, la cual tomó quieta y pacíficamente, sin condición de persona alguna, y pidió a los presentes fuesen testigos, a mi se lo diese por testimonio y firmaron los que supieron, doy fe. Abril seis de mil setecientos y treinta y siete años. Don Francisco Marquina y Briones. Antonio Castillo. Lizdo. Don Miguel Vindel Baquero, ante mí

Domingo Ropero


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Ermita de la Concepción y Gruta de San Pascual 10 de Julio de 1.741 El año de mil setecientos y cuarenta y uno, se hizo la ermita de Nuestra Señora de la Concepción y Gruta de San Pascual, siendo Provincial Nuestro Chmo. Hermano Fray Marcos de Alcalá, Lector de Teología, Misionero Apostólico, y Guardián Nuestro Hermano Fray Juan de Valdecolmenas, Predicador. Comenzóse dicha ermita en diez días del mes de Julio, bendijo la primera piedra Fray Jerónimo de Bólliga, Predicador y Maestro de Novicios; trajo esta bellísima imagen Nuestro Hermano Fray Miguel de Villaconejos, Predicador, siendo Guardián de este Convento, quién también costeo el retablo de hechura y le dora Nuestro Hermano Fray Juan de Valdecolmenas, Predicador y Guardián que entonces era, y adorna como hoy día está y éste mismo el año de mil setecientos cuarenta y tres, agrandó la gruta de San Juan, mandó pintar el cuadro como también los de los Siervos de Dios que están colocados en su gruta, en fe de lo cual lo firmé en tres de Agosto de mil setecientos y cuarenta y tres.

Jerónimo de Bolliga


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Indulgencias, ermita de la Concepción 18 de Noviembre de 1.761 Don Luis Antonio, por la Divina Misericordia, Presbítero Cardenal, Conde de Teba, Arzobispo de Toledo, Primado de las Españas, Canciller Mayor de Castilla, del Consejo de su Majestad: Deseando promover en cuantos y de nos la devoción cristiana, y alentarla con espirituales gracias, usando liberalmente de las facultades que nos competen, concedemos por las presentes cien días de Indulgencia a todos los fieles, por cada vez que devotamente rezaren una Ave María, o Salve, ante la imagen de Nuestra Señora que con el título de la Purísima Concepción se venera en su Ermita destinada para los ejercicios de los Padres Franciscanos Descalzos que viven en el Desierto de la Villa de Priego, Obispado de Cuenca, pidiendo a Dios por la exaltación de Nuestra Santa Fe Católica, extirpación de las herejías, Paz, y conversión de los Pecadores. Dadas en Madrid a los diez y ocho días del mes de Noviembre de mil setecientos y sesenta y uno. El Cardenal Arzobispo de Toledo. Por Mandato de su Eminencia,

Don Joaquín de Olloqui Indulgencias Gratis


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Ermita nueva del Sto. Cristo Jabonado La ermita del Santo Cristo Jabonado, o del Agua, conforme está dicho, se hizo toda nueva siendo Guardián de este Convento Nuestro Venerable Hermano Fray Francisco de Frías, Lector de Teología y ex Custodio de la Provincia de San José, quien oyó el ruido del peñasco la noche que cayó, estando en casa del hermano de Alvarañez, Don Alonso Cabrejano, que venía de Predicar la Doctrina 3ª de Adviento, de Bólliga. Éste hizo el corredor de los religiosos y reparó las quiebras que causó el peñasco. Fue varón de especial virtud. Indulgencias en la ermita del Sto. Cristo Jabonado 18 de Noviembre de 1.761 Don Luis Antonio, por la Divina Misericordia, Presbítero Cardenal. Conde de Teba, Arzobispo de Toledo, Primado de las Españas, Canciller Mayor de Castilla, del Consejo de su Majestad: Deseando promover en quanto podemos la devoción Cristiana, y alentarla con espirituales gracias, usando liberalmente de las facultades que nos competen, concedemos por las presentes cien días de Indulgencia a todos los fieles por cada vez que devotamente rezasen un Padre Nuestro o Credo, o hiciesen cualquiera acto de los de Fe, Esperanza y Caridad ante la Imagen del Ssmo. Cristo que se venera en el Desierto de la Villa de Priego, Obispado de Cuenca y Ermita propia donde acostumbran hacer ejercicios los religiosos franciscanos que viven en dicho desierto pidiendo a Dios por la exaltación de Nuestra Santa Fe Católica,


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extirpación de las Herejías, paz y concordia entre los Príncipes Cristianos, y conversión de los pecadores. Dadas en Madrid a los 18 días del mes de Noviembre de mil setecientos y sesenta y uno. El Cardenal Arzobispo de Toledo. Por mandado de su Eminencia,

Don Joaquín Olloqui, Secretario Santísimo Cristo Jabonado o del Agua El que se venera en su Ermita que está en el monte dentro de la clausura, tienenle especial devoción en la Guardianía, y en Priego, no sólo por las circunstancias milagrosas que ocurrieron cuando se cayó la peña, octava de la Purísima, sino también por que rara vez se ha sacado por falta de agua, que a el punto no ha llovido. Para este efecto suele pedir el Ayuntamiento de Priego se baje a la Villa, y cuando se concede, se dicen maitines, primero baja toda la Comunidad con su Majestad, y a la ermita de Santa Ana sale el Ayuntamiento y clero a recibirle con todo el pueblo, con quien nos incorporamos, y en llegando a la Iglesia lo común es cantar la Benedicta [8], y hacer la disciplina, y por la mañana (antes de subir) la misa de la Purísima y de Pasión; pero téngase cuidado de quanto antes volver arriba la Santa Mujer, que es llevándola el Cabildo y Villa hasta la ermita de Santa Ana, a donde estará ya Nuestra Comunidad para recibir la procesión y traerse a casa el Santísimo Cristo. Algunas personas en sus ahogos, hacen promesas al Santísimo Cristo, ofreciendo misa, y si son mujeres las que la hacen, quieren oír la misa y entrar hasta la ermita, para ese fin, y los Prelados han solído y permitido, entrando por la puerta falsa, pero téngase cuidado que no entren a lo interior del Convento. [8] Benedicta o Benedictus: Himno litúrgico de acción de gracias, que se inicia con éste término.


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IMÁGENES PINTURAS EFIGIES Se relacionan a continuación las imágenes, pinturas, efigies y tallas que se citan en los documentos transcritos de los Guardianes del Convento. - Ermita de San Antonio * Pintura de San Antonio * Pintura de Sta. Catalina Mártir * Pintura de María Santísima - Ermita de la Concepción * Pintura de la Concepción - Ermita Cristo Jabonado (dentro de la clausura) * Imagen del Cristo Jabonado * Imagen del Sto. Crucifijo (“... siendo de pasta, o tierra”) * Dos pinturas del Señor * Pintura de la Madre de Dios de las Angustias * Pintura de los siervos de Dios Fray Jorge de Calzada y Fray Junípero del Castañar * Pintura de San Antonio * Pintura de Sta. Catalina * Pintura de San Miguel * Pintura de Ntra. Señora * Pintura de Jesucristo, “ofreciendo todo el Mundo a su eterno Padre” * Efigie de San Antonio - Gruta de San Juan * Pintura de San Juan * Pintura de los Siervos de Dios


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ARTURO CULEBRAS MAYORDOMO - Portería del Convento * Imagen del Cristo de la Llagas * Imagen de la Concepción * Imagen de María Santísima * Pintura en la pared de varios Santos Mártires * Pintura de los Santos Mártires del Japón * Pintura de Fray Felipe de Barcelona * Pintura de San Pedro de Alcántara y Fray Juan de Cordovilla * Pintura de Fray Alonso de Asperilla * Pintura de Fray Juan de la Soledad * Pintura de Fray Pascual de la Plaza * Pintura de Fray Jorge de la Calzada * Pintura de Fray Sebastián de Fuertescusa * Pintura de Fray Junípero * Pintura de la Penitencia * Pintura del Silencio * Pintura de la Muerte


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- Pórtico * Pintura de la Purísima * Pintura de San Pedro de Alcántara * Pintura de San Pascual - Claustro * Pintura de S. Luis Obispo, “medio cuerpo, obra de Carreño” *Pintura de Sta. Isabel Reina de Hungría, “medio cuerpo, obra de Carreño” * Pintura de Santa Clara, “obra de Carreño” * Pintura de la Virgen del Pópulo, “obra de Carreño” * Pintura de María Santísima, “en el dormitorio principal” - Iglesia * Efigie de San Juan, niño * Efigie del Niño Jesús * Pintura del Beato Benito de Palermo[9], “obra de Carducho” * Pintura de Ntra. Sra. de la Contemplación, “obra de Carducho” * Pintura de Ntra. Sra., “con el Niño en el regazo” * Pintura del Sto. Ecce Ommo * Pintura de Ntro. Padre San Francisco * Pintura de Fray Jorge de la Calzada, “al lado del Evangelio” * Pintura de Fray Junípero, “al lado de la Epístola” * Pintura de Sta. Margarita * Pintura de Sta. María Magdalena [9] Beato Benito de Palermo, (San Fratello 1.526 - Palermo 1.589) Se le llama de Palermo por ser la Ciudad en la que murió, o también el Moro y el Negro por el color de su piel y su ascendencia africana. De joven abrazó la vida eremítica, y más tarde pasó a la Orden Franciscana. No tenía estudios, pero sus dotes naturales y espirituales de consejo y prudencia atraían a multitud de gentes. Aunque hermano lego, fué, no sólo cocinero sino también Guardián de su convento y Maestro de Novicios. Su festividad se celebra el día 4 de Abril.


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ARTURO CULEBRAS MAYORDOMO * Pintura de San Cristóbal * Pintura de San Fernando Rey de España * Pintura de San Antonio de Padua * Pintura de San Julián Obispo * Pintura de la Purísima Concepción * Pintura de María Santísima - Altar Mayor * Imagen de Ntra. Sra. de la Peña * Imagen de San Miguel (“... de la misma piedra de la cueva donde se apareció” en el monte Gárgano) [10] * Imagen de Ntra. Sra. del Coro (“ ... imagen que ha habido siempre”) * Imagen de Ntra. Sra. de Europa (“venerada en Gibraltar”) * Imagen de San Francisco * Imagen de San Pedro de Alcántara * Imagen de Sto. Crucifijo, “de cuerpo entero” * Imagen de San Miguel de la Misericordia, “el primitivo” * Talla de San Pedro de Alcántara * Talla de San Francisco * Efigie de busto de San Miguel * Efigie de busto de Ntra. Sra. de la Peña * Pintura de los Santos Mártires del Japón * Pintura de la Purísima Concepción * Pintura de San Antonio de Padua * Relicario de Sta. María Magdalena

[10] Gárgano, monte: monte en el viejo reino de Nápoles (Italia) donde San Miguel se apareció a San Laurencio, para señalar una gruta con forma de iglesia, que posteriormente se convertiría en lugar de peregrinación.


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RELIQUIAS 9 de Junio de 1.619 Las reliquias de San Primo y Feliciano las dio el Ilmo. Sr. Obispo de Cuenca, Don Andrés Pacheco, y concedió las indulgencias que constan del siguiente testimonio: Don Andrés Pacheco por la gracia de Dios y de la Santa Sede Apostólica, Obispo de Cuenca, del Consejo de su Majestad, hacemos saber a los que el presente vieren, como de las reliquias de Santos que tenemos en nuestro poder que la hubimos de diferentes Santuarios y personas, mandamos poner en un relicario de madera dorado una que es un pedazo de hueso de canilla grueso, algo menor de largo que un palmo, de uno de los Santos Mártires Primo y Feliciano, según nos consta por testimonios bastantes, la cual con el dicho relicario entregamos al Padre Fray Antonio de Huete Guardián de este Convento de San Miguel de la Orden de San Francisco de los Descalzos, cerca de la Villa de Priego para que la coloque y esté perpetuamente en la Iglesia del dicho Convento. Y para que los fieles tengan mas devoción con la dicha Santa reliquia usando de nuestra potestad ordinaria, y en aquella vía y forma que mejor ha lugar de derecho, concedemos a cualquiera persona que la visitare y hiciere oración en el dicho Convento por el aumento de la Santa Fe Católica y estado de la Iglesia, los días de los dichos Santos Mártires Primo y Feliciano que es el de la fecha de este: Los de San Francisco y la Impresión de sus Llagas, con sus octavas y el de San Miguel desde las primeras vísperas de todas las dichas fiestas cuarenta días de perdón una vez cada día de todos los referidos, y en el de los Santos Primo y Feliciano tantas cuantas veces se hiciese oración, como dicho es y valga esta concesión por todo el tiempo que no se revocare. Y para que de todo lo susodicho conste y que la dicha


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Santa reliquia se tenga en la dicha Villa veneración mandamos dar y damos el presente testimonio firmado de nuestro nombre, sellado con nuestro sello, y refrendado del notario nuestro secretario en el dicho Convento de Descalzos de San Francisco, a nueve días del mes de Junio de mil seiscientos y diez y nueve. Por Mandato de su Señoría, Licenciado, Juan de Bustamante.

Don Andrés Pacheco Obispo de Cuenca 22 de Julio de 1.745 Estando de visita en este Convento de Priego, Nuestro Chmo. Hermano Fray Gaspar de Trijueque, Lector de Teología, ex Definidor, y Primer Ministro Provincial de esta Provincia de la Purísima Concepción, vió y registró las particulares reliquias de dicho Convento, que son las siguientes: -Unas reliquias de San Primo y Feliciano como un dedo pulgar de largo y grueso, puestas en un cristal con adorno de plata. -Otras dos reliquias de Fray Jorge y Fray Junípero, guarnecidas en plata, que sirven para los enfermos. -Un relicario como la palma de la mano, que por un lado tiene un Lignum Crucis[11], y por otro una lámina de Jesús, María y José. -Una reliquia de San Pedro de Alcántara, que es un pedazo de canilla pequeña, partida por medio, que forma media caña, de largo como cinco dedos, está en un vidrio con adorno de acero colado. Esta reliquia y el relicario dió a este Convento Nuestro Hermano Custodio Fray Francisco de Sacedón, Lector de Teología y Calificador de la Suprema cuando fue a Roma a la de[11] Lignum Crucis: Reliquia de la Cruz de Ntro. Sr. Jesucristo.


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fensa de la Provincia, y dijo que el relicario lo hubo de Nuestro Chmo. Hermano Fray Marcos de Alcalá, y la reliquia de San Pedro de Alcántara era de la casa de Lemus. -Una reliquia sin adorno de San Pedro Bautista, su tamaño como dos uñas grandes. -Una crucecita de cristal en que está un Lignum Crucis. -Un naipe con sangre de la Madre de Agreda [12], que fue el que le pusieron cuando la sangraron de la frente. Está el naipe dentro de el relicario del Lignum Crucis engastado en una caja de bronce, que está sobre la arca de las reliquias de el siervo de Dios Fray Jorge. Escribióse ésta nómina por mandato de dicho Nuestro Chmo. Hermano Ministro Provincial para que Nuestro Hermano Guardián que al presente es de este Convento, y los que en adelante fueren sepan las reliquias que hay, y de las que han de dar cuenta en las visitas. Y por lo que toca al presente, mandó a nuestro Hermano Guardián, Fray Jerónimo de Bólliga, Predicador, que colocase las expresadas reliquias en el sagrario del Altar de Nuestro Padre San Francisco las que cupiesen, y que la llave la guardase en la arca de la Guardería, no fiándola a persona alguna, y en caso necesario de manifestar alguna reliquia lo haga personalmente, y para que conste de ésta disposición y mandato lo firmó dicho Nuestro Chmo. Hermano Provincial en dicho Convento en veinte y dos de Julio de mil setecientos cuarenta y cinco.

F. Gaspar de Trijueque Ministro Provincial

[12] Venerable Madre María de Jesús de Ágreda, (Agreda 1.605-1.665): Abadesa franciscana procesada por la Inquisición. Mantuvo correspondencia con Felipe IV. Escribió “La mística ciudad de Dios”, biografía novelesca de la Virgen.


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El relicario que está colocado en la Iglesia a el lado del Evangelio, lo dió el Señor Don Amador Cebrián del Castillo, cura de la Villa de Olmedilla de Eliz, y encima del escaparate de la Santa Magdalena tiene un Agnus [13] Grande, y en él una moneda de las que hallaron en el arca donde estaba depositado el cuerpo de San Julián, Obispo de Cuenca y, el Lignum Crucis que allí estaba. Es del Pectoral de el mismo Santo. Digo que la Cruz que está junto a la moneda es ciertamente de la cruz pectoral del Señor San Julián, y poner reliquia tan especial nos la dejó para que estuviese con veneración. Murió este santo cura el año de mil setecientos y cuarenta y dos, y éste mismo año se trajo el escaparate a este Convento en el que era Prelado Nuestro Hermano Fray Juan de Valdecolmenas de Abajo, Predicador.

[13] Agnus: Objeto de devoción, lámina de cera con la imagen del Cordero, que bendice el Papa cada siete años.


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AUMENTOS, OBRAS Y REFORMAS Aumentos por los años de 25, 26 y 28 Fray Eugenio de la Madre de Dios, Lector de Teología y Guardián de este Convento, fue uno de los Prelados que mas trabajaron en este Convento, pues después de haberse traído dos cálices de plata sobredorados, asimismo trajeron copón dorado por dentro para la comunión de los religiosos. Así mismo doraron los copones del Altar Mayor, y comulgatorio; trájose luego de ramilletes nuevos; cuatro tercios con frontales; un vestido para la Madre de Dios de la Peña. Así mismo la mayor parte de ropa blanca de la Sacristía; hiciéronse veinte y ocho colchones nuevos para la Comunidad y doce para la enfermería, y para ésta mucha ropa blanca; blanqueóse todo el Convento y la enfermería; echóse mesas nuevas al Refectorio y embaldosóse éste y el de Profundis; y para esto y otras muchas obras que se hizo, se mortificaba por las mañanas privándose del religioso desayuno, fue muy penitente y muy dado a la Oración en que gastaba lo mas del día y noche. Obra del refectorio y lo que sucedió en ella 1.699 Cuando se alargó el Refectorio, que fue en el año de 1.699 en el Capítulo que fue lo que se le dió debajo de el Altar de el dicho Capítulo se halló forma de una sepultura, con algunos huesos que se descubrieron, y siendo algunos de parecer que se qui-


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tasen de allí, fue en que se quedasen hasta ver los difuntos que ha habido en este Convento, y visto por este Libro no haberse allí sepultado ningún religioso, ni seglar, por que se dificultó si sería algún depósito; pongo aquí esta noticia advirtiendo que la tal sepultura está en el pasillo que entra al Capítulo debajo de el cuadro de los Mártires de el Japón, y por la verdad lo firme en catorce de septiembre de mil seiscientos noventa y nueve.

Fr. Francisco de la Fuente. Guardián Diferentes veces que ha quebrado la campana En veinte y nueve de septiembre de mil seiscientos y sesenta y nueve se tocó la campana el día de el Gloriosísimo Arcángel San Miguel, titular de este Convento, hízose de diez arrobas, siendo Guardián Nuestro Hermano Fray Francisco de Santa María, Lector de Teología. Se quebró y se hizo otra nueva en el año de mil setecientos y dos. Se volvió a quebrar año de mil setecientos y quince y se hizo nueva con el campanario de piedra de sillería, siendo Guardián Nuestro Hermano Fray Francisco de Villar o San Diego, Predicador, pesa once arrobas. Se volvió a quebrar año de mil setecientos y cuarenta; se hizo mayor habiéndole añadido veinte y seis libras de metal, siendo Guardián Fray Juan de Valdecolmenas. Obra en el campanario 1.714 Se hizo el Campanario nuevo en el año de mil setecientos y catorce, siendo Guardián de este Convento Fray Francisco de el Villar o San Diego, y Ministro Provincial Ntro Chmo. Hermano Fray Gaspar del Espíritu Santo, Lector de Teología. Y la campana


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se puso en la víspera de Nuestro Padre San Francisco para tocar a vísperas. Retablo de la Madre de Dios del Coro, que después se doró 8 de Noviembre de 1.716 Se colocó y puso el Retablo de Nuestra Sra. de el Coro, sin dorar y pintar en ocho de noviembre de el año de mil setecientos y diez y seis, costó ciento y cuarenta reales, siendo Guardián Fray Eugenio de Brihuega o San Juan Bautista. Adviertase que la imagen de Nuestra Sra. tiene un niño en su regazo, y un San Juanito, es la imagen que ha habido siempre; la que estaba a la espalda; se quitó y en su lugar se puso Ntra Sra. de la Europa, que la dejó un novicio, y es traslado de la antigua imagen y milagrera que se venera en Gibraltar. Se doró y jaspeó el dicho retablico, por una y por otra parte, por Juan Agudo, natural de Bólliga, y se dió de barniz al San Pedro de Alcantara de talla, que tuvo todo de costa mas de doscientos reales, y a Ntro. Padre San Francisco, el de la Ermitilla de las Llagas de la Portería, y componer el de la Iglesia que está en el Altar Mayor, doscientos reales y se puso dos días antes de Ntro. Padre San Francisco del año de mil setecientos y diez y siete.

Fray Eugenio de Brihuega o San Juan Bautista Echura del estanque 4 de Mayo de 1.717

El estanque que está arrimado a las peñas por un costado y por el otro a la leñera, se concertó en seiscientos reales, sacado el fundamento de tierra, y lo hizo Juan Pérez, natural de la montaña, sin más obligación del Convento que darles el material al pie de la obra y guisarles la comida. Más por haber hallado gran dificultad en sacar los cimientos que eran de piedra viva que se


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hubieron de sacar a fuerza de pico y pólvora, se le ayudó no sólo en el trabajo e instrumentos y pólvora, sino en refrescos y dos doblones en dinero además de lo concertado. La junta da cuenta de todo lo que se les administró de comida por su cuarto reforzarle, hacer la ventanilla de la oficina, frontón de la Pila, recibimiento de el agua y otro arriba junto a la noguera encañarle, y pared de la clausura en aquella misma parte, importó como llevo dicho mil y quatrocientos reales de Vellón, sin otros gastos y trabajos de religiosos y novicios, la llave que después se puso costó de lance dos doblones, que de su calibre pedían en Madrid setecientos reales. Se comenzó toda esta obra el día quatro de Mayo de mil setecientos y diez y siete; se acabó en veinte y ocho de junio de dicho año. Se derriba la Portería y se hace nueva 12 de Septiembre de 1.717 En el mismo año de mil setecientos y diez y siete, el día doce de septiembre por la tarde en que se celebraba el dulcísimo nombre de María, se comenzó a derribar la Portería antigua y ermitilla de las Llagas de Nuestro Padre San Francisco que estaba en ella, y a tejavana y luego inmediatamente a sacar los cimientos de la que hoy está. Se derribó la dicha por estar amenazando ruina. Se prosiguió con felicidad la nueva, y con aumentos de conveniencias y fortaleza que no tenía la dicha porque era de canto y barro, y conveniencia fue darle de latitud a dicha Portería todo lo que decía la ermita de las Llagas de Nuestro Padre San Francisco, y puesto con propiedad el Cristo de las Llagas echo altar que no tenía, y añadido el campanario en la gruta de el mismo altar, donde se colocó una hermosísima imagen de Ntra. Sra. de la Concepción, con su corona Imperial, ventana con vidriera y cortinas de tafetán encarnado, y puerta a la misma Portería. Que uno y otro, así ermita como Portería, se adornó a manera de como estaba antes de piedra toba en lo interior pero con más firmeza y motivo de edi-


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ficación porque se pusieron los mismos cuadricos que había renovados y con sus rótulos y dichas tarjetas y rótulos que no había. Celdas que se hicieron sobre dicha Portería Sobre la Portería se hicieron dos celdas, una que puede servir para el Guardián, con dos ventanas, y otra para el Portero, éstas se quitaron y se quitaron otras dos que por estrechas casi no servían en cuyo ámbito que es el ante Coro se pusieron dos cuadritos y otras tarjetas. Sobre las dos celdas dichas se levantó de tabique lo que corresponde que se añadió a la Librería y por consiguiente el tejado tuvo que levantarse para darle el corriente a las aguas. Ittem. consiguiente a la ermitilla de las Llagas de la Portería se hizo, sobre la misma poyata de los olmos, un cuarto a tejavana bastantemente capaz para custodia como ha servido y sirve de todas las esteras, madera del nacimiento del Corpus, y de otras cualquiera maderas que halla de más para descargar, y desembarazar el desván donde se guardaba antes todo lo dicho, y se hizo primariamente para custodia de el monumento, donde hay no obstante de todo lo otro capacidad, que no se puso por no haber tenido tiempo ni posibilidad ni elección de frontaleza proporcionada, que está en la ante Portería donde también está el monumento, que quitado esto parece estuviera muy capaz y conveniente. Ittem. también se hizo el Pórtico nuevo, y se acabó toda ésta obra el día diez y nueve de diciembre del dicho año de mil setecientos y diez y siete, y fue el Maestro Manuel Martínez, vecino de Priego, por el jornal diario de tres reales y cuartillo, por el oficial Francisco González, jornal de dos reales, por peón Cristóbal de Albendea, jornal real y medio, y de comer a todos tres, y material al pie de la obra. Carpintero, Bernardino Soriano, vecino


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Importó todo esto y tuvo de costa sin los trabajos de los Religiosos y Novicios mil ochocientos y cuarenta y un y medio reales de Vellón. Qué con lo que importó los instrumentos, madera, yeso y demás cosas necesarias importó todo tres mil y setenta reales. Sin otros gastos. Renovación de pinturas Se renovó el Pórtico de la Iglesia, cuadro de la Purísima se aderezó de pintura, nichos que se abrieron junto de la reja de la Capilla en lo interior en donde se colocaron un San Pedro de Alcántara y un San Pascual que se trajeron, porque no los había, y se rasgaron más los nichos de los niños, y todos quatro nichos, y el de la Madre de Dios que se colocó en la Librería, púlpito que también se hizo de nuevo, se pintaron como también las fajas de la Portería, y ermita que tendría de costa con el renuevo de los cuadros como hasta doscientos reales, y también las puertas del presbiterio. Se hicieron siendo Provincial Ntro. Chmo. Hermano Fray Bernardo de Jesús, Lector de Teología, y Guardián Fray Gregorio de San Juan Bautista. La Ermita que era de San Antonio, es hoy de la Concepción También se hizo todo el tejado de la ermita de San Pedro de Alcántara de madera nueva, y se renovó la de San Antonio y se puso en ella un cuadro del Santo que no había, al lado de el Evangelio del Altar, y al lado de la Epístola uno de Sta. Catalina Mártir, y en la ermita de San Juan se renovó el cuadrito, y se puso puerta mas capaz.

Fray Eugenio de San Juan Bautista


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Corredor para coger el sol los Religiosos Junio de 1.737 En la primera visita que Ntro. Chmo. Hermano Fray José de Madrid hizo, mandó hacer un corredor para coger el sol los Religiosos, en la última celda de el Convento en todo lo alto en par de la Librería con escaleras que vinieren a dar claros al reloj, y nuestro hermano Guardián como aquí lo firma puso luego al punto en ejecución su mandato. El cual corredor se hizo en el mes de Junio, año de setecientos y veinte y tres.

Fray Francisco de Frías, Guardián Cueva nueva, y sucesos que sucedieron en ella 7 de Septiembre de 1.737 No habiendo cueva bastante para el regular gasto de la Comunidad determinó Nuestro Hermano Guardián Fray Francisco de Villaconejos, Predicador, hacer cueva nueva, a un lado de la antigua pequeña, y más honda, empezó la obra con tal felicidad que en tres meses con sólo los Novicios y otros Religiosos legos ya tenía capacidad para cinco tinajas. Como el año antecedente, de treinta y quatro, fue tan seco no se experimentó la menor humedad. Luego que llovió copiosamente, al mes después, empezó a sudar de tal manera que en ocho días últimos de abril de treinta y cinco, ya era preciso sacar la agua dos veces al día, y en tal abundancia que se sacaban más de cien cántaros cada vez. Proseguía y con tanto quebranto que ya caían pedazos de tierra que atemorizaban. Amenazaban ruina si proseguía puesta dicha cueva debajo de la principal parte del Convento por el lado de arriba. Asustado el Prelado mandó sacar las tinajas para lodarla de piedra, no fuera caso que hundiera el Convento.


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Convenimos los Religiosos en que sería peor cerrarla, pues la humedad de dicha agua atraída lo haría mas húmedo y acaso rebosaría por la puerta. Animados y confiados en María Santísima de la Peña y en Nuestro Patrón, a quien en por tres días tuvieron luces encendidas, y a San Antonio de Padua, advitramos el romperla para que pasase a la cueva vieja. Hízose (aunque con dificultad) por estar mas honda la cueva nueva que la vieja más de vara y media. Hallándonos ya con el agua en la cueva antigua nos vino con la dificultad misma, pues el agua no podía hundirse, aunque más notábamos la tierra. Vino el Maestro y advitró, no sin gran peligro, el cerrar dos de los cinco nichos nuevamente hechos, los que se cerraron con arcos de piedra toba. Los Religiosos empezamos a hacer una mina que desahogue dicha agua, la que había de pasar por debajo de todo el Convento. Empezaron con tal feliz fortuna que no se topó el menor estorbo ni de peñascos ni de los cimientos de las paredes maestras del Convento cosa que atribuimos a milagro de San Miguel, pues la tierra que se sacaba era toda movediza, con tal cual canto pequeño, fuimos prosiguiendo, desesperando algunos del buen Cristo; pues sin Maestro que entendiese la materia, ¿cómo queríamos sacar la mina derecha? Juzgaban algunos haríalamos a lo largo; otros que sería tarde, mal y nunca; fue tan al contrario que en día y medio ya estábamos en la mina debajo del emparrado pasada ya la puerta del Deprofundis y de la pared maestra, se rompió por debajo de las escaleras del jardín, tan derecha como si los diestros Maestros la hubieran medido. Solicitóse llenar dicha mina de piedra seca dejando su canal en medio. Lo que con tal presteza se efectuó que en una tarde quedó llena, y se soltó la agua que corrió con tal bruteza como si fuera una cuesta abajo. Así quedó y está hoy, atribuyendo a repetidos milagros y a el no haber caído enfermo alguno con tanto afanar todos, hasta el mismo Prelado. Y a el no haber hallado impedimento alguno, que era natural hallarlo y a el haber


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quedado el Convento sin humedad alguna, y con una mina de tal anchura que sentado uno sacaba las espuertas de tierra, y a el haber hallado piedra acomodada para dicho ministerio. Todo se atribuyó a María Santísima de la Peña y a Nuestro Patrón San Miguel quienes están empeñados a costa de milagros el conservar dicho Monasterio. Todo lo contenido en ésta relación sencilla, juro en verbo sacerdotis ser verdad, y para que Dios y Madre Santísima y Nuestro Patrón San Miguel sean loados, lo firmé de mi nombre en este sobredicho Convento de San Luis de Paracuellos, en siete días de el mes de septiembre de mil setecientos y treinta y siete años.

Fray Pedro de la Visitación o Torrejoncillo


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Obra de la Iglesia y la Portería 1.755 El año de mil setecientos y cinquenta y cinco, siendo Provincial, segunda vez, de esta Santa Provincia de la Purísima Concepción de Franciscanos Descalzos en Castilla la Nueva, Nuestro Chmo. Hermano y Padre Fray Francisco Antonio de San Pedro de Alcántara o de Sacedón, considerando la necesidad grande que había en este Convento de San Miguel de la Victoria, extramuros de Priego, de la extensión y dilatación del Coro, por que siendo muchos los Religiosos no podían estar sin descomodidad, desorden e irreverencia, consultó dicho Ntro. Hermano con el General Definidor ésta necesidad, y hechos cargo de ella, resolvieron de común acuerdo, que se emprendiese dicha obra. Con ésta determinación se empezó el día diez de mayo de dicho año del cinquenta y cinco, siendo Guardián de dicho Convento Ntro. Hermano Fray Joseph de San Pedro de Alcántara o Talavera. Y se advierte que cómo la Iglesia y Portería se sacó por el Pórtico hacia la Cruz, al abrir los cimientos en otro Pórtico se encontraron muchos huesos, y cascos de calaveras de hombres, tan grandes, tan abultados los huesos y los cascos de tanto género que no se han visto otros semejantes. En tiempo de éste Prelado se hicieron los calicantos [14], y se prosiguió hasta dejar cogidas las aguas y solado el Coro y la Librería, en éste estado concluyó su Guardianía, y sucediéndole en ella Ntro. Hermano Fray Gregorio de la Madre de Dios o Sacedón, prosiguió con dicha obra, embovedando la Iglesia, amaestrando, blanqueando toda la obra, poniendo puertas, ventanas, [14] Calicantos: Obra de piedras sin labrar que se colocan a mano.


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bancos del Coro, estantes de la Librería, y todo lo necesario hasta dejarla concluida. Adviértase que los balconcillos que caían a la Iglesia encima de los colaterales (que era de hierro, el que dieron los Exmos. Patronos Condes de Priego, y es el que sirve de reja en la Librería) se cerraron de orden de Ntro Chmo. Hermano, dejando a los Camarines donde están colocados los siervos de Dios la correspondencia por dentro del Convento. Concluyóse la obra de la Iglesia a dos de Junio del año de mil setecientos y cinquenta y seis. Se bendijo el día quatro y colocóse el Stmo. Sacramento el día once del dicho mes y año. Pero la obra de la Portería no se acabó hasta el último de Julio del año de cinquenta y seis. Bóvedas de entierro Las bóvedas de entierros, para los Religiosos y Nuestros Exmos. Patronos, son los que ocupan todo el plan de la Capilla antigua, y las divide una pared maestra. La de los Religiosos es la primera, y ésta tiene la entrada por la tarima del Colateral de la Epístola. Y la de sus Exmas. es la segunda y tiene la entrada por la tarima del colateral del Evangelio. Pero por ser tan corta la de los Religiosos que no bastando, era necesario sepultarlos en el cuerpo de la Iglesia, y por otros inconvenientes que previno Ntro. Chmo. Hermano mandó que se cerrasen, lo que se efectuó, sacando en una y otra puerta de dichas bóvedas una pared desde el piso de ellas hasta cerrarla con las gradas del Altar Mayor y macizando lo que cogen las tarimas que eran de entradas que tenían, quedaron las bóvedas desembarazadas en la conformidad que estaban.


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Entierro nuevo El entierro de los Religiosos se dispuso debajo del Coro, con quince sepulturas en tres tramos, cinco en cada uno; pues aunque hay más señaladas son inútiles por que le estorban los cimientos de la pared y pilastras de ambos lados; el orden de ellas se hallará en el Protocolo de los Difuntos. Oficina En tiempo de éste Guardián se solaron por el desván los huecos de los Camarines y el igual del Arco del Presbiterio, y embovedándolo por arriba se hizo la oficina, que sirve para el sayal y ropas de los Novicios. Callejón detrás de la Iglesia Y en otro tiempo, se hicieron en la huerta los tres estribos para mantener la pared de la nueva fábrica; se tiró la mitad del murallón que hay detrás de la Iglesia, se ensanchó aquel callejón y se rebajó su piso que por estar mucho más alto que el de la Iglesia causaba en ella muchas humedades. Conducción del agua En dicho tiempo se abrieron cinco o seis zanjas profundas en el Goteón, que está encima de las peñas, para recoger las aguas, las que se canalizaron y cubrieron hasta el derrame de la peña, y en ésta se hizo una roza, de una tercia [15] de ancho, la que se vistió de caños hasta el suelo para que las aguas no se consumiesen en la misma toba, que se bebía la mayor parte. [15] Tercia: Tercera parte de una vara.


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Y desde el pie de la peña, se condujo por caños subterráneos hasta el arca principal para lograr por este medio más agua para la huerta y para que nunca faltase en la fuentecilla de afuera, la que se puso más inmediata al Convento para proveerla de la misma arca, y aprovechar la de la fuentecilla que está encima de la Iglesia, también se renovó de calicanto la pared de la fuente de afuera. Por Sentencia Arbitraria, se dieron al Convento cinco mil reales que de atrasos estaban debiendo a Nuestra Enfermería; y con éstos y una ayuda de costa, que después dio la Provincia, se emprendió la sobre dicha obra de la Iglesia y Convento. Parece fue muy del agrado de Dios pues los devotos se movieron a dar limosnas, mirando la dicha obra como si fuera propia de cada uno. - El Sr. Hermano Síndico, dió 22 ovejas. - El Sr. Hermano de Torralba, D. Juan Castellanos, dió más de 20 carneros. - El Sr. Cura de Albalate, dió una carga de vino y otra de trigo. -Don Nicolás de Marquina y D. Fabiano Olvera, dieron a cien reales cada uno. - La villa de Cañizares dió la madera. - Una vecina de Priego nos hizo dueños de un olivar que está en Barranco Ondo para que el Convento sacase todo el yeso que necesitase en él, aunque fuese necesario arrancar algunos olivos. Los acarreos y peonadas, fue lo que más importó, por que el Convento no era posible que condujese los materiales. Y los lugares circunvecinos dieron riendas a su duración y con sus caballerías y personas nos trajeron el yeso, cal, arena, y piedra toba, que se gastó en acrecentar la Iglesia y en formar toda su bóveda, que se tuvo por construirse para aligerar el peso y que las paredes no flaqueasen.


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A éste trabajo concurrieron La Frontera, Cañamares, Priego, San Pedro, y sobre todo Villaconejos, manifestando a comparancia su devoción en algunos con que venían a servir la obra del Convento dejando, tal vez, las hacenderas de su casa; y los de Villaconejos que veían la obra de su Iglesia propia, una semana llevaban el material para ella y otra venían a traer para la obra del Convento. Así pudo hacerse una obra tan costosa con tan poco dinero, que se ha expresado, y al fin de ella el Convento quedó sin empeño. En conclusión, a los otros devotos se les debe ésta obra, y la mejora del Convento. Y los religiosos están obligados a encomendarla a Dios perpetuamente y a los dichos bienhechores que tanto nos favorecieron. Advertencia para los venideros Como con dicha obra se alteró la Portería interior y exterior, se advierte que en ella estaban pintados varios Santos Mártires de Provincia Descalza, cuya memoria es la siguiente: - Fray Joannes San Marthin, anno 1.618 - Fray Joannes de Palma, anno 1.619 - Fray Vicente de San Joseph, anno 1.622 - Fray Ricardo de Sta. Ana, anno 1.622 - Fray Petrus de Avila, anno 1.622 - Fray Petrus de la Asumpcion, anno 1.617 - Fray Apolonio Franco, anno 1.622 - Fray Francisco Paulus de Sta. Clara, anno 1.622 - Fray Francisco de Buenaventura, anno 1.622 - Fray Sebastián de San Joseph, anno 1610 - Fray Blas Palomino, anno 1.618 - Fray Antonio, anno 1.610 - Fray Francisco Galbe, anno 1.622


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ARTURO CULEBRAS MAYORDOMO - Fray Francisco Soleto, anno 1.624 - Fray Ludovico Saranda, anno 1.624

La memoria y tormentos de estos Santos Mártires la expresaron los Religiosos de aquél tiempo en el siguiente Soneto: Estos son los claveles que en Oriente Exsalaron fragancias fervorosas, Las Provincias Descalzas generosas A Dios le ofrecen con ánimo excelente Hijos de un Serafín y tan Ardiente, Que a vista de sus llamas amorosas, Imitaron las suertes venturosas, Unos de Pablo, y otros de Vicente Y si muertos están en la apariencia, En la verdad felices son sus vidas, Pues asisten de Dios en la presencia. Por que si del verdugo las heridas, Acabaron los cuerpos con violencia, Las Almas no, que estaban defendidas. De estos Mártires que estaban pintados en la pared, por razón de las obras que se han hecho en la Portería, se perdieron los más, y quedaron sólo cinco. Y de todos se escribió la memoria en este libro. Fuera de éstos, están en un lienzo pintados los Santos Mártires del Japón, de quienes los Religiosos antiguos escribieron las siguientes décimas: Al Gran Rey, que de su Altura, Sembró en pecho, pies y manos De Francisco, cinco granos Frutos de cada rotura. Llegó al Japón la cultura Y con seis antes legados, Después Mártires sembrados,


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Nacen a Glorioso Fin De un Llagado Serafín, Veinte y tres crucificados Ofrece la Religión, Primicias de el nuevo Mundo Y aun Phelipe sin segundo, A un Consejo cuias son. Patrones le da a el Japon A la Iglesia, su memoria, A la Fe, ilustre victoria A la Christiandad, modelo Santos Mártires al Cielo Y a Urbano Octavo, la Gloria. Todos los Santos Mártires susodichos los tiene pintados el Convento de San Gil de Madrid en su Portería en un lienzo muy grande, como frutos de la Santísima Provincia de San José, a quién está dedicado dicho lienzo, y expresando el origen que a dicha Provincia le dió San Pedro de Alcántara, y el honroso lustre que le dió San Pedro Bautista, le pusieron la cuarteta siguiente: Un San Pedro te fundó, Con su Humildad y Pobreza. Y otro San Pedro te honró Con su Martirio y Paciencia. Y lo mismo debe decirse de ésta Provincia de la Purísima Concepción siguiendo la regla que toda la religión estableció desde el Capítulo Gen. del año de 1.511. Que todos los frutos de santidad, y letras, son frutos comunes a toda la familia Franciscana de Claustrales, Observantes, Descalzos, Capuchinos, y por ésta regla no se puede negar a ésta Provincia el origen y frutos que se le conceden a la Santa Provincia de San José.


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Portería exterior A ésta se le dió extensión cuando a la Iglesia. Y quedó mucho más capaz que estaba la Portería antigua. Está muy edificativa y vestida de piedra toba, y adornada con las pintura de varios Siervos de Dios, Descalzos, en la forma siguiente: El siervo de Dios Fray Felipe de Barcelona, insigne en toda virtud, visiones, revelaciones, y arrobos, en uno estuvo veinte y quatro horas ante el Santísimo Sacramento en un Jueves Santo, y en el vio toda la Pasión de Nuestro Señor en que le acompañó hasta el consumatum est. San Pedro de Alcántara fundó esta Provincia de Descalzos de Nuestro Padre San Francisco. Está su cuerpo en el Convento de Arenas, que el Santo fundó. Y arrobado sobre la copa de un castaño. En el mismo lienzo está el siervo de Dios Fray Juan de Cordovilla, fue muy penitente, y perseguido del Demonio, y al tocar a Maitines le sostenía la soga y le espantaba. El siervo de Dios Fray Alonso de Asperilla, fue especial devoto de la Madre de Dios, de quién envidioso el Demonio le perseguía hasta arrojarle por una escalera abajo. Aparecierosele Nuestra Señora, le defendió, libró y consoló en ésta y en otras ocasiones de tal enemigo, en el Convento de San Bernardino. Descansa su cuerpo en nuestro Convento de Auñón. El bendito Fray Juan de la Soledad, fue singular en la obediencia. Y tan extático que una noche de Navidad guiando al Nacimiento a los religiosos con vela encendida y una campanilla, allí su vista se arrebató, vió y conoció los Sagrados Misterios de aquella noche.


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El venerable siervo de Dios, Fray Pascual de la Plaza, fue eminente en toda virtud, y en especial en la obediencia, como se experimentó en una ocasión que siendo Refitolero en diversos días faltó el pan, y el Prelado le mandó que echase la bendición sobre el poco pan que había, y con ésta diligencia hubo lo necesario para los Religiosos y los pobres. El venerable siervo de Dios Fray Jorge de la Calzada, vivió y murió en este Convento, y en él se guardan sus reliquias. Obrando Nuestro Señor por él muchos prodigios. Batalló con el Demonio, a quien siempre venció. El venerable siervo de Dios Fray Sebastián de Fuertescusa, de virtud admirable. Fue novicio en este Convento. Y siendo Portero en el de el Santo Ángel de Alcalá, una noche el mismo Ángel le trajo de la botica una medicina para un enfermo. El venerable Fray Junípero, compañero de San Pedro de Alcántara, vivió y murió en este Convento, y en él se guardan sus


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reliquias. Su virtud fue rara y maravillosa. El Demonio le persiguió muchas veces, y siempre le venció con una cruz que traía consigo, llamándole tiñosillo. Fuera de estos venerables hay una pintura de la penitencia. Y es un Religioso crucificado, vendados los ojos, con grillos en los pies, pisando el mundo, en la mano derecha unos látigos, y en la izquierda una vela encendida. Encima de la cabeza este rotulo: Exemplo de Religiosos. Y a un lado de dicha pintura escribieron a la penitencia la octava siguiente: Armado de rigor todo es desvelo Que al apetito le publica guerra Y con bizarro, y con ardiente celo Mil veces victorioso le destierra. Un traslado se mira aquí del Cielo Por que si puede haver cielo en la tierra Solo puede llamarse aquel distrito Donde todo es razón nada apetito. Qui semimant in lacrimis, in exultationes metent. Si lloras tus pecados Con amargura y dolor, Al salir de aquesta vida Hallarás consolación. A otro lado está pintado el silencio, que es un Religioso penitente, y con el dedo puesto en su boca, y calada la Capilla, y encima de su cabeza este lema: Lingua est universitas iniquitatis A un lado de dicho lienzo dice: si vis viviere in pace, audi, vide, et tace. Y fuera de dicho lienzo a un lado de él escribieron


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al silencio la siguiente octava: En el silencio santo divertido, Hallarás el afecto mas amante. En la hermosura inmensa entretenido, Del que estendio essa bobeda elegante. En un altar tan raro y escogido, Que no se hallará, no, su semejante. Pero que maravilla esta callando Si cuando calla, a Dios está escuchando. Guarda silencio si puedes; Pero si hubieres de hablar, Procura que lo que hablares Sea mejor que el callar. También está pintada la Muerte entre estrozos de corrupción. Y dentro de otro lienzo estos lemas: Vigilate quia nescitis diem, neque horam. Sic transit mundis, y ésta: Divertida en deleites y riquezas, Sin que dejarlas acierte, Me cogió en su red la Muerte. Circundederunt me dolores mortis, et pericula inferni invenerunt me. A un lado de dicho lienzo esta octava: Contempla en el cristal de aqueste espejo El desengaño de la vida humana. El Papa, el Rey, el grande, el niño, el viejo, El que peina la barba negra o cana, El ignorante y el que da consejo, El que viste sayal, púrpura o grana. Que yo algún tiempo fui, aunque no siento, Hombre de carne, sangre y sentimiento.


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A el otro lado de dicho lienzo se lee la siguiente: Si quieres ver el fin triste que espera A todas nuestras vanas fantasías, Abre los ojos, mira, y considera El miserable fin de nuestros días. Mira en este retrato, y calavera, En que parar los gustos, y alegrías, Mira que aunque me ves en tal retrato Oí, palpé, gusté, vi, y tuve olfato. Encima de la puerta exterior de la Portería, desde el Pórtico se ve la siguiente cuarteta con alusión a lo admirable, y solitario del sitio: Detén el paso y advierte Que este sitio te convida Aunque mueras en la vida Para vivir en la muerte. A el lado de otra puerta se registra una pequeña Ermita a lo tebaydo, vestida de toba, y es la Impresión de las Llagas de Ntro. Padre S. Francisco, que causa gran devoción a todos lo que llegan a dicha puerta. En ella se adora también la imagen de María Santísima y la de el Sto. Príncipe San Miguel, Patrón y titular de esta Casa.


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Claustro Viniendo a tratar del Claustro, es tan reducido, que parece de miniatura; por que todo el se cubre con poco más de una sábana. Sus lienzos a proporción, son tan estrechos quanto que puede pasar un hombre. Adórnanle las pinturas de medio cuerpo de San Luís Obispo, de Santa Isabel Reina de Hungría, Santa Clara, y la Virgen de el Pópulo, todas de pincel de Carreño, pero ajadas con la humedad, y la intemperie de los temporales, por haber estado abierto, y en ésta atención, y por los aires y fríos que en el invierno se perciben, se acordó cerrarlo con sus ventanas al modo que lo está en lo actual. En todo el distrito de sus lienzos están repartidos los pliegos antiguos, y los nuevamente impresos por esta Provincia en los cuáles se leen epilogadas las vidas de los siervos de Dios de nuestra descalzez seráfica. Demás de esto hay en sus paredes algunas décimas que sirven a su adorno, u despertar la tibieza de los pecadores. En el lienzo de la Iglesia se leen las siguientes: Dichoso aquel que en la gracia De su Dios se conservó Y también el que lloró De perderle, la desgracia, Pero el que con pertinacia Bien hallado esta en el vicio ¿Cómo quiere a Dios propicio? Quien su esperanza mantiene, El juicio perdido tiene. ¡Ay de el, cuando llegue el Juicio! Esta vida no es durable, El morir es infalible, Perder a Dios, mui posible; Su perdida, irreparable. Y el hombre (caso notable)


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ARTURO CULEBRAS MAYORDOMO Que estas verdades no ignora, Su ser racional desdora, Feriando con veleidad El bien de la eternidad Por un vil gusto de ahora. ¿Que sirve la confesión Y la comunión sagrada A quien la culpa arraigada Conserva en su corazón? Sino dexa la ocasión, Y a Dios de verdad, se vuelve, Su condenación resuelve; Y en la misma medicina Su eterna muerte fulmina El ministro que le absuelve. Advierte, y juzga christiano, Que la Gloria, y el Infierno, Tu bien y tu mal eterno, Están ahora en tu mano. No digas después en vano, cuando venga de improviso En punto estrecho y preciso De la Justicia la vara, ¿Quién dijera? ¿Quién pensara? Pues, ya tienes el aviso. Por adquirir riqueza, y fama el hombre Rodea infatigable Mar y tierra. No hai pena, ni peligro que le asombre De su patria, y descanso se destierra. Buscando el vano aplauso de su nombre, Con sudores, y sangre, en paz y guerra. ¿Y para ganar el Cielo? Triste caso, Apenas hai quien quiera dar un paso.


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Camina infeliz, camina Por la senda del pecado, A que mal aconsejado Tu ciega pasión te inclina. Y al mismo tiempo imagina, Que a dos precipicios vas, En el Infierno caerás Y de uno en otro abismo Sobre perderte a ti mismo, Perderás a Dios. ¿Qué más? Soneto a San Pascual Bailón En el zelo fuiste Elías, En la ciencia querubín, En el amor serafín, Y en benignidad Josias. En veracidaz Ezechias, David en entendimiento, Isac en el rendimiento, Y en profeta Jeremias. Un Franciscano en la humildad, Un Bentura en la pobreza, Alcántara en la aspereza, Y un Luis en castidad. De ciencia infusa dotado, Siendo Lego sois Doctor, Profeta, Predicador, Y theologo consumado. Este es todo el adorno del mencionado claustro que se lleva la atención de los que lo miran con el recuerdo de la estrechez con que fundara San Pedro de Alcántara.


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Iglesia Ya dijimos la extensión y hermosura que se le dió a la Iglesia con la nueva obra que dejamos referida. Ahora sólo hablamos de su adorno, que es pobre y decente cual conviene a nuestro estado. Tiene quatro altares. El que en estos tiempos se ha aumentado es el del Beato Benito de Palermo, que llaman el Santo Negro. Los colaterales son los primitivos del Convento (son originales, pincel de Carducho), tan devotos y acomodados a nuestra santa pobreza, que ningún Prelado se atrevió a desfigurarlos. El del Evangelio es de Nuestra Señora con su niño en el regazo, y éste con un jilguerito en su mano que lo está mostrando al Bautista en ademán con cariño. Corona este retablo un Santísimo Ecce Homo, de tan buen pincel, como el de Nuestra Señora. El de la Epístola es de Nuestro Padre San Francisco, extático. Y se ve coronado de una imagen de Nuestra Señora de la Contemplación, y del mismo pincel que el primero. Sobre estos dos retablos están los camarines de los Venerables Fray Jorge y Fray Junípero, en los cuáles fueron colocados sus cuerpos solamente con licencia, y aún asistencia del Sr. Obispo de Cuenca Pacheco y Zarate, en sus respectivos años. En aquel tiempo dejaron a la parte de la Iglesia abiertos otros camarines con sus rejas muy decentes y cortinas de damasco, que a su costa puso el Sr. Conde Priego, para decencia y ornato de dichos camarines. Cuando se alargó la Iglesia dispuso el Vicario Provincial que esas tribunitas se tabicasen, por que así lo juzgó conveniente, y más conforme a los Decretos de el Sr. Papa Urbano Octavo. A devoción de dicho Sr. Conde, en aquellos tiempos antiguos pintaron al venerable Fray Jorge y al venerable Fray Juní-


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pero, de pincel muy bueno, y que podemos decir eran muy conformes a las otras pinturas y muy semejantes a los otros venerables. La pintura del venerable Fray Jorge la pusieron al lado de el Evangelio, a correspondencia de sus reliquias; y la del venerable Junípero al de la Epístola a correspondencia de las suyas. Como aun no había decreto en contra, ni lo hubo después hasta Urbano Octavo, en otras pinturas pusieron rayos y aureola, y así corrieron hasta que el dicho Sr. Urbano Octavo por su Decreto prohibió otras insignias. En este caso del Santo Junípero hicieron un San Pedro de Alcántara con la insignia de arrobado en la cruz; y del venerable San Jorge, un San Pascual arrobado en el Sacramento, y ambos cuadros nuevamente bautizados se quedaron en la Capilla Mayor, como hoy están bien que trocados por inadvertencia. El Altar Mayor no es el primitivo; por que aquel retablo fue a parar a Cañizares. El que hoy existe es de talla dorada, coronado con una efigie de San Miguel de busto, y Nuestra Señora de la Peña también de busto, ocupando el centro de dicho Altar, dispensando gracias a todos los necesitados, que la invocan con frecuencia en toda esta tierra a donde la tienen mucha devoción. A los lados de dicho retablo están las imágenes de Nuestro Padre San Francisco, San Antonio, y San Pedro de Alcántara, sin salir de dicha capilla están las pinturas de la Purísima Concepción, y San Antonio de Padua. También hay un relicario de Santa María Magdalena, con adornos de conchas y cabos de bronce, que fabricó por sus manos el cura de Olmedilla Don Amador, y puso en este Convento por su mucha devoción. Sobre la reja que divide la capilla está un Santísimo Crucifijo de cuerpo entero, y de mucho primor, y mayor devoción. Esta Santísima Imagen en lo primitivo de la fundación estuvo colocada en el Altar Mayor, que dijimos para en Cañizares, donde


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se registra el hueco que ocupaba dicha Santa Imagen. No teniendo título, se dispuso el poner cédulas, y barajadas en una urna, dichas las sufragian y invocando el Espíritu Santo salió el título de el Cristo de la Buena Muerte. Cuya elección se hizo con asistencia de la Comunidad el día tres de mayo de mil setecientos cinquenta y siete. Y el Sr. San Miguel que ahora se venera en la ermita de las Llagas de la Portería se presume que es el primitivo que estuvo en el Altar Mayor en la fundación del Convento. Y debo advertir que su primer título fue siendo esta ermita San Miguel de la Misericordia, y cuando entró nuestra Comunidad se llamó San Miguel de la Victoria, por la celebre que consiguió nuestro fundador el Sr. Conde de Priego Don Fernando en la batalla de Lepanto contra el turco, y en cumplimiento de su voto se puso el dicho título de San Miguel de la Victoria. En el cuerpo de la Iglesia no hay más adorno que quatro pinturas, una de Santa Margarita, otra de Santa María Magdalena, que personas devotas las han dado de limosna con intención de que se coloquen en la Iglesia, otra hay de San Fernando Rey de España, y el origen fue de una Reina de España que pidió que en todas nuestras Iglesias se colocase el Santo Rey. Yo no dudo que con esta ocasión la dieron los señores Condes para excusar al Convento de ese gasto. A correspondencia está San Cristóbal, que se colocó siendo Guardián Fray Cristóbal de la Asunción o Alcocer, por su mucha devoción. En los lunetos[16] del Coro hay quatro pinturas de Nuestro Padre San Francisco; de San Antonio de Padua; de San Julián Obispo de Cuenca; y un Eccehomo de primoroso pincel que en su testamento dejó para este Convento Don Vicente Paje, natural de Villaconejos, Presbítero, Músico de la Capilla Real, que murió [16] Luneto: Bovedilla en forma de media luna, abierta en la bóveda principal para darle luz.


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en Madrid; y también mandó una limosna pecuniaria de la grande cantidad que el Rey le estaba debiendo de su salario; pero aun no se ha cobrado cuando esto se escribe. En la traviesa del dicho Coro está colocada una pintura de la Purísima Concepción, que a éste fin dieron los herederos de Don José Ramírez, Beneficiado Mayor de Priego. Sobre las celosías de dicho Coro se venera una imagen de María Santísima con un niño, de muy buena pintura, y con su adorno dorado. El Santísimo Crucifijo del facistol[17] lo dejó en manda para este Convento el Sr. Cura de el Pozuelo, que murió el año de setecientos y cinquenta y siete. A todas estas personas hay especial obligación de encomendar a Dios, por que sobre las limosnas comunes, a este fin dejaron otros recuerdos por su mucha devoción, y confianza en las oraciones de esta Santa Comunidad. En el Tabernáculo del Beato Benito se guardan algunas reliquias, y una de ellas es un hueso de San Pedro de Alcántara, que con licencia de Ntro. Hermano Provincial colocó Nuestro Carísimo Hermano Fray Francisco Antonio de Sacedón, y con la misma licencia puso un Santísimo Lignum Crucis muy notable en un cerco de acero colado, y por otro lado una lámina de primoroso pincel de la Sagrada Familia. Y entre esta lamina, y el Lignum Crucis hay un naipe rubricado de la sangre de la Venerable Madre María de Jesús de Agreda, que habiéndola sangrado de la frente, pusieron dicho naipe para que cogiese dicha sangre. Hay también una reliquia de San Pedro Bautista, que colocó Nuestro Hermano Fray Juan de Valdecolmenas con licencia de Nuestro Hermano Provincial. [17] Fascistol: Atril grande de las iglesias donde se ponen los libros para can-

tar.


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Está un nudo del cordón de San Pascual Bailón en una caja de plata con cristal que dejó en su testamento el hermano de Cañamares Don Miguel Vindel Baquero, que murió en el año de mil setecientos y cinquenta y siete. El Copón que en Altar Mayor sirve para la reserva, se halló casualmente en lo mas fragoso del monte, el día último de marzo del dicho año del cinquenta y siete. Y fue el caso que el Maestro con sus Novicios dispuso abrir el nuevo camino que va a la fuente loca, y desmontando peñas, al pie de una encina, encontraron un hueco acoodado con piedras y en él se hallaron dicho vaso, sin la tapa, que ésta se hizo en Cuenca para el Ministerio en que está sirviendo. Y la caja que antes había para la reserva se bajó a la enfermería para dar la comunión a los enfermos. La hechura de este Copón, sugiere mucha antigüedad, por que la labor que tiene es de medio relieve, y el pie era muy estrecho y de una pieza con el vaso, y está dorado por dentro. No se puede conjeturar otra cosa sino es que fuese del tiempo en que vivieron aquí los templarios, y viéndose amenazados de la borrasca en que después naufragaron, fuese en guardarlo, o escondiendo aquellas alhajas de su mayor estimación, y entre ellas el dicho Copón de plata sobredorada. Sólo Dios puede saber estos secretos. Junto a los colaterales hay dos nichos, y en cada uno se venera un Niño de busto; que el uno es San Juan, y el otro el Niño Jesús. Éstas dos efigies las puso el Hermano Francisco de San Agustín, cuando renunciando a la pompa y muchas riquezas que tenía en el mundo se metió en la Religión. Después de algunos años le envió la Provincia a Roma, y cuando vino trajo dos imágenes de María Santísima de Primoroso pincel, y la una está en la ermita de la Purísima Concepción debajo de San Antonio, la otra al fin del dormitorio principal haciendo frente en la sala donde la Comunidad se junta al salir de vísperas.


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Ya se ha dicho todo lo que hay que decir de la Iglesia, y de su adorno, después que se le dio la extensión referida, resta el que digamos de lo que pertenece a la parte de afuera, por que dicha Iglesia padecía mucha humedad, y consistió en dos cosas. La una, en que la obra nueva en los cimientos se descubrió un manantial de agua al que no le dieron curso. Y un calzadizo antiguo lo dejaron dentro de la otra Iglesia, sin prevenir el daño que experimentó después. La otra, en que por la parte del monte la tierra podrida y rodadiza subía más de una vara sobre los cimientos y pared de la Iglesia, y todas las aguas que caían del tejado y las que corrían de la parte del monte se embebían en la dicha tierra, y la humedad en todo tiempo se comunicaba a lo interior de la Iglesia. Nuestro Carísimo Hermano Provincial estando de Visita, reconoció este daño tan notable y dispuso el que se profundase cerca de una vara y media, y se sacase toda aquella tierra podrida, y se hicieron los tres arcos que hay para dar mayor fortaleza a la Iglesia, y a todo el callejón se puso de losas con cal para que las aguas tuvieran corriente, y desde las entradas se formó un calzadizo muy capaz, de dichas losas y cal, y la profundidad correspondiente de el nivel para que en cualquier caso no pueda el agua detenerse. Este calzadizo pasa por delante de la Iglesia y Portería y sale al patio por debajo de la escalera de la ermitica de las Llagas; y en la entrada y salida de él se puso su reja para que los gatos no tengan entrada ni lo puedan cegar con pellejos. Gradas para subir al Altar Mayor Año 1.770 En el año de 1.770 a últimos de mayo, yo Fray Francisco de Albalate, Presbítero y ex Definidor, vine por Guardián de este Convento, sin merecerlo, y hallé, como a diligencias de mi ante-


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cesor Nuestro Hermano Fray Miguel de Cañizares, ex Definidor actual, y a expensas del Sr. Tesorero de la Santa Iglesia de Cuenca Don Agustín Fiesco y Machado, se habían hecho gradas de piedra para subir al Altar Mayor, y colocado en la misma forma que estaban las antiguas de madera. Y habiendo hecho nuevos colaterales, con licencia del Venerable Definitorio, dicho mi antecesor, y colocadas piedras en la forma que al presente tienen las expresadas gradas del Altar Mayor impedían poner las peanas de los colaterales que no dejaban lugar para subir, ni poder hincarse de rodillas los sacerdotes al decir Misa. Por ésta causa fue preciso el deshacer dichas gradas, desmontar mucha tierra, deshacer la mesa que era de tierra y yeso, hacerla de madera, y reducir las gradas a solas tres, en la disposición que ahora tienen. Más como la puerta de la Capilla estaba tocando con los dos Altares, Colateral de la Epístola, y el Santo Negro, impedía mucho el abrir y cerrar dicha puerta a los sacerdotes al decir Misa; por lo que fue necesario el mudar el Altar del Santo Negro, que ahora es del Cristo de la Salud, que dicho Sr. Don Agustín dio a este Convento y a costa suya se hizo el adorno del Altar, menos la mesa y frontal que lo costeó la Comunidad, y abrir nueva puerta, al lado del Evangelio, a la Capilla, y cerrar la antigua, con que se evitaron todos los inconvenientes, y se le dió nueva vista a la Capilla Mayor. El coste de todo esto que satisfizo la Comunidad fue en especie de dinero 280 reales, de peones 60 reales, de yeso 80 reales. Echa la costa de comida y bebida a los maestros y peones de parte de la Comunidad.

Fray Francisco de Albalate, Guardián


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Recogida de Aguas Año 1.771 En el año de 1771 se hizo también la cerca que sube de la fuentecilla de afuera hasta la raíz de las peñas, para recoger las aguas del Goteón, y los ganados no estorbasen su conducción. Hubo alguna oposición de algunos del pueblo pero bajé a la Villa, estuve con los Principales, y cesó toda oposición, con lo que se acabó dicha cerca, y ya nadie habla palabra antes se alegran al ver que tienen agua permanente afuera del Convento. Para esto una fuentecilla que se halló en el enmedio de la cuesta se condujo hasta la peña donde se puso la pila. Y por que alrededor de esta peña se notaba mucha humedad, se limpió alrededor de ella y se encontraron algunas tejas y canales de madera, ya podridos, diose disposición de que quedase limpio, y hueco alrededor, y puerta para limpiarla cuando fuese necesario, que cae encima de donde vierte el caño cuya señal es una piedra que se descubre y es el nivel de la fuentecilla, que está cogido con unos cantos, es la peña descubierta. El coste de todo esto es 615 reales y costa echa a quatro oficiales. También en éste año se hizo la mesa del Altar del Santo Negro y la del Altar Mayor, con cascaron y gradas para descubrir a su Majestad en las festividades. Su coste fue seiscientos y quince reales, y por los cristales, ochenta y ocho reales.

Fray Francisco de Albalate, Guardián


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CAIDA DE PIEDRAS Caída de un peñasco 10 de Enero de 1.673 En el año de mil seiscientos y setenta y tres a diez y seis de enero día de los Gloriosos Mártires de Nuestra Sagrada Religión, sucedió en este Santo Monte de Priego, siendo Guardián Nuestro Hermano Fray Pedro de San Ildefonso, Predicador, quebrantó el huerto, que estando el Maestro con los Novicios legos por leña a la rambla que está como bajamos al río, de que un ganado subió por la parte de arriba, derribó una peña tan grande que todo lo que topaba lo hacía pedazos, y encontrando con un Novicio que estaba cortando un madero le hizo pedazos la hacha que tenía en las manos, dejando libre y sin lesión alguna a tal Novicio, y pasando mas abajo la tal peña estaba otro Novicio en lo alto de una peña cortando asimismo otro madero, que por estar en alto no le hizo daño ninguno, y el dicho Maestro estaba a un lado invocando el favor Divino, por que juzgó se venía el monte abajo, y la peña no paró hasta llegar al río. Sean dadas muchas gracias a Dios y a la Virgen de la Peña que invocaba el dicho Novicio y nos libró de tal conflicto.


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Caída de otra peña 1 de Febrero de 1.715 En el año de mil setecientos y quince, día primero de febrero, víspera de Nuestra Señora de la Purificación, a las ocho de la noche estando los Religiosos en la cocina calentándose, al tiempo de tocar a recoger, se desprendió la peña que estaba sobre el Convento con tanto estruendor que parecía que todo el monte se venía abajo, quedando los Religiosos tan confusos y asombrados que no les quedó por entonces más adbitrio que echar a correr a la Iglesia a pedir a Dios misericordia, por intercesión de María Stma. de la Peña. Hízose pedazos el peñasco al dar el golpe en el suelo, y vino haciendo por el monte tal estrago que en más de sesenta pasos de ancho, que tenía la rambla, se llevaron tras de sí las peñas que bajaban, los pinos, encinas y cruces del Santo Monte, y todos los caminos los dejaron destruidos, y por último las que bajaron al río arruinaron toda la cerca que hay desde la puerta que sale para Cañamares hasta la huerta, y para memoria del prodigio y que milagrosamente guarda Dios este Convento. Una peña de las quebradas habiendo dado contra la pared de la ermita de San Antonio, y bajando con tanta violencia, se quedó arrimada sin haber movido tanto como una uña de calicanto, como ella misma lo está notando, cosa que a todos causa admiración, y más a los que vimos quitar a la compañera que venia con ella, arrancaron un ciprés que encontraron sin dejar señal donde había estado y lo llevaron hasta enmedio de la cuesta, arramblando de camino una barbacana de piedra que había hecha. Sucedió este prodigio siendo Guardián Fray Francisco del Villar o San Diego, Predicador; y Maestro de Novicios Fray Bernardo de Escobedo, sean Dios y su Madre Santísima de la Peña alabados para siempre por tan gran beneficio, pues si como dió por allí el impulso toma la derrota hacia el Convento le ha arruinado, y a todos los ha dejado en sus cimientos sepulta-


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dos. He puesto esta noticia para los que vinieren o vivieren en este Santo Convento no teman, que Dios y su Santísima Madre de la Peña que nos libraron entonces, libraran a todos los demás. Caída de la peña grande 21 de Diciembre de 1.721 El año de mil setecientos y veinte y uno, a las tres y cuarto de la mañana del día quince de diciembre y octavo de la Purísima, se arruinó el peñasco que estaba sobre el Convento en lo más eminente de las peñas, el cual había muchos tiempos que amenazaba ruina, respecto de estar con tanta abertura que cuando llovía salía por debajo el agua que se corría de lo más eminente del monte. Tenía de longitud más de cuarenta y tres pasos y de ancho y recio dos estados [18]. Fue tal su estruendo que parecía se acababa el mundo, pues el Convento sensiblemente se estuvo moviendo como cerca de una estación, y un religioso que distaba de él quatro leguas oyó en aquella ocasión el ruido, estando en el cuarto en que dormía, y Fray Juan de Valdecolmenas que al presente ex Predicador, y Maestro de este Convento dice que estando en el Convento de Cuenca, estudiando, oyó el ruido, y juzgó que habría caído un peñasco en la hoz del Júcar; pero luego se certificó que fue el peñasco de que acabamos hablando, pero en todas sus circunstancias fue tan milagrosa su caída que no haber voces para explicarla. El recibimiento que tuvo en el suelo, fue una llanura de peñas, y como la altura de donde caía era tanta, y su peso, se hizo tantos pedazos, aunque muchos de ellos sobradísimos para arruinar todo el Convento, que cogió su rastra desde el Convento hasta el camino que se aparta para la ermita de San Pedro de Alcántara, [18] Estados: Medida de longitud de 7 pies.


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sin haber dejado en todo este distrito pino ni encina, que no arrancase, tronchase y demoliese, aunque respecto de caer desde lo mas inmediato del Convento y sobre él sólo entraron dos peñas por el tejado del lugar común, que hundió todos los suelos, otra dió en la esquina de la fábrica principal, y aunque no era grande su violencia era tal que con estar doblada la pared maestra sacó de su lugar algunas piedras y derribó el poyo que hay en la cocinilla de los Religiosos en el dormitorio bajo. Otra dió inmediata al alero de el tejado, tan grande y con tal fuerza que la parte de calicanto que cogió, no paró hasta que dió en los desvanes. Y el milagro estuvo en que la dicha peña se aplanó en el suelo que mira a la fuente, pues según su natural violencia podría entrarse dentro, y de arruinar a lo menos todo el Noviciado. Otras dos cayeron dentro del estanque, aunque por estar lleno de agua no le hizo mal alguno. Una en la leñera, que la arruinó toda, otra en el juego de los bolos, tan extensa que le cogía de parte a parte. Otra fue por la parte que mira el Convento a la ermita de San Antonio, inmediata a ella, que fue arruinando todos los bancales y cerca de la huerta, que se discurre respecto de arruinado, era una que hay muy grande debajo del camino que baja al río. Otra acertó en la ermita de San Antonio, y el cuadro que en el Altar estaba de Jesucristo Nuestro Señor ofreciendo a su eterno Padre todo el mundo, se hizo pedazos. Otra en la ermita del Santo Jesucristo, y su jardín, que de ella sólo quedó en pie la campanilla, y su Majestad tan sepultado con peñas, tejado y bóveda encima que en tres días no se pudo descubrir, y en fin tan espesas quedaron las peñas en toda la cuesta después de tanta ruina referida. Junto con seis cipreses que había en el jardinillo del Jesucristo, y sobre la ermita de San Antonio y haberse llevado todas las cercas desde gran parte de la


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Huerta hasta cerca de la puerta que hay para salir al escalerón, que quantos venían a verlo se quedaban asombrados, pues parecía que todo el Infierno soltado (juntado) para echar peñas hacer mal. Y así fue pues la mañana de la ruina, un sacerdote espirituado de Ribatajada, lugar distante de este sitio, tres leguas, apenas se levantó cuando dijo, “de buena se han librado esta noche los gargularios, éste es el nombre que nos da, pues a las doce de la noche teníamos determinado echar abajo la peña que estaba sobre el Convento, y dando con ella en él, arruinarle todo, dejando entre sus vestigios sepultados a los que le habitan; pero el Altísimo y otros buenos intercesores suyos nos lo estorbaron”. Finalmente tal fue el destrozo y ruina que las peñas que se descubrieron por la mañana, en todo lo que cogió de la Clausura, y fuera de ella, por la parte de abajo de la ermita, que sólo había ojos para mirarlo, pero no lengua para su narración, por lo cual quantos vinieron a verlo, preguntados de otros ¿qué había sido? La respuesta que daban era: Que lo sucedido en el Santo Monte, era bueno para visto y admirado, pero no para contado, que será imposible referir. Dos maravillas siguientes tengo notado y todos con particularidad han advertido, en ésta ruina del peñasco. La primera es que habiendo sido tal el estruendo, ninguno de los Religiosos, que a éste tiempo estaban en el Convento padeció del susto cosa alguna, y creo debe atribuirse a Santa María de la Peña, a quién todos acudieron presurosos a pedir les amparase en tan desecha borrasca; y luego que ésta cesó en hacimiento de gracias le cantaron su letanía, y al Señor entonaron el Tedeum Laudamus. La segunda es, que estando la ermita del Santo Jesucristo adornada con dos cuadros del Señor, de más del crucifijo, y una Madre de Dios de las Angustias, los siervos del Señor Fray Jorge de la Calzada y Fray Junípero del Castañar, y la de San Antonio


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con la efigie de éste, otra de Santa Catalina, San Miguel, Nuestra Señora, y una de Jesucristo ofreciendo todo el mundo a su eterno Padre, ninguna de las sobre dichas imágenes recibió siquiera un piquete, salvo las de la ermita de Jesucristo Nuestro Señor que todas en un todo y sin tener compostura alguna se destrozaron y demolieron, menos la del Santísimo Crucifijo que pudo componerse para memoria a la posteridad; pues sólo padeció un poco, en manos, pecho y rostro, y aun en ésta advierto otra maravilla no de pequeña monta, y es que siendo de pasta, o tierra, como de la verdad consta, tan solamente padeció lo referido, con haber recibido sobresí el golpe de caer desde el Altar, debajo de la misma, tejado y bóveda de la ermita, con un promontorio grande de peñas. Todo esto sucedió siendo Guardián Nuestro Hermano Fray Francisco de Sacedón, Predicador, quien comenzó a reparar las ruinas, y las prosiguió hasta perfeccionarlas Nuestro Hermano Fray Francisco de Frías, Predicador. Caída de peñas y pinos 5 de octubre de 1.736 Con las nieves que cayeron el año de mil setecientos y treinta y cinco se destruyeron muchos pinos, y mas de doscientos quedaron arrancados. Tres, entre otros, levantaron de raíz grandes peñas, las que amenazaban grande ruina; una sobre la leñera y otra sobre el mismo Convento, pues quedó en la ladera de encima del nacimiento de la fuente. Remedióse la una, que fue la de encima de la Leñera, pero la otra era dificultosísimo por ser muy grande y estar en ladera tan pendiente que al menearla, si fuera posible, diera en la principal del Convento. Sólo la mantenían dos pinos derribados, y viendo que se secaban éstos, determinó el padre Guardián, Fray Francisco de Villaconejos, Predicador, ocurrir a evitar el daño.


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Para esto se llamó a Marcos Cano, vecino de Cañamares, practicó en echar barrenos, para que echase algunos en dicha peña y poco a poco se deshiciese sin peligro alguno. Empezó con ello día cinco de octubre, de dicho año, y antevíspera de la octava del Señor San Miguel, echó dos con tan feliz éxito, aunque con mucho trabajo, que quitó a dicho peñasco dos puntas bien grandes, subió con el Fray Lucas de Castillejo, y oyeron un ruido tan pavoroso como si un árbol de pólvora sin trueno se hubiese disparado. Atemorizáronse sin saber. Después de comer (que era día de Gozos) estaban todos los Religiosos en el Refectorio, dijo dicho Fray Lucas, yo no se qué será este ruido que tanto me ha atemorizado, alguna de las suyas quiere hacer patillas. Después de comer volvieron a la tarea, en compañía de Fray Francisco de Villaconejos, Predicador (hoy dignísimo Prelado de este Convento) atacaron un aro y queriendo dispararlo, se apagó por dos veces el fuego. Probó tercera, pero con tal fuerza pegó y disparó, que levantó en el aire dicha peña. Todos se apartaron temerosos, e invocando a María Santísima de la Peña y a San Miguel, hicieron juicio que se llevaba la mayor parte del Convento. Empezó a rodar, y al segundo salto dió sobre una encina, la que le hizo tal resistencia que más de una vara a lado izquierdo la apartó. Dió otras y tomo tal vuelo, que más de cinquenta varas que hay desde encima de la arca de la fuente hasta el hoyo de la ventana de la sacristía, cayó sin topar en la noguera, ni en fuente, ni en tantas escaleras como hay de piedra. Dió en la ventana de la sacristía, y causó tal estrozo que astilló la gruesa reja de dicha ventana. Hizo pedazos el marco y las piedras del pedestal. Apartó los cajones de la sacristía, hizo


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pedazos los cajoncitos de los Amitos, sintió la pared maestra con tal estruendo, que tres Religiosos que estaban en las celdas de encima dijeron (que fueron el Hermano José de Valdecolmenas, Confesor, Fray Miguel de Albalate, Limosnero, y Fray Felipe de la Guardia, Cocinero), juraron que las tarimas se levantaron en alto más de quatro dedos y un vaso que estaba encima del poyo de la ventana dió una media vuelta sin derribarse. Lo más particular que se vió, fue, que siendo tan pesada como más de doscientos quintales, volvió con tal resistencia hacia arriba que quedó apartada diez y seis pies de dicha fábrica tocando en las escaleras de la subida a la fuente. No hizo otro mal alguno. Todos despertamos al ruido, que fue a la una y media de dicho día, hora en que si hubiera caído a su natural hubiera arruinado lo más del Noviciado y sepultado a muchos en su ruina. Dióse las debidas gracias a María Santísima de la Peña y a Nuestro Patrón ínclito San Miguel Glorioso. Después con facilidad y sin peligro alguno, se deshizo quedando todo como si tal cosa no hubiese sucedido. Dios sea loado por todo. Amen. Caída de otra peña 20 de Noviembre de 1.747 Día veinte de Noviembre de mil setecientos y cuarenta y siete, repentinamente algunos Religiosos de esta Comunidad excitaron la conversación del peligro que en una inminente piedra, la cual estaba en el tajo segundo de peñas, que está sobre él y con la eminencia grande del primero, se oculta por estar muy apartado de éste, pero en que está tan derecho y libre de estorbos, que un canto pequeño que caiga, rueda forzosamente hasta descolgarse del tajo principal y venía derechamente al Convento.


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Que éste peligro aunque los Religiosos estaban noticiados, desde principio de octubre, por que un hombre casualmente administró tal peligro, y aunque algunos habían subido a verla, ninguno hablaba, ya fuese por ni haber creído ser tan próximo el peligro como se había ponderado y ya por la grande confianza que siempre esta Comunidad ha tenido en Dios Nuestro Señor, en su Santísima Madre Nuestra Señora de la Peña, y el Santo Príncipe de la Milicia Sagrada, tutelar y titular de esta casa religiosa acreditada y confirmada en hechos repetidos y todos milagrosos. De esta conversación resultó que Nuestro Chmo. Hermano Fray Francisco Antonio de Sacedón, Provincial actual de esta Provincia mandó que llamasen a un hombre inteligente quien acompañado de Nuestro Hermano Fray Miguel de Villaconejos, Predicador ex Difusor, subió al reconocimiento y enterados de que el peligro era próximo, porque era piedra de pesadumbre extremada, estaba desprendida por todos los lados, y por la parte de abajo sin estribo, caía de la altura de cinco varas sobre asiento de piedra, y con precisión rodaba y entraba por la quiebra que hace el tajo principal y viene por el nacimiento de la fuente derechamente a la sacristía y Noviciado providenciaron el remedio pronto. Este fue llamar a otros dos hombres, que trabajaron dos días en formar un hoyo al pie del tajo principal aunque algo apartado para huir de la piedra que al pie se halla, no siendo poca fortuna que allí se encontrase tierra. Por la parte inferior, con pinos, se hizo una estacada con la cual se dió firmeza a la tierra que se extrajo y mayor profundidad al hoyo, capaz de recibir la piedra que se iba a derribar. Hechas estas diligencias el día dos de diciembre se dió aviso a la Comunidad para que saliese del Convento, salieron los Religiosos y Novicios a la ermita de la Purísima Concepción, los trabajadores ataron una maroma a una sabina que estaba supe-


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rior a la piedra para asegurarse en ella al tiempo de la operación; pero apenas uno de ellos puso los pies en la piedra para introducirla una palanca cuando sin darle lugar a asirse de la maroma todo cayó en el prevenido hoyo, y el hombre envuelto entre piedras, que entre grandes, medianas y pequeñas pesarían mas de dos mil arrobas. A este tiempo, yo el infra escripto secretario, acompañado de Don Antonio Marquina, quien estaba aquí haciendo ejercicios para ordenarse llegué aquel sitio, pues sin saber con qué impulso al acabar de comer nos dió gana de subir con muchísimo trabajo y vimos la polvareda y los clamores de los dos hombres que pedían la absolución para su compañero a quién suponían agonizando. Llegué presuroso al hoyo y ví que levantándose el hombre con sólo su auxilio se vino a mí sin más lesión que haberse dislocado un tobillo pero sin especial dolor, y el tobillo fácilmente se restituía a su lugar. Todas las piedras se quedaron en el hoyo, a excepción de una del peso de una arroba que rodó y se entró por la quiebra que hace el tajo principal, hasta que se detuvo en la noguera que está junto a el Noviciado. Aunque todo esto parece obraron las diligencias humanas no podemos negar que mediaron Altísimas Providencias. Lo primero, que piedra tan pesada y sin estribo, se estuviese por caer tanto tiempo. Lo segundo, que fuese tan casual el aviso, de ser luego pues le dió el Hermano de Masegosa quién discutiéramos pasado otra vez por allí, ni sabemos a que fin fue a aquel paraje cuando la vió. Lo tercero que repentinamente se hablase del peligro y se providenciase del remedio cuando después de dos meses que se dió el aviso nadie había acordadose más de él, y aun los más le habían despreciado. Lo cuarto, que estando tan desprendida la piedra no cayese en los dos días que trabajaron al pie estremecida con los golpes y matase a los que debajo estaban. Y


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lo quinto, que cayendo de la altura envuelto entre tantas piedras y de tanta pendiente no se hiciese daño el hombre. Dios Nuestro Señor, su Madre Santísima y el Príncipe Gloriosísimo sean alabados pues así libran de tanto mal a sus siervos, y para que así conste de mandato de Nuestro Chmo. Hermano Fray Francisco Antonio de Sacedón, Lector de Teología, Calificador de la Suprema, ex Custodio y Ministro Provincial, yo su secretario como testigo doy fe, día tres de diciembre del año de mil setecientos cuarenta y siete.

Fray Mateo de Almaden, Secretario Caída de la peña del primer bancal 28 de Febrero de 1.772 En el día veinte y ocho de Febrero de este presente año de 1.772 a la una y cuarto de la tarde cayó una peña de encima del primer bancal de las peñas altas que están encima del Convento, y destruyó y derribó todos los pinos, encinas, y matas que halló en la cuesta, y con la violencia que cayó se hizo varios pedazos. Derribó la noguera (que era muy grande y gruesa) que estaba junto al arca de la fuente, y aunque en ella, y en los demás árboles de la cuesta perdieron mucha fuerza no dejó de hacer mucho daño en la fábrica del Convento. Derribó del todo dos celdas del Noviciado, que fue alta disposición del Altísimo que no estuviesen en ellas Novicios, quebranto otras como las que están encima de la sacristía, quitó y molió el esquinazo de ésta, que era de sillería, dejando quebrantadas y maltratadas sus paredes y las de sus Lavatorios. Otra peña se entró por la puerta que va al arca de la fuente, y derribó la pared de uno y otro lado de dicha puerta, tan grande que la gente que vino a ver ésta lastimosa ruina se admiraba de ver como pudo entrar peña tan grande sin abrir mayor agujero, y causar mayor estrago. Tendría ésta como de tres o qua-


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tro mil arrobas y como llenaba todo el ámbito, de pared a pared, y quasi topaba con el techo, fue preciso dar disposición de quitarla para dejar libre el paso a la oficina y lavatorios de la Comunidad. Se comenzó a demolerla con cuñas y picos, pero era de tal dureza que antes saltaban los dichos picos y cuñas que un cascaron de una libra. Viendo ésto, se determinó echarla un tiro de pólvora, confiando en la misericordia Divina de que ya que no había echo mayor estrago no lo había de permitir el Señor. Y salió con tanta felicidad, que se abrió en dos pedazos. Abierta de éste singular favor, se prosiguió echando otros quatro tiros, y todos tan felices que no causaron el menor daño, siendo al Juicio humano imposible por lo estrecho del sitio por lo que se pudo limpiar, y dejar libre el paso. Otras muchas piedras se deshicieron, especialmente tres, de a mil quinientas arrobas. Para limpiar la cuesta y alrededor de las paredes de la Sacristía y dar corriente a las aguas que calaban sus cimientos y inundaban la bodega con manifiesto peligro del Convento. Se conmovió y dió como unos vaivenes, dos veces, y yo los experimenté en la Celda, juzgando que era terremoto, todo lo tuvimos pronto de los mayores milagros que Dios ha obrado por medio e intercesión de su Purísima Madre Nuestra Señora de la Peña y el Santísimo Príncipe San Miguel, cuya es esta casa y Convento, pues no permitió su Majestad que viviente alguno pereciese, ni patos, ni perros, siendo así que acababan de desollar dos carneros ni estos se perdiesen habiéndolos cogido la ruina. Sólo los cazos, sartenes y ollas de cobre fueron los que perecieron, y que se remplazaron con otros para suplir su falta. Quedamos todos los religiosos pasmados, dando muchas gracias a Dios por que nos había librado de tan manifiesto peligro, y aquella noche, después de Completas, se cantó la Benedicta


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a Nuestra Señora y su Antífona[19], y oración al Príncipe San Miguel y al otro día la Misa de la Purísima Concepción con el Te Deum Laudamus después en hacimiento de gracias, que será bien que todos los años se cante, en el día que la Madre de piedras nos libró a los que estábamos en dicho Convento y continúe su Patrocinio librando a los venideros. Mas viendo que otras muchas piedras, aún mayores que las que cayeron, se quedaban amenazando ruina, se determino traer a un Maestro que registrase el sitio, y viese el riesgo, y nos dijese lo que más convenía, por lo que visto, y registrado todo el monte, y aún nos hizo la declaración, cuyo original se remitió a Nuestro Chmo. Hermano Provincial con el diseño o mapa que firmó dicho Maestro.

Fray Francisco de Albalate, Guardián

[19] Antífona: Breve pasaje tomado de la Sagrada Escritura que se canta o reza en las horas canónicas.


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Informe del Maestro de Obras Joseph Martín Cuenca, 21 de Marzo de 1.772 José Martín, Maestro Mayor de Obras de esta Ciudad de Cuenca, habiendo sido llamado por el Rvdo. Fray Francisco de Albalate, Guardián del Convento del Santo Monte de Priego, con título de San Miguel de la Victoria, para hacer el reconocimiento del quebranto que aconteció el día veinte y ocho de febrero de éste presente año de la fecha en dicho Convento a causa de haber caído una peña de la mayor altura de aquel sitio. Y habiendo practicado dicho reconocimiento con vista ocular se ha encontrado su fábrica bastante quebrantada, así en sus paredes exteriores como interiores, con dos celdas que del todo se arruinaron, y parte de las medianeras, que se hace preciso sus reparos, junto con el aguamanil, sacristía, y el calicanto del tránsito que pasa a la cocina; esto es lo correspondiente a la fábrica. Y además de lo referido se hace preciso el libertar y sacar de ésta parte las aguas de los maniantales de éste sitio, y de lluvias y nieves, las que se sumen en sus cimientos y cuevas del mencionado Convento. Y habiendo practicado la misma diligencia en el risco y sitio donde se desprendió la peña mencionada, se encuentran otras con el mismo peligro de caer y poder causar mayor ruina y desgracias en los religiosos. Y no poderse remediar ni hacer precaución alguna para evitar este riesgo, por hallarse este sitio en tan irregular y áspero, y de la mayor eminencia y su terreno tan precipitado que su mucha declinación que tiene desde el pavimento de dicho Convento hasta el asiento, o pie de los riscos o peñas que circunvalan lo mas del sitio pues supera el terreno de


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la altura del Convento como cinquenta varas, y de allí arriba toda la elevación de las peñas, como se demuestra en el diseño que le acompaña, desde el num. primero al dos. Que terreno y peñas llegarán a quatrocientos palmos no distando más de veinte o veinte y cinco varas desde el Convento a las referidas peñas. Por esta causa, y su mucha elevación y hallarse declinadas en el mismo valle donde se halla dicho Convento que no caerá el más mínimo risco que no llegue precipitado al referido dicho Convento, y si fuese como el presente puede ocasionar mayores daños como ya va dicho por hallarse el mencionado valle sin ningún resguardo de pinos, ni encinas, por haber acontecido el caer de muchos los peñascos en los años pasados de este siglo, que fue en el año quince a las ocho de la noche del día primero de febrero, y en el de veinte y uno, de quince de diciembre cayó la piedra que llamaban grande que tenía de largo ochenta pies y de grueso quatro varas en cuadro, a las tres y media de la mañana la que arruinó todo aquel sitio con dos ermitas. Y en el año de treinta y seis, una día cinco de octubre, y en el año de cuarenta y seis día veinte y nueve de noviembre, entre muchas gentes, vecinos de aquellos pueblos, pudieron librar de una que se hallaba en lo más elevado de la cumbre que a fácil movimiento de hombres y mucha prevención y de instrumentos, y oraciones de los religiosos, se pudo ir al sitio prevenido donde hoy permanece, y sólo en esa se pudo hacer esa prevención, y no en las demás que han caído, y que aumentan por hallarse en medio de su altura y ser hojas como de libros como se ve en la presente de este año a veinte y ocho de febrero a la una y cuarto del día, que ésta medía 12 pies, pesa como de quince o veinte mil arrobas. Y el no haber sucedido desgracias ni mayor ruina, se puede tener como a cosa de milagro, como se deja ver en todas las particulares. Por tanto, soy de parecer, según mi inteligencia que en todo lo arruinado de su fábrica del expresado Convento no se hagan más reparos que cerrar sus quiebras, asegurar una esquina y recibir el calicanto de la puerta del paso, como también desmontar la porción de tejado que se halla sobre las celdas arrui-


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nadas, y no más por no ver convenientes más de lo que queda referido, por ser demás y superfluo su gasto, por no poder remediar su mayor perjuicio. Igualmente confieso que reparada la presente ruina ascenderá su coste a seis mil reales. Que únicamente conozco, y declaro según mi saber y entender, que Dios me ha dado, serán sus gastos inútiles por las razones ya referidas, y que jamás puedo ni debo prevenir haya medio humano para precaver el que allí puedan vivir sin riesgo evidente los religiosos, en cuyos términos desde luego se hace preciso la muda absoluta de dicho Convento que ha de ser en el sitio de la Ermita de la Concepción de Afuera que estará como doscientos pasos viniendo a Priego, y que de éste dictamen no puedo salir. Y me remito a cualesquiera otro, que él más perspicaz y facultativo pueda dar, pues en caso de ser cuidado. Que es quanto puedo decir bajo de Juramento, en caso necesario. Cuenca a veinte y uno de marzo de 1.772

Joseph Martín


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Casos de la Divina Providencia y otras cosas En este dicho Santo Monte, sitio desde la primera cruz y todo el contorno de peñas, no se ve gorrión alguno, habiendo tantos en las cercanías de Priego hasta en la misma Ermita de Santa Ana. Es tradición, los echó un Santo Lego, porque se comían las uvas. Notar los escalones para pasar a la viña que con cosa digna y temerosa; y edificarla. En la Librería está el Santo Cristo de bronce, con su cruz de lo mismo, que dicen lo llevaba Carlos Quinto en sus Batallas, y lo presentó al Conde de Priego, y éste dió al Convento. Es de notar la escalera por donde bajo el Cristo, nuestro bien, como en ella esta anotado en su tarjeta las partidas del año de quince, y la de mil setecientos y veinte y uno. La Ermita de el Santo Cristo vulgarmente llamado Jabonado, y las de San Pedro de Alcántara y San Antonio, estas tres con sus hermosas campanillas, y la de San Pedro de Alcántara en una torre, que cría bellotas, y crece. Año de mil setecientos y veinte y nueve, se cogió un pollo de Águila Real que tenía dos varas desde una punta de la ala a la otra. Y dicha Águila se sustentó allí algunos días. Para confirmación de lo penitente y admirable de este Santo Monte, se pone aquí la declaración que hizo el hermano Predicador Fray Pedro de Torrejoncillo, Religioso virtuoso que murió en el Convento de Buendía. Fray Pedro de Torrejoncillo, Orden de la Visitación, Predicador conventual de éste de San Luis de Paracuellos hago la si-


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guiente declaración de lo que me sucedió en el Convento de San Miguel de la Victoria, extramuros de la Villa de Priego, lo cual testifico, por orden de nuestro Hermano Fray Francisco Antonio de Sacedón, Lector de Teología, por la Comisión y mandato que tiene para ello de Nuestra Santa Provincia de San José; sobre lo hermoso y penitente del sitio digo: como habiendo sido morador de dicho Convento, siete años, sin el de novicio, he tocado repetidas experiencias de grandes conversiones de Almas, que su vista ha causado. Y por ellas repetidísimas veces he tenido generales confesiones de personas que me confesaron haberse movido para ello sólo de lo penitente, solitario y oloroso de el sitio; que me confesaron repetidas personas que cada vez que entraban el Pórtico les olía a Cielo. Una persona eclesiástica, y bastante desbaratada de espíritu, fue entre otras, sólo por ver dicho sitio, causóle tanta mutación el verlo que toda herida en su interior que no podía sosegar, y como no conocía Religioso, informóse del Predicador de la Casa, y estando a solas conmigo me hizo notorio su desasosiego, y la causa, y así que quería desahogarse en conciencia. Era por la mañana y le dije que a la tarde lo haría despacio, Oh Padre, me replicó, que no puedo sosegar este aviso de Dios, y así luego tomé dirección al trabajo. Nos dedicamos y antes de comer ya tenía echa confesión General, y sacó propósito firmísimo de emprender vida nueva como santo, espero lo haría, enseñándole a dicho eclesiástico el sito nos quedamos aparte de los demás compañeros, y muchas veces sin el menor empacho de mi persona lo ví besar de rodillas la tierra de los caminos, ermitas y demás sitios devotos. Allí vió, y le enseñé el almendro, en que por tradición antigua se ataba el venerable Fray Junípero, y le adoró como si fuera la cruz mas devota. Deste almendro, tengo observado en dichos siete años, como nunca estuvo desnudo; pues hasta flor nueva no se le caen del todo las hojas.


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Milagro de la Divina Providencia 1.738 El año de mil setecientos y treinta y ocho, en que cayó tanta nieve, como dijeron en nuestras Castillas, y que duró quasi dos meses en las más partes, a los quince días ya no había alguna en toda la cumbre del sitio cercano de dicho Convento. Los ocho días primeros no hubo comunicación alguna con la Villa ni otro lugar, por que no se podía por la mucha nieve. Determinaron los señores de Justicia hacer veredas temiendo hubiesen fenecido los Religiosos, que estábamos mas de treinta; pero hallaron que nada nos faltaba, a Dios gracias. Es para notada la casual: aquellas Navidades se mandó cocer más de quatro fanegas, y por medio de diversos devotos se juntaron nueve fanegas, y así hubo pan y sobró, motivo en que conocimos ser especial providencia de el Altísimo para que no faltase a sus siervos. En dicho año, entre otros animales que se refugiaron en el Convento, vimos un lobo, que llegó hasta los mismos Lavatorios, y no se hizo mal alguno por tanta humanidad que tuvo.

F. Pedro de Torrejoncillo Casos de la Divina Providencia Siendo Guardián Fray Francisco de la Fuente, sucedieron en este Convento algunos casos de la Divina Providencia. Un día llegó la hora de comer y no habiendo pan, mandó el Guardián que todos los Religiosos fueran a la Iglesia a la oración, y a dar a Dios las gracias por ponerlos en tal estrechez, y luego dijo que tocasen a refectorio, donde se comieron sin pan la pobre olla. Y estando en el de Profundis, tocaron en la Portería, y el Portero encontró el pan necesario en ella; sin saber quién lo tragese.


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Otra vez, habiendo una gran nevada, falto pan. Y el Guardián avivando la confianza en Dios, dijo que la Comunidad bajase a el Refectorio, y comería lo que hubiese. Hubo un sólo pan. Y el Prelado le hizo tantos pedazos como Religiosos, y después que todos comieron adsacietaten, les sobró de aquella corta ración a cada uno. Estos y otros casos están el Archivo de San Gil firmados y Jurados por un testigo de vista. Extraordinaria algazara de pájaros Siendo Guardián Fray Francisco de Frías, un día oyó el Venerable Fray Manuel de Cogolludo, y otros Religiosos, entre ellos nuestro Hermano Fray Andrés de el Moral, una extraordinaria algazara de pájaros y avecillas, y fue el caso que todas se amontonaron contra un gorrión que por acaso había entrado en el distrito del Convento, y pegaron con él que a picotazos le hicieron huir más que deprisa. Otro gorrión trajo Fray Felipe de Buciegas, en otra ocasión, para tenerlo en su celda, más no quiso comer y luego se murió. Quiere el Señor sea perenne el milagro de los gorriones del Santo Fray Jorge, y por eso permite estos prodigios. Caso admirable de la Divina Providencia 1.746 El año de mil setecientos y cuarenta y seis, sucedió que habiendo pedido el mosto en la villa de Castejón, y juntado en


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una tinaja en la cueva del Hermano Julián de Espada, un día entrando en la cueva un hijo del Hermano reparó que la tinaja estaba de alto a bajo rajada, y dió voces diciendo: Padre que la tinaja de los Hermanos esta quebrada. El Hermano bajó corriendo y viendo la abertura exclamó: Padre mío San Francisco mirad por la limosna de vuestros Hijos que les ha costado mucho trabajo; y avivando su devoción y confianza, comenzó a pasar sus manos y saliva por la raja de la tinaja, y fue cosa admirable que no se perdió ni salió una gota. Y lo singular fue que dió tiempo a desocupar la tinaja en otra, y luego que sacaron el vino se abría toda de alto a bajo como una granada. Todo el suceso se hizo público y lo contaron después al Hermano Fray Juan de Villarejo y a otros Religiosos, teniéndolo por milagro de Nuestro Padre San Francisco. Caso raro de San Antonio, en Arbeteta En la villa de Arbeteta Julián Herráiz, y María Martínez su mujer, ofrecieron a San Antonio un cerdito, el mejor de los que criaban, el cual sin ser visto de nadie se cayó a un pozo, y haciendo el juicio que le habrían hurtado por no haberle hallado a las muchas diligencias que pusieron. A el cabo de cinco días le hallaron en el dicho pozo sin lesión alguna. Túvose por causa milagrosa el que se mantuviese tanto tiempo en el agua sin comer, y sin ahogarse. Y dichos señores a el punto que le descubrieron, llenos de gozo por su hallazgo lo remitieron a el Convento del Santo Monte de Priego en cumplimiento de su promesa. Sucedió este caso en el mes de Julio de 1.758, siendo Guardián Fray Gregorio de Sacedón. Y por la verdad lo escribí y lo firmé en 29 de dicho mes y año.

Fray Gregorio de Sacedon


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El Señor Don Antonio Palafox Arcediano, y Canónico de la Santa Iglesia de Cuenca, hijo del Sr. Marqués de Ariza, hizo en este Convento de San Miguel de la Victoria los ejercicios para ordenarse de todas las órdenes, y es a saber, por Señor Mateo y Señora Lucía el año de 1.768, y para las primeras órdenes el año de 1.769. Hízolos con tanto rigor que nos dejó edificados a todos los Religiosos de esta Comunidad, cuyos actos siguió literalmente: oír todas las misas, y a muchas de ellas ayudaba; sin admitir durante ellos ni una carta de su padre, ni visita, ni cosa que le pudiese distraer el espíritu, y fervor. Estuvo en su mano, y le convidaron con instancias en Madrid, en Toledo, y en Cuenca, para que a pie quieto, y de una vez recibiese las sagradas órdenes; más no quiso admitir la oferta, con la consideración de que tanto bien quería lograrlo por sus intervalos, y a costa de los trabajos, que se le ofrecieron en los viajes, y malos temporales, para la villa de Gualda, en donde recibió todas las órdenes.


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El Convento nuevo 21 septiembre 1.777 Inicio de las obras del Convento nuevo Se dió principio abrir las zanjas del Convento en 10 de agosto de 1.772. Se quemaron tres galeras dentro del Monte y subieron los vecinos de Priego con mucho gusto a conducir graciosamente la cal, y también la arena que se halló muy especial a la falda del Monte junto al Pórtico del Convento antiguo. El día del Doctor San Jerónimo, Protector de nuestra religión en el cielo, treinta de septiembre, se colocó la primera piedra, y se prosiguió sacando el cimiento exterior de la fábrica del nuevo Convento. Bendijo la primera piedra Nuestro Hermano Guardián Fray Francisco de Albalate, Predicador y ex Definidor, con asistencia de los religiosos. Así mismo se colocó la primera piedra de la Iglesia y la bendijo el dicho Prelado, con asistencia de la Comunidad y con las ceremonias que en nuestro manual se expresan en 13 días del mes de mayo de 1.773, en dicha piedra (que esta debajo del Altar Mayor) se puso una cajita de lata y en ella quatro monedas de cobre, esto es, una pieza de dos cuartos [20], quatro ochavos y un maravedí, sellados en el año de 1.773. Continuóse la obra en tiempo de dicho Prelado hasta las primeras maderas. Sucédele en el oficio Nuestro Hermano Fray Miguel de Cañizares, Predicador y ex Definidor, en cuyo trienio se conmutó nuestra enfermería antigua, sita junto a la Iglesia Pa[20] Cuartos: Moneda equivalente a cuatro maravedís de vellón.


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rroquial de esta Villa de Priego por el Convento de los Padres Agustinos que ya lo habían desamparado; para que se trasladase nuestra Comunidad con el fin de aprovechar las tejas, maderas, puertas y ventanas del Convento antiguo. En efecto, hízose la traslación de religiosos el día segundo de la Pascua de Pentecostés del año del Señor de mil setecientos setenta y quatro. Estuvo la Comunidad en la Villa tres años eclesiásticos, y lo que va desde la Pascua hasta el día veinte y uno de septiembre de mil setecientos setenta y siete, en cuyo día se hizo la colocación de la Comunidad en el Convento nuevo. En este intermedio se celebró el Primer Capítulo Provincial de la reunión de las dos Provincias, San José y la Purísima Concepción, en el cual fue electo en Ministro Provincial Nuestro Carísimo Hermano Fray Francisco del Casar, Predicador y ex Definidor, y en primer Prelado de ésta religiosa Comunidad Fray Juan Francisco de San José o Sacedón, por quien están benditas todas las imágenes de la Iglesia, todas las vestiduras sagradas, la campana, y últimamente bendijo la Iglesia el día veinte de septiembre, con asistencia (a este acto tan religioso) de Don Nicolás Crespo, síndico de Nuestro Convento de Cuenca, de Don Francisco Javier Díaz, Cappan. de Honor de S. M., y ambos canónigos de la Sta. Iglesia de Cuenca; de Nuestro Carísimo Hermano Fray Julián de Gascueña, Lector de sagrada Teología, ex Definidor, ex Provincial de la Provincia de la Purísima Concepción y Predicador Mayor de la Provincia de San José; de Nuestro Carísimo Hermano Fray Manuel de Arcos, lector de sagrada Teología, ex Custodio y último Provincial de la Provincia que fue de la Purísima Concepción, y actual Custodio de la Provincia de San José; de Nuestro Hermano Fray Eugenio de Tembleque, Predicador; de Nuestro Hermano Fray Antonio Julián de Consuegra, Lector de sagrada Teología, y uno y otro Definidores actuales de la Provincia. Asistieron también últimamente a este acto tan sagrado Nuestro Hermano Fray Pedro de Cañamares, Lector de sagrada


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Teología y actual Guardián de Nuestro Convento de Cuenca con diez religiosos de su Comunidad; Nuestro Hermano Fray Manuel de Samper Misionero Apostólico y Guardián de Nuestro Convento de Buendía con quatro religiosos de su Comunidad; la mayor parte de los religiosos de esta Comunidad de Priego, con varios sacerdotes y personas seculares. De facto en el día veinte y uno de septiembre del año de mil setecientos setenta y siete se hizo la colocación del Santísimo Sacramento, y traslación de la Comunidad, cantando la Misa Mayor Nuestro Hermano Fray Eugenio de Tembleque; y predicando en ella el Sr. Don Francisco Javier Díaz Capellán de Honor de Su Majestad, cura que fue muchos años de la Patriarcal, y actualmente canónigo de la Santa Iglesia de Cuenca. Hízose después por el Pórtico una solemne procesión con su Majestad, siendo tan numeroso el concurso, así de eclesiásticos como de seculares que se reputaron poco más de cinco mil personas las que asistieron a la colocación. Primera, que la obra del Convento duró cinco años, menos los días que van desde el día de San Mateo hasta el día del Magnánimo Doctor San Jerónimo en que se puso la primera piedra. Segunda, que el singular conducto que destinó la Divina Providencia para la construcción de este nuevo Convento fue el Ilmo. Sr. D. Fr. Joaquín Eleta, confesor de Su Majestad, Arzobispo de Tevas y Dignísimo Hijo de esta Santa Provincia de San José, por cuyo medio se hizo relación al Rey de la destrucción del Convento antiguo, y la necesidad de la edificación del nuevo. En esta materia quien trabajó innumerable fue Nuestro Carísimo Hermano Fray Manuel de Arcos, director mayor de ésta obra, así por repetidos viajes que tuvo que hacer a Madrid para varias diligencias de la fundación, como por la continua asistencia a la obra ya en tiempo de riguroso frío o ya en tiempo de rigurosos calores.


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Últimamente condujo mucho para abreviar la construcción del Convento la vigilancia de Nuestro Carísimo Hermano Fray Julián de Gascueña, Lector de Teología, ex Definidor, ex Provincial y Procurador Mayor en la Corte de Madrid, en la recolección de las limosnas. Tercera, que aunque es verdad que la familia Real dió algunas limosnas para la construcción de este nuevo Convento, pero el principal, y cual único bienhechor a sus expensas se ha fabricado, es Nuestro Católico Monarca el Señor Carlos Tercero, Que Dios Guarde, por lo que agradecida la Provincia ha determinado que todos los días se cante perpetuamente, después de vísperas, la Antífona, Verso y Oración del Príncipe San Miguel, como también el que se cante todos los años perpetuamente la Misa de San Mateo en cuyo día se hizo la colocación, aplicando uno y otro por la prosperidad y felicidad de la Familia Real. Todo lo referido es tan cierto como que lo he presenciado, y presidido por Prelado Local e inmediato de esta Religiosa Comunidad. Y para que conste se escribió esta presente relación en veinte y un días del mes de abril de mil setecientos y setenta y nueve.

Fray Juan Francisco de Sacedon

Se conmutó el canto de la Antífona del Príncipe y la Misa de San Mateo en otras oraciones privadas a voluntad del Prelado. Y por la verdad lo firmé en 9 de enero de 1.781.

Fray Francisco de Tembleque, Guardián


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Reflexiones sobre esta breve pero verídica relación Advirtiéronse en este nuevo Convento muchos defectos substanciables, o ya por que el Religioso sobreestante de la obra no los advirtió o ya por que se sujetó al Dictamen de los más instruidos, se hace forzoso, que poco a poco, Nuestros Hermanos Guardianes los vayan reparando. Por tanto, yo el infraescrito Guardián, cercionado de la suma falta que hacia a esta Comunidad una cueva para conservar y guardar el vino; pues se conducía a cargas de ocho a ocho días, desde la cueva de la Comunidad que hay en Priego. Muchas veces sucedía no haber caballerías y ser forzoso molestar los bienhechores, y no pocas suspender los actos de Comunidad por su falta. Por lo que para obviar del todo dichos inconvenientes determiné hacer una cueva más que suficiente para guardar el vino que se pueda gastar en dicha Comunidad, sita en el desmonte que hay frente de las ventanas del cierzo; se le pusieron bastantes arcos, haciéndole en la puerta un arco toral para la defensa del sol. Y para la mayor comodidad del Portero se abrió un postigo fuerte por la ventana que había en los antilavatorios. Ítem, se ha abierto camino desde la puerta falsa hasta la que va la huerta. Ítem, en la pared maestra del lugar común se ha abierto un óvalo para que la lamparilla del dormitorio comunique alguna luz a dicho lugar. Ítem, se ha abierto un enterratorio nuevo de doce sepulturas en el pavimento que hacen los extremos del Coro frente de las Capillas del Stmo. Cristo y las Llagas.


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Algunas otras cosillas se han ido reparando para el bien del Convento. Y por la verdad lo firme de mi nombre en este Convento de San Miguel de la Victoria, en cinco días del mes de abril de mil setecientos ochenta y dos.

Fray Francisco de Tembleque, Guardián

Caída de un rayo o centella encima de las peñas frente al estanque 21 de Junio de 1.807 Día 21 de junio de 1.807, a las dos y media de la tarde se levantó una nube, y a esta hora poco más o menos, dió un trueno muy furioso, y reventó en un rayo o centella, la que cayó sobre las peñas altas que hay frente del Convento viejo hacia el Norte, y derribó un peñasco que cayó encima del camino que llamamos del parque, y allí se hizo varios pedazos, de los que los más pequeños se quedaron en el dicho camino, otro como de 20 o más arrobas se quedó encima de la fuente, donde existe todavía, y otros dos o tres grandes cayeron al Convento viejo y acabó de derribar un pedazo de pared que subsistía todavía de la Iglesia vieja. No sucedió desgracia alguna, infinitas gracias a Dios, a María Santísima y al Príncipe de los Ángeles y Nuestro Protector San Miguel, en acción de gracias y para que esté centinela vigilante, nos defienda de semejantes peligros, mandé yo el infraescrito componer la gruta que hay encima de la Ermita del Santo Cristo, hacerle un retablillo, y colocarle en él, para mayor veneración del Santo Príncipe y consuelo de los Religiosos. En fe de lo cual y para que conste en lo venidero lo escribo y firmo de mi mano en dicho Convento, y octubre 23 de 1.807.

Fray Juan de Alcocer, Guardián


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Por causa de la presente guerra fueron destrozadas en diez y siete de septiembre de ésta fecha las Arcas en que estaban depositadas la reliquias de los Venerables Fray Junípero de la Asperilla y Fray Jorge de la Calzada, por cuyo se les hecharon unas tablas nuevas. Y para que conste lo firmo en dicho Convento veinte y nueve del año de mil ochocientos y once.

Fray Joseph de Canalejas, Guardián Nota, el año de 1.828. Se recorrió el encañado del Lugar común que se había atrancado. Y para que se conociese por donde pasa a la huerta se pusieron dos piedras con una cruz por señal, la una en el camino, y la otra en la pared que sirve de barbacana por donde se baja. Y para si ocurre otra vez se hace esta advertencia.

Fray Jose Castro de Albalate, Guardián


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CAPÍTULO III

Nuestra Señora del Rosal

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Valdeolivas, 9 de noviembre de 1.525 In dei nomine Amen. Sepan quantos este publico instrumento de testamento vieren en como yo Don Hurtado de Mendoza, hijo de Don Pedro Carrillo de Mendoza y de Doña María de Quiñones, difuntos y que Dios haya, Señores de las Villas de Priego y Cañaveras, conociendo que todos los que en este mundo venimos somos humanos y tenemos flaquezas en nuestras personas y habemos de morir y no sabemos la hora y decaemos infinitas veces de nuestros sentidos y por ello nuestras ánimas reciben infitas veces detrimento por que los cuerpos no son ensi, y conociendo todas estas flaquezas y otros muchos peligros y la sospecha que el enemigo malo nos tiene parados en que caigamos, acordé de ordenar y hacer este mi testamento el qual hago y ordeno estando sano de mi cuerpo y mucho más de mi entendimiento tal qual nuestro Señor Dios me lo quiso dar. El honor de la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo tres personas y un sólo Dios verdadero, y de la gloriosa Madre de Dios Ntra. Señora la Virgen Santa María y de los Bienaventurados apóstoles Sant Pedro y Sant Pablo y de toda la Corte celestial. Primeramente ofrezco mi alma a Dios nuestro Señor que la crió y redimió por su preciosa sangre y a la bienaventurada Virgen Santa María su madre, a la qual suplico sea mi abogada con su precioso Hijo para que asi como la crió y redimió la reciba y la coloque en su Corte celestial quando de mi cuerpo faltare. Item mando que el mi cuerpo sea sepultado en el Monasterio que hago en Ntra. Sra. Santa María del Rosal extramuros de la Villa de Priego, en la parte del Evangelio en el Coro de la dicha Iglesia, y que la sepultura donde me hubiere de enterrar sea llana y sea de tal manera que sea conocido como yo estoy en ella, metida en la pared por que no haya estorbo en la Iglesia, y esto dejo a la determinación de mis albaceas.


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Item mando que el día de mi enterramiento me digan oficios completos de nueve lecciones con su letania y que los digan los clérigos de la Iglesia de Priego y les den lo acostumbrado. Item mando al cabildo de la Trinidad de la Villa de Valdeolivas donde soy cofrade, tres mil maravedís. Mando que los clérigos de la Villa de Priego digan en Ntra. Sra. del Rosal dos treintanarios cerrados de Santo Amador con su procesión cada noche, y con sus oficios de nueve lecciones cada día, y les den por los decir siete mil maravedís. Mando que a mis criados les den paño de bruneta tondido para saya e jubon o capuces, y digo que mi voluntad es que sean capuces. Mando a la Iglesia de Zahorejas cinquenta mil maravedís para que deshagan una custodia que hay pequeña, y sobre ella hagan otra de cinco manos de plata labrada de mui buena hechura y dorada y hecha la dicha custodia de los maravedís restantes se compre una capa y un vestimento y almaticas de terciopelo verde, y las mangas de las almaticas y cenefas del vestimento de carmesí y que hagan una arca con su llave para que esté guardado. Mando a la Iglesia de Cuenca, y a Sant Lázaro, y a Sant Antón, y a Santa María de la Ley, y a Santa Olalla de Barcelona, y a Santa María de Guadalupe, y a Sant Sebastián, y Sant Pedro, y a Sant Bartolomé, y a Sant Julián, hermitas de Zahorejas, y a otros qualesquiera santuarios que yo sea obligado de mandar a cada uno treinta y quatro maravedís.

Hurtado de Mendoza


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Fundación del Monasterio de Ntra. Sra. del Rosal Fundación de Don Hurtado de Mendoza por testamento que otorgó en la Villa de Valdeolivas, ante el Notario Apostólico, clérigo Alfonso Pérez de Valdeolivas, a 9 de noviembre de 1.525. Declara en él que fue albacea del Conde su Señor Hermano, Don Diego Hurtado de Mendoza. Manda que un Monasterio que tenía principiado en Ntra. Sra. del Rosal, ermita extramuros de la Villa de Priego se acabe de sus bienes para que en él estén monjas que tomaren Orden de la Concepción, y halla en él las monjas que le pudieren sustentar con la renta que él les deja. Que las monjas que hubieren de entrar en dicho Monasterio sean de su linaje las más cercanas que hubiere de los des-


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cendientes de los Señores de la Villa de Priego, contando que las primeras que se pusieran fuesen las más cercanas parientas suyas que se hallasen descendientes de sus hermanos y hermanas, Don Fernando Carrillo de Mendoza, Don Francisco de Mendoza, Doña Guiomar de Mendoza casada con Pedro Cuello, Doña Beatriz de Mendoza casada con Álvaro Carrillo, Doña Elvira de Mendoza casada con Gutiérrez de Sandoval, y si su hermana Doña Teresa de Mendoza quisiera entrar fuese recibida, de manera que todas que hubieran de entrar fueran de los descendientes de sus padres, Don Pedro Carrillo Hurtado de Mendoza casado con Doña María de Quiñones, y así fuese sucesivamente descendiendo a las más cercanas. Que si hubiere muchas que aun quisieran entrar unas más cercanas de sus descendientes y otras de los referidos sus padres se prefieran las más cercanas de sus padres. Si no las hubiere en los descendientes de sus padres, se reciban de otras de su linaje colaterales o trasversales descendientes de la Casa de Mendoza, buscando los descendientes de Don Iñigo López de Mendoza hijo de Don Pedro González de Mendoza, su bisabuelo,


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y de Don Diego González de Mendoza, Almirante de Castilla, su hermano mayor, que es de la casa del Sr. Duque del Infantado, y de los del linaje de los Carrillo, descendientes de Hernán Carrillo Perigallo, su rebisabuelo, con tanto que estos colaterales, se entiendan que sean las cercanas parientas suyas que se hallaren, y en defecto de los Mendozas y Carrillo. Quiere que se reciban de las descendientas del Sr. Conde de Luna, Pedro de Quiñones, su abuelo; y de los del linaje de los Acuña, descendientes de los Sres. de la Casa de Luna y en defecto de estos se reciban del linaje de los Manueles de Murcia, y de los Calvillos, y de la Casa de Sotomayor, y de los del linaje de los de Toledo; y en defecto de estos se reciban otras cualesquiera mujeres de estos linajes de las más cercanas parientas. Que en defecto de mujeres de su linaje se reciban hijas de criados o criadas de los Sres. de la Casa de Priego, que les señalaren los Sres., que fuesen a la razón, a los cuáles remite la elección de dichas criadas. Que si de las llamadas, acaeciere haber muchas en un mismo grado, sea la elección del Sr. de la Casa de Priego al que le encarga la conciencia que elija la que más necesidad tuviere. Que las monjas no paguen dote alguno, ni les sea llevada, ni tomada en alguna manera, ni forma, ni vía directa, ni indirecta, excepto si la monja quisiere meter una cama en que duerma, que le sea recibida con tanto que no sea premio. Que ni ellas ni el Monasterio hereden bienes algunos de sus ascendientes, ni colaterales, y queden estas herencias para los otros parientes ab intestato. Quiere que en este Monasterio no se reciba monja si no fuere de su linaje, como lleva declarado, y en defecto hijas de criados de los Sres. de la Casa de Priego, ni puedan ser recibidas en manera alguna aunque den su renta al Monasterio tanto como tuviere de la principal renta de la Fundación, ni más ni menos, y


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que supliquen al Papa, y que no dispense contra ello, y si dispensare que no se admita la tal dispensación, por ser contra su voluntad. Quiere que en dicho Monasterio haya Abadesa que sea la primera, si no hubiese de su linaje, persona noble y de buena fama, para que ponga en construcción la Casa, y sea perpetua, y ella fallecida, sean trienales, y las monjas elijan Abadesa, de tres en tres años, y la tal Abadesa todavía sea de mi linaje y de cuenta del Monasterio y monjas, de los bienes y frutos de dicho Monasterio, y que puedan las monjas reelegir a la dicha Abadesa que hubiere sido otra vez, y otras muchas cuantas veces quisieren sin que pase tiempo en medio si la tal Abadesa fuese persona que administrase bien los bienes del Monasterio y tratase bien a las monjas, y en persona de autoridad y Doctrina. Quiere y es su voluntad que dicho Monasterio sea sujeto a los Frailes de la Orden de San Francisco Observante, y que sean visitadas y reformadas por el General o Provincial de la Provincia a donde está sentado el dicho Monasterio, y que el dicho General o Provincial ponga dos frailes que sean persona honesta para que digan misa y para que visiten las cosas del Monasterio con licencia de la Abadesa, y que la dicha Abadesa le dé las cosas necesarias para su vestir y mantenimiento; y si hubiere fraile, o frailes, de mi linaje, que sean personas honradas y de buena vida, que los ponga para que sirvan al Monasterio y que sean visitadores y reformadores. Quiere que en dicho Monasterio se diga cada día una misa cantada, y en todas las horas canónicas[21], y acabada la misa, cada un día, no siendo domingo o fiesta solemne, le digan un nocturno de difuntos y un responso cantado sobre su sepultura, por su ánima y la de sus difuntos. [21] Horas canónicas: Son siete: maitines (a media noche), laudes (al amanecer), prima (suprimida por el Concilio Vaticano II), tercia (a las nueve), sexta (al mediodía), nona (a las tres), vísperas (al oscurecer), y completas (antes de acostarse).


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Deja por Patrón al Sr. que es o fuese imperpetum de la Casa de Priego, al cual suplica lo quiera ser, y procure como el dicho Monasterio sea conservado, y las monjas muy bien miradas y tratadas, y honradas, como personas que han de ser de su linaje, y el tal Sr. que es o fuere, quiere y es su voluntad, que en todavía sea Patrón de dicho Monasterio, y le suplica mire como se gastan los bienes del Monasterio, y cómo se sirve a Dios en él, y de la manera que vivieren las monjas, y lo provea de tal manera que Dios sea servido, y ésta su voluntad cumplida enteramente, y no consienta, ni permita a los frailes, ni monjas que quebranten ni excedan ésta su voluntad en tiempo alguno, ni por alguna manera, y para ello tengan en su poder al tanto de este testamento para que cierto cada un año si en algo excediere lo remedie, de tal forma que si los frailes, o las monjas, lo resistieren los pueda echar a todos fuera de dicho Monasterio, y proveer otras monjas conforme a su instrucción. Para dote de dicho Monasterio deja las casas, huerta, tierras y viñas, olivos, cueva y vasijas que tiene en la Villa de Valdeolivas y su término, que hay viñas para trescientos cántaros de vino y cuarenta cántaros de aceite, y ochenta fanegas de pan por medio, y una huerta que vale dos mil maravedís de renta. Deja seiscientas fanegas de pan por medio de trigo y cebada que tiene por privilegio de sus Magestades en Huete y en su tierra. Deja las casas, tierras, huertas, viñas, olivares y cueva y vasijas que tiene en el lugar de Canalejas y sus términos que rinde ciento y ochenta fanegas de pan por medio trigo y cebada, y doscientos cántaros de vino y diez cántaros de aceite. Deja los molinos harineros con las tierras que tiene en los términos de los Salmeroncillos que rentan doscientas fanegas de trigo y un puerco.


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Deja los molinos de la Puente de Alcocer que está en término de Santaver, aldea de Huete, que rinden ciento y ochenta fanegas de trigo y dos puercos. Deja la cuarta parte de la tercias que tiene por privilegio de sus Altezas en el sexmo del campo de Molina que valen cinquenta mil maravedís. Deja la heredad que tiene en Cañaveras que da de renta sin ayuda ninguna, ciento y doce fanegas de pan por medio trigo y cebada. Deja la heredead que tiene en Palomares, tierra de Cuenca, la qual tubo de su sobrino el Conde de Priego por una Robra[22] de su Señora y abuela Dª Teresa. Deja la heredad y sitios de molinos que tiene en el término de Arandilla que dan de renta doce fanegas de pan por medio de trigo y cebada. Deja dos mil ovejas con mil y quinientas de posesión en los barrancos de mestança, las que no quiere que se vendan y que siempre esten en pie, si no fuere acordado por el Convento y Abadesa y por el Señor de la Casa de Priego como Patrón que si viere que se echen en otra cosa mas cierta y provechosa al Convento, que para esto se puedan vender. Deja por albaceas y ejecutores de este su testamento a los Señores Don Fernando Carrillo de Mendoza y a Don Francisco de Mendoza, sus hermanos, y cada uno de ellos insolidum para que ellos y cada uno de ellos tome de sus bienes y cumpla todo lo que está contenido en este testamento, y en defecto de ellos deja por testamentario al Guardián de San Miguel del Monte, al Guardián del Monasterio de Escamilla, para que cumplan todo lo que [22] Robra: Agasajo del comprador o del vendedor a los que intervienen en una venta.


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este testamento contiene. Dice a los Guardianes que son o serán de aquí en adelante, a los que da poder completo y vendan los bienes restantes, ganados y bienes muebles y semovientes y de los maravedís en que se vendieren compren rentas y heredades para el Monasterio. Y entre tanto que se halla de comprar se pongan los maravedís en una arca dentro del Monasterio con dos llaves, y de ella tenga una la Abadesa y la otra uno de los dichos albaceas, y por muerte de ellos, tenga la llave el Señor que fuere de la Casa de Priego. Mandó que el día de su entierro no se lleven mas de dos hachas y lleven todo el novenario. Fueron testigos presentes rogados, y para esto especialmente llamados el noble caballero D. Juan Hurtado de Sandoval, vecino de la ciudad de Huete; Miguel de Brihuega, clérigo, vecino de la Villa de Priego; García de Heredia, vecino de la Villa de Valdeolivas, Fernando Mejia e Diego Diaz de Peralejos, criados del Sr. Don Hurtado de Mendoza, los quales vieron firmar al dicho Señor en este testamento con su nombre.

Alfonso Pérez de Valdeolivas


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Pleito en la Chancillería de Granada 2 de marzo de 1.530 Por hacer bien y merced a vos Don Gerónimo Garcés Carrillo de Mendoza, Conde de Priego, teniendo consideración a lo que me habeis servido y que para las ocasiones de guerras que de presente se me ofrecen me servir con cinco mil reales pagados a ciertos plazos de que habeis otorgado escritura de obligación ante Juan Cortés de la Cruz, nuestro Escribano, he tenido por bien de haceros, ..... ... que los sirvan en conformidad de lo que esta referido por vuestro nombramiento, y de los que sucedieren en dicha vuestra Casa y Mayorazgo los cuales no se puedan perder, ni pierdan por causa alguan, y encargo al serenísimo Príncipe D. Baltasar Carlos, mi mui caro y mui amado hijo, y mandamos a los Infantes, Prelados, Duques, Marqueses, Ricoshombres, Priores de las Ordenes, Comendadores y Subcomendadores, Alcaides de los Castillos, y Casas fuertes y llanas, y a los del nuestro Consejo, Presidentes y Oidores de las Audiencias y Chancillerías, que a vos el dicho Conde de Priego y a todos los que os sucedieren en la dicha vuestra Casa y Mayorazgo perpetuamente para siempre jamás, y a las personas que como dicho es nombrarades, y nombraren para el uso y ejercicio de los oficios referidos, conserven y mantengan y amparen en este derecho, y en la gracia y merced que por esta nuestra Carta os hacemos, y os asistan de ella como contrato recíproco echo entre mi y vos y siempre que sea necesario den para observación mia las Previsiones, Celulas y Despachos que convengan y sean necesarios, y los hagan llevar y lleven a pura y debida ejecución sin que en ningún tiempo, ni por causa, ni razón alguna, se os pueda limitar, ni suspender esta merced, por que mi voluntad es que perpetuamente para siempre jamás se conserven en vos y en los que sucedieren en la dicha vuestra Casa y Mayorazgo, y en las personas que vos y ellos nombraredes


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y nombraren para los dichos Oficios de Fiscal y Contadores no embargante qualesquiera leyes y prematicias de estos nuestros reinos y señorios. Dado en Madrid a veinte y uno de enero de mil y seiscientos treinta y cinco años. Yo el Rey Yo Francisco Gómez de Lasprilla, Escribano del Rey Nuestro señor la fice escribir por su mandato. Don Eugenio de Malvarte. El Arzobispo de Granada. El Licenciado D. Fernando Tomore Frama. Licenciado D. Francisco de Alarcón, Canciller Mayor D. Eugenio de Marba.

Francisco Gómez de Lasprilla Eugenio de Malvarte Fernando Tomore Frama Francisco de Alarcón Eugenio de Marba


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Bula de aprobación de la Fundación del Monasterio Papa Clemente 7º Roma, 4 de Julio de 1.533 Clemente Séptimo, siervo de los siervos de Dios: Ad Perpetuam Dei Memoriam. Procurando con todo conato y fuerza granjear almas al Criador favorecemos y condescendemos de buena gana con los deseos particularmente de aquellos que con liberalidad ofrecen y emplean sus bienes patrimoniales para que las Vírgenes como las prudentes puedan con lámparas encendidas salir al camino de Cristo, su Esposo, y gozar de su tálamo. La súplica que poco ha nos ha sido presentada por parte del amado hijo el Maestro Hurtado de Mendoza, Rector de la Iglesia Parroquial de Zahorejas de la Diócesis de Cuenca, nuestro notario, contenía que llenado de la devoción y religión, y queriendo hacer la granjería de permutar los bienes terrenales y transitorios, en los celestes y eternos, y emplear en honra de Dios todo Poderoso, y propagación de la religión, toda su hacienda así hereditaria como la que ha ido adquiriendo, en la sabiduría y dotación de un Monasterio de Religiosas de la Orden de la Concepción de la Bienaventurada Virgen María, que estuviesen debajo del cuidado de los Religiosos Menores de la Observancia. Ha empezado hacer, construir y levantar, a sus propios, y a otros, y expensas, un Monasterio en el ermitorio de la Bienaventurada Virgen María del Rosal, fuera de los muros del lugar de Priego de la dicha Diócesis, y conociendo mortal, y temiendo que la muerte le arrebate, y solicitando que una obra tan santa y pía no quede imperfecta por su muerte, dispuso su testamento


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en el cual entre otras cosas quiso que de sus bienes se acabase dicho Monasterio y que en el estuviesen Santas Religiosas de la dicha Orden. Las doncellas huérfanas de madre y consanguíneas del dicho Hurtado, pudiesen ser educadas en el dicho Monasterio hasta la edad de poder contar matrimonio, y hasta la edad que cumpliesen catorce años, y si allí quisiesen quedar y profesar fuesen recibidas por religiosas, y si quisiesen casar se dejasen salir del dicho Convento o Monasterio. Y si algunos consanguíneos del dicho Hurtado quisiesen entrar sus hijas doncellas en el dicho Monasterio, aunque no fuesen huérfanas de madre, hasta la edad de casaderas para que allí se les enseñen las buenas costumbres y Doctrina, lo pudiesen hacer, con tal que den a sus dichas hijas todo lo demás necesario. Que ningún hombre ni mujer, fuera de la Condesa de Priego, que por tiempo lo fuese o hubiese alguna del linaje del dicho Hurtado, y en tal caso también con licencia expresa de la Abadesa, que entonces lo fuese del dicho Monasterio, pudiese en ninguna manera entrar dentro de los claustros del dicho Monasterio, y que las religiosas del dicho Monasterio no pudiesen en ninguna manera ser transferidas de él a otro Monasterio o a otra Orden. Y para el dote del dicho Monasterio dejó algunos bienes raíces y réditos, y cierto número de ganados entonces. Expresando que pertenecen legítimamente al dicho Hurtado, y gustó que el dicho ganado se conservase siempre, y que ninguno menos que fuese conconsentimiento de la Abadesa, la Comunidad y del Conde de Priego, que por tiempo lo fuese, y a efecto de convertirlo en otros bienes más lícitos y útiles al dicho Monasterio, en ninguna manera pudiese ser vendido. Y que la casa y bienes llamados heredados del dicho Hurtado poseídos en el dicho lugar de Zahorejas, o su territorio, fuesen del Rector llamado Cura, que por tiempo lo fuera de la dicha


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Iglesia de Zahorejas, y que el dicho Monasterio fuese heredero universal del referido Hurtado y sucediese en todos sus bienes. Y que los Amados hijos los Nobles varones Fernando Carrillo de Mendoza, y Francisco, también de Mendoza, hermanos de padre y madre del dicho Hurtado, y cualquiera de ellos insolidum, y a falta de estos, el Guardián de San Miguel del Monte, y el Guardián de Escamilla de las Casas de dicha Orden de Menores, que por tiempo lo fuesen de la dicha Diócesis, fuesen Ejecutores y Testamentarios de su testamento, y cumpliesen y hiciesen cumplir todo lo arriba referido, y pudiesen vender otros bienes, no asignados, muebles, para el dicho dote, y convertir el precio que de ellos procediere en la compra de otros bienes raíces y réditos a favor del dicho Monasterio, y que en el interim que se hiciese la dicha conversión se depositase el dicho precio en una caja dentro del dicho Monasterio cerrada con dos llaves, para que allí se guardase, y que la una de las dichas llaves la debiese tener la Abadesa del Monasterio y la otra uno de los Ejecutores, y a falta de ellos el Conde Priego que entonces lo fuese. Y para que como plantas en el dicho Monasterio puedan medrar en honra de Dios y de la salvación de las almas y tengan las Directoras y Maestras, necesarias y convenientes para la enseñanza de los Institutos Regulares, permitimos que seis religiosas de la Orden de la Concepción o de Santa Clara del Reino de Castilla, y para esto suficientes, que se han de nombrar por el Provincial, sean transferidas de sus Monasterios, y queden en el dicho Monasterio de Santa María mientras vinieren o por lo menos hasta tanto que las religiosas de dicho Monasterio estén bastantemente instruidas en los Institutos Regulares de la Orden de la Concepción; y que después puedan libre y lícitamente volver a sus Monasterios, y ser recibidas y admitidas en ellos. Dado en Roma en San Pedro, en el año de la Encarnación del Señor de mil quinientos treinta y tres , a quatro de julio y de nuestro pontificado, año décimo.

Clemente Séptimo


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Las cuáles letras Pontificias de concesión y confirmación han sido bien y fielmente sacadas por mi, Juan Antonio Calvo, vecino de la Villa de Priego, por Autoridad Apostólica, nombrado en todos los Reinos de España, y Gramático Preceptor por pedimento del señor Miguel Pozuelo, Gobernador General de todos los Estados de Priego, del original que me entregó la Abadesa del Monasterio de Santa María del Rosal de la sobre dicha Villa, y por ser verdad firmo, y signo, y certifico el presente testimonio a tres de septiembre del año del Señor de mil setecientos y quatro.

Juan Antonio Calvo


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Pedro de Alviz Nació Pedro en el lugar de Alviz, en Vizcaya, de familia hidalga y por ello pudo pertenecer al cabildo de caballeros y escuderos de Cuenca. Estaba casado con Catalina López, con la que tuvo cinco hijos. Murió en el año 1.545 tras haber echo testamento, siendo enterrado en la iglesia de El Salvador de Cuenca. Su posición social fue destacada y su situación económica muy desahogada. Por ser hidalgo, figuraba en el padrón de los exentos en el Ayuntamiento de Cuenca, es decir, gozaba del privilegio de no tener que pagar tributos. Fundó un Patronato a favor de su hijo Pedro de Alviz y lo garantizó con las propiedades que tenía en Villar de Olalla. Los ingresos procedentes de su trabajo como arquitecto no eran los únicos, y así, la venta de congrio, de trigo y cebada, de mulas, el alquiler de casas, etc., eran actividades que le proporcionaban sustanciosas ganancias. Como consecuencia de ello vivía con gran bienestar, y su casa, extramuros de la ciudad, parece ser estaba confortablemente amueblada. En 1.531, firma un contrato obligándose a construir la cabecera y la torre de la iglesia de San Nicolás de Bari de Priego, de acuerdo con la traza que había presentado y obtenido la aprobación de la Iglesia y de don Luis Hurtado Carrillo de Mendoza, señor de Priego, pues este era el propietario de una capilla situada en el lado del Evangelio que había que tirar para poder levantar el nuevo edificio. Probablemente, al mismo tiempo que construye en Priego la iglesia parroquial, traza la iglesia del Convento de Nuestra Señora del Rosal (Madoz: ob. Cit. Pag. 219). A juzgar por las pare-


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des que todavía quedan hoy en pie, la iglesia era de una nave con medias columnas toscanas adosadas de donde arrancaban los nervios de la bóvedas, con el coro elevado a los pies; precisamente esta parte es la que mejor se conserva, los arcos sobre los que se asienta el coro son una muestra del buen hacer de nuestros canteros. El Altar estaba recubierto con azulejos. 8 de marzo de 1.542 (A.H.P.C. Cristóbal Alarcón, 1.541-42 Fol. 48) “Sepan cuantos esta carta de obligación vieren como yo, Gabriel de Ocaña maestro de azulejos y vecino de Cuenca, digo que por cuanto vos Marco López, cantero vecino de Cuenca, hicisteis concierto e yguala con don Hurtado ya difunto que os obligasteis de le dar ciertos alizares e azulejos para un altar e gradas para el Monasterio de Nuestra Señora del Rosal de la Villa de Priego e vos el dicho Marco López tenéis hechos los dichos azulejos e alizares e me los avéis dado e entregado” Del Claustro sólo queda el lado Sur; su decoración a base de bolas corresponde a época de los Reyes Católicos.


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Matrimonio de D. José Strata y Dª Isabel Garcés Carrillo de Mendoza Monasterio del Rosal 17 de noviembre de 1.640 Los Señores Don José de Strata y Dª Isabel Garcés Carrillo de Mendoza en la Villa de Priego en 17 días del mes de noviembre de 1.640 años, estando en el Convento de Monjas de Ntra. Sra. del Rosal, extramuros de la dicha Villa, yo Don Luis Carrillo de Mendoza, Cura propio del lugar de Albalate de las Nogueras, de consensu de el Licenciado Don Pedro Otazo de Heredia, Cura propio de esta Villa de Priego, habiendo precedido las amonestaciones que el Santo Concilio manda, y no habiendo resultado impedimento alguno, desposé al Señor Don José Strata, Caballero del Hábito de Santiago, Comendador de las Casas de Toledo, Señor de la Villa de Robledo y sus aldeas, con la Señora Doña Isabel Garcés Carrillo de Mendoza, hija de los Señores Don Rafael Garcés y de Doña Antonia Carrillo de Mendoza, Condes y Señores que fueron de esta Villa, y el dicho Señor Don José hijo de los Señores Carlos Strata y Doña Agustina Espínola. A el cual desposorio estuvieron presentes su Señoría Don Jerónimo Garcés Carrillo de Mendoza, Conde y Señor de esta Villa, hermano de dicha Señora Dª Isabel Garcés, y el Señor Don Juan Zapata, hijo de los Señores Condes de Barajas, y Jerónimo Jiménez, Capellán de dicho Monasterio y Pedro Marquina Provincial Corregidor de esta dicha Villa, y otros muchos vecinos de ella, el cual dicho desposorio se celebró estando en la Puerta Reglar del dicho Monasterio fuera de la clausura, y por ser verdad lo firmé ut supra, el Licenciado

Luis Carrillo de Mendoza


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En la Parroquial de la dicha Villa de Priego, en 18 días del mes de noviembre de 1.640 años, yo el Licenciado Pedro Otazo, Cura de la Parroquial de esta Villa, velé según orden de Ntra. Sra. Madre Iglesia, y con las ceremonias acostumbradas, conforme al Manual Romano a los Señores Don José Strata y Doña Isabel Garcés Carrillo de Mendoza, y estuvieron presentes a las dichas Velaciones [23] los testigos del Desposorio arriba referido y la mayor parte de los vecinos de esta Villa y los Licenciados Francisco Naharros y Domingo de las Muelas, Beneficiados de la dicha Parroquial, y Juan Rodrigo mi teniente, y lo firmé, Licenciado

Pedro Otazo de Heredia

[23] Velaciones: Ceremonia para dar solemnidad al matrimonio, y que consiste en cubrir con un velo a los cónyuges en la Misa Nupcial, por lo común inmediatamente después del casamiento.


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Libro de asiento de religiosas del Convento del Rosal de Priego 1654-1818 Libro de asiento de todas las señoras religiosas que se ha podido saber, ha habido, e hay en el Convento de Ntra. Sra. del Rosal extramuros de la Villa de Priego, de el Orden de la Concepción Franciscana, de que son Patronos los Condes de Priego, quienes dan todas cada plazas de el dicho Convento, justificando, ser parienta de la Casa y Condado de Priego, cuya Fundación instituyó D. Hurtado de Mendoza, hijo 3º de D. Pedro Carrillo Hurtado de Mendoza y de Dª María de Quiñones, su mujer, siendo Condes de Priego, como consta del testamento de el fundador, otorgado en la Villa de Valdeolivas en 9 de Noviembre de 1525 por ante Alonso de Mena. Hízose este Libro por D. Joseph Fernández de Córdoba Garcés Carrillo de Mendoza, Conde de Priego, Mayordomo de su Majestad. 1ª.- Con Dote. Dª Isabel Cortés, tomó el hábito por el mes de marzo de 1.654, llevó en dote mil ducados, por nombramiento, licencia que para reedificación del dicho Convento dió D. Pedro Carrillo de Mendoza, Conde de Priego. 2ª.- Por Parienta. Dª Petronila de Sandoval, tomó el hábito en el año de 1.655, por nombramiento de D. Pedro Garcés Carrillo de Mendoza. 3ª.- Por Parienta. Dª María Garcés Carrillo de Mendoza hija natural de D. Joan Garcés Carrillo de Mendoza, por nombramiento de D. Gerónimo Garcés Carrillo de Mendoza, Conde de Priego. 4ª.- Por Parienta. Dª Isabel Carrillo, tomó el hábito en el


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6 de Agosto de 1.663, por nombramiento de D. Pedro Garcés Carrillo de Mendoza, Conde de Priego. 5ª.- Por Parienta. Dª Margarita Garcés Carrillo de Mendoza, tomó el hábito el 5 de Julio de 1.663, por nombramiento de D. Francisco Fernández de Córdoba, Caballero de la Orden de Calatrava, Sr. de la Villa de Belmonte como marido, y conjunta persona de Dª María Sidonia Garcés Carrillo de Mendoza, progenitora Condesa de Priego. 6ª.- Por Parienta. Dª Florencia de Belasco, Carrillo i Mendoza, hija natural de D. Joseph de Belasco, Conde de Siguenza, tomó el hábito el 14 de julio de 1.650, por nombramiento del dicho D. Francisco Fernández de Córdoba. 7ª.- Por Parienta. Dª Anida Carrillo, tomó el hábito el 15 de febrero de 1.658 por mandamiento de dicho Don Francisco Fernández de Córdoba. 8ª.- Por Parienta. Dª Gerónima Carrillo, tomó el hábito en el 5 de febrero de 1.653, por nombramiento del dicho D. Francisco Fernández de Córdoba. 9ª.- Por Dote. Dª Isabel María Gonzalez, entró para ser organista, por cuya causa no llevó dote, tomó el hábito en el 14 de agosto de 1.654, en virtud de licencia de dicho D. Francisco Fernández de Córdoba. 10ª.- Por Parienta. Dª María de Sandoval y Salazar, tomó el hábito en 25 de mayo de 1.655, con nombramiento de dicho D. Francisco Fernández de Córdoba. 11ª.- Por Parienta. Dª Gregoria de Toledo, tomó el hábito en 16 de junio de 1.656, por nombramiento de dicho D. Francisco Fernández de Córdoba. 12ª.- Por Dote. Dª Josepha Vireno, tomó el hábito en 6


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de noviembre de 1.656, llevó en dote mil ducados para la reedificación de obras de el Convento, con licencia del dicho D. Francisco Fernández de Córdoba. 13ª.- Por Parienta. Dª María Malo de Mendoza tomó el hábito el 6 de dicembre de 1.658 por nombramiento del dicho D. Francisco Fernández de Córdoba. 14ª.- Por Dote. Dª Isabel de Santiago y Calderon, tomó el hábito en 25 de septiembre de 1.681, llevó de dote 10 ducados para reedificación de obras de el Convento, con licencia de dicho D. Francisco Fernández de Córdoba. 15ª.- Por Dote. Dª Theresa del Horno y las Muelas, tomó el hábito en 18 de abril de 1.686, llevó 10 ducados de dote para la reedificación de las obras del Convento, con licencia de dicho D. Francisco Fernández de Córdoba. 16ª.- Por Dote. Dª Isabel de Ortega, tomó el hábito en 16 de febrero de 1.865, llevó en dote 10 ducados para reedificación de obras de el Convento, con licencia de dicho D. Francisco Fernández de Córdoba. 17ª Por Parienta. Dª Liseda de Anguita Carrillo i Mendoza, tomó el hábito en 12 de noviembre de 1.691, por nombramiento de D. Joseph Fernández de Córdoba, Conde de Priego. 18ª.- Por Parienta. Dª Mariana de Cervera y Marcos, tomó el hábito en 5 de noviembre de 1.691 por nombramiento de dicho D. Joseph Fernández de Córdoba. 19ª.- Por Dote. Dª Margarita de Herrera, hija legitima de D. Pantaleón de Herrera Caballero de la Orden de Santiago y de Angela de Mendoza, vecinos de Madrid, tomó el hábito en 4 de noviembre de 1.698, llevó en dote mil ducados que ha dejado en el Convento, dió la licencia dicho D. Joseph Fernández de Córdoba.


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20ª.- Por Parienta. Dª Petronila de la Cruz Carrillo de Mendoza, hija habida fuera de matrimonio de D. Pedro Melchor Carrillo de Mendoza, Señor de Mochales, , se le dió nombramiento para que como tal parienta entrase, diosele en Madrid en 23 de febrero de 1.701, para que estuviere a pupilo. 21ª.- Por Parienta. Dª Melchora Peyro del Castillo, natural de Molina de Aragón, hija legitima de de D. (ilegible) Peyro del Castillo y de Dª Melchora de Toledo Garcés Molina y Mendoza, nieta materna de Dª Melchora de Molina y Mendoza, hermana entera de D. Diego de Molina Mendoza, primer Marqués de Embid, Señor de Santi Yuste, despachósele título para que estuviese a pupilo, en Madrid en 7 de marzo de 1.703. 22ª.- Por Dote. Dª Vitoria Vazquez, natural de Molina, hija legítima de D. Alonso Vazquez del Castillo y de Dª María Peyro, despachósele titulo para religiosa en Madrid en 31 de agosto de 1.703. 23ª.- Por Parienta. Dª María Igualde García de Carrillo, natural de la Villa de Salmerón, hija legitima de D. Juan Antonio Igualde y Navarra y de Dª María García y Carrillo, naturales de dicha Villa de Salmerón, despachósele título para religiosa en Madrid en 10 de febrero de 1.706 por D. Joseph Fernández de Códoba, Conde de Priego. 24ª.- Por Parienta. Y en el Convento de Ntra. Sra. del Rosal en 13 de julio de 1.706 se recogió el título antecedente, y se le dió título para que estuviese a pupilo, despachado por D. Joseph Fernández de Córdoba, Conde de Priego. 25ª.- Por Dote. Dª Ana Antonia de Peñalossa y Gallo, natural de Molina de Aragón, hija legítima de D. Antonio Joseph Peñalossa, ya difunto, vecino y regidor que fué de dicha Villa, y de Dª Antonia Gallo su mujer, llevó en dote mil ducados. Despachósele el título para religiosa por D. Joseph Fernández de Córdoba, Conde de Priego, su fecha en el Convento de Ntra. Sra. del


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Rosal en 15 de julio de 1.706. 26ª.- Por Parienta. Dª Theresa Malo de Mendoza, natural de la Villa de Molina de Aragón, hija legítima de D. Bartolomé Irazo de Mendoza, regidor perpetuo de dicha Villa, y de Dª Josepha Navarrete su mujer, despachósele título para que estuviera a pupilo por D. Joseph Fernández de Córdoba, en Madrid a 5 de marzo de 1.707. 27ª.- Por Dote. Dª Josepha Vireno y Coronel, natural de la Villa del Recuenco, hija legítima de D. Jacinto Vireno y Dª Josepha Coronel, ya difunta, vecinos de dicha Villa, despachósele título para religiosa por D. Joseph Fernández de Córdoba, en Madrid a 31 de octubre de 1.708. 28ª.- Por Dote. Dª María Bernarda Tamayo Recalde, natural de la Villa de Duron, hija legítima de D. Martín Tamayo Recalde y Dª María Martínez de Velasco, despachósele título para religiosa en Madrid en 11 de junio de 1.710. 29ª.- Por Parienta. Dª Theresa Fernández de Argote Mendoza y Córdoba, natural de Cartagena, hija natural de D. Vicente Fernández de Argote Mendoza y Córdoba, natural de la ciudad de Córdoba, y de Dª Josepha, que es hoy religiosa en el Convento de San Antonio de la ciudad de Murcia, se le despachó título para plaza de religiosa en Madrid en 3 de marzo de 1.714. 30ª.- Por haber ido por cantora. Dª Juliana de Guerta, vecina y natural de la Villa de Alcocer, hija legítima de Francisco de Huerta y de Francisca Pardo, se le despachó título para religiosa profesa sin dote por entrar con la obligación de ser cantora para oficiar los Divinos Oficios, y no haber otra y haberlo pedido la Comunidad por Memorial que dieron en 25 de octubre de 1.715, y haber remitido fee de Bautismo de la nombrada, y de sus padres, y Información de ser cristiana vieja, despachado el referido título en Madrid en 8 de noviembre de 1.715.


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31ª.- Por Parienta. En 13 de julio de 1.716 se le dió título y nombramiento para monja profesa a Dª Manuela de Amoraga Coello Ribera y Sandoval, natural de la Ciudad de Guete, hija legítima de D. Juan Carlos de Amoraga y de Dª Theresa Ana Coello de Ribera y Sandoval, su legítima mujer, asi mismo naturales de la Cuidad de Guete. Cuyo título se dió por la Excma. Sra. Dª Francisca Xaviera Fernández de Córdoba, en posesión del Patronato del Convento de Ntra Sra del Rosal. 32ª.- Por Parienta. En el expresado día por la dicha Excma. Sra. se le dió también nombramiento a Dª Josepha de Amoraga, hermana entera de la antecedente. 33ª.- Por criada de la Casa. En 14 de enero de 1.717, en la Villa de Madrid, la Excma. Sra. Francisca Xaviera Fernández de Córdoba, dió nombramiento para plaza de monja profesa en el Convento de Ntra. Sra. del Rosal de la Villa de Priego a Dª Claudia Gerónima de la Lleza Balbín, natural de la Villa de Colunga en el Principado de Asturias, hija legítima de D. Diego de la Lleza Balbín y de Dª Antonia de Tineo, en cuya plaza entró como criada primera de su Excelencia la que le pertenece según la Fundación en defecto de Parienta de la Casa. 34ª.- Por cantora y organista. En 16 de noviembre de 1.717 Dª Francisca Xaviera Fernández de Córdoba dió nombramiento para monja de velo de dicho Convento para el empleo de organista y cantora a Dª María Josepha (Ilegible), natural de la Ciudad de Cuenca hija legítima de D. Francisco Pérez y de Dª Feliciana. No llevó dote por ir al empleo referido. 35ª.- Por Parienta. En Madri 15 de enero de 1.729, por el Excmo. Sr. D. Alejandro Fernández de Córdoba y Lantri, como padre tutor y legítimo administrador de la Excma. Sra. Dª María Belen Andrea Fernández de Córdoba, dió nombramiento para monja de velo a Dª Antonia Garcés de Marcilla, natural de la Villa de Molina de Aragón, hija legítima de D. Matteo Garcés de Marcilla y de Dª Manuela Malo Carrillo de Mendoza.


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Asiento de todas las Sras. que están a pupilo y han salido en el Convento de Ntra. Sra. del Rosal Por Parienta. Dª Andrea Coronel, entró como seglar, cuya licencia no se ha hallado. Por Parienta. Dª Francisca de España, hija natural del Conde la Ventosa, 5 de abril de 1.683 con licencia de D. Francisco Fernández de Córdoba, cuya licencia no se halla. Por Parienta. Dª Antonia de Vinuera y Alarcón, entró en 18 de julio de 1.688, con licencia de D. Francisco Fernández de Córdoba. Tomó el hábito y profesó. No es Parienta. En 28 de junio de 1.692 entró a pupilo Dª Aldonza Escudero, natural de Huete, hija de D. Vicente Escudero y Córdoba, en virtud de licencia de D. Joseph Fernández de Córdoba, con la circunstancia que su padre pague la comida, respecto de no ser parienta. Además de las religiosas había en el Convento los siguientes Un religioso para el confesionario Otro para las cobranzas Un criado con una caballería Dos criadas dentro de la clausura. Razón de las religiosas que había en el Convento de Ntra. Sra. del Rosal de Priego, según avisó la Madre Abadesa al Apoderado General del Excmo. Sr. Conde de Priego, Duque de Can-


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zano, D. Manuel Onofre Zapater, en 3 de junio de 1817, y son a saber - Sor Mariana de San Joseph y Barrio, actual Abadesa, natural de Poveda de la Obispalia, tierra de Cuenca, entró por organista. - Sor María Joaquina de la Santísima Trinidad Velazquez, natural de Molina de Aragón, entró por los Garcéses, nombramiento 7 de noviembre de 1.787. - Sor María Lucas de la Concepción García, natural de Escamilla, entroncó por los Carrillos, nombramiento 18 de agosto de 1.790. - Sor Ramona de San Joaquín y Gonzalo, natural de Monreal del Campo, entroncó por los Garcéses. - Sor Vicenta de Jesús Gonzalo, natural de Monreal del Campo, y hermana de la de arriba. - Sor María del Pilar las Plazas, natural de Nuel de Aragón, entroncó por los Heredias, nombramiento 1º de julio de 1.790. - Sor María Paz de la Presentación Astudillo, natural de Millana, entroncó por los Carrillos, nombramiento en 10 de septiembre de 1.793. - Sor María Vicenta de San Antonio y Gambero, natural de Calatayud, entroncó por los Mendozas, nombramiento 21 de agosto de 1.793. - Sor María Theresa Fermina Velazquez de Eulate, natural de Falces en Navarra, entroncó con los Garcéses, novicia; nombramiento 2 de abril de 1.816.


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- Sor María Manuela y Temprano, natural de Verdemarban tierra de Toro, entró con nombramiento de cantora el 13 de septiembre de 1.788. - Sor María Luisa Carreño, natural de Cuenca, es lega, entró para servir oficios y dió medio dote. - Sor María Joaquina González Astudillo, natural de esta corte, entró para religiosa de velo negro, siendo el nombramiento el 1º de septiembre de 1.818.


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Información de nobleza para ingresar en el Convento Ntra. Sra. del Rosal 1.677-1.724 Dª Valeria Vazquez Garay y Manuel, vecina de esta Villa, viuda de D. Agustín de Arias, vecino y Regidor perpetuo que fue de ella, como más convenga Digo: Que por quanto tengo pretensión de que Dª Agustina de Arias, mi hija y del dicho mi marido difunto, entre para religiosa de velo y Coro en el Convento de Ntra. Sra. del Rosal extramuros de la Villa de Priego que fundó el Sr. D. Diego Hurtado de Mendoza de que es Patrón el Sr. Conde de dicha Villa, para que en el tomasen estado de religiosas las parientas de su casa y en conformidad de su Fundación conviene a mi derecho hacer información de como la referida Dª Agustina de Arias es mi hija legítima y del dicho D. Agustín mi marido, nieta de D. Joseph Vazquez Garay vecino que fué de la Villa de Alcocer y de Dª Dorotea Manuel y Gudiel mis padres y sus abuelos maternos y de como la referida mi madre como hija legítima de D. Joseph Manuel, Caballero que fue del Orden de Santiago, y demás sus ascendientes fueron parientes de dicho Sr. Conde de Priego por el apellido y varonía de Manuel de Carrillo de la que con mayor abundamiento presento el Arbol con la solemnidad de dicho necesaria; en cuya virtud en el año pasado de mil seiscientos y ochenta y tres entró para religiosa en dicho Convento Dª Josepha de Corona Manuel mi hermana, hija legítima de la dicha Dª Dorotea Manuel y D. Rodrigo De Corona y Rozas su primer marido difunto, quién habiendo estado algunos años antes, tomó el hábito, profesó y falleció en el dicho Convento.

Valeria Garay y Manuel


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Árbol de los Sres. Manueles descendientes del Sr. Infante D. Manuel 1º.- D. Fernando (Ilegible) llamado el (Ilegible) Doña Beatriz (ilegible). 2º.- Don (ilegible) de Castilla, de León y de Sevilla y la Infanta Dª Beatriz de Saboya, hija del Duque de Saboya. 3º.- D. Juan Manuel, Señor de Villena, Escalona, Peñafiel y Alarcón, Adelantado Mayor del Reino de Murcia, y Dª Blanca de la Cerda. 4º.- D. Enrique Manuel y Dª Beatriz (Ilegible) hubieron a Pedro Manuel, Señor de Monte(ilegible); Dª Inés y D. Alonso Manuel. 5º.- D. Alonso Manuel hijo de D. Enrique y Dª Leonor de Meneses. 6º.- D. Pedro Manuel y Dª Inés de Acuña 7º.- D. Alonso Manuel, oidor que fue de los Reyes Católicos, y natural de la Villa de Madrigal casó en Salamanca con Marina de Anaya, murió en Sevilla y hizo un Codicilio ante Nuño Sedeno a 8 de julio de 1.490 habiendo hecho su testamento en Madrigal el año antes de 1.489 ante Alonso de la Peña, tubo por Privilegio Real las tercias Reales de Martín Muñoz de las Posadas dejolas vinculadas con otra mucha hacienda que tenían en Montuenga, en Madrigal, y en otras partes de Juros y de renta. Hubo por sus hijos legítimos al Licenciado Pedro Manuel que fue el mayor, y Alonso Manuel de Anaya.


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8º.- Alonso Manuel de Anaya, casó tres veces, la una en Medina del Campo, la otra en Valladolid y la tercera vez en Orcajo, con Dª Phelipa Palomeque, natural del dicho lugar de Orcajo, tubo de este último matrimonio tres hijos, Juan, Pedro y Phelipe. Los dos primeros no tuvieron sucesores, porque Juan Manuel de Palomeque del Orden de Calatrava no tomó estado y Pedro Manuel de Palomeque tuvo un hijo que llamó Pedro el qual murió en la guerra sin sucesión, y a una hija que se llamó Dª (ilegible) fue en Sta. Elena de Nájera, casó con (Ilegible) Figueroa. 9º.- Phelipe Manuel Palomeque tuvo del dicho matrimonio quatro hijos y dos hijas, la una fue monja y la otra aunque dejó hijos hoy no hay sucesión legítima de ninguno, de ellos los quatro hijos varones de Phelipe Manuel Palomeque fueron Alonso, Pedro, el qual fue beneficiado de la Iglesia de Salmerón, Juan y Martín que fue el último de todos sus hermanos. 10º.- Martín Manuel Palomeque, hijo menor del dicho Phelipe, casó con Dª Inés de Alcázar, de la qual tubo diez hijos e hijas, de estos sólo dos dejaron sucesión, y viven hoy dos solos que es Jerónimo y el otro Martín. 11º.- D. Martín Manuel que heredó el mayorazgo después de su hermano D. Jerónimo, casó con Dª María Gudiel y Salcedo de la qual tubo a D. Joseph Manuel quien sucedió en la casa, y Dª Inés Agustina la segunda. 12º.- D. Joseph Manuel y Gudiel casó con Antonia de Oviedo y Pernía en la qual tubo dos hijas, Dª Dorotea, la mayor; y Dª Inés Agustina, la segunda. 13º.- Dª Dorotea Manuel casó dos veces, la primera en Sacedón con D. Rodrigo de Corona, en este matrimonio tubo seis hijos, D. Rodrigo, D. Manuel, D. Joseph, Dª Josepha que fue monja en el Convento del Rosal de Priego y entró en plaza por parienta, Dª Margarita y Dª Andrea. La segunda vez casó con D.


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Cristóbal Vazquez Garay, vecino de Alcocer, de este matrimonio sólo tubo una hija Dª Valeria Vazquez Garay y Manuel. 14º.- Dª Margarita de Corona y Manuel casó en Molina con D. Diego Cortés de Velasco de cuyo matrimonio tiene hoy dos hijos, D. Juan y Dª María Cortés de Velasco. Y dicho D. Juan casó con Dª Paula de Buerdo, natural de Talavera de la Reina, y tiene hoy sucesión. 15º.- Dª Valeria Vazquez Garay y Manuel, casó en Molina con D. Agustín de Arias, tuvieron a D. Joseph, D. Luis y Dª Agustina de Arias que viven sin tomar estado.


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Julián González de Reynoso, Escribano del Reyno, de la Villa de Molina y su partido, certifico y doy fee que hoy día de la fecha estando en el Convento de religiosas que llaman de Ntra. Sra. del Rosal extramuros de la Villa de Priego, el Prelado Fray Juan de Roa, religioso profeso del Orden del Sr. San Francisco, vicario de dicho Convento exivió ante mi un libro empergaminado donde parece haberse tomado la razón de entradas, profesiones y fallecimientos de novicias y religiosas del dicho Convento, escrituras y imposiciones de censos y otras cosas que le pertenecen, y a los folios treinta y seis, quarenta y siete y cinquenta y nueve de dicho libro se hallan tres claúsulas las quales una después de otra son como siguen: Claúsula: En diez y seis de abril de mil y seiscientos y ochenta y tres tomó el hábito Dª Josepha Corona hija de D. Rodrigo Corona y Dª Dorotea Manuel, natural de Salmerón, entró en plaza. Otra: En veintinueve de noviembre profesó la Sra. Dª Josepha Corona, no trujo dote porque entró en plaza. Otra: En dos días del mes de julio de mil seiscientos y ochenta y seis a las dos de la mañana falleció sor Josepha Corona religiosa profesa de edad de veintiún años y medio. Recibió los Santos Sacramentos. Asimismo doi fee que dicho Prelado Vicario hizo exivición de una licencia dada por el Licenciado Julián Herraiz, Ministro Provincial de la Provincia de Castilla de la Regular Observancia de San Francisco sellada con el sello mayor de su oficio y refrenda de Fray Alonso de Biezma su secretario, para que Dª Josepha Corona fuere admitida por religiosa en el Convento de Ntra. Sra. del Rosal, su tenor de la qual es como sigue:


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A la Madre Abadesa y demás religiosas de nuestro Convento de Ntra. Sra. del Rosal de Priego, salud y paz. Por quanto por partte de VV. Rras. se nos ha presentado nombramiento del Conde de Priego a favor de Dª Josepha de Corona y Manuel, para ser recibida en nuestro Convento que tenia edad para ser religiosa, la qual fue admitida por el M.R.P. Fray Nicolás Lozano, nuestro antecesor según que consta por instrumento que VV.Rras. nos han exivido. Y siendo asi que ya es llegado el tiempo de ser admitida dicha Josepha Corona para religiosa de velo y Coro para lo qual nos piden VV.Rras. nuestro consentimiento y licencia como a su legítimo Prelado que somos por razón en virtud de las presentes concedemos dicha licencia y damos dicho consentimiento para que la susodicha sea admitida por religiosa ocupando una de las plazas que hay en dicho nuestro Convento, en virtud del dicho nombramiento del Sr. Conde Patrono, concurriendo en ella las calidades y condiciones, en su Fundación contenidas, y en las ordenaciones generales expresadas. Y habiendo tenido los votos de la comunidad. Y traerá la susodicha copia de su bautismo que autorizada de Escribano se juntará con dicho nombramiento, que nos ha de presentar al tiempo y quando haya de profesar, cuya profesión no podrá hacerse sin nuestra licencia y nuestra inscripción, en virtud de lo qual mandamos dar y damos las presentes, firmadas de nuestro nombre, selladas con el sello mayor de nuestro oficio, y refrendadas de nuestro infraescrito Secretario en este nuestro Convento de Madrid, en veinte de diciembre de mil seiscientos y ochenta y dos por mi, Fray Alonso de Biezma, Secretario. Concuerda con las clausulas originales que se hallan en dicho libro que volví a dicho vicario Fray Juan de Roa. Y con la licencia expresada que original por ahora queda en su poder a que me remito. Y para que conste a pedimento de Dª Valeriana Vazquez Garay, vecina de la Villa de Molina doy el presente que firme y signe en el Convento del Rosal extramuros de la Villa de Priego a tres días del mes de diciembre de mil setecientos y veinte y quatro. En testimonio de verdad

Julián A. Gonzalez Reynoso


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Certifico yo el Licenciado D. Ignacio Alonso Fernández Cierzo, cura propio de la Parroquial de la Villa de Salmerón, como en uno de los libros que hay en el Archivo de dicha Iglesia, donde se sientan los que se bautizan, el cual está empergaminado y encuadernado que empezó a escribirse el año de mil seiscientos y diez y ocho y se acabó el año de mil seiscientos y cinquenta y uno, a el folio ochenta hay una partida la qual y del tenor siguiente: En la Iglesia de la Villa de Salmerón a trece días del mes de febrero de mil seiscientos y quarenta y cinco años, yo el Licenciado D. Gerónimo Manuel, beneficiado de la dicha Iglesia, bauticé una niña que nació a quatro del dicho mes y año, hija de D. Joseph Manuel y Gubiel, mi sobrino, y de Dª Antonia de Oviedo y Pernía su legítima mujer. Casados y velados en la dicha Iglesia y parroquia. En ella púsele por nombre Dorotea, fueron sus compadres de pila el Licenciado D. Pedro Laynez Arnedo y Dª Inés Agustina Manuel y Gubiel, su mujer. Declarosele el parentesco espiritual conforme al Santo Concilio de Trento. Y lo firmé

Julián A. Gonzalez Reynoso Hay asimismo en dicho Archivo, empergaminado y encuadernado, donde se juntan los que se casan y bautizan en dicha Villa el qual empieza a escribirse en el año de mil quinientos y noventa y cinco y se acabo en mil seiscientos y ochenta y tres, y al folio quarenta y nueve a la vuelta, hay una partida la qual y del tenor siguiente: En la Villa de Salmerón a dos de dicembre de mil y seiscientos y sesenta y tres, yo el Licenciado D. Antonio Fernández de Ramila, cura propio de dicha Villa y beneficiado de la Villa de Haro, Obispado de Calahorra, desposé y velé a D. Rodrigo de Co-


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rona hijo legítimo de D. Francisco de Corona y de Dª (ilegible) de Rozas, sus padres, de la Villa de Sacedón; Dª Dorotea Manuel de Oviedo hija de D. Joseph Manuel Indivil y Dª Antonia de Oviedo de esta Villa, no habiendo resultado impedimento alguno y habiendose publicado tres veces. Habiendo recibido los Santos Sacramentos. Siendo testigos Antonio Guijarro y Guijarro y Francisco Gujarro, todos vecinos de esta Villa. Y lo firmé

Antonio Fernández de Ramila En la Parroquial de la Villa de Salmerón en once días del mes de agosto de mil seiscientos y sesenta y nueve yo el Licenciado Eugenio Guijarro, presbitero y teniente del beneficiado, bauticé a Margarita Francisca, hija de D. Rodrigo Corona y Rozas y de Dª Dorotea Manuel Palomeque su legítima mujer que dijeron haber nacido el dos de agosto, fue su compadre D. Francisco Laynez, beneficiado de dicha Villa, y se le administró el parentesco espiritual conforme al Concilio de Trento. Y lo firmé

Eugenio Guijarro En la Villa de Salmerón en veinte y cinco días del mes de noviembre de mil seiscientos setenta y siete años, yo el Licenciado D. Cristobal de las Heras Villaseñor, cura propio de dicha Villa, habiendo precedido las amonestaciones que el Santo Concilio manda en tres días festivos y no resultando impedimento fuy presente a los desposorios que contrajeron por palabras de presente D. Cristobal Garay, viudo de Dª Josepha de Arribas vecinos de la Villa de Alcocer, con Dª Dorotea Manuel viuda de D. Rodrigo de Corona vecinos de esta Villa, aunque los susodichos sean parientes en quarto grado de consaguinidad alegaron dispensación de su Santidad. A los quales dichos el señor cura administró los Santos Sacramentos de la Penitencia y Eucaristia. Siendo testigos el Licenciado D. Eugenio Guijarro y D. Andrés Falcón y Francisco Martínez, Sacristan. Y por la verdad lo firmé

Cristobal de las Heras


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Dispensa para recibir monjas de dote 17 de mayo de 1.753 Instancia hecha a Su Santidad para que permitiese que en el Convento de Ntra. Sra. del Rosal de Franciscanas de la Villa de Priego pudiesen admitirse religiosas de dote en falta de parientas de la Casa de los Condes de dicho título. “ Santísimo Padre: D. Juan Justo Fernández de Córdoba Lanti de la Roviere, Conde de Priego, Marqués de la Casta, Grande de España de primera clase, Gentil hombre de Cámara con ejercicio de S.M., y Mariscal de Campo de los Ejércitos, como marido y conjunta persona de Dª María de Belén Fernández de Córdoba Lanti de la Roviere, Condesa y Marquesa propietaria de dichos títulos, dice: Que D. Hurtado de Mendoza por testamento otorgado el 9 de noviembre de 1.525 mandó fundar un Convento de religiosas con la advocación de Ntra. Sra. del Rosal, extramuros de la Villa de Priego, y que es del Obispado de Cuenca, sugetándolo a los Religiosos Observantes de San Francisco y dotándolo de diferentes bienes raíces que han venido a deterioración por la injuria de los tiempos, y ordenando que fueren religiosas las parientas descendientes, dejando por Patronos perpetuos a los Condes de Priego que fueren para que cuidasen de la conservación de dicho Convento y que se diese a las religiosas todo lo que hubiesen menester porque ninguna había de llevar dote sino sólo una cama de ropa si quisiese, y que no se recibiese a alguna que no fuese de su linaje aunque diese de renta al Monasterio tanto como tuviese de la principal Fundación, y que se suplicase a la Santa Sede que así lo mandase y confirmase, y que no dispensase contra ello, y que si dispensara no se admitiese tal disposición por ser contra


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su voluntad, y habiendose perfeccionado la Fundación ha perseverado con bastante número de religiosas hasta de presente que estan reducidas a 10 u 11, y las mas ancianas, por lo que no hay las suficientes para los oficios del Convento y asistencia del culto divino, y cada día será menor porque no hay de las llamadas parientas que soliciten ser religiosas, ni hijas de criados que puedan llenar el número competente que se necesita para satisfacer a tan precisos ministerios, y aunque las hubiera no pudieran sufragar las rentas según el estado que tienen para dar a las religiosas todo lo necesario conforme a la voluntad del fundador, y deseando el suplicante por ser obligación de Patrono que se conserve esta Fundación, y que por falta de parientas o de hijas de criados de la Casa de Priego no se llegue a cerrar dicho Monasterio, suplica rendidamente se sirva dispensar en la prohibición que puso el fundador de que no se reciviesen monjas que no fuesen parientas, dando facultad al suplicante y a los sucesores en dicha Casa de Priego para que no habiendo pretendientas de las circunstancias que previene el fundador pueda nombrar para religiosas las pretendientas de familias extrañas pagando el dote que se acostumbra en semejantes Conventos, para ir reparando por este medio la decadencia de las rentas de la Fundación y que ésto sea sin perjuicio de las familias llamadas porque siempre que hubiere en ellas pretendientes que quisieran ser monjas sean admitidas sin dote en la conformidad que lo dispuso el fundador.”

D. Juan Justo Fernández de Córdoba Lanti de la Roviere Conde de Priego y Patrono del Convento de Ntra Sra. del Rosal


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En la Ciudad de Cuenca en veinte y siete días del mes de septiembre de mil setecientos cinquenta y tres años, el Ilmo. Sr. D. Joseph Florez Ossorio, mi Señor Obispo de esta dicha Ciudad, y Obispado, del Consejo de su Majestad, en vista del retroscripto Breve Appco. que se le ha presentado por parte del Sr. D. Juan Justo de Córdoba, Conde de Priego, Patrono del Convento de Religiosas del Rosal extramuros de aquella Villa, dijo: Aceptaba, y acepto la comisión y facultad que por su Santidad se le concede, y usando de ella, en atención a ser verdaderas la causas que en el se expresaron, como tiene informado en la sagrada congregación del Tridentino: Dispensava y dispensó la última voluntad de D. Hurtado de Mendoza fundador de dicho Convento en que mandó fuesen sólo recibidas en el sin dote ni gasto alguno las de su familia o hijas de sus criados y concedia y concedió licencia para que en dicho Convento puedan ser admitidas y recibidas otras no llamadas por el fundador que quieran entrar en el con dote competente precediendo el consentimiento de la comunidad mediante la recepción de votos, con condición y calidad de que dicha dote se haya de depositar y convertir en propiedad, o censo, con la seguridad correspondiente para aumento de las rentas de dicho Convento, según y cómo se manda en dicho Breve, y se pidió por dicho Señor Conde, actual Patrono, y no en otra forma. Salva siempre en todo lo referido la autoridad de dicha sagrada Congregación del Tridentino. Lo que se haga saber a la Comunidad por el Señor Patrono entregando copia auténtica de dicho Breve y este Auto, para que lo ponga en su Archivo. Así lo preveió, mandó, y firmó el Obispo, mi Señor, de que certifico

Joseph, Obispo de Cuenca


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Diferencias sobre elección de Abadesa y admisión de monjas de dote 1.757 Hecho cargo de lo que representa D. Francisco Marquina y Briones, en carta de 8 de diciembre del año próximo pasado (1.756), sobre pretender la Madre Abadesa y demás religiosas del Convento de Ntra. Sra. del Rosal, fundado en la Villa de Priego, dar hábitos en las vacantes, y aun haberlo efectuado al presente según carta posterior de 23 de febrero de este año perjudicando en esta regalía al Sr. Conde como Patrono de dicho Convento. Y en consideración a que por esta disposición y la Bula de aprovación y confirmación que se obtuvo para la fundación de este Convento, se justifica la absoluta en los Srs. Condes de Priego, para la elección y nombramiento de religiosas en qualquiera vacante, sin otra limitación que la de preferir a sus parientas y de las líneas que señala, y en su falta a las hijas de los criados o criadas de los Srs. de la Casa de Priego, sin coste ni dote alguno. Pero como el tiempo acaba todas las cosas, y que se hubo de observar la primitiva Fundación llegaría el caso de cerrarse el Convento por falta de las llamadas, tomó el medio el Sr. Conde actual de Priego de ocurrir a Su Santidad para que dispensase el que se pudieren recibir monjas con dote de familias extrañas, a lo que Su Santidad expidió Bula en 17 de mayo de 1.753 sin otra prevención que la de prestar el consentimiento el Monasterio, cuya cualidad no le deja facultad para obrar por sí, sino sujetarse a los nombramientos que hicieren los Sres. Condes de Priego, y no oponiendose a los establecimientos ni reglas deben admitirlas; pues lo demás será destruir el Patronato por medio de una gracia solicitada por el mismo Patrono; por cuyos motivos soi de parecer el que para libertarnos de seguir un litigio dilatado y costoso se ocurra a Roma por declaración de la última Bula, pues aunque se pudiera comparecer ante Monseñor Nuncio para que librase


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despacho a fin de que no le dieren la profesión en el interior que no constase su habilitación y admisión en fuerza de nombramiento del Sr. Patrono, con observancia de este metodo para las sucesivas vacantes harán oposición y nos meteremos en el pleito, y por eso me inclino más al primer medio. Porque el disimularles este ejemplar puede producirnos muchos perjuicios en lo venidero. Así lo siento, Madrid, y febrero 27 del 1.757

Licenciado Romero Amaya 8 de mayo de 1.760 Como Escribano que soy de S.M., Dios le guarde, del número y Ayuntamiento de esta Villa de Priego, doy fee y testimonio a los señores que el presente vieren como hoy día de esta fecha estando en el muy religioso Convento de la Purísima Concepción Franciscana de la Regular Observancia extramuros de esta Villa, por la Sra. Theresa de los Angeles y Argote, Abadesa, y religiosas, se otorgó ante mi una escritura de protesta sobre la toma de habito en dicho Convento de la Sra. María Antonia Garcés de Marcilla, hija de D. Manuel Garcés de Marcilla, vecino de esta Villa de Molina, expresandose por dichas Sras. que habiendose criado algunos años en el Convento la Sra. Parienta se certificó la Comunidad de sus laudables prendas, y que por ellas acordó a instancia suya que se le recibiese para monja de Velo, en virtud a lo qual por esta señora y su padre desde luego se tomaron las medidas convenientes para este estado, previniendo las cosas necesarias, y aunque posteriormente se ha solucionado por el Sr. Conde de Priego, Patrón de este Convento, que no se entren monjas sin presentación suya aunque sea con dote en fuerza del indulto Apostólico convenido a esta Comunidad conmutando la voluntad del fundador, y por ello se ha echo oposición a esta presentación pidiendo que dicho Sr. sólo presente en los casos que previene la Fundación las monjas a cuya manutención las rentas


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de la primitiva Fundación alcanzasen, dejando la libertad al Convento las demás monjas. En cuya consecuencia la dicha Señora no debía ser admitida a presentación del citado Sr. por no estar liquidado si hay bastantes rentas de la Fundación para mantenerle sin dote, deducidos los gastos comunes y los de las señoras presentadas por los Señores Patronos; no obstante todo esto contemplado la Comunidad que a la dicha Sra. Pretendiente y su padre expresó que le causa algún perjuicio en no cumplir la admisión que se les tiene hecha y que con su repulsa se priva de aquellas buenas resultas que espera ha de tener su inclusión en el Convento. por tanto en fuerza a estas consideraciones y sin que sea justo oponerse a su citada pretensión, consiente la Comunidad que por un efecto de su voluntad se admita dicha señora por monja en este dicho Convento, protestando como protesta por una, dos y tres veces y las demás en derecho necesarias que este caso no sirva de ejemplo para en adelante, ni que por el se cause perjuicio alguno a la disputa pendiente con el dicho Sr. Conde como forzada moralmente esta admisión en la forma susodicha por las consideraciones citadas y acuerdo que celebró antes del litigio. Como todo consta de la citada escritura otorgada a presencia de la Sra. Pretendiente y su padre a la que me refiero. Y para que conste doy el presente que signo y firmo a pedimento del Sr. Juan José Marquina y Briones, Apoderado del Sr. Excmo. en esta Villa de Priego en ocho de mayo de mil setecientos y sesenta años.

Phelipe de Avila Yllana


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1.761 Ilmo. Sr. Francisco González Camino, en nombre del Excmo. Sr. Conde de Priego, por sí y como marido y conjunta persona de Dª María de Belén Fernández de Córdoba, Condesa y Marquesa propietaria de dichos títulos, cuyo testimonio de poder presento con la solemnidad y justamente debida en la mejor forma que de derecho proceda u por el recurso más oportuno comparezco y digo .... la que fue aprobada por su Santidad, y en su observancia no sea admitida persona alguna sin presentación, título y nombramiento de mi parte, y los antecesores todo lo que se acredita de la Fundación y aprovación Pontificia que exivo en debida forma, instruido que se el Tribunal de la Justicia induvitada que asiste a mi parte para que no se admita religiosa sin su nombramiento. Y es así que en contravención a tan notoria regalía por la Abadesa y Convento se ha pasado a recibir a Dª Josepha Rodriguez sin nombramiento de mi parte, sin atender al recado político y atento que se le dió al Administrador de las rentas que mi parte tiene en la dicha Villa, como se justifica que con igual solemnidad presento. Y respecto de que la Abadesa, y religiosas de el predicho Convento no son arbitras para estas admisiones ni menos disponedoras de las rentas de la Fundación más que en quanto necesiten para su manutención y decencia y que no puede servirles de disculpa aunque digan haberse disminuido las rentas de su dotación, porque esto será bueno para que mi parte como Patrono unicamente presente hasta el número de religiosas que se puedan mantener pero no por eso puede el Convento admitir sin el título del Patrono a quién igualmente le incunve el providenciar como lo ha hecho para la mejor conservación de la Comunidad Religiosa de dicho Convento obteniendo de Su Santidad dispensa de la claúsula de la Fundación para que puedan entrar


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con dote en defecto de las llamadas, la que también exivo en debida forma, lo que se entiende precedido nombramiento suyo como que no podía perjudicar, ni Su Santidad consentir, se perjudicase al Mayorazgo y sus poseedores en tan especial regalía; pero el Convento abusando de este caritativo oficio se desentiende de todo y quiere aplicarse el Patronato y dejar a los Condes sin este derecho, y no viendo razón que esto se permita. Suplico que habiendo por escribida la dicha Fundación y Bula, y por presentado el enunciado testimonio y por lo que de uno y otro resulta, y motivos expuestos se sirva mandar librar despacho para que el referido Convento, su Abadesa y sus religiosas en ningún caso admitan ni den el hábito a persona alguna sin que haga primero constar el título y nombramiento de mi parte y demás Srs. que fuesen de la Casa de Priego, únicos Patronos de esta Fundación, interim que por Su Santidad se resuelve el recurso hecho por mi parte, para contener a este Convento en los atentados que comete usando de regalías y facultades en un todo opuestas a la Fundación, y que dicho despacho igualmente sea y se entienda para que la Abadesa y religiosas den al Apoderado de mi parte, o persona que en su nombre o con su orden se presente quenta formal de las rentas y anual rendimiento que tiene y disfruta dicho Convento, con la de su distribución según se previene en la dicha Fundación, y que resistiendose a su cumplimiento, por apremio se proceda a su secuestro y embargo con las demás providencias y prevenciones que tuviese a bien la justificación del Tribunal a donde con vista de dichos documentos protexto pedir lo conveniente pues para todo hago el pedimento y representación que más útil y favorable sea en Justicia.

Ldo. Nicolás Romero Amaya


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4 de junio de 1.762 Nos D. Lázaro O. Pallaviccini, por la gracia de Dios y de la Santa Sede Apostólica, Arzobispo de Lepanto, Refrendario de ambas Signaturas, y de Ntro. Ssmo. Pe. y Stdad. Clemente, por la Divina Providencia Papa decimo tercio, Nuncio Apostólico en estos Reinos de España con facultad de Legado A la Abadesa y religiosas del Convento de Ntra. Sra. del Rosal, extramuros de la Villa de Priego, y a las demás personas a quién lo infraescrito toca, o tocar puede en qualquiera manera y a cada una insolidium salud en Ntro. Señor. .... Mandamos dar y dimos las presentes por las quales y la autoridad Apostólica a Nos concedida de que en esta parte usamos, les citamos y llamamos para que dentro de quince días siguientes a la notificación de las presentes vengan y parezcan ante Nos por su Procurador lejítimo en seguimiento de dicho Pleito y Causa, y a decir y alegar lo que les convenga, que si parecieren les oiremos y guardaremos Justicia, y pasado dicho término y no compareciendo procederemos en ella como hallaremos por omisión citar ni llamar que por la presente les citamos y llamamos en señalamiento de extrado en forma. Y mandamos a los contenidos en la cabeza de las presentes y demás personas o Jueces ante quienes el referido Breve hubiere sido presentado de lo en el contenido pedido ejecución y cumplimiento en qualquiera manera, y a cada uno insolidium en virtud de santa obediencia y so pena de excomunión mayor Apostólica y otras a nuestro arbitrio que siendo con las presentes requeridos o qualquiera lo fuese se inhiban y hayan por inhibidos del conocimiento, ejecución y cumplimiento del referido Breve, y en ello no procedan en forma ni manera alguna, apercibimiento de que además de que daremos por nulo y atentado todo lo que


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en contrario se hiciere procederemos a lo demás a que hubiere lugar en derecho. Bajo de dichas censuras y penas, mandamos del Notario o escribano por ante quién han pasado o en cuyo poder están los Autos y Diligencias practicadas en razón del mencionado Breve que dentro de los quince días lo remita todo ello originalmente sin que falte cosa alguna, junto con dicho Breve original, y nen manera que haga que pagandole sus debidos derechos. Y mandamos en vía de santa obediencia y so pena de excomunión mayor Apostólica a la Abadesa, religiosa o persona a cuyo cargo es o fuere el convocar y juntar la Comunidad del expresado Convento, que dentro de setenta y cuatro horas de como fuere requerida con las presentes la convoque, junte, y congregue para que de esta hagan noticias, y la pare el perjuicio que hubiere lugar en derecho. Y bajo de dichas censuras precisas mandamos a qualquier Notario o Escribano, que con las presentes sea requerido las notifique y de ello de fee según las determine. Dado en Madrid a quatro días del mes de junio año de mil setecientos sesenta y dos.


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11 de abril de 1.764 Excmo. Señor Sr. con la mayor estimación recibimos la carta de V.E. pero con mucho desconsuelo suspendiéndonos la súplica de nuestra justa petición, y como insiste nuestra grandísima opresión volvemos aclamar a V.E. que con su muchísima pieda nos oiga y le manifestamos como se nos ha concedido por su Santidad la dispensa para hacer la elección de Abadesa en la religiosa que tenga la capacidad y circunstancias que manda nuestra Regla u institutos para observarlos pacíficamente según nos lo aconseja V.E. quien bien sabe manda la Fundación sean trienales y que elijan las monjas dejando a su voluntad el relejir si ellas quisiesen y no manda sean vitalicias y el decir sean de su linaje es porque escluia a las de dote, a las que llaman extrañas, y si esta circunstancia V.E. y sus antecesores lo hubieran explicado en sus nombramientos ninguna hubiera tomado el hábito en este Convento, antes esa circunstancia la han procurado ocultar y hasta al presente en que no hay elección por ser una sola y haber cinco años que no se ha echo y en atención de ser V.E. nuestro Patrón y Dueño de esta Comunidad le pedimos y suplicamos por el amor de Dios y los misterios que en este tiempo celebramos de nuestra redención y la Cristiandad de V.E. mande se nos de elección pues sin su consentimiento y gusto no se pasará a hacerla, pues ya le tenemos dicho y repetimos que en todo queremos guardarle a V.E. su perminencia sin faltarle en nada, y si no le hace fuerza nuestra súplica y clamores atienda a la soledad del Desierto desamparado en que está la situación de este Convento padeciendo muchas incomodidades, y aunque indignas esposas de Jesucristo estamos observando nuestra religión con más y más anhelo a la mayor perfección siendo la gracia que pedimos la que se necesita para que en este de V.E. se observe la mayor religión en nuestros ejercicios y oraciones incesantemente pedimos la salud de V.E. y


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de la Sra. Condesa, cuyas manos besamos, y en su compañía pedimos a la divina Majestad de V.E. los más que deseamos, éste de Ntra. Sra. del Rosal y abril 11 de 1.764 Excmo. Sr. B.L.M. de V.E. sus mas rendidas siervas las discretas de éste su Convento, en nombre de las mas religiosas de boto

Sor Manuela Re. San Jacinto y Collado Sor Theresa de Jesús Hurtado Sor Angela de San Nicolás y Olvera Sor Josepha de la Santísima Trinidad y Benito


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4 de mayo de 1.764 Enterado de la disputa que han promivido las monjas de Ntra. Sra. del Rosal de la Villa de Priego, sobre la elección de Abadesa. Y en el supuesto de que por la Fundación habiendo religiosas parientas, y de la sangre de los Srs. fundadores no pueden elegir extraña que es el caso que nos hallamos, a menos que no la inhabiliten por defectos que padezca y estos los deben exponer a el Sr. Patrón. Soi de parecer que debe defenderse este derecho para que continue la Abadesa que hasta aquí lo ha venido, por faltar religiosa parienta que desempeñe este encargo, y atendiendo a que el Breve obtenido por el Convento para elegir persona extraña destruye enteramente la Fundación y que sin noticia y consentimiento de el Patrón, se les responderá que no tiene arbitrio su escritura para permitir se ponga en ejecución dicho Breve. Y así que deben presentarle en el Tribunal de la Nunciatura a conveniencia de la notificación que se tiene hecha por despacho del dicho Tribunal y para que se determine en Justicia este negocio. Madrid, y mayo 6 de 1.764

Ldo. Romero Amaya


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22 de abril de 1.770 Excmo. Sr. D. Bartolomé de Olarcón Muy Sr. mio y mi amigo, continuando las monjas de dote del Monasterio de Ntra. Sra. del Rosal de la Villa de Priego en querer valerse, segunda vez, de la dispensa que sacaron de Su Santidad, aunque con incierto informe en alguna de las partes de la narrativa de su memorial, para elegir Abadesa de las su clase, siendo directamente contra la mente de su fundador, se ve Ntro. Amo. en la previsión de recurrir a su Bª. a fin de que se le conceda la gracia que solicita por el adjunto memorial, pues aunque es verdad que se introdujo esta instancia, en otra ocasión, y Vuestra Señoría me remitió las órdenes para que informase sobre ella, el Sr. Nuncio, y el Obispo de Cuenca, lo es también que no se pudo evacuar este punto antes que cesase el curso de los Pleitos del Tribunal de la Nunciatura, y que no se tubo por conveniente sugetarse al Informe solicitado del Obispo de Cuenca, considerándole por contrario de poco favorable. Roma, 24 de mayo de 1.770 (Original escrito en francés) He recibido mui querida sobrina mia tu carta de 2 de abril en ocasión que estaba en mi Obispado de Porto, tanto para arreglar todo lo que es menester, como para lograr en el Aire Marítimo que me ha suscitado buen afecto. Esto es lo que me ha retardado el gusto de responderte como lo ejecuto ahora, aunque en un idioma diferente del tuyo pero que no te debe ser extraño. Celebraré contribuir quanto pueda a fin de que tu instancia del Monasterio del Rosal se decida según tus deseos; pero como ha tres años que tenían en suspensión las instrucciones que se habían pedido, no habiendo nunca


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llegado, porque no ignoras sin duda que mi Auditor envió al Sr. Colmenero por medio de D. Bartolomé Olarcón las cartas de la sagrada congregación para tener las informaciones del Sr. Nuncio y del Obispo de Cuenca, sobre la instancia que habrian hecho en nombre del Sr. Conde. Esta suspensión nos persuade que la dispensa que las religiosas de dote habrian obtenido para la elección de Abadesa no habría tenido su efecto, y que lo habían impedido como lo habían escrito. Por todo lo que me avecinas en tu carta, veo mi mui querida sobrina, que nada se ha hecho y que es menester principiar de nuevo, por esto he hecho yo nueva instancia al Sto. Padre y la he enviado según costumbre observada siempre en la sagrada congregación del Concilio, y es la misma que concedió el año de 1.753 la gracia de recibir en el Monasterio las de dote que no son llamadas en la Fundación, y para esta gracia expidieron entonces un Breve del Papa en su confirmación. Por el correo inmediato se hará el despacho de las cartas de la dicha congregación para tener las informaciones convenientes, y para oir el dictamen del Obispo de Cuenca, y del Arzobispo Metropolitano para suplir la falta del Nuncio Apostólico. Es menester mi mui querida sobrina que tomes las medidas convenientes a fin de que estos Prelados esten favorables en tu instancia supuesta que lo que ellos dijeren en sus cartas a la sagrada congregación depende del buen exito. Será también mui del caso que se envie una copia del artículo de la Fundación que mira a la elección de la Abadesa corresponde la congregación tenga la costumbre de pedirla de por si a los Obispos que deben informarla. Espero a su tiempo tus cartas, mientras tanto te ruego des muchas expresiones al Sr. Conde que reciva las de mi familia y que te persuada.

Cardenal Lante


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Cuenca, 7 de diciembre de 1.786 Sentencia pronunciada por el Prov. y Vicario General del Obispado de Cuenca en 24 de julio de 1.786 y ejecutoriada en 7 de dicembre del mismo año en el Pleito seguido por el Excmo. Sr. Conde de Priego contra la Abadesa, religiosas y Convento de Ntra. Sra. del Rosal extramuros de la Villa de Priego, del que es Patrono dicho Excmo. Sr. Conde, por la que se declaró que todas las religiosas que se nombren en adelante para Abadesas del referido Convento sean precisamente de la familia de la Casa, o hijas de criados de ella, y que no se puedan recibir religiosas con dote sin precedente permiso de dicho Excmo. Sr. Conde. Fallamos: atentos los autos y méritos del dicho proceso, que por lo que de ellos resulta, debemos de declarar y declaramos que en cuanto a elección de Abadesa, siempre que haya religiosas parientas del fundador asistidas de las cualidades que se requieren por derecho para poderlo ser, haya de recaer precisamente en esta, con arreglo a la Fundación pero sin precisión de reelegirla, sin mediación de tiempo como no lo tengan las religiosas por conveniente para el mejor gobierno y utilidad del Convento. Y en cuanto al ingreso de religiosas con dote que no sean del linaje del fundador, o hija de los criados del Señor Patrono o sucesor de los Estados y Casa de Priego, declaramos asimismo que aunque se haya en esta parte dispensada la Fundación, y levantada la prohibición que contiene a instancias del Patrono por las causas que representó a Su Santidad no tiene obligación a hacer contra su voluntad de la facultad que le fue concedida, así como no puede usar de ella tampoco sin el consentimiento de la Comunidad a la que reservamos sus derechos para que en los casos de no haber suficiente número de religiosas y de no darseles a estas cumplidamente la hubieren menester para todas las cosas necesarias como establece la Fundación, lo deduzcan contra el Patrono.


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Expediente causado sobre que Fray Joseph Baquero, religioso de la Orden de San Francisco en el Convento de la Ciudad de Siguenza pasase a ser Vicario del Convento de religiosas de la misma Orden de la Villa de Priego en clave de pariente de la Casa de los Condes de dicho título 24 de febrero de 1.790 Sr. D. Benito Mui Sr. mío he recibido la de V.M. y le doi las gracias por haberse acordado de mi y estimo mucho la apreciable noticia que me comunica en ella. Tocante a admitir la Vicaría de las religiosas del Rosal de Priego, digo a V.M. que no tengo más voluntad que la de mis Prelados, si ellos conviniesen estoi a su disposición, y me avisará V.M. de las resultas. Quedo rogando a Dios que guarde a V.M. muchos años. Siguenza, 24 de febrero de 1.790 Su afecto servidor y Capellan

Fray Joseph Barquero 10 de marzo de 1.790 Sr. D. Benito Y mui Sr. mío hai remito a V.M. las informaciones de mi entronque con la familia de la Casa del Sr. Conde de Priego, para


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lo que V.M. puede determinar lo que le parezca. No remito a V.M. las Licencias de Predicar y Confesar, tanto seglares como religiosas, porque mis Prelados son sabedores llan.

Dios guarde a V.M. y mande a su seguro servidor y CapeSiguenza 10 de marzo de 1.790

Fray Joseph Barquero


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Rmo. Prelado Provincial de la de Castilla del Orden de San Francisco. Mui Sr. mío, como Apoderado General en España del Excmo. Sr. Conde de Priego, residente en Nápoles, Patrono perpetuo del Convento de religiosas franciscanas de Ntra. Sra. del Rosal extramuros de la Villa de Priego, hago presente a V. Rma. que D. Hurtado de Mendoza su fundador declaró en su testamento otorgado en la Villa de Valdeolivas en 9 de noviembre de 1.525, entre otras cosas, que las monjas del expresado Convento fueren dirigidas por dos religiosos del Orden de Ntro. Padre San Francisco; pero que si entre ellos hubiere alguno de su linaje fueren preferidos a los extraños en la dirección y gobierno espiritual de ellas, siendo aptos para ello, y hallándose en el día en la Provincia de Castilla hasta tres religiosos parientes de la Casa de los Sres. Condes de Priego, a quienes he explorado su voluntad a cerca de pasar a ser Confesores y Directores de dichas monjas, y me ha contestado uno de ellos llamado Fray Joseph Baquero, existente en el Convento de San Francisco de la Ciudad de Siguenza, diciendo se halla pronto a admitir aquel destino precediendo el correspondiente permiso de sus superiores, me hallo en el caso de proponerlo a V. Rma. en nombre del Excmo. Sr. Patrono por constarme que en dicho religioso concurren las circunstacias necesarias para desempeñar semenjante encargo, pues tiene las licencias convenientes de Confesor de religiosas y seglares, y las de Predicador, sobre haber justificado con solemnes documentos existentes en mi poder su notorio entronque con la Casa de Priego, cuya qualidad le da la preferencia en el Confesionario y Dirección espiritual de las citadas monjas entre los otros dos religiosos que presentemente ejercen con ellas este ministerio, y es conforme a la voluntad del fundador del Convento manifestada en su referido testamento cuyo puntual cumplimiento encargó a los Srs. Condes de Priego, Patronos perpetuos de él, y yo lo mismo lo hago presente a V. Rma. para que se sirva


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prestar su permiso y consentimiento a fín de que el referido P. Fray Joseph Barquero pase al Convento de las monjas de Ntra. Sra. del Rosal de Priego a ejercer allí de Confesor y Director de ellas, en lugar del P. Fray Blas de la Peña, que actualmente desempeña allí igual cargo, removiendo al último destino que V. Rma. tenga por conveniente darle, y comunicando las Ordenes necesarias para su remoción, como subrrogado en sus funciones el expresado Fray Joseph Barquero por tener la qualidad de Pariente de la Casa de los Srs. Condes de Priego, y las demás que apeteció el fundador del expresado Convento, y ser justo tenga la preferencia a qualquier otro religioso extraño o no Pariente de la dicha casa, sobre convenir así a las regalías y derechos del Patronato de ella, cuya observancia y cumplimiento estoi obligado a sostener en nombre del Excmo. Sr. actual Patrono, y no dudo que esta reverenda suplica será atendida de la notoria justificación de V. Rma., y espero me haga sabidor de la resolución que en su vista tomaré para mi inteligencia y gobierno. Ntro. Sr. guarde a V. Rma. muchos años como deseo. Madrid 6 de abril de 1.790

D. Benito Herraez 25 de abril de 1.790 Sr. D. Benito y mui Sr. mío participo a V.M. como estoi nombrado Vicario de las monjas del Rosal de Priego, a donde me partiré el viernes o el sábado de la presente semana; la respuesta de ésta la remitirá V.M. a dicho Convento. Dios guarde a V.M. muchos años y mande a su afecto y seguro servidor. Siguenza y abril 25 de 90

Fray Joseph Barquero


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Otras curiosidades relacionadas con los Conventos

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San Pedro de Alcántara 1.499-1.562 (Santoral franciscano, por Mariano Acebal) Juan de Sanabria, nació en Alcántara en 1.499. Hijo de Pedro alonso Garabito y María Villela de Sanabria. Estudió gramática en su villa natal. De 1.511 a 1.515 estudió en Salamanca artes liberales, filisofía y derecho canónico. En 1.515 ingresó en los franciscanos de la Custodia del Santo Evangelio. Hizo allí su noviciado en el Convento de San Francisco de los Majarretes (Cáceres). Recibió el hábito del Guardián del Convento, su tío Miguel Roco, y al profesar cambió el nombre de Juan por el de Pedro. Realizó estudios eclesiásticos en Majarretes y Belvis de Monroy. Recibió el subdiaconado en 1.522, el diaconado en 1.523 y el sacerdocio en 1.524. Ocupó cargos importantes: fue Guardián de Robledillo de Gata (Badajoz) y La Lapa (Plasencia). Clemente VII le nombró procurador para la defensa de los conventos de Robledillo y Hoyo de Mérida. Fue Definidor en tres ocasiones (1.535, 1.544 y 1.551) y Provincial de 1.538 a 1.541. Fundador de tres conventos: Villanueva del Fresno en 1.538; Tabladilla en 1.540 y Valverde de Leganés en el mismo año. El 2 de febrero de 1.561 obtuvo para la custodia de San José el rango de Provincia; pero cuando le llegó la confirmación de Pío IV, Pedro de Alcántara había muerto en casa de Vazquez, médico de Arenas, el 18 de octubre de 1.562. El proceso de canonización comenzó el 9 de abril de 1.647. La Bula de canonización del 11 de mayo de 1.670 es de Clemente X.


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Dr. Lorenzo Galindo López Terreno y Ruinas del Convento “El Rosal” En fecha que no puedo precisar compré a las Religiosas Angélicas de Cuenca (Calle de San Pedro), e “ipso facto” doné a la Parroquia de Priego el terreno y ruinas artísticas del Convento “El Rosal”, en cuya huerta o terreno tiene actualmente instalado este Ayuntamiento su campo deportivo. No poseo el documento notarial correspondiente a la compra del mismo, dado que la escritura notarial se hizo directamente a favor de la Parroquia de Priego al objeto de evitarnos los dobles gastos de Notario y Registro de la Propiedad. Pero

Dr. Lorenzo Galindo López de ello puede dar constancia el Sr. Cura Párroco; o bien yo también lo podría acreditar con la correspondiente carta de pago que entonces hice a dichas Religiosas por mediación del Banco Español de Crédito de Priego, documento este que lo tengo en mi domicilio de Cuenca.


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Obispado de Cuenca

En atención a la solicitud que el Sr. Alcalde de Priego ha tenido a bien dirigirnos, de terreno adecuado para “instalaciones deportivas en el paraje denominado “Las Monjas”, extramuros de aquella población y propiedad de este Obispado; Oído el parecer del Rvdo. Sr. Cura Párroco de Priego, que informa la solicitud del Sr. Alcalde, poniendo las condiciones que en la solicitud se califican de “oportunas”, DECRETAMOS LO SIGUIENTE: 1º.- Este Obispado concede al Ayuntamiento de Priego el uso del terreno de la Huerta del antiguo Convento de “El Rosal” en el lugar arriba mencionado, gratuitamente y por espacio de treinta años prorrogables; 2º.- El uso que el Ayuntamiento puede hacer de ese terreno será, conforme a la petición del mismo Ayuntamiento, el relacionado con la “promoción del deporte”, quedando excluidos expresamente otros usos que no sean el deportivo o el artístico, practicados o contemplados, y siempre respetando las normas de moralidad según las entienda la Iglesía Católica. 3º.- El cuidado de que esta segunda claúsula se cumpla corresponderá a una Comisión formada por el Sr. Cura Párroco y el Sr. Alcalde del pueblo o un representante legítimo del Ayuntamiento. En caso de falta de acuerdo entre los miembros de la Comisión, se recurrirá al Obispado. Y el incumplimiento de la resolución del Obispado importará la anulación de la presente concesión de uso. Este Decreto entrará en vigor cuando esta fórmula, que se extiende por triplicado para constancia en el Ayuntamiento de Priego, en la Parroquia y en el Obispado, tenga las firmas de los representantes de estas tres entidades. Cuenca, 21 de marzo de mil novecientos ochenta


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BIBLIOGRAFÍA *Archivo Histórico Nacional. Sección Nobleza *Archivo Dicesano de Cuenca

*Diccionario Geográfico y Estadístico, Madoz 1.845 *Tierra de la Provincia y Obispado de Cuenca. Braulio Marcos Huerta *Santoral Franciscano, Mariano Acebal *Archivo Municipal de Priego


San Miguel de la Victoria y Nuestra SeĂąora del Rosal Fundaciones, aumentos, obras, y vida conventual. Relatada por sus guardianes y personajes de la ĂŠpoca

Priego (Cuenca) 1.525 a 1.806


Puerta del cielo