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pseudònims

n.49

MANCHAS


disseny: Lucius Scherman foto portada: Evey Hammond

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La mancha se asocia erróneamente a una alteración de la virtud. La mancha es el pecado, algo que sobra, que debemos limpiar. Sin embargo, sin mancha no hay rastro y sin rastro no hay pista. Sin mancha no hay experimentación y sin experimentación no hay aprendizaje. Toda vida que se precie, amigos míos, deja unas buenas manchas tras de sí.

en

aquest número

X-Ray editorial - #14 | Kinga Pola #01 - #02 | Patokata #03 sumphysis_pubica #04 - #05 | Mad Visualism #06 | Karla Grimm #07 epica #08 | Marc Seoane #09 | Evey Hammond #10 - #11 - #12 Ramon Mercader #13 | madreselva #15 | Granger Bloom #16 Eneko #17 | aalraamt #18 | Who is Cora? #19 - #20 - #21 Holly Haller #22 | Toni Nö #23 - #24 | Mai-Hú #25 | Vidres nets #26 Ópalonegro #27 | Samsa #28 | T. E. Lawrence #29 | Enzo Di Salvo #30 Eu #31 - #32 - #33 | LA MOSCA #34 | Hola | Bonjour #35 - #36 - #37 las pájaras #38 - #39 | Cal·líope #40 | Salamandra #41 Perth #42 | viuda de perromierda #43


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n.49

MANCHAS


#01


#20


#22 Informe, oscura, una presencia perenne, camuflada en el brillo de una mirada, idéntica a la tuya, a la suya, a la mía, a una que ya no existe, esquiva de la luz que intenta capturarla. Mácula vítrea que me permite en la soledad de mi reflejo errar en tu recuerdo.


#04


#29


#30 C OLE C C IO N I S M O El futuro líder del movimiento sindical comparte habitación con el Premio Nacional de Danza. Están justo encima del portero del Atlético de Madrid y de esa presentadora de informativos tan popular. Los acompañan, entre otros, un científico molecular, dos ingenieras industriales, tres poetas, trece maestros, veinte informáticos, treinta y dos abogados, cuarenta y siete peones de albañil y ciento veintitrés camareros. Esa mañana, el obstetra espera a que los primeros padres salgan de la consulta para colocar, con extrañeza, una nueva ecografía en la pared. Tuvo que remontarse un par de décadas para recordar cuándo le salió el último afilador.


#26


#21


#34


#16

voces

Todo me dice ven. En el salón me llaman a gritos las pelusas de la alfombra, en la cocina reclaman mi atención los platos de la pila y las manchas del suelo. En el baño me vocea el espejo, salpicado de lunares. También hay una montaña de ropa que me espera junto a la plancha. Hasta los pelos revueltos que enmarcan mi rostro. Pero mi oído, como el resto de mis sentidos, está inoperativo desde que escuché tu voz en la radio, dedicándole nuestro bolero a tu secretaria.


#02


V

ETE

A C O S TU M B R A N DO


#14 Vete acostumbrando a la soledad. Va a ser lo único que no te abandone nunca. Vete acostumbrando a la austeridad y el silencio, a esa grieta en la pared,

a esa mancha de humedad que parece una estrella de algodón o un tronco con las extremidades amputadas

y que es lo único que crece ahí dentro. Vete acostumbrando a las voces metálicas, las risas ahogadas y los gemidos a medianoche en el piso de arriba. Vete acostumbrando a mendigar compañía, a los platos inquietantes y los sueños recalentados.


#36


#12


#11


Ev i d e nc i as


#03 Las marcas de lápiz de labio en el cuello de las camisas se fueron haciendo más frecuentes. De forma alevosa resaltaban en la tela almidonada, como una señal de alarma. Ella comenzó a guardarlas sin lavar, él tenía tantas que ni cuenta se daba. Sólo esperó a tener cien de ellas firmadas por los que parecían ser siempre los mismos labios. Sólo entonces caminó desde la casa a la empresa donde él era gerente, contando los pasos, —la misma cantidad que las camisas—, y las tiró sobre el escritorio, ante los ojos estupefactos del marido. Un tiró resonó tras la puerta cerrada de la oficina del gerente; sobre la calle, comenzaron a llover camisas blancas, manchadas de rojo, desde el último piso del edificio.


#05


#42 —Fíjate, viejo, ¿no crees que se parecen? —¡Anda ya! Padre e hijo se dieron la espalda. Trabajaban juntos en la barra de un bar desde hacía muchos años. Tantos que se hablaban sin la distancia de generación. Yo los imaginaba en casa, como siempre, discutiendo por el mando, comparando eructos, compartiendo las tareas. Se les notaba la ausencia femenina. Pero a mí apenas me hacían caso; rara vez me veían. Esas veces, fijaban su mirada al fondo de la bodega, sobre mi rostro, y discutían entre ellos. Si la humedad era evidente, como mucho pintaban y me olvidaban un tiempo.


A pa r i c i o n e s


#10


#09 Rojo Cuando levantó la cabeza aquello aún estaba allí. Sus bordes viscosos se expandían desde el fondo blanco de la pared. Había intentado contener sus nervios, hacer como si nada entre sonrisas y conversaciones. El resto de los invitados no parecía darse cuenta de lo que estaba pasando. Esa discordancia le incomodaba y hacía que no pudiera evitar alzar la vista instintivamente y mirarla. Necesitaba comprobar que era real y si seguía igual. ¿Qué diablos hacía allí? A penas conocía a nadie. ¿Hubiera preferido quedarse en casa? Volvió a mirar de soslayo. Ya no era una mancha expandida, era una superficie hambrienta que palpitaba, cada vez más roja, más voraz. Una sequedad ácida se apropió de su boca poco a poco. Aquello iba a traspasar la pared.


Apretó los dientes y se contuvo, mientras daba otro trago nervioso a su copa, de “ya no se acordaba qué”. Intentó concentrarse en su interlocutora aunque sólo procuraba asentir y mirar su boca, sus labios convulsionados que dejaban ir palabras sin sonido. De reojo, por encima del hombro desnudo de la mujer, observó la reverberación roja. Subía y bajaba como una marea alargada, con pequeñas pausas acuosas antes de envestir suavemente y traspasar la pared. Él sintió que se quedaba sin aire y entonces se produjo el estallido. El tiempo pareció detenerse por algunos segundos mientras chorros de granate oscuro y denso salpicaban los cuerpos de la habitación. Gritó como nunca recordaba haberlo hecho. Su mandíbula se quedó petrificada en un alarido mientras veía como los rostros de los invitados le miraban extrañado. Lo último que vislumbró después de algunos segundos que se hicieron eternos, fue alguna carcajada y gestos de pasmo mientras caía. Ya sólo vio un fundido negro sobreimpreso en rojo. Aquella inmensidad les engullía. Rezó por estar soñando mientras sentía la humedad poseyendo angurrienta su ropa, hasta calar en los huesos. Ya no había habitación, la fiesta había terminado, no importaba el tiempo ni el lugar. Tuvo la certeza de que todos se diluían en aquella cosa, en aquel invitado imprevisto que terminó siendo un todo. Lo aceptó. Y dejó de temerlo.


#19


#32


#38 hay manchas de regla seca en el sofĂĄ de la sala y la vida parece mĂĄs difĂ­cil hoy y hasta absurda


#41


#25


La

mancha


#07 Apareció en el fondo de la bañera hace dos días y empezó a crecer, quizás demasiado deprisa, distinta a todas las manchas de suciedad que pueblan la casa. Cuando llegó al borde, no lo rebosó, no se derramó, es densa y espesa. Para entonces yo ya sabía que se movía, pero supongo que al gato lo pilló por sorpresa; después de engullirlo, aumentó sustancialmente de tamaño. Desde entonces ha ido tragándose las puertas, las toallas, las viejas cortinas y creo que no disfrutó el frigorífico vacío. Se ha adueñado de la casa y yo he ido cediendo terreno. La verdad es que nunca he sido muy limpio, nunca fui bueno luchando contra las manchas de suciedad, incluso contra las más pequeñas. Ahora está a punto de acorralarme en un rincón de comedor, es mi última oportunidad para escapar por la puerta hacia la calle; pero tengo miedo a lo que hay ahí fuera.


#24


#06


MAN


NCHAS

#13

¿por qué no te limpias la cara, guapa? no eres perezosa a ti te encantan las manchas los manchados plátanos de las Ramblas (y las manchadas páginas de los poemas) y la piel manchada por las cicatrices de tu niñez y por las cicatrices de ayer siempre vives una vida manchada en las calles sin faroles sin luz manchadas por la leche de la luna y las sábanas y los hombres también manchados por la leche de la luna del sol el mar a la medianoche cuando follas en la playa el mar lleva muchas manchas de la luna y del sol muchas cicatrices escuchas puedes oír las canciones del mar como las voces de niñas dulces y suaves como un sueño vives un sueño una pesadilla una pesadilla manchada por las memorias te despiertas en el espejo te ves la cara y en la cara encuentras manchas no puedes limpiar la cara no puedes borrar las manchas


#37


#08


#15


EN COMPAÑÍA DE RATAS Alcé la voz, una vez más, desde las últimas filas de asistentes a la Asamblea Planetaria Bianual y, aprovechando un silencio antes de la intervención del siguiente orador, dije lo siguiente: —“Os ruego a todos, más que nunca, que os detengáis a reflexionar sobre el negro futuro que, en breve, nos aguarda. La criminal vanidad de la minoría que posee casi todas las riquezas de la tierra está destruyendo, cada vez con menos pudor, las ya precarias economías del planeta. Millones de seres sufren esta injusticia cada día y han dejado ya de hacerse preguntas. La limpia página con los principios de la ética está, en estos momentos, salpicada de manchas y hasta la estética se ha convertido en un borrón. Hoy es inútil seguir buscando alternativas para lograr un mundo mejor, porque nos las han robado todas y lo obvio se ha convertido en una utopía. Pero yo pregunto a los poderosos: ¿Quién os comprará mañana los productos de vuestra rapiña? ¿No seréis vosotros, tal vez, el próximo y único objetivo de la ira de un ejército de hambrientos? ¿No tenéis nada que decir ante tanto dolor? ¡Hablad, cobardes!”. —“Es lo que hay”- Contestó uno de ellos, parapetado detrás de los presidentes de gobierno, mientras hacía una discreta seña a las fuerzas de seguridad. Abandoné la Asamblea huyendo por el alcantarillado, como de costumbre. Y, aun en compañía de ratas creo que, en las actuales circunstancias, quizá debería quedarme a vivir aquí abajo.


#23


#28


#33


#27

Para Julia, ya polvo enamorado.

Porque Julia se fue, no hay llanto suficiente para limpiar la mancha que ha oscurecido el dĂ­a, ni dolor que se hermane al filo de su ausencia, ni recuerdos para llenar ese inmenso vacĂ­o que no sean: la sonrisa de Julia, la mirada de Julia o Julia pedaleando camino de su muerte.


#35


#31 TACA: clapa, flota, blancall, llàntia, medalla, esborrall, gargot, corsec, estigma, marca, senyal, fàcula, màcula, nyapa, llepet, mota, solfa, nyafa, titlla. TACAR: embrutar, macular, llefardar, untar, engreixinar, enfigassar, clapejar, emmascarar, ensutzar, ensutzir, enllefiscar, deturpar, esborrellar. Tinc l’honor de presentar un nou concepte conscient que esdevindrà imprescindible per aquells que encara no el conèixen. A distingir de l’acció de tacar, fer taca és, avui dia, un axioma del comportament humà que denota la necessitat de l’ésser humà de justificar-se amb la resta d’individus. FER TACA: pal.liar, explicar, donar compte, legitimar, adduir, raonar, disculpar, excusar, preveure, anticipar, avisar, banalitzar, distreure, desviar, daurar la píndola. Com a cofundadora del concepte em confesso obertament creient i practicant. Tot i que m’atreviria a dir que tots ho som, sense per força, adonar-nos-en. Fer taca és, d’alguna manera, l’esport preferit dels habituals del políticament correcte. Si sou dels que, com jo, heu tingut la fortuna de créixer prop de les vostres àvies sabreu del cert que elles són i seran les pioneres en descobrir l’existència de qualssevol taca que embruti o decori -segons es miri- les vostres vestimentes. La meva tendència a imantar i adherir tota substància estranya que se m’acosti es remunta a la més tendra infantesa i perdura en el temps fins el dia d’avui. Aquest tret característic, afegit a la meva incorregible voluntat anticipadora, han desenvolupat en mi una capacitat sobrehumana per a visualitzar la Taca i esmenar-la abans que ho faci la meva àvia. L’únic objectiu d’aquesta facultat és el de banalitzar el drama que això suposa per ella.


M’explico. Poder dir: “Bon dia àvia! sé que la samarreta que porto avui té una llàntia d’oli però... m’estimes igualment, oi?” no és només una manera d’adreçar-m’hi amb ironia i humor, sinó que implica també que l’he vista, que sóc conscient que pot ferir la seva sensibilitat estètica i per tant m’excuso. S’entén doncs que Fer taca vol dir avançar-se per a desarmar la possible crítica (tàcita o manifesta) d’altri. Extrapolem l’acció fora de l’univers àvies i nétes i apliquem el concepte en totes les relacions socials. A continuació algunes escenes clarificadores: Un treballador que arriba tard a l’oficina i li diu al seu cap: “Hola, què tal? Jo fatal, hi havia un embús terrible a l’entrada de Barcelona”(TACA) Al mercat un fruiter et ven tomàquets de branca massa madurs per una amanida: “Estan al punt ideal pel pa amb tomàquet i fins i tot per fer-ne un sofregit” (TACA) Una noia amb una altra parlen d’una tercera no present en la conversa: “— Jo a la Júlia me l’estimo molt (TACA) però la veritat és que... bla bla bla” — Sí jo també l’adoro (TACA) tot i que és una egocèntrica i una mentidera compulsiva bla bla bla”. Un fill que oblida l’aniversari de la seva mare: “Mare, hauràs d’esperar uns dies pel teu regal... està encarregat però els cabrons de la botiga s’han endarrerit” (TACA) Una parella al llit, un d’ells no vol fer l’amor: “Porto tot el dia amb un mal de cap...” (TACA) El que cal entendre de tot plegat és que de res serveix obsessionar-se en evitar fer la taca adequada en la situació pertinent, ja que som animals socials amb el do o la desgràcia de raonar, de sentir i, el pitjor de tot, el mal costum de pretendre raonar sobre el sentir. L’important és arribar a apoderar-se del concepte en comptes de deixar-se dominar per aquest. Fem taques conscients de fer-les! Fumem-nos-en de les pròpies despulles neuròtiques però també de les dels altres, aliem-nos amb el llenguatge i la ironia!


#18


#40 Tinc una taca, anclada, clavada al pit. Intentar borrar-la seria enterrar-me, impossible fregar des de dins sense estripar-me.


#43


#39 poemas garabateados en papel de fumar charcos como islas de agua en la arena y los pies levantando hojas secas del otoño en una ciudad donde fuiste feliz un día y donde se te ocurrió regresar años después para darte cuenta que nada había cambiado que todo permanecía idéntico menos tú bajo el mismo cielo gris de siempre nuevas y eternas batallas se sucedían

invisibles

jóvenes sufriendo por amor en un apartamento de tres cuartos. alcoholizados. tratando de encontrar respuestas a lo evidente. viejos esperando su muerte en la cola del cine. la revelación de que ellos desaparecerán un día y todo seguirá igual. poetas sin pasaporte negándose a vivir en este mundo. su obra no se prostituye. no se vende. madres solas que en su madurez compraron casas en el campo con grandes ventanas y vistas al horizonte. hijos visitando la tumba del padre en un cementerio periférico. tras haber limpiado la lápida junto al olivo volverán al coche. la lluvia se encargará de borrar sus pasos.


#17


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Pseudònims | n.49 | nov13 | MANCHAS