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LA PALABRA [COMO LA LÍNEA] ES UN MATERIAL DE CONSTRUCCIÓN

José Joaquín Parra Bañón ETSA Granada

17.1.013


AndrĂŠ Malraux ordenando las ilustraciones para Museo sin muros, 1950

Sebald, Austerlitz, archivos de los prisioneros en la fortaleza de TerezĂ­n


JJ. Parra, Simetr铆a de Urbs Turrita de Athanasius Kircher [Mundus subterraneus] 1664-78

JJ. Parra, Multiplicaci贸n y transformaci贸n de 7/2 Hosuse de Sou Fujimoto en Hokkaido 2006


Athanasius Kircher, Tifones, de Mundus subterrรกneus I, 16x22 cm. En Athanasius Kircher, Siruela, Madrid, 1990. p.413


Portada de la edición de Ilíada por Rihel, Straßburg, h.1572


Heródoto, Historia, Libris I-II, tr. Carlos Schraeder, Gredos, Madrid, 2000 ECBATANA en LIBRO II, pg.103-104 ECBATANA, 103 104

Él [Deyoces, [D recién ié elegido l id rey]] lles exigió i ió entonces t que lle construyesen t una residencia id i digna de la autoridad real y poder consolidar su poder con una guardia personal. Los medos así lo hicieron, pues le construyeron una residencia amplia y segura en el lugar que él, personalmente, señaló y le permitieron escoger una guardia personal de entre todos ellos. Y así que tomó posesión del p poder,, Deyoces y obligó g a los medos a erigir g una única capital p y a cuidarse,, p particularmente,, de ella haciéndolo menos de las demás ciudades. Los medos le obedecieron también en este punto e hizo edificar una fortaleza amplia y poderosa -esa que hoy día se llama Ecbatana1, dispuesta en círculos concéntricos. Esta fortaleza está trazada de modo que cada círculo sobrepasa al colindante tan sólo en los baluartes. El lugar, que es un cabezo, coadyuva ya, en cierto modo, a una 'disposición semejante pero en su mayor parte tuvo que ser diseñada exprofeso semejante, exprofeso. Las murallas circulares son en total siete y dentro de la última precisamente se encuentran el palacio real y las cámaras del tesoro. La muralla más amplia tiene, más o menos, la misma longitud que el recinto defensivo de Atenas2. Los baluartes del primer recinto, por cierto, son blancos, los del segundo, negros, los del tercero, purpúreos, los del cuarto, azulados, y los del quinto, anaranjados. Así, los baluartes de esos cinco recintos amurallados están pintados de colores; en cambio, los dos últimos tienen los baluartes plateados el uno y dorados el otro. Como es natural, Deyoces hizo levantar esas murallas para su propia seguridad y como protección de su residencia, y ordenó al resto de la población que se estableciera en los aledaños de la fortaleza fortaleza.


Heródoto, Historia, Libris I-II, tr. Carlos Schraeder, Gredos, Madrid, 2000 BABILONIA, en LIBRO I, pg.165-169

Está situada en una gran llanura, forma un cuadrado y, en cada lado, tiene una extensión de ciento veinte estadios; así, el perímetro de la ciudad tiene en total cuatrocientos ochenta estadios. Esta es, por consiguiente, la enorme extensión de la capital de Babilonia y, que nosotros sepamos, su trazado no era comparable al de ninguna otra ciudad. Primero la circunda un foso profundo y ancho, lleno de agua, y luego un muro que tiene una anchura de cincuenta codos reales y una altura de doscientos codos (el codo real es tres dedos más largo que el ordinario). Aparte de esto, debo además explicar en qué se empleó la tierra procedente del foso y cómo se construyó el muro. A medida que abrían el foso, iban convirtiendo en ladrillos la tierra extraída de la excavación y, y cuando hubieron moldeado un número suficiente de ladrillos ladrillos, los cocieron en hornos; posteriormente, utilizando asfalto caliente como argamasa e intercalando cada treinta hileras de ladrillos esteras de cañas, construyeron primero los paramentos del foso y después, y de la misma manera, el muro mismo. En lo alto del muro también levantaron, a lo largo de sus arcenes, unas casamatas de un solo piso, situadas las unas frentes a las otras; y entre t ellas ll d dejaron j espacio i para ell paso d de una cuádriga. ád i E En ell circuito i it d dell muro h hay, además, d á cien puertas, todas ellas de bronce, lo mismo que sus quicios y dinteles. A una distancia de ocho jornadas de camino de Babilonia hay, por cierto, otra ciudad; su nombre es ls7. Allí hay un río no muy grande -cuyo nombre es, asimismo, ls-, que vierte su caudal en el río Eufrates. Pues bien, este río,, el ls,, produce p numerosos grumos g de asfalto mezclados con el agua g y de ahí se .obtuvo el asfalto para el muro de Babilonia.


De esta manera, pues, estaba fortificada Babilonia. La ciudad, por otra parte, tiene dos sectores, pues por su mitad la divide un río, cuyo nombre es Eufrates, que procede del país de los armenios; es un río grande, profundo y de curso rápido que desemboca en el mar Eritreo, Pues bien, por uno y otro lado de la ciudad, la muralla se ve prolongada en ángulo hasta el río y, a partir de su confluencia, se extienden, a lo largo de las dos orillas del mismo, los contramuros interiores en forma de un vallado de ladrillos cocidos. La ciudad propiamente dicha, que se halla plagada de casas de tres y cuatro pisos, está dividida en calles rectas, tanto las paralelas al río como las transversales que a él conducen. Precisamente frente a cada calle transversal, en el vallado que bordea el río, había unas paternas en número igual al de las callejas. Esas paternas eran, asimismo, de bronce y daban acceso a la orilla misma del río. E muro es, en suma, como una coraza, y por la Ese l parte t interior i t i corre, paralelo l l a él él, otro muro, no mucho menos resistente que el primero, pero sí más estrecho. Asimismo, en el centro de cada uno de los dos sectores de la ciudad se alzaba un edificio fortificado; en un sector, el palacio real, dotado de un recinto grande y sólido; Y en el otro, un santuario de puertas de bronce -que q todavía existía en mis días- consagrado g a Zeus Belo,, formando un" cuadrado de dos estadios de lado, En la parte central del santuario hay edificada una torre maciza de un estadio de altura y otro de anchura; sobre esta torre hay superpuesta otra torre y otra más sobre esta última, hasta un total de ocho torres15. La rampa de acceso a ellas está construida por la parte exterior, dispuesta en espiral alrededor de todas las torres. Y hacia la mitad de la rampa hay un rellano y unos asientos para descansar descansar, donde se sientan a reponer fuerzas los que suben suben. En la última torre se levanta un gran templo; en él hay un gran lecho, primorosamente tapizado, y a su lado una mesa de oro. Sin embargo, en ese lugar no hay erigida estatua alguna y de noche nadie puede permanecer allí, con la única excepción de una mujer del lugar, a quien el dios, según cuentan los caldeos -que son los sacerdotes de esa divinidad-, elige entre todas. Esos mismos sacerdotes sostienen -aunque para mí sus palabras no son dignas de crédito- que el dios en persona visita el templo y que descansa en la cama.


Dresde tras el bombardeo de la aviaci贸n brit谩nica y norteamericana en febrero de 1945 fotografiada por Richard Peter


Hartmann Schedel, Sodoma y Gomorra, 1493


Erika Schmied, Thomas Bernhard en septiembre de 1988


Erika Schmied, Thomas Bernhard saliendo de su casa de Ottnang, 1975


Roberto Baños, páginas del cuaderno de notas del curso de Levantamiento y análisis de edificios sobre Bartleby ETSAS 2011-12


Mapa del oc茅ano, ilustraci贸n de Henry Holliday para A la caza de Snark, Lewis Carrol, 1876

Jean Nouvel, Proyecto para el Museo del Louvre en Abu Dhabi


Mapa del océano, ilustración de Henry Holliday para A la caza de Snark, Lewis Carrol, 1876

Mapa del océano: ilustración incluida por George Perec en su Especies de espacios, no extraída de A la caza de Snark de Lewis Carrol, 1876


Georges Perec, 1978


Frank Kafka, La transformaci贸n, edici贸n de 1916 en Der J眉ngte Tag, con ilustraci贸n de Ottomar Starke


Joze Plecnik, 1916


James Joyce, 1926


Robert Walser, antes de 1956


Sou Fujimoto, Casa N en Oita, 2006-08

JJ.Parra, Habitaci贸n del Cortijo Las canicas, 2010


http://cortijodelfraile.es/ p j


La palabra como materia