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D EVI M AHATMYAM Del Markandeya Purana

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Sahaja Yoga Colombia 2010


Capítulo Primero

A

quel noble rey, Suratha, había gobernado su

próspera tierra como un padre benevolente, hasta que una conspiración de reyes envidiosos atacó su reino y lo redujo a una sola ciudad; incluso allí él había sido debilitado por ministros traicioneros. Pretendiendo que se iba de caza, el Rey escapó de ser asesinado huyendo al bosque, hasta que encontró refugio en este pacifico Ashram del Rishi (santo) Medhas. El rey Suratha estaba tan lleno de dolor, que no podía descansar. Un día, mientras vagaba escondido dentro de los jardines y árboles, descubrió a otro hombre sentado en el camino. Este hombre, elegante-mente vestido, se veía abatido. El Rey preguntó tiernamente al extraño: “¿Quién es usted señor? Siento que tiene un gran pesar en su corazón. ¿Qué lo trae aquí a este calmado lugar?” El comerciante se levantó, e inclinándose agradeció al Rey por su amable atención, a la vez que se presen-taba. Su nombre era Samadhi. Se sentaron y compartie-ron sus penas: el comerciante había sido cruelmente expulsado de su propia casa por su desleal esposa y codiciosos hijos.

“Pero, oh Rey, no puedo dejar de preocuparme por el bienestar de mi familia. Los amo a todos y temo por sus almas, por haber actuado con tanta maldad”. La voz del Rey era suave y relajante: “Es extraño, ¿no cree?, que usted se aflija y preocupe por estas personas, cuando ellas han sido tan insensibles con usted”. El comerciante respondió: “Oh Rey, incluso cuando usted hablaba, el mismo pensamiento vino a mi. Me pregunto qué es lo que nos une tan profundamente a nuestro destino, cuando somos incapaces de alterar estas situaciones”. “Ya que nuestro destino nos trajo aquí,” dijo el Rey, “busquemos el consejo del Rishi Medhas sobre este asunto”. Se levantaron, y con pasos decididos se acercaron al lugar de morada del Rishi. El Rey y el comerciante se inclinaron, y respetuosamente tocaron los pies del antiguo sabio, Medhas, quien hizo un gesto aprobatorio. Una vez sentados, los bondadosos ojos del sabio observaron inquisitivamente; y el Rey habló por ambos, diciendo: “Amado maestro, sólo deseo saber una cosa: este problema obsesiona mi mente, pero mi intelecto no puede resolverlo: aún estoy obsesionado sobre mi reino y todos los asuntos del gobierno. Se que es tonto, pero


aun así no puedo dejar de comportarme como una persona ignorante. ¿Por qué es esto, oh tú el mejor de los Munis (santos)? Y aquí también está este hombre, expulsado por su propia familia como alguien sin ningún valor, y sin embargo él aún siente gran afecto hacia ellos. Así, ambos somos infelices: nuestras mentes son siempre atraídas por pensamientos egoístas hacia estos asuntos, incluso cuando sabemos que es una tontería. ¿Cómo podemos ser tan ilusos y a la vez ser conscientes de ello? ¿Cómo podemos faltar tanto de discriminación que nos entregamos a este estado de desesperación?” El Rishi respondió: “La comprensión de todas las criaturas es relativa a su campo de percepción. Algunos son ciegos durante el día y algunos por la noche. Todos son limitados. La humanidad no es ciertamente más consciente que los venados, los pájaros u otros. Todas las criaturas son seres compasivos. Oh Rey, mientras usted se sienta en lamentación, ¿no puede ver a las aves ocupadas alimentando a sus crías, a pesar de que ellas mismas tienen hambre? Al igual que ustedes, ellas están obligadas a su descendencia, esperando lealtad a cambio. Esta ilusión es el poder de Mahamaya, que une a todas las criaturas a lo largo de sus vidas. Esta ilusión les hace creer que su existencia es permanente. Este poder es la Gran Diosa, la Devi que realmente sostiene a todos los seres, tanto a los que se mueven y a los que no lo

hacen. Incluso Ella misma ocasiona el sueño contemplativo del Señor Vishnu al final de la era dorada. Ella, la adorable Diosa, es realmente llamada Mahamaya: la Gran Ilusión. Por Ella este entero Universo es creado. Cuando Ella es complacida, bendice a la humanidad y la lleva a su emancipación final. Ella es el conocimiento supremo, es la causa eterna de la liberación definitiva, así como la causa de la dependencia de esta existencia mundana. ¿Por qué entonces debería usted sorprenderse de que Ella pueda lanzar a todas las criaturas en la Ilusión? Ella es la suprema sabiduría. Ella es la soberana de todos los dioses.” El Rey dijo: “Respetado Señor, ¿quién es esa Devi que usted llama Mahamaya? ¿Cómo llegó a existir? ¿Cómo fue que nació? ¿Cuál es su naturaleza? Aquella que es más poderosa que los dioses, ¿qué forma toma? Oh, gran sabio, ¡dígamelo todo! Deseo saber todo acerca de Sus orígenes.” El Rishi respondió: “Todo este universo es la encarnación de Ella. Por Ella se extendió y Ella lo permea todo. Ella es eterna. Escuche, le diré de las muchas veces que Ella se manifiesta para cumplir el deseo de los Dioses. En estos tiempos parece venir a este mundo, aunque en realidad es eterna. Al final de la


Edad de Oro, cuando el adorable y espléndido Señor Vishnu se reclina en su amada Serpiente, Shesha, la Diosa en realidad se convierte en su sueño divino. Y, por lo tanto, ella se llama Yoga Nidra. Mientras el Señor Vishnu estaba durmiendo, dos terribles asuras (demonios), los infames Madhu y Kaitabha, se escondieron en sus oídos y se alistaban para matar al Señor Brahma. El Señor Brahma, el padre de todos, estaba sentado en el loto del ombligo del durmiente Shri Vishnu. Mientras observaba a aquellos dos feroces asuras, él oró a Yoga Nidra, Aquella que está en lo más elevado del corazón de Vishnu. Él deseó que ella despertara a Hari y que abriera sus ojos. El Glorioso Señor Brahma la adoró como la creadora, la sustentadora y la destructora; como Aquella que rige todo, como la causa del sueño y la incomparable, la adorada consorte de Vishnu. Así habló el Señor Brama: “Oh Tú quien eres las invocaciones svaha, svadha y vashatkara. Tú eres realmente la encarnación del mismo sacrificio. Tú eres el imperecedero néctar divino que sostiene a los dioses. Tú forma es eternamente tres medidas y la mitad de una medida, continua, ininterrumpida e inmutable.

Tú eres el antiguo himno Savitri y la suprema Madre de los devas. Por Ti este mundo es sostenido, por Ti es protegido.Y por Ti es lanzado a la destrucción, y al final es consumido por Ti. Tú creas todo lo que existe y resides en todo lo existente. Tú proteges a todo lo que has traído a la existencia. Toda la creación es Tuya, es Tu voluntad. Tú eres el conocimiento supremo y también la gran ilusión. Tú eres también la más alta contemplación y el recuerdo completo. Tú eres el terror espantoso y la bendición suprema. Tú eres la gran Devi, así como la gran Asuri. Oh Tú, quien eres la fuerza primordial, creadora de todo, y que te manifiestas como los tres gunas. Tú eres la oscura noche del periodo de disolución, Tú eres la gran noche de disolución final y eres la terrible noche de Ilusión. Tú eres la diosa de la auspiciosidad. Tú eres la gobernadora. Tú eres gozo y regocijo. Tú eres la inteligencia y la conciencia más elevada. Tú eres timidez, prosperidad, satisfacción, tranquilidad y perdón. Tú empuñas la espada, el garrote, el disco, la concha, el arco, flas lechas y el mazo de hierro. Tú eres la conquistadora sumamente hermosa y aterradora. Tú eres apacible y de naturaleza como la luna, así como la aniquiladora precisa.


Terrible y hermosa, fresca y húmeda, más allá de lo más alto y de lo más bajo. Tú eres de verdad la suprema Ishvari. Oh Devi, ¿cómo puedo adorarte? Donde quiera que una cosa existe una parte inseparable de Tu alma es aquello que da el poder. Y ese poder eres Tú misma. Oh Devi, ¿cómo puedo adorarte? Por Ti, verdaderamente, aún el mismo creador y protector de los mundos; incluso aquel que es soberano sobre todas las cosas que se mueven; aún el de la más alta nobleza, por Tu gracia, a sido puesto a dormir. Incluso las mismas formas que Shiva, Vishnu y yo asumamos, incluso éstas son Tu creación. ¿Quién entonces puede adorarte a Ti, que eres el poder de todos nosotros? Todos te rogamos ahora, ¡oh Devi!, usa Tus inmensos poderes: cautiva a estos dos inexpugnables asuras, Madhu y Kaitabha”. A continuación, el Rishi dijo: “Es así como la Diosa Oscura fue elogiada e invocada por el Señor Brahma, para que despertara al Señor Vishnu, y éste a su vez pudiera matar a Madhu y Kaitabha. Luego, ante los ojos del Señor Brahma, de nacimiento inescrutable la Devi se retiró de los ojos, la nariz y las extremidades del Señor Vishnu, y salió de lo mas íntimo de su corazón y pecho. Se levantó para erguirse separada de Janardana, el protector del mundo, mientras yacía en su serpiente de mar.

Entonces el Señor Vishnu despertó para ver a aquellos dos asuras allí parados. Observó entonces como audazmente los dos malvados y codiciosos Asuras, que tenían sus ojos rojos de ira, se preparaban descaradamente para atacar y matar al Señor Brama. Así, el adorable Señor Hari se tornó belicoso, se levantó, los aferró con sus inmensos brazos y luchó con ellos durante mil años. A pesar de que eran muy poderosos, con el tiempo Madhu y Kaitabha se confundieron. Engañados por Mahamaya, dijeron al Dios de largo cabello: “Pídenos un deseo”. A lo que el Señor respondió: “Sólo hay una decisión que tomar: ustedes morirán hoy y aquí por mis manos”. Ellos miraron a su alrededor y observaron al mundo entero cubierto de agua, y en su ilusión pidieron al Dios de ojos como lotos que los matara en un lugar no cubierto por agua. “Que así sea”, dijo el Señor que sostiene la concha, el disco y el mazo. Entonces los sujetó en su cadera y les corto la cabeza con su disco. Esto es lo que ocurrió cuando Ella, quien es la causa misma de la creación de todo, se levantó cuando fue adorada e invocada por el Señor Brahma. Escuchen, pues les contaré más de sus logros”.

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Capítulo Segundo

E

l Rishi dijo:

Hace mucho tiempo, cuando Mahishasura era el Señor de los asuras e Indra el Señor de los devas, ellos se enfrentaron en una guerra de cien años hasta que los asuras ganaron. Así, Mahishasura tomo el lugar de Indra como el Señor de los Cielos. Los Devas, derrotados, se dirigieron liderados por Brahma a Shiva y a Vishnu. Había treinta dioses incluíyendo a Surya, Indra, Agni, Anila, Vayu, Chandramas, Varuna y Yama. Todos ellos describieron en detalle cómo el malvado Mahishasura los había expulsado del Cielo y había tomado su lugar, forzándolos a vagar por la tierra como mortales. Los inmortales pidieron a los Señores Shiva y Vishnu su protección frente al cruel comportamiento de sus enemigos. Al escuchar la historia de los devas, Vishnu y Shiva se enfurecieron y fuertes ceños doblaron sus cejas. Y entonces tal ira irrumpió de Brahma, de Shiva y de todos los otros señores y devas, incluidos Vishnu e Indra, como una gran luz, y de cada uno de ellos emanaba una poderosa luz. Entonces esta gran energía que venía de los dioses reunidos se fusionó y se convirtió en una luz

extremadamente brillante. Como la cima de una montaña en llamas, esta luz se extendió por el cielo iluminando las diez direcciones. Entonces esta luz combinada de los devas se manifestó en la forma de una mujer, cuyo esplendor colmó los tres mundos. La luz del inconquistable Señor Shiva se volvió su cara; de la luz de Yama vino su cabello; de la luz de Vishnu su brazos; de la luz de Soma sus pechos; su cintura de la luz de Indra, de la luz de Varuna sus piernas; y de la tierra sus caderas y asentaderas. De la luz de Brahma vinieron su pies, y por el Sol fueron hechos sus dedos de los pies. La luz de Vashu se convirtió en sus dedos de las manos y de la luz de Kubera su nariz. La luz de Prajapati se convirtió en sus dientes y sus tres ojos vinieron de la luz de Narayana. Su vientre vino de la luz de Agni y las dos Sandhyas le dieron sus cejas. Sus orejas vinieron de la luz de Vayu. Fue así como de estas luces de tantos devas la auspiciosa Devi se hizo visible. Entonces, a medida que la observaban, aquellos dioses que habían estado tan agobiados se llenaron de repente de gozo. De su tridente Pinaka, El Señor Shiva obtuvo otro tridente que le ofrendó. El Señor Krishna le dio un disco que también obtuvo de su propio disco. Varuna le ofrendo una concha y Agni le ofreció una lanza. Indra le dio un rayo extraído de su propio rayo. Los Marutas le


ofrecieron su arco y flechas, mientras que Indra extrajo su campana de la misma de su elefante. De su bastón, el Señor Yama le ofreció uno. El Señor de los Océanos le dio un dogal (soga). Su collar y recipiente para agua vinieron del Señor Brahma. Los rayos de Surya iluminaron los poros de su piel. Kala, el Señor del Tiempo le ofreció un escudo y una brillante espada.

tan fuertes y tan desenfrenados, que hicieron que la tierra y el cielo y todas la aguas temblaran, y cada parte del mundo y sus océanos se estremecieron con agitación ante el rugiente sonido. Los dioses se llenaron de regocijo y gritaron: “!Victoria a Ella, quien es la jinete de leones!”. Todos los sabios también la elogiaron, inclinándose en devoción.

El Océano de Leche le ofreció un collar de las más puras perlas; dos túnicas eternas; una gloriosa corona con joyas y pendientes; brazaletes para sus brazos y antebrazos; tobilleras puras y un collar fabuloso. Anillos de piedras preciosas adornaron sus dedos, y una luna creciente adornó su cabello. Vishvakarma le dio misiles, un hacha y una armadura impenetrable. Del Océano vinieron guirnaldas de flores de loto que nunca se marchitan para adornar su cabeza y pecho, así como un loto para sostener en su mano.

Alarmados por tal conmoción en los tres mundos, todos los malvados asuras salieron corriendo, blandiendo sus armas.

La montaña Himavan la adornó con joyas y le dio un león para cabalgar. Kubera, el Señor de la Riqueza, le procuró un cáliz lleno de ambrosía. Su collar de serpiente y piedras preciosas fue ofrecido por Shesha, el Señor de las Serpientes, quien equilibra los tres mundos. Los otros dioses también la adornaron y la proveyeron con mas armamento. Entonces la Devi se echó a reír una y otra vez: tan largos y altos fueron los repiques de Su risa aterradora,

“!Ah!, ¿qué es esto?” gritó el enfurecido Mahishasura. Luego, mientras los asuras se abalanzaron hacia ese terrible reto de la Devi, Mahishasura la vio allí de pie, su esplendor penetrando los tres mundos, sus pasos haciendo curvar la Tierra, su corona dejando su grabado en los cielos. El sonido agudo de la cuerda de su arco agitó todos los rincones del Infierno, y sus mil brazos llenaron los cuatro cuartos del universo. Ella es omnipresente. De esta forma la Devi comenzó su batalla con aquellos enemigos de los dioses. Espadas y puñales se enfrentaron y volaron rápidamente: muchos misiles fueron disparados, y el cielo entero fue una llamarada. Había cuatro grandes divisiones de los ejércitos de Mahishasura, que fueron dirigidas por los generales Chikshura y Chamera con sus innumerables carruajes.


Udagra trajo sus sesenta mil carruajes, Mahahanu tenía diez millones de ellos, y Asiloma trajo quince millones a la batalla. Baskala tenía seis millones, Ugra-Darshana y Parivarita llegaron con miles de elefantes y caballos, además de diez millones de carruajes para luchar. Bidala también luchó rodeado de decenas de millones de carruajes, y muchos, muchos asuras más, vinieron con elefantes y corceles de fuego para pelear con la Devi en esa batalla. Luego Mahishasura, rodeado de miles de decenas de millones de caballos, carruajes y elefantes, con jabalinas y cuchillos, y palos, mazas y lanzas, comenzó a luchar con la Devi. Ellos le arrojaron sogas y mazos. Algunos la atacaron con espadas, pero Ella fácilmente atrapó sus flechas y proyectiles con su soga. Extendiendo sus múltiples brazos, ella se divertía jugando. Con la espada y el disco rompió sus armas sin esfuerzo, mientras que los bañaba con flechas. Todos los dioses y sabios vieron y cantaron sus alabanzas, mientras que las armas de la Devi traspasaron los cuerpos de los asuras, volviéndolos locos de dolor. Lugo la Devi montó su furioso león, quien sacudió su melena mientras acechaba entre los ejércitos de los asuras, los cuales cayeron como árboles en un incendio forestal. Ambika, maravillada, liberó suspiros de satisfacción en la batalla. Cada aliento creaba cientos y

miles de ganas (ángeles) que se levantaban para unirse a ella en el combate, causando destrucción al enemigo con sus hachas, alabardas y tridentes. Sus ganas fueron llenados de energía por el poder de la Devi: unos soplaron conchas, mientras que otros tocaban mridangams (instrumentos) y tambores. El combate se convirtió entonces en un enorme festival guerrero. La Devi mató a cientos de asuras con una lluvias de lanzas, al igual que con su mazo, tridente y espada. Cientos más fueron arrojados al suelo, aturdidos por el sonido de su campana. Algunos fueron atrapados por su soga y arrastrados hasta el suelo. Algunos fueron divididos en dos por su espada. Algunos yacieron en el suelo aplastados por su mazo, y su mazo martilló a otros tan severamente que vomitaron sangre. Otros más cayeron al suelo perforados en el pecho por su tridente. Sus flechas cayeron como torrentes en aquellos enemigos de los devas. En esas densas masas ellos fueron rápidamente sacrificados y cortados en pedazos. Los brazos de unos fueron cortados, sus cuellos quebrados; algunos fueron desgarrados por la mitad, y cabezas rodaron por el suelo. Algunos grandes asuras cayeron mientras que sus piernas fueron cortadas. Otros fueron cortados limpiamente por la mitad con su espada. Algunos se cayeron y levantaron otra vez, troncos sin cabeza que siguieron luchando, espada en mano,


bailando al ritmo de los tambores y trompetas. Luego, algunos asuras le gritaron a la Devi: “¡Alto! ¡Basta!”. Pronto la tierra estaba cubierta de una espesa capa compuesta de una maraña infranqueable: una masa de elefantes, caballos, asuras y carruajes dañados, entre los cuales corrían ríos de sangre. Ambika destruyó todo el ejército como el fuego destruye la madera y la paja. Su león rugió mientras acechaba entre ellos, moviendo la melena y buscando a los pocos que aún respiraban. Y los devas, contemplando el triunfo de la Devi, la bañaron con flores en su gratitud.

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Capítulo Tercero

A

l ver a la Madre Ambika matar a todo el

ejército, el general asura Chikshura avanzó enfurecido. Hizo caer flechas sobre ella como nubes de lluvia sobre el Monte Meru. Ella detuvo con facilidad las masas de flechas con sus propias flechas, mató a sus caballos y jinetes, rompió el arco y el alto estandarte del general y atravesó sus miembros, aún cuando ellos sostenían su arco destrozado. Él cogió su espada y escudo y se abalanzó sobre ella, golpeando al león en la cabeza y cortándole a ella el brazo izquierdo. ¡Oh Rey! Esa espada se desintegró cuando le toco el brazo. Así que él cogió su pica y con los ojos enrojecidos de ira se la arrojó. Bhadrakali, la gran Devi, al ver esa pica acercársele como un cometa en llamas lanzó la suya y destrozó la de él en fragmentos, junto con el demonio. Cuando este poderoso general fue asesinado, otro general, Chamara, se abalanzó hacia Ella sobre su elefante. Arrojó su lanza sobre Ambika, quien dio un grito y golpeó la lanza haciéndola inefectiva. Al ver su lanza rota, Chamara airadamente le arrojó una pica. Ella la quebró con flechas. Entonces su león saltó sobre la


frente del elefante y atacó a ese demonio Chamara. Ambos lucharon ferozmente, cayendo del elefante. Luego el león dio un salto hacia el cielo y descendió cortando la cabeza de Chamara con un impacto de su garra. Udgara fue asesinado por la Devi en batalla por medio de piedras, árboles y otros proyectiles; y la Devi mató a Karala con sus dientes, puños y palmas. Luego, la enfurecida Diosa convirtió en polvo a Uddhata por medio de golpes con su mazo; asesinó a Vaskala con un dardo y a Andhaka con flechas. La Diosa suprema de tres ojos mató a Ugrasya, Ugravirya y Mahahanu con su tridente. Con su espada, separó limpiamente del cuerpo la cabeza de Vidala, y con sus flechas envió a Durdhara y a Durmukha a la morada de Yama (el Señor de la muerte). Ahora bien, mientras el ejército del asura Mahisha estaba siendo destruido por completo, éste asumió su forma de búfalo y atacó a las tropas de la terrible Devi. Atacó a algunos por medio de golpes y con su hocico, y aplastó a otros con sus pezuñas. Algunos fueron azotados con su cola y otros fueron cortados por sus cuernos. A algunos los puso bajo la faz de la tierra debido a la carrera impulsiva de su ataque. Otros fueron destrozados por su aliento, su bramido o su carrera enloquecida. Después de haber debilitado al ejército de

la Devi, Mahishasura se apresuró a atacar a su león. Esto enfureció a Ambika. Mahishasura fue audaz: golpeó la superficie de la tierra con sus pezuñas, y en su furia arrojó a lo alto las montañas con sus cuernos y bramó. La Tierra se derrumbó en pedazos por su impetuoso andar. El mar, azotado por su cola, se desbordó en todas las direcciones; las nubes fueron rasgadas en pedazos por el balanceo de sus cuernos, y cientos de montañas cayeron del cielo arrojadas por la explosión de su aliento. Al ver al gran Asura llenarse de rabia mientras corría hacia Ella, Chandika dio rienda suelta a su furia con el fin de matarlo. Le lanzó su soga y lo ató rápidamente. Pero luego, mientras él estaba atrapado, de repente dejó de ser un búfalo y se convirtió en un león. Mientras Ambika decapitaba a ese león, Mahishasura surgió como un hombre con una espada. Rápidamente las flechas de la Diosa atravesaron al hombre, su espada y su escudo. Luego él se transformó en un enorme elefante, que rugió al mismo tiempo que atrapó al león de la Devi con su trompa; pero mientras lo halaba, ella cortó esa trompa con su espada. Una vez más, se el demonio tomó la forma de búfalo, sacudiéndolo todo en los tres mundos.


La Madre Chandika se puso realmente enojada. Sus ojos se enrojecieron y se echó a reír mientras tomaba una y otra vez una bebida divina. Él estaba agrandado por su frenesí y fuerza, y con sus cuernos arrojó montañas contra Chandika mientras rugía. Con una lluvia de flechas ella destrozó las montañas hasta convertirlas en átomos; su cara enrojeció mientras bebía, diciendo de forma concisa: “Ruge, ruge, oh tonto, por un breve instante mientras yo termino esta bebida. Pronto los dioses rugirán en este sitio cuando seas asesinado por mí!” El Rishi dijo: Mientras hablaba, la Diosa se levantó de un salto y aterrizó sobre el asura, y sujetándolo por el cuello con el pie lo atravesó. Atrapado por su pie, la forma real de Mahishasura comenzó a emerger de la boca del búfalo. Luego, Chandika le cortó la cabeza con su gran espada. Entonces todo su ejército demoníaco, gimiendo de miedo, fue destruido mientras que los dioses se levantaron con un clamoroso júbilo. Los dioses y rishis elogiaron a la Devi, mientras que los jefes gandharvas cantaron, y las apsaras bailaron de alegría.

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Capítulo Cuarto

D

ijo el Rishi:

Cuando ese feroz y malvado ejército había sido destruido por la Diosa, los cuerpos de Indra y del ejército de los devas brillaron al inclinarse ante la Devi con profunda reverencia, y sus cabellos se erizaron con emoción mientras la adoraban: “Nos inclinamos ante la Diosa Ambika, cuyo cuerpo expresa el poder colectivo de los ejércitos de los dioses. Ante Aquella quien, por su poder, evolucionó al mundo Entero; ella quien es omnipresente, pueda bendecirnos con su auspiciosidad. Ella es Chandika, cuya incomparable majestuosidad y fuerza no puede ser ni siquiera descrita por los adorables Señores Brahma, Shiva y Vishnu. Pueda Ella proteger todo el cosmos, y al mismo tiempo pueda Su mente destruir el dolor y el miedo. Oh Devi, nos inclinamos ante Ti, Tú quien moras en las casas de las personas virtuosas en la forma de Shri, la Diosa de la prosperidad. En las casas de los malvados Tú eres la Diosa Alakshmi, causante de miseria. Tú eres inteligencia en los corazones de los sabios, fe en los corazones de los justos y modestia en las almas nobles.


Oh Diosa, ¡por favor protege el universo! Oh Devi, Tu forma trasciende la mente. ¿Cómo podemos describirte? ¿Cómo podemos hablar de Tu gran poder para la destrucción de los demonios? ¿Cómo podemos hablar de Tu habilidad en las batallas, cuando agobiaste a los enemigos de los dioses? Tú eres la causa de todos los mundos, y los tres gunas tienen su origen en ti, pero Tú no tienes ninguno de sus defectos. Incluso Shiva, Vishnu y los demás no te pueden entender. Todos los seres vienen hacia Ti en busca de refugio. Este mundo entero está formado por una porción infinitesimal de Ti misma. Verdaderamente, Tú eres la naturaleza sublime primordial que nunca cambia. Oh Devi, Tu completa divinidad se expresa como “Svaha”, dando satisfacción a todos los dioses en los fuegos de sacrificio. Tú eres también el “Svadha” que satisface a los seres ancestrales. Por consiguiente, las personas te adoran como Svaha y Svadha durante las ceremonias. Tú eres quien otorga la liberación final por pasar penitencias grandes e inconcebibles. Tú eres el poder que permite a los profetas que desean alcanzar el moksha, dominar sus sentidos y limpiarse a sí mismos de impurezas. Tú eres el alma del sonido. Tú eres el envase que contiene los himnos sagrados, Rik, Yajur y Saman, cuyos cantos son adornados por el OM. Tú eres Bhagavati, la adorable, encarnando los Vedas. Tú eres el sustento de todas las cosas vivientes.

Tú eres la destructora suprema del sufrimiento de todos los mundos. Tú eres la sabiduría mediante la cual se debe entender la esencia de las escrituras. Tú eres Durga, la barca que transporta a la humanidad a través del océano de la ilusión mundana. Tú no tienes deseos. Tú eres Shri, quien reside en el corazón de Vishnu, la enemiga del demonio Kaiyaba. Tú eres Gauri, la dadora de luz y verdad, quien ha fijado su morada en Shiva, el que porta la luna en su frente. Tú rostro adorable sonríe de forma dulce y pura, como la luz de la luna llena, y eres hermosa como el esplendor del oro más fino. Es totalmente asombroso que, después de observar Tu belleza, Mahishasura haya golpeado Tu rostro, lleno de ira. Y tan extraño, O Devi, que Mahishasura no hubiera muerto instantáneamente cuando vio Tu rostro colmado de ira, con el ceño fruncido y tan rojo como la luna al salir en el anochecer. ¿Pues quién podría sobrevivir la mirada de la enfurecida Destructora? ¡Oh Devi, has con nosotros Tu voluntad! Tú eres la Madre suprema de todo lo viviente. Cuando entras en cólera, destruyes instantáneamente las familias de los asura para el bienestar del mundo: lo vimos cuando el gran ejercito de Mahishasura fue destruido. Tú siempre das auspiciosidad a aquellos que te complacen, quienes son luego admirados por otros y se vuelven prósperos y famosos; sus buenos actos nunca paran, y sus hogares son grandes, llenos de satisfacción y amor.


Por Tu gracia, Oh Devi, diariamente los bendecidos hacen buenas acciones con gran devoción, alcanzando el cielo. ¡Oh Diosa! Definitivamente Tú eres la dadora de los frutos de la acción en los tres mundos. ¡Oh Durga! Cuando se Te recuerda en tiempos difíciles, Tú remueves el terror de todos los seres. Cuando Tú eres recordada por aquellos consientes de sí mismos, concedes una profunda iluminación. ¿Quién además de Ti, puede disipar la pobreza, el dolor y el miedo? ¿Quién además de Ti tiene siempre un corazón amable hacia todo el mundo? Tú destruyes lo que está mal para traer felicidad al mundo. Oh Devi, incluso a pesar de que los asuras puedan estar en el infierno por siglos a causa de su maldad, Tú te ocupas de su bienestar al matarlos en batalla para que puedan alcanzar el cielo. Tú eliminas los enemigos de los Dioses a través de las armas, en lugar de hacerlos cenizas con Tú mirada. Por el toque de Tus armas, incluso el más malvado puede ser purificado y ascendido; tal es la bondad que muestras hacia ellos. Solo por ver Tu rostro, el cual emite la luz refrescante de la luna, los ojos de los asuras se protegen del rayo perforador de Tu espada y Tu lanza. Oh Diosa, Tu temperamento avasalla la conducta de los malvados. Esta bella naturaleza Tuya es incomparable, y está más allá de lo imaginable.

Tu poder supremo destruye a aquellos que desafían el valor de los Dioses, y sin embargo has mostrado gran compasión incluso a esos enemigos. Tú valentía no tiene comparación. ¿Dónde mas se podría encontrar una belleza tal que infunda el terror de los enemigos? De todos los tres mundos, solo en Ti se encuentra tal corazón tan compasivo, y poder de batalla tan invencible. ¡Oh Devi, dadora de bendiciones! Tú has salvado los tres mundos al destruir a los enemigos, y eliminándolos en batalla los has llevado al cielo. Tú has desvanecido nuestro miedo por los demonios frenéticos. Nos inclinamos en reverencia ante Ti. Oh Gran Devi, ¡protégenos con tu lanza! Oh Ambika, ¡protégenos con tu espada, con el sonido de tu campana, con el vibrar de tu arco! Oh Chandika, ¡protégenos con tu lanza en todas las cuatro direcciones! Oh Ishvari, protégenos a nosotros y a esta tierra con tus formas tan gentiles, al igual que con esas formas extremadamente terroríficas, con las cuales te mueves en los tres mundos. Oh Ambika, protégenos en cada lugar con Tu espada, lanza, mazo y cualquier arma que puedan sostener Tus tiernas manos”. El Rishi dijo: Esta alabanza fue ofrecida a Aquella que es el soporte de los tres mundos, mientras que los dioses La adoran con ofrendas de flores celestiales de Nandana, con perfumes y ungüentos preciosos, y ofrecían incienso celestial con profunda devoción. Sonriendo dulcemente,


la Devi habló a los dioses postrados en devoción: “Sus himnos de adoración son tan hermosos: cualquier cosa que deseen, estaré complacida en hacerlo”. Los dioses dijeron: “!Oh Gran Diosa! Desde que eliminaste a nuestro enemigo Mahishasura, nada falta por hacerse. Pero todavía oramos que, cuando pensemos en Ti, Tú remuevas nuestras dificultades en ese instante. Oh Madre del contenido más puro, que a cualquier humano que te adore con estos himnos puedas bendecirlo con prosperidad, Oh Ambika, así como nos has bendecido a nosotros”. El Rishi dijo: Oh Rey, después de que los dioses le pidieron a la Devi por el bien del mundo y de ellos mismos, Bhadrakali respondió: “Que así sea”, y desapareció. Así que ahora, Oh Rey, te he hablado acerca de la Devi quien desea prosperidad para los tres mundos. De cómo Ella se manifiesta a partir del cuerpo de los dioses, desde hace mucho tiempo atrás. Escucha de nuevo: te contaré como Ella vino como Gauri para destruir a los malvados demonios, Shumbha y Nishumba, para la protección de los tres mundos. Te contaré exactamente que ocurrió.

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Capítulo Quinto

E

l Rishi dijo:

Érase una vez dos asuras, Shumbha y Nishumba, que habían tomado el liderazgo de los tres mundos, apropíandose de ofrendas destinadas a Indra y otorgandose a sí mismos los roles de Surya, Chandramas, Kubera, Yama, Vayu, Varuna y Agni. Expulsados de su legítimo lugar y autoridad, todos los devas recordaron a la invencible Diosa y su promesa: “cuando en angustia me recuerden eliminaré todas esas calamidades en un instante”. Es así como los dioses fueron donde el Señor de las montañas Himavat, y recitaron himnos de adoración a Shri Vishnumaya, quien es el poder de la ilusión de Shri Vishnu. Los devas dijeron: “Salutaciones a la Devi, la Mahadevi. Salutaciones a Aquella que es eternamente auspiciosa, a Aquella que es la Causa Primordial, Ella quien es el poder que sostiene. Nos rendimos totalmente a Ella. Nos inclinamos y nos rendimos a Raudra, quien es feroz, y quien como Gauri sostiene el universo. Nos rendimos a Aquella quien es tan tierna como la luz de la luna y quien otorga felicidad, La reverenciamos en cada


momento. Nos inclinamos ante Kalyani, quien nos permite perfeccionarnos. Nos inclinamos ante Lakshmi, quien nos da prosperidad. Nos inclinamos ante Sharvarni, quien es el árbitro de los reyes. Reverenciamos a Durga, nos rendimos a Aquella quien es inaccesible y quien nos permite atravesar el océano de ilusión. Nos inclinamos ante Ella quien es el fundamento del mundo, quien es la conciencia y el discernimiento, ante Aquella cuyo color de piel es azul obscuro como el humo. Nos rendimos y nos inclinamos una y otra vez a la Diosa, quien es la más dulce y la más terrible, ante Ella quien destruye a los enemigos de la verdad para conservar el orden del mundo. Salutaciones a la Diosa que es proclamada como el poder de ilusión del Señor Vishnu, la cual existe en todos los seres, nos inclinamos una y otra vez. Salutaciones a la Devi que reside en todos los seres en forma de conciencia. Nos inclinamos y nos rendimos a Ella. Nos inclinamos y nos rendimos ante Aquella quien reside en todos los seres como inteligencia. Ante Ella quien reside en todos los seres como el sueño. Ante Ella quien reside en todos los seres como el hambre. Ante Ella quien es el reflejo y la sombra en todos los seres.

Nos inclinamos ante Aquella quien reside en todos los seres como la fuerza, la energía, y el poder. Nos inclinamos ante Aquella quien reside en todos los seres como el deseo y la sed. Nos inclinamos ante Aquella quien es el perdón y la paciencia en todos los seres. Nos inclinamos ante Aquella quien es el gen particular, la clase o la especie de todos los seres. Nos inclinamos ante la Devi, quien reside en todos los seres como la modestia. Nos inclinamos ante la Devi quien reside en todos los seres como la paz y la tranquilidad. Ante Ella quien reside en todos los seres como la fe, nos inclinamos. Ante la Devi quien reside en todos los seres como el brillo y el amor, nos inclinamos. Nos inclinamos ante la Devi quien reside en todos los seres como la buena fortuna. Nos inclinamos ante la Devi quien reside en todos los seres como actividad. Ante Aquella quien reside en todos los seres como la memoria, nos inclinamos. Ante la Devi quien reside en todos los seres como amabilidad, misericordia y compasión, nos inclinamos. Nos inclinamos ante Ella quien reside en todos los seres como satisfacción y regocijo. Nos inclinamos ante la Devi quien reside en todos los seres como la Madre. Nos inclinamos ante la Devi


quien reside en todos los seres como engaño y error. Ante la Devi omnipresente, quien protege los órganos de los sentidos en todos los seres y controla continuamente todas las criaturas, nos rendimos inclinándonos una y otra vez. Toda reverencia a Ella. Ella quien, por sí misma, llena el mundo entero en forma de conciencia. Nos postramos una y otra vez. Como en tiempos antiguos, cuando era invocada por los dioses para cumplir sus deseos, pueda Aquella quien es adorada cada día por el Señor de los Dioses, aquella Ishvari quien es la fuente de la auspiciosidad, otorgarnos la liberación. Nosotros los devas, quienes ahora estamos atormentados por los asuras, nos inclinamos ante Aquella quien destruye todas las calamidades instantáneamente, y ante Ella nos rendimos instantáneamente en devoción”. El Rishi dijo: O Rey, mientras los dioses se encontraban alabándola y adorándola, Parvati vino a bañarse en las aguas del río Ganges. La Diosa con bellas cejas en forma de arco, preguntó: “¿A quién se está cantando este himno?” Y entonces una auspiciosa Diosa broto desde la mina de su cuerpo y contestó: “Este himno es dirigido a mí por la asamblea de dioses que han sido derrotados en

guerra y desterrados por Shumbha y Nishumba”. Debido a que Ambika se manifestó desde los poros del cuerpo de Parvati, Ella es glorificada como Kausiki en los tres mundos. Luego Parvati también se torno de color negro, llegando a ser conocida como Kalika, y tomó su morada en los Himalayas. Entonces Chanda y Munda, dos sirvientes de Shumbha y Nishumbha, vieron por casualidad que Ambika (Kausiki) lucía extremadamente hermosa. Ellos le comunicaron a Shumbha: “Oh gran Rey, hay una mujer extremadamente hermosa cuya majestuosa belleza ilumina los Himalayas. Nadie ha visto tan sublime belleza en ningún lugar. Averigua quien es esa Diosa y toma posesión de Ella, Oh Señor de los asuras. Ella es una gema entre las mujeres, con miembros exquisitamente hermosos, los cuales iluminan las cuatro direcciones con su brillo. Ella permanece allí. Oh Rey de los demonios, usted merece verla. ¡Señor! Las piedra preciosa, joyas, elefantes, caballos, entre otros que hay en los tres mundos, todos ahora decoran su casa. Oh Rey, usted a obtenido el precioso elefante Airavat, también el fabuloso árbol Parijata, así como el maravilloso caballo Ucchaishrava, el cual era de Indra. Acá en su patio permanece la maravillosa carroza tirada por cisnes, tomada de Brahma el Progenitor. Aquí yace el tesoro Mahapadma de Kubera y la guirnalda de


imperecederos lotos Kinjakini, un regalo del océano. El paraguas de Varuna, en el cual llueve oro, ahora permanece en su casa con la magnífica carroza que pertenecía a Prajapati. Señor, usted ha arrebatado Utkrantida, el misil de Yama por el cual él da éxito a todas las criaturas. Su hermano ahora posee el dogal del Rey del océano. Nishumbha también tiene todas las gemas del océano, mientras que usted tiene las dos prendas resistentes al fuego que le pertenecía a Agni. O Rey demonio, ya que todas estas gemas han sido dadas a usted, ¿por qué no tomar también esta joya entre las mujeres?” El Rishi dijo: Después de escuchar todo esto de Chanda y Munda, Shumbha envío el poderoso demonio Sugriva como su mensajero a la Devi. Él dijo: “Ve y comunícale mi invitación de una manera gentil, así Ella será luego cariñosa conmigo”. Yendo a la preciosa montaña donde se encontraba la Diosa, el mensajero habló con un dulce y tranquilizador tono, diciendo: “Oh, Devi, yo soy el mensajero de Shumbha, señor de los demonios y soberano de los tres mundos. Él ha derrotado a todos sus enemigos entre los asuras e incluso los dioses fueron incapaces de resistirse a él. Él me ha enviado a su presencia. Escuche su

mensaje: “ Todos los tres mundos son míos. Incluso los dioses me obedecen, así como todas las ofrendas que algún día les pertenecieron. Todas las mejores joyas de los tres mundos son ahora mías, incluso el elefante de Indra, Airavata. Los Dioses, incluso con saludos, me ofrecieron los gloriosos caballos llamados Ucchaishravas los cuales surgieron al agitar el océano de leche. ¡Oh magnifica Señora! Todos los otros objetos que le pertenecían a los dioses o gandhavas o nagas, todos ahora son de mi propiedad. Nosotros la consideramos, Oh Devi, como la joya entre las mujeres. Por consiguiente, venga con nosotros, quienes somos los conocedores de las gemas. Venga conmigo o con mi joven y poderoso hermano Nishumbha. Oh Señora, usted, una brillante joya, al casarse conmigo obtendrá incomparable riqueza. Piense en las ventajas y conviértase en mi esposa”. El Rishi dijo: Cuando esto fue dicho, la adorable Diosa Durga, quien sostiene y protege el universo, sonrió contemplativamente y dijo: “ Lo que usted ha dicho es verdad, sin ninguna duda. Shumbha es en hecho soberano de los tres mundos, junto a Nishumbha. Pero, ¿cómo podemos anular mi primer voto? Por favor escuche este voto que una vez hice en desconocimiento: Una vez declaré que solo me casaría con quien pueda ser mi igual en fuerza, quien pueda derrotarme en la batalla y quitarme mi


orgullo. Solo aquel podrá ser mi esposo. Entonces permita que Shumbha venga aquí, o Nishumbha el gran asura; que me venza sin retraso, y con gentileza tome mi mano en matrimonio”. El mensajero dijo: “!Oh, Devi, ¡esto es arrogante! ¡No me hable de esa manera! Nombre un solo dios de los tres mundos quien sea capaz de pararse frente Shumbhan y Nishumbha! De hecho, todos los dioses fueron incapaces de enfrentar incluso a los demás asuras en la batalla. Entonces, ¿cómo podría usted, una sola mujer, hacer esto por su cuenta? Si Indra y las otras deidades unidas no pudieron derrotar a Shumbha, ¿cómo usted, una mujer, osaría enfrentarlo? Será mejor que tome en consideración mi mensaje y venga con Shumbha y Nishumbha por sí misma. De otra manera sufrirá la humillación de ser arrastrada por el cabello”. La Devi dijo: “Es verdad. Shumbha es fuerte y Nishumbha es muy heroico. Pero, ¿qué puedo hacer? En mi desconocimiento hice antes mi voto. Vaya de vuelta donde el Señor de los asuras y dígale cortésmente lo que Yo he dicho, así él podrá hacer lo que le plazca”.

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Capítulo Sexto

D

ijo el Rishi:

El mensajero escuchó las palabras de la Devi con gran rabia, y retornó a donde el Rey de los demonios y le comunicó en detalle el mensaje de la Diosa. Entonces Shumbha enfureció y convocó a Dhumralochana, uno de sus generales: “!Oh, Dhumralochana! Vaya con sus tropas y tráigale acá inmediatamente, arrastrándola por los cabellos. Cualquiera quien trate de rescatarla ha de ser asesinado, aún si es un dios o un yaksha o solo un gandharva”. El Rishi dijo: Con esta orden, Dhumralochana inmediatamente respondió con sus sesenta mil tropas. Viendo a la Devi sentada sobre la montaña, le grito: “!Venga de una vez a la presencia de Shumbha y Nishumbha! Si Usted no viene de buena gana, la tomaré del cabello y la obligaré a venir”. La Diosa respondió: “Pero usted es muy fuerte, rodeado por su poderoso ejército y protegido por el Señor de los demonios. ¿Por qué me amenaza? ¿Qué daño teme? ¿Qué puedo yo hacerle?”


El Rishi dijo: Así desafiado, el asura Dhumralochana se abalanzó sobre Ella. Entonces Ambika lo redujo a cenizas solo con decir “Hum”. Esto indignó a las tropas de demonios, quienes liberaron lluvias de flechas, jabalinas y hachas sobre Ambika. El león, vehículo de la Diosa, se alzó en furia y sacudió su melena, rugiendo violentamente a la vez que caía sobre el malvado ejército de asuras. Mató algunos salvajemente dando golpes con su pata delantera, unos con su mandíbula y otros con sus patas traseras. A unos los destripó con sus garras y decapitó a otros con un golpe de sus patas delanteras. El león arrancó cabezas y armas sacudiendo su melena, a la vez que tomaba la sangre de los otros. En un instante, todo el ejercito fue destruido por el brioso león que transporta a la Diosa, que estaba extremadamente furioso. Cuando Shumbha, el Señor asura, escuchó que Dhumralochana había sido asesinado por la Devi, y todo su ejército exterminado por su león, enfureció. Su labio inferior temblaba mientras le ordenaba a dos de sus poderosos asuras, Chanda y Munda: “!Oh Chanda! ¡Oh Munda! Tomen innumerables tropas. Vayan y captúrenla. Si eso no es posible, dejen que las tropas la golpeen con sus armas. Maten al león y tomen a

Ambika. Cuando Ella esté herida, amárrenla y tráiganla aquí de inmediato!

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Capítulo Séptimo

E

l Rishi prosiguió:

Entonces, como se había ordenado, los asuras Chanda y Munda se marcharon a luchar junto con sus ejércitos, todos los cuatro batallones con armas alzadas y listas. Pronto, en el pico de la montaña dorada, vieron a la Devi con serena compostura, montada en su león. Ella sonrío tan pronto como los vio acercarse. Al verla, algunos se le abalanzaron para capturarla, mientras otros agitaron sus espadas o doblaron sus arcos. Con esto Ambika enfureció y, en su rabia, su rostro se tornó oscuro como la tinta. Desde el ceño feroz de su frente, la Diosa Kali emergió de repente sosteniendo una espada y un dogal; era realmente aterradora. Ella tenía un extraño bastón con un cráneo en el tope, su guirnalda estaba hecha de cráneos y sus ropas de piel de tigre. Lucía terrible con una boca inmensa y su gran lengua colgando hacia afuera. Llenaba el cielo con sus rugidos, y sus ojos eran hundidos y estaban intensamente enrojecidos. Cayendo impetuosamente sobre el ejército asura, devoró a esa gran cantidad de enemigos. Con una mano arrebato a los elefantes con sus jinetes y guerreros,

campanas y todo, arrojándolos en su boca. De la misma forma arrojó soldados, caballos, y carrozas con sus conductores en su boca, apretándolos horriblemente con sus dientes. A uno lo agarró de por cabellos, a otro por el cuello. Otro fue asesinado con la pisada de su pie y otro aplastándolo con el peso de su cuerpo. Los asuras le lanzaban armas pero Ella las atrapaba con su boca y furiosamente las aplastaba con sus dientes. De esta manera destruyó las grandes multitudes de asuras de naturaleza maligna, quienes fueron golpeados y aplastados. Muchos murieron por su espada, y algunos golpeados con su Khatyanga (su bastón con una calavera en el tope). Otros conocieron su muerte aplastados por el filo de sus dientes. Observando el ejército de demonios totalmente destrozado en un abrir y cerrar de ojos por esa feroz y terrible Kali, Chanda se abalanzo hacia Ella mientras Munda cubría con lluvias de flechas y discos sobre la Diosa de terribles ojos. Entonces esos discos entraron a su boca como muchos soles consumidos por las nubes. Ante esto la Diosa Kali rugió aterradoramente. En su espantosa boca, la cual era muy difícil de mirar, sus feroces dientes destellaban. Ella se rió en tremenda furia. Entonces, montando su gran león, se le abalanzó a Chanda agarrándolo de sus cabellos, a la vez que


pronunciaba su aterrador “Hum”, y cortó su cabeza con su espada. Observando a Chanda caído, Munda también se abalanzó hacia Ella, quien lo botó al suelo en furia con su espada. Entonces el resto del ejército huyó en pánico, dispersándose en todas las direcciones al ver a los poderosos Chanda y Munda destruidos. Cargando las cabezas de los muertos Chanda y Munda, Kali se acerco a Chandika y riendo dijo con pasión: “Acá te traigo dos grandes bestias sacrificadas en la batalla. Ahora Tú, por Tí misma, deberías matar a Shunbha y Nishunbha”. El Rishi dijo: Entonces la preciosa Chandika miró las cabezas de los dos demonios poderosos y bromeo: “Ya que has traído a Chanda y Munda te volverás conocida en todos los mundos como “Chamunda”.

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Capítulo Octavo

E

l Rishi dijo:

Después de que el daitya Chanda fue asesinado y Munda fue abatido, así como muchos batallones destruidos, entonces el rey demonio, el poderoso Shumbha, se llenó de furia, y reunió y comandó su entero ejército de demonios: “Que las ochenta y seis compañías de tropas marchen con armas listas y que los ochenta y cuatro kambus marchen con la fuerza de sus elefantes. Dejen salir a los cincuenta clanes de los asuras más valientes y que el centenar de familias de dhaumras salgan a mi disposición. Que los kalakas, los daurhritas, los mauryas y los kakakeyas marchen a mi demanda, equipados para la batalla”. Después de emitir las órdenes, el feroz Rey Demonio Shumbha marchó con sus miles de fuerzas. Entonces Chandika vio el avance del terrible ejército. Ella vibraba la cuerda del arco, y su sonido vibró todo el espacio entre la Tierra y el Cielo. Entonces, oh Rey, el león dio un poderoso rugido y Ambika magnificaba los rugidos al sonar de su campana. Kali abrió ampliamente su terrible boca y llenó los contornos con el sonido "Hum", abrumando los ruidos de la cuerda del arco, el león y la campana. El ejército de demonios enojados


escuchó ese tremendo sonido desde todas las direcciones. Entonces rodearon a las diosas Chandika y Kali, y también al león. !Oh Rey!, a continuación las shaktis de todos los dioses, de Indra, Brahma, Isha, Vishnu y Kartikeya, salieron en sus verdaderas formas a unirse a la Diosa Chandika en la destrucción de los enemigos de los dioses. Ellas vinieron con las mismas armas y vehículos de los dioses de los cuales ellas habían surgido. La Shakti de Brahma, llamada Brahmani, llegó en su carro tirado por cisnes, y llevaba un rosario y una olla de agua. Maheshvari llegó cabalgando en un buey, sosteniendo su tridente y adornada con brazaletes de grandes serpientes y una luna creciente en su frente. AmbikaKaumari cabalga sobre un pavo real, llevando una lanza para matar a los demonios. Vaishnavi cabalga en Garuda, llevando su concha, disco, mazo, arco y espada. La Shakti de Sri Hari avanzaba en la forma de un jabalí. Ella es Varahi. Del mismo modo, Narasimhi llegó en forma de león, como Narasimha, dispersando constelaciones de estrellas con el movimiento de su melena. A continuación, Indrani, la de los mil ojos, vino sentada en el rey de los elefantes blandiendo el rayo como su arma. Entonces, el Señor Shiva, rodeado de todas estas shaktis, pidió a Chandika que cazara a los demonios para complacerlo: ‘Oh Chandika, deléitame matando a esos

demonios de una vez”. Inmediatamente, la energía de Chandika emergió de su cuerpo en forma de una feroz y muy poderosa shakti, haciendo un ruido similar al de un centenar de chacales. Esta diosa invencible, Aparjita, dijo a Shiva desde las esclusas oscuro mate: ‘Ve, mi Señor, como mi embajador hacia Shumbha y Nishumbha. Dile a esos dos demonios demasiado orgullosos, y a todos los demás reunidos para la guerra, que se debe restaurar a Indra como soberano de los tres mundos para que los dioses puedan volver a comer la fruta de las ofrendas de sacrificio. Diles: “Si quiere seguir viviendo tienen que volver al infierno. Pero, si ustedes siguen arrogantes acerca de su fuerza y todavía quieren pelear, entonces vamos. Que mis chacales tengan un festín al saciarse de su carne”. Debido a que nombró al mismo Señor Shiva como su mensajero, ella es ahora conocida como Shivaduti. Los demonios estaban tan furiosos cuando el Señor Shiva, Señor de la destrucción, les dijo su mensaje, que inmediatamente marcharon al lugar en donde estaba Katyayani. Enfurecidos, bañaron con andanadas de flechas, jabalinas y otras armas a la Diosa. Levantando su arco enorme, cortó fácilmente los misiles de flechas, lanzas, dardos y hachas. Entonces Kali, transitando en la vanguardia de la batalla, los rompió con su pica y aplastó sus cráneos con su báculo mientras acechaba. Brahmani roció agua de su Kamandalu y drenó el vigor de los


enemigos. Maheshvari mató a los daityas con su tridente; Vaishnavi con su disco; Kaumari con su jabalina. Aindri lanzó su rayo sobre ellos, desgarrando datillas y danavas en pedazos. Todos cayeron a tierra en centenares, vertiendo arroyos de sangre. La diosa con cabeza de jabalí, Varahi, destrozó al enemigo con golpes de su hocico, hiriendo a muchos y desgarrando sus pechos con sus colmillos. Otros asuras fueron derribados por su disco. Narasimhi, la diosa con cabeza de león, discurrió en la batalla llenando el cielo con sus rugidos. Ella despedazó a los asuras con sus garras, y los consumió. Muchos asuras, aturdido por la feroz y fuerte risa de Shivaduti, cayeron y fueron devorados por ella. El poder combinado de las embravecidas Madres fue tan terrible a la vista, que el ejército de demonios huyó en desorden. Entonces el gran y furioso Raktabija, al ver la derrota de sus tropas, se dirigió a la batalla. Cada vez que una gota de su sangre caía, otro demonio exactamente como él aparecía en la tierra. Con su mazo luchó contra la Shakti de Indra, mientras que Aindri luchó contra él con su rayo. Golpeado por el rayo, su sangre se derramó. Inmediatamente frescos combatientes iguales a él se levantaron a su lado. Por cada una de las gotas de sangre que caían aparecían nuevas personas de su fuerza y valor.

Estos guerreros feroces arrojaron terribles armas a las madres. Una y otra vez el rayo golpeó su cabeza y la sangre que fluía dio a luz a miles de raktabijas. Vaishnavi golpeó con su disco y Aindri lo golpeó con su maza. Con cada corte del disco Vaishnavi produjo miles de grandes demonios y el mundo se llenó de ellos. Kaumari golpeó con su lanza, Varahi con su espada, Maheshvari con su tridente. Y ese gran demonio Raktabija, lleno de ira, golpeó a cada una de las madres con su garrote. Sin embargo, los arroyos de sangre que brotaron de él, donde fue alcanzado por las lanzas, espadas y garrotes, sólo trajeron a la existencia a incontables cientos de más como él, y el mundo entero se cubrió de demonios. Todos los dioses estaban aterrorizados. Chandika, riendo al ver esto, dijo: "Rápido, Kali, abre bien Tu boca y recoge la sangre y los demonios procedentes de este gran asura. Discurre por el campo de batalla y devora a estos demonios recién hechos. Cuando su sangre se agote encontrará su condena. A medida que te los comas rápidamente la ira se habrá ido y no nacerán más demonios. Entonces Chandika lo golpeó con su lanza. Kali agarró su sangre en la boca. Él hirió a Chandika con su garrote, pero no le causó ningún dolor. La sangre fluía de sus muchas heridas y Kali la cogió toda en su boca, devorando también a los asuras que surgieron de esa sangre. La Diosa le golpeó


con todas sus armas, dardos, rayos, flechas, espadas y lanzas, y Chamunda bebió toda la sangre. Y así fue, Oh Rey, que finalmente él cayó en la tierra, asolado por una multitud de armas y sin derramamiento de sangre. Entonces los dioses se llenaron de alegría y las madres, llenas de sangre, bailaron en éxtasis.

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Capítulo Noveno

P

rosiguió el Rey:

La historia que acabo de relatar, acerca de la Devi matando a Raktabija, fue maravillosa. Ahora quiero oír hablar de Shumbha y Nishumbha, ¿cómo reaccionaron a la muerte de Raktabija? El Rishi dijo: Después de que Raktabija fue muerto y los otros demonios habían sido asesinados, Shumbha y Nishumbha se llenaron de ira. Después de haber visto la muerte de sus grandes soldados, el asura Nishumbha se precipitó con su batallón. Alrededor y tras él, el ejército de asuras llegó furioso mordiéndose los labios a medida que avanzaban a matar a la diosa. Y Shumbha, lleno de rabia después de la lucha de las Madres, también avanzó rodeado de sus tropas. La lucha desesperada entre la Diosa y Shumbha y Nishumbha parecía dos nubes de tormenta lloviendo violentas flechas sobre ella. Chandika cortó a través de las flechas con su propia lluvia de flechas, e hirió a ambos miembros de los reyes demonio con sus armas. Nishumbha agarró una cimitarra afilada y un brillante escudo. Golpeó la cabeza del león, la noble bestia que


transportaba a la Diosa. Cuando su corcel fue golpeado, la Devi rápidamente dividió su espada con una flecha afilada y destruyó el hermoso escudo que había sido decorado con ocho lunas. Con su escudo roto y su espada rajada, Nishumbha arrojó la lanza que ella partió con su disco mientras se acercaba. Luego Nishumbha, ardiendo de ira, agarró su dardo que también se estrelló con su puño. Entonces arrojó su garrote, el cual Ella redujo a cenizas con su tridente. Entonces, mientras que el demonio avanzaba, con hacha en mano, ella lo derribó al suelo con una multitud de flechas. Al ver a su poderoso hermano Nishumbha derribado por la Diosa, Shumbha se indignó y se adelantó para matar a la Madre Ambika. Tan pronto como se puso de pie en su carroza, puso sus ocho brazos en alto con espléndidas armas, que parecían llenar todo el cielo. La Devi se percató de su acercamiento e hizo sonar su concha. También vibraba la cuerda de su arco haciendo un ruido insoportable. Llenó todas las direcciones con el sonido de su campana, que aturdió a las huestes del demonio. El león dio un rugido que penetró las diez regiones del cielo y destruyó el orgullo de los elefantes del demonio. Entonces Kali saltó hacia el cielo y cayó, golpeando la tierra con ambas manos. Este auge ahogó a todos los otros sonidos. Shivaduti dio una carcajada siniestra. Los

demonios se estremecieron y Shumbha voló en una rabia terrible. Ambika dijo: “!Quédate quieto, malvado!” Y todos los devas gritaron: "¡Victoria a ti”. Shumbha avanzó arrojando su flamante lanza, terrible como una montaña de fuego, pero Ella la extinguió con su meteoro. ¡Oh rey! El terrible rugido del león llenó el inter-espacio entre los tres mundos. Sin embargo, los terribles truenos de la Devi ¡han sofocado incluso eso! La Devi y el demonio dividieron cada uno las cientos de flechas de fuego del otro. Luego, Chandika se enojó y lo golpeó con su tridente. El demonio cayó al suelo en un desmayo. A continuación, Nishumbha recobró el sentido y agarró un arco. Golpeó a la Devi, a Kali y al león con sus flechas.ese Señor de danuja, el hijo de Diti, extendió sus diez mil brazos y cubrió a Chandika con un sinnúmero de discos. Entonces la gran diosa Durga, destructora de todas las dificultades, se enojó y dividió los discos y flechas con sus propias flechas. Luego Nishumbha tomó posesión de su mazo y, rodeado de su ejército, se abalanzó sobre Chandika para matarla. Pero incluso mientras se acercaba Ella resquebrajó su garrote con una espada afilada. Él agarró una pica. Mientras Nishumbha la alcanzaba con su


flecha, Ella le atravesaba el corazón con su rápida pica. De su corazón perforado otro valiente guerrero salió diciendo: “¡Alto!” Riendo con fuerza la Devi cortó su cabeza mientras hablaba y él cayó muerto. El león devoró a los asuras cuyos cuellos había aplastado, y Kali y Shivaduti devoraron a los demás. Muchos grandes asuras fueron asesinados por Kaumari con su lanza. Otros fueron ahuyentados por el agua vibrada rociada por Brahmani. Algunos fueron abatidos por el tridente de Maheshvari, y otros fueron aplastados por el hocico de Varahi o cortados en pedazos por su disco. Aindri mató a algunos con el rayo de sus palmas, mientras otros de dieron muerte a sí mismos. Algunos huyeron del campo de batalla, y otros fueron devorados por Kali, Shivaduti y el león.

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Capítulo Décimo

E

l Rishi continuó:

Cuando Shumbha vio a su hermano Nishumbha, a quien quería como a su propia vida, ahora muerto y su ejército sacrificado, habló con furia: “¡Oh, Durga! Te has vuelto arrogante y orgullosa de Tu éxito! No muestres Tu vanidad: no hay razón para parecer tan arrogante, pues dependes de las otras para Tu fuerza!” La Devi dijo: “!Oh vil criatura! Estoy totalmente sola en el mundo del movimiento. ¿Quién más está ahí aparte de mí? Estas diosas son manifestaciones de mis poderes. ¡Observa! ¡Existen dentro de mí!” Entonces Brahmani y todos los demás fueron absorbidos en su cuerpo, y Ambika permaneció sola. La Devi dijo: “Todos estos aspectos proyectados son mis atributos. Los he retirado ahora, y me quedaré sola en el campo de batalla. Así que ¡vamos! ¡Iniciemos esta lucha!” El Rishi dijo: Así, mientras que los devas y asuras observaban, inició terrible batalla entre la Devi y Shumbha. Ellos lucharon sin cuartel, lanzando misiles mortales y colmando de flechas en una pelea que asustó a todos los


mundos. El Demonio rompió cientos de armas divinas que la Devi lanzó, y las poderosas armas que Él usó, Parameshwari las aplasto fácilmente con un sonido contundente de "Hum". Entonces el Demonio cubrió la Devi con cientos de flechas. En su ira, Ella le partió el arco con sus flechas. Con su arco roto, utilizó la pica, pero mientras la sostenía Ella también la cortó con su disco. Luego él, el Señor supremo de los demonios, tomando su espada y su escudo brillante adornado con cientos de lunas atacó. Cuando él se acerco, Chandika partió su espada y con las flechas atravesó el escudo brillante. Sus caballos morían y su carruaje se había ido. El daitya agarró su terrible mazo dispuesto a matar a Ambika, pero sus flechas partieron el mazo.Shumbha levantó el puño y se abalanzó sobre Ella, golpeándola en su corazón. Ella, a su vez, golpeó el pecho de él con su palma abierta. El cayó herido a tierra, pero inmediatamente se levantó de nuevo y se apoderó de la Diosa mientras volaba al cielo. Chandika peleó con él allí, sin apoyo. Los siddhas y munis observaban la pelea con sorpresa y consternación. Este feroz combate nunca antes se había visto de cerca. Mucho tiempo después, Ambika lo levantó, le dio vueltas en el aire y luego lo arrojó a la tierra. Luego el demonio asura, Shumbha, levantó su puño y se abalanzó sobre ella para matar. Esta vez la Devi lo

recibió con un dardo que le atravesó el pecho. Cayó sin vida en el suelo, sacudiendo toda la tierra, sus océanos, montañas e islas. Con la muerte del demonio malvado todo el mundo se regocijó. El cielo se despejó y la paz fue restaurada. Las nubes y los meteoros, que peligrosamente se habían anunciado, ahora se habían ido. Con la destrucción de Shumbha. Los ríos de nuevo fluían en sus cursos. Los corazones de los dioses se llenaron de gozo y los gandharvas reanudaron sus canciones, mientras que otros tocaban instrumentos. Las ninfas bailaban, soplaba la suave brisa , el sol brillaba, y los fuegos sagrados ardían con toda tranquilidad. Todos los sonidos perturbadores fueron silenciados por todas partes.

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Capítulo Decimoprimero


E

l Rishi dijo:

Cuando el gran demonio fue asesinado por la Devi todos los dioses, dirigidos por Agni, cantaron las alabanzas de Katyayani y sus rostros radiantes llenaban el universo de luz brillante: “Oh Devi, tú que remueves el sufrimiento de Tus devotos, conténtate con nosotros. Oh, Madre del mundo entero, ten compasión. ¡Oh Reina del Universo, protege el universo! ¡Oh Devi quien gobiernas todo lo que se mueve y todo lo que es inamovible. Solo Tú eres la base de todo. Tú mantienes la forma de la Tierra. Todo este Universo se satisface de ti en la forma de agua. Tú tienes coraje sin límites. Tú eres la Vishnu Shakti. Tú eres el máximo poder de Maya, la semilla origen del Universo. Por Tu poder todo este Universo ha sido arrojado en la ilusión, Oh Devi, pues cuando eres complacida Te conviertes en la causa de liberación de toda la Creación. Todas las ciencias son parte de Ti. El poder femenino de todas las mujeres viene de Ti. Por ti, Gran Madre, y solo por Ti está lleno este mundo.

¿Cómo podemos entonces cantar Tus alabanzas cuando estás mas allá de la alabanza? Todas las palabras sublimes no son suficientes para describirte. Oh Devi, Tú eres el poder que reside en todos los seres, el que otorga la realización del ser, y da la dicha del moksha. ¿Cómo podríamos encontrar palabras para describir Tu gloria? Tú resides como inteligencia en cada corazón, otorgando el cielo y la libertad. ¡Oh Narayani, nos inclinamos ante ti! Nos inclinamos ante Ti, Oh Narayani, quien en forma de minutos y otras divisiones de tiempo trae consigo cambio en todas las cosas y, en última instancia, la destrucción del universo. Oh Devi de los tres ojos, dadora de auspiciosidad y prosperidad, Oh Narayani, Tú eres nuestro único refugio, nos rendimos a Ti. Nos inclinamos ante Ti, Oh Narayani. Tú eres el poder de la creación, sustentación y destrucción, eternamente. Tú eres la causa de los tres Gunas y también estás más allá de ellos.tú eres el caminosupremo hacia la salvación. Tú das refugio a los abatidos y angustiados, y absorbes todo lo que aflige a tus devotos. Oh Narayani, nos inclinamos ante Ti. Tú, quien viajas en el carruaje celestial tirado por cisnes, y cuando tomas la forma de Brahmani rocías agua de la hierba Kusha. Oh Narayani, nos inclinamos ante Ti. Nos inclinamos ante Ti, Oh Narayani, Tú que tienes la forma de Maheshvari, y que cuando montas el gran toro con tu tridente eres adornada con la luna y una serpiente.


Oh Tú quien eres sin pecado, tomas la forma de Kaumari, ejerciendo gran poder en tu lanza, acompañada de gallos y pavos reales. Oh Narayani, nos inclinamos ante Ti. ¡Oh Tú quien, en la forma de Vaishnavi, sostienes la grandiosa concha, el disco, la maza y el arco, se complacida con nosotros, Oh Narayani! Nos inclinamos ante Ti, Oh Narayani, cuando en forma de Varahi agarras el gran disco y sostienes la Tierra en Tus colmillos. En forma feroz de Narasima proteges los tres mundos, matando a los demonios. Oh Narayani, nos inclinamos ante Ti. Como Aindri sostienes el rayo. Coronada con una diadema y deslumbrante con Tus mil ojos tomas la vida de Vrita. O Narayani, nos inclinamos ante Ti quien mató a los anfitriones de los poderosos daityas cuando te convertiste en Shivaduti, de apariencia terrible y rugiente voz. En Tú forma de Chamunda con guirnalda de calaveras, con tu gran boca y temibles dientes, mataste al demonio Munda. Oh Narayani, nos inclinamos ante Ti. Oh Narayani, te veneramos, Tú eres el sustento, la modestia, la prosperidad, la sabiduría y la fe. Tú eres la dulce bebida y la cuchara del sacrificio. Tú eres la gran noche, la gran ilusión, nos inclinamos ante Ti. Nos inclinamos ante Ti, Oh Narayani, pues Tú eres Sarasvati la fuente de comprensión, hermosa, de cuerpo oscuro, e intuitiva. Complácete con nosotros. ¡Oh Reina de todo, Tú resides en cada Ser. Tú eres el poder que da vida a cada Ser.

En la forma de Durga cruzas el mar de terribles calamidades para rescatarnos. Nos inclinamos ante ti. Que Tu rostro benevolente, adornado con tres ojos, nos proteja de todo el terror. Oh Katyayani, nos inclinamos ante ti. El cortante filo del tridente forjado en llamas mata a todos los demonios y nos protege del miedo. Oh Bhadrakali, nos inclinamos ante Ti. Oh Devi! Tú campana llena el mundo con su llamado, destruyendo el vigor de las huestes demoníacas. Que éste nos salve del error, como la voz de una madre. !Oh Chandika! Esa espada que empuñas en Tus brillantes manos ha traído nuestra salvación, manchada con la grasa y sangre de los demonios. Nos inclinamos ante Ti. Cuando estás complacida destruyes todas las enfermedades. Cuando te enfadas, frustras los deseos impuros. Aquellos que te buscan siempre están protegidos. De hecho, otros buscan refugio en ellos. Oh Ambika, manifiestas muchas formas resultado de Tu gran masacre. ¿Cuál otra Diosa es capaz de esto? Tú eres la luz que revela la sabiduría de los Vedas, de las ciencias y de los dichos antiguos. En el abismo oscuro de la mente egoísta haces que el universo se tambalee terriblemente. Donde existan rakshasas y nagas virulentas y venenosas, donde habitan los demonios y serpientes venenosas, donde los enemigos y anfitriones de ladrones estén, allí estás Tú. Incluso en los volcanes bajo el agua, allí estás Tú para proteger al mundo. ¡Oh Reina del Universo! Tú proteges y mantienes el Universo. Tú eres el Ser mismo del Universo. Tú eres la Diosa adorada por


el Señor del Universo. Y aquellos que se someten a Ti en devoción, también se convierten en refugio del universo. !Oh Diosa! Sé compasiva y protégenos siempre como lo has hecho ahora en esta masacre de asuras. Destruye los pecados de todos los mundos, protégenos de las calamidades que surgen de la maduración de las condiciones del mal. Nos rendimos ante Ti, ten misericordia ¡Oh Diosa! Solo Tú puedes quitar la agonía del mundo. Tú eres Aquella que es adorada por los tres mundos. Por favor, otorga bendiciones a los mundos”. La Devi dijo: “Oh devas, estoy dispuesta: pidan bendiciones. Todo lo que deseen para el mundo, se los concederé.” Los Devas dijeron: “¡Oh, Reina de todo, ya que has destruido nuestros enemigos, te rogamos, por favor destruye todos los problemas de los tres mundos.” La Devi dijo: “Cuando el siglo veintiocho haya llegado, durante el período de Vaivasvata Manu-antara, los Demonios Shumbha y Nishimbha nacerán como dos demonios diferentes. Entonces saldré de la matriz de Yashoda, en la casa de Nandagopa, que vive en la montaña Vindhya. y allí destruiré a los demonios. Encarnaré de nuevo en la Tierra en una forma feroz para matar a los danavas que descienden del demonio Viprachitti. Y cuando devore a los feroces asuras, mis dientes se tornarán rojos como flores de granada.

Entonces los dioses en el cielo, y los hombres en la tierra, me alabaran como Rakta-dantika cuando oren. Y de nuevo, cuando sobrevenga una sequía de cien años, volveré gracias a las oraciones de los santos. No naceré de las entrañas de una madre, y sin embargo contemplaré a los munis con mis cien ojos. Entonces la humanidad me alabará como Shatakshi, Aquella que tiene cien ojos, y nutriré al mundo con flora sustentadora de vida, que crecerá en mi cuerpo cósmico hasta que las lluvias regresen. Entonces seré conocida en el mundo como Shambhari y mataré al gran demonio Durgama. Entonces seré conocida como la diosa Durga, cuando de nuevo asuma esa forma terrible en los Himalayas, y devoraré a los rakshasas por el bien de los devotos munis. Ellos deberán inclinarse y alabarme como Durga-devi. Y cuando el demonio Aruna esté causando caos en los tres mundos, seré conocida como Bhima-devi en mi forma de múltiples abejas, pues como un enjambre le daré muerte a este asura. Entonces, cada vez que sean molestadas por los demonios, las personas me alabará en todas partes como Bhramari, y yo encarnaré en aquel momento y mataré a sus enemigos.

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Capítulo Decimosegundo

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a Diosa dijo:

“Y aquel que, con atención pura, me alabe regularmente con estos himnos, sus problemas serán apaciguados por Mí. Y cuando esta historia de la destrucción de Madhu y Kaitaba, y de la violenta matanza de Shumba y Nishumba sea contada, entonces tanto aquellos que canten como aquellos que escuchen con devoción esta historia, que ilustra mi sublime majestad durante los días octavo, noveno y decimocuarto de la quincena lunar, no serán alcanzados por ninguna calamidad o problema, ni serán alcanzados por la pobreza o la separación de sus seres queridos. Sus enemigos no les causarán miedo, ni los ladrones ni los gobernantes, ni el fuego ni las inundaciones o cualquiera de las armas. Es así como este poema de mi majestuosidad debe ser recitado y escuchado con completa atención y sincera devoción, pues es la fuente suprema de bendiciones. Que este poema de mis glorias sofoque ahora todas las epidemias y calamidades de mente, cuerpo y espíritu. El lugar de mi santuario, donde este poema sea cantado constantemente, será siempre mi morada y nunca habré de abandonarlo.

En todas las ocasiones de auspiciosa adoración, cuando se hagan ofrendas a la Tierra, y en la ceremonia del fuego, toda esta historia que relata mis acciones debe ser contada y escuchada. Aceptaré de corazón las ofrendas dadas en estas ocasiones, tanto por las personas que conocen el protocolo como por aquellos que no lo saben, pero que son devotos sinceros. Durante la ceremonia de otoño anual, durante la cual mi alabanza es realizada, cualquiera que escuche con fe este poema de mi grandeza, será por mi gracia liberado de todos los problemas, y será bendecido con hijos, riquezas y alimento. Escuchar mi glorificación trae como bendiciones la ausencia del miedo y la realización de hechos heroicos. Los enemigos son vencidos y la prosperidad se acumula. Las familias están alegres. En todas las ocasiones, sea durante ceremonias pacíficas o en momentos donde los planetas predigan desgracias o disipar pesadillas, este poema puede ser cantado; y entonces las dificultades se desvanecen. También produce paz en los niños que estén agitados y cura el distanciamiento entre las personas cuando se han roto las amistades. Definitivamente, este poema debilita a los malhechores, y demonios, fantasmas y diablos son destruidos por su canto.


Esta adoración completa hacia mí hace que los devotos estén más cerca. Y mediante la ofrenda de animales, flores, bebidas de bienvenida, inciensos y lámparas, al nutrir a hombres sabios mediante ceremonias del fuego, y al salpicar diariamente agua vibrada, entre otras ofrendas, las bendiciones provenientes de ello vendrán a aquel de mis devotos que solo escuche una vez este canto con amor por mí. Tendrán protección y una salud perfecta. Esta celebración de mis manifestaciones y la descripción de mis batallas libera a los hombres de los enemigos y del mismo miedo. Y estos himnos compuestos por los rishis y las alabanzas compuestas por el mismo Brahma confieren pensamientos puros. Cualquiera que esté atrapado en un incendio forestal o en un lugar solitario, en el agua o peligrando a causa de ladrones o de animales salvajes, encarcelado o atrapado en una tempestad marina, o rodeado en la batalla por armas terribles, si recuerdan esta historia de mi poder sus problemas se desvanecerán. El Rishi dijo: Tan pronto como la amada Ambika terminó de hablar, se desapareció de la vista de los dioses adoradores. Entonces los dioses, ahora libres de miedo, pudieron reanudar sus papeles u disfrutar de su parte de las ofrendas. Como los temibles demonios Shumba y

Nishumba ahora estaban destruidos, todos los demás demonios regresaron al infierno.es así como, Ho Rey, la adorable Devi, a pesar de que es eterna, encarna una y otra vez para salvaguardar al mundo. Gracias a ella, todo este universo es puesto en el engaño y es Ella quien todo lo crea. Cuando se le suplica, Ella concede el conocimiento puro, y cuando se le complace otorga prosperidad. ¡Ho Rey! Por Ella, por Mahakali quien es la más grande diosa destructora en el final de los tiempos, por Ella todo el cosmos es dominado. En el momento preciso Ella es de hecho Mahha Mari la gran destructora. Es también el no nacido que se convierte en esta creación cuando en tiempo de la creación renovada. Ella es el ser eterno que sostiene los seres creados al momento de la estabilidad. Es Lakshmi en el momento de la prosperidad, otorgando bendiciones en los hogares de los seres humanos. Cuando está ausente e Alaxmi, la causa de la destiTúción en tiempos de calamidad. Cuando es alabada con flores e incienso, otorga hijos y la completa conciencia”.

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Capítulo Decimotercero

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l Rishi dijo:

¡Oh Rey! Le he contado este sublime poema del Devi Mahatmya. La Diosa mantiene y soporta el mundo con su grandioso poder. Ella es el poder ilusorio del adorable Señor Vishnu, y sólo por su gracia se puede alcanzar el conocimiento. Gracias a su poder, usted y este mercader, así como todos los hombres discriminadores, son engañados. ¡Oh Rey! Acuda a Ella para que le de refugio, pues Ella es la suprema soberana. Ella es Aquella que, cuando se le adora, otorga la dicha, el cielo y la liberación final. Markandeya dijo a su disípulo Bhaguri: Oh Gran Santo, tanto el rey Suratha, que había estado tan descorazonado por su imperio perdido, como el mercader, se inclinaron con reverencia ante el gran Rishi, quien era famoso por su austeridad; e inmediatamente se prepararon para seguir su ejemplo. Se instalaron a la orilla de un río y comenzaron a practicar penitencias recitando el Devi Sutka, con el fin de invocar a Amba. Hicieron una imagen de la Devi en arcilla en las arenas del río y la beneraron con flores e

incienso, con fuego y agua. Comieron con moderación y de vez en cuando ayunaron. Siempre con su atención en Ella, ofrecieron sacrificios rociados con su propia sangre. Y luego de pasar tres años continuos así adorándola, Chandika, el soporte del mundo, estuvo con ellos satisfecha y se manifestó en persona para hablarles. La Devi dijo: “Lo que sea que pidas, Oh Rey, y tú también, llenar de alegría a Tú familia, recíbanlo todo de mí. Estoy muy complacida y les otorgo a ambos todas las bendiciones”. Markandeya dijo: El Rey eligió un reino que nunca pereciera, y en esta vida su propio reino donde sus enemigos fueran vencidos. Entonces el sabio mercader, cuya mente se había vuelto desapegada del mundo, escogió aquel conocimiento que remueve el apego del “mío” y del “yo”. La Devi dijo: “Oh Rey, luego de asesinar a tus enemigos recuperarás tu reino en poco tiempo, el cual perdurará hasta el fin de tus días. Y cuando mueras, recibirás un nuevo nacimiento del Deva Vivasvat (el Sol), y serás un Manu llamado ‘Savarni’ en la tierra. Y, oh más bueno de los mercaderes, te otorgo la bendición


que has deseado te otorgue. El conocimiento supremo será tuyo: la Realización del Ser”. Habiendo así concedido las bendiciones que cada uno deseó, la Devi desapareció mientras que ellos cantaban sus alabanzas. Suratha renació entonces como el hijo de Surya y Savarna, convirtiéndose así ó en Savarni, el octavo Manu.

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ef OM tvameva sakshat, Shri Mahalakshmi, Mahasarasvati, Mahakali Trigunat Mika Kundalini sakshat, Shri Adi Shakti Mataji, Shri Nirmala Devi, namoh namah. OM tvameva sakshat, Shri Kalki sakshat, Shri Adi Shakti Mataji, Shri Nirmala Devi namoh namah. OM tvameva sakshat, Shri Kalki sakshat, Shri Sahasrara Svamini, Moksha Pradayini Mataji, Shri Nirmala Devi, namoh namah.

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Devi mahatmyam español  

Versión colombiana de 2010

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