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¿DE QUE SOBERANÍA SE ESTÁ HABLANDO? YPF: De la empresa estatal a la privatización menemista. Yacimientos Petrolíferos Fiscales fue fundada en el gobierno de Irigoyen, en el año 1922, y su primer impulsor y director fue el General Enrique Mosconi. Desde su origen fue una empresa estatal que durante mucho tiempo tuvo el monopolio de toda la prospección y extracción petrolera en el territorio argentino. El proceso de refinación -conversión del petróleo ó crudo en aceites y combustibles- y su distribución y ventas -estaciones de servicio- también fue durante los primeros tiempos monopolio de la estatal YPF. La azul y blanca de YPF identificaba todo lo que fuera energía y combustibles en Argentina. Esto empezó a cambiar con los gobiernos que vendrán a partir del ‘55. En este periodo entran al país las compañías extranjeras como Shell y Esso, para realizar trabajos tanto de extracción como en comercialización. Ya las estaciones de servicio dejaron de ser exclusivamente azules y blancas, pero de todos modos la empresa predominante siempre fue la estatal YPF. Durante las primeras décadas no se lograba el autoabastecimiento petrolífero. Recién en la década de los ‘60 se logra esta meta. Argentina ya no importaba combustibles ni aceites derivados del petróleo y se convertía en una potencial exportadora. Para este objetivo se construyeron varias refinerías en territorio nacional y se comenzó a exportar petróleo crudo en pequeñas cantidades. La estatal YPF era el centro de esta actividad vital para el país. Con la presidencia de Arturo Frondizi (1958-1962) el gobierno dio concesiones a empresas extranjeras con reservas ya detectadas por YPF. Luego, el gobierno de Illia anuló dichas concesiones y concentró toda la actividad en YPF. Cabe aclarar que la etapa más costosa de toda la actividad petrolífera es la prospección, es decir la detección de reservas acumuladas en el subsuelo. Sin prospección, es decir sin reservas, la extracción se acota. En los ‘90 el gobierno de Menem solicita al Congreso una ley que privatice YPF, que era la empresa más grande del país. Las primeras impulsoras de esta ley fueron las provincias petroleras que habían formado un organismo presidido por el entonces gobernador de Santa Cruz Néstor Kirchner. Si desaparecía la estatal YPF como directora de toda la política energética, la relación con las privadas sería por parte de la Nación pero también de las respectivas provincias petroleras que recibirían regalías de estas empresas privadas. Cristina Fernández de Kirchner, que en ese momento era legisladora provincial, solicitó que la Legislatura se pronunciara para que los diputados y senadores nacionales de la provincia votaran a favor de la privatización. Esto finalmente se logró en Diputados de la Nación con la diferencia de un voto obtenido gracias al avión mandado por el entonces gobernador Néstor Kirchner que llevó a Buenos Aires al diputado patagónico que se había lisiado en un accidente para que pudiera votar. Los sindicatos de los trabajadores de YPF dieron su apoyo porque la ley privatista les concedía una pequeña porción de acciones de YPF, que por supuesto manejarían las conducciones sindicales. Y así se privatizó una de las empresas más grandes de Latinoamérica. Por supuesto que los españoles hicieron un gran negocio porque en su mayor parte lo pagaron con bonos de deuda externa a valor nominal que habían comprado a precio de mercado muy inferior.


De la hegemonía de Repsol a la reestatización parcial como sociedad anónima abierta. El poder ejecutivo acaba de mandar un proyecto de ley para su reestatización en un 51%. Hasta entonces, el paquete accionario viene siendo de un 57% para Repsol, 25% para el grupo Petersen de Eskenazi, y el restante 17% en acciones de Bolsa. Para lograr algunas precisiones, es importante tener en cuenta algunos datos sobre los grupos empresariales que conforman YPF: • El socio mayoritario Repsol es un grupo empresarial formado por varias empresas españolas pero también por PEMEX (México) y por capitales anglos norteamericanos. El 30% de todo lo que ha ganado Repsol en los últimos 5 años proviene de YPF. En el último tiempo, Repsol ha iniciado negocios de extracción de petróleo en Venezuela y Brasil y de gas en Bolivia. • Eskenazi era un corredor inmobiliario de Santa Cruz cuando Néstor Kirchner era gobernador y quiso privatizar el banco provincia de Santa Cruz y hacerlo Sociedad Anónima mixta con 51 % de las acciones para la provincia y el resto para capitales privados. Kirchner inició a Eskenazi en los grandes negocios dándole el 49 % de las acciones (las malas lenguas dicen en Santa Cruz que Eskenazi es su testaferro). También es Néstor quien inicia a Eskenazi a lo grande en el negocio del petróleo. Para que los españoles de Repsol le vendieran el 25% de las acciones, le consigue un préstamo internacional de 2.000 millones de dólares que se pagarían con las ganancias de YPF. Para convencer a los españoles se estableció una cláusula por la que se reducían las obligaciones de inversión y casi todas las ganancias se podían repatriar. Así quedaban todos contentos y Eskenazi se hacía del 25% de YPF sin desembolsar un mango (por todo esto es que el español Brufau, presidente de Repsol, amenaza ahora con contar como fue la negociación para que entrara el “empresario nacional Eskenazi”). Por supuesto, la inversión de YPF en prospección fue cero. Así se entiende que el 51% que se quedaría el Estado argentino es totalmente del paquete accionario de Repsol. Del 25 % de Eskenazi no se tocará nada. Además, se sabe de conversaciones de éste con Bulgheroni de Bridas por una posible entrada de capitales chinos. Es que Bulgheroni es socio de las petroleras chinas. Así Eskenazi, vendiendo a los chinos, haría el mejor negocio de su vida. Como bien se aclaró en el discurso presidencial, la ley establece que YPF mantiene su estructura de Sociedad Anónima para poder inyectarle capitales privados. “Esto no es una estatización”, aclaró CFK. El proyecto de ley del gobierno establece que YPF será “una sociedad anónima abierta” (artículo 15). Y el artículo 16 dice que “YPF acudirá a fuentes de financiamiento internas y externas, y a la concertación de alianzas estratégicas, uniones transitorias de empresas, y todo tipo de acuerdos con otras empresas públicas, privadas o mixtas, nacionales o extranjeras”. ¿De qué soberanía se está hablando? El proyecto de ley del gobierno abre las puertas de par en par a la asociación con los monopolios imperialistas. Veremos qué sucede.

Una operación costosa. Quedan varios problemas sin resolver. Por un lado, el gobierno deberá destinar recursos para pagarle a los españoles (que lógicamente en este momento tiran munición gruesa


justamente para obtener una buena compensación económica y así dejar este país donde ya sacaron todo lo que en materia de reservas había prospectado la anterior YPF llevándose así en ganancias líquidas 16.000 millones de dólares, sin inversión alguna). Por otro lado, deberán hacer una cuantiosa inversión para seguir haciendo prospección y extracción. Con un problema adicional: la diferencia abismal entre los precios internos e internacional de los combustibles. Probablemente necesiten -con o sin inversión externa- igualar el precio nacional al internacional (en gas la relación actual es de 2 a 10 en compra a Bolivia y en petróleo la relación es de 1 a 3). De concretarse esto, las consecuencias sobre el bolsillo de las y los trabajadores serían directas. Además, a estos problemas sin resolver se suman los 13.000 millones de dólares que necesitan para importar los combustibles necesarios para este año. ¿De dónde sacarán los recursos? ¿Otra vez de los jubilados, del Anses? ¿Del Banco Central? ¿La maquinita de Calcográfica? La perspectiva del gobierno es traer capitales norteamericanos y chinos para resolver todos estos problemas. Y tiene la mira puesta en Malvinas y la extracción de las reservas australes. Los burgueses nacionales, como siempre, negociando con el capital internacional. Y en los inevitables tires y aflojes de toda negociación, utilizan los mejores sentimientos nacionales de nuestro pueblo (Malvinas e YPF). Como decía el viejo Marx: Los grandes acontecimientos se dan siempre dos veces. Sólo que una primera como tragedia, la siguiente como comedia.

Por soberanía energética. Nosotros pensamos que un paso decisivo hacia la solución a las necesidades energéticas de nuestro país es la nacionalización de la totalidad de YPF, dándole el monopolio de toda la prospección, extracción, refinamiento y comercialización de los combustibles. Además, la nacionalización de YPF debe ser sin indemnización dado el saqueo que hizo Repsol. Por otra parte, para que se defiendan nuestros intereses, la nueva YPF debe ser gestionada por los trabajadores. La plata necesaria para la inversión que se requiere debe salir de una nacionalización de toda la banca para impedir la fuga actual de capitales y así destinarlos a las necesidades de inversión.


¿DE QUE SOBERANÍA SE ESTÁ HABLANDO?