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La historia de una mañana en los llanos, engloba de alguna manera la historia de la humanidad; donde la luna no es sinónimo de mujer, sino de despojo. Millones de mujeres en la tierra sembradas como utensilio; siempre violadas históricamente. Y es ahí cuando aparece el grito desgarrador de un pueblo trabajador víctima del sistema.

UN LLANO DE MUJERES

Alejandra Gómez Chavarría Aní Isabel Ruiz Cas


La historia de una mañana en los llanos, engloba de alguna manera la historia de la humanidad; donde la luna no es sinónimo de mujer, sino de despojo. Millones de mujeres en la tierra sembradas como utensilio; siempre violadas históricamente. Y es ahí cuando aparece el grito desgarrador de un pueblo trabajador víctima del sistema. Aquí está el llano, escrito de ríos, tierra casi toda aire y polvo, aquí está el llano extendido hasta el cielo. El llano infinito, sin principio ni fin como los cueros. El llano que se prolonga de palmera en palmera. Con una línea azul que se llama río Meta, Un rio que está en medio del polvo. El llano, el llano, el llano tan ancho como la injusticia tan infinita. Cerca de Villavicencio, en la vía a Puerto López, encontramos otros ritmos, otros sonidos, otros colores, otras montañas, otras temperaturas y otras sensaciones. Días de verano. Los llanos bajos, arterias fluviales, mucho polvo que forman una sola historia. Hacia arriba del rio Meta. Cerca de la estación de policía en la entrada de remolino (un corregimiento de Puerto López / Meta: El centro geográfico de Colombia, conocida como la despensa de Colombia, foco de desarrollo, riqueza y futuro, por sus grandes sabanas y las grandes propiedades privadas.). Buscamos la vida con su propia historia, la que dice algo sobre ella misma develando gradualmente algunas de las miserias humanas, esas que están ante nosotros como un acertijo pero que son necesarios resolver y denunciar, porque las historias que escuchamos al parecer no las entiende nadie; tal vez por eso, es necesario un grito de horror para intentar mostrar la cruda realidad. Una mañana donde el sol es más suave; cabezas de ganado dando vueltas lentas por lo poco que queda de pasto llanero. Y después de ver algunos caballos cerca de los pozos. Tropezamos con esta historia que se reduce a una lucha infinita por la Tierra. En una región donde las mujeres también son aprisionadas por las mismas tradiciones entre infinitas comillas. Ellas Vivas entre dos paréntesis. Aprisionadas, alguna vez se olvidaran de prever que su final sería donde iban los malos en los cuentos para niños. Ellas jamás han sabido habituarse al mundo, su papel en este sigue siendo tan susceptible como una niña pequeña durante toda su vida cuando el mismo mundo las golpea. Un mundo en el cual su estar está abierto a la naturaleza, la tierra, el sol, la luna, la noche, las estrellas y los sueños. Poco a poco no sin dificultad fueron desterradas de los bosques, lanzadas de los campos y de sus tierras. Su exilio doloroso dejó huérfanas a una humanidad aún seducida por la vida, embelesadas con la naturaleza, entre el espanto y el temor. Sin embargo, las obstinadas mujeres permanecieron aferradas durante muchos años al corazón de los pueblos; aún vivían en la memoria, surgían disfrazadas, mimetizadas en los nuevos cultos cristianos, en los restaurantes de carretera, en ritos que terminaban en la cocina y en un grito desesperado que rescataba la vida. Y La mujer, ¿dónde se encuentra? ¿De quién es la voz que habla en el Llano? “en el llano la voz que se oye, es la voz de los hombres. Siempre ha sido así”. (ORTEGON: 2011.51) Una historia que nos es común. Por eso es necesario contar la historia del llano desde sus mujeres, una historia que es incompleta. Es necesario levantar la voz, porque les falta la palabra y todo lo que esta significa. La mujer siempre ha estado es escenarios masculinos, casi siempre es la que cuida el


hogar, pero también importa resaltar que este ser es dueña de particularidades que el hombre llanero no posee. Porque las mujeres son otro pedazo de lo que es el llano así este lleno de silencios. He aquí algunos extractos de sus conversaciones, dejemos que sean ellas quienes nos cuenten sus historias.

“No me pidas pan mi niño que no tenemos.”


Adelaida, tiene muy largo el cabello, trenzado y revuelto en la cabeza .Vive alrededor de árboles con flores amarillas, rosas, naranjas y violetas. Pájaros y sus suticos. En “su” pueblo las estructuras políticas también están contaminadas, el lugar flota en un mundo desigual y egoísta sin espacio. Donde a medida le niegan hasta el derecho a la tristeza y la única justicia que parece quedarle es el tiempo. Esta región siguió siendo la tierra del refugio. Ella por ejemplo se vio obligada a migrar y ahora continúa el recorrido por un territorio olvidado, maltratado, gracias a los desplazamientos por el uso del suelo y el control estratégico. Sólo las fuerzas armadas de Colombia permanecen leales al régimen de una liberación de mercado sin poner en cuestión el proceso de acumulación capitalista (concentración de tierras permeadas por el paramilitarismo y luego protegidas por el ejército) donde la misma guerra solo sirve como elemento de legitimidad. Entonces, Allí esta ella, en las llanuras, sola, silenciosa, inmóvil, sin pájaros que la habiten. Una mujer que es distinta, sus rasgos indígenas anuncian el secreto de un sueño. Ella, la que cuenta la historia de su madre y los nombres de sus antepasados: el recuerdo de lo que lleva y al cual vive ligada como sus raíces y sus ancestros. (de loos que la despojaron). Asfixiada en un mundo diferente de signo masculino. Se oculta en la melancolía. Es otro personaje “necesitado” en esta constelación de ricos y pobres, de buenos y malos, los de arriba y los de abajo del teatro. Es descendiente de una tribu ubicada en el resguardo de San miguel: el lugar dónde nació y el lugar del que se escapó. Porque después de su nacimiento vino otra vida para ella en la cual sufrió la muerte de su madre su único ante pasado cercano). Y ella, con el agobio del desencanto ante la avalancha de lo que se debe afrontar por encima de todos los riesgos. La vida misma. Se jugó la carta de la migración hacia otras tierras y aun hacia la muerte como forma de la desgracia. Caminó hasta puerto Gaitán un lugar que ha tenido muchas transformaciones culturales. Pero aún se le rinde tributo a la cachama: el pez más representativo de la región como expresión cultural folclórica y etnocultural del oriente metense. Como la corriente del rio manacacias fluyo a puerto López, dónde sus prácticas giraban en torno a la horticultura, la caza, la pesca, y la recolección de frutos silvestres. Luego asimilo otras formas de trabajo, como la crianza de animales, como ser copera en una cantina que era destinada para hombres. Como única alternativa. Rápidamente cambio de trabajos porque las actividades de caza / pesca disminuyeron y actualmente están desapareciendo los animales. Además, estableció un vínculo con un hombre llanero. Que no la deja ya trabajar porque, según él su mujer debe estar con su familia en la casa de su suegra; donde regala largas horas en el lavadero, pelando plátanos, yucas y atendiendo a sus hijos cuando ellos regresan del trabajo o de la escuela. La mujer, estableció pues un vínculo con un llanero. Su esposo un campesino sometido, con el que formo un hogar desde los 15 años. Un hombre mestizo, de ojos negros, cara ovalada y cabellos lacios. También tiene muchas creencias en mitos. Algo muy particular de la cultura llanera. Se dedica al cuidado del ganado y la cementera de su patrón, madruga trabajar en las sabanas al caporal de la hacienda, que es el dueño del hato y la cementera, por tradición familiar ha manejado ganados, se ha dedicado al cultivo de la cementera como medio de subsistencia, ahí cosecha plátano


y yuca dos productos que también hacen parte de su dieta alimentaria. Esto les sirve de autoconsumo, pues lo que siembran se destina para satisfacer las necesidades de alimento y las necesidades económicas de la familia. (El plátano es de período anual). “Tengo un esposo y seis hijos, antes estaba en la finca, allá sembramos plátano y lo vendemos acá en el pueblo, con lo que vendemos alcanzamos para comer. Ahorita estoy acá en la casa dela abuela de mis hijos porque ellos tienen que estudiar y no lo hacen si yo no me vengo con ellos. En la finca sólo está mi esposo y una hermana que trabaja con él en la cementera”. (Mujer indígena entrevistada, Adelaida 40 años) Adelaida se encargaba de la siembra, del cuidado, desherbar los cultivos, depositar semillas y de la recolección de los plátanos. Actualmente esto les da un mínimo marco de ganancias. Es una familia de las pocas que cosechan yuca y plátano en medio de los predios de las nuevas empresas y los enormes monocultivos. Describe a su esposo como un hábil cazador y pescador. Un nativo llanero, dedicado en su sabana infinita. Este hombre realiza un trabajo duro con jornadas agitadoras, además es mal remunerado. Esta práctica forma la imagen de la cultura del llanero. Algo que también se está perdiendo, principalmente porque se han implementado algunos cambios en la propiedad de la tierra; replanteados por los nuevos “inmigrantes” que llegaron al llano cercando las sabanas , dividiéndola , convirtiendo la mayoría de los terrenos en una propiedad privada en manos de pocos hombres . El cercamiento de los llanos hace desaparecer muchas de las tradiciones de su región. En esencia las mulas han sido reemplazadas por las motos y los bueyes por esos tanques gigantes que llevan petróleo: los carro tanques o tracto mulas una palabra que ella aún no sabe pronunciar. Sus palabras revelan el mayor peso de injusticia, con sus hambrunas, su sequía, sus exterminios, su racismo, su explotación y sobre explotación. En efecto esta historia comienza en la puerta del hogar, en esa puerta del cuarto matrimonial, que se reduce al encierro, los límites, al vacío lugar de los otros, a la ausencia. Porque ella junto con su suegra continúan allí, entre el silencio. Desde pequeñas sólo se le ha instruido en las labores del hogar, se les ha enseñado a servir y a callar, se les ha amordazado y se les ha prohibido cualquier vuelo en el mundo. Y así, se ven como yo lo estaba cuando las encontré en cada una de sus pequeñas jaulas, asustadas, temerosas de hablar. Es claro que su cultura ha sido pues un dominio del hombre. Entonces tienen que mantenerse en su sitio, es decir en el hogar, lo privado, en una especie de encierro. Su escenario ha sido para repetir los pensamientos de los hombres, sus razonamientos, su óptica del mundo y de la mujer. Una mujer que se desnuda para narrar su propio mundo y lo que habita en su piel. Una vida que no es sencilla, que la obliga a escaparse ante la necesidad de hallar otra alternativa. Con la mirada vuelta hacia atrás me dice que su familia eran indígenas salvajes, los que vivían como animalitos. Descansa y luego susurra que quiere regresar y conocerla porque en aquellos asentamientos de la sabana en donde sus hijos estudian y se presentan nuevas actividades económicas no hay lugar para ella. Es como un pueblo desconocido. (Los indígenas permanecen aún al otro lado de la frontera excluidos de la nación.).


Se ve desde la oralidad llanera el conflicto con los indígenas, pues desde su tradición estos son considerados como unos animales dañinos y peligrosos a los cuales es preciso y casi legitimo exterminar. Anteriormente para el llanero matar indios no era algo malo; hasta hace unos años que las normas civiles lo prohíben. “la Elite local en el Llano hablaba de los indios como animales dañinos y peligrosos. Declaraban abiertamente que era legítimo eliminarlos, al considerarlos como salvajes que sólo podían ser incluidos dentro de la nación mediante un proceso de civilización forzada , los postulaban como un elemento indeseable que era preciso controlar y transformar “ . (Ortiz ,2004:177). Ahora dentro de su habitación, su casa entre paréntesis; continúa preguntándose por su porvenir; salvándome de un silencio casi insoportable. Sus ojos me gritaban que la protegiera también. Desplazada intenta darme lecciones. Una mujer que está cargada de costumbres y mitos. Conoce estas tierras y sus tradiciones. Las que permanecen en su memoria; conocimientos de los animales y las plantas. Historias que le fueron trasmitidas oralmente. Nuevas historias que ella crea para revelar distintos acontecimientos de su cultura indígena y su relación con otros no indígenas con quienes le ha tocado convivir, o como ella diría, sufrir. La tradición oral llanera orienta hacia el querer, el cuidado de la naturaleza. Promueve arraigo e identidad en sus historias, en su cotidianidad. Por eso ella habla con naturalidad sobre la relación con un espacio que es propio del hombre llanero. Finalmente todos, de alguna forma, tienen la huella de la tradición. En las sabanas. Perpetúan algunos referentes típicos de los llaneros: la tierra, el caballo, el morichal, la soledad, la valentía, el miedo, las garzas, los chigüiros, los cachamos ,las culebras, los conjuros, la oración, sus bailes , sus esposas … Unas mujeres que murmullaban en la cocina y con sus enseñanzas también me invitaban a que aprendiera el arte de ser mujer , es decir el arte de gustar, seducir, servir, tener hijos, un esposo, una cocina y un fregadero , el arte de volvernos objetos de los otros que amamos , de sus deseos y pasiones. Un haber que Adelaida y Maria Rosalba dos mujeres que habitan el llano lo llevan tatuado en su piel, y que está también presente en la vida de muchas mujeres en el ahora, en esta cotidianidad. Donde pareciera que las cosas de las mujeres no tienen importancia, porque ellas mismas hasta intentan atraparme con las historias de sus hombres fuertes. Reafirmándome que cada una de nosotras somos y estamos en el desenfoque de una fotografía o en el borrador que no logro aparecer en la superficie del papel de la historia. Así la historia de las mujeres en los llanos contrasta con el surgimiento de la división sexual, con el capitalismo y sus mostros los cuales están matando "a garrotazos" al indefenso encallado, a las mujeres que en esta región intentan sostener el orden de la especie con un puño de tierra seca, y a los hombres con los que empujan la historia. Un capitalismo que ahora está más basado en la explotación y la expoliación de los imperialistas que de alguna manera destruyen un continente, una región para secuestrar a sus pobladores y reducirlos a la condición de esclavos.


"El capitalismo luce el nombre artístico de economía de mercado; el imperialismo se llama globalización; las víctimas del imperialismo se llaman países en vías de desarrollo, que es como llamar niños a los enanos; el oportunismo se llama pragmatismo; la traición se llama realismo; los pobres se llaman carentes, o carenciados, o personas de escasos recursos; la expulsión de los niños pobres por el sistema educativo se conoce bajo el nombre de deserción escolar; el derecho del patrón a despedir al obrero sin indemnización ni explicación se llama flexibilización del mercado laboral; el lenguaje oficial reconoce los derechos de las mujeres, entre los derechos de las minorías, como si la mitad masculina de la humanidad fuera la mayoría; en lugar de dictadura militar, se dice proceso; las torturas se llaman apremios ilegales, o también presiones físicas y psicológicas; cuando los ladrones son de buena familia, no son ladrones, sino cleptómanos; el saqueo de los fondos públicos por los políticos corruptos responde al nombre de enriquecimiento ilícito. “No me gusta esa palabra bomba. No son bombas. Son artefactos que explotan» (Galeano: 1973) Los llanos reclaman su grandeza en términos de igualdad social, una región que hoy exhibe su pasado con los trajes del progreso, el urbanismo y el paisaje de la arquitectura militar. Remolino un pueblo que también está sumergido en el abandono, y hoy son sólo los “ricos” los que acumulan riqueza y poder. Ellos a diario violan nuestros derechos y libertades porque es cierto que detrás de toda su gran fortuna hay un crimen. Pues ellos como amos marchan sobre los cuerpos de los hambrientos de hoy. Lo que sucede a cada día revive en esta región que parece reservada para soportar el polvo, el sudor, el horror, asquearse y buscar fuerzas para intentar sobrevivir en las llanuras. Sus habitantes Más allá de lo humano están ahí en el abismo de la nada, sin lágrimas, sin agua, y con petróleo donde el devenir, el progreso y la barbarie van juntos como las dos caras de una moneda. La vida cotidiana, el mercado, las grandes haciendas, los llaneros indios y mestizos con sus mujeres y familias hacen de los llanos un mundo abrigado; cuya riqueza económica sigue concentrada en unos pocos. Mi abuela me dijo alguna vez que las historias llegan siempre a donde tiene que llegar, y en algún sentido así lo creo también. En la memoria, en el olvido; pero a final de cuentas registrados y hechos recuerdos. Adelaida, Zamaira, Edilma. También permanecía en una cárcel de aire donde se hace más largo el camino a lo indecible. Es límite entre el rio y el cielo. Pareciera que las cadenas están hechas con el cabello de la mujer. Porque en remolinos las leyes también parecen ir en contra de las indígenas, contra las mujeres, los hombres y sus niños. (Un pueblo que sufre). La realidad y los tatuajes lo recuerdan. Por eso es necesario un viaje aún, haber permanecido junto a los muertos y las sombras en aquella habitación, con la puerta abierta, el silencio llegando a golpes y luego interrumpido por apenas el susurro de mujeres y sus miedos. Y aun así tampoco bastan tres días con tenerlos. (Ellas al menos defiende su comida y a los suyos). 40 años salió el sol para ellas y las mismas veces se había vuelto a sumergir en sus habitación melancólica. Esperando ansiosas a que llegue el invierno, un hogar y una vida digna prometida por sus gobernantes. Porque en Remolino ni sus sacrificios han dado suficientes frutos. Algo que además evidencia la incompetencia institucional, el incumplimiento de funciones del estado y de la


sociedad, para resolver los aspectos rurales. El abandono y los intereses de las multinacionales para la exportación de recursos naturales en sus territorios que también están aumentando la pérdida de identidad y restándoles en la practica la potestad sobre su cultura, sus tierras y los mismos recursos existentes en ellos. A quién le interesa que con tecnología, recursos y ciencia de sobra miles de personas ni puedan comer. ¡Sí! , es cierto todos sabemos que hay hambre. ¿Pero todos nos preguntamos por qué sólo hay comida digna en restaurantes para extranjeros? ¿Por qué en pleno siglo XXI, más de la mitad del mundo no tiene futuro alguno? Las historias de una mañana en los llanos, engloban de alguna manera la historia de la humanidad; donde la luna no es sinónimo de mujer, sino de despojo. Millones de mujeres en la tierra sembradas como utensilio; siempre violadas históricamente. Y es ahí cuando aparece el grito desgarrador de un pueblo trabajador víctima del sistema. En medio de esta realidad capitalista y patriarcal la mujer enfrenta todas las opresiones. Estas mujeres tal vez reúna en ellas sola la injusta historia de nuestro país en los últimos 50 años, pero también en los últimos 500 años, diferenciando una etapa histórica de la otra, pero al final se llega a la misma conclusión, unas clases poderosas se lucran del trabajo de la mayoría en la pobreza, llámense la corona española, blancos criollos, oligarquía o clase empresarial. “como el grupo La Fazenda, que hoy tiene sembradas entre Puerto López y Puerto Gaitán (Meta), cerca de 12.000 hectáreas de soya, además de los cultivos de rotación. Jaime Triana Restrepo, director regional de Corpoica, explicó que el grupo Mavalle también tiene sembradas unas 8.000 hectáreas de caucho en la altillanura, y está en proceso de instalación de una planta procesadora de Látex. Así mismo, el empresario Carlos Agel sembró unas 10.000 hectáreas de soya en los Llanos. Otro inversionista del agro es el grupo Casandra, de capital nacional, que sembró 6.500 hectáreas de caucho, mientras que la palmícola Sapuga encabeza un grupo que está cultivando 18.500 hectáreas de palma africana en Puerto Gaitán. Así mismo, el grupo Bioenergy-Ecopetrol tiene sembradas unas 8.000 hectáreas de caña de azúcar y en un año estaría lista la planta para producir alcohol carburante en esa región. En los últimos años la región ha aportado 70.000 hectáreas de maíz, soya y palma, desarrollados por grandes empresas. El auge agrícola llanero ha atraído a inversionistas que por primera vez se le miden al campo. Surgen otros negocios. Producción de semilla, caucho y un incremento significativo en el área arrocera son apenas una muestra del impacto generado por el auge agropecuario de los Llanos Orientales. Plantas de extracción de aceite de palma, producción de etanol, infraestructura de almacenamiento y procesamiento industrial han comenzado a instalarse en la región, como complemento del „boom‟ agrícola. “Pertenece al grupo empresarial


Aliar liderado por el industrial santandereano Jaime Liévano y Contegral. Han invertido más de 100 millones de dólares y hoy cuentan con 13.000 hectáreas sembradas de maíz y soya en un proyecto en Puerto Gaitán. Gracias al petróleo, las inversiones y las obras, Puerto Gaitán pasa por un momento económico excepcional, que pocos municipios de Colombia pueden igualar. Un boom que cobra toda su dimensión los viernes, cuando el dinero corre a manos llenas. Ese es el gran día para la miríada de vendedores ambulantes y comerciantes. El pueblo se agita con la llegada de los obreros que trabajan en las petroleras. Camionetas y motocicletas van de un lado para otro como abejas de una colmena. En medio de la música y la cerveza se ofrecen cuerpos para el placer (algunos habitantes aseguran que hay, además, explotación sexual infantil). Pero el bullicio y la fiesta producto de la febril economía del petróleo y la agroindustria encubren una caldera social que hierve cada día a mayor temperatura y puede hacer explosión el día menos pensado.” (Semana: 2012). Entonces, la mujer rural continua resistiendo todo el rigor del conflicto, de la guerra, de lucha por la tierra y algunas veces de la misma familia por ser mujer, ser madre y ser campesina, a causa del desconocimiento del respeto por el otro y la progresiva justificación de que todo debe ser aceptado, no importa si se vulneran los derechos. No importa porque el estado Colombiano nos quiere a todos encerrados para no reclamar el mundo que nos han robado. En esencia las mujeres en esta historia aparecen ebrias de temples esperanzas: ella, por ejemplo quiere conocer el resto de su comunidad porque tiene la esperanza de que la ayuden con todo el panorama desalentador de su familia. Añora un mañana en el que quizás vendrá algo mejor. Pero ignora que su comunidad está en las mismas condiciones de supervivencia. Gracias a la contaminación que ha provocado la empresa petrolera pacific rubiales, otra multinacional que está adueñando/explotando las riquezas de estas tierras y de paso acabando con miles de campesinos e indígenas. (Comprando su mano de obra, jodiendo el medio ambiente, violando sus mujeres, destrozando sus familias y su cultura). Este llano ha sido investido por miserables que no tiene sentimientos, ni principios, sólo intereses.

“El destierro, el desplazamiento, como lo llama eufemísticamente la prensa, es un proceso histórico que en Colombia ha sido permanente. Yo creo que no podemos decir bueno, el destierro o el desplazamiento de la gente comenzó con la aparición de los paras o por el incremento de la guerra o por la actividad de la guerrilla. En realidad, la ocupación del territorio nacional fue un desplazamiento. Un desplazamiento brutal de los indígenas. Y luego ha habido siempre un proceso de desplazamiento de los campesinos que ocupan, que colonizan, y de concentración de esas tierras que han sido civilizadas”. (Molano: 2003:15)


“El pasado sigue pesando en nosotros; que la liberación de la mujer no está completa”


Ellas al paso del sol siempre están allí, acompañando sus hombres, guardando respeto porque cuando hay tantos centauros en el escenario resulta difícil para cualquiera de ellas levantar la voz o la cabeza. Y es que ser mujer sigue siendo un esfuerzo mayor puesto que nuestros derechos no van a la par. La otra mitad de la memoria permanece sin voz; las mujeres permanecen invisibles como seres sociales. Aunque Zamaira lucha; su canto, sus ojos alegres y sus 45 años la acompañan en su viaje por la iglesia cristiana, el lugar que ella define como su segunda casa, un rancho de tablas que debe de mantener limpio de polvo. Donde vive como si esto tuviera sentido. “nací en el Municipio de San Carlos de Guaroa Meta. Viví hasta que tenía 3 años porque mi padre falleció, lo que obligo a mi madre a cambiar su domicilio para Puerto Gaitán Meta donde vivían mis abuelos, en Puerto Gaitán viví hasta que a los 18 años me casó para formar un hogar con la iglesia cristiana y mi esposo. cuando construyeron la iglesia hace como 10 años al pastor le regalaron un lote grandote que entre todos estuvimos construyendo; el templo se quedó feíto así como lo ven porque se nos llevaron al hermano guía porque aquí había muy poquita gente, entonces el para poder irse vendió la mitad del terreno y se compró una moto y otras cosas, al principio el venia cada 8 días desde Puerto López a hacer el culto, pero después ya le quedaba más difícil por lo que la gente se fue aburriendo y se iba para otras iglesias, para que la gente no se aburriera en especial los niños de por aquí que necesitan mucho conocerla biblia yo empecé a hacerlas alabanzas y la escuela dominical; si otros no trabajan yo sí” .( Zamaira, mujer entrevisatda , 45 años) . Tanto que no necesita regresar al Rio para continuar con su conformismo. Ella recuerda el lugar donde cantando, gritando y tal vez saltando conoció los peces y aprendió a moverse como ellos , además de aprender a hacer “cuentas” para no dejarse engañar porque no era suficiente solo asimilar la pesca; si no aprender a vender en lugar donde vale más lo que tienes . Allí también conoció a su esposo; un joven pescador de Puerto López y fue en este mismo rio donde floreció ella misma. A menudo solo permanecen los recuerdos de otra vida, donde todo era más cómodo aquellos veranos. Zamaira , la joven sirenita que renunció al infinito mar para casarse , para encajar en el mundo, para despertar de la ingenuidad en el rio Meta como naufraga en las manos de su dios y la biblia . Con cierta nostalgia del pasado similar a la de los románticos que temen al cambio. Como los que sufre el Rio y su familia porque ahora esta tan seco. Ellos eran pescadores, vivieron por muchos años cerca de la línea azul, pero tuvieron que emigrar al pueblo junto con las sequias porque el desvió de las aguas ya no les daba ni para la comida. Por eso su esposo, un hombre llanero de voz fuerte y personalidad tosca con conocimientos de pesquería y ganadería tuvo que dejar las mallas y sus latidos para regalar su mano de obra en la industria del caucho; acostumbrado a largas jornadas laborales en medio de las inclemencias del sol, pero que con su nuevo trabajo ha tenido que acomodarse a nuevas rutinas de trasnocho y desveladas ya que la empresa que lo contrato le asigno el horario de 2:00 AM a 10:00 AM. Agotados, cansados ambos. Sin mirar atrás casi nunca.


Sobreviviendo con una religión que les dice que solo así podrán llegar al falso paraíso. Ella siguiendo su camino sueña con amor, aún tiene fe en la humanidad y cree que despertara en un lugar mejor, lejos de los psicópatas que nos gobiernan. Los remolinos que alguna vez se formaron en el rio de agua, ahora se forman en las calles de viento y arena; una arena que se pega de los zapatos y sus ojos. “En medio no hay nada”. Solo queda silencio en la pequeña huerta, las raíces están secas porque hacía más de sesenta y cuatro días no lloraba el cielo, mientras Zamaira calienta el café y los alimentos para su esposo. Al que le insistió mucho con la idea de trabajar en la industria del caucho o con Rio paila en el cultivo de cañas, sin embargo este le ha dejado claro que “No” , que el papel de ella es obedecer y no trabajar , pues para eso está él y un Dios que dice cásate y se sumisa. Una regla que le marcan desde arriba. Negando que su dios también esté enfermo, que solo castiga y condiciona sus vidas. Amando al prójimo para que siempre paguen los mismos que se mueren de hambre. Es evidente que rezar no es suficiente para tener un mundo mejor.


“ellas se mueve, hacen esto y para ellos…lo único: un espacio vacío Para hacer la historia de los hombres. La mujer ha tenido su propia historia la de ser madre hija, bruja, prostituta, así lo que ha sido la historia de las mujeres transcurre paralela a la del hombre, aunque en las sabanas la voz de la mujer esa llena de desolación, soledades, polvo”.


Como abandono de la simbiosis a cambio del intercambio, Edilma intenta garantizar una vida propia, para no mantener el imaginario del papel de la mujer, ni justificar un lugar poblado de silencios, de ignorancia con un yugo de pertenencia que solo da como resultado la violencia eterna. La desigualdad profunda. Esta mujer lleva cuatro años asegurando que la vida de la cocina continúe. Lavando los platos sucios dentro de la inmensa cocina del hotel -restaurante “Aquí es pues”. Ubicado en la vía puerto López Meta. Un Hotel que pertenece y es administrado por paisas, al que también llegan decenas de clientes a diario en mayor cantidad conductores de mulas, miles de carros tanques y las personas más influyentes de los Llanos como los ingenieros de las zonas petroleras , los administradores de las Fincas y uno que otro famoso del circo. Mientras ella remoja mejoras que no llegan. A pesar de sus esfuerzos. Ella es la voz de la experiencia para sus compañeras y no tanto porque sea la de mayor edad sino, porque es tan sabía que no siente vergüenza, ni miedo en manifestar sus sentimientos, de reír, llorar y hasta de hablarle durito al jefe cuando siente que se está cometiendo una injusticia durante su jornada laboral que inicia desde las 7:00 AM hasta las 5:30 PM. Una puerta que solo se entreabre para ella. Porque la lavada de los platos es un trabajo que se esfuma. Es un trabajo efímero, fugaz, que por lo tanto no es valorado en la escala de nuestra sociedad capitalista. En dónde no existe el cuestionamiento de la explotación de la mujer y la humanidad. El capitalismo hace todo lo posible para perpetuar la esclavitud.


“El progreso social puede ser medido por la posición social del sexo femenino”


Jugando entre las corrientes de aire en complicidad con el sol ardiente; el polvo rojizo que cubre las vías de remolinos aparece otra mujer con aproximadamente 83 años, delgada, de tez trigueña, cabello corto, blanco y canoso; llena de vida y humedad. Narcisa con su falda blanca amarillenta, su blusa rosa y su delantal café, carga sobre sus brazos dos vasijas llenas de agua con las que riega unas 4 macetas que contienen campanillas rosas y que adornan sutilmente la entrada a una casa construida en concreto y pintada de azul cielo ,flores rojas, rosas y moradas que conduce hacia una pequeña huerta familiar, apenas se traviesa un alambre de púas que es el separador entre la carretera y la casa lo primero que se observa son dos viejas sillas de madera ubicadas de tal manera que quien se sienta en ellas divisa la carretera, las casas vecinas y la estación de policía ubicada diagonal en toda la esquina. “estamos en pleno verano, por aquí no llueve como desde diciembre y si no fuera porque yo les hecho agüita con esta coca no tendría flores, ni yuca, ni maíz, ni plátano y mucho menos cebollas; pero la tierra se está poniendo cada vez más infértil y hay que traer boñiga de vaca y estiércol de tatabra desde la Finca de Don Elías para poderla abonar; desde que yo estaba peque tengo mis sembrados para sacar comida, como botica o simplemente para entretenerme desyerbando; pero ahora es más difícil ser una buena mujer y una buena mamá, porque con este pedacito tan pequeño de tierra a veces da la yuca y los plátanos paludos y así nos toca comérnoslos, porque en Remolino se consiguen cosas baratas y sí que menos buenas casi todo esta marchito, la única alternativa es bajar a Puerto López que allá traen muchas cosas de Villao” ( Mujer entrevistada, 83 años ) Narcisa presume su huerta de la misma manera en que el deportista enseña sus trofeos, le hace pequeñas cercas de madera para que las gallinas no deterioren sus plantas más consentidas, a algunas flores les extiende por encima una delgada lona negra para que el sol no se las marchite y los frutos los cosecha cuando apenas está amaneciendo para no coger cansadas a las plantas, todo tiene un orden desde el majaguillo florecido de amarillo que brinda sombra a las plantas más pequeñas, hasta los dientes de león, los tréboles y los san joaquines que refuerzan el cerco de alambre de púas. “nací en San Martin Meta y hace 40 años vivo en Remolino. Sembraba comida en el Meta, hace 30 años aquí el que aguantaba hambre era simplemente por perezoso, las tierras eran mágicas y fértiles casi todo grano que se cayera al piso germinaba espontáneamente, las tatabras se cazaban en el monte, las arroceras surtían primero la región y el hato ganadero brindaba la leche y la carne suficientes para los niños y para vender el excedente, la rotación de cultivos era mediada por el clima. Pero ahora si ustedes se fijaron bien en la entrada a Remolinos el hato ganadero ya no se ve tanto; una razón es por el verano ya que quienes tienen vacas les toca llevárselas para las riveras del rio con el fin de que no se mueran de hambre y de sed, pero la principal razón es que de por aquí han expulsado a muchísima gente y los que están ahora en esas tierras tiene sembrado palma de cera, cañaduzales y caucho, hasta el arroz se ha disminuido bastante, vea usted por aquí solo se toma preparada porque la fruta para los refrescos es difícil de encontrar” . (Mujer entrevistada, narcisa, 83 años).


El hato llanero, que más que una forma de producir era una forma de vivir, una cultura y una estructura social, está siendo destrozado. Los dueños de hato, los mayorales, mensuales, vaqueros, ordeñadores, caballiceros, topocheros, vegueros han sido sacados a las buenas o a las malas y convertidos en peones de las empresas, veintiochenos de las petroleras, rebuscadores de pueblo. Los golpes criollos — pajarito, quitapesares, seis por derecho, zumbaquezumba, quirpa— son aplastados por el ranchevallenato y el reguetón, lo que oyen los ejecutivos; la mamona, los tungos, las hayacas han sido arrinconadas por la arepa, la papa frita y la jamoneta de pavo, todo lo que comen los ingenieros. Ni qué decir del coleo, sustituido por el billar; la pesca, por las maquinitas; el caballo, por la moto. Quedarán en la memoria los cantos de vaquería. Toda esa criminal destrucción en nombre del progreso y de los bolsillos de cuatro grandes grupos aupados y financiados por el Gobierno, una condensación de mermeladas. En pocos años ya no cabrá una mata más de palma, una caña más, una teca más. El panorama es idéntico al que describió John Steinbeck —premio Pullitzer 1940 y Nobel 1962— en Las uvas de la ira: desolación, soledades y polvo en el oeste de California; hambre y puños cerrados de los desheredados por los tractores y los cultivos de maíz para fabricar corn flakes. (Molano: 2014) El caucho, los pinos, los eucaliptos, el maíz, la soya, la caña de azúcar y la palma de aceite hablan de una situación de la altillanura particularmente preocupante, no solo por su condición de grandes proyectos agroindustriales y monocultivos, sino porque el uso de aguas en los cultivos reduce los caudales de ríos, lagos, lagunas y ciénagas, al punto de causar su desaparición en la temporada seca, sin embargo la mirada de Narcisa no es generalizadora y ella reconoce que estas empresas si han dado empleo a mucha gente, en los últimos años no ha hecho sino venir gente de otros municipios del Meta y de los Departamentos de Risaralda, de Antioquia, de Guaviare y de Bogotá, pero a ellos si les toca más difícil ya no hay tierras para conquistar, lo que antes eran selvas hoy pertenece a consorcios de unos gringos con apellidos muy raros que son los que están con ese tema de los agrocombustibles, algunas haciendas si producen comida como los lugares donde se engordan cerdos y pollos, pero estos tampoco son para quienes vivimos en el Llano nos podamos alimentar, primero se van para Bogotá y si luego nosotros los queremos comprar debemos pagar muy caro por ellos.


Antes de que no puedan escucharlos , solo queremos hablar del llano para que sobresalgan sus habitantes, para que comprendamos que el ecosistema llanero no está compuesto únicamente por ricos minerales, ni por un panorama prometedor para la Agroindustria”, que no es solo un lugar que por sus particulares condiciones geográficas, la riqueza y biodiversidad de sus suelos, un lugar que ya está siendo explotado con proyectos impulsados desde el Gobierno y las Empresas Privadas; que allí sobre esos suelos tratan de sobrevivir cientos de especies como las chenchenas, las guaracharacas, las cachamas y las dantas, que están allí no solo por moda o esperando a ver que pueden sacar que los beneficie para luego ir a disfrutarlo en otros lugares; si no que son de allí que su vida depende de los ambientes que las locomotoras mineras tienen transformar para abrirle paso a los horizontes del progreso. Pero no solo es la fauna y la flora aunque suene increíble a muchas de las personas que llegan a los Llanos se les olvido que este lugar está habitado por persona que se ven afectados por las medidas tomadas, mujeres, hombres y niños que cuando tienen la oportunidad lanzan gritos al aire con el sueño de que el ruido de los motores les permita ser escuchados. Adelaida, Zomaira, Edilma y Narciza, son solo cuatro de los muchos gritos que se lanzan a diario en estas zonas con la esperanza de por lo menos sacar de dentro de sí, ese nudo provocado por la impotencia, por el dolor, por el despojo y por el hambre. Son mujeres que tras haber nacido “sin el pan bajo el brazo” aprendieron a hornearlo y lo comparten con sus familias. Estas mujeres con su relato sobre temas domésticos, toca en el trasfondo una problemática sobre soberanía alimentaria, sobre las consecuencias de la guerra y muestra que las inclemencias del tiempo no son solo climáticas, sino que la historia y la configuración política de la propiedad de la tierra que prometen prosperidad para toda Colombia es un espejismo porque las familias campesinas aún sienten hambre y sufren la Guerra. Se les quitan sus tierras. Realmente hoy las tierras de los campesinos han sido tomadas por los paramilitares y los grandes industriales donde siembran mega cultivos para la agroindustria. Colombia es un país que lleva más de 50 años en guerra, debido a un modelo social estructurado en beneficio de la minoría oligarca y en detrimento, exclusión y violencia en contra de la mayoría empobrecida. Esta sociedad excluyente padece el drama de ser dirigida por un narco-Estado financiado y asesorado por el gobierno norteamericano. En este contexto, la mujer pobre, campesina, lleva sobre sus hombros una enorme tragedia social: a la mujer le toca la peor parte del conflicto, sufren la violencia sexual, la violencia intrafamiliar, muchas de ellas asumen ser cabeza de familia porque sus compañeros son asesinados y la mayoría de personas desplazadas son mujeres y los llanos también tienen rostro de Mujer. Aquí La mujer es también discriminada por la sociedad, pero esta discriminación no es de ahora se cuenta por decenios de siglos en el momento en que la mujer fue relegada y se le dio un lugar solamente en los trabajos domésticos. Recordamos estas historias son solo cuatro de los muchos “gritos” que se lanzan a diario en esta tierra con la esperanza de por lo menos vomitar ese nudo provocado por la injusticia y la desigualdad que crea el capitalismo .


Bibliografía      

REYES FRANCISCA, ESCOBAR JUANITA. Un llano de Mujeres, 2000, Ediciones Número. http://www.kaosenlared.net/america-latina/item/83324-entrevista-con-vilma-kahlo-directora-delnuevo-film-sobre-las-mujeres-de-las-farc-ep.html http://www.semana.com/nacion/articulo/la-explosion-puerto-gaitan/245490-3 http://www.udea.edu.co/portal/page/portal/BibliotecaPortal/ElementosDiseno/Documentos/Rectori a/06-molano-dialogo.pdf http://www.elespectador.com/opinion/uvas-de-nuestra-ira-columna-478097 http://www.cubadebate.cu/opinion/2013/02/17/eduardo-galeano-lenguaje-3/#.UyjvTPl5NSs


Un llano de mujeres.