Mosaico 85 Años Agosto 2023

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Agosto 2023

Colaboradores:

Editorial: Benjamín
Tamara Gross Zeballos Tania Hinostroza Valladares Cristóbal Karle Saavedra
Índice Editor General: Benjamín Pérez Jofré Equipo
Pérez Jofré
Sabina Orellana Tognarelli Pía Jorquera Aliaga Vocalía Rescate Histórico
Tamara Gross Zeballos Tania Hinostroza Valladares
Recopiladas por Cristóbal Karle Ilustración: Martina Contreras Editorial 3 85 años de historia: larga vida a la FEUC 4 Nuestro esfuerzo de rescate 6 Los primeros años (1938-1950) 10 Consolidación y politización (1951-1967) 14 La ebullición de la Reforma (1967-1973) 18 Del silencio a la disputa (1973-1985) 22 El retorno a la democracia (1985-1993) 28 Hijas e hijos de la transición (1993-2008) 32 Nuevos movimientos sociales (2008-2023) 36 Lista completa y oficial de Presidentes de la FEUC 43 Equipo FEUC 2023 46 Ɛquipo
Diagramación:
Fotografías:

Ɛditorial

Esta Mosaico, como todas las ediciones anteriores, tiene información. Pero no sólo eso, sino también historia. Una historia que pese a sus 85 años, sigue siendo joven, fresca, nueva, y que se sigue escribiendo día a día. La FEUC cumple años, 85 años en los que se ha pasado por distintas épocas y etapas, por altos y bajos, y con luces y sombras, como toda historia.

Cuenta la épica de jóvenes falangistas que vislumbraron la importancia de levantar la representación estudiantil y hacerla cada vez más propiamente de los estudiantes. Cuenta sobre el deseo reformista de democratizar una universidad elitizada, conservadora y tradicionalista, aún dependiente en su totalidad de una curia eclesiástica que poca libertad entregaba a su estudiantado. Cuenta sobre una época oscura, de federaciones designadas, de compañeros muertos, perseguidos y apresados en momentos en que la FEUC era entendida como brazo estudiantil de la dictadura. Así también cuenta cómo después

de la tormenta viene el arcoíris, vuelve la democracia y se consolida la existencia de una alternativa de representación democrática y pluralista. Esa misma historia cuenta sobre cómo la voluntad de cambio le gana al conformismo, cómo era posible dejar de ver cómo las marchas pasaban por fuera de los campus, sino que también ingresaban a nuestros patios y clamaban por educación gratuita y de calidad, que decían con fuerza “compañeras, ni una menos”, y buscaban una universidad donde desde nuestra diversidad, nos entendiéramos como iguales.

Esa historia sigue hasta hoy, y tenemos el honor de ser parte de ella, no sólo como directiva o equipo, sino como compañeros que vivimos estos días y hacemos que esta federación sea realmente de estudiantes.

85 años de historia: Larga vida a la FEUC

El movimiento estudiantil forma parte de la historia de Chile. Quienes hoy nos hacemos parte de la dirigencia universitaria lo hacemos bajo la conciencia del enorme peso histórico que cargamos sobre nuestras espaldas: con humildad, asumimos la responsabilidad de continuar una larga posta cuya antigüedad, en el caso de la Universidad católica, es casi centenaria, en cuya trayectoria se imbrican y entrelazan los acontecimientos más importantes de la sociedad chilena, de sus instituciones políticas y su cultura popular. Creo que, para poder construir con eficacia y sentido colectivo, lo primero es comprender que la historia no nos pertenece solamente a nosotras y nosotros. Somos depositarios de años, décadas y decenas de generaciones que han buscado construir organización estudiantil en Chile para articular una voz propia respecto de lo que ocurre a nuestro alrededor. La energía de la juventud movilizada, rebelde, desprejuiciada y dispuesta

a construir ha modelado, para bien o para mal, varias de las coyunturas más importantes durante los últimos años.

Pero lo hemos hecho, además, con instituciones propias, demostrando que la capacidad de sostener en el tiempo una organización robusta y compleja no es patrimonio único de la experiencia personal, sino que pertenece a una sedimentación propia de lo estudiantil. La Federación de Estudiantes de la Universidad Católica, que durante este año nos toca encabezar, se apronta a cumplir este 4 de agosto 85 años de existencia ininterrumpida. Por las calles y plazas que rodean a nuestros campus han pasado revueltas, movilizaciones, crisis, revoluciones, contrarrevoluciones; décadas de ruido y de silencio; pero nuestra Federación ha estado siempre ahí. Sólida, protagonista de la historia. Somos los estudiantes de la Universidad Católica quienes hemos estado presentes-y por qué no decir- hemos liderado, las grandes movilizaciones

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COLUMNA DE OPINIÓN - Presidenta FEUC

de la historia de Chile: diciendo Sí a la Reforma Universitaria, No a la Dictadura Militar, Sí a la Educación como Derecho y NO a la dominación y el abuso Patriarcal. Hoy vemos hacia atrás y nos identifica un patrimonio de continuidad.

Sin embargo, la FEUC no ha pertenecido solo a unos pocos, sino que ha sido liderada por practicamente todos los sectores políticos de nuestro país, quienes han dejado su huella en la institución de tal manera que la trasciende. Es la diversidad de ideas, la tolerancia y el pluralismo lo que ha permitido que la FEUC haya sido, y sea hasta el día de hoy, un digno representante de los intereses y las inquietudes de las y los estudiantes de la Universidad Católica no sólo ante los demás estamentos de nuestra casa de estudios, sino de la sociedad chilena en su conjunto.

Incluso en los años de dictadura, cuando la FEUC designada era un apéndice del régimen y los fanáticos de ultraderecha que habían copado la Universidad luego de la intervención militar eran hegemónicos, los estudiantes reformistas se dieron a la tarea de recuperar la Federación para las mayorías, no destruirla o rendirse ante la tentación liquidacionista. Una Federación para la dignidad humana, y no para el genocidio; para la democracia, no para la represión y la censura; para la justicia social, no para la reacción oligárquica. Con empuje y trabajo, lo consiguieron.

Y es que ante un mundo “amenazado de desintegración” tal como dice A. Camus y ante una crisis global de democracia, la instancia de asociación

colectiva que significa la Federación de estudiantes viene a ser sumamente revelador. Pues permite multiplicar las expresiones de propuesta, de movilización y fortalecer el ímpetu de ser protagonistas de un nuevo tiempo.

Pero definitivamente el desafío mayúsculo de la FEUC, es que, entre aciertos y desaciertos, debe tener su carácter dual y mirar hacia las dos direcciones. Mirar hacia el interior de su comunidad, por una parte, ocupados de la cohesión interna del cuerpo estudiantil y su bienestar económico, social y psicológico, atendiendo las necesidades de su estudiantado; por otra, con atención a lo que ocurre fuera de las paredes de la universidad, en un país repleto de carencias cuya mayoría social observa naturalmente las aulas como una realidad lejana, pero capaz de ser un aporte en los procesos históricos.

Nuestra tarea es, por tanto, demostrar que ambas facetas de la organización estudiantil son compatibles y complementarias: una voz potente en la esfera pública depende de una comunidad articulada y en bienestar; y esta última depende, a su vez, del protagonismo y espíritu crítico que se tenga respecto de los cambios que necesita nuestra sociedad para ser mejor.

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Nuestro esfuerzo de rescate

La vida estudiantil es muy rápida. Las experiencias se traspasan de generación en generación, aspirando a mantener un sentido de continuidad institucional que siempre permanece en la incertidumbre. Dada la radical inestabilidad que caracteriza a la composición del cuerpo estudiantil, las organizaciones políticas que lo integran se encuentran en construcción permanente, con dirigentes que se renuevan anualmente y un electorado dinámico. Ir más allá de la contingencia y elaborar proyectos con visión de largo plazo, una loable misión ya dificultosa en la política nacional, se vuelve quimérica a nivel estudiantil.

Con todo, las organizaciones estudiantiles han formado parte de la historia de Chile, y merecen ser dueñas de una memoria institucional que esté a la altura de su trascendencia. De todas las federaciones de estudiantes del país, la FEUC es la única que ha logrado alcanzar 85 años de continuidad ininterrumpida; probablemente una de las organizaciones de la sociedad civil más longevas y resilientes del país. Sin

embargo, su memoria vive principalmente en los actores de cada momento histórico y en retazos que llegan a la prensa o investigaciones académicas laterales. No ha existido, hasta el día de hoy, un esfuerzo sistemático y robusto por parte de la Federación por reconocer su propia trayectoria, detallarla y sacarla de la oscuridad. Los esfuerzos de años anteriores por elaborar pequeños textos de interés historiográfico o un modesto Archivo Histórico han quedado sobrepasados por la contingencia.

Este año 2023, con ocasión de los 85 años desde la fundación de la FEUC –en su forma original, el Comité de Presidentes de Centros de Alumnos–, hemos decidido poner manos a la obra y constituir un espacio de trabajo con carácter extraordinario –la Vocalía de Academia y Rescate Histórico, que me ha tocado dirigir–, que busca llevar adelante diferentes proyectos que se retroalimentan entre sí y apuntan al mismo objetivo: la recuperación de la memoria histórica de la organización política estudiantil en nuestra Universidad Católi-

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Histórico
COLUMNA
OPINIÓN
Vocal Rescate
Cristóbal Karle Saavedra Estudiante de Sociología y Ciencia Política Vocal de Academia y Rescate Histórico FEUC

ca. Creemos que, al hacer esto, estamos saldando una deuda histórica, una deuda con nosotros mismos, con nuestro pasado y también con las generaciones futuras. Al momento de comenzar este proyecto, la Federación no contaba con una lista oficial histórica de presidentes. Hoy la tiene. Tampoco contaba con registros onomásticos de sus directivas, consejeros, o delegados especiales; ni con resultados electorales o registros de las candidaturas. Hoy las estamos reconstruyendo. No contaba, tampoco, con un Archivo Histórico FEUC que pudiese guardar documentos, boletines, actas, afiches y otros materiales de interés para historiadores, estudiantes y para la memoria misma. Con el apoyo de un grupo de licenciados en Historia, muy pronto podremos inaugurar en Campus Oriente el Archivo, poniéndolo a disposición de la comunidad universitaria para el fortalecimiento de nuestra identidad común enraizada en la pertenencia histórica.

Pero, sin lugar a dudas, el objetivo más ambicioso de nuestro esfuerzo de rescate es la elaboración de un gran libro sobre la historia de la FEUC, levantado a pulso por estudiantes de diferentes carreras, generaciones y sensibilidades políticas, y auspiciado gentilmente por Ediciones UC y la Vicerrectoría de Comunicaciones. Esto ha implicado revisar enormes cantidades de documentos, literatura especializada, registros de la Universidad y otros archivos, sistematizarlos, ordenarlos y darle un hilo conductor al relato histórico. Han sido horas, días, semanas de trabajo, pero los primeros frutos ya comienzan a emerger. Este libro, que esperamos pueda ver la luz dentro de los próximos meses, tendrá dos partes: primero, un relato histórico pormenorizado, que permita al lector interiorizarse –al menos de forma general– so-

bre el devenir de la Federación en cada año de su existencia. Y segundo, una guía de nombres de autoridades, resultados electorales y demás material de referencia. Lo que presentamos en las páginas siguientes como parte de esta edición de la revista Mosaico proviene de esta investigación.

Este es un año de efemérides, y es un año de memoria. Queremos hacer nuestro pequeño aporte a la construcción de un movimiento estudiantil sólido, con sentido histórico y arraigo social, profundamente patriótico y comprometido con el destino de Chile y su pueblo aunque ello implique dejar de lado sus propias inquietudes. Pero también queremos aportar, desde el estamento estudiantil, al fortalecimiento de la identidad de nuestra Universidad. No es un aporte neutro, por caso. Las y los estudiantes han jugado históricamente un papel transformador dentro de ella, y sería iluso no reivindicar dicha estirpe. Tal como el movimiento político al que pertenezco –la Nueva Acción Universitaria– se ha cansado de repetir: nosotros queremos mucho a nuestra Universidad, y por eso es que la queremos cambiar. Queremos que sea mejor, queremos que esté a tono con las necesidades de nuestro tiempo, queremos que se abra a la participación de su comunidad en las decisiones internas, que reconozca su propia historia en sus momentos de luces y también de sombras. Pero para eso, debemos también asumir una responsabilidad propia. Somos nosotras y nosotros, los estudiantes, quienes estamos recuperando nuestra propia historia y dejando un legado para aquellos que sigan construyendo este camino tan hermoso y lleno de sentido. Esperamos que el presente esfuerzo sea un aporte en este sentido.

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2004. Debate FEUC en Aula Magna
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Los primeros años

1938 -1950

Los primeros registros históricos sobre la organización estudiantil en la UC se remontan a los primeros años de nuestra Universidad, que comienza sus clases en el año 1889. Inicialmente se trata de organizaciones pequeñas y limitadas, con fines académicos, recreativos o de apoyo mutuo. En 1904 se forma el Centro de Alumnos de Ingeniería, mientras que en 1910 surge el Centro de Alumnos de Derecho, seguido de iniciativas similares en las carreras de Arquitectura, Agronomía y Sub-Ingeniería. La primera instancia formal de coordinación entre los Centros de Alumnos es la Revista Universitaria, publicada por primera vez en agosto de 1915, que busca “servir de lazo de unión entre los diversos Centros”1. Este año se registra también una de las primeras iniciativas para organizar una Federación de Estudiantes que agrupe a la Universidad en su conjunto, aunque la idea no prospera.

Además de los Centros, la participación estudiantil se canaliza en aquellos años principalmente a través de la Asociación Nacional de Estudiantes Católicos, ANEC, que elige anualmente a sus dirigentes y se encarga de promover la acción social y religiosa dentro de la juventud universitaria. En sus 27 años de historia llegan a presidirla, en su época universitaria, futuros dirigentes políticos como Eduardo Cruz-Coke, Eduardo Frei Montalva y Domingo Santa María. Sin embargo, la vida estudiantil transcurre muy alejada de la política, y la participación se reduce a los vínculos institucionales y familiares con el Partido Conservador, en el cual militaba el Rector Carlos Casanueva. En 1931, contrariando al Rector Casanueva, un grupo de estudiantes liderado por Bernardo Leighton abandona la ANEC para sumarse al movimiento estudiantil que logra derrocar a la dictadura de Carlos Ibáñez del Campo, marcando un hito de actividad política en la UC.

Durante los años ‘30, se intenta con más fuerza formar una Federación de Estudiantes. Radomiro Tomic, presidente del Centro de Alumnos de Derecho, organiza el Centro de Acción Universitaria, que levanta discusiones sobre temáticas de interés público. Se forma también la Falange Nacional, con participación importante de alumnos y exalumnos de la UC. A mediados de 1938, bajo el liderazgo de José Piñera Carvallo, los Centros de Alumnos forman

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ARTÍCULOS HISTÓRICOS - Los primeros años
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1940. Primera directiva FEUC electa

ARTÍCULOS HISTÓRICOS - Los primeros años

primeros Estatutos son aprobados en julio de 1939 por el Honorable Consejo Superior; se elige luego una Directiva provisoria que asiste a las Jornadas Nacionales Estudiantiles organizadas por la FECh. El 22 de mayo de 1940, en la primera elección de Directiva (también llamada Comité Ejecutivo), el Consejo de Federación elige por aclamación a Piñera como primer presidente de la FEUC.

Durante sus primeros tres años de actividad, la FEUC es presidida por estudiantes vinculados al falangismo, que priorizan la vida estudiantil interna pero buscan forjar vínculos políticos fuera de ella, trabajando en conjunto con estudiantes de la FECh. Las Directivas son electas de forma indirecta por el Consejo FEUC, entonces llamado Directorio, que reúne a Presidentes de Centros de Alumnos y delegados por carrera. En 1943, es electo como presidente Sergio Gutiérrez, independiente de ideas conservadoras y ligado a la corriente “hispanista” que propugna el filósofo Jaime Eyzaguirre. Se impone así un estilo ya denominado “gremialista”, que se destaca por un sello primordialmente universitario y académico, repudiando la intervención de partidos políticos y colaborando fielmente con la autoridad universitaria. La FEUC se distingue nítidamente de la FECh, considerada “más política”, aunque igualmente sus dirigentes, como Samuel González, militan o resultan afines al Partido Conservador.

En 1947, el ambiente comienza a cambiar. Las tensiones internas en el Partido Conservador, que ya había sufrido una escisión en 1938 con la Falange, escalan durante el gobierno de Gabriel González Videla. El obispo auxiliar de Santiago, Monseñor Salinas, publica una carta acusando a los falangistas de “enemigos de Cristo”, suscitando una polémica que termina alejando de la UC a directivos y académicos reformistas. Al año siguiente, la promulgación de la “Ley Maldita” divide aguas definitivamente. El Consejo FEUC apoya de forma unánime, y por primera vez, un paro en contra de la Ley, que es apoyada por la facción tradicionalista del Partido Conservador. La FEUC convoca a una Convención de Estudiantes para discutir este y otros asuntos, planteándose, entre otras cosas, la necesidad de elecciones directas para la FEUC. A fines de año es electo como presidente el socialcristiano Carlos Vial Castillo, que pacta oficialmente con los falangistas y cuyo estilo polémico genera molestia en la Universidad.

Entonces se inician los que la revista Estanquero denomina “los años más difíciles y accidentados en la historia de la FEUC”,2 entre 1948 y 1950. Vial Castillo es destituido de su cargo en julio por el Consejo, cuestión que su Directiva no acepta. La FEUC entra en crisis, y se forman dos Directivas

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ARTÍCULOS HISTÓRICOS - Los primeros años

paralelas: una presidida por Vial, reconocida por las demás federaciones, y otra por el conservador Álvaro Leiva, reconocida por la Universidad. Finalmente, se elige como sucesor a un presidente de consenso: el independiente José Antonio Infante, de Medicina, quien igualmente renuncia por algunos días tras una polémica suscitada por la participación de la FEUC en el CNEU, órgano antecedente de la CONFECh. Se vuelve imperativo resolver las diferencias internas con la institucionalización de elecciones directas. Así, en octubre de 1950 se presentan dos listas a la FEUC. Gana por 22 votos el Movimiento de Renovación Católica, ligado al grupo conservador tradicionalista y presidido por Jaime Cerda García.

En estos años desde su fundación, la organización estudiantil en torno a la FEUC se caracteriza por una tendencia lejana a la política, que busca consolidar la estructura interna, prioriza el bienestar estudiantil y las actividades culturales. Sin embargo, hacia el final del período, las tensiones políticas se vuelven evidentes y urgentes, existiendo ya grupos organizados que corresponden a las distintas tendencias ideológicas presentes en la sociedad chilena. Octubre de 1950 marca el inicio de las elecciones FEUC tal como las conocemos hasta el día de hoy, de forma directa por parte de todos los estudiantes afiliados a la Federación, y refleja el equilibrio de fuerzas entre conservadores y reformistas

1 La Revista Universitaria, 1(1), 1 de agosto de 1915, p. 4.

2 Estanquero, 4 de noviembre de 1950, p. 12-13.

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Consolidación y politización

1951-1967

La presidencia de Jaime Cerda, en 1951, es conflictiva y deja relucir la principal disputa al interior de la organización estudiantil: una FEUC “apolítica gremial”, 1 vinculada al conservadurismo pero enfocada en la cotidianidad universitaria, o una comprometida con un programa de reforma ideológicamente socialcristiano. Se organiza una segunda Convención de Estudiantes, donde falangistas y socialcristianos robustecen su articulación y su trabajo conjunto. De acuerdo con Sergio Fernández Larraín, senador conservador, “la unión socialcristiana-falangista comenzó en la Universidad”.2

Esta alianza entre ambos grupos, escindidos del Partido Conservador con una década de diferencia, persistiría y se fortalecería durante toda la década de 1950, hasta formar en 1957 el Partido Demócrata Cristiano. A fines de 1951 es elegido el primer presidente FEUC del Frente Socialcristiano: Jaime Zañartu Undurraga, estudiante de Ingeniería, dando inicio a una hegemonía creciente que marcaría los años de consolidación de la FEUC.

El regreso de Carlos Ibáñez del Campo a la Presidencia de Chile, esta vez por la vía democrática, trastoca la vida política interna de la Universidad. Se forma un frente ibañista, encabezado por Francisco Mena, que busca desbancar de la FEUC a los socialcristianos un mes después de la elección nacional. Estos ganan la primera vicepresidencia —que se elige en una votación separada— pero pierden la presidencia ante el arquitecto falangista Fernando Sanhueza Herbage, que se convertiría en el líder político más importante de la Universidad. La presidencia de Sanhueza sería recordada positivamente incluso por sus adversarios, siendo el primer estudiante en reelegirse como presidente de la FEUC. Entre sus hitos estuvieron la organización de una tercera Convención (1953) y la institucionalización de la participación, aunque sin voz ni voto, de los estudiantes en el Honorable Consejo Superior. En 1955, Sanhueza dejó el cargo al también falangista Eugenio Varela del Campo.

En cualquier caso, la FEUC de la década de 1950 —tal como en años anteriores— es una Federación que busca marcar distancia de la política partidista, pese a la afiliación de sus dirigentes. La distancia con la FECh, a la cual se observaba como un ente absorbido por la política, era cardinal. Los eventos más importantes del año eran generalmente culturales, con la

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ARTÍCULOS HISTÓRICOS -
y politización
Consolidación
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1947. Primer paro UC

ARTÍCULOS

Semana Universitaria como hito decisivo en la evaluación de una gestión federativa por parte del estudiantado. Según el historiador David Vásquez, la UC era en esos años “una universidad distinta, en que lo político estaba separado de lo estudiantil y la independencia era vista como una virtud”.3 Así los conservadores recuperan terreno, criticando la conducción socialcristiana de la Federación y eligiendo como presidente de la FEUC a José Fernando Lira Villalón en 1956, y luego por dos períodos consecutivos al estudiante de Economía Pablo Baraona, quien “levantó la bandera independiente e hizo un llamado al estudiantado para eliminar la politiquería y las luchas de partido dentro de la FEUC”,4 pese a recibir el apoyo formal e incorporar en su lista a militantes liberales y conservadores.

Si bien durante la época de Baraona “la bandera de lucha fue la exclusión de la política de la Universidad”,5 en 1959 la avanzada del socialcristianismo — identificado ya como Democracia Cristiana Universitaria— fue imparable. “Trabajaban con mucha mística” recordaría luego Baraona.6 Fernando Munita es electo como primer presidente FEUC de la DCU identificándose “totalmente” con el Partido Demócrata Cristiano,7 iniciando una senda que se consolidaría decisivamente bajo el liderazgo de Claudio Orrego Vicuña, presidente entre los años 1961 y 1962. Orrego no solamente destacaría por su carisma y arrastre electoral, sino por convertirse en el ideólogo de una generación completa de democratacristianos. Bajo su presidencia, particularmente en la quinta Convención de Estudiantes (1962) se afianza la idea de iniciar un proceso de Reforma Universitaria.

Los años que transcurren entre 1959 y 1967 son de hegemonía absoluta de la Democracia Cristiana Universitaria en la FEUC, sin perjuicio de algunos rescatables desempeños del grupo conservador. La DCU propone un “auténtico gremialismo”,8 que se propone la reforma de la Universidad para conectar con el proceso de cambios a nivel nacional. Además, refuerza sus vínculos con la FECh y cobra un rol dirigente en la UFUCH —sucesora de la CNEU y la UNE; antecesora de la CONFECh—, que agrupa a las distintas Federaciones del país. El ascenso al poder de Frei Montalva y la “Patria Joven” coincide con el proceso de máximo auge del socialcristianismo universitario. La sexta Convención de Estudiantes (1964) delinea una hoja de ruta para la Reforma, la cual es refrendada y profundizada en la séptima Convención (1966), bajo la presidencia de Fernán Díaz en la FEUC. Conflictos locales en Medicina y Sociología preparan el terreno para la radicalización del movimiento reformista, que alcanza su clímax durante el año 1967.

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HISTÓRICOS - Consolidación y politización

Al inaugurar el año académico 1967, el presidente FEUC Miguel Ángel Solar habla de una “crisis de autoridad” en la Universidad, planteando la necesidad de reemplazar al Rector Alfredo Silva Santiago y “avanzar rápidamente hacia una nueva universidad, realmente creadora, formadora de hombres verdaderamente cultos, auténticamente comunitaria, propiamente católica, e íntimamente ligada al desarrollo del país”.9 El conflicto se intensifica y la Federación busca el respaldo del estudiantado mediante un plebiscito sobre el cambio de la autoridad universitaria. Pese al rechazo de los grupos conservadores y gremialistas, la opción reformista vence con 86% (69% de quórum). En la noche del 10 de agosto, la mayoría democratacristiana y reformista del Consejo de Federación considera que la respuesta de la autoridad a las demandas estudiantiles es inaceptable y determina ocupar, por primera vez en la historia, el edificio de la Casa Central con una toma.

La realización de elecciones directas para escoger anualmente a la dirigencia de la FEUC significa un giro copernicano en la relación de la organización estudiantil con la política. Si bien priman los criterios universitarios y el grado de intervención de las fuerzas políticas externas continúa siendo marginal, a diferencia de la FECh, se reconoce y normaliza la existencia de grupos en pugna identificados políticamente. En ese contexto emerge la Democracia Cristiana Universitaria, que reivindica su pertenencia ideológica y construye un programa de Reforma Universitaria al compás del ascenso democratacristiano en el país. El movimiento reformista termina desbordando a la propia DC, y alcanza su clímax en el año 1967 con la exigencia del cambio de autoridad en la Universidad.

1 Estanquero, 25 de agosto de 1951, p. 13.

2 Sergio Fernández Larraín, Aspectos de la división del Partido Conservador (Santiago: Bustos y Letelier, 1950), p. 109.

3 David Vásquez, Cincuenta años de FEUC, p. 3. Inédito.

4 El Diario Ilustrado, 28 de octubre de 1957, p. 5.

5 La Segunda, 27 de mayo de 1981.

6 Debate Universitario, N° 59, octubre de 1972, p. 10.

7 Política y Espíritu, noviembre de 1959, p. 6.

8 Democracia Cristiana Universitaria, Una obra comenzada: tres años de auténtico gremialismo (Santiago: Editorial del Pacífico, 1962).

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La ebullición de la reforma

1967-1973

La toma de la Casa Central dura hasta el 21 de agosto, días en los que la dirigencia estudiantil solicita su mediación a las autoridades eclesiásticas y profesores afines para la designación de un nuevo prorrector que encabece el proceso de reformas que se exigen. Surgen divisiones en el propio Consejo Superior, algunos de cuyos integrantes creen imperativo desalojar violentamente a los estudiantes en vez de negociar con ellos; la prensa conservadora, particularmente El Mercurio, acusa al movimiento de estar infiltrado por comunistas; los estudiantes de oposición se organizan en el Comando de Defensa de la UC, liderado por Jaime Guzmán, presidente del CADE, mediante el cual se enfrentan directamente con los reformistas y promueven manifestaciones en favor del Rector Silva Santiago. Finalmente, se alcanza un acuerdo que visa la demanda fundamental de la FEUC: Claustro Pleno multiestamental para elegir un nuevo Rector. Monseñor Alfredo Silva Santiago renuncia, Fernando Castillo Velasco asume como prorrector encargado —luego sería electo y, en diciembre, ratificado como Rector— y se inicia el proceso de Reforma Universitaria.

Al calor de la creciente radicalización del movimiento reformista, surge en Derecho un grupo de estudiantes que rechazan de plano la conducción democratacristiana de la FEUC, inspirados en la histórica corriente “gremialista” que propugna la autonomía de la Universidad respecto a cualquier tipo de intervención política. El Movimiento Gremial, que nace en 1966 y se da a conocer en marzo de 1967, apela a una masa importante de estudiantes que “no pretendían proletarizarse ni querían dedicar su tiempo a la lucha por objetivos extrauniversitarios”, según Ricardo Krebs.1 Su declaración de principios abre señalando que “la naturaleza de la Universidad es ajena a cualquier concepción ideológica o política”.2 Si bien inicialmente se compone de grupos minoritarios en Agronomía y Derecho, fracasando en sus primeras incursiones electorales, muy pronto crece en tamaño y desplaza al Frente Nacional Universitario como expresión política estudiantil de la oposición al proceso de Reforma Universitaria.

Con el impulso del éxito reformista, la DCU gana su novena elección consecutiva e instala a Rafael Echeverría como presidente de la FEUC en 1968, derrotando

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por amplio margen a la lista gremialista encabezada por Jaime Guzmán. Bajo la presidencia de Echeverría se consolida la Reforma y se oficializa la participación estudiantil con voz y voto de al menos 25% en todos los órganos de decisión en la Universidad, pero también se produce un quiebre decisivo en la interna del movimiento reformista. El grupo liderado por Miguel Ángel Solar participa en acciones de impacto nacional como la Toma de la Catedral de Santiago —con el grupo “Iglesia Joven”— y forma el Movimiento 11 de Agosto, que plantea ya un discurso inequívocamente de izquierda, separando aguas con la Democracia Cristiana. La Directiva de la FEUC sigue un camino aún más radical, acercándose a posiciones revolucionarias y renuncia un mes antes de completar su período para “constituir la izquierda estudiantil”.3 La elección para 1969 es un caos: el grupo de Echeverría y buena parte de la DCU se abstienen o anulan el voto, suscitando la derrota del Movimiento 11 de Agosto a manos del gremialismo.

El Consejo de Federación, que mantiene una mayoría reformista sumando a democratacristianos, “agostinos” e izquierdistas, vota en diciembre la destitución de Ernesto Illanes, recién asumido presidente de la FEUC, por sus posiciones antirreformistas. Eligen como presidente interino a Juan Enrique Coeymans (DCU), quien conforma una Directiva paralela a Illanes durante todo el verano de 1969. El conflicto es zanjado con un plebiscito para dirimir entre ambas Directivas, en el cual se impone finalmente la opción gremialista, que consolida su mayoría relativa dentro del estudiantado. Ese

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1967. Toma de Casa Central

año se quiebra finalmente también la DC a nivel nacional, con la fundación del MAPU, a cuya militancia concurre buena parte de los liderazgos reformistas. Reagrupados en el Frente de Izquierda y nuevamente liderados por Miguel Ángel Solar, buscan a fines del mismo año recuperar la FEUC. Sin embargo, la DCU presenta una lista separada y Solar pierde la elección por 53 votos contra el futuro senador y ministro Hernán Larraín (MG).

Si bien en sus primeras etapas la Reforma “se implementa por consenso”,4 el triunfo de la Unidad Popular en 1970 cambia el panorama, ubicando a la Democracia Cristiana y la izquierda en trincheras opuestas. Los “tres tercios” políticos del país se replican en la Universidad, no solamente en torno a la FEUC sino también para las elecciones de órganos colegiados entre académicos y funcionarios administrativos. Se trata de una “enajenación de la Universidad en la lucha política nacional”, siguiendo la expresión de Cristián Cox.5 La FEUC gremialista denuncia por la prensa a la Rectoría de Castillo Velasco, quien presenta su renuncia suscitando una breve crisis que es resuelta con un Claustro Pleno que ratifica su autoridad. Mientras, la DCU recupera terreno ante la izquierda y aumenta su votación, aunque continúa dividiendo el voto reformista —las elecciones se ganan con mayoría simple—, lo que posibilita nuevos triunfos del gremialismo a finales de 1970 y 1971.

A medida que su posición ante el estudiantado se robustece, el Movimiento Gremial se muestra combativo desde la testera de la FEUC. Así, se asocia con los académicos y administrativos de oposición para presionar por una reestructuración del Canal 13, propiedad de la Universidad, que le permita ejercer un rol importante en la oposición mediática al gobierno de Salvador Allende. También forma parte de la articulación nacional con ocasión del Paro de Octubre (1972), obligando a paralizar las actividades universitarias en protesta contra la Unidad Popular, convirtiéndose en una de las vocerías más importantes de la oposición ciudadana al gobierno izquierdista, convocando a multitudinarias concentraciones de apoyo a los gremios movilizados. En 1973, bajo la presidencia de Javier Leturia, la FEUC destaca por su campaña contra la Escuela Nacional Unificada —proyecto ancla del gobierno en materia educacional— y por su recepción a los mineros huelguistas de El Teniente, lo cual convierte a la Casa Central en un punto de enfrentamiento entre partidarios y opositores al gobierno.

Pocas semanas antes del golpe militar, la FEUC gremialista convoca a un plebiscito interno para refrendar su posición de combate al gobierno, el

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ARTÍCULOS HISTÓRICOS - La ebullición de la reforma

cual es aprobado por amplia mayoría. En junio se eligen los representantes estamentales al Claustro Pleno Universitario que debe realizarse en agosto, pero es aplazado tres veces hasta ser finalmente cancelado. El Consejo Superior se reúne periódicamente para evaluar la “situación general del país”,6 sin pronunciarse públicamente en aras de proteger su autonomía y pluralismo ante la polarización política que experimenta la nación. La FEUC, junto a otras organizaciones, convoca a un nuevo acto de protesta para el 11 de septiembre, el cual no llega a realizarse al precipitarse el golpe de Estado y el derrocamiento del gobierno constitucional, con la toma del poder por parte de una Junta de Gobierno encabezada por el general Augusto Pinochet.

El éxito de la Toma de Casa Central, que propicia la renuncia del Rector Alfredo Silva Santiago y la organización de un Claustro Pleno que elige a Fernando Castillo Velasco, da inicio a un proceso de Reforma Universitaria que modifica intensamente los contornos de la disputa política al interior de la Universidad. La elección democrática de los espacios colegiados abre la puerta a la organización política no sólo de los estudiantes, sino también de los académicos y funcionarios administrativos. Al calor de la polarización nacional, nacen también fuerzas nuevas como el MAPU y el Movimiento Gremial, que conduce la FEUC bajo un sello de firme oposición al gobierno de la Unidad Popular, hasta el golpe militar en septiembre de 1973.

1 Ricardo Krebs, María Angélica Muñoz y Patricio Valdivieso, Historia de la Pontificia Universidad Católica de Chile, 1888-1988 (Santiago: Ediciones UC, 1994), p. 824.

2 Movimiento Gremial, Declaración de Principios, marzo de 1967, p. 1.

3 Revista Universitaria, N°146, p. 56.

4 Cristián Cox, La reforma en la Universidad Católica de Chile (Santiago: Ediciones Sur, 1987), p. 34.

5 Ibídem, p. 113.

6 Ibídem, p. 134.

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1973-1985

El inicio de la dictadura cívico-militar en 1973 trastoca completamente todos los aspectos de la vida nacional, y también de la vida universitaria. A poco andar, la Junta Militar designa al Almirante Jorge Swett como rector delegado, desplazando a Fernando Castillo Velasco, quien poco después deberá partir al exilio. Las unidades académicas son intervenidas, el equipo administrativo es reestructurado, los espacios colegiados y democráticos de deliberación son suprimidos, y los estudiantes y académicos de izquierda son perseguidos. Muchos de ellos son exonerados o expulsados; algunos son trasladados a centros de tortura, como es el caso del Consejero Superior Marcelo Duhalde; y otros son ejecutados. Centros de Estudio como el CEREN y el CEA son “depurados”, ya que tanto esos centros como aquellos docentes separados de sus cargos, “hacían casi exclusivamente proselitismo político bajo el signo del marxismo-leninismo”, según el Almirante.1 Durante los primeros años de dictadura, la autoridad militar “se empeñó en extirpar lo que quedaba de marxismo en la Universidad”, según Ricardo Krebs.2

La FEUC presidida por el gremialista Javier Leturia saluda con satisfacción el golpe militar, y se compromete en la tarea de “reconstrucción nacional” que anuncia la Junta de Gobierno, iniciando una campaña para “limpiar la ciudad” en los días que siguen al 11 de septiembre.3 En octubre, toca renovar la Directiva de la FEUC para el período 1974, para lo cual se convoca a elecciones de acuerdo a lo establecido por el reglamento de la Federación. Sin embargo, al expirar el plazo hay solamente una lista inscrita: la del gremialismo, presidida por Arturo Fontaine. El contexto nacional de censura y persecución política descarta cualquier tipo de candidatura izquierdista, mientras que los dirigentes de la DCU son amenazados para no inscribir la suya. Estos redactan un “estatuto de garantías” para llevar a cabo la elección, el cual es rechazado por la FEUC.4Ante el escenario de lista única, el TRICEL —integrado exclusivamente por gremialistas— resuelve no hacer votación alguna y ratificar en sus cargos a los candidatos inscritos.5 Según recuerda Fontaine, “sentí con mucha fuerza que era mejor que la FEUC existiera de algún modo a que no existiera del todo. Me propuse ese objetivo mínimo: que la FEUC no fuera clausurada”.6

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Del silencio a la disputa
ARTÍCULOS HISTÓRICOS - Del silencio a la disputa

En los años que siguen, con la imposibilidad fáctica de articular cualquier tipo de oposición social y política al régimen militar, los gremialistas se reeligen al mando de la Federación bajo un sistema de designación indirecta. La Directiva saliente propone una serie de nombres en acuerdo con los Centros de Alumnos —controlados por el gremialismo— que deben ser ratificados por el Rector. En estos primeros años, sin espacio para la discusión política, las Federaciones gremialistas fundamentan su actividad en una actitud colaborativa respecto de la Rectoría, organizando trabajos voluntarios, fiestas y manifestaciones de respaldo a la dictadura militar. En 1977 la Federación encabeza un “acto de desagravio” al conmemorarse diez años de la Toma de Casa Central, poco después de haber participado sus líderes en el acto de Chacarillas, donde Pinochet da a conocer su plan de “normalización constitucional”. Andrés Chadwick, presidente de la FEUC en 1978, afirma que “el destino futuro de la Liberación Nacional compromete lo más esencial y permanente de nuestro ser”,7 respaldando sucesivamente las alternativas promovidas por el gobierno en los plebiscitos de 1978 y 1980, realizados sin registros electorales.

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1978. FEUC se pronuncia a favor de Pinochet

En 1977 y 1978 comienzan a emerger las primeras voces estudiantiles de lucha contra la dictadura, principalmente a través de actividades culturales. Un acto de solidaridad con la oposición nicaragüense, organizado por estudiantes de Teología en 1978, es interrumpido por un grupo de dirigentes gremialistas, iniciándose una batahola. Ese mismo año, bajo la conducción de Chadwick, se establece un nuevo sistema de elección indirecta para las dirigencias estudiantiles: los delegados generacionales eligen a su Centro de Alumnos, que a su vez deben ratificar a la Federación. En 1979, las escaramuzas se intensifican y la Universidad sanciona a 105 estudiantes por “alterar la convivencia universitaria”, al mostrar solidaridad con estudiantes detenidos por protestar contra el régimen. La FEUC gremialista no se muestra conforme, exigiendo sanciones aún más drásticas contra los “politiqueros ociosos” de Teología y otras carreras del campus Oriente.8 En 1980 nace la Coordinadora de Centros de Alumnos Democráticos, que se opone al gremialismo y clama por elecciones directas.

A comienzos de la década de 1980, mientras el estudiantado opositor se organiza paulatinamente, Chile es azotado por una severa crisis económica que desata el malestar popular y da inicio a protestas masivas. Los estudiantes de la UC participan en la primera Jornada de Protesta Nacional, el 11 de mayo de 1983, con un acto masivo en campus Oriente donde se condensan las reivindicaciones y reaparecen las juventudes políticopartidarias de izquierda, formalmente proscritas. Diez Centros de Alumnos “democratizados”, es decir, que han determinado elegir directamente a sus dirigencias, publican ese año un “Manifiesto Democrático” exigiendo la redemocratización de la FEUC, la UC y el país.9 Los estudiantes de oposición convocan a un plebiscito sobre el modo de elección de la FEUC, aunque la participación es escasa. En 1984 las protestas recrudecen y también lo hace la represión contra algunos dirigentes estudiantiles, que sufren torturas y detenciones arbitrarias por parte de las fuerzas del régimen. En agosto, luego de sucesivas protestas, tomas y otros incidentes, los gremialistas se abren a la posibilidad de elecciones directas para la FEUC.

El 25 y 26 de septiembre, los estudiantes ratifican por amplia mayoría la opción de elegir directamente a la FEUC. Las reglas aceptadas por el gremialismo exigen la unidad de toda la oposición en una sola lista, la cual finalmente se produce tras un proceso de primarias internas que da como ganador al democratacristiano Tomás Jocelyn-Holt. Si bien las elecciones quedan inicialmente agendadas para el 20 y 21 de noviembre, la dictadura las suspende debido al estado de sitio imperante en el país a causa de las

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ARTÍCULOS HISTÓRICOS - Del silencio a la disputa

protestas, lo cual genera nuevas manifestaciones. En enero de 1985 renuncia a la Rectoría el Almirante Swett, poniendo fin a la intervención militar directa sobre la Universidad, aunque gran parte de los cambios impulsados por esta se mantienen vigentes. Las elecciones FEUC se realizan finalmente el 24 y 25 de abril, bajo un marco de expectación nacional por los resultados. Algunas radios transmiten en directo el conteo de votos. La participación supera el 90% de los estudiantes, récord jamás superado. La lista B (de oposición) se impone con 5.286 votos contra 3.653 del gremialismo, eligiendo a Jocelyn-Holt como presidente y dando curso a la redemocratización de la organización estudiantil en la UC.

El golpe militar termina con la Reforma Universitaria y da inicio a una etapa de intensa represión, censura y persecución política dentro de la Universidad. La FEUC continúa en manos del gremialismo, con la venia de la autoridad militar y sin efectuar elecciones directas, en activa colaboración con la dictadura que encabeza Augusto Pinochet. Recién a finales de la década de 1970 se organizan los primeros actos de resistencia y oposición estudiantil al régimen, recibiendo una agresiva respuesta por parte de las autoridades. Esta sensibilidad democrática se expande progresivamente dentro del estudiantado, hasta expresarse en grandes protestas y la creación de la Coordinadora de Centro de Alumnos Democráticos, que lucha por democratizar la FEUC hasta lograrlo en 1985

1 Krebs, Muñoz y Valdivieso, Historia de la Pontificia Universidad Católica de Chile, 1888-1988 (Santiago: Ediciones UC, 1994), p. 761.

2 Ibídem.

3 El Mercurio, 23 de septiembre de 1973.

4 Debate Universitario, N° 96, noviembre de 1973, p. 11.

5 Ibídem.

6 Enfoque, N° 4, agosto de 2013, p. 5.

7 Andrés Chadwick, Mensaje del Presidente FEUC a cada novato, marzo de 1978, p. 5.

8 FEUC, Declaración Pública, 10 de mayo de 1979.

9 Simón Castillo Fernández, El movimiento estudiantil en la Universidad Católica y los inicios de la democratización en Chile, 1983-1985, p. 17. Archivo Chile.

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1984. Protestas estudiantiles en Campus Oriente contra la dictadura y la intervención militar.
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1985-1993

Luego de asumir el mando de la Federación, la Directiva presidida por Tomás

Jocelyn-Holt convoca en junio a un Claustro Pleno Estudiantil, cuyo mandato fundamental es el de redactar nuevos Estatutos para la Federación, los cuales debían ser refrendados por la mayoría del estudiantado en un plebiscito ratificatorio. Además, se plantea discutir en el Claustro acerca de temas contingentes de la agenda nacional y universitaria. Las elecciones, que se efectúan en listas abiertas para toda la Universidad y 100 escaños distribuidos por sistema de cifra repartidora, resultan sorpresivas. Nueve listas se presentan, representando a todas las fuerzas políticas existentes en el país; dada la ausencia de elecciones nacionales, la FEUC emerge como una forma de medir fuerzas entre los distintos partidos. La DCU obtiene la primera mayoría con 32%, mientras que el gremialismo queda relegado al cuarto lugar, detrás de los comunistas y el grupo Libertad y Autonomía, vinculado a las fuerzas que luego compondrían RN. También obtienen representación el Partido Nacional, la Izquierda Cristiana, el Bloque Socialista y un grupo de Schoenstatt.

En septiembre de 1985, los dirigentes de la FEUC se unen a la FECh para convocar, junto a otros actores sociales, a una de las jornadas de protesta más multitudinarias del año. Los tres integrantes de la Directiva de la FEUC (Jocelyn-Holt, Esteban Valenzuela y Eduardo Abarzúa) son detenidos en sus casas durante la madrugada y trasladados a la ex Penitenciaría de Santiago. Allí son visitados por el Cardenal Silva Henríquez y el propio Rector Juan de Dios Vial Correa, quien aboga por su liberación, la que se produce a los pocos días. En marzo, los mismos dirigentes ocupan por una noche la Casa Central, en protesta por la inacción de Rectoría ante los problemas económicos del plantel y la represión política, en un contexto de nuevas manifestaciones que derivan en la expulsión de más estudiantes. Luego de no haber alcanzado el quórum en una primera instancia, los Estatutos propuestos por el Claustro Pleno de 1985 serían finalmente aprobados en mayo de 1986 pese a los reclamos y llamados a la abstención del gremialismo, con una participación del 50,3%. Estos consideran la ampliación de la Directiva a seis cargos, la segunda vuelta electoral y la creación de un Consejo Ejecutivo de 12 personas.

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El retorno a la Democracia
ARTÍCULOS HISTÓRICOS - El retorno a la Democracia

A fines de mayo de 1986 se elige una nueva Directiva de la FEUC, aunque su período estaría limitado a cinco meses, para retomar el calendario original de elecciones en octubre y noviembre. Jocelyn-Holt es reelecto, aunque con una mayoría levemente menor y acompañado, entre otros, del dirigente comunista Enrique “Poli” Paris. Las protestas continúan, y el 16 de julio estudiantes respaldados por la FEUC se toman la Casa Central. Son rápidamente desalojados y detenidos. Las amenazas y detenciones arbitrarias a dirigentes se suceden. “Poli” Paris, vicepresidente de la FEUC y militante comunista, es detenido el 14 de septiembre –luego del atentado a Pinochet– y pasa más de dos meses encarcelado sin cargos. En las elecciones para 1987, la unidad de la oposición se rompe y la izquierda presenta una lista separada de la DC y los socialistas moderados. Esta última supera estrechamente a la lista izquierdista —de cargos abiertos pero encabezada simbólicamente por Paris, quien permanecía detenido—, derrotando ampliamente al gremialismo en segunda vuelta.

En 1987 y 1988, el movimiento de democratización inicia su reflujo. Las energías se concentran en el plebiscito en el cual han decidido participar las fuerzas de oposición para dar término a la dictadura. Los estudiantes de la UC se suman

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1985. Claustro Pleno Estudiantil

ARTÍCULOS HISTÓRICOS - El Retorno a la Democracia

a apoyar las movilizaciones estudiantiles de la FECh con ocasión del “Paro de Federici”, que busca deponer al nuevo Rector designado de la Universidad de Chile. La Directiva de la FEUC presidida por Álex Figueroa sufre divisiones internas, con la renuncia del vicepresidente Fernando van de Wyngard y la denuncia de malos manejos por parte de la oposición, donde el gremialismo vuelve a recuperar el liderazgo. A fin de año, nuevamente fracasan las negociaciones para presentar una lista de unidad para la FEUC 1988, y la DCU concurre en solitario con una lista presidida por Patricio Zapata, revalidando la Federación en un nuevo balotaje contra el gremialismo. La FEUC de Zapata se define claramente por el “No” en el plebiscito de aquel año, formando parte de la amplia coalición de fuerzas políticas y sociales que derrotan a la dictadura, pero acumulando un gran desgaste dentro del cuerpo estudiantil.

La inscripción de listas para la elección FEUC de 1988 es caótica. La DCU se opone terminantemente a competir en unidad con las JJ.CC., tanto en Directiva como en lista de Consejeros, mientras se intensifican las rencillas para distribuir los cargos entre fuerzas políticas al interior de la lista, ya identificada con la Concertación. El candidato gremialista José Antonio Silva califica las disputas intestinas de la centroizquierda como “una falta de respeto hacia los alumnos” y califica la conducción de la DCU como “sectaria, excluyente e ineficiente”.1 En la elección, los gremialistas se imponen inesperadamente con un 51,3% en primera vuelta, aunque sus rivales no reconocen inmediatamente el triunfo. Se produce un altercado por los votos en blanco, cuya contabilización como votos válidos despojaría al gremialismo de la mayoría absoluta y mandataría una segunda vuelta. Las partes en conflicto aceptan el arbitraje de una comisión de profesores de Derecho, que ratifican finalmente el triunfo de Silva. El gremialismo ha vuelto a ganar democráticamente la FEUC con una mayoría amplia y sólida, apenas un mes después del plebiscito de 1988.

Sin embargo, la FEUC gremialista de José Antonio Silva experimenta sus propias dificultades y permite la reorganización de la centroizquierda en torno al liderazgo de Claudio Orrego Larraín, quien se plantea desde una posición autocrítica respecto de los errores previos de su sector, constituye su base política a través de los trabajos voluntarios y lidera el triunfo de una lista de unidad progresista en las elecciones de 1989. También se logra la unidad en la lista de Consejeros, permitiendo el triunfo de un Consejero Superior opositor, y se recuperan varios Centros de Alumnos que habían sido ganados por el gremialismo. Con Orrego se inicia un nuevo ciclo de presidentes democratacristianos, que encabezan listas de unidad concertacionista ante

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la debacle de la izquierda. El gremialismo se hunde en su propia crisis, y las elecciones de 1990 y 1991 otorgan holgadas victorias a los DCU Clemente Pérez y Alberto Undurraga, con mayorías que superan el 60% de la votación en ambos casos. Estas Federaciones destacan por su énfasis en la vida universitaria, espíritu de diálogo y la promoción de nuevos temas como la ecología.

En 1992, el modelo de conducción democratacristiana comienza a entrar en crisis. Se hacen visibles las tensiones dentro de la Concertación a nivel nacional, y la Juventud Socialista —reunificada pocos años atrás— decide jugar su carta propia, quebrando la alianza universitaria con la DCU. Fulvio Rossi, vicepresidente en 1992, encabeza la lista socialista “4N” para la FEUC 1993, superando a la DCU e imponiéndose estrechamente al gremialismo en el balotaje. Incluso Ricardo Lagos se suma a la celebración de los jóvenes socialistas. Se trata de la primera Federación de izquierda sin presencia DC en la historia de la FEUC, lo cual genera alto interés mediático y anima a los sectores de la izquierda universitaria, pero pronto se hunde también entre divisiones internas y acusaciones cruzadas entre sus miembros. En 1993, una renovada propuesta gremialista encabezada por Alejandro San Francisco revierte la tendencia de la última década y recupera la FEUC, sumergiendo por años al concertacionismo universitario.

Luego del triunfo de la centroizquierda en las elecciones democráticas de 1985, la FEUC se convierte en una de las principales vocerías de oposición a la dictadura, siendo sus líderes perseguidos y arrestados en diversas oportunidades. A la interna, la efervescencia se mantiene y un Claustro Pleno Estudiantil compuesto por 100 estudiantes redacta un nuevo Estatuto para la Federación, cuyos trazos generales se mantienen vigentes hasta hoy, mientras la participación en las Jornadas de Protesta Nacional se mantiene. Salvo por un breve interregno gremialista en 1989, la Democracia Cristiana Universitaria lidera la Federación hasta 1992, con niveles oscilantes de convocatoria y movilización. En ese último año, los socialistas quiebran la alianza con la DCU y se imponen con una alternativa propia, la cual se desgasta rápidamente y permite el retorno del gremialismo.

1 Análisis, 21 al 27 de noviembre de 1988, p. 24.

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ARTÍCULOS HISTÓRICOS - Hijas e hijos de la Transición

Hijas e hijos de la Transición

1994-2008

La gestión de Alejandro San Francisco en la FEUC 1994 es exitosa, y el gremialismo logra reelegirse en democracia por primera vez desde 1972. Álvaro Cruzat, estudiante de Agronomía, derrota a una lista socialista debilitada por el escaso apoyo que le brindan los sectores izquierdistas y democratacristianos, que a su vez tampoco contaban con la fuerza para presentar una alternativa propia. Se inicia un período de hegemonía gremialista en la Federación, que durará por cuatro años e instalará un sello de priorización de las problemáticas internas, con una oposición estudiantil que demora en rearticularse. El predominio llega a tal punto que la lista de oposición al gremialismo presentada en el segundo semestre de 1995 (“3M”) está encabezada por gremialistas disidentes, a quienes algunos identifican con el interés de Renovación Nacional por tensionar a la derecha. Finalmente se impone la gremialista Francisca Correa, la primera mujer en presidir la FEUC. La Concertación y la izquierda se convierten, en esos años, en fuerzas marginales dentro de la política estudiantil de la UC.

A partir de 1994, en paralelo a la consolidación gremialista como fuerza dirigente de la FEUC, comienza a surgir una nueva forma de expresión política desde la izquierda: los colectivos universitarios, que nacen como expresiones territoriales vinculadas a inquietudes culturales y lejanas a los partidos políticos que habían dominado la política juvenil en años anteriores. Estos colectivos son inicialmente pequeños, pero con los años van creciendo en tamaño y convocatoria. Luego de llamar a la abstención en la elección de 1995, y apuntalados por el proceso de refundación de la FECh, se organiza en diciembre de 1995 el Movimiento Universitario Rebeldes Generando Acción (MURGA), que apuesta a consolidar una alternativa estudiantil al gremialismo, coordinando a Centros de Alumnos de orientación izquierdista y delineando una estrategia para la “refundación” de la FEUC. En la MURGA participan, además de las JJ.CC., los colectivos Maestranza, Sancho, Revolucionando Conciencias y Rocinante, junto a una masa creciente de estudiantes independientes.

El desgaste de la conducción gremialista se hace patente cuando las movilizaciones estudiantiles recobran un cierto grado de relevancia en 1996,

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con el impulso de la FECh refundada y las diferencias con el gobierno. Durante aquel año se fortalecen dos proyectos en plena consolidación: la MURGA, que forma una “Plataforma por la Refundación” que llama a abstenerse, y la nueva DCU, encabezada por Patricio Reyes, que pierde por estrecho margen junto a su lista 7R en una polémica elección contra el gremialismo. Para 1997, la continuidad de las protestas y el fortalecimiento de la MURGA lleva a la izquierda a constituirse como alternativa electoral para la FEUC, a través del Frente de Estudiantes de Izquierda (FEI). Con el liderazgo del estudiante de Teología Álvaro Ramis, la lista “RU-97” del FEI obtiene un desempeño sorprendente, superando a la DCU en primera vuelta y al gremialismo en segunda vuelta, en una elección que vuelve a concitar la atención mediática de décadas anteriores, particularmente por la novedad del fortalecimiento de la izquierda extraparlamentaria.

Entre 1997 y 2002, la política universitaria se ordena en torno a “tres tercios” claramente definidos: el Movimiento Gremial en la derecha, el FEI en la izquierda, y en el centro la K3, conglomerado de fuerzas cercanas a la Concertación cuyos integrantes derivan de las experiencias de la DCU, la 3M y grupos independientes. La FEUC presidida por Álvaro Ramis en 1998 termina fracturada, y sus principales proyectos no pueden llevarse a cabo de forma satisfactoria. Entonces emerge la K3, que conduce la Federación por dos años

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1997. Marcha de Estudiantes No Federados por la Alameda

bajo un sello de transversalidad, diálogo y trabajo interno, ciclo que se agota para 2001. Se inicia entonces una etapa conflictiva en la historia de la FEUC: la izquierda acusa a la nueva FEUC gremialista (Alejandro Arrau) de corrupción y comienzan a evidenciarse tensiones internas en los tres bloques. Un grupo que aglutina a independientes con exmilitantes gremialistas y K3 forma la Opción Independiente, mientras la lucha entre socialistas y democratacristianos por el control de la K3 se traslada a la FEUC 2002, presidida por el DCU Enrique Álvarez.

En apenas dos años, el panorama político interno cambia radicalmente, dejando muchos heridos en el camino, amistades rotas y el fin de una era, que da inicio a un nuevo período de hegemonía gremialista. En 2002, las tensiones entre la DCU y los socialistas de El Sector quiebran definitivamente la K3, que concurre en listas separadas a la elección de aquel año. Avanza sorpresivamente al balotaje la OI, que termina siendo claramente derrotada por el gremialismo. Socialistas y democratacristianos separan aguas, mientras que el FEI —que apenas había llegado al 10%— decide disolverse y dar origen a diferentes expresiones políticas más pequeñas en la izquierda: el MRU — asociado a la Izquierda Cristiana—, las JJ.CC., la SurDA y los anarquistas Morgay. La DCU vive un nuevo quiebre, esta vez interno, que da origen al FASC, fuertemente ideológico y reacio a pactar con otras fuerzas. El resultado son dos años de Federaciones gremialistas —encabezadas por Jaime Bellolio y Julio Pertuzé— que presiden sobre un panorama político altamente fragmentado, donde las ocho fuerzas organizadas de oposición al gremialismo tienen grandes problemas para coordinar sus acciones en las instancias representativas.

En 2004, comienza a organizarse una “Plataforma Democrática” que aglutina a la centroizquierda con el objetivo central de impulsar una reforma de estatutos para crear las Consejerías Territoriales y elegir al Consejero Superior por mayoría absoluta. Esta Plataforma, de la cual no participa la OI y se retiran sucesivamente el FASC, Morgay y las JJ.CC., disputa las elecciones FEUC bajo el nombre “U-05”, derrotando estrechamente al gremialismo a partir de una base política que incorpora desde democratacristianos hasta socialistas libertarios. Esta Federación lidera exitosamente la reforma de estatutos, diseñando un sistema electoral que a grandes rasgos permanece hasta nuestros días, pero no logra extender la amplia coalición para el año siguiente. Irrumpe entonces la Opción Independiente, que gana la FEUC 2006 por 16 votos contra el Movimiento Gremial e instala a Claudio Castro en la presidencia, cuya gestión es positivamente evaluada. La izquierda pasa de la

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ARTÍCULOS HISTÓRICOS - Hijas e hijos de la Transición

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fragmentación a la erosión, y varios de los colectivos existentes desaparecen o ven reducida su militancia. La OI, en tanto, no logra expandir su base electoral y pierde nuevamente contra el gremialismo, que conduce la FEUC en los años 2007 y 2008 gozando de amplias mayorías en el Consejo de Federación.

En 2008, con una hegemonía gremialista casi absoluta que controla la FEUC, Consejería Superior y la mayoría de las Consejerías Territoriales, la centroizquierda se reorganiza desde la Coordinadora de Estudiantes UC por la Educación Pública (CEUC), que participa de las protestas contra la Ley General de Educación durante aquel año. Este ambiente de efervescencia estudiantil permite el reagrupamiento de las sensibilidades progresistas. El mundo autonomista y libertario de izquierda se agrupa en el Movimiento de Estudiantes de Izquierda (MEI), que luego se divide para dar origen al FEL; los comunistas forman el Frente de Estudiantes Democráticos (FEDe), que disputa ese año sin éxito la Federación; y la centroizquierda, en sus vertientes democratacristiana y socialista, se reúne para formar la Nueva Acción Universitaria (NAU) bajo el liderazgo de Miguel Crispi, presidente del Centro de Estudiantes de Sociología. A diferencia de la OI, el NAU reivindica un domicilio político de centroizquierda, aunque no explícitamente concertacionista. También se organiza como movimiento político, a diferencia de experiencias anteriores basadas en pactos electorales.1 Así obtiene un gran resultado en su primera elección, desbancando al gremialismo y obteniendo la votación más alta de una lista FEUC en la historia.

Ante la desarticulación de la centroizquierda, el gremialismo controla la Federación por cuatro períodos consecutivos en los ‘90, hasta que en 1997 cristaliza el proceso de acumulación política llevado a cabo por los colectivos de izquierda, obteniendo un histórico triunfo electoral con el Frente de Estudiantes de Izquierda. Su gestión federativa recibe críticas, permitiendo el ascenso de la lista K3, que representa sectores afines a la Concertación. Estas tres fuerzas articulan la política universitaria hasta 2002, cuando la K3 y el FEI se disuelven por tensiones internas y la Opción Independiente se instala como alternativa en el centro político. Le sigue a este hito un período de inestabilidad, donde el Movimiento Gremial se enfrenta sucesivamente a una pléyade de pequeños colectivos y movimientos, con alternancia en la testera de la FEUC. Recién en 2008, las fuerzas previamente aglutinadas en la K3 dan origen al NAU, que gana las elecciones e inicia una nueva etapa.

Víctor Muñoz y Carlos Durán, “La ‘Nueva Acción Universitaria’ y el origen de ‘Revolución Democrática’. Trayectorias de la centroizquierda estudiantil de la Universidad Católica de Chile, 2008-2012”. Izquierdas, N°50, abril de 2021, pp. 1-32.

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Nuevos movimientos sociales

2009-2023

Con el liderazgo de Miguel Crispi en la presidencia, la Nueva Acción Universitaria sortea con éxito su primer mandato en la FEUC, reforzando su posición en la CONFECh y aglutinando definitivamente al mundo de centroizquierda previamente disperso. Para 2009, aventajan al Movimiento Gremial por casi mil votos en una primera vuelta “mano a mano” y duplican su presencia en el Consejo Ejecutivo. Esta Directiva, encabezada por Joaquín Walker —de simpatías democratacristianas— también resulta exitosa, creando nuevas becas y destacándose por su rol articulador en los trabajos voluntarios de reconstrucción luego del terremoto del 27F. Hacia fines del año 2010, el NAU multiplica su militancia y se instala como la indiscutida fuerza hegemónica de la política estudiantil en la UC: en noviembre derrotan al gremialismo por tercer año consecutivo —hito no alcanzado desde 1992—, ganan 15 de las 24 Consejerías Territoriales y, por primera vez, la Consejería Superior con Carlos Figueroa.

La irrupción del NAU sacude el panorama político y acelera la recomposición de las demás fuerzas en 2010. La Opción Independiente, que había colaborado en la campaña de Miguel Crispi, lanza una lista con relativo éxito (19%), aunque sería la última vez que superaran el 10% en una elección: su nicho de centroizquierda sería rápidamente vaciado. Las organizaciones de izquierda anticoncertacionista, particularmente el MEI, el FEL y algunas asambleas territoriales, constituyen ese mismo año la plataforma Crecer, con presencia importante en Humanidades y Ciencias Sociales. Pero el acontecimiento más relevante se produce en la derecha: un grupo de militantes del Movimiento Gremial, entre ellos Pablo Varas (Consejero Superior) y Ruggero Cozzi (Presidente del Centro de Alumnos de Derecho), fundan el movimiento Solidaridad, con el objetivo de construir una derecha más nítidamente ideológica, conservadora e inspirada en la doctrina socialcristiana.1 Es la escisión o quiebre interno más importante del gremialismo en sus casi seis décadas de existencia.

En 2011, la FEUC presidida por Giorgio Jackson, junto a otras federaciones estudiantiles y organizaciones sociales, lidera las movilizaciones más importantes y multitudinarias desde el retorno a la democracia, impactando

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ARTÍCULOS HISTÓRICOS - Nuevos movimientos sociales

fuertemente en el debate público del país y paralizando la Universidad por semanas. El movimiento estudiantil vive su época de mayor convocatoria en décadas, y las elecciones universitarias vuelven a ser acontecimientos de interés mediático. La conducción del NAU se perfila como un polo de orientación al diálogo dentro de un ambiente crecientemente radicalizado en la CONFECh, organismo encargado de convocar las protestas. En el panorama interno, el impulso de las movilizaciones permite al NAU eludir el desgaste natural por algunos años, aunque debe lidiar con la irrupción de nuevas fuerzas: Solidaridad, Crecer, la lista de sátira Caridad y el grupo RED, vinculado a la Izquierda Autónoma. En 2012, el gremialismo queda por primera vez al margen de una segunda vuelta, agudizando la disputa por el liderazgo en la derecha y alentando un proceso de renovación interna en el Movimiento Gremial, el cual le permite volver a encabezar la oposición al NAU en 2013 y 2014.

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2011. Marcha por la educación

Luego de una compleja gestión en 2014, marcada por las tensiones internas de la CONFECh y las restricciones al uso de espacios por parte de la Universidad, el NAU cede la Federación por primera vez en siete años, tras derrotar estrechamente a Solidaridad —que gana la Consejería Superior, con Natalia Valdés— y Crecer en primera vuelta, y luego inclinarse por un millar de votos en el balotaje ante la lista gremialista presidida por Ricardo Sande. Con la extinción de la OI y RED, el panorama de actividad política se concentra en cuatro fuerzas: gremialismo, Solidaridad, NAU y Crecer. Estos últimos experimentan un auge paulatino de su caudal electoral, aumentando cada año su votación y representación en el Consejo Ejecutivo. En 2015, la represión de Carabineros deja en riesgo vital a Rodrigo Avilés, ex Consejero Territorial por Crecer, lo cual moviliza a la Universidad y fortalece la posición de la plataforma como oposición a la Directiva de Sande, quien sufre además el escarnio de la izquierda en las protestas y la CONFECh.

Con una participación superior al 70%, Crecer irrumpe en las elecciones de 2015, triunfando en la FEUC —relegando al NAU a un inédito tercer lugar— y la Consejería Superior. Se trata apenas del segundo triunfo de una lista de izquierda extraparlamentaria, luego de Ramis. El discurso apunta a revitalizar el movimiento estudiantil e iniciar un proceso de democratización interna, mediante la discusión de un “nuevo pacto federativo”.2 Sin embargo, a poco andar la mesa presidida por Daniel Gedda sufre dos golpes: no consigue recuperar la vocería de la CONFECh, que había sido retirada a la FEUC durante la gestión de Sande; y se ve involucrada en un escándalo financiero por las pérdidas de la Semana Novata, que ascienden a cerca de 60 millones de pesos y terminan con la renuncia del secretario ejecutivo de la Federación, Sebastián González. Ello permite el retorno del NAU, que a fines de 2016 recupera la FEUC en una reñida segunda vuelta con Solidaridad, que también había experimentado una fuerte alza electoral. Crecer, en tanto, se disuelve en medio de acusaciones cruzadas y el desgaste de la FEUC 2016, dando pie a la creación de efímeros referentes de izquierda encabezados por el autonomismo.

La “ola feminista” de 2018 sacude a las universidades del país y vive un hito clave con la toma de Casa Central —la tercera en su historia— por parte de un movimiento autónomo de estudiantes feministas en mayo, que finaliza tras llegar a un acuerdo con Rectoría. La efervescencia producida revuelve el escenario político, ante el desgaste del NAU, la posición defensiva adoptada por la derecha y el nacimiento de Surgencia como nuevo referente de izquierda,

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ARTÍCULOS HISTÓRICOS - Nuevos movimientos sociales

encabezado por la Izquierda Autónoma y las Juventudes Comunistas. A las elecciones de fin de año se suman los liberales de Avanzar y la lista satírica N-Nulo, que obtiene un sorpresivo 18%. Tras una polémica campaña marcada por denuncias —luego desmentidas— de abuso contra el presidente de la lista gremialista, el NAU retiene por tercer año consecutivo la Federación por amplio margen, mientras la comunista Paulina Carrillo gana la Consejería Superior y Solidaridad se hunde en el quinto lugar de ambas elecciones.

Luego de sortear conflictos internos, el NAU conduce la Federación hasta que el estallido social del 18 de octubre obliga a postergar los comicios de 2019, cuya campaña ya había comenzado. El Consejo de Federación extiende el mandato de Belén Larrondo en un formato similar al de 1984, hasta que la pandemia de COVID-19 obliga a cancelar definitivamente las elecciones federativas y le entrega el mando de la FEUC a una mesa interina, la primera desde 1949. Esta es presidida por la independiente de izquierda Amaranta Valdivieso y cuenta con presencia de Surgencia, Solidaridad y el Movimiento Gremial. La persistente continuidad de la emergencia sanitaria obliga a realizar las elecciones por vía remota en 2020 y 2021, con sucesivos triunfos del NAU ante el gremialismo. Con el retorno a elecciones presenciales en 2022, pese al fracaso del proceso constituyente apoyado por la izquierda, el NAU obtiene un histórico triunfo en primera vuelta (50,6%), además de llegar al 57,8% en la Consejería Superior y ganar 17 Consejerías Territoriales, consolidándose como primera fuerza política al cumplirse 85 años de la FEUC.

Los primeros triunfos NAU agitan el panorama interno de la UC, cuyo escenario político experimenta una vertiginosa reconfiguración. En 2010, el Movimiento Gremial se divide y da origen al movimiento Solidaridad, que encarna una derecha más explícitamente política y católica; mientras, los colectivos y asambleas territoriales de izquierda radical forman la plataforma Crecer. La Opción Independiente no logra adaptarse a los cambios y sufre una desintegración progresiva hasta desaparecer. En 2011, la FEUC comandada por el NAU Giorgio Jackson lidera el movimiento estudiantil más importante desde el retorno a la democracia, que paraliza al país y convierte a las universidades en focos de interés público. La hegemonía NAU se extiende por seis años, hasta que el gremialismo regresa en 2015 y Crecer logra un histórico triunfo para 2016. Ambas experiencias se agotan rápidamente y el NAU gana otras seis Federaciones –ola feminista, estallido y pandemia de por medio– hasta 2023, al cumplirse 85 años de la FEUC.

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1 Claudia Rivas y Alejandra Carmona, “Solidaridad: el 'Tea Party' que amenaza el poder de la UDI en su cuna”. El Mostrador, 8 de noviembre de 2012. 2 Gonzalo Barría, “Todo lo que debes saber sobre el Nuevo Pacto Federativo”. El PUClítico, 25 de mayo de 2016. 2018. Toma feminista de Casa Central
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42 Revista Mosaico FEUC
1995. Francisca Correa, Primera Mujer Presidenta

Lista completa y oficial de Presidentes de la Federación de Estudiantes de la Universidad

Católica de Chile

AÑO NOMBRE CARREA AFILIACIÓN

1938 José Piñera Ingeniería Falange Universitaria

1939 Gonzalo Cabrera Derecho Independiente

1940 José Piñera Ingeniería Falange Universitaria

1941 Aquiles Savagnac Derecho Falange Universitaria

1942 Manuel Cruz Derecho Falange Universitaria

1943 Sergio Gutiérrez Derecho Grupo Hispanista

1944 Gabriel Cuevas Filosofía Grupo Hispanista

1945 Salvador Lluch Ingeniería Grupo Conservador

1946 Jaime Sanfuente Arquitectura Grupo Hispanista

1947 José Pardo Ingeniería Falange Universitaria

1948 Edmundo Miquel Derecho Grupo Hispanista

1949 Carlos Vial Ingeniería Grupo Socialcristiano

1949 Álvaro Leiva Educación Independiente

1950 José Antonio Infante Medicina Independiente

1951 Jaime Cerda Derecho Grupo Conservador

1952 Jaime Zañartu Ingeniería Falange Universitaria

1953 Fernando Sanhuez Arquitectura Falange Universitaria

1954 Fernando Sanhueza Arquitectura Falange Universitaria

1955 Eugenio Varela Ingeniería Falange Universitaria

1956 José Fernando Lira Derecho Falange Universitaria

1957 Roberto Gil Derecho Falange Universitaria

1958 Pablo Baraona Ing. Comercial Gremialista indep.

1959 Pablo Baraona Ing. Comercial Gremialista indep.

1961 Claudio Orrego Vicuña Sociología DCU*

1962 Claudio Orrego Vicuña Sociología DCU

1963 Andrés Varela Ingeniería DCU

1964 Manuel Antonio Garretón Sociología

43 Edición agosto 2023
DCU

AÑO NOMBRE CARREA

AFILIACIÓN

1965 Carlos Eugenio Beca Filosofía DCU

1966 Fernán Díaz Cuevas Ingeniería DCU

1967 Miguel Ángel Solar Medicina

1968 Rafael Echeverría Sociología

1969 Ernesto Illanes Ing. Comercial

1969 Juan Enrique Coeymans

1970 Hernán Larraín

1971 Tomás Irarrázabal C. Civil

1972 Atilio Caorsi

1973 Javier Leturia Derecho

1974 Arturo Fontaine Derecho

1975 Cristián Larroulet Ing. Comercial

1976 Miguel Allamand Agronomía

1977 Juan Antonio Coloma Derecho

1978 Andrés Chadwick

1979 José Miguel Olivares Derecho

1980 Domingo Arteaga

1981 Mikel Urquiza

1982 Jaime Orpis

1983 Juan Jaime Díaz Ingeniería

1984 Alfredo Burgos

1987 Álex Figueroa

1988 Patricio Zapata

Claudio Orrego

1991 Clemente Pérez

1993 Fulvio Rossi

1994 Alejandro San Francisco

1996 Francisca Correa Arte/ Estética

1997 Thomas Leisewitz

1998 Álvaro Ramis

1999 Sebastián Zulueta Ing. Comercial

2000 Jorge Canals

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Movimiento Gremial
Movimiento Gremial
DCU
Movimiento
Derecho
Gremial
Movimiento Gremial
DCU
Movimiento
Gremial
Movimiento Gremial
Movimiento Gremial
DCU
Arquitectua
Movimiento Gremial
Ingeniería DCU
Derecho DCU
1985 Tomás Jocelyn-Holt
Movimiento
Derecho
Gremial
Movimiento
Derecho DCU
Derecho DCU
Ing. Comercial Juventud Socialista
Agronomía Movimiento Gremial
Teología K3 (Convergencia)
Derecho Movimiento Gremial
Derecho
Gremial 1986 Tomás Jocelyn-Holt
1989 José Antonio Silva
1992 Alberto Undurraga
1995 Álvaro Cruzat
Movimiento
Gremial
Movimiento Gremial
Medicina DCU
Derecho DCU
Medicina Movimiento Gremial
Movimiento Gremial
1990
K3 (DCU)
Ingeniería Movimiento Gremial
Movimiento
Derecho Movimiento Gremial
Ingeniería
Gremial
Derecho DCU
Historia Movimiento Gremial
Medicina Frente de Estudiantes de
Izq.
Derecho Movimiento
Gremial

AÑO NOMBRE CARREA AFILIACIÓN

2001 Alejandro Arrau Ing. Comercial Movimiento Gremial

2002 Enrique Álvarez Ingeniería K3 (DCU)

2003 Jaime Bellolio Ing. Comercial Movimiento Gremial

2004 Julio Pertuzé Ingeniería Movimiento Gremial

2005 Rodrigo de la Calle Ingeniería El Sector (Lista U-05)

2006 Claudio Castro Ingeniería Opción Independiente

2007 Fernando Zavala Ingeniería Movimiento Gremial

2008 Felipe Bettancourt Ing. Comercial Movimiento Gremial

2009 Miguel Crispi Sociología Nueva Acción Universitaria

2010 Joaquín Walker Derecho Nueva Acción Universitaria

2011 Giorgio Jackson Ingeniería Nueva Acción Universitaria

2012 Noam Titelman Ing. Comercial / Letras Nueva Acción Universitaria

2013 Diego Vela Ing. Comercial Nueva Acción Universitaria

2014 Naschla Aburman Arquitectura / Educ. Nueva Acción Universitaria

2015 Ricardo Sande Derecho Movimiento Gremial

2016 Daniel Gedda Derecho Crecer

2017 Sofía Barahona College Nueva Acción Universitaria

2018 Josefina Canales Educación Nueva Acción Universitaria

2018 Francisco Morales Ingeniería Nueva Acción Universitaria

2019 Belén Larrondo Arquitectura Nueva Acción Universitaria

** 2020 Amaranta Valdivieso Educación Independiente

2021 Ignacia Henríquez Ingeniería Nueva Acción Universitaria

2022 Maite Estay Ingeniería Nueva Acción Universitaria

2023 Sabina Orellana Derecho/Actuación Nueva Acción Universitaria

*Democracia Cristiana Universitaria

** FEUC interina

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Equipo FEUC 2023

SABINA ORELLANA

TOGNARELLI

Presidenta

Derecho/Actuación

+569 7558 8797 sabina.orellana@uc.cl

TANIA HINOSTROZA VALLADARES

1ra Vicepresidenta

Ingeniería Civil

+569 6252 8278 tania.hinostroza@uc.cl

NICOLÁS VALDÉS GUZMÁN

2do Vicepresidente

Sociología

+569 4226 2153 nicolas.valdes@uc.cl

BENJAMÍN PÉREZ JOFRÉ

Secretario General College

+569 7107 1481 bperezj@uc.cl

TAMARA GROSS

ZEBALLOS

1ra Secretaria Ejecutiva

Arquitectura

+569 7802 4825

tamara.zgross@uc.cl

DIEGO BRIEBA

MARIMÓN

2do Secretario

Ejecutivo

Ingeniería Comercial

+569 5209 7314

brieba@uc.cl

MANUEL STEVENS DE LA MAZA

Coordinador Gen. FEUC Derecho

+569 5069 3772 manuel.stevens@uc.cl

SEBASTIÁN FERRÁ SEPÚLVEDA

Coordinador Gen. FEUC Ingeniería Civil

+569 4979 1422 sferra@uc.cl

CAROLINA SUÁREZ MELO

Coordinadora Gen. FEUC Agronomía

+569 5843 7270 carolina.surez@uc.cl

PÍA JORQUERA ALIAGA

Coordinadora Gen. FEUC Letras Inglesas

+569 3431 2150 pajorqua@uc.cl

MOIRA CORTEZ CARA

Coordinadora Gen. FEUC Ciencia Política

+569 9498 0463 moira.cortez@uc.cl

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FEUC 2023
Equipo
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