Conoce EHE #9 Post/Transhumanismo

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#9 Noviembre 2021

Conoce Post/Transhumanismo

EHE


Directorio Conoce EHE Director de campus Puebla Dr. Jorge Francisco Rocha Orozco jfrocha@tec.mx

Director de División EHE Puebla Dr. Francisco Javier Romero Guerrero fco.romero@tec.mx

Directora Asociada EHE Puebla

Dra. María Concepción Castillo-González ccastill@tec.mx

Dirección Editorial “Conoce EHE” Dr. Rodrigo Esparza Parga fil.rodrigo.esparza.parga@tec.mx

Dirección Creativa “Conoce EHE” LMC. Olaf Abner Huerta González olaf.gonzalez@tec.mx


Rompiendo el Tiempo

Repensar lo humano


Por: Dra. María Concepción Castillo-González*

¿Quién y qué cuenta como humano hoy en día? Se pregunta Rosi Braidotti al reflexionar sobre la condición posthumana (2019, p. 9), situándonos con su inquisición, en la compleja coyuntura que vivimos: la del desarrollo acelerado de la tecnología que promueve el hiper-capitalismo de la cuarta revolución industrial y la del calentamiento global y extinción masiva de especies que pone en duda el porvenir de nuestra vida en el planeta. El cuestionamiento filosófico de Braidotti, aunque es articulado en tiempo presente, abarca otras temporalidades. Lo posthumano es un “marcador histórico” de un contexto que nos lleva a repensar también el pasado y el futuro. “Es una herramienta de navegación que nos permite sondear las manifestaciones materiales y discursivas de las mutaciones que engendra el desarrollo” (2019, p.10). Un concepto construido alrededor de una categoría históricamente excluyente: lo humano. Francesca Ferrando (2019) afirma que en occidente esta categoría ha sido especialmente estrecha, binaria y jerárquica. Explica que en la antigua Roma el humanitas estaba conformado únicamente por romanos que excluían a las personas de pueblos extranjeros que eran considerados bárbaros. La modernidad continental exacerbó el paradigma, al proponer al hombre europeo racional, lingüístico, hetero-normado e imperial como sujeto universal. De esta manera, la mayoría de los seres y entidades terrestres quedaron fuera de las discusiones morales y, por ende, de las políticas públicas configuradas en los estados modernos. Así mismo, el desarrollo tecnológico provocado por las revoluciones industriales, ha sido con frecuencia funcional a este paradigma de dominio y de exclusión sistémica que se teje en una matriz de opresión que también es colonial y que abarca estructuras, hegemonías y relaciones interpersonales a escala global (Cubillos, 2015).


El llamado transhumanismo es un movimiento que fortalece y se nutre de este imaginario elitista que se incrusta en la cultura material del desarrollo tecnológico, dejando a su paso configuraciones extractivistas y discriminatorias que van desde el fortalecimiento del capitalismo de datos, hasta racismos algorítmicos y sofisticadas prácticas eugenésicas. La racionalidad instrumental, eurocéntrica, antropocéntrica, patriarcal e individualista del sujeto universal de la modernidad (Braidotti, 2015) actúa como una ceguera paradigmática (Morín, 1999) que impide conectar la devastación con nuestras propias prácticas y formas de entender el mundo. El calentamiento global, la pérdida de biodiversidad, la erosión de cosmovisiones no occidentales, la violencia sistémica contra mujeres y grupos minoritarios, la homofobia, las prácticas de crueldad en animales, el capacitismo, la perdida de los comunes, entre otros; no son problemáticas aisladas. De forma cotidiana se reproducen en la cultura prácticas que des-humanizan a millones de personas y generan incalculable dolor y trauma en seres sintientes. Pero al mismo tiempo se configuran movilizaciones sociales, reivindicaciones y teorías críticas que surgen en los márgenes y que buscan la deconstrucción y el reconocimiento pleno de otras formas de existencia. Si bien, cada día es más frecuente identificar voces periféricas que plantean nuevos humanismos, también pareciera que las resistencias al cambio se recrudecen a nivel global y local. En nuestros espacios de trabajo, entre grupos de amigos, vecinos, compañeros de escuela y familiares nos encontramos con posturas anti-derechos y discusiones que enmascaran el menosprecio y la discriminación. En este escenario Dona Haraway nos invita a seguir con el problema (2019), a ser conscientes de los daños y de la inercia negativa de la histórica destrucción masiva, pero al mismo tiempo, de la urgencia por continuar con la tarea de crear ficciones especulativas que politicen nuestra imaginación y nos lleven a encontrar y ensanchar las grietas donde se pueda construir la esperanza.


Repensar críticamente qué es lo humano en el siglo XXI es una tarea impostergable si queremos transformar las sociedades violentas, discriminatorias e injustas en las que vivimos y si pretendemos que el desarrollo de la tecnología abone en ello. Es responsabilidad de las instituciones educativas fomentar el pensamiento crítico y sistémico que nos lleve a cuestionar nuestras resistencias y prácticas. Conocer la propuesta del posthumanismo filosófico es parte de nuestros compromisos como Escuela de Humanidades y Educación. Referencias: Braiotti, R. (2019). El conocimiento posthumano. Gedisa. Braiotti, R. (2015). Lo posthumano. Gedisa. Cubillos, J. (2015). La importancia de la interseccionalidad para la investigación feminista. Oximora Revista Internacional de política y ética, 7, 119-137. https://revistes.ub.edu/index.php/oximora/article/view/14502 Ferrando, F. (2019). Philosophical Posthumanism. Bloosmsbury Academic. Haraway, D. (2019). Seguir con el problema. Consonni. Morin, E. (1999). Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. UNESCO.

*María Concepción es miembro del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1. Tiene un Doctorado en Estudios Humanísticos por el Tecnológico de Monterrey con acento en Estudios Culturales. Sus estudios analizan las prácticas comunicativas y de resistencia social que emprenden las poblaciones sublaternas. Su investigación se desarrolla desde el marco teórico de los estudios descoloniales, el post-estructuralismo y la teoría crítica feminista.


Enlace EHE



Altavoz de Letras Programa de la Escuela de Humanidades y Educación donde se reunen profesoras de distintos campus para platicar sobre cine, literatura, música, cultura y temas relacionado con las humanidades.

Todos los miércoles 04:00 pm

Transmisión en vivo https://www.facebook.com/EHETECenPUE

Coordina: Beatriz Zarain Rodríguez


Conversatorio: Cuerpos, Subjetividades, Políticas y Resistencias 23 de noviembre 04:00 pm

Transmisión en vivo: https://itesm.zoom.us/my/mgamartinez

Coordina: Miguel Ángel Martínez


Programa de radio HumanaMENTE Entrevistas a diversos maestros de la EHE cuyo objetivo es conocerlos más como personas. Martes 2 de noviembre Dr. Oscar Pérez Alcalá Martes 9 Dr. Flavio Omar Everardo Pérez Martes 16 Mtro. Andrea Coghi Martes 23 Mtra. Ariadna Lutrillo Arellano Martes 30 de noviembre Mtra. Iliana Bárcenas Patiño

Todos los martes 05:00 pm

Transmisión en vivo https://www.facebook.com/EHETECenPUE Coordina: Clarisa Méndez


Proyecto Profanáticos En este espacio digital hacemos intersección entre creencias y símbolos de la religión y los imaginarios populares con el arte, la cultura y la política. Se trata de un proyecto en el que expresamos lo ya dicho a través de un podcast y diseño gráfico alusivo al tema. Espacio relajado y con un toque de humor, pero donde tratamos de escudriñar los recovecos de la cultura popular latinoamericana y sus creencias para difundirlo y valorar lo que somos y hacemos desde el pensamiento crítico.

Cada 15 días

Sintoniza el Podcast: https://profanaticos.com, Spotify, Apple Podcast, Google Podcast, Radio Heart.

Coordina: Iderman Andrade S.


En torno al Posthumanismo


Por: Erick López Pérez*

A través de la historia, la humanidad siempre se ha visto fascinada ante el desentrañamiento de los misterios de su propia existencia, lo cual no solo impactó su propósito como individuo, sino también la concepción de su lugar dentro del orden natural de nuestro planeta. El divagar en la mente y la reflexión de la razón dio pie a la filosofía, cuya evolución junto al desarrollo de la humanidad trajo diferentes corrientes del pensamiento hacia las puertas de las preguntas existenciales y la definición de la identidad humana. Desde las filosofías antiguas que construyeron la identidad con base en las creencias míticas y religiosas, dándole un sentido guiado por algo superior al humano, lo cual llega a calidad divina; pasando por la influencia humanista iniciada en el Renacimiento, la cual se extiende hacia la concepción antropocentrista, donde el enfoque de la identidad se centra en el humano mismo, resaltando sus cualidades, valores, y su razón, otorgándole un lugar superior en el mundo. Alimentado por la influencia evolucionista de Darwin, la identidad humana se integró al orden natural como una especie más, resaltada por su razonamiento, lo cual le ha permitido avanzar en su desarrollo tecnológico de tal forma que ha finales del siglo XX e inicios del XXI se ha formulado el nuevo pensamiento tras la identidad humana: el Posthumanismo. Aunque su nombramiento formal no sucede sino hasta los tiempos anteriormente mencionados, el posthumanismo comenzó su trayecto, de acuerdo a los propios pensadores de la corriente, en los desarrollos computacionales de la Segunda Guerra Mundial, lo cual generó un impacto ante la aparición de las computadoras durante las décadas de los 50 y 60. De acuerdo con Chavarría Alfaro (2015), es en estos desarrollos tecnológicos, y su constante evolución, en donde se centra el posthumanismo, el cual propone que la cibernética y las biotecnologías presentan una revolución dentro de la identidad humana, la perspectiva de nuestro mundo, y nuestra relación con el mismo.


La presencia de la cibernética y la biotecnología, a manera de síntesis, genera dos perspectivas fuertes con respecto al posthumanismo, una que se enfoca en la perspectiva cotidiana y científica, y otra que involucra un pensamiento filosófico concreto, aunque ambas ejercen fuerza entre sí para otorgar una perspectiva más completa del propio pensamiento. La primera perspectiva – cotidianeidad y ciencia – se habla por medio del lenguaje lógico-matemático, ofrecido por la cibernética, el cual se aplica para establecer un valor a la información a través del razonamiento (Chavarría Alfaro, 2015). Lo anterior no significa otorgar un valor numérico a las cosas y robotizar los procesos de pensamiento, sino que la propia lógica producto del pensamiento y los métodos científicos, adquieren un valor mucho mayor para intentar explicar todo tipo de fenómeno natural y humano; como ejemplo, se toman los estudios de los comportamientos y las enfermedades mentales para explicarse de manera médica, abandonando todo tipo de creencia que los asociaba con elementos sobrenaturales y/o ancestrales. Por parte de las biotecnologías, se presenta la idea de la modificación humana por medio de la bilogía molecular y la genética, lo cual presenta la posibilidad de trascender el significado de la identidad humana y volverse realmente superior dentro de la propia naturaleza. El pensamiento introducido por la biotecnología genera cuatro sub corrientes y una deconstrucción que fortalecen las características del posthumanismo, los cuales son descritos por la doctora en filosofía de la Universidad de Nueva York, Francesca Ferrando (2019), como elementos que conforman el pensamiento filosófico: transhumanismo, el cual es un movimiento concentrado en el mejoramiento tecnológico del ser humano para superar sus límites; anti humanismo, pensamiento que rechaza la idea abstracta de humanidad; meta humanismo, serie de críticas enfocada al libre albedrío, la autonomía y la superioridad del hombre por su razón; y el nuevo materialismo, la cual es una perspectiva de preocupación medioambiental que fomenta un cambio en el humano por medio de su avance tecnológico. La deconstrucción que se ofrece, nuevamente descrita por la Dra. Ferrando, retoma los elementos de todo lo anteriormente mencionado, pero lo posiciona como elementos que deben provocar un cambio de ideología dentro del ser humano con respecto a sus interacciones con su propia especie, su ambiente y su próximo legado, el cual toma la forma de la invención de la robótica, tanto en su forma actual como en las posibilidades de su perfeccionamiento.


Lo anterior se presente en tres formas: post humanismo, que establece al conocimiento genético como el paso para el reconocimiento de todo ser humano como miembro igualitario de la especie, tomando en cuenta todos los actos racistas del pasado y abandonándolos; post antropocentrismo, el cual eleva el raciocinio del humano para entender sus consecuencias con la naturaleza, integrándose de verdad como parte de la vida en el planeta, lo cual significa preocuparse e involucrarse con las demás especies; y post dualismo, que propone el abandono de contrarios en el valor del humano – negro/blanco, hombre/mujer, dueño/esclavo – para construir una relación mejor que lo impacte todo y a todos, incluso interviniendo con los robots, a quienes no se les ha de ver como esclavos para no caer en repeticiones históricas (Ferrando, 2019). Vasto y complejo es lo que define al Posthumanismo, una corriente que se encuentra en muchas partes y busca afectar constantemente a nuestra existencia para mejorarla, no solo en una experiencia biológica y tecnológica, sino en un verdadero cambio de pensamiento que nos ayude a ser mejores para con nuestra propia especie y el planeta en el que nos encontramos. En un mundo al borde de la catástrofe climática, con una sociedad que apunta a las estrellas y observa a las pantallas, jamás había sido tan necesario el redefinir de la identidad humana, lo cual puede significar la supervivencia de nuestra especie. Es increíble lo que puede generar el pensamiento humano. Referencias: Alonso Almeida, M. del M. (2018). El nuevo materialismo del siglo XXI: Luces y Sombras. Consultado el 22 de septiembre de 2021. Recuperado de https://raed.academy/wp-content/uploads/2018/02/discurso-ingreso-Mar-Alonso-Almeida-El -nuevo-materialismo-del-siglo-xxi-Luces-y-sombras.pdf Chavarría Alfaro, G. (2015). El posthumanismo y los cambios en la identidad humana. En Reflexiones. Vol. 94, (no. 1). Consultado el 22 de septiembre de 2021. Recuperado de https://www.scielo.sa.cr/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1659-28592015000100097 Del Val, J., Lorenz Sorgner, S. (s.f.) Un manifiesto metahumanista. Consultado el 22 de septiembre de 2021. Recuperado de https://metabody.eu/wp-content/uploads/2016/02/ManifiestoMetahumanista-spanish.pdf Ferrando, Francesca. (9 de mayo de 2019). El posthumanismo filosófico – Dr. Ferrando (NYU). [Video]. Consultado el 22 de septiembre de 2021. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=HrcZ75x6mYc&t=3s Galliano, A. (2019). ¿Hacia un futuro transhumano? NUSO – Nueva Sociedad. (no. 283). Consultado el 22 de septiembre de 2021. Recuperado de https://nuso.org/articulo/hacia-un-futuro-transhumano/

*Alumno de la carrera de Comunicación



Esto es ser comunicólogo Vive la experiencia de lo que es ser comunicólogo en la vida real de la mano de grandes comunicólogos que están cambiando la indistria naranja en México.

17 y 18 noviembre 04:00 pm

Mayores informes: maleal@tec.mx


El Posthumanismo y los neo-mitos antropológicos


Por: Dr. Miguel Ángel Martínez Martínez*

El mito es un relato que hace a la irrupción de algo otro en el tiempo de los seres humanos y que pretende explicar una realidad más vasta. A decir de López Austin (1998), hace vínculo entre distintas cualidades del tiempo a manera de fundamento y de transición. En este sentido, los postulados del pensamiento posthumanista iniciaron a desarrollarse a comienzos del siglo XXI como respuesta a las transformaciones tecnocientíficas al problema de la identidad humana. Son evidentes las transformaciones de la cibernética y las biotecnologías para la vida humana, especialmente en tiempo de pandemia, hacen del pensamiento posthumanista el suelo firme de sus reflexiones filosóficas. El objetivo de estas breves reflexiones consiste en abrir la discusión sobre los postulados del poshumanismo donde el discurso tecnocientífico establece el telón de fondo desde los cuales se despliega esta orientación filosófica e interroga el antiguo postulado sofista del hombre como medida de todas las cosas. Edgar Morin afirma: “todos los humanos tienen en común los rasgos que hacen de la humanidad: una individualidad y una inteligencia de tipo nuevo, una cualidad cerebral que permite la aparición de la mente, la cual permite la aparición de la conciencia” (2006, p. 66-67). La aparición de la conciencia y el acontecimiento que convoca dicho evento se condensa en la noción de sujeto y, con ello, de la identidad (Arendt, 2005) ha generado que la condición humana sea el eje y criterio de comprensión y de las formas de relación con la naturaleza. Sin embargo, para la mayoría de los y las teóricas del poshumanismo consideran que el ser humano es inseparable de la técnica y que esta modifica la forma de habitar al mundo. La tradición filosófica, ha privilegiado la reflexión sobre el ser humano, sobre el mundo, sobre la trascendencia en relación a la razón misma, y poco ha considerado las transformaciones que pueden alcanzarse a través de las prácticas científico-tecnológicas (Jonas, 1997).


La excepcionalidad humana, esto es, la posición privilegiada del ser humano respecto al resto del universo, es el centro de debate del Posthumanismo, así como las consecuencias y modificaciones que se generan en torno al desarrollo de los saberes y desarrollo biotecnológicos y científico. Estos enfoques han movilizado al pensamiento y a los movimientos sociales generando debates en torno a la identidad, a los derechos ya no solo para los humanos, y construido nuevos conceptos que implican nuevos campos de sentido. Palabras como biohacking, neuroderechos, neohumanismo, transhumanismos, ciberhumanos, han desacuerdos que movilizan los saberes y generan nuevas alternativas de convivencia en un entorno actual. También las industrias culturales donde el cine y la literatura han construido narrativas y problemas que hace algunas décadas eran consideradas como ciencia ficción. Más aún, el Posthumanismo ha interrogado de manera consistente algunas cuestiones centrales de la filosofía: la responsabilidad de la ciencia, la función de los intelectuales, el problema de la técnica, la herencia ilustrada y moderna, el anuncio de la “muerte del sujeto”, el orden político, la imposibilidad del humanismo como ideal, entre muchas otras tópicas. Si bien el desarrollo de la ciencia y su aplicación tecnológica ha modificado grandes espacios culturales, también ha generado disparidades y desacuerdos importantes en la distribución y participación de los beneficios que esto genera. En este sentido puede considerarse al Posthumanismo una orientación del pensamiento generado por las culturas organizadas a partir de los beneficios culturales ilustrados y como respuesta al malestar y rigidez que implica. Para el caso, Sloterdijk, enfatiza el fracaso de la educación humanista tradicional y su objetivo civilizatorio (2008). El desarrollo progresivo y constante de la ciencia y la tecnología, especialmente en la llamada Cuarta Revolución Industrial, parecería traer una cancelación del ser humano. El maravilloso texto de Günter Anders, La obsolescencia del hombre (2011), desplaza la condición privilegiada del humanismo, inclusive del antropocentrismo, para dar lugar al dominio de la técnica como sujeto de la historia. Esto trae nuevos elementos al debate donde las herramientas, los instrumentos generan una centralidad en las discusiones y en las formas artefactuales de producir historia, memoria. Bajo el dominio de la ténica el ser humano experimenta una decadencia, una caducidad importante inminente donde las fantasías de omnipotencia se disuelven y se reemplazan por un antropocentrismo humillado y acusado por la imagen del mundo generada por sus ficciones.


El desarrollo progresivo y constante de la ciencia y la tecnología, especialmente en la llamada Cuarta Revolución Industrial, parecería traer una cancelación del ser humano. El maravilloso texto de Günter Anders, La obsolescencia del hombre (2011), desplaza la condición privilegiada del humanismo, inclusive del antropocentrismo, para dar lugar al dominio de la técnica como sujeto de la historia. Esto trae nuevos elementos al debate donde las herramientas, los instrumentos generan una centralidad en las discusiones y en las formas artefactuales de producir historia, memoria. Bajo el dominio de la ténica el ser humano experimenta una decadencia, una caducidad importante inminente donde las fantasías de omnipotencia se disuelven y se reemplazan por un antropocentrismo humillado y acusado por la imagen del mundo generada por sus ficciones. La superación de lo humano se ha realizado por la tecnología, la superación de sus imperfecciones, la molestia del dolor y el sufrimiento, el carácter trágico de la experiencia humana ha sido disuelto por las promesas cumplidas de la ciencia y la tecnología. La condición humana atravesada por imperfecciones ha generado una experiencia distinta, diferenciada. El debate está abierto. Para concluir. La dimensión formal de la condición humana, desde su dimensión abstracta, inmaterial y ahistórica, parece orientar una comprensión reduccionista donde lo humano se pliega a la dimensión idéntica respecto de sí mismo. El sentido, del Posthumanismo y del transhumanismo lo convoca a un debate y a una escala aún no imaginada cuantitativamente, pero proyectada de manera cualitativa. Los riesgos de vivir en la ficción ideológica también atraviesas esas consideraciones y producciones de sentido. La dimensión científica y tecnológica ha de abrirse también a una razón poética donde la plástica de la experiencia subjetiva se encuentra más allá de todo pliegue ideológico y cultural que determina lo humano. Referencias: Jonas, H. (1997). Técnica, medicina y ética. Barcelona: Paidós. López Austin, A. (1998 ). Los mitos del tlacuache. México: UNAM. Morin, E. (2006). El Método 5. La Humanidad de la Humanidad. La identidad humana. Madrid: Cátedra. Sloterdijk, P. (2008). Normas para el parque humano. Madrid: Siruela. Vuskovic, D. (s.f.). De la crisis del humanismo al proyecto posthumanista; una relectura de Heidegger desde Sloterdijk. Obtenido de psikeba: http://www.psikeba.com.ar/articulos/DV_Heidegger_Sloterdijk_crisis_humanismo.htm 15/01/2011: pp.1-7

*Doctor en Filosofía por la UNAM; miembro del Sistema Nacional de Investigadores y Profesor del Tecnológico de Monterrey, Campus Puebla.



Cuentos de maldad y uno que otro maldito Conversatorio con la escritora Alma Delia Murillo sobre su obra “Cuentos de maldad y uno que otro maldito” Lunes 8 de noviembre 11:30 am

al correo: https://itesm.zoom.us/j/3757003578



Ser trans en primera persona: Entrevista a Terry Mederos


Por: Dr. Alfredo García Galindo*

Hablar de posthumanismo implica cuestionar las bases teóricas, semánticas, filosóficas y civilizatorias que han determinado por siglos la noción de la realidad en todos los rincones planetarios en los que la cultura occidental ha asentado su dominio. Esto explica que se pongan en duda los dualismos heredados del pensamiento cartesiano, incluyendo aquel que categoriza a la totalidad de los seres humanos en dos géneros -masculino y femenino-, los cuales fueron definidos históricamente por una oposición incuestionable, así, una lectura crítica de esta condición binaria deriva hacia reinterpretaciones de diversos órdenes, empezando por lo que las personas transcurren en sus anhelos, sus vivencias y sus identidades. Tomando en cuenta este preámbulo, el pasado 22 de septiembre entrevistamos a Terry Mederos en el marco de la charla denominada “Ser trans en primera persona”, la cual fue seguida por decenas de asistentes en forma virtual entre estudiantes, docentes y otras personas que atendieron el llamado al encuentro. Ya en los términos de lo tratado en esa ocasión, recordamos que Terry Mederos es un tecnohumanista español de 54 años, con una dilatada carrera profesional en el sector turístico dentro de la Administración Pública en Tenerife (Islas Canarias, España). Filólogo hispánico de formación, es especialista en Transformación Digital por la Escuela de Organización Industrial (EOI) y en Innovación Estratégica por la escuela de negocios ESADE. A sus 35 años de experiencia laboral suma otros tantos de activista LGBTI, y más de una década como columnista en medios nacionales dentro del ámbito social (en el campo del feminismo, la diversidad afectivo sexual y la resiliencia ante el cáncer de mama, vivido en primera persona). Además, reúne en su blog “Amazónicx” un compendio de artículos muy personales con los que pretende inspirar a quienes lo leen para crear una realidad más justa, inclusiva y sostenible.


Conocimos a Terry a través de su proyecto más reciente, “Transbitácora”. Una serie de ocho capítulos en el diario español Público, que arrancó el 28 de junio de 2021 con motivo del Día del Orgullo LGBTI. En ese espacio fue relatando, semanalmente y a tiempo real, su transición de género. Después de toda una vida de identificarse como lesbiana —dado que su orientación del deseo es hacia las mujeres— y a raíz de una entrevista que le hicieron en 2019 para un trabajo de investigación sexológica que ahondaba en su infancia, se le fue revelando su verdadera identidad como hombre trans. Una identidad que había sido acallada durante toda una vida, tras haber nacido en los años del tardofranquismo español en el seno de una familia convencional. Transcurrido un año de maduración, Terry decidió dar el paso de comenzar de cero para ser, por fin, consecuente consigo mismo, y en un movimiento tan incierto como valiente, puso en jaque a su matrimonio, a su familia numerosa y a su zona de confort social y laboral para encontrar su verdadero yo. La serie “Transbitácora”, además de estar relatada en un lenguaje accesible e inspirador, tiene el valor de hacer un viaje hacia lo desconocido, porque su propio protagonista no sabe, hasta el final, su desenlace. Y tan poco cercanas le resultaban inicialmente esas circunstancias que, como complemento a los capítulos en los que desmenuzó su transición desde el punto de vista de la pareja, la familia, el cuerpo, la mente y el contexto, dedicó seis entrevistas a la realidad trans con referentes del mundo de la sexología, la medicina, el feminismo, el activismo y el trabajo social, lo que resultó en un completo análisis de las distintas miradas sobre una identidad sexual aún poco conocida para el gran público. Puede verse, en fin, la complejidad de agotar un tema tan complejo, no sólo en el plano de lo que las sociedades perciben del mismo, sino también en lo que se refiere a los significados que adoptan estas realidades para las personas que los experimentan. Parte de nuestro trabajo como comunidad universitaria que se integra en lo educativo y lo ciudadano es continuar en el cuestionamiento de aquellas nociones que por largo tiempo han supuesto obstáculos para la plenificación de los seres humanos. A continuación, resumimos algunos de los momentos más significativos de aquella entrevista (la cual puede seguirse íntegramente https://fb.watch/8RO6Lv9u4B/ ), para dar testimonio del proceso vital de nuestro invitado.


Entrevista Alfredo García Galindo (AGG): ¿En qué contexto social se dio tu infancia? Terry Mederos (TM): Me crie en Madrid, de familia canaria, en un entorno bastante convencional. Cuando era pequeño quería ser como mi hermano, y vestir y jugar como él. Mi familia lo tomó como una ocurrencia, sin darle más recorrido. Eran otros tiempos, la última época de la dictadura de Franco; iba con mis hermanas a un colegio de monjas, segregado por sexos, y no tenía ningún acceso a información sexual. Así que “aparqué” ese sentimiento. Y, con el tiempo, sabiendo desde los ocho años que me gustaban las chicas, mi lucha se centró en salir del armario como lesbiana. AGG: ¿Cómo se dieron tus procesos de identidad en esa España en transformación? ¿Cómo era el peso de la tradición y el conservadurismo durante tu adolescencia y juventud? TM: Crecí sin referentes. No sufrí bullying por mi aspecto porque mi entorno era tan conservador que la sexualidad de las niñas estaba totalmente invisibilizada. Mis padres se opusieron a mi orientación sexual, y tuve que irme bastante joven de casa por la incomprensión de mi realidad. Pero, con el tiempo, especialmente a partir del nacimiento de mi primera hija, el amor pudo a los prejuicios y tendió los puentes necesarios. AGG: ¿De todo el proceso que has transcurrido qué ha sido lo más difícil? TM: Si lo pienso, ha sido todo bastante sencillo hasta llegar a este punto. Pero plantearme el ser una persona transexual solo puedo compararlo a un tsunami. Visibilizarme como hombre trans me ha hecho confrontar una situación complicada ante la sociedad, ante mi entorno familiar y el laboral. Creo que nadie elegiría esta realidad, si pudiera evitarla, porque es como conducir al revés que el resto de la humanidad. Las posibilidades de chocar son todas. AGG: ¿Cómo ha sido tu relación con el feminismo? Sabemos que en España hay ahora mismo una gran polémica con la comunidad trans. TM: En mi serie de “Transbitácora” dediqué uno de los capítulos a Transexualidad y Feminismo, porque tengo el empeño de que ambas comunidades se entiendan. Las mujeres no pueden dividir su causa, que probablemente es la más importante para alcanzar la justicia social, dejando de contar con las mujeres trans. Pero el debate está muy polarizado, y desde mi punto de vista son dos causas en absoluto excluyentes.


AGG: ¿Crees necesaria una integración de luchas, por ejemplo, comunidad LGBT+, grupos étnicos, feminismos, luchas anticoloniales, ecologismos, etc.? TM: Las personas somos muy transversales. En mi caso la causa lésbica primero, luego la trans; el feminismo; el medio ambiente… Son causas que queda muy bien decir que deben unirse, pero yo no termino de saber cómo. No lo veo muy realista. Por eso creo que lo importante son las luchas personales. El afecto hacia tu causa y hacia lo que mueve a las de los demás, trabajando nuestra sensibilidad y empatía. Tender puentes para conseguir la verdadera transversalidad de forma implícita. Estamos en un mundo cada vez más diverso y tenemos que luchar contra nuestras propias cegueras para llegar a la verdadera libertad.

*Economista, Historiador y Doctor en Estudios Humanísticos. Ha sido catedrático del Tecnológico de Monterrey desde el año 2005, participando en los campus Puebla, Ciudad de México y Estado de México. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores.



Conversación sobre la literatura y el cine Conversatorio con el maestro José Luis Fernández Ojeda Jueves 11 de noviembre 05:00 pm

Transmisión en vivo: https://itesm.zoom.us/j/83643710076


Conversación con Joumana Haddad Conversatorio con la escritora Joumana Haddad sobre su obra “La hija de la costurera” Viernes 26 de noviembre 01:00 pm

Transmisión en vivo: YouTube y Facebook: Escuela de Humanidades y Educación TEC Campus Puebla


FRANCESCA FERRANDO: POSTHUMANISMO EXISTENCIAL PARA TIEMPOS DE RESILIENCIA


Por: Rodrigo Esparza Parga*

“La existencia es todo lo que tenemos, y es mucho, pero de verdad es algo que tenemos que manifestar en completa honestidad, no solo intelectual, sino personal y existencial.” Francesca Ferrando es profesora de Filosofía en NYU-Liberal Studies, New York University. Voz líder en el campo de los estudios posthumanos y fundadora de la Global Posthuman Network, ha recibido numerosos honores y reconocimientos, incluido el Premio Sainati con el reconocimiento del presidente de Italia. Ha publicado extensamente sobre estos temas; su último libro es Philosophical Posthumanism (Bloomsbury 2019). En la historia de las charlas TED, fue la primera oradora en dar una charla sobre el tema de lo posthumano. La revista estadounidense “Origins” la nombró entre las 100 personas que están haciendo cambios en el mundo. De antemano agradecemos profundamente a la Dra. Francesca Ferrando su disposición y tiempo para la realización de esta entrevista.


-REP: ¿Qué es el Posthumanismo? FF: Habría que hacer una distinción inicial entre Posthumanismo y lo Posthumano; son dos conceptos conectados, pero no son sinónimos. Lo Posthumano es un movimiento que está pasando ahora, no es algo que ya pasó o algo que va por pasar, y por ello, necesitamos a todas las voces del ser humano, porque somos diferentes, pero tenemos también mucho en común, y por lo tanto, tiene que haber un diálogo de verdad pluralista, que pregunte la cuestión de qué significa ser humano en el siglo veintiuno, porque la respuesta no puede ser la misma del pasado. Ante la pregunta planteada hoy día por gente de ciencia, de arte o filosofía, debemos tener presentes aspectos como la tecnología, que ya no es un medio, sino que esta, tiene una carga ontológica y ante ello, tenemos propuestas como los diferentes Transhumanismos. -REP: ¿No te parece que apelar al Transhumanismo implica adoptar una forma sumamente reduccionista de lo humano? FF: Claro, estoy de acuerdo con ello. Pienso que una visión que concentra la atención de forma tan radical sobre la ciencia y la tecnología, ya es una forma reduccionista. Ahora mismo muchos seres humanos no tienen acceso a la tecnología, pero, por otra parte, el transhumanismo es parte del imaginario colectivo humano. Pensemos en la idea de la inmortalidad, que ya se encuentra en una de las primeras mitologías, la del Gilgamesh; o en la vida después de la muerte, que está conectada con la idea de la inmortalidad. La prolongación radical de la vida, una vida sin muerte, sería viable a través de las nuevas tecnologías que se están desarrollando, como la biotecnología, por ejemplo. Pero también hay, otras formas de pensar al potenciamiento humano. -REP: ¿Entonces, el Posthumanismo implicaría una noción mucho más amplia? FF: Sí, el Posthumanismo es otro movimiento que también está preguntando qué significa ser humano en el siglo veintiuno, pero este da una respuesta diferente. El Posthumanismo se ubica en la generación que llega después de la reflexión postmodernista, postcolonial, de género, de la teoría crítica de la raza; de una reflexión que llega de las voces plurales, que llega de una visión humana que no es una; de una visión que reconoce a la diversidad y la conexión del humano con la ecología. No solo estamos viviendo aquí, sino que somos parte del planeta. Y tendríamos que sumar a la tecnología y a la tecnosfera en la que nos desenvolvemos.


-REP: ¿Qué podríamos entender por el Posthumanismo existencial, y muy particularmente, ahora que casi estamos fuera de la pandemia? FF: Después de la pandemia, yo creo que el Posthumanismo, desde mi visión, solo pude ser existencial, solo puede ser una filosofía que de verdad nos ayuda a entender quiénes somos, porque la pandemia nos recordó muy claramente, que la vida comienza y sí que se acaba. Con la pandemia, las preguntas: ¿quién soy? ¿qué estoy haciendo? Si me voy mañana, ¿que hice con mi vida?, creo a todos y todas nos pasaron al menos una vez por la cabeza, entonces, con la misma, el Posthumanismo, se volvió algo muy existencial. La existencia es todo lo que tenemos, y es mucho, pero de verdad es algo que tenemos que manifestar en completa honestidad, no solo intelectual, sino personal y existencial. -REP: Finalmente, ¿cómo podríamos llevar los planteamientos del Posthumanismo filosófico-existencial a los ámbitos de la educación formal? FF: Es una pregunta fundamental, podemos hablar desde la “torre de marfil”, pero si hemos aprendido algo desde la pandemia, es que además de trágica, fue iluminadora. Por ejemplo, en mi caso, la forma en que yo enseñaba, cambió. Me puso muy claro que mucho de lo que había estudiado, no me iba a ayudar, pero sí lo hizo el posthumanismo. Entonces la educación es la base, pero desde una reforma posthumanista, que nos permita estar conscientes de que no tenemos que repetir hábitos, prejuicios; sapientes de lo que hoy mismo en nuestra existencia, estamos haciendo. Y esto implica, darnos cuenta de que estamos enseñando solo con la mente, entonces un programa de estudios posthumanos, no solo puede ser únicamente una historia de las ideas, porque las ideas se manifiestan en entes concretos, es decir, cuerpos. Es muy importante empezar a pensar en una noción integral de educación, de modo que no generemos esclavos de ideas. ¿Cómo viven nuestrus estudiantes? ¿tienen un balance en su vida? Es importante preguntarnos por ello.




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