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INTRODUCCIÓN ¡Queridos e impacintes lectores! Como viene siendo ya tradición   en   nuestro   cole,   los   niños   y   niñas   de   6º   curso escribimos un libro de lectura para entretener a aquellas mentes curiosas y deseosas de vivir una aventura muy apasionante.  Ya han sido muchas las aventuras que hemos vivido y compartido estos años, pero este año nos propusimos un reto especial y difícil de alcanzar pero como puedes comprobar, pues tienes el libro en tus manos, lo hemos logrado.  El  reto  consistía   en  escribir  el  libro más largo escrito hasta la fecha, así que, ya que nos ha costado mucho dar forma a este libro, es nuestro deseo de Lucía, Nekane, Juana, Celia, Ana Isabel, Sabrina, Luis, Francisco, Hajar, Cristina, Cristian, Candela, Giovanna, Valentina, Kajsa, Nadir, Javi Ruíz, Javi Lizana, Diego, Mavi, Jiana, Colmi y Ángel que os guste mucho y que os cautive. Ánimo y a disfrutar del mismo...


PRÓLOGO Hay un   libro  por   ahí,   de   esos   que   está   perdido  entre montones   de   libros   viejos,   que   aparece   cuando   menos   te   lo esperas,   cuando   buscas   algo   de   ciencias   o   de   talleres   de manualidades,   pues   quieres   hacer   algo   diferente,   algo   para ocupar el tiempo libre y de repente ahí está, aparece sin más, ese libro cuya portada te llama la atención porque tiene un tono apagado por el paso del tiempo, los dibujos casi irreconocibles y apenas se puede leer el título, pero cae en tus manos y estás deseoso de abrirlo, de empezar a leerlo y de saber porque ha estado ahí olvidado y cerrado tanto tiempo. ¿Quizá es porque da mucho miedo? ¿Quizá es porque es una historia superaburrida? ¿Quizá es porque está muy polvoriento? ¿O quizá es porque nunca nadie lo ha abierto para leerlo?  En este caso se trata de una historia de cómo el simple olor y aroma de una flor puede atraer a la persona que va a cambiar tu vida. Se trata de un niño de 14 años llamado Tauson que   tenía   perdida   la   fe   en  la   vida   porque  era huérfano, sus compañeros del horfanato lo trataban mal y llevaba años sin que ninguna familia lo adoptase.  Tauson además era un niño muy tímido, poco hablador,


inteligente, un poco antisocial y todo esto le llevaba a tener una mente especial, diferente y única.  Físicamente   era   un   niño   muy   guapo   con   una   melena rubia larga, ojos verdes y bastante alto para su edad, es decir, era muy atractivo pero aún así se sentía marginado por el resto. El   orfanato   se   encontraba   situado   en   medio   de   un bosque con una vegetación muy espesa y sólo había un camino sin asfaltar para poder acceder a él. Exteriormente el edificio era   muy   tétrico,   bastante   antiguo   y   negruzco   pues   llevaba varios años sin recibir ninguna mano de pintura. En su interior había pocas habitaciones lo que llevaba a que los niños tuvieran que compartir espacios. Todo el orfanato estaba lleno de rejas pero además de eso los cristales eran de color negro por lo que no había luz del día ni apenas ventilación pues siempre estaban cerradas. Había dos grandes dormitorios con 10 literas en cada uno y sólo un baño en cada habitación, el cual casi siempre estaba sucio. Las aulas estaban sin terminar, las paredes eran de ladrillo,   no   había   pizarra   y   sólo   les   daba   clase   la   señorita Andrius, la cual, aunque tenía cara angelical, era muy gritona, muy   malhumorada   y   siempre   acompañada   de   un   bastón   que usaba   para   pegar   a   los   niños.   Ella   impartía   todas   las asignaturas,   aunque   eso   de   todas   es   un   decir,   ya   que   sólo teníamos lengua y mates y 5 minutos de recreo. Como material


de clase teníamos un lápiz, una goma y un único folio por día, nada de colores, rotuladores, reglas... y por supuesto nada de internet ni ordenadores. En dicho folio tenían que escribir todo lo de ese día y si no les cabía, se quedaban sin almorzar. Las clases duraban 7 horas, parando sólo esos 5 minutos de recreo. En esas 7 horas no se podía hablar, ni levantarse ni ir al baño. Tampoco   había   patio   de   recreo,   ni   sala   de   juegos,   ni juguetes, es decir, todo era tremendamente aburrido. Además de la señorita Andrius, había dos personas más en   el   orfanato:   la   cocinera,   que   se   llamaba   Fernanda   y   la enfermera que se llamaba Matilda. Fernanda era bastante fea, rubia de bote, con la cara muy delgada,  orejas grandes, una  verruga en la punta de la nariz   con  un  pelo  muy  largo,  dientes  negros y asquerosos, y contínuamente estornudaba encima de lo que estaba cocinando. En cuanto a Matilda era totalmente lo contrario, era la única persona agradable y guapa del horfanato, la pena es que sólo venía cuando había alguna enfermedad o algún niño herido. Le gustaba vestir bien y siempre venía muy arreglada y maquillada. Era morena con el pelo corto y ojos azules con unas gafas que les sentaba muy bien. Por último la peor de todas era la señorita Andrius que pese a tener cara angelical, cuando se enfadaba se


volvía tan   fea   como   culo   de   una   mofeta   y   siempre   estaba enojada pues era realmente fea,  el pelo moreno y muy graso, era tuerta con un solo ojo marrón, le faltaban las paletas de los dientes y al hablar nos escupía a la cara, además de tener un aliento horrible. Siempre iba con falda corta y como no tenía medias   se   le   veían   los   pelos   largos   y   negros   que   eran   muy desagradables a la vista. Como en todo orfanato que se precie, Fernanda, Matilda y   Andrius   tenían   sus   correpondientes   motes   que   eran   los siguientes: Fernanda “la  caraespárrago” porque tenía la cara muy delgada y con verrugas varias, Andrius “ la bocapestosa” y Matilda “la sanadora angelical”. En   el   orfanato   había   10   niños   y   7   niñas,   todos   de diferentes edades, pero como Tauson era un poco antisocial no se relacionaba apenas con ellos, por lo que la mayoría del tiempo estaba solo y se dedicaba a imaginarse aventuras. Un miércoles que amaneció nublado y lluvioso, ocurrió algo inesperado: por fin llegó una familia interesada en Tauson. La directora Andrius, mandó llamarlo y él acudió raudo y veloz pues   por   fin   se   iba   a   ir   de   aquel   infierno.   Cuando   llegó   al despacho, allí estaba la familia entrevistándose con Andrius e inmediatamente Tauson los abrazó de la enorme emoción que


tenía. Todo marchaba muy bien: todos los papeles estaban en orden, el domicilio de la famila era muy acogedor y ellos eran encantadores, pero la directora, en el último instante dijo: ­ se me   olvidó   comentarles   un   pequeño   detalle   y   es   que   en   cada adopción exigimos un pequeño donativo ya que hemos cuidado del niño durante años y debemos pagar mucho.  El marido miró a su mujer con cara de inseguridad y decepción y la esposa preguntó: ­ ¿Cuánto es dicho donativo? A lo que Andrius respondió: ­ teniendo en cuenta que ha estado   con   nosotros   9   años   pues   hemos   estimado   que   una cantidad justa y no muy elevada puede ser 132.000 euros. Los   dos   se   levantaron   muy   enojados   y   se   marcharon. Tauson observaba como “sus padres” se marchaban volviendo a quedarse sólo. Miró a Andrius, la cual estaba sonriente y feliz después de haberle arruinado la vida al pobre Tauson. Esto lo enfureció   mucho   y   se   marchó   apenado   pegando   un   portazo. Quería vengarse pero no sabía cómo lo haría, así que cada noche su   única   preocupación   era   pensar   cómo   hacerlo.   Una   noche mientras   todos   dormían,   se   despertó   y   se   le   ocurrió   una magnífica idea: se levantó y se dirigió al cuarto de Andrius, allí estaba ella pegando unos ronquidos como un verdadero cerdo de los   puercos   de   verdad.   Tauson   la   miró   y   le   echó   pegamento


extrafuerte en los labios y en el pelo. A la mañana siguiente cuando la malvada directora se despertó, no podía ni hablar y tuvo que afeitarse la cabeza, por lo que si fea era enfadada, ahora   era   horrible   como   una   espinilla   peluda   dentro   de   una enorme nariz grasienta. Andrius, reunió a todos los niños para hablar con ellos y ver quién era el culpable de aquello, pero cuando se puso delante de ellos a hablarles, se dió cuenta que no podía hacerlo porque tenía los labios pegados, así que les señaló que se marcharan, sin poder adivinar quién había sido. Justo en aquel momento, que estaban todos reunidos y sin la presencia de la malvada directora, Tauson aunque era antisocial,   debido   a   que   estaba   muy   enojado,   reunió   a   los mayores   que   eran   Roberto   también   de   14   años,   María   y Eustaquio de 13 y Victoria de 12 y les dijo: ­Yo he sido el culpable de ese suceso que le ha ocurrido a Andrius, y como la odio tanto me gustaría seguir haciéndole imposible la vida.


CRISTINA Entonces llegaron Roberto, María, Eustaquio y Victoria. Roberto se dio cuenta de que Tauson tenía cara de venganza y les preguntó que si querían seguir haciendo travesuras y los demás dijeron que sí. Entonces Roberto le preguntó a Tauson que si quería seguir haciendo travesuras con ellos y Tauson se lo pensó durante mucho tiempo, pero como era un poco antisocial dijo que mejor él iba por su lado y ellos iban por otro y así fue. Por la noche a Tauson se le ocurrió otra travesura más: por un lado Roberto, María, Eustaquio y Victoria cogerían insectos como mariquitas, lombrices, gusanos, etc. Y por otro lado Tauson cogería la llave del dormitorio de Andrius que estaba en el desván oscuro y tenebroso del orfanato. Al siguiente día, cuando Tauson se despertó les contó a los demás su idea y a ellos les gustó mucho, entonces pusieron en marcha su plan: Roberto, María, Eustaquio y Victoria fueron a buscar los insectos y Tauson fue andando sigilosamente hacia el desván, cogió las llaves y abrió la puerta del dormitorio de Andrius y de repente vinieron corriendo todos con un cubo lleno de insectos, entraron sigilosamente al


dormitorio de Andrius y echaron todos los insectos en la cama. A Andrius la despertó el cosquilleo que hacían todos los bichos que había en su cama, y gritó tan fuerte que hasta lo escuchó un coche que estaba a 9 kilómetros. Cuando tocó la hora de las clases, Andrius no pudo asistir porque tenía el cuerpo llenos de ronchas de las picaduras de los bichos y tuvo que ducharse un montón de veces. Hasta tuvo que llamar a un exterminador, así que tuvo que dar las clases Fernanda (la cocinera) y como la pobre sólo sabía cocinar, las clases las daba tan mal que les preguntaba a los niños que si le podían explicar lo qué ponía en el libro porque ella no entendía prácticamente nada. Al siguiente día a Tauson no se le ocurría nada y a Andrius todavía no se le habían quitado los escalofríos, así que en la clase cada vez que a Andrius le entraban esos escalofríos todo el mundo se reía porque parecía como si le electrocutasen. Ése fue el mejor día para Tauson. Pasaron los días y a Tauson se le ocurrió otra travesura: que Roberto, María, Eustaquio y Victoria cogieran un cubo de alquitrán que había en el desván y


lo pusieran en la puerta para que cuando Andrius entrara se le cayera el cubo en la cabeza. Al mismo tiempo, Tauson pondría una araña de plástico, que se encontró en el suelo del comedor del orfanato, para que Andrius saliera corriendo al ver la araña, entrara en la clase, se le cayera el cubo de alquitrán en la cabeza y se desmallara. Como la otra vez, se lo dijo a los demás y como siempre a todos les gustaba la idea, pero como todos estaban cansados menos Tauson, las cosas no salieron como el quería. Se les olvidó coger el cubo de alquitrán y tuvo que cogerlo él, pero cuando Tauson bajó al desván para coger el cubo, ya no estaba. Tauson, extrañado, subió al piso de arriba con los demás pensando que era una broma y se lo dijo a los demás, entonces se fue de camino a su cuarto, pero se dio cuenta de que ya era la hora de la primera clase así que se volvió y fue corriendo a las clases. La señorita Andrius estaba igual de fea y enfadada que siempre, incluso durante el recreo se tiraba todo el rato haciendo pruebas para saber quién había hecho aquella travesura. Pasaron los días y a Tauson se le ocurrió otra


travesura pero no sabía si contársela a los demás, como veía que Andrius estaba tan entusiasmada con lo de saber quién era el culpable, hasta sustituyó las clases por los interrogatorios esos, pero al final les contó la última travesura: como a Andrius le tocaba hoy comer sopa de vegetales y un sandwich de queso, le echarían muchísima sal en el bocadillo y en la sopa le echarían polvos pica-pica mezclados con un poco de pólvora que habían encontrado en un viejo petardo. A Tauson le gustó mucho su idea pero le dio coraje que no fuera él, el que la planeara, aún así la hizo. Tauson fue el primero que fue a la cocina, echó los polvos pica-pica y se largó. Después llegó Roberto y entró a la cocina con un bote de sal y le echó dentro del sandwich una gran cantidad. Cuando Andrius entró al comedor todos estaban muy pendientes de ella y cuando le pegó un bocado al sandwich, todos empezaron a cambiar sus caras y reirse con disimulo. Andrius empezó a masticarlo y cuando sintió el sabor horrible de la sal, abrió el sandwich y se le revolvieron las tripas, así que tuvo que ir corriendo al cuarto de baño a vomitarlo. Cuando volvió a entrar al comedor se sentó mirando alrededor a ver si adivinaba quién había hecho aquello. Todos de repente, dejaron


sus sonrisas y se pusieron muy serios aunque por dentro estaban tronchándose de la risa. Como Andrius tenía tan mal sabor de boca por la sal, tomó una cucharada de sopa. Al principio se le veía con cara normal, pero poco a poco se le fue poniendo la cara roja y al final acabó gritando: ¡¡QUEMA, QUEMA, QUEMA, QUEMA!! Se fue corriendo a la cocina y se bebió por lo menos 10 vasos de agua, luego se vio a Andrius salir corriendo directa al baño. La verdad que fue una travesura inolvidable.


MAVI Tras hacer las travesuras, decidieron planear como fugarse de aquel maldito lugar pues ya estaban hartos de soportar tantas injusticias, así que Tauson les planteó la idea de fugarse a Roberto, María, Eustaquio y Victoria. -¿Estás loco?- Vociferó María. -Tienes razón, este chico está fatal- Se unió Roberto. Ya estaba perdido. Sin Roberto y María, los más mayores no tenían elección de escapar de allí. -A mí no me vendría mal escapar de aquí – Dijo Eustaquio con una sonrisa que le cubría toda la cara. Tauson se sonrojó, pues nunca había hablado con Eustaquio, pues hubo una época en la que él era el primero en burlarse del pobre Tauson, que sólo intentaba hacer amigos. Tauson fue perdiendo la valentía, el coraje, se fue haciendo más pequeño, se volvió a sentir solo, como cuando tenía ocho años y se le cayó el peluche que tenía escondido entre las sábanas y de repente le vino a


la mente un niño de su infancia llamado Hugo, recordaba perfectamente la cara de ese chico. Tauson sentía un odio enorme hacía ese chico que lo único que hacía era amargarle la vida. Siempre que le iba a hacer algo a Tauson empezaba con esa frase: - ¡Mira lo que tenemos por aquí! Ese día había tenido pesadillas, así que había acudido a su mejor y único amigo Dino. Un dinosaurio color crema muy suave, tenía la etiqueta desgastada de tanto uso. Se lo había regalado un señor que había ido con su mujer a ver al niño que iban a adoptar y vio a Tauson, acurrucado en una esquina solo y le dio el peluche. Tauson le tenía mucho aprecio. Era el único niño que tenía un juguete, por eso lo escondía, porque la malvada de Andrius se lo quitaría. Tauson lo cogió y se lo guardó entre las sábanas, logró dormirse. Era verano así que taparse por las noches no era la mejor opción, Tauson inconscientemente se destapó los pies, dejando al descubierto su apreciado peluche. Ahí había llegado Hugo y dijo: -Anda...si nuestro amiguito tiene otro “amiguito” - La risotada de Hugo sonó por toda la habitación. Muchos niños se acercaban a ver qué pasaba, entre ellos, Eustaquio quien le quitó a Dino y empezó a correr por la habitación amenazando con tirarlo al vatér. Tauson de la impotencia se puso a llorar y los


demás niños se desternillaban de la risa y entre ellos, Eustaquio. Tauson se agachó y ¡Sí! Allí estaba Dino, medio roto debajo de la cama tras de unos zapatos que Tauson nunca utilizaba. -¿Cuál es tu plan? -Preguntó Victoria interesada e intentando que se recobrase la normalidad. -Primero necesitaremos pensarlo, ¿Qué te crees? ¿Qué estamos en la guerra? ¡Espabila! En un orfanato no se sabe si llegas a mañana.- Exclamó Eustaquio. -¿Pero no dormiremos para estar descansados y todo eso? -Seguía Eustaquio. -Ya dormirás cuando te mueras, ahora lo que debemos es planear cómo nos escaparemos de este horrible lugar porque yo estoy ya harta- dijo Victoria. -¿Esta noche a qué hora?- Preguntó Eustaquio. Tauson estaba indignado ¡Menudos compañeros de escape tenía! Se fueron a dormir porque no había nada claro…


A la mañana siguiente... -Tauson, ¿Me has escuchado? -Preguntó la señorita Andrius. -Sí señorita Andrius- Respondió. La señorita Andrius sonrió, lo que no fue bueno, porqué se le vieron esos dientes sucios que podrían traumatizar tranquilamente a cualquier niño. Tauson reprimió una mueca de asco, al intentarlo le salió otra mueca que le borró la sonrisa de la cara a “Bocapestosa” al instante. Esa profesora lo único que hacía era amargarle la vida. Tauson, como era un chico honesto le hubiera querido decir: -lo siento profe, no la estaba escuchando, prestaré más atencion, pero estaba con Andrius, y una persona con Andrius no se puede andar con tonterías. -Te estoy esperando, -Dijo echándole todo el aliento en la cara. -Yo...yo... -Las palabras se estaban acumulando en su garganta pero no podía escupirlas. Todos los niños estaban mirándolo. Hugo riéndose. Andrius mirándolo con impaciencia. Al final sí que escupió una cosa: los bocadillos del desayuno. -¿Has comido algo en mal estado?- Le preguntó


Matilda mientras le entregaba un vaso de agua. -Sí, los mocos de Fernanda – Matilda se rió, no fue una risa fuerte pero lo suficiente como para terminar de caerle bien a Tauson. -Te entiendo. Yo crecí aquí y sus comidas no es que sean deliciosas. -No entiendo. Ya eres mayor ¿Por qué no te despides y te vas de este apestoso lugar? -Pues...porque no puedo dejaros con Andrius. Matilde le guiñó un ojo. -¿Tuviste a sorprendido Tauson.

Andrius

también?

-Preguntó

-Pues sí- Respondió Matilda. En ese momento sonó la puerta. Al abrirse se encontraron nada más ni nada menos que con Andrius, que había llegado para llevarse a Tauson a cenar. -Gracias por cuidarme- Tauson le guiño un ojo disimuladamente y Matilda le sonrió y Andrius cerró la puerta enfadada.


Andrius cogió a Tauson de la oreja y se lo llevó al comedor. Allí ya estaban sus amigos y aliados. -¿Estas mejor? -Le preguntó Victoria. -Sí, sí. Sólo había vomitado y listo- Le dijo Tauson. -Mientras estabas en la enfermería, ideamos un plan- Dijo Eustaquio. Le brillaban los ojos como a un niño frente a las luces de navidad. Tauson levantó una ceja. Eustaquio metió su mano por debajo de la camiseta, sacó un bote de pegamento extrafuerte y dijo: -a ver, dinos genio ¿qué piensas hacer? ¿Ponerle pegamento a los zapatos de Andrius para que no a nos siga? Victoria puso cara de no enterarse de nada. -No bobita... -Eustaquio se río divertido -ya lo vereís ahora… Se veía que afuera había unos hombres pintando


el edificio de naranja, como si el lugar no estuviese horrible ya, van y lo pintan de naranja chillón. -Como podéis ver, fuera hay unos señores pintando el edificio, así que no quiero oír ni una voz, si escucho algo ¡Os vais a la cama sin cenar!- dijo Andrius. Como Tauson y Eustaquio hablaron, Andrius les dijo: -A vuestras habitaciones pues os habéis quedado sin cena. Tauson se levantó como un rayo, pues tenía ganas de escapar de ese inmundo lugar. Se acercó a Eustaquio discretamente y le dijo: -¿Cuál es tu plan? Eustaquio cogió aire y comenzó: -Andrius es la única que tiene las llaves para abrir las puertas de los pasillos pues este es el plan: a mitad de la noche cuando el reloj marque las once y media yo saldré de la habitación diciendo que voy al baño y vosotros dos me seguiréis sigilosamente. Una vez en los baños uno de nosotros empezará a hacer ruido con las canillas, a tirar del váter unas cien veces, hasta que llegue Andrius que siempre es la que escucha todo. Cuando llegue Andrius a preguntar y a regañar saldré yo, me haré el medio dormido y haré que me tropiezo y tiraré a Andrius, en ese momento, le cogerás las llaves.


Tauson lo interrumpió: -Sí, sí... pero debemos planearlo mejor y que cada uno aporte su idea, así que lo dejaremos para el día siguiente. Tauson estaba feliz, hasta tenía un poco de esperanza por abandonar ese apestoso sitio y lo mejor poder encontrar una familia. No se podía sentir mejor. -Por fin escaparemos de este sitio.- Tauson intentaba bajar la voz pero está demasiado feliz, aunque por otro lado, la idea de quedarse solo le aterraba. Y lo mismo dijo Victoria: -es que… tengo miedo de quedarme sola. -Ya somos dos – dijo Eustaquio. -Tres- dijo Tauson con aire triste. Tauson dijo: -Bueno, tenemos que estar felices porque vamos a escapar y estando juntos no tendremos nada que temer. Al rato estaban hablando de qué les gustaría hacer cuando escapasen de allí. Eustaquio: -A mí me encantaría comprarme una


mansión, como la que vimos en clase de cultura, con muchos baños y tendría una señora que me la limpie todos los días. -Podrías contratar a Fernanda como cocinera.Dijo Victoria. -Pues yo,- dijo Victoria- me encantaría tener mi propio hotel y dirigirlo. Ser muy rica y tener un supermega cochazo de última. Tauson se quedó callado y pensativo. -¿Y tú Tauson? -Le preguntó Eustaquio. Tauson: -Yo... Quiero ser feliz. -¿Feliz? -Preguntaron al unísono Victoria Eustaquio.

y

-No es tan terrible- Rio Tauson – Pensad. Yo puedo tener un hotel, una mansión, un cochazo...Pero yo no tengo porque ser feliz con eso. -¡Jo tío! ¡Qué cursi! Ahora lo que falta que digas es esa frase de “el dinero no compra la felicidad”- Las carcajadas de Victoria y Eustaquio hicieron que todos los niños que también se dirigían a las habitaciones los


miraran. Tauson estaba avergonzado y de una forma arrepentido y hasta pensó que tenía que haberse planteado escaparse solo y que esos niños se quedasen ahí. Victoria al ver su cara le consoló: -Tauson, no te enfades, lo decimos de broma. Lo que dices es verdad. Tauson supo que esa frase era tan real como “en el polo sur hay elefantes rosas”, así que no valía la pena enfadarse. Victoria: -a lo que vamos, nos estamos desviando del tema, cojamos nuestras cosas antes de irnos: abrigos, las sabanas por si las necesitamos y todas nuestras pertenencias queridas. Todos dijeron: -vale, vale. Tauson pensaba qué se podía llevar. No tenía muchas cosas, se podía llevar el bolígrafo que se encontró en clase de historia, aunque no le iba a servir de mucho, los zapatos de repuesto que tenía debajo de la cama... Estaba ya en su litera, se agachó y cogió a ese “bulto” y era ¡Dino!


-Madre mía Dino... -susurró Tauson. Ya sabía que se llevaría a su incomparable y mejor amigo Dino. El plan había salido a la perfección, acababan de tropezarse con Andrius y les habían cogido las llaves. Andrius, en el suelo, ni se había enterado de nada de lo que había pasado. -¡Iros a la habitación ahora mismo y que yo no os vuelva a ver! -Chilló Andrius, tan enfadada que si te concentrabas podías verla echar humo por la nariz. Estaban ya entrando en la habitación cuando Eustaquio preguntó: -¿Tenemos que volver a salir o qué? -Sí bobito, salgamos cuando el reloj marque menos diez ¿Vale? -Sí, sí -Respondieron al unísono Eustaquio y Victoria. Ya eran las doce menos diez, Tauson se levantó con cuidado y cogió su ropa, un mono del orfanato, un abrigo y a Dino. Se dio la vuelta cuando vio que los demás estaban haciendo lo mismo. Hizo señas en silencio marcando que el abriría la puerta.


Abrió la puerta con cuidado, muy sigilosamente, la abrió, más, y más y allí estaba ¡ANDRIUS! ¿Qué hacía esa maldita mosca molesta en la puerta? -Ehh...Profesora- intentó disimular Tauson, metió la mano por detrás de la puerta para indicarles a sus aliados que no pasasen. Menos mal que él no tenía las sábanas, sino Andrius se daría cuenta de que se querían escapar. Andrius se quedó mirando a Dino y preguntó: -¿De dónde sacaste ese peluche? Tauson no sabía hacia dónde mirar, ¿Le decía la verdad? Al final se le ocurrió: -es que... este peluche me lo encontré en la basura y me llevo la ropa porque voy a limpiar el baño. -¿Con que el baño eh? -Andrius estaba más confundida que Tauson. -Sí, es que estoy muy arrepentido de lo que pasó recientemente. Se hizo un silencio y Andrius dijo: -Vale… Tauson pensó: ¿Con ese vale estaba todo


arreglado? Andrius: -Déjalo impecable, mañana lo iré a ver, si no está impoluto destaparás las cloacas. Tauson veía como Andrius se alejaba hasta entrar en su habitación. Antes de entrar en su habitación dijo con voz fuerte: -¡Y mañana me darás ese peluche! Rápidamente se volvió Tauson a por sus amigos y Victoria preguntó: -¿Qué acaba de pasar? Tauson se lo explicó y empezaron a bajar las escaleras para ir al piso de abajo en silencio, cuando escucharon un ruido. -¡ANDRIUS! -Dijo con miedo Victoria. Eustaquio: -Callémonos y quedémosnos quietos. Eso hicieron. Se quedaron quietos. Sin mover ni una pestaña. No estaba pasando nada. Se iban a empezar a mover, cuando vieron que la puerta se abrió. -¡Matilda! -Se sorprendió Tauson. -¿Chicos? ¿Qué hacen aquí?- No parecía


enfadada, es más, parecía interesada. -Pues... -Intentó hablar Eustaquio. -¿Os...estáis bajando la voz.

escapando?

-Preguntó

Matilda

Tauson se encogió de hombros. No era fácil decirlo. Matilda lo entendió sin que tuviesen que responder y les dijo: -Suerte. Eustaquio y Victoria estaban que no entendían nada. Matilda le guiñó un ojo a Tauson y subió las escaleras para ir al piso de arriba. -¡Se lo va a decir a Andrius! -Gritó Victoria asustada. -No, no va a pasar nada, sigamos. -Dijo Tauson. Siguieron bajando escaleras hasta llegar al comedor y de repente los pintores que estaban pintando el edificio aparecieron. -¡MALDICIÓN! -Maldijo Eustaquio. -Espera un segundo -La interrumpió Tauson.


-Intentemos pasar sin que se den cuenta. -Dijo Eustaquio. Tauson: -Tengo una idea, cogeremos las latas de pintura que estaban vacías y las tiraremos bien lejos desde una ventana, los pintores al oir ese estruendo en el parking , pues irán a ver qué es y aprovecharemos para salir corriendo al bosque. Eustaquio: -¡Tío, qué máquina eres! Hicieron todo lo que habían planeado y allí se encontraban en medio del bosque y fuera de aquel horrible lugar por fin...


CELIA Aquel lugar, a pesar de que era muy extraño, no daba menos miedo, comparado con ese horrible sitio donde había vivido, mejor dicho encerrados, durante años y años... Tauson empezó a pensar que la malvada de Andrius se daría cuenta que no estaban, pero poco después se olvido por completo y les dijo a sus amigos: -Me parece que es hora de partir. ¿No os parece? Victoria: -Sí, me parece una buena idea-. Empezaron a caminar y a caminar... pero a Tauson le preocupaba que no consiguiera una familia con la que ser feliz y tener una vida propia de un niño normal. Victoría y Eustaquio se dieron cuenta de que se estaba haciendo de noche y avisaron a Tauson de que iban a necesitar las sábanas que se habían llevado del orfanato. Tauson no se dio cuenta de que se había hecho de noche, porque estaba pensando en que en el fondo muy en el fondo, echaría de menos a Matilda, aunque de ella la echarían de menos todos, y a Fernanda, a pesar de su


horrible comida y su actitud de desagrado. Cuando Victoria y Eustaquio se lo comentaron, Tauson respondió: -¡ No vamos a descansar hasta que no encontremos una pequeña casa donde alojarnos! Pero Victoria replicó indignada: -¡No pienso callarme viendo como un fiel amigo nos manda como un adulto enfadado! Dijo también Eustaquio: -¡Es verdad! Después de un rato andando peleados Tauson se disculpó con Victoria y Eustaquio, y lo perdonaron los dos. Entonces Tauson dijo avergonzado: -debemos encontrar una casa donde alojarnos y donde descansar, así mañana estaremos descansados para seguir, ¿Qué os parece ? Victoria y Eustaquio se lo pensaron muy bien y al final dijo Victoria: -vale, nos parece bien. Entonces Victoria, Tauson y Eustaquio se pusieron de acuerdo y acordaron ser siempre amigos. Encontraron un pequeño refugio en pleno bosque


donde no había nada pero al menos se podrían refugiar de la noche, del frío y de los peligros que pudieran ocurrir por dormir. Se acostaron, se taparon con las sábanas, aunque Eustaquio se salía de ellas rodando como una croqueta de jamón y queso, que por cierto eran las que más le gustaban a Eustaquio. Entonces pegaba un salto de la cama y Tauson corría tras él colina abajo. Victoria se partió de risa viendo como Tauson estaba persiguiendo a Eustaquio. Eran las tres y media de la mañana y Tauson se despertó por un horrible y extraño sueño, no sabía si era de perseguir a Eustaquio toda la noche o por otra extraña razón… Cuando… de pronto ve aparecer una sombra entre los árboles y la sombra se va acercando más y más y más... La sombra salió desde entre algunos árboles y apareció un perrito que extrañamente corrió a los brazos de Tauson como si él fuera su amo y movía la cola entusiasmado. Tauson al ver que no tenía collarín pensó que debía de ser un perro abandonado, que debió salirse de algún tipo de caja y poco después se encontró con ellos,


finalmente Tauson les preguntó a sus amigos: -chicos ¿Os parece que me quede este perrito tan, tan adorable, ya que no es de nadie y que ha venido y ha saltado a mis brazos literalmente hablando? Los chicos ni se lo pensaron y dijeron: -claro que sí. Tauson: -Veo que os entusiasma la idea de tener una compinche de cuatro patas, ¿Verdad Dama?- Este es el nombre que le había puesto a la cachorrita de raza Beagle. Victoria al ver que Tauson no había contado con ellos para ponerle nombre y anunció: -¿Cómo que Dama, pero no ves que es un macho? Tauson: -¿Cómo va a ser macho si tiene cara de hembra? Victoria: -no sé como sacabas buenas notas en el orfanato si eres más tonto que Eustaquio. Pero de pronto Eustaquio: -¡Oye yo no soy tonto soy poco intelectual, para que lo sepáis! Poco después miran para Eustaquio, él gira la cabeza para verlos y ¡CATAPUMP! Victoria y Tauson


van a ver qué era ese ruido y ven a Eustaquio tumbado como siempre, pero esa vez no era normal porque estaba cantando con los ojos cerrados lo siguiente: -veo pajaritos en el aire, aire, aire… Lo reanimaron mientras que el perrito le lamía la cara y de pronto despertó, lo levantaron del suelo y le preguntaron qué le había pasado para caerse. Eustaquio: -me he caído desde un árbol porque estaba cogiendo unas bayas para comer porque no tenemos comida y cuando os miré porque me dijisteis tonto me caí del árbol . Victoria: -vale, bueno dejemos ese tema, yo creo que tenemos que ir a un veterinario para aclarar si es macho o hembra y cuántos meses tiene para comprarle comida. Tauson:- pero no sabes que no tenemos comida ni para nosotros, no tenemos dinero y tenemos a un chico cantando inconsciente que doy gracias a que está ya bien. Eustaquio: -¡Basta ya, no paráis de pelearos, ya estoy harto! Vamos a seguir a Dama y seguro que nos lleva a algún pueblo o ciudad cerca de aquí, iremos a un veterinario, conseguiremos dinero haciendo buenas acciones e iremos después a un supermercado para


comprar comida para todos y conseguiremos alojarnos en alguna casa en la que no viva nadie. Se fueron en busca de un pueblo o ciudad siguiendo a la perrita o perrito. Al día siguiente llegaron a un pequeño pueblo, el cual era muy tétrico y extraño, incluso más que aquel horrible lugar nombrado orfanato. Aquel lugar no se lo imaginaban así , era demasiado traumático para Victoria, raro para Tauson y soso para Eustaquio. Además tenía pocas tiendas, apenas supermercados y alguna que otra casa abandonada, pero no veían ningún veterinario por todo el pueblo, así que para pensar mejor se fueron a una de esas casas, que traumatizaría a un niño de 9 años. Pero este no era el caso... Entraron en aquella casa tan extraña y suspiraron hondo. Eustaquio: -pues a mi me gusta dormir en el suelo, ya que te acostumbras cuando sales rodando colina abajo. Victoria: -bueno vamos a las habitaciones para dejar nuestras cosas bien guardadas, porque por poca gente que viva en este tétrico pueblo, seguro que hay cada loco suelto por aquí que podría entrar. Tauson: -es verdad, lo haremos y después iremos a un veterinario.


Asintieron asombrados y empezaron buscando a un veterinario. Al cabo de un rato encontraron un sitio abandonado, más bien dicho casi abandonado, a Victoria le daba miedo entrar allí porque el cartel ya daba miedo: VET R NA IA Se veía perfectamente que el cartel estaba desgastado y roto porque le faltaba algunas letras. A Victoria le daba mucho miedo y les dijo: -tengo que ir a un supermercado. Tauson: -¿Para qué? Si no tenemos dinero. Victoria: -bueno pero para dar una vuelta solo. Tauson: -no será que te da miedo, ¿No? Victoria: -serás tonto, ¿Yo miedo? De eso ni hablar. Eustaquio:Venga Tauson, deja que se vaya a descansar, se merece su tiempo de estar sola. Tauson: vale, esta bien ¡Esto es cosa de hombres!


Victoria: -¡Con que cosa de hombres eh! Bueno ya veremos… Tauson: -vale adiós, iré a buscarte a las siete y media. Después de alejarse cogió de su pequeña mochila verde agua, una especie de diario muy desgastado de tanto uso pero que tenía un nombre en preciosas letras doradas en las que ponía: Victoria ;) Era muy bonito, era de color azul y las hojas a pesar de que estaban un poco rasgadas era muy finas con el borde dorado, era su objeto mas valioso. Lo tenía desde pequeña pero no se lo llegó ha enseñar a nadie porque si alguna de sus amigas se lo contaba a Andrius ella perdería su posesión más preciada. La mochila tenía un mensaje muy especial para ella: -“yo estaré a tu lado para siempre en los momentos fáciles y en las difíciles también”. Firmado:mamá. Empezó a escribir en su diario más preciado: Viernes 13: Tauson y Eustaquio son buenos amigos pero un poco mandones porque yo soy la única chica de aquí pero les voy a demostrar lo que valgo yo... Soy Victoria ;).


Mientras Victoria escribía, Tauson y Eustaquio entraron al veterinario y con suerte había alguien para atenderles. Veterinario: -¿En qué puedo ayudaros? Tauson: sí, necesitamos que mire a nuestro animal de compañía. Veterinario: -¿Qué es macho o hembra ? Tauson: -ése es el problema que no sabemos si es macho o hembra. Veterinario: -pues vamos a la habitación de los cachivaches, como lo llamo yo. Al mismo tiempo, Victoria terminó de escribir y se fue para el veterinario y a los cinco minutos ya estaba allí y miraron cuántos meses tenía y si era hembra o macho y el veterinario dijo: -es hembra y tiene tres meses. Victoria: ¡Jo tío, qué mal! Tauson: -bien ¿Qué nombre le ponemos? Eustaquio y Victoria: ¿Qué tal Tammy?


Tauson: -¡Sí me gusta mucho! Victoria: Ya que sabemos el nombre y cuántos meses tiene debemos conseguir comida para alimentarlo. Claro estaba que se fueron a conseguir dinero. Empezaron tocando en el número veinte de la calle Koala, le abrieron y salieron con veinticinco euros. Llegaron a un supermercado y compraron bastante comida para ellos y para la perrita también. Se fueron para dicha casa y se pusieron a comer moderadamente a pesar de que tenían mucha hambre. La casa era rara y estaba encantada, en la habitación de Victoria había gotas de sangre en la pared, en la de Tauson un cuchillo clavado en la alfombra y en la de Eustaquio varios huellas de zapatos que conducía al cuarto de Tauson y que del cuarto de Tauson al de victoria, pero se dieron cuenta de que no estaban solo ellos...


ANA ISABEL Cuando Tauson entró en la habitacion se reflejó una sombra con forma de hombre, Tauson dijo: -¡Chicos mirad! Victoria: -Tauson... no hay nada. Tauson: -¡Mira detrás tuya! Victoria: -Tauson tienes razón, ¡vámonos! Cuando Victoria dijo vámonos y se fueron con cagaleras en el pompis del miedo que llevaban. Esa sombra los perseguía por toda la ciudad, hasta que consiguieron perderla de vista. Se fueron a casa y había unos ruidos extraños que no eran muy normales y además el perro estaba “endemoniado” bueno más bien parecía que estaba loco o que esa vacuna le haya hecho reacción, eso pensaba Tauson, así que decidieron llevarlo a otro veterinario. Al llegar a la veterinaria, ésta dijo: -¿Chicos que le habeis pinchado a esta noble perrita? Parece que está un poco loca. Victoria: -ja,ja,ja,ja.


Tauson: -Victoria no te rías ¿Quieres que te haga daño la perrita o quieres jugar con ella, abrazarla, acariciarla y todo eso? Cuando la veterinaria se dio cuenta de que le habían pinchado un gran producto venenoso se puso blanca y les dijo muy preocupada a los chicos: -tengo una mala noticia para vosotros y es que la supuesta vacuna no era una vacuna, es un producto venenoso que algunos veterinarios utilizan, aunque está prohibido totalmente. Victoria: -¿Pero hay alguna solución doctora? La doctora puso una cara muy extraña porque no sabía como decirle que la perrita podía morir y se quedó muy callada, pero a los segundos dijo: -no os preocupéis yo intentare buscar un remedio para esta encantadora perrita. Tauson,Victoria y Eustaquio dijieron: -gracias. Por el camino todos iban muy tristes y pensando en lo que había dicho la veterinaria, pero decidieron pensar en otra cosa buena para que no se pusieran tristes. Luego vieron un parque y Eustaquio quería ir, se lo dijo a Victoria y a Tauson y dijeron que les parecía buena idea porque nunca venía mal ir a divertirse un


poco. La verdad es que hacía un día muy bonito soleado y se estaba muy bien, lo único que fastidió el día eran las gotitas que cayeron mientras Tauson, Victoria y Eustaquio jugaban al pilla-pilla. A Eustaquio le fastidiaba un poco porque lo estaban pasando superbien. Era de noche, estaban muertos de hambre porque no habían comido en todo el día y pensaban qué iban a comer, pues no habían comprado nada. Cuando llegaron a casa, había una gran mesa preciosa puesta, con todo tipo de comidas y postres muy ricos. Todos se fueron directos a la comida. Cuando se hincharon de comer de todo, se fueron corriendo hacia arriba a la habitación de Tauson vio que desapareció la alfombra con la sangre y el cuchillo también. No sabían lo que estaba pasando, pero notaron que la sombra les perseguía de nuevo (era la misma sombra que Tauson y Victoria habían visto) y se habían asustado mucho, sin querer a Tauson se le escapó unas gotitas de pis (del miedo), Victoria se echo a reír, y Eustaquio también empezó a reírse, pero se reían más del miedo que de otra cosa. Se fueron a la habitación de Victoria y escucharon como se caían unos platos, el sonido en el silencio de la noche, podéis imaginaros que fue enorme. Tauson, Victoria y Eustaquio se asustaron aún más. Cuando vieron un agujero enorme en la pared, pensaron taparlo pero no sabían con qué. A la media hora de estar sentados en aquel suelo


frío y sucio Tauson tuvo una gran idea: -¡Chicos tengo una idea! Y si...- Quedándose callado. Victoria: -¿Y si qué? Tauson: -déjame terminar la frase... Bueno el caso es que podemos huir porque aquí están pasando cosas muy raras el único sitio donde podemos ir es a ver a la veterinaria para que nos aloje en su casa. Cuando llegaron, le preguntaron amablemente si podían quedarse unos días en su casa a dormir, la veterinaria, como buena persona y amable que es, dijo que podían quedarse todo los días que quisieran pero con una condición, que no entraran a su habitación, a lo que ellos aceptaron. Se imaginaban que vivía en una casa bonita con perros y gatos pero... no era así, es verdad que tenía animales pero no muy vivos. Tenía perros disecados, cabezas de leones y cosas así que daban un poquito de asco. Cuando llegó la hora de irse a la cama los chicos se fueron juntos. Cuando estaban durmiendo, la veterinaria entró en su habitación y se llevó a la perrita Tammy. Al ir por el pasillo, la escucharon ladrar y se levantaron a ver qué pasaba. Tardaron un rato en encontrarla pues no conocían la casa, llegaron a una


habitación donde vieron que estaba pinchándole algo con una aguja muy grande. No sabían de qué se trataba, pero cuando Tammy giró los ojos vieron que los tenía muy rojos. Los tres salieron corriendo a la habitación pues no sabían qué estaba ocurriendo. A la mañana siguiente cuando vieron a la veterinaria, notaron a la perrita muy rara y Victoria preguntó: -¿Qué le ha pasado a la perrita y por qué tiene los ojos de ese color? Veterinaria: -la verdad es que no lo sé-. Obviamente era mentira lo que estaba diciendo. Tauson: -¡Es usted una falsante! Eustaquio: -es verdad ayer la vimos hacerle algo a la perrita, inyectarle algún producto… Veterinaria: -¡Os dije que no miraseis en esa habitación y lo habéis hecho… Victoria: -es verdad pero la escuchamos ladrar y nos asustamos. Cuando Victoria dijo eso la veterinaria se enfadó mucho, se fue directamente a la puerta de la casa, sacó su enorme llave y la cerró para que los niños no


pudieran salir. Tauson se negaba a estar un solo segundo en esa casa y les dijo a Victoria y Eustaquio que debían planear algo para poder escapar, ya que allí no les esperaba nada agradable, así que aquella misma noche, entraron a la habitación y cogieron la llave para poder abrir aquella grande y vieja puerta. Cuando por fin tenían la llave, se fueron a abrirla y salieron corriendo abandonando allí a Tammy porque no podían hacer nada por ella. Cuando la veterinaria se enteró de que los niños no estaban, no tardó en ponerle a Tammy otra inyección para convertirla en una perra con mucho pelo, una boca espantosa con unos dientes gigantescos y una nariz casi desformada. Los niños escucharon un ruido, se asomaron los tres, vieron al perro y se asustaron. Victoria: -¿Pero no era una perrita buena y dulce? Tauson: -eso se suponía. Victoria: -tengo mucho miedo.


HAJAR Victoria: -pero ¿Qué hacemos ahora? Tauson: -no lo sé, echemos a correr sin parar hasta llegar al bosque.


JAVI Por fin se adentraron en el bosque, siguieron andando pero escucharon unos ruidos muy extraños, se escondieron entre los árboles, pero de repente salieron unos monstruos muy raros así que salieron a correr, pero los monstruos eran más rápidos por lo que los pillaron y los llevaron a sus guaridas. Tauson tenía una idea y era que cuando los que vigilaban se distraían ellos se escaparían por la ventana. Tauson abrió la ventana y se escaparon. Tras mucho caminar sin rumbo, llegaron a una gran ciudad. Allí había de todo: tiendas, casas, etc. Se sentían muy agusto pero los monstruos se dieron cuenta de que se habían escapado, así que fueron a buscarlos a la ciudad. Tauson los vio y se escondieron en una casa. Eustaquio miró por la ventana y estaban pasando por esa calle. Por ello, los tres decidieron que se irían de esa ciudad para no estar en peligro. Llegaron a la playa, había maderas y con esas maderas hicieron una balsa y tres remos. Se montaron todos y empezaron a remar. A lo lejos se veía una isla, se dirigieron hacia ella. Cuando llegaron a esa isla era de noche, tenían sueño y se quedaron dormidos en la balsa. A la mañana siguiente aparecieron en un lugar muy extraño. De entre los árboles aparecieron unos indígenas pero


apenas les hicieron caso, afortunadamente. Se pusieron a andar de nuevo, se encontraron un lago de agua transparente con cascada. Como hacía calor se bañaron, se hicieron un refugio. Fueron a buscar comida, encontraron cocos y mangos, se lo comieron todo. Empezó a llover, se metieron en su refugio. Paró de llover y siguieron andando. Se montaron en la balsa, empezaron a remar todos y se encontraron con un tiburón. Todos estaban muy asustados pero como no era un tiburón muy grande no les hizo nada. Tauson dijo que remaran más rápido. Llegaron a una isla muy extraña donde había unos árboles enormes, una arena tan fina que con el aire venía hacia ellos y pinchaba. Acamparon allí, Victoria estaba asustada porque pensaba que unos de esos árboles se le iba a caer encima.


FRANCISCO Cuando estaban durmiendo se oyeron unos ruidos de una especie de águilas gigantes, salieron de la tienda para ver qué era. Al salir vieron en la montaña unos grifos, que son unos animales mitad león mitad águila, al verlos se escondieron en unos arbustos para verlos mejor. Tauson dijo susurrando: -no hagáis ruido. Pero justo en ese momento Eustaquio aplastó un cactus con su enorme culo y pegó un grito que se oyó en todo el bosque, los grifos se dieron cuenta y rápidamente fue uno de ellos al lugar donde oyó el grito. Todos estaban muy asustados y con caquita en el pompis porque el grifo era enorme, medía 6 metros. Los miró fijamente y empezaron a llegar más grifos así que aún se asustaron más. Cuando los grifos de 6 metros los habían rodeado, una persona que estaba subida en un árbol, se bajó, cruzó entre los grifos y se presentó. Se llamaba Marta, Eustaquio, nada más verla, se enamoró de ella a primera vista. Marta levantó su mano derecha y todos los grifos se fueron de aquel lugar. Los 3 se quedaron mudos, sin saber ni qué decir, así que fue Marta la que habló y les contó que unos


ciborcs, que eran unos personajes medio robot, medio humanos, iban a atacar a los grifos porque eran la última manada que quedaban y los ciborcs querían acabar con ellos. Les contó que ella también era huérfana y la encontraron los grifos cuando sólo era un bebé, así que les preguntó que si querían ayudar a los grifos a sobrevivir. Los tres amigos lo hablaron, pero hubo poco que hablar porque como Eustaquio estaba enamorado de Marta, fue el que tomó la palabra y dijo: -claro que debemos ayudar, primero porque los grifos están en peligro, segundo porque Marta nos ha salvado y tercero porque ella es tan guapa que mi corazón se derrite por ella. Victoria y Tauson empezaron a reírse de la cursilería que había dicho Eustaquio. Al final los ayudaron porque Eustaquio era un pesado impresionante. Marta los llevó al enorme árbol donde vivían los grifos y les enseñó tácticas de combate sobre sus puntos débiles, cómo atacaban… Una vez preparados para el combate, fueron a pelear con los ciborcs. Todos tenían como arma un arco con flechas venenosas. Los ciborcs también eran enormes pues medían más de 5 metros y disponían de


armas que disparaban balas que explotaban en el aire. Cada niño se montó en un grifo y se dispusieron a atacar a los ciborcs, eran guerreros auténticos porque mataban a muchos y sabían esquivar las balas que los ciborcs les lanzaban. Todos luchaban muy bien menos Eustaquio porque estaba embobado con Marta y no paraba de mirarle. Pero, afortunadamente los otros 3 eran grandes luchadores y tras 2 horas de combate, los pudieron derrotar. Una vez que volvieron al árbol, Marta le preguntó a Eustaquio: -¿Por qué me mirabas tanto? Eustaquio se puso rojo y le contestó: -porque me pareces guapa. Marta: -pues muy bien pero me has desconcentrado y casi perdemos la batalla, como me vuelvas a mirar te dejo en la fosa de los caimanes y olvida ese sueño de que seamos novios. Así que Eustaquio se quedó con el corazón partido. Al día siguiente, se fueron a dar un paseo los 4 Eustaquio, Victoria, Tauson y Marta, llevaban armas y una venda por si Eustaquio miraba mucho a Marta.


Cuando estaban en el estrecho de Cywe, como Eustaquio no paraba de mirar a Marta, de nuevo, Tauson le puso la venda para que ella no se enfadara. Como Eustaquio tenía la venda puesta se fue para otro lado, se chocó con un árbol porque iba corriendo y se quedó en el suelo soñando con las estrellas. Todos acudieron a él y allí estaba tumbado en el suelo y soñando con su amada, Tauson le dio dos tortas y rápidamente se le quitó la cara de tonto que tenía con tanto soñar con Marta. Después volvieron al árbol, a la hora de dormir Eustaquio, como tenía el corazón roto, no se podía dormir y salió de la tienda a despejarse un rato. Era pura casualidad pero allí estaba también Marta así que Eustaquio se acercó y le preguntó: -¿Qué haces aquí? ¿Por qué no estás durmiendo? Bueno da igual, simplemente quería darte las gracias por lo de ayer. Marta: -¡Ah vale! de nada y buenas noches. Eustaquio: -Buenas noches. Vaya corte que le había dado otra vez Marta a Eustaquio pues ni siquiera conversó con él. De repente Marta se giró y le dio un abrazo así que podéis imaginar como se fue Eustaquio de la


emoción: empezó a dar saltos de alegría y de auténtico enamorado bobalicón. A la mañana siguiente Marta propuso ir a una casa que había cerca de allí y a todos les pareció muy buena idea.


DIEGO Al levantarse, se pusieron a desayunar y Eustaquio se manchó, a la vez se le caía la baba viendo a Marta. Marta se levantó porque no soportaba esa situación y se pusieron en marcha. Llegaron a la casa y vieron que había humo saliendo. Marta: -¿Entramos ? - Entremos - dijo Eustaquio. Al entrar, de las escaleras bajó un ogro, quien se detuvo mirando muy lentamente a los 4 y sin decir ni una palabra. Los cuatro estaban cagaditos de miedo y ellos sí que no podían ni hablar. Ogro: ¿Quiénes son ustedes ? Tauson: -estamos explorando y hemos visto la casa, decidimos entrar. Ogro: -vale, pero ¿Sois de los buenos o malos? Eustaquio: -de los buenos por supuesto, no nos gusta la gente que es mala. Ogro: -me alegro porque pese a mi mal aspecto


soy buena gente así que mucho mejor. Todos se tranquilizaron al oir aquello. Por una ventana entró un pájaro gigante, era un argentavis, un águila gigante con muchas plumas y uñas super afiladas con un pico muy grande. El argentavis se puso justo delante de la puerta para que no pudieran salir y el ogro dijo: - sois unos tontos, os habéis creido que soy un buen ogro pero para nada, soy malvado y necesitamos niños para alimentarnos así que con vosotros 4 tendremos comida fresca para unos cuantos días. Tanto el ogro como el argentavis empezaron a reirse y a acercarse a ellos. Cuando estaban muy cerca, Marta que conocía la casa bastante bien dijo: -seguidme rápido… Los 3 sin dudarlo se fueron detrás de ella, corriendo por el largo pasillo. Como el ogro era grande, al igual que el argentavis, pues cada vez se acercaban más, hasta que por fin vieron una ventana pequeña que había al fondo por donde los 4 pudieron salir, pero el ogro y el argentavis no pudieron porque la ventana era pequeña para ellos. Al llegar al bosque vieron una cueva y Victoria


dijo: -vamos con cuidado a ver qué hay en la cueva-, pero oyeron unos sonidos extraños que provenían del interior y asustados corrieron todos sin parar y sin mirar para atrás. Tauson dijo: -¿Por qué no entramos mejor a la cueva? Así que se armaron de valor y se dispusieron a entrar. Se adrentaron en la cueva tan tenebrosa, donde escucharon ruidos muy extraños. Al fondo vieron una puerta pero no podían atravesarla, necesitaban una llave. Unos monstruos extraños se acercaron así que se agacharon detrás de una enorme piedra para que no los vieran y entonces Marta se atrevió y salió corriendo pero no duró mucho, se cayó, se quedó inconsciente y un enorme lobo de casi metro y medio de altura se la llevó en la boca porque ella estaba inconsciente. La llevó donde estaba Frauncho, el malvado mago. Los 3 siguieron de lejos al lobo para que no se diera cuenta que lo seguían. Al llegar al castillo de Frauncho vieron que éste estaba haciendo un hechizo a Marta y el hechizo decía: -alacatín alacatán en una niña mala te convertirás…


Tras pronunciar estas palabras a Marta se le pusieron los pelos de punta, se le transformó la cara y empezó a decir: -¡Odio a Eustaquio, a Victoria y a Tauson, quiero acabar con ellos! Al oir aquello a Eustaquio sólo se le ocurrió decir lo siguiente: -no ahora ya no tengo novia, ¡Qué mal! (carita triste) yo que ya estaba pensando en casarme… Victoria y Tauson se quedaron sin saber qué decir por la estupidez que había dicho el enamorado, así que sintiendo la pérdida de Marta, los 3 emprendieron la marcha por aquel extraño territorio. Tras mucho caminar, llegaron a una enorme montaña que les impedía avanzar. Se quedaron fijos mirándose unos a otros y a la montaña. Algo extraño empezó a suceder... la montaña empezó a transformarse y el suelo comenzó a temblar. Se abrieron 3 grietas en la montaña y como el suelo cada vez temblaba más los 3 entraron en cada una de las grietas. Nada más entrar las grietas se cerraron y aparecieron en diferentes lugares, así que tendrían que seguir avanzando cada uno por su camino. En el suelo encontraron un pergamino donde ponía lo siguiente: “si a tus amigos quieres volver a ver, no te podrás detener, adéntrate por este camino, busca la perla azul perdida y encontrarás la salida.”


NEKANE Eustaquio siguió su camino. Apareció en una ciudad oscura, sucia y destrozada por lo que parecía estar abandonada, tenía el suelo lleno de moho y las paredes de enredaderas, no había ni una gota de vida, no había ni coches, ni plantas... Por un instante a Eustaquio le pareció ver una sombra. Pensó que seguramente era algún trozo de edificio que se había caído. Estuvo un rato caminando sin ver nada. A lo lejos vio una cosa que brillaba en el suelo, no era capaz de describir de que se trataba. Salió corriendo hacia esa cosa brillante. Cuando llegó vio que era un precioso colgante con un nombre escrito por atrás. “ MARTA” Eustaquio nada más leyó ese nombre se encharcó en un mar de lágrimas cuando de repente vio dos piernas delante suya, antes de que pudiera averiguar de quien eran esas piernas la persona desconocida dijo: Hola Eustaquio, ¡Cuánto tiempo! veo que has encontrado mi colgante. Nada más Eustaquio escuchó lo que esa persona misteriosa dijo se levantó, la miró a la cara y dijo: -


¡Marta! ¿Cómo has llegado aquí? Marta: - sé que me viste en el castillo del mago. Eustaquio: -sí te vi, pero me gustaría saber, ¿Cómo has llegado aquí? Marta: -el mago me transportó aquí mediante un portal temporal, y sólo vengo para cumplir mi meta Eustaquio: -¿Y cuál es tu meta? Marta: -matarte a ti y a tus amigos. Eustaquio al oír eso salió corriendo y Marta salió corriendo detrás. Eustaquio, mientras corría, se puso a pensar, que Marta era una buena persona y que a lo mejor podría convencerla de que cambiara de opinión. Eustaquio paró, miro a Marta a los ojos y le dijo 10 veces: -eres buena y lo sabes, eres buena y lo sabes... Marta: -eso no funciona conmigo. Marta salió corriendo de nuevo hacia Eustaquio. Eustaquio seguía: -eres buena y lo sabes, eres buena y lo sabes... Antes de que Marta pudiera, ni siquiera rozarle, cayó al suelo y una rayo negro salió de ella hacia el cielo. Eustaquio: ¿Qué acaba de ocurrir?


Marta: -¡Qué ha pasado? ¿Dónde estoy? - Había desaparecido el maleficio que había sobre Marta y volvió a ser la Marta que era. Eustaquio levantó a Marta del suelo y le contó todo lo que le había ocurrido y lo que necesitaba encontrar. Marta: -yo iré contigo pero..... Antes de que Marta pudiera hablar aparecieron un montón de sombras, entre ellas la de una persona en particular, la de la señorita Andrius que dijo: -Marta ¡Qué haces con él? Eustaquio: -¿La conoces? Marta- Es mi tía. Las sombras empezaron a acercarse a ellos con ganas de matarlos, Marta cogió a Eustaquio por el brazo, ya que el estaba embobado con ella. Salieron corriendo atravesando las sombras. Siguieron hacia delante cuando la ciudad se empezó a convertir en un bosque. Todo estaba al revés, los árboles tenían el tronco de hojas y la copa de madera, los animales tenían la cara en el trasero y el trasero en la cara, sinceramente no se sabía como andaban. A lo lejos vieron un viejo pozo, cuando llegaron vieron que en el fondo había una linterna. A Marta le sonaba muchísimo ese bosque, como si llevara allí toda la vida.


Marta: -Eustaquio las lianas de aquí son muy fuertes podríamos cogerlas y bajar a por la linterna. Así que cogieron un par de lianas, las unieron y fue Eustaquio el que bajó a por ella. Marta: -¿Todo bien por hay abajo? Eustaquio: -sí, ya tengo la linterna, súbeme. Marta le subió y nada más piso la hierba todo el mundo volvió a cambiar. De repente en el suelo encontraron una nota que decía “ESCÓNDETE O MUERES” Acto seguido los dos corrieron para esconderse. Cuando estaban ya escondidos entraron 5 bichos extraños con grandes colmillos y muy peludos, así que como decía la nota al esconderse pues no murieron y cuando se fueron los bichos salieron. Cuando salieron estaban en la misma ciudad pero ya no era una ciudad abandonada, ya que esta vez era diferente estaba llena de personas, coches, plantas... Marta de repente se esfumó, pero al lado de Eustaquio había una nota en la que ponía: “SI A LA CHICA QUIERE ENCONTRAR DINERO DEBES ENTREGAR” Eustaquio al leer eso se puso a llorar a chorros, no soportaba la idea de que secuestraran a Marta. Salió corriendo hacia las personas para preguntarles como


podía conseguir dinero rápidamente. La gente le decía que en ese mundo no sabían lo que era el dinero, Eustaquio no sabía qué hacer así que decidió seguir adelante sin Marta, le dolía pero no había otro remedio, ya que si no había dinero no podía hacer nada. Siguió andando sin hacer nada, llegó otra vez a ese punto donde la ciudad se transformaba en bosque y, como no, era diferente al igual que la ciudad. Esta vez el pozo parecía más grande de lo normal así que Eustaquio se tiró, ya que en el fondo había agua. Cuando llegó abajo del todo miró a su alrededor, efectivamente era enorme. En un lateral había una especie de pasadizo muy oscuro, así que sacó la linterna. Estaba llena de murciélagos, arañas, lagartijas... y de entre aquella oscuridad apereció un horrible monstruo: tenía 9 ojos, 3 cabezas, 5 brazos, 2 manos en cada brazo y 7 piernas. Era de un color rojo sangre, sus ojos eran negros y las uñas eran enormes de un color amarillo. Eustaquio al principio iba a huir pero decidió atacarle para vengar el secuestro de Marta aunque el monstruo no hubiera sido. Atacó... no lo mató pero lo dejó inconsciente, así que aprovechó y huyó. De repente llegó otro monstruo igual que el anterior y justo cuando iba a atacarle, apareció Marta y saltó sobre él derribándolo. El monstruo se levantó de nuevo, le dio


un golpe a Marta la cual salió disparada contra una pared que la mató. Eustaquio, lleno de ira, cogió una piedra y se puso a golpear al monstruo para vengar a Marta. Al final consiguió matarlo, estuvo un rato llorando a pies de Marta, la colocó en una gran piedra y cogió la perla. De repente, nada más cogerla, apareció en una especie de habitación cerrada, sin puertas, sin ventanas, sin ventilación y sin tejado, pero no podía escalar porque las paredes medían unos 10 metros, así que se sentó a pensar en Marta con lágrimas en los ojos y a la vez en sus amigos porque no sabía si volvería a verlos.


LUCÍA Victoria también siguió su camino separada de sus amigos. Apareció en una cueva siniestra, la cueva estaba cubierta de agua, rocas afiladas, muchas piedras que tapaba el camino y a la vez muchos sitios por donde bloqueaban las salidas hacia otros caminos. Victoria estaba muy asustada, ya que no estaba con Tauson y Eustaquio. Entró a la cueva, parecía un sitio tranquilo y muy poco siniestro. Victoria parecía tranquila, de repente se oyó un ruido y dijo: -¿Qué ha sido eso? Victoria se escondió detrás de una roca enorme que había al lado suya, allí se encontraba una araña, que parecía, que era una viuda negra (por cierto le dan mucho miedo). De repente gritó: - !Ahhh! Victoria salió rápidamente de ese lugar, no fue mirando al suelo y allí se encontraba una pequeña piedra en el camino con la que tropezó, echó a llorar porque en la pierna tenía una pequeña raja, y pensó: -¿Por qué a mí siempre me pasan estas cosas? Llegó la noche y Victoria se echó a dormir, había una especie de cama hecha con piedras, (las piedras


eran lisas). Victoria se quedó dormida mientras oía ruidos de los animales que vivían en la cueva. Al despertarse vio un bicho mirándola, era un silicomio: tenía cabeza de toro, cuerpo y cola de caballo y patas de humano, medían 2,50 metros, eran los dioses de las cuevas, ya que nunca salían de las cuevas porque se morían si les da el sol. Sus puntos fuertes eran los siguientes: corrían muy rápido, se orientaban bastante bien, los cuernos podían matar a sus presa. Su punto débil era que si les mirabas fijamente a los ojos los podías hipnotizar. Victoria salió corriendo, pero los silicomios la perseguían, la atraparon pero se les quedó mirando fijamente a los ojos y pudo hipnotizarlos. Una vez hipnotizados les dijo: -¡Corred silicomios hacia el lugar de donde habéis venido!-. Así pudo librarse de ellos y siguió su andanza por aquella cueva. Se encontró a un perezoso que se llamaba Willy. Victoria se acercó y él la recibió con un buen comportamiento. Victoria: -hola, yo soy Victoria ¿Y tú? Willy: -yo soy Willy. Victoria: -¿Tú sabes algo de una perla azul? Es que tengo que encontrarla para poder ver a mis amigos.


Willy: -creo que sí, se encuentra al final de la cueva, la guardan unos silicomonios. Creo que ya te habrás enfrentado a algunos ya que viven esparcidos por la cueva. Por cierto, ¿Cómo se llaman tus amigos? Victoria: -Se llaman Tauson y Eustaquio. ¿Tú me podrías acompañar para encontrar la perla azul? Ya que te sabrás la cueva de memoria ¿No? Willy: -yo te acompañaré, pero no me conozco muy bien la cueva. Vamos a empezar, primero hay que ir por aquí o por aquí o por aquí… Victoria: -¿Te has aclarado ya por dónde vamos a ir? Willy: - sí monada (a Willy le gusta mucho echar piropos a la gente). Victoria lo miró y se echó a reír ya que no podía contenerse de la risa tras ese piropo que le echó Willy, la miró con cara rara y le dijo: -¿De que te ríes? Victoria: -del piropo que me has echado que me ha hecho gracia, ¿Pasa algo? Willy: -no, para nada. Es que me encanta echar piropos a la gente tan guapa como tú.


Victoria: - ah vale. Y gracias por el comentario. Willy: - de nada. Pasaron ya varias horas, Victoria y Willy seguían su camino. Ya les quedaba solo la mitad del camino (imagínate como era de largo el camino). Así que se fueron a dormir. Willy se eligió el sitio más cómodo, así que Victoria se tuvo que aguantar y tuvo que quedarse en el suelo., mientras Willy se dormía tranquilamente en una roca llana y sin bultos. Ya era por la mañana temprano Willy y Victoria se pusieron en marcha. De repente se escuchó un grito inesperado en la cueva, Willy fue a ver qué era aquel espantoso grito. Willy: -Victoria quédate aquí, que yo iré a ver qué ha sido eso. Victoria: -vale. Pasaron varios minutos y Willy no aparecía, entonces Victoria se puso a preocuparse. Detrás de Victoria había un silicomio, ella no se dio cuenta. Victoria miró para atrás, intentó huir pero no pudo


porque ya la tenían cogida de una cuerda. Cuando llegó Willy al sitio donde dejó a Victoria, vio que no estaba. Entonces Willy se marchó corriendo en busca de ella. De repente se oyó un grito y ese grito parecía que venía de Victoria. Willy marchó rápidamente en busca de ella. Victoria no sabía lo que estaba pasando, cuando llegó a la guarida de los silicomios estaba muy asustada por lo que le iba a pasar. El que mandaba más de los silicomios se acercó a Victoria y le dijo:- sabemos que estás buscando una perla azul, que es la que te llevará con tus amigos. Victoria: -¿Y cómo vosotros sabéis lo que yo tengo que buscar? Silicomio: -llevamos persiguiéndote a ti y a tu amigo el perezoso Willy. Sabemos que necesitas esa perla para desaparecer de esta horrible cueva y también que te sabes nuestro truco. Victoria: -¡No me lo puedo creer! Silicomio: - bueno llegó la hora. Victoria: -¿De qué?


Silicomio: -¡No lo sabes qué pena! Victoria: -No, no lo sé ¿me lo puedes decir bicho asqueroso? Silicomio: -perdóneme, yo no soy ningún bicho asqueroso, niña tontita de ciudad. Victoria: -yo no soy una chica de ciudad, yo me he escapado de un horrendo orfanato, (ya con voz triste y los ojos llorando) así que no vayas por ahí porque si no me vengo abajo. Silicomio: - perdóname es que cuando me llaman de esa forma me vuelvo muy loco. Victoria: - no pasa nada. Silicomio: - vale ya, vamos a empezar. Victoria: -pero, pero… De repente apareció Willy, los silicomios se quedaron pasmados con la entrada pero el que mandaba más, les dijo a todos: -¡Pero que hacéis atontados! Vamos que se llevan a la chica. Todos: -¡Sí,mi señor!


Después de estar peleando, al fin Willy pudo salvar a Victoria. Pero la perla estaba en lo más alto de una roca que tenían custodiada los silicomios. Mientras les perseguían, Victoria se puso en marcha, Willy consiguió hipnotizar a todos los silicomios y Victoria pudo conseguir coger la perla azul. Bajó de la roca para darle un grande abrazo y Willy le dijo: - me ha gustado mucho acompañarte en este viaje, pero, yo me tengo que quedar aquí-. De repente, nada más cogerla, volvió a aparecer en aquella especie de habitación cerrada, sin puertas, sin ventanas, sin ventilación y sin tejado, pero no podía escalar porque las paredes medían unos 10 metros, vio a Eustaquio allí sentado con los ojos lagrimosos, se fue para él y los dos se fundieron en un fuerte abrazo.


LUÍS Tauson, al igual que sus dos amigos, empezó a avanzar sólo por aquel camino, cogió un pergamino que había colgado de un árbol, en el cual había un laberinto dibujado, así que se adentró en el laberinto. Primero era todo recto pero después de caminar media hora llegó a un sitio donde había dos caminos. Tauson tenía duda si ir por la derecha o por la izquierda, al final decidió tirar por la derecha, al principio era todo tranquilo pero después empezó a escuchar ruidos extraños. Empezó a correr hasta que se detuvo porque vio a una criatura rara en los diez segundos que tuvo antes de desmayarse que vio: una cabeza de un chico normal eso si con dos cuernos, el pecho lleno de pelo y los pies muy blancos y finos como un fideo y también tenía una lengua muy larga, medía dos metros, tenía la fuerza de un gigante, sus manos eran muy largas, igual que sus piernas. Pero tenía algunas grandes pegas: era muy lento a la hora de correr, se desorientaba mucho y era retrasado mental. Esta especie de animal se llamaba cuernotus Al despertar, Tauson estaba amarrado con cuerdas a una silla, después los cuernotus se fueron y él se dio cuenta de que tenía una llave en su bolsillo cogió la llave pero era muy difícil cortar la cuerda. Después de una hora y media Tauson se pudo liberar, salió


corriendo pero los cuernotus le seguían. Tauson les despistó, después se encontró con una navaja y eso le ayudó por que después se encontró con una serpiente y la pudo matar. Siguió avanzando, en medio del camino empezó a escuchar cosas extrañas y muy raras, era una gran cantidad de arañas enormes. Una de ellas le picó, Tauson cogió rápido su navaja y se abrió la piel un poco, se quitó el veneno a tiempo y no le hizo efecto. Se había encontrado una venda en mitad del suelo, se la puso y siguió su camino. Se encontró muchas huellas de pie, fue siguiendo el rastro hacía delante despacio para no hacer ruido. Tenía miedo de que fuera un cuernotus de los de antes y fue muy lentamente, de repente se encontró a un señor. Tauson corrió hacía el señor se acerco y le dijo: -señor, ¿Cómo se llama? El señor le dijo que se llamaba Lionel. Empezaron a caminar sin rumbo fijo. Después de caminar hora tras hora, de conocerse mejor el uno al otro, empezaron a escuchar otra vez ruidos extraños, ¡Era un cuernotus! Los dos empezaron a correr pero a Lionel le cogió el cuernotus. Tauson sacó su navaja y se


la clavó en el pecho. El cuernotus murió, pero Lionel sufrió heridas, arañazos, etc. Tauson le ayudó pero al no tener nada para curarle murió Lionel a las horas. Tauson lo dejó sobre una piedra y siguió adelante. Tauson estaba deshidratado pero se encontró una cantimplora, fue corriendo a por ella. Tenía agua lo suficiente para ya no estar deshidratado, se la acabó y siguió tirando para delante. Después de horas se encontró con tres caminos, Tauson muy dudoso eligió el del medio. Avanzando se encontró con varias criaturas raras que se llamaban rockers, eran como los saltamontes, sólo que tenían mitad cuerpo de saltamontes y mitad abeja, medían apenas un centímetro, podían volar y que podían saltar muy alto. Mataban en manadas. A Tauson le atacaron pero él al ser tan rápido tuvo la suerte de escapar. Después de eso, siguió su camino, al encontrarse con un rocker solo, eśte se le posó sobre su hombro izquierdo. Los dos siguieron el camino. Tauson dijo: -¡Hasta el infinito y mas allá! De repente cuando caminaban vieron una sala ellos fueron a ver se veía algo muy brillante y luminoso


era un collar que llevaba un mensaje por detrás y decía: estás cerca de la perla y de tus amigos. Tauson se lo puso y siguió caminando pasaban las horas y no pasaba nada de nada, pero Tauson no perdía la confianza de encontrar a sus amigos. Seguía y seguía, después de caminar tanto y tanto, se empezó a imaginar que Eustaquio y Victoria estaban con él. Estaba tan agotado que creía que hablaba con ellos por que al estar tan deshidratado se imagina muchas cosas que no eran reales, al final claramente se desmayó. Al despertarse, Tauson no se acordaba nada de lo que había pasado y el decía: -¿Dónde estoy? Empezó a llorar, después se acordó que le había dicho un pergamino: “Si a tus amigos quieres volver a ver, no te podrás detener, adéntrate en este camino y encontrarás la perla.” Él dijo: -es verdad tenía que encontrar una perla para volver a ver a mis amigos. Siguió y siguió su camino. Tenía un presentimiento de que la perla estaba a unos metros de él y nunca fallaba con sus presentimientos. Estaba muy nervioso de que cuando encuentrase la perla hubiera montruos y por eso iba muy lentito para que cuando se encontrase con la perla no le escucharan, pero no encontraba nada de nada, por ello pensaba que no estaba y le había fallado el instinto, así que perdió la esperanza y ya iba cabizbajo y triste porque pensaba


que el pergamino le había mentido y empezó a desquiciarse y a agarrarse de los pelos. Se sentó y nada más sentarse vio un objeto brillante frente a él y allí estaba la perla, la cogió y apareció en aquella especie de habitación cerrada, sin puertas, sin ventanas, sin ventilación y sin tejado, pero no podía escalar porque las paredes medían unos 10 metros, vio a Eustaquio y a Victoria abrazándose y rápidamente se unió a aquel abrazo. ¡Por fin volvían a estar juntos!


GIOVANNA De repente desapareció la habitación de paredes altas. Estaban los tres juntos, cada uno sacó una perla para enseñársela a los demás y cuál fue la sorpresa que vieron que cada uno de ellos tenía la misma perla. Nada más sacarlas y enseñarlas en sus manos, las tres perlas se elevaron en el aire y se unieron. Al unirse las tres perlas, la habitación desapareció y aparecieron en un bosque, donde había tanta vegetación que no podían atravesarlo. Pero sin esperarlo, bajaron las tres perlas desde el cielo y abrieron un camino entre la espesa vegetación. Empezaron a andar por aquel camino, estaba todo en silencio y al final del mismo había una especie de castillo de muñecas rosa y azul, el cual bloqueaba el camino, el castillo medía apenas un metro, era muy pequeño, como de juguete, tenía muchas torres y ventanas con cortinas blancas. Como no podían atravesarlo decidieron llamar a la puerta y nada más llamar a la puerta, el castillo se agrandó, empezó a crecer tanto que se hizo inmenso. Salió un hada y les dijo: -bienvenidos chicos, ¿Qué hacéis por aquí tan tarde y tan pequeños que sois? Tauson dijo: -hola señora, es una larga historia, el típico problema de las perlas, los monstruos, el orfanato, los zombies, chica muerta, etc... Hada: -bueno, pues ya que estáis aquí os concederé un deseo a cada uno, escribidlo en este papel


y os lo concederé... Tauson, Eustaquio y Victoria pidieron el mismo deseo, que fue encontrar una familia generosa, amable, cariñosa y sobre todo donde se sintieran muy agusto. Fue entonces cuando el hada decidió ponerlos en la misma familia ya que estaban tan unidos no les vendría mal ser hermanos. Hada: -yo os lo concedo... Tauson, Eustaquio y Victoria aparecieron en una casa con un padre moreno y con ojos verdes, una madre rubia con ojos azules y una hermana de 6 años pelirroja y con ojos grises. El padre se llamaba Timmy, la madre Tara y la hermana Caroline. Los padres le enseñaron la casa a Tauson, Eustaquio y Victoria, el cuarto lo compartían los tres. La habitación tenía unas hermosas vistas a la cascada de la montaña, la casa tenía unas cortinas verdes, tres camas dobles de agua con masaje incorporado con sábanas limpias, una televisión superplana de 100 pulgadas y una playstation 5. Vivían de lujo porque los padres eran millonarios, le daban muy bien de comer, aquello parecía un banquete real, estaba muy bien decorado, aparte de que tenían criados. Todo era maravilloso, estaban superfelices y por fin podían disfrutar de aquella familia. Al cabo de 3 días, toda la familia salió de paseo al campo, donde pasaron un día


estupendo. Al regresar, entraron en la casa y todo había cambiado. En sus habitaciones no tenían camas, no había comida en la casa, todo estaba muy sucio y con muebles muy viejos y llenos de telarañas, y para colmo a los padres y a su hermana les había cambiado la cara, eran mucho más feos y ya ni siquiera se reían, estaban totalmente serios y muy enfadados con ellos, tanto que los cogieron a los 3 y los encerraron en la habitación. Una vez allí, vieron que tenían que irse de aquel lugar así que probaron a salir por la ventana pero estaba muy alto porque estaban en el tercer piso, salieron por el conducto de ventilación que tenían en la habitación. Victoria: -¿Seguro que esto no es peligroso Eustaquio? Eustaquio: -bueno, depende de si Timmy, Tara y Caroline no activen el aire, en ese caso supongo que es un poco peligroso. Tauson: -aquí hay cantidad de polvo, ¿Es que nunca limpian? Y ¡ESO ES UNA ARAÑA, POR EL AMOR DE DIOS! Victoria: -¡Pero bueno Tauson relájate nos van pillar! ¡Quieres hacer el favor de no gritar! Eustaquio: -creo que ya lo ¡CORREEEEEEED!- dijo Eustaquio mientras la familia iban detrás suya.

han hecho atemorizado


Tauson: -¡POR AHÍ! Giraron a la izquierda, salieron del conducto y acabaron de nuevo en la habitación. Tauson: -¿Qué ha pasado? ¿Habéis visto eso? Victoria: - yo sí lo he visto, hemos vuelto a la habitación. Eustaquio: -es un caso para resolver. Los tres se pusieron a buscar pistas por la habitación, aunque para ellos era muy difícil buscar con todo ese polvo. Eustaquio: -¡Eh chicos, he encontrado una pista! Tauson: -¿En serio? ¡Eso es genial Eustaquio! Victoria: -¡Genial! ¿Y dónde está? Eustaquio: - en la cortina... En la cortina decía: “SI ME NECESITAS, DI FRODA” Eustaquio, Tauson y Victoria se miraron dudosamente porque no sabían lo que iba a aparecer, asintieron y lo dijeron: -¡FRODA! De repente apareció el hada del castillo con un vestido amarillo, una corona de diamantes, zapatos con tacones amarillos y el pelo rojo recogido con moño de caracol.


Froda: -hola chicos, ¿Otra vez vosotros? Tauson: -sí señora, encontramos una pista en la cortina. Froda: -¿Bueno chicos cuál es vuestro problema? Victoria: -la familia se ha vuelto mala. Froda: -no creo que se haya vuelto mala, seguramente os hayáis portado mal y se habrán enfadado. Eustaquio: - ¡PERO SI NOS HA ENCERRADO EN LA HABITACION! Tauson: -¡Sí, y también intentamos salir por el conducto de ventilación pero ellos nos persiguieron y cuando íbamos a salir del conducto regresamos a la habitación. Eustaquio: - y se han vuelto muy feos, no se ríen para nada y parece que están muy enfadados con nosotros. Froda: -vaya chicos eso es una pena, y yo que pensaba que ibais a ser muy felices con esta familia, puede que me equivocase en el deseo, es que estaba un poco enfadada porque me despertasteis de mi siesta. Victoria: -¡Usted es la culpable de nuestra nueva y desastrosa familia! Froda: -bueno intentaré sacaros de aquí chicos,


pero tengo que coger mi libro de conjuros del castillo, vuelvo en un santiamén. Froda desapareció en el aire dejando el humo de fluir por la habitación. Eustaquio: -¿Creéis que volverá? Tauson: -lo dudo mucho. (Pasos) Victoria: -¡Eh chicos creo que vienen! Froda: -¡Ya estoy aquí! Victoria: -¡pues date prisa, ya vienen! Froda: -lo intentaré. El conjuro de Froda funcionó, les llevó fuera de la habitación. Detrás de la casa, que daba al patio trasero, el patio era muy grande, estaba rodeado por verjas de madera, desde el patio se veía el bosque. Froda: -¡Mira qué buena pinta tiene este caramelo! El caramelo estaba en el suelo pero envuelto, el hada se lo comió. Victoria: -señora Froda, no creo que haya sido buena idea comerse ese caramelo del suelo. Froda: -¡Ay, mi barriga!


Tauson: -¿Señora se encuentra bien? De repente el hada empezó a extreñirse y desapareció sin más. Eustaquio: ¿Dónde creéis que habrá ido, chicos? Tauson: -no lo sé pero haya donde haya ido no es asunto nuestro, vamos chicos hay que poner rumbo al bosque. Victoria: -¡Bien dicho Tauson, sigamos adelante!


VALENTINA Cuando salieron de esa casa tuvieron mucha hambre y había un árbol lleno de frutas un poco lejos de donde estaban que se veía a la vista y decidieron coger algunas. El árbol era muy rojo y con el tallo morado, pero no le dieron importancia. El árbol era un poquito alto, se ayudaron entre ellos y llegaron a la fruta del árbol. Cuando llegaron a la fruta, cogieron una para cada uno. Nada más darle un mordisco cayeron al suelo y se durmieron. Cuando se despertaron se habían hecho pequeños y medían unos 5 centímetros. Eustaquio: PEQUEÑOS!

-¡NOS

HEMOS

HECHO

Victoria: -¡QUÉ TENÍA ESA FRUTA!! Tauson: -!AHHHHHH! A VER UN MOMENTO. Victoria: -¿Qué vamos a hacer? Eustaquio: -creo que deberíamos pensar rápido porque estamos en el bosque y hay muchos animales pequeños que nos podrían atacar. Tauson: -es cierto, empecemos a caminar. Cuando empezaron a caminar, todas las ramas, hojas y todo lo pequeño, era más grande de como lo veían antes.


Eustaquio: MUERTA!

-¡QUÉ

ASCO,

UNA

MOSCA

Tauson: SI TE DA ASCO, ¡NO MIRES! Cada vez se hacía más oscuro, así que iban dando ideas para ver que hacían. Victoria: -y si... nos ocultamos por los arboles, al ser pequeños nadie nos vería. Eustaquio: -¿Y los bichos qué si nos ven? Tauson: lo del árbol era buena idea, pero en vez de quedarnos abajo, podemos subir. Con las grietas de los árboles sera mas fácil. Victoria: -pues no se hable más, ¡A escalar se ha dicho! Y cuando llegaron arriba, había otras personas que habían comido de esa fruta mágica. Eran: una niña que tenía el pelo rubio, con ojos azules, blanca de piel y a la vista, tenía 11 años, la acompañaba una mujer de pelo marrón claro, de ojos marrones, morena clara de piel y a la vista se veía, más o menos, que tenía 31 años. Tauson: -hola, ¿Cómo os llamáis? La madre: -yo Carmen y mi hija Carolina. Victoria: -¿Cómo habéis llegado a ser de este tamaño?


Carmen: -habíamos venido de acampada y cuando habíamos visto esas frutas decidimos cogerla porque no habíamos traído fruta. Y cuando le dimos un mordisco, nos caímos al suelo y cuando nos despertamos eramos así de pequeños. Victoria: -¡Eso es lo mismo que nos pasó a nosotras! Mientras estaban hablando, una rama del árbol se cayó encima de ellos, por suerte no les paso nada, pero fue muy peligroso. Claramente se fueron de ese árbol porque no se atrevían a que les pasara nada, y como eran pequeños era fácil que se les cayera algo encima. Ya era el día siguiente, y tenían mucha hambre, así que de las pequeñas ramas cogieron un par de moras para todos. Justo cuando estaban comiendo, un perro con su gran vista, los vio y ellos se pusieron nerviosos y salieron corriendo. El perro claramente se puso a correr detrás de ellos, pero se escondieron entre unas piedras que hacían una especie de cueva. Carolina: -¿Por qué hay un perro en medio del bosque? Tauson: -quizás haya otra familia de acampada,


como vosotras y tendrían ese perro. Victoria: -tendremos que ir con cuidado porque si no, ¡Seremos comida para perros! Eustaquio: -¡No digas eso! Carmen: -tranquilos, es una situación difícil pero tenemos que pensar en algo. Tauson: -es cierto... pero, ¿Qué hacemos? Carmen: -podemos ir ocultándonos planta por planta con un par de hierbas en las manos. Todos: -¡Sí! Se pusieron a coger un par de hierbas y se pusieron a ir con mucho sigilo. Estaban muy pendientes de que no les viera el perro, porque sería horrible. Y al final sí estaban haciendo un picnic ya que traían pasteles y todo, entonces a Eustaquio le dio hambre. Eustaquio: -Mmm... ¡Qué hambre y que buena pinta tiene! Tauson: -¡Ni se te ocurra! ya casi estamos lejos de las personas y si te pillan... Bueno, si coges un poco para todos te dejo. Eustaquio: -vale. Eustaquio se fue, pero se fue un poco escondido, y cuando llego al pastel, empezó a comerse la nata. Los demás lo esperaban al otro lado del picnic.


Tauson: -Eustaquio esta tardando demasiado, voy a buscarle. Victoria: -y yo. Carmen y Carolina: -nosotras también. Victoria: -¡Lo veo! Carmen: -hay que darnos prisa, pero no nos pueden ver. Tauson: -es cierto ¡Vamos! Cuando Victoria fue guiándolos hacia donde estaba Eustaquio, él estaba metido dentro de la tarta. La hija vio que el pastel se movía y se lo puso más de cerca para ver qué era. Tauson: -quedaos quietos... (susurrando). Todos: -vale...(susurrando). La hija, al verlos dentro del pastel, le dijo a la madre: -¡Mamá este pastel tiene regalos como el roscón de navidad! Mientras la familia iba recogiendo todo, ellos estaban súper nerviosos y con mucho miedo. Tauson: -¡Hay que hacer algo! Después vinieron unas hormigas. Se asustaron porque eran tan grandes como ellos. Al principio se pusieron como locos pero después, como Eustaquio


tenía un trozo de tarta, se lo dio. Al principio las hormigas no lo aceptaban pero luego cinco hormigas se lo comieron. Y se puso al lado de Eustaquio queriendo que le diera más, pero se lo comió él y los demás. Las hormigas en agradecimiento, eligieron a Eustaquio, Victoria, Tauson, Carmen y Carolina para llevarlos por el camino, mientras iban caminando, iban viendo si encontraban otra fruta extraña. Victoria: -¿Cómo sabemos cuál es la fruta extraña? Tauson: -tú tranquila, Eustaquio se comerá la fruta y sabremos qué es o no es lo que buscamos. Eustaquio: me gusta el plan de que yo me coma las frutas que encontremos. Victoria: -lo dejaste bien claro cuando te fuiste a por ese trozo de tarta. Eustaquio: -tenía hambre, y con ese pastel en frente mía... No pude evitarlo. Cuando empezó a oscurecer, todos pensamos en un árbol, pero en uno al que no se le caigan las ramas ni nada. Pero las hormigas se desviaron y se fueron hacia otra dirección. Eustaquio: -¿Dónde van las hormigas?


Tauson: -a lo mejor van a su hormiguero, si no es así, entonces no sé a donde van. Efectivamente iban a su hormiguero. Carolina: -yo no entro allí. Pero Eustaquio pensó en toda la comida que tenían guardadas las hormigas y decidió entrar. Todos le acompañaron. Fue impresionante estar dentro de un hormiguero. Cuando ya estaban un poco cansados pensaron en relajarse un poco, pero al final se durmieron. Y las hormigas también se fueron a dormir. A la mañana siguiente, las hormigas le dieron un poco de comida. Ellos, con tanta hambre, se lo comieron todo. Tauson: -bueno habría que seguir buscando la fruta. Victoria: -Sí ¡Vamos! Se fueron caminando sin las hormigas porque ellas tenían mucho trabajo que hacer, mientras ellos ya estaban encima de los árboles buscando la fruta mágica y rara. Iban árbol por árbol, todos intentando encontrarla, mientras Eustaquio solo decía: -no importa que no sea la fruta que buscamos pero si esta buena, me vale. Victoria: -tú sólo piensas en comer...


Eustaquio: -jejeje... Hasta que de pronto encontraron una fruta de aspecto morado y con el tallo verde. Tauson: -¡Eh,mirad! Allí hay una fruta rarísima. Todos: -¡Estupendo! Desgraciadamente no era el tipo de fruta que buscaban, era para que la cabeza se te pusiera enorme. Eustaquio: -¡MI CABEZA! Todos: -Jajaja... Eustaquio: -no tiene gracia. Victoria: -un poco sí. Tauson: -esperad, ahora tenemos que encontrar otra fruta para la cabeza de Eustaquio... Después de seguir árbol por árbol, a Eustaquio se le pasó el efecto. Carmen: -Eustaquio ¡Tu cabeza está normal! Eustaquio: -¿En serio? ¡Bien! Victoria: -entonces, ¡Puede que en poco tiempo estemos normales! Tauson: -puede que sí o puede que no, la verdad es que Eustaquio le dio un pequeño mordisco, por nuestro tamaño y ya han pasado días ya debería haber


pasado el efecto. Eustaquio: -eres un busca pegas... Victoria: -entonces hay que seguir buscando. Siguieron buscando y esta vez se encontraron otra fruta extraña, era naranja chillón con el tallo gris. Eustaquio: -creo que después de lo de la cabeza, no la probaré. Victoria: -¿Y quién lo hará? Tauson: -lo haré yo. Tauson la probó y ésta lo que hacía era cambiarle de color la piel al color de la fruta, o sea de color naranja chillón. Tauson: -¡TENGO LA PIEL DE COLOR NARANJA CHILLÓN! Todos: -Jajaja... Tauson: -no tiene ninguna gracia. Eustaquio: ya sabes lo que se siente. Tauson: -bla,bla,bla... Victoria: -tranquilo, el efecto dura muy poco. Tauson: -no lo creo, le di un bocado muy grande convencido de que era la fruta de hacerse grande... Todos: -Jajaja...


Después de un montón de intentos, de hacer la cabeza grande, cambiar la piel, hacerte mas pequeño, encontraron la fruta que estaban buscando. Era de color blanco brillante con el tallo azul. Tauson: -¿Será esta la fruta que estábamos buscando todo este tiempo? Eustaquio: sólo hay una forma de saberlo. Victoria, ya estás tardando en ir. Victoria: -no se puede ser más caradura... Victoria le dio un bocado y creció a los 15 segundos. Victoria al ver que estaba grande, rápidamente le dio un montón de bocados grandes hasta que se terminó la fruta. Tauson: -¡NOS HAS DEJADO SIN FRUTA! Victoria: -espera que no te escucho. Victoria le puso la mano para acercárselo a la oreja y poder escucharlo. Tauson: -he dicho ¡NOS HAS DEJADO SIN FRUTA! Victoria: -tranquilos, cogeré más frutas, ¿Vale? Todos: -¡VALE! Victoria fue y cogió más frutas y les dijo que cuando pasaran 15 segundos se harían grandes. Todos hicieron lo que les dijo y funcionó.


Carmen: -bueno, ahora Carolina y yo nos iremos a casa, adi贸s y muchas gracias. As铆 se despieron todos y los 3 volvieron a seguir su camino...


SABRINA Cuando Tauson, Victoria y Eustaquio volvieron a ser grandes, siguieron avanzando, pero de repente Tauson dijo: -¡Eh mirad!- Tauson había encontrado una mochila tirada en el suelo, estaba vieja y sucia, con un paracaídas desplegado. Abrieron la mochila para ver qué había dentro, cuando la abrieron, había una cuerda, una botella de agua y una cámara, Victoria la encendió y se reprodujo un vídeo donde salía un padre y un niño pequeño, que decía: -!Ayudadnos por favor, nos hemos perdido en el bosque, estamos atrapados en... Eustaquio: ¡No, se cortó la señal! Victoria les dijo -¡Tenemos que hacer algo! Tauson: -deberíamos ayudarles. encontrarles, por muy lejos que estén.

Vamos

a

Buscaron y buscaron, pero no encontraron nada, solo veían árboles y árboles, y más arboles. Pasó el día, así que tuvieron que dormir en la tierra donde habían ramas y hojas. Cuando despertaron, Eustaquio no estaba tan convencido como antes, ya que no los encontraban por ninguna parte y dijo: -oye, creo que deberíamos dejarlo. Victoria: -¡No! ¿Qué pasaría si ellos fueramos nosotros?


Tauson: -Victoria, no sé pero... es que deberíamos seguir avanzando hasta donde queremos ir. Victoria: -¿En serio lo vais a dejar ahora? Pues yo voy a encontrarlos sola. Victoria fue a buscarlos, mientras Tauson y Eustaquio se quedaron sentados en un tronco. Victoria vio un gran boquete que había en la tierra al lado de un árbol, iba a ver qué había, pero antes tenía que pasar un río, ella quería que Eustaquio y Tauson fueran a acompañarla, así que les pegó una voz: -¡Moved el culo malvados! Tauson y Eustaquio la acompañaron, estaban un poco desanimados, ya que no creían que iban a encontrarlos. Cuando fueron a ver que había dentro... ¡Estaban allí! Victoria: -¡Mirad están aquí! El padre: -¿Nos ayudais por favor? El niño: -sí, por favor. Eustaquio: -¿Pero cómo habéis acabado aquí? Victoria: -eso luego nos lo dirán ¡Pero primero vamos a ayudarles! Estaba muy hondo el hueco donde estaban, así que tuvieron que coger la cuerda que había en la


mochila, primero cogieron al niño y luego entre todos ayudaron al padre. El padre: -¡Vaya muchas gracias de verdad, llevamos dos días ahí atrapados, comiendo de la fruta que caía encima nuestra! Tauson: -no hay de que, pero... ¿Qué hacíais ahí? El padre: -ok os lo diré... a mi hijo y a mi nos habían mandado un correo electronico donde decía: SALUDOS ESTIMADA FAMILIA, QUERIAMOS DECIRLES QUE VENIMOS DE UNA COMPAÑIA DE PARACAIDISMO Y QUE HAY DOS PLAZAS LIBRE, ESO QUIERE DECIR QUE SI QUIEREN SABER MÁS LLAMAR AL: 419 72 75 37 45. Entonces llamamos... como era para dos personas fuimos mi hijo Jimmy y yo. Cuando fuimos al avión, nos tocaba a nosotros, estabamos preparados para saltar, Jimmy me cogió de la mano y saltamos, de repente cuando estábamos en el aire vino un viento fuerte que hizo que el paracaidas, se moviera y cayera en un bosque, cuando caímos, cogí mi móvil y llamé, pero no había cobertura, así que caminamos para ver si había alguien que nos ayudara. Mi hijo y yo grabamos el video que visteis vosotros, para quien lo viera nos ayudase, como habéis


hecho vosotros. Cuando lo grabamos dejamos la mochila en el suelo, ya que subimos a un árbol para coger frutas, pero cuando fuimos a ver... la mochila ya no estaba. Entonces buscamos por todas partes, cuando caímos en una trampa que no se quien fue el gamberro que la hizo. Jimmy: -muchas gracias por ayudarnos. El padre: sí, muchas gracias, me gustaría daros este libro en agradecimiento... Eustaquio: -¿Un libro? El padre: -no, no es un libro cualquiera, cuando lo abras en cualquier página, te llevará al lugar acertado, pero cuando cierres el libro todo volverá a ser como antes. ¡Pero ojo! Dos cosas, primero: sólo podéis abrir el libro cinco veces, cuando lo hayas hecho, el libro desaparecerá; y segundo: tened cuidado de perder el libro. Victoria: -vaya, gracias. El padre: -bueno adiós, muchas gracias y que tengáis suerte. Cuando se despidieron, pensaron en abrir el libro... Eustaquio: -venga lo vamos a abrir, ¿O qué? Tauson: -está bien pero debemos tener cuidado.


Victoria: -yo llevaré el libro, pero antes de irnos quiero que digais que yo tenía razón. Eustaquio: -¿Y... por qué? Victoria: -al final los encontramos. Tauson: -es verdad Victoria tenía razón. Victoria: -¿Eustaquio? Eustaquio: -Victoria tenía razón. Victoria: -¡No te escucho habla más alto! Eustaquio: -pufff... ¡Victoria tenía razón! Victoria: -así me gusta. Tauson: bueno abrimos el libro a la de una... Victoria: -dos... Eustaquio: -dos y media... Tauson y Victoria: -¡Eustaquio! Eustaquio: -¿Qué? Tauson, Vitoria y Eustaquio: -¡TRES! De repente se encontraban en un sitio demasiado extraño, Eustaquio se sentó en un banco y se escuchó una voz diciendo: -¡Quita tu trasero de encima de mí!Eustaquio se levantó y dijo: -¿Quién ha dicho eso?


El banco dijo: -¿Pues quién va a ser? ¡Yo mismo! Eustaquio se fue corriendo del susto. Victoria dijo: -parece que es una ciudad, que todo aquello que ves es un ser vivo. Los cuadros se movían, las sillas se quejaban, los coches hablaban, los papeles higíenicos no paraban de gritar al igual que los cepillos de dientes... en fin un caos total, todo aquello que tocabas, se quejaba o te hablaba. ¡Hasta el suelo se quejaba! Tauson: -¡Cómo mola! Victoria: -Sí claro, aquí todo es perfecto. Tauson: -¿Sí? Victoria: -ironía Tauson, ironía. Eustaquio: -¡Vámonos ya de aquí! Victoria: -¿Tienes miedo Eustaquio?dándole un suave golpe con el codo a Eustaquio.

dijo

Eustaquio: -¿Miedo, yo? ¡Pero si yo soy todo un machote!- dijo alejándose de los árboles y de los contenedores de basura. Victoria: -¿Entonces por qué te quieres ir? Eustaquio: -porque este lugar no tiene nada interesante, sólo cosas que hablan. De repente se pararon a lado de un semáforo que


dice: -¡No me mireis que me estoy cambiando! Los chicos se rieron y se marcharon. Tauson, Eustaquio y Victoria fueron a ver un edificio, para ver si se podían quedar a dormir en alguna habitación. Cuando entraron, no había nadie, entonces se fueron a la planta 18, es decir, una de las últimas, cuando entraron a la habitación, una voz dijo: -¡Oye! ¿Qué haceís aquí, no veis que estoy enfermo? Eustaquio: -mejor vámonos de aquí, creo que el que está enfermo, es el edificio. Victoria: -¡Qué va! ¿Cómo se va a enfermar un edificio? De repente, el edificio tembló y Eustaquio dijo: -¡MAMÁ! Poco a poco se iba cayendo el edificio, pero cuando casi ya estaba que iba a caer sobre ellos 3 y matarlos, rápidamente Victoria cerró el libro. Tauson: -vale Victoria, el que estaba enfermo, era el edificio. Victoria: -¡Pero cómo diablos un edificio va a estar enfermo! ¡Yo que sé! Ha molado un montón, vamos a otro lugar!- dijo Tauson abriendo el libro. De repente se encuentran en un lugar llamado


“Gamerland” allí sólo encontrabas a gente jugando con los ordenadores, al móvil, a la wii u, a la play... si no jugabas a algo que tenga que ver con internet no eres nadie. Eustaquio: -¡GUAU ÉSTE SIEMPRE HA SIDO MI SUEÑO! Eustaquio se fue corriendo a jugar a la play 5, a la xbox 360 84, a la wii P... Victoria y Tauson lo perseguían por todas partes de la ciudad. Eustaquio estaba viciado, de pronto no se supo lo que pasó, pero Eustaquio no estaba jugando al videojuego. ¡Estaba dentro de la pantalla del videojuego! Victoria y Tauson no podían creer lo que había pasado. Victoria: -¡Debemos entrar! Tauson: -¡Pero y si nos quedamos atrapados! Victoria: -¡Anda calla! Victoria cogió la mano de Tauson y se metieron dentro del videojuego, cuando entraron estaban cuadrados. Victoria: -¡Ahí está Eustaquio! Tauson: -¡Eustaquio! Eustaquio estaba peleando con una especie rara que no paraban de explotar, pero habían un montón, eran


creepers verdes y cuadrados. Eustaquio: ¡Cuidado con el creeper! Victoria y Tauson: -¿Qué demonios es un creeper? Eustaquio: -¡Vosotros sólo corred! Los tres corrieron tan deprisa, que a Victoria se le cayó el libro. Victoria: -¡Noooooo, el libro! Eustaquio: persiguen!

-¡Luego lo cogemos, que nos

Tauson:-¡Eh mirad, un Eustaquio: -¡Podríamos usar estas armas!

pico!

Cada uno cogió una arma y se fueron a por el libro, no paraban de aparecer monstruos extraños. Victoria: -¡Mirad allí está el libro! Tauson: -¡Vamos a cogerlo! Eustaquio: -¡Esperad, un enderman! Victoria y Tauson: -¿Eso qué es? Eustaquio: -¡Sólo matadlo! Eustaquio y Tauson empezaron a darle con el pico de hierro y con las espadas, mientras Victoria cogió el libro. Cuando lo cogió, Victoria les agarró de


la mano a los dos, cerró el libro y volvieron al bosque... Eustaquio: -¡Jooo! ¡Con lo que molaba estar cuadrado! Victoria: -ufff... Esto es agotador. Eustaquio: -¡Vamos a abrirlo de nuevo! Cuando lo abrieron, se encontraron en un lugar lleno de gigantes, los edificios eras gigantescos, los coches gigantes era “giantland”. Los gigantes no se daban cuenta de lo que pisaban, como nosotros cuando pisamos una hormiga sin darnos cuenta... De repente vino un gigante con una lupa gigante, los vio y los quería pisar. Eustaquio: -¡CORRED! Tauson: -¡Vamos a escondernos! Se escondieron entre las plantas gigantes, pero el gigante asomó su enorme ojo y los cogió, los metió en un tarro y lo cerró. El gigante le quitó el libro a Victoria y lo dejó sobre la mesa. Eustaquio: ¡Chicos, tengo todavía el pico de la ciudad “gamerland”! Tauson: -¿Y qué? Victoria: -¡Bobo, podríamos usar el pico para romper el cristal del tarro! Eustaquio: -Sí, pero tened cuidado, así que


echaros para atrás. Eustaquio empezó a romper el cristal con el pico, empezaban a aparecer grietas, Eustaquio con todas sus fuerzas le dio al cristal y lo terminó rompiendo, le sangró un poco la mano, ya que se clavó el cristal, pero no fue nada. Victoria: -bien, ahora cojamos el libro y nos vamos. Tauson y Eustaquio: ¡Sí! Victoria, cuando iba a coger el libro, vino el gigante. Para Tauson y Eustaquio fue todo a cámara lenta, Victoria cogió el libro primero, pero el gigante la cogió, entonces Victoria cerró el libro y otra vez estaban en el bosque. Victoria: -¡Ya está bien, no lo vamos a abrir, este libro sólo nos trae problemas! ¡Anda calla! -dijo Eustaquio abriendo el libro. Tauson: -¿En serio, la prehistoria? Eustaquio: -¡No creo que te de igual ahora que venga un dinosaurio! ¡¡AH!! ¡ya está, se acabó! -dijo Victoria cerrando el libro. Eustaquio: -¿Por qué has hecho eso? Victoria: -¡Os he dicho que el libro, no hace más


que traernos problemas! Eustaquio: -¡Anda dame el libro!- dijo quitándole el libro y abriéndolo. Aparecieron en un lugar donde habían personas parecidas a emoticonos y según ponía el cartel, estaban en “emotiland.” Las mascotas eran emoticonos, las plantas emoticonos, la casas emoticonos, era demasiado raro. Eustaquio: -ves, aquí no puede pasar nada malo. Victoria: -te odio. Tauson: -chicos, no os peleeis, este lugar mola bastante. Victoria: -¿Qué mola? Esto es bastante aburrido, quiero irme de este lugar. De repente, cuando Victoria dijo eso, todos los emoticonos se pararon y miraron a Victoria, ella dijo: -¿Qué está pasando, por qué nos miran? Tauson: -Victoria creo que te ven solamente a ti. Eustaquio: -efectivamente. Los tres se pusieron a correr, pero a Eustaquio se le cayó el libro... Victoria: -¡Eres imbécil, se te ha caído el libro! ¿Ahora que hacemos?


Eustaquio: -eh listilla que a ti también se te cayó y además se te perdió. Tauson: -pero ése no es el caso, vamos a cogerlo. Victoria: -demasiado tarde lo ha cogido un “emoticono”. Los tres se escondieron, fueron a ver donde se llevaron el libro, mientras Tauson dijo: -¡Luego cogemos el libro, ahora debemos correr que viene! Cuando lo despistaron, Tauson ya había visto donde estaba el libro así que dijo: -sé donde está el libro, se lo llevaron a un volcán y creo que lo tiraron por la lava, así que ¡Vamos ya! Cuando los tres ya estaban en el volcán, vieron al emoticono que quería tirarlos, cuando el emoticono lo iba a tirar Victoria, Tauson y Eustaquio se agarraron de las manos saltaron al volcán y... ¡Cogieron el libro! Lo cerraron y volvieron al bosque. Eustaquio: -¿Y el libro? Tauson: -eso ¿Dónde está? Victoria: Recordad que sólo se abría cinco veces. Eustaquio: -pues vaya, yo quería más aventuras...


JUANA Después de caminar un buen rato, intentando buscar la salida íban distraídos hablando sobre lo que les había pasado, y de repente: ¡BUUMMM...! Se cayeron a un pozo muy grande, lleno de raíces de los arboles, eran enormes y super gruesas . Victoria empezó a gritar al ver que las plantas empezaban a llevársela hacia abajo. Eran como... arenas movedizas. Eustaquio se acordó de uno de los únicos libros que había era de aventuras y decía que existían unas raices que te metían debajo de la tierra y que si te resistías te dolería mucho más. Entonces gritó: -¡Dejad que nos lleve para abajo! -¿Por qué?- (grito Victoria). -Confiad en mi.- (dijo Eustaquio). De repente se desplomaron y aparecieron en un camino, muy mal hecho, lleno de piedras, barro, etc. Parecía que no había pasado nadie desde hacía mucho… - Da un poco de miedo- (dijo Victoria). No había casi luz , y una suave brisa salía desde el fondo del túnel . Victoria se había dado un golpe en la cabeza, le dolía bastante. Por suerte no se hizo nada grave.


Empezaron a escuchar ruidos raros. Se asustaron al ver la sombra de un tipo de animal, era un león, que se puso delante de ellos y empezó a hablar: -tranquilos no soy malo... pero entiendo que os asustéis, ya que aquí hay muchas cosas y animales bastante raros. - Vale…- (dijo Victoria con miedo en su voz). - Explícate bien, ¿Quién eres?- ( dijo Eustaquio queriendo parecer valiente). - Yo soy Miko el león y vengo del árbol jacaranda, soy el guardian de estos túneles que están bajo tierra. - Y ¿nos podrías ayudar a busar la salida?- (dijo Victoria cortándole en medio de la historia). Miko: - Pues sí pero luego quiero una recompensa. Tauson: - Vale pero, ¿Cuál es esa dicha recompensa? Miko: - No lo sé no lo he pensado pero... - ¿Por dónde se va?- (dijo Eustaquio intentando hacerse el caballero). - Venid por aquí-. (dijo Miko con voz más relajada). - Me parecía porque no podemos ir para atrás.dijo Eustaquio.


- ¿Cómo que no? - dijo Miko con una leve sonrisa en su rostro. Eustaquio: -pues no porque iriamos para atrás y no llegariamos al sitio que queremos. - Pues para demostrarte lo contrario iremos por allí- dijo Miko indicando para el lado del que se habían caido. Y en un plis plas Miko cerró los ojos y empezó a pronunciar unas palabras muy raras, el barro que les tapaba la otra salida empezó a desaparecer y el camino a limpiarse, parecía que lo acababan de hacer, era de cristal, pero muy grueso y tenía metal. De repente, estaban debajo del mar pero, claro, como estaban en el tunel no se mojaban. -Ya hemos llegado- gritó Miko con alegría al ver que se acababa el trayecto... Había una jacaranda rodeado de azaharas preciosas… - ¡Es preciosa! - dijo Victoria. - Sí que lo es - dijo Eustaquio al ver ese jardín tan bonito. - Éste es mi hogar - dijo el león mientras se metía en la jacaranda. Victoria fue corriendo y se metió por el hueco por el que se había metido Miko y luego se metieron Eustaquio y Tauson. Cuando entraron todos, vieron a la familia de Miko: una leona y 3 leoncitos preciosos y


adorables. Miko: - Ésta es mi familia: mi pareja Lasha y mis 3 cachorritos: Toto , Fleco y la chica Alix. - ¡Son preciosos! - dijo Victoria cogiendo a Alix en sus brazos. - Miko: -sí que lo son. Tauson: - bueno , pero tenemos que seguir. Miko: -se está haciendo tarde… ¿Qué os parece si os quedais a dormir y mañana más temprano os vais? ¿No tendréis tanta prisa verdad? Eustaquio: -me parece buena idea, mañana nos iremos al amanecer, y seguiremos nuestro camino. - ¡A cenar!- se escuchó a Lasha desde la otra punta. - ¡Bien comida! - gritaron los 3 cachoros a la vez mientras salían corriendo al jardín. Miko: -¿Queréis comer algo? Tauson: -No gracias, no queremos nada. - Vale - dijo Miko yendo hacia la mesa. - ¿Pero a ti que te pasa? - dijo Victoria a Tauson. -Nada ¿Por qué? - respondió Tauson irónicamente. - Me muero de hambre- le gritó Victoria a Tauson.


Tauson: -pero Victoria, ¿No lo entiendes? Son leones y comen carne cruda. - Es verdad, pero tendríamos que ir a la mesa para estar con ellos - dijo Victoria mientras salía del árbol y se dirigía al jardin donde estaba la mesa. - Este árbol se está muriendo, calculo que en un par de meses nos tendremos que mudar, no podremos seguir con la tradición familiar de cuidar este lugar y la gente que le pase lo que a vosotros, ya no tendrán ayuda y se las tendrán que buscar por su cuenta - dijo Miko con lágrimas en los ojos. Tauson: -Sí, nos hemos dado cuenta cuando lo vimos al salir de la cueva. ¿Qué quieres de recompensa? Miko: -pues… no lo sé, un segundo... ¿Qué es eso? - dijo mirando fijamente la mochila de Victoria. - ¿Eso, el qué? - Dijo Victoria. - Eso que brilla tanto en tu mochila - dijo Miko con certeza. - ¿Eso dorado? - dijo Tauson. - Eso - dijo Miko asistiendo con la cabeza. Victoria se acordó que era el medallón que soltó el libro mágico al desaparecer, que tenía grabado un león y el número 111 en el centro.


- ¡Es eso!- gritó con todas sus fuerzas al coger el medallón. - ¿El qué? - preguntaron todos. - El DON SATUR, es el medallón que alimenta a nuestro árbol , si lo coloco en la copa el árbol vuelve a nacer. Así que lo colocó y de repente el árbol empezó a rejuvenecer, se hizo mucho más grande y le salieron frutas extrañas. Miko: -¿Cómo podre agradecéroslo ? - Pues… necesitamos un mapa, y mucha fruta para el camino - dijeron Tauson y Victoria. -¿Y tú qué quieres? -le preguntó Miko a Eustaquio. - Pues una rama pequeña de la jacaranda. - Vale, tomad -dijo Miko entregando las 3 cosas a cada uno. - Muchísimas gracias - dijo Victoria. A la mañana siguiente... - Ya nos vamos Miko - dijo Tauson. Miko: - vale. - Sí tenemos que seguir nuestro camino -dijo Eustaquio.


- Sí... lo entiendo, muchas gracias y tened cuidado -dijo Miko. Los tres se fueron por el camino que les indicó Miko. - No me gusta nada que nos tengamos que ir - dijo Victoria decepcionada. - Ya lo sé… ni a mí - dijo Eustaquio. Tauson: -nos teníamos que ir y no hay nada más que hablar, no me gustaba estar allí. Victoria: si eran super amables, cariñosos, cuidadosos... Tauson: porque no, y ya está. Eustaquio: - ¿Te dan miedo los leones? Tauson: -no sólo que... no sé. - ¡Jajaja a Tauson le dan miedo los leónes! - se burlaba Eustaquio. - No te burles de Tauson, a él le darán miedo los leones, a mi los pájaros y a ti los caracoles, así que no te burles -dijo Victoria furiosa gritándole a Eustaquio. Eustaquio: -tienes razón, perdona Tauson. -Venga sigamos -dijo Victoria emocionada. Y los 3 siguieron su camino...


NADIR -Buenos días (dijo Tauson). -Buenos días serán para ti (dijo Eustaquio). Tauson: -¿Qué te pasa ? Eustaquio: -Nada. Siguieron su camino y se encontraron unas huellas de unos 60 cm. y siguieron el rastro hasta llegar a una cueva misteriosa, se adentraron. Victoria: -alguien me ha tocado el culo. Tauson: -alguien me a chupado el brazo. Se encontraron con unos monstruos llamados pichicachas, eran fuertes y peludos, parecidos a un gorila. Eran como de una civilización antigua que mataban a los hombres, pero ellos no eran así, eran vegetarianos. Aparte de eso, al que apreciaban más era a Eustaquio porque les enseñó a hacer fuego. Le daban muslos de pollo gigantes y se los comían de un bocado. Victoria dijo: -si comes tanto al final reventarás. Jajaja, me parto y me mondo. Tauson dijo: -no te partas porque sino revientas. Victoria: -vámonos Tauson yo no quiero estar donde no se me quieren. Eustaquio estaba harto de los pichicachas y de comer muslos de pollo enormes así que cuando todos


los pichicachas estaban durmiendo se escapó. Cuando estaban juntos se quedaron a dormir en un árbol enorme de unos 50 metros y ramas muy pero que muy largas. Cada uno estaba durmiendo en una rama, cuando vieron una luz muy brillante y reluciente y se preguntaron qué era aquello y se fueron hacia ella, pero resultaba que eran los ojos de un caimán. No era un caimán normal era parlante y les dijo: -¿Qué hacéis aquí solos y sin nadie? Se quedaron petrificados al ver al caimán que les volvió a decir: -entrad y decid a la vez ábrete sesamo. Cuando lo dijeron aparecieron unas escaleras hacia el interior de un pantano y de allí empezaron a caminar hacia el bosque de nuevo.


JAVIER Despertaron con las primeras luces del día, hacía frío y la humedad les había calado hasta los huesos. La hoguera debió apagarse cuando se quedaron dormidos, agotados de su huida de los pichicachas. Levantaron el campamento y continuaron el viaje. No habían comido hacía dos días, les dolía la barriga y las tripas les rugían. De repente apareció una cabaña en medio del bosque, parecía que estaba abandonada y se les ocurrió entrar. Para su sorpresa la casa parecía habitada, estaba limpia y ordenada. Sin dudarlo fueron hacia la cocina a buscar comida. Después de la comilona empezaron a investigar la casa, era un lugar extraño, a Eustaquio le daba mala espina. Entraron en el dormitorio y Victoria empezó a registrar el armario, donde encontró un cofre que estaba en el altillo, a una altura difícil de alcanzar, el cofre era de hierro forjado con un candado. Victoria le dijo a Eustaquio: -ayúdame a coger ese cofre. Eustaquio: - ¿Por qué me lo dices siempre a mi? Victoria: - Porque eres el más gordito de los tres,


además si me caigo sería encima tuya y yo no me haría daño. Eustaquio: - Pero yo si me haría daño. Victoria: - Bueno ese es tu problema. Eustaquio: - ¡Qué egoísta eres! Victoria: - Bueno ¿Cogemos el cofre ese y nos vamos? o ¿Esperamos a que venga quien sea que vive aquí y que nos mate? Eustaquio: -¡Ah no! Venga vamos a coger el cofre, vemos lo que hay dentro y nos vamos. Victoria: -pues no hables más y vamos a coger el cofre. Entonces Victoria y Eustaquio cogieron el cofre (bueno Eustaquio lo único que hizo fue ponerse debajo de Victoria por si se caía no se hiciera daño). Tauson los observaba mientras vigilaba si venía alguien. Cuando menos lo esperaban apareció un tío que entró en la casa, el tío era calvo con un gran bigote, alto y musculoso. Decidieron esconderse debajo de la cama con el cofre, y esperaron a que se fuera para irse con el


cofre al bosque para que ver lo que había dentro. Cuando por fin pudieron salir se fueron y abrieron el cofre y Victoria encontró un billete, lo cogió y se volvió invisible mientras tanto Eustaquio y Tauson se sentaron a los pies de un árbol para esperar a Victoria, mientras tanto Victoria pensó que podía ir a buscar refugio, comida y agua. Nada más dar dos pasos se presentó un fantasma llamado Pollo y le dijo a Victoria: -¿Quieres volver a ser visible? Victoria: -¿Cómo puedes verme? Pollo: - Porque tengo poderes. Responde a mi pregunta. Victoria: - ¿Cuál? Pollo: - Si quieres volver a ser visible. Victoria: - Si si si si si si si… Pollo: -pues tendrás que traerme estas cosas. Victoria: -¿Cuáles? Pollo: -las siguientes: moho verde, una pata de pichicacha, agua potable, una olla, cerillas, hierbabuena


y troncos secos. Victoria: -¿Dónde podré encontrarlo? Pollo: -este mapa te conduce hasta cada una de las cosas. Victoria cogió el papel y se puso en marcha. Se cayó y se hizo pupita en el culete pero se levantó y siguió con su camino, tuvo que cruzar ríos, pelearse con un pichicacha... Después se lo entregó al fantasma, hizo una sopa, y dijo Victoria: -¿Esa es la poción para dejar de ser invisible? Pollo: -No, esto es mi almuerzo. Victoria: -¿Entonces cuál es la poción? Pollo: -Ah sí se me olvidaba … Se suponía que tenía que dejar de ser invisible pero no era así, al parecer la magia del fantasma se había esfumado así que el fantasma le dijo a Victoria que tenía que visitar a un mago que vivía en una ciudad que se llama Mundo Guarro, en el local 38. Después de un día caminando, por fin llegó, llamó a la puerta y le abrió el fantasma Pollo y dijo Victoria: -¿Tú cómo puedes estar aquí?


Pollo: -Porque trabajo para el mago Frito, los dos formamos el nombre de Pollo Frito y así se llama el local. Entonces Victoria entró y se encontró con el mago Frito, el mago Frito tenía una nariz larga, una verruga en la nariz, una bata azul con estrellitas, la cara llenita de arrugas, en vez de cejas tiene un bosque encima de cada ojo, era calvo y tenía un sombrero a juego con la túnica. Victoria se sentó en una silla al otro lado de la mesa, y de repente entró un asesino que intentó matar a Pollo y a Frito. Como Pollo era un fantasma no lo pudo matar pero a Frito lo mató hincándole un cuchillo en la barriga, y a Victoria como era invisible tampoco pudo matarla y Victoria fue testigo de un asesinato con arma blanca. En cuanto a Pollo, se quedó traumatizado, y Victoria le preguntó: - ¿Estás bien? Pollo: -¡Cómo crees que estoy si han matado a mi mejor amigo y socio! Victoria: -pues mal. Pollo: -pues eso que estoy mal, muy mal. Pollo: -ya no tengo a nadie, me he quedado solo.


Victoria: -no, me tienes a mí. Así que Victoria y el fantasma Pollo se fueron de esa ciudad tan horrible llamada mundo Guarro, Victoria y Pollo se fueron a buscar algún antídoto para que Victoria dejase de ser invisible, caminaron y caminaron. Mientras tanto Eustaquio y Tauson tenían muchísima hambre así que Eustaquio le dijo a Tauson: Tauson tengo hambre. Tauson: -ya lo sé pedazo de bobo, oigo tus tripas rugir. Eustaquio: - ¡Oye sin insultar! Tauson: - Perdón es por el hambre, digo cosas que no quiero decir. Eustaquio:- ¿Cómo crees que estará Victoria? Tauson: - No lo sé, pero estará haciendo todo lo posible para volver con nosotros. Eustaquio: - Espero que no le pase nada. Al fantasma Pollo se le ocurrió volver a poner el


billete en su sitio, así que se lo propuso a Victoria, y Victoria le contestó: - Buena idea , vamos a hacerlo. Pollo: -pues venga en marcha. Pusieron el billete en su sitio y sólo se volvió visible la cabeza y poco a poco se fue volviendo a ser visible. Eustaquio y Tauson dijeron a la vez: -¡Victoria, por fin has vuelto con nosotros! ¡BIEEEEEENNNNN!


Cristian Después de todas las aventuras que pasaron con sus poderes, Tauson, Eustaquio y Victoria siguieron caminando por el bosque, pero Tauson se acordó de Roberto y de María; se lo contó a Eustaquio y a Victoria: -¿Recordáis a Roberto y de María? Eustaquio: -¿Quienes son?. -Preguntó con miedo. Victoria: -Sí... ¿Cómo se lo pasarán allí? Eustaquio: -Lo importante es que estamos aquí, ¿No? Tauson: -Bueno... Con Andrius todo era malo... Tauson imaginando como se lo pasaban en el orfanato tropezó con una roca, ¡Cómo no! Eustaquio y Victoria se partieron de risa. Eustaquio y Victoria: -¡JAJAJA! ¡Qué torpe! Acto seguido, Tauson, con rabia tiró un piedra, la cual cayó justo delante de él. Tauson, preocupado; miró hacia arriba y vio un bicho de piedra que estaba llorando arena, éste tenía cuerpo redondo de color marron, con grumos, tenía una cola curvada, Tauson le grito: -¡OYE! ¡CASI ME DAS! Dragón: -Ñr vlhpwr, pr ixh li lpwhpflrp... Los 3: -¡¿QUÉ?!


De repente se encuentraron una página de un libro roto en el suelo que ponia: “En el lenguaje de los dragones de piedra se usan las tres próximas letras, por ejemplo, si tienes la A será la D. Eustaquio entendió un poco de lo que ponía en la nota, y se lo explicó a Victoria, y a Tauson. Tauson le dijo al dragón: -¿Puedes repetirme lo que me has dicho? Dragón de piedra: -Ñr vlhpwr, pr ixh li lpwhpflrp... Eustaquio: -ha dicho: lo siento, no era mi intencion. Victoria: -¡Qué ricura! ¿Nos lo podemos quedar? Tauson: -Pero tú le tienes que hacer sus necesidades, recuérdalo. Victoria: -No soy una niña pequeña, ¿Vale? Tenemos casi la misma edad, ¿O es que no te acuerdas? Tauson: -Olvídalo. Tauson y Victoria fueron donde estaba el dragón, pero seguía llorando, entonces Victoria encontró una manta rota colgada en un árbol y se la puso al dragón. Mientras, Eustaquio estaba tirando las piedras que tiraba el dragón al suelo porque se aburría. Quería coger una piedra y en vez de una piedra


se encontró con un mapa antiguo de un castillo abandonado y se lo comentó a Tauson y Victoria, pero le daba pereza subir la pequeña colina donde estaba el dragón, hasta que dijo Victoria:- ¡EUSTAQUIO! VEN ACÁ. Eustaquio subió la pequeña colina y fue a ver que pasaba. Victoria: -Tradúcenos lo que nos dice mi “pequeña” mascota. Tauson: sarcástico.

-¡Qué

pequeña!

-Dijo

con

tono

Eustaquio: -¿Puedes repetir lo que has dicho? “Pequeña”mascota: - Hxvwdtxlr... urosh hvh odsd r... ¡¡WH ODWDUH!! Victoria: -¡ALA! Ese grito, ¿Qué es? Tauson: -¡Yo lo atrapo!- Dijo agarrando al dragón. Eustaquio: -rompe...ese...mapa...o... Victoria y Tauson: ¿Qué mapa? Eustaquio: -rompe ese mapa o te mataré. El dragón salto hacia Eustaquio queriendo comerle el cuerpo. Tauson y Victoria: -¡CORRE EUSTAQUIO


CORRE! Eustaquio: -¡ME QUIERE MATAR! Tauson: -Victoria, coge la manta rota, y la cogemos entre los dos y así se queda paralizado un tiempo. Eustaquio: -¿SE OLVIDARON DE MI? ¡ME QUIERE MATAR! Tauson y Victoria cogieron la manta y la estiraron. Eustaquio quiso pasar por allí pero tuvo que agacharse hacia abajo por la manta y el plan funcionó a la perfección. Eustaquio: -Bueno... vámonos de aquí que puede que nos siga el dragón. Tauson: -¿Otra aventura? Ya me cansé de tantas aventuras, poderes, libro mágico, ¡ufff..! ¡No quiero más! Victoria: -¿Otra más? ¡Viva! ¡Quiero más! Lo bueno es que, ¿Quién sabe dónde podemos ir ahora? Eustaquio: -Un voto por quedarnos aquí y dos por irnos de acá. Tauson: -Vale, me iré al castillo, ¿Por dónde se va? Eustaquio: -está un poquito lejos pero merece la pena.


Victoria: -Una aventura es una aventura ¿No? Tauson: -No todas son iguales... Eustaquio y Victoria: Bla,bla,bla... Siguieron su camino al castillo, pero no encontraban el camino mágico que ponía el mapa, sólo se veía un muro. Tauson: -Bueno... camino…-Dijo felizmente.

aquí

se

acaba

el

Victoria: -¿Bromeas, verdad? Eustaquio: -Es un camino invisible, o es que algo vendrá a nosotros para que podamos pasar. Tauson: -Ya lo sabía.-Dijo sarcásticamente. Victoria: -(Aburriéndose...) ¡Anda una cuerda! -Dijo mientras cojía la cuerda. ¡Mírenme chicos! Victoria empezó a volar en cada salto de la cuerda, ya que, jugaba a la comba. Eustaquio: Vi..Victoria... estás ¡¿VOLANDO!? Victoria: -Uy...-Dijo preocupada, y miro abajo. ¡¡AHHHHH!! ¡SACADME DE AQUÍ! Eustaquio saltó porque también quería volar como Victoria, entonces lo hizo, y pudo atravesar el muro, mientras, Tauson quiso quedarse quieto en el suelo, porque no quería saltar, pero venían los dragones


de piedra que querían venganza por lo que pasó anteriormente y tuvo que saltar, fue la única manera para poder ir al castillo. Pasados varios minutos, en el bosque; se encontraron ya con el último obstáculo, sólo había un cartel en un idioma superraro. Tauson: -Os lo dije, ir muchas veces de aventuras no es bueno. Eustaquio: -Será otra prueba sencilla, como la anterior. Mientras pensaban Tauson y Eustaquio, Victoria se aburría y entonces quiso hacer el puente, después la rueda y al final el pino en la pared. Victoria: -¡Mírenme chicos! De repente, la pared se movió e hizo que Victoria estuviera al otro lado, Victoria, preocupada le intentó hablar de que estaba muy cerca del castillo pero quería estar con ellos. Eustaquio: -¡No, intentaré hacerlo! ¿Y si me rompo algún hueso? Victoria: ¡Tauson! ¡Recuerda lo que te enseñé! Inténtalo con los codos, después con las manos y estarás acá. Pero antes ayúdale a Eustaquio. ¡Eustaquio! ¡La grasa no importa! Me acuerdo que una niña como tú se abrió de piernas. Y encima eso es mas difícil que


hacer el pino en la pared. Tauson sabe como hacerlo, dile que te enseñe y te ayude. Eustaquio, preocupado y miedoso no sabía si podía hacer el pino en la pared. En cambio, Tauson; sabía hacer el pino sin la pared, suerte que Tauson le enseñó a Eustaquio como había que hacerlo, sin embargo, se cayó las tres primeras veces, pero lo logró mucho rato después, Tauson quiso intentarlo pero se caía y decía que no había nacido para eso, y se decía, a él mismo, cosas negativas, pero Victoria le insistía que podía hacerlo; Eustaquio también insistía porque el decía que podía. Al final pudo atravesarlo con muchas caídas. Eustaquio: -Qué prueba tan sencilla, ¿No? Tauson: -Para que lo sepas, fue muy fácil para ti, pero para mí no, porque no sabía como explicarte, pero ya pudiste. Victoria: -Bueno, no se peleen. Lo más importante es que estamos cerca del castillo, que por eso hemos venido... Tauson: -Sí, porque me obligasteis a venir acá. Los 3 se fueron por el camino del castillo, cada vez más peligroso, ya que cada vez se estrechaba, ¡Hasta tuvieron que ir de lado y en uno en uno! Pero eso no era lo peor, tuvieron que saltar para no caerse a


la lava. Victoria: -Ya podían mejorar un poco este camino.- Dijo sudada del calor de la lava de debajo del camino estrecho. Eustaquio: -¡Ya pondremos una reclamación en el castillo...! -Dijo en forma sarcástica. Así, los tres fueron caminando hasta el camino, continuando su aventura... en el castillo.


Colmi Tauson, Victoria y Eustaquio, se encontraron en el bosque. Había unas cuatro bayas raras de distintos colores. Eustaquio se comió una y Victoria advirtió a Tauson para que no se la comiera, pero fue muy tarde. Tauson: ¡Qué buena está! Victoria: -parace carbón, la fruta tiene el color negro del carbón. Esas frutas dan superpoderes. En mi aldea había también, esas bayas se llaman las super bayas y la persona o animal que se las comiera, como las que comió Eustaquio, se verán otorgados por el superpoder. Eustaquio: vale, me encanta esta baya. Victoria: ¿Sabes que más efectos dan las bayas? Tauson: -¡Ah! Ya me acuerdo, ya sabemos que la baya negra que parece carbón da el superpoder del superpedo, por eso Eustaquio tenía esos super gases tan potentes. Y quién come las bayas canela se hace más grande, por eso tú, Tauson, nos veías a todos más pequeños. De repente del bosque salió un gnomo que medía ochenta centímetros, llevaba un gorro de color rojo, con forma de cono, vestía pantalones azules y camiseta


roja, y dijo: -nos están atacando los elfos. Los elfos medían también ochenta centímetros, vestían ropa verde, pantalones verdes y llevaban también gorro verde, con tréboles. Los gnomos y los elfos eran enemigos. Durante años luchaban por la baya de oro que te hacía inmortal. Gnomo: -ésta es nuestra aldea. Victoria: -¿Son setas? Gnomo: -sí, son setas, ¿Pasa algo? Eustaquio: si pasa, es que hay una seta rosa que es un color un poco de pijo. Gnomo: es que esa es la seta de Rosina, la gnoma más guapa del mundo. Tauson: -¿Ah sí, cómo te llamas? Gnomo: -me llamo Joselito, vosotros me podéis llamar Jose. Victoria: -¡Vale! gracias por confiar en nosotros.


Eustaquio: -¿Y los elfos? Gnomo: -dijeron que volverían. Mirad, quemaron varias casas del pueblo y nos robaron comida, joyas, animales, objetos de nuestros tatarabuelos, etc. Victoria: -los esperaremos y los derrotaremos. Tauson: -¿Pero cómo puedo matar a alguien? Victoria: -eres gigante, ¿Te acuerdas o no? Tauson: ah, sí, perdón. Jose: los duendes están aquí. Rodolfo ya sabes qué tienes que hacer. Tauson: -¡Es un gato gigante! Gnomo: -Tauson es tu turno, derrota al gran Rodolfo el gato. Tauson: -ya está bonito gatito. Victoria: ha sido fácil. Gnomo: Eustaquio usa tu súper pedo.


Duendes: -os quitaremos todo lo que tengáis. Victoria: -seguid a por los demás duendes y proteged la aldea, no os preocupéis por mí. Eustaquio: -pues vale, vamos chicos. Tauson: no chicos, no os vayáis, os tenéis que preocupar por mí. Eustaquio: -Victoria, te toca a ti. Tienes que volverte invisible para entrar a la fortaleza enemiga para que no te vean los escáners, no pueden detectarte con la invisibilidad. Y sigilosamente Victoria se fue a la base enemiga y jaqueó el sistema de alarma y lo desactivó. Victoria: vamos chicos, ¿A qué esperáis? Entrad. En la guarida había super armas, pistolas de rayos láser, bombas atómicas, tenían animales enemigos, unos alambres eléctricos, una defensa de lo más brutal. Tauson descubrió que los elfos tenían un contacto con el diablo con cabinas de incubación para monstruos y para seguridad. El elfo soldado tenía armaduras de lo más resistentes, con una pistola de rayo láser. De


repente, todo el color de la armadura y la pistola era verde, sali贸 otro guardia y le apuntaron con la pistola. El gnomo Joselito se puso en medio de la pistola y ellos y dijo: -Dejadlos que se vayan porque tienen algo muy importante que hacer y son buenas personas aunque no lo parezcan.


KAJSA Iban caminando tranquilamente, cuando Tauson se dio un fuerte golpe en la cara. Victoria y Eustaquio se rieron pensando que Tauson les estaba tomando el pelo, pero cuando se dieron cuenta de que no lo hacía se pusieron a toquetear una puerta que había. Se abrió de repente, entraron y todo lo que podían observar era una radio apagándose y encendiéndose en un cuarto oscuro, frío y tenebroso. Victoria: ¡Vámonos!

-esto

debe

de

ser

una

trampa

Tauson: -no te desesperes Victoria. De repente la puerta se cerró de un portazo y los tres se asustaron. -Victoria: ¡Te lo dije, nos han encerrado! Eustaquio: -Shhhh ¡Qué la radio esta hablando! Radio: -hola niños, ¿Por qué os asustáis? Para salir de aquí solo tenéis que encontrar tres llaves en diferente situaciones. Ahora mismo estáis viendo cómo una puerta se abre, pues entrad ahí encontraréis una


llave. Al entrar se volvió a cerrar la puerta detrás de ellos y sin saber donde se encontraban y qué estaba pasando se pusieron a buscar. Tras muchas horas de buscar en aquel inmenso laberinto de cemento lleno de ramas espinosas Eustaquio se pinchó el hombro. Eustaquio: -¡mecachis! Pedazo espi… ¡Chicos encontré la llave! Tauson: ,¡Bien bien !¡Vamos a salir de aquí! Cuando lograron encontrar la puerta de vuelta al cuarto frío y oscuro, la radio empezó a hablar de nuevo... Radio: -bueno, he de admitir que sois bastante listos, o... no no encontrásteis la llave de forma correcta pero... os lo dejaré pasar ...y si lo digo por ti Eustaquio. Eustaquio: -bueno, no nos pongamos tikis-mikis que cada uno tiene su manera de hacer las cosas. ¡Tienes envidia porque yo tengo mucha suerte y tú no!¡ -Claro claro… -balbuceó la radio riéndose.


Radio: -sigamos con las pruebas. Esta vez tenéis que correr hacia la llave que está al final de este larguísimo pasillo. Fácil ¿no? Según lo que he observado por vuestro nivel de inteligencia no será muy difícil...excepto por Eustaquio. Eustaquio: -¡Eh! No te pases... Radio: -bueno… como decía el único reto de encontrar esta llave es que cuanto más lento valláis más estrechas se harán las paredes, tenéis cinco minutos… ¡Suerte! Tauson: -¡Esto es pan comido! Los tres entraron en aquel pasillo infinito corriendo lo más rápido posible. Victoria: -¡Las paredes se cierran y veo la llave! ¡corred! Pensaron que era su fin, pues las paredes casi se tocaban, pero de repente estas pararon de juntarse. Victoria y Tauson se sorprendieron, cuando miraron hacia atrás vieron a Eustaquio tendido en el suelo y a la vez bloqueando las paredes con su barrigota. Tauson: -¡Bien Eustaquio!


Eustaquio: -¡Rápido, cogedla ya! En cuanto el dedo de Tauson tocó la llave las paredes se separaron y sientieron un alivio enorme. Les daba una pereza enorme caminar hasta la puerta de vuelta pero igualmente lo tenían que hacer. Después de un buen rato volvieron a aquel cuarto. Radio: -¡Os felicito trabajáis muy bien en equipo! Era de esperar de Eustaquio ya que no puede ser veloz almenos algo tiene que hacer... Eustaquio: -¡Oye me tienes manía o qué! Radio: -o es manía es que no confío mucho en ti y quiero que te des cuenta. Victoria: -¿Cuántas llaves quedan por encontrar? Radio: -nisiquiera yo lo sé. Eustaquio: -o quiero seguir hablando con alguien que me insulta de esa manera. Radio: -está bien… Pasemos a la siguiente llave…


esto es como encontrar una aguja en un pajar… pero literal. Eustaquio: -¡Para el carro! No habrá agujas ¿No? No cometeré el mismo error dos veces... Radio: -no Eustaquio, no. Cuando se volvió a abrir la otra puerta encontraron una habitación llena de plumas. Después de buscar un buen rato oyeron a la radio hablar. Radio: -ah se me olvidó un pequeño detalle os quedan treinta segundos. Nunca habían sentido más estrés en su vida, se pusieron a buscar como si del último día de su vida se tratara, de nuevo Eustaquio sintió un objeto frío en su trasero. Eustaquio: -¡Toma! Ahora le puedo demostrar a ese pringado de la radio que todo sale bien a mi manera. Victoria:¡Quieres abrir la puerta y dejarte de tonterías ya! Tauson: -¡Eso!


Cuando abrieron la puerta se sentían exhaustos tanto que Eustaquio se tendió en el suelo a dormir Victoria: -¡Pero Eustaquio! ¡si tú no has hecho nada tío! Radio: déjalo, así podemos decir más cosas de él a su espaldas sin que se ponga tan borde. -Eh… que te escu… -Balbuceó Eustaquio. Radio: -bueno ahora que habéis encontrado las tres llaves, las usaréis para salir de aquí. Tauson: -venga Victoria, saca las llaves. Victoria: -yo no las tengo. Tauson: -Jajaja, no cuela Victoria. Victoria: -te lo digo en serio. Eustaquio: -a ver ya me habéis despertado, ¿Decís que habéis perdido las llaves? Radio: -desde luego tendría que haber cogido otros niños más listos.


Tauson: -tú no hables que es nuestro problema. Victoria: -a ver, pensad ¿Dónde las dejamos la última vez? Eustaquio: ¡Mirad todos en vuestros bolsillos! Tauson: ánda, si las tengo yo. Lo siento... -¡Tauson!-Exclamaron Victoria y Eustaquio a la vez. Radio: -bueno ahora que ya habéis superado todos los retos tenéis una llave para cada puerta una va a parar a un mar, otra a la nada y otra al desierto. Victoria: -¿A que te refieres con la nada? Radio: ya lo verás. Eustaquio: -¿Y no nos puedes decir cuál es cuál no? Radio: -no. Tauson: -una pregunta antes de irnos ¿Por qué nos has hecho hacer todo esto?


Radio: -pues verás, me aburro mucho. Eustaquio: -¡Pero si eres una radio que insulta a la gente! Radio: -¿Las radios hablan por si solas Eustaquio? Eustaquio: No sé, pero si lo hacen tú eres la más grosera de todas. Radio: -sí Eustaquio, sí. Victoria: -bueno chicos, ¿Qué puerta vamos a elegir? Tauson: -¿Elegimos la del medio? Eustaquio: -vale. Salieron por la puerta preguntándose quien era la voz que estaba detrás de la radio pero dejaron de pensar en eso y se preocuparon más por salir de aquel tenebroso lugar. Al pasar por la puerta estaban literalmente en la nada, estaban flotando en un espacio totalmente blanco. Tauson: -¿Ahora cómo salimos de aquí?


Victoria: -supongo que tenemos que buscar otra puerta invisible, tendría sentido. Eustaquio: -pues sí, pongámonos a buscar. Después de haber perdido la noción del tiempo buscando, se dieron cuenta de que encontrar la puerta no era la solución Tauson: -es imposible encontrar una puerta en medio de la nada... Victoria: -¿No notáis un vientecillo? Tauson: -¡Ala! ¡Mirad ese pedazo agujero! Cuando miraron encima de ellos había un agujero que se estaba tragando todo el espacio. Eustaquio: ¡Qué nos traga el agujero! Cayeron bruscamente al suelo después de ser tragados por aquel agujero. Tauson: -¡Anda! Si estamos en el bosque. -¡Bien! -Exclamaron los tres a la vez.


Victoria: -¿No os habéis parado a pensar que vivir todas estas aventuras juntos nos ha hecho muy amigos? Tauson: -pues si cuando estábamos en el orfanato lo único que teníamos en común es que odiábamos a la directora Andrius.


CANDELA De vuelta al bosque, pensaron que sería buena idea descansar y hablar sobre qué iban a hacer, después de un rato decidieron retomar el camino. Empezaron a caminar sin saber a donde ir. Victoria: - Chicos... Tauson: -¿Qué pasa Victoria? Victoria: - Solo quería deciros que sois muy importantes para mi, me alegro de haberos conocido. En ese momento los tres amigos se fundieron en un abrazo, se miraron y sonrieron. Eustaquio: - ¿Qué hacemos? Tauson: -sigamos caminando. Victoria: -a algún lado tendremos que llegar. Escucharon un extraño ruido que salía de un arbusto, Victoria y Tauson fueron a mirar qué era cuando y de repente... Tauson: -¡Ahhhh! Eustaquio: -Jajajaja, era sólo un conejo. Tauson: -¿Victoria estas bien?Victoria: -¡NO ESE CONEJO SE HA LLEVADO MI PULSERA!


Tauson: -¡Sigámoslo! Eustaquio: -¡Vamos! Los chicos empezaron a perseguir al conejo, el conejo corría demasiado rápido, pero no se iban a rendir tan fácil. Tauson: -creo que lo hemos perdido. Victoria: -¡No! ¡Por allí! -señalando Eustaquio a unos arbustos que estaban muy cerca de ellos. Los chicos corrieron y corrieron, hasta que el conejo desapareció. Eustaquio: -no lo veo... Tauson: -ni yo, lo siento... Victoria: -no importa, gracias de todas maneras. Eustaquio: -chicos... Victoria: -¿Qué pasa Eustaquio? Eustaquio: -¿Dónde estamos? Me suena mucho. Tauson: -es cierto. Victoria: -a mi también me suena. ¿Pero de qué? Victoria: -¡Mirad, ahí está mi pulsera! Tauson: -¿Qué hace aquí? Seguramente el conejo habrá pasado por aquí y se le habrá caído, - dijo Victoria muy contenta por haber


encontrado su pulsera. Claro… - respondió dudoso Tauson. Victoria: - ¡Tauson! Tauson: - ¿Qué? - ¿Dónde esta Eustaquio? - dijo Victoria mirando para todos lados. Tauson: - ¡EUSTAQUIO! Victoria: - ¡EUSTAQUIO! Tauson: - No lo veo. Victoria: - Ni yo. -¡CHICOS! Eustaquio.

-gritó

con

todas

sus

fuerzas

Tauson: - ¡EUSTAQUIO! ¿DÓNDE ESTAS? Eustaquio: -¡AQUÍ! Tauson: - Eustaquio ¿Puedes especificar un poco más? -Tauson esta aquí, -dijo Victoria, en vez de ponerse a gritar como loca, pensó que era mejor idea escuchar de donde venía la voz de Eustaquio. Eustaquio estaba desparramado en el suelo, ya que se había caído. - Tauson: -¿Cómo has llegado allí?


Eustaquio: -estaba distraído caminando cuando de repente me caí. Tauson ayudó a Eustaquio a levantarse ya que Eustaquio no podía salir por sí mismo, mientras tanto Victoria observaba la situación desde lejos. Victoria: - Chicos, ¿Y si continuamos? Tauson: - Vale. Empezaron a caminar cuando de repente... Victoria: - ¡Chicos parad! Escuchad. Tauson: - ¡Es música! Victoria: -vamos a seguir la melodía, a ver donde nos lleva. - Vale, - respondieron los chicos a la vez. Cuando llegaron al lugar de donde provenía la música no se lo podían creer. Victoria: - No me lo puedo creer. Eustaquio: - Es imposible. Tauson: - Esto no puede ser verdad. Allí estaban los tres amigos mirando perplejos, boquiabiertos, sorprendidos... - ¡EL ORFANATO! - dijeron los tres a la vez. Victoria: - Pero no parece el orfanato...


Tauson: -tiene que ser el orfanato, pero está totalmente distinto. Eustaquio: -cierto, no parece el orfanato. El orfanato estaba diferente, su apariencia física era muy distinta a la que tenía cuando los chicos se escaparon. La entrada estaba llena de unas hermosas flores, sus paredes eran blancas, las puertas eran de madera, las ventanas ya no tenían barrotes, el orfanato era mucho más grande que el antiguo (y más bonito), los chicos estaban muy emocionados por ver el nuevo orfanato, entraron corriendo. No se lo podían creer, estaba todo tan diferente, todo estaba reformado, en la entrada había unas grandes escaleras para subir a las habitaciones, a su izquierda había un gran comedor, a su derecha se podía apreciar un gran salón, con una gran chimenea, y ocho sofás. Al lado de la escalera había una gran puerta de cristal. Los chicos salieron a un patio dividido en dos partes, una donde había dos porterías, canastas, redes etc. Y otra donde había toboganes, columpios, casitas de plástico, juguetes etc. - Me encanta, -dijo Victoria apreciando todo el patio. Tauson: -volvamos a dentro y subamos arriba. Los chicos volvieron a la entrada, subieron al piso de arriba. Era enorme, tenía cinco habitaciones, Tauson y Eustaquio entraron en la habitación de los


niños, las paredes eran celestes y estaban nuevas, había tres baños reformados en la habitación de los niños, al lado de cada litera había un escritorio. También había un montón de videojuegos, videoconsolas, juguetes, libros... Mientras los chicos estaban viendo la habitación de los niños, Victoria se fue a ver la habitación de las niñas. Era muy parecida a la de los niños, solamente que la pared era de color morado y como había tan pocas niñas en el orfanato, en vez de literas había camas, lo que más le gusto a Victoria de la habitación de las niñas era que delante de cada cama había un baúl. En medio de las puertas de las habitaciones, había una gran puerta, cuando Victoria, Eustaquio y Tauson abrieron la puerta, era el despacho, era grande con muchas estanterías llenas de libros, en la mesa había una foto de un hombre rodeado de niños. - Éste tiene que ser el nuevo director, - dijo Victoria cogiendo la fotografía. Tauson. - Seguramente. Eustaquio: - Salgamos. En los extremos del piso arriba había otras dos puertas, los chicos entraron y era una clase llena de instrumentos. Las paredes eran de un amarillo pastel y


había instrumentos dibujados tanto en las paredes como en el suelo. Al final de la clase se veía una gran pizarra, y en el lado derecho de la pizarra había un gran póster con todas las notas musicales. -Será la clase de música, - dijo Victoria muy emocionada. -¡SÍ! - dijo Eustaquio también muy emocionado. Salieron de la clase de musica y se dirigieron hacia la puerta del extremo derecho. Era el dormitorio del director. En el centro de la habitación estaba la cama del director, si mirabas a la derecha veías dos cosas: una gran estantería llena de libros y una puerta donde ponía escrito en una mini pizarra en el lateral: baño.

Eustaquio: - ¡Cómo mola! Los chicos salieron de la habitación del director. Victoria: - chicos, ¿Dónde están las clases? Tauson: - deben de estar abajo, no las habremos visto. Los chicos bajaron las escaleras y en el lado derecho había un pasillo. Tauson: - Deben de estar ahí las clases. Tauson tenía razón, esas eran las clases. En el


pasillo había siete puertas, tres a la izquierda, tres a la derecha y una en el centro. Las clases eran grandes, tenían dos pizarras, un normal y otra digital, cada niño tenía una tablet en su mesa, en el fondo de las clases había estanterías llenas de libros (depende de las clases eran de un estilo o de otro). Victoria: - ¡Escuchad! Eustaquio: - ¡Música! Tauson: - otra vez. Victoria: - viene de la clase del centro Tauson: - ¡Vayamos a ver qué es! Los tres fueron corriendo a ver que era, cuando entraron no se lo podían creer. - ¡SORPRESA! - gritaron todos los niños del orfanato. - Director: - Bienvenidos. - ¿Pero qué...? - dijo Tauson confuso. - ¿Qué es todo esto? - dijo Victoria, que era la única que había reaccionado. Niño: - ¡ES UNA FIESTA SORPRESA PARA VOSOTROS! - ¿Para nosotros? - dijeron Victoria, Eustaquio y Tauson a la vez.


Niña: - Sí para vosotros. Estuvieron un rato en la fiesta, se lo estaban pasando muy bien. Director: - chicos me gustaría hablar con vosotros. Tauson: - De acuerdo. Director: - Subamos a mi despacho. Los tres se fueron con el director a su despacho, mientras subían las escaleras Tauson se preguntaba que había pasado con Andrius. Director: - Sentaros. Director: - Veo que habéis estado cotilleando un poco. - Sí... - dijo Eustaquio un poco acobardado. -¡Qué bien! - dijo el director con una gran sonrisa. -Pensaba que me iba a castigar - pensó Eustaquio. Director: - ¿Os a gustado la fiesta? - Sí - dijeron Eustaquio y Victoria. -¡Qué bien! todos lo hemos hecho con todo nuestro amor dijo el director sonriendo. Victoria: - Director, ¿No creo que nos haya sacado de la fiesta para decirnos esto? - Muy inteligente, os traigo para contaros otra cosa,


sentaros y relajaros - dijo el director . Eustaquio: - pero si estamos relajados. Director: - eso dilo por ti y tu amiga, pero a él lo veo un pelín nervioso, no ha dicho nada desde que esta aquí, ¿Estás bien muchacho? Tauson: - Sí. Es que estaba un poco nervioso. - bueno director, ¿Qué quería? - dijo Victoria un poco impaciente, ya que quería volver a la fiesta. Director: -desde que os fuisteis han pasado muchas cosas, la antigua directora decidió irse, no se sabe porqué, el caso es que yo ocupé su cargo, cuando llegue aquí no me podía creer en que condiciones que estabais viviendo, por eso, decidí reformar todo el orfanato. Eustaquio: - ¡Que bien! Director: - Lo mejor de todo es que ahora hay más familias queriendo adoptar a niños, si vosotros queréis, hay varias familias queriendo adoptar adolescentes, como vosotros. Los tres se miraron a los ojos y sonrieron. Director: - Os puedo dar tiempo para pensarlo. Los chicos se volvieron a mirar, pero todos tenían la misma idea. - No necesitamos tiempo, creo que lo tenemos todo claro - dijo Tauson muy seguro de sí mismo.


Director: - Entonces, ¿Queréis una familia? Tauson: -no, no queremos una familia ya que nosotros tres formamos nuestra propia y maravillosa familia. Los tres se fundieron en un fortísimo abrazo y se pusieron a llorar de la alegría tan inmensa de tenerse los unos a los otros.

Fin

-


C.E.I.P.

NUESTRA

SEテ前RA DEL CARMEN MAVI

CELIA

ANA ISABEL

JIANA

JAVI

FRANCISCO

DIEGO

LUIS

GIOVANNA

NEKANE

VALENTINA

JUANA

NADIR

CANDELA JAVIER

SABRINA

CRISTIAN

COLMI CRISTINA

LUCIA

HAJAR ANGEL

KAJSA

Buscando familia  

"Buscando familia", el libro digital de 6 de E.P. del Colegio Ntra. Señora del Carmen (El Castillo) en Marbella

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