construcción ideológica que separa lo humano del animal, el amor tradicional expresa la represión de los instintos selváticos en pro de una nobleza que habita en la idea. Esta represión (que es constitutiva de la cultura), se expresaría de la mejor manera en la conciencia desgraciada del “amor sufrido”. Soportar los golpes, título de la obra, expresa la paradoja o el dilema de un amor basado en una exterioridad de poder: por un lado la cultura y por otro el poder del hábito como necesidad naturalizada. El amor de toda la vida de nuestros abuelos, la violencia escondida en él, los maltratos y la resistencia a cambiar de rumbo sobre todo en el mundo femenino, viene a ponernos a reflexionar sobre si todo tiempo pasado fue mejor. Haciendo guiños con la filosofía y la física, Jackson realiza un inteligente juego al poner en circulación una multiplicidad, situando la resistencia desde una esfera crítica, como negatividad, por otro lado poniendo en suspenso la filosofía del sujeto de una manera cuántica, es decir, acabando con la separación entre sujeto y objeto al montar una obra sobre una “naturaleza alterada” (mueble de metal) y la piedra montada (naturaleza deshumanizada). Si el peso de la piedra altera la superficie del metal que la soporta, también altera la realidad del tiempo en honor a su materia. Pareciera hoy por hoy, que los intereses combinados de creación, son el ethos del momento como un nuevo sujeto creativo. El trabajo de artista visual venezolano 94