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INTERNACIONALIZACIÓN
Aranceles con impacto Un nuevo orden comercial
El gravamen del 15% impuesto por EE. UU. a las importaciones agroalimentarias europeas golpea fuertemente a una amplia gama de productos españoles, como el aceite de oliva, la aceituna de mesa, el vino o el jamón serrano. Una medida proteccionista que no solo afecta a los volúmenes de venta, sino también a la competitividad de las empresas y a su posicionamiento internacional. Directivos de FEV, FIAB y ASOLIVA hacen una primera valoración del impacto que supondrán estos nuevos aranceles.
José Luis Benítez DIRECTOR DE LA FEDERACIÓN ESPAÑOLA DEL VINO (FEV)
Despejada la incertidumbre con un mal acuerdo que ya se deja notar Valoración inicial. Tras un verano de incertidumbre, de idas y vueltas y noticias contradictorias, septiembre arranca, al menos, con un acuerdo comercial entre EE. UU. y la Unión Europea que arroja algunas certezas y aporta cierta estabilidad tras unos meses caóticos, permitiendo a las bodegas exportadoras plantear mejor sus estrategias a futuro en el mercado norteamericano. Y hasta ahí lo positivo, porque el arancel general del 15% para los productos europeos que se exporten a Estados Unidos es, sin duda, una mala noticia para la economía en general y para el sector vitivinícola en particular, que tiene allí su primer mercado en valor para vinos envasados.
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En defensa del sector. A lo largo de los últimos meses, desde el sector del vino español y europeo, pero también junto a nuestros colegas estadounidenses, hemos defendido la necesidad de alcanzar un acuerdo de “cero por cero” aranceles para el vino. Es importante recordar que, aunque el vino es uno de los productos estrella de la exportación agroalimentaria europea, también genera importantes beneficios para las empresas estadounidenses involucradas en toda la cadena de suministro. Así, por cada dólar que los europeos ganan vendiendo vino en EE. UU., los sectores estadounidenses de distribución y hostelería generan 4,50 dólares, por lo que preservar este comercio es una prioridad compartida del sector a los dos lados del Atlántico.
El impacto. Pese a todo, la exención finalmente no ha llegado, al menos de momento, y los primeros efectos en nuestras exportaciones comienzan a notarse. En el primer semestre del año se observan ya caídas en torno al 5% tanto en valor como en volumen, y esa es solo la consecuencia visible de una medida que también genera una pérdida generalizada de margen en aquellas bodegas que mantienen su actividad en este mercado y que acaban asumiendo una parte del incremento de precio provocado por el arancel. Por ello, desde el sector vamos a seguir insistiendo a nuestro Gobierno y a la Comisión en las próximas semanas para que no se dé por