WASHINGTON DELGADO, UN ITINERARIO POÉTICO Max Castillo Rodríguez ERA 1953, EL PERÚ VIVÍA LOS PRIMEROS AÑOS DE LA DICTADURA DEL GENERAL MANUEL ARTURO ODRÍA. ERAN DÍAS FRÍOS Y PENOSOS DE REPRESIÓN POLÍTICA, POCO PROPICIOS PARA LA CREACIÓN ARTÍSTICA. SIN EMBARGO, ESE MISMO AÑO, UN JOVEN NACIDO EN CUSCO EN 1927 OBTENÍA EL PREMIO NACIONAL DE CULTURA QUE OTORGABA EL MINISTERIO DE EDUCACIÓN, SE LLAMABA WASHINGTON DELGADO. MÁS TARDE, ESTE MISMO JOVEN SE CONVIRTIÓ EN UNO DE LOS GRANDES POETAS DEL PERÚ Y DE LATINOAMÉRICA, REPRESENTANTE DE LA GENERACIÓN DEL CINCUENTA, INSIGNE MAESTRO UNIVERSITARIO, GRAN ESCRITOR Y CRÍTICO LITERARIO.
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L a familia del futuro poeta abandonó pronto el Cusco y se trasladó a Lima, a Santa Beatriz. De sus tempranos recorridos por los parques y jardines de su nuevo barrio dan cuenta poemas y relatos que fueron publicados póstumamente. De niño, Washington compartió clases con el escritor Julio Ramón Ribeyro en el Colegio Montessori. La secundaria la hizo en el colegio Anglo Peruano, hoy San Andrés, donde, en 1943, tuvo por profesor al historiador y diplomático Raúl Porras Barrenechea, quien después será su admirado maestro en San Marcos. Años después, Washington Delgado, en un escrito notable, reconoce la influencia de Porras en su vida de maestro y de poeta.
ración del 50. Intensas conversaciones en torno a la poesía y al acontecer mundial bullen entre los entonces jóvenes Carlos Germán Belli, Alejandro Romualdo Valle, Juan Gonzalo Rose, Pablo Guevara y Francisco Bendezú, quienes también se adscriben a las nuevas corrientes mundiales del marxismo y del existencialismo. Una importante amistad e identidad entabla con aquellos que más tarde fueron llamados poetas puros, como Javier Sologuren, Blanca Varela y Jorge Eduardo Eielson. Entre tanto, Mario Florián, Manuel Scorza y Gustavo Valcárcel, identificados y comprometidos con los seres sufrientes y desposeídos del país, procuraban mantenerse bastante alejados de todos ellos.
INFLUENCIA DE PEDRO SALINAS Y DE BERTOLT BRECHT El patio de Letras de San Marcos propicia la amistad con quienes luego serían conocidos como la Gene-
Su poemario Formas de la ausencia, con el que obtuvo el Premio Nacional de Cultura, lleva la impronta del poeta sevillano Pedro Salinas, a quien admiraba y recordó en el destacado poema: Elegía. Becado viajó
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