Texto recuperado
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Una nueva fuente de la historia por Bolesław Matuszewski
S
ería un error pensar que todas las categorías de documentos representacionales1 que llegan a nuestras manos con ayuda de la historia, encuentran un lugar en los museos y las bibliotecas. A diferencia, por ejemplo, de los medallones, la alfarería o la escultura, que son coleccionados y clasificados, la fotografía no tiene un sitio especial. A decir verdad, los documentos que provee son rara vez de una naturaleza claramente histórica, y además ¡son demasiados! Aun así, un día cualquiera en el futuro, alguien va a clasificar todos los retratos de los hombres que hayan tenido una marcada influencia en la vida de sus tiempos, pero entonces todo será en retrospectiva, y por ahora lo que importa es avanzar en aquella dirección. Algunos círculos oficiales han recibido bien la idea de crear en París un museo o depósito cinematográfico. Esta colección, en un principio necesariamente limitada, crecerá conforme el interés de los fotógrafos cinematográficos se traslade de temas puramente fantásticos y recreativos a acciones y eventos de interés documental; de la porción de la vida por su interés humano a la porción de la vida como muestra representativa de la nación y la gente. De este modo, la fotografía animada habrá cambiado de un simple pasatiempo a un agradable método de estudiar el pasado; o al contrario, al ser una forma de ver directamente el pasado, podrá eliminar, al menos en algunos puntos relevantes, la necesidad de investigación y estudio. Por otro lado, podría convertirse en un método singularmente efectivo de enseñanza. ¡Cuántas vagas descripciones abandonaremos el día que los estudiantes de una clase puedan observar, proyectados en precisas imágenes en movimiento, los rostros calmados o descompuestos de una asamblea en sesión, la junta de un grupo de jefes de estado listos para firmar una alianza, la partida de tropas y escuadrones o, incluso, la fisonomía dinámica y cambiante de
las ciudades! Pero deberá pasar largo tiempo antes de que estemos listos para ensayar sobre esta fuente auxiliar de enseñar la historia. Primero debemos acumular estas manifestaciones exteriores para que más tarde sean desplegadas ante los ojos de aquellos que no han sido testigos de ellas. Existe un problema: el evento histórico no siempre toma lugar donde se espera. La historia está lejos de aparecer únicamente compuesta por ceremonias planeadas, previamente organizadas y listas para posar ante las cámaras. Hay principios de la acción, movimientos iniciales, situaciones inesperadas que evaden la cámara de la misma forma en que escapan de las agencias de noticias. Sin duda, los efectos de la historia son siempre más fáciles de asir que sus causas. Pero una cosa hace más clara a la otra: estos efectos, radiantemente traídos a la luz de una película, proveerán clara idea de las causas que hasta entonces habrán permanecido en parcial oscuridad. Y para extender la mirada, no a todo lo que existe, pero sí a todo lo que se puede captar, el cine representa un excelente logro a favor de cualquier tipo de búsqueda científica o histórica. Ni siquiera los recuentos orales o los documentos escritos nos dan el curso completo de los eventos que describen. No obstante la historia existe, verdadera ante todo en el gran espectro de los acontecimientos, aun cuando los detalles se encuentren frecuentemente distorsionados. De esta manera, el fotógrafo cinematográfico es indiscreto de profesión. En vigilancia de cualquier evento, su instinto le hará adivinar dónde sucederán las cosas que más tarde se van a convertir en causas históricas. ¡Es más propenso a ser criticado por su exceso 1
Las palabras en cursivas aparecen de esa manera en el documento original.
[Nota de la redacción.]
La antigüedad de las cintas mencionadas en este texto nos hizo imposible encontrar stills con calidad de impresión, por ello ilustramos este artículo con fotografías. Página izquierda: Anunciantes de una función cinematográfica en París, cerca de 1900. Matuszewski sugirió en 1898 que se fundara el primer archivo fílmico en esa ciudad, donde efectivamente sucedió, en 1936.
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