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Edita: CEDER Merindades Realiza: Soleta PRO 09500 Medina de Pomar BURGOS Director: José Ángel Varona Bustamante Consejo de redacción: Iván Varona Ruiz José Ramón García Sánchez-Montañez Ana Irazabal Escribano José Román Miguel Martínez Juan Gonzalo Miguel Martínez Representantes CEDER Merindades en el consejo de redacción: Juan Esteban Ruiz Cuenca

Javier Mardones Gómez Marañón José L. Ranero

Asesor científico: José Ángel Andrés Abad

Diseño y maquetación: Iván Varona Ruiz Cartografía: Soleta PRO

Archivo fotográfico: Soleta PRO

Colaboradores: Mª Nieves Ruiz Berasategui Ignacio Sáez Hidalgo Jesús Arce Garmilla Ernesto de la Peña Cuesta Ricardo Pereda Peña Imprime: Imprenta García

QUEDA PROHIBIDA LA REPRODUCCIÓN TOTAL O PARCIAL SIN

AUTORIZACIÓN ESCRITA DEL

CEDER MERINDADES.

Depósito Legal: BU.453-2010


PARALELO Número 11 - NOVIEMBRE 2015

SUMARIO

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GENEALOGÍA Y FUENTES DOCUMENTALES DE LAS MERINDADES. Estas son tierras con profundas raíces, de donde surgieron algunos ilustres li-

najes. Junto con otros, quizá menos ilustres, son el objetivo de miles de personas que buscan sus orígenes a través de la realización de su árbol genealógico. Felipe Ruiz del Valle Gómez se encontró con la tierra de sus ancestros mientras investigaba. Ahora, profundo conocedor de estas tierras y, sobre todo, sus archivos, nos invita a realizar un viaje a nuestro pasado.

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DESTINO: EGIPTO: Remontando el Nilo. Paralelo 43 viaja hasta África para vi-

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LA SIEGA: Esencia de la supervivencia de Castilla.

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sitar una de las civilizaciones más antiguas de la humanidad. Alejandría, El Cairo, Luxor, Asuán...

Sin duda la siega y la trilla permanecen en la memoria colectiva de la nuestra sociedad. O al menos, de la parte de ella que cuenta con casi medio siglo de vida. Esos cincuenta años han supuesto uno de los cambios más impresionantes de cuantos ha acometido el ser humano.

secciones

Reportaje El origen de los orígenes. Galería de Las Merindades.

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Reportaje La Derrota. Senderismo Senderos de Herrán.


EDITORIAL

Saludos desde Paralelo 43, una revista que número tras número pretende generar una conciencia y una identidad cultural y territorial en estas tierras del norte de la provincia de Burgos, tan ricas en historia como en naturaleza, a través del conocimiento. Lo que no se conoce no se valora y por eso, aprovechando las largas tardes de este invierno, les invitamos a conocer lo que quizá sea más importante de todo territorio: las personas. Las personas que lo pueblan, que lo han modelado siglo tras siglo, que se vieron obligados a emigrar en busca de su propia supervivencia… Y para ello, nada mejor que conocer nuestros propios orígenes. En este número, les invitamos a emprender un viaje único que les conducirá, a través de sus propios antepasados, a un conocimiento con el que quizá ni siquiera jamás han soñado. Felipe Ruiz del Valle es un experto genealogista e investigador que lleva más

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LAS MERINDADES

La Toscana Perugia Lago Trasimeno Split Sarajevo Berkovitsa Majachkalá Karatau Almaty Bisket Mori Barkol Lago Painner Changchun Ussuriysk

Artem Asahikawa Sapporo Bandom Oregón Idoho Wyoming Sioux Falls Michigan Lago Michigan Toronto Lago Ontario Portland A Coruña Oviedo

de dos décadas dedicado a la búsqueda de sus ancestros en la práctica totalidad de los pueblos de Las Merindades. Es un trabajo sistemático, constante y persistente. Cada dato es un premio y una alegría. En este reportaje intentará trasmitir su pasión por esta afición y el interés que las fuentes documentales existentes al respecto pueden tener para conocer los modos de vida de nuestros antepasados.

Al hilo de este reportaje nos hemos planteado abordar algunos aspectos que, bien por complementarios o bien por estrictamente necesarios, nos parecen oportunos y edificantes. Hablaremos de la siega y la trilla, la esencia de los campos de Castilla. Muchos hemos conocido esta actividad, que perduró aquí hasta bien entrada la segunda mitad del siglo XX. Para quienes no lo llegaron a contemplar, en la actualidad se recrea con gran fidelidad en algunos de los pueblos de nuestra comarca: Mozares es uno de los mejores ejemplos.

La Derrota es un tipo de aprovechamiento de los pastos privados por el común de los ganaderos. Es una práctica desconocida entre la mayor parte de la población. Tiene una estética digna de las mejores películas y un fundamento jurídico de origen medieval: los ganaderos trasladan sus reses desde los montes hasta las fincas de los alrededores de los pueblos, pastando, una vez recogida la mies, los restos de la cosecha. En el Alfoz de Santa Gadea se mantiene esta tradición.

Herrán es uno de los lugares más conocidos de Las Merindades. A ello contribuye el desfiladero del rio Purón, su historia y su pertenencia al parque natural de los Montes Obarenes – San Zadornil. La ruta que se propone invita a conocer algunos de los lugares menos conocidos de su entorno.

Esperamos que este undécimo número de Paralelo 43 contribuya a conocer un poco más y mejor esta nuestra tierra de Las Merindades.

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EL O


RIGEN ORÍGENES DE LOS

La preocupación por el origen es una constante de la humanidad. No sólo se trata de un mitologema universal, sino que el concepto de αρχη, objeto prioritario de reflexión de la recién nacida filosofía occidental, o las modernas teorías científicas del big bang y la evolución de las especies, obedecen al mismo interrogante. Efectivamente, a lo largo de la historia de la humanidad todas las sociedades han requerido de una cosmovisión de sentido en la que posicionar la vida humana en relación con el universo, y

en ella la cuestión del origen o principio de todas las cosas ha sido un componente fundamental. Parece ser que siempre hemos necesitado saber qué hacemos aquí, y aclarar de dónde venimos se nos ha revelado como un interrogante a desvelar para prospectar hacia dónde dirigirnos.

Desde un punto de vista filogenético es probable que tal problemática tenga que ver con la toma de conciencia de nuestra locomoción bípeda: partimos de un lugar para llegar linealmente a otro, y es el origen, precisamente, el EL ORIGEN DE LOS ORÍGENES

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que condiciona el fin. Este hecho, puramente físico podríamos decir, es proyectado luego al universo entero, tanto material como social y mental. Así, no sólo creemos que los fenómenos naturales acontecen temporalmente, conforme al antes y el después, sino que vinculamos nuestra sociedad con ciertos acontecimientos originarios, o explicamos nuestra propia conducta individual a partir de unos principios o motivaciones originarias que nos movilizan en pos de unos objetivos, lo cual nos permite planificar y justificar nuestros actos, características propias de la psique humana. Pero la cuestión de los orígenes no dice relación únicamente a una condición antropológica general, porque nuestra realidad social más primaria, aquella que estructura la reproducción más básica de la vida social, como la familia, por ejemplo, se ve afectada también por ella. Efectivamente, en toda sociedad el relato acerca de la fundación originaria de las relaciones de parentesco es un factor de identidad de enorme importancia. No obstante, las formas en que se articula este vínculo social primario y su relación con el origen son múltiples y diversas. Por ello, los modelos genealógicos de búsqueda de los antepasados son muy variados. La familia monoparental patrilineal es sólo una de las posibilidades. Existen modelos familiares matrilineales, o linajes familiares difusos donde no

cuenta tanto la filiación biológica real como los pactos o adopciones, por ejemplo. E incluso existen grupos humanos que establecen su sociogénesis de forma ficticia, a partir de un gran padre o madre míticos, o de un animal o planta, como ocurre en las sociedades totémicas. La heráldica, en concreto, a partir del estudio de los blasones, se interesa por el origen de ciertos privilegios que un antiguo poder concedió a los antepasados de un linaje. Una forma, supongo, de preservar la alcurnia de ciertas líneas sucesorias. En el fondo, una más de las respuestas a la pregunta por la identidad vinculada al origen. Aunque no hay que olvidar que algunos de los hombres más brillantes y profundos que en el mundo han sido, como Buda o Jesucristo, lo primero que hicieron al iniciar su viaje hacia sí mismos fue renunciar a su familia. Porque quizá sea el último de los condicionamientos que hemos de superar para ser verdaderamente libres. Condición indispensable para abrirse al futuro de forma creativa, la única que hace avanzar a la humanidad. Porque sólo rompiendo con el pasado y pasando página nos podemos acercar al Bien, pues en los orígenes suele habitar lo feo, el pecado. El misterio de la vida se desvela mirando hacia delante, cuando el futuro, y no el pasado, se convierte en la utopía realizable. EL ORIGEN DE LOS ORÍGENES

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GALERÍA

DE LAS

MERINDADES


Poblado de la Marruya. Olympus E3 ISO 100 - F 11 V 13 segundos

Fotografía: José Ángel Varona Bustamante

GALERÍA DE LAS MERINDADES

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GENEALOGÍA y

FUENTES DOCUMENTALES

de

Las Merindades Texto de Felipe Ruiz del Valle Gómez. Fotografía de José Ángel Varona Bustamante.


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Con frecuencia, la historia de nuestros pueblos reposa en viejos arcones ocultos en las húmedas sacristías de sus iglesias. En legajos de difícil comprensión, casi siempre olvidados por sus propios protagonistas, los vecinos. A lo largo de muchos años de investigaciones nos hemos topado con un sinfín de situaciones que nos han permitido comprender muchos porqués. Recuperar la información de esos documentos, desde distintos puntos de vista, es recuperar nuestra propia historia para poder generar nuestra identidad. Son muchos quienes, a través de la genealogía, la heráldica u otras ramas más reconocidas, aunque no más efectivas, tratan de contribuir a esa parcela del conocimiento. Pocos tan tenaces y constantes como el autor de este singular reportaje que, oriundo de estas tierras sin saberlo, se reencontró con sus orígenes al realizar su árbol genealógico. Su anónima y callada labor, junto a varios colaboradores de Las Merindades, están contribuyendo decisivamente al desarrollo de la genealogía, no sólo en Las Merindades, sino también en el resto de España. En este número de Paralelo 43 nos invita, con un estilo directo, personal y emocionado, a iniciar la gran aventura de nuestra propia genealogía.

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GENEALOGÍA Y FUENTES DOCUMENTALES

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Cuando uno visita estas tierras de Las Merindades de Castilla y se adentra en sus pueblos y paisajes, queda prendado de inmediato de la belleza de su inmenso patrimonio cultural, arquitectónico y natural que conforma cada uno de sus rincones, profundamente ligados al nacimiento de Castilla y a sus gentes. En mi opinión estamos ante una de las mayores fuentes de riqueza genealógica, no solo de Las Merindades, como es obvio, sino de España e Hispanoamérica. Seguramente habrá oído hablar e incluso conocerá a personas con apellidos que tienen un topónimo de alguna de las poblaciones de estas tierras. Son muy frecuentes, entre otros, los Salazar, Pereda, Bocos, Huidobro, Andino, Arroyo, Vivanco, Angulo, Mena, Incinillas, Villarán, Baranda, Bárcenas, Céspedes, Rosales o los Vallejo. Algunos de estos apellidos los puede encontrar, en muchos casos, solos y en otros unidos a algún patronímico. La RAE define patronímico como el apellido que antiguamente se daba en España

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a hijos, formado a partir del nombre de sus padres; por ejemplo, Fernández, de Fernando; Martínez, de Martín. Entre los más frecuentes de estas tierras están los Díez o Diaz, de Diego; García, de Garci; Alonso, de Alfonso; Ruiz, de Ruy, Roy o Roi, diminutivo de Rodrigo; Gómez, de Gome; González, de Gonzalo; también los ya nombrados Martínez y Fernández. A simple vista no parecen más que anécdotas, pero lo cierto es que nos aportan valiosas pistas sobre los orígenes de nuestros antepasados y, sobre la impronta de los linajes castellanos a lo largo de nuestra comarca.. Para poder comprender cómo se han conformado los apellidos en Castilla, es necesario hacer algunas consideraciones en torno a su uso y costumbre a lo largo de la historia. Como bien explica Jaime de Salazar en su obra Génesis y evolución histórica del apellido en España, su transformación comienza a partir del último tercio del siglo IX, cuando los nobles empiezan a firmar con su nombre de pila, seguido del de su padre en genitivo latino y


Texto de Felipe Ruiz del Valle Gómez. Fotografía de José Ángel Varona Bustamante.

de la palabra filius (hijo); por ejemplo, Vermudus Ordonnii filius. Hay que tener en cuenta que hasta el siglo XIII la mayor parte de la documentación oficial se realizaba en latín, y tan solo los magnates o la nobleza usaban apellido. Como indica Jaime de Salazar, “los miembros del estado llano tardarán todavía un siglo en hacerlo. Es algo así como decir que en aquellos tiempos primitivos sólo los nobles eran hijos de alguien, ¿tal vez antecedente de la futura denominación de hijodalgo?” La RAE define al hidalgo como: “Persona que por su sangre es de una clase noble y distinguida”. Empieza, al mismo tiempo, a simultanearse con otra menos oficial, sustituyendo la palabra filius por la terminación en Z, para ir asentándose como costumbre en el apellido patronímico en España. En la segunda mitad del siglo XII aparecen con nombre y apellido patronímico las personas citadas en los documentos, y se empieza a utilizar la añadidura del señorío o el lugar de origen para distinguir

los linajes, pero aún debería transcurrir un siglo más, para terminar quedando asentado definitivamente en la segunda mitad del siglo XIII. A lo largo de este siglo y el XIV se va perdiendo el sentido originario del patronímico y en estas tierras castellanas donde la gran parte de las familias eran hidalgas, todavía mantienen la costumbre onomástica de fijar un patronímico de algún antepasado relevante unido al topónimo de alcuña o linaje. Se puede observar con claridad en documentos de esta época cómo los linajes utilizan diferentes patronímicos para diferenciar unas ramas de otras. Por ejemplo, Díez-Trechuelo, González-Trechuelo o Ruiz-Trechuelo, Díez de Andino, Ruiz de Andino o González de Andino; con frecuencia se dan casos de hermanos que mantienen su topónimo pero diferente patronímico. Durante los siglos XV y XVI, toman gran relevancia las familias nobles, y entre ellas se asientan con fuerza en los linajes la utilización del patronímico indistintamente al nombre del padre, empezando a fijar la costumbre de poner a los hijos el patro-

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nímico del antepasado que se quiere honrar, o del que se hereda mayorazgo, llegando a prevalecer unos sobre otros dependiendo del orden en el que se nace. Un caso así se da en el linaje de los Velasco, donde se ve claramente cómo en la rama principal, por la línea de varón, queda asentado el patronímico de Fernández, mientras en los secundarios aparecen el Gómez, Ruiz, Sainz o simplemente Velasco. En el caso de las mujeres, al unirse a otros linajes, conforman apellidos tales como Pereda-Velasco o Rueda-Velasco. Abundando en este ejemplo podemos ver con claridad la evolución desde Hernán Sánchez de Velasco, de mediados del siglo XIII; su hijo Sancho Sánchez de Velasco, Adelantado Mayor de Castilla y I Señor de Medina de Pomar, de finales del siglo XIII; el hijo de este Fernán Sánchez de Velasco, II Señor de Medina de Pomar, de principios del siglo XIV; su hijo Pedro Fernández de Velasco, del primer cuarto del siglo XIV; su hijo Juan Fernández de Velasco, I Conde de Haro, de finales del siglo XIV, con lo que queda asentado el patronímico Fernández en la Casa principal de Velasco. El bisnieto de Juan, Pedro Fernández de Velasco que fue III Duque de Frías y IX Condestable de Castilla, publicó un libro llamado “Origen de la Ilustrísima Casa de Velasco”, de él se puede extractar el siguiente texto, “Fernando Velasco que está en la confirmación de otro privilegio que dio el conde Garci Hernández, hijo del conde Fernán González, al monasterio de San Pedro de Cardeña; y de este Fernando Velasco es de quien tomaron el Fernández los Velasco, que muchos de este linaje se llaman después del nombre por sobrenombre Fernández y después el apellido de Velasco”. Se puede ver claramente en los documentos de esta

época que el apellido era, como hemos dicho con anterioridad, el del linaje. Jaime de Salazar también nos comenta con acierto que cuando un personaje utilizaba varios apellidos, sólo figuraba entre ellos un patronímico, el situado inmediatamente después del nombre de pila. Podemos ver, como ejemplo de utilización de varios apellidos, cómo don Pedro Díez de la Peña, Saravia de Rueda, Varona y Salinas, que fue Capitán de los doscientos Caballeros Hijosdalgo con que las Merindades acudían al Real Servicio de Su Majestad, utilizó sólo el patronímico del primer linaje, y no como hubiéramos puesto en nuestros días, don Pedro Díez de la Peña, Fernández de Saravia, López de Rueda, Fernández de Varona y Ruiz de Salinas. También podemos ver otro ejemplo similar en el caso de su mujer, doña María Gómez de Isla Vivanco, Isla, señora de la Casa de Isla sita en Villalaín, donde es el apellido del mayorazgo el que prima. A nuestros ojos actuales debería haberse apellidado “Vivanco” como su padre don Diego de Vivanco Isla. Sin embargo, heredó mayorazgo por su madre María Fernández de Isla, señora de la Casa de Isla, hija de don Pedro Fernández de Isla, señor de la Casa de Isla, sita en Villalaín, hijo este a su vez de don Gome Fernández de Isla, Señor de la Casa de Isla, del que tomó el patronímico su bisnieta, doña María Gómez de Isla. En las clases populares, por el contrario, se suprimía casi en su totalidad esta costumbre, y se mantenía solamente el apodo, el oficio, o fijando el patronímico. Es poco frecuente en la nobleza castellano leonesa el uso del apodo como forma de apellido y nada la del oficio. GENEALOGÍA Y FUENTES DOCUMENTALES

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Es inevitable tener la tentación de pensar que todos y cada uno de los apellidos que tienen un topónimo relacionado con una población de Castilla la Vieja, desciende directamente de ella. Se puede tener un apellido de carácter toponímico que seguramente haya tenido alguna relación con la población de origen sin que el antepasado investigado descienda directamente de ella. Aún así, puede aportarle algunas pistas de por dónde pueden venir sus antepasados y que le animen a profundizar en la genealogía, uno de los campos que a mí personalmente más me apasionan. Son muchos los personajes y linajes ilustres que están relacionados con el nacimiento y expansión de Castilla y por ende de España por el mundo. Los puede encontrar en las ciencias, las letras, la política, la guerra... Quizás los linajes más conocidos de Las Merindades sean los ya comentados Fernández de Velasco, que fueron Condestables de Castilla, y los Salazar, enfrentados con los primeros durante las llamadas guerras banderizas. Pero no podemos olvidar a muchos otros como los Porres, Medinilla, Alvarado, Isla, Saravia, Rueda, Mena, Ondovilla, Díez de la Peña, Sainz de la Peña y Ruiz de la Peña, Ordoño-Rosales, Alonso de Celada o Valdivielso-Morquecho. Hoy en día se ha visto acrecentado el interés, que ya desde antiguo ha tenido el ser humano, por la búsqueda de sus ancestros, para responderse a preguntas tales como ¿quiénes eran?, ¿cuál era su profesión?, ¿dónde vivían? y ¿cómo lo hacían? ¿Cuántos hijos y matrimonios tuvieron? Si estas preguntas son de su interés o le mueve la curiosidad, espero poder ayudarle y animarle con unos breves pasos para empezar en su búsqueda. 30

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El éxito de esta aventura que está a punto de iniciar, o quizás ya lleve un tiempo realizando, depende de su constancia, ilusión, orden y paciencia. La diversión está garantizada, ya que las posibilidades son infinitas. Para que se haga una idea, siempre habrá de multiplicar por dos cada persona por generación. Parece sencillo ¿verdad? Sin embargo, los números que le aparecerán serán de vértigo: un hijo, dos padres, cuatro abuelos, ocho bisabuelos… ¡y eso son cuatro generaciones! Cuando llegue al siglo XVI verá que habrán pasado aproximadamente 15 generaciones, con una media de 30 años entre ellas y un total de 32 767 individuos, contando consigo. ¡No se asuste! Seguramente muchos de esos abuelos serán los mismos, tiempo al tiempo, ya lo descubrirá. Ahora al grano, ya sea si lo que busca es sólo cubrir el hueco de la curiosidad o va más allá y quiere hacer un estudio profundo y serio. 1 2 4 8 16 32 64 128 256 512 1024 2048 4096 8192 16384

Hijo Padres Abuelos 2º Abuelos 3º Abuelos 4º Abuelos 5º Abuelos 6º Abuelos 7º Abuelos 8º Abuelos 9º Abuelos 10º Abuelos 11º Abuelos 12º Abuelos 13º Abuelos

Primera generación Segunda generación Tercera generación Cuarta generación Quinta generación Sexta generación Séptima generación Octava generación Novena generación Décima generación Décimoprimera generación Décimosegunda generación Décimotercera generación Décimocuarto generación Décimoquinta generación

En primer lugar hágase con un buen cuaderno de notas. Le recomiendo que lo tenga siempre consigo a lo largo de esta aventura, junto con un ordenador que pueda utilizar como soporte para colocar todos los datos que vayas obteniendo.


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Hay muchos programas informáticos de genealogía que puede utilizar; yo le recomiendo dos: el PAF (iniciales de Personal Ancestral File) y el FAMILY MAKER. Utilice también fichas genealógicas y esquemas genealógicos para poner toda la información que recopile. ¡Bien! Ya estamos preparados para empezar. Escoja uno de sus apellidos, ya sea el que más le guste, el que más curioso le parezca o el primero, que es el de la línea recta de varón, y utilice la técnica de la mancha de aceite, de lo más cercano a lo más lejano. Es importante que, sobre todo al principio, se mantenga centrado en ese apellido y no empiece a dar saltos de uno a otro. No será nada eficiente y además siempre podrá empezar de nuevo por otro. Existe una excepción a esta regla que es importante que tenga en cuenta, sobre todo a la hora de buscar en los libros parroquiales. Le recomiendo que explote al máximo cada uno de ellos. Por ejemplo si encuentra la partida de Bautismo de un antepasado en un libro que recoja datos de más de 100 años, es probable que estén también los padres y abuelos de su antepasado, así como sus hermanos. Comience por recopilar toda la información que pueda de sus fuentes orales y como es lógico empiece por usted mismo. Recuerde: cada dato es un tesoro, cuantos más tenga, más rico será.

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Hay tres eventos principales en la vida, y en la genealogía como base también: nacimiento, matrimonio y defunción. Es imprescindible ir siempre al detalle. Recoja fechas, lugares y toda la información que encuentre de cada uno de ellos. Continúe haciendo preguntas a su núcleo familiar más cercano (padres, abuelos, tíos, primos). Le aportarán gran cantidad de datos que probablemente no sean muy precisos, pero tendrán gran relevancia, ya que serán de transmisión oral y es muy probable que no los encuentre documentados. Aproveche al máximo la sabiduría de sus mayores, son fuentes magníficas de información y le darán muchas pistas a cerca de por dónde buscar. Se encontrará con todo tipo de anécdotas familiares, algunas agradables y otras no tanto. No deja de ser su familia, y aquí no se trata de descender del Cid o de un rey, que puede que también sea así, sino de saber más sobre los orígenes de cada uno de ellos. Si agota todas sus fuentes orales y está seguro de haber conseguido toda la información necesaria, es la hora de ir a por las fuentes documentales. Para ello le propongo que se organice bien. Márquese un itinerario o plan de viaje. Sí de viaje, ha oído bien, porque en esta búsqueda hacia sus orígenes va a viajar, y mucho. Visitará los pueblos de sus antepasados, conocerá sus costumbres y a muchos de sus parientes; hará amistades y espero que disfrute de cada segundo de su aventura.


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Ahora toca poner negro sobre blanco buceando en los archivos, a la búsqueda de toda la información que contienen los documentos oficiales. Le propongo comenzar por dos de las fuentes documentales principales: los Registros Civiles y los Archivos Eclesiásticos. Ambos tienen mucha relevancia, pero antes de que se ponga a viajar le quiero resaltar dos puntos que son muy importantes: primero, la información que debe de recopilar en cada uno de ellos y que, como ya le he comentado con anterioridad, se debe a los tres eventos principales que quedan registrados en la vida. En ellos podrá encontrar el nombre y apellidos de la persona o personas, fecha, lugar, padres, cónyuge, testigos, padrinos, párroco, profesión, hijos... Tesoros, muchos tesoros. Segundo, la información con la que comenzó, que es principalmente de transmisión oral, probablemente no sea muy exacta, ya que nuestra memoria es corta, la mayoría de las personas no recuerdan más allá de sus

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abuelos, y además se ve transformada por la percepción que tenemos de las cosas, de las experiencias que vivimos o que nos han contado que vivieron nuestros antepasados. Es muy probable que en los registros encuentre datos diferentes, que poco o nada tienen que ver con lo que le contaron o creía saber. Por eso es muy importante, para facilitarle la tarea, que empiece por usted mismo. Y continúe por sus padres, abuelos... Es probable que en su búsqueda se encuentre con datos que hayan sido erróneamente transcritos por aquellos que estaban encargados de transcribirlos en los registros. A lo largo de los siglos podemos ver como varía la escritura y las reglas de ortografía empiezan a fijar el orden en la misma. Desde una escritura muy complicada de entender con letras como la bastardilla o itálica, la redonda o, las más usadas, cortesana y procesal de los siglos XV y XVI a la escritura del siglo XVII que sufre importantes modifica-


ciones, haciendo prevalecer principalmente la letra bastarda española con una grafía más clara y legible, quedando el uso de la procesal encadenada, tan solo en el ámbito de los notarios y escribanos hasta casi finales de este siglo. Durante el siglo XVIII es esta misma letra, la bastarda española, la que predominará sobre todas las demás. A partir del primer cuarto del siglo XIX, con la desaparición de los mayorazgos y los privilegios de la nobleza en 1836, en la llamada “confusión de estados”, se incrementan considerablemente los errores en las partidas, pero aún más con la Ley del Registro Civil del 17 de junio de 1870, en mi opinión esto es debido principalmente a la pérdida de relevancia y sentido que tuvieron los apellidos compuestos en esta nueva sociedad. Esta situación le puede llevar a confusión, probablemente con más razón en Las Merindades y en aquellos descendientes de ellas que pasaron a otras partes de España,

Valdivielso es tierra de hidalguía. Numerosos blasones y algunas inscripciones que ayudan a su comprensión presiden muchas de sus casas solariegas. Puente Arenas, Arroyo, El Almiñé o Quecedo son sólo una pequeña expresión de su pasado esplendoroso.

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ya que muchos de los apellidos de estas tierras son patronímicos compuestos, como es en mi caso con el apellido “Ruiz del Valle” que es frecuente encontrarlo de diferentes formas: sólo Ruiz, sólo del Valle, compuesto como RuizValle o Ruiz del Valle. Todos estos casos se pueden encontrar en una misma persona a lo largo de muchos de sus registros ya sea de nacimiento, matrimonio y defunción, tanto en el Registro Civil como en los libros parroquiales, una verdadera locura… Como hemos dicho con anterioridad la ortografía ha ido evolucionando y con ella las reglas que han ido conformando la escritura del castellano. Por ejemplo, es frecuente ver escrito apellidos como Varona, en diferentes formas; con V de Varona; con B, de Barona; con H intercalada, Barahona o Varahona. También el de Gutiérrez de la Cera lo puedes encontrar como Gutiérrez de lacera, Gutiérrez dela Cera o Gutiérrez de la Hacera. En el caso de nombre propios es muy

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frecuente encontrar, Thomas, Cathalina, Josef o Joseph, Phelipe, Ynes, Ilario, Hilario o Ylario, entre otros. Los archivos civiles son muy útiles para la búsqueda de documentación desde nuestros días hasta aproximadamente 1870 que es cuando se crean. Intentaré responder algunas de las preguntas que seguramente le surgirán ¿Qué puedo buscar aquí? Los certificados literales de nacimiento, matrimonio y defunción. ¿Cómo los solicito? Puede hacerlo por Internet en algunos registros, presencialmente o por correo. ¿Qué datos necesito dar para que me realicen la búsqueda? Nombre, apellidos, lugar y fecha exacta de nacimiento. Recuerde que es muy importante tener todos los datos bien a la hora de solicitar un certificado, ya que el registro puede rechazar la búsqueda si no es exacta. En ciudades grandes como Madrid es necesario poner el distrito donde fue el evento.


El escudo de los Pereda, tan extendido por toda la Península Ibérica e Hispanoamérica, preside una humilde fachada del pueblo que le da nombre, en la merindad de Sotoscueva.


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Inscripciones como ésta emocionan a quien la observa. Más si uno es descendiente o pariente de quien en ella aparece.

Para mí, los Archivos Eclesiásticos son, sin duda, los más importantes y vitales para encontrar información anterior a la creación del Registro Civil, e incluso la actual. La instauración del registro oficial de los libros parroquiales (Bautismo, Matrimonio, Confirmación y Finados o Defunción) con el Concilio de Trento en 1563 obligó a llevar un procedimiento riguroso en el registro de estos eventos. Hay casos en los que muchas parroquias ya venían haciendo estos registros con anterioridad a esa fecha, aunque no de manera oficial. ¡Recuerde! Tesoros… Estos libros están llenos de ellos y hay muchos datos a tener en cuenta a la hora su búsqueda y de plasmarlos en las notas de su cuaderno: como ya he comentado con anterioridad, el nombre de la persona, la fecha de su nacimiento y Bautismo, de fallecimiento y enterramiento, además de información adicional como la Parroquia, el lugar del evento, quien dio el Bautismo, Casamiento o Defunción. En 44

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el caso de las partidas de Bautismo también aparecerán los padres y abuelos, estos últimos sobre todo a partir de 1.700, los lugares de dónde son naturales cada uno de ellos y también los padrinos y testigos. Estos datos le serán de gran interés para continuar tu búsqueda. Como dato importante le diré que, en la mayor parte de los casos, en las Merindades los matrimonios se realizaban en la parroquia del lugar de origen de la esposa y es allí donde debe de buscar. Además no descarte a los testigos, ni a los padrinos ya que pueden ser hermanos, tíos, abuelos o parientes de sus antepasados y le pueden dar pistas muy valiosas. Los naturales de Las Merindades pueden encontrar una importante fuente documental custodiada en el Archivo Diocesano de Burgos, gracias a la labor de don Matías Vicario que recogió los libros antiguos de la mayoría de los pueblos de esta provincia y de los que publicó un “Censo-


Guía de los Archivos Parroquiales de la Provincia de Burgos”. Le recomiendo que la utilice para iniciar su búsqueda en esta zona, ya que le servirá de base para saber los libros que se conservan en cada parroquia y cuáles son las fechas que comprende cada uno de ellos. El archivo se puede visitar, aunque los horarios son para los muy madrugadores y el aforo es limitado. En todo caso para obtener más información puede ponerse en contacto con el archivo. Otras fuentes documentales que debe de tener en consideración al ser de gran valía para estas tierras, son los libros sacramentales que se encuentran en la parroquia de Santa Cruz de Medina de Pomar que datan desde 1534, los de la de las parroquias de Espinosa de los Monteros; Santa Cecilia que conserva libros desde 1581; San Nicolás desde 1624 y Nuestra Señora de Berrueza desde 1607, así como la parroquia de Villarcayo; Santa Marina, Virgen y Mártir, desde 1545. Aprovecho estas

líneas para agradecer a los párrocos de estas parroquias, don Julio Alonso, don Lorenzo Carrillo, don Juan Miguel Gutiérrez, don Leandro Andino, don Claudio Lezcano, don Alejandro Ruiz, don Carmelo Olmedilla y don Jesús Castilla por su labor en la custodia y conservación de estos archivos. Es muy importante ser respetuoso con ellos, ya que custodian todos estos tesoros y le serán de mucha ayuda a la hora de acceder a ellos. Cumpla las normas allí donde vaya y sobre todo trate con mucho cuidado y cariño cada uno de los documentos que va a tener entre sus manos. Dese cuenta que algunos tienen cientos de años y se han conservado hasta nuestros días gracias a los que nos precedieron y de nosotros depende que siga siendo así. Una vez haya agotado estas fuentes documentales en uno de sus linajes, ya sea porque no se conservan libros más antiguos o por su desaparición debido a la guerra civil u otras guerras o simplemente porque GENEALOGÍA Y FUENTES DOCUMENTALES

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se han quemado, perdido, no desespere que siempre hay más donde buscar, hay tantos antepasados casi como estrellas. Los Archivos de la Administración Local o Estatal son otros recursos a tener en cuenta. Si su objetivo son Las Merindades existen cuatro archivos que debes tener en tu agenda. Son los del Corregimiento en Villarcayo, el de Medina de Pomar, el de Espinosa de los Monteros y el de Cornejo. Los cuatro son ricos en documentación pero limitados en recursos y, aunque se ha hecho un trabajo magnífico por parte de Recuperación de Archivos, lo cierto es que los medios humanos, económicos y materiales son algo escasos para poder poner a disposición del investigador con las adecuadas garantías de seguridad y conservación, con lo que en muchos casos se ha optado por restringir el acceso. Otras dos fuentes importantes e interesantes las puede encontrar en Burgos; son el Archivo Histórico Provincial, donde le recomiendo sumerjirse principalmente en los registros notariales, llenos de datos muy interesantes y valiosos para llenar los huecos de la vida de sus antepasados. En

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el archivo existen índices de escribanos que le servirán de guía. Y no pase por alto, dentro de los protocolos, los “Padrones de la Moneda Forera” que se hacían cada sieteaños en cada uno los pueblos de estas Merindades, para saber el estado y relación de los vecinos que tenían que pagar al rey este impuesto. Los hidalgos y eclesiásticos estaban exentos. Tan sólo los pecheros u hombres buenos tenían que pagar este tributo. La RAE define pechero como “persona obligada a pagar o contribuir con pecho (tributo)”. En el Archivo de la Diputación de Burgos le recomiendo la lectura de las Respuestas Generales y, sobre todo, las Particulares, de los libros Raíz del Catastro de Ensenada, que da comienzo en 1749 y que le aportará mucha información relevante a cerca de la vida de sus antepasados, sus hijos, propiedades, profesión… Si por casualidad en su búsqueda por Las Merindades se encuentras con algún antepasado hidalgo, y existen muchas probabilidades de que así sea, o con algún caballero de alguna de las órdenes nobiliarias, o algún montero de Espinosa, le recomiendo que busque en el Archivo de la Chancillería de Valladolid, principal-


GENEALOGÍA Y FUENTES DOCUMENTALES

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mente en la sección de la Sala de Hijosdalgo. Allí encontrará Reales Provisiones de Hidalguía, Reales Ejecutorias con documentación genealógica muy valiosa: también puede visitar el Archivo Histórico Nacional en Madrid o el Archivo Histórico Nacional, sección Nobleza en Toledo, y para quienes sean del centro-sur peninsular puede resultar muy interesante el Archivo de la Chancillería de Granada. Ya abundaré en la Hidalguía en otra ocasión, pero para su conocimiento, según la Ley 3ª, Título XXI, Partida 2ª de las Siete Partidas del Rey Alfonso X el Sabio, “es nobleza que viene a los hombres por linaje, y por ello deben mucho guardar los que tienen derecho en ella, que no la dañen ni la mengüen, y pues que el linaje hace que la tengan los hombres así como herencia, no debe querer el hidalgo que él haya de ser de tan mala ventura que lo que en los otros se comenzó y heredaron, mengüe o se acabe en él”. Hay muchos más lugares donde buscar: el Archivo de Indias, en Sevilla, para los que marcharon a América, el Archivo de Simancas en Valladolid, el Archivo Militar de Segovia, el General de la Guerra Civil en Salamanca…, pero eso es para otra ocasión. No quería terminar sin hacer una parada e invitarle a descubrir el magnífico patrimonio heráldico que existe a lo largo y ancho de Las Merindades y que aporta una muestra fiel de sus linajes plasmada en las fachadas de decenas de casas solariegas, palacios, torres, portones, tumbas y capillas. Son muchos los escudos de armas que podrá encontrar. La RAE define escudo como “Campo, superficie o espacio de distintas formas en que se representan los blasones de un Estado, población, familia o corporación”. También nos define como blasón “el Arte de explicar y describir los escudos 50

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de armas de cada linaje, ciudad o persona”. Al ser una ciencia anexa a la historia aporta mucha información sobre los linajes y costumbres de cada lugar y le será de gran utilidad a la hora de ampliar sus tesoros. No entraré en una explicación detallada de la Heráldica ya que esto también lo dejo para otra ocasión pero como muestra, le cometo algunos de los blasones que verás representados en muchos lugares. Los más conocidos son, como es lógico, los de los Velasco y los de Salazar. Los primeros traen como escudo primigenio “quince jaqueles (cuadros), los ocho rasos de oro, que es el campo del escudo, y los siete de veros (esmaltes que cubren el escudo, en forma de campanillas alternadas, unas de plata y otras de azur (azul en heráldica), y con las bocas opuestas) en cada cuadro o jaquel de estos, hay seis veros de azur enteros, tres encima de los otros tres, de manera que hay en total cuarenta y dos veros de azur”, años más tarde el sexto Condestable de Castilla y el primero de la Casa de Velasco, D. Pedro Fernández de Velasco y Lara o (Manrique de Lara, que es como lo hubiéramos puesto hoy en día), añadió al escudo una bordura (pieza honorable que rodea el ámbito del escudo por su interior, tomando, según unos, la décima parte de su latitud, y según otros, la sexta), componada de Castilla y León. Tiene probable origen este escudo en el matrimonio de Gonzalo Sánchez de Velasco con Inés de Noreña o Álvarez de las Asturias, importante linaje asturiano que también trae las mismas armas porque desciende de D. Pedro Álvarez de las Asturias, ricohombre de Castilla y mayordomo mayor de Sancho IV, padre que fue de D. Rodrigo Álvarez de las Asturias, conde de Noreña y Gijón y tutor de Enrique II de Castilla. Los Salazar traen en estas tierras “En campo de gules (rojo), trece estrellas de ocho puntas, de oro, puestas en tres palos de cuatro, cinco y cuatro”.


Voy a darle otro ejemplo, en este caso, de cómo familias con un tronco común forman ramas con apellidos patronímicos compuestos y con escudos similares: el de Diez de la Peña, “en campo de azur (azul), fundado sobre un peñasco un castillo con tres estrellas de ocho puntas, de oro, en lo alto y bordura de oro con diez cabezas de hombres, de los del apellido y nombre patronímico de los Diez y como lema “SOLO SATISFACE”. Ejemplos de este escudo se pueden encontrar en la fachada de la casa solar de los Díez de la Peña, sita en Villacomparada de Rueda y en la capilla de los ya nombrados don Pedro Díez de la Peña y su mujer doña María Gómez de Isla, sita en la Ermita de Santa María del Torrentero de Villalaín. Por otro lado tiene a los Ruiz de la Peña “en campo de gules (rojo), fundado sobre un peñasco un castillo con tres estrellas de ocho puntas, de oro, en lo alto”. Ejemplos de este escudo los puede encontrar en la fachadas de las casa solares del Canónigo don Antonio Ruiz de la Peña, la del Carde-

nal don Pedro Ruiz de la Peña Salazar y la de los Ruiz de la Peña y Ruiz Cachupín, sitas todas en Villanueva la Blanca. También la de los López de Cartes y Díez de la Peña, sita en el palacio de los López de Cartes en Horna. Por último a los Sainz de la Peña que tuvieron casa solar en Soncillo, Valle de Valdebezana, en la hacienda que se llamó Cantimprado, con escudo “en campo de azur (azul), fundado sobre un peñasco un castillo con tres estrellas de ocho puntas, de oro, en lo alto”. Ahora que ya tiene su mochila llena, póngase cómodo y disfrute de este maravilloso viaje a lo más profundo de sus orígenes. Tiene garantizado todo un mundo de experiencias por delante que le harán ver las cosas desde otra perspectiva. ¡Suerte! ¡Mucha suerte! Como anexo le pongo los apellidos más renombrados de estas tierras:

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Alonso-Carriazo

Fernández de Velasco

Alonso de Huidobro

Fernández-Varona

Alonso de Cieza

Alonso de Incinillas

Alonso de Mardones Alonso de Porres

Alonso de Villasante Alvarado

López-Cadiñanos

Galaz

López de Brizuela

Gallo

García

García de Angulo

García de Pereda

García de Salazar

Antuñano

García de Villanueva

Arceo

García de la Penilla

Arroyo

García del Río

Arce-Angulo Arenal

Baranda Bárcena

López de Linares López de Para

López de Rebolleda López de Robredo López de Salazar

López de San Martín

García de Yedra

López de Villacanes

García del Moral

López del Corral

García del Val

García del Valle

García-Trechuelo

Bonifaz

Gómez de Aragón

Gómez

Bustillo

Gómez de Escalante

Cárcamo

Gómez de Quecedo

Castresana

Gómez-Marañón

Bravo

López de Bocos

García de Torres

Bisjueces Bocos

López

López-Borricón

Fernández-Hidalgo

Andino Angulo

López de Vadillo

López de la Peña López-Negrete

López-Quintana

López-Quintanilla

López-San Vicente López-Varona Lucio

Marañon

Gómez de Pereda

Mardones

Gómez de Velasco

Martínez de Alvarado

González

Martínez de Rivamontán

Condado

González de Pereda

Martínez de Septién

Cortés

Guinea

Carriazo

Céspedes Ciruelo

Cornejo

Diáz o Díez de Andino

Díaz o Díez de la Peña

González de Cartes

Martínez

Martínez de Losa

Martínez de Rojas

González-Trechuelo

Martínez de Vivanco

Guerra

Martínez-Vallejo

Gutiérrez

Martínez-Pinzanillo Mata

Díaz-Saravia

Gutiérrez de San Martín

Díez de Escalante

Gutiérrez de la Cera

Monasterio

Díez de la Cantera

Hoyo o del Hoyo

Montiel

Díez

Díez de Incinillas Díez de Salazar

Gutiérrez del Cerro Hierro o del Hierro

Mazón

Medinilla Mena

Huidobro

Mozuelos

Iñiguez

Novales

Díez-Villarías

Irús-Arceo

Orgazón

Fernández

Isla-Angulo

Díez de Dujo Díez-Gallo

Díez-Trechuelo Dobro

Fernández de Céspedes Gutiérrez de la Cera

Incinillas Irús

Núñez

Ondovilla

Isla-Rueda

Ordoño-Rosales

Lavín

Leciñana

Fernández de Mardones

Llarena

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Muga

Isla

Fernández del Castillo Fernández del Valle

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Fernández de Ribera

Alonso de Celada

Linares

Ontañón Ortega Ortiz

Ortiz de Angulo

Ortiz de Salazar


Ortiz de Torre

Ruiz de la Ponteja

Varahona

Oteo

Ruiz de la Riva

Velasco

Ruiz de Llarena

Vélez-Frías

Ruiz de Pereda

Villamor

Ruiz de Salazar

Villarías

Ortiz de Villate

Ruiz de la Puente

Para

Ruiz de las Cuevas

Peña o de la Peña

Ruiz de Palacios

Pereda o de Pereda

Ruiz de Rebolleda

Pereda-Cotorro

Ruiz de Vicanco

Pereda y la Cuesta

Ruiz-Gallo

Paz

Peña-Saravía o de la Peña-Saravia Pereda-Bustillo o de Pereda-Bustillo Pereda-Velasco o de Pereda-Velasco Pérez

Ruiz del Valle

Ruiz-Marañón

Porras

Ruiz-Quintano

Quintanilla

Ruiz-Trechuelo

Rasines o Resines

Sainz de Baranda

Regúles o Regúlez

Sainz de Dobro

Porres

Rámila

Rebolleda Relloso

Revillas

Ruiz-Temiño Sainz

Sainz de Cavia

Sainz de Espiga

Sainz de Ezquerra

Varona Vélez

Villalaín Villarán

Villasante Villodas Villota

Vivanco

Apellidos con más frecuencia en los pueblos pasiegos: Abascal Arce

Cano

Cano-Monasterio Carral Cobo

Fernández-Alonso

Ribera o Rivera

Sainz de Huidobro

Río o del Río

Sainz de la Torre

Gutiérrez de las Puertas

Robledo o Robredo

Sainz de Mardones

Martínez de la Calleja

Rodríguez-Galaz

Sainz de Riaño

Mazón

Ribero o del Ribero Rosales

Rodríguez Rojas Rojo

Roldán

Rosales

Rueda o de Rueda Rueda-Saravia

Sainz de la Peña

Sainz de Leciñena Sainz de Rasines Sainz de Velasco Sainz del Moral Sainz del Vado

Sainz-Terrones Salazar

García de Arroyo Gutiérrez-Barba

Gutiérrez-Solana

Martínez-Ezquerra Oria

Ortiz de Santolaya Ortiz de la Calleja Pelayo

Revuelta

Salinas

Revuelta-Carral

Ruiz

Sánchez del Valle

Ruiz de Ogarrio

Ruiz-Bravo

Sarabia o Saravia

Ruiz de Santayana

Ruiz-Capillas

Serna

Rueda-Velasco Ruiz-Beñé

Ruiz-Cachupín

San Martín

Santamaría Sedano

Ruiz-Cotorro

Tojedo

Ruiz de Angulo

Torre

Ruiz de Andino Ruiz de Bisjueces Ruiz de Huidobro Ruiz de Incinillas

Ruiz de la Cantera

Toribio

Torres o de Torres

Ruiz de Rozas Ruiz del Árbol Santolaya

Sainz de Aja

Sainz de la Haya Sainz-Ezquerra Sainz-Trueba

Vadillo

Sainz de la Maza

Valdivielso

Septién

Val

Ruiz de la Cuesta

Valdivielso-Morquecho

Ruiz de la Peña

Vallejo

Ruiz de la Escalera

Ruiz-Canales

Valle o del Valle

Sainz de Rozas Solana

Solares Zorilla

GENEALOGÍA Y FUENTES DOCUMENTALES

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Texto de José Ramón García Sánchez-Montañez Fotografías de Iván Varona Ruiz


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EGIPTO: REMONTANTO EL RÍO NILO

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Biblioteca de Alejandria.

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TRAS LA FRONTERA

Egipto es una de las cunas de la cultura humana, y el Nilo su eje vertebrador. Se trata de un país difícil de definir, pues su larga historia y diversidad sociocultural lo convierten en un caótico entramado de gentes entorno al río, que desde el Neolítico constituye la vía de conexión de lo más ancestral de nuestras raíces africanas con la civilización mediterránea. Con la intención de acceder a sus raíces más profundas decidimos recorrerlo de norte a sur, a contracorriente del Nilo, en busca del origen de las aguas que nutren desde tiempos inmemoriales el territorio de un pueblo de pueblos, crisol de tradiciones, religiones y lenguas, auténtico cruce de culturas que hacen de Egipto un país misterioso y sorprendente. 61


A

l llegar a la bahía de Alejandría sorprende el hecho de no divisar el famoso faro que construyó Tolomeo II en el año 279 a. C., considerado como la séptima maravilla del mundo. Ya no queda piedra sobre piedra de aquella ciclópea construcción. Únicamente podemos observar el fortín que el sultán Qaitbey mandó construir a fines del siglo XV en lo que posiblemente sea el antiguo emplazamiento del famoso faro de Alejandría.

época. En el recinto arqueológico del templo tolemaico podemos contemplar alguna columna y, en el subsuelo, pasadizos con pequeñas cavidades horadadas en las paredes que podemos suponer servían para almacenar los rollos que componían lo que hoy llamamos libros. Recientes descubrimientos han demostrado que la mayor parte de la riqueza arqueológica de Alejandría se encuentra bajo las aguas de su bahía.

La ciudad fue fundada por Alejandro Magno, y en ella instaló la capital de su imperio en el año 332 a. C., convirtiéndola en el puerto más importante del Mediterráneo. El gobierno del linaje de los Tolomeos, sucesores de Alejandro Magno, hizo de Alejandría el centro cultural del mundo occidental. Construyeron una especie de campus universitario, el templo de las musas, en el que filósofos, científicos y poetas, disfrutaban de la tranquilidad y libertad necesarias para el desarrollo de su labor intelectual. Allí se encontraba la famosa biblioteca de Alejandría, que recopilaba originales y copias de la obra escrita de los más insignes pensadores que había conocido hasta ese momento la humanidad.

Con la intención de rememorar la época gloriosa de la ciudad, y recuperar, en la medida de

Desgraciadamente, apenas contamos con pequeños vestigios arqueológicos de aquella

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lo posible, su pasado esplendor intelectual, se ha construido en nuestros días una moderna biblioteca, cuyo edificio es más valioso que su contenido real. Algo así como el modelo arquitectónico Guggenheim aplicado a los libros, que, por cierto, apenas se ven por ningún sitio. Aparenta más un parque de atracciones turístico que un centro de estudio e investigación. Parece ser que en todo el mundo, también en Alejandría, las letras y el arte han dado en hormigón, cristaleras y metal. Al dejar atrás Alejandría para dirigirnos a El Cairo, nos llamó la atención la escritura tanto en árabe como en caracteres griegos del nombre de la ciudad en algunos carteles. Una nota más de la diversidad cultural egipcia, patente a cada paso en la capital. El Cairo es el caos personificado. Lo mismo te chocas con un camello, que casi te atropella un mercedes de alta gama, o contemplas a un pastor con su rebañito de ovejas paciendo en una rotonda. No se sabe a ciencia cierta cuantos habitantes tiene, se dice que pueden llegar a los veinte millones. Los límites de la ciudad no paran de ampliarse. Construyen, se enganchan a la energía eléctrica, y “tira millas”.

Lo del tráfico es indescriptible, hay que verlo, o mejor no, porque se pasa realmente mal. Pero el caso es que tampoco hay tantos accidentes como aparentemente uno pudiera imaginar. Y cuando los hay, se debate en plena vía pública sobre quien fue el culpable y, a fuerza de gritos y empujones, se decide quién “se come el marrón”. Alquilar un coche y atreverse a conducir es una experiencia que no se olvida. También existe la posibilidad del taxi, que es como una especie de microbús casero, pues entra y sale gente “como Pedro por su casa”. El precio, por supuesto, como el precio de todo en Egipto, se negocia y regatea. El conductor maneja el volante a una mano, porque en la otra lleva un puñado de billetes que hacen de caja de cobro. Precisamente, la sensación de llevar continuamente un puñado de billetes en la mano no la quitamos a lo largo de todo nuestro viaje. Que si uno te pide, que si a otro le das, que compro esto, que me quieren comprar aquello... En muchos aspectos Egipto es un gran mercadillo. Pero en ningún otro lugar se tiene más perfectamente esta impresión que en Khan el-Khalili, el zoco más grande de El Cairo. Además, los comerciantes te requieren en un perfecto y dicharachero castellano, y algunos se saben la alineación del Real Madrid o del Barcelona con reservas y todo. Lo que no se venda en Khalili no existe, y si no lo tienen disponible en la tienda te lo buscan.


Visita obligada es el museo egipcio. Hay más piedras allí metidas que en una cantera. Pero no sólo piedras, porque muertos hay por un tubo. Contemplar los jirones de piel, cabellos y uñas de las momias a veinte centímetros de distancia es una experiencia con la que hay que atreverse. Y contemplar el ajuar de Tutankhamón te pone en la pista de la megalomanía constructiva y ansias de poder eterno de aquellos hombrecillos, por muy faraones que fueran. Habían sido tan poderosos en vida que hicieron lo posible e imposible por controlar los misterios de la vida eterna.

Las pirámides son precisamente uno de los intentos de insignes y faraones por perpetuarse, expresando arquitectónicamente unos delirios de grandeza descomunales. Se han propuesto muchas teorías de corte místico y metafísico para explicar su vertical grandiosidad, esa que parece elevarlas al cielo en busca de la energía solar, pero no se trata más que de monumentos destinados a ensalzar el poder y la riqueza del que la financia. Algunas de ellas ni siquiera tienen cámara mortuoria. En la necrópolis de Saqqara podemos confirmarlo. Allí se encuentra la que se considera como la más antigua de todas las pirámides

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egipcias. La mandó construir el faraón Dyoser, que reinó hacia el 2667 a. C. Se trata de la cubierta, en forma de pirámide escalonada, de las sepulturas reales, que están excavadas en la roca madre, como era costumbre. La idea del arquitecto fue ir superponiendo diversas mastabas de tamaño decreciente, y ello dio lugar a una serie de escalones que van dibujando una forma piramidal. “Mastaba” es un término de origen árabe que se utiliza para hacer referencia al tipo egipcio tradicional de cobertura de las tumbas de poderosos y adinerados, en forma de amontonamiento de bloques de piedra o barro que van diseñando un gran zócalo rectangular. En el caso de la pirámide escalonada de Dyoser, la primera mastaba que hace de base tiene 140 por 118 metros, y una altura de seis peldaños que alcanzan los 60 metros. El concepto de pirámide aplicado a las construcciones funerarias nació, por tanto, como superposición de megalápidas hechas con bloques de piedra. Para que la construcción no se viniera abajo, en ese afán de que fuese lo más alta posible, para que se viese desde lejos, como también ocurre con los obeliscos, no les quedó otra que levantarla mediante aterrazamientos, pues es la forma de cargar menos peso hacia la base y de hacerlo de forma más equilibrada. Fue con posterioridad cuando surgió la moda de rellenar los espacios entre terraza y terraza, lo cual no sólo produjo un efecto estético sino que dio solidez a la construcción. Es lo que pudimos observar en Giza. Pero hasta llegar a la perfección de las pirámides de Giza hubo ensayos previos, como la pirámide romboidal de Dahshur, cuyo ángulo de inclinación tuvo que ser rectificado cuando estaba a medio hacer para que no se viniera abajo, o la pirámide de Médium, en la que se confirma el relleno de los aterrazamientos una vez que la estructura escalonada estaba concluida.


La visita a Giza es imprescindible. Te plantas delante de lo que has contemplado desde niño en los libros de texto del cole. Se trata también de una necrópolis, custodiada por la famosa esfinge de Kefrén, de más de 70 metros de lago y 20 metros de alto. La explanada de Giza alberga cientos de mastabas y numerosas pirámides, tres de ellas convertidas en el icono de la civilización egipcia: las pirámides de Keops, Kefrén y Micerinos. Sorprende la dimensión que van cogiendo los bloques de piedra cuando te aproximas a las pirámides. Son inmensas. La visita a su interior no es espectacular, pero cumplimos con el rito. La experiencia deja cierto regusto claustrofóbico. Antes de dejar El Cairo no pudimos resistir acercarnos a Menfis. A partir de la unifica-

EGIPTO: REMONTANTO EL RÍO NILO

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ción de las provincias del norte y las del sur por el faraón Narmer, Menfis se convirtió en la capital del Imperio Antiguo. Las necrópolis de Saqqara y Giza manifiestan su antiguo esplendor. Desgraciadamente, hoy apenas queda nada de la capital imperial. No obstante, pudimos contemplar el coloso de Ramsés II, que mide más de 10 metros, y una esfinge de alabastro del estilo de las que pudimos contemplar a cientos en el museo egipcio de El Cairo. Imagínense el poder que representaba el tal Ramsés II para hacerse estatuas de 10 metros. Tan es así que se consideraban dioses. Pero por más megalomanía que manifestasen también pudimos contemplar en el museo sus cuerpos, simplemente... humanos. A veces con achaques propios de la edad, enfermedades y malformaciones.

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Nos trasladamos a Luxor en avión. Su aeropuerto y el trato de los trabajadores parece el propio de una estación de autobuses. Incluso nos daban las indicaciones a voces. Muy de andar por casa. Se trata de una ciudad provinciana, nada que ver con el cosmopolitismo cairota. Es segura, pero la picaresca campa a sus anchas. No sólo te intentan vender baratijas en cada esquina, sino que directamente te piden dinero o te lo intentan sisar cuando compras algo. Además, la impresión de seguridad no deja de estar asociada con cierto clima de tensión, que es provocado por la cantidad de gente armada que uno encuentra. El ejercito, la policía, la policía turística, paisanos que hacen guardia en garitas situadas en carreteras y cruces de caminos... más armas a la vista que en una pelí-

cula del oeste. Ya nos advirtieron al llegar, “es para que nuestros visitantes se sientan seguros” -nos dijeron en el hotel. Hasta el primer desayuno en Luxor nuestro tracto intestinal funcionaba como siempre, pues habíamos utilizado agua embotellada hasta para lavarnos los dientes. Pero un supuesto zumo de naranja, que descubrimos que estaba hecho a base de polvos después de tomarlo, comenzó a hacer su trabajo. Como nuestras pastillas no cortaban la descomposición, buscamos el remedio casero en una farmacia de Luxor. Nos vencieron unas pastillas del tamaño de una moneda de dos euros que había que partirlas en cuatro trozos para tragarlas. Al prospecto, en árabe e inglés, solo le faltaba estar encuadernado. Con la tercera de aquellas tortas... solucionado. ¡A saber qué tenían!

EGIPTO: REMONTANTO EL RÍO NILO

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Aunque todavía hoy dudamos si fue el zumo o el pequeño lunch al que nos invitaron en una iglesia copta. Nos atrevimos a entrar, pese al despliegue policial que custodiaba su entrada, y cuando dijimos que éramos cristianos españoles nos daban hasta besos. Parecían muy buena gente aquellos coptos de Luxor. En Luxor se situaba la antigua Tebas, que no era más que un insignificante villorrio que adoraba a un dios local y desconocido, llamado Amón, cuando Menfis se encontraba en pleno esplendor. Pero la historia dio un giro a finales del III milenio a. C. Menfis comenzó su decadencia y, tras un período de luchas entre varios centros de poder, Tebas empezó a convertirse en el eje económico y político del mundo egipcio. Finalmente, la dinastía tebana conquistó y unificó todo Egipto en torno a Tebas, la nueva capital. Pero la ciudad siempre contó con el hamdicap de situarse a desmano de los centros de poder del norte, de ahí que al iniciarse el Imperio Medio, aproximadamente con el cambio de milenio, la realeza se trasladase a Ittauy, un lugar próximo a la antigua Menfis. No obstante, hacia la mitad del II milenio a. C., inicio del Imperio Nuevo, y tras un largo período de guerras contra nubios e hicsos, Tebas se volvió a convertir en la sede de la familia real y capital del imperio. Su hegemonía como centro del poder real duraría cinco siglos, todo el Imperio Nuevo. La capitalidad de Tebas supuso que el Dios local, Amón, pasase a liderar el panteón, y para glorificarle y adorarle, el poder tebano movilizó piedras y ritos como nunca se había visto por aquellos lares. El templo de Luxor y el templo de Karnak son buena muestra de ello. En realidad se trata de un mismo complejo religioso, ambos unidos por una avenida de más de dos kilómetros que estuvo


delineada toda ella por esfinges, aunque en nuestra visita comprobamos que solo quedan algunas de ellas. El ritual principal que se realizaba en lo que hoy llamamos templos de Luxor y de Karnak estaba relacionado con la renovación de la vida, que entre aquellas gentes de imaginario cultural noeolítico tenía que ver con la fertilidad de la tierra, y en Egipto ésta depende de las crecidas del Nilo, que hacen que las aguas desborden su cauce e inunden las tierras aledañas. Por eso la gran festividad de Amón, conmemorada como año nuevo, se celebraba hacia mediados del segundo mes de las inundaciones, durante la primera quincena de octubre, cuando las aguas iban dejando nutritivos lodos en lo que luego serían las futuras tierras de cultivo una vez que el río había vuelto a su cauce. La celebración de la entrada del año nuevo reunía a toda la población tebana, incluida la familia real. El momento crucial era la procesión que trasladaba a Amón en una especie de barcaza llevada en andas, que pudimos contemplar en el museo, desde el templo de Karnak al de Luxor, donde se reencontraba con su esposa Mut. La unión entre Amón y EGIPTO: REMONTANTO EL RÍO NILO

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Mut duraba 24 días, y era la causante de la regeneración de la energía de la vida. La consumación del acto sexual divino provocaba el festejo popular, con sacrificio de bueyes, música y bailes. Es de suponer que más de cuatro emularan a Amón y Mut.

La reina Hatsepsut hubo de tener “un par”, porque fue capaz de apartar del trono al hijo de su hermano y marido. Tutmés III accedió al trono tras la muerte de la reina, y se vengó de su tía-madrastra mandando borrar a martillazos todas sus representaciones.

Como ocurría en Menfis, los faraones, sus familias y allegados no se enterraban en cualquier sitio. Las necrópolis de reyes y reinas, príncipes y princesas, y altos dignatarios del gobierno imperial, se encuentran frente a Luxor, en la orilla oeste del Nilo, al amparo de grandes montañas desérticas que van cambiando su tonalidad con el avance del día.

Al margen de esta anécdota, en el templo de Hatsepsut se puede contemplar una sucesión de terrazas excavadas en la montaña que conducen al santuario. A medida que vamos penetrando se nos va presentando el relato de la concepción y alumbramiento de la reina. En el sancta sanctorum aparece Amon Ra declarando su paternidad sobre Hatsepsut, pues ha tenido relaciones con Ahmes, madre de la reina.

En el valle del oeste visitamos el templo de Hatsepsut, el valle de los reyes, el valle de las reinas, el poblado en que vivían los obreros al servicio de las construcciones faraónicas, y los colosos de Memnón.

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Tanto en el valle de los reyes como en el de las reinas, a unos dos kilómetros de aquel, pudimos contemplar un sin fin de tumbas reales: reyes y reinas, príncipes y princesas, e infantes


reales. No se trata de mastabas y pirámides como en el Imperio Antiguo, sino de tumbas excavadas en la roca. Para acceder a algunas de ellas hay que bajar, ¡y después subir!, cientos de escaleras. Están concebidas, sobre todo las de los más insignes faraones, como auténticos bunkers anti ladrones. Curiosamente, nadie se llevó nunca el cuerpo del faraón, sino su rico ajuar. Únicamente se libró la tumba de Tutankamón, parte de cuyo ajuar, y algunas réplicas y fotos del mismo, pudimos ver en el museo de El Cairo. Porque, desgraciadamente, tampoco se libró de los ladrones, éstos de guante blanco y con título de arqueólogo. La vista al poblado de los currelas no dice mucho, salvo las dos tumbas en que apenas pudimos detenernos a disfrutar de las pinturas de escenas cotidianas que cubren sus paredes. Nada que ver con las composiciones religiosas de los frescos de las necrópolis reales. Por fin, y haciendo un último esfuerzo, nos acercamos a ver los colosos de Memnón, dos imponentes estatuas de casi 20 metros de altura que representan al faraón Amenofis III. Parece ser que eran la puerta de entrada a su palacio, del que apenas quedan vestigios.

El traslado desde Luxor a Asuán lo hicimos por carretera. Nos reunieron al amanecer, en las afueras de Luxor, a todos los viajeros que queríamos trasladarnos hacia el sur, pues las autoridades militares nos explicaron que por cuestiones de seguridad deberíamos formar un comboy escoltado por el ejército. Subimos en la parte trasera de una vanette copilotada por un joven militar que no despistaba ni un segundo su Kalarsnikof. Incluso cuando daba cabezadas lo agarraba como si en ello le fuera la vida. Fueron 260 kilómetros de infarto. Íbamos como si nos persiguiera la yihad al completo. En ocasiones atravesábamos descampados a más de 150 kilómetros por hora. Quizá había pista, pero no la adivinábamos. Cada cierto tiempo pasábamos junto a una garita de control, con personal civil armado, o parábamos en un pequeño puesto militar, donde el mando al cargo del mismo echaba un vistazo a los vehículos. El conductor apenas abrió la boca en todo el viaje, salvo en cierta ocasión en que nos cruzamos con un tren. “Tren español”-balbuceó- “regalo España”. De camino a Asuán visitamos los templos de Edfú y Kom Ombo. Entre los militares que venían en nuestro comboy, Kalarsnikof en ristre, y los guardias de paisano que custodiaban los templos, armados con metralletas, parecía que anduviésemos de maniobras.

EGIPTO: REMONTANTO EL RÍO NILO

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El templo de Edfú se construyó en honor al Dios Horus (representado por el halcón) en época tolemaica, hacia el 237 a. C. Tiene el aspecto de un templo clásico y, debido a su modernidad, estaría perfectamente conservado a no ser por el destrozo que el fundamentalismo cristiano copto causó en los grabados que representaban divinidades egipcias. ¡Una pena! El templo de Kom Ombo, a orillas del Nilo, es también de época griega, y está dedicado al Dios Horus y el Dios Sobek (representado por el cocodrilo). Impresionan los grabados que representan el instrumental médico egipcio. También llamó nuestra atención un gran pozo métrico utilizado para datar las crecidas del Nilo. Al llegar a Asuán tuvimos la impresión de acceder a una ciudad africana, bulliciosa y vital, muy distinta a la provinciana Luxor. El servilismo de los empleados del hotel, y la gran cantidad de comida con la que nos agasajaban, no dejó de sorprendernos. Incluso uno de sus em-

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pleados nos ofreció sus servicios como mayordomo. Nos comentó que estaba ahorrando para su boda y que si no era inconveniente volvería con nosotros a España para trabajar como sirviente. Nunca nos gustó ese poderío económico que se nos presuponía allí donde íbamos. Nos costaba hacerles entender que también éramos trabajadores, como ellos. En Asuán conviven dos grandes comunidades, los nubios y los egipcios, distinguibles no solo por su aspecto físico sino también por su vestimenta y forma de vida. Hoy en día Nubia no existe como país, pero sí que existen los nubios. Se trata de un pueblo sin estado. El territorio nubio se localizaba entre la primera catarata del Nilo, al sur de Asuán, y la cuarta catarata, ya en Sudán. Pese a los habituales enfrentamientos entre egipcios y nubios en la antigüedad, el verdadero ocaso del pueblo nubio se produjo con la construcción de la gran presa sobre el Nilo, que afectó a gran parte se sus poblados.

En una conversación que tuvimos “a cencerros tapaos” con un nubio nos confesó que ellos no eran egipcios, pero que eso no se podía decir. Visitando el museo nubio de Asuán sí que percibimos, leyendo entre líneas, el intento por envolver en la bandera egipcia al pueblo nubio. Algo que pudimos certificar en una escapada en camello a un poblado nubio, donde conversamos abiertamente con ellos y pudimos asistir a su cotidianeidad. Por cierto, era la primera vez que montábamos en camello, y a cada paso del animal esperábamos el tortazo. Pero no ocurrió. También pudimos visitar el templo de File, el más septentrional de la Baja Nubia, a unos 7 kilómetros al sur de Asuán. De camino al templo recorrimos la antigua presa sobre el Nilo, terminada en 1902, que pronto se quedó pequeña para abastecer de electricidad y agua a un país cuya población pasó de 10 millones a principios del siglo XX a unos 75 millones hoy en día, debido a ello, hubo de construirse una presa mayor río arriba, inaugurada en 1971.

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El acceso al templo de File es una experiencia inolvidable. Realmente no está en su emplazamiento original, la isla de File, sino en la isla de Agilkia, pues File sucumbió a las aguas del Nilo con la construcción de las presas y hubo de ser trasladado. En cualquier caso, llegar en barca al templo en que se veneraba a Isis, madre del cosmos y esposa de Osiris, con la luz del atardecer de Nubia, fue uno de los momentos mas especiales de nuestro viaje. Desde Asuán y su entorno nos trasladamos a Abú Simbel, también por carretera. El viaje sirvió para entrar en contacto con la imagen del desierto que todos traíamos en la cabeza. Kilómetros y kilómetros de nada más que arena. Incluso pudimos experimentar los míticos espejismos.

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Abú Simbel es, sin duda alguna, África. A más de 290 kilómetros de Asuán y sólo 80 kilómetros de Sudán, el mediterráneo queda muy lejos. Sorprende su carácter rural. Muchas de sus casas nos recuerdan que estamos en Nubia. Las construyen en barro, cada pieza parte de una base cuadrangular, y las rematan con un tejado abovedado en forma como de medio huevo. Lo curioso es que por dentro se deja ver la techumbre abovedada, dando una sensación de panal circular muy llamativo. La visita al gran templo de Abú Simbel fue una


de las más entretenidas del viaje, pues pudimos contemplar un espectáculo de luz y sonido que acercaba el monumento a la modernidad. El templo, como en File, no ocupa el emplazamiento original, pues también se lo tragó el Nilo cuando fue apresado. Está consagrado a la gloria del faraón Ramsés II, cuya megalomanía queda patente cuando se hace representar en los cuatro colosos de 20 metros que custodian el templo. Sus delirios de grandeza, que le llevaban a hacerse adorar como a un Dios, también los pudimos contemplar en el coloso que contemplamos cerca de lo que fuera Menfis. Nuestro viaje por egipto terminó con un pequeño crucero por el Lago Nasser. Necesitábamos descansar y relajarnos un poquito después de tanta piedra, tanto dios y tanto faraón. ¡Pero lo del Lago Nasser... ya es otro viaje!

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sテゥ テ]gel Varona Bustamante


LA SIEGA

Esencia de la supervivencia

de Castilla.

Asociaci贸n Cultural Amigos de Mozares


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De San Pedro a Nuestra Señora, ni más ni menos. En esa época del año transcurría hasta hace pocas décadas la siega y la trilla del cereal en los campos de Las Merindades. Las familias, las “casas” eran un todo en esas fechas; la escasa mecanización exigía una ingente cantidad de material humano, de personas, de duro trabajo en pleno estío bajo la canícula. La aparición de las primeras segadoras de tracción animal tras la Guerra Civil, permitió, en la década de los cuarenta, la progresiva desaparición de la siega manual con hoz y zoqueta, a favor de gavilladoras, atadoras y trilladoras mecánicas.


En ese iter, las jornadas de siega de una familia castellana podĂ­an llegar a superar el mes de duraciĂłn. Se madrugaba antes del alba, se desorillaban a mano los linderos de las fincas para acomodar y poner en marcha la segadora, tirada por una pareja de bueyes o vacas, y segĂşn el tipo, se procedĂ­a al atado de las gavillas. Toda la familia colaboraba en el tajo.

LA SIEGA

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El acarrero, tras la siega, se tornaba en el primer paso para la trilla en la era, sita en la propia casa o comunal (como El Soto en Villarcayo). Los carros eran cargados de forma manual, las gavillas se acomodaban bien prietas hasta las galeras, atadas y bien sujetas. En el enorme tinglado se tumbaba en lo alto el cargador, casi siempre un rapaz. Este trajín de voces, ruidos de ruedas, de animales, del aguador, de los gritos del dueño de las bestias con su aijada al hombro fueron el caldo de cultivo de los cánticos de la música popular transmitida oralmente durante generaciones.

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El momento de tender la parva, una vez llegados a la era, se asimilaba a un rito telúrico. No todos los hombres valían, no se necesitaba ser docto en la materia pero sí cierta maestría y pericia para que ésta quedara redonda y con el mínimo espesor por todos los lados; no se podrían permitir que se embalague el asunto y se echara a perder la faena y por ende el grano. El amo de la casa uncía al ganado para que comenzara a dar vueltas de forma parsimoniosa, lenta pero eficaz; el grano iba separándose de los haces en un trillo ocupada siempre por los pequeños y las mujeres. Su labor: arrearlo e impedir que las boñigas fueran pasto de la parva con el “cagalero”. Con horcas y rastrillos a media tarde se procedía a recoger en una montonera toda la parva ya trillada en forma de mies; había llegado la hora de beldar. Separar la paja del grano fue siempre hecha de forma manual arrojando al aire la mies con la ayuda del bieldo de madera y cómo no, del viento norte que nos regalan estas tierras al atardecer en esa estación del año. La invención de las beldadoras mecánicas de tracción manual y posteriormente eléctrica eximieron a los labradores de muchísimo trabajo. El cereal salía de la tolva extraordinariamente limpio para recoger y medir con una mediafanega, fanega o celemín, antes del acopio en la troje. Quedan atrás, en la era las pajas y las granzas con los que se alimentará el ganado de corral.Las labores de siega y trilla suponían la principal fuente de ingresos y modo de autoabastecimiento de las familias, e implicaba a toda la prole para obtener unos resultados pírricos comparado LA SIEGA

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con el ingente laboreo empleado si son comparados en la actualidad. Un “casa” recogía en una campaña cerca de 100 fanegas (unos 4.000 kilos); una cosechadora moderna llena su tolva con el doble de esa cantidad en una hora.

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Esa lenta mecanización en plena autarquía en España fue mudo testigo hasta la llegada de las primeras cosechadoras de interminables jornadas de trabajo. La agricultura conocida hasta la fecha se mecanizó como una industria de la mano de conocidas marcas comerciales como Ajuria o Jolpa, fabricantes nacionales de las primeras beldadoras, segadoras y trilladoras mecánicas. El duro trabajo en esas semanas daría paso a la época más deseada por los mozos; la llegada del mes de las “vírgenes”. En setiembre, recogida la cosecha, había llegado el momento del baile en el vermout en las fiestas de los pueblos cercanos, jugar a los bolos y mocear en busca de novia a la espera de la siguiente cosecha.

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DERROTA Fotografテュa y texto de Josテゥ テ]gel Varona Bustamante


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La derrota, en su origen, se trat贸 de una forma de aprovechamiento colectivo de las tierras que, dadas sus caracter铆sticas, pronto se extendi贸.

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Históricamente, esta figura ha sido siempre muy discutida ya que detrás de la derrota está la subordinación de los cultivos a las necesidades del ganado. En consecuencia, buena parte de las propiedades comunales se reservaban para la alimentación de éste.


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Pero, y esta ha sido siempre la causa de las discusiones, también las tierras privadas, una vez recogida la cosecha, quedaban a disposición de los ganaderos hasta la nueva siembra, de modo que los animales podían pastar libremente en la práctica totalidad de la tierras libres de frutos. Esta forma de aprovechamiento colectivo de las tierras suponía un quebranto del principio de la propiedad privada, lo que desde el punto de vista de la historia del derecho la hace muy interesante.


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LA DERROTA 101


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No se conoce el origen de este modelo de aprovechamiento, pero parece que detrás de él están los intereses de las clases dominantes, ya que el propio Fuero Juzgo reconocía el derecho de los poderosos a cercar sus propiedades y castigaba a los rebaños que las violasen, mientras se prohibía a los pueblos acotar y cercar sus aprovechamientos comunales. La derrota se mantuvo en tiempos de la Mesta y, aunque las Cortes de Cádiz pusieron un teórico fin legal a esta tradición, no fue hasta 1853 cuando, mediante una Real Orden, se prohibieron expresamente las derrotas. Durante la primera década del siglo XXI el Alfoz de Santa Gadea ha recuperado esta figura con una proyección festiva y conmemorativa.

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Todo el ganado del municipio es conducido por ganaderos a caballo y a pie hasta las inmediaciones de Santa Gadea donde se concentra y se celebra una popular y sugerente fiesta.

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Senderos DE

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HERRÁN VALLE DE TOBALINA


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Decía un compañero de marcha que ningún escenario histórico es más interesante que aquel que se hace rodear de un marco natural de calidad. El paisaje que forma parte del recorrido que proponemos en este número de Paralelo 43 recoge lo mejor de uno y otro. El bosque es protagonista durante buena parte del mismo: encinas, quejigos, pinos, fresnos, madroños, boj, enebros, sabinas y otras especies tapizan un territorio fuertemente quebrado dominado por los cresteríos de la Sierra de Arcena. San Martín, el Pópilo o el yacimiento de la Peña del Mazo certifican la importancia de estos lugares durante buena parte de la vieja historia de Castilla. El sendero no llega a todos estos lugares, pero se aproxima y facilita el acceso. En todo caso, y a pesar de su clasificación como un sendero fácil, es preciso tener en cuenta que este itinerario está dominado por fuertes pendientes que hacen de él un recorrido exigente para el que es preciso contar con cierta forma física.

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Herrán es uno de esos pueblos que guardan en sus calles y su entorno la esencia de la tierra y de la historia. Se sitúa, cual guardián de la única puerta que abre paso a las tierras de Valderejo, a través del enorme bastión calizo de Arcena. Fue el río Purón el que, con su persistencia y empeño, horadó una profunda garganta que rompió la bóveda anticlinal que configura esa sierra. Y el hombre, ya desde tiempos remotos, se acomodó al relieve y lo aprovechó trazando por ella un camino que se ha venido utilizando desde hace siglos. De la presencia de un importante núcleo eremítico en los alrededores se deduce un papel de importancia en la difusión de la cultura cristiana en los primeros momentos de la repoblación y de la importancia de Herrán en los siglos posteriores da fe la documentación que menciona hospederías, un hospital, varios molinos y una gran diversidad de oficios.


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PK 0 Por operatividad, este itinerario da comienzo en el aparcamiento de Herrán, situado poco antes de entrar en el pueblo. De hecho, el itinerario propuesto deja para el final la visita al pueblo, cuando ya de regreso, deleitará al caminante con sus inusuales encantos.

Así pues, en sus primeros metros, la ruta cruza sobre el río Purón y se aleja del pueblo hacia el este por una pista de concentración que coincide con el antiguo camino de Villanueva del Grillo. De camino hacia este pequeño pueblo, mantiene en todo momento el rumbo y siempre transita por la pista de mayor entidad, ignorando varios ramales que salen tanto hacia el norte como hacia el sur. Precisamente el primero que parte hacia el norte corresponde al camino que accede al conjunto eremítico de el Pópilo.

Wpt 2 PK 1,2 Para tomar el desvío propuesto

en este itinerario y abandonar la pista es preciso prestar atención, ya que sin más referencia que un grupo de encinas que se hallan a la derecha del camino, el sendero pronuncia un giro de noventa grados hacia el norte y se encamina hacia el monte. En frente, prácticamente imperceptible entre la vegetación, se encuentra Villanueva del Grillo.

El camino comienza un suave ascenso y pronto se introduce entre la vegetación, encinas y pinos fundamentalmente.

Wpt 3 PK 1,7 Un nuevo giro de noventa grados retoma el rumbo inicial a través de un cortafuegos ya integrado que permite la continuidad de un itinerario que va ganando atractivo según se avanza.

Wpt 4 PK 2,8 Poco después, el cortafuegos

sale a un viejo camino que, por la derecha procede de la pista inicial. En el cruce, la ruta gira hacia la izquierda y se interna en un sombrío bosque dominado por el boj, el roble, la encina y el pino. En sus primeros metros, el sendero asciende con suavidad pero pronto se encaja en un profundo vallejo y la pendiente aumenta considerablemente

hasta el punto de que la caminata se hace francamente dura. El esfuerzo, sin embargo, es mitigado por un entorno paisajístico impactante, tanto por lo quebrado e infranqueable del relieve como por la exuberante vegetación.

Wpt 5 PK 4,2 El camino no tiene pérdida y según gana altura ofrece mejores panorámicas.

Tras el duro ascenso, y después de un prolongado giro hacia el oeste, el sendero alcanza un primer collado entre los pinos. En el alto, una senda que sale hacia el norte (derecha en el sentido de la marcha) permite el ascenso al Revillallanos, una de las cimas más significativas de la Sierra de Arcena. El sendero continúa de frente por un camino que mantiene las características precedentes. En cualquier caso, durante los siguientes metros la pendiente se modera y el camino adopta un trazado relajante hasta un próximo collado herboso desde el que, ya sin descanso, la ruta desciende hasta el paraje conocido como las Puentes, junto a los restos de la ermita de san Martín de Ferrán.

Wpt 6 PK 6,3 El río Purón se encaja bajo las

dovelas de un largo puente que algunos historiadores consideran romano, aunque lo consideramos bastante improbable. Aguas arriba, hacia el norte, el sendero conduce a las tierras alavesas de Valderejo.

Wpt 7 PK 6,4 El itinerario gira a la izquierda, cruza el puente construido sobre el estrecho cañón, y llega a Herrán, donde un molino recibe las aguas del río ante la presencia del camino que se introduce en el pueblo junto a una caudalosa fuente de buen agua potable. Una visita detenida a Herrán constituye un magnífico colofón a este itinerario con el que el Parque Natural de Montes Obarenes – San Zadornil dotó de un nuevo aliciente a los visitantes de esta localidad.

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M ID E

3 h 10 min 517 m desnivel de bajada 517 m distan. horizontal 7,9 km tipo de recorrido circular

horario

desnivel de subida

Condiciones de primavera a otoño. Horario según criterio MIDE. En determinadas épocas las condiciones climáticas pueden ser adversas y dificultarse el recorrido.

PR-BU 103 HERRÁN

HERRÁN (VALLE DE TOBALINA)

1 severidad del medio natural 1 orientación del itinerario 2 dificultad desplazamiento cantidad esfuerzo 3

Si es usted usuario de GPS puede descargarse los tracks desde la web:

MIDE (Método para la Información De Excursiones) es un sistema de comunicación entre excursionistas para valorar y expresar las exigencias técnicas y físicas de los recorridos. Su objetivo es unificar las apreciaciones sobre la dificultad de las excursiones para permitir a cada practicante una mejor elección. El MIDE ha sido concebido como una herramienta para la prevención de accidentes en excursiones por el medio natural. El método permite clasificar en libros, guías, topoguías, oficina de turismo... los recorridos, para que cada persona elija conforme a sus capacidad y gustos. www.euromide.info

A pesar de la señalización del itinerario, es recomendable tomar precauciones. El recorrido se desarrolla en una zona de baja montaña. Cualquier inclemencia metereológica (tormentas, niebla...) puede provocar un aumento de la dificultad.

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Paralelo 43 Nº11 Noviembre 2015  

Fotografía, geografía, viajes y naturaleza desde Las Merindades Espacios Naturales de las Merindades África: Namibia, Bostwana y Zimbabwe Mo...

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