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2012 HISTORIA II ITALIA ANET TUK XOOL,MARYTERE PEREZ AGUILAR,KARINA MONTALVO VILLAREAL

[REGIMENES POSREVOLUCIONARIO]


Índice……….. REGIMENES POSREVOLUCIONARIO……..1  GOBIERNO DE VENUSTIANO CARRANZA…..  GOBIERNO DE ALVARO OBREGON……  GOBIENRO DE PLUTARCO ELIAS CALLES…….  EL MAXIMATO Y LOS PRESIDENTES BAJOS O TUTELARES……..  GOBIERNO DE LAZARO CARDENAZ DEL RIO…….


México Pos revolucionario Introducción.

Después de las diversas convulsiones sociales que se suscitaron en el precario Estado mexicano, el periodo de transformación en los ámbitos sociales, económicos y políticos se hizo presente. La guerra civil que estalló en México en 1911 para derrocar a Porfirio Díaz terminó en 1911 con la renuncia del dictador; pero otros conflictos se sucedieron desde que empezó el mandato constitucional de Francisco I. Madero: su derrocamiento y muerte, la usurpación de huerta, la rebelión constitucionalista, la lucha entre fracciones revolucionarios y los asesinatos de Zapata, Villa, Carranza, Obregón, y otros caudillos marcaron esta etapa. En estos movimientos participaron las masas campesinas, grupos obreros, mineros, ferrocarrileros y otros sectores populares. Tras el fin del movimiento revolucionario, las luchas, las demandas, las derrotas y las aspiraciones de estos grupos quedaron registradas en las narraciones literarias, así como en aspecto jurídicos.


Los historiadores contemporáneos

Temporalmente delimitan el periodo de 1929-1940, porque lo presidieron personajes con formación militar, llama la atención la forma en que este régimen impone sus condiciones para gobernar durante varias décadas, sin embargo la propia dinámica del país exigía cada vez más una transformación del gobierno ya que sectores como el obrero y el campesino por citar algún ejemplo estaban siendo desfavorecidos con la política en turno. Lázaro Cárdenas sería el actor político que retomaría el asunto de los obreros y campesinos y lo aprovecha para fortalecer su proyecto de gobierno mediante la figura del propio Partido Nacional Revolucionario, el transformarlo y restructurarlo fue la coyuntura que permitió agrupar a estos dos sectores en Confederaciones con un peso político de gran envergadura que respaldaría en lo subsecuente futuras candidaturas presidenciales como la que encabezó el General Manuel Ávila Camacho.


Régimen político para 1920

En México a pesar de las diferentes reformas en materia política el sistema que perduró fue el estipulado en la constitución de 1917, el cual estipulaba en sus artículos 39 y 40 las disposiciones relativas a la materia. Cabe Aclarar que dichas disposiciones no siempre fueron de aplicación general, ya que mientras en la teoría se indicaba un aspecto, al momento de ejercitar dichos preceptos predominaba un sistema de imposición presidencial. Desde a 1917 comienza la creación de distintos partidos políticos como:

 Partido Nacional Cooperativista (1917)

 Partido Comunista Mexicano (1919)

 Partido Nacional Agrarista (1920)

 Partido socialista del sureste

 Partido Laboralista del Estado de México


 Partido del Trabajo de Pueblo  Partido Liberal Yucateco

Artículo 39. La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de este. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno.

Articulo 40. Es voluntad del pueblo mexicano constituirse en una república representativa, democrática, federal, compuesta de estados libres y soberanos en todo lo concerniente a su régimen interior; pero unidos en una federación establecida según los principios de esta ley fundamental.

Ascenso de Álvaro Obregón (1920-1924). Ante la muerte de Carranza, Adolfo de la Huerta asumió la Presidencia de manera interina y logró la pacificación. Los jefes revolucionarios que quedaban, entre ellos Villa, deponen las armas; al tiempo que regresan al país los exiliados políticos. Entre éstos se halla José Vasconcelos, que poco tiempo después se convertiría en el fundador de la Secretaría de Educación Pública. Tras un breve interinato (mayo - octubre de 1920), sube a la Presidencia el


General Álvaro Obregón (1920-1924). Con él propiamente comienzan los gobiernos de la Revolución y se fijan las bases para la reconstrucción del Estado. Obregón inicia la reorganización de acuerdo con los intereses de los grupos triunfantes. Tiene que administrar un país arruinado, enfrentado al endeudamiento, la suspensión de créditos bancarios, la desorganización administrativa y las fuertes demandas por parte de la población. Asegura y fortalece su poder mediante políticas de alianzas. Aunque el Ejército constituye su principal apoyo, sabe por experiencia propia que también puede ser su principal amenaza. Por lo mismo, aísla políticamente a los caudillos militares con poder local y reduce el número de los contingentes armados. Busca nuevos aliados en las organizaciones obreras y campesinas. En materia agraria expide varias leyes a favor de la restitución del ejido (forma de posesión de la tierra que el Estado cede al campesinado). Con su política fiscal, que implanta un sistema moderno de tributación, inicia el proceso de consolidación del Estado mexicano, cuyas bases quedaron establecidas en la Constitución de 1917. Obregón logró que su gobierno fuera reconocido antes de agosto de 1923 por casi todos los países; excepto Inglaterra, Francia, Bélgica, Cuba y Estados Unidos. Este último condicionó el reconocimiento a un replanteamiento en la aplicación del Artículo 27 Constitucional en materia de petróleo, y a la firma de un tratado de amistad y comercio. Por medio de los Tratados de Bucareli (1923), Obregón es reconocido por Washington, pero se le tilda de "entreguista", a pesar de que no hubo retroactividad con respecto


al artículo mencionado. El mismo año del reconocimiento, el régimen se vería perturbado violentamente por la rebelión dela huertista, que dejó un saldo de 7 mil muertos. En efecto, en diciembre de 1923, Adolfo de la Huerta, candidato a la Presidencia, se levanta en armas contra Obregón pero es derrotado. Obregón había favorecido La candidatura de Plutarco Elías Calles, quien en julio de 1924 llega a la Presidencia de México. La labor de Obregón en el campo educativo fue notable. En 1921 creó la Secretaría de Educación Pública, hecho que tiene gran importancia, pues desde que Carranza suprimió la Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes, la educación corría a cuenta de los municipios, escasos siempre de recursos para realizar una labor eficaz en ese rubro. Vasconcelos, a quien se debió la iniciativa, fue su primer titular y el organizador de la educación en el país. Puso en marcha una campaña masiva de alfabetización; creó las Misiones Culturales y convirtió a los maestros rurales en modernos misioneros, en los apóstoles de la educación a la que deberían consagrarse con el celo, propio de los primeros evangelizadores del continente. Tiende una verdadera cruzada para llevar el libro como la cruz al pueblo, al que había que incorporar a la cultura hispánica, que él contrapuso con celo a la anglosajona. La misión de su raza cósmica, síntesis de las razas del continente americano, es procurar, precisamente, el acercamiento no con la ciencia, sino con el espíritu, el amor y el arte. En el desempeño de su cargo, creó los departamentos Escolar, de Bellas Artes, y Bibliotecas y Archivos. Se dividió la educación


media en secundaria y preparatoria, se fundaron escuelas nocturnas, se prestó atención a la formación de obreros calificados y se dio gran impulso a la pintura mural mexicana y a la cultura popular. Su obra educativa -principalmente alfabetizadora- fue acompañada de una importante labor editorial. Se retiró del cargo en 1924, por oposición a la política que instrumentaba el Gobierno Federal, pero ya había puesto en marcha una obra titánica, difícil de igualar por quienes lo sucedieron en la SEP.


Plan de agua prieta.

El Plan de Agua Prieta es un manifiesto redactado en la Revolución Mexicana en contra del entonces presidente Venustiano Carranza. En dicho plan proclamado por Plutarco Elías Calles el 23 de abril de 1920 en la ciudad de Agua Prieta, en el estado de Sonora, de donde era originario Obregón, se desconoció al gobierno de Carranza. Fue secundado desde el inicio por otros generales de brigada de la División del Noroeste, como Ángel Moreno y Francisco Danario. El pretexto por el cual fue desconocido el gobierno de Carranza fue una disputa entre la Federación y el gobierno sonorense por la potestad sobre el río Sonora.1 El plan, además de no reconocer el gobierno de Venustiano Carranza, no reconocía a todos los representantes populares electos en los estados de Guanajuato, San Luis Potosí, Nuevo León, Querétaro y Tamaulipas, así como al gobernador constitucional del estado de Nayarit. Se proponía no combatir a las autoridades, siempre y cuando éstas no hostilizaran al Ejército Constitucionalista Liberal, que encabezó el Lic. Adolfo de la Huerta, a la sazón gobernador sonorense. Adolfo de la Huerta, por este plan, tuvo la facultad de nombrar gobernadores interinos en los estados donde el Ejército Constitucionalista Liberal los había derrocado o no reconocido. Elías Calles y los sublevados que secundaron el plan de Agua Prieta hicieron un llamado a los gobiernos de los estados a nombrar representantes a una junta, que a su vez habría de nombrar al presidente interino de la República. Este jefe


de estado provisional debería a su vez convocar a elecciones generales apenas tomara el poder. En todo el país surgieron manifestaciones de apoyo para el movimiento de Agua Prieta y más de tres cuartas partes del ejército dieron la espalda a Carranza, uniéndose a los sublevados. Estos avanzaron rápidamente hacia el centro del país, y Venustiano Carranza se negó a negociar o rendirse, por lo que se vio obligado a abandonar la Ciudad de México; en los primeros días de mayo de 1920 salió de esta ciudad con el fin de instalar su gobierno en Veracruz, en una inmensa caravana de 60 trenes, pero no lo consiguió, sin apenas partidarios la caravana se vio atacada por todos lados, el primer ataque tuvo lugar apenas en la Villa de Guadalupe en las afueras de la Ciudad de México, el avance continuó pero a fuerza de continuos combates contra los insurrectos, finalmente en la estación de Aljibes, en Puebla, el tren fue atacado y fue imposible que siguiera avanzando pues la vía de ferrocarril había sido levantada, además ahí mismo Carranza se enteró de que el jefe de la guarnición de Veracruz, quien lo esperaba para darle protección en el puerto, el general Guadalupe Sánchez ya se había unido a los sublevados, sin más escapatoria, Carranza y algunos partidarios, entre ellos, el general Francisco Murguía, Manuel Aguirre Berlanga, secretario de Gobernación; Ignacio Bonillas, su candidato a la Presidencia y otros más, protegidos por la pequeña fuerza del Gral. Francisco P. Mariel, pues el secretario de Guerra General Francisco L. Urquizo ordenó a la reducida escolta subsistente y al Colegio Militar que se quedaran atrás para cubrirles la retirada. El plan de Carranza era tratar de alcanzar el norte del país, particularmente su estado,


Coahuila, donde pensaba tener partidarios, para lograrlo, creyó contar con las fuerzas de políticos como Rodolfo Herrero, cacique serrano, quien recientemente se había acogido a la amnistía que el gobierno había ofrecido a los insurrectos. Emprendieron la retirada a caballo a través de la Sierra de Puebla y el 20 de mayo de ese año, llegaron al pequeño pueblo de Tlaxcala tongo, Puebla. Ahí pretendieron pasar la noche, pero Herrero se retiró al poco tiempo poniendo un pretexto y en las primeras horas del 21 de mayo de 1920 una pequeña fuerza obregonista atacó el pueblo y los jacales donde dormían Carranza y sus allegados, según la más confiable de los versiones, Carranza fue alcanzado por lo menos por dos balas y murió de esas heridas, aunque otras versiones revisionistas consideran que viéndose herido y sin escapatoria posible, Carranza mismo se disparó un tiro. El triunfo de la rebelión de Agua Prieta significó el ascenso a la dirección del Estado mexicano de la burguesía sonorense, la cual impulsó varias reformas para consolidarse en el poder y mantenerse al frente del gobierno; Adolfo de la Huerta fue designado presidente provisional de México del 1 de junio al 30 de noviembre de 1920.

En la etapa previa a los periodos estudiados, en el porfiriato (18801910), ocurrió una serie de transformaciones estructurales en una economía que buscó incorporarse a los modelos liberales del comercio mundial de la época, poniendo las bases del capital industrial del país con inversiones extranjeras y modernización de la planta productiva. Modelo excluyente y dictatorial que culminó en


la Revolución de 1910, la cual definió la orientación de la sociedad, luego de un periodo de más de una década de intensas luchas internas. En el México posrevolucionario, el Estado, al convertirse en rector de la economía, buscó dinamizar y diversificar la estructura productiva con el objetivo de crear las bases para que ocurriera el crecimiento. Sin embargo, la inversión en la industria encontró una población con baja escolaridad, un sistema de educación técnica a nivel artesanal y un sistema profesional con oferta escasa y centrada en profesiones liberales, que en el campo de la ingeniería se dirigía a la formación de agrónomos. El acelerado desarrollo de la técnica, los descubrimientos en el campo de la ciencia, así como el auge que las nociones de articulación entre la ciencia y el Estado tuvieron en los países avanzados condujo a los primeros intentos de una política orientada a impulsar el desarrollo científico por medio del mejoramiento de las condiciones de infraestructura y de formación de recursos humanos para la investigación. El sistema de igualdad de oportunidades económicas y sociales del nuevo orden dio lugar a la creación de Escuelas Primarias Industriales de Artes y Oficios, y en 1916 a la Escuela Práctica de Ingenieros Mecánicos Electricistas y a la Escuela Nacional de Química Industrial. A partir de 1921, el ritmo de las actividades económicas se recuperó y aparecieron nuevas actividades industriales dándose un crecimiento de la ocupación en la manufactura y los servicios y la apertura incondicional a la inversión extranjera. Se crearon también importantes instituciones que configuraron el marco económico, entre ellas el Banco de México en 1925. El impulso que se pretendió dar a la economía tuvo una orientación, caracterizada


por un nuevo proceso de tecnificación, hacia los primeros intentos organizativos de la educación técnica, unificando, en 1923, este tipo de enseñanza al instituirse el Departamento de Enseñanza Técnica, Industrial y Comercial en la SEP, del que dependían la Escuela de Ingenieros Mecánicos y Electricistas, la Escuela Técnica de Maestros Constructores y la Escuela de Industrias Textiles e Institutos Técnicos Industriales. Se expandió también el sistema de educación técnica a nivel medio en toda la república, surgiendo el Sistema de Escuela Vocacional Industrial y creándose la Preparatoria Técnica como antecedente para las escuelas de altos estudios: Escuela Superior en Mecánica y Eléctrica, Escuela Superior en Construcción y Escuela Superior de Comercio y Administración. El impulso nacionalista del gobierno de Obregón dio lugar también a la fundación de la Universidad Popular, la Universidad Obrera y la Universidad Nacional del Sureste (posteriormente Universidad de Yucatán), y en 1925 a la Universidad de Guadalajara, mientras la educación agrícola se consolidó con la fundación de nuevas escuelas y el traslado de la Escuela Nacional De Agricultura a las actuales instalaciones en Chapingo, Estado de México. Sin embargo, en 1930, la oportunidad de acceder a la educación superior estaba al alcance del 1% de la población en edad de recibirla. Adicionalmente, se creó la Sociedad Científica Antonio Álzate con el objetivo de fomentar la actividad científica; en dicho esfuerzo fue determinante la creación de la Secretaría de Educación Pública (SEP) en 1921. Como parte del interés en el periodo posrevolucionario por dinamizar y diversificar la estructura productiva, la educación técnica aceleró su crecimiento y se consolidó. La escuela se


constituyó en el espacio privilegiado de la formación profesional. Hasta 1929 se introdujeron numerosas innovaciones pedagógicas, administrativas y técnicas que trataron de vincular la educación con la realidad socioeconómica para transformarla. Sin embargo, el desarrollo del sistema educativo no se articuló con el sector industrial, porque tanto las industrias extractivas como las de transformación eran controladas por extranjeros. Si bien el crecimiento de la economía se vio afectado por la inestabilidad política y la crisis económica de 1929 también se propició un periodo en el desarrollo industrial fortalecido por la intervención estatal. La disminución de las importaciones hizo posible construir un aparato industrial nacional que produjo para el mercado interno. En la medida en que el gobierno enfatizó la necesidad de una economía auto sustentada y con bajos niveles de interacción con el exterior, la ciencia y la técnica emergieron como factor esencial para el funcionamiento del Estado. Pacheco (1988: 35) señala que "los intentos del Estado por gestar la política científica tendieron a impulsar el desarrollo científico a través del mejoramiento de las condiciones de infraestructura y de formación de recursos humanos para el fomento de la actividad de investigación". Así, se acentuó el fomento de la investigación científica para el desarrollo económico e industrial, convirtiendo la experimentación y la investigación en prioridades presupuestales, mientras la reforma educativa puso énfasis en una acción sin precedente: la enseñanza técnica, que tuvo modificaciones sustanciales como la organización sistemática, que incluyó centros educativos para maestros técnicos e institutos


para la capacitación de trabajadores; la orientación, que buscó capacitar al hombre para una eficiente producción material; el manejo racional de los recursos a su disposición, y la transformación del medio físico conforme a sus necesidades. El distanciamiento de la universidad del proyecto estatal explicaba parcialmente dicha atención a la enseñanza técnica que coincidía con los valores de la Revolución Mexicana y la creación de una conciencia nacional. Para 1932 se identificaban tres grupos de escuelas técnicas dentro del sistema educativo federal: las destinadas a la enseñanza de formación artesanal, las de formación de obreros calificados y las escuelas de enseñanza técnica superior (SEP, 1981: 28) reorganizadas en el Departamento de Enseñanza Técnica, Industrial y Comercial, con el fin de abastecer la exigencia de la producción. Las reformas introducidas en la enseñanza media En 1932 partieron de la diferenciación entre la educación técnica y la enseñanza de carácter universitario, la primera orientada a formar hombres de especialidad concreta y definida, la segunda para formar hombres de pensamiento general. El cambio más significativo en el papel de la educación se dio a partir de la década de los años treinta, con la institucionalización de la educación socialista durante el gobierno de Lázaro Cárdenas: la educación pasó de ser un objetivo social a ser un instrumento político3. Como resultado, la educación técnica aceleró su crecimiento como una respuesta económica, "con el fin de formar cuadros técnicos y profesionales, impulsar la investigación y el desarrollo tecnológico, ampliar el marco de las oportunidades


educativas y reducir la dependencia económica del extranjero" (Gómez, 1982: 201). Esta dirección de la atención educativa agudizó la confrontación entre dos tipos de formación profesional: universitario, de orden humanístico, y tecnológico, de orden científico. La respuesta por parte del Estado fue la creación del Instituto Politécnico Nacional (Buen fil, 1994). Su intención académica se resumió en la orientación profesional técnica en carreras su profesionales o profesionales y la sustitución, como elección profesional, de carreras liberales por tecnológicas; la intención económica se resumió en la finalidad de preparación de la fuerza de trabajo para vincularse con las necesidades del desarrollo nacional para una economía independiente. A la creación del IPN, la reacción por parte de las fuerzas conservadoras no se hizo esperar y éstas crearon importantes instituciones privadas de enseñanza superior como la Universidad Autónoma de Guadalajara, el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, la Universidad Iberoamericana y el Instituto Tecnológico Autónomo de México. La creación del Instituto Politécnico Nacional (IPN) propició la incorporación de las escuelas técnicas dependientes de la Secretaría de Educación Pública; tal hecho puede verse como el origen del Sistema Nacional de Educación Técnica, antecedente directo del Subsistema de Educación Tecnológica. También mostró la fuerte intervención del Estado, el cual buscaba la formación de cuadros que posibilitaran el desarrollo industrial y de servicios. En ese contexto se atribuyó a la educación tecnológica la


responsabilidad de formar los recursos humanos en apoyo al desarrollo del aparato productivo nacional, convirtiéndola en eje de la política modernizadora para el desarrollo y agente del cambio social, características que la definirían hasta el último tercio de los años setenta. Con la educación socialista se dio un impulso sin precedente a la enseñanza rural, pero sobre todo se mantuvo una promoción sostenida de la enseñanza técnica que formaría al obrero calificado y al ingeniero mexicano, que renovaría la tecnología necesaria para el país: "Nace de una concepción pragmática de la educación para la industria, con una utilidad inmediata y clara" (Padua, 1988: 110), que en 1948, partiendo de una iniciativa del IPN, dio lugar a la creación de los institutos tecnológicos regionales.

El discurso gubernamental también hizo explícita la importancia de que fuera el Estado el encargado de organizar, mantener y estimular la investigación científica, lo que dio origen en 1936 a la creación del Consejo Nacional de Educación Superior e Investigación Científica (CONESIC), quien se encargó de coordinar y organizar la educación superior en estrecha relación con la actividad científica, sirviendo de base al desarrollo socioeconómico. Esta intervención se vio fuertemente limitada tanto por la insuficiencia de una infraestructura educativa como por el reducido apoyo y desinterés por parte de los diversos sectores sociales del país (Pacheco, 1988: 38).


La orientación socioeconómica del cardenismo (1934-1940), se tradujo en la intensificación de la reforma agraria, el apoyo a la organización y la lucha obrera, la creación de una conjunto de empresas estatales, el desarrollo de las comunicaciones, la reorganización del sistema financiero, la utilización de la política fiscal con fines de manejo económico, el fortalecimiento del Estado y una política exterior independiente. Esta política nacionalista propició el desarrollo de la infraestructura económica del país al crear la Comisión Federal de Electricidad, Altos Hornos de México, la expropiación de las compañías petroleras en manos extranjeras y la nacionalización de los ferrocarriles, así como la ejecución de programas destinados a diversificar la producción y el comercio exterior. En general, se establecieron las condiciones para el despegue industrial y se crearon las instituciones económicas, políticas y sociales de la modernización. El modelo que se buscó impulsar fue el de una economía planificada centralmente, como en ese momento también se llevaba a cabo en los países socialistas. El rasgo característico de ese periodo fue la preminencia, en el discurso político, de la ciencia y la técnica como elementos esenciales para los cambios estructurales de la economía nacional, y la capacidad del Estado para dar congruencia y unificar variados esfuerzos dando coherencia y unidad, a lo que posteriormente llegaría a ser el subsistema de educación tecnológica. Debido a las características del modelo económico, el Estado se convirtió en la mayor fuente laboral para los ingenieros. El aumento considerable de la inversión doméstica mediante una política de fomento a la industria, que incluyó desde los estímulos al financiamiento por medio de NAFINSA, hasta el establecimiento de


las primeras plantas de la industria automotriz en 1936 (General Motors) y 1939 (Chrysler) tuvieron un profundo impacto en las estrategias implementadas para la formación de ingenieros: la educación técnica experimentó una progresiva adaptación a las necesidades económicas y sociales, y estrechó los vínculos con el sector productivo, particularmente en la industria de energéticos, con la modernización de la industria azucarera y la nacionalización de los ferrocarriles. La formación profesional tecnológica se relacionó directamente con las necesidades del sector productivo; existió un mercado profesional que creció, ampliándose el campo de la práctica profesional de los ingenieros, particularmente con la ausencia de tecnología extranjera después de la nacionalización de la industria petroleé


GOBIERNO DE VENUSTIANO CARRANZA

Presidente de la República. Nació el 29 de Diciembre de 1859 en Cuatro Ciénegas, Coahuila y por ello se le conoce como el Barón de Cuatro Ciénegas. Realizó sus estudios en la Escuela Preparatoria de la Cd. De México. Intentó estudiar la carrera de medicina, pero una grave enfermedad de los ojos se lo impidió. En 1887 contrajo matrimonio con Virginia Salinas y es nombrado presidente municipal de Cuatro Ciénegas y relegido en 1894. Era un admirador del presidente Benito Juárez por la defensa de las leyes y del presidente Díaz, por su imagen. Se levantó en armas ante la relección del gobernador Garza Galán; pero depuso su actitud ante el candidato de transacción, Jasé Ma. Múzquiz. Fue diputado local, suplente de diputado federal, senador y finalmente gobernador de su estado. Es de los primeros en afiliarse a los principios anti releccionistas.


Al estallar la revolución se adhirió al maderismo. Cuando en 1911, Francisco Madero ocupó la Presidencia interinamente, Carranza fue designado ministro de Guerra y Marina. En este mismo año de nuevo es nombrado presidente de su Estado Natal, hasta que 1913 con el asesinato de Madero, proclamó el Plan de Guadalupe el 26 de marzo; en las adiciones de este y Decretos dictados conforme a las mismas, Carranza fue nombrado Primer Jefe de la Revolución Constitucionalista y encargado del Poder Judicial, hasta la consecución de la paz, además de que no reconocía al gobierno usurpado de Victoriano Huerta. Su bandera política era la obediencia a la Constitución y la restauración del orden alterado. En su lucha contra el huertismo, Carranza tuvo ayuda, desde el norte, de Álvaro Obregón, Pablo González y Francisco Villa, mientras que, en el sur, Emiliano Zapata iniciaba una lucha independiente. En 1914, los Estados Unidos invadieron México, por lo cual Carranza estableció acuerdos con los estadounidenses para evitar la intromisión en la política interna mexicana. En julio de este mismo año, Huerta renuncia a la Presidencia y Carranza entró victorioso a la Cd. de México el 20 de agosto. En esta época empieza las desavenencias entre el general Francisco Villa y Carranza. En Octubre de 1914 la Convención convocada para solucionar los problemas de la Revolución destituyó como primer jefe a Carranza, y como jefe de la División del Norte a Villa; El general Eulalio Gutiérrez accedió provisionalmente a la presidencia e la República. Las decisiones adoptadas por esta Convención en Aguascalientes no fueron aceptadas por Carranza quien se trasladó a Veracruz con su gobierno y planeó la ofensiva en contra de Zapata y Villa. Expidió disposiciones agrarias, fiscales, laborales, judiciales y en materia de recursos petrolíferos y mineros. Instituyó el municipio libre, legalizó el divorcio, estableció la jornada máxima de trabajo y el salario mínimo.


Carranza fue un hombre vivamente preocupado por los problemas sociales de México, particularmente por los del petróleo y del campo; así, el 6 de enero de 1915 expidió la primera Ley Agraria. En 1916, Carranza redactó un decreto por el cual el águila de la bandera mexicana, la bandera de las tres garantías, recuperaba su antigua posición: de perfil y devorando una serpiente sobre el mítico nopal náhoa. Vencido Villa por Obregón en Celaya, Carranza vuelve a la Cd. de México. En los meses de diciembre de 1916 y enero de 1917 se reúne en Querétaro un Congreso Constituyente para elaborar una nueva Constitución, convocado por Carranza. El 5 de febrero es proclamada la Constitución de 1917 que aún está vigente. El 1° de mayo de 1917 Venustiano Carranza toma posesión como presidente constitucional de la República. Pero el general Villa en el norte y Emiliano Zapata en el sur presionan constantemente al gobierno. En 1920 la revolución encabezada por Plutarco Elías Calles, Álvaro Obregón y Adolfo de la Huerta le obligan a evacuar la Cd. de México y trasladarse nuevamente a Veracruz, el problema de la sucesión presidencial provocó el enfrentamiento de Carranza, que favorecía la candidatura de Ignacio Bonillas con el general Obregón. El problema se complicó en un conflicto entre la legislatura del estado de Sonora y el gobierno federal, por lo que en este mismo año el 23 de abril se firmó el Plan de Agua Prieta, este era un manifiesto de Adolfo de la Huerta, gobernador de Sonora, en el que se pedía la autonomía para este estado y la destitución de Carranza. Cortadas las comunicaciones con sus partidarios, se ve obligado a internarse en la Sierra de Puebla (Tlaxcala tongo), donde perdió la vida a manos de las fuerzas del general


Rodolfo Herrera, quien era partidario de Álvaro Obregón, el 21 de mayo de 1920. Sus restos fueron inicialmente inhumados en el Panteón de Dolores de la ciudad de México y, en 1943, trasladados al Monumento de la Revolución, convertido en panteón de caudillos por decreto del 4 de febrero de 1946.

Política durante el Porfiriato

Inició su carrera política cuando fue electo presidente municipal de Cuatro Ciénegas, en la época del gobernador José María Garza Galán, pero debido a que sus relaciones con él eran pésimas, renunció. Por tal motivo, cuando Garza Galán intentó relegirse, Carranza se rebeló participando políticamente en su contra. No tomó las armas pero convenció a Porfirio Díaz de que el movimiento no era anti porfirista. Bernardo Reyes fue designado mediador, y apoyó a Venustiano Carranza para que se reintegrara a la política. Fue así como volvió a la presidencia municipal de Cuatro


Ciénegas de 1894 a 1898. Además, fue diputado local al Congreso de Coahuila y diputado y senador al Congreso de la Unión. En 1908, ocupó la gubernatura de Coahuila de manera interina. Se creyó que sería el próximo gobernador, pero su participación en el movimiento revista le trajo oposición de Porfirio Díaz y de los Científicos. A pesar de ello, presentó su candidatura independiente al gobierno de su estado, siendo derrotado por Jesús de Valle.

Matrimonio y familia En 1882 Carranza contrajo matrimonio con la señorita Virginia Salinas Balmaceda, de cuya unión nacerían 3 hijos: Leopoldo Carranza Salinas quien falleció a los 4 años de edad; Virginia Carranza Salinas, quien contrajo matrimonio con el general Cándido Aguilar y Julia Carranza Salinas. Al poco tiempo después del fallecimiento de su esposa, Carranza volvió a contraer matrimonio, esta vez con la señorita Ernestina Hernández, con quien procreó 4 hijos: Jesús Carranza Hernández, quien fue piloto aviador del Escuadrón 201, Venustiano Carranza Hernández, Emilio Carranza Hernández y Rafael Carranza Hernández.

Maderismo


En un principio no se comprometió con Francisco I. Madero, pues continuó con la esperanza de que algún día el general Bernardo Reyes, quien lo había apoyado en su lucha contra Garza Galán, regresara al país a suceder a Porfirio Díaz. Al ver que esto no sucedía, y cercanas las elecciones presidenciales, decidió adherirse al maderismo, exiliándose en San Antonio, Texas, y comprometiéndose a acudir al llamado de las armas. Aunque no llegó a penetrar el estado como rebelde, fue designado por Francisco I. Madero como gobernador de Coahuila. Luego lo nombró secretario de Guerra y Marina en su gabinete provisional de Ciudad Juárez, a pesar de ser un civil. Fue ratificado en su cargo de gobernador de Coahuila, para el que poco después fue electo. Como gobernador de su estado, organizó fuerzas auxiliares que impidieron el paso de los rebeldes Oroz quistas a Coahuila en 1912.

Primer Jefe de la Revolución Véanse también: Revolución mexicana y Revolución mexicana en Yucatán. Al enterarse de lo acontecido en la Decena Trágica, como la muerte del general Bernardo Reyes, la muerte de Madero y el ascenso de Victoriano Huerta a la presidencia, organizó el movimiento constitucionalista, cuyos alcances quizás aún no concebía. Para ganar tiempo e información envió a Eliseo Arredondo a observar y negociar con el supuesto gobierno nacional un arreglo. Poco después lanzó el Plan de Guadalupe, el 26 de marzo de 1913, donde desconocía a Victoriano Huerta, y a los poderes legislativo y judicial de la Federación, así como los gobiernos de los estados que reconocían a Victoriano Huerta.


Además, convocaba al pueblo a luchar contra ellos, y que él que había sido nombrado por los adherentes al plan como Primer Jefe del Ejército Constitucionalista, al ocupar la capital de la república sería presidente interino, convocaría a elecciones al consolidarse la paz.

GOBIERNO DE ALVARO OBREGON


En 1920 Álvaro Obregón subió a la presidencia, dentro de su gobierno buscó la alianza con los trabajadores y con los antiguos zapatistas. Obregón luchó por tener el reconocimiento de su gobierno por parte de los Estados Unidos, y creyó que el problema consistía en que México aceptara pagar sus obligaciones financieras y reconquistar de esa manera el crédito internacional, un marcado contraste con las posturas de Carranza y De la Huerta. Sin embargo, lo limitaban la herencia nacionalista de Carranza y la negativa del gobierno provisional a recibir el reconocimiento a cambio de un Tratado de Amistad y Comercio que garantizara los derechos adquiridos por extranjeros sobre la tierra y el petróleo. Por lo que su estrategia a seguir, por consejo de su secretario de Hacienda Adolfo Huerta, era llegar a acuerdos con las compañías petroleras y los banqueros y aun con el gobierno de los Estados Unidos, antes de firmar un tratado políticamente riesgoso que echaría por tierra los contenidos nacionalistas de la Constitución de Querétaro de 1917. Además, su gobierno tuvo varias


dificultades para llegar a un acuerdo con la Iglesia, por lo que ocasionó varios choques entre los miembros de la Confederación Regional Obrera Mexicana (CROM), una fuerte organización sindical apoyada por el Gobierno, y los miembros de la Acción católica de la Juventud Mexicana (ACJM). En 1921 De la Huerta definió la deuda nacional como el conjunto de obligaciones contratadas por los gobiernos legales precedentes y manifestó la disposición de la administración de Obregón de pagar todas sus deudas. Posteriormente llegó a México Thomas W. Lamont, un banquero norteamericano, y William Wiseman, un allegado al Banque de Paris et des Pays Bas (casa accionista importante del Banco Nacional de México) a la capital mexicana acompañado de Vicente W. York e, presidente de la Mexican Railway Ltd. Desde el 12 de enero hasta el 22 de marzo, Vicente y Wiseman exploraron el terreno y elaboraron informes favorables respecto a la situación mexicana. Pero Lamont rechazó el esquema obregonista de reanudación de los pagos de la deuda externa, pues para él era inaceptable que los ingresos fiscales petroleros sirvieran de palanca para normalizar los compromisos internacionales de México porque ello propiciaría un enfrentamiento entre banqueros y petroleros. Así que el secretario de Hacienda propuso entonces que fueran los banqueros quienes sometieran un nuevo plan, por lo que Lamont elaboró un documento consistente en una serie de líneas generales que llamó ¿principios necesarios para el restablecimiento del crédito del gobierno mexicano en los mercados líderes de inversión del mundo? pero


fue un fracaso debido a la insistencia de la Huerta en llevar adelante el programa de la compra de bonos de deuda con los petroleros. En 1922 Lamont siguió la línea estratégica de Washington de mantener un estrecho cerco financiero a México, por lo que bloqueó los créditos e impidió los contactos del gobierno obregonista con cualquier casa bancaria antes de la existencia de un arreglo global de la deuda. Su mayor éxito fue unirse a Speyer & Co, un accionista del Banco de Comercio e Industria. El secretario de Hacienda lo había invitado a México a acercarse a los petroleros para proponerles formar el sindicato comprador de los bonos por 80 millones de dólares, pero el plan se frustró. Ya convencido por Lamont, el Comité de los Ejecutivos Petroleros notificó el primero de diciembre al secretario De la Huerta que no estaba en la capacidad de sostener la cláusula de la compra de bonos. Ante tal rechazo, Adolfo de la Huerta emprendió caminos nuevos, pero Lamont reaccionó con aspereza ante la postura del secretario de Hacienda, y le advirtió que si realizaba la compra de obligaciones por medio de bancos locales, se daría al traste cualquier posibilidad de negociación, pues tal acto significaba un repudio de México a sus obligaciones financieras; pero De la Huerta lo tranquilizó asegurándole que lo recaudado en efectivo por impuestos petroleros permanecería sin tocarse. Así el 22 de mayo el presidente Álvaro Obregón autorizó al secretario De la Huerta negociar con los banqueros en Nueva York la consolidación de la deuda


pública, así como la relacionada con los Ferrocarriles Nacionales y la Caja de Préstamos. Al final De la Huerta firmó un acuerdo reconociendo la totalidad del capital original de las viejas deudas, así como una parte considerable de los intereses atrasados. Ya para 1923, el gobierno mexicano prometió utilizar los impuestos del petróleo para establecer un fondo de 30 millones de dólares que estarían destinados a la deuda. El acuerdo fue ratificado por el Congreso Nacional y durante dos años el gobierno mexicano envió pequeñas remesas de pesos en plata a Nueva York. Por otro lado, las dificultades con la Iglesia continuaban, en especial cuando el delegado apostólico del Vaticano, monseñor Ernesto Philipi, acudió a bendecir el Cerro del Cubilete (en Silao, Guanajuato) donde sería puesto el monumento a Cristo Rey. El gobierno del general Obregón interpretó aquel acto como un abierto desafío a la autoridad y un ataque a la Constitución, por lo que sancionó con el artículo 33 de la Constitución a Philips, obligándolo a abandonar el país.

En cuanto a Villa, Álvaro Obregón tenía miedo de que


con estos acontecimientos levantara una emboscada en armas durante la Rebelión de la huertista, así que decidió matarlo mediante una emboscada organizada por la policía secreta o por pistoleros a sueldo de familiares de antiguas víctimas de Villa. En 1924 hubo una disminución en la producción de petróleo, pues la administración hacendaria mexicana no contaba con otros recursos que los impuestos petroleros para pagar sus deudas. Así la Secretaría de Hacienda se encontró imposibilitada para pagar a sus acreedores, por lo que la caída del ingreso del petróleo, junto con una serie de conflictos internos, obligó al presidente Obregón a anunciar en junio que el servicio de la deuda se suspendía. El Comité Internacional de Banqueros se las arregló con el nuevo ministro de finanzas mexicano, Alberto J. Pani, quien accedió a la solicitud del Comité con respecto a una futura privatización de los Ferrocarriles Nacionales, esperando que esta iniciativa se adoptara en el lapso de un año. La lucha con la Iglesia sigue y en 1925 el gobierno ordenó que fueran aplicados los artículos 130, 27 y 3 constitucionales con todas sus consecuencias a 183 sacerdotes extranjeros que fueron encerrados en 74 conventos.


Posteriormente se traslada a Huatabampo, en el mismo estado, donde se desempeña como maestro de escuela y traba amistad con Plutarco Elías Calles. Con la caída de Porfirio Díaz y el triunfo de Francisco I. Madero, Álvaro Obregón, decide entrar en la política. En 1911 es electo Presidente Municipal de Huatabampo, formando parte del Partido Liberal. Su ejército en el cargo se ve interrumpido por el derrocamiento y asesinato de Francisco I. Madero, en lo que se conoció como la decena trágica, perpetrada, entre otros, por el General Victoriano Huerta. Obregón, junto con muchos otros líderes políticos de la época, se rebela contra la usurpación de Huerta. Sin mayor experiencia militar improvisa a un grupo armado con cerca de 800 indios yaqui, que se convierten en la base de lo que posteriormente se conocería como Ejército del Noreste. Obregón se pone en contacto con Venustiano Carranza, quien, desde Coahuila, encabeza el movimiento Constitucionalista.


Carranza le confiere a Obregón el grado de Teniente Coronel. Obregón enfrenta a las fuerzas federales en diversas plazas y tiene su triunfo más significativo al derrotar al General Pascual Orozco, considerado el mejor militar del Ejercito Federal. Los triunfos del Ejército Constitucionalista y los del Noroeste, así como la presión de los ataques de la División del Norte, comandado por Francisco Villa y el Ejército del Sur, encabezado por Emiliano Zapata , obligan a Huerta a huir del país. Al finalizarse los trabajos de la Convención de Aguascalientes, cuyo objeto era reunir a las diferentes fuerzas revolucionarias y formar un gobierno provisional, Obregón es designado como delegado por parte de Carranza. Sin embargo, en 1915, tanto Francisco Villa como Emiliano Zapata, desconocen al gobierno provisional y continúan la lucha armada. Venustiano Carranza designa a Obregón para enfrentar a la División del Norte. Entre abril y julio de 1915, Álvaro Obregón y Francisco Villa habrían de enfrentarse en cuatro ocasiones en la región del Bajío Guanajuatense, en lo que genéricamente se conoce como batalla de Celaya.


En las cuatro ocasiones, Obregón derrota a Villa. Sin embargo, en la última batalla, en el poblado de Santa Ana del Conde, una pieza de artillería hiere a Obregón y los médicos se ven en la necesidad de amputarle el brazo derecho.

Es importante subrayar que la batalla de Celaya fue la conflagración militar más grande de América Latina, hasta antes de la guerra de las Malvinas entre Inglaterra y Argentina en 1982. Obregón es condecorado por Venustiano Carranza, quien le confiere ya el grado de General, Carranza, convoca a un Congreso Constituyente en Querétaro, con objeto de elaborar una nueva Constitución para el país. Con la promulgación de la nueva Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el 5 de febrero de 1917 se convocan elecciones y Carranza llega a la Presidencia de la República. Invita a Obregón como secretario de Guerra y Marina. Al cabo de unos meses, Obregón dimite y regresa a Sonora, donde se dedica exitosamente al cultivo del garbanzo. No obstante, Obregón sigue con interés los acontecimientos políticos, y hacia 1919 se traslada nuevamente a la Ciudad de México. Se acerca un


nuevo proceso electoral y Obregón quiere competir por la Presidencia del país. Una serie de males entendidos con Venustiano Carranza, quien apoya abiertamente a Ignacio Bonilla, genera un enfrentamiento entre Obregón y Carranza. Con un amplio apoyo entre la tropa y los oficiales del ejército, Obregón lanza el Plan de Agua prieta y se rebela contra el gobierno de Venustiano Carranza. Obligado a huir de la Ciudad de México, Carranza no logra concluir su mandato presidencial. Fuerzas leales a Obregón lo detienen y matan en Puebla, en una acción dirigida por el General Adolfo Herrera. Dado el vacío poder y queriendo evitar una toma ilegítima de la Presidencia, Obregón espera el proceso electoral al que convoca el gobierno provisional, encabezado por el también Sonorense Adolfo de la Huerta, quien ocupa la Presidencia de la República entre junio y diciembre de 1920. Álvaro Obregón, gana abrumadoramente las elecciones. Nombra entre otros a Adolfo de la Huerta, Secretario de Hacienda; a Plutarco Elías Calles, Secretario de Guerra y Marina y a José Vasconcelos, Secretario de Educación Pública, que es, sin duda, una de las creaciones más notables del gobierno de Obregón.


El régimen de Obregón, se caracterizó por la puesta en práctica de la Constitución de 1917, lo que llevó a impulsar una importante reforma agraria y educativa. Fue en este periodo que floreció el muralismo mexicano de Diego Rivera, David Alfaro Sequeiros y José Clemente Orozco; asimismo se creó la Orquesta Sinfónica Nacional y se desarrolló un amplio programa de publicaciones, bibliotecas y alfabetización, particularmente en las zonas rurales. Imposibilitado por razones técnicas y militares a nacionalizar el petróleo y otros recursos naturales, Obregón firmó los Tratados de Bucareli, mediante los cuales el gobierno de México permitía a las compañías extranjeras a explotar los hidrocarburos de nuestro subsuelo, a cambio de dar un trato justo y equitativo a los trabajadores mexicanos, así como capacitación técnica y servicios de salud. Durante su gobierno, Álvaro Obregón enfrentó dos rebeliones. La más importante fue con los llamados cristeros, comunidades campesinas que se opusieron por la vía armada a las políticas anticlericales que Obregón adoptó por mandato constitucional. Asimismo, hacia 1924 enfrentó la rebelión de Adolfo


de la Huerta, quien, al intuir que el apoyo del General Obregón era a favor de Plutarco Elías Calles, quiso buscar la presidencia por la vía armada. La rebelión fue sofocada. Al concluir su mandato, Obregón dejó la Presidencia a Plutarco Elías Calles, ganador del proceso electoral de 1924. En 1928, decide postularse nuevamente a la Presidencia de la República, formando para el efecto el Partido Releccionista. Obtiene un triunfo arrollador. El 17 de julio de 1928, en un banquete organizado en su honor en el restaurante “La Bombilla”, en la confluencia de las avenidas que hoy se conocen como Insurgentes y Miguel Ángel de Quevedo, un fanático religioso, José de León Toral, haciéndose pasar por un dibujante, asesina al General Álvaro Obregón. En el lugar del deceso hoy se encuentra un monumento, en cuyo interior puede verse, suspendido en líquidos especiales, el brazo que Obregón perdiera en Santa Ana del Conde. Álvaro Obregón se caracterizó siempre por su carácter alegre y burlón, por su fama de vengativo y rencoroso, pero también por una gran iniciativa. Participó activamente en la guerra constitucionalista, y ya establecido el gobierno de Carranza, fue nombrado Secretario de Guerra y Marina en 1914 otorgándosele


el grado de General de División. Asistió como delegado a la Convención de Aguascalientes, y combatió en Trinidad, León y Celaya, posteriormente perdió un brazo en Santa Ana del Conde. Durante su periodo en este cargo fundó la Escuela del Estado Mayor y la Escuela Médico Militar. Cuando se inició la lucha entre Carranza y Villa, Álvaro Obregón se adhirió en favor del Coronel en Jefe del sur. Ganó la Batalla de Orendáin y ocupó la ciudad de Guadalajara. . Su gobierno se podría definir como restructurador: disminuyó el ejército a no más de 60,000 efectivos; reanudó las relaciones diplomáticas con Estados Unidos; celebró el centenario de la consumación de la independencia y con ese motivo mandó acuñar monedas para sustituir los billetes de Carranza; mandó reparar el cableado telegráfico y las vías del ferrocarril; se establecieron normas para la elección y el funcionamiento de los cuerpos diplomáticos y consulares. Se inició el funcionamiento de la Compañía Naviera Mexicana y la Escuela Nacional de Agricultura fue trasladada a Chapingo. José Vasconcelos, nombrado secretario de Educación Pública le dio un inesperado y muy favorecedor impulso a la educación en todos los niveles. Fue en ese


periodo que nació el Instituto Técnico Industrial, antecesor del Politécnico Nacional. Vasconcelos fue un gran impulsor del arte y muy en particular del muralismo. Con obras de Diego Rivera transformó un viejo cuartel en la espléndida Secretaría de Educación Pública. Sin embargo, al final de su mandato hubo algunos levantamientos encabezados por antiguas tropas revolucionarias. Obregón supo reprimirlas y en noviembre de 1924 entregó el poder a Plutarco Elías Calles. Estas elecciones quedaron marcadas por el asesinato del otro candidato, Francisco Serrano al lado de varios de sus amigos, en el camino a Cuernavaca, el 3 de octubre de 1927. Cuando en 1927 la Constitución nuevamente fue modificada en cuanto al principio de la no relección, el Congreso llamó nuevamente a Obregón y resultó electo en julio de 1928. Fueron muchos quienes se opusieron a su relección, especialmente algunas organizaciones católicas. Obregón sufrió un atentado en Chapultepec, y a consecuencia de éste, se ordenó el fusilamiento del sacerdote Miguel Pro, de su hermano Humberto, del ingeniero Luis Segura Vilchis y de Juan Tirado. Un atentado más se consumó el 7 de julio del mismo


año, cuando se celebraba en la Bombilla, en San Ángel, un banquete en su honor siendo asesinado por José León Toral. Cuando Obregón recibiría el poder en diciembre de 1928. Un dibujante, fanático religioso, se le acercó para mostrarle una caricatura suya, y mientras Obregón la observaba, el dibujante le disparó a quemarropa.

Su asesinato causó un gran revuelo en todo el país. Sus restos fueron enviados a Huatabampo, donde fueron sepultados.


GOBIERNO DE PLUTARCO ELIAS CALLES

Francisco Plutarco Elías Campuzano, mejor conocido como Plutarco Elías Calles, el Jefe Máximo de la Revolución, (Guaymas, Sonora; 25 de septiembre de 1877 – Ciudad de México, Distrito Federal; 19 de octubre de 1945) fue un pedagogo, militar y político mexicano que se desempeñó como Presidente de los Estados Unidos Mexicanos en el cuatrienio de 1924 a 1928; figura clave en la historia de México. Hijo de un burócrata alcohólico venido a menos, su madre murió cuando tenía tres años y quedó bajo la tutela de sus tíos maternos en Hermosillo. Trabajó como cantinero, administrador de un hotel en Guaymas, en un molino en Fronteras, periodista, y maestro e


inspector de escuelas. En 1911 fue nombrado comisario de Agua Prieta, donde sofocó un levantamiento magonista. En 1912 se sumó a las fuerzas revolucionarias en el gobierno de Francisco I. Madero para enfrentar la rebelión de Pascual Orozco. A la caída de Madero, en 1913 se unió al constitucionalismo encabezado por Venustiano Carranza y estuvo bajo el mando de Álvaro Obregón. Al finalizar la lucha contra Victoriano Huerta, enfrentó con éxito los ataques de Francisco Villa a Sonora, desde Agua Prieta. En 1915 fue nombrado gobernador interino de Sonora. Después fue nombrado secretario de Fomento y Trabajo en el gabinete del presidente Venustiano Carranza. En 1920 se adhirió a la campaña electoral de Álvaro Obregón. Al triunfar el Plan de Agua Prieta, ocupó la Secretaría de Guerra en el gobierno de Adolfo de la Huerta y posteriormente la de secretario de Gobernación en el gobierno de Obregón. Favorito de Obregón, en 1924 es elegido presidente de la República. Durante su gobierno creó el Banco de México, ordenó la construcción de carreteras, creó la primera línea aérea, fundó los bancos Ejidal y Agrícola, restauró la Escuela de Agronomía de Chapingo y fundó la Escuela MédicoVeterinaria, construyó presas, sistemas de riego y numerosas escuelas rurales. Durante su mandato también se inicia la llamada Guerra Cristera debido, entre otras cosas, al artículo 27 de la Constitución y porque la iglesia debía registrarse para poder ser oficial y pagar cuota al gobierno. Calles hizo cumplir dichas medidas por medio de la fuerza, lo que agravó el conflicto, que no terminaría hasta 1929. Álvaro Obregón se religió como presidente de México y, durante la celebración de su triunfo, fue asesinado en 1928. Es importante destacar que, en un contexto que era propicio para


que Calles extendiera su mandato, él optó por iniciar lo que llamó en su último informe de Gobierno, "la etapa de las instituciones" (de la Revolución mexicana). Gracias a ello, se procedió conforme a lo dispuesto por la Constitución por lo que el Congreso de la Unión designó presidente interino a Emilio Portes Gil, quien convocó a nuevas elecciones para 1929. El mensaje ante el Congreso no dejaba de ser, sin embargo, una paradoja en sí mismo, pues si bien Calles hablaba de la necesidad de dejar de ser un país de caudillos para convertirnos en un país de instituciones, él mismo se convirtió en un caudillo arquetípico. El 4 de marzo de 1929, Calles con Rafael M Pedrajo, Cházaro Lara, Emilio Portes Gil, Pascual Ortiz Rubio y varios militares y caudillos de la revolución Mexicana, fundan el Partido Nacional Revolucionario (PNR) antecesor del PRI. Este partido nació como una federación de partidos políticos regionales, grupos políticos diversos, generales y caudillos sobrevivientes de la lucha armada. El primer candidato presidencial del PNR fue Pascual Ortiz Rubio, quien resultó electo presidente en 1929. Desde entonces hasta su expulsión del país en 1936, Plutarco Elías Calles jugó un papel clave en el manejo de la política en México. Entonces se le conoció como el Jefe Máximo de la Revolución y esta época se conoció como el Maximato (19281934). En 1932, Pascual Ortiz Rubio renuncia a la presidencia, luego de no soportar la injerencia de Calles en su administración. En su lugar es nombrado presidente interino el general Abelardo L. Rodríguez, quien se ocupa de los asuntos administrativos, y Calles de la política nacional. En esta época se modifica el artículo 3 de la Constitución para la


enseñanza de la educación socialista. En 1934 Calles postula como candidato a la presidencia al general Lázaro Cárdenas, con el llamado Plan Sexenal. Cárdenas es elegido y Calles le impone gente de su confianza en el gabinete presidencial. La madrugada del 10 de abril de 1936, Cárdenas, acompañado por un cuerpo militar, saca a Calles de su casa (en pijama), y lo lleva hasta un avión del Ejército Mexicano que lo llevará hasta California. De esta manera Cárdenas expulsa del país a Calles y pide la renuncia de todos los callistas en su gobierno. Plutarco Elías Calles fija su residencia en San Diego, California y no regresa a México hasta que el presidente Manuel Ávila Camacho, al final de su mandato, le permite de nuevo residir en el país adonde regresa gravemente enfermo. Murió el 19 de octubre de 1945 en la Ciudad de México.

El presidente de Elías Calles baso su poder en el Partido Laborista Mexicano (PLM) y en la Confederación de Obreros Mexicanos, como consecuencia, se inicio una lucha de poder entre el Porfiriato Agrarista y el Partido Laborista. Estos son 5 aspectos de la política reformista de Calles:  Reforma Fiscal y Hacendaría Implemento el impuesto de la renta y creo la Comisión Nacional Bancaria.  Reforma militar: resto poder a los caudillos militares mediante la creación del Ministerio de Guerra.


 Programa de construcción nacional: con la captación de ingresos del gobierno inicio obras de importancia, como carreteras, presas, reparación de vías del ferrocarril.  Política agraria: Creo el Banco Nacional del Crédito Agrícola y Ganadero.  Normalización de las relaciones con Estados Unidos: Respecto de la política exterior Calles contó con el apoyo de Estados Unidos en el momento critico del asesinato de Obregón.


A la muerte de Carranza, en el gobierno provisional de la Huerta, Calles fungió como secretario de Guerra y Marina; y durante el periodo de Obregón fue secretario de Gobernación. Éste último lo designó como su sucesor, y tomó posesión de su cargo en 1924. Su gobierno arregló muchas relaciones con varios países, pero limitó también la acción de algunas compañías europeas, por lo que tuvo serios problemas con Estados Unidos. Al mando del ejército, José Joaquín Amaro logró modernizarlo, y hacerlo eficiente a pesar de sus pocos integrantes. Se redujeron gastos, y se reguló también la ley de ingresos; se constituyó la Comisión Nacional Bancaria, para que el Banco de México fuera el único emisor. Durante este periodo se formaron nuevos sindicatos de trabajadores y se le dio un fuerte impulso a la reforma agraria repartiéndose más de tres millones de hectáreas. Surgieron la Comisión Nacional de Irrigación, que construyó varias presas y la Comisión Nacional de Caminos, que trazó las carreteras de México a Puebla y a Pachuca, y se iniciaron las de México-Acapulco y MéxicoNuevo Laredo. Contra todos esto progresos, el gobierno de Elías Calles fue escenario de la Guerra Cristera. Ante las declaraciones del arzobispo de México, Calles tomó medidas muy drásticas, como la expulsión de más de


doscientos clérigos extranjeros, y el cierre de todos los conventos, colegios y asilos; a lo cual, la Iglesia mexicana respondió de la misma manera, cerrando todos los templos y con una guerra larga y sangrienta que se pudo solucionar sólo con la intervención del clero norteamericano y la amnistía general. Luego de su periodo presidencial, Calles se dedicó a la fundación del PNR, antecesor del actual PRI.


EL MAXIMATO Y LOS PRESINDETES BAJO SUS TUTELAS

El Renacimiento mexicano, el movimiento artístico más importante del siglo X X en México, se explicó desde sus inicios en función de la lucha armada de 1910. El concepto mismo del renacer cultural, político y social derivado de la Revolución formó parte de los imaginarios que acompañaron el proceso de gestación y consolidación del naciente orden institucional, debido en mucho a la interacción delos campos del arte y de la política. Construir el nuevo orden exigía de la participación de los diversos grupos que detentaban el poder. La élite ilustrada, como parte de éstos y como productora del discurso conceptual y visual que acompañó la transformación política, combatió —desde su propio campo, el de la cultura y el arte— para conservar su lugar entre las clases dominantes. En este artículo me ocuparé del papel que jugó el arte en el proceso de creación de los imaginarios que s u s t e n t a ron la construcción de la estructura político institucional derivada de la Revolución Mexicana entre 1910 y los últimos años de la década


de los ve i n t e . Analizaré el caso particular de la educación artística por ser emblemática de la función que desempeñó el campo de la cultura en la institucionalización del estado nacional revolucionario. Consideraré los tres aspectos más importantes de la intervención en ese proceso de los artistas, los intelectuales y los académicos: 1. La formulación y adquisición de los principios estilísticos y conceptuales con los que justificaron la necesidad de su participación en la construcción de las estructuras institucionales que permitieron desarrollar su labor art í s t i c o - e d u c a t i va . 2. Las transformaciones institucionales que lleva ro n a cabo como funcionarios de gobierno y las alianzas políticas que establecieron de manera simultánea durante la lucha armada para poder intervenir, a nivel gubernamental, en la creación del aparato estatal posrevolucionario. 3. Por último, los programas oficiales de educación artística popular desarrollados durante los regímenes de Obregón y Calles, y su significado dentro del conjunto de las estructuras simbólicas en las que se cimentó el nuevo andamiaje estatal. En el México revolucionario la proyección del arte y la cultura en el ámbito de la transformación social le abrió a la élite ilustrada el lugar para desempeñar. La primera etapa se refiere al proceso de industrialización que inició prácticamente después de la revolución de independencia, pero que no avanzó de manera significativa sino hasta el fin de la intervención francesa. La industria, en su mayoría textil y minera, se desarrolla y con ella los primeros grupos de obreros organizados. La organización en aquel entonces era de carácter mutualista, es decir sociedades de asistencia que los obreros construían para apoyarse en caso de alguna desgracia. En 1865 aparecen los primeros grupos anarquistas, los cuales serán dominantes durante todo el siglo XIX. Durante esta fase, la actitud del Estado, ya sea encabezado por Juárez, Lerdo o Díaz, fue de combatir formalmente cualquier tipo de organización o lucha. La organización más importante de dicha época fue el Gran Círculo Nacional de Obreros de México, formado en 1872, a esa organización rápidamente


Se integraron la mayoría de los las sociedades obreras existentes en diversas partes del país. Las ideas anarquistas del Gran Círculo no le impidieron entrar en contacto con el gobierno y para 1879, el gobierno porfirista interviene en un conflicto interno apoyando a una fracción, la cual se apodera del aparato, el movimiento se divide y el gobierno porfirista combina la complacencia hacia los grupos afines a él y la represión absoluta en contra de todo tipo de disidencia. En movimiento tiende entonces a reorganizarse en dos lógicas, la defensa de los derechos de los trabajadores y la posición al gobierno de Díaz. Así surgen los Círculos liberales de los cuales surge el Partido Liberal Mexicano, que impulsa en 1911 la Confederación Nacional de Trabajadores2, como una alternativa de carácter radical a la Casa del Obrero Mundial(COM), la cual es una derivación del sindicalismo, anarquista de palabra y colaboracionista en los hechos, que provenía de los círculos de la época porfirista. La represión, que todos los grupos en el gobierno ejercieron sobre el movimiento de Flores Magón, así como una política sectaria hacia el movimiento campesino, llevó a la liquidación del movimiento anarquista más combativo. Mientras tanto la política de colaboración de clases de la COM tuvo su punto culminante con la alianza que sellaron sus dirigentes con Obregón en Febrero de 1915, que se cristalizó en la formación de los "batallones rojos", grupos de obreros armados que combatieron en contra de los ejércitos campesinos de Villa y Zapata. Una vez que el movimiento campesino fue derrotado militarmente, el Gobierno de Carranza procedió a la ilegalización de la Organización luego de un intento de Huelga General entre los meses de julio y Agosto de 1916. La represión incluyó condenas a Muerte en contra de muchos dirigentes y tuvo un efecto bastante traumático para muchos trabajadores que habiendo combatido al lado de Carranza, ahora se veían reprimidos por él. Con la represión a la COM en 1916, podríamos decir que termina la primera fase en la historia del sindicalismo Mexicano. El Estado que


se funda a partir de la constitución de 1875 es francamente burgués, en esta fase de lento desarrollo de las fuerzas productivas, el desarrollo y las luchas del proletariado por mejores condiciones de vida se entrelazan en contra de la herencia feudal. En esta fase, una democracia burguesa como la que sueñan los constituyentes del 57, es imposible. El Estado a la par que impulsaba la industrialización, establecía para ello una alianza con el capital extranjero y con los terratenientes semipedales del campo, únicos con el capital disponible para invertir. En este contexto, la supe explotación de la mano de obra del campo y la ciudad no podía generar más que condiciones para una insurrección. En este sentido el Estado, especialmente el porfirismo, no podía aceptar la existencia de organizaciones sindicales como tal. Compró y protegió organizaciones mutualistas pero nada más. La organización sindical aparecía entonces como sinónimo mismo de subversión. Las luchas de Cananea y Río Blanco son un emblema de lo que tenía que enfrentar el sindicalismo y el movimiento obrero en aquellos tiempos. Con el advenimiento de la revolución, el Estado, que sustentaba su existencia con base en el apoyo del imperialismo y de los terratenientes colapsa, se abre entonces un vacío que la incipiente burguesía nacional va llenando poco a poco, no por sus cualidades sino por la falta de una fuerza social capaz de interponer un proyecto distinto al que empíricamente la burguesía va fraguando y que se traduce en la Constitución de 1917. Ningún Estado y menos un Estado burgués se funda sobre la nada y en aquel entonces, la burguesía nacional se enfrentó al hecho consumado de que las masas campesinas habían destrozado las bases fundamentales de las estructuras semifeudales en el campo, ocupando tierras y liquidando físicamente a muchos terratenientes, y por otro lado la dinámica misma del proceso revolucionario


había enfrentado a esta misma burguesía, al otro sustento económico del Estado porfiriano: el capital extranjero. No quedaba otra más que optar por apoyarse en el ejército para sostenerse en el poder y asumir como propias ciertas reivindicaciones sociales del movimiento campesino y obrero, que si bien había sufrido importantes derrotas no estaba sofocado. Había en el seno mismo de la facción constitucionalista grupos muy radicales como los de Lucio Blanco y Francisco J. Mújica, que podían insubordinarse en el caso de que las "promesas" de Carranza y Obregón no asumieran un carácter de compromiso serio. De esta forma la Constitución de 1917 es el acta de fundación de un Estado donde la burguesía tiene un poder endeble y muchas cuentas pendientes: educación, salud, trabajo, tierra, independencia, etc. Segunda etapa: la era del corporativismo El Estado que surge de la revolución, obligado -por su carácter de clase- a realizar el programa político de la burguesía, pero forzado por las fuerzas que lo llevaron al poder a realizar una serie de reformas, se ve en la necesidad de construir esos mecanismos de consenso que no posee y sin los cuales no podría aspirar a sostenerse. Como lo pueden mostrar los levantamientos armados que se sucedieron durante los siguientes 20 años, el ejército no podía ser el único garante de la estabilidad del gobierno. Una de las principales características de este nuevo Estado, no fue el impedir que surgieran organizaciones de obreros y campesinos, por la convulsión revolucionaria éstas eran un hecho y el pretender como en el porfirismo, "matarlas en caliente" hubiera sido casi un suicidio. Lo que pretendió el Estado fue el organizar en torno a él ese movimiento que se estaba desarrollando. Así surgió una ideología3 que sustentaba la visión de un Estado Revolucionario basado en la "alianza con los obreros y campesinos" que fuera el único representante legal del movimiento armado y cuya fuerza


fuera la "única garantía" de que algún día las promesas de la Constitución de realizarían. Así, por obra y gracia de la supervivencia el Estado mexicano buscó la manera de organizar desde arriba a un movimiento que de todos modos no podría impedir organizarse. De esta forma bajo el auspicio de Carranza, que cede espacios en su natal Coahuila para tal efecto, se funda en Mayo de 1918 la Confederación Regional Obrera de México, con Luis N. morones a la cabeza. Los sindicalistas, que intuían la maniobra no participan en la formación de la CROM o se desprenden de ella y forman el Gran Grupo Central de Trabajadores (CGT), que en un año amenazaban con superar en tamaño y fuerza a la CROM oficial, por lo que Carranza decide su supresión por la vía de la represión en abril de 1919. A partir de la CROM se funda el Partido Laborista Mexicano que fue una de las fachadas electorales de la campaña de Obregón y de Calles. La relación entre el caudillo del momento y la CROM es un antecedente de la sumisión de la CTM ante el presidente en turno. Es cierto que hubo grupos, tanto anarquistas como comunistas que intentaron crear un sindicalismo independiente del gobierno, pero siempre se enfrentaron a la respuesta que el CGT recibió de Carranza. Ya desde entonces la simbiosis entre el sindicalismo corporativo y el Estado se desarrollaba de manera similar a la fase de consolidación del corporativismo, por ejemplo, la huelga ferrocarrilera de enero a marzo de 1921 en la que se agrupan también los electricistas, tranviarios y telegrafistas, la lucha era por el reconocimiento de una confederación sindical de ferroviarios ajena a la CROM y cercana a la CGT. El movimiento recibió la denuncia de la dirigencia de la CROM como "político" y "reaccionario", mientras que el Estado llevó la represión incluso al fusilamiento de un dirigente ferrocarrilero, al final los trabajadores vencieron y el gobierno se vio forzado a reconocer dicha lucha.4


Posteriormente la política del Estado se orientó a promover la CROM por doquier, llegando a acuerdos con esa central y desentendiéndose de la CGT u otros movimientos disidentes. El Partido Comunista Mexicano se caracterizaba en aquel entonces por una política sectaria, que nunca se enfrascó en la tarea necesaria de construir puntos de apoyo también dentro de la CROM. Para finales de los veintes arriba el final de la CROM, su apoyo total a la figura de Álvaro Obregón le vale el enfrentamiento con Plutarco Elías Calles y la pérdida de los favores que le permitieron desarrollarse. Se abre entonces una fase de conflictos muy agudos entre el movimiento sindical y el gobierno. La inexistencia de una alternativa patrocinada por el gobierno, que pudiera hacer contrapeso a los movimientos que se desarrollaban en todos los sectores, llevó al Maximato a implementar la represión directa como principal medio de lucha contra las movilizaciones obreras, es entonces cuando se ilegaliza al PCM. Como parte de esa política represiva, se establece en 1931 la Ley Federal del Trabajo, la cual surge con una abierta intención de someter a una rigurosa normatividad la defensa de los intereses de los trabajadores con el fin de establecer un control sobre ellos: el Estado por medio de las juntas de conciliación y arbitraje, se abriga el derecho de declarar legal o ilegal una huelga, con lo cual, adquiere la potestad de manipular este derecho según sus necesidades. El Estado también se atribuye la capacidad de reconocer la existencia o no de un sindicato y así mismo establece que los contratos colectivos se tendrían que celebrar con un sindicato reconocido, estas medidas tenían como objetivo que las relaciones laborales sólo se establecieran con aquellos sindicatos que el gobierno considera conveniente, en este sentido, y en el contexto de aquella época, la promulgación de la Ley Federal del Trabajo tuvo un carácter reaccionario y conforma un elemento más por medio del cual, el Estado intentaba sujetar las manos del movimiento obrero.


A pesar de todo, las movilizaciones obreras no paraban, las organizaciones sindicales antigubernamentales cundían por doquier y la influencia del movimiento comunista crecía a pesar de las detenciones y la ilegalidad. En esas condiciones el periódico El Machete llegaba a tirar más de 50 mil copias. A pesar de su notable influencia, en comparación de su tamaño, el PC no asumió una posición correcta de frente al movimiento sindical oficialista y se conformó con mantener la Confederación Sindical Unitaria. A principios de 1935 se crea el Comité Nacional de Defensa Proletaria, organización amplia en la que los comunistas aceptaron entrar como medio para enfrentar la represión estatal y preparar condiciones para regresar a la legalidad. Las divisiones en el seno de la burguesía adquirieron un carácter crítico en 1935, cuando ante el auge del movimiento huelguístico, específicamente expresado en la lucha de los obreros de "La vidriera" de Monterrey, el gobierno nuevamente se ve en la disyuntiva de reprimir u obligar a los patrones a ceder. Plutarco Elías Calles, partidario de la represión, declaró públicamente la necesidad de dar un escarmiento a luchar "por el bien de la patria y la economía", lo que atizó el conflicto que terminaría con su expulsión del país un año después. La posición de Cárdenas fue más bien de utilizar todas las armas legales para construir un movimiento obrero "aliado del gobierno revolucionario". de este modo lejos de poner trabas a la formación del Comité Nacional de Defensa Proletaria, impulsó la participación en él de las organizaciones sindicales afines al gobierno, las cuales por cierto, también se estaban impregnando de la radicalización de aquel entonces y emprendían luchas reivindicativas. La CTM no surgió entonces como un producto de las intenciones gubernamentales para controlar al movimiento obrero, sino que fue un genuino proceso de unificación del movimiento sindical en


Proceso de radicalización y de construcción de una identidad propia, ante el cual Estado decidió involucrarse, o más bien, involucrar a sus organizaciones afines con el objetivo de evitar la pérdida definitiva de influencia sobre el mismo. La CTM se constituyó en febrero de 1936 sobre la base de la intervención de la corriente oficial dirigida por Fidel Velásquez y los 5 “lobitos”, la de Lombardo Toledano y la Comunista. Mientras que Toledano llegaba a acuerdos con los oficialistas, la corriente comunista -víctima de la política de conciliación con la burguesía nacional dictada por la Internacional Comunista- no hizo ningún esfuerzo importante por impedir que el oportunismo de LombardoVelásquez se hiciera del control de la dirección de la CTM. Incluso aun teniendo la posibilidad real de disputar y ganar las posiciones más importantes. A finales de 1936 estalló una crisis en el seno de la dirección de la CTM, Fidel reclamaba las principales posiciones de la misma, las cuales estaban controladas por comunistas, entre ellos Valentín Campa, la situación se resolvió en favor de Fidel Velásquez por iniciativa de Earl Browder: "Aceptamos la realización del pleno, el cual tuvo lugar en julio de 1937, a los 4 meses de la división impuesta por Fidel Velásquez en el IV Consejo Nacional de la CTM. Browder, según nos informó después el camarada Laborde, primero discutió con él sobre la base de un documento de la internacional Comunista titulado "La unidad a toda costa!, planteando esa orientación política como resolución de la IC ante la cual el PCM debería disciplinarse. Browser discutía con Laborde sólo para convencerlo de lo correcto de la resolución y para examinar la forma de aplicarla. Laborde (...) concluyó por disciplinarse”.


El documento resolvía también "...reconocer los acuerdos del IV Consejo y la autoridad del Comité Nacional que encabeza el compañero Lombardo Toledano”.5 El PCM fue obligado pues a aceptar su separación de la dirección de la CTM y a buscar la construcción de un supuesto Frente Popular Antifascista. La retirada no se concentró en el terreno sindical, tanto las ligas campesinas como la organización juvenil del partido se integraron al proyecto del Partido de la Revolución Mexicana. Si nos hemos detenido aquí de una manera detallada es para demostrar que el corporativismo y su triunfo, fue producto no una fatalidad de la historia, o porque estuviera escrito en el destino del pueblo de México. En 1936-1938 se disputaban luchas importantísimas en todos los sectores, ferrocarrileros, petroleros, electricistas, las masas trabajadoras construían una identidad propia y el PCM tenía la oportunidad histórica de confluir en ese movimiento para darle un carácter genuinamente independiente de la burguesía y su Estado. Este, mientras tanto, actuaba a la defensiva apareciendo siempre detrás de un hecho consumado del lado del más fuerte. Al desertar de la lucha, el PCM dejó en bandeja de plata al movimiento en manos de la alianza burocrática oficialista que aprovechó la ocasión para construir un pacto sobre la base de la ideología de la burguesía nacionalista gobernante. El Cardenismo, se basó en el oportunismo de dirigentes como Lombardo Toledano y Fidel Velásquez para establecer en el terreno de la relación con el gobierno, una subordinación total, la cual se comenzaba con cargos políticos por medio de un partido casi único. En el terreno de la relación obrero patronal, la CTM tendió desde 1938 a evitar que los trabajadores estallaran luchas; así el número de huelgas pasó de 319 en 1938 a 98 en 19426 . Primero fue el pretexto de la unidad nacional en contra de la guerra , luego la construcción nacional, la protección del desarrollo estabilizador. Así la CTM fue


asumiendo un papel paralizante en las luchas y la conciencia de los trabajadores. En este marco una burguesía que actuaba a la defensiva en 1936, fue adquiriendo confianza y no sólo dejó de ceder sino que comenzó a exigir docilidad por parte del movimiento. La coyuntura posterior 1940-1970 (boom de la posguerra) permitió a la CTM un amplio margen de maniobra de frente a los movimientos independientes a él. El crecimiento económico permitía aumentos, al menos superiores a los de sus demás contrincantes independientes, por otro lado el control gubernamental de las juntas de conciliación y arbitraje permitieron enfrentar las luchas sin que estas rebasaran los marcos del sistema. Bajo la tutela del Estado, se desarrolló una burguesía parasitaria totalmente dependiente tanto del capital internacional como de los subsidios y beneficios que le reportaba el sector estatal de la economía. No obstante el periodo que va de 1930 a 1970, transformó totalmente la realidad de los mexicanos, la población se concentró en las ciudades y el proletariado creció hasta convertirse en la fuerza social más importante. En 1940 apenas el 20% de la población vivía en zonas urbanas, para 1978 el porcentaje era del 65%. En 1970 el 58.2% de la población laboraba en actividades del campo, para 1980 ese porcentaje había disminuido a menos del 30%, mientras que el sector manufacturero creció hasta llegar al 18% de la población ocupada; al mismo tiempo 41% se dedicaba a minería, construcción y servicios. 7 Los comienzos de la crisis Como resultado del proceso de diversificación del capitalismo en México, se crearon diversos estratos medios, sectores que van desde la pequeña burguesía urbana y rural hasta las capas más beneficiadas del proletariado; su crecimiento fue un balón de oxígeno para el régimen, que sin muchas contemplaciones reprime salvajemente


cualquier expresión de lucha de los trabajadores y los jóvenes, siendo ejemplar la heroica lucha de los trabajadores ferrocarrileros, que fue aplastada en sangre en 1959 y la lucha estudiantil de 1968, la cual terminó en la matanza del 2 de octubre, por sólo citar dos ejemplos. El PIB per cápita llegó a su máximo histórico en 1980. A pesar de lo ejemplar de las luchas, la mayor parte del aparato del Estado (ejército, policía, sistema de justicia, partido, etc.) parecía inamovible. Pese a la extensión y simpatía popular por dichas luchas, estas no se extendieron más allá de algunas capas de trabajadores avanzados. En particular en 1968, con una dirección correcta, el movimiento pudo haber generado una crisis profunda en el seno del aparato del Estado y en sus cimientos corporativos, especialmente los sindicatos, de hecho la decisión de aplastarlo, fue para evitar el desarrollo de esa posibilidad. La crisis de mediados de los años setentas (75-76), puso fin a este periodo de crecimiento sostenido, a partir de ahí las crisis se han repetido de forma continua, 1982-83, 1987-88, 1994-95 y finalmente la actual, que aun no estalla en toda su expresión, han tenido efectos devastadores en la estabilidad -otrora envidiable- del régimen mexicano. Las luchas de los trabajadores y jóvenes en todo este período obligaron a la burguesía a modificar sus mecanismos de control, pasando de priorizar la represión física de masas, a priorizar la represión selectiva, utilizando al máximo sus mecanismos de control ideológico. La crisis de finales de 1994 aceleró el proceso de concentración y centralización de capital en nuestro país, ello con todas las consecuencias que implica, en particular la concentración del ingreso, la disminución de los salarios, el cierre de pequeñas y medianas empresas no competitivas, aumento del desempleo, incremento de la cartera vencida, disminución de las ventas, falta de liquidez de los bancos, entre otras cosas. Todo esto en el marco del


fortalecimiento de un patrón de acumulación, basado en la exportación de productos manufacturados; lo que ha implicado e implicará –si no luchamos de manera decidida- la disminución del gasto social, la eliminación de subsidios a los productos básicos, aumento de impuestos, del precio de la gasolina, electricidad agua potable y la venta de las empresas paraestatales, etc. El desgaste de el modelo capitalista mexicano basado en el Estado como capitalista dominante dentro del sistema, empezó a hacer crisis; una expresión inicial de este ocaso fue el movimiento estudiantil de 1968 y el nuevo auge de luchas obreras durante la primera mitad de los setentas. Este movimiento aunque tampoco fue suficiente para acabar con el corporativismo, sí constituye un punto de inflexión con respecto al periodo anterior. La nueva época no viene marcada por el fortalecimiento del corporativismo CTM-CT sino por su paulatino debilitamiento. Las luchas de la Tendencia Democrática de los Electricistas, de los telefonistas y de el movimiento sindical universitario, son las más significativas. Este periodo se caracteriza por triunfos parciales y también derrotas, pero la represión salvaje de otros tiempos no es la tónica general. Es justo reconocer que en estos tiempos había una sobreestimación de fuerzas por parte del movimiento sindical independiente, bajo la idea de que el corporativismo estaba acabado, se puso de moda el crear sindicatos independientes. En lugar de utilizar todo el ambiente favorable existente en el rescate de los sindicatos existentes, toda una capa de cuadros sindicales se abocaron a la creación de sindicatos independientes, que en la práctica se aislaron del grueso de los trabajadores y al la larga se fueron paulatinamente burocratizando.


La realidad era que a pesar del desgaste, tanto el sistema como el sindicalismo corporativista conservaban importantes reservas, esto aunado a la práctica sectaria del independentismo, hizo que se lograra atravesar el temporal con un sindicalismo oficialista diezmado pero no acabado. El periodo De la Madrid-Salinas El periodo siguiente es el de la brutal crisis económica de los 80´s, sobre todo en el sexenio de Miguel de la Madrid durante el cual prácticamente no existió crecimiento económico. El capitalismo mexicano entraba en la crisis más severa desde la posguerra. El gobierno recurrió a una serie de pactos económicos donde se condenaba a la población trabajadora a una brutal reducción salarial, tan sólo en el periodo de 1982 a 1992 el salario se hizo tres veces más pequeño, gracias a la inflación y a los topes salariales. La incapacidad de la burguesía nacional para desarrollar al país se puso manifiesta; coyuntura que permitió a una capa de tecnócratas totalmente afín a las políticas del imperialismo norteamericano, asumir el control de la situación. El movimiento obrero fue severamente afectado, en los momentos en los que el problema de la economía de los más desposeídos no es vivir mejor sino sobrevivir, la lucha por lo indispensable se vuelve la única prioridad. Esta desbandada sin orden permitió al Estado emprender un ofensiva contra el movimiento democrático en el seno de los sindicatos, así como para debilitar al máximo al movimiento del sindicalismo independiente. El sexenio de De La Madrid es característico de esta etapa, pero también se empieza a desarrollar otro proceso nuevo, las burocracias sindicales cada día reciben menos tajada del pastel, la misma debilidad económica de las finanzas públicas hace que el derroche de los charros se convierta en un privilegio que el Estado no se podía seguir dando, lo que genera una paulatina diferenciación entre


los intereses de ciertos sectores de la burocracia sindical y los del Estado. Pese a que el corporativismo y la burocracia sindical son instrumentos del Estado, estos también tienen cierto grado de autonomía y de participación dentro de las decisiones del aparato de Estado, un ejemplo de ello era el líder petrolero Joaquín Hernández Galicia, la Quina, que en cierta medida como líder del sindicato tenía un poder político y económico sobre los Estados de la costa del golfo. El poder de estos grupos emanaba y aun emana directamente de la importancia del sindicato. Contradicciones de este tipo se tienen que manifestar tarde o temprano y dado que el sindicato corporativo depende en última instancia del gobierno, a la larga los conflictos suscitados entre ambos se resolverán a favor de este último. La detención de la Quina hace ya más de 13 años marcó el nuevo trato al que el Estado sometería al sindicalismo oficial. Pese a lo que parezca, el Estado no es una instancia todo poderosa al margen de las clases, aunque tiene su dinámica propia, el Estado realiza la labor de control y coerción sobre la sociedad que requiere la clase dominante, en este caso la alta burguesía imperialista, que en un arranque de confianza inició a escala internacional desde la caída de el bloque soviético un ataque contra las organizaciones de los trabajadores. Este periodo no estuvo exento de luchas, aunque el desgaste y la dispersión impidieron respuestas generalizadas. El movimiento magisterial especialmente dio una batalla histórica que demostró que la alternativa no es crear sindicatos independientes, sino democratizar los sindicatos de masas que ya existen, por cierto en la medida que el Charro del magisterio Jonguitud Barrios se mostró


impotente para detener el embate magisterial, también fue declarado muerto político por parte del Estado y desplazado del sindicato En el caso mexicano el mensaje para los sindicatos oficiales era muy claro de parte del Estado “da igual, ustedes son unos elefantes inútiles y estorbosos para nuestra modernización, si no se adaptan a los requerimientos de nuestros empresarios, pues los desaparecemos y ya esta”. Ruptura del sindicalismo oficial El día 28 de noviembre de 1998 en la ciudad de México se creó la Unión Nacional de Trabajadores, que integra a más de 150 sindicatos y en torno a un millón trescientos mil afiliados. Sin duda este es un acontecimiento que debemos valorar como un punto de inflexión en el movimiento sindical mexicano. La época de lo que se ha dado en llamar neoliberalismo, caracterizada por una profunda embestida contra todos los derechos de los trabajadores, ha generado una profunda crisis en el seno del sindicalismo corporativo. Éste, acostumbrado a traficar con las diversas concesiones como la vivienda y la seguridad social entre muchas más, entra en crisis cuando el Estado se ve obligado a retirarlas ó minimizaras. No sólo eso, en determinado momento el sindicalismo corporativo resulta demasiado costoso para la burguesía, y demasiado ineficiente para garantizar el control del movimiento obrero, como para que ésta le otorgue todo su apoyo. Cada vez era más difícil concentrar grandes contingentes para dar gracias al presidente por matar a los trabajadores de hambre. No sólo eso, cada vez era más problemático hacer que el obrero votara por el PRI. El surgimiento de la UNT es producto de las presiones desde abajo, del fermento social en la base de los sindicatos. Fue así como algunos sectores del sindicalismo oficial decidieron que era el


momento de adaptarse a los nuevos tiempos, con el fin de no perder sus posiciones privilegiadas en el seno de la burocracia sindical, cuya dirigencia máxima (Congreso del Trabajo y Confederación de Trabajadores de México) conforme se agudizan todas las contradicciones pierde poder de negociación con el régimen. El primero en actuar fue el dirigente de los telefonistas Francisco Hernández Juárez, amigo personal de Carlos Salinas y actualmente miembro del Consejo Nacional del PRI. En el sexenio salinista organiza, junto con otros sindicatos, la formación de la Federación de Sindicatos de Bienes y Servicios (Fesebes), posteriormente en unión con Elba Esther Gordillo, de la cúpula del magisterio oficial y Antonio Rosado del Sindicato del Seguro Social, todos ellos alguna vez diputados del PRI y parte de su dirección nacional, forman en 1995 el Foro de Sindicatos ante la nación. Ninguno de estos dirigentes tiene la idea de la emancipación de la clase obrera o algo por el estilo. De hecho todos ellos firmaron todos los pactos sociales que, tanto Salinas como Zedillo les propusieron para apretar aún más el cuello de la clase obrera mexicana. El principal punto de convergencia de ellos es el cuestionamiento a la CTM y el CT como los voceros oficiales de la clase obrera mexicana ante el gobierno. Tampoco la defensa de la democracia sindical es uno de sus atributos, cuando así lo han considerado necesario, no han dudado en emplear grupos de choque para reprimir otras corrientes sindicales en su seno, implementar fraudes para mantenerse en el poder o meter el la cárcel a aquellos que les estorbaban. Cuando muere Fidel Velásquez a mediados de 1998, hacen pública su intención de formar una nueva central, hecho que provocará una ruptura con aquellos sectores oficialistas que no estaban dispuestos a


llegar al punto de escindir al Congreso del Trabajo (Elba Esther Gordillo).


GOBIERNO DE LAZARO CARDENAS DEL RIO

El 1 de diciembre de 1934 fue electo Presidente de México. Posteriormente, durante el gobierno del presidente Manuel Ávila Camacho, fue Secretario de Guerra y Marina. Dueño de un trato muy sencillo y cordial, Cárdenas cosechó en vida más amigos que enemigos. Recibía en su casa desde campesinos hasta altos funcionarios. Sus primeros años en el gobierno quedaron marcados por el enfrentamiento con el General Plutarco Elías Calles, a quien finalmente obligó a abandonar el país en 1936 y quien se exilió en Estados Unidos. Para consolidar su poder, creó una serie de organismos sindicales de carácter oficioso como la Confederación Nacional Campesina CNC y la Confederación de Trabajadores de México CTM y procedió a reorganizar su partido, ahora bajo el nombre de Partido de la Revolución Mexicana, modificando su estructura, por lo que de ser una federación de partidos locales y regionales, se integró con cuatro grandes sectores (campesino, obrero, popular y militar). Cárdenas se caracterizó por acoger a los exiliados republicanos españoles que debieron salir de su país por la Guerra Civil española entre 1937 y 1942. En 1937, por intercesión


de su esposa Amalia Solórzano, quien presidía el Comité de Ayuda a los Niños del Pueblo Español, asiló a 456 menores, huérfanos de la guerra civil e hijos de combatientes republicanos que fueron llevados a México, a petición del Comité Iberoamericano de Ayuda al Pueblo Español, dándoles alojamiento, sustento y educación en la ciudad de Morelia. Con el pasar de los años el grupo fue conocido como los Niños de Morelia. Su apoyo a la República Española no se limitó a esto, la defendió en foros internacionales e intentó ayudarla económicamente, incluso con exportación de armas; el gobierno de Roosevelt se opuso a estos planes. Al finalizar la guerra con el triunfo del ejército sublevado, Cárdenas puso bajo su protección a los exiliados españoles en Francia, incluyendo al Presidente Manuel Azaña, quien murió bajo protección diplomática mexicana y fue enterrado envuelto en una bandera mexicana, porque las autoridades colaboracionistas francesas se negaron a que fuera enterrado con la bandera española republicana. Cárdenas, Rafael M Pedrajo, y los diplomáticos del régimen, lograron que decenas de miles de exiliados fueran acogidos en México, incluyendo numerosos intelectuales que enriquecieron sensiblemente la cultura mexicana. Entre 1937 y 1938 completó la nacionalización de la red ferroviaria y, después de un conflicto obrero patronal, expropió los bienes de las compañías petroleras residentes en México, lo que provocó la ruptura de relaciones con el Reino Unido. Enfrentó una intentona golpista encabezada por el general Saturnino Cedillo, con quien trató de dialogar por medio de su Jefe del Estado Mayor Presidencial, el coronel Ignacio M. Beteta. Finalmente Cedillo resultó muerto en combate. Reforma agraria En el norte, llevó a cabo la Reforma agraria, planeada originalmente por Emiliano Zapata. Este reparto es considerado por muchos como el más grande del siglo en la historia de México. Durante el sexenio del general Lázaro Cárdenas del Río fueron repartidas 18 millones de hectáreas a las comunidades y ejidos. De esta manera, aumentó a 25 millones de hectáreas la


cantidad de tierras en el sector social (es decir, las parcelas que se encontraban fuera del régimen de propiedad privada). El objeto del reparto agrario lanzado durante el gobierno de Cárdenas buscaba no sólo la satisfacción de una demanda popular plasmada en la constitución de 1917, sino la formación de pequeñas unidades productivas, con capacidad de autosuficiencia alimentaria. La unidad básica del modelo de reforma era la conformación de ejidos. Se trata de una dotación de tierras que eran entregadas a un núcleo de población para que las aprovecharan de la manera que consideraran conveniente. Cada ejido estaba regulado por un órgano interno llamado Comisaría Ejidal, integrada por los titulares de la dotación (generalmente hombres) que elegían a un presidente y una mesa directiva. La Comisaría Ejidal tenía la facultad de representar a los ejidatarios en los trámites gubernamentales. Dado que al final de la Revolución y la guerra Cristera, la mayor parte del país estaba en la ruina económica, el gobierno de Cárdenas creó el Banco Nacional de Crédito Ejidal (Banjidal) destinado a capitalizar a los núcleos ejidales.

CONSECUENCAS DE LA NACIONALIZACION DEL PETROLEO

Gran Bretaña rompe relaciones diplomáticas con México y lo amenaza con un bloqueo a gran escala. Las cinco corporaciones estadounidenses se desesperan. Sin embargo, con la Segunda Guerra mundial en ciernes, el presidente Franklin De la NO Roosevelt tiene más interés en la alianza estratégica con México como un bloque económico que en proteger las compañías privadas. En contraste, la Anglo-Pesian Oíl Company (Hoy BP) no era una compañía privada sino dependiente directo del almirantazgo (British Admiral) y parte del poder mismo del Imperio británico. Su vida después de la presidencia Se ha dicho que en la sucesión presidencial de 1940 al


irse perfilando como probable ganador el principal candidato opositor Juan Andrew Almazán, Cárdenas favoreció el triunfo del candidato de PRI, Manuel Ávila Camacho, forzando el resultado electoral. Siendo Ávila Camacho presidente de la república, desempeñó el cargo de Secretario de Defensa hasta el año 1945. A menudo se dice que Lázaro Cárdenas fue el único presidente asociado al PRI que no se sirvió de su cargo para enriquecerse. Se retiró a una modesta vivienda cerca del Lago Pátzcuaro y trabajó el resto de su vida supervisando proyectos de riego y promoviendo clínicas gratuitas y educación para los más desposeídos. Siguió comentando asuntos de política internacional y abogando por los derechos humanos y el fortalecimiento de la democracia en Latinoamérica Legado. Mural en honor a Lázaro Cárdenas En su honor, un gran número de ciudades y pueblos de México, como Lázaro Cárdenas (Michoacán), pequeñas comunidades y muchas calles llevan su nombre, como el Eje Central Lázaro Cárdenas en Ciudad de México donde hay una escultura de 10 metros en su honor del artista Humberto Peraza, también en Morelia existe un obelisco conocido como el Monumento a Lázaro Cárdenas, y autopistas en Guadalajara, Monterrey y Mexicali. La avenida más extensa de la ciudad de Xalapa, Veracruz lleva su nombre. De igual manera, un campus del Instituto Politécnico Nacional, conocido también como Casco de Santo Tomás, lleva su nombre. En Belgrado, Serbia, está el Metalista Lázaro Cárdenas (Paseo Lázaro Cárdenas). Tiene una calle en Barcelona (España) y un monumento en una plaza de Madrid dedicados a su memoria, en reconocimiento por su trabajo al acoger refugiados del bando republicano en México tras la Guerra Civil Española. Así mismo, tiene una calle y un monumento dedicado a su memoria en Córdoba (España). También tiene una calle en La Coruña, (España). También fue galardonado con el Premio Stalin de la Paz en 1955. Asimismo en Praga, República Checa, existe un


parque que lleva su nombre, en honor su amistad con el presidente T. Masarik, a cuya memoria existe una avenida en la ciudad de MĂŠxico con su nombre (avenida Presidente Masarik, en Polanco)


BIOGRAFIA http://historia3101.blogspot.mx/2011/10/gobierno-de-plutarco-elias-calles1924.html http://www.artshistory.mx/sitios/index.php?id_sitio=543837&id_seccion=643499&id_subseccion=6822105&id_do cumento=3033 http://www.artshistory.mx/sitios/index.php?id_sitio=735655&id_seccion=3028135&id_subseccion=19032&id_doc umento=2754 http://www.dao.gob.mx/delegacion/datos_historicos/biografia_AO.php http://html.rincondelvago.com/venustiano-carranza.html http://memoriapoliticademexico.org/Biografias/CGV59.html http://www.monografias.com/trabajos12/hmmaximt/hmmaximt.shtml

regimenes posrevolucionario  

habla de los gobiernos de lazaro cardenas y los presidentes que estan bajo sus tutelas ...

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