Videogramas digitales de una escena de la película Allá en el rancho Grande. Emma roldán, en el papel de doña ángela, atestigua la agonía del personaje interpretado por dolores Camarillo Fraustita.
encontrada en la cocina, debajo de la mesa, mojada, mocosa y comiendo tierra. La llevó una mujer a recibir la bendición de la madre y la sentó a los pies de la cama. Cruz, la huérfana, se había subido a una petaca y contemplaba la escena con los ojos muy abiertos. Quiso la madre levantar la mano para bendecirlos, pero le faltaron las fuerzas, Doña Ángela la ayudó y así pudo hacer la señal de la cruz. Las mujeres principiaron a rezar y a prender las velas. En el estoico rostro del marido sólo se dibujaba una arruga entre las cejas, Cruz miró la dura expresión de su padrino: luego oyó los llantos y los rezos de las mujeres. Vio a su madrina que boqueaba. su manecita encontró
algo sobre la petaca en que estaba sentada y al verlo lo dejó caer con horror. Era el brazo mutilado de la criatura que no naciera. sintió que le faltaba el aire: que no podía respirar e instintivamente salió, huyendo de aquel terrible cuadro y de aquella atmósfera pesada donde su débil corazoncito se oprimía tanto. se metió debajo de un carro donde estaba el perro y abra zada de él fue calmando su espanto poco a poco. Fragmento del relato Cruz, de Antonio Guzmán Aguilera (Guz Águila) y Luz Guzmán de Arellano. Una copia de éste se repartió durante el estreno de su adaptación cinematográfica, Allá en el Rancho Grande, en el Teatro Alameda, el 16 de octubre de 1936. 83