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SUMARIO

07 / 2018

52 EL ESTRATEGA MONGOL Gengis Kan, entre la guerra y la política

ARTÍCULOS 46 Lady Jane Grey La sobrina nieta de Enrique VIII ciñó la Corona durante solo nueve días. M. Alpert, historiador.

52 Gengis Kan Dirigió el mejor ejército del mundo hasta entonces y creó el mayor imperio continuo de la historia. J. Moncayo, periodista.

60 Lady Sale Una historia de valor durante la derrota británica en la primera guerra anglo-afgana. I. Giménez Chueca, historiador y periodista.

64 Emmett Till En 1955, un adolescente negro era asesinado por silbar a una

mujer blanca. ¿Por qué se absolvió a los culpables? C. HernándezEchevarría, periodista.

70 La voz de Lorca Lo que dejó ver de sí mismo el poeta en sus entrevistas. E. Mesa Leiva, periodista.

76 Ciencia

ENTRE CIENCIA Y FICCIÓN El cine que desafía a las leyes de la naturaleza. E. Ros, historiador del cine y periodista.

82 Arte

ENVOLTORIOS DEL ARTE Edificios que la Fundación Bancaria “la Caixa” ha convertido en CaixaForum. A. Echeverría, periodista.

29 INVASIÓN DE SICILIA Churchill convenció a Roosevelt para poner en marcha la Operación Husky, es decir, la invasión de Sicilia. Sería la puerta de entrada de los aliados en la Europa continental. Pero sus diferencias internas contribuyeron a complicar su victoria. S. Vich Sáez, historiador.

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SUMARIO

20 DIOCLECIANO EN CROACIA

El palacio del emperador romano en Split Mi mujer y mis hijas en el jardín, Joaquín Sorolla y Bastida, 1910. Propiedad: Colección Masaveu. © De la reproducción: Fundación María Cristina Masaveu Peterson. Autor: Marcos Morilla.

SECCIONES 08 En breve 12 En el foco

26 Correo 88 Agenda

CINE E HISTORIA

88

Aprovechamos tres estrenos para tratar épocas muy diferentes: la Primera Guerra Mundial, el levantamiento húngaro de 1956 y la Inglaterra de los años sesenta.

18 Anécdotas 20 Arqueología ¿RETIRO O FUERTE?

96

En lo que hoy es la ciudad de Split, Diocleciano se hizo construir un palacio extraordinariamente bien defendido. N. Monzón Acosta, historiador y arqueólogo.

92 Libros — La edad de la penumbra. — Fernando VII. — La desaparición de Josef Mengele. — Filek. — El indigenismo.

96 Cine Cambio de reinas; La revolución silenciosa; Nos vemos allí arriba...

98 Foto con historia CAZA AL FAMOSO El devenir de los paparazzi.

Créditos fotográficos: Aci Agencia de Fotografía: pp. 60-61, 66. AGE Fotostock: p. 71. Álbum Archivo Fotográfico: portada y p. 94. Aurimages: pp. 78-79. Cordon Press: p. 33. Edu García: p. 7. Getty Images: pp. 14-15, 29, 30-31, 34-35, 35, 36, 37, 38-39, 40-41, 42, 44, 45, 52-53, 54-55, 57, 58, 63, 64-65, 67, 68, 69, 72, 74, 75, 77, 80, 98. Getty Images / iStock: pp. 3, 20-21, 22-23, 25, 27. Getty Images / Thinkstock: p. 46. Scala Archives, Florence: pp. 43, 50-51. Shutterstock.com: pp. 4, 18, 21, 24, 25, 48-49, 56, 58-59. Cortesía de Centro Niemeyer: pp. 4, 91. Cortesía de Karma Films: pp. 4, 17, 96. Cortesía de Museo del Prado: pp. 8, 89. Cortesía de Vercine: pp. 13, 97. Cortesía de BTEAM Pictures: p. 15. Cortesía de Editorial Taurus: pp. 26, 92. Cortesía de Library of Congress, Washington: p. 32. Cortesía de The Walt Disney Company Spain: pp. 76-77. Cortesía de Fundación Bancaria “la Caixa”: pp. 82-87. Cortesía de Espacio Fundación Telefónica, BNE, Museo Guggenheim Bilbao, Fundación Mapfre: pp. 88-91. Cortesía de Historia: p. 91. Cortesía de Tusquets, Seix Barral, Cátedra: pp. 93-95. Cortesía de Sherlock Films, Wanda Films, Surtsey Films: pp. 96-97. CC: pp. 3, 12, 13, 16-17, 25, 26, 27, 49, 50, 62, 73, 92, 93, 95. Archivo HISTORIA Y VIDA. Infografía y cartografía: Enric Sorribas / Geotec: pp. 21, 41, 55.

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EL GRAN ENSAYO F

ue el mayor desembarco anfibio antes de Normandía y marcó un punto de inflexión en la Segunda Guerra Mundial. La invasión de Sicilia en el verano de 1943 tuvo momentos épicos y tintes cinematográficos. Estrategia, duelo de egos, el papel de los aliados y la Mafia. Sin olvidar la maniobra de desinformación que hizo creer a las fuerzas del Eje que el siguiente objetivo enemigo, tras la toma de control en el norte de África, sería Grecia: o cómo el cadáver de un vagabundo inglés engañó a Hitler... Todo valía en un conflicto largo y sangriento, en el que las piezas del tablero bélico debían moverse con suma precisión. No siempre fue así. Los preparativos del nuevo ataque plantearon numerosos problemas logísticos, y los responsable británicos y estadounidenses empezaron a planificar de modo independiente. En privado se detestaban, pero compartían un objetivo. Dar un golpe certero al denominado “bajo vientre del Eje” era la propuesta de Churchill, que, no sin reticencias, aceptó Roosevelt. La toma de la isla se convertía, de este modo, en un magnífico trampolín para invadir la península italiana y derrocar al régimen fascista de Mussolini. Como se planteó en la Conferencia de Casablanca, unos meses antes, debía buscarse la rendición sin condiciones por parte de las potencias del Eje. Aquella operación posibilitaría, además, abrir un segundo frente en Europa, una de las aspiraciones de la Unión Soviética. Así fue. El éxito de la Operación Husky, el desembarco de Sicilia, fue el primer paso de la dura e incierta campaña italiana hasta la liberación de Roma. La desorganización de las tropas aerotransportadas en la isla, que provocó abundantes casos de fuego amigo, motivó que se mejorara el entrenamiento de las mismas. Probada su efectividad, fueron utilizadas de nuevo en el desembarco de Normandía, el gran desafío aliado para superar el muro atlántico del Tercer Reich.

Esta revista ha recibido una ayuda a la edición del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

Isabel Margarit, directora

PORTADA Hombres de la división británica Highland desembarcan en Sicilia.

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EN BREVE

BRUEGEL RELOADED El Prado muestra el resultado de la restauración de El triunfo de la Muerte, obra del artista holandés.

LOS REPINTES y barnices son grandes enemigos de los restauradores de pintura de los antiguos maestros. Los conservadores de otras épocas recurrían a ellos porque carecían de mejores opciones, pero con el paso del tiempo se demostraba peor el remedio que la enfermedad. Los barnizados, pensados para proteger las obras, creaban al envejecer una pátina marrón que disipaba el colorido original. Otro de los adversarios del restaurador: las estructuras añadidas para mejorar la sujeción. La secuela con el paso de los siglos podía ser un craquelado en la pintura debido a una presión excesiva. LOS RESTAURADORES de El triunfo de la Muerte se las han visto con ambos obstáculos. En un programa patrocinado por la Fundación Iberdrola España, el Museo del Prado ha abordado la recuperación de esta obra, ejecutada por Pieter Bruegel el Viejo entre 1562 y 1563. El cuadro mora-

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lizante, que recuerda enormemente a los del Bosco, alude a la victoria de la muerte sobre todo lo mundano. EL ESPECIALISTA José de la Fuente, encargado del soporte, ha liberado la obra de un sistema de engatillado que atentaba contra el movimiento natural de la madera. M. Antonia López de Asiain ha estado al frente de la capa pictórica, rescatando no solo colores, sino también aspectos que habían quedado ocultos por la aplicación de estucos y repintes. La reflectografía infrarroja y las copias realizadas por hijos de Bruegel han permitido recuperar pequeños elementos que se habían perdido (como la servilleta y parte del vaso en y ) o reconstruido erróneamente (como el radio de la rueda de carro que había desaparecido en y ). Recomendado revisar todos los detalles de la obra con el zoom con que puede contemplarse la obra en la web del Prado. Empar Revert


EN BREVE

¡Dios salve a la reina! POMPA Y CIRCUNSTANCIA EN LA HISTORIA DE LA MONARQUÍA BRITÁNICA o pretendemos ser agoreros, pero, si Isabel II muriera, la tradición británica marca que su entierro tenga lugar en la abadía de Westminster, el mismo escenario en el que se celebraría la coronación del nuevo monarca. Esta maravilla gótica es ahora noticia por otro motivo: una de sus dependencias, el triforio oriental, cerrado al público durante setecientos años, se ha abierto a las visitas por primera vez.

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EN EL RECINTO, convertido en la Galería del Jubileo de Diamante de Isabel II (en conmemoración del sesenta aniversario de su reinado en 2012), se han reunido piezas únicas de los fondos de la famosa abadía. Como el retablo de Westminster, el más antiguo en su género en Gran Bretaña; una efigie del primer Tu-

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DE ARRIBA ABAJO, la iglesia vista desde el triforio,

esculturas funerarias reales y el trono de María II.

dor, Enrique VII (padre de Enrique VIII), esculpida a partir de su máscara mortuoria; o el Liber Regalis, un manuscrito medieval donde se detalla el protocolo de la Corona en sus grandes ocasiones: matrimonios, funerales, coronaciones... Los fans del glamur de los royals no han visto defraudadas sus expectativas: también se halla expuesta en el triforio la licencia matrimonial del príncipe Guillermo y Kate Middleton. Por si fuera poco, los visitantes también pueden disfrutar de una vista única de la arquitectura de la nave y del ábside. Francisco Martínez Hoyos


EN EL FOCO

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unca se había visto nada igual: diez millones de soldados muertos, el doble de heridos y unos seis millones de víctimas civiles. Toda una generación de franceses, rusos y alemanes, principalmente, perecieron en los embarrados campos de batalla de la Primera Guerra Mundial. El aumento de la eficacia y potencia de las armas (fusiles de repetición, ametralladoras, bombas), el uso masivo de gas venenoso (a pesar de estar prohibido por la Conferencia de La Haya), las deficiencias en el equipamiento de los soldados (el uso del casco de acero no se generalizó hasta 1916), las tácticas militares anticuadas (los “ataques suicidas” fueron muy frecuentes), la proliferación de enfermedades (algunas específicas, como la “fiebre de trinchera” o el “pie de trinchera”) y, sobre todo, la prolongación de la guerra hasta límites inconcebibles (se había previsto que durara unos pocos meses) provocaron una cantidad de víctimas sin precedentes en la historia de los conflictos bélicos. ¿Cómo vivió Europa este cataclismo humano?

Generaciones perdidas

EL GRAN TRAUMA La I Guerra Mundial fue un cataclismo social y humano sin precedentes. El estreno de Nos vemos allá arriba nos permite examinar las consecuencias. CARLOS JORIC, HISTORIADOR Y PERIODISTA

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Se calcula que, tras el fin de la guerra, Francia, Alemania y Austria-Hungría perdieron entre el diez y el quince por ciento de su población activa masculina. En los Balcanes fue aún peor. En países como Serbia o Montenegro, en los que la guerra tuvo una especial incidencia, desapareció el dieciséis por ciento de la población total. Esta catástrofe demográfica tuvo un efecto devastador en el ánimo de los europeos. La guerra, a la que muchos hombres acudieron como si fuera una gran aventura, había perdido todo su romanticismo. El descontento de la población se tradujo en una desconfianza hacia los líderes políticos que se canalizó de diferentes maneras. Las clases proletarias, empujadas por la creciente precariedad laboral y animadas por el éxito revolucionario en Rusia, protagonizaron huelgas e insurrecciones por toda Europa. Paralelamente, aumentaron los movimientos de extrema derecha, apoyados por una población desencantada y, en el caso de las naciones derrotadas, revanchista (el célebre mito alemán de la “puñalada por la espalda”), que confiaba en las promesas nacionalistas de los líderes autoritarios. Fuera de Europa, en Estados


FOTOGRAMA de Nos vemos allá arriba. A la izqda., trincheras en Argonne, 1915.

LA MORTANDAD DE LA GUERRA SE TRADUJO EN UN DESEQUILIBRIO ENTRE LA POBLACIÓN MASCULINA Y FEMENINA

FRANCESAS en una fábrica de obuses, 1917.

Unidos, el tradicional sentimiento aislacionista de su población se reforzó aún más tras la guerra. Como consecuencia, el Senado estadounidense se negó a ratificar el Tratado de Versalles (1919) y votó en contra de su integración en la recién creada Sociedad de Naciones.

Medicina y feminismo No solo el número de muertos resultó traumático para la sociedad de posguerra; también el de los heridos. Cientos de miles de excombatientes regresaron de la contienda aquejados de una discapacidad de por vida: mutilados por las bombas, ciegos por el gas mostaza, desfigurados

por la metralla o afectados por la llamada “neurosis de combate”. Como refleja la película Nos vemos allá arriba (ver p. 97), las calles de las ciudades europeas se llenaron de veteranos de guerra con pavorosas heridas que provocaban la compasión o el rechazo de sus conciudadanos. La obligación moral de ayudar a estos excombatientes hizo que la medicina avanzase de forma extraordinaria. Se abrieron los primeros bancos de sangre, se aceleró la investigación de las enfermedades infecciosas (el fin de la guerra coincidió con la propagación de la “gripe española”), se desarrollaron enormemente campos poco avanzados como la psiquiatría, la radio-

logía, la ortopedia o la cirugía estética, y hasta se inventó una modesta técnica traumatológica que evitó millones de amputaciones: el entablillado. La alta mortandad de la guerra se tradujo también en un acusado desequilibrio entre la población masculina y femenina. Esta brecha demográfica tuvo un efecto inesperado: el aumento de la conciencia feminista. El conflicto dejó un gran número de viudas y mujeres solteras a las que no les iba a resultar fácil encontrar un marido que las mantuviera. Muchas de ellas se habían incorporado al mercado laboral durante el conflicto, adquiriendo con ello una mentalidad revolucionaria. Aunque la vuelta de los hombres del frente y el creciente desempleo hicieron que su protagonismo retrocediera, la semilla ya estaba esparcida. Inglaterra, Alemania, Austria, Estados Unidos y la mayoría de las repúblicas surgidas tras la disolución de los imperios ruso y austrohúngaro adoptaron el sufragio femenino en los primeros años de la posguerra. Tras la Segunda Guerra Mundial, el movimiento fue ya imparable.

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EN EL FOCO

UNA INGLATERRA NO TAN GLORIOSA A inicios de los años sesenta, Gran Bretaña se debatía entre su puritanismo y las ansias de libertad de su juventud. En la playa de Chesil disecciona esa tensión. EVA MILLET, PERIODISTA

l escritor británico Ian McEwan publicó Chesil Beach en 2008. Justo un decenio después salta al cine aquella novela corta, que narraba la agónica noche de bodas de dos veinteañeros, Florence y Edward. El propio McEwan firma el guion, ambientado, como la novela, en 1962. Los años sesenta se reivindican a menudo con nostalgia en el Reino Unido, pero, para el autor, el período no fue ni tan dorado ni tan inocente como parece: “[...] más bien despótico, con una atmósfera opresiva en las relaciones entre hombres y mujeres”, como declaró a la BBC.

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Quizá por ello, cuando McEwan quiso escribir sobre lo que podía suponer para una pareja virgen su noche de bodas (“salir del jolgorio y el confeti y acabar solos, en una gran cama crujiente de una habitación de hotel”), decidió ambientarla en la Inglaterra de su adolescencia. La novela está salpicada de referencias a aquella época, con el país gobernado por el conservador Harold Macmillan, vencedor de las elecciones en 1959. La famosa frase que pronunció en uno de sus discursos, “nunca habíamos estado tan bien”, refleja la creciente prosperidad de la población tras las estrecheces de la posguerra. Pero esta riqueza todavía

no se había sofisticado. Un buen ejemplo reside en la comida de entonces, que, como describe la obra, no era muy apetecible: “Aquel no era un buen momento para la historia de la cocina inglesa, pero a nadie le importaba demasiado, exceptuando a los que venían de fuera”, relata McEwan. A continuación, detalla el menú de la noche nupcial: “[...] una loncha de melón, decorada con una guinda”, seguida de “rodajas de rosbif pasado, en salsa espesa y fría, con verduras demasiado hervidas y patatas de tonalidad azul”. En la etiqueta del vino francés –todo un lujo– no se mencionaba ninguna región en particular.


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ESCENA de En la playa de Chesil, ahora en cartelera. A la izda., local nocturno del Londres de los años sesenta.

años, aquellos que padecieron la Segunda Guerra Mundial, resultaba incomprensible que la recompensa por tantos sacrificios fuera “la deriva hacia la irrelevancia”. La Guerra Fría continuaba, pero Macmillan era partidario de negociar con Moscú, y llegó incluso a visitar a Jruschov. Sin embargo, fue la misma Guerra Fría la que le noqueó. El caso Profumo, el affaire de su ministro de Defensa, Jack Profumo, con la bailarina Christine Keeler, ocasionó su dimisión en 1963. Y es que Keeler era también amante del agregado naval soviético Yevgeny Ivanov: básicamente, un espía ruso. Macmillan fue sustituido por el aristócrata Alec Douglas-Home, el último miembro de la Cámara de los Lores en ser nombrado primer ministro.

El peso de lo victoriano La pertenencia a la flamante Comunidad Económica Europea todavía era una quimera: Macmillan solicitó el ingreso, pero el presidente francés Charles de Gaulle vetó en 1963 su admisión, alegando que el país carecía del “compromiso” necesario para la integración europea. En paralelo, las posesiones británicas de ultramar disminuían: “Cada año el Imperio se reducía a medida que más países conseguían su legítima independencia [...] el mundo pertenecía a América y Rusia”, refería McEwan. A algunos jóvenes, el fin del Imperio les producía un cierto “placer blasfemo”, pero para los mayores de cuarenta

En la Inglaterra de principios de los sesenta, en la que las mujeres no acostumbraban a llevar pantalones y algunos hombres aún lucían bombín, quedaban restos patentes de la fulgurante era victoriana. Florence, estudiante de música en Londres, se queda embelesada ante la visión de “los últimos victorianos”: ancianos de otra época, emergiendo atildados y renqueantes de sus taxis para asistir a un concierto. El puritanismo victoriano tampoco había desaparecido. La represión sexual –reflejada en el asco de Florence y el pavor de Edward al encuentro físico en su noche de bodas– es el eje de Chesil Beach. Aunque ambos son jóvenes y están comprometidos con causas modernas –como las manifes-

taciones antinucleares–, el sexo es un asunto pendiente del que se ignora casi todo. La píldora anticonceptiva era un rumor y faltaba todavía un poco para la revolución sexual. “Sí, lo que nosotros llamamos ‘los sesenta’ no llegaron hasta mitad de la década”, corrobora Richard Jacques. Este profesor universitario cita el poema de Philip Larkin que marca el cambio: “Las relaciones sexuales empezaron / en 1963 / (lo cual fue bastante tarde para mí) / Entre el final de la prohibición de Chatterley / Y el primer elepé de los Beatles”. Larkin se refiere al fin de la prohibición de El amante de lady Chatterley, novela de D. H. Lawrence de 1928 proscrita en Gran Bretaña por su supuesta obscenidad, y al lanzamiento de Please Please Me, el primer álbum de los Beatles. Aunque aún activa, la censura empezó a perder fuelle a lo largo de la década. Algo similar sucedió con el sistema de clases: “Pese a que todavía era bastante rígido, permitía que muchos chicos de clase trabajadora, como yo, pudieran acceder a una universidad como Cambridge”, recuerda Jacques. En Chesil Beach, de hecho, los protagonistas son de clases sociales distintas, un obstáculo menos insalvable que el tabú que para ambos supone el sexo. Chesil Beach, por cierto, es una playa en Dorset, al sur de Inglaterra, un popular destino vacacional que pronto quedaría relegado por la aparición de los viajes organizados a países más cálidos, como España. Este boom, como tantas cosas en el Reino Unido, solo estallaría a finales de los sesenta.

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EN EL FOCO

EL OTOÑO HÚNGARO El levantamiento de Hungría de 1956, como refleja La revolución silenciosa, marcó la percepción que se tenía de la Unión Soviética en el bloque del Este. CARLOS JORIC, PERIODISTA

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l 23 de octubre de 1956, miles de estudiantes húngaros se congregaron en la plaza del general Bem József, en Budapest. Bajo la estatua de este héroe nacional, que luchó en la Revolución de 1848 contra los austríacos, los manifestantes hicieron públicas sus demandas: retirada de las tropas soviéticas, democratización de la vida política y retorno al poder del reformista Imre Nagy, depuesto meses antes como primer ministro. Con las horas, la manifestación se fue haciendo más numerosa. La multitud llegó hasta el Parlamento y la emisora de radio. Ante el temor de una insurrección, la policía detuvo a los líderes estudiantiles y abrió fuego contra los manifestantes. La revolución estaba en marcha. El levantamiento húngaro se inscribe dentro de los movimientos antisoviéticos que surgieron en los países del bloque del Este a raíz de la muerte de Stalin. El proceso de desestalinización de la Unión Soviética emprendido por Nikita Jruschov animó a alemanes, polacos y húngaros, principalmente, a salir a la calle para reclamar reformas. La insurrección polaca de 1956 implicó la expulsión del gobierno de los dirigentes estalinistas. Este éxito espoleó el ánimo de los húngaros, que intentaron emular a sus vecinos del norte. Sin embargo, la violenta represión iniciada por el gobierno del estalinista Erno Gero, que tachó a los manifestantes de reaccionarios

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(aunque la mayoría eran de izquierdas), sumió al país en una guerra civil. Los insurgentes, que habían conseguido armarse y recibieron el apoyo de parte de la policía y el Ejército, comenzaron una guerra de guerrillas: levantaron barricadas, asaltaron edificios públicos y destruyeron símbolos del régimen comunista, como la gigantesca estatua de Stalin erigida años atrás en la plaza de los Héroes de Budapest. Al mismo tiempo, los tanques soviéticos entraron en la ciudad, enviados por Moscú tras la intermediación del embajador ruso Yuri Andrópov. La batalla duró cinco días, extendiéndose rápidamente al resto de Hungría. Por todo el país se formaron consejos revolucionarios que tomaron el poder y se enfrentaron a los simpatizantes soviéticos. La inesperada resistencia de los insurgentes condujo a un alto el fuego el 28 de octubre y a la retirada de las tropas soviéticas. Gero huyó a la URSS y Nagy se convirtió en el primer ministro. ¿Había triunfado la revolución?

De sueño a pesadilla Los húngaros entraron en el mes de noviembre convencidos de que estaban viviendo en un país nuevo. Las primeras decisiones de Nagy alimentaron ese sueño: formó un nuevo gobierno aboliendo el sistema de partido único, liberó a muchos prisioneros políticos y anunció la retirada de Hungría de la alianza militar del Pacto

RETIRADA soviética de Budapest el 31 de octubre de 1956. Abajo, escena de La revolución silenciosa.

de Varsovia. Esto último pudo haber resultado decisivo para el cambio de postura que se iba a producir en el Kremlin. En la madrugada del 4 de noviembre, diecisiete divisiones del Ejército Rojo, doce más que la primera vez, entraron en las calles de Budapest. No tardaron en hacerse con el control de la ciudad. Cientos de insurgentes y civiles murieron por los disparos de los más de treinta mil soldados y el millar de tanques movilizados por Moscú. Antes de que las tropas llegaran al Parlamento, el primer ministro se dirigió por radio a la nación denunciando la ocupación y pidiendo a las Naciones Unidas que defendieran la neutralidad de Hungría. A las pocas horas, el gobierno fue derrocado. Seis días después, el 10 de noviembre, cayeron los últimos focos de resistencia.


Nadie acudió a la llamada de Hungría. Ni estadounidenses, que no deseaban implicarse militarmente, ni británicos y franceses, inmersos en la invasión del canal de Suez. La represión que siguió al aplastamiento llevó al exilio a casi 200.000 personas. Se encanceló a 22.000 insurgentes, de los que 341 fueron ejecutados, entre ellos, el derrocado Nagy. El fracaso de la revolución húngara contribuyó a modificar la percepción internacional sobre la URSS. Los partidos comunistas occidentales se sumieron en profundas crisis internas, y los países del bloque del Este sintieron más que nunca el verdadero peso de la dominación soviética. La revolución silenciosa, que se estrena el 20 de julio (ver p. 96), relata una reacción al levantamiento en un instituto de la Alemania Oriental.

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ANÉCDOTAS

LA HISTORIA MÁS INSÓLITA GLORIA DAGANZO, HISTORIADORA

LA CASTIGADA HACHE DE HOLLYWOOD LA PRIMERA LETRA del famoso letrero que da la bienvenida a la meca del cine fue objeto de dos incidentes en la primera mitad del siglo XX. En 1932, una actriz novel de origen británico, Peg Entwistle, se quitó la vida precipitándose al vacío desde la H. En su bolso encontraron una escueta nota de suicidio. En la década siguiente, Albert Kothe, encargado del mantenimiento del letrero, bebió más de la cuenta y se llevó por delante la letra con su Ford A.

EL AS DEL AUTOCONTROL CUANDO ALGUIEN LE preguntó a Aristóteles (384-322 a. C.) sobre la necesidad de controlar la ira, el filósofo contestó: “Enfadarse es muy sencillo. Pero hacerlo con la persona adecuada, en el momento oportuno, con el propósito justo y de modo correcto solo es propio de sabios”.

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¿Un puro eterno? MIGUEL GASSET Y BOSCH fue el fundador y el alma empresarial del teatro Romea de Barcelona, una auténtica institución en la ciudad condal. Se dice que, en diciembre de 1876, durante una estancia de Alfonso XII en Barcelona, le comunicaron que el monarca asistiría a una representación. Cuando el empresario acudió a presentarle sus respetos, el rey le obsequió con un puro habano. Emocionado y aturdido, Gasset solo atinó a decir: “Gracias, Majestad, me lo fumaré durante toda mi vida”.

LA CIFRA

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nombres tenía la primera guía telefónica de la historia. Se publicó el 21 de febrero de 1878 en Estados Unidos, concretamente en New Haven, Connecticut.


ARQUEOLOGÍA

¿RETIRO O FUERTE? Lejos de la bulliciosa Roma, Diocleciano se hizo construir una residencia como supuesto retiro. Sus restos sirvieron de núcleo para la ciudad croata de Split. NACHO MONZÓN ACOSTA, HISTORIADOR Y ARQUEÓLOGO

D

iocleciano está considerado por la historiografía actual como uno de los emperadores romanos más importantes de la historia, en una época enormemente difícil para el Imperio. Durante más de veinte años (284-305) guerreó contra invasores y usurpadores, reorganizó la administración de las provincias y creó la tetrarquía (sistema de gobierno compartido entre cuatro personas), de-

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jando testigos legales, como el Edicto de Precios, o físicos, como las grandes termas que levantó en Roma. Otro de estos ejemplos físicos fue su última residencia, una mezcla de palacio y fortaleza situada lejos de las cortes imperiales de sus días.

¿Plan de jubilación? Cuando Diocleciano renunció a la Corona imperial, parece que su primera intención fue vivir en su palacio de Nicomedia (hoy

en Turquía), pero un incendio pudo llevarle a replantearse su decisión. A unos tres o cuatro kilómetros de Salona, capital provincial de la costa de Panonia (en el sur de Croacia), encontró un lugar con grandes ventajas. Al optar por una bahía del Adriático se aseguraba las comunicaciones con el resto del Imperio, sin olvidar el nudo de caminos que representaba la vecina ciudad. Pero, al mismo tiempo, su lejanía de los grandes centros de poder


SPLIT

CENTRO de Split, sobre la estructura del antiguo complejo. A la izqda., acceso a estancias imperiales.

CROACIA Salona Split M ITALIA ar Ad riá tic Roma o

Mar Tirreno 0

180 km

Mar Jónico

SERBIA

MACEDONIA

GRECIA Atenas

SU RENUNCIA A LA CORONA NO FUE TAN COMPLETA COMO SE HIZO CREER, Y SIGUIÓ COMO PODER EN LA SOMBRA y de las fronteras le proporcionaba una gran sensación de seguridad. Esto también quedaba patente en su arquitectura. De planta cuadrangular, ligeramente irregular, su perímetro se calcula en unos 38.000 metros cuadrados, delimitado por una potente muralla de más de 15 metros de altura y en torno a 2 de ancho, reforzada con torres proyectadas hacia la cara externa. Aparte de la puerta que daba al mar, solamente había tres gran-

des accesos, flanqueados por torreones octogonales, dejando claro el férreo control que se ejercía en cuanto a entradas y salidas. Estos y otros elementos lo asemejan a un diseño marcial, tipo castrum, en el que se ha querido ver un reflejo del carácter militar de Diocleciano. La inseguridad general por las revueltas internas y la presión de los invasores en las fronteras habrían sumado puntos para esta orientación, pero desde hace años

se baraja otra posibilidad. Parece que la renuncia de Diocleciano a la Corona no fue tan completa como se hizo creer, y que seguía recibiendo informes y despachos, como un poder en la sombra que despertaba envidias y recelos. Su morada, por tanto, tenía que levantarse como una fortaleza contra posibles enemigos políticos.

Dejada a su suerte Poco se sabe del destino de la última morada de Diocleciano tras su muerte. El lugar tuvo que requerir cientos o miles de personas en calidad de sirvientes, administradores y guardias, lo que se traduciría en un mantenimiento muy gravoso. Su esposa Prisca y su hija Valeria fueron exiliadas y finalmente ejecutadas por sus rivales, y no hay indicios de que se mostrase la menor preocupación por este lugar. Podemos deducir que durante los siglos iv y v quedó deshabitado, y tal vez fue saqueado o incluso usado como cantera. Hay noticias de que, durante el vii, los ataques de los ávaros y eslavos motivaron el abandono de Salona a favor de islas cercanas y de la antigua fortaleza. Esta, con el crecimiento de la población, cobró en los siglos siguientes naturaleza de ciudad, y se reformaron muchas de sus áreas. El antiguo mausoleo del emperador ( ), una estructura de planta octogonal con entrada monumental y cúpula piramidal, fue aprovechado por los cristianos. Casi

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ARQUEOLOGÍA una ironía, tratándose de la tumba de uno de sus grandes perseguidores. Ampliado con un campanario de más de 50 metros de altura, fue convertido en el siglo viii en la catedral de San Duje, o San Domnius, que sigue abierta al culto. Ello ha permitido un alto grado de conservación, que se aprecia en sus muros exteriores, de sillares de caliza de gran calidad y rodeados parcialmente por una columnata de orden compuesto. Algunas muestras de gran lujo, como mármoles traídos de Egipto, se complementan con dos medallones esculpidos que retratan a un hombre y a una mujer, identificados como Diocleciano y Prisca. El sarcófago del emperador, seguramente colocado en el centro del mausoleo, desapareció hace siglos, y las grandes puertas fueron sustituidas en el xiii por otras con relieves cristianos. Frente a la entrada de la actual catedral se ubicaba un área sacra con dos templos circulares y uno rectangular ( ), que es el

LA GRAN CONSERVACIÓN DEL PERISTILO PUEDE DARNOS UNA IDEA DE LA IMAGEN QUE TUVO EN LOS DÍAS DE LOS CÉSARES único que ha conservado parte de su estructura. Atribuido a Júpiter, fue transformado en baptisterio y cobija una cripta dedicada a santo Tomás. Tanto la catedral como el baptisterio están separados por un espacio rectangular que hoy es una plaza ( ) y que en su día fue la parte meridional del cardo, la calle que servía de eje norte-sur. La conservación de buena parte de las columnas que rodeaban este espacio, formando un peristilo con arcos de gran altura, puede darnos una idea de la imagen que tuvo en los días de los césares. Más aún al contemplar una esfinge traída del país del Nilo que no ha cambiado de posición. Mirando al sur se levanta la gran fachada que daba acceso a las dependencias imperiales, con enormes columnas de granito rojizo. Franqueando sus puertas se llegaba a una especie de gran vestíbulo ( ) que ha podido conservarse y que muestra sus paredes casi desnudas y una gran cúpula abierta.

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SPLIT

EL ANTIGUO mausoleo, junto con el campanario,

conforma hoy la catedral de San Duje.

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ARQUEOLOGÍA Poco ha quedado del espacio privado de Diocleciano, pero sí se han documentado los restos de unas termas y otras áreas de interés. Aquí destacarían los inmensos sótanos que conectaban con la Porta Aenea ( ), y esta, a su vez, con el embarcadero. Aunque originalmente fueron almacenes, se sabe que los sótanos ( ) llegaron a albergar en el Medievo las estancias de nobles locales, e incluso se emplearon como bodega y almazara. Con el tiempo, estas funciones también quedaron atrás, y los habitantes los usaron como basurero. Sin embargo, en las últimas décadas se ha realizado un enorme esfuerzo de limpieza y restauración. Los visitantes pueden disfrutar hoy de las grandes bóvedas que combinan el ladrillo y cemento romanos y el potente paramento de sillería que sirve como base a toda la estructura.

Los estudios posteriores Sepultado por el olvido durante siglos, la reutilización del palacio como casco ur-

LOS HABITANTES DE LA CIUDAD LLEGARON A EMPLEAR LOS SÓTANOS DEL ANTIGUO PALACIO COMO BASURERO

LA ESFINGE traída de Egipto que permanece en el mismo rincón del peristilo en que se hizo instalar.

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bano por la actual Split impidió el estudio de su estructura original hasta hace unos cien años. No obstante, es cierto que en el siglo xviii se le dio un gran impulso con la visita de Robert Adam. Este arquitecto escocés llegó a la localidad en 1757 y comenzó el primer estudio metódico de los restos visibles. Sus textos y los dibujos que reconstruían su alzado, publicados en 1764, redescubrieron el lugar para eruditos de toda Europa y abrieron el camino a posteriores investigaciones. Sin embargo, hubo que esperar hasta principios del siglo xx para ver los trabajos del austríaco George Niemann (1910) y, casi al mismo tiempo, el de los franceses Ernest Hébrard y Jacques Zeiller (1912). Niemann, arquitecto como Adam, poseía una mayor formación arqueológica que este, lo que dio más solidez a sus explicaciones. Algo parecido sucedió con la publicación de Hébrard, arquitecto que unió fuerzas con


SPLIT

RECREACIÓN DEL PALACIO de Diocleciano según las descripciones de E. Hébrard y J. Zeiller de 1912.

un historiador, Zeiller, lo que proporcionó valiosas claves para comprender la estructura y distribución del complejo. Fueron justamente ellos los que hicieron notar el esquema de campamento militar con influencias de palacios y villas orientales. La difusión de sus resultados incluyó la mayor parte de las reconstrucciones que vemos hoy en día, cuando las intervenciones arqueológicas no se habían llevado a cabo. De hecho, los posteriores trabajos de campo no han sido muy numerosos, y deben entenderse como un enorme esfuerzo, común en otros núcleos habitados. La existencia de viviendas y otros edificios en uso desde la Edad Media obliga a mantener un equilibrio entre investigación, conservación y urbanismo. Por ello, es normal que, a pesar de los progresos, no todas las áreas hayan sido correctamente identificadas. De cualquier modo, la parte antigua de Split, incluidos los restos del palacio, fue reconocida como Patrimonio de la Humanidad en 1979.

PARA SABER MÁS ENSAYO GOLVIN, Jean-Claude

y SALLES, Catherine. Palacios imperiales de la Roma antigua. Madrid: Desperta Ferro Ediciones, 2016. VV. AA. El palacio de Diocleciano en Spalato. Madrid: Instituto Juan de Herrera, 2010. ARTÍCULO

SÓTANOS del palacio de Diocleciano. En la imagen superior, vestíbulo de las dependencias imperiales.

PORTELA SANDOVAL, Francisco José. “El palacio de Diocleciano en Spalato”. Gerión, n.º extra 1, 1988, pp. 107-136.

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CARTAS PUEDES ESCRIBIRNOS a redaccionhyv@historiayvida.com o a la siguiente dirección postal: HISTORIA Y VIDA, av. Diagonal, 662664, 4.a planta. 08034 Barcelona (España). HISTORIA Y VIDA se reserva el derecho a editar las cartas recibidas.

CORREO DEL LECTOR OPINIÓN UN HEREDERO QUE NO ESTUVO A LA ALTURA

Cuando Carlos III partió hacia España (hyv 603), en Nápoles quedó su hijo Fernando [1751-1825; en la imagen], un rey mediocre que dejó el gobierno en manos de su esposa, María Carolina de Austria. Al igual que su sobrino, Fernando VII de España, fue un absolutista intransigente. Emprendió contra los liberales una represión tan despiadada que hasta Austria, una potencia de su misma ideología, se sintió obligada a protestar por sus abusos. Jaime Marín

LAS MUJERES QUE VIAJARON A AMÉRICA

Además de Catalina de Erauso (hyv 603), aunque en su caso fuese como varón, muchas mujeres viajaron, vivieron y lucharon en América. De los 45.327 viajeros registrados hacia el Nuevo Mundo en el siglo xvi, 10.118 fueron mujeres. Entre otras, María Álvarez de Toledo, casada con Diego Colón, el hijo mayor del descubridor, que fue virreina consorte de las Indias. Beatriz Bermúdez

de Velasco participó en la conquista de Tenochtitlán. María de Estrada intervino en la expedición de Hernán Cortes a México y sobrevivió a la Noche Triste. Inés Suárez acompañó a Pedro de Valdivia en la conquista de Chile y contribuyó a la defensa de Santiago. Isabel Barreto, primera almirante de la Armada, lideró en 1595 una expedición por el Pacífico... Eloy Montero

¡ESCRÍBENOS Y GANA ESTA BIOGRAFÍA! iará la s próxima carta del me y n sió Ilu rx. Ma con Karl h grandeza, de Garet blicaStedman Jones, pu la cardo por Taurus. En eas, ta, de hasta diez lín re, deben constar nomb . no éfo tel y n direcció

prem HISTORIA Y VIDA


07 / 2018 ¿QUIÉN FUE LA PRIMERA MUJER A LA QUE DEDICARON UN MONUMENTO EN BARCELONA? Soledad Villegas

La pintora Pepita Teixidor (1875-1914). Hija de un ingeniero industrial, se centró en acuarelas en las que representaba flores con gran virtuosismo. Según un crítico de la época, Alexandre de Riquer, “sus rosas huelen y sus cardos pinchan”. Sus obras pudieron contemplarse en muestras como la Exposición Nacional de Bruselas, en la que obtuvo la medalla de oro. Tras su muerte, Barcelona le dedicó un busto en 1917, presente en el parque de la Ciutadella, obra de Manuel Fuxà. Noah Fernández

CONSULTAS

¿DE DÓNDE VIENE LA PALABRA MENTOR? Julio Villaverde Casas

¿CÓMO ES QUE UN GENERAL DE NAPOLEÓN ERA MUSULMÁN? Silvia Mateo

Sin duda, estamos hablando de Jacques-François de Menou (1750-1810). Este militar intervino en los conflictos que siguieron a la Revolución Francesa y tomó parte en la campaña de Napoleón en Egipto. Cuando Bonaparte regresó a Francia, el general Kléber quedó al mando de las tropas. Tras su asesinato, la jefatura pasó a manos de Menou. Este, durante su estancia en el país de las pirámides, se hizo musulmán y tomó un nuevo nombre, Abdallah. También contrajo matrimonio con una egipcia, hija de un comerciante adinerado. Basilia Castaño

Mentor, persona que ayuda a otra con menos experiencia, procede de Méntor, amigo de un célebre personaje homérico: Odiseo. Este, antes de partir a la guerra de Troya, encarga a Méntor la educación de su hijo Telémaco. De ahí que su nombre se convirtiera en sinónimo de preceptor. [En la imagen, Telémaco con Méntor en un cuadro de Monvoisin]. Antonio Pascual

CARTA DEL MES Aníbal (hyv 603) amenazó seriamente a Roma. Si esta se salvó fue por su voluntad de resistir costara lo que costara. Su confianza en la victoria era tan grande que no repatrió tropas de provincias para defenderse. Ni siquiera tras un desastre tan formidable como la batalla de Cannas [a la dcha.] en 216 a. C. Esa determinación de luchar hasta el fin disuadió a los cartagineses de lanzarse contra la capital del Tíber. Eso y carecer de equipo militar suficiente. Pablo Jiménez

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DOSSIER LA ENTRADA DE LOS ALIADOS EN ITALIA

Desembarco en Sicilia Por SERGI VICH SÁEZ

30 EL DISEÑO DE LA OPERACIÓN HUSKY 38 COMIENZA LA INVASIÓN


EL DISEÑO DE LA OPERACIÓN HUSKY Churchill convenció a Roosevelt de invadir Sicilia tras arrebatar el norte de África a los alemanes. La planificación de la Operación Husky revelaría las tensiones entre los mandos aliados. SERGI VICH SÁEZ, HISTORIADOR


DOSSIER

CONFERENCIA de Casablanca, 1943. En la pág. anterior, preparación del desembarco de Sicilia.

C

omo cada día, el viernes 30 de abril de 1943 José Antonio Rey salió a faenar en su barca. Ser uno de los mejores pescadores de Punta Umbría (Huelva) no le eximía de trabajar sin descanso. Ni siquiera cuando, como aquel viernes, el cielo era gris y amenazaba tormenta. La posguerra española estaba siendo muy dura, y había que esforzarse mucho para poner algo encima de la mesa. A media mañana, Rey observó un cuerpo en el agua. No era algo habitual, pero tampoco extraño. Fuera de las aguas españolas se estaba librando una guerra en toda regla, y, de vez en cuando, llegaban a nuestras playas restos de algún buque hundido o de algún avión derribado. Sin

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embargo, aquel cadáver era distinto. No por su uniforme, que parecía el de un oficial inglés, sino porque llevaba un maletín unido al cuerpo por una cadena. No era cuestión de dejarlo en el mar, por lo que

Se entabló entonces una pugna entre británicos y alemanes. Mientras unos se empeñaban en recuperar el objeto y los otros perseguían leer las cartas que portaba, la cartera viajaba hasta Madrid. Serían los

LOS ALEMANES DEDUJERON QUE LOS ALIADOS IBAN A DESEMBARCAR EN GRECIA O CÓRCEGA, O EN AMBOS llamó la atención de algunos compañeros que faenaban cerca y, con su ayuda, subió al difunto a bordo para llevarlo a la playa y dar parte a las autoridades. Pronto corrió la voz del macabro hallazgo. El principal agente alemán en la zona, Adolf Clauss, se esforzó sin éxito en conocer el contenido del dichoso maletín.

germanos los primeros en ver satisfechos sus deseos. Luego el maletín fue devuelto a Londres como si nada. Del estudio de las misivas, el servicio de inteligencia alemán dedujo que el siguiente paso a dar por los aliados tras la conquista de Túnez iba a ser un desembarco en Grecia o en Córcega, sin excluir que


SICILIA pudieran producirse ambos simultáneamente, mientras se llevaba a cabo una operación de diversión sobre Sicilia. Hitler y su Cuartel General dieron crédito a estas conclusiones, por lo que reforzaron las zonas supuestamente en peligro. Tan seguros estaban de ello que el jefe de Estado Mayor del Alto Mando de la Wehrmacht (OKW), el general Alfred Jodl, acalló así toda reticencia: “Podéis olvidaros de Sicilia; sabemos que es Grecia”. El interés mostrado por Londres para recuperar el maletín, no obstante, no había sido real. Formaba parte de una sofisticada operación de desinformación urdida por la inteligencia naval británica que los alemanes se habían creído a pies juntillas. El siguiente objetivo iba a ser,

LOS ESTADOUNIDENSES SE DEBATÍAN ENTRE ATACAR FRANCIA O JAPÓN, PERO CHURCHILL PENSABA EN ITALIA

El hombre que no existió LA PREPARACIÓN DE LA OPERACIÓN MINCEMEAT IDEADA POR LA FEBRIL mente del capitán de la RAF Charles Cholmondeley, la Operación Mincemeat (“carne picada”) fue puesta en marcha por su inmediato superior, el capitán de corbeta Ewen Montagu. Ambos eran miembros de la Sección 17 M de la Oficina 13 del Almirantazgo (Inteligencia Naval).

nado, fue trasladado por el submarino Seraph (abajo, durante la guerra) a la costa de Huelva. Se esperaba que las corrientes lo arrastraran hasta la playa y que, una vez allí, dadas las amigables relaciones de determinadas autoridades con agentes del Tercer Reich, los alemanes tendrían acceso a su contenido. Así fue.

EN ESENCIA, SE TRATABA de crear una identidad ficticia, la del capitán de Infantería de Marina William Martin, y hacer llegar su cadáver a los alemanes. Con él debía suministrarse suficiente información, aunque presentada de forma sutil e indirecta, como para que el enemigo creyera que el siguiente objetivo de los aliados no era Sicilia.

SIN EMBARGO, HOY EN DÍA se apunta que los británicos contaron con un desconocido aliado: el teniente coronel Alexis F. von Rönne. Este alemán fue el responsable de elaborar el informe que llegó a manos de Hitler. El Führer otorgaba al analista una gran credibilidad sin saber que era un opositor al régimen.

LO MÁS DIFÍCIL consistió en proveerse de un cadáver creíble. Finalmente, sería el del vagabundo galés Glyndwr Michael, que, una vez obtenido y acondicio-

AL PARECER, RÖNNE no se tragó el anzuelo, pero no hizo nada por descubrirlo. Al contrario: pensaba que cuanto antes llegara la derrota, antes caería Hitler. Al final, sus actos le costaron la vida.

por supuesto, Sicilia, como la lógica y los analistas italianos apuntaban.

¿Por qué Sicilia? La Conferencia de Casablanca se celebró entre el 14 y el 24 de enero de 1943 en esta ciudad marroquí, pese a que alemanes e italianos seguían defendiendo ferozmente Túnez en aquel momento. En el curso del encuentro, el presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt y el premier británico Winston Churchill conversaron acerca de cuál habría de ser el nuevo movimiento en su estrategia ofensiva, una vez que sus enemigos fueran definitivamente expulsados del norte de África. La fuerte personalidad de Churchill había llevado a una postura unívoca en el seno de la delegación británica, pero no ocurría lo mismo del lado estadounidense. Fiel a su lema “Wait and see” (“esperemos a ver”), el presidente parecía no querer intervenir en el desacuerdo planteado entre sus máximos colaboradores. Para su jefe de Estado Mayor, el prestigioso general George C. Marshall, el objetivo debía ser Francia, algo reclamado por Stalin para disminuir la presión de la Wehrmacht

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DOSSIER

sobre el Ejército Rojo. Por el contrario, la Armada, representada por el quisquilloso almirante Ernest J. King, pedía máxima prioridad a la lucha naval contra Japón. Al final, no sin reticencias, Roosevelt se decantó por la propuesta del premier británico: dar un firme golpe al denominado “bajo vientre del Eje”, y qué mejor lugar para hacerlo que Sicilia. En una nueva conferencia celebrada en Washington se solucionaron los flecos pendientes. A los militares norteamericanos les quedaría el regusto de haber sido embaucados. Basta con ojear el mapa para ver que la distancia entre la gran isla y Túnez es relativamente corta, lo que facilitaba la logística de invasión. Además, la toma de sus puertos y aeródromos aseguraba el

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control del Mediterráneo y la convertía en un magnífico trampolín para invadir la península italiana y derrocar al régimen fascista en un segundo paso, al tiempo que permitía medir las posibilidades de la in-

alto tributo de sangre por su conquista. De ahí que, para ocultarlo, se articulase la mayor campaña de desinformación llevada a cabo hasta entonces. Conocida como Operación Barclay, se nutriría de noticias

SEGÚN BLETCHLEY PARK, HITLER SOSPECHABA QUE LOS ALIADOS SENTÍAN PREFERENCIA POR GRECIA vasión de Francia. También, aunque en menor medida, se detraerían con ello tropas alemanas del frente ruso. Pero el hecho de que fuera la opción más lógica conllevaba la potencial alerta de un enemigo que, al menor indicio, como los imprescindibles bombardeos previos, podía reforzar sus defensas y hacer pagar un

falsas y ejércitos ficticios. Era necesario reforzar la idea que Adolf Hitler y su OKW tenían, en el sentido de que la opción preferida por los aliados no era otra que Grecia, tal como los descifradores de Bletchley Park habían descubierto. El cadáver de Punta Umbría solo había sido una exitosa operación complementaria de Barclay.


SICILIA

SOVIÉTICOS en el frente ruso, 1943. A la dcha., Alexander entre Eisenhower y Churchill, 1944.

Sin embargo, la preparación de la Operación Husky, nombre que se dio a la invasión, no comenzó con muy buen pie. No solo había innumerables problemas logísticos que resolver para la mayor acción anfibia jamás desarrollada, sino que, además, los responsables británicos y norteamericanos del Estado Mayor Conjunto comenzaron a planificar de forma independiente, mientras en privado decían pestes los unos de los otros.

Planificando Husky Aunque la campaña llevaba el sello británico y el contingente anglocanadiense era mayor, por razones de imagen se puso al frente al general norteamericano Dwight D. Eisenhower. De él, Bernard

EN ESTE CASO, TANTO LA IDEA COMO LA EJECUCIÓN SERÍAN BRITÁNICAS, AL CONTRARIO DE LO QUE PASARÍA EN NORMANDÍA Law Montgomery, jefe del 8.º Ejército británico, dijo con desprecio: “Su conocimiento de cómo hacer la guerra o pelear en una batalla es definitivamente nulo”. Para “asesorarle”, se colocó como segundo y jefe del XV Grupo de Ejércitos al inglés Harold Alexander, que durante toda la operación mantendría a los norteamericanos en un segundo plano. Ninguno aceptaba la visión del otro, mientras el paciente Eisenhower se esforzaba por mediar. Por fin, Montgomery dio un golpe de efecto: tras acorralar a Walter R. Smith, jefe de la plana mayor de Eisenhower, en unos lavabos, impuso su visión de cómo había de ser la operación. Británica sería la idea y británica la ejecución, al contrario que en Normandía. En puridad,

la invasión de Sicilia se concebiría como dos acciones independientes, una llevada a cabo por británicos y otra por americanos. Dos planes que poco o nada preveían para más allá de los primeros días. En líneas generales, se proyectó el desembarco del 8.º Ejército británico al sudeste de Siracusa, mientras el 7.º norteamericano (con el general George Patton al frente) lo haría en el golfo de Gela. Al mismo tiempo, acciones aerotransportadas y de comandos asegurarían los puntos clave de una isla montañosa y con pocas infraestructuras. En total, se alistó a 115.000 soldados anglocanadienses y a 66.000 norteamericanos, más un pequeño contingente francés. Se contaba con 600 tanques, 1.800 piezas de artillería y unos 14.000 vehículos, que serían transportados y protegidos por 2.590 buques y lanchas de desembarco, entre los que se encontraban 6 acorazados, 2 portaaviones, 15 cruceros, 128 destructores y varios submarinos encargados de balizar las rutas de aproximación. Además, se probarían nuevos modelos, como el LST, un buque de desembarco de tan-

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DOSSIER ques, o el DUKW, un eficaz vehículo anfibio de transporte. Nunca el Mediterráneo había conocido semejante flota. Pero la información sobre la topografía de la isla y sus defensas era escasa. Por ello, la Oficina de Inteligencia Naval estadounidense resolvió acudir al mafioso Charlie “Lucky” Luciano para que actuara de valedor ante la comunidad siciliana, tanto en Estados Unidos como en la isla. Los resultados fueron dignos, aunque la colaboración iba a magnificarse años después.

Una defensa complicada Sin conexión alguna con el peligro que acechaba, hacía escasamente dos meses que el Comando Supremo italiano había encargado la defensa de la isla al general Alfredo Guzzoni. Tras sacarlo de la reserva, lo nombró jefe del 6.º Ejército destinado allí. Se trataba de un buen militar con experiencia, bien visto por los alemanes. Tras constatar la falta de material moderno y de tropas preparadas –en especial, las

KESSELRING, JEFE DE LAS FUERZAS GERMANAS EN EL MEDITERRÁNEO SUR, NO CONFIABA EN SUS CAMARADAS ITALIANOS

EL MARISCAL Albert Kesselring (con el bastón) pasa revista a tropas alemanas en Italia, noviembre de 1943.

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denominadas Divisiones Costeras, formadas por hombres de edad que debían cubrir el primer envite–, Guzzoni elaboró un razonable plan defensivo. Consistía en reunir lejos de la costa a sus cuatro mejores divisiones más las dos alemanas allí radicadas, de las que era teórico superior, a fin de constituir una fuerza de maniobra capaz de golpear las posibles cabezas de puente. Para su desgracia, no se vio secundado por el mariscal Albert Kesselring, jefe de las fuerzas germanas en el Mediterráneo sur, quien las dispersó para controlar mejor a unos camaradas en los que no confiaba. El 6.º Ejército contaba con unos 200.000 hombres, pero solo la motorizada división Livorno poseía cierta capacidad de movimiento, a pesar de incluir bastante material obsoleto. Las otras tres, ampulosamente denominadas Fuerzas Móviles, apenas disponían de algunos camiones, mientras los batallones de tanques agre-


LOS ALIADOS Y LA MAFIA El gobierno estadounidense entra en tratos con Lucky Luciano EL INCENDIO DEL transatlántico SS Normandie en los muelles de Nueva York el 9 de febrero de 1942 preocupó seriamente a las autoridades portuarias norteamericanas, que temieron que fuese la acción de alguna organización profascista establecida entre la numerosa colonia italoamericana.

hasta llegar a Charlie “Lucky” Luciano, por entonces condenado a 35 años de reclusión (arriba, en el centro, en Roma en una imagen sin datar). Los resultados, a cambio de mejoras carcelarias, fueron buenos.

PARA EVITAR QUE se produjera algo parecido, la Oficina de Inteligencia Naval contactó con varios miembros de la Mafia

AL PLANTEARSE la Operación Husky, la falta de un conocimiento veraz de la costa siciliana y el miedo a una fuerte resistencia de la población llevaron a tantear de nuevo al mafioso, que no dudó en prestar su colabo-

gados estaban equipados con viejos Renault R35 provenientes del botín repartido tras la debacle francesa de 1940. La factura en hombres y material que pagó el Duce en el norte de África y Rusia había dejado exangüe al ejército italiano. Por su parte, la Wehrmacht contaba con los 35.000 hombres de las divisiones Hermann Göring (al mando de Paul Conrath) y 15.ª de Granaderos Panzer (Eberhard Rodt), que incluían 184 tanques, de los que 17 eran del poderoso modelo Tiger I. Pero en la isla tan solo quedaban 175 de los 885 aviones de la 2.ª Luftflotte, pues

los bombardeos enemigos habían aconsejado retirarlos al continente. La aviación italiana estaba en cuadro, y la aún respetable flota de Mussolini permanecería en La Spezia –salvo por dos tímidas salidas– por falta de combustible y radar. Lo cierto es que, en aquellos días, la Hermann Göring distaba de ser una unidad de élite. Incompleta, carecía de hombres fogueados. Tampoco los Tiger I pudieron emplearse a fondo, dada la difícil geografía siciliana, y sufrieron graves averías que obligaron a sus dotaciones a sabotearlos para no dejarlos al enemigo.

ración a través de su, por entonces, mano derecha: Meyer Lansky. No solo se presentarían voluntarios muchos sicilianos para ayudar a perfeccionar los mapas con que contaban los norteamericanos, sino que se elaboraron listas de personas a contactar en la isla una vez se hubiera producido el desembarco. El propio Luciano se ofreció voluntario para incorporarse a las fuerzas de invasión, pues creía que su mera presencia haría que la población civil los apoyase, pero la propuesta fue rechazada. LOS BRITÁNICOS HICIERON algo similar, aunque con mucho menos éxito: su colonia siciliana era mucho menor.

Sin embargo, pasados los primeros días, los alemanes responderían con el probado sistema de los Kampfgruppe, unidades autosuficientes creadas ad hoc con partes de otras. Solían recibir el nombre de su comandante, y supieron aprovechar las oportunidades defensivas que ofrecía la montañosa orografía del lugar. Los germanos establecieron también un eficaz puente aéreo y marítimo a través del estrecho de Mesina que permitió enviar refuerzos, en especial los famosos Diablos Verdes de la 1.ª División de Paracaidistas, una de las mejores unidades de la Wehrmacht.

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COMIENZA


LA INVASIÓN Entre el 9 de julio y el 17 de agosto de 1943, en apenas mes y medio, los aliados lograron arrancar Sicilia a las fuerzas del Eje. SERGI VICH SÁEZ, HISTORIADOR


DOSSIER

A

pesar del nerviosismo propio de cualquier víspera, la moral aliada era muy alta. El 11 de junio de 1943, sus fuerzas habían tomado las islas de Pantelaria y Lampedusa, situadas a medio camino entre Túnez y Sicilia, tras un bombardeo aeronaval, e hicieron 11.000 prisioneros con tan solo una baja: la causada por una mula que mordió a un soldado. La capacidad de resistencia italiana parecía reducida al mínimo, pero las acciones sobre Sicilia no iban a empezar bien. La aproximación comenzó la noche del 9 al 10 de julio con mal tiempo. Mientras el oleaje zarandeaba unos buques que se llenaban de vómitos, despegaron de Kairuán (Túnez) los aviones y planeadores

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que transportaban a los 2.075 miembros de la 1.ª Brigada aerotransportada británica. Esta brigada debía tomar el estratégico Ponte Grande, cerca de Siracusa, para después proseguir hasta la ciudad.

pero, tras un fuerte contraataque, a los quince hombres que quedaron con vida no les cupo más opción que rendirse. En realidad, la mayor parte de las operaciones aerotransportadas que se pusieron

FUERON MAL LA MAYOR PARTE DE LAS OPERACIONES AEROTRANSPORTADAS DE LOS PRIMEROS DÍAS Sin embargo, a la oscuridad, el viento y la falta de instrucción de los pilotos se unió un nutrido fuego antiaéreo que causó varios derribos, mientras llevaba a otros aparatos a dar media vuelta y al resto a desperdigarse en un radio de unos 45 km. Solo un centenar de hombres logró llegar hasta el objetivo. Consiguieron tomarlo,

en marcha en los siguientes días acabaron mal. La peor fue la protagonizada por el 504.º Regimiento de Infantería paracaidista estadounidense la noche del 11 de julio. Los marineros de la flota, nerviosos por los continuos ataques de la Luftwaffe e ignorantes muchos de ellos de que un grupo de aviones pasaría sobre ellos, to-


SICILIA

Del sur hacia el norte EL AVANCE DE LOS ALIADOS DESDE SIRACUSA Roma

TRAS UN INICIO poco prometedor, los aliados fueron desplegándose por Sicilia. Tuvieron que vérselas con unas tropas italianas más combativas de lo esperado, que presentaron al principio mayor batalla que las alemanas. Los efectivos del Reich reaccionaron, pero la persistencia aliada y la caída de Mussolini cambiaron las cosas.

ITALIA

Cerdeña Palermo

GRECIA

Sicilia

Túnez

Malta (R. U.) Lampedusa TÚNEZ

Mar Mediterráneo

LIBIA

Stromboli Salina

I. Panarea

Lípari Vulcano Palermo

Mesina Cefalù

Trapani

Favignana Marsala Troina Sciacca Caltanissetta

Enna

Etna 3323

Catania Puente de Primosole

Agrigento

Augusta

Licata Gela

Pantelaria

LOS ALIADOS en Túnez poco antes de la invasión de

Sicilia. En la pág. anterior, escena del desembarco.

maron a los suyos por enemigos, lanzándoles un torrente de fuego. El resultado: 23 C47 derribados, 37 averiados y 410 hombres muertos por fuego amigo. Pero sigamos con la invasión. Tras un breve fuego naval sobre las posiciones enemigas, a las cuatro de la madrugada comenzó el desembarco británico, que se desarrolló relativamente bien, pues bastantes unidades de la defensa costera simplemente se desvanecieron en lo que se llamó “la autodesmovilización”. Antes de finalizar el día, los británicos se habían hecho con el importante puerto de Siracusa y se dirigían hacia Augusta, con menos bajas de las previstas. Más dura sería la resistencia con que toparon los estadounidenses 50 minutos

0

40 km

Estrech o de M esina

Maréttimo

Siracusa

Sicilia Ragusa

Mar Mediterráneo

después. Aunque tomaron la localidad de Licata y llegaron a Gela, tuvieron que soportar los feroces contraataques de los soldados de la Livorno, que disputaron la ciudad calle por calle a los agresivos Rangers del teniente coronel William O. Darby, un gran oficial que había rechazado dos veces el ascenso a coronel para no tener que abandonar a sus hombres.

Norteamericanos relegados Al recibir las primeras noticias de la invasión, la reacción de Roma y Berlín fue parecida. Mientras Benito Mussolini clamaba: “Que los devuelvan al mar, o al menos que los inmovilicen en las orillas”, Albert Kesselring enviaba el siguiente mensaje al jefe de la Hermann Göring:

“De inmediato y con todas las fuerzas, ataque y destruya todo cuanto se oponga a la división”. Guzzoni reagrupa a los suyos para aplicar el plan previsto. Pero, al final del día, los aliados habrán reforzado sus cabezas de puente. En contra de lo previsto, y más allá de las débiles Divisiones Costeras, las tropas italianas se habían mostrado mucho más activas que las alemanas; en especial, los artilleros, que ya habían demostrado su valía en la campaña africana. Solo la Luftwaffe desempeñó un papel destacado al atacar repetidamente a los buques de invasión, provocando varios hundimientos. Aun así, la reacción germana llegaría pronto. A las 06.15 del 11 de julio, unidades de la Hermann Göring, de la Livorno y

H I STO R I A Y V I DA 41


DOSSIER

MONTGOMERY en Sicilia. A la dcha., Mussolini

liberado por los alemanes en septiembre de 1943.

del Grupo Móvil E contraatacaron con fuerza en el sector de Gela, apoyadas por la aviación. Solo la acción de los cañones navales pudo en parte contenerlas. El nerviosismo se extendió entre los desembarcados, y la difusión de una orden apócrifa de Patton que rezaba: “Enterrad el equipo en la playa y preparaos para reembarcar” hizo presagiar lo peor. Pero los norteamericanos no se amilanaron. Con los alemanes a escasos mil metros del mar, todo hombre que llegaba era

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incorporado a primera línea, incluido el personal auxiliar. Viendo que no podía expulsar a los estadounidenses, y ante el temor de ser copado, el general Conrath dio orden de repliegue hacia posiciones defensivas, donde se atrincheró. Enfurecido, enviaría el siguiente mensaje a sus oficiales: “He vivido, en estos días, la amarga experiencia de asistir a escenas que no son dignas de un soldado alemán, y mucho menos de un soldado de la Panzerdivision Hermann Göring”.

Sin ser excesivos, los mejores resultados británicos permitieron a Montgomery forzar a su superior, el general Alexander, a otorgar prioridad a su avance. Para disgusto de sus camaradas de armas, que se vieron relegados a cubrir su flanco mientras se extendían por el oeste de la isla, sin encontrar apenas resistencia y siendo bien recibidos por la población (lo que no fue obstáculo para que se produjera el fusilamiento de algunos prisioneros). Por el contrario, la aparente incapacidad de las


SICILIA tropas de Guzzoni para frenar el avance británico hacia Catania fue tomada por Hitler como excusa para reorganizar la defensa de la isla y ponerla en manos del general Hans Valentin Hube. Este establecería una eficaz línea de defensa cuyo eje se hallaba en las laderas del volcán Etna.

El puente de Primosole Para llegar a Catania, los británicos debían tomar, dejándolo intacto, el puente de Primosole, y se pensó en una acción aerotransportada a desempeñar por los hombres de la 1.ª Brigada paracaidista, los conocidos como Diablos Rojos, que tendrían que ser posteriormente relevados por la 50.ª División de Infantería (Northumbrian). Desconocían que sus homólogos alemanes, los Diablos Verdes, estaban llegando de Francia para reforzar a los defensores italianos. Como ya comenzaba a ser costumbre, los 145 C47 que transportaban a los planeadores Horsa y Waco no solo fueron tiroteados por las defensas enemigas, sino

TOMAR EL PUENTE DE PRIMOSOLE IBA A CONVERTIRSE PARA LOS ALIADOS EN UNA CUESTIÓN DE HONOR también por sus propios buques aquella fatídica noche del 13 al 14 de julio, con el resultado de 14 aparatos derribados y el resto dispersado. Tan solo 295 de los 1.856 efectivos previstos llegaron a su destino, aunque fueron más que suficientes para expulsar a los desprevenidos italianos. Pero, al alborear el día, los alemanes se lanzaron al ataque, arrollando a sus homólogos. A pesar de contar con el fuego del crucero HMS Newfoundland, al que los defensores habían dado las coordenadas, y tras una cruenta y prolongada lucha, los alemanes recuperaron el puente, que fue inmediatamente reforzado. Tomarlo se convirtió no ya en una necesidad estratégica, sino en una cuestión de honor. En los días siguientes, más y más fuerzas británicas fueron lanzadas a su conquista sin resultado, hasta que, a finales del día 17, los alemanes se retiraron hasta un

ancho canal de riego, que sería conocido como “tumba de tanques”. Allí resistirían el resto del mes. La lucha había sido terrible, y los Diablos Verdes confirmaron la fama que les precedía. Hasta el Times londinense se la reconoció: “Lucharon soberbiamente. Eran tropas de la mejor calidad [...]. Combatir contra ellos supone una lección para cualquier soldado”. Pero mientras Montgomery se hallaba detenido, los norteamericanos seguían avanzando por el oeste de la isla sin en-

contrar excesiva resistencia. El día 16 caía Agrigento, y el 22 conquistaban Palermo, la capital de Sicilia. Solo dos días después, en un clima de franco nerviosismo y tras la pérdida de confianza del Gran Consejo Fascista, Benito Mussolini era detenido por orden del rey Víctor Manuel III, lo que no hizo sino menoscabar la menguante capacidad de resistencia italiana en Sicilia. A ello contribuiría también la orden del inteligente general Omar Bradley, al mando del II Cuerpo de Ejército nortea-

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mericano. Bradley indicó que todo soldado siciliano que se rindiera podría volver a su casa, cosa que cumplió a partir del día 28. Mientras, la malaria causaba estragos entre los contendientes. El cambio de situación política, a pesar de las afirmaciones del nuevo gobierno del general Pietro Badoglio, que insistía en que la alianza italogermana seguía en pie, hizo que los alemanes se replantearan su papel en la campaña.

Se prepara la evacuación Bajo la supervisión del general Hube, oficiales de los tres ejércitos germanos planificaron la progresiva evacuación de la isla, estableciendo varias rutas marítimas y aéreas a través del estrecho de Mesina. Se reunieron cuantas lanchas y pequeños buques se pudieron encontrar, en especial los catamaranes Siebel, capaces de llevar unos 250 hombres y varios vehículos. Del mismo modo, para entorpecer la acción de los

MONTGOMERY SE TRAGÓ SU ORGULLO Y OFRECIÓ LA TOMA DE MESINA A PATTON, QUIEN NO DEJÓ PASAR LA OPORTUNIDAD buques y aviones aliados, que nunca se presentarían, hicieron acopio de artillería antiaérea. Con el fin de apoyar este plan (Operación Lehrgang), se montaron varias líneas progresivas de defensa para retardar al máximo el avance aliado y facilitar una evacuación ordenada. Se cumplió a rajatabla, con una premisa: los hombres eran más importantes que el material. También los italianos hicieron lo propio. La lentitud del avance británico y el significativo aumento de bajas hicieron que, por una vez, “Monty” se tragara su desmedido orgullo e invitara el 25 de julio a Patton a Siracusa. Aquella reunión iba a resultar trascendental para la marcha de la campaña. Sin consultar a Alexander, el vencedor de El Alamein ofreció a su rival atacar al enemigo por el lado contrario de su dispositivo de defensa, y le dio carta blanca para tomar Mesina, el principal objetivo británico. Aun desconfiando, el audaz Patton no podía dejar


SICILIA

ESTADOUNIDENSES en Sicilia, 1943. En la pág. anterior, el general Patton en la isla.

pasar una oportunidad así, y aceptó. Por primera vez, británicos y norteamericanos actuarían de común acuerdo. Mientras los alemanes ponían en marcha las primeras fases de evacuación, la 1.ª División de Infantería estadounidense atacaba Troina, la ciudad más alta de Sicilia y eje del sistema defensivo de Hube. El sistema, eficazmente defendido por la 15.ª División de Granaderos Panzer, llevó a los americanos a estrellarse una y otra vez contra sus alturas, hasta que, exhaustos, los alemanes comenzaron a abandonar sus posiciones una semana después. Ese abandono se produjo ante el temor real a una serie de pequeños desembarcos que tuvieron lugar en su retaguardia. Descontento por su escasa efectividad, Bradley sustituiría la 1.ª División de Infantería por la 9.ª, relevando al jefe de aquella, el general Terry de la Mesa Allen. Pero, aunque los aliados formaban ahora una línea de avance común, los nervios de sus mandos

se hallaban a flor de piel, al ver a sus enemigos escabullirse entre sus manos. Fue precisamente durante esos días cuando se desencadenaron dos sonados incidentes en los que Patton abofetearía y cubriría de improperios a unos soldados dados de baja por “fatiga de guerra”.

El fin de la campaña Ante el aumento progresivo de las fuerzas enemigas en línea y la rotura de su dispositivo, Hube aceleró la retirada. Precedidas por un pequeño grupo de comandos llegados el día anterior, el 17 de agosto de 1943, tropas de la 3.ª División de Infantería norteamericana entraban en una abandonada Mesina. Se daba así por concluida una campaña en la que los aliados habían sufrido más de 28.000 bajas, entre muertos y heridos, por un número parecido de sus enemigos. Aunque habían dejado sobre el terreno 142.000 prisioneros, eran en su mayoría italianos.

La Wehrmacht había logrado evacuar 55.000 hombres, 10.000 vehículos, 163 cañones, 51 tanques y 16.791 toneladas de material. Con menos medios, los italianos consiguieron que 75.000 hombres, 500 vehículos y 100 cañones cruzaran el estrecho de Mesina. A nadie se le escapaba que el siguiente paso de los aliados iba a ser la invasión de la Italia continental, donde las tropas alemanas que habían logrado huir de Sicilia les iban a hacer pagar muy caro un lento avance.

PARA SABER MÁS ENSAYO

Rick. El día de la batalla. Barcelona: Crítica, 2015. BUFFETAUT, Yves. Objectif Messine. París: Histoire & Collections, 2000. En francés. MACINTYRE, Ben. El hombre que nunca existió. Barcelona: Crítica, 2010. NEWARK, Tim. Aliados de la Mafia. Madrid: Alianza, 2009. ATKINSON,

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LA REINA DE LOS NUEVE DÍAS Lady Jane Grey fue la reina más breve de Inglaterra. Solo nueve días estuvo en el trono esta adolescente, prima de la católica María Tudor. MICHAEL ALPERT, CATEDRÁTICO EMÉRITO DE LA UNIVERSIDAD DE WESTMINSTER

P

ara comprender los motivos del ajusticiamiento en 1554 de la reina Jane de Inglaterra, a sus dieciséis años y después de un reinado de solo nueve días, hay que remontarse cuarenta y cinco años atrás, hasta el reinado de Enrique VIII, cuando este, recién coronado, se casó en 1509 con Catalina de Aragón. Después de una historia ginecológica difícil, Catalina dio a luz a una niña. Sin embargo, para asegurar la sucesión de los Tudor, Enrique VIII necesitaba un hijo varón nacido de legítimo ma-

trimonio. Inició relaciones con Ana Bolena. Al negarse el papa a anular su matrimonio con Catalina, Enrique nombró primado de Inglaterra a Thomas Cranmer, que aprobó el divorcio real. A principios de 1533, Enrique se casó con Ana Bolena. Esta estaba ya embarazada. Para asegurar la legitimidad del niño que llevaba en su seno, se declaró sin efecto el matrimonio de Enrique con Catalina. Enrique alegaba que, como Catalina había sido mujer de su hermano mayor, contraviniendo así la ley bíblica que prohíbe casarse con la mujer


del hermano, la dispensa papal que había permitido su matrimonio con Catalina no era válida, y, por tanto, la ausencia de un hijo varón simbolizaba el castigo divino. Muerta Catalina de Aragón y ajusticiada Ana Bolena por sospechas de infidelidad, en mayo de 1536, Enrique VIII se casó con Jane Seymour. En octubre del año siguiente, Jane dio a luz a un niño, bautizado Eduardo, que sería el único hijo varón de Enrique VIII. Por fin parecía que la sucesión estaba asegurada.

Una revolución inevitable Sin embargo, el maremágnum de la cuestión religiosa, motivo de gran conflicto en Inglaterra, no se calmaba. A pesar de haberse independizado de Roma, y pese a su divorcio de Catalina, Enrique VIII continuaba considerándose católico. En 1539 obligó al Parlamento a aprobar los Seis artículos, que reafirmaban la ortodoxia católica en temas doctrinales claves, sobre todo los de la transustanciación, la confesión y el celibato sacerdotal. Con los Seis

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artículos, el rey buscaba distanciarse del evangelismo protestante avanzado por el arzobispo Cranmer y por diversos nobles del reino. No obstante, la anulación de su matrimonio con Catalina representaba un catalizador que puso en marcha una serie de cambios difíciles de controlar. Contra su propia voluntad, Enrique VIII había desencadenado una revolución religiosa en Inglaterra, país con una larga historia de anticlericalismo y en el cual penetraban ya las doctrinas luteranas. Cuando, en enero de 1547, Enrique VIII falleció, su sucesor, Eduardo VI, tenía solamente nueve años. Muerta su madre de fiebres puerperales, la regencia pasó al tío del rey, Edward Seymour, nombrado ahora duque de Somerset. Somerset y el arzobispo Cranmer aprovecharon la situación para imponer una serie de reformas protestantes en la práctica religiosa, entre ellas, una liturgia nueva: el llamado Book of Common Prayer, el libro de oficios cristianos que todos deberían emplear, suprimiendo la misa y el celibato sacerdotal.

Eduardo VI, al ir entrando en la adolescencia, adoptó con entusiasmo las nuevas doctrinas protestantes. Durante su corto reinado se realizaron reformas que, entre otros cambios fundamentales, supusieron la remoción de altares, de imágenes sagradas y del empleo de incienso, así como la imposición del inglés como lengua litúrgica. Al mismo tiempo, el joven rey discutía constantemente con su hermana mayor, María Tudor, que había sido educada en el catolicismo por su madre, Catalina de Aragón. Oír misa constituía un acto prohibido por ley, de modo que la insistencia de María en observar este rito en su capilla privada estaba provocando una crisis internacional entre Inglaterra y el emperador Carlos V, primo de María. Parecía que Inglaterra se encaminaba hacia la Reforma. Estalló una crisis cuando, durante el verano de 1553, se hizo evidente que no le quedaban al joven rey muchos días de vida. El año anterior, Eduardo había sufrido sarampión y varicela, y en ese momen-


JANE GREY

LA TORRE DE LONDRES. A la dcha., María Tudor

en un óleo del maestro Juan de 1544.

NORTHUMBERLAND PROPUSO A EDUARDO VI QUE LEGARA EL TRONO A GREY PARA GARANTIZAR LAS REFORMAS to padecía una infección pulmonar que desembocaría en una septicemia generalizada. Su entonces protector, el conde de Warwick (luego duque de Northumberland), estaba resuelto a preservar las reformas protestantes ya establecidas. Sin embargo, si accedía al trono María Tudor, era obvio que restauraría a rajatabla el catolicismo tal como había regido en Inglaterra antes del cisma con Roma.

Agitando un avispero El 21 de mayo de 1553, la joven de quince años Jane Grey, hija del duque de Suffolk y nieta de la hermana de Enrique VIII (y, por tanto, tercera en la línea de sucesión

al trono después de las hijas de Enrique), se casó con Guildford Dudley, hijo del duque de Northumberland. La unión, se esperaba, conllevaría ventajas políticas y financieras para ambas familias. Northumberland propuso al enfermizo monarca que apartara del trono a sus hermanastras María e Isabel y que legara la Corona a su prima Jane Grey. La cuestión legal era si Eduardo VI conservaba el derecho de nombrar sucesor a quien él quisiera. Ahora bien, Eduardo, viendo acercarse la muerte y decidido a preservar el protestantismo en Inglaterra, redactó una declaración que excluía a María y a Isabel del trono, alegando que las

dos eran ilegítimas (se basaba en que el matrimonio de Enrique VIII con Catalina había sido inválido y en que Isabel había sido concebida antes de que Enrique se casara con Ana Bolena). Pese a las dudas expresadas, y con el rey en su lecho de muerte, el 21 de junio los consejeros reales y el arzobispo Cranmer acordaron aceptar a Jane Grey como futura reina. Quince días después, el 6 de julio, Eduardo VI falleció, poco antes de cumplir dieciséis años. María, avisada de que el duque de Northumberland, uno de los poderosos nobles que apoyaban a Jane Grey, pensaba secuestrarla, se refugió en sus propias tierras en el condado de Norfolk, donde se sentía

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LAS OTRAS GREY El destino amargo de las dos hermanas de Jane. AJUSTICIADA JANE Grey, sus hermanas menores, Catalina y María, nacidas respectivamente en 1540 y 1545, figuraban como posibles herederas del trono, como nietas de la hermana de Enrique VIII, en caso de que ninguno de los tres hijos de este monarca tuviese descendencia. LAS HERMANAS Grey necesitaban, pues, el permiso real para casarse. Cuando Catalina (arriba), después de una boda secreta, quedó embarazada, Isabel I encarceló a la joven pareja, manteniendo separados a marido y mujer hasta que Catalina murió, desesperada, a la edad de 27 años. MARÍA TAMBIÉN se casó sin el permiso real. Según indicó en su informe el embajador de España, era muy baja, jorobada y fea, mientras que su marido era un gigante de dos metros. Como en el caso anterior, la Reina Virgen separó a la pareja, encarcelando al esposo y enviando a María (en la imagen inferior) lejos de Londres. En 1578, a la edad de 33 años, María falleció, posiblemente a causa de la peste. TAL FUE LA TRAGEDIA de las tres hermanas Grey, que constituían una amenaza para la dinastía de los Tudor. Sin embargo, Isabel no tuvo hijos, de modo que, con ella, la monarquía de los Tudor llegó a su fin, siendo sustituida por la de los Estuardo.

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a salvo. Mientras tanto, el alcalde y los principales ciudadanos de Londres aceptaron a Jane Grey como soberana. Poco iba a durar su lealtad. Jane era reina, pero era también prisionera de un grupo de hombres sin escrúpulos y ávidos de poder. El día 10 de julio, la joven, acompañada de su marido y su suegro, se hospedó en la torre de Londres, donde, por tradición, los monarcas de Inglaterra tomaban posesión del reino. Un mercader genovés, Baptista Spinola, anotó en sus recuerdos que Jane era “bien formada y graciosa”, aunque tan pequeña que llevaba chapines, zapatos con suelas altas para alcanzar mayor estatura. Añadió el genovés: “Pero esta señora es muy herética y nunca ha oído misa, por lo cual mucha gente principal no se presentó [a la coronación]”. Enseguida, los habitantes de East Anglia, la zona oriental del país, movilizaron fuerzas para apoyar a María. ¿Estallaría una guerra civil? María se mudó al castillo de Framlingham, a menos de quince millas del mar, desde donde, en caso de una victoria de las fuerzas de Northumberland y de Suffolk –suegro y padre de Jane–, podría huir en barco y ponerse bajo la protección

PARA PARTE DE LOS INGLESES, INCLUSO PROTESTANTES, MARÍA TUDOR SEGUÍA SIENDO LA LEGÍTIMA SOBERANA de su primo, el emperador Carlos V. Northumberland reunió un ejército y envió una armada al puerto de Yarmouth con orden de patrullar la costa. La población de los condados más cercanos a Londres, junto con diversos grupos de familias poderosas, prestaba apoyo a María. Para muchas personas, incluso protestantes, ella seguía siendo la legítima soberana. El 13 de julio, la flotilla que Northumberland había despachado se amotinó, ofreciéndose a servir a María. La situación cambiaba a su favor. La opinión pública se volvía contra Northumberland y contra Jane Grey. El domingo 16, cuando Nicholas Ridley, obispo protestante de Londres, predicó a favor de esta y contra María, los gritos y protestas de los fie-

LA EJECUCIÓN de lady Jane Grey, por Paul

Delaroche, 1833. The National Gallery, Londres.

les le obligaron a abandonar el púlpito. Northumberland, sin embargo, salió de Londres a la cabeza de sus soldados. En aquel momento, los partidarios poderosos de María organizaron un golpe de Estado. Los duques, condes y otros potentados consiguieron persuadir a los demás miembros del Consejo Real –excepto a Henry Grey, padre de Jane, al arzobispo Cranmer y a sir John Cheke, catedrático de Griego en la Universidad de Cambridge, que había sido maestro de Eduardo VI– de que debían ofrecer el trono a María. Cuando el alcalde de la capital también se declaró a su favor, miles de ciudadanos salieron a la calle a vitorearla, mientras las autoridades municipales desfilaban por el corazón de la ciudad para proclamarla


JANE GREY

reina. Las campanas de las iglesias repicaban, y los londinenses bailaban y cantaban llevados por el entusiasmo. En efecto, las capas populares, conservadoras, veían con recelo la violencia ruidosa de los reformistas protestantes, y aún más la extracción de imágenes y otros objetos sagrados de las iglesias parroquiales. Los diplomáticos extranjeros acreditados en Inglaterra anotaban asombrados en sus despachos lo mudable de la opinión pública inglesa.

Qué hacer con Jane Jane y su padre, desde la torre de Londres, oían nerviosos el tumulto. No había nada que hacer. El duque de Suffolk le dijo a su hija adolescente que ya no era reina, y que lo mejor que podía hacer era pedir perdón

a su prima María. El 3 de agosto, María entró triunfalmente en Londres. El Parlamento declaró que el divorcio de Enrique VIII había sido improcedente y que María era su legítima sucesora. Además, suprimió gran parte de la legislación favorable al protestantismo de Eduardo VI. Jane, detenida, dirigió a su prima una carta. Había sido imprudente, confesó, pero porque la habían aconsejado mal. Lo cierto es que Jane era muy inteligente, poseía amplios horizontes y tenía opinión propia. Había bebido del nuevo espíritu que alentaba la cultura humanística femenina, y se carteaba con pensadores protestantes de otros puntos de Europa. El péndulo iba a oscilar en Inglaterra una vez más. La opinión pública se volvió en

contra de María, al rumorearse que pensaba casarse con el futuro Felipe II. Los militantes protestantes declaraban que Inglaterra sufriría una invasión desde España, que el país llegaría a ser una mera provincia del Imperio hispano y que se reimpondría en él la autoridad del papa. Se hablaba ya de rebelión. María, que no había querido castigar a su joven prima, se replanteó sus planes. En noviembre, Jane, su marido y el arzobispo Cranmer tuvieron que comparecer ante un tribunal acusados de alta traición, delito que admitieron. ¿Ejercería la reina su poder de gracia o mandaría ajusticiar a Jane? La situación era delicada, ya que grupos de rebeldes asediaban Londres. Fueron desarticulados, pero María sabía que, o bien abandonaba su proyecto de casarse con el príncipe español, o bien tendría que mostrarse firme. Jane Grey, a cuyo alrededor podía organizarse una rebelión protestante, sufriría la pena capital. María hizo grandes esfuerzos para salvar el alma de su prima enviándole, en vano, varios sacerdotes católicos. Enfrentada a la muerte, Jane se defendió con valor. Pasó sus últimos días preparándose para el trágico acto final, que tuvo lugar el 12 de febrero de 1554, en privado, en Tower Green, un espacio al aire libre (y no como en el famoso cuadro del suceso, pintado con imaginación romántica en 1833 por Paul Delaroche, que se exhibe en la National Gallery londinense). Lady Jane lucía un sencillo vestido negro y sostenía un libro de oraciones. Desde el cadalso dirigió unas palabras al pequeño grupo que iba a presenciar su suplicio. Reconoció su culpabilidad, pero declaró que había actuado con inocencia. Recitó un salmo y, tras dar sus guantes, su pañuelo y el libro de oraciones a los que la atendían, se arrodilló, con los ojos vendados, exclamando: “¡Señor, en tus manos encomiendo mi espíritu!”.

PARA SABER MÁS BIOGRAFÍA

Leanda. The Sisters who would be Queen: Mary, Katherine, and Lady Jane Grey. A Tudor Tragedy. Londres: Harper Press, 2008. En inglés. IVES, Eric. Lady Jane Grey: A Tudor Mystery. Oxford: Wiley-Blackwell, 2009. En inglés. DE LISLE,

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EL GENGIS ESTRATEGA Explotó al máximo el potencial de sus hordas y los avances tecnológicos chinos. El resultado fue el mejor ejército de su tiempo y el mayor imperio contiguo de la historia. Pero, más allá de su fama de sanguinario, el gran caudillo mongol fue un líder pragmático que entendió el valor de las alianzas políticas. JAVIER MONCAYO, PERIODISTA

DETALLE de una estatua ecuestre monumental de

Gengis Kan en Tsonjin Boldog, Mongolia.


L

a figura de Gengis Kan, fundador del Imperio mongol, evoca terribles historias de conquistas, destrucciones y matanzas. No hay duda de que sus hordas sembraron el terror y arrasaron ciudades y poblaciones enteras, pero este hecho, por sí solo, no explica la vastedad de un imperio que con sus descendientes llegaría a ser el mayor de la historia, desde el océano Pacífico hasta el Danubio. Tal acopio de poder no podría haberse logrado sin los excelentes jinetes y arqueros mongoles ni la debilidad de los imperios sedentarios que colindaban con este pueblo nómada en el siglo xiii. Tampoco sin el tesón, el liderazgo visionario y la aguda inteligencia militar y política de Gengis Kan.

Un ascenso imparable No se sabe exactamente cuándo ni dónde nació: los historiadores manejan tres fechas, 1155, 1162 y 1167, y un lugar, las cercanías del lago Baikal, en la actual Mongolia. Su padre, Yesugei, era el jefe de un clan menor

SU PADRE, JEFE DE UN CLAN MENOR, MURIÓ ENVENENADO TRAS LUCHAR TODA SU VIDA CONTRA LOS TÁRTAROS y pobre, los borjigin. En aquel momento, las tribus mongolas estaban desunidas y los tártaros dominaban la estepa. Yesugei pasó toda su vida luchando contra estos últimos, que acabaron envenenándolo poco después de haber casado a su hijo Temujin –así se llamaba el pequeño Gengis– cuando este contaba apenas nueve años. Temujin y su familia se vieron obligados a vagar por las llanuras, acosados por el hambre y las persecuciones de otras tribus. Su madre le enseñó a apreciar el valor de las alianzas en el hostil entorno en que vivían, algo que él no tardaría en cultivar. A los 15 años, Temujin contaba ya con un grupo de leales que respetaban su coraje, astucia y poder de persuasión. El precoz líder renovó la alianza que su padre había forjado con Tonguril, jefe de los kerait, y se valió de él y otros partidarios para afianzar su ascensión política.

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GENGIS KAN

Veinte años sin respiro EN POCO MÁS DE DOS DECENIOS, GENGIS LOGRÓ SOMETER LA ESTEPA Y CASI TODA ASIA CENTRAL 1223

Kangli

ar

Georgianos Tabriz

1220

Mar de Aral

Lago Baikal

1224

gr o

2 122

Ne

Mar C aspio

M

Búlgaros Bulgar

122

Area original Dominio de Gengis Kan en 1207 Máximo alcance del Imperio Avances de Gengis Kan y sus generales

Algunos de sus seguidores se convirtieron en nokor, o hermanos de sangre, guerreros dispuestos a renunciar a su propia tribu para unirse a un nuevo kan, o jefe. Entre ellos destacó Jamukha, un amigo de la infancia que ayudó a Temujin a iniciar su conquista de la estepa.

La unificación de las tribus

Miniatura de un manuscrito persa, siglo XIV.

Kerait

Tashkent IMPERIO Uigures Samarcanda XI XIA

12

REINO Herat JUAZREM Gazni

1211, 1215

Kidan

Pekín 1209

Nishapur

LA CABALLERÍA mongola durante un combate.

121IMPERIO 8 JIN

Karakorum KANATO 1219 KARA-JITAI

0

Bujará

Delun Boldog Tártaros

1207

PRINCIPADOS RUSOS

1213

21

Kiev

Los tártaros fueron su primer objetivo. En venganza por el asesinato de su padre, Temujin ordenó matar a todos los hombres y recién nacidos y repartió a las mujeres entre sus tropas. Esta acción le proporcionó muchos seguidores de todas las tribus y estratos sociales, atraídos por su fama de noble y justo con los suyos y por las expectativas de botín. Organizó su ejército siguiendo la tradición militar de la estepa, pero mezcló las distintas tribus y fomentó una lealtad más orientada a la cohesión interna que hacia la propia tribu. Otra de las innovaciones fue vincular el rango a la competencia, y no al linaje. Mostró una gran capacidad para reconocer el talento de los que serían sus hombres de confianza, tanto militares como civiles. Una cualidad que le permitió identificar tempranamente a aquellos que más tarde formarían su guardia im-

TÍBET

Lhasa

IMPERIO SONG DEL SUR 0

1 000 km

perial o el grueso del generalato, así como a los que serían los mejores administradores de los pueblos vencidos. El espíritu de supervivencia del joven guerrero se transformó, a medida que aumentaba su influencia, en ambición de poder. No dudó en romper la alianza con Jamukha y Tonguril en beneficio propio y, apoyado en su eficaz ejército, doblegó una tras otra a todas las tribus rivales de la estepa. En 1206, la reunión de nobles mongoles que él mismo había convocado (el kuriltai) le proclamó Gengis Kan (señor universal). El nuevo caudillo de los mongoles aprovechó la asamblea para ordenar sus primeras medidas políticas. Adoptó el uigur para escribir el mongol y dio forma a una cierta estructura judicial apoyada en la Yasa (un código de leyes estrictas pero justas dictadas por él y que a partir de entonces regiría la vida mongola).

La revancha nómada En 1209, los uigures, musulmanes sedentarios que habían alcanzado un desarrollo cultural importante, se aliaron con Gengis Kan. Con ellos aprendió la importancia de contar con una administración y fuentes de ingresos para que prosperara su pueblo. Fueron ellos también los que le

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UN TRAMO de la Gran Muralla china. Gengis Kan

la cruzó en 1215 con tres cuerpos de ejército.

LA INCORPORACIÓN DE LOS KIDAN A SUS FILAS APORTÓ CONOCIMIENTOS A GENGIS DE LOGÍSTICA E INGENIERÍA MILITAR animaron a extender sus fronteras y a luchar contra Xi Xia, el imperio de los tangut, situado en el noroeste de China y rival de los uigures en la ruta de la seda. Gengis Kan vio en la conquista la posibilidad de acceder a los pastos chinos y enriquecerse con los impuestos del comercio. Además, la campaña bélica tenía una beneficiosa contrapartida para sus ambiciones personales: según la tradición mongola, el kan gozaba de poder absoluto en tiempos de guerra, pero podía ver limitada su acción e incluso ser depuesto cuando rei-

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naba la paz. Así fue como Gengis inició una era de veinte años de conquistas. Tras cruzar el desierto de Gobi y anexionarse Xi Xia como estado vasallo, Gengis Kan apuntó en 1211 al inmenso y poderoso imperio Jin, en el norte de China. Sus hordas se hicieron primero con el control de Manchuria, gracias a la incorporación a sus filas de los kidan, una tribu oprimida por la dinastía Jin que aportó amplios conocimientos prácticos de logística e ingeniería militar. Aunque el ejército Jin era diez veces superior al suyo, Gengis Kan avanzó hasta la Gran Muralla. En 1215 la cruzó con tres cuerpos de ejército y devastó Pekín, tras asediarla y saquearla. La corte Jin huyó al sur, y Gengis dejó a su mejor general, Mukali, la tarea de continuar la conquista, que no se completaría hasta 1234. El imperio chino situado más al sur, el de los Song, resistiría el empuje de los mongoles algunos decenios más.

Asia Central arrasada De vuelta a Mongolia, Gengis dirigió su atención hacia el oeste. Aprovechó un conflicto interno en el reino de los karajitai para apoderarse de él en 1218. Los dominios de Gengis Kan colindaban ya con los del sah Mohamed, el reino juazrem, un inmenso territorio que cubría los actuales Afganistán e Irán y las repúblicas exsoviéticas de Asia Central. El asesinato de una caravana de mercaderes mongoles y de uno de los embajadores que Gengis Kan había enviado a Mohamed desató la ira del caudillo, que decidió atacar en represalia por la afrenta. Tras recabar información de los territorios del sah mediante espías y divulgar falsas noticias entre las filas enemigas, lanzó tres cuerpos de élite de unos treinta mil jinetes cada uno contra las ciudades de Tashkent y Bujará y la capital, Samarcanda. El ejército dirigido por Gengis se apoderó por sorpresa de


GENGIS KAN

LOS SECRETOS DEL EMPERADOR Aplicó en sus campañas una estrategia ganadora. Su filosofía militar giraba en torno a derrotar al enemigo con el menor riesgo y coste. ESPIONAJE Gengis Kan creó una sofisticada red de espionaje que operaba en el ejército mongol, las rutas comerciales y los estados vasallos. Antes del combate, los generales enviaban a unos doscientos hombres a caballo en todas direcciones para comprobar si existía actividad enemiga y recabar toda la información posible sobre sus fuerzas. PLANIFICAR Y DELEGAR Recabada esa información, Gengis y sus generales se reunían para decidir cómo se iba a desarrollar el combate. A la hora de la verdad, los generales disfrutaban de un amplio margen para tomar decisiones, siempre que respetaran las directivas generales de Gengis Kan y cumplieran los objetivos.

A TRES BANDAS Los mongoles atacaban con tres cuerpos de ejército, de forma que los de los flancos se separaran desde el central en el momento que se considerara oportuno. Tras dar a conocer su presencia y explorar los alrededores, se reunían con el cuerpo central y asestaban al adversario el golpe definitivo. La idea de dividirse por los flancos era sembrar el terror, reunir información y eliminar las pequeñas fuerzas dispersas del enemigo antes de lanzarse contra el grueso. GUERRA PSICOLÓGICA Gengis empleó con éxito el terror como arma psicológica. Si un enemigo se le resistía, el jefe mongol le daba la oportunidad de rendirse y ofrecerle su vasallaje. Si la oferta era rechazada, invadía las ciudades y dejaba libres a unos pocos civiles para que hicieran correr

la voz por otras ciudades sobre las calamidades que habían sufrido. AVANCES TECNOLÓGICOS Las técnicas de asedio y zapa fueron una pieza fundamental de las victorias de Gengis. Las adoptó tras integrar en su ejército a ingenieros chinos conocedores de tecnologías militares muy adelantadas para la época. Las máquinas de asedio se desmontaban y eran transportadas por caballos. FALSA RETIRADA En plena batalla, una unidad o incluso todo el ejército se retiraban súbitamente para hacer creer al enemigo que había finalizado la contienda. Luego, aprovechando su rapidez al galope, les rodeaban lanzándoles una lluvia de flechas. A DISTANCIA Los mongoles evitaban las refriegas y el combate cuerpo a cuerpo. Preferían atacar a caballo desde lejos, valiéndose de su habilidad y puntería con los arcos.

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EL MEJOR EJÉRCITO DEL MUNDO Las mongolas fueron las tropas más eficientes sobre la faz de la Tierra hasta bien entrada la era de la pólvora. NACIDOS PARA LA GUERRA Dada su naturaleza de cazadores, los nómadas de la estepa aprendían desde pequeños a montar y a disparar el arco, y eran aptos para combatir hasta los 60 años. A diferencia de los legionarios romanos o los hoplitas griegos, que debían ser formados en campamentos o academias, los mongoles eran guerreros natos, y la milicia de los varones conformaba un aspecto básico de su sociedad. ORGANIZANDO TROPAS Gengis Kan organizó sus tropas siguiendo la tradición turca y mongola, es decir, formando grupos de hombres basados en el sistema decimal (10, 100, 1.000 y 10.000). Cuando incorporaba nuevos hombres a su ejército, los ponía al mando de jefes de distinto origen para romper las conexiones tribales, de forma que la organización no dependiera de antiguas alianzas de este género. La flexibilidad de la estructura de mando permitía atacar en masa y dividirse en grupos más pequeños para acciones puntuales.

MOVILIDAD Los jinetes mongoles, con equipo ligero y caballos veloces, eran muy móviles en comparación con sus adversarios, lo que les permitió explorar mejor el terreno, crear una compleja red de espionaje o poner en práctica tácticas imposibles para un ejército más pesado, como el de los caballeros europeos. Los jinetes arqueros eran famosos por su capacidad de apuntar y dar en el blanco al galope. Un estribo corto les permitía mantenerse de pie y disparar tanto hacia delante como hacia atrás (abajo, miniatura de arqueros mongoles en plena batalla). AUTONOMÍA La maniobrabilidad se veía favorecida también por la autonomía de los soldados. Cada uno disponía de entre dos y cuatro caballos, por lo que podían galopar sin verse obligados a detenerse para el descanso de los animales durante muchos días. Además, podían vivir, en casos de extrema necesidad, de la sangre de su caballo y de carne de yak seca.

MEZQUITA TELESHAYAKH, en Tashkent, la capital

de la República de Uzbekistán, en Asia Central.

UNA INTRINCADA RED DE RUTAS QUE CRUZABA TODA ASIA LE PERMITIÓ ESTABLECER UN SISTEMA POSTAL FIABLE Y RÁPIDO Bujará en 1220, y se unió después a los otros dos ejércitos mongoles para asediar Samarcanda. El sah decidió retirarse y los mongoles pasaron a controlar el reino. Un año después, Gengis confió a los generales Jebe y Subodei, al mando de unos veinte mil hombres, la exploración de los territorios al oeste, más allá de las nuevas fronteras de su imperio. Este ejército, autónomo, sin intendencia y carente de bases de repliegue, protagonizó una proeza única en la historia militar: recorrió en cuatro años más de veinte mil kilómetros. Conquistaron Nishapur y otras ciudades, atravesaron el Cáucaso y derrotaron a georgianos, alanos, rusos (en la batalla de

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Kalka, en 1223), kangli y búlgaros. Luego regresaron rodeando el mar Caspio para reunirse de nuevo con Gengis Kan. El jefe mongol viró hacia el este para castigar a los tangut de Xi Xia, ya que en su ausencia no habían respetado su compromiso de lealtad. Por el camino, Gengis Kan asoló algunas regiones rebeldes o aún no sometidas en Afganistán –destruyó las ciudades de Herat y Gazni– e Irán. Tras cruzar Kazajistán, llegó a Mongolia en 1225. Lanzó su campaña contra los tangut un año después. Aunque no logró liquidarles, tomó la capital y las principales ciudades del reino, además de arrasar completamente el país. Cuando el rey de Xi Xia, Li-Yan, se presentó ante Gengis en agosto de 1227 para rendirse, el emperador acababa de fallecer a causa de una hemorragia intestinal tras caerse de su caballo.

Hombre de Estado Gengis Kan adoptó los sistemas de gobierno de los estados que conquistaba, colocó a mongoles en los puestos de mayor res-

ponsabilidad y mantuvo a los funcionarios locales. Una intrincada red de rutas que cruzaba toda Asia permitió establecer un sistema postal fiable y unas rápidas comunicaciones. Sus dominios abarcaban prácticamente todo el continente, del mar Amarillo hasta el Caspio. Ningún otro imperio de la historia ha conocido desde entonces una expansión tan extraordinaria bajo la égida de un solo hombre. Gengis fue el precursor de una era de cierta paz y seguridad en Asia, la llamada pax mongolica, que conllevó un creciente intercambio cultural entre sus pueblos. El caudillo patrocinó a artistas y artesanos y fomentó la alfabetización del pueblo mongol. Además, promovió una política de tolerancia religiosa: todas las personas y religiones eran iguales ante la ley mongola, y los religiosos de todos los credos estaban exentos de pagar impuestos. A diferencia de Atila o Alejandro Magno, el emperador mongol comprendió la importancia de dejar resuelta su sucesión. Ya durante la conquista del reino juazrem

había elegido a su hijo Ogodei como heredero. Ogodei y los sucesores de este consiguieron conservar la unidad del Imperio durante un cuarto de siglo más, aunque, en realidad, el poder mongol se mantuvo predominante en Asia Central hasta 1368, cuando subió al poder la dinastía china Ming y expulsó a los mongoles. Aun así, algunos de los kanatos de sus descendientes pervivieron varios siglos más.

PARA SABER MÁS BIOGRAFÍA

John. Genghis Khan: Life, Death and Resurrection. Londres / Nueva York: Bantam Press, 2004. En inglés. WEATHERFORD, Jack. Genghis Khan y el nacimiento del mundo moderno. Barcelona: Crítica, 2006. MAN,

NOVELA CORRAL, José Luis. El amuleto de bronce: la epopeya de Gengis Kan. Barcelona: Edhasa, 2001. FRÈCHES, José. Gengis Kan. El conquistador. Barcelona: Ediciones B, 2017.

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UNA MUJER EN GUERRA La británica lady Florentia Sale demostró un gran valor en medio de la contundente derrota militar que sufrirían las tropas de su país durante la primera guerra anglo-afgana. IVÁN GIMÉNEZ CHUECA, HISTORIADOR Y PERIODISTA

L

as historias de guerra suelen estar protagonizadas por hombres, y suelen destinarse a resaltar valores caballerescos y de arrojo en combate. Pero el caso de lady Florentia Sale demuestra que el coraje en la batalla no solo tiene rostro de varón, y que no hace falta empuñar un arma para demostrarlo. Lady Sale vivió en sus propias carnes la primera guerra anglo-afgana (1839-42). Dejó testimonio escrito de sus peripecias en A Journal of the Disasters in Afghanistan 1841-1842 (Un diario de los desastres en Afganistán, 1841-1842). Su publicación tras el conflicto le granjeó una popularidad entre sus compatriotas que se prolongó hasta el final de su vida. Había nacido en 1790 en el seno de la familia Wynch, vinculada al gobierno colonial británico en la India. Su abuelo había sido gobernador de Madrás y servido a la Compañía de las Indias Orientales, organización que gestionaba el dominio de Londres sobre esos territorios desde mediados del siglo xviii. Con 19 años se casó con el general sir Robert Henry Sale, apodado “Bob el Combativo” por su valentía en el campo de batalla. Ella lo acompañó en los diversos destinos,

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y, como demostraría al narrar su experiencia afgana, en esta etapa obtuvo conocimientos sobre asuntos militares.

La calma antes del avispero En 1839, Bob formó parte del contingente para la campaña de Afganistán. Londres había decidido invadir ese país para evitar que se convirtiera en un títere de Rusia y en una plataforma para dominar la India, considerada la joya del Imperio británico. Pese a que agentes británicos advirtieron que se exageraba la amenaza rusa, la Compañía de las Indias Orientales decidió seguir adelante. El plan era sustituir al monarca afgano Dost Mohammed por Shah Shujah, antiguo rey de ese mismo país que el primero había desterrado. La campaña comenzó en marzo de 1839, y las tropas británicas ocuparon la capital, Kabul, con muy pocas bajas. Dost Mohammed fue depuesto y huyó. El contingente invasor se instaló sin problemas en las principales ciudades del país, y se instauró a Shah Shujah en el trono. Comenzó así una plácida ocupación de Afganistán. Los oficiales en Kabul hacían vida normal, dedicaban su tiempo al críquet, la hípica o las fiestas. Incluso se les autorizó a llevar

LADY FLORENTIA SALE, en retirada desde Kabul.

Óleo de Richard Thomas Bott, siglo XIX.


FLORENTIA SALE allí a sus familias. A mediados de 1841, Florentia se trasladó con su hija menor, Alexandrina, de 18 años. Madre e hija no tardaron en integrarse en la vida social de la capital afgana. En aquellos días, las principales preocupaciones de lady Sale eran cuidar de su jardín, tocar el piano que se había hecho traer y encontrar un buen marido para Alexandrina. El elegido por el matrimonio Sale para su hija sería el teniente John Sturt. Hacia finales de 1841 comenzaron los problemas para los británicos. La Compañía de las Indias Orientales necesitaba reducir costes vinculados a la ocupación, así que retiró a parte de las tropas y dejó de pagar a algunas tribus afganas. En pa-

FLORENTIA DEMUESTRA UN GRAN CONOCIMIENTO DE LAS CUESTIONES MILITARES AL HABLAR DE WILLIAM ELPHINSTONE ralelo, la prolongada presencia militar extranjera comenzó a generar roces con la población autóctona. Dost Mohammed y sus partidarios capitalizaron todo este malestar e iniciaron una campaña de hostigamiento contra los ocupantes. En este clima hostil, Bob el Combativo recibió órdenes de ir a Jalalabad y asegurarse de que los pasos de montaña permanecían abiertos. El matrimonio parecía que solo iba a separarse unos pocos días, pero la historia iba a ser muy diferente.

Retirada y cautiverio La situación en Kabul fue a peor en las últimas semanas de 1841. En noviembre, Wazir Akbar Khan, hijo de Dost Mohammed y hombre al frente de la lucha contra los británicos, llamó al levantamiento contra los invasores. Los enfrentamientos se generalizaron en la capital. En este punto, el diario de lady Sale cambia sustancialmente. Ya no se centra en asuntos triviales, y demuestra un gran conocimiento de las cuestiones militares al analizar el dubitativo liderazgo del general William Elphinstone, el oficial al mando del contingente británico. Florentia le reprocha, por ejemplo, que no ordenara a las tropas

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BRITÁNICOS EN AFGANISTÁN Las guerras anglo-afganas y el Gran Juego entre imperios

GRAN BRETAÑA invadió Afganistán por temor a que Rusia controlara ese país. Esta suspicacia se enmarcaba en la “guerra fría” que libraron los imperios zarista y británico en el siglo XIX, que se conoció como el Gran Juego. Londres veía con preocupación el avance ruso por las estepas de Asia Central, y el control zarista de Afganistán era para el gabinete británico una línea roja. Por este motivo, Gran Bretaña lanzó dos campañas en el área: la que vivió lady Sale, entre 1839 y 1842, y la que se libró entre 1878 y 1880. COMO SE HA VISTO, la primera guerra anglo-afgana fue una absoluta de-

y civiles resguardarse en la fortaleza de Bala Hissar, mucho más fácil de defender que los otros acuartelamientos. En un momento dado, formula una dura apreciación sobre el militar al decir que las tropas eran “un ejército de leones guiados por una oveja enferma” (Elphinstone tenía muy mala salud). La situación bélica pronto afectó directamente a Sale. Su yerno resultó herido de gravedad en Kabul (ella misma y su hija asumieron su cuidado)

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rrota política para Londres. Además, el riesgo de una alianza de Dost Mohammed (arriba, con uno de sus hijos) con Rusia se había exagerado. Los británicos se embarcaron en la segunda guerra angloafgana tras una década de espectaculares avances rusos en Asia Central. La nueva campaña tuvo como objetivo establecer un protectorado en el país. Aunque sufrió varios reveses, finalmente Londres se hizo con la victoria y controló la política exterior afgana hasta 1919. Ese año se libró la tercera guerra anglo-afgana. En ella, los asiáticos recuperaron su autonomía, ya sin el fantasma de la rivalidad decimonónica entre Londres y San Petersburgo.

y su marido fue también alcanzado en un combate, aunque sin consecuencias. Elphinstone pactó con Akbar Khan la salida de la capital para el 6 de enero de los 4.500 militares y 12.000 civiles radicados allí. La retirada fue un desastre. Los afganos atacaron la columna. Las bajas británicas se dispararon, tanto por la acción del enemigo como por el crudo invierno. Solo se evitó una masacre completa con iniciativas individuales como la de la propia Florentia,

que, pese a sufrir una herida en una mano durante un ataque, organizó a las esposas de oficiales y se coordinó con algunos militares para marchar en cierto orden. Después de tres días de emboscadas, Akbar Khan ofrece a Elphinstone que capitulen los oficiales heridos y los familiares de militares atrapados a cambio de recibir un buen trato. El general aceptó. El día previo a la rendición fallecía el yerno de lady Sale, y Alexandrina, embarazada, la acompañó en el cautiverio. Los rehenes fueron llevados cerca de Kabul. Florentia resultó clave para la cohesión del grupo. Por si estar en manos del enemigo no fuese suficiente, sufrieron los efectos de varios terremotos, que a menudo inquietaban más a lady Sale que la acción de sus carceleros. Por su parte, los afganos mantuvieron el buen trato hasta que llegaron noticias de que las fuerzas británicas estaban contraatacando. Algunos líderes tribales se mostraban a favor de ejecutar a los rehenes. Akbar Khan se opuso; los consideraba una importante baza negociadora. Aun salvando la vida, los rehenes se vieron sometidos a una gran presión psicológica. Los afganos

LOS REHENES SE VIERON SOMETIDOS A UNA GRAN PRESIÓN. LOS AFGANOS LES DABAN FALSAS NOTICIAS DE SUS TROPAS les trasladaban falsas noticias de derrotas británicas y les amenazaban con torturas.

Historias de resistencia El general Elphinstone falleció el 23 de abril de 1842, abatido por la disentería y desconsolado por su humillante derrota. Pese a este deterioro de la situación, Florentia nunca se amilanó. En su exasperación, comenzó incluso a escribir de vengarse de sus captores. El 24 de julio, en un raro momento de alegría, asistió al nacimiento de su nieta Julia. Hacia finales de agosto de 1842, y ante el avance militar británico, los rehenes son trasladados hacia el norte, al valle de Bamiyán, famoso por sus enormes esculturas de Buda (dinamitadas por los talibanes en 2001). Con todo, lady Sale solo hace una


FLORENTIA SALE

LOS BRITÁNICOS, atacados por insurgentes cerca

de Gandamak en la primera guerra anglo-afgana.

breve referencia en su diario a los imponentes monumentos. Una vez allí, sus nuevos guardianes afganos se mostraron receptivos a posibles sobornos para liberar a Florentia y los demás. Los rehenes tenían dinero porque Akbar Khan les había dado una asignación cuando estuvieron retenidos en las cercanías de Kabul. El acuerdo con los captores se cerró a principios de septiembre de 1842. Estos pasaron a servir a los británicos. Pero los oficiales europeos mostraron serias dudas a la hora de abandonar la fortaleza hasta no tener noticias certeras sobre sus tropas. Lady Sale se indignó con esta actitud titubeante y afeó la conducta de los militares. Finalmente, ella asumió el mando del grupo. Ordenó que se izara una Union Jack. Al cabo de unos días, lady Sale pudo con-

vencerles de dejar atrás la fortaleza. El desenlace tuvo lugar el 21 de septiembre, cuando contactaron con fuerzas británicas que habían salido en su búsqueda. Un día después, Florentia, Alexandrina y el bebé pudieron reunirse con Bob el Combativo tras casi once meses de separación. Pese a las últimas victorias británicas, Londres decidió que la ocupación de Afganistán era inviable y ordenó la retirada. En la metrópoli se extendió una sensación de derrota que solo pudo aliviarse con una historia de resistencia como la de lady Sale. Su diario se convirtió en un best seller en cuanto se publicó. En 1844 viajó a Gran Bretaña con su marido. La pareja fue recibida por una multitud en cada una de las ciudades que visitó. Continuaron con su vida en la India, pero la desgracia les siguió

los pasos. Bob el Combativo moriría al año siguiente en la guerra contra los sijs. Ella le sobrevivió ocho años; falleció en Sudáfrica a los 63. En su tumba se leía el siguiente epitafio: “Bajo esta piedra descansa todo lo que quedaba por morir de lady Sale”.

PARA SABER MÁS MEMORIAS SALE, Florentia. Lady Sale’s Afghanistan: an Indomitable Victorian Lady’s Account of the Retreat from Kabul During the First Afghan War. Driffield (G. B.): Leonaur, 2009. En inglés.

ENSAYO DALRYMPLE, William. El retorno de un rey. La aventura británica en Afganistán 18391842. Madrid: Desperta Ferro Ediciones, 2017.

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EL CASO EMMETT TILL El asesinato de un niño en el sur de Estados Unidos y un vergonzoso juicio posterior. La gran mentira oculta tras el crimen racista más famoso de la historia. CARLOS HERNÁNDEZ-ECHEVARRÍA, PERIODISTA

E UNA MULTITUD asiste al funeral

de Emmett Till. Chicago, 1955.

mmett Till era un chico de ciudad. Tenía 14 años y había nacido en Chicago, muy lejos del sur de Estados Unidos. En el mundo de Emmett no había que llamar siempre “señor” a un hombre blanco o bajar a la calzada para dejarle la acera libre. Probablemente tampoco imaginaba que en otras partes del país, como Misisipi, la más leve insinuación sexual hacia una mujer blanca podía costarle la vida. Porque Emmett Till era negro. Los abuelos de Emmett se habían marchado del sur hacía décadas, pero, cuan-

do un familiar sureño pasó por Chicago en el verano de 1955, el chico rogó y rogó hasta que su madre le permitió irse con él a conocer la tierra de sus antepasados. Mamie Till tenía dos años cuando dejó el delta del Misisipi, pero conocía bien sus costumbres más oscuras, así que advirtió a su único hijo: “Si tienes que arrodillarte y agachar la cabeza cuando pase un blanco, hazlo con ganas”. El 24 de agosto, Emmett entró a comprar golosinas a la tienda de Carolyn Bryant, una mujer blanca de 21 años. Estuvo un minuto a solas con ella antes de que entra-


EMMETT TILL con su madre, Mamie Till, en una foto tomada durante los años cincuenta.

ra un primo suyo, temeroso de que este no supiera comportarse conforme a los usos y costumbres del sur. Ambos abandonaron la tienda sin mayor incidente, pero cuando la mujer salió y se dirigió a su automóvil, Emmett le silbó. El clásico doble silbido que los americanos llaman “de lobo” y que todos hemos escuchado en las películas al paso de una mujer atractiva. Sus primos supieron inmediatamente que Emmett estaba en problemas, pero nadie se lo comunicó a los adultos. Tres días después, el marido de Carolyn Bryant y su hermanastro fueron a casa de su tío abuelo en plena noche. Sacaron al adolescente de la cama y lo llevaron a su camioneta, donde ella lo reconoció como el autor del silbido. Tres días después, su cadáver apareció flotando en el río: desnudo, con un disparo en la cabeza y completamente desfigurado por los golpes.

El juicio de la vergüenza Los dos autores de la muerte, Roy Bryant y J. W. Milam, fueron detenidos por secuestro antes incluso de que apareciera el cuerpo. Ante la abundancia de testigos, reconocieron desde el primer momento que se habían llevado a Emmett para “darle un susto”, pero dijeron que le habían

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puesto en libertad horas después. Esa sería su defensa durante el proceso. La madre de Emmett celebró el funeral en Chicago, lejos del sur, y tomó la dura decisión de mostrar públicamente el cuerpo de su hijo para que la gente viera lo que le habían hecho. Ante el hedor que desprendía el cadáver, encargó una tapa especial de cristal para el ataúd, que hoy se exhibe en el Museo Smithsonian, en Wa-

la comunidad negra, el presidente de la NAACP Roy Wilkins: “Misisipi ha decidido mantener la supremacía blanca asesinando niños”. Las críticas llegadas del noreste, un asunto espinoso en el sur de EE. UU. desde la guerra civil, tuvieron el efecto de unir a los blancos y de que las autoridades cerraran filas alrededor de los asesinos. Las consecuencias fueron inmediatas: el sheriff del condado, que había identificado el cuerpo aparecido en el río como el de Till, empezó a expresar dudas al respecto. De repente, el cadáver le parecía demasiado mayor para la edad de Emmett y demasiado descompuesto para la fecha del crimen. Aparentemente, el anillo con las iniciales de su padre había llegado milagrosamente al cuerpo de alguien que llevaba muerto más tiempo que él. “Probablemente sigue vivo”, concluyó el sheriff. De igual modo, se acabaron los problemas de los dos acusados para encontrar abogado. Los cinco letrados que había en la ciudad se presentaron voluntarios y se hizo una colecta popular para los gastos. Aun así, la fiscalía tenía un buen caso: además de los numerosos testigos del secuestro y del testimonio de la madre de Emmett identificando el cadáver, contaban con un as en la manga. El sheriff había encarcelado a dos testigos afroamericanos bajo identidades falsas para que no declararan, pero la acusación logró llamar a un tercero que había visto llegar a los asesinos a un granero y había escuchado lo que parecía una tortura. El problema, por su-

AL PRINCIPIO, TAMBIÉN LA COMUNIDAD BLANCA DE MISISIPI ESTABA ESCANDALIZADA POR EL SUCESO shington. Las durísimas fotos del duelo en la revista Jet y otras publicaciones afroamericanas escandalizaron a la comunidad negra y a gran parte del país. Al principio, también la comunidad blanca de Misisipi estaba escandalizada, a pesar de su segregacionismo. El gobernador del estado reclamó públicamente a la fiscalía que fuera “vigorosa”, y los dos presuntos asesinos tuvieron dificultades para encontrar abogado. Sin embargo, todo esto cambió cuando el crimen se convirtió en un asunto nacional. En el estado escocieron particularmente las palabras de uno de los líderes más influyentes de

puesto, no era el caso, sino el jurado. En el condado de Tallahatchie no había un solo afroamericano registrado para votar, así que ninguno podía ser parte de él. En contra de una montaña de pruebas, doce hombres blancos decidieron absolver a los acusados tras poco más de una hora de deliberación. Uno de ellos dijo: “Si no hubiéramos parado a tomar una coca-cola, no habríamos tardado tanto”.

Un testimonio clave En un juzgado de Misisipi en 1955, ningún afroamericano lo habría tenido fácil frente a un blanco, pero además hubo un tes-


EMMETT TILL

MIEMBROS del jurado en el juicio por el asesinato de Emmett Till. Todos sus integrantes eran blancos.

timonio clave que ayudó a sellar la injusticia: la primera testigo de la defensa fue la tendera a la que Emmett Till dedicó el silbido, Carolyn Bryant. Una mujer que ocupó todas las portadas y que el periódico francés Aurore definió como “una Marilyn Monroe de encrucijada”. En realidad, Bryant jamás debió tomar la palabra en el juicio a su marido y su cuñado. Legalmente era irrelevante lo que hubiera pasado antes del crimen, por eso el juez hizo salir de la sala al jurado durante su declaración. Sobre el papel daba igual, pero, para los que buscaban la absolución de los acusados, su relato era fundamental. Si lograban mover el foco y situar a Carolyn como la verdadera víctima, entonces la muerte de Emmett Till sería solo una exageración. En una sociedad profundamente machista y racista como la del sur segregado, el poder simbólico de una mujer de 21 años declarando con sus dos hijos en el regazo, contando

además que un joven negro la había amenazado sexualmente, era inmenso. El jurado no debería haberlo escuchado, pero todos se enteraron y los periódicos lo difundieron. Carolyn Bryant declaró bajo juramento que Emmett Till le agarró la mano y le dijo: “¿Qué me dices de una cita, encanto?”. Cuando ella trató de marcharse, explicó, Emmett la agarró de la cintura. Entonces, contó Bryant a la sala con dramatismo, él le dijo que no se asustara y, “usando una palabra irreproducible”, le aclaró que había “estado” con otras mujeres blancas. Era un testimonio explosivo: ya no se trataba de alguien asesinado por silbar, sino de un negro que había “asustado de muerte” a una mujer blanca, en palabras de ella misma. Hoy es difícil entender la verdadera profundidad de la acusación de Bryant, pero recordemos que en 1955 aún faltaban doce años para que la Corte Suprema de EE. UU. decidiera que blancos y negros se

podían casar también en el sur del país. Y no hablamos de una mera dificultad administrativa: una pareja interracial se arriesgaba a una condena de diez años de cárcel solo por convivir “como marido y mujer” o simplemente por haber tenido una relación sexual esporádica. El sexo, especialmente entre mujeres blancas y hombres afroamericanos, era uno de los peores tabúes del sur segregado. Incluso en 2012, una encuesta mostraba que casi la mitad de los republicanos del estado de Misisipi creían que el matrimonio interracial debería seguir siendo ilegal.

Sal en la herida La sentencia absolutoria a Bryant y Milam fue un duro golpe para la familia de Emmett Till, pero las humillaciones no habían hecho más que comenzar. Un mes después, otro jurado blanco decidió no procesarlos siquiera por secuestro, un crimen que habían reconocido cometer, y los dos recuperaron

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UN ICONO DE LOS DERECHOS CIVILES El peso del caso de Emmett Till en el episodio de Rosa Parks EL 1 DE DICIEMBRE de 1955, apenas dos meses después del veredicto de inocencia de los asesinos de Till, Rosa Parks (abajo) fue detenida por negarse a ceder su asiento a un hombre blanco en un autobús de Montgomery, Alabama. Entonces comenzó un boicot a la empresa que duró 181 días y puso fin a la segregación de los autobuses en la ciudad: la primera gran victoria del movimiento a favor de los derechos civiles. CUANDO EN 1988 preguntaron a Rosa Parks por qué no hizo caso al conductor cuando este le ordenó dejar su asiento, respondió: “Me planteé moverme al fondo del autobús, pero pensé en Emmett Till y no pude hacerlo”.

EL ASESINATO de Emmett Till fue un punto de inflexión. No era ni mucho menos la primera vez que sucedía algo así; la diferencia es que en esta ocasión el país se enteró. Al estar su familia en el norte, no se les pudo intimidar para evitar la denuncia, y buscaron justicia desde el primer momento. Siendo menor y de Chicago, los grandes periódicos siguieron la noticia, y el crimen tuvo muchísima difusión. Emmett Till se convirtió en un símbolo, y hasta Bob Dylan le compuso una canción. El movimiento a favor de los derechos civiles ya estaba en marcha, pero el enorme eco del crimen ayudó a muchas personas, negras y blancas, a tomar conciencia de la realidad que vivían los afroamericanos en el sur segregado.

paso del tiempo: “La mayoría... no todos, pero la mayoría de la población blanca de Misisipi o aprueba lo que hicieron o no lo desaprueba lo suficiente como para arriesgarse a darle al ‘enemigo’ la satisfacción de una condena”. Acabado incluso el proceso judicial, los Till sufrieron el acoso de las autoridades y de los periódicos “blancos”. Algunos familiares y varios testigos del crimen tuvieron que abandonar Misisipi por miedo a las represalias. Una investigación del FBI en 2006 ayudó a aclarar muchas falsedades. Por ejemplo, mediante una prueba de ADN que despejó todas las dudas que sembró el sheriff sobre el cadáver. El cuerpo encontrado en el río, desfigurado y con un tiro en la cabeza, era efectivamente el de Emmett Till, como siempre dijo su madre. Sin embargo, uno de los aspectos más indignantes de esta historia todavía tendría que esperar algo más para salir a la luz. Sesenta y un años después del crimen, se conoció la confesión más inesperada.

Verdades y mentiras Emmett Till es, sin duda, el personaje más desgraciado de esta historia: muerto a los 14 años, víctima del racismo y la ignorancia. Sin embargo, a sus asesinos no les fue muy bien. La comunidad negra de Misisipi boicoteó sus negocios y se negó a trabajar

CAROLYN CONTÓ MUCHO DESPUÉS QUE TILL NO LA AMENAZÓ, NI SE LE INSINUÓ NI LA AGARRÓ. TODO FUE MENTIRA la libertad. No tardaron ni dos meses más en conceder una entrevista en la que, sabedores de que no podían ser juzgados dos veces por el mismo delito, reconocieron que sí, que habían asesinado a Emmett Till. Por la exclusiva recibieron el equivalente a unos treinta mil euros actuales. Su confesión a la revista Look fue sal en la herida de los Till. Además de reconocer el crimen y las mentiras del juicio, la pareja no expresó ningún remordimiento. Contaron al periodista William Bradford Huie que su plan inicial era tan solo darle una paliza, pero que “no fuimos capaces de

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asustarle” y eso les enfadó. El joven Emmett tuvo el descaro de decirles que “había estado con muchas blancas” y “que era tan bueno como ellos dos”. Eso le condenó. Milam dijo: “Me caen bien los negros, pero en su lugar”, porque “mientras yo viva y pueda hacer algo, los negratas van a quedarse en su lugar, y si alguno se acerca siquiera a mencionar el sexo con una mujer blanca, es que se ha cansado de vivir”. El periodista reprodujo en esa entrevista algunas mentiras sobre Emmett Till que han sido desmontadas más tarde, pero su última frase ha resistido bastante bien el

sus campos, lo que les obligaba a pagar mano de obra blanca mucho más cara. Los dos se marcharon del estado durante un tiempo y los dos murieron de cáncer poco después de haber cumplido los sesenta, sin haber pedido perdón jamás. Carolyn Bryant, la joven que acudió al tribunal con sus dos hijos en brazos, se divorció del asesino y rehizo su vida. Se casó dos veces más y guardó silencio, sin hablar jamás con la prensa. Podía haberse llevado su historia a la tumba si no fuera por el historiador Timothy B. Tyson. Tyson es un blanco del sur, hijo de un predicador,


EMMETT TILL

ROY BRYANT (a la dcha.) y J. W. Milam con sus respectivas esposas tras su absolución.

y está especializado en el movimiento pro derechos civiles. La familia de Carolyn Bryant admira su trabajo, y se puso en contacto con él para ofrecerle una entrevista. Durante una charla relajada, tomando café y tarta, Carolyn le contó que se había inventado el testimonio que dio en el juicio. Que Emmett Till no la amenazó, ni se insinuó ni la agarró del brazo o de la cintura. Que todo fue una gran mentira. “Esa parte es mentira”, dijo al historiador, y añadió que “no recordaba nada de lo que había pasado”, pero que “nada de lo que ese chico hizo podría nunca justificar lo que le sucedió”. Bryant no pide perdón, pero sí dice que sintió pena por la madre de Till, un sentimiento que fue en aumento cuando ella misma perdió un hijo. Bryant está ahora mismo en paradero desconocido, protegida por su familia. Tyson la entrevistó en 2007, pero no publicó nada hasta diez años después como parte de su libro The Blood of Emmett Till

(La sangre de Emmett Till), que no ha llegado a España. Según el autor, a Carolyn Bryant “le gusta que las cosas hayan cambiado y cree que el viejo sistema de supremacismo blanco era malo, aunque entonces lo consideraba normal”. Bryant ya ha aclarado lo fundamental, que es que mintió en el juicio, pero su testimonio tal cual aparece en el libro de Tyson sigue dejando muchas incógnitas por despejar. Para conocer su versión completa tendremos que esperar a 2036: ese es el año en que podremos leer las memorias de Carolyn Bryant, un manuscrito que ha entregado a la Universidad de Carolina del Norte a condición de que no se publique hasta esa fecha. Entonces se escribirá el último capítulo de esta historia, aunque es seguro que seguiremos sin poder explicarnos cómo un niño de 14 años murió por silbar a una mujer, solo por la circunstancia de que los dos tenían diferente color de piel.

PARA SABER MÁS MEMORIAS TILL-MOBLEY, Mamie y BENSON, Christopher. The Death of Innocence: The Story of the Hate Crime That Changed America. Nueva York: Random House, 2003. En inglés.

ENSAYO TYSON, Timothy B. The Blood of Emmett Till. Nueva York: Simon & Schuster, 2017. En inglés.

ARTÍCULO

William Bradford. “The Shocking Story of Approved Killing in Mississippi”. Confesión de los asesinos en Look, enero de 1956. En inglés. www.pbs.org/wgbh/americanexpe rience/features/till-killers-confession/ HUIE,

TRANSCRIPCIÓN

Declaraciones de Carolyn Bryant en el juicio, septiembre de 1955. En inglés. http://famous-trials.com/images/ ftrials/Emmett/documents/ CarolynBryant.pdf

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LA VOZ ESCRITA DE LORCA ¿Cómo hablaba Lorca? Solo podemos imaginarlo. No existen grabaciones de la voz del poeta. Por primera vez se recopilan todas las entrevistas que concedió. Palabras olvidadas y confesiones inéditas. EDUARDO MESA LEIVA, PERIODISTA

Y

a veréis los periódicos. Una cosa como cuando vino el príncipe de Gales”. Así cuenta Federico García Lorca a sus padres el “escandalazo” que se ha armado en Buenos Aires con su presencia. En octubre de 1933, el poeta llega a la capital argentina con la intención de quedarse unas semanas (“vengo de torero herido a dar cuatro conferencias”), pero su estancia se prolonga seis meses. El más destacado representante de la Generación del 27 goza de un momento de gloria. Se asombra de los “doscientos retratos” que le han sacado los fotógrafos de Buenos Aires y los “centenares de artículos” publicados sobre su llegada. Como afirma el hispanista Christopher

Maurer, “la creciente popularidad de Lorca como poeta y dramaturgo coincide en los años veinte y treinta con el desarrollo y madurez del género de la entrevista literaria en el mundo hispánico”. La editorial Malpaso recupera en el volumen Palabra de Lorca todas las entrevistas concedidas por el poeta granadino (un tercio de ellas inéditas) desde los primeros años veinte hasta días antes de su muerte en 1936. Este conjunto, a falta de unas memorias nunca escritas por el poeta, es lo más parecido a su autobiografía.

Contra los tópicos Aunque supo usarlas para divulgar su trabajo y, en cierta manera, promocionarse, a García Lorca no le gustaban las en-


Poeta en Nueva York

EL HISPANISTA Ian Gibson. A la dcha., colas en el American Union Bank, Nueva York, tras el crac de 1929.

trevistas. “Siempre me hace el efecto de que es una caricatura mía la que habla, no yo”. Con frecuencia se repiten los tópicos que molestan al granadino. La imagen del poeta gitano, “extraordinariamente joven”, con un “candor infantil” tamizado por “la tristeza renegrida de los ojos” vuelve a aparecer una y otra vez en la prensa de aquellas décadas. Lorca es un “conversador apasionado”. Con él no sirven los apuntes ni las preguntas marcadas. Hasta el punto de que algún entrevistador se siente como “un convidado de piedra”. Es mejor dejar hablar al poeta que someterlo a un interrogatorio. “No vayáis a buscar a García Lorca con un programa determinado ni con preguntas concretas”, dicta un consejo periodístico de aquella época. Y así, defendiéndose de las caricaturas y luchando contra los estereotipos, según Maurer, el escritor consigue, no sin esfuerzo, elaborar a lo largo de los años un retrato de sí mismo.

La homosexualidad En 2015 salió a la luz un documento firmado en 1965 por la Jefatura Superior de Policía de Granada. Era el primer documento oficial revelador sobre las circunstancias de la muerte de García Lorca. El informe relata cómo el poeta fue “detenido” y “pasado por las armas” después de haber confesado. ¿Cuál fue su confesión? El informe no lo desvela, pero sí tilda al escritor de “socialista y masón” y le atribuye “prácticas de homosexualismo”.

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La homosexualidad de García Lorca, calificada como “aberración” en el citado informe policial, fue, según el hispanista y biógrafo Ian Gibson, uno de los asuntos capitales que provocó el asesinato del poeta en los inicios de la Guerra Civil española, junto a su ideología republicana. También ha sido un tema tabú, ignorado durante décadas en los estudios literarios sobre la obra del autor granadino. Palabra de Lorca desvela algunas confesiones inéditas del poeta relativas a esta cuestión cardinal en su trayectoria vital. “Yo no soy gitano. Soy andaluz. Castellano colonizador de Andalucía. Y no he

Nueva York produjo una honda conmoción en el poeta. Lorca vivió en la ciudad de los rascacielos entre junio de 1929 y marzo de 1930. Llegó a la ciudad buscando cura a un desengaño amoroso y se quedó más de los seis meses previstos, hasta el punto de caducar su visado. La cosmopolita metrópoli de los años veinte es un soplo de aire fresco para un hombre procedente de un país represivo. Se relacionó principalmente con hispanohablantes, ya que el autor granadino no hablaba inglés. Espantado y fascinado por la gran ciudad. Esa dualidad marcó una de sus obras más memorables: Poeta en Nueva York. En este poemario, así como en las entrevistas de la época, refleja su preocupación por la situación infrahumana de los negros, pues “con su tristeza se ha hecho el eje espiritual de aquella América”. Las injusticias de la sociedad de consumo le soliviantan y refuerzan sus convicciones: “Llega el oro en ríos de todas partes de la tierra, y la muerte llega con él”. El poeta vive de cerca el crac bursátil de Wall Street, incluso confiesa, aterrado, haber presenciado suicidios: “Íbamos por la calle y de pronto un hombre que se tiraba del edificio inmenso del Hotel Astor y quedaba aplastado en el asfalto... Era la locura”.

El arte y la política “Yo creo que el ser de Granada me inclina a la comprensión simpática de lo perse-

ENFRENTADO AL DOGMA DE LA MORAL CATÓLICA, DEFIENDE QUE LO NORMAL “ES EL AMOR SIN LÍMITES” conocido mujer”. Es una confesión de 1935, recuperada más de veinte años después, en 1957, por el dramaturgo y director de escena Cipriano Rivas Cherif en tres reportajes para el suplemento dominical del periódico mexicano Excelsior. Era la primera vez que Lorca hablaba de su homosexualidad para un medio. “Porque solo hombres he conocido; y sabes que el invertido, el marica, me da risa”, continúa el poeta. Enfrentado al dogma de la moral católica, Federico García Lorca defiende que lo normal “es el amor sin límites”, y sueña con una verdadera revolución que traiga, al fin, “una nueva moral. Una moral de la libertad entera”.

guido. Del gitano, del negro, del judío..., del morisco que todos llevamos dentro”. A lo largo de las entrevistas asistimos a la evolución del carácter del poeta, comprobamos cómo cambian sus opiniones sobre la poesía, el teatro o la postura social del artista. El joven hedonista –“a mí lo único que me interesa es divertirme, salir, conversar largas horas con amigos, andar con muchachas”– se transforma en un artista comprometido y preocupado porque su teatro llegue al pueblo. Sus periplos internacionales –primero Nueva York y Cuba y, más tarde, Argentina y Uruguay– consolidan su imagen pública como escritor de éxito y preparan el


LORCA

terreno para la gloria definitiva en España. El poeta no vive al margen de las turbulencias que sacuden a la Europa de los años treinta ni de la convulsa situación política de la República. Por ello, su postura vira hacia un mayor compromiso personal y artístico. En una entrevista para el diario madrileño El Sol, el granadino toma partido: “Yo siempre soy y seré partidario de los pobres. Yo siempre seré partidario de los que no tienen nada”. Nueva York, meca del capitalismo, le parece algo terrible y monstruoso, “el Senegal con máquinas”, y en abril de 1936 confiesa en el rotativo madrileño La Voz su esperanza en el advenimiento de una revolución que termine con el hambre en el mundo: “¿Verdad que te estoy hablando en socialista puro?”. Este mayor compromiso no impide su defensa de la autonomía

y dignidad del artista. Así, critica a su colega de generación Rafael Alberti por plegarse en demasía a los intereses del partido: “Luego de su viaje a Rusia, ha vuelto comunista y ya no hace poesía, aunque él lo crea, sino mala literatura de periódico”. Para el poeta granadino, el artista debe ser siempre un anarquista creativo. Un mes antes del golpe de Estado, Lorca muestra de manera clara su opinión sobre patrias y fronteras en un intercambio de impresiones con el caricaturista y humorista Luis Bagaría en El Sol. Se define como “español integral” y “hermano de todos”, aunque dice odiar “al que es español por ser español nada más”.

La poesía y el teatro “La poesía es algo que anda por las calles. Que se mueve, que pasa a nuestro lado.

Todas las cosas tienen su misterio, y la poesía es el misterio que tienen todas las cosas”, cuenta Lorca al periodista Felipe Morales en abril de 1936 en una entrevista para La Voz. La poesía, compañera perenne a lo largo de los años. El poeta nunca dejará de hablar de poesía. A veces con un filtro de humildad, como cuando afirma, “riendo como un colegial”, que la poesía que más le gusta es “la de los demás”. Otras veces deja clara su oposición a un ejercicio literario clasista y cerrado: “Yo podría hacer una poesía aristocrática y encerrarme en mi torre de marfil, pero no lo hago ni lo haré”. El granadino confiesa también su devoción por el teatro, el otro eje fundamental de su producción artística. “El teatro es la poesía que se levanta del libro y se hace humana”, sostiene. Un teatro que

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debe abandonar la atmósfera abstracta de las salas reducidas y su clima elitista. “El teatro como educación popular, el teatro al alcance de las masas, el teatro como vehículo de cultura”. Dentro de esta concepción se sitúa la labor de La Barraca, la compañía de teatro universitario que, durante años, recorrió los pueblos de España llevando a rincones remotos las grandes obras de los clásicos. García Lorca, el enamorado de los escenarios, echando abajo el entramado del teatro burgués. “Yo arrancaría de los teatros las plateas y los palcos y traería abajo el gallinero. En el teatro hay que dar entrada al público de alpargatas”.

La literatura Situado en el epicentro de la edad de plata de la cultura española, Federico García Lorca desgrana en las entrevistas su opinión sobre las grandes figuras de la literatura del momento. Se felicita del “gran compañerismo” que se da entre los poetas de su generación y considera la poesía española “la más importante de Europa”.

NO SE SALVAN DE SUS CRÍTICAS ALGUNAS DE LAS GRANDES PLUMAS DEL MOMENTO, COMO VALLE-INCLÁN O AZORÍN

GARCÍA LORCA con el pintor Salvador Dalí en la localidad gerundense de Cadaqués. Fotografía sin datar.

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Dos son los grandes maestros para el poeta granadino: Antonio Machado, “un monumento de persona y de poeta”, y Juan Ramón Jiménez, “el gran poeta, está en su torre. Y allí ha hecho una poesía tierna, comprensiva y sencilla”. También confiesa su admiración por Rubén Darío, el precursor del modernismo hispánico, “Darío era grande”. El granadino ensalza a otro ilustre representante de la Generación del 98: Unamuno. “¡Qué grande es Unamuno! ¡Cuánto sabe y cuánto crea! El primer español”. No quedan libres de sus críticas, sin embargo, algunas de las más reputadas plumas del momento: Valle-Inclán es “detestable. Como poeta y como prosista”. Azorín “merecería la horca por voluble”. Al margen de la literatura, García Lorca confiesa su devoción por el músico Manuel de Falla,


LORCA EL ÚLTIMO DÍA DE LORCA EN MADRID IAN GIBSON ironiza con frecuencia sobre el número desmesurado de personas que afirmaban haber despedido a Lorca en la madrileña estación de Atocha en julio de 1936, camino de la ciudad donde perdería la vida. A modo de prólogo, Palabra de Lorca recoge el polémico testimonio de su amigo Rafael Martínez Nadal, con quien (según su versión) pa-

só su último día en Madrid. Martínez Nadal describe a un Lorca temeroso, obsesionado, indeciso sobre la decisión a tomar: ¿marchar a Granada o quedarse en Madrid? A pesar del inquietante clima que se respira en el país y de los esfuerzos del amigo para convencerle de la conveniencia de permanecer en la capital, el poeta está empecinado en ir a Granada para celebrar en casa San Federico,

a quien ve como “un santo, un místico... Yo no venero a nadie como a Falla”. Capítulo aparte merece su especial relación con el pintor Salvador Dalí. Compañero suyo en la Residencia de Estudiantes, cómplice y colaborador en sus primeros montajes teatrales, el artista catalán es “realmente un tipo extraordinario”, como cuenta al periodista italiano Indro Montanelli. “El ala de la paleta de Salvador –me dijo con entusiasmo– ha sido agujereada por una llamarada”. Amistad y admiración a prueba de la erosión del paso del tiempo.

tuvo su muerte”. La muerte es uno de los temas centrales de su obra poética. Motivo que gravita alrededor de sus composiciones y de su propia vida. El granadino estaba obsesionado con la idea de su propia desaparición, hasta el punto de dejar numerosos testimonios proféticos o premonitorios, como el famoso poema “Fábula y rueda de los tres amigos”, donde parece anticipar su propia muerte: “Cuando se hundieron las forma puras bajo el cri cri de las margaritas, comprendí que me habían asesinado”. Un ser humano siempre rondado por la idea de la muerte, como confiesa en Montevideo al periodista Alfredo Mario Ferreiro en 1934: “¡Vivo rodeado de muerte! –exclama de pronto Federico–. De muerte, de muerte física. De mi muerte, de la tuya y de la de este”. No obstante, pocos meses

La muerte Para el poeta madrileño Pedro Salinas, la poesía de Lorca estaba sometida al imperioso dominio de la muerte. Para Alberti, Federico fue “el poeta que no

fiesta especial para la familia. “Está decidido. Me voy a Granada y sea lo que Dios quiera”. Es el 16 de julio de 1936. EL POETA LE ENTREGA un paquete. “Toma. Guárdame esto. Si me pasara algo lo destruyes todo”. Lorca había dejado a su amigo un legado de incalculable valor: el primer borrador de su obra El público. Un poco antes, una advertencia profética. “Rafael, estos campos se van a llenar de muertos”.

antes de su fusilamiento, preguntado por el caricaturista Luis Bagaría sobre si la creación poética podría ser una herramienta para acercarse al más allá de una vida futura, el poeta parece rendirse al misterio insondable de la existencia humana: “Como no me he preocupado de nacer, no me preocupo de morir”.

PARA SABER MÁS ENTREVISTAS

Federico, INGLADA, Rafael (ed.) y FERNÁNDEZ, Víctor (colab.). Palabra de Lorca. Declaraciones y entrevistas completas. Barcelona: Malpaso, 2017. GARCÍA LORCA,

BIOGRAFÍA

Ian. Vida, pasión y muerte de Federico García Lorca (1898-1936). Madrid: Punto de Lectura, 2016. GIBSON,

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CIENCIA

ENTRE LA CIENCIA Y LA En la historia del cine de ciencia ficción abundan los títulos en los que la pura imaginación gana la partida a la credibilidad científica. ENRIC ROS, HISTORIADOR DEL CINE Y PERIODISTA

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CIENCIA FICCIÓN

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FICCIÓN

ebe la ciencia de las películas de ciencia ficción ser precisa?, se preguntaba la periodista Nicole Nash desde la prestigiosa revista especializada en computación TechRepublic. La pregunta no es baladí. Desde la iniciática Viaje a la Luna (1902), de Georges Méliès, las películas de corte fantástico se han interesado por explorar las posibilidades de la denominada fringe science (“ciencia límite”) de cada momento; es decir, de aquellas investigaciones que se apartan de la ortodoxia científica para especular con posibilidades más allá de las restricciones del método cartesiano. El cine de ciencia ficción se basa en el código narrativo del what if. La pregunta “¿Qué pasaría si...?” es la premisa ideal para sumergirnos en mundos alternativos y futuros distópicos que, con frecuencia, son alegorías de nuestra vida aquí y ahora. Pero la fantasía no tiene por qué estar reñida con la credibilidad. La denominada “ciencia ficción dura” ha tratado de apartarse de la ingenuidad de las cintas futuristas de serie B de los años cuarenta y cincuenta, acudiendo a expertos que pudieran asesorar en aspectos puramente tecnológicos y científicos. Uno de los más famosos en los últimos tiempos ha sido el A LA IZQDA., salto al hiperespacio en Han Solo

(2018). Arriba, Viaje a la Luna (1902).

LA “CIENCIA FICCIÓN DURA” SE APARTA DE LA INGENUIDAD DE LAS CINTAS DE SERIE B DE LOS CUARENTA Y CINCUENTA físico teórico estadounidense Kip Thorne, ganador del Premio Nobel de Física en 2017. Thorne fue productor ejecutivo del filme Interstellar (2014), y llegó a escribir un libro analizando la película desde el punto de vista científico, titulado justamente The Science of Interstellar. Pero incluso los filmes que presentan un tono más “adulto” y riguroso pueden ser cuestionados por la ciencia. El astrofísico Neil deGrasse Tyson, director del Planetario Hayden, en el Museo de Historia Natural de Nueva York, comentó por Twitter hace algún tiempo algunos gazapos de una cinta reciente considerada especialmente verosímil en su representación del espacio: Gravity (2013), de Alfonso Cuarón. Tyson, que confesó haber disfrutado mucho con la película, señaló un par de esos errores que solo pueden advertir los especialistas: la imposibilidad de que las dos estaciones espaciales de la película puedan verse una a la otra con el telescopio espacial Hubble o la poca credibilidad de las escenas que muestran el desplazamiento de los restos del satélite de este a oeste (los satélites

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CIENCIA

orbitan en sentido inverso para aprovechar el movimiento de rotación de la Tierra). Nada comparable a cintas repletas de incoherencias, como el célebre despropósito científico y narrativo Armageddon (1998), de Michael Bay, que, según algunos rumores, sirvió a la NASA para diseñar un test de acceso a la agencia espacial en el que se solicitaba que se indicaran todos los errores de bulto que contiene la película.

Los sonidos del silencio ¿Cómo diferenciar una película de ciencia ficción mínimamente creíble de una que no lo es en absoluto? Tal como explicó el ingeniero aeroespacial Ed Trollope para los informativos de la BBC en 2013, el ejemplo más común de “mala ciencia” es el frecuente uso de los efectos de sonido en las escenas ambientadas en el espacio. “Como el espacio es un vacío, no hay sonido, lo que significa que todas esas explosiones y los ruidos de motores no deberían estar ahí”, argumentó Trollope. De hecho, tampoco las llamas podrían aparecer en un medio carente de oxígeno. Sin embargo, las concesiones dramáticas imperan en la mayor parte de ficciones, por lo que prácticamente todas las space-operas, desde los antiguos seriales cinematográficos de Flash Gordon o Buck Rogers de los años treinta hasta las diversas entregas de la saga Star Wars, han mostrado un universo con banda sonora propia y espectaculares estallidos de naves espaciales. Tan solo algunas películas de la ya citada ciencia ficción dura se han atrevido a poner por delante la verosimilitud científica. Como la precursora 2001, una odisea del espacio (1968), de Stanley Kubrick, que, en

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la mayor parte de las escenas que tienen lugar en la inmensidad del espacio, reduce el sonido a un mero siseo de fondo (que parece evocar, de forma poética, la actividad energética de los cuerpos celestes). O como la mencionada Interstellar, que aprovecha ese vacío sonoro para crear una sugerente sensación de “claustrofobia” –como su director, Christopher Nolan, se ha encargado de señalar– y generar bellos contrastes entre silencio y sonido, gracias a la música del compositor Hans Zimmer.

Demasiado sencillo Uno de los errores científicos más comunes y frecuentes es la excesiva simplificación de algunas cuestiones, hasta alcanzar la inverosimilitud. Por ejemplo, los planetas habitables de otras galaxias presentan en

muchas cintas paisajes sorprendentemente uniformes, sin apenas biodiversidad. Otro tanto podría decirse del aspecto de sus principales habitantes: los humanoides verdes de Invasores de Marte (1953), clásico de la ciencia ficción camp firmado por William Cameron Menzies, o los lagartos de la serie de culto V (1983-85) son todos ellos prácticamente idénticos entre sí. Su fisonomía resulta casi siempre demasiado parecida a la de los humanos o a las especies animales que pueblan nuestro planeta. Sin embargo, el ser humano y la fauna de la Tierra son fruto de unas condiciones medioambientales concretas. Nada hace pensar que otros mundos deban tener como pobladores a humanoides de frente prominente ni a insectos gigantes. La sátira bélica del iconoclasta Paul Verhoeven


ARMAGEDDON, filme de Michael Bay de 1998, con Bruce Willis y Ben Affleck, entre otros. LOS INSECTOS GIGANTES de Starship Troopers, sátira protagonizada por Casper Van Dien en 1997. R2-D2 entre explosiones en una escena de Star Wars: Episodio I - La amenaza fantasma (1999). HARRISON FORD como Deckard en Blade Runner (1982), basada en un relato de Philip K. Dick. ARNOLD SCHWARZENEGGER en Terminator

(1984), la primera cinta de la saga. MATTHEW MCCONAUGHEY viaja a través de un agujero de gusano en Interstellar (2014).

SE HAN MOSTRADO CRUCES ENTRE SERES DE DISTINTAS ESPECIES, COMO EL CÉLEBRE SPOCK DE STAR TREK Starship Troopers (1997) mostraba el cruento enfrentamiento de unos soldados terrestres con unos insectos enormes que, como ha apuntado el físico y divulgador científico estadounidense Sidney Perkowitz, probablemente no habrían podido volar ni sostenerse sobre sus patas, debido al peso de sus aparatosos corpachones. El cine también ha mostrado como frecuentes los cruces entre seres vivos de diferen-

tes especies, como el célebre Spock de la serie de televisión Star Trek (1966), hijo de un vulcaniano (Vulcano es, en la serie, un planeta situado a 15 años luz de la Tierra) y una terrestre. Las diferencias genéticas harían imposible en la actualidad un cruce entre un humano y un simio, pese a haber compartido un pasado evolutivo común, por lo que los apareamientos entre seres de otros planetas parecen, desde el punto de vista genético, poco factibles.

No hay vuelta atrás Los viajes temporales han sido uno de los temas recurrentes de la ciencia ficción en el cine desde, por lo menos, El tiempo en sus manos (1960), la adaptación de La máquina del tiempo, de H. G. Wells, hasta Predestination (2014), pasando por cintas

que han dado lugar a sagas “clásicas”, como Terminator (1984) o Regreso al futuro (1985). Sin embargo, como apunta el divulgador científico británico Quentin Cooper, nuestra existencia se sostiene sobre la “ley de causa y efecto”, por lo que la posibilidad de viajar en el tiempo para eliminar a Adolf Hitler o impedir la tragedia del 11-S podría poner patas arriba todas las leyes de la física. Además, la única opción plausible para viajar al pasado sería introducirse por uno de los famosos agujeros de gusano, hipotéticos atajos en el espaciotiempo. Sin embargo, como explicó Stephen Hawking, se cree que estos existen únicamente en la denominada “espuma cuántica”, que se halla en la escala subatómica. Así pues, ni siquiera los diminutos científicos de Viaje alucinante (1966), de

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CIENCIA

KEANU REEVES (a la izqda.) y Hugo Weaving

en una escena de Matrix (1999).

SI VIAJÁRAMOS A LA VELOCIDAD DE LA LUZ, MORIRÍAMOS POR LA COLISIÓN CONTRA LOS ÁTOMOS DE HIDRÓGENO Richard Fleischer, que consiguen reducirse a un tamaño microscópico para introducirse en el interior del cuerpo humano para repararlo, podrían hacer realidad esta fantasía temporal. La dilatación del tiempo predicha en la teoría de la relatividad sí permite viajar hacia el futuro, aunque tan solo unas décimas de segundo, lo que dinamita nuestras expectativas de vivir experiencias como la de El planeta de los simios (1968). En el caso de que consiguiéramos fabricar naves espaciales que pudieran viajar a la velocidad de la luz, como en la saga Star Wars, moriríamos en cuestión de segundos por la colisión de los átomos de hidrógeno a altísima velocidad contra la nave.

El futuro se parece al pasado Una de las experiencias más fascinantes del cine de ciencia ficción es la posibilidad de contemplar las tecnologías que están por venir. Curiosamente, las películas am-

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bientadas en futuros que hemos alcanzado ya –como 1997: Rescate en Nueva York (1981), de John Carpenter– o que son inminentes –como Blade Runner (1982), de Ridley Scott, que sucede en 2019– no acertaron a mostrar tecnologías presentes desde hace años en nuestras vidas, como el teléfono móvil o Internet. El futuro ha sido casi siempre una proyección del presente, a veces con cierta nostalgia de un pasado desaparecido (como confirma la atmósfera de cine negro clásico de Blade Runner). Por eso, con el cambio de milenio, las cintas como Matrix (1999), de las hermanas Wachowski, se valoran hoy por cómo consiguieron transmitir el vértigo existencial del momento hacia un futuro incierto, lleno de retos como la virtualidad o la posibilidad del colapso energético. La posible alienación ante la creación de un doble del mundo llegaba al paroxismo en esta cinta con la construcción de una realidad artificial totalmente inmersiva. Ello ofrecía la posibilidad de crear personajes prácticamente invulnerables a las leyes de la física, capaces de sobrevivir a heridas de bala o apuñalamientos en el mundo virtual. Sin embargo, las incongruencias en la fuerza o resistencia de Neo eran frecuentes, como sucedía en las viejas aventuras de Superman, que veía aumen-

tar o disminuir sus poderes según el capricho del guionista. Además, la saga jugaba a mostrar los dos mundos, el físico y el virtual, como realidades separadas, y también a tejer repentinas conexiones entre ambos, para acentuar así los aspectos más dramáticos. Tampoco parecía plausible que, en la trama, se usara a los humanos como fuentes de energía, cuando existen otros animales, como las vacas, que producirían mucho más rendimiento energético sin ocasionar tantos problemas. Matrix se convirtió en una suerte de mito generacional por su habilidad en detectar algunos dilemas filosóficos de nuestro presente, pero, desde el punto de vista científico, era tan verosímil como las viejas cintas de bajo presupuesto de invasiones extraterrestres o viajes interplanetarios.

PARA SABER MÁS ENSAYO

Robert. The Science in Science Fiction. Dallas: BenBella Books, 2005. En inglés. LAMBOURNE, Robert, SHALLIS, Michael y SHORTLAND, Michael. Close Encounters? Science and Science Fiction. Bristol: Adam Hilger, 1990. En inglés. STABLEFORD, Brian. Science Fact and Science Fiction. An Encyclopedia. Nueva York: Routledge, 2006. En inglés. BLY,


Sara Moral. © Fundación Bancaria “la Caixa”.


CAIXAFORUM

ENVOLTORIOS

DEL ARTE Desde los años ochenta del siglo XX, la Fundación Bancaria “la Caixa” rehabilita edificios históricos que convierte en sede de exposiciones y otras actividades culturales. Además de contener arte, son obras de arte por derecho propio. ANA ECHEVERRÍA, PERIODISTA

David Campos. © Fundación Bancaria “la Caixa”.

H

acer de cada edificio una obra de arte fue una de las premisas del Modernismo catalán, premisa que cumplieron a rajatabla figuras de talla internacional como Antoni Gaudí, Josep Font i Gumà, Lluís Domènech i Montaner o Josep Puig i Cadafalch. También en Valencia, Canarias, Cantabria o Asturias surgieron arquitectos dispuestos a proyectar casas de ensueño para una nueva burguesía, enriquecida gracias a la Revolución Industrial o a inversiones en ultramar. Sin el abultado bolsillo de mecenas como Eusebi Güell, Antoni Amatller o Antonio López, marqués de Comillas, el nuevo concepto modernista de la opulencia, con su culto a la comodidad y al ornamento, jamás habría visto la luz. No todo fueron parques, capillas y mansiones particulares. También la industria se volvió funcional y estética a partes iguales. Y una de estas historias de amor profesional entre empresario y arquitecto dio origen a la fábrica Casaramona, sede actual de CaixaForum Barcelona. Casimir Ca-

ÁRBOL de Arata Isozaki ante el CaixaForum de Barcelona. A la izqda., ornamento del edificio.

saramona (Vic, 1838-Barcelona, 1913) se estrena en el negocio textil gracias a su hermano mayor, Joan. A diferencia de este, que acaba arruinado, Casimir inicia una carrera de éxito. Sus proyectos empresariales no hacen más que crecer, has-

ta contar con dos fábricas en Barcelona y una tercera en Castellterçol, dedicadas a la confección de productos de algodón. En 1888 gana la medalla de plata de la Exposición de Barcelona “por su magnífica colección de mantas, toallas y lienzos”,

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© Fundació Institut Amatller d’Art Hispànic, Arxiu Mas.

ARTE

© Fundació Institut Amatller d’Art Hispànic, Arxiu Mas.

ARRIBA, fotografía de la fábrica Casaramona sin fechar. ABAJO, una de las salas de tejido del complejo.

galardón que repetiría años más tarde en Bruselas y en Buenos Aires. En 1903, Casimir empieza a exportar sus productos a América Latina, y su fortuna personal aumenta considerablemente, hasta el punto de pedir a Puig i Cadafalch que proyecte para él una nueva fábrica. Para entonces, el arquitecto catalán ya se ha labrado un nombre en la ciudad condal con la Casa Martí, la Casa Amatller, el Palau Macaya (que acabaría convirtiéndose en la sede del primer centro

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cultural de “la Caixa”) y la Casa de les Punxes. Además, está inmerso en un colosal trabajo urbanístico, la segunda fase de la apertura de la Via Laietana, y es diputado por Barcelona en las Cortes. Cuesta imaginar de dónde saca tiempo este Da Vinci del siglo xx para compaginar su actividad como político, arquitecto, restaurador, arqueólogo, docente e historiador del arte, pero el caso es que la fábrica Casaramona se proyecta en 1909 y empieza a construirse al cabo de un

CASIMIR CASARAMONA (sentado) e invitados a la

inauguración, 1913. A la dcha., escalera en la fábrica.

año, en un amplio y despejado solar junto a la actual plaza Espanya.

Decadencia y rescate En 1911 se quema la pequeña fábrica de Casaramona en el barrio del Raval. El industrial decide concentrar en el nuevo edificio toda su producción. Puig i Cadafalch añadirá al proyecto modernas medidas antiincendios, con cisternas de agua en las torres. El edificio, además de bello, es absolutamente funcional. Las tareas de hila-


Sara Moral. © Fundación Bancaria “la Caixa”.

© Fundació Institut Amatller d’Art Hispànic, Arxiu Mas.

CAIXAFORUM

do, tejido, acondicionamiento y venta se reparten en tres naves alargadas, luminosas y ventiladas, comunicadas entre sí por pasillos al aire libre. Las balas de algodón y otras materias primas se almacenaban en un sótano iluminado con claraboyas semicirculares. Trescientos obreros se trasladaron allí en condiciones de higiene y salubridad excelentes para la época. Casimir Casaramona tuvo poco tiempo para disfrutar de su legado. Fallecería en 1913, solo cuatro meses después de que el

ayuntamiento de Barcelona entregara a Puig i Cadafalch el primer premio en su certamen de arquitectura. Su hijo no heredó su talento para los negocios: antes de 1920, la empresa ya estaba cerrada. Durante la Exposición Internacional de 1929 se empleó como almacén, y tras la Guerra Civil, como cuartel de la policía. En 1976, el edificio se declaró Monumento Nacional. En 1993, “la Caixa” inició un largo proceso de restauración que culminaría con la inauguración del centro cultural CaixaForum

en 2002. Adaptar la antigua fábrica a su nuevo uso sin alterar su aspecto fue todo un desafío, que se resolvió ampliando el sótano, de manera que el edificio pasó de los 7.589 m2 iniciales a sus 11.947 m2 actuales. Recuperar o reproducir los ornamentos originales también supuso un reto: se eliminaron añadidos de la época cuartelaria, se fabricaron ladrillos idénticos a los antiguos para reconstruir los muros, se rehicieron aleros, almenas y tragaluces, se limpiaron las superficies, se recuperaron

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Enric Monté. © Fundación Bancaria “la Caixa”.

ARTE

DETALLE de la fachada de CaixaForum Palma.

A la dcha., antigua postal del Gran Hotel de Palma.


CAIXAFORUM

LA RESTAURACIÓN DE LA SEDE DEL CAIXAFORUM DE MALLORCA EN 1993 SERÍA UN AUTÉNTICO ROMPECABEZAS

NO SIEMPRE ES posible hallar un edificio histórico que reúna los requisitos para reconvertirlo en centro cultural. El nuevo CaixaForum Valencia, que abrirá sus puertas en 2020, será, como sus hermanos de Zaragoza y Sevilla, un edificio singular de nueva construcción. Sin embargo, hay otros cuatro CaixaForum con historia: el de Lleida, otra joya mo-

dernista; el de Girona, de origen medieval; el de Tarragona, neoclásico; y el de Madrid (abajo), de origen fabril. Este último es excepcional. Ubicado en el llamado Triángulo del Arte, junto al Prado, el Thyssen y el MNCARS, vio la luz en 1900 como Central Eléctrica del Mediodía. Su restauración, completada en 2008, logró quintuplicar su superficie manteniendo la silueta de la etapa industrial.

creó un palacio para viajeros, un ecléctico festín para los sentidos, con toques mudéjares y neogóticos, cerámica producida con técnicas medievales, esculturas de fantasía y elaborados balcones circulares. Su restauración, en 1993, fue un auténtico rompecabezas. Tras la Guerra Civil, se perpetró un “homicidio arquitectónico”, en palabras de Pere Nicolau, uno de los arquitectos encargados de la rehabilitación. El Instituto Nacional de Previsión se instaló en el antiguo hotel y desfiguró por completo la planta baja, eliminando arcadas, columnas y esculturas. Para alivio de Nicolau y de su compañero Jaume Martínez, las antiguas estructuras aparecieron al derribar la fachada de los años cuarenta. Aun así, fue preciso recurrir a fotografías de la época, y en ocasiones a la simple de-

ducción, para reconstruir las vidrieras y muchos de los ornamentos. Una vez reconvertido en centro cultural, “la Caixa” decidió albergar allí la colección de Hermen Anglada Camarasa. Imposible imaginar mejor acomodo para la obra de un artista exuberante como pocos y enamorado de Mallorca, que en vida habría disfrutado alojándose en el Gran Hotel.

Olga Planas. © Fundación Bancaria “la Caixa”.

© Fundación Bancaria “la Caixa”.

REFERENTES CULTURALES

escaleras de caracol y adornos de forja. En la entrada principal se añadió una marquesina diseñada por Arata Isozaki.

Arte cinco estrellas Cuando recibió el encargo de proyectar el Gran Hotel de Palma de Mallorca, en 1903, Lluís Domènech i Montaner ya contaba en su currículum con una proeza en el ámbito hotelero: el Gran Hotel Internacional de Canet de Mar, una construcción ciclópea, de 5.240 m2, levantada en tan solo 83 días para la Exposición Universal de 1888 y derruida al cabo de un año. No es de extrañar que su nombre fuera escogido para proyectar el primer establecimiento de lujo en Palma, con un resultado no tan colosal, pero sí mucho más perdurable. El encanto de la isla ya había sido capaz de seducir a celebridades como Chopin y George Sand, pero estaba lejos de convertirse en la atracción turística que es hoy, y los mejores alojamientos no pasaban de ser posadas y hostales. Al frente de un nutrido grupo de artistas y artesanos, Domènech

PARA SABER MÁS ARTÍCULO

Robert. “Rehabilitación del edificio Can Casarramona: razones técnicas”. APTA, 2004. BRUFAU,

CATÁLOGO VV. AA. Pasado y presente del Gran Hotel. Barcelona: Fundación “la Caixa”, 1993.

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AGENDA

EXPOSICIONES DEL MES ANA ECHEVERRÍA, PERIODISTA

ja a su hermano de la corte y Paret es desterrado a Puerto Rico bajo la acusación de haber actuado como proxeneta para el infante. Dibujos, pinturas, grabados y manuscritos arrojan luz sobre la figura, oscurecida por la historia, de uno de los escasos representantes del Rococó en España.

SAUL LEITER: IN SEARCH OF BEAUTY Fundació Foto Colectania. P.º Picasso, 14. Barcelona Tel.: 93 217 16 26 Fechas: hasta el 21 de octubre

PLAYERS. LOS FOTÓGRAFOS DE MAGNUM ENTRAN AL JUEGO

ARRIBA, Miembros de la

Seattle Tubing Society a flote. Seattle, Washington, Estados Unidos, 1953. Foto de Burt Glinn en “Players...”.

Espacio Fundación Telefónica. Fuencarral, 3. Madrid Tel.: 91 580 87 00 Fechas: hasta el 16 de septiembre

No todo es guerra, tragedia y solemnidad en el fotoperiodismo. No en vano, Robert Capa inauguró Magnum descorchando una botella de champán para compartirla con los otros seis fundadores de la mítica agencia. Desde entonces, 92 fotógrafos han sumado su talento a una firma célebre por su rigor periodístico y artístico. Unas doscientas imágenes en blanco y negro desvelan su lado más distendido y lúdico: actividades excéntricas, deportes insólitos, partidas de cartas, juegos infantiles e incluso

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© Burt Glinn / Magnum Photos.

JUNTO A ESTAS LÍNEAS, uno de los dibujos de Luis Paret en la muestra de la Biblioteca Nacional de España.

cacerías virtuales del célebre Pokémon GO.

DIBUJOS DE LUIS PARET BNE. P.º de Recoletos, 20-22. Madrid Tel.: 91 580 78 00 Fechas:: hasta el 9 de septiembre

El mecenazgo del infante don Luis de Borbón fue a la vez una bendición y una maldi-

ción para el pintor hispanofrancés Luis Paret (1746-99). Paret ingresó en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando a la tierna edad de once años, y su talento no tardó en atraerse el favor del hermano de Carlos III, que le costeó una estancia en Roma. En 1775 estalla un escándalo sobre la promiscuidad sexual de don Luis de Borbón. Carlos III ale-

El fotógrafo Saul Leiter (Pittsburgh, 1923-Nueva York, 2013) se ganaba la vida trabajando para revistas de moda como Elle, Vogue, Esquire o Harper’s Bazaar. Sin embargo, ni el glamur ni la celebridad eran lo suyo. El mundo ignoró sus mejores instantáneas hasta que, en 2006, una monografía sobre los precursores del uso del color en fotografía puso de relieve su colosal aportación a la llamada escuela de Nueva York. Las mejores fotos de Leiter se tomaron sin ruido a pocas manzanas de su apartamento, a menudo a través de ventanas empañadas por la lluvia. Sus protagonistas suelen aparecer desenfocados o descentrados en el plano, de modo que el color y la composición resultan casi abstractos. El resultado es de un lirismo sobrecogedor.

LA COCINA DE PICASSO Museu Picasso de Barcelona. Montcada, 15-23. Barcelona


07 / 2018

EL ENCANTO DE LO INACABADO UN CUADRO DE GRAN formato no se improvisa. Son incontables los pintores que han recurrido a dibujos preparatorios para asegurarse un buen resultado final, pero hubo que esperar al siglo XVI para ver los primeros bocetos en color, surgidos del pincel de Caravaggio, Veronés o Tintoretto. Rubens fue uno de los primeros artistas nórdicos en dar color a sus bocetos y, sin duda, el más prolífico de su época. Los usaba tanto para experimentar como para mostrar opciones a sus clientes y mecenas. Setenta y tres de los más de quinientos esbozos que pintó se dan cita en esta muestra monográfica, procedentes de colecciones de primera línea: el Louvre, la National Gallery, el Hermitage, el Metropolitan, el propio Prado o el Boijmans de Róterdam, adonde itinerará la exposición en otoño. La pincelada ligera y vigorosa del maestro flamenco se reconoce en cada uno de ellos. RUBENS. PINTOR DE BOCETOS. MUSEO NACIONAL DEL PRADO. P.º DEL PRADO, S/N. MADRID. TEL.: 91 330 28 00. FECHAS: HASTA EL 5 DE AGOSTO

SOBRE ESTAS líneas, Filopomenes descubierto, c. 1609-10. París, Musée du Louvre, Département des Peintures, Legs Dr Louis La Caze, 1869. EN LA IMAGEN superior, La caza del león, c. 1615. Londres, The National Gallery.

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© Marc Chagall, Vegap, Bilbao 2018.

AGENDA Tel.: 93 256 30 00 Fechas: hasta el 30 de septiembre

El insaciable apetito artístico de Pablo Picasso (Málaga, 1881-Mougins, 1973) nunca fue incompatible con una afición más mundana a la buena mesa. Su trayectoria empezó, al fin y al cabo, en la taberna Els Quatre Gats, que no dudó en encargar a la joven promesa un diseño para el menú y el plato del día. Alimentos y utensilios de cocina formarán parte de las naturalezas muertas del malagueño. “Lo que me gustaría es que mi lienzo oliera a puerro”, escribió en una ocasión. Obra picassiana y gastronomía se funden en esta muestra, donde no falta una lista de la compra, testimonio de su predilección por la dieta mediterránea.

SHOMEI TOMATSU © Marc Chagall, Vegap, Bilbao 2018.

DE VITEBSK A PARÍS

ARRIBA, La carreta voladora, 1913. Solomon R. Guggenheim Museum, Nueva York, Solomon R. Guggenheim Founding Collection, 49.1212. ABAJO, El judío en negro y blanco, 1914. Fundación Im Obersteg, depósito permanente en el Kunstmuseum Basel 2004, Inv. Im 1084.

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LA RUSIA PRESOVIÉTICA era profundamente antisemita. La madre de Marc Chagall (1887-1985) tuvo que sobornar a un profesor para que admitiera a su hijo en la escuela secundaria. Cuando quiso estudiar arte en San Petersburgo, necesitó un permiso especial para residir en la ciudad, vetada a los judíos. Estas vivencias xenófobas, lejos de hacerle renunciar a sus raíces, instaron a Chagall a reflejarlas en su obra. Una estancia de tres años en París, donde trabó amistad con los Delaunay, sembraría el germen de la peculiar amalgama entre vanguardia y tradición que caracteriza su pintura. “El Impresionismo y el Cubismo me resultan extraños”, escribió. Chagall no podía sumarse a un “ismo” en particular porque él era una vanguardia entera por sí mismo, como muestran las más de ochenta obras de sus inicios reunidas en esta exposición. CHAGALL, LOS AÑOS DECISIVOS. MUSEO GUGGENHEIM-BILBAO. ABANDOIBARRA, 2. BILBAO. TEL.: 94 435 90 80. HASTA EL 2 DE SEPTIEMBRE

Fundación Mapfre. Casa Garriga Nogués. Diputació, 250. Barcelona Tel.: 93 401 26 03 Fechas: hasta el 16 de septiembre

El Japón ocupado por los americanos tras la Segunda Guerra Mundial fue escenario de la juventud de Shomei Tomatsu (1930-2012), que a la edad de veinte años empezó a fotografiar el mundo que le rodeaba: soldados, prostitutas, aviones acechando desde el cielo, el horror cotidiano de los supervivientes de Hiroshima y Nagasaki. Picados, contrapicados y audaces encuadres confieren a sus imágenes un gran magnetismo. La contracultura juvenil de los años sesenta y setenta, los efectos de la contaminación y la belleza frágil de los cerezos en flor y de las tradiciones de Kioto son otros de sus temas favoritos.


07 / 2018 PEDRO MASAVEU. PASIÓN POR SOROLLA Centro Niemeyer. Av. del Zinc, s / n. Avilés (Asturias) Tel.: 98 483 50 31 Fechas: hasta el 6 de enero de 2019

Las playas agrestes de Asturias poco tienen que ver con el soleado Mediterráneo de las obras más populares de Joaquín Sorolla. Tal vez por eso mismo, el empresario Pedro Masaveu Peterson (Oviedo, 1939-Madrid, 1993) sintió una temprana fascinación por la pintura del valenciano. La colección Masaveu, una de las más selectas de origen privado en España, atesora piezas de Rubens, el Greco, Murillo o Zurbarán. Pero si algo abunda en ella es el inconfundible blanco del maestro levantino, protagonista de esta muestra.

PROSTITUTA, NAGOYA. Fotografía de Shomei Tomatsu, 1957. Colección Per

Amor a l’Art, Valencia. © Shomei Tomatsu – INTERFACE / Cortesía de Taka Ishii Gallery Photography / Film.

NIÑAS EN LA PLAYA. Estudio para “Verano”, Joaquín Sorolla y Bastida, 1904.

Propiedad: Colección Masaveu. © De la reproducción: Fundación María Cristina Masaveu Peterson. Autor: Marcos Morilla.

QUÉ HAY EN TV... Al adentrarse en territorios peligrosos, los exploradores de tiempos remotos necesitaban instrumentos para defenderse.

¡A las armas! Jueves 22 a las 22.00 h Nunca antes se había contado de esta forma la evolución de las armas a lo largo de los siglos. Expertos de reconocido prestigio nos explicarán la forma en que esta tecnología ha cambiado el curso de la historia por diversos motivos. Como la superioridad de su alcance o su facilidad de uso, caso de la pica o del Kalashnikov. Un apartado especial estará dedicado a los ataques desde el aire.

DE LIBROS Y POEMAS. POESÍA EXPERIMENTAL Artium. Francia, 24. VitoriaGasteiz (Álava) Tel.: 945 20 90 00 Fechas: hasta el 29 de octubre

Los límites entre literatura y artes plásticas no siempre son obvios. Basta pensar en los números pintados de Jasper Johns o en Ceci n’est pas une pipe, la célebre pipa de Magritte cuyo título niega lo que ven nuestros ojos. Los caligramas de Apollinaire son un clarísimo ejemplo de poesía visual, pero pocos saben que este género es muy anterior a las Vanguardias. Simmias de Rodas caligrafió en el siglo iv a. C. un poema en forma de hacha dedicado a esta arma. Es el primer ejemplo de una completa selección de versos experimentales de autores vascos e internacionales que llega hasta nuestros días.

Los hombres de la frontera Lunes 2 a las 22.00 h Leonardo DiCaprio coproduce y presenta este docudrama sobre la vida de frontera en Estados Unidos entre los años que van desde su independencia de Gran Bretaña hasta la guerra civil. Nos sumergimos así en las aventuras de pioneros tan míticos como Daniel Boone, Davy Crockett, Kit Carson o Jim Bowie. Cada capítulo de la serie, filmado con una técnica novedosa, está narrado por el personaje protagonista y cuenta con material archivístico.

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LIBROS La edad de la penumbra CATHERINE NIXEY TRAD. DE RAMÓN GONZÁLEZ FÉRRIZ BARCELONA: TAURUS, 2018 320 PP. 22,90 €

ESCENA PAGANA. Pitagóricos celebrando el amanecer, por Fiódor Bronnikov, 1868.

ENSAYO

ASESINATO DE LOS DIOSES Cómo el cristianismo destruyó el mundo clásico si los salvadores fueron los destructores? ¿Y si los santos más famosos fueron unos vándalos? ¿Y si los cristianos fundaron una teocracia aterradora que duró mil años? Las respuestas están en La edad de la penumbra, el apasionante relato de Catherine Nixey sobre el fin del mundo clásico. “Poco de lo que aborda este libro se conoce fuera de círculos académicos”, cuenta la autora británica en la introducción de este ensayo tan original como interesante, que nos atrapa desde una escena inicial que creemos haber visto... aunque ocurrió hace más de mil seiscientos años. Solo los martillos neumáticos y los explosivos distinguen a los terroristas del ISIS que en 2015 destruyeron los lamasus asirios de Nínive de la banda de matones cristianos que, a finales del siglo iv, descuartizaron la hermosa Atenea de un templo de Palmira. Los bárbaros de ayer y de hoy veían en las estatuas de los dioses paganos una ima-

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gen del demonio. Su violencia estaba (está) alimentada por la idea totalitaria de que solo existe un dios: el suyo. Como pregonaba Juan Crisóstomo (otro santo), acosar a los paganos era “salvarlos”. Convertido Constantino al cristianismo (312), los otrora perseguidos (ni tanto ni tan intensamente, afirma Nixey) se tornaron perseguidores implacables. “Se consideró fuera de la ley a quienes se negaron a convertirse, se les acosó a medida que la persecución se intensificaba y hasta fueron ejecutados por unas autoridades fanáticas”. Por las buenas y, sobre todo, por las malas, los paganos pasaron de ser el 90% de la población del Imperio romano a principios del siglo iv al 10% a finales del mismo. Templos centenarios, como el de Serapis en Alejandría, se redujeron a escombros en horas. En tres generaciones, el sistema religioso clásico fue herido de muerte. Nixey comienza y termina su ensayo con el destierro de Damascio y otros seis fi-

lósofos griegos. En 532 dejaron Atenas rumbo a Persia. Eran los últimos representantes de la Academia, la institución milenaria creada por Platón. Tres años antes, la ley 1.11.10.2 les había hecho la vida imposible. “Los filósofos no podían ganar dinero, no podían trabajar, no podían practicar su religión y ahora no podían siquiera retener la propiedad que poseían”. Ya en el siglo xviii, Edward Gibbon señaló que esta ley dañó más a la filosofía griega que las invasiones bárbaras. La edad de la penumbra revisa la imagen tópica del inicio de la Edad Media: “Antes de preservar, la Iglesia destruyó”. Ardieron bibliotecas enteras y se borraron pergaminos clásicos para escribir biblias. Consideradas heréticas o peligrosas, desaparecieron el 99% de la literatura latina y el 90% de la griega, incluidas obras científicas como la innovadora teoría atómica de Demócrito. “La Iglesia dominó el pensamiento europeo durante más de un milenio” y borró la memoria de la oposición al cristianismo. Catherine Nixey la recupera en este libro necesario, denuncia de obispos matones y santos terroristas, reivindicación de filósofos perseguidos. Joaquín Armada Díaz


07 / 2018 BIOGRAFÍA

Un desastre en el trono FERNANDO VII, CASO DE IMPOSIBLE DEFENSA Aunque en vida fue “el Deseado”, Fernando VII ha pasado a la historia como un indeseable. Su feroz represión contra cualquier disidencia política, así como su talante cobarde y traicionero, le ha condenado ante la posteridad. Solo los historiadores de la llamada “escuela de Navarra” han intentado defenderle, pero los documentos que sacaron a la luz sirvieron en realidad para destrozar aún más su imagen. Emilio La Parra, uno de los grandes especialistas en su reinado, rescata su vida personal y pública en una completa biografía que ha merecido el Premio Comillas. La Parra fue finalista de este galardón en 2002 con su biografía de Manuel Godoy, el valido de Carlos IV, padre de su actual protagonista. Una investigación de este alcance no puede llevarse a cabo en tres o cuatro años. Se necesita, como es el caso, el bagaje de toda una vida dedicada al estudio de la época. Con un dominio absoluto de la documentación, el autor nos hace sentir que seguimos a Fernando VII a través de una cámara oculta, de forma que llegamos a conocer hasta sus más recónditos sentimientos. El resultado no es agradable. Porque tenemos que enfrentarnos a un personaje siniestro, más que capaz de traicionar a todo el mundo, si eso beneficiaba a sus propósitos. La Parra detalla las desgracias familiares de los Borbones del momento. A Fernando VII no podía soportarlo ni siquiera su propia madre, la reina María Luisa, buena conocedora de su carácter taimado. Su hijo aprendió a disimular en medio de las dificultades, como cuando estuvo retenido por Napoleón en Valençay durante la guerra de la Independencia. Una vez que recuperó el trono, su papel político fue, por decirlo con suavidad, nefasto. No es que reinstaurara el absolutismo tradicional, sino que implantó una dictadura en la que el monarca ejercía todo el poder

FERNANDO VII, el polémico soberano español, por Francisco de Goya, 1814. Museo del Prado.

Fernando VII EMILIO LA PARRA BARCELONA: TUSQUETS, 2018 745 PP. 25,90 €

sin contar con instituciones ni ministros. Solo con una camarilla de favoritos integrada por gentes poco recomendables por su servilismo y corrupción.

Un mito sin fundamento Aunque La Parra reconoce a su protagonista ciertas inteligencia y cultura, acompañadas de la típica campechanía borbónica, su retrato no puede ser más demoledor. Fernando VII aparece como el villano perfecto, fuerte con los débiles y débil con los fuertes. Pero lo peor en él fue una bajeza humana a prueba de remordimientos. Su egoísmo parecía no tener límites. Ni su crueldad, que no se

manifestaba únicamente en las ejecuciones de disidentes; también en la forma en que cesaba ministros sin previo aviso y con orden de destierro. Lo más asombroso, como muy bien muestra el libro, es que los españoles no vieran sus evidentes defectos e idealizaran su figura hasta extremos impensables. Por eso dice nuestro autor que Fernando VII fue un “rey imaginado”. Los liberales tuvieron que hacer acrobacias para excusar sus desatinos, casi siempre con el tópico manido de que los responsables eran sus malos consejeros. No era en ellos, por descontado, donde residía la raíz del mal. Francisco Martínez Hoyos

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LIBROS

JOSEF MENGELE, segundo por la izquierda, con un grupo de oficiales de las SS en Auschwitz.

NOVELA / NO FICCIÓN

EVASIÓN Y DERROTA La vida clandestina de Mengele y la ficticia de Filek os autores siguen el rastro de dos hombres a la fuga. Dos hombres muy distintos en fugas también muy diferentes. Uno, el doctor Josef Mengele, “el ángel de la muerte” de Auschwitz, un asesino que liquidó a cuatrocientas mil personas y torturó a miles de niños en la Alemania de Hitler. El otro, el austríaco Albert von Filek, un estafador incurable que rozó la gloria en la España de Franco. El periodista francés Olivier Guez ganó el Premio Renaudot 2017 con La desaparición de Josef Mengele, novelización de los últimos treinta años de la vida del alemán, de 1949 a 1979. Con una narración poderosa por sobria, efectúa un documentado seguimiento de las idas y venidas del nazi por Sudamérica, adonde logró llegar como Helmut Gregor. Sus primeros diez años fueron un espejismo. Él y muchos otros antiguos nazis “se pegan la gran vida” en la Argentina de Perón en una

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especie de “Cuarto Reich fantasma”. A Argentina, Chile, Paraguay, Brasil, Bolivia... han ido a parar personajes infames, como Eduard Roschmann, “el Carnicero de Riga” (treinta mil judíos letones eliminados); Walter Rauff, “el asesino de Milán” (noventa y siete mil homicidios); o Franz Stangl, excomandante de Sobibor y Treblinka. Su sensación de impunidad es tal que algunos creen posible volver a ganar Alemania en las urnas, mientras que el propio Mengele se anima a solicitar pasaporte en el consulado de la RFA en Buenos Aires con su nombre real. Josef es un tipo enormemente egocéntrico: “… desde niño, por más que afirme su amor a Alemania y su fidelidad al nazismo, sólo ha pensado en sí mismo, sólo se ha querido a sí mismo”. Con sus negocios viento en popa, disfruta de su éxito. Pero todo empezará a hundirse para él en 1958. El mundo ha ido descubriendo

poco a poco el exterminio de los judíos. Ese año se filtra a la prensa alemana su huida a Sudamérica, y las denuncias llegan a las fiscalías. Mengele reacciona “como un loco, un lobo rabioso”. Los siguientes veinte años serán de vida errante (en Paraguay, en Brasil), de animal acorralado, paranoico, delirante, colérico. Como Peter Hochbichler primero. Como Wolfgang Gerhard después. “Papá, ¿qué hiciste en Auschwitz?”, le pregunta Rolf, su único hijo, que lo creyó muerto durante décadas, al entrevistarse con él en Brasil en 1977. “Mi deber”, responde él. No lamenta nada. Su hijo no volverá a verle ni a responder a sus cartas. “El ángel de la muerte” morirá menos de dos años después, solo. El mundo le imagina libre, riéndose de sus perseguidores. No sabe del patetismo de su cautiverio autoimpuesto.

Huida hacia delante El austríaco también se ocultó tras varios nombres. Albert Fülek-Samengo, Alberto von Tulek, Alberto von Culek... Se presentó como aristócrata, capitán, ingeniero y químico; no parece que fuese ninguna de estas cosas. Sus delirios de


07 / 2018 La desaparición de Josef Mengele OLIVIER GUEZ

TRAD. DE JAVIER ALBIÑANA BARCELONA: TUSQUETS, 2018 242 PP. 18,90 €

Filek

IGNACIO MARTÍNEZ DE PISÓN BARCELONA: SEIX BARRAL, 2018 261 PP. 19 €

grandeza no hacen más que complicarle la vida y meterle en líos. Pero él seguirá siempre hacia delante, inventando la siguiente farsa, preparando el siguiente fraude. El multipremiado escritor Ignacio Martínez de Pisón nos conduce en Filek por su investigación para redibujar la borrosa historia de este mentiroso compulsivo, cuya falta de escrúpulos le convierte en ocasiones en un canalla. Con una prosa directa, Martínez de Pisón nos desvela sus descubrimientos y sus hipótesis sobre las incontables lagunas en la biografía del estafador. De manera incomprensible, Filek logrará franquearse puertas hasta venderle a Franco un timo que había colocado a varios incautos antes: una gasolina sintética, “una estrafalaria mezcolanza de productos de droguería y tienda de ultramarinos”. “Hacía falta ser muy cándido o muy ignorante para creer que de un popurrí como ese podía salir el preciadísimo carburante”. Pero el régimen le confiere recursos, y Filek se dedica a vivir a lo grande sin tener nada que ofrecer. Por supuesto, la función tendrá que acabarse antes o después. Los dos libros comentados ponen en evidencia, además, dos casos incontestables de incompetencia. La de Occidente, que falló a la hora de llevar a los tribunales a numerosos criminales del Tercer Reich. Y la del régimen de Franco, de un amateurismo tal que, en plena carestía de posguerra, regaló fondos a un tramposo sin las mínimas comprobaciones previas. Empar Revert

ENSAYO

La invención del indio VISIONES EUROPEAS DE LOS NATIVOS AMERICANOS ¿Qué es el “indigenismo”? ¿Un movimiento político y social, una corriente artística y literaria, una disciplina antropológica, una ideología de Estado...? El historiador Francisco Martínez Hoyos, autor de otros trabajos sobre el pasado americano, como Francisco de Miranda, el eterno revolucionario (Arpegio, 2012), Breve historia de la revolución mexicana (Nowtilus, 2014) o Kennedy (Sílex, 2017), comienza su libro explicando el origen de este término y aclarando sus diversos significados. A partir de ahí, realiza un completo y muy revelador repaso de su historia desde 1492, con la llegada a América de Cristóbal Colón –¿el primer indigenista?–, hasta la actualidad, con un último capítulo dedicado a la líder indígena Rigoberta Menchú. Y lo hace como es habitual en su obra: huyendo de la simplificación como Evo Morales de una tienda de corbatas. Los españoles conquistaron América, pero con la decisiva ayuda de sus numerosísimos aliados indígenas. Bartolomé de las Casas no fue un progresista, pero tampoco un etnocida que empuñó la cruz como si fuera una goma de borrar. Los misioneros jesuitas no eran “una versión dieciochesca de los teólogos de la liberación”, como en la película La misión (Roland Joffé, 1986), pero tampoco una bola de demolición que destruyó la cultura local. Los nacionalistas

El indigenismo FRANCISCO MARTÍNEZ HOYOS MADRID: CÁTEDRA, 2018 264 PP. 14,80 €

criollos ensalzaron el pasado prehispánico de sus naciones, pero despreciaron, explotaron y, en muchos casos, exterminaron a sus contemporáneos indígenas... Estos son algunos de los mitos y relatos interesados que Martínez Hoyos analiza, matiza y, cuando es necesario, desmonta, acerca de las relaciones entre los españoles y los “pueblos originarios”.

Miradas propias El autor completa su recorrido efectuando un par de valiosas paradas en la literatura. En la primera, analiza la repercusión que tuvo la publicación de la novela Aves sin nido (1889), un hito dentro de la naciente literatura indigenista escrito por la peruana Clorinda Matto de Turner. En la segunda, examina la obra del ecuatoriano Jorge Icaza, uno de los máximos representantes de la narrativa indigenista con obras fundamentales, como Huasipungo (1934) o En las calles (1935). Carlos Joric

UNA MUJER de la etnia guna, dedicada a la venta de

molas (artesanía textil) en la ciudad de Panamá.

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CINE OTROS ESTRENOS Las guardianas

DIR.: XAVIER BEAUVOIS. INTS.: NATHALIE BAYE, IRIS BRY, OLIVIER RABOURDIN. GÉNERO: DRAMA

La alta mortandad de la I Guerra Mundial produjo una gran brecha demográfica entre hombres y mujeres. Para paliar la falta de mano de obra, miles de amas de casa salieron de sus cocinas para ocuparse de granjas y fábricas. Las guardianas, ambientada en una zona rural francesa, refleja esta situación. A través de una fotografía que recuerda a las pinturas de Millet, el filme narra la historia de un grupo de “guardianas” del campo francés.

La revolución silenciosa

DIR.: LARS KRAUME. INTS.: JONAS DASSLER, JUDITH ENGEL, TOM GRAMENZ

DRAMA

Rebelión en las aulas El orden divino

DIR.: PETRA BIONDINA VOLPE. INTS.: MARIE LEUENBERGER, MAXIMILIAN SIMONISCHEK, RACHEL BRAUNSCHWEIG. GÉNERO: DRAMA

En una fecha tan reciente como 1971, las mujeres suizas aún no podían votar ni trabajar fuera de casa sin el permiso de sus maridos. Contra este “orden divino” se rebelará la protagonista de esta película, una frustrada ama de casa que se convertirá en una líder sufragista capaz de agitar las conciencias de los conservadores habitantes de un “idílico” pueblo suizo.

Jean-François y el sentido de la vida

DIR.: SERGI PORTABELLA. INTS.: MAX MEGÍAS, CLAUDIA VEGA, ÀGATA ROCA. GÉNERO: DRAMA

Un introvertido adolescente que sufre acoso escolar descubre casualmente El mito de Sísifo, el influyente ensayo de Albert Camus sobre el “absurdo de la existencia”. Tal es la premisa argumental que pone en marcha esta película de iniciación, una road movie protagonizada por una pareja de jóvenes desorientados que van camino de París en busca del “sentido de la vida”.

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Tras la repercusión obtenida con El caso Fritz Bauer (2015), el director Lars Kraume vuelve con otra historia ambientada en la Alemania de los años cincuenta. En esta ocasión, ilustra un caso real ocurrido en Berlín Oriental en 1956. Tras el estallido de la revolución húngara, un grupo de estudiantes de secundaria decidirá solidarizarse con las víctimas de la represión soviética guardando dos minutos de silencio antes del comienzo de las clases. Este pequeño gesto de rebeldía provocará un terremoto de reacciones que llegará hasta el Ministerio de Educación. Con la vista puesta en El club de los poetas muertos (1989), el director hace un retrato de la juventud alemana de posguerra y pone de manifiesto las contradicciones de un sistema que cinco años después levantará el Muro de Berlín. C. J.

DOCUMENTAL

El crimen que cambió el cine En 1960, Alfred Hitchcock filmó el asesinato más célebre de la historia del cine: “acuchilló” en 78 planos y 52 cortes a la estrella protagonista de su nueva película, Janet Leigh. Solo habían transcurrido cuarenta minutos de metraje. Directores, actores, músicos, críticos, la hija de Leigh, Jamie Lee Curtis y hasta la doble de cuerpo de la actriz analizan en este recomendable documental la mítica escena de la ducha de Psicosis: su estructura fílmica, su efecto dramático, su música (los famosos acordes compuestos por Bernard Herrmann), su repercusión social y su influencia en el cine y en la cultura popular. C. J.

78/52. La escena que cambió el cine

DIR.: ALEXANDRE O. PHILIPPE. INTS.: GUILLERMO DEL TORO, JAMIE LEE CURTIS, ELIJAH WOOD


Cambio de reinas DIR.: MARC DUGAIN. INTS.: LAMBERT WILSON, GWENDOLYN GOURVENEC, OLIVIER GOURMET

DRAMA

Matrimonios de conveniencia Chantal Thomas, especializada en la historia de Francia del siglo xviii, adquirió gran notoriedad como novelista con la aplaudida Adiós a la reina (Roca Editorial, 2005), un relato sobre los últimos días de vida de María Antonieta. La novela fue llevada al cine en 2012 con la colaboración de la propia escritora. Seis

años después, la mecánica se repite. Thomas ha participado en la escritura de Cambio de reinas, la adaptación de otra de sus novelas más populares, L’Échange des princesses (2013). La película, de exquisita ambientación y muy elaborada puesta en escena, narra la doble alianza matrimonial que en 1721 unió a la Coro-

na francesa y a la española. La rebelde adolescente Luisa Isabel de Orleans, apodada “la reina loca”, se casó con Luis I de España, y la hermanastra de este, Mariana Victoria, de cuatro años de edad, con Luis XV de Francia. La prematura muerte del monarca español y la necesidad del francés de un heredero devolvieron a las dos reinas a sus respectivos países, poniendo en evidencia su condición de simples monedas de cambio. Carlos Joric

TRAGICOMEDIA

Soldados desconocidos Nos vemos allá arriba (Salamandra, 2014), del especialista en novela negra Pierre Lemaitre, fue un fenómeno editorial en Francia. Ganó el prestigioso Premio Goncourt y se convirtió en la gran novela del centenario de la Primera Guerra Mundial. La adaptación cinematográfica no se ha hecho esperar. La película es un proyecto personal del popular cómico francés Albert Dupontel, que la ha escrito, dirigido y protagonizado. A través de un largo flashback, la película narra las peripecias de una pareja de veteranos de la Gran Guerra. Dos supervivientes de las trincheras, uno de ellos horriblemente desfigurado, que, olvidados por el Estado, decidirán montar una estafa aprovechando la enorme demanda de monumentos públicos al soldado desconocido. Una fábula antibelicista contada en clave de tragicomedia, que destaca por su exuberancia visual y su deslumbrante reconstrucción histórica. C. J.

Nos vemos allá arriba DIR.: A. DUPONTEL. INTS.: ALBERT DUPONTEL, NAHUEL PÉREZ BISCAYART

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FOTO CON HISTORIA

LA FICHA FECHA 1963. IMAGEN Un paparazzi en París.

CAZA AL FAMOSO S

on el azote de las celebridades. No retroceden ante nada para conseguir una imagen comprometida de un actor, cantante o cualquier otro personaje de los que aparecen en la prensa rosa. Pero... ¿de dónde viene un término tan insólito como paparazzi? Tenemos que situarnos en la Roma de los años cincuenta, justo en el momento en que se rodaba un filme mítico: La dolce vita. Uno de sus personajes, Paparazzo, acompaña

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al protagonista a la búsqueda de instantáneas. El director, Federico Fellini, se divertiría dando versiones diferentes de cómo se le había ocurrido la palabra. Dijo, por ejemplo, que se componía de pappataci (mosquito) y razzo (flash). En las décadas siguientes, estos cazadores de exclusivas protagonizaron continuos escándalos. Uno de los más famosos, Ron Galella, se enfrentó a una demanda de Jackie Kennedy Onassis en 1972. La justicia falló con una

orden de alejamiento en su contra. En 1997, los paparazzi serían acusados de provocar, con su acoso, el accidente que costó la vida a lady Di. Con el auge de la fotografía digital, el oficio se abriría a todo tipo de aficionados, y las cámaras de los teléfonos móviles han hecho un potencial paparazzi de cada uno de nosotros. En la imagen de este mes contemplamos a un paparazzi oculto en el maletero de un automóvil, a la espera de su presa.


historia y vida julio  
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