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María una niña trabajadora

Grete Lyngsø Freddie Kristiansen

SOLIDARIDAD INTERNACIONAL INFANTIL


María – una niña trabajadora Solidaridad Internacional Infantil, Dinamarca 2006 Grete Lyngsø y Freddie Kristiansen Traducción: Maria Grube Foto: José García ISBN 87-986306-6-0 El cuento sobre María solamente es un cuento. No ha tenido lugar en la realidad. Las personas en las fotos amablemente actuaron como modelos en el cuento. Agradecemos a los niños, niñas, adolescentes y adultos nicaragüenses que contribuyeron al libro.

Solidaridad Internacional Infantil Solidaridad Internacional Infantil es una ONG de Dinamarca, que trabaja con proyectos para niños y niñas en América Latina. Trabaja para fortalecer a los niños y niñas para que ellos mismos sean capaces de exigir sus derechos y cambiar sus condiciones de vida. El trabajo siempre tiene lugar con grupos de niños y niñas, porque los niños y niñas pueden llegar muy lejos, cuando trabajan juntos. Solidaridad Internacional Infantil también trabaja con información y solidaridad en Dinamarca, porque la solidaridad es lo único que puede hacer que el mundo sea más justo. www.ibssol.dk, ibs@ibssol.dk


María – una niña trabajadora María tiene 7 años y vive con su familia en Nicaragua. María va a la escuela y trabaja todos los días en el mercado donde vende frutas y verduras.


– María, tenés que levantarte – ahorita! María se levanta lentamente. Son las 6 de la mañana y todavía está oscuro afuera. – Te tenés que levantar ya, dice la mamá. – Tenemos que prepararnos para el mercado. María lo sabe. Es por eso que no tiene prisa de levantarse. Todas las mañanas ayuda a su mamá a limpiar las verduras para venderlas en el mercado. María tiene el tiempo contado para ayudar a su mamá antes de ir a la escuela. A María le gusta trabajar pero no todos los días. Sin embargo, prefiere limpiar las verduras a tener que ayudar a sus hermanos a vestirse y preparar la comida. Su hermana mayor, Rosa, tiene que ayudar a los hermanos y es difícil porque ellos prefieren jugar.

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Cuando María limpia las verduras, tiene tiempo para estar sola pensando y soñando. Hoy piensa lo mismo que ha pensado muchas mañanas. Piensa en una cartuchera rosa. María está triste porque no tiene una cartuchera con su borrador, regla y lápices. Tiene vergüenza porque tiene que llevar su lápiz en las manos cuando va a la escuela, y la mayoría de los niños en la escuela tienen una cartuchera.

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– No tenemos dinero para comprar una cartuchera. Tenés que esperar, dice su mamá.


Todos los días después de la escuela, María tiene que ir al mercado para ayudar a su mamá a vender frutas y verduras. Pero antes de encontrarse con su mamá, va a la tienda que queda en las afueras del mercado para mirar la cartuchera que ha mirado muchas veces. Doña Carmen, la dueña de la tienda, le dice: – Hola María, ¿vas a mirar la cartuchera hoy? María se queda en silencio. Doña Carmen es muy dulce y le cae muy bien a María. – ¿No creés que tus papás te la puedan comprar? le pregunta Doña Carmen. – No, mi mamá dice que no tenemos dinero, responde María. – No te preocupés. Ya verás, seguro que un día la vas a tener.

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María anda vendiendo con su hermana mayor, Rosa. Le gusta vender en el mercado. Hay tanta gente; gente que habla y gente que grita y desde algunos de los puestos se escucha música. También hay muchas cosas interesantes para comprar. Hay frutas y flores bonitas y huele bien – a comida y especies. María conoce a muchos vendedores en el mercado y la mayoría de ellos es buena gente. Hay también muchos niños que venden en el mercado. Algunos con más edad. Ellos piensan que tienen más derecho a estar en el mercado que los niños menores. María está orgullosa porque puede ayudar a su familia a ganar dinero. – Cuidado, que no te engañen, dice su mamá siempre. – Sí, sí, dice María. Ella ahora sabe sacar sus propias cuentas.

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Pero un día le salen mal sus cuentas. Una señora le compra cebollas, tomates y naranjas y se equivoca con el dinero. No es María la que se equivoca sino la señora que paga 10 pesos de más sin darse cuenta. Cuando María se da cuenta, la señora se ha ido. María no sabe qué hacer. Su hermana mayor, Rosa, se encuentra al otro lado del mercado y María no le puede preguntar. María tampoco quiere preguntar a otros en el mercado. Tiene miedo a que vayan a pensar que es tonta y que no sabe calcular. De repente María se acuerda de la cartuchera. Cuesta justamente 10 pesos. María piensa que ahora tiene dinero para comprar la cartuchera que siempre ha deseado. Antes de haberlo pensado bien, ha escondido los 10 pesos en su manga. María piensa que parece que el dinero ha subido a su manga solito.

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Sigue vendiendo en el mercado, pero parece que todo el tiempo se está acercando a la tienda donde está la cartuchera. Al final entra. – Ahora tengo el dinero, dice contenta. – Ay, qué bien. Acá tenés, dice Doña Carmen y le da la cartuchera rosa que siempre deseó. María piensa que nunca en su vida ha sido tan feliz como ahora y casi no puede esperar para el día siguiente cuando va a ir a la escuela.

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La mañana siguiente María se despierta solita, sin que nadie la levante. El tiempo le parece largo porque quiere ir a la escuela. – Mirá con cuánta energía te has levantado hoy, dice su mamá. – ¿Tenés algo especial para hacer hoy? – No, solamente que tengo muchas ganas de ir a la escuela, dice María. Estaba a punto de contar sobre la cartuchera pero no llega a decir nada. Hoy le gusta estar en la escuela. Todos admiran la cartuchera y dicen que es bonita. A María le encanta ser el centro de atención y mira la cartuchera casi todo el tiempo. La abre y saca los lápices. Escribe un poquito con un lápiz y saca otro lápiz y escribe un poquito con ése. María piensa que ojalá la escuela nunca acabara ese día. Pero acaba y María regresa a la casa y se cambia su ropa para ir al mercado. Ha empezado a pensar qué le va a decir a su mamá y está un poco inquieta.

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En el mercado su mamá tiene prisa y no pueden hablar mucho. – Tengo algo que hacer así que nos vemos en la noche pero cuidado que no te engañen, dice su mamá. María se queda mucho tiempo en el mercado ese día. No es que venda mucho sino que no tiene ganas de regresar a casa. Es como si la alegría por la cartuchera haya desaparecido. Sigue posponiendo el regreso a la casa, pero al final tiene que ir.

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– Demoraste bastante, dice su mamá cuando María llega a casa. – Era difícil vender, dice María casi llorando, porque siente que la mamá está enojada. – Bueno, no pasa nada, dice la mamá. – No es por eso que estoy enojada. Pero llegó una señora y me dijo que le habías vendido bastante ayer y que había pagado 10 pesos de más. ¿Es cierto? – No...sí, dice María. No puede mentir y empieza a llorar y dice: Cuando me di cuenta, quise devolverle el dinero a la señora, pero no la encontraba. – Me hubieras dicho, dice la mamá. – Dame el dinero y lo devuelvo a la señora mañana. – Pero es que ya no tengo el dinero, dice María. – Me lo he gastado. – ¿Qué decís?, grita su mamá. – Es que...he comprado una cartuchera, balbucea María llorando y va por la cartuchera.

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– Pero qué tonta sos, dice la mamá. – Sabés perfectamente que es malo gastar dinero que no es tuyo, y también sabés que íbamos a descubrirlo. Ahora tenemos que devolver la cartuchera, para devolverle el dinero a la señora.


En la noche María no puede dormir. Todo le parece triste. ¿Y qué va a pasar en la escuela? No puede aparecer sin la cartuchera. ¿Qué dirán los amigos? – Hoy no puedo ir a la escuela, le dice a su mamá mientras hace el café. – Creo que estoy enferma. – Qué tontería, dice su mamá. – Estás avergonzada, pero eso no es razón para quedarte en casa el resto de tu vida. Pero María tenía razón. Los amigos de la escuela ya lo saben. Así es. Todos saben siempre lo que pasa en las demás familias. Es porque las paredes en las casas son delgadas. Todos escuchan cuando alguien pelea. Los niños más grandes se burlan de ella pero sus amigas le tienen lástima. Ellas estaban contentas porque tenía una cartuchera. En el mercado su mamá la está esperando.

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– Ahora vamos a ir juntas a visitar a Doña Carmen para devolverle la cartuchera, le dice. Doña Carmen les devuelve todo el dinero. Aunque los lápices están un poco usados. – Es porque sos una niña buena y siempre me saludás tan bonito, le dice Doña Carmen a María, además no fue tu intención hacer nada malo. María se siente aliviada cuando salen de la tienda. – ¿Ya pasó? pregunta María. – Vaya con Rosa a vender, entonces yo voy a buscar a la señora y le devuelvo el dinero, dice su mamá, – pero para en otro no seas tan tonta. Pero todavía no ha pasado del todo. María se siente triste y piensa que todos pueden ver, que ha hecho algo malo. Aún así vende mucho ese día. Por eso gana un poquito más que lo normal.

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– Qué buen trabajo, dice su mamá. – tenés tiempo para hacer tus tareas de la escuela antes de que vayamos a cenar.


María no hace todas sus tareas. Se sienta fuera de la casa y no tiene ganas de hacer nada. De repente escucha voces y risa. – Tenés visita, dice su mamá. Son tres de sus mejores amigas de la escuela. Se ríen y esconden algo. – ¿Qué es?, pregunta María. – Tenemos algo para ti, dicen. Sacan una cartuchera. Está hecha por cartón y plástico. – La hemos hecho nosotras, dicen. – Pero mi papá nos ha ayudado un poquito, dice una de las muchachas.

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María se queda contenta. Está feliz porque le han regalado una cartuchera, pero lo mejor de todo es que sus amigas todavía la quieren. Y así María piensa que le va a gustar ir a la escuela otra vez. 26

– ¿Vamos a jugar?, pregunta María.


Propuestas para conversación sobre el libro El libro María – una niña trabajadora trata del dilema en el que María se encuentra, cuando, inesperadamente, le surge la posibilidad de que su deseo más grande se cumpla. Eso ocurre cuando se queda con un dinero que no es suyo. Quedarse con algo que pertenece a otro: • ¿Está bien que María se queda con los 10 pesos? • ¿Eso es robar? • Si fuera vos ¿te quedarías con el dinero? • ¿Podría conseguir la cartuchera de otra manera? • ¿Qué les parece que la mamá le dice a María que debe devolver la cartuchera a doña Carmen?

El libro también trata del significado de tener familia y amigos. Ayudar a otros y otras: • ¿De qué manera ayuda María a su familia? • A María ¿le gusta trabajar? • ¿Cómo demuestra ser un buen amigo y amiga? • Los niños y niñas trabajadores ¿Cómo pueden ayudar uno al otro?


María tiene 7 años y vive con su familia en Nicaragua, en Centro América. María tiene que ayudar a su familia a ganar dinero. Por eso trabaja todos los días en el mercado donde vende frutas y verduras. Va a la escuela. María sueña con tener una cartuchera escolar, pero su familia no tiene dinero para comprarla. Pero de repente un día María encuentra dinero...

SOLIDARIDAD INTERNACIONAL INFANTIL

ISBN 87-986306-6-0


María una niña trabajadora