EL CEBÚ • Enero - Febrero 2016
De interés
Apicultura y ganadería Bernardo Calle Bohórquez. Apicultor. mieldelcampo2013@gmail.com
La apicultura ha tomado fuerza en muchos países a través de diferentes asociaciones de pequeños productores. Muchos de ellos manejan, simultáneamente, la apicultura con la ganadería, porque han visto en esta asociación, una forma de diversificar la producción de sus fincas y alcanzar, con un buen manejo, excelentes rendimientos económicos.
L
a apicultura es el arte de criar y estudiar las abejas y de aprovechar racionalmente los productos de la colmena. Desde las más antiguas civilizaciones, la abeja ha estado ligada al hombre y desde los primeros asentamientos humanos, la miel y el polen han sido apoyo alimenticio para muchas generaciones. Existen evidencias de que la miel ya se utilizaba como alimento desde el 7000 AC, como muestran algunas pinturas rupestres.
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Recientemente, los arqueólogos encontraron miel de abejas en tumbas de reyes y otros nobles egipcios, que
datan de más de cuatro mil años, y para sorpresa de los investigadores, la miel se encontraba cristalizada y en buen estado. A la miel se le atribuyen, con justa razón, decenas de propiedades curativas, cosmetológicas y afrodisíacas. La miel de abejas es el producto insignia de las abejas melíferas, pero el polen, los propóleos, la jalea real, la cera y hasta el veneno de abejas (apitocina), son también valiosos productos de la colmena que se utilizan a diario y que han traído muchos beneficios para la
salud, la cosmetología y la nutrición humana. Sus bondades Las abejas son insectos imprescindibles para la producción de muchas frutas y hortalizas, ya que ellas polinizan (fecundar con polen las flores) las flores de una gran variedad de plantas y hacen posible que estas produzcan más cantidad y mayor calidad de frutos y semillas. Además, son las responsables de que muchas especies vegetales no hayan desaparecido de la tierra.