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Romper el silencio estadístico para alcanzar la igualdad de género en 2030

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Romper el silencio estadístico para alcanzar la igualdad de género en 2030...

no heterosexual y quienes viven una identidad de género trans); a la decisión deliberada de ciertos grupos de no responder sobre estos aspectos (por motivos de privacidad o por un posicionamiento político), y al riesgo para las demandas del colectivo por la escasa captación que han mostrado estas mediciones.

D. Aprovechamiento de censos, encuestas y registros administrativos para el análisis de género En este recorrido por los avances de los países de la región en el fortalecimiento del enfoque de género en los sistemas estadísticos nacionales, resulta relevante analizar las innovaciones que se proponen para la ronda de censos de 2020. Los censos nacionales de población y vivienda son la operación más amplia de recopilación de información estadística que realiza un país y habitualmente se efectúan cada diez años. Por su carácter universal, son la fuente primaria más importante de información estadística y sus resultados suministran los antecedentes básicos acerca de las viviendas, los hogares y las personas, necesarios para el diseño e implementación de políticas y programas, la toma de decisiones acerca de inversiones públicas y privadas, y la realización de estudios académicos y de organismos nacionales e internacionales. Los censos nacionales de población y vivienda también son de fundamental importancia para construir los marcos muestrales de posteriores encuestas de hogares, cuya información permite el análisis de género. Además, la información censal es la base para la elaboración de las estimaciones y proyecciones de población, y permite obtener los denominadores de buena parte de los indicadores socioeconómicos y de seguimiento a acuerdos internacionales y regionales, como los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 y el Consenso de Montevideo de la Conferencia Regional sobre Población y Desarrollo de América Latina y el Caribe. En particular, los censos permiten el desglose de datos a escalas territoriales menores y para diversos grupos sociales, y de ese modo contribuyen con la meta 17.18 de los ODS (CEPAL, 2017d). Incluir el enfoque de género en un censo de población va más allá de la identificación de la variable sexo para todas las personas. Implica reconocer, a través del proceso censal, que existen desigualdades en el acceso de hombres y mujeres al bienestar y a los recursos, y que esas desigualdades afectan la autonomía de las mujeres. Esto hace necesario que los formularios censales reflejen estas realidades diferenciales y que no haya sesgos sexistas en la formulación de las preguntas, en los ejemplos que se brindan durante la capacitación de las personas que realizarán el censo ni en la difusión del censo, que puedan influir en las respuestas (CEPAL/UNFPA, 2021). Para ello se necesita contar con equipos formados en materia de género y con el asesoramiento de los mecanismos para el adelanto de la mujer. Por ejemplo, los censos permiten ajustar definiciones conceptuales y operativas que diferencian entre familia, hogar y vivienda, generando información útil para comprender mejor la heterogeneidad de arreglos familiares y cómo afectan la posición de las mujeres y su acceso a recursos. Estos levantamientos permiten, entre otras cosas, profundizar en el estudio de las diversas formas de familias e identificar núcleos de hogares secundarios para visibilizar mejor los diferentes arreglos familiares y de convivencia. La información que proporcionan los censos de población permite construir líneas de base para la mayoría de los indicadores sociales y obtener información para las áreas pequeñas. Son varias las oportunidades que ofrece la ronda censal de 2020 para la incorporación del enfoque de género. Además de lo que ya se ha mencionado respecto de medir de forma más amplia los arreglos familiares y de convivencia, la CEPAL ha recomendado avanzar hacia la utilización de un término más inclusivo para la categoría “jefatura de hogar”, como por ejemplo “persona de referencia”, que contiene menos sesgos de género. Se considera que es una opción más acertada, y también se alienta a incluir la posibilidad de relevar la jefatura compartida. Esto dependerá del avance de cada país y en la región ya se cuenta con antecedentes en este sentido. En el Uruguay, en 2011 se utilizó la expresión “persona de referencia” y en el Brasil en 2000 y 2010 se usó “persona responsable del domicilio”. Se destaca el caso de Costa Rica, donde además se ha preguntado por “jefatura compartida”, lo que añade una dimensión al concepto, ya que no solo evita el sesgo de género, sino que agrega un indicador de lo que se ha dado en llamar “mayor simetría en el hogar”. De mantenerse la categoría “jefatura de hogar”, se debe asegurar que esta no contenga sesgos de género ni de ningún otro tipo. También sería un avance reflexionar sobre cómo se miden otras variables, como la relación de parentesco, buscando captar todas las relaciones de parentesco entre los miembros del hogar y el estado civil o conyugal. Es recomendable que todo el sistema de estadísticas oficiales, y no solo el censo, incorpore estos cambios.

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