El Centro Salvadoreño de Tecnología Apropiada (CESTA), la más grande y experimentada de las ONG ambientalistas en el país, reporta que la bahía de Jiquilisco es el bosque de mangle más grande en el país. Pero también existen otros, por ejemplo, El Amatal en San Diego (La Libertad), el Golfo de Fonseca y la Barra de Santiago (Ahuachapán). Plantas de mi localidad Mario Lungo, de la organización PRISMA (Programa Salvadoreño de Investigación sobre Desarrollo y Medio Ambiente), citando un estudio del Banco Mundial de 1991 sobre los problemas ambientales urbanos, observa que el crecimiento urbano y la falta de una Ley Nacional de Ordenamiento Territorial en El Salvador están deteriorando el ambiente de las ciudades ocasionando la contaminación del aire, las inundaciones en las quebradas naturales,
el tratamiento inadecuado de desechos sólidos y la calidad de agua, etc. Al hacer un recorrido por cualquier pueblo o ciudad de El Salvador es frecuente encontrar el edificio de la iglesia, la alcaldía y la estación de la policía alrededor de un parque municipal (Fig. 3), herencia del modelo de organización social que data de la época colonial. En los parques municipales se concentra una relativa cantidad de árboles y plantas ornamentales que no necesariamente representan las especies dominantes del lugar. Es raro encontrar una sala de teatro, fuentes o piletas de agua en el centro de los parques, lo cual proporcionaría un ambiente fresco y agradable a las ciudades y pueblos. En los andenes de las ciudades y pueblos, se pueden observar algunos mangos, guayabos, claveles, conacastes, maquilishuat y otros.
Figura 3. Parque Cuscatlán, San Salvador. Las araucarias, palmeras egipcias, cerezos de Belice y laureles de la India son algunas especies introducidas frecuentes en los parques municipales. Almendros de río, ceibas y maquilishuats son ejemplos de especies nativas que se siembran como ornamento.
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