Las plantas también necesitan aire para el proceso de respiración y de transpiración, y de la luz solar para el proceso de la fotosíntesis. A todo este proceso se le conoce como nutrición de las plantas. Generalmente a este fenómeno se le confunde con la absorción de los nutrientes del suelo en la raíz, lo cual solo es una parte en todo el proceso. No es extraño que algunas veces nos preguntemos ¿cómo se alimentan las plantas? La verdad es que no se alimentan, sino que se nutren. Esta idea de “alimentación” la relacionan con la ingesta de alimentos que hacen otros organismos vivos como los animales y el ser humano. En síntesis, el proceso de nutrición en las plantas se realiza en los tres órganos principales: la raíz, el tallo y las hojas (Fig. 4).
Figura 4. Partes de una planta.
Por otra parte, la flor es el órgano reproductor de las plantas que se transforma en fruto y que a su vez contiene a la semilla (Fig.1) que guarda y protege al embrión, el cual proviene del cigoto (unión del gameto masculino, anterozoide en el polen y el gameto femenino: oósfera). Por ello, la semilla es la portadora de la vida de las plantas con flores. En síntesis, la semilla contiene el embrión de la nueva planta, por esta razón algunos científicos consideran a la semilla como una planta joven en desarrollo, una planta en miniatura que proviene del embrión. Así como el fruto protege y nutre a la semilla, la semilla porta y protege al embrión, es decir a la nueva planta. Cuatro partes conforman a la semilla (Fig. 5A y 5B): el embrión, el cotiledón, el tegumento y la radícula.
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