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CONTENIDO

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EDITORIAL

Gustavo Adolfo Ramírez Ariza Director Archivo de Bogotá

S

i bien hasta hace pocos años el establecimiento de un vínculo entre archivos y derechos humanos podía causar sorpresa, una consulta hoy en Google relacionando ambos conceptos puede alcanzar cerca de tres millones de referencias, lo que demuestra el imparable cambio experimentado. La razón de ello, es que los archivos tienen la capacidad de ayudar a la recuperación de la memoria histórica y, en tal sentido, aportan información en documentos originales, auténticos y fiables que permiten la consolidación del derecho a la verdad y la justicia. En un contexto como el colombiano, representan la lucha contra la impunidad, el olvido y la amnesia colectiva. La iniciativa que consolidó las primeras experiencias prácticas de trabajos orientados a utilizar los archivos en las causas de la defensa de los derechos humanos arrancó en 1995, cuando la UNESCO encomendó a un grupo de archivistas, encabezados por el español Antonio González Quintana, un estudio sobre el tratamiento de los archivos en los regímenes represivos. En ese momento se producían transiciones políticas de dictaduras a regímenes democráticos

en la Europa del este y se planteaban interrogantes sobre el uso y destino de los documentos generados por las policías políticas de la seguridad rumana, la Stasi alemana o la KGB rusa. El estudio tuvo un impacto en América Latina, que desde los años cincuenta, especialmente, padeció los rigores de las dictaduras militares; los casos de violaciones a los derechos humanos en Guatemala, Argentina y Chile, requirieron la búsqueda y acopio de documentación fidedigna que permitiera enjuiciar y condenar a los responsables. La destrucción intencionada de archivos, que se dio en aquellos países, se ha podido superar en parte gracias a la localización de acervos relevantes como consecuencia de los esfuerzos de la sociedad civil. La actualización de este estudio, y su difusión a través del Consejo Internacional de Archivos, ha permitido avanzar en la consolidación de un conjunto de buenas prácticas para la organización y acceso de los archivos de elevado interés para la reparación de las víctimas y la garantía de no repetición, que se sintetizan en las siguientes premisas: FOTO: ANTONIO ARÉVALO- ARCHIVO DE BOGOTÁ


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En un escenario como el del posconflicto en Colombia, el acceso y uso de los documentos pertinentes adquiere una importancia trascendental. En primera instancia, los documentos que testimonian la violación de derechos humanos deben ser conservados y estar disponibles para la exigibilidad colectiva del derecho a la memoria, a la verdad, a la justicia, y al conocimiento de los responsables de crímenes. Por otra parte, deben servir para localizar, proteger y tratar archivísticamente los fondos documentales producidos por las organizaciones de derechos humanos. Como se sabe, sin la desclasificación de documentos llevada a cabo por la administración del presidente Clinton, y que afectaba en su mayor parte a los casos referidos de Argentina y Chile, muchos de los avances en el ámbito de la justicia universal no habrían alcanzado la fuerza y la dimensión actual. Este hecho ha sido aprovechado por el Archivo de Seguridad Nacional de Washington, que ha logrado la liberación de cientos de documentos que dan cuenta de violaciones a los derechos humanos en América Latina, gracias a las disposiciones de la Freedom of Information Act (FOIA). Uno de sus miembros, Michael Evans, reveló en el Seminario Internacional “Archivos, Memoria y Derecho a la Verdad”, organizado por este archivo en 2008, que el gobierno estadounidense había sido alertado sobre vínculos entre miembros de las Fuerzas Armadas de Colombia y grupos paramilitares.

No. 7

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PORTADA: IZQUIERDA A DERECHA: ESTEBAN MONTAÑO (GUITARRA), CARLOS VÉLEZ (GUACHARACA), LUIS ENRIQUE MARTÍNEZ (ACORDEÓN), CHEMA MARTÍNEZ (CAJA) Y ALBERTO FERNÁNDEZ EN EL ESTUDIO DE LEO MATIZ, 1954. / FOTO: LEO MATIZ - FONDO FOTOGRÁFICO ARCHIVO DE BOGOTÁ.

ALCALDÍA MAYOR DE BOGOTÁ D.C. Gustavo Petro Urrego ALCALDE MAYOR DE BOGOTÁ D.C. Martha Lucía Zamora Ávila SECRETARIA GENERAL Gustavo Adolfo Ramírez Ariza DIRECTOR ARCHIVO DE BOGOTÁ Julio Alberto Parra Acosta SUBDIRECTOR SISTEMA DISTRITAL DE ARCHIVOS Gloria Mercedes Vargas-Tisnés SUBDIRECTORA TÉCNICA

DE MEMORIA

Por todo ello, para que los archivos puedan aportar su valor testimonial e informativo en el marco de la defensa de los derechos humanos, es necesario que cumplan una serie de condiciones: que estén organizados y descritos correctamente, que se conserven en las condiciones adecuadas y, sobre todo, que sean accesibles. Es decir, accesibilidad, desclasificación y preservación.

Gustavo Adolfo Ramírez Ariza DIRECTOR

Ahora bien, en un escenario como el que todos esperamos muy próximo en Colombia, -el del posconflicto- el acceso y uso de los documentos pertinentes adquiere una importancia trascendental ya que podrían servir de soporte para los procesos de reparación a las víctimas, restitución de bienes (y tierras), o amnistía para delitos políticos. Sin duda, esta recuperación de documentos debería permitir también superar la amnesia y el olvido de los hechos ocurridos, restituir la memoria histórica como instrumento de conciencia y civismo y también como referente ético indispensable en toda sociedad democrática

Blanca Duarte DIRECCIÓN DE ARTE Y DISEÑO

Gloria Mercedes Vargas-Tisnés Germán Mejía Pavony Fernando Mayorga COMITÉ EDITORIAL Bernardo Vasco Bustos EDITOR

Mónica Liliana Reyes DISEÑO INFORME ESPECIAL Orlando Fénix CORRECCIÓN DE TEXTO Antonio Arévalo FOTOGRAFÍAS Wilson Henry Millán - Alberto Cáceres DIGITALIZACIÓN Subdirección Imprenta Distrital - D.D.D.I. IMPRESIÓN ISSN 2322-7265


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Por Alejandro Beer Vargas


SEMBLANZA años treinta, como muchos de sus industriosos connacionales que por la misma época llegaron a aportar sus saberes y destrezas a Colombia.

Este reconocido fotógrafo alemán llegó a Colombia en 1904. Fue un profesional en el arte de captar imágenes de gran categoría estética y de gran trascendencia histórica. En esta crónica, su hijo rememora quién fue este visionario y el legado que dejó a Bogotá y al país.

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acia el año 1929, llega en un barco a Barranquilla un joven de 25 años procedente de Alemania, nacido el 31 de diciembre de 1904 en una pequeña y bella villa llamada Regensburg, cerca de München, Baviera. Expatriado por los efectos de la inflación de la primera posguerra y los albores de la crisis económica de los

Unos antioqueños residentes en Alemania le cuentan de éste maravilloso país suramericano, lo invitan y motivan a conocerlo. No sabía, entonces, que los lazos con su patria en adelante se limitarían a intercambios epistolares con su madre, sus dos hermanas mayores o amigos, y que además crearía vínculos tan profundos con este país, construyendo una familia, conociendo sus gentes, su territorio, sin perder su condición de extranjero notable que hablaba un muy buen castellano, y que haría de la fotografía una profesión y un arte. Debo destacar que mi padre no llegó siendo fotógrafo, lo meritorio es que se hizo fotógrafo en Colombia, con una formación autodidacta, en pleno auge de la industria fotográfica alemana, con ayuda de amigos importó libros y textos escritos en inglés y alemán, adelantó estudios especializados por correspondencia en Estados Unidos y Alemania, llegando a ser miembro activo de The Photographic Society of America. Su preocupación por conocer comunidades indígenas inexploradas, despertó su interés por el cine, lo que lo impulsó a documentar su primer viaje al Vichada entre 1938 y 1939 con una película, acompañada

de una descripción del viaje con la intención de sonorizarla posteriormente, documental que conservo junto con un rico archivo fotográfico de comunidades de origen guahíbo, con poco contacto con la “sociedad occidental”, cerca del río Tuparro, Vichada, así como su recorrido por los ríos Meta, Muco, Vichada, y Guaviare, entre otros. Con series fotográficas que ilustran actividades constructivas de vivienda, cestería, alfarería, tejido de vestidos y chinchorros, pesca y preparación de alimentos, y escenas de baile, con soporte en negativos en vidrio y celulosa, tomadas con cámaras de cajón en madera y rolleflex, fotos que dan cuenta de su vena de antropólogo, conviviendo por cerca de dos años con los indígenas a los que quiso fotografiar sin prejuicios, reconociendo y valorando su diversidad étnica, retratando sus rostros, biotipos y su quehacer cotidiano y en colectividad. Después de l940 haría un nuevo viaje, ésta vez al Guainía en la frontera con Brasil, por los ríos Vaupés e Inírida hasta el Orinoco, compenetrándose con los indígenas en su estilo de vida, a quienes les profesó un profundo respeto; por su cultura en interrelación con la belleza de la naturaleza, se destacan sus gráficas de la selva y fuerza de los ríos más caudalosos, en contrastes de oscuridad y luz. Años más tarde se reflejará y verá en sus fotografías de ciudad, donde el verde, las montañas, los

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6 jardines, terrazas y árboles ornamentales, así como las nubes o su ausencia, la luminosidad del sol y las sombras sobre las casas y edificios, en fotografías exteriores o la luz que penetra por las ventanas y la toma de su cámara que se fuga por ellas en busca del entorno verde o lumínico celeste, contrastando con espacios más oscuros, en sus imágenes de interiores, forman parte de la composición fotográfica que intencionalmente incluye en el paisaje que describe con su arte. En juego de matices de blancos y negros, recuerda a los arquitectos la compatibilidad entre construcción, ambiente y naturaleza, rescatando y respetando la nueva concepción del espacio urbano que planteó la arquitectura moderna. Beer se deleita en espacios en donde el diseño arquitectónico propone las curvas o bóvedas, sobre la preminencia de las formas lineales y geométricas rectangulares, y a éstas últimas les propone un juego de luz y sombras producidas por columnas, terrazas que sobresalen y pasillos exteriores, o las matiza con ángulos oblicuos de la toma, logrando que su lente capture el edificio en toda su dimensión en al menos dos caras de su fachada y laterales, sin que su explicación pueda atribuirse a falta de espacio para tomar la foto, caso en el cual buscaba un edificio contiguo o cercano. En su obra siempre estuvo presente la valoración y admiración por el trabajo humano, por sencillo o humilde que sea, siempre que éste muestre su mayor esfuerzo en busca del mejor producto. Desde ésta perspectiva interpretó a los ingenieros y arquitectos de las principales y más prestigiosas firmas, que encontraron en mi padre el virtuosismo para registrar fotográficamente, con excelencia, su reconocida labor de construir ciudad e identidad profesional propia y que, a partir de 1950, le encargaron la misión de traducir los aspectos más importantes de sus obras arquitectónicas a imágenes fotográficas, o para documentar anteproyectos, proyectos, obras y los avances de las mismas, incluyendo los planos, dibujos en perspectiva, maquetas, excavaciones, cimientos, estructuras, acabados y casas o edificios culminados.

Inicia su labor fotográfica arquitectónica en su oficina de la carrera Séptima con calle 13 y en 1948 traslada su Foto Industrial Paul Beer, al segundo piso de una casa colonial que se extiende hasta la esquina de la calle 16 con carrera 8, sobre el café Saint Moritz, frente al Gun Club, construyendo su propio laboratorio arrendando tres oficinas que unió. Allí aplicó sus conocimientos de química para preparar los reveladores y líquidos fijadores, inexistentes en el país cuando llegó, a la vez que importaba las películas y el papel fotográfico. Desde ese momento se dedicó ininterrumpida y profesionalmente a la fotografía en sus ramas industrial, arquitectónica y publicitaria. La Bogotá que conoció hacia 1930 no se extendía más allá de la Iglesia de San Diego y Chapinero era tan sólo una villa de recreo, según percibía. El crecimiento ininterrumpido en el centro ampliado y hacia el norte se activó a mediados de la década del treinta. En efecto, se construyeron las urbanizaciones de casas del Santa Fé, Teusaquillo, la Merced, Palermo, La Magdalena, Marly y La Soledad, con marcada influencia europea y la frontera que percibía se cubrió a finales de 1950,

Su preocupación por conocer comunidades indígenas inexploradas, despertó su interés por el cine, lo que lo impulsó a documentar su primer viaje al Vichada entre 1938 y 1939 con una película. lo que no le impidió fotografiar, posteriormente, grupos de casas o casas individuales de estos sectores. Este mismo fenómeno se repitió una y otra vez en Bogotá con el establecimiento de islas como centros alternos que luego se fueron poblando siguiendo las vías que se construyeron o extendieron luego para interconectarlos con el centro, caso del sector de la avenida de Chile, El Nogal, El Chicó, El Lago, Unicentro, Usaquén, Modelia, Fontibón, Engativá, 20 de Julio, Venecia, Galán, Kennedy, Bosa o Soacha, siguiendo las


SEMBLANZA

PAUL BEER DURANTE SU CORRERÍA POR LOS ANTIGUOS TERRITORIOS NACIONALES / FOTOS: ARCHIVO FAMILIA BEER VARGAS

carreteras transformadas que comunicaban con los municipios anexados, en carreras, avenidas o las denominadas “autopistas” o vías que se construyeron para unir centros entonces distantes o proyectos constructivos de polos de desarrollo dentro de la ciudad, para dotarlos de transporte público automotor. El comienzo de su labor fotográfica profesional coincide con el año 1949, período que podría denominarse como la época dorada de la arquitectura en Colombia, que se prolongará hasta el año 1969 aproximadamente. En tan sólo veinte años, en el período más dinámico de la arquitectura, la ciudad había cambiado su vestido por uno nuevo, apareció la ciudad monumental con crecimiento de bloques de edificios como cubos hacia arriba.

Pero no sólo eso, también se extendió hacia el norte, con casas individuales, o grupos de casas y apartamentos en serie, o tipo urbanización, bordeando los cerros orientales, o siguiendo las vías hacia el sur, y avanzando hacia el occidente; igualmente, siguiendo las nuevas avenidas-calles que como diagonales prolongaron el crecimiento a lo ancho en forma progresiva. Este período fue retratado paso a paso, foto a foto por el fotógrafo industrial y de arquitectura, de allí se desprende la riqueza patrimonial del archivo que hace de Paul Beer un testigo de excepción del crecimiento de toda la ciudad, incluyendo la expansión de redes de servicios públicos de agua, energía y telecomunicaciones, que también registró para entidades estatales.

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8 A finales de este período, mi padre ve aparecer la fotocopiadora, que lo remplaza en la reproducción de documentos y el plotter, que lo sustituyó en la reproducción de planos para anteproyectos. Las firmas y empresas de ingenieros y arquitectos constructores crean sus propios departamentos de publicidad y con la aparición de las cámaras de rollo japonesas, hacen presumir a algunos arquitectos de sus habilidades fotográficas. Todos estos factores unidos a la disminución del ritmo de la construcción fueron percibidos por mi padre durante los 10 últimos años de vida, con la disminución de trabajos por encargo. Aunque

constructiva presenta un impulso desbocado, pero sucede los inesperado, el caos. En 1965 su laboratorio fotográfico de la calle 16 sufre un derrumbe producto de las excavaciones que la firma Ferro-concreto realizaba en el lote contiguo a su oficina, al respaldo de la gobernación de Cundinamarca, pero su trabajo no podía interrumpirse y ahora debía alternarlo con visitas a los abogados para exigir y demandar ante la dispendiosa y paquidérmica justicia colombiana indemnización por perjuicios morales y materiales, lo que lo perturbó y exaltó al extremo que entonces decide reproducir un nuevo laboratorio fotográfico en

el valor intrínseco de la obra arquitectónica, en un diálogo de saberes y experiencias entre el fotógrafo y el arquitecto. No es lo mismo observar un edificio recién construido o en proceso de construcción desde el nivel de la calle que dentro de la obra, observar sus matices y formas en la toma o en la foto; en ésta aparece en toda su dimensión como un nuevo producto del ingenio humano, quizás no percibido, querido o visto por sus propios creadores o por el habitante del común. Su aporte fue una mirada estética a la nueva forma de concebir el espacio urbano, a su funcionalidad y a su belleza, más allá de sus

Inicia su labor fotográfica arquitectónica en su oficina de la carrera Séptima con calle 13 y en 1948 traslada su Foto Industrial Paul Beer al segundo piso de una casa colonial que se extiende hasta la esquina de la calle 16 con carrera 8. Bogotá no dejaría de crecer, esta vez impulsada por el UPAC y las Corporaciones de Ahorro, que darían paso en los setentas a la vivienda estandarizada y generalizada de propiedad horizontal. En 1952 conoce a su compañera de toda su vida, Isabel Vargas, quien asume las riendas del hogar mientras Pablo, como le decía mi madre, como traducción al castellano de Paul, desarrollaba su trabajo artístico. Para 1958 nace su hijo Alejandro, época en que su trabajo en el medio era bastante conocido y la actividad

nuestra residencia ubicada en una casa colonial de la calle 20 con carrera 3°, a imagen y semejanza del anterior, sin suspender sus oficinas en su domicilio principal. Esto me dio la oportunidad como niño de conocer su trabajo de laboratorio en forma más cercana e incluso opinar en la difícil selección de la mejor foto para entregar a un cliente. ¿Qué aportó Paul Beer al desarrollo de la arquitectura? En sus fotografías el objeto a fotografiar siempre fue claro, el centro a destacar de la creación artística, que resalta

formas rectas o rectangulares. El edificio para bien o para mal alteró el paisaje urbano, se integró a él o es disfuncional y desentona con el mismo, comparte su espacio al lado de lo que posiblemente desaparecerá o permanecerá, reflejando los contrastes y contradicciones de la alta fragmentación social u ocultando la pobreza o la miseria tras de sí, la mayor parte de las veces. En ocasiones permite valorar el entorno que destruyó para remplazar por la nueva construcción; en todo caso, el nuevo ser es una nueva realidad que quedó fotografiada para


SEMBLANZA que la historia la juzgue, detenida en el tiempo, como documento de consulta para los investigadores de arquitectura, planificadores y urbanistas. La obra de Paul Beer debe ser valorada dentro de un contexto histórico de la arquitectura moderna en transición hacia su consolidación y del desarrollo de la ciudad en su conjunto, que está por escribir, no partiendo únicamente de los arquitectos destacados individualmente, sino de las escuelas de pensamiento, las fuerzas y grupos económicos que posibilitaron su expresión en la construcción urbana, pero ante todo con una visión global de ciudad, estéticamente bella, funcional dentro de las contradicciones del subdesarrollo o a pesar de él, que vale la pena preservar o recuperar, como la concibió mi padre, como un patrimonio digno de conservación. La riqueza del archivo en su conjunto da cuenta de las transformaciones urbanísticas y sociales, hasta ahora parcialmente conocido, y absolutamente desconocido para los investigadores de las ciencias sociales.

El comienzo de su labor fotográfica profesional coincide con el año 1949, período que podría denominarse como la época dorada de la arquitectura en Colombia, que se prolongará hasta el año 1969 aproximadamente. Desde 1948 en adelante, retos como la construcción post 9 de abril, la renovación del centro, la carrera Séptima y Décima con sus edificios, el trazado de la calle 19, la avenida El Dorado, los puentes de la 26 y su importancia para el desarrollo del Centro Internacional, la remodelación de Chapinero y su entorno, la construcción de El Chicó, El Lago, Restrepo, 7 de Agosto, como nuevos centros alternos de vivienda y comercio multifuncionales, plantean la nueva ciudad multipolar que requiere la ampliación y la extensión de vías por el auge del automotor y los medios masivos de transporte como el trolley eléctrico que dejó atrás al legendario tranvía,

Los arquitectos formados en la década del cuarenta, especialmente en la Universidad Nacional, recogen las nuevas tendencias universales de la arquitectura y el urbanismo y no por ello dejan de adaptar sus conocimientos a nuestra geografía, condiciones sociales, económicas y políticas haciendo sus propios aportes y esforzándose por construir cada uno su propio estilo en sana competencia. Mi padre en diálogo con ellos resaltó sus creaciones e innovaciones, aportando su técnica, criterio y visión artística, para éstos y las futuras generaciones de arquitectos y fotógrafos que lo estudien a partir de sus muestras fotográficas. ANTIGUO CONVENTO SANTA INÉS - 1951 . FOTO: PAUL BEER / COLECCIÓN MUSEO DE BOGOTÁ / MdB25231

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DOCUMENTO SEMBLANZA

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ASPECTO DE LA APERTURA DE LA CARRERA DÉCIMA, PROYECTO QUE IMPLICÓ LA DEMOLICIÓN DEL ANTIGUO CONVENTO DE SANTA INÉS. 1957 FOTO: PAUL BEER / COLECCIÓN MUSEO DE BOGOTÁ / MdB24761


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IZQUIERDA: HOTEL TEQUENDAMA. 1954 / DERECHA: EDIFICIO BAVARIA. 1967 DEL LIBRO PAUL BEER, METAMORFÓSIS DE UNA CIUDAD - ALCALDÍA MAYOR DE BOGOTÁ, 2005

que dejó de funcionar en 1951, para unir el centro con los nuevos centros alternos, integrados a su vez con los barrios y urbanizaciones, por medio de buses de transporte público. Paul Beer se puede denominar el retratista de la ciudad dinámica moderna que Bogotá comparte con las demás ciudades latinoamericanas, si lo comparamos con el estatismo relativo de las ciudades europeas. La Bogotá desde esa época es una ciudad en permanente construcción, por la expansión de los corredores viales de las carreras 7, 10, 13, Caracas, 30, 68 y Boyacá, formando semicírculos a lo largo de la ciudad atravesados por diagonales calles, que buscan un centro imaginario de tipo radial hacia los cerros orientales como la Av. Jimenez, la calle 26, la Av. de las Américas, la Primero de Mayo, la de los Comuneros, la autopista Sur y las calles 45, 57 y 63, 68, la Av. de Chile, Calle 100 y 116, en el norte, entre otras principales. De este proceso fue testigo activo el fotógrafo de arquitectura que

registró buena parte de dichos cambios urbanísticos impulsados por dichas vías. Con registros de casas, edificios de apartamentos y oficinas con vistas externas e interiores, Paul encuentra los ángulos y tomas inesperadas que dan cuenta de la construcción y su entorno. La cámara en busca de la luz en las ventanas de los espacios interiores, con fuertes contrastes entre matices de negro oscuro, y la claridad de una gama muy alta de grises. En el estudio del sitio para la ubicación de la cámara, recorría a pie el objeto a fotografiar varios días antes. Subir a la azotea de un edificio vecino, el tejado de una casa, el separador de una avenida o la calzada de una vía poco transitada en domingo, tampoco fueron obstáculos en la búsqueda de la perfección y pulcritud de la toma. Los días grises o las nubes negras, debían aplazar por horas o por días la decisión de obturar el disparador de su cámara de placa, y aplacar la impaciencia de los ayudantes permanentes o acompañantes ocasionales, éste fue mi caso. Una vez ubicado el trípode sobre lugar seguro, montaba la cámara, y mientras hacía el encuadre, la sostenía con firmeza, con frecuencia debía atrapar su sombrero de fieltro en el aire, pues nunca se lo quitaba, mientras el viento arremetía por el boquete entre dos planchas a cincuenta metros de altura, o en el borde de una terraza vecina, que amenazaba su estabilidad y la cámara, mientras el trapo negro cubría su cabeza tapando la luz solar, conectando sus ojos fijos con el visor que miraba el objetivo, como un ritual sagrado y silencioso para descubrir el


SEMBLANZA esplendor de la escena, decidir sobre el lente, apertura del diafragma y velocidad del disparo, elementos a eliminar de la composición o los obstáculos que interferían con el objeto a fotografiar, que en fotos a nivel de la calle con frecuencia eran basuras en el piso o curiosos frente al lente. Después el trabajo de laboratorio dejaba por fuera aspectos no queridos, innecesarios o distractores. Con el uso de la cuadrícula del marginador o su inclinación para corregir su perspectiva y obtener el paralelismo de las líneas verticales de los edificios, el enfoque se abría o se cerraba en el lente de su ampliadora, que años antes había construido con sus propias manos y diseñó con ollas de cocina que soportaban la lupa, que utilizaba para las ampliaciones de murales o fotos de gran formato; ésta subía y bajaba hasta obtener el tamaño y nitidez requerido. Pruebas en papel, una y otra vez, con tiras recortadas, diagonal a la cuadrícula del marginador y hojas completas de papel fotográfico, que luego nadaban en el revelador hasta ver aparecer la imagen, entre la luz rojiza y amarilla tenue que la insinuaba; luego el fijador, el lavado y secado del papel y/o plancha, hasta obtener la mejor imagen, impedían por largas e interminables horas que la puerta y las cortinas del cuarto oscuro se pudieran abrir y allí estaba horizontal sobre una gran mesa, lo que antes era un edificio que había fotografiado en posición vertical, para el juicio final; como niño debía tomar una decisión rápida antes del proceso, de acompañarlo en la penumbra o esperar afuera por horas para ver su creación, que a veces se repetía por decisión del fotógrafo insatisfecho aún con el resultado. Fotógrafo no es quien dispara una cámara frente a un objeto, es quien dominando la técnica y el conocimiento la pone al servicio de la creación artística, y deleita el espíritu con la satisfacción de haber obtenido su mejor obra, por el empeño y dedicación. Su disciplina de trabajo hizo de la fotografía una profesión, inexistente en el país cuando inició su labor, con contadas excepciones.

Fotógrafo no es quien dispara una cámara frente a un objeto, es quien dominando la técnica y el conocimiento la pone al servicio de la creación artística.

Pero, ¿qué satisfacción puede hallarse cuando el objeto a fotografiar es un lote de terreno en donde se construirá un proyecto? Mi padre busca la altura de un edificio contiguo para mostrar en su integridad su dimensión. Con frecuencia sus objetos son detalles de placas en concreto o vigas de hierro, entonces se ubica dentro de la obra para acompañar la escena con obreros que no miran la cámara, sino que continúan su trabajo. En ocasiones el lente quiere penetrar la excavación para mostrar su profundidad, como en la foto de pilotes del edificio de Avianca. En otras se ilustra la complejidad de los muros de contención en la parte posterior de las obras. En éstas el fotógrafo se involucra con la complejidad de la labor del constructor y descubre lo estético, como el escultor que saca la obra del barro. Cuando se anunciaba un edificio, don Paul estaba para retratar el plano, el diseño, el lote en donde se proyecta construir; en ocasiones las casas a demoler, el proceso constructivo desde las excavaciones, pilotaje y levantamiento de columnas, estructura, acabados y finalmente el edificio recién nacido. Paul Beer no retrató sólo edificios, registró con su lente toda la ciudad, dejando un legado de más de 7500 imágenes arquitectónicas de casas, apartamentos, edificios y otras tantas industriales de fábricas, así como de las principales vías en construcción. Cincuenta o sesenta años después esas edificaciones están allí como referente para mostrarnos una época, pero también su uso actual o su decadencia por desuso, y su foto para admirar como lo hizo él a sus creadores, percibir sus cambios, decidir sobre su futura conservación, restauración o destrucción. La foto hoy trae a valor presente un patrimonio arquitectónico que constituye una riqueza social y cultural del país, con alguna frecuencia más valorada por los extranjeros. Durante el período 1948-1979, contexto en que se desarrolló el trabajo fotográfico de mi padre a nivel profesional, no sólo cambió la ciudad,

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14 su arquitectura y el país, sino ante todo la sociedad. Colombia se industrializó y concentró su población en las ciudades, fenómeno que requería de una nueva concepción arquitectónica que respondiera a dichos cambios. El Estado, el sector financiero, bancario y asegurador fueron el motor de ésta época dorada, pero también el capital industrial respondió a la sustitución de importaciones y empezó su asentamiento con mayor dinámica en las principales ciudades, pero una población creciente de obreros y empleados requería de soluciones integrales de vivienda, servicios y transporte público. En la década del cincuenta en adelante, los edificios públicos empiezan a reubicarse, las oficinas y consultorios, ubicados en pequeños edificios, dieron paso al surgimiento de edificios de oficinas para albergar la diversificación de actividades estatales especializadas, edificios del sector bancario, financiero y empresarial -organizadas como sociedades anónimas-, concentraron sus actividades en un solo lugar, entonces ordenan la construcción de edificios corporativos, que por

Beer también estuvo en la ampliación de los corredores industriales de la calle 13, la avenida de las Américas, carrera 30, avenida 68 y autopista Sur. primera vez adquieren nombre y personalidad propia, como referentes para los habitantes de Bogotá. Los edificios de Avianca, Bavaria, Colseguros, Hotel Tequendama, Hotel Hilton, Caja Agraria, Aseguradora del Valle, Banco de Colombia, Banco de Bogotá, Seguros Bolívar y Grupo Grancolombiano, entre otros, son nombres de edificios pero también símbolos de poderío empresarial y status de poder económico, que no sólo compiten por ser el edificio emblemático más alto sino por tener una excelente localización sobre las principales vías, preferentemente las carreras Séptima, Décima y Trece, como posicionamiento de una marca o razón social, más allá de su necesidad y utilidad

social, pero ante todo arquitectónicamente únicas, diferentes e irrepetibles, aunque compartan estilos y técnicas similares. El Estado juega su papel como impulsor de obras públicas, planificador de vías y usos del suelo y promotor de vivienda unifamiliar en escala. La sociedad de masas había surgido con el proceso de industrialización y consecuente urbanización del país. Los nuevos habitantes por el proceso de expulsión y desplazamiento del campo, vía violencia política de los años cincuenta o en busca de mejores oportunidades, se adaptan a las nuevas condiciones de empleo, profesionalización, ampliación de servicios públicos, oferta escolar, de salud y vivienda. Los obreros de la construcción tuvieron su universidad y capacitación para adquirir conocimientos y destrezas construyendo los edificios del centro y norte de la ciudad, así como de vivienda en casas en serie auspiciados por empresas constructoras de barrios enteros, dirigidas a clases medias y altas especialmente, y medias y populares con el auspicio del ICT y el BCH, habilidades que les permitieron construir sus propias casas por el sistema de autoconstrucción, especialmente en el sur oriente y nororiente, en la periferia de la ciudad, sobre las montañas, de acuerdo con sus recursos económicos, y luego en la periferia al borde de los humedales de la sabana en el occidente y camino a Bosa. Beer también estuvo en la ampliación de los corredores industriales de la Calle 13, la Avenida de las Américas, Carrera 30, Avenida 68 y Autopista Sur o en el interior de sus fábricas recién construidas o reubicadas, donde se instalaron la mayor cantidad de industrias de la ciudad, en especial del ramo de la industria alimentaria, metalmecánica, automotriz, farmacéutica y otras actividades productivas, aspectos poco estudiados que dan cuenta de la construcción de bodegas, diseño de fábricas y laboratorios. Pero el fotógrafo también siguió la huella de los arquitectos en otras ciudades como Cartagena,


SEMBLANZA Santa Marta, Medellín, Cali, Barranquilla, Manizales y San Andrés, entre otras, con fotos menos conocidas, pero no menos importantes, poco estudiadas.

Empresas fabricantes de muebles metálicos, cocinas industriales, grecas, elementos de panadería o textiles, cajas fuertes, laboratorios farmacéuticos constituyen buena parte de sus clientes.

Aún más desconocida es su labor como fotógrafo publicitario, pues sus fotos se confunden con las leyendas de los avisos, pasando desapercibidas o anónimas. Como promotor de vivienda juega un papel para ilustración de periódicos, revistas, catálogos y folletos publicitarios o con fotografías que muestran la labor de los profesionales de la arquitectura en revistas especializadas como Proa,

En el 2005, el Museo de Bogotá publicó un catálogo denominado Metamorfosis de una ciudad: Bogotá en la lente de Paul Beer, con motivo de la exposición fotográfica realizada en junio del mismo año, en el nuevo edificio del Archivo de Bogotá, que resalta la obra del fotógrafo y lo contextualiza con el desarrollo arquitectónico de la capital entre 1950 y 1980.

IZQUIERDA: UNIDAD RESIDENCIAL COLSEGUROS. 1971 / DERECHA: EDIFICIO SENA. 1966 DEL LIBRO PAUL BEER, METAMORFÓSIS DE UNA CIUDAD - ALCALDÍA MAYOR DE BOGOTÁ, 2005

CIA o Escala, y múltiples publicaciones de libros en donde el protagonista es el arquitecto y con frecuencia aparecen sus trabajos como anónimos. En publicidad industrial se exigía aislar el objeto en la mayoría de los casos con formas irregulares, con fondo blanco; entonces, los negativos aparecen cubiertos con cinta negra de enmascarar y tinta roja para obtener el efecto de blanco del fondo en la foto en papel fotográfico. La Siemens, fábrica alemana productora de aparatos eléctricos, lo contrataba con frecuencia para promocionar sus catálogos.

Posteriormente, en agosto de 2009, con el impulso del Instituto Distrital de Cultura y Turismo, hoy, IDPC, se publicó el libro Fototk N° 4, Paul Beer, en el que me involucré activamente, mostrando y suministrando información y orientando la consulta de archivos de las diferentes facetas de la obra del artista, prestando imágenes poco conocidas del archivo que conservo, documentos, datos sobre técnicas fotográficas y biográficos de mi padre, su pensamiento y percepción de su obra, y aportando mi propia visión sobre la misma en

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16 el contexto histórico, que facilitó enormemente la investigación, edición y publicación. Su incursión en la fotografía a color constituye un esfuerzo por aproximarse a fotografiar edificios del centro y Centro Internacional, especialmente, algunos de los cuales aparecen en postales turísticas, y fotos por encargo en transparencia. Debe resaltarse su vena artística en sus experimentos de ilustrar con acuarelas de colores en fotos en blanco y negro, especialmente en los rostros de indígenas que fotografió en el Vichada, así como diapositivas en color de sus viajes al oriente del país para registrar paisajes y gentes del llano y de la selva. Paul Beer, el fotógrafo, el artista, es un profesional excepcional que merece un reconocimiento nacional e internacional por la obra en su conjunto, pero ante todo por cada una de sus obras que desarrolló como única. Debe ser valorado más allá de la utilidad práctica del contenido de sus imágenes por las fotos mismas. Sus fotografías, en una palabra, son bellas, poseen un valor estético en sí mismo, y proponen su propia visión del objeto, autónomo en la decisión del ángulo de la toma, más allá del propósito de uso que le quería dar el cliente, a quien ofrecía una baraja de posibilidades de escogencia con diferentes tomas y exposiciones, para que éste escogiera con su asesoría la mejor de su preselección. No obstante hoy, con frecuencia, tiende a vérselas y valorarlas más por la importancia del objeto fotografiado y de su creador, ignorando injustamente al fotógrafo. No se logra separar conceptualmente la importancia del objeto con el de la fotografía como aspectos creativos diferentes. La foto logra trascender por la calidad artística que mi padre planeaba desde el mismo momento del encargo, y que estudiaba con detalle en el sitio de la toma, realizada con riguroso cuidado durante el proceso hasta lograr el producto final de la imagen en el laboratorio, y que le satisfacía, con exquisita técnica fotográfica que practicaba en su propio estudio en forma personal, sin importar el trasnocho a que se sometía voluntariamente para

la entrega del pedido en tiempo a su cliente, lo que le permitía trabajar con tranquilidad en la soledad de su misión. Un adelantado para su época, que lo coloca en un sitial como artista fuera de concurso, un ícono de la fotografía de su tiempo, no sólo por fotos arquitectónicas. No se hace justicia con su obra permitiendo que se le continúe considerando y valorando solamente como simple ilustrador que acompaña textos e investigaciones especializadas, lo cual sería una pérdida imperdonable que impediría apreciar su obra como artista gráfico, que pintaba con su cámara, paisajes conocidos o por descubrir, para entrar a valorar su técnica y habilidad sin igual para describir imágenes, en blanco y negro, la mayoría en papel doble peso brillante, que hablan por él. Falleció el 21 de diciembre de 1979 en Bogotá, a la edad de 75 años. Sus restos reposan en el Cementerio Alemán, sobre la Avenida El Dorado, testiga de su obra, junto con su esposa, mi madre, que lo fue a acompañar a su última morada. Su obra, en cambio, merece vivir en la memoria de los colombianos, y con mi familia, esposa e hija, nos identificamos en la firme intención de mostrar al artista en toda su dimensión, por la indiscutible calidad de sus fotografías que pueden observar quienes se aproximen a ellas con una mirada crítica, y cuyos negativos y originales en papel de excelente calidad, procuramos conservar. Ha muerto el fotógrafo, pero no sus fotografías y su arte de pintar paisajes con la cámara. Colombia le debe un reconocimiento al colombo alemán, al artista más ilustre, que merece un sitial privilegiado en la historia de la fotografía mundial

Agradecimiento especial a mi hija y artista, Paula Alejandra Beer Lerma, quien colaboró en la corrección de estilo y enfoque del artículo, con su particular visión y admiración por su abuelo, a quien sólo conoció a través de sus fotos y obra.


ARCHIVO A FONDO

Patricia Pecha Quimbay Historiadora

E

n 1791 el científico y sacerdote español José Celestino Mutis estableció en Bogotá un pequeño jardín botánico en los terrenos ocupados en la actualidad por el Palacio de Nariño; esta actividad pionera en el país fue retomada en 1955 por el científico Enrique Pérez Arbeláez (Medellín, 1896 – Bogotá, 1972), quien contaba con experiencia como fundador del Herbario Nacional Colombiano en 1932, del Instituto de Ciencias Naturales en 1936 y como cofundador de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales entre 1932 y 1936. Pérez Arbeláez hizo realidad el propósito de Mutis de establecer una institución en la cual se promoviera la investigación de las ciencias naturales, la formación de estudiantes, la conservación de la diversidad de la flora, y que a la vez fuera un sitio de

esparcimiento para el público en general1. La creación de esta institución científica contó con el apoyo del ingeniero Roberto Salazar Gómez, Alcalde Mayor de Bogotá autorizado por el Consejo Administrativo del Distrito Especial de Bogotá para formar parte de “una persona jurídica, autónoma, denominada Jardín Botánico José Celestino Mutis, destinada a crear, organizar y sostener, dentro del parque de recreo del Bosque Popular, el cultivo de toda clase de especies botánicas con el objeto de proporcionar a sus visitantes descanso y enseñanza”2. En el mismo documento de creación, el Distrito cedió un terreno de treinta fanegadas ubicado dentro del Bosque Popular y aportó cien mil pesos para la instalación, funcionamiento y conservación del Jardín3. El fundador dirigió la Corporación Jardín Botánico José Celestino Mutis hasta el año de su muerte;

ARRIBA: MUTISIA CLEMATIS (PLANTA ORNAMENTAL NATIVA) . EMBLEMA DEL JARDÍN BOTÁNICO ABAJO: ENRIQUE PÉREZ ARBELÁEZ - ORO SALIDO DE COLOMBIA DURANTE LA COLONIA - FONDO JARDÍN BOTÁNICO JOSÉ CELESTINO MUTIS

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ARCHIVO A FONDO lo relevó Rafael Romero Castañeda por poco menos de un año y debido a su fallecimiento, en 1973, fue remplazado por el profesor Luis Eduardo Mora. La señorita Teresa Arango Bueno asumió la dirección en 1975 y continuó ejerciendo esta labor por 16 años. Con la creación de esta institución se inició en Bogotá la defensa de los recursos naturales, el rescate de las especies nativas y la protección de los bosques andinos, a partir del desarrollo de investigaciones que permitieron conocer la flora y la fauna autóctona de la región andina. En 1992 el Concejo de Bogotá creó la entidad pública denominada Jardín Botánico José Celestino Mutis, como parte del sector descentralizado del Distrito Capital, con personería jurídica y patrimonio propio, adscrita a la Secretaría de Obras Públicas4. En adelante, el director del Jardín Botánico es de libre nombramiento y remoción del Alcalde Mayor de Bogotá. Con la reforma administrativa del año 2006 en el Distrito Capital5, el Jardín Botánico quedó adscrito a la Secretaría Distrital de Ambiente y cumple con la función adicional de “desarrollar programas de arborización y ornamentación de la ciudad, en particular de especies nativas y efectuar el registro e inventario de estas materias”, para lo cual creó la oficina de arborización como dependencia de la Subdirección Técnica Operativa. El Jardín Botánico ha aportado conocimiento sobre el manejo de los recursos naturales mediante la creación de ambientes artificiales en los cuales se siembran especímenes de diferentes pisos térmicos. A través de sus acciones, esta institución influye en la planeación y transformación del entorno ambiental de la ciudad, implementando programas de protección de la flora y la fauna, recomendando las especies de árboles

ENRIQUE PÉREZ ARBELÁEZ 1896 - 1972 FUNDADOR DEL JARDÍN BOTÁNICO DE BOGOTÁ JOSÉ CELESTINO MUTIS

adecuadas para sembrar en parques y avenidas y en general, defendiendo la conservación de los recursos naturales. Así mismo, el Jardín es un espacio de comunicación entre los científicos que tienen el ideal común de promocionar la cultura ambiental, procurando integrar al ser humano con su medio ambiente, a través del desarrollo de la investigación y la docencia, así como de la difusión sobre el manejo adecuado de los recursos naturales. Los documentos generados por el Jardín Botánico José Celestino Mutis son de gran valor para la historia del desarrollo de la ciencia en Bogotá, porque esta institución se constituyó en campo de experimentación de los científicos y en área de enseñanza para la juventud, por ser el primer centro de investigación y conservación de la vegetación colombiana con énfasis en la flora andina. En las últimas dos décadas, el Jardín ha ampliado su área de influencia hacia la promoción y realización de actividades de conservación, educación ambiental e investigación y ha participado en la consolidación de proyectos fundamentales para la ciudad, como el Plan de Gestión Ambiental, en el que ha intervenido a través de programas de arborización urbana en parques y avenidas. El Jardín también ha sido incluido en actividades de fomento del ecoturismo y en campañas de culturización, a través del programa La Cultura al Vuelo, en convenio con Colcultura y Avianca.

PRIMER ACTA DE LA JUNTA DIRECTIVA DEL JARDÍN BOTÁNICO . TOMO I, 1955 - 1975 / FONDO JARDÍN BOTÁNICO JOSÉ CELESTINO MUTIS.

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Historia archivística La producción documental de esta entidad estuvo custodiada durante varios años por doña Teresa Arango Bueno, quien trabajó al lado del padre Enrique Pérez Arbeláez como su asistente. Según datos suministrados por el archivista asesor del Archivo de Bogotá, los documentos transferidos están agrupados por los nombres asignados a las carpetas en el momento de elaborar el inventario para realizar su traslado.

Forma de ingreso Acopio por transferencias realizadas por el Jardín Botánico el 5 de enero de 2004 y el 17 de septiembre de 2009.

Alcance y contenido La documentación del fondo Jardín Botánico José Celestino Mutis permite acceder a información sobre la fundación, desarrollo y consolidación de esta institución especializada en el campo de las ciencias naturales, digna de ser conocida por parte de la comunidad de investigadores y de todos los ciudadanos involucrados en el tratamiento y manejo de los temas ambientales. También se pueden rastrear los logros alcanzados en el campo de la investigación científica en las líneas de la botánica, la fisiología y la morfología vegetal. La riqueza de este fondo documental brinda la posibilidad de adelantar investigaciones sobre el análisis y clasificación de las especies vegetales de vida silvestre del área andina, en aspectos como los nombres de las plantas, su historia, descripción, propiedades, usos, propagación e impacto sobre el medio ambiente. En este sentido, la información sobre proyectos de reforestación, investigación florística, uso de plantas típicas y desarrollo de semillas y especies, se convierte en un medio para tomar conciencia del respeto que se debe a la infinita diversidad de especies vegetales que han contribuido al mejoramiento de la calidad de vida del hombre, tanto por su utilización medicinal y ornamental, como por constituir elementos básicos del entorno. Por otra parte, la información bibliográfica favorece el desarrollo de textos sobre la historiografía de la botánica en Colombia. De igual manera, la revisión de las propuestas de guiones para las rutas de recorrido por el Jardín, elaboradas con la colaboración de estudiantes de la Universidad Pedagógica Nacional, permiten ver la labor didáctica y ecológica que se ha forjado en la ciudad, tomando como referencia el material del Jardín.

Organización La documentación transferida el 5 de enero de 2004 está constituida por 27 cajas con documentos textuales (6.75 metros lineales) producidos por las CARÁTULA REVISTA PÉREZ ARBELAEZIA DE ARRIBA -ABAJO: REVISTA No. 11 - ABRIL DE 2000 / No. 13 - FEBRERO DE 2002 / No. 14 - FEBRERO DE 2003.


ARCHIVO A FONDO

tres dependencias con que funcionó esta entidad entre 1955 y 1994: Junta Directiva, Dirección y Unidad Investigativa.

Documentos de la Junta Directiva Actas

Esta serie contiene la relación escrita de los temas discutidos y acordados en las reuniones de la Junta Directiva del Jardín Botánico, encargada de impulsar el desarrollo de sus objetivos técnicos, científicos y culturales. El Archivo de Bogotá conserva las actas de los años 1955 a 1994, a excepción del período comprendido entre 1960 y 1970, vacío que responde a períodos de inactividad provocados por la falta de autonomía administrativa e inestabilidad económica y jurídica.

Correspondencia

Entre 1970 (año en que el Jardín abrió sus puertas al público) y 1993, la correspondencia de la Junta Directiva se circunscribe a citaciones a reunión, comunicaciones y licitaciones públicas. En su mayoría, se trata de invitaciones para conocer el Jardín Botánico, cartas de presentación, remisiones de asuntos financieros, solicitudes de ayuda financiera y asuntos de personal.

Resoluciones

Estos documentos se refieren a las decisiones tomadas por la Junta Directiva entre 1955 y 1985, alrededor del tema de la contratación para iniciar labores de funcionamiento y otros asuntos administrativos.

Documentos de la Dirección Actas del Comité de Dirección

El Comité de Dirección actúa como órgano asesor de la Junta Directiva y de la Dirección del Jardín.

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El Jardín Botánico ha aportado conocimiento sobre el manejo de los recursos naturales mediante la creación de ambientes artificiales en los cuales se siembran especímenes de diferentes pisos térmicos. Parte de sus funciones incluyen la recomendación de criterios para la participación del Jardín en actividades comunitarias, académicas, culturales, recreativas y de promoción de relaciones con otras instituciones. En estas actas se expresa el desarrollo de las reuniones del director del Jardín con el grupo de investigadores en los años 1991 y 1992, para determinar actividades de siembra de árboles y establecer programas de funcionamiento del Jardín.

Bibliografías

En 1983, la Dirección conformó un expediente con información bibliográfica de especialistas del Sistema Nacional de Información en Ciencias Agropecuarias -SNICA-. En esta documentación se destaca la bibliografía de Daniel Mesa Bernal, fundador de la Facultad de Agronomía de la Universidad Nacional de Colombia.

Convenios

Los convenios establecidos entre el Jardín Botánico y entidades como Artesanías de Colombia, en el período 1985-1989, tuvieron como objetivo investigar, promover y estimular el uso de materias primas para la elaboración de productos utilitarios y decorativos en que se reflejara la creatividad y sentido artístico del pueblo colombiano, especialmente en las áreas rurales. Uno de los primeros frutos de estos convenios se dio alrededor de la fabricación del sombrero vueltiao, a partir de la recolección de la caña flecha, gramínea de Córdoba y Sucre.

Correspondencia

La gestión administrativa adelantada por la Dirección del Jardín se encuentra registrada en la


22 documentación clasificada como correspondencia para el período 1955-1994. Ésta incluye asuntos como invitaciones para participar en eventos a nivel mundial; comunicaciones sostenidas con instituciones educativas, científicas y administrativas como la Red Nacional de Jardines Botánicos, la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, la Contraloría de Bogotá, la Secretaría de Obras Públicas y el Concejo de Bogotá. También se encuentran asuntos de personal como solicitudes de licencias, traslados, quejas y horarios, así como solicitudes de informes sobre aspectos técnicos y científicos del Jardín, y requerimientos de universidades y colegios que deseaban hacer recorridos gratuitos con fines pedagógicos.

pedagógicas desarrolladas por el Jardín Botánico, publicadas en diferentes periódicos de la ciudad.

Guías

Correspondencia

Entre 1973 y 1993 el Jardín generó cuatro guías dedicadas a la historia, descripción, propiedades, usos y aplicación de las plantas herbales; aves del Jardín; flora representativa del parque Chipaque; y guía general del Jardín Botánico. También se encuentra una breve reseña histórica de los jardines botánicos en el mundo y la fundación e historia del Jardín Botánico “José Celestino Mutis”.

Referencias bibliográficas

Esta documentación está compuesta por 14.095 fichas con referencias bibliográficas elaboradas por el padre Enrique Pérez Arbeláez, que contienen datos de autor, título, editorial, ciudad y año de publicación. Están clasificadas por temas como animales diversos, ciudades de Colombia, monografías nacionales, plantas venenosas, ríos de Colombia, arterias fluviales, aguas minerales y termales, cacao y cal.

Documentos de la Unidad Investigativa Los documentos incluidos en la correspondencia de la Unidad Investigativa entre 1973 y 1993 se refieren a la comunicación sostenida entre los biólogos y la Dirección de la entidad, así como a las solicitudes de traducción de artículos científicos para su posterior publicación. También muestran algunas actividades pedagógicas en las que participaba el equipo de científicos.

Los documentos generados por el Jardín Botánico José Celestino Mutis son de gran valor para la historia del desarrollo de la ciencia en Bogotá, porque esta institución se constituyó en campo de experimentación de los científicos y en área de enseñanza para la juventud. Informes de actividades

Los informes de actividades presentados por la Dirección de la entidad a la Junta Directiva entre 1962 y 1994, remiten a la descripción de las investigaciones realizadas para adquirir conocimientos sobre la flora andina, y al boletín Pérez Arbelaezia, revista científica bautizada en honor al fundador del Jardín, que fue publicada por primera vez en 1985 y recoge los resultados de investigaciones adelantadas.

Recortes de prensa

Del año 1982 se conservan los recortes de prensa con información sobre las actividades científicas y

Folletos Se conservan dos de los folletos generados entre 1965 y 1972 por los investigadores del Jardín. El primero de ellos trata el tema de la Expedición Botánica y el segundo de las especies que conserva la institución.

Informes de labores Los informes de labores presentados entre 1977 y 1993 por los asesores científicos y los biólogos tratan sobre las plantas de personal de la Unidad Investigativa, los recursos disponibles, el estado


ARCHIVO A FONDO de los trabajos de investigación adelantados y la revisión de los programas de ciencias naturales de los currículos del ministerio de Educación.

Inventarios de especies y semillas

El inventario levantado entre 1970 y 1993 se encuentra ordenado alfabéticamente y clasificado por familias, especies y géneros. También registra los nombres comunes regionales y en lenguas indígenas, junto con una reseña de los usos de cada una de ellas.

1966 a 1969, el inventario pormenorizado de bienes del Jardín levantado en 1961 ante el inspector de inventarios de la Contraloría Distrital, el manual de funciones, organigrama y labores administrativas de 1988 y las normas sobre nombramiento de personal en 1975.

Unidades de descripción relacionadas Parte del fondo documental del Jardín Botánico continúa ubicado en la entidad, bajo la

Proyectos de investigación

Esta documentación incluye dos clases de proyectos adelantados entre 1956 y 1993: los proyectos de investigación para profundizar en el conocimiento, propagación, crecimiento y utilización de plantas nativas; y los proyectos sobre reforestación, nombres botánicos, especies nativas con atributos medicinales, investigación florística, contribuciones al conocimiento y uso de plantas típicas. Algunos de ellos fueron inscritos en el banco de proyectos de inversión distrital. Los resultados de estas investigaciones son utilizados para repoblar los bosques andinos con plantas nativas y para observar detenidamente la avifauna que habita en ellos.

Otros documentos Fuera de la documentación mencionada, dentro del fondo documental del Jardín Botánico existen algunos documentos aislados o producidos por otras entidades, como las Actas de recibo de obra, que contienen reportes generados por la Subdirección de Construcciones del Instituto de Desarrollo Urbano en los años 1987 y 1988, sobre las obras adelantadas en el Jardín y la relación de costos, materiales y obras. Así mismo, se encuentran algunas actas de reunión originadas en la Secretaría de Obras Públicas entre 1992 y 1993, en las que se hacen planes y propuestas de trabajo para los Centros de Atención Distrital Especializados. También se conserva parte de la información generada en cumplimiento de labores administrativas como balances financieros de los años JARDÍN BOTÁNICO JOSÉ CELESTINO MUTIS . FOTO: ANTONIO ARÉVALO - ARCHIVO DE BOGOTÁ . 2014

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24 responsabilidad de la División Administrativa y Financiera. En esta institución se conservan algunas de las series con valor histórico que serán transferidas una vez cumplan su ciclo como documentos de gestión, en particular los generados por la Subdirección Científica, que se encarga de definir políticas, planes y programas de investigación en el campo de la flora y los ecosistemas, así como de formular políticas y criterios para el desarrollo de convenios nacionales e internacionales en el campo de investigación e intercambio de material genético. Otros documentos que no se encuentran en el Archivo de Bogotá pero que complementarían la información contenida en el fondo documental del Jardín Botánico, están constituidos por 95 libros, 4 álbumes fotográficos y 2 paquetes de manuscritos de su fundador y primer director, el padre Enrique Pérez Arbeláez, conservados por el Archivo General de la Nación. La Biblioteca Enrique Pérez Arbeláez, ubicada en la calle 57 No. 61-13, ofrece a los investigadores y estudiantes la posibilidad de profundizar en el conocimiento de la flora del bosque andino y el páramo, y consultar sobre temas relacionados con la botánica, la ecología y el paisaje. Otra documentación relacionada con el tema de las ciencias naturales en la ciudad puede ser consultada en la sala de lectura del Archivo de Bogotá, en donde se ha reunido material escrito, sobre temas como la participación de la ciudadanía en los programas de protección del medio ambiente, arborización urbana, jardinería y mantenimiento de árboles ornamentales. Por otra parte, una visita al Jardín se convierte en una posibilidad para conocer la institución y aprender a proteger y respetar el ambiente natural

Arturo Acero P. “El Jardín Botánico de Bogotá José Celestino Mutis”. En: Boletín Cultural y Bibliográfico. Vol. 25, No. 16 (1988). p. 50-60. 1

Consejo Administrativo del Distrito Especial de Bogotá. Acuerdo 10 de 1955 (abril 22) “por el cual se concede una autorización al Alcalde Mayor del Distrito Especial”.

2

3 Enrique Pérez Arbeláez. El Jardín Botánico José C. Mutis de Bogotá, D.E.: su importancia, sus planes y funcionamiento, Bogotá, 1956, p. 32.

Concejo de Santa Fe de Bogotá D.C. Acuerdo 39 de 1992 (diciembre 7) “por el cual se crea una entidad de derecho público denominada Jardín Botánico José Celestino Mutis de Santa Fe de Bogotá, se conceden facultades extraordinarias y se dictan otras disposiciones”.

4

Concejo de Bogotá, D.C. Acuerdo 257 de 2006 (noviembre 30) “por el cual se dictan normas básicas sobre la estructura, organización y funcionamiento de los organismos y de las entidades de Bogotá, Distrito Capital, y se expiden otras disposiciones”.

5

ACERO P., Arturo. “El Jardín Botánico de Bogotá José Celestino Mutis”. En: Boletín Cultural y Bibliográfico. Vol. 25, No. 16 (1988). p. 50-60. CONCEJO DE BOGOTÁ, D.C. Acuerdo 257 de 2006 (noviembre 30) “por el cual se dictan normas básicas sobre la estructura, organización y funcionamiento de los organismos y de las entidades de Bogotá, Distrito Capital, y se expiden otras disposiciones”. CONCEJO DE SANTA FE DE BOGOTÁ D.C. Acuerdo 39 de 1992 (diciembre 7) “por el cual se crea una entidad de derecho público denominada Jardín Botánico José Celestino Mutis de Santa Fe de Bogotá, se conceden facultades extraordinarias y se dictan otras disposiciones”. CONSEJO ADMINISTRATIVO DEL DISTRITO ESPECIAL DE BOGOTÁ. Acuerdo 10 de 1955 (abril 22) “por el cual se concede una autorización al Alcalde Mayor del Distrito Especial”. MERCADO, Cecilia. Historia Institucional del Jardín Botánico “José Celestino Mutis”. Bogotá: Archivo de Bogotá, 2003. Documento sin publicar. PÉREZ ARBELÁEZ, Enrique. El Jardín Botánico José C. Mutis de Bogotá, D.E.: su importancia, sus planes y funcionamiento, Bogotá, 1956.


FONDOS FOTOGRÁFICOS ARCHIVO A FONDO

ALAMEDA BOGOTANA. / FOTO: HERNÁN DÍAZ - FONDO FOTOGRÁFICO ARCHIVO DE BOGOTÁ

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HOMENAJE

El Archivo de Bogotá exalta el legado de este cantante y compositor que durante los últimos ochenta años ha sido ha sido figura fundamental del folclor colombiano. Junto a Bovea y sus vallenatos inmortalizó los versos de Rafael Escalona.

A

lberto Fernández Mindiola es la voz más auténtica y primigenia del vallenato, tan solo superada por el extraordinario Guillermo Buitrago Henríquez, el “jilguero de la Sabana”, el inolvidable intérprete cienaguero. Tras sus primeras grabaciones con la Sonora Curro y la orquesta de Don Américo y sus Caribes, hechas en Bogotá en 1954, en los antiguos estudios de la emisora Nuevo Mundo, Fernández inmortalizó las canciones de Rafael Escalona Martínez al grabarlas por primera vez en Discos Tropical de Barranquilla, a instancias de Emilio Fortou, dueño del sello fonográfico. “Los cantos vallenatos de Escalona”, como se conoció el larga duración grabado con Bovea y sus vallenatos, es uno de los álbumes más vendidos y legendarios en toda la historia de la música folclórica del país y, además, uno de los primeros discos grabados con sonido estereofónico en Colombia. A este siguió “Más cantos vallenatos”, con el acordeón de Colacho Mendoza, hoy una rareza musical y verdadera joya del folclor colombiano. Vendrían después otras grabaciones con Bovea en el desaparecido Sello Vergara, de Bogotá, siempre interpretando a Escalona, y una estadía

Bernardo Vasco Bustos Periodista

de diez años en Argentina, como artistas exclusivos de la RCA Victor, y en donde siguen siendo considerados estrellas de imborrable fama. También grabó con Chico Cervantes, Gustavo Gutiérrez y la orquesta de Ramón Ropaín. Total, tiene en su haber casi noventa discos, grabados en Colombia y en Argentina. A diferencia de otros cantantes, Fernández no sabe tocar ni el acordeón ni la guitarra; se defiende con una pequeña guacharaca que aprendió a “rascar” casi desde niño. Conoció a Escalona mientras estudiaban bachillerato, y fue gracias a su gestión que Buitrago le grabó al maestro, entre otras, las primeras versiones de El testamento, La Maye y La despedida. Aunque su padre quería que fuera vendedor de joyas, como él, Fernández se conoció con Julio Bovea Fandiño y el bicho de la música se le pegó para siempre. Al fallecer Buitrago, en 1949, Bovea -quien hacía parte de su agrupacióncreó un nuevo conjunto con las segundas guitarras de Alfonso Angarita y Ángel Fontanilla, destacándose Fernández como voz principal. Por un tiempo fueron artistas exclusivos de “La voz de Barranquilla” y luego, ya en Bogotá, artistas exclusivos de Nuevo Mundo, la antigua emisora básica de Caracol radio.

ALBERTO FERNÁNDEZ . FOTO: ANTONIO ARÉVALO - ARCHIVO DE BOGOTÁ

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28 Sin embargo, Fernández pasará a la historia -aunque ya es leyenda- no solo por ser la voz de los cantos vallenatos de Escalona sino por ser el cantante del himno del Carnaval de Barranquilla, Te olvidé, un poema del español Mariano SanIldefonso, un reconocido comentarista hípico radicado en Bogotá, director de la revista La Meta, y a cuyos versos el trompetista Antonio María Peñaloza le puso música y convirtió en ritmo chandé. Aunque la canción iba a ser grabada por el tumaqueño Tito Cortés, éste llegó con algunas “copas de más” al estudio y Peñaloza lo reemplazó por Fernández. El Archivo de Bogotá exalta a Alberto Fernández por su importantísima y destacada carrera musical y, fundamentalmente, porque es un bogotano por adopción. Desde 1958 reside en un bello apartamento de la torre B de las residencias

Antonio Nariño, frente a Corferias . Con su esposa, Olga, sacó adelante a sus tres hijos, de los que se siente más que orgulloso: Alberto José, Beatriz, quien vive en Estados Unidos, y Ayda Carime. En total seis nietos y un biznieto, “pero ninguno músico, porque este es un oficio muy difícil; quería que todos fueran profesionales”. Hoy, a sus 80 años, Alberto Fernández Mindiola sigue siendo un hombre jovial, de una memoria prodigiosa y humor a flor de labios. En esta entrevista, que hemos transcrito en primera persona, se deja entrever la personalidad de este “atanquero bogotano” que llevó el vallenato por todo lo alto en Argentina, Chile, Uruguay y España, y que también es compositor. ¿Quién no ha escuchado María Peralta? ¿ O quién no ha tarareado “adiós corazón, ya te vas de mí, sé que por tu amor todo lo perdí”?

Fernández pasará a la historia no solo por ser la voz de los cantos vallenatos de Escalona sino por ser el cantante del himno del Carnaval de Barranquilla, Te olvidé.

CON SU ESPOSA OLGA, EN SU APARTAMENTO DEL CENTRO NARIÑO / FOTOS: BERNARDO VASCO Y ANTONIO ARÉVALO - ARCHIVO DE BOGOTÁ


HOMENAJE

Déjenme decirles... Yo nací en Atánquez, a una hora de Valledupar, en las estribaciones de la Sierra Nevada; es un pueblo que ha dado muchos cantores. Las familias Fernández y Mindiola estamos vinculadas por esa cultura del canto. Tengo una prima hermana que se llama Rita Fernández Padilla, que es una gran compositora, y a quien le grabé muchas canciones, y están otros muchachos que se llaman“Los kankuis”, que es un grupo bastante bueno, vallenato. También La entrevista fue un viernes a las 11 de la mañana. Elegante y estaba Alonso Fernández gentil, con un traje fino y corbata impecable, Alberto saludó Oñate, alcalde de Valledua los periodistas de DE MEMORIA. Se sienta en un cómodo par; en fin, provengo de sillón y, tras la primera pregunta de rigor -“¿dónde nació, una dinastía de cantantes y maestro?”- se extenderá en una charla de casi dos horas, en compositores que también las que fueron saliendo anécdotas, historias olvidadas y la se afincó en Villanueva, simpática personalidad del cantante. Y en la que también de dónde era mi papá. resalta su entrañable amistad con Rafael Escalona. Mi abuelo materno era holandés, llegó a Riohacha y allí se casó, tuvo varios hijos y después se fue a vivir a Atánquez y puso una tienda allá. Es que una finca muy grande, muy grande, valía mil pesos. Se compraba una vaca parida por trescientos pesos... entonces la plata valía mucho. Pero si uno no tenía un centavo, que era muy difícil de conseguir, pues no podía entrar a ninguna fiesta. Como les digo, yo nací en ese pueblo que queda en la cordillera de la sierra y por donde pasa el río Guatapurí, que tiene unas aguas tan puras que toda señora que se baña sale señorita... ¡y yo soy el revisor fiscal! Ahora bien, en esa época se escuchaba más que todo rancheras, tango y polkas; el vallenato muy poco, y la música alegre que se oía no era con la caja ni con la guacharaca, era con platillos, redoblantes, bombo y el acordeón; la caja muy poco se tocaba. Cuando yo llegué a Valledupar entré al colegio Loperena, y ya Escalona, que también estudiaba allí, tenía noticias de que yo tenía buena voz y de que cantaba bonito, pero que no cantaba la música de él. Lo cierto es que nos conocimos en un recreo, y como al pie del Loperena quedaba una finca de la dinastía de los Pitres, muy famosos, guajiros, nos íbamos allá a comer patillas calientes y ¡salíamos purgados! Un día Escalona me dijo, “Beto -porque el nunca me dijo Albertoyo quiero que tú te vayas a vivir en mi casa pa´que te aprendas mis canciones”, y me fui, y me quisieron tanto en su familia que su mamá fue mi madrina de confirmación. Creo que la primera que me aprendí fue una que él compuso porque tenía un negocio de venta de cerdos en Maracaibo; así que una buena tarde me dijo: “Beto, vamos a ver si te gusta lo que he compuesto porque yo no sé cantar”, es que él solo silbaba, y tarareó estos versos: Sí señores, esa fue una de las primeras canciones que compuso Rafael. Y cuando me la tarareó me dijo, “¿Beto, ya te la aprendiste?” Y entonces le dije, pero si la acabo de oir, tú si eres bien bruto. Y él me dijo “más bruto eres tú, porque yo soy el compositor”, sí, pero yo soy el cantante. Siempre nos tirábamos rayo por ese lado porque él era muy regañón.

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Tengo un chevrolito que compré Para ir a Maracaibo a negociar Un puestecito adelante te aparté . el que me pida un cupo va pa’atrás Ya llegó Escalona ya llegó ya llegó Escalona vaya pues s deja que se descuiden y despué recoge tu chisme y vámonos Ay ve por Dios mi Maye, onos. ve por Dios recoge tu chisme y vám Soy el contrabandista que llegué de los mares de Aruba por aquí tengo grandes tesoros para ti y mucho contrabando pa´vender.


30 El asunto es que yo me fui a estudiar agricultura a un colegio en Pueblo Bello y él se fue para Santa Marta a terminar el bachillerato, porque en los colegios de Valledupar sólo se aprendían las cuatro operaciones, que eran suma, resta, multiplicación y división. Y ya con eso estaba usted salvado, ya le daban puestecito para vender buñuelos. Cuando nos reencontramos, Rafael ya estaba enamorado de la Maye y nació Adaluz, en el año 1953. Entonces me dijo, “bueno, yo quiero que me grabes mí música porque tú eres el único que está autorizado para eso”. Y me tarareó otra canción: !Qué canción! Bueno, me fui pa´Barranquilla y un día estaba en misa, en una iglesia muy conocida y muy famosa, que es la iglesia de San Roque, que queda en la calle de las Vacas. Yo salía como a la una de la tarde y en una esquina había unos turcos de apellido Isaac, y yo vi que tenían unas guitarras y me asomé, costumbres de los pueblos de asomarse uno a oir la música. Vi ahí a Julio Bovea tocando la guitarra con dos muchachos más y le dije entonces al dueño de la fiesta “yo soy Alberto Fernández, vengo de Valledupar y traigo la música de Escalona”.

en el aire una casa s tú. e rt e c a h a de viv Voy bien gran te pa´que solamen pongo un letrero “Adaluz”. le a Despues blancas que dig s e b u con n orita z sea señ ndo Adalu lar de amor a u c e u hab Porq le quiera r y alguno e que ser aviado ita. is n e ti la o e cerl v el tip pueda ha para que

Y me dijeron “pasa y tomáte un traguito de ron”, de ese ron “trompá”, que se toma uno dos y ya está peleando. “Bueno, cántate ahí una canción de Escalona”, me dijo el dueño de la fiesta. Y les canté El chevrolito, les canté La plateña *** Ya habíamos empezado a grabar en discos Tropical de Barranquilla, y un buen día su propietario, Emilio Fortou, me dijo, “Alberto, yo quiero conocer a Rafael Escalona para ver si podemos llegar a un acuerdo”. Fui y lo conseguí y me dijo “oye Beto, ¿ y cuánto me van a pagar?” Dije, eso sí no sé. Y entonces le grabamos con Bovea tres longplay y le pagaron veinte mil pesos, que eso era plata. “Bueno, ¿y a mí cuánto me vas a pagar?”, le pregunté a Rafael. Y él me dijo “quieto, quieto en primera, que yo tengo que cobrar primero y después hablamos”. !Y así quedó la cosa y nunca me dio nada ! (risas) *** Nos fuimos con el trío para Barranquilla y allá Escalona nos dirigía. “No, ese coro está mal, háganlo así distinto”, nos decía. - Bueno Rafael, tú eres el compositor, le refutaba, pero nosotros somos el trío, nosotros ponemos las voces. Nosotros sabemos cómo van las cosas... - No, pero háganlo como yo quiero.. - Está bien, maestro. - !A mí no me digan maestro porque maestro es el del bombo!

na l Magdale orillas de n del Plato s a n ja le ió De las eda la poblac a plateña u n adonde q de donde vino u un vallenato. e fu n de á ó z ra o de all c l barse e vino a ro


HOMENAJE Cómo estaba joven, y allá en la costa solo se les decía maestro a los que tocaban el bombo en las bandas, pues él se molestaba. Otro día me dice Emilio Fortou, el dueño de discos Tropical: - Oye Alberto, ¿cómo hacemos una grabaciones con acordeón, pero de las canciones de Escalona? - Pues hay que hablar con Rafael porque él tiene su acordeonero, que es Colacho Mendoza... Y empezamos a grabar con Colacho; grabamos el Tigre de las Marías y la Custodia de Badillo, que gustó bastante.

Parece que el pueblo e´ Badillo

se ha puesto de malas Otro día estábamos en la casa de un general de malas por que su reliquia que estaba cumpliendo años, y como a las tres la quieren cambiar. o cuatro de la mañana el propio general nos Primero fue un San Antonio, lo hizo Enrique Maya mandó en un carro para nuestras casas. pero lo de ahora es distinto les voy a explicar. De pronto el conductor puso la radio En la casa de Gregorio muy segura estaba, una reliquia de pueblo tipo colonial, y estaba sonando La piragua Me contaron los abuelos que hace tiempo navegaba en el Cesar una piragua Que partía del Banco viejo puerto a las playas de amor en Chimichagua.

era una custodia linda muy grande y pesada, y ahora por una liviana la quieren cambiar.

Y entonces le digo a Rafael, que iba al lado mío, “oye, ¿cómo te parece a tí esa canción?” - Sí, esa es una canción bonita, pero imaginaria, eso de que le contaron los abuelos... - Pues tú estás igual, le dije - ¿Cómo que estoy igual? -Sí, porque yo a tí te grabé una canción que se llama la Custodia de Badillo, que empiezas diciendo que a tí te contaron también: “me han dicho que el pueblo de Badillo se ha puesto de malas...” - Mejor ni hablemos, me responde. Contigo no se puede hablar... - Hombre Rafa, estamos contándonos historias. Tú dices que a José Barros le contaron, y a tí también te contaron lo de la custodia. - No, a mí me han dicho!! - Igual, dije. *** En 1962 grabamos un tema que se llama El pájaro amarillo, de Rafael Campo Miranda, otro gran compositor y El testamento, de Escalona, que fueron los dos temas que nos llevaron a Argentina. Lo curioso es que en Buenos Aires me decían que de testamento no tenía nada esa canción y entonces allá se hizo conocida como El estudiante. Cuando llegamos a ese gran país ya se conocían dos grupos colombianos: los Guaguancó y el Cuarteto Imperial, pero con nosotros fue la locura. Nos BOVEA Y SUS VALLENATOS HICIERON FAMOSA LA MÚSICA DE ESCALONA EN COLOMBIA Y ARGENTINA / FOTOS: ANTONIO ARÉVALO - ARCHIVO DE BOGOTÁ

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HOMENAJE

A LO LARGO DE MÁS DE SESENTA AÑOS DE VIDA ARTÍSTICA, ALBERTO FERNÁNDEZ HA SIDO GALARDONADO CON NUMEROSOS PREMIOS Y DISTINCIONES, LOS CUALES CONSERVA EN SU APARTAMENTO EN BOGOTÁ / FOTO: ANTONIO ARÉVALO - ARCHIVO DE BOGOTÁ

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34 contrató la RCA Victor para que les hiciéramos dos longplay al año. Grabamos dos temas de Julio Erazo, Hace un mes y La pata pelá, y esas canciones fueron locura también. La primera presentación fue en Mar del Plata. Y nos decían., “bueno, y esos tres carajitos que van a hacer con tanta gente, en un club inmenso, muy famoso”. Había unos chilenos que también nos decían “ché, y tanta gente para un trío tan pequeño”. Y salimos al escenario, la amplificación era buenísima; uno de nosotros se puso una franja amarilla, el otro roja y yo azul, como nuestra bandera, porque es que había muchos estudiantes colombianos, que se iban a estudiar pero se “tomaban” la plata y no estudiaban... Entre ellos estaban unos amigos míos, Negret -que era de Montería- y Paredes -que era de Tocaima-; se fueron a hacer el primer año de medicina y duraron allá diez años y todavía estaban en primero. Y cada que podían nos ayudaban a cargar las guacharacas, las cajas, los instrumentos para que los dejaran entrar a los bailes porque andaban sin un peso. Pero como les digo, llegamos a Mar del Plata y salimos de una, a tocar El testamento... Y entonces se nos viene ese pueblo, se nos subieron a la tarima, nos sacaron en hombros. Así que para rematar la presentación cantamos Rosalbita, otro tema de Julio Erazo. Hace como quince años yo dejé a Rosalba siendo una niñita claro que desde ese tiempo ya se le notaba que iba a ser bonita Da la casualidad que a mi regreso la encuentro convertida en señorita con unas ganas de robarle un beso pa´ve a que sabe su boquita.

Y cómo son las cosas. !Nos fuimos por un mes y duramos diez años en Argentina! Bovea y sus vallenatos, como nos conocían aquí y allá, nos hicimos famosos de inmediato. Éramos Ángel Fontanilla, que había sido la segunda guitarra de Guillermo Buitrago, y que poco antes de morir se retiró de su conjunto y se vino con nosotros. Julio Bovea, la primera guitarra, y yo, que era el cantante y guacharaquero. Estuvimos en la Tierra del fuego ‑­­donde nacen los canarios más lindos del mundo- y en la Patagonia, donde casualmente vivía un primo mío, también de Atánquez, el “tongo García”, que un día que lo fuimos a visitar nos dijo “voy a poner este vaso de agua aquí afuera y cuenten los segundos con el reloj pa´ que vean lo que pasa”. !Y a los dos minutos entró con el vaso congelado del frío tan tremendo que estaba haciendo!

En fin, a todas partes a dónde íbamos en Argentina la música vallenata en guitarra era un éxito. Porque allá gusta tanto la guitarra que por ley tiene que haber una guitarra en cada casa, y tiene que haber una persona que toque música folclórica, la samba, el chamané... Y nos quedamos hasta el año 1971. Claro, veníamos con frecuencia a Colombia y estábamos amañados, hasta que llegó Perón y cerró las casas de cambio. Entonces nos fregó, porque nosotros comprábamos los dolaritos, los girábamos por Citibank y aquí los cobraban nuestras familias en platica colombiana. ARRIBA : BOVEA Y SUS VALLENATOS CON LOS EXPRESIDENTES ALBERTO LLERAS CAMARGO Y ALFONSO LÓPEZ PUMAREJO. ABAJO: ANTIGUA SEDE DE EMISORAS NUEVO MUNDO, DONDE SE GRABÓ TE OLVIDÉ . FOTO: BERNARDO VASCO - ARCHIVO DE BOGOTÁ

!Miércoles ! Teníamos que estar buscando a los pilotos de Avianca, nos hacíamos amigos de los capitanes; iban allá, a nuestro apartamento, los invitábamos a comer y entonces les dábamos la plata a ellos... Hasta que nos cansamos y decidimos venirnos. Bovea sí se quedó allá porque él había llevado la familia. Fontanilla y yo nos vinimos y formamos el trío “Los auténticos vallenatos”. Gustó mucho el trío, hicimos varias grabaciones con Bujes Martínez -que hoy está con Poncho Zuleta y que toca muy bonito el requinto- y con el puntero Otoniel Miranda, que es muy bueno también, y hasta el día de hoy. ***


HOMENAJE En enero de 1954, Fernández grabó Te olvidé en los estudios de Nuevo Mundo, ubicado en la calle 12 con carrera 6, en donde hoy funciona un teatro para adultos. Curro Fuentes, hermano de Antonio Fuentes, propietario de Discos Fuentes, viajó a Bogotá a grabar distintas canciones folclóricas. Le solicitó al maestro Antonio María Peñaloza que escogiera el repertorio y éste le mostró un poema que había musicalizado al narrado hípico español Mariano SanIldefonso. Como no tenían percusionistas, Peñaloza y Fernández fueron hasta el club La Casbah, ubicado en los altos del desaparecido Teatro Mogador, y convencieron a los músicos del trío panameño de jazz Set Rose Cerros para que hicieran el respaldo rítmico. El ingeniero de sonido fue Enrique París Sarmiento, fundador y director de Caracol Estereo, 99.9 FM. Aquel mismo día grabó con Américo y sus Caribes y con Celia Cruz, por entonces una prometedora vocalista de la Sonora Matancera. Con Américo y sus caribes grabé el Guere guere, de José Barros: Pero el mismo día que grabé esa canción, también grabé Te olvidé, el himno del carnaval de Barranquilla. Estábamos grabando este chandé, que es el ritmo de Te olvidé, cuando llegó al estudio don Américo Belloto Varoni, quien iba a grabar el programa “Coltejer toca a su puerta”, que se transmitía por emisoras Nuevo Mundo, y que era conocido por su orquesta, llamada Don Américo y sus caribes.

Yo te amé con gran delirio y pasión desenfrenada. Te reías del martirio, te reías del martirio de mi pobre corazón. Y si yo te preguntaba el por qué no me querías, tú sin contestarme nada solamente te reías destrozando mi ilusión.

Y entonces me dice don Américo, “Alberto, ven a cantar el porro ese del Guere guere, del maestro José Barros; la orquestación ya está hecha, dile a Alex Tovar -el compositor de Pachito eché- y al maestro Francisco Cristancho que te den la tonalidad”. Cuando estábamos ensayando apareció Celia Cruz, quien también actuaba esa noche, y le dijo que ella quería hacer el coro de la canción. Él le dijo “bueno, es un coro muy fácil y te lo puedes aprender”. Y entonces Celia cantó el corito, el que dice “con el guere guere, yo bailo la melodía / con el guere guere que nació en la tierra mía”. Por entonces, hacia el año 1954, yo tenía pegado un tema que se llamaba el hombre marinero, y por su lado Tito Cortés tenía otro tema pegado que era Alma tumaqueña. Entonces Curro Fuentes se había peleado con su hermano, Toño Fuentes, el dueño de Discos Fuentes, y se había venido a Bogotá a hacer unas grabaciones para un sello propio que habia fundado, Discos Curro. Como era conocido de Antonio María Peñaloza, el gran trompetista y arreglista, le dijo “oye, yo quiero hacer contigo unas grabaciones, para que tú me orientes”. Y Peñaloza le replica “hombre, yo tengo un tema muy bonito que se llama Te olvidé y acordaron grabarlo y llamaron a Tito Cortés para que lo cantara. El asunto es que la grabación estaba prevista para las once de la mañana y él llegó como a las doce, ¡Más rascao que nalga de loca!, ! No dio una para cantar! Así que Peñaloza le dice a Curro, “yo tengo un amigo que es Alberto Fernández y canta muy bonito”:y él le dice “yo lo conozco, pero ¿dónde lo conseguimos? Y resultó que yo estaba

Ha llegado un guere guere hay un guere guere hay un guere guere de alla de la montaña viene buscando sus quereres porque quintero no se engaña viene buscando sus quereres porque quintero no se engaña

en Bogotá y él me llamó y me dijo, “oye Alberto, que si te puedes venir aca al estudio de Nuevo Mundo a ver si te aprendes una canción”.

Y me fui. Sí señor, me la cantó cuatro veces y me la aprendí. Tito Cortés estaba por ahí en un asiento, borracho todavía. Cuando se despertó la canción ya estaba grabada, pero nunca imaginamos que esa canción se fuera a convertir en el himno del Carnaval de Barranquilla. Para empezar, Peñaloza no tenía quien tocara los tambores, así que nos fuimos juntos a la Casbah, un club que quedaba en los altos del Teatro Mogador, en la Calle 23, donde cantó Nelson Pinedo, Mario Gareña y Orlando Barceló, un cantante que asesinaron hace poco en Soledad por robarle unos pesos, y allá encontró a unos panameños que tocaban muy bien la percusión: tocaban con la yema de los dedos. Peñaloza los llamó y les preguntó si podían acompañarlos a hacer la prueba de una grabación. Con el guere guere yo bailo la melodía con el guere guere que nació en la tierra mía

“¿A qué horas, maestro?”, le preguntaron. Y él dijo: “a las once”. “No, no, muy temprano, nosotros nos acostamos como a las cuatro o cinco de la mañana”. -Hagan un esfuercito y van, insistió Peñaloza. Y fueron. Ensayamos Te olvidé y por eso ese sonido tan perfecto. Yo grabé después muchos chandés, que es el ritmo que Peñaloza le puso,

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pero nunca suena como lo interpretaron estos panameños, porque lo tocaron con la yema de los dedos y ahora lo tocan con timbaletas. Ahora, los músicos que participaron en esa grabación eran de lo mejor de aquellos días: eran tres trompetas. La primera, Peñaloza; la segunda, el cucuteño Jorge Jiménez, que tocó con la Billos Caracas y a quien le decían “cantabonito” por la belleza de su toque, y Rafico Valera, que hizo la tercera. Pero lo mejor fue la letra de la canción, que era de Mariano SanIldefonso, y que Peñaloza adaptó. También hay que reconocer a Enrique París, quien era el director técnico de grabaciones de Nuevo Mundo y se encontraba en el quinto piso del edificio de la emisora frente a la consola. Como estaba tan alto, y lejos del radio teatro, que quedaba en el primero, mandaba descolgar un cable con un bombillo rojo. “Cuando el bombillo llegué allá abajo, al piso,

arranquen”, nos decía. Y en el primer ensayo lo mandó tan fuerte que !pum, se rompió el bombillo! Y pasó que no había más bombillos rojos y mandaron por ahí a comprar otro. Bueno, París anunció otra grabación y le dijo a un muchacho que, para que no se rompiera el bombillo cuando llegara al piso y el maestro Peñaloza diera la orden de arrancar a tocar, pues que lo cogiera con la mano. Y resultó que el muchacho casi se electrocuta y se quema. Pero todo salió bien e hicimos la grabación de “Te olvidé”. Y bueno, por cantar Te olvidé me pagaron cincuenta pesos, que era un billetico cortico. Eso fue en enero de 1954, lo recuerdo muy buen, y en febrero comenzaban los Carnavales de Barranqulla. Estaba muy pegado el merengue dominicano ese de los hermanos Viloria, “a lo oscuro metí la mano, a lo oscuro metí los pies”; pero resultó que soltaron en las emisoras Te olvidé y acabó con todo

ALBERTO SE SIENTE ORGULLOSO DE SER BOGOTANO POR ADOPCIÓN / FOTO: BERNARDO VASCO - ARCHIVO DE BOGOTÁ


ANÁLISIS

Las sociedades democráticas Nelson Ronderos González fueron fundadas inicialmente Sociólogo por pensadores del liberalismo radical en Colombia, con el propósito de instruir a sus miembros acerca de las más elementales nociones de la ciencia social y política. Sin embargo, con el correr del tiempo se convirtieron en verdaderas organizaciones de agitación política de los artesanos, que reclamaban sus derechos.

E

ntre 1849 y 1854, Bogotá fue el escenario de confrontación entre los partidarios del libre cambio y el proteccionismo, pugna en la que las llamadas sociedades democráticas tuvieron activa participación, en un momento cuando se iniciaban las disputas políticas entre las corrientes liberal- conservadora por la organización y consolidación del estado republicano en Colombia. Terminado el mandato del general Tomás Cipriano de Mosquera (1849), gobierno en apariencia conservador, pero inspirado en una ideología de tipo modernista del siglo XIX, al decir de Fréderic Martínez, sería “la última vez que hombres de la generación

LOS MOCHUELOS . ILUSTRACIÓN DE RAMÓN TORRES MÉNDEZ

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38 de la Independencia intentaron modernizar el Estado, consolidar su legitimidad y aumentar su autoridad sobre la sociedad (…) El fracaso del gobierno de Mosquera en su intento de modernizar el Estado sin desequilibrar el orden social pone fin a los intentos de reforma parcial de las instituciones coloniales y a las políticas de «moder nización conservadora»” 1.

como el impuesto al estanco, la reducción de las tarifas aduaneras y la libre navegación por los puertos del interior. Para los trabajadores artesanales, en cambio, estas perspectivas eran una amenaza para sus intereses, porque se beneficiaban de esas medidas que aún subsistían del régimen económico anterior o “neoborbónico”, como la protección por los altos niveles

los primeros en introducir las ideas de cambio en las primeras asociaciones de trabajadores artesanales que posteriormente se convirtieron en Sociedades Democráticas “reflejo de su evolución de organizaciones gremiales a instrumentos de movilización política”2 que se robustecieron y crecieron al amparo del gobierno radical de Hilario López.

Los “revolucionarios” adoptaron la defensa de la reforma tributaria, que abolió la alcabala, los diezmos, el estanco del tabaco y del aguardiente, la eliminación gradual de censos, la abolición de la esclavitud y la eliminación de resguardos indígenas. de aranceles, que permitía una comercialización favorable a su producción artesanal.

Finalizada la década del 40 del mismo siglo, se advierte un ambiente de reformas del Estado neocolonial y de transición hacia la superación de medidas como el proteccionismo, que afectaban el libre cambio de los comerciantes, que, inspirados por el “laissez faire” del liberalismo económico europeo, buscaban la supresión de medidas retardatarias

En ese ambiente de diferencias en el manejo del comercio económico es elegido a la presidencia de la República el general José Hilario López (7 de marzo de 1849), candidato radical favorable a las transformaciones, apoyado por los artesanos y sus ideas liberales inspiradas por intelectuales de vocación política que a la sazón o habían estado en Europa, o tuvieron contacto con las ideas del librecambismo europeo como Ezequiel Rojas, Salvador Camacho Roldán, o Florentino González. Serían ellos

GENERAL JOSÉ MARÍA MELO . ACUARELA DE JOSÉ ESPINOSA PRIETO. 1854.

La elección de López, antiguo luchador del movimiento independentista, permitió el surgimiento de un sector de ideas liberales conocido como los democráticos, señalados como gólgotas por los conservadores, en alusión a las ideas colectivistas o de pensamiento socialista utópico de José María Samper, uno de sus principales representantes, y quien en un famoso discurso en el Congreso había propuesto como paradigma la figura de Jesucristo sacrificado en el Gólgota. Entre las reformas del gobierno radical de José Hilario López se encontraban la libertad de


ANÁLISIS cultos, la abolición de la prisión por deudas, libertad total de prensa, libertad de enseñanza, expulsión de los jesuitas, abolición de la esclavitud y de los resguardos indígenas 3; amén de otras reformas que fueron paulatinamente implementadas al fragor de la confrontación con los conservadores, como la institución del matrimonio civil, la instauración del sufragio universal y los derechos de

la oficialidad militar que, ante las medidas que disminuían sus prerrogativas como miembros de las fuerzas regulares, se sumaron a las veleidades de las asociaciones de artesanos; esta alianza dio como resultado la conformación del movimiento “draconiano”, de un mayor carácter popular que el de los “gólgotas”; y que surgió en oposición a las medidas que finalmente el gobierno de

dirigentes, quienes conocían a Lamartine, Víctor Hugo, Fourier, Saint-Simon, Proudhon, Condorcet y Blanc, es decir a los exponentes de las ideologías en boga en el continente europeo en la primera mitad del siglo XIX, a saber, el liberalismo, el nacionalismo, el socialismo anterior a Marx, el romanticismo y el anarquismo”.4 Se trataba del influjo de las transformaciones europeas de entonces, que en

El origen histórico del surgimiento de las Sociedades Democráticas en Colombia se dio en el mismo momento de las revoluciones europeas del siglo XIX, en especial la francesa del 48, con base en las ideas de progreso que encarnaba el pensamiento positivista. las provincias a definir su constitución, de acuerdo con la Constitución de 1853, que favorecía las reformas de un Estado republicano de forma federalista.

Hilario López no defendió, como el proteccionismo, el mantenimiento de un fuerte ejército regular y la permanente injerencia clerical en los asuntos de gobierno.

Sin embargo, y a pesar de estos tintes de gobierno radical liberal, López no fue capaz de enfrentar con éxito la imponencia del espíritu librecambista de un fuerte sector de la élite hacendaria y comercial liberalconservadora, a pesar de haberse comprometido con la defensa de intereses populares representados por los artesanos. Quizás por ello surgió el descontento de algún sector de

El origen En primer lugar hay que señalar que el origen histórico del surgimiento de las Sociedades Democráticas en Colombia se dio en el mismo momento de las revoluciones europeas del siglo XIX, en especial la francesa del 48, con base en las ideas de progreso que encarnaba el pensamiento positivista y que “se había apoderado de nuestros

la élite neogranadina azuzaba el ideal de libertad, democracia representativa, sufragio universal, pensamiento de progreso y justicia social; ideales que fueron el fundamento ideológico para luchar contra la permanencia de las estructuras coloniales que se oponían al desarrollo. La idea de progreso se entendía como un objetivo de modernización por alcanzar, y la manera de lograrla, es decir, su fermento ideológico, fue la razón que condujo al surgimiento de los partidos liberal y conservador. Refiriéndose a este ambiente de filosofía social y política, Rafael Núñez escribió que, “el

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40 movimiento político liberal que se inició en 1848 y 1849 fue en gran parte producto indirecto de la revolución que instauró en Francia (…) el sistema republicano (…)”. Otro influjo del fermento ideológico en la formación de las sociedades de artesanos, fue el proporcionado por los ideales de los socialistas utópicos, como lo señala Nieto Arteta, en su libro Economía y cultura en la historia de Colombia: “La revolución de febrero de 1848 en Francia, (…) fue una revolución dirigida por los

a su vida e idiosincrasia; o porque simplemente sus intereses eran de poca monta, pertenecientes a una estrecha franja de la masa popular, sin mayor importancia a la hora de definir un proyecto político común de nación republicana. Levantamiento y derrota melista de la alianza artesano-militar El levantamiento popular melista de la alianza artesano-militar parece verse descrito en esta

PLAZA MAYOR . ÓLEO DE JOSÉ SANTOS FIGUEROA . ENTRE 1840 - 1844

grupos artesanales que aún subsistían a pesar del desarrollo del capitalismo francés (…)”. Desafortunadamente, la historiografía oficial da poca cuenta de este hecho, cabalgando sobre el infortunio de la no sobrevivencia –en su momento- de ninguno de los actores directos de los incruentos hechos del levantamiento melista “militar-artesanal”, por el aniquilamiento o destierro a que fueron sometidos la mayoría de ellos por la alianza elitista liberal-conservadora. Algunos historiadores han considerado que una masa de analfabetas no tenía que o no podía interesarse por ideas foráneas totalmente ajenas

“Hacia 1850 en la Nueva Granada los grupos sociales no podían ubicarse en el mismo partido político. La divergencia, ya señalada, entre los latifundistas y los restantes grupos sociales, debía expresarse en la oposición de dos nuevos partidos políticos… los grupos sociales revolucionarios eran éstos: los comerciantes, los manufactureros (léase artesanos), los esclavos y los agricultores. Los grupos sociales reaccionarios eran todos los grandes propietarios territoriales y las comunidades y congregaciones religiosas que también poseían extensos latifundios”. Luis Eduardo Nieto Arteta, proceso político del s. XIX.


ANÁLISIS imagen del cuadro histórico, parafraseando a Vargas Martínez: Es la madrugada del 17 de abril de 1854. Trescientos húsares, vienen al mando de un esbelto general montado en un zaíno, en dirección a la Plaza de Bolívar, a ellos se suman una milicia popular de cerca de 600 democráticos entre sastres, carpinteros, peluqueros, zapateros, hojaleteros, plateros, joyeros, talabarteros, y uno que otro miembro de clase media de entonces, conformada por libreros, universitarios, periodistas, intelectuales, que habían tomado armas del cuartel de artillería el día anterior; forman el destacamento que se atreve a desafiar la Constitución, las instituciones y el “statu quo” del gobierno del general Obando. Caminan al grito de ‘Abajo los Gólgotas’, ‘Vivan el ejército y los artesanos, abajo los monopolistas’. Siguiendo a Nieto Arteta, el ambiente político que se fue caldeando durante los gobiernos radicales de José Hilario López, José María Obando y José María Melo, hizo un viraje en torno a las disputas liberal-conservadoras por el tipo de medidas que se debían adoptar frente a la disyuntiva de progreso –léase librecambismo- versus conservación o estatismo del modelo neocolonial de entonces. En estas disputas confluían indistintamente unos y otros. Los “revolucionarios” adoptaron la defensa de medidas como la reforma tributaria, que abolió la alcabala, los diezmos, el estanco del tabaco y del aguardiente, el impuesto de quintos y los de hipoteca y registros, la eliminación gradual de censos, la abolición de la esclavitud, y la eliminación de resguardos indígenas, todas estas decisiones políticas fueron en desmedro de los “reaccionarios”, que entonces estaban representados por conservadores terratenientes, algunos comerciantes y empresarios, antiguos militares, así como la clerecía vigente. Es en este fragor cuando confluyen los intereses “draconianos” de militares y artesanos en torno a la protección de las manufacturas de unos y la regularidad y fortaleza del oficio militar en los otros: “la anarquía se había enseñoreado en la capital en donde ya habían pasado sangrientos choques entre las clases sociales. Los gritos contra los ‘gólgotas’ y los ‘cachacos’ eran frecuentes en las procesiones, las corridas de toros y las reuniones públicas”.5

LA ERA DEL TEL ÉFO NO co en la La inst alac ión del serv icio tele fóni susc rito rato ciud ad se fund ame ntó en el cont José ano cub por el mun icip io de Bogotá y el el rgó enca le Raim undo Mar tíne z, a quie n se un en co fóni esta blec imie nto del serv icio tele Púb lica térm ino de seis mes es. La Escr itura era del Prim No. 1030 otor gad a en la Nota ría 1884 , de to Círc ulo de Bogotá, el 28 de agos ía pañ Com la prot ocol izó la crea ción de ía pañ com la Colo mbi ana de Telé fono s. En 1885 de s uale man cont aba con dos conm utadores utador 200 líne as cada uno y en 1899 un conm taci ón pres la adic iona l de 100 líne as apoy aba del serv icio .

MU JER ES DE ARM AS TOM AR de la Las muj eres bogotan as, tant o tos men esta los de o alta soci edad com los en va acti e part pob res, juga ron . 1810 de julio de 20 del acon teci mien tos por stas pue com res umb Ese día, muc hed sició n hom bres y muj eres expr esaron su opo n de ació form la n iero exig a los “tira nos” , y que eres muj las e Entr ana. una junt a repu blic adas llam las n raba figu s esta ban pres ente ente “rev end edoras”, que odia ban ama rgam a patí anti Esa s. ñola espa a las auto rida des la de des vida acti las de prov enía en part e cisc a arrogan te y dom inan te virre ina Fran nio Anto y virre del er muj Villa nova y Mar co, en ada peñ –em n quie Ama r y Borb ón, tuvo man blopue del illas enri que cers e a cost cene s el mon opo lio sobr e vari os de los alma te men cial espe tal, capi la de más imp orta ntes tos. bara de los rest aura ntes

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42 Al general Melo, a la sazón comandante militar de Bogotá, le correspondió asumir la resistencia ante la arremetida de la alianza liberal de gólgotas y conservadores contra el gobierno de Obando. Las sociedades de artesanos y militares –léase draconianos- le ofrecieron apoyo al gobierno de Obando para establecer un gobierno de mano fuerte; ante su negativa y previas negociaciones de una comisión de artesanos y militares en cabeza del general, éste tuvo que asumir la jefatura de gobierno que duró cerca de ocho meses, hasta el 4 de diciembre de 1854, cuando es derrotado por el ejército de esclavos, campesinos, e indígenas que movilizó la alianza de la élite liberal-conservadora de terratenientes y comerciantes neogranadinos.

observa el engendro histórico de la catadura de clase que hoy gobierna no sólo en nuestro país, sino en muchos de los países hispanoamericanos de nuestro continente. Que la alianza artesano-militar puede considerarse en la historia del siglo XIX, como un primer intento auténticamente popular por buscar formas de gobierno distintos a los intereses de clase predominantes, en aras de un proyecto político nacional, en la construcción de un fuerte y organizado Estado-nación republicano

A manera de epílogo Lo que queda a las claras en el desarrollo histórico de las luchas del siglo XIX, fue una constante por el alinderamiento de intereses de clase entre liberales, conservadores, terratenientes, comerciantes y empresarios, que utilizaron a otros sectores sociales como los artesanos, campesinos, esclavos e indígenas, e inclusive al clero, en defensa de sus propósitos, y en contra de los gobiernos de turno que se opusieran a estos mismos. Que el sustrato ideológico de progreso se basó en adoptar posturas políticas ante la disyuntiva Librecambismo vs Proteccionismo, y alrededor de éstas se caldearon las mayores disputas que se dieron entonces, dando como surgimiento las primeras organizaciones políticas de liberales y conservadores, que lograron encauzar para sus intereses, los descontentos tanto de militares y artesanos como también de algún sector de intelectuales, formado en el influjo del pensamiento socialista utópico. Que desde muy temprano en la formación del estado republicano del siglo XIX, otras ideas de emancipación política y económica distintas a las liberal-conservadoras, fueron brutalmente perseguidas y aniquiladas, aún sin el avance y aparición de desarrollos capitalistas; aquí se

MARTÍNEZ, Frédéric. El Nacionalismo cosmopolita…, página 64

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Ídem, pág., 66

Consideraciones críticas sobre la historiografía de los artesanos del siglo XIX, revista Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura, publicación del Departamento de Historia de la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá, Números 18-19,1990-91. 4

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Ibídem, pág., 66

Anexo: El General José María Melo, el Ché del siglo XIX, página web: www.aporrea.org.

Revista Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura, Consideraciones críticas sobre la historiografía de los artesanos del siglo XIX, publicación del Departamento de Historia de la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá, Nos 18-19,1990-91. VARGAS MARTÍNEZ, Gustavo, Colombia 1854: Melo, los artesanos y el socialismo, ediciones la Oveja Negra, Bogotá, 1992. GUILLÉN MARTÍNEZ, Fernando, El poder político en Colombia, segunda edición, Planeta Colombiana Editorial S.A., Bogotá, agosto de 1996. MARTÍNEZ, Frédéric, El nacionalismo cosmopolita. La referencia europea en la construcción nacional en Colombia, 1845 - 1900, Banco de la República, Instituto Francés de Estudios Andinos, Bogotá, 2001.


FONDOSANÁLISIS FOTOGRÁFICOS

CURIOSEANDO POR BOGOTÁ. / FOTO: VIKI OSPINA - FONDO FOTOGRÁFICO ARCHIVO DE BOGOTÁ

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GermĂĄn MejĂ­a Pavony Decano de la Facultad de Ciencias Sociales Pontificia Universidad Javeriana


COLUMNISTA INVITADO

“El paso del tiempo conlleva, necesariamente, una acumulación de ruinas”. Jaime Rubio

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odoni, Giambattista Bodoni, Yambo para los amigos, despertó un día de abril en el hospital sin acordarse quién era. El médico tratante, Gratarolo, luego de realizar un intencionado cuestionario con el fin de saber el estado de su memoria, pues Yambo no solo no recordaba su nombre sino tampoco el de su esposa, o el de su hija o el de sus nietos, llegó a la conclusión de que sufría un raro aunque no del todo desconocido síndrome del cerebro que le afectaba la memoria referida a sus recuerdos personales, a los más íntimos; sin embargo, aquellas evocaciones atadas a su educación, ricas en contenido pero totalmente ajenas a sus emociones y experiencias personales estaban vivas, frescas, y se convertían en su única ligazón con el mundo que lo rodeaba. Recuperar su memoria individual, aquella que proviene de la experiencia directa, se convirtió así en una ardua tarea solo posible de lograr en un viaje por los depósitos que contenían, en la casa de su abuelo, las huellas de sus años de infante y juventud. Lo que encontró en libros, cartas, historietas, recuerdos de los empleados, salones, muebles, en fin, no fue su memoria individual sino la de una generación, su generación.

Humberto Eco es el autor de la historia que venimos relatando. La Misteriosa llama de la Reina Loana, título de la novela que la contiene, nos lleva rápidamente, en palabras de Gratarolo, a una explicación necesaria: las memorias diversas aunque complementarias que hacen de nosotros lo que somos. Le explica Gratarolo a Yambo que los seres humanos tenemos diferentes tipos de memoria: una, denominada implícita, es la que

nos permite realizar acciones mecánicas que hemos aprendido pero sin tener que pensar en ellas como lavarnos los dientes, prender la radio o anudarnos la corbata; junto a esta, continúa explicando el médico, poseemos otra memoria, la explícita, que nos permite saber, al hacernos conscientes, que estamos recordando. En seguida, Gratarolo se detiene a explicar que este segundo tipo de memoria, a su vez, se divide en dos, la memoria semántica o pública y la memoria episódica o autobiográfica. La primera de éstas, nuestra memoria colectiva, es la que se forma en nosotros rápidamente y nos permite compartir el mundo con los demás pues nos entrega referentes y recuerdos comunes; la segunda, totalmente personal y como tal íntima, le dice el médico a Yambo, se demora mucho más en formarse y es la que crea el nexo entre lo que somos hoy y lo que hemos sido en el pasado.

“El archivo no es otra cosa que una máquina, una estrategia, un dispositivo, una metodología, una práctica, un soporte de la memoria”. Eco, y esta brillante novela, nos sirven de entrada al asunto que nos interesa: la memoria. Y ello porque, en definitiva, el archivo no es otra cosa que una máquina, una estrategia, un dispositivo, una metodología, una práctica, un soporte de la memoria. Pero debemos aclarar de entrada que el archivo contiene no tanto nuestra posibilidad de recordar sino de hacerlo con sentido pues los datos que reúne en los millones de huellas que guarda tienen la clave de nuestras experiencias colectivas y, a través de estas, personales. Podemos afirmar, igualmente, que el archivo en cuanto referido a la memoria

PLAZA DE ARMAS 1910 / ARCHIVO DE BOGOTÁ - FONDO URNA CENTENARIA.

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46 es una de las herramientas que hemos construido para sentirnos seguros de cara a las incertidumbres del futuro. Es evidente, la pregunta que hacemos a la huella contenida en el depósito de archivo se hace siempre en presente y busca responder una incógnita de futuro. Por ello, recordar es siempre un viaje no al pasado, que nunca será posible de realizar, sino al hoy que nos entrega la relación que deliberadamente establecemos con las huellas que nos quedan de ese tiempo vivido y, por diversas razones, olvidado. Recordar y olvidar son los dos polos de una relación que debemos entender en clave de memoria, y ésta entendida como implícita o explícita, no importa, según nos lo explica Eco en palabras de Gratarolo, el médico de su novela. Pero debemos dejar de lado la memoria implícita, pues está más cercana a las preocupaciones del psicólogo. Nos interesa la memoria explícita y, de las dos mencionadas por dicho personaje, la semántica o pública es la que primero nos importa abordar pues nos conduce al archivo, esto es, al depósito que guarda las huellas de nuestra vida colectiva. La memoria autobiográfica nos plantea preguntas mucho más complejas, retos en realidad, pues la experiencia personal, que siempre es y será individual en el mundo moderno, se alimenta en todo caso de las relaciones que establecemos con los otros, del mundo en el que habitamos, de la información que recibimos por múltiples canales, del

“Si el archivista es un constructor de memoria, la decisión sobre lo que debe acopiar y custodiar es de la esencia misma de su actividad”. habitar un espacio que es imposible de reconocer de manera ajena a los demás, ese otro que vemos como distinto o reconocemos y aceptamos como igual. La memoria pública, podemos decir igualmente colectiva, no es simplemente el agregado de muchas experiencias individuales. Esto es precisamente lo que no es. Ella se parece más a un decantado de civilización, a una serie de referentes que logra, por un complejo y no siempre controlado proceso de depuración, determinar lo que vale la pena que recordemos pues contiene nuestra historia común. Por eso es pública. Dicho de otra manera, la memoria colectiva contiene el relato de nosotros mismos, como sociedad, y el de los demás, como grupo humano distinto a nosotros. La formación de este relato es inevitablemente histórica y, por ello, atravesada por las tensiones sociales que contemporáneamente están dando lugar a lo que después será recordado. Y olvidado. En otras palabras, la memoria colectiva es un ejercicio de recuerdos y olvidos, producto de fuerzas sociales capaces de incluir y excluir, simplificar y aun inventar situaciones que por alguna razón son consideradas necesarias de entender como reales pues llenan

ANTIGUO EMPLAZAMIENTO DE LAS ESTATUAS DE LOS REYES CATÓLICOS EN LA CALLE 13 CON CARRERA 19 ARCHIVO DE BOGOTÁ - FONDO URNA CENTENARIA


COLUMNISTA INVITADO vacíos y dan explicaciones. Es pertinente un ejemplo y qué más apropiado para ello que referirnos a la conmemoración de las independencias que venimos celebrando desde hace cuatro años en nuestro continente. En muchos de los países latinoamericanos fue celebrado el bicentenario de nuestras independencias de España en el año 2010. Ya Bolivia y Ecuador lo habían hecho en el 2009 y, ahora, Argentina, Chile, Colombia, Venezuela y México enfrentaron con grandes programas de conmemoración el recuerdo de su nacimiento como Repúblicas democráticas y liberales. Dijimos nacimiento. Es cierto. En todos los casos el objeto de las fiestas fue rememorar el cruce de un umbral, la independencia, que marcó un antes y un después y, con ello, un principio. En cada uno de los países, luego de los avatares producto de las complejas dinámicas sociales, culturales y políticas que permitieron la consolidación de los Estados nacionales, estaba clara la fecha de la fiesta: un día, uno solo, claramente singularizado entre muchos otros igualmente posibles: 25 de mayo en Argentina, 18 de septiembre en Chile, 20 de julio en Colombia, 16 de septiembre en México, 10 de agosto en Ecuador, 6 de agosto en Bolivia, para no mencionar sino algunas de las fechas que en ellas resumen años de luchas, debates sobre proyectos divergentes, y sueños de un prometedor futuro para todos. No deja de llamar la atención el porqué de esta decisión, pues esto es lo que finalmente es, una decisión. Y ella se convirtió en memoria común, pública, que permite retornar a ese principio mediante el recurso a la fiesta. Cada año regresamos al principio ese mismo día; cada año sabemos que adelantamos precisamente porque retornamos al comienzo. ¿Una paradoja? No lo creo. En 1872 se dio un curioso debate entre dos personalidades colombianas. El primero afirmó que la celebración de la independencia debía ser el 16 de julio de cada año, pues en ese día del año 1813 Cundinamarca proclamó su independencia de España; el otro, por el contrario, defendió como tesis, apoyado ya en la tradición, que la celebración debía ser el 20 de julio, en conmemoración de los sucesos de 1810 ocurridos en Santafé, nombre que por aquel entonces tenía Bogotá. Este último se impuso y así los que

EL PRI MER CAF É DE BOG OTÁ stro en El prim er café del que se tien e regi el 11 ado fund Fue Vía. Bogotá fue la Gran un en ado ubic ba esta y de octu bre de 1893 es, Niev las de n elló Cam guo cost ado del anti com o hoy calle 17. Func iona ba tam bién e enaj hom un fue bre nom alma cén y bar. Su re aleg la por otá Bog en o al éxit o alca nzad tore s zarz uela espa ñola de los com posi . Chu eca y Valv erde

COO PER ATI VA LEC HER A pañ ía En 1908 se crea la prim era Com cció n dire la bajo e, Coo perativa de Lech quie n , acho Cam esio del emp resa rio Nem truir cons para enos terr don aría desp ués los ueve prom iva erat coop La el esta dio de fútb ol. icos el cons umo de lech e sin agu a, sin quím se lla bote La irla. rend ni adit ame ntos para . avos vend e a cuat ro cent

CHA PIN ERO , PRI MER BAR RIO SUB URBANO ió com o En 1881 , la alde a de Cha pine ro surg otan as barr io resi den cial , cuan do fam ilias bog or para cons truy eron sus quin tas en ese sect por el adas caus s emia epid las libra rse de prec ios desa seo de Bogotá. La tierra tení a allí casa s bajo s y resu ltab a econ ómic o cons truir para el más amp lias, con jard ines y holg ura natu ral trají n dom ésti co, den tro de un parq ue ienc ias inm enso y dist ante de las inco nven sani taria s de la ciud ad.

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48 lo seguían, especialmente en el Congreso de la Unión, pues aprobaron una ley el 16 de mayo de 1873, por la cual se declaró el 20 de julio como aniversario de la Independencia nacional. Tres asuntos llaman de inmediato la atención en lo narrado: primero, que se quisiera imponer la fecha correspondiente a lo que hoy es apenas una división administrativa, Cundinamarca, como la de la celebración de la fiesta nacional; en este sentido, igualmente, el 20 de julio en sus orígenes es una fecha que hace relación a un hecho local, por lo que fue impugnado por muchas otras localidades en los años iniciales de nuestra vida republicana; segundo, la tradición, esto es, el argumento principal para aceptar que el 20 de julio debía ser una fiesta nacional fue el hecho de que ya se venía celebrando como tal en muchos sitios; tercero, no tanto la necesidad de una ley para establecer tal día como una fiesta nacional, lo que de todas formas tarde o temprano debía darse, sino lo tardío de la misma, 1873. En este sentido, la elección del 20 de julio como fiesta nacional fue el resultado de una construcción social que tomó varios decenios en tomar forma e imponerse sobre todo el conjunto del territorio que en aquel entonces estaba bajo control del Estado colombiano. Sin duda, lo que esta dinámica social significó en el siglo XIX fue el triunfo de un Estado democrático de claro talante centralista tanto en su forma de gobernarse como de entender la nación. De esta manera, el país andino y en él, Bogotá, se convirtió en el núcleo del proyecto civilizador que hizo del 20 de julio el día del nacimiento de toda la nación, adquiriendo así el significado que mantuvo vigente hasta los últimos decenios del siglo XX: la fiesta del centralismo político, del unanimismo ideológico, de la homogeneidad cultural. En 1910, el primer centenario de la Independencia celebró el progreso, pero lo hizo de una manera

que para nosotros resulta peculiar, no así para la generación que la vivió. Los actos se centraron en Bogotá, sin que esto signifique que no hubo discursos, desfiles e inauguración de monumentos en muchas ciudades y poblados del país; pero fue sobre todo la feria exposición realizada en el Parque de la Independencia, en Bogotá, lo que centró la atención y los esfuerzos del sector público y privado. Y allí, la industria, la agricultura, las artes, el cemento o la electricidad fueron lo elegido para significar la independencia. Esto es, si nos independizamos fue para mejorar, entendiendo por esto los triunfos de la Revolución Industrial y, por supuesto, los de la Revolución de la Unión Americana y de la Francesa. De esta manera, todo lo anterior a 1910 quedó como una larga, difícil y sangrienta preparación, incluido por supuesto el violento fin de siglo y sus secuelas sobre la separación de Panamá. La historiografía hizo de este fenómeno el principio para edificar el pasado que las nuevas generaciones debían aprender, esto es, recordar. Todo lo sucedido con anterioridad a 1910, decíamos, fue convertido así en preparación; los personajes centrales de la gesta independentista fueron presentados como padres fundadores, acompañados ahora de nuevos héroes, aquellos que en las guerras civiles dieron su vida en la construcción del centralismo; el juicio sobre los presidentes anteriores a Rafael Núñez se edificó sobre el mismo principio de contribución a la consolidación del Estado colombiano. Este nuevo pasado se acompañó de una liturgia civil, los actos del 20 de julio, que se reglaron y así se reprodujeron por décadas en muchas partes del país. Y, junto con esta fiesta, fueron los textos de educación los encargados de mantener como tradición la perspectiva del pasado colombiano que heredamos de las generaciones de fines del siglo XIX e inicios del XX. En este sentido, tales textos de enseñanza contienen la historia de la independencia que conocieron nuestros antepasados, y que en muchos lugares llega aún hasta nosotros. Ella es el producto de una generación de historiadores que la elaboró hacia finales del siglo XIX y comienzos


COLUMNISTA INVITADO

“No debe extrañarnos, entonces, que encontremos distintas historias sobre lo mismo, esto es, diversas interpretaciones pues los eventos no pueden ser diferentes. Lo que cambia es la valoración”. del siglo XX. Para ellos, la motivación principal al realizar sus investigaciones no fue otra que dar fundamento, mediante el estudio de los orígenes de la república colombiana, a la noción que tenían de Estado y de Nación. Por ello, esta generación, y muchas que les sucedieron hasta los decenios finales del siglo XX, hicieron de nuestro pasado uno de disputas entre federalistas y centralistas, bolivaristas y santanderistas, salvajes y civilizados, atraso y modernidad, para mencionar solo algunos de los asuntos que fueron presentados como los dilemas básicos que en su solución nos dan las claves de lo que hoy somos y podemos ser.

por las huellas que nos llegan de esos tiempos y que contienen, en su propia materialidad, los ecos de las acciones humanas a que hacen referencia; la historia, de otra parte, es el resultado de la interpretación que de esos eventos realiza un grupo de personas más o menos especializados en su estudio, siempre mediado por las huellas pues no de otra manera es posible de realizar. A esto último lo denominamos historiografía. Si aceptamos que la historia que leemos en los libros es por lo anterior un producto, construida como actividad de conocimiento por un grupo de personas que se suponen capaces de llevarla a cabo, debemos admitir que dicha elaboración es siempre interpretativa y en cuanto tal cambia en función del grupo humano que la elabora. Con esto queremos decir que sobre un mismo conjunto de eventos pueden existir dos o más interpretaciones diferentes. ¿La razón? Los grupos humanos que las elaboraron son distintos.

Esta historia fue aceptada como verdadera pues, al tiempo que adquiría verosimilitud por el inmenso acopio documental que la respaldó, se impuso como el canon que todo colombiano debía saber y del cual debía partir para futuras investigaciones. La historiografía de este grupo de historiadores es copiosa en sus productos, muchos de ellos de gran calidad investigativa y, no menos importante, perspicaz en sus preguntas y en ocasiones osada en sus respuestas. Sin embargo, todo este producto historiográfico partió de una misma consideración: la independencia de Colombia es el germen de la nacionalidad colombiana. Ella es la Nación.

No debe extrañarnos, entonces, que encontremos distintas historias sobre lo mismo, esto es, diversas interpretaciones pues los eventos no pueden ser diferentes. Lo que cambia es la valoración, el modo como se relacionan unos con otros, la inclusión de más o menos acontecimientos en una misma interpretación, las preguntas que hacemos a los testimonios que nos dan cuenta de esos sucesos, en fin, los conceptos que utilizamos para comprender las acciones, entre otras muchas actividades de conocimiento, las cuales llamamos investigación. En síntesis, lo que se recuerda puede ser lo mismo pero no así la significación que de ello se realiza.

Una última reflexión nos permite salir del ejemplo y regresar a nuestro asunto. Estamos acostumbrados a pensar que la historia que leemos en los libros presenta de manera exacta lo que aconteció en el pasado. Lo cierto es que historia y pasado son conceptos distintos: lo que aconteció, de una parte, no es otra cosa que una serie de eventos producto de la acción humana o de la naturaleza y de los cuales solo sabemos

La memoria colectiva es por ello dinámica. Aunque contiene recuerdos que son impuestos y mantenidos vivos, por ejemplo, mediante la escuela o los medios de comunicación, constructores de relatos no siempre bien elaborados o claramente malintencionados, siempre cabe la posibilidad de variar los contenidos de dicha memoria, de manera que generaciones futuras entenderán algo distinto a las anteriores respecto de un evento

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FONDOS FOTOGRÁFICOS COLUMNISTA INVITADO

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EMPLAZAMIENTO ORIGINAL DE LAS ESTATUAS DE LA REINA ISABEL Y CRISTÓBAL COLÓN, EN LA CALLE 13 CON CARRERA 19, CERCA DE LA ESTACIÓN DE LA SABANA . 1910 / FOTO: FONDO FOTOGRÁFICO URNA CENTENARIA ARCHIVO DE BOGOTÁ


52 determinado en su pasado. Advierto que estas afirmaciones pueden causar preocupación, pues estamos acostumbrados a pensar que nuestra historia es verdadera porque así nos fue enseñada. Sin embargo, la posibilidad de perder la seguridad que siempre queremos sentir respecto de nuestros orígenes, eventos fundadores, personajes y sucesos que contienen la narración de nosotros mismos, no es necesariamente la única conclusión a la que ineludiblemente estamos avocados. La posibilidad de la verdad está siempre presente y en esto el Archivo es una pieza central. Hemos afirmado que la memoria colectiva, en la medida que se alimenta de recuerdos factibles de ser interpretados de diferente manera y de olvidos impuestos por las conveniencias que resultan adecuadas para grupos de poder, puede variar en el tiempo, es dinámica, está sujeta a las tensiones de la sociedad que se recuerda en esa memoria. Pero las huellas de esa trayectoria están guardadas y son siempre posibles de ser nuevamente leídas, esto es, repreguntadas, reexaminadas de acuerdo con las urgencias del presente. Y esas huellas están en el Archivo, protegidas, por supuesto, pero no solo del paso del tiempo. En otras palabras, el Archivo será siempre nuestra posibilidad de restablecer la memoria, de revisar las interpretaciones hechas de los eventos y convertidas así en nuevos recuerdos, de combatir el olvido. El archivo es, entonces, nuestra posibilidad futura de tener memoria. Esto nos garantiza que no será el olvido, impuesto o no, lo que nos obligue inevitablemente a vivir siempre en el presente, a no tener otro referente que lo que vivimos como actualidad, a no poder fundar la narración que hacemos de nosotros mismos en la calidad, densidad y profundidad de nuestro devenir como seres humanos. El Archivo nos ayuda a entender que lo moderno, el presente, no

es el único horizonte de posibilidad que tenemos como sociedad y como individuos. En este sentido, antes de formular que el Archivo es un mecanismo sofisticado que guarda de manera ordenada los registros que nos llegaron del pasado, remoto o reciente no hace diferencia, debemos entender que es, ante todo, la posibilidad, la condición, de la memoria colectiva. Reitero, el archivo contiene nuestra posibilidad de recordar pues no tenemos otro modo de relacionarnos con experiencias, con eventos y con personas, que nos antecedieron en el tiempo. Decíamos anteriormente que no podemos viajar al pasado; por ello, las huellas de esos tiempos que llegan hasta nosotros son el único mecanismo disponible para acceder a esos personajes y eventos que dan forma a nuestra memoria colectiva. Y, sin duda, los ecos de ese pasado, esto es, las huellas que llegan hasta nosotros son numerosas y variadas. Algunos archivos históricos las han recogido por decenios, por centurias, dando lugar así a fondos documentales de una riqueza incalculable. Todavía más, tales huellas tienen siempre la posibilidad de ser repreguntadas, lo que hace del Archivo un depósito imposible de agotar en su capacidad de facilitar nuevas y diferentes interpretaciones. De esta manera, los contenidos del archivo son siempre originales, pues la novedad no proviene solo de la adquisición de nuevas colecciones sino de la posibilidad de reinterpretar los añejos o recientes acervos de información que reposan en sus depósitos. No deja de asombrar la gran cantidad de huellas que nos llegan de los tiempos pasados; magnitud siempre creciente pues no solo somos más habitantes en el planeta sino que nuestra sociedad

“El archivo contiene nuestra posibilidad de recordar pues no tenemos otro modo de relacionarnos con experiencias, con eventos y con personas, que nos antecedieron en el tiempo”.


COLUMNISTA INVITADO está erigida sobre la información. Tenemos siempre la preocupación por la disponibilidad de espacio en nuestros depósitos, de manera que algunos se han especializado en tecnologías que al tiempo que garantizan la sobrevivencia de la huella, solucionan el problema de espacio mediante nuevos soportes. Pero, al margen de estos asuntos, que no podemos dejar de darles la importancia requerida, aunque no ahora pues nos desvían de nuestro propósito, lo que nos interesa señalar es que junto al Archivo General, aquel que guarda las huellas que nos dicen del Estado pues en éste encuentran su inicio, las múltiples dinámicas de la sociedad dan lugar inevitablemente a los archivos especializados. En sus orígenes encontramos, casi sin excepción, una institución, pues son ellas las que de una u otra forma deben guardar sus documentos pues la memoria de lo decidido y realizado se convierte en condición de permanencia y, aun, de cambio. Sin embargo, la máquina, el dispositivo de memoria, que hemos dicho es el archivo, no puede ser lo único que nos defina. El archivo, decíamos al comenzar, es una herramienta que hace posible guardar huellas, salvaguardarlas y facilitar sus consulta. Esto es importante, desde luego, y supone conocimientos expertos. Pero es el archivista el que hace posible no solo que el instrumento funcione adecuadamente sino que, además, se convierta en la condición para que el propio dispositivo de memoria mejore y lo haga en relación tanto

PLAZA DE BOLÍVAR EN 1910 ARCHIVO DE BOGOTÁ - FONDO URNA CENTENARIA

de la posibilidad de guardar mejor lo que custodia como de ampliar aquello que acopia al recoger nuevas huellas y aun, más importante, construirlas al adelantarse al futuro. En este sentido, el archivo está en función de los requerimientos de conocimiento de los grupos de saber que están presentes en toda sociedad y, por ello, responde claramente a sus objetivos. De esta manera, por ejemplo, un grupo de historiadores puede dar lugar, junto con los archivistas, a la adquisición de materiales de época con fines de adelantar en el conocimiento de sus gestas libertarias y, propósito de dicha comunidad de saber, refrescar la memoria colectiva del país en cuestión. Pero esta no es la única posibilidad. Los archivistas pueden y deben convertirse en gestores del conocimiento, no tan solo de custodiar sus acumulados. La memoria es dinámica, hemos dicho, y por ello encuentra en el archivo un espacio para desarrollarse y en los archivistas una condición para su adelanto. La memoria mira al futuro, también lo hemos expresado ya, por eso, lo podemos afirmar ahora, es el archivista y no el archivo la condición de la memoria. Son las actividades que éste emprende las que darán lugar a las colecciones que aquel, el archivo, salvaguarda. En las conmemoraciones de nuestras independencias, congresos, seminarios, publicaciones, cursos especiales y otro sin fin de acciones fueron diseñados y puestos en marcha por profesores y estudiantes. Los efectos de toda esta actividad son difíciles

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54 de medir, por supuesto, pero sin duda comenzaron su largo tránsito a la memoria de las personas a través del lenguaje. Sin embargo, cabe una doble pregunta: la primera, por supuesto, es saber si ya reposan en nuestros archivos las huellas de todas esas acciones; la segunda, no tan evidente, ¿de qué modo los archivistas contribuyeron con sus acciones a adelantar en la construcción de nueva memoria sobre dicha efeméride? Esto es, ¿fueron nuestros archivos lugar de construcción de memoria sobre nuestras independencias? Como comunidad de saber, los archivistas tienen en su horizonte no solo conocimiento archivístico, lo que desde luego no es discutible, pero tienen además la posibilidad de incidir sobre las otras comunidades de saber, en este caso, digamos, los historiadores de la ciudad donde habita el archivo o, por qué no, del país al que pertenecen como miembros de la comunidad nacional. ¿Cómo hacerlo? La respuesta es más evidente de lo que nos imaginamos. La construcción de colecciones debe ser una acción deliberada de los archivistas. En este sentido, la conformación de nuevos acervos de información, como tarea propia e ineludible del archivista, requiere prever el futuro. Por ejemplo, ¿cuáles serán las preguntas que sobre las dinámicas independentistas harán los historiadores teniendo en cuenta las tensiones sociales que ocasiona hoy la crítica de las interpretaciones anteriores? Es entendible que el archivista no tiene por qué saber la respuesta pero, si creo, debe estar preparado para crear condiciones propicias para que ella se produzca y, como resultado de esta actividad, alistarse a recoger y guardar los resultados de la manera más apropiada. Hacer del archivo un lugar de debate, de producción de conocimiento, de información, de encuentro, de difusión, además de guardar y custodiar, es entonces conformarse como comunidad como espacio de saber. De esta manera, construir colecciones es garantizar que la memoria colectiva se alimentará de las huellas requeridas para estar siempre críticamente actualizada. Grandes debates se realizaron a propósito de nuestras independencias y algunos de ellos encontraron en los archivos algo más que los auditorios donde se llevaron a cabo: fueron propuestos y organizados

“La conformación de nuevos acervos de información, como tarea propia e ineludible del archivista, requiere prever el futuro”.

con el fin de revisar nuestra memoria e, igualmente, guardar los registros de dicha revisión. Es indudable que se pudo hacer mucho más. El inconveniente es que seguimos pensando que en el archivo no se construye el futuro sino que tan solo se guarda el pasado. Me gusta pensar que el archivo es una utopía de saber. No una fantasía, que es lo que entendemos inicialmente por utópico, sino un espacio donde se posibilita la construcción de lo que todavía no existe, pero de lo que se tiene una clara idea de lo que debe ser, y se hace con el fin de acopiarlo y guardarlo. La condición de posibilidad de esta utopía es, de una parte, la conciencia del archivista de que su actividad no es la del coleccionista; de otra, la decisión del mismo por convertirse en un constructor de memoria. De esta manera, en el espacio que controla, el archivo, acopia lo que todavía no se ha producido. Una última consideración antes de terminar. Si el archivista es un


COLUMNISTA INVITADO constructor de memoria, la decisión sobre lo que debe acopiar y custodiar es de la esencia misma de su actividad. Todos estamos familiarizados con la valoración, principio central de la archivística, la que requiere no tanto de manuales y formatos como de criterios y, finalmente, sabiduría. ¿Por qué digo esto último? Porque estoy convencido que en la valoración se está decidiendo el futuro de nuestra memoria, esto es, la posibilidad de recordar algo, de responder una pregunta que todavía no se ha realizado. Si de los archivos hubiera desaparecido, por ejemplo, el registro de acciones menores ocurridas en las provincias durante las gestas independentistas, hechos que no fueron tenidos en cuenta por los constructores de nuestras historias nacionales, preocupados únicamente por descifrar de los documentos aquellos acontecimientos referidos únicamente al Estado central, hoy no podríamos haber revaluado dicha perspectiva: en la pasada conmemoración, por lo menos en Colombia, lo que importó fue la activa participación de las provincias y los diferentes proyectos políticos atados a dichas dinámicas particulares. Si en los archivos no hubiéramos encontrado la documentación que contiene las huellas de esas acciones, fundamento para responder lo que hoy nos preocupa, pues somos críticos del centralismo y de la historia que éste produjo para legitimarse, nuestra tarea habría sido imposible. Imaginemos lo que hubiera sucedido si alguien encargado de un archivo, necesitado de espacio, como nos ocurre siempre, hubiera tomado la decisión de descartar estos papeles pues le resultan inútiles al narrar detalles que no son centrales a la historia con la que está familiarizado.

Regresando a Yambo, el personaje central de la novela de Humberto Eco, lo que entiendo finalmente que le ocurrió es que su memoria personal, la íntima o autobiográfica, no es ajena a la de su generación y al modo como ella se conectó con las anteriores y con los sucesos que les fueron contemporáneos. El acceso a los registros que contienen los materiales, la información, con los cuales fue construida una individualidad, fue refrescante pues son las huellas que contienen la clave de lo que pudo haberle sucedido a él como personaje singular. Disipar la niebla que tanto acongojaba a Yambo en su despertar y a la que finalmente regresa, pudo encontrar en los registros que contenían las huellas de su niñez y juventud un referente que termina explicándolo a él aunque no logre recuperar lo particular de la autobiografía. En estos años estamos, como Yambo, preguntándonos por nuestra infancia como repúblicas liberales y democráticas. La fecha de celebración nos recuerda que estamos cumpliendo un ciclo doblemente secular, en el que pensar de nuevo el inicio es, por supuesto, regresar a él mediante el recurso de la fiesta, pero con el objetivo de entender mejor lo qué fueron esos comienzos: tal vez contengan aún algunas de las claves que requerimos entender como condición para explicar mejor lo que hoy somos. ¿Cuál es entonces el lugar, la tarea, de su archivo? Ojalá en su horizonte de posibilidad no resida únicamente lo evidente y no perdamos así la oportunidad de guardar lo que todavía no ocurre. Lo maravilloso de la memoria es que nos permite entrever el futuro Una versión preliminar de este texto fue presentada en el V Congreso Iberoamericano de Archivos Universitarios, San Juan, Puerto Rico, marzo de 2011.

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EN LOS AÑOS SETENTA BOGOTÁ FUE EL DESTINO DE UNA INTENSA INMIGRACIÓN RURAL FOTOS: VIKI OSPINA - FONDO FOTOGRÁFICO ARCHIVO DE BOGOTÁ

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Nancy Isabel Castillo Ojeda Martha Lucía Posada Buitrago Biólogas - Doctorado en Ciencias Biológicas

El laboratorio de Química, Física y Biología del Archivo de Bogotá, en convenio con el Centro Internacional de Física y la Universidad Antonio Nariño, realizó un trabajo de investigación para determinar qué tipos de hongos se encuentran asociados a la colección del material documental de la entidad y otros archivos distritales. Una vez identificados, el estudio pretendía evidenciar la capacidad de estos hongos para producir toxinas.

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n primera instancia, esta investigación revela que la mayoría de hongos encontrados en los archivos pertenecen al género Penicillium y Aspergillus y en menor proporción, se encontraron hongos de las especies Fusarium equiseti y Aspergillus flavus, para los cuales se evidenció producción de toxinas. De este modo, a través de tecnología de punta como la secuenciación de ADN, espectrometría de masas y análisis moleculares, este estudio permitió identificar el tipo de hongos relacionados con espacios documentales y su capacidad para producir toxinas. Los hongos son microorganismos que brindan grandes beneficios a la humanidad ya que, por ejemplo, algunos son alimento con alto valor nutritivo y otros producen antibióticos o se utilizan en la elaboración de alimentos y bebidas.

Sin embargo, también representan serios aspectos negativos porque pueden ser patógenos de plantas deteriorando frutos o provocar intoxicaciones en humanos y animales. Para esto, los hongos tienen la capacidad de generar pequeñas partículas y diversas sustancias que almacenan en su interior o que exportan hacia su entorno. Entre estas sustancias, se encuentran las micotoxinas, que son sustancias tóxicas ampliamente estudiadas, particularmente, por su capacidad para contaminar alimentos causando graves intoxicaciones. La presencia


INVESTIGACIÓN APLICADA de altas concentraciones de estas partículas puede darse en ambientes interiores poco ventilados, con problemas de humedad, con un alto tráfico de personas, por el tipo de mobiliario o los materiales de la construcción como pueden ser papel tapiz, drywall, tapetes, etc. De hecho, en la década de 1970 se determinó que los ambientes de interior pueden causar problemas de salud reconociéndose el Síndrome del Edificio Enfermo (SEE). Por tal razón, la calidad del aire de los ambientes interiores como el de las

viviendas o el sitio donde se trabaja y que, por tanto, respiramos, es uno de los factores más importantes que influyen en la calidad de vida. Dentro de las principales micotoxinas se encuentran las Aflatoxinas que son producidas por diferentes especies de Aspergillus. Las cuatro aflatoxinas más frecuentemente halladas se han denominado B1, B2, G1 y G2 y, hasta el momento, se han determinado cerca de una docena de aflatoxinas. Otras micotoxinas de interés por las enfermedades que pueden

llegar a causar, son las fumonisinas producidas por varias especies del hongo Fusarium, siendo la fumonisina B1 la más frecuentemente producida. Los tricotecenos por su parte, son una familia de micotoxinas de cerca de 60 compuestos diferentes producidos por diferentes hongos como son Fusarium, Myrothecium, Phomopsis, Stachybotrys, Trichoderma, Trichothecium, entre otros. El proyecto realizado en el archivo de Bogotá, en convenio con el CIF, consistió primero en identificar a nivel de especie, cada aislamiento de los hongos pertenecientes a los géneros de Aspergillus, Penicillium, Fusarium y Stachybotrys aislados en investigaciones anteriores. Dado que las estructuras de los hongos son tan parecidas dentro de un mismo género, difícilmente se puede realizar la identificación de la especie con sólo observar su forma de crecimiento o sus estructuras microscópicas.

Afortunadamente, el desarrollo de técnicas moleculares de punta como la secuenciación de ADN permite la identificación a nivel de especie de cada uno de los hongos. Esta técnica, consiste en secuenciar una región específica del ADN que evoluciona tan rápidamente que permite la diferenciación entre géneros pero a su vez permite establecer las similitudes de secuencia entre especies próximas de los hongos (regiones ITS, Internal Transcribed Spacer). Para ello se extrae el ADN total de cada hongo, se amplifica la región ITS, se secuencia dicha región y la secuencia resultante se compara con otras existentes en bases de datos públicas internacionales lo que permite determinar la especie. A través de este análisis y por primera vez, se logró determinar que las especies con la capacidad de producir toxinas, relacionadas con ambientes de archivo son Penicillium chrysogenum, HONGO DEL GÉNERO ASPERGILLUS

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El desarrollo de técnicas moleculares de punta como la secuenciación de ADN permite la identificación a nivel de especie de cada uno de los hongos Penicillium purpurogenum, Aspergillus fumigatus, Aspergillus flavus, Aspergillus niger, Aspergillus tamarii, Aspegillus versicolor, Fusarium equiseti y Stachybotrys chartarum. Las micotoxinas, son producidas principalmente por algunas especies de hongos de los géneros como Aspergillus, Fusarium y Penicillium. Sin embargo es importante mencionar que a pesar de tener la información genética necesaria para la producción de estos metabolitos, no todos los hongos los producen regularmente. Esta producción está íntimamente relacionada con el medio en el que crecen y la necesidad del hongo para producirla. Por la relación que hay entre la producción de micotoxinas y la diversidad de hongos que se suelen encontrar en los ambientes documentales, esta investigación tuvo como objetivo principal el saber cuáles de los hongos presentes en los archivos producen, en estas condiciones, sustancias tóxicas. Con este fin, cada una de las cepas se cultivó en medio líquido en condiciones restrictivas de nutrientes, ya que los hongos responden a estímulos como este para producir sustancias como las micotoxinas. De este modo, tanto los micelios (cuerpo del hongo) como los medios de cultivo en los que crecieron los hongos fueron analizados. Los micelios fueron estudiados mediante técnicas de biología molecular que nos permitieron saber si los diferentes genes relacionados con la producción de micotoxinas se están expresando, es decir, si estos hongos son capaces de producir las proteínas o sustancias indispensables en el proceso

biológico de producción de las micotoxinas. Por su parte, los medios de cultivo fueron analizados mediante espectrometría de masas, una técnica moderna capaz de detectar minúsculas cantidades de diferentes sustancias mediante la comparación con patrones conocidos, que hasta hace poco eran imperceptibles. El resultado de esta investigación es innovador pues es el primer estudio que describe la presencia micotoxinas en hongos aislados de material documental y en ambientes de archivo en Colombia. Adicionalmente, este estudio nos permitió saber que dos de las especies de hongos encontradas en el Archivo de Bogotá, Fusarium equiseti y Aspergillus flavus producen tricotecenos y aflatoxinas respectivamente. Además, los estudios bioquímicos dejaron evidencia de la producción de otro tipo de micotoxinas menos conocidas como la fuminiquinazolina A, la fumigaclavina A y la pseurotina A, entre otras, que han sido descubiertas y descritas recientemente por el mundo científico y que normalmente se producen en muy baja cantidad, razón por la cual aún se desconoce el efecto real que pueden causar en la salud humana y serán la materia prima para futuras investigaciones y publicaciones internacionales

HONGO DEL GÉNERO FUSARIUM.

CULTIVO DE HONGOS EN MEDIO LÍQUIDO BAJO EN NUTRIENTES, INDUCTOR DE PRODUCCIÓN DE METABOLITOS SECUNDARIOS (MICOTOXINAS).


FONDOS FOTOGRÁFICOS INVESTIGACIÓN APLICADA

PREPARÁNDOSE PARA LAS VENTAS DEL DÍA, PLAZA DE LA CONCORDIA FOTO: VIKI OSPINA - FONDO FOTOGRÁFICO ARCHIVO DE BOGOTÁ

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A propósito de la exposición en conmemoración de los quinientos años del descubrimiento europeo del Océano Pacífico -organizada por el Archivo de Bogotá con el apoyo del gobierno español y la Agencia Cultural Española- su curador y director técnico, Antonio Fernández Torres, comparte en este artículo sus experiencias y reflexiones en torno a una muestra que ya fue exhibida en España, Colombia, Filipinas y que desembarca ahora en Perú.

E

scribo estas líneas para la revista De Memoria desde mi estudio de Sevilla, cuando la exposición La Aventura de la Mar del Sur, que hemos tenido el privilegio de mostrar en el Archivo de Bogotá, se dispone a ser clausurada. Como comisario y director técnico de este proyecto, se me pide que comparta con los lectores algunas notas sobre el origen de esta exposición, el proceso de investigación y la elaboración de sus contenidos. Tecleo sobre una mesa inundada de documentos y bocetos sobre los que se levantará el próximo proyecto expositivo. Lo hago para la revista de un gran archivo, repleto de especialistas en gestión documental y se me ocurre que quizás mis notas no debieran centrarse tanto en “qué” contar en una exposición basada en documentación histórica, sino en “cómo” debe ser contada.

En esta caótica oficina desde la que les escribo “vive” un estudio creativo dedicado al diseño y la creación de contenidos. Desde hace siete años realizamos exposiciones temporales y permanentes de todo tipo: temáticas, históricas, artísticas o corporativas, a través de un equipo joven multidisciplinar formado por historiadores, arquitectos, documentalistas, interioristas y diseñadores. Y nos apasiona lo que hacemos. ¿Sois historiadores? ¿documentalistas? ¿diseñadores? ¿Qué sois realmente? No es fácil ubicarnos en una profesión concreta, y tras años respondiendo a estas preguntas, tengo ya elegida mi mejor respuesta: somos “contadores de historias”, contemporáneos Mester de clerecía casados con el rigor histórico y el diseño. Hacemos exposiciones, por ello, en estas líneas he querido dejar un poco de lado mis responsabilidades


CRÓNICA DE UN NAVEGANTE

Antonio Fernández Torres1 Curador exposición

como comisario y centrarme en mi función como director de proyectos expositivos, y en concreto de esta exposición. Pero, ¿qué es una exposición? A diferencia de una publicación, un ensayo histórico, o una tesis, una exposición es mucho más que el desarrollo de un discurso. Una exposición es comunicación, diseño y puesta en escena: es la creación de un espacio para el desarrollo de una “historia” o una experiencia a través de la cual se puede transmitir conocimiento. Una exposición puede, y debe ser, un lugar mágico en el que llegar a las personas. Un lugar en el que arraiguen las ideas, se formulen preguntas y se despierte el interés por un tema concreto. Una exposición, es en definitiva, una oportunidad. Una oportunidad para divulgar y hacer llegar nuestros archivos, estudios, y conocimientos a un tipo de público al que difícilmente llegaríamos

con un ensayo, una tesis o una publicación especializada. Divulgar la cultura, la historia o el arte es una gran responsabilidad. Sobre los incuestionables cimientos del rigor y la seriedad debe construirse todo lo demás, y sobre la manera de hacerlo habrá tantas opiniones como comisarios. Dicho esto, vaya aquí una más. Una exposición es una relación de amor con el público: es un proceso de seducción en el que se debe enamorar al visitante, despertar su interés por el discurso, hacerle portador de un nuevo mensaje y transmitir la pasión sobre la que se han trabajado los contenidos. Como en cualquier proceso de seducción deben utilizarse todas las armas a nuestro alcance; el montaje, el ambiente, el tono y, por supuesto, la museografía. También, el ambiente, los vacíos, la nada, el silencio, las pausas y las interrogantes,

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LA EXPOSICIÓN SIMULA LA ESTRUCTURA DE UNA ANTIGUA NAO DE LAS QUE DESCUBRIERON Y CONQUISTARON EL OCÉANO PACÍFICO. FOTO: ANTONIO ARÉVALO - ARCHIVO DE BOGOTÁ


CRÓNICA DE UN NAVEGANTE pueden convertirse en aspectos tan importantes como los propios elementos que componen la exposición.

Cuando me refiero al “alma” de una exposición, me refiero a la idea clave, la palanca o argumento sobre el que se construye el discurso expositivo.

Hablamos de que la exposición debe ser un proceso de seducción, un acto de amor, y para ello necesita también de “generosidad”. La generosidad del comisario o especialista para transmitir sus conocimientos de una forma clara y accesible, es decir, para crear una exposición “para todos” que pueda satisfacer las inquietudes de diferentes

El alma de una exposición está en lo que cualquiera de nosotros siente cuando profundiza en un tema y se da cuenta de que esa “historia” debe ser contada y divulgada por su importancia, interés o novedad. Muchos de vosotros sois especialistas en diferentes campos de la historia, la archivística o el arte. El alma de vuestro discurso, es eso que sentís cuando descubrís algo nuevo en vuestro campo. Esa pasión que nos lleva a gastar horas y horas de estudio, de investigación y de trabajo, esa emoción que vivimos en algunos momentos de nuestra profesión de historiador, conservador o archivero. Ese entusiasmo del profesional, esa esencia del especialista, es la que debe ser compartida con el visitante, con el público para que una exposición, sea cual sea su temática, llegue a la audiencia y cumpla sus objetivos.

“Una exposición es comunicación, diseño y puesta en escena: es la creación de un espacio para el desarrollo de una “historia”. tipos de público. No se puede exigir el mismo esfuerzo intelectual a todos los visitantes, por ello el comisario o curador debe ser generoso y regalar su conocimiento a un público que puede ser especialista, pero también puede no serlo. Es aquí donde reside una de las grandes ventajas del formato expositivo, ya que permite el desarrollo de diferentes niveles de lectura y velocidades de consumo. En mi opinión, toda exposición debe tener un alma, una esencia, sobre la que construir el discurso científico y el planteamiento expositivo. Ese alma, esa esencia, debe aportarla el comisario o curador y saber transmitirla al diseñador para que pueda ser traducida a un espacio y un planteamiento. El viaje: El montaje Como no podía ser de otra forma, planteamos nuestra exposición como un viaje. Recuperamos nuestra estela de los croquis y representamos la larga travesía hacia el oeste mediante un eje central en torno al que se ordenaría nuestra exposición. Tomando como base nuestra experiencia, añadimos unos útiles soportes en forma de cuadernas que trasladarían al visitante al interior de una nao del siglo XVI, que además, servirían para adaptarse a diferentes salas. La historia: Los documentos Así mismo, el discurso expositivo se articularía en torno a una selección de documentos del Archivo General de Indias

relacionados con el descubrimiento y la exploración del océano Pacífico. Cada hito, cada acontecimiento importante de este proceso histórico, quedaría representado por la fuente original, siendo la primera vez que estos documentos eran mostrados en una misma exposición. El tacto: Facsímiles manipulables La simultaneidad de las exposiciones, y la conservación de los fondos, no hacían posible el traslado de los documentos originales a Manila. Aun así, queríamos que fueran los documentos originales quienes narraran la historia, y por ello recurrimos al facsímil. Aprovechando la cercanía que nos permitía la reproducción, hicimos que las copias fueran manipulables por el visitante.

Para poder transmitiros la esencia de la exposición Pacífico, España y La Aventura de la Mar del Sur, tendré que trasladarme a dos momentos de mi Biografía. Dos vivencias personales que han estado muy presentes en este proyecto: mi experiencia como historiador, y mi experiencia como navegante. Estudié historia en la Universidad de Sevilla, y mi afición al mar y a los barcos a vela me llevaron a especializarme pronto en historia de la navegación Queríamos que este pudiera tocar los documentos y experimentara una sensación similar a la que viven los historiadores y archiveros. Una sensación similar a la que yo viví aquel día en la sala de investigación del Archivo General de Indias… La voz: Los especialistas a escena Uno de los objetivos de la exposición, era acercar al especialista y al público general. Para ello, realizamos una serie de entrevistas a historiadores de reconocido prestigio que mostramos a lo largo de la exposición para que compartieran sus conocimientos con el visitante e indicaran las claves de cada ámbito. El paisaje: Audiovisuales Acompañando a las reproducciones y facsímiles, pretendíamos representar los

escenarios que describen en sus escritos. Queríamos que el visitante pudiera escuchar el sonido del viento a bordo de una nao, atravesar la selva del Darién con Balboa o embarcarse en la cofa de un galeón. Estas piezas audiovisuales, rodadas en la selva de Panamá, aguas del Pacífico y del Atlántico, han sido posibles gracias a la colaboración de diferentes instituciones. El video del ámbito 2, ha sido realizado por unos aventureros españoles que en diciembre del año pasado realizaron el mismo viaje de Balboa a través de la selva del Darién. El resto de los videos, han sido grabados en diferentes momentos en aguas del Pacífico y el Atlántico a bordo de la Nao Victoria y el Galeón Andalucía.

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64 de la mano del catedrático Pablo Emilio Pérez Mallaína, de la Universidad de Sevilla, con el que sigo trabajando y colaborando actualmente. Uno de los grandes recuerdos que tengo como estudiante de Historia fue la primera vez que visité el Archivo de Indias de Sevilla. Era mi último año de carrera y teníamos que realizar un trabajo a partir de documentación original. Entrar en la sala de investigación, abrir un legajo y pasar sus páginas cuidadosamente me produjo una sensación nueva que no había vivido en cinco años de estudio universitario. Cuando pude ir descifrando las palabras (la carta de un misionero) me entraron ganas de llorar. Creo que ese día aprendí a amar “la Historia”. La segunda experiencia está relacionada con una afición que durante una etapa de mi vida se convirtió en una profesión: la navegación a vela. Durante diez años fui regatista profesional. Preparaba barcos para la competición, competía en los circuitos profesionales de Europa y América y cruzaba el Atlántico navegando a vela varias veces al año. En 2004 me plantearon la posibilidad de formar parte de un proyecto, de una aventura en la que se unían dos de mis grandes pasiones: reconstruir una vieja réplica de la Nao Victoria abandonada desde el año 1992, y dar la vuelta al mundo a vela con ella. Me embarqué sin dudarlo, y durante dos años fui jefe de guardia, segundo de a bordo y responsable del programa cultural del Proyecto Nao Victoria España 2004 – 2006. En esta vuelta al mundo crucé el Océano Pacífico por la ruta central. Nos llevó más de cuatro meses hacerlo. Panamá- Hawaii (60 días de navegación) Hawaii – Islas Marshall (25 días de navegación) Marshall – Saipán (14 días) Saipan – Tokio (18 días). Desde Japón fuimos a Shangai, Hong Kong, Indonesia y Singapur. Durante estos dos años, tuve la oportunidad de aproximarme a la historia de la navegación desde un punto de vista diferente. Aunque como historiador sabía que no podían extraerse

conclusiones de este tipo de experiencias, el viaje, y especialmente la travesía del Pacífico, hicieron que me planteara nuevas cuestiones, que me formulara nuevas preguntas. Había navegado mucho por el Atlántico y el Mediterráneo, pero la dureza, dificultad y dimensiones del “Gran Océano” me marcaron como navegante e historiador. No dejaba de pensar en cómo debían haber sido los primeros viajes por este océano durante el siglo XVI. La idea de realizar una exposición sobre la exploración del Océano Pacífico y la apertura de las rutas oceánicas comenzó a rondar por mi cabeza: Quería contar esta historia.

“Toda exposición debe tener un alma, una esencia, sobre la que construir el discurso científico y el planteamiento expositivo”. Tras varios años de estudio, hace aproximadamente dos años comencé a realizar los primeros bosquejos de esta exposición. No tenía prisa, pero al parecer los vientos soplaban a mi favor: la directora del Archivo General de Indias, institución con la que había colaborado en otras exposiciones, me propuso realizar el proyecto sobre el Pacífico Español de forma conjunta con motivo del V Centenario del avistamiento de Núñez de Balboa. Como pueden suponer, no lo dudé ni un momento. No podía existir un mejor compañero de viaje que el Archivo General de Indias, por sus fondos, por su sede y por el conocimiento de sus archiveros. Aceptada la propuesta del Archivo General de Indias, formé equipo en las tareas de comisariado con Antonio Sánchez de Mora, archivero titular. Nos uníamos así, dos historiadores comprometidos con su profesión que habían tomado caminos distintos, y esta dualidad se convertiría en una de las fortalezas de este proyecto. En nuestra primera reunión expuse a Antonio el discurso de la futura exposición. Él añadió algunos matices y pronto nos


CRÓNICA DE UN NAVEGANTE

NIÑOS DE LA LOCALIDAD DE LA CANDELARIA Y DEL PROGRAMA VACACIONES RECREATIVAS, ALCALDÍA MAYOR DE BOGOTÁ PARTICIPARON EN EL CONCURSO DE PINTURA Y DE LA VISITA GUIADA DE LA EXPOSICIÓN / FOTOS: BERNARDO VASCO Y ANTONIO ARÉVALO - ARCHIVO DE BOGOTÁ

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66 Objeto de la exposición. El proyecto expositivo Pacífico, España y la Aventura de la Mar del Sur, se centra en esta primera etapa de la presencia española en el océano Pacífico y tiene como hilo argumental el descubrimiento y la transformación de este océano en una vía de comunicación, así como la repercusión de los primeros contactos entre culturas tan diferentes y lejanas. Ámbito cronológico. Este proceso de transformación abarca poco menos del siglo que discurre entre el descubrimiento de Núñez de Balboa, en 1513, y los viajes de ida vuelta por el Pacífico Sur en 1607, fecha, en la que la ruta oceánica del Galeón de Manila, se encuentra ya establecida. Objetivo: divulgación. La aventura de la Mar del Sur que arranca en 1513 ha sido tradicionalmente eclipsada por la magnitud de la empresa americana, a menudo, olvidada por nuestros historiadores, y con frecuencia silenciada por la historiografía internacional, quedando como una gran desconocida, más allá de los círculos especializados. Aventura. Ante la falta de popularidad en el imaginario colectivo, los comisarios de esta muestra consideramos que esta exposición debía ser una gran aventura para todos: una exposición en clave divulgativa, atenta con todos los públicos, cuyo principal objetivo fuera despertar el interés general por una historia común entre tres continentes.

pusimos de acuerdo. Ese discurso cabía en una servilleta: era sencillamente dos puntos unidos por una delgada línea sobre un gran fondo oscuro. Una línea que representaba gráficamente una nave cruzando lo desconocido, la estela débil e invisible de los pioneros que, seguida con tesón y riesgo por otros después, se convertiría en un grueso camino sobre la mar. Esa delgada línea representaba la estela del largo viaje hacia el oeste emprendido por los navegantes desde la Península Ibérica. Era el viaje imaginado por Colón, realizado por Magallanes y convertido en camino por miles de navegantes rumbo al oeste, rumbo al Sol, lugar donde en el siglo XVI parecía residir todas las esperanzas y ambiciones de una vida mejor.

Científicamente optábamos por las teorías de Braudel y Chaunu: “No se descubren tierras, se descubren rutas”, y en la línea del historiador australiano Oskar Spate no queríamos hacer una historia de los pueblos del Pacífico, sino explicar una parte de la historia del Pacífico como concepto. La esencia de este proyecto era, en definitiva, que el visitante emprendiera un viaje, que embarcara en una nao del siglo XVI y se mojara los pies a través de la vista, el tacto y el testimonio de las fuentes documentales 1 Antonio Fernández Torres. Sevilla, 1978. Licenciado en Historia por la Universidad de Sevilla, Ha ampliado su formación con estudios en diseño de exposiciones y comisariado en Art & Culture Business School de Madrid, Bilbao Design Academy, IESE Business School y La Universidad Emocional. Compaginó sus estudios universitarios con la navegación profesional a vela. Entre 2004 y 2006 navegó alrededor del mundo en la Réplica de la Nao Victoria como segundo de a bordo y fue coordinador cultural del proyecto “Nao Victoria España”. Fue nombrado por el Instituto de Fomento de Andalucía (IFA) “Joven emprendedor del año 2003”, ha colaborado con el Diario EL MUNDO, las revistas GEO, CLIO y la Sociedad Geografica Española. Es autor de dos publicaciones: Crónicas desde el Océano y Sánchez Mejias, el hombre de la edad de Plata.

EL EMBAJADOR DE ESPAÑA, RAMÓN GANDARIAS ALONSO DE CELIS, OBSERVA LA EXPOSICIÓN EN COMPAÑÍA DE ANTONIO FERNÁNDEZ / FOTOS: BERNARDO VASCO ARCHIVO DE BOGOTÁ.


ANIVERSARIO

Orlando Supelano González Periodista Oficina Asesora de Comunicaciones del IDPAC

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uestro operador de audio máster lanza al aire la señal, pone la presentación del programa “El Cuento es Participar”, y comenzamos. En esta ocasión el invitado es un joven líder comunitario de la localidad de Rafael Uribe Uribe, lo tomo por sorpresa mientras introduzco el tema cuando digo: “bueno y hoy nos acompaña uno de los propietarios de DC Radio www.dcradio. gov.co”, El joven perplejo responde el saludo y al aire me dice: “No sabía que era propietario de esta emisora”, de inmediato le respondo: “La hicimos con recursos públicos, por esta razón nos pertenece a todos”. A medida que avanzó el programa vi al joven líder comunitario cada vez más motivado con www.dcradio.gov.co, y cuando finalizamos lo vi decidido a ayudarnos a empoderar la emisora del Distrito en su localidad. Para mí ha sido gratificante acompañar este medio de

comunicación público, desde su creación. La iniciativa se dio finalizando el año 2008 en el Instituto Distrital de la Participación y Acción Comunal –IDPAC-. Teniendo en cuenta que cada vez era más grande el número de personas conectadas al internet, a los teléfonos inteligentes y a las tabletas digitales, se incluyó la idea de crear la emisora en el proyecto de Participación en Línea, a cargo de la Oficina Asesora de Comunicaciones del IDPAC. La idea de colonizar un espacio físico que por tradición era de oficinas, en el piso 14 del Centro Administrativo Distrital, era difícil de asumir, fue un reto para todos. Aquí fue muy importante la decisión por parte de la Directora del IDPAC en ese momento, Olga Beatriz Gutiérrez Tobar, quien no solo estuvo pendiente de que este proceso se llevará a cabo, sino también de que iniciáramos las primeras emisiones a mediados del año 2009.

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El proyecto radial se pensó desde el principio como la emisora de las comunidades organizadas de Bogotá y más concretamente, los grupos poblacionales con quienes el IDPAC tenía su trabajo misional, es decir los grupos étnicos (afros, negros, raizales, palenqueros, indígenas y gitanos); las mujeres; personas con discapacidad; comunales; residentes en propiedad horizontal; jóvenes; y en general, todos los integrantes de las llamadas instancias de participación, es decir quienes forman parte de organismos de representación popular en las localidades como consejos consultivos, mesas ciudadanas.

“Teníamos la emisora, el ingenio, la creatividad, el talento y era necesario algo muy importante, el potencial humano”. La idea la teníamos clara, ya teníamos habilitado nuestro estudio de producción-emisión, y el nombre era muy llamativo, “Viva Mi Gente Radio”. Pero aquí había un pequeño problema porque no estaba previsto contratar a un operador de audio máster, de hecho se llegó a pensar que quien iba a asumir las perillas era yo, que no tenía ni idea de cómo funcionaba una consola. Fue así como llegó Santiago Santacoloma, quien con su ingenio, destreza y pericia, le dio el primer toque de personalidad al “vestido” de la emisora, es decir todo ese componente de producción que la identificaba. Teníamos la emisora, el ingenio, la creatividad, el talento y era necesario algo muy importante, el potencial humano. Acordes con los lineamientos de la Dirección se convocó a un taller de radio, que

me correspondió dictar a mí, para un grupo de 60 servidores públicos. En este les dimos unas cuantas pautas de cómo hacer programas de radio. Desde un principio la emisora se pensó para que en ella no hablaran los periodistas, comunicadores o locutores, sino la gente del común. ARRIBA: ORLANDO SUPELANO ABAJO: COMUNIDADES INDÍGENAS EN UNA INTERVENCIÓN RADIAL / FOTOS: ARCHIVO PARTICULAR


ANIVERSARIO Recuerdo muy bien que al finalizar el día en que me correspondió dictar los talleres, recibí una llamada de la Directora del IDPAC, quien me preguntó cómo nos había ido y qué opinaba del reto que venía para la emisora. Le dí un buen balance y ella me dijo algo que se me quedó grabado para siempre: “este proyecto será exitoso si logramos que las personas se enamoren de la emisora”, y fue así como empezamos, con una disposición maravillosa de quienes realizaban los programas, a quienes les dábamos todo el apoyo que necesitaran para su producción y realización en general, fue muy bonito y gratificante. La primera emisión al aire la hicimos el 8 de junio de 2009. Los primeros productos los hicimos grabados. Al ser escuchados resultaron tan impactantes que mi jefa inmediata de entonces, Yaneth Rangel me llamó a preguntarme si estábamos en vivo, cuando le dije que no, quedó gratamente sorprendida por la forma como estaba sonando “Viva Mi Gente”. En esos días teníamos la goma de la radio para lo que fuera, yo era maestro de ceremonias en los principales eventos del instituto, especialmente aquellos con presencia del Alcalde Mayor, y casualmente había una actividad en el sector de Cazucá, limítrofe con el municipio de Soacha.

REFLEXIONES SOBRE DC RADIO: “VÍCTOR PEÑA, realizador del programa Pregonero Diez, de la localidad de Engativá, destacó la forma como DC Radio www.dcradio. gov.co les permite a él y a un grupo de conciliadores en equidad y a la “Red de actores voluntarios de convivencia comunitaria de Bogotá”, orientar a las comunidades para contribuir a la descongestión de despachos judiciales. BERNARDO VASCO, realizador del programa De Memoria perteneciente al Archivo de Bogotá, indicó que en más de tres años su institución ha logrado acercarse a la ciudad a través de la historia, de la literatura y de la reconstrucción histórica de la capital. CARLOS AUGUSTO VILLOTA SANTACRUZ, del programa Agenda

La emisora es mucho más que un medio de comunicación, es como un ente rector que nos habla y que nos dice algo así: “Si estás en la esfera pública, tienes la obligación de conocerla, si vas a hablar de Plan de Desarrollo, debes conocerlo,” A Santiago se le ocurrió grabar en un CD de audio los primeros programas que habíamos elaborado, el cual reprodujimos en Cazucá. Reconozco que fue enorme el impacto que logramos en la gente de la Alcaldía Mayor. De inmediato preguntaron de qué emisora se trataba, les contamos en lo que estábamos y el tema los cautivó aún más. Por esos días también estaba previsto en la Alcaldía Mayor crear una emisora virtual, ya que en el espectro electromagnético no hay mas frecuencias análogas, ya todas las entregó el Ministerio de las Tecnologías de la Información. Surgió una propuesta, que fue llevar Viva Mi Gente para la Alcaldía Mayor, pero este hecho haría incurrir al IDPAC en detrimento patrimonial. Como consecuencia se decidió compartir la programación. Esto nos implicó en el IDPAC construir en tiempo record el segundo estudio de radio y adquirir los equipos que nos permiten transmitir desde cualquier lugar. También implicó la contratación de nuestro segundo operador de audio máster, Osvaldo Morera Garzón.

Turística IDT, del Instituto Distrital de Turismo, valoró a DC Radio www.dcradio.gov. co por la forma como la Bogotá Humana ha logrado proyectar a la Bogotá a nivel interno, a nivel nacional y también a nivel internacional. JULIO BUITRAGO del programa Infancias con Voz, mediante el cual la Secretaría de Integración Social ha abierto un espacio para la expresión y la opinión de niños y niñas de Bogotá, expresó su agradecimiento a DC Radio www.dcradio.gov.co y al IDPAC, por haber facilitado este avance con la infancia, que ha permitido ir empoderando nuevos espacios de participación en las veinte localidades de Bogotá. NATALIA IDROBO del programa Bogotá es Mujer, realizado por el IDPAC destacó la forma como en este espacio radial se promueve el cumplimiento de la Política Pública de Mujer y Géneros, así como del Plan de Igualdad de Oportunidades para las Mujeres en la ciudad. A su turno Angélica Castro quien también es realizadora

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70 Fue así como se modificó el nombre por DC Distrito Capital Radio. Desde el 24 de agosto de 2009 iniciamos con dos franjas, una que se llamó “Mi Ciudad”, e iba de 8:00 a.m. a 1:00 p.m., y “Viva Mi Gente Radio”, a cargo del IDPAC en el resto del tiempo en la programación. Este paso nos convirtió en la emisora ideal porque en “Mi Ciudad”, teníamos programas de instituciones pertenecientes a las doce Secretarías que existían en ese momento en Bogotá; y en la franja “Viva Mi Gente Radio”, espacios radiales que correspondían a las comunidades organizadas de Bogotá. Es decir que habíamos logrado conformar un verdadero ejercicio de comunicación en que por un lado estaba el Distrito y por el otro la ciudadanía. En mi caso la emisora es mucho más que un medio de comunicación, es como un ente rector que nos habla y que nos dice algo así: “Si estás en la esfera pública, tienes la obligación de conocerla, si vas a hablar de Plan de Desarrollo, debes conocerlo, si estás entrevistando comunidades, debes conocer las políticas públicas, si estás hablando de Bogotá, debes conocer el Estatuto Orgánico de la ciudad, si vas a hablar de Colombia, debes conocer la Constitución”. Ahora que nos encontramos en la Bogotá Humana, DC Radio aborda todas las temáticas que están en el Plan de Desarrollo, es decir que en ella encontramos, protección de la naturaleza, defensa de lo público, erradicación de la segregación social y promoción de la participación incidente

de este espacio radial, destacó lo cálido que resulta para las comunidades venir a www.dcradio.gov.co y ser escuchadas con total libertad. KAROL LOAIZA del programa Integración Digital, de la Secretaría de Integración Social, indicó que en cuatro años han logrado realizar 192 programas, en los cuales están las apuestas de las políticas públicas distritales, así como comunidades en quienes se cumple la garantía de derechos que nos consagra la Constitución Política de Colombia. CARLOS JULIO SALAZAR del programa Gobierno al Día, de la Secretaría de Gobierno destacó la forma como www.dcradio.gov.co ha abierto espacios para todas las entidades del sector así como para las localidades y las comunidades en general. Se refirió a la emisora que fue creada en la Cárcel Distrital, y a los contenidos que allí se elaboran, los cuales son retransmitidos por DC Radio. RAFAEL FORERO del programa Frecuencia Hábitat, realizado por Naciones

ENCUENTRO DE PRODUCTORES DURANTE LA CELEBRACIÓN DE LOS CINCO AÑOS DE LA EMISORA / FOTOS: ANTONIO ARÉVALO - ARCHIVO DE BOGOTÁ.

Unidas en DC Radio, hizo un reconocimiento a la trayectoria que el organismo internacional ha tenido con www.dcradio.gov.co no solo con este espacio radial sino también con “Voces Unidas”. Durante la actividad, la actual directora general del IDPAC, LAURA PATRICIA GARCÍA MEJÍA dio un saludo a los asistentes a nombre del Alcalde Mayor de Bogotá, Gustavo Petro Urrego. “Me alegra que DC Radio tenga un equipo Distrital muy comprometido y de fondo para que esta comunicación sea activa participativa y directa”, destacó. La funcionaria concluyó diciendo: “Queremos que hacia el futuro DC Radio sea una emisora más amplia con mucho mayor cobertura y que todos los realizadores contribuyan al empoderamiento y desarrollo de sus comunidades y de las ejecutorias del Distrito”.


INFORME ESPECIAL

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INFORME ESPECIAL

El gobierno electrónico o e-gobierno (en inglés e-government) consiste en el uso de las tecnologías de la información y el conocimiento en los procesos internos de gobierno, así como en la entrega de los productos y servicios del Estado tanto a los ciudadanos como a la industria. El nuevo contexto demanda de los responsables de la gestión documental nuevas competencias para hacer frente a los retos de la administración electrónica.

Julio Alberto Parra Acosta

Subdirector del Sistema Distrital de Archivos

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l término gobierno electrónico fue usado por primera vez el 17 de diciembre de 1999 en un memorando enviado a las agencias gubernamentales de Estados Unidos por el vicepresidente de Estados Unidos, Al Gore. Con este documento se pusieron en marcha las instrucciones del presidente Bill Clinton para que todos los organismos estatales incorporaran a la gestión pública las tecnologías de la información y las comunicaciones, conocidas como TIC, con el propósito de mejorar los servicios a los ciudadanos. Hoy, poco más de veinte años después, el 90% de los países desarrollados consideran a las TIC dentro de sus planes de desarrollo y más del 40% consideran fundamental el uso de la tecnología en su lucha por acortar los niveles de pobreza y exclusión. La puesta en marcha de las nuevas tecnologías de información ha incrementado poderosamente las capacidades de los gobiernos de fortalecer sus procesos internos de información, de capacitar a sus funcionarios, de interactuar con sus proveedores de bienes y servicios y, fundamentalmente, de brindar y entregar más y mejores servicios públicos a la ciudadanía.

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74 Bogotá ha sido reconocida como la mejor ciudad digital de Iberoamérica y su modelo de gestión electrónica es un referente con productos como la página Web de Bogotá, la línea 195 y el portal de contratación. En ese camino hacia la consolidación de la ciudad digital es importante señalar que el 100% de los colegios oficiales tiene conexión a Internet y el 95% tiene aulas de informática; se tienen 88 portales interactivos, una Vitrina Virtual de Acceso al Empleo ‘Bogotá Trabaja’, 15 Puntos de Información Turística fijos y 5 virtuales, el portal esbogota.com y 47 empresas turísticas certificadas en digitalización, entre otros. Estos productos dan una idea del avance exitoso de la estrategia distrital de gobierno electrónico, que hace de Bogotá una ciudad digital, incluyente, participativa y competitiva, proyectada globalmente y que está facilitando la interacción de los ciudadanos con la Administración Distrital. Los archivos territoriales, en este escenario, son un componente fundamental en la conformación, desarrollo y consolidación del sistema nacional de archivos y se constituyen en uno de los elementos más importantes para la gestión local y el desarrollo de un Estado moderno, representativo y democrático. Los avances en las iniciativas de gobierno electrónico y la necesidad de mejorar la gestión documental a partir del uso de las TIC en la gestión de la información del Distrito requieren un mejor conocimiento de lo que está sucediendo en el mundo en estas dos áreas. El nuevo contexto demanda de los responsables de la gestión documental nuevas competencias para hacer frente a los retos de la administración electrónica.

Se requiere familiarizar a los responsables de la gestión documental del Distrito con los nuevos modelos de la organización territorial y su relación con conceptos como ciudad digital y ciudadanía digital. También es imperativo analizar los problemas que enfrentan los archivos municipales en el siglo XXI y discutir los retos del futuro próximo en cuanto a su desarrollo como instrumentos fundamentales para la gestión pública municipal. No se debe desconocer la importancia de los archivos municipales en la consolidación de la sociedad de la información, lo que afianza la gobernabilidad, fortalece la democracia participativa y representa y contribuye a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. En este sentido, es válida la reflexión que hace el Banco Mundial sobre lo que es el gobierno electrónico, al que considera fundamental para incrementar la eficiencia, la transparencia, la accesibilidad y la capacidad de respuesta a la demanda de los ciudadanos y organizaciones, así como para lograr un gobierno competitivo que contribuya a alcanzar las metas de crecimiento económico y desarrollo social. Las potencialidades que ofrecen las nuevas tecnologías ponen a los gobiernos frente al gran desafío de conseguir un importante salto de calidad en la prestación de sus servicios más frecuentes y de mayor impacto, a la vez que los insta a aumentar los niveles de participación ciudadana. Por ello entendemos que es imprescindible promover un debate sobre gobierno electrónico que contemple la realidad del país. En ese orden de ideas, habría que preguntarse ¿qué papel juegan hoy los archivos en la construcción de la nueva ciudad digital?

Bogotá ha sido reconocida como la mejor ciudad digital de Iberoamérica y su modelo de gestión electrónica es un referente con productos como la página Web de Bogotá, la línea 195 y el Portal de Contratación.


INFORME ESPECIAL ¿Cuál debe ser el aporte de los archivos para consolidar esta nueva visión digital, que pretende ser más abierta, democrática y cercana al ciudadano? ¿Cómo afectan las TIC el desarrollo del concepto de archivo, más allá de la percepción del documento electrónico? ¿Están los archivos y los archivistas preparados para afianzar el concepto de ciudad y ciudadanía digital? ¿Es consciente la administración pública y privada de las implicaciones que tiene el concepto de Ciudad Digital en su relación con la ciudadanía y la preservación de la memoria de la Nación? El acceso y flujo de información entre ciudadanos y la administración permite a los administrados, en primer lugar, acceder al modo como se toman las decisiones y cómo se ejecutan1. Esta facultad de la ciudadanía le permite ejercer funciones democráticas de control y fiscalización de la gestión pública, que van más allá de elegir a sus autoridades cada cierto tiempo. Las labores del Gobierno ya sean de fomento, regulación y control (propias del ámbito central) o de implementación y ejecución (desarrolladas por los gobiernos locales), requieren de herramientas tecnológicas que le permitan a los entes gubernamentales una acción más eficaz, eficiente y efectiva en el cumplimiento de su quehacer misional, es decir, el de brindar mejores condiciones de prosperidad y equidad a la población colombiana. Se precisa un cambio cualitativo, una nueva organización del trabajo en la Administración Pública. Las nuevas tecnologías son una

Se requiere familiarizar a los responsables de la gestión documental del Distrito con los nuevos modelos de la organización municipal y su relación con conceptos como ciudad digital y ciudadanía digital. oportunidad, y permiten una organización más eficiente. Se debe hacer un esfuerzo por cambiar la cultura de la Administración Pública, y especialmente las capacidades de los trabajadores de las Administraciones: nuevas cualificaciones, nuevos roles y diferente actitud hacia el ciudadano. Sin embargo, los avances en las iniciativas de gobierno electrónico y la necesidad de mejorar la gestión documental a partir del uso de las TIC en la gestión de la información del Distrito requieren un mejor conocimiento de lo que está sucediendo en el mundo en estas dos áreas. El nuevo escenario demanda de los responsables de la gestión documental nuevas competencias, para hacer frente a los retos de la administración electrónica. Nos compete familiarizar a los responsables de la gestión documental del Distrito con los nuevos modelos de la organización municipal y su relación con conceptos como ciudad digital y ciudadanía digital. También es imperativo analizar los problemas que enfrentan los archivos territoriales en el siglo XXI y discutir los retos del futuro próximo en cuanto a su desarrollo como instrumentos fundamentales para la gestión pública. No debemos desconocer la importancia de los archivos en la consolidación de la sociedad de la información, como instrumentos de acceso a la información. Ello afianza la gobernabilidad, fortalece la democracia participativa y representa y contribuye a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos Armas Urquiza y Armas Suárez, Gobierno electrónico: fases, dimensiones y algunas consideraciones a tener en cuenta para su implementación, en Contribuciones a las Ciencias Sociales, julio 2011

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Un proyecto en curso de la Alcaldía Mayor de Bogotá pretende digitalizar la documentación de valor patrimonial de las entidades del Distrito. El director de la Alta Consejería de TIC, Mauricio Trujillo Uribe, explica los alcances de esta iniciativa.

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a visualización de una oficina sin papel está cobrando cada vez mayor importancia en el ámbito administrativo y laboral; sin duda, porque la digitalización de documentos ofrece la posibilidad de aumentar la productividad, ahorrando a su vez tiempo, espacio y dinero. También contribuye a que haya menos tala de árboles. La digitalización de documentos, entendida como el procedimiento mediante el cual se almacena, administra y optimiza la consulta de grandes cantidades de archivos, que se convierten a formato electrónico, tiene grandes ventajas para la empresa o entidad que la implementa en sus oficinas. Una de ellas es que los datos convertidos a formato informático son fáciles de almacenar en cualquier computador y de respaldar en discos DVD, memorias USB u otro tipo de dispositivos.

De entre los beneficios asociados a cambiar el formato de los archivos de papel a versión digital sobresalen: una mayor concentración de datos en un espacio menor y una mayor visibilidad, puesto que un documento en papel solo puede ser consultado por una sola persona en cada ocasión, mientras que ese mismo documento digitalizado puede ser revisado por muchas personas simultáneamente a través de sus ordenadores. Al tiempo, la digitalización permite un incremento en la productividad al simplificar la consulta de documentos imprescindibles para el trabajo y así ayudar a la eficiencia de los procesos administrativos. También cabe destacar que la versión digital de los documentos conlleva una mayor seguridad en el resguardo de los archivos en este formato digital. Así mismo, los archivos en versión digital pueden ser consultados a distancia, en línea, utilizando las TIC.

Las organizaciones que adoptan la digitalización documental pueden revisar su archivo al momento, sin riesgos de que sus archivos se extravíen o deterioren. Además, la digitalización de archivos resulta vital para los procesos administrativos de las organizaciones, por ejemplo, en lo respectivo al área de recursos humanos, contabilidad y sectores jurídicos.

La dinámica actual de la administración pública requiere una gestión efectiva y eficiente, comprometida con la construcción de una mejor ciudad que garantice los derechos de los ciudadanos y que propenda por el ejercicio transparente de las funciones que les han sido asignadas a las entidades en el marco de la Constitución política y la Ley.


INFORME ARCHIVO ESPECIAL A FONDO

MAURICIO TRUJILLO URIBE, ALTO CONSEJERO DE TIC / FOTO: ANTONIO ARÉVALO - ARCHIVO DE BOGOTÁ

Como es de suponerse, las entidades distritales producen una enorme cantidad de información en el día a día, que se suma a la documentación histórica que tienen en su haber. Todo este patrimonio tiene que ser protegido y puesto al servicio de la ciudadanía en un futuro cercano, de manera digital. Mauricio Trujillo Uribe, Alto Consejero Distrital de TIC, explica para DE MEMORIA los alcances de la iniciativa. ¿En qué consiste el proyecto de digitalización del patrimonio documental de la ciudad? Estamos hablando sobre estos temas desde la mirada de la Alta Consejería Distrital de TIC. Indudablemente, el proyecto de digitalización para las entidades del Distrito requiere una primera diferenciación inmediata. Una cosa es la digitalización de documentos que requieren un acervo probatorio, y que su manejo requiere incluso firma digital y una cadena de custodia; o un tratamiento particular para que toda esa documentación esté disponible para los órganos de control o para las entidades competentes. Tal

es el caso de la documentación que tiene que ver con pensiones, con temas de seguridad, la defensa jurídica de la ciudad, etc., y por tanto ese campo no será por ahora abordado -lo será más adelante, o en paralelo-. Me quiero referir, en relación a su pregunta, con el segundo campo, que es el de la digitalización del acervo bibliográfico de las entidades del Distrito. Por ejemplo, el Jardín Botánico, que tiene muchos folletos, muchas revistas y muchos bancos de temas misionales relacionados con sus estudios e investigaciones en el área botánica. Por tanto, tiene un acervo bibliográfico importante. Otro ejemplo es Idartes, que tiene un acervo importante en materia de archivos sonoros, audiovisuales, fotografías y documentos. También tenemos el caso de las bibliotecas del Distrito,

“El Distrito necesita un servicio de digitalización con toda una política de cómo valorar el acervo de cada una de sus entidades, y toda una estrategia con un programa, un plan de ruta y un calendario.”

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INFORME ARCHIVO ESPECIAL A FONDO

BOGOTÁ, COSMOPOLITA Y DIGITAL / FOTO: CARLOS FORERO

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aglutinadas bajo el nombre de Bibliored, y donde evidentemente hay colecciones de libros cuyos derechos de autor ya están en sus manos y que serían parte del patrimonio a digitalizar. ¿Qué entidad se encargaría de este proceso de digitalización? En principio se pensó en contratar, un poco a cuenta gotas, el servicio de digitalización con una empresa seleccionada mediante un proceso competitivo y abierto, pero llegamos a la conclusión de que los costos por esa vía adquieren unas dimensiones extraordinarias cuando vamos viendo lo que necesitan las cerca de 70 entidades del Distrito. Por tanto, aun cuando pedimos cotizaciones al respecto, finalmente no es la vía a seguir. Creemos que la mejor vía es pensar en un proyecto global para el Distrito, a cargo del Archivo de Bogotá, porque tiene esa misionalidad. Será entonces está Dirección de la Secretaría General la que brinde ese

Ley 527 de 1999. Por medio de la cual se define y reglamenta el acceso y uso de los mensajes de datos, del comercio electrónico y de las firmas digitales, y se establecen las entidades de certificación y se dictan otras disposiciones. Decreto 1747 de 2000. Por el cual se reglamenta parcialmente la ley 527 de 1999, en lo relacionado con las entidades de certificación, los certificados y las firmas digitales. Directiva Presidencial 02 2002. Respeto al derecho de autor y los derechos conexos, en lo referente a utilización de programas de ordenador (software). Directiva 002 de 2002. Formulación de proyectos informáticos y de comunicaciones. Acuerdo 057 de 2002. Por el cual se dictan disposiciones generales para la implementación del sistema distrital de información -SDI-, se organiza la Comisión Distrital de Sistemas, y se dictan otras disposiciones.

servicio de digitalización, desde su misionalidad, y ella establecerá cuáles son esas prioridades de digitalización; porque cada entidad, de acuerdo con las solicitudes que le ha hecho a la Alta Consejería de TIC, tiene un volumen importante de documentación para digitalizar. Pero además también hay un tema relacionado con el alistamiento de ese material a digitalizar. Porque en esto los costos pueden ser muchísimos más altos si lo que se va a digitalizar hay que prepararlo, hay que limpiarlo, restaurarlo, organizarlo. Si el material a digitalizar está muy deteriorado, los costos son otros, el proceso es otro. Y en ello también es importante la mirada analítica del estado de esa documentación, que estaría a cargo del Archivo de Bogotá. Así que junto con la adquisición de esa infraestructura que permita digitalizar, y que será puesta en manos del Archivo, también se requiere montar un servicio y una estrategia para brindar ese servicio. El Distrito necesita un servicio de

Acuerdo 130 de 2004. Por medio del cual se establece la infraestructura integrada de datos espaciales para el distrito capital y se dictan otras disposiciones. Directiva 05 de 2005. Por medio de la cual se adoptan las políticas generales de tecnología de información y comunicaciones aplicables al Distrito Capital. Decreto 619 de 2007. Se establece la estrategia de gobierno electrónico de los organismos y de las entidades de Bogotá, distrito capital y se dictan otras disposiciones. Acuerdo 279 de 2007. Por el cual se dictan los lineamientos para la Política de Promoción y Uso del Software libre en el Sector Central, el Sector Descentralizado y el Sector de las Localidades del Distrito Capital. Circular 049 de 2007. Uso adecuado de Internet y del correo electrónico en la entidad. Directiva 42 de 2007. Políticas de seguridad de los activos de información para la Secretaría General de la Alcaldía.

Resolución 353 de 2007. Por la cual se conforma el comité de seguridad de la información –CSI- de la Secretaría General de la Alcaldía Mayor de Bogotá D.C. y se definen sus funciones. Ley 1266 de 2008. Por la cual se dictan las disposiciones generales del hábeas data y se regula el manejo de la información contenida en bases de datos personales, en especial la financiera, crediticia, comercial, de servicios y la proveniente de terceros países y se dictan otras disposiciones. Resolución 305 de 2008. Por la cual se expiden políticas públicas para las entidades, organismos y órganos de control del Distrito Capital, en materia de Tecnologías de la Información y Comunicaciones respecto a la planeación, seguridad, democratización, calidad, racionalización del gasto, conectividad, infraestructura de Datos Espaciales y Software Libre. Resolución 378 de 2008. Por la cual se adopta la Guía para el diseño y desarrollo de sitios Web de las entidades y organismos del Distrito Capital.


ARCHIVO ESPECIAL A FONDO INFORME

¿Cuáles son las ventajas del proyecto?

digitalización con toda una política de cómo valorar el acervo de cada una de sus entidades, y toda una estrategia con un plan de ruta, un programa, un calendario, etc. ¿Habrá prioridad de digitalización de impresos o documentos sonoros, por ejemplo? En un primer momento hemos visto que este proyecto también puede abarcar la digitalización de impresos y de negativos, para ello se requiere cierto tipo de infraestructura. Pero también, en un segundo tiempo, no ahora, hay que pensar en digitalización de archivos sonoros y de archivos audiovisuales. Entonces, en este año vamos a adquirir la infraestructura para digitalizar impresos, revistas, folletos, fotografías o afiches y digitalización de negativos. Y habrá que prever, en una segunda fase, adquisición de infraestructura a efectos de digitalizar los temas audiovisuales y sonoros.

Decreto 1151 de 2008. Establecen los lineamientos generales de la estrategia de gobierno en línea de la República de Colombia, se reglamenta parcialmente la Ley 962 de 2005, y se dictan otras disposiciones. Manual de implementación de la estrategia de gobierno en línea. Decreto 316 de 2008. Por medio del cual se modifica parcialmente el artículo 3° del Decreto Distrital 619 de 2007 que adoptó las acciones para el desarrollo de la estrategia distrital de gobierno electrónico. Ley 1273 de 2009. Por medio de la cual se modifica el código penal, se crea un nuevo bien jurídico tutelado - denominado “de la protección de la información y de los datos”- y se preservan integralmente los sistemas que utilicen las tecnologías de la información y las comunicaciones, entre otras disposiciones. Ley 1341 de 2009. Por la cual se definen principios y conceptos sobre la sociedad de la información y la organización de las tecnologías de la información y las comunicaciones.

El proyecto le apunta a la política de modernización del Estado colombiano y, en este caso, de modernización de la Alcaldía de Bogotá, en la medida en que el uso del papel y su almacenamiento trae consigo una serie de costos, y en la medida en que su consulta posterior también resulta difícil, pues una vez que tienes 300 o 400 metros lineales de archivo las dificultades son mayores. Con la digitalización de los archivos papel a formato digital tienes entre otras ventajas: una, la posibilidad de organizarlos en bases de datos, con metadatos, que te permiten rápidamente ubicar la información que se quiere consultar. Dos, se gana en rapidez, la consulta es automática, es electrónica; y tres, se pueden consultar en línea a través de Internet y mediante una plataforma tecnológica en la cual también estamos trabajando. Desde luego, además estamos ahorrando papel y, de paso, también estamos ayudando al medio ambiente; pero sobre todo, este proyecto se enmarca muy bien con la política de cero papel del gobierno nacional y, especialmente, con la democratización de la información porque al “ponerla en la nube” se hace más accesible a la ciudadanía

Decreto 235 de 2010. Por el cual se regula el intercambio de información entre entidades para el cumplimiento de funciones públicas. Resolución 001 de 2011. Por la cual se definen los estándares para la captura de huella dactilar, toma de fotografía y digitalización de documentos de identificación de los/as ciudadanos/as en las entidades, los organismos y los órganos de control de Bogotá, Distrito Capital. Resolución 002 de 2011. Por la cual se adoptan las políticas específicas, el reglamento general, los reglamentos específicos y los instrumentos para el desarrollo de la Infraestructura Integrada de Datos Espaciales para el Distrito Capital – IDECA-”. Deroga las disposiciones que le sean contrarias y en especial el capítulo segundo del título II de la Resolución 305 de 2008 de la Comisión Distrital de Sistemas -C.D.S. Directiva 022 de 2011. Estandarización de la información de identificación, caracterización, ubicación y contacto de los ciudadanos y

ciudadanas que capturan las entidades del Distrito Capital. Decreto 059 de 2012. Por medio del cual se modifica parcialmente la estructura organizacional de la Secretaría General de la Alcaldía Mayor de Bogotá, D.C., y se asignan unas funciones. Decreto 77 de 2012. Por medio del cual se modifica la estructura organizacional de la Secretaría General de la Alcaldía Mayor de Bogotá, D.C.”, se crea la alta Consejería de la TIC. Se deroga el Decreto 319 de 2009 suprimiendo la delegación de la presidencia que tenía la Dirección Distrital de Desarrollo Institucional y se deslinda de la Secretaría Técnica de la CDS a la Subdirección de Informática y Sistemas de la Secretaría General. Directiva 011 de 2012. Promoción y uso de software libre en el Distrito Capital.

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ogros como el wifi público en zonas de la ciudad y en los paraderos del Transmilenio, los diplomados de software libre para emprendimiento, la red de conectividad para las entidades distritales, el acceso a Internet banda ancha en los colegios públicos y el wifi en las aulas, los numerosos eventos de cultura en las localidades como el Mes TIC, el lanzamiento del proyecto de la Nueva Cinemateca Digital Centro de Artes Digitales, son algunos de los resultados de la gestión de la Alta Consejería Distrital de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) y diversas entidades de la Alcaldía Mayor de Bogotá. Así, un promedio de 800 mil ciudadanos por mes están utilizado la red de wifi público en 50 puntos de la ciudad, entre los que se encuentran la Plaza de Bolívar, el corredor peatonal de la carrera séptima y el parque Simón Bolívar. Igualmente, el wifi público en 34 estaciones y 9 portales del Transmilenio, cuenta hoy con cerca de 520 mil usuarios por mes. El siguiente paso será ampliar el wifi público en 50 nuevas zonas, incluyendo los Terminales de Transporte. “Este programa

busca garantizar un acceso básico a la sociedad de la información como un nuevo derecho de la ciudadanía”, aseguró Mauricio Trujillo Uribe, Alto Consejero Distrital de TIC. En el 2013 se instaló en 430 colegios públicos el servicio de conectividad banda ancha 30MB beneficiando a más de 600 mil estudiantes y en octubre de 2014 quedará habilitado el wifi en cerca de 2 mil aulas, un proyecto con la Secretaría de Educación orientado a renovar el modelo pedagógico de la educación pública. Esto se suma a los 56 centros de inclusión digital que se han instalado en barrios populares, tales como los Puntos Vive Digital en convenio con el Ministerio de las TIC y en las Casas de la Igualdad de Oportunidades de la Mujer. Igualmente, durante el 2013 y el primer semestre del 2014, más de 44 mil personas se capacitaron en los Portales Interactivos de Ciudad Bolívar. “Es un logro que apunta a la


INFORME ESPECIAL apropiación social de las TIC como factor de desarrollo de las personas, de las comunidades y de la ciudad” manifestó Trujillo.

“Este programa busca garantizar un acceso básico a la sociedad de la información como un nuevo derecho de la ciudadanía “ En cuanto al programa de Gobierno En Línea se destaca la implementación de la primera fase de la red distrital de conectividad para 25 entidades, una autopista de la información para satisfacer en los próximos 10 año la demanda de altos volúmenes de intercambio de información del Distrito Capital. Esta red en fibra óptica, realizada por la ETB, cuenta con una plataforma en la nube (gcloud distrital) y facilitará el trabajo colaborativo entre los funcionarios con herramientas como una Intranet, telefonía IP y videoconferencia, y permitirá la interoperabilidad entre los diferentes sistemas de información del Distrito, en aras de una gestión pública más eficiente y moderna, generando además un ahorro de cerca de 9 mil millones de pesos por año. Para noviembre de 2014, la segunda fase de la red distrital de conectividad enlazará las 20 alcaldías locales y unirá los 22 hospitales públicos. A su vez, se está trabajando en la historia clínica digital de los pacientes para que desde cualquier hospital que sea atendido un ciudadano, el médico pueda consultarla en línea. También, se está desarrollando la base poblacional unificada para el perfil digital del ciudadano, que permita una mejor planeación de los

servicios públicos más allá del modelo basado en los estratos de la ciudad. Antes de terminar el 2014, Bogotá contará con una plataforma de datos abiertos para que las entidades distritales presenten su información de forma transparente y pedagógica, y cualquier ciudadano pueda consultarla. “Pretendemos así mejorar la transparencia de la información pública y fortalecer la veeduría ciudadana. También, esos datos se podrán descargar para agregar valor y desarrollar servicios de proximidad”, afirmó Trujillo. En cuanto a la promoción de nuevas iniciativas económicas gracias a las TIC, se creó el primer diplomado de Software Libre para el Emprendimiento en convenio con la Universidad Distrital, y se instaló en alianza con el Ministerio de las TIC el primer ViveLabs de la ciudad, ubicado en el edificio Señal Colombia, un centro de acceso libre para programadores, para el desarrollo de aplicaciones de Ciudad Inteligente. También se abrió el primer concurso Bogotá Piensa TIC, en el que se presentaron 85 proyectos de emprendimiento de nueva base tecnológica. Por otra parte, se prestó apoyo a las iniciativas de comunidades de software libre en Bogotá. “Estos son logros del equipo de la Alta Consejería Distrital de las TIC en estrecha sinergia con las entidades del Distrito, en el marco del Plan de Desarrollo Bogotá Humana del Alcalde Gustavo Petro, y este esfuerzo se ha visto reflejado en el ranking que Bogotá alcanzó en el 2013 como la tercera ciudad más inteligente de América Latina según la revista Fast Company, y como parte de las primeras 30 ciudades más inteligentes del mundo según Nacional Geographic. Nuestra visión: TIC para metas humanas”, puntualizó Trujillo.

FOTOS: ALTA CONSEJERÍA DISTRITAL DE TIC

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Óscar Almanza

Economista, especialista en Documentación digital y máster en Gestión del conocimiento y de la información.

El e-gobierno no es otra cosa que el uso de las tecnologías de la información y el conocimiento para acercar al ciudadano los procesos y servicios del gobierno, las 24 horas del día, los 365 días del año, en el momento que se necesiten. Es el uso de las Tecnologías de la Información y Comunicación en el marco de la modernización del Estado, que hace posible el acceso y la entrega de servicios gubernamentales y promueve la participación y transparencia de la gestión pública en beneficio de la ciudadanía en general.

A

finales del siglo pasado, parece lejos pero han pasado tan solo 14 años, en el mundo de los archivos se hablaba de los peligros que entrañaba el entorno electrónico, con soportes que ofrecían gran capacidad de almacenamiento si bien resultaban frágiles y con una perdurabilidad aún desconocida. La mayoría de las opiniones coincidían en que ninguna alternativa resultaba tan confiable como el papel, y tenían buenas razones para afirmarlo. Muchas instituciones habían perdido

valiosa información por diferentes razones. Entre los casos recuerdo entidades propietarias de unas hermosas cintas Tape Backup “decorativas”, debido a que no se disponía del software o el hardware necesarios para acceder a su contenido. Incluso, en algunos casos, porque las contraseñas de acceso


INFORME ESPECIAL se habían perdido en el transcurso del tiempo. En otras situaciones, los soportes algunos recordarán los disquetes de 5 ¼ o de 3 ½- se habían deteriorado haciendo imposible recuperar su información. Estos y otros motivos hicieron que los responsables de los temas de archivo le restaran importancia al impacto de lo tecnológico y volviesen su mirada hacia otro lado que reclamaba con urgencia: los “fondos acumulados”. Enormes cantidades de documentos carentes de organización, clasificación y cuidado, en constante riesgo de perderse, de derribar las edificaciones en donde se almacenaban, o de echar fuera a los empleados al ocupar todo espacio posible en las oficinas. Pero todo ha cambiado. Las tecnologías de la información, que para entonces ya venían avanzando con rapidez, aceleraron su paso, permeando todos los elementos de la vida cotidiana de las personas: dispositivos electrónicos en cada hogar, redes de Internet, dispositivos móviles, redes sociales, y un largo etcétera, que en suma generaron ciudadanos permanentemente conectados y dispuestos a exigir mayor acceso y participación en los temas de gobierno. Por supuesto, la administración pública se ha visto en aprietos para adaptarse a estos cambios que exigen principalmente tres asuntos: 1. Un gobierno abierto, que expone la información de sus actividades e involucra a los ciudadanos en la toma de decisiones, el control y la construcción de sociedad. 2. Un gobierno que innova permanentemente para solucionar problemas viejos y nuevos, y que trabaja de la mano con la sociedad civil, las empresas y la academia. 3. Un gobierno que utiliza de forma exhaustiva los medios electrónicos para mejorar su funcionamiento, ofrecer servicios a los ciudadanos y promover la participación y la innovación.

El gobierno electrónico como respuesta El gobierno electrónico puede que en un principio pareciese una nueva “moda”, pero luego de algunos años es evidente que llegó para quedarse. Si bien en sus comienzos una entidad podía considerarse a sí misma muy “electrónica” si contaba con una página web en la que colocaba información de interés para sus usuarios - sospecho que algunas aún siguen pensando igual-, los siguientes niveles de madurez involucran la posibilidad de que el ciudadano realice transacciones (trámites) en línea. Sin embargo la meta real del “e-gobierno” resulta mucho más ambiciosa: una democracia electrónica y la transformación de la administración pública. La democracia electrónica ha de entenderse como la generación de espacios para que, de forma permanente (hago énfasis en la palabra permanente para que no se confunda con la simple rendición de cuentas una vez al año), se permita al ciudadano conocer sobre las decisiones que adelanta el gobierno, opinar al respecto y participar en las decisiones que le afectan. Esta forma de democracia concibe un “ciudadano inteligente” (Smart citizen / Smart people) que conoce y utiliza los canales electrónicos para ejercer sus derechos, lo que evidentemente no solo depende de la implementación de infraestructura de hardware y software, sino que cada vez

“La meta real del “e-gobierno” resulta mucho más ambiciosa: una democracia electrónica y la transformación de la administración pública”.

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2 ELECTRÓNICO

DOCUMENTOS Y EXPEDIEN

FASE DE PLANEACIÓN DOCUMENTAL

FASE PREARCHIVÍSTICA

4 1

2

La creación de documentos debe estar precedida del análisis legal, tecnológico, funcional y archivístico, en el que se determine la utilidad de los mismos como evidencia de las actuaciones de la administración pública. El resultado de esta fase permitirá establecer si debe crearse o no un documento y sus características.

3 DOCUMENTOS ELECTRÓNICOS Información creada, recibida, almacenada y transmitida por medios electrónicos.

DOCUMENTOS NATIVOS ELECTRÓNICOS

información creada o recibida electrónicamente en o por las entidades fruto de la automatización de procesos.

FIRMA (AUTOR)

ARCHIVO GENERAL DE LA NACIÓN FICHERO

DIGITA

Técnica reproducció que se encu soportes video, case microfilme y sólo pu interpre un c

Requieren

Contenido DE CONTENIDO

INFOGRAFÍA DOCUMENTOS Y EXPEDIENTES ELECTRÓNICOS

Datos que describen el contexto, el contenido y la estructura de los documentos de archivo y su gestión a lo largo del tiempo.

ESTRUCTURA DEL DOCUMENTO ELECTRÓNICO

ADMINISTRATIVOS

METADATOS

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Descriptivos Conceptuales Relación Control de acceso Trazabilidad Conservación Firma Copia Digitalización

DOCUMEN

Informació y/o almacena un mat


INFORME ESPECIAL

NTES

OS

ARCHIVO ELECTRÓNICO

DOCUMENTO DE APOYO Generado por la misma oficina o por otras oficinas o instituciones, que no hace parte de sus series documentales pero es de utilidad para el cumplimiento de sus funciones.

Conjunto de documentos electrónicos producidos y tratados conforme a los principios y procesos archivísticos.

4 FASE ARCHIVÍSTICA

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ALIZACIÓN

a que permite la ón de información uentra registrada en análogos (papel, etes, cinta, película, y otros), en uno que uede leerse o etarse mediante computador.

n procesos de

NTOS ANÁLOGOS

ón creada, recibida ada cuyo soporte es terial análogo.

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2

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DOCUMENTO ELECTRÓNICO DE ARCHIVO Registro de información generada, recibida, almacenada y comunicada por medios electrónicos, que permanece en estos medios durante su ciclo vital; es producida por una persona o entidad en razón de sus actividades y debe ser tratada conforme a los principios y procesos archivísticos.

2

PROCESOS DE GESTIÓN DOCUMENTAL

EXPEDIENTE ELECTRÓNICO Conjunto de documentos electrónicos correspondientes a un mismo trámite o asunto administrativo, cualquiera que sea el tipo de información que contengan, manteniendo su vínculo archivístico.

1

Planeación

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Valoración

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Producción

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Gestión y trámite

EXPEDIENTE HÍBRIDO

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Organización

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Transferencia

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Disposición de documentos

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Preservación a largo plazo

Expediente conformado por documentos de archivo análogos y electrónicos, que corresponden a un mismo asunto, conservados en sus soportes nativos, manteniendo su vínculo archivístico.

VERSIÓN 171112 Sistema Integral Nacional de Archivos Electrónicos

Créditos de pictogramas Document designed by Samuel Q. Green from The Noun Project

BY

NC

ND

Algunos derechos reservados

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“El gobierno electrónico exigirá cada vez más de la gestión documental: adaptarse a nuevos formatos, contribuir a manipular volúmenes de información cada vez más grandes, documentos que ya no parecen documentos y usuarios más exigentes”. más involucra la capacitación y apropiación de los espacios por parte de la sociedad, que no es poca cosa para un país como el nuestro donde la norma es la abstención electoral y la indiferencia ante el desempeño de los representantes del gobierno. La transformación de la administración pública es un concepto optimista y exigente, sobre todo frente a la administración pública clásica resistente al cambio, jerárquica y burocrática por naturaleza. El proceso implica cambios tanto en la forma de hacer como en los medios utilizados, el desarrollo de aptitudes y competencias, y principalmente el cambio de actitud, todo para hacer más eficientes a las entidades de la administración desde adentro de forma que su impacto trascienda todos los ámbitos de la sociedad. Es en este componente de transformación donde el mundo de la documentación y los archivos tienen un mayor compromiso con la construcción de verdaderas administraciones electrónicas. Por si las dudas no aspiro ni de lejos hacer parecer esto una tarea sencilla: los conceptos y herramientas que resultaban útiles en la época “pre-electrónica” deben ser modificados, algunos definitivamente descartados y otros creados. Este es un tema que tiene tanto de ancho como de profundo, y demanda una visión multidisciplinaria que rompa las barreras profesionales construidas

entre la gestión de procesos, la de documentos y las de tecnologías de la información.

Experiencias a retomar Preparando este artículo para el Archivo de Bogotá, no pude evitar hacer memoria de experiencias y aprendizajes vividos en esta institución, que de un modo u otro han derivado en mi obsesión con el gobierno electrónico, la innovación y la gestión del conocimiento. Venía de ganarme la vida como analista económico en comercio exterior y comercio electrónico, cuando en 2003 se me encomendó la tarea de realizar un estudio de mercado sobre servicios archivísticos, por solicitud del doctor Luis Fernando Molina, gerente del entonces “Proyecto Archivo de Bogotá”. En su ejecución conocí el mundo de los archivos y no pude menos que sorprenderme al ver que la información que demandaba como analista, en realidad estaba en forma de carpetas y cajas de archivo almacenados en depósitos, sometidos a una búsqueda y recuperación de datos bastante tortuosa e ineficiente. Tener los lentes de analista adicto a los datos, me ayudó a ver de otra forma los documentos de archivo asignándole mayor interés a su contenido

INFOGRAFÍA. DOCUMENTOS Y EXPEDIENTES ELECTRÓNICOS. ARCHIVO GENERAL DE LA NACIÓN.


INFORME ESPECIAL que a su formato o soporte, con el perdón de los profesionales ante los que he de parecer un disidente. De los proyectos y retos que el Archivo de Bogotá asumió en el pasado resalto dos que tienen gran significado para un entorno de un gobierno electrónico: la normalización de la clasificación de documentos y la vinculación de la gestión documental con la gestión de procesos en las entidades. La primera es indispensable para el intercambio eficiente de documentos en entornos electrónicos, cuyo referente a nivel de tecnologías de la información viene a ser el lenguaje común de intercambio, sin el cual la interoperabilidad de los sistemas de información es casi imposible. Hablar un lenguaje común en relación con la clasificación, facilita entre otras cosas la determinación de políticas de valoración, disposición, haciendo más eficiente el acompañamiento y la capacitación. A partir de esa normalización se pueden crear vocabularios controlados o tesauros que faciliten la descripción de los documentos agilizando la recuperación de información en beneficio de la gestión del conocimiento en las organizaciones, incluyendo la valoración de los documentos y fondos, tarea en la que también ha dado importantes ejemplos el Archivo, pero ese es otro tema. De otro lado, la vinculación del mundo de los documentos con el de los procesos en principio le hizo ganar al Archivo no pocos detractores. Esto ha ido cambiando con el tiempo, en gran medida porque las mismas demandas del gobierno electrónico obligan a que los sistemas de información de las entidades trabajen de forma coordinada, lo que exige establecer los elementos en común a partir de los cuales surge la integración, en el marco de las arquitecturas empresariales de las instituciones.

La tarea está lejos de terminar. El gobierno electrónico exigirá cada vez más de la gestión documental: adaptarse a nuevos formatos, contribuir a manipular volúmenes de información cada vez más grandes, documentos que ya no parecen documentos, usuarios más exigentes, prestación de servicios ubicuos, aportar de forma clara a la generación de valor para los clientes, entre muchos otros. El mundo de los dispositivos móviles está ganando cada vez más terreno y los cambios tecnológicos son cada vez más frecuentes y más radicales, los soportes de la información toman formas antes consideradas imposibles, ¿Quién se hubiera imaginado almacenar información en ADN o en “discos duros líquidos” por ejemplo? En fin, el universo sigue siendo un lugar por explorar, el gobierno electrónico trata de seguirle el paso y la gestión documental debe desarrollar las actitudes, aptitudes, herramientas y procesos que se requieren hoy y los que se demandarán más adelante.

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Con la política de Cero papel, el gobierno nacional pretende que las entidades avancen en la implementación de una política de eficiencia administrativa. Para ello se requiere la identificación, racionalización, simplificación y automatización de los procesos, procedimientos y servicios internos, así como la aplicación de buenas prácticas.

Nohora Yemid Quitián Villarreal Bibliotecóloga y Archivista -ULS-.

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n días pasados, leyendo en las redes sociales, alguien me compartió la imagen con la frase que origina el inicio de este escrito y en reflexión sobre el contenido del mensaje, pensé en el “Cero papel”. La relación entre esa imagen y el objeto de análisis que soporta el presente artículo no se observa de forma inmediata, pero dado que fue la frase que motivo la reflexión no podía menos que analizar que en la archivística no se mira exclusivamente al futuro, no somos tan radicales en este aspecto, trabajamos mirando en retrospectiva, convencidos en que la forma de transmisión de información, conlleva a una nueva generación de conocimiento y en ese aspecto nuestra visión no es sencillamente al frente, por el

contrario cubre un panorama amplio que resguarda el pasado, participa del presente y prevé futuro. Consultando con Mr. Google, confirmé que el búho, no mira exclusivamente al frente. Sus globos oculares están fijos, pero tiene un cuello muy flexible y puede girar la cabeza hasta 270 grados, lo que le permite observar sus alrededores en busca de presas potenciales o depredadores. Si esta es la realidad con que la naturaleza dotó al búho para superar su limitación de falta de movilidad en los ojos, ¿por qué entonces resulta tan sencillo para un amplio nivel de la sociedad, considerar que las propuestas de futuro buscan


91 anular lo existente y lo pasado?. La frase con la que presentaron al búho “Por eso tenemos ojos al frente, para no estar mirando al pasado”, hace en este caso, un llamado a la objetividad donde se analiza el esquema de transmisión de información en la actualidad, incluyendo, obviamente, el reto de la implementación del “Cero papel” en nuestra cotidianidad. Para adelantar dicho análisis, tomo como punto de partida el análisis del significado del concepto “Cero papel”, desglosándolo en el significado desde sus datos básicos, así: Cero: Este número ocupa un papel primordial en la historia del desarrollo de la abstracción por parte del ser humano. Aunque se dice que filosóficamente aparece en la cultura de la India hace unos 17.000 años, no es hasta hace alrededor de 1.500 años que se incorpora como cifra en los cálculos matemáticos. Se simboliza como cero (“0”), valor nulo de una magnitud. Elemento neutro en la suma, elemento absorbente en la multiplicación y posición de “apagado” en la lógica positiva. Su uso genérico en el sistema numérico es como indicador de lugar vacío. Papel: En su significado básico1, “material hecho con pasta vegetal molida y blanqueada que se dispone en finas láminas y se usa para escribir, dibujar, etc.”, sin embargo en contexto funcional puede ser el “documento, título o manuscrito de cualquier clase” o, la “Función que desempeña una persona o cosa: “tiene un papel fundamental en la empresa.”. Relacionando los significados, podemos conceptualizar entonces que ¿“Cero papel” equivale a la no existencia de papel para escribir, dibujar etc.?. La respuesta en un sentido totalmente práctico es Sí y No. Esta respuesta se soporta el razonamiento de que la anulación del uso del papel para escribir, dibujar, etc., no invalida la función que desempeña una persona o cosa dentro de la empresa y en este aspecto, avanzando en el análisis terminológico, la combinación de las dos palabras considera que Cero papel es una estrategia que permite “la reducción sistemática del uso del papel mediante la sustitución de los flujos documentales en papel por soportes y medios electrónicos.2” El concepto Cero papel, es entonces una invitación al cambio, cambio que considera la aplicación de nuevas técnicas de comunicación y que en sustentación presenta


92 entre otros argumentos, la protección de la materia prima fundamental con la que se elabora el papel, el control a la producción indiscriminada de documentos impresos que conlleva la deforestación progresiva, el aumento potencial del uso y consumo de papel y crecimiento de espacios que sirven para depósitos de almacenamiento de archivos, con su consecuente inversión de mano de obra en su organización y tiempos de conservación. En el contexto de protección ambiental, se presentan datos que permiten evaluar la dimensión del consumo de papel en el quehacer normal de la administración de negocios en el mundo. En estos números, no imaginables en su impacto ambiental, se invita a reflexionar sobre la responsabilidad en el uso de papel como medio fundamental de registro de datos para transmisión de un mensaje entre uno o dos partícipes de un ciclo de comunicación. La responsabilidad que existe en cada ser humano en cuanto a su consumo en hojas de papel, llama la atención acerca de las estrategias mediatistas que invitan al reciclaje, la reducción y la reutilización, conocido programa de las “tres R”. Estas gestiones, calman las conciencias, pero realmente en análisis de las estadísticas, los resultados sobre el aspecto ambiental, no son lo esperado. Entonces, ¿qué hacer?, ¿cómo desempeñar nuestras funciones cotidianas sin utilizar papel para escribir, dibujar etc.?.

La respuesta está en una cuarta “R”, aquella que nos lleva a “reemplazar” y que nos enfrenta al concepto de documento electrónico y con él, al cambio en la forma de hacer las cosas. Es la invitación, más exactamente, la exigencia del cambio en nuestra forma de comunicar. El aporte de la tecnología al servicio del ser humano, hecho también cuestionado por algunos sectores ambientales, administrativos y judiciales, es actualmente la respuesta, pues facilita la gestión y el desarrollo del ciclo de la comunicación; sus aplicaciones son tan variadas, tan plenas, tan prácticas que resultan arrolladoras. La creación de documentos electrónicos corresponde, en esencia, a un grado de avance técnico que el hombre ha alcanzado sobre la naturaleza física para poder informarse, comunicarse, organizarse, relacionarse, socializar y vincularse entre sí, utilizando para ello un conjunto de instrumentos creados para obtener un eficiente intercambio de información. El documento electrónico se transmite por medio de una tecnología de pulsaciones electromagnéticas que viajan en medio del ambiente, del aire, sin ser percibidas por nuestros sentidos. Puede, sobre el original, ser corregido, ajustado y mejorado, sin que para el ojo humano sea perceptible; existe, es real y cumple la función de transmitir lo escrito, dibujado, etc., en él. La diferencia con el documento en papel, es la característica de ser tangible y la facilidad de su lectura sin intervención de una máquina que realice la interpretación de los códigos registrados en él, para transformarlos a una pantalla en los códigos legibles para el entendimiento humano.


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“Pensar en el archivo como único actor que custodiaba la historia institucional, es de los tiempos de la era papel; en la época del documento electrónico, este concepto es una falacia”. El cambio de la forma de creación de documentos es el cambio real, pues la función no se anula. El documento en sí mismo, es imparcial, ya que la acción de registro de información permanece y lo que se ha modificado es el material donde se escribe, dibuja, etc. Se mejora la forma de hacer las cosas, se eleva la calidad de la creación de documentos y los tiempos de operación que se utilizaban para su difusión. Los procedimientos, que hasta la fecha recibían o generaban documentos impresos en papel, se apropian de herramientas tecnológicas que registran la documentación en formatos legibles por máquina. Todo está sistematizado, no hay tratamiento de información fuera del sistema. La aplicación de tecnología es el requerimiento para continuar cumpliendo eficientemente la función y es en este momento cuando verdaderamente se integra el concepto “Cero papel” en la administración. A medida en que los productores documentales, asumen el compromiso de influir en los procesos de consumo de papel a través de sus hábitos de uso, la sistematización de procesos evoluciona responsablemente hacia la identificación de los documentos que se requieren para evidenciar la acción, las formas de su presentación para una adecuada divulgación y las estrategias efectivas de su preservación. Sin embargo, la tendencia y facilismo actual de almacenamiento electrónico indiscriminado en nuestro computador o simplemente en la nube, hace evidente la falta de planeación en la transición hacia el cambio. “Tendemos a no querer eliminar nada3”, no se posee la capacidad o la responsabilidad de “borrar archivos”, y esto no necesariamente da cumplimiento a lo que exige una adecuada sistematización de procesos, pues antes de asumir el “Cero papel”,

sería importante asumir con responsabilidad la gestión y valoración documental. Nótese que el término utilizado es gestión documental, no gestión documental electrónica, pues en este juego de palabras se cae muy fácilmente, llegando a considerar que en la sistematización de procesos, ya está integrado el quehacer de la gestión documental electrónica, sin considerar que no se ha superado la fase de la gestión documental en papel. La gestión documental como ha sido reconocida en el ambiente archivístico, es el “conjunto de actividades administrativas y técnicas tendientes a la planificación, manejo y organización de la documentación producida y recibida por las entidades, desde su origen hasta su destino final, con el objeto de facilitar su utilización y conservación”4. Integrando esta funcionalidad, a la era del “Cero papel”, resulta evidente que en esencia el concepto se afecta fundamentalmente en su razón funcional que es “la documentación”, la cual en el modelo “Cero papel”, corresponde a documentos electrónicos. Viendo en retrospectiva, el cómo, por qué, quién genera y transmite el conocimiento, con el uso del papel como objeto facilitador de la comunicación, se observa que el proceso institucionalmente terminaba en la conformación de archivos, los cuales en el imaginario cotidiano, son depósitos con papel. En el imaginario archivístico son documentos organizados para su posterior consulta. La organización documental, tradicionalmente se percibe como sí fuera la etapa final de una carrera de relevos, en la que los archivos, son el último participante. En este símil funcional, en la mayoría de las oportunidades, el archivo es el obligado a ganar la competencia, pues a pesar del desdén


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e DISPOSITIVOS

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INFOGRAFÍA. DOCUMENTOS Y EXPEDIENTES ELECTRÓNICOS. ARCHIVO GENERAL DE LA NACIÓN.

de los corredores que antecedieron, el relevo de archivo debe encontrar, por casualidad de un requerimiento o consulta, aquellos documentos que habían sido estratégicamente “acumulados” en algún rincón llamado “archivo”. No resulta importante, o por lo menos, no es tan generalizada la apropiación laboral de considerar que todos los que participan en la producción y gestión de documentos son también partícipes de la competencia de relevos que tenía por objetivo la conformación del archivo institucional. Lejano es el concepto de que el archivo es el reflejo vivo de la forma como funciona una entidad. Comparativamente, con los modelos actuales de documentación, la comunicación impresa en papel podía ser leída por cualquiera que pueda tenerla en sus manos, a pesar de que ella hubiere estado

guardada en algún rincón, bajo las más inadecuadas condiciones de conservación, al cabo de los años, con adecuadas pesquisas podía ser recuperada, leída y clasificada. En el nuevo funcionar del documento electrónico este símil no funciona así. La gestión documental requiere del concurso de todos quienes participan de su producción. No al finalizar del proceso o en algunos años futuros, cuando se requiera su revisión. La visión retrospectiva aplica desde el momento mismo de su creación, durante su gestión y trámite, su retención y hasta la etapa final en la que se aplica la disposición final. Bajo esta visión, siendo radical, cuando se realiza la transformación a “Cero papel”, se abre una brecha que no permite largos períodos de transición. Sistematizamos los procesos de

“Los archivos de papel continuarán existiendo, pues la obligación de conservar el reflejo fidedigno de la historia los hace valiosos, pero progresivamente se irán transformado e irán evolucionando”.


INFORME ESPECIAL manera responsable e integralmente o si no, mejor mantener el proceso funcionando con soporte papel mientras se visualiza su adecuada transformación. La responsabilidad compartida sobre la gestión documental es parte del concepto “Cero papel”, la función de la archivística forma parte de la gestión administrativa y por ello, la invitación en esta nueva etapa de la humanidad es considerar la integralidad de la mirada del búho para mirar al pasado, observar el presente y prever el futuro. Prever el uso, la importancia, la clasificación, la preservación y el destino final del documento, es una tarea conjunta del proceso que lo genera. Pensar en el archivo como único actor que custodiaba la historia institucional, es de los tiempos de la era papel; en la época del documento electrónico, este concepto es una falacia.

El archivo, para quien no guste de mirar en retrospectiva, ahora es presente y quien lidera su función vive la transición de la transformación de la forma como se escribe, dibuja, etc., es el llamado a participar del cambio institucional para que se pueda recuperar la documentación electrónica posteriormente. Los archivos de papel continuarán existiendo, pues la obligación de conservar el reflejo fidedigno de la historia los hace valiosos, pero progresivamente se irán transformado e irán evolucionando simultáneamente con la evolución de las tecnologías de la comunicación. Muy al contrario de lo que nos expresa el amigo búho al inicio de este escrito, continuarán con los ojos al frente, pero con la flexibilidad suficiente para dar vuelta y apreciar el pasado.

Diccionario Word Reference. Buenas prácticas para reducir el consumo de papel: Cómo reducir el consumo de papel mediante la formación de nuevos hábitos en los servidores públicos. Pg. 6. 3 ¿No puede borrar archivos? Tiene síndrome de Diógenes. Bogotá: Publimetro. Feb. 12 de 2014.

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Acuerdo 027 de 2006 “Por el cual se modifica el Acuerdo No. 07 del 29 de junio de 1994”, octubre. Bogotá: Imprenta Nacional de Colombia, 2006. P. 7.

Acuerdo 027 de 2006 “Por el cual se modifica el Acuerdo No. 07 del 29 de junio de 1994”, octubre. Bogotá: Imprenta Nacional de Colombia. p. 7

Gobierno y la Eficiencia Administrativa. Departamento Administrativo de la Función Pública. Archivo General de la Nación. (Guía No. 3)

BONILLA OCONITRILLO, Ibo. El número cero. (s.f). http://www.iboenweb.com/ibo/docs/el_numero_cero.htm

Gestión documental enfocada a procesos: Orientaciones metodológicas. (2012). Bogotá : Secretaría General Alcaldía Mayor de Bogotá D.C. y Universidad de La Salle. 92 p. (Colección Instrumentos Técnicos)

1

Buenas prácticas para reducir el consumo de papel: Cómo reducir el consumo de papel mediante la formación de nuevos hábitos en los servidores públicos. [2011]. Bogotá. Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones. Programa Agenda de Conectividad Estrategia Gobierno en Línea. Alta Consejería para el Buen Gobierno y la Eficiencia Administrativa. Departamento Administrativo de la Función Pública. Archivo General de la Nación. (Cero Papel en la Administración Pública: Guía No. 1).

Cero papel en la administración pública: Documentos electrónicos. (2012). Bogotá: Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones. Dirección de Gobierno en línea. Alta Consejería para el Buen

MADRID, Javier Estinou y Alma Rosa ALVA DE LA SELVA. (2011). Los medios electrónicos de difusión y la sociedad de la información. EN: La búsqueda perpetua: lo propio y lo universal de la cultura latinoamericana. México. Secretaría de Relaciones Exteriores, Dirección General de Acervo Histórico Diplomático. Vol. 6, pg. 179-292

El papel: cómo reducir el consumo y optimizar el uso y reciclaje de papel. (2004). Madrid (España), Greenpeace,. (Guías para un consumo responsable de productos forestales. No. 3) ¿No puede borrar archivos? Tiene síndrome de Diógenes. Feb. 12 de 2014. Bogotá: Publimetro.

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El portal National Geographic incluyó a Bogotá dentro de las 30 ciudades más inteligentes del mundo; este posicionamiento se obtuvo con la puesta en marcha de varios eventos culturales de carácter internacional, de diferentes proyectos de inclusión digital, enmarcados en las Tecnologías de la Información y la Comunicación, TIC, y el acercamiento de estas a la población de Bogotá, que es uno de los propósitos del Plan de Desarrollo y del programa de gobierno de la Bogotá Humana.


INFORME ESPECIAL

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egún NatGeo, las ciudades clasificadas cuentan con “lugares esenciales, personas, tendencias e ideas que han convertido a las ciudades más inteligentes en los lugares favoritos de los viajeros”. Para la Administración Distrital, esas tendencias e ideas en Bogotá pueden traducirse en wifi público, Centros de Inclusión Digital, el Mes TIC, Bogotá Piensa TIC y el Diplomado en Software Libre, proyectos encabezados por el Distrito a través de la Alta Consejería Distrital de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones.

En 93 zonas el Distrito ha implementado conexión wifi libre. Los Centros de Inclusión Digital, instalados en las Casas de Igualdad de Oportunidades para las Mujeres, CIO, permiten que cerca de 9.000 mujeres se capaciten de manera presencial, durante 40 horas, en el uso y apropiación de TIC, con enfoque en derechos de las mujeres y género, en 15 localidades de Bogotá. Este programa permite entre otras cosas, implementar un modelo de apropiación articulado con la dinámica de las CIO y el contexto local, así como el desarrollo pedagógico

y virtualización de 10 contenidos multimedia autogestionables, que quedarán a disposición de los Centros de Inclusión Digital. Octubre es el mes dedicado a la promoción del acceso, uso y apropiación de las TIC, y fue en 2013 cuando por primera vez en Colombia y en el mundo, una ciudad dedicó todo un mes a más de 164 actividades, consiguiendo una asistencia aproximada de un millón de bogotanos a estos espacios. Esta iniciativa inédita llevó a los ciudadanos a tener una relación más directa y cercana con las tecnologías de información y la comunicación, permitiéndole a la ciudad crecer en los diferentes indicativos con los que alcanzó el tercer puesto como ciudad inteligente en Latinoamérica.

Bogotá Piensa TIC Con esta convocatoria se premiaron las 20 mejores propuestas de negocio TIC (ideas, prototipos, productos y/o servicios) que ayuden a transformar a Bogotá. El proceso contó con acompañamiento intensivo entre 8 y 14 semanas con asesores expertos en modelos de negocio, actividades de validación, prototipado y estrategias de mercadeo, entre otras áreas de trabajo. Este proyecto contó con una bolsa de 320 millones de pesos para invertir en la implementación o mejora de las propuestas, dividida entre 10 y 25 millones por equipo.

DIPLOMADO EN SOFTWARE LIBRE CON APOYO DE LA UNIVERSIDAD DISTRITAL FRANCISCO JOSÉ DE CALDAS, Y SU FACULTAD DE TECNOLOGÍA, SE DESARROLLÓ ESTE DIPLOMADO ENCAMINADO A DESARROLLAR PROGRESIVAMENTE PROCESOS DE EMPODERAMIENTO SOCIAL, RESPETO A LA DIVERSIDAD TECNOLÓGICA Y USO DE HERRAMIENTAS.

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Hace ya casi treinta años, Colombia emprendió la tarea de oficializar la conservación del patrimonio documental con el fin de salvaguardar la memoria y reforzar el ideario de identidad nacional a partir de los vestigios materiales que nos definen desde finales del siglo XV. Dicha tarea, caracterizada por los altibajos administrativos y políticos, así como por los inconvenientes de las instituciones públicas y privadas para la aplicación de las medidas impartidas por los entes rectores en la materia, se ha visto afectada al momento de hacer un balance del nivel de conservación que tienen los acervos documentales a nivel nacional. Juan Felipe Iriarte Flórez Conservador y Restaurador de Bienes Muebles Magíster en Historia


INFORME ESPECIAL

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ace ya casi tres décadas nuestro país emprendió la tarea de oficializar la conservación del patrimonio documental con el fin de salvaguardar la memoria y reforzar el ideario de identidad nacional a partir de los vestigios materiales que nos definen desde finales del siglo XV. Dicha tarea, caracterizada por los altibajos administrativos y políticos de nuestra nación así como por los inconvenientes de las instituciones públicas y privadas para la aplicación de las medidas impartidas por los entes rectores en la materia, se ha visto afectada al momento de hacer un balance del nivel de conservación con que cuentan actualmente los acervos documentales a nivel nacional. El presente escrito procura dar un acercamiento a algunos avances normativos en dicha tarea junto a ciertas dificultades que han acarreado, analizando también (hasta donde lo permite la extensión del medio) la necesidad de una consolidación y oficialización del Sistema Integrado de Conservación –SIC- como parte fundamental del tratamiento técnico y profesional que todo patrimonio, en este caso documental, debe poseer.

Desde la misma creación del Archivo General de la Nación se señala la importancia y vitalidad de la labor conservadora frente al patrimonio documental, asignándosele a esta institución, entre otras, la función de fijar políticas y expedir los reglamentos necesarios para garantizar la conservación y el uso adecuado del patrimonio documental de la Nación1, no obstante, la norma más allá de detallar los alcances administrativos del nuevo ente aspiraba a dar un primer mensaje nacional sobre la próxima regulación del conjunto de prácticas inadecuadas y mitigación de los alcances

que las instituciones públicas y privadas tenían sobre el patrimonio documental a partir de decisiones singulares alejadas de la salvaguarda de la información y los soportes materiales. En cierta manera los efectos del mensaje de la presente norma requirieron un conjunto de medidas reglamentarias que detallaran la especificidad de la temática conservadora mientras se reforzaba la obligatoriedad del mismo como consecuencia de una visión opaca de la mayoría de entidades nacionales hacia el mismo en sus primeros años. Es por ello que se formula por parte de la entonces Junta Directiva, hoy Consejo Directivo del Archivo General de la Nación de Colombia, el Acuerdo Nacional 07 de 1994 “Por el cual se adopta y se expide el Reglamento General de Archivos”, donde se dispone en su Artículo 60° las previsiones para la conservación integral de la documentación de archivos, así “(…) Los archivos deberán implementar un sistema integrado de conservación acorde con el sistema de archivos establecido en la entidad, para asegurar el adecuado mantenimiento de los documentos, garantizando la identidad física y funcional de toda la documentación desde el momento

“Las condiciones físicas, ambientales y técnicas sobre las que se producen y a las que están sometidos los acervos documentales distaban –si es que no lo hacen hoy- de las descritas en la normatividad”.

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100 de su emisión, durante su período de vigencia, hasta su disposición final.(…)”.

grandes adversarios del SIC: la aplicación fanática de medidas técnicas descritas en los acuerdos y la falta de recursos –materiales y humanos- para lograrla.

No obstante, la expedición de la norma presentó una nueva barrera por parte de las instituciones frente a la correcta aplicación de la temática conservadora debido quizá a la necesidad de profesionales conocedores en la materia al interior de las entidades versus la generalidad al momento de abordar temas técnicos por parte del Acuerdo Nacional teniendo en cuenta que esa no era su función.

Los años siguientes evidenciaron estas dos dificultades incluyendo una variable más, que en primera instancia pasó aparentemente desapercibida por la mayoría de las instituciones y que hoy genera una nueva barrera para la conservación del patrimonio documental de la nación: la preservación de información en nuevos soportes3. Sobre este tema hablaremos más adelante.

Como respuesta a lo anterior, el Archivo General de la Nación optó no sólo por regular de forma más específica los aspectos relacionados con la conservación/restauración documental sino también reunir todas las experiencias obtenidas a lo largo del seguimiento que dio a la implementación por parte de las instituciones nacionales del Acuerdo Nacional 07 de 1994. De esta forma y desarrollando la función de conceptuar ante los gobiernos nacional, departamental, intendencial, comisarial, municipal o distrital en todo lo atinente a la organización, conservación y servicio de los archivos 2; se construyeron y publicaron los acuerdos numerados desde el 047 al 050 de 2000 que especificaban los requisitos y labores a adelantar por parte de las instituciones para mantener unos estándares de conservación documental integrados en el SIC. Es a partir de este momento que en la cotidianidad de los archivos colombianos se generan los dos

Las restricciones por razones de conservación, los criterios de intervención en conservación/ restauración documental, las condiciones de edificios y locales destinados a cumplir la función de archivo y las medidas de prevención de deterioro de los documentos de archivo incluyendo las dadas por situaciones de riesgo, son algunos temas desglosados específicamente en los acuerdos complementarios que se enunciaron; todos generando paralelamente las dos dificultades señaladas en el párrafo anterior. En el contexto general colombiano las condiciones físicas, ambientales y técnicas sobre las que se producen y a las que están sometidos los acervos documentales distaban –si es que no lo hacen hoyde las descritas en la normatividad, con el agravante de que logar dichos estándares de conservación requería de una inversión económica y humana considerable, la cual en muchas ocasiones igualaba o superaba con creces los recursos destinados por vigencia a los temas de gestión documental en las instituciones; en esos casos la conclusión

“Es necesario que se analicen y conceptúen las necesidades de información de los terceros o usuarios frente a las capacidades que se tienen para solventarlas desde la institución. Ese es el fin de la información: servir al público”.


INFORME ESPECIAL de las directivas podría haber sido que el ente rector de los archivos en Colombia pecó por falta de un análisis profundo que estableciera una congruencia entre las especificaciones de los estándares de conservación/restauración a nivel mundial versus las singularidades en el manejo político-administrativo de los archivos en Colombia y la variada geografía nacional. Es común que las instituciones o entidades del orden nacional, departamental, municipal y distrital vean miopemente que el cambio y la solución no provienen de la regulación como tal sino de la administración y política que ejerzan (a partir de las singularidades de cada una) hacia su interior. De esta forma la década de 2000 estuvo marcada desde una parte por el desinterés frente a la temática de la conservación integral de los acervos mientras por otra se aplicaban inadecuadamente y bajo cualquier costo los estándares descritos en la normatividad vigente. Todo lo anterior dejando olvidada la construcción de un sistema que articulara los distintos componentes no sólo desde la materialidad del documento sino desde la concepción misma de su producción, es decir, el Sistema Integrado de Conservación. Al momento de escribir el presente escrito son pocas las instituciones públicas y privadas que cuentan con elementos que soporten a corto plazo un SIC o al menos su componente de conservación de soportes materiales y bastante menos las que cuentan con el Sistema oficializado e implementado como tal, con el agravante de que mientras se venían preparando para el levantamiento de las herramientas desde la década de 2000 el concepto de la ola digital y por la misma vía su consecuente producción

documental avanzaba a pasos agigantados generando más rezago del existente desde la década de 1980. Ahora bien, a lo largo de los últimos años las instituciones y entidades del nivel nacional, departamental, municipal y distrital no han logrado oficializar e implementar el Sistema Integrado de Conservación como parte del Subsistema Interno de Gestión Documental y Archivos –SIGA- en su componente de conservación documental (es decir con un conjunto de programas, estrategias y prácticas de conservación que garanticen la integridad física y funcional de la documentación con soporte material así como el mejoramiento de las condiciones en los depósitos de archivo), estando de esta forma retrasadas frente a los acervos puramente físicos, mientras los avances y alcances tecnológicos cada vez más perfilan la producción documental de la nación hacia la comúnmente llamada era digital. Si las instituciones no se encuentran preparadas para afrontar la conservación documental “física”, qué nivel de

desarrollo administrativo se espera que tengan frente al segundo componente de preservación de documentos en ambientes electrónicos. En un panorama de conversión, emulación y migración de información los roles profesionales definidos desde hace décadas tanto en materia de archivística como de conservación/restauración

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“La década de 2000 estuvo marcada, de un lado, por el desinterés frente a la temática de la conservación integral de los acervos mientras, por otra, se aplicaban inadecuadamente y bajo cualquier costo los estándares descritos en la normatividad vigente”. documental pierden sus haces y trascienden. Es frente a la nueva realidad4 digital que el futuro patrimonio documental debe manejarse más allá de las tareas clásicas de las dos disciplinas, dejando atrás técnicas y métodos nacidos e implementados para los formatos

físicos y dirigiendo la mirada hacia estrategias transdisciplinarias; no por nada la UNESCO mediante la Carta sobre la Preservación del Patrimonio Digital en su Artículo 4° advierte la urgencia de “emprender actividades de divulgación y promoción, alertar a los responsables de formular políticas y sensibilizar al gran público tanto sobre el potencial de los productos digitales como sobre los problemas prácticos que plantea su preservación”, lo cual trasciende ampliamente la visión tradicional de una disciplina e incluso la de una interdisciplinariedad.

Salvo ciertos procesos técnicos de conservación/restauración sobre algunos tipos de medios de almacenamiento – entendiéndolos como el vehículo de la información en los documentos electrónicos de archivo- la faceta de intervención directa o indirecta adelantada por los profesionales de la perdurabilidad patrimonial tiene muy poco que interactuar con los acervos documentales en ambientes electrónicos. Como se vio anteriormente esa faceta trascendió y por lo tanto deberá hacerlo la forma de acercarse e intervenir un formato donde lo vital, es decir la información, se encuentra en la línea divisoria de las dos naturalezas. Viéndolo desde esa óptica me atrevo a decir que el rol de recuperador material del conservador y restaurador documental se hará cada vez más pequeño hasta llegar a su nulidad, pasando de adelantar trabajos técnicos y de proporciones exactas a un nivel gerencial donde lo primordial será la correcta planeación y formulación de estrategias, lineamientos y directrices que lleven a la preservación a largo plazo de la información indiferentemente de su medio. Es en este panorama que el componente de preservación a largo plazo (conocido comúnmente como preservación digital) de un Sistema Integrado de Conservación toma forma y relevancia, adaptándose a las necesidades de la institución pero manteniendo como línea de acción la


INFORME ESPECIAL comprensión de los procesos productores de la información para generar estrategias tendientes a mantener las particularidades funcionales de los documentos bajo los estándares de integridad, autenticidad, originalidad, fiabilidad y disponibilidad hacia las generaciones futuras que todo bien patrimonial debe poseer. Así como la conservación/restauración abarca el ciclo vital del documento, el componente de preservación digital deberá contener los elementos que permitan englobar ese ciclo vital en la naturaleza del acervo electrónico.

la información con fines funcionales, razón por la cual limitantes como el encasillamiento de los profesionales dentro de roles definidos, la falta de coordinación sobre temas transversales y el miedo a construir puntos de referencia desde la singularidad de cada entidad (el cada vez más común Síndrome de Sólomon que afecta a nuestro país) deben estar destinados a desaparecer, así como de forma proporcional debe darse una evolución de las capacidades de los profesionales sobre los cuales recae el peso de la consolidación de una identidad nacional a partir de los documentos.

Un componente de preservación digital debe conceptuar en primera instancia –a partir del reconocimiento del fondo documental- las características de los documentos que produce la institución, los puntos de control que aseguren un seguimiento en la gestión documental desde la creación, pasando por el uso, retención y acceso a la información, los niveles de seguridad que requiere la misma y su articulación con los demás sistemas que existen en el interior de la institución.

Debo aclarar una vez más que la intención del presente escrito no era hacer recomendaciones o recetas conservadoras y preservadoras porque, de haber leído con atención, el lector debe comprender que las soluciones no sólo se dan en el papel.

Como complemento y base fundamental para el servicio, es necesario que se analicen y conceptúen las necesidades de información de los terceros o usuarios frente a las capacidades que se tienen para solventarlas desde la institución. Ese es el fin de la información, servir al público; de otra forma se estarían levantando herramientas técnicas y administrativas para el goce institucional y para cumplir con lo exigido en la regulación como se viene haciendo con el componente de conservación documental del SIC desde hace décadas. Los esfuerzos que haga la nación son los esfuerzos de las instituciones del orden nacional, departamental, municipal y distrital para lograr una perdurabilidad de Art. 2° Lit. b) de la Ley 80 de 1989. Mensaje además reforzado por normas como el Decreto 1777 de 1990 en su Art. 3°. 2 Literal k) del Art. 4° del Decreto 1777 de 1990. 3 Expuesta en el Título XI “CONSERVACIÓN DE DOCUMENTOS” de la Ley 594 de 2000. 1

Para nada nueva teniendo en cuenta que ya desde la década de 1980 a nivel mundial se vislumbraban las dificultades de la era digital y se proyectaban las posibles alternativas metodológicas para solventarlas.

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FONDOS FOTOGRÁFICOS

EJE AMBIENTAL. BOGOTÁ / FOTO: JORGE SILVA - FONDO FOTOGRÁFICO ARCHIVO DE BOGOTÁ


ALCALDÍA MAYOR DE BOGOTÁ - SECRETARÍA GENERAL - ARCHIVO DE BOGOTÁ Calle 6B No. 5-75 / PBX. 381 3000 ext. 4113 contactoarchivodebogota@alcaldiabogota.gov.co www.archivobogota.gov.co Síganos en twitter: @archivodebogota

SALA DE CONSULTA Lunes a Viernes: 7:00 a.m. - 4:30 p.m. / Sábado: 9:00 a.m. - 2:00 p.m. SALAS DE EXPOSICIONES Lunes a Sábado: 9:00 a.m - 5:00 p.m. / Último domingo de cada mes: 9:00 a.m - 5:00 p.m. ENTRADA LIBRE

Revista de memoria Nº 7  
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