Historia de la Industria Conservera Con motivo del 110 Aniversario de la Unión Conservera, a lo largo de las publicaciones del año, incorporamos distintos fragmentos de la dilatada historia de la Asociación y su sector. Para ello publicaremos el capítulo titulado “DESARROLLO INDUSTRIAL Y ASOCIACIONISMO EMPRESARIAL EN LA HISTORIA DEL SECTOR CONSERVERO GALLEGO” del libro de “100 AÑOS DE UNION CONSERVERA (1904-2004)” editado por ANFACO en 2004, autor Xoán Carmona Badía, Catedrático de Historia e Instituciones Económicas Universidad de Santiago.
La primera expansión de la Unión de Fabricantes de Conservas
Durante los tres primeros años de la UFC se incorporan a ella la práctica totalidad de los fabricantes de la Ría de Vigo, al tiempo que se mantiene una intensa actividad corporativa centrada fundamentalmente en tres cuestiones: el relanzamiento de la campaña por las admisiones temporales, la defensa de los asociados en los conflictos relacionados con salarios y condiciones de trabajo en las fábricas y la regularización y formalización de las condiciones de venta del pescado en la Ribeira viguesa. Esta última cuestión que dio lugar a huelgas de traineros y cierres patronales, provocó la intervención mediadora del Ayuntamiento de Vigo, que forzó un acuerdo que abrió paso a la creación de la Lonja en el año 1905, en cuya gestación tuvo la Unión un papel muy importante. Tras el periodo inicial de expansión de 1904-6 la Unión mantiene durante los años siguientes una actividad muy desigual, en función de la coyuntura del sector, de las necesidades de apoyo de los fabricantes y de la capacidad de la propia Unión para aglutinar a los asociados en reivindicaciones concretas. Tras unos años de atonía, la promulgación de la Real Orden de 1909 que venía a incluir la hojalata en la Ley de Admisiones Temporales desata una
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euforia que se traduce en la multiplicación del número de reuniones y un notable aumento de la afiliación que se extiende además a las otras rías. Poco más tarde la crisis sardinera provoca la baja de las tres cuartas partes de los asociados. La Unión no dispone ni siquiera de un local propio y los servicios que presta son muy limitados; la compra colectiva para los asociados en el Berbés que se establece en 1913 es uno de los primeros. Como para el conjunto del sector que representa, la primera gran guerra es para la Unión un importante factor de impulso. Durante la contienda cobra un importante protagonismo con sus gestiones destinadas a maximizar la parte correspondiente al sector en las partidas de hojalata que se importan mediante acuerdos de estado, así como en su posterior reparto, lo que constituirá su primera experiencia en la distribución de cupos de materias primas. Será durante la guerra cuando gracias a los recursos obtenidos en estas operaciones consigue por primera vez disponer de local propio con oficinas permanentes. Resultado de esta euforia acercan a la Unión nuevos fabricantes, muchos de ellos de rías distintas de la de Vigo. Esta ampliación territorial tendrá su plasmación formal ya en 1918 con la conversión de la antigua entidad
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