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La historia antigua de San Pablo de Buceite va muy ligada, sin duda, al río Guadiaro. Numerosos pueblos antiguos, se establecieron a la orilla de este río, al que el historiador romano Polibio denominaba “Crisius” y, además, relataba que “a una y otra parte de él viven cuatro pueblos…los feroces libiophoenices, los massieni, los reinos de los cibilceni y los ricos tartesíi”. Las pequeñas estribaciones y oteros que circundan el Guadiaro son testigos extraordinarios de esos múltiples asentamientos, colmados de restos arqueológicos, que vienen a demostrar sin contestación, el paso sucesivo de civilizaciones que tenían en las aguas del Guadiaro el recurso por excelencia para su desarrollo y bienestar. El Esparragal, Dorado, La Fábrica de las Bombas, Parpagón, Las Mesas, El Cerro de los Zarzales, marcan todo un itinerario de lugares, donde nuestros antepasados fijaron su morada. Vivieron y murieron y prueba de ello son, tanto los numerosísimos restos domésticos (ajuares, vasijas, etc…) que han llegado a nuestros días, como la necrópolis existente en las inmediaciones del cortijo el Esparragal. Desde hacía muchísimos años los vecinos del entorno del Guadiaro tenían conocimiento de la existencia de restos arqueológicos. Venían siendo múltiples las apariciones de éstos en el desarrollo de sus faenas agrícolas. Tanto el arado, como la siembra, dejaban a la intemperie multitud de ladrillos y piedras labradas que en la mayoría de los casos fueron siendo utilizados para la construcción y reconstrucción de sus 1


propias viviendas. Muchas de las antiguas cortijadas de la zona aún conservan entre sus muros infinidad de estos restos antiguos. La necrópolis situada entre los cortijos de Dorado y el Esparragal, se ubica exactamente en lo alto de un montículo, desde el que se divisa todo el entorno. Las tumbas de esta necrópolis, que en la actualidad mantiene paralizada sus excavaciones desde hace varios años, se descubrieron a raíz de la extracción de tierras que se efectuaba en aquellos momentos para el acondicionamiento de los carriles cercanos. Para destacar, sin duda también, las numerosas monedas romanas aparecidas, algunas de ellas en un buen estado de conservación, sobresaliendo entre ellas, la aparecida en las cercanías de la estación del ferrocarril con la esfígie del emperador Maximino (S. II d.Cristo) y la descubierta, en el cerro de los Zarzales, del emperador Constantino (S. IV ). Sin embargo, la pieza arqueológica clave de todos los descubrimientos llevados a cabo hasta el día de hoy en San Pablo, es sin duda, la lucerna o candil aparecida en el año 1.955 en el nombrado cerro de los Zarzales, muy cercano al núcleo urbano, cuando dos jornaleros del campo, realizaban labores de extracción de piedras. Así nos lo cuenta el profesor Gómez de Avellaneda en su excelente trabajo de investigación acerca de “la lucerna de Ojeda”, publicado hace unos años:

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Según el profesor Gómez de Avellaneda, la lucerna se puede situar cronológicamente en la época visigótica, gracias a los valiosos datos referentes a las circunstancias del hallazgo aportados por Antonio Ojeda Moreno, vecino de San Pablo y extraordinario entusiasta defensor, no sólo de los temas medioambientales, de los que es una reconocida personalidad, sino también de los aspectos culturales. Según el profesor, refiriéndose al Sr. Ojeda, nos relata:

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La Lucerna de Ojeda vista desde varias perspectivas

En la actualidad la lucerna se encuentra depositada en el museo de San Roque, siendo una de las piezas más importante del mismo. Por parte de la Junta Municipal de Distrito de San Pablo se están haciendo las gestiones pertinentes para que la lucerna vuelva a San Pablo, ya que entendemos es el lugar donde debe estar, pues representa a día de hoy el símbolo de todo un pueblo. Como consecuencia del valor simbólico de este hallazgo arqueológico, el día de 2.004, el Pleno de la Junta Municipal de Distrito adoptó como logotipo y símbolo oficial de San Pablo de Buceite la imagen de dicha Lucerna, y es la que en la actualidad se refleja en todos los documentos oficiales. De igual manera, en la Calle Real de San Pablo, desde hace unos meses, se puede disfrutar de una fuente ornamental, diseñada por el arquitecto Jhon Arnold, en la que aparece la escultura de nuestra Lucerna fundida en bronce, realizada por el artista local Rafael Gómez de Avellaneda.

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Del paso de los árabes por estas tierras, podemos destacar, los numerosos restos de vasijas y utensilios domésticos aparecidos. Históricamente sobre el valle del Guadiaro nos ha quedado sólo una referencia conocida y es la famosa batalla del Guadiaro, que no se sabe exactamente donde tuvo lugar, pero que muy probablemente por la orografía del terreno conveniente para estas disputas, tendría lugar casi con seguridad en estas zonas bajas del curso del río. En el excelente libro “Jimena y su castillo” de José Regueira, en lo referente a dicha batalla del Guadiaro nos hacía el siguiente relato:

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¿Quién no se ha preguntado alguna vez qué puede significar la palabra Buceite? A nadie se le puede escapar por su terminología que se trate, sin duda, de una palabra de origen árabe y además que su significado debe de ir muy unido al fruto del olivo, la aceituna y el producto natural que se extrae de la misma “el aceite”. Pues, efectivamente, yo creo que la palabra Buceite, es un término proveniente del vocablo árabe “Abuzeid” que podría traducirse por “tierra de olivos”. “Abu”, significa padre, raiz, o tronco en árabe, y “ceit” (o zeid) olivos. Modestamente creo, que nuestro Buceite, pudiera derivar de la unión de esos dos términos árabes. La historia, la agricultura de nuestro entorno a través de los tiempos e incluso el “modus vivendi” de nuestra gente así lo podría acreditar. Un dato histórico y económico irrefutable, es que gran parte de la renta territorial que la Casa de Medina Sidonia percibía por la finca de Diego Díaz, era debida a su importante producción de aceite. Así es recogido también en la investigación referida con anterioridad y donde aparece la cantidad de 25.000 maravedíes como importe de la renta de aceite en el año de 1.509. El olivo, es un árbol muy apreciado desde la antigüedad por sus frutos, las aceitunas y la calidad del aceite que de ellas se obtiene. Originario de Oriente, fue introducido en España por fenicios y griegos. Los romanos expandieron su cultivo por toda la península y los árabes perfeccionaron las técnicas de producción de aceite. Este valle del Guadiaro en el que vivimos, ha sido a lo largo de los tiempos, lugar de permanencia tanto romana como árabe. Los 6


descubrimientos arqueológicos aparecidos, demuestran fehacientemente que la dehesa de Buceite, a lo largo de ambas orillas del río Guadiaro, ha servido de asentamiento de numerosos pueblos que con seguridad tenían su salida comercial a través del puerto de Barbésula, lo que hoy día es el pueblo de Guadiaro. En ese comercio sin duda se encontraría el aceite de estas tierras. En nuestra historia nos encontramos con dos referencias concretas al mundo del olivo. Las dos se producen en el s.XIX. La primera de ellas en 1.873 y da pié a uno más de los muchos deslindes que ha tenido la Cañada Real de Gaucín a su paso por San Pablo. El hecho acontecido fue la corta indiscriminada de olivos y acebuches por parte de la Casa Larios en la dehesa de Buceite. El vecindario denunció entonces, que gran número de los árboles talados, se encontraban en terrenos de la cañada y no en la propiedad de los Larios . El Ayuntamiento creó una Comisión para evaluar los daños y estos ascendieron a la cantidad de 21.779,25 ptas, correspondiente a la tala de 455 acebuches y 596 acebuches injertos en olivo. Estos 1.051 árboles estaban en la Cañada, podemos imaginar que serían varios miles más los que se encontraban en la propiedad de la Casa Larios. El Marqués de Larios, a la vez que ponía en marcha la construcción de los dos canales de riego que atraviesan la dehesa, hacía una limpieza importante de las vegas para poder acondicionarlas a los sistemas de riego y a la explotación de grandes zonas de huertas. El olivo pierde su preponderancia en este suelo y la gana el naranjo y la producción hortofrutícola. Sin embargo, a finales del s.XIX, concretamente en 1.898, se sabe que existía en San Pablo “un molino de aceite bien montado”, del que además se guarda prueba gráfica y en el que trabajaban un importante número de hombres.

Molino de aceite en 1.898 ubicado en la calle Real 7


Este molino, es una prueba evidente de la importancia económica del olivar en esta zona. Todavía en nuestros días, se mantienen algunas de estas plantaciones antiguas de olivos, como es el caso de la finca “El Garrotal” e incluso se pueden observar muchísimos de ellos en toda la zona de campiña cercana al Parque Natural. Sin lugar a dudas, creo que la antigua dehesa de Buceite era una tierra de olivos y que el “modus vivendi” de nuestros antepasados a lo largo de los años, estuvo muy relacionado con la cultura del aceite. De ahí que esta teoría de que la palabra Buceite provenga de la terminología árabe Abuzeit pudiera ser acertada. De todas formas, quiero aclarar, que lo único que he pretendido, es dejar para futuros estudiosos del tema mi modesta opinión. Entiendo que sería necesario una mayor profundización para llegar a conclusiones definitivas. Por ahora, sólo he querido iniciar la discusión con esta hipótesis de trabajo, con el objetivo de crear interés y por supuesto, de llevar a todos los sampableños ,el conocimiento de una parte de nuestra historia . Es bueno que conozcamos nuestros orígenes y nuestra historia ya que es la base fundamental, a mi juicio, para que nos ganemos el respeto como pueblo. Andrés Beffa García (artículo aparecido en el Libro de Ferias de …)

La posibilidad de que “Buceite” signifique “tierra de olivos”, me parece que corresponde a la llamada etimología popular, que busca relacionar palabras que suenan parecido, ya que efectivamente, olivo y aceite en árabe se dice “az-zait”. La segunda propuesta que me indicas de “Ibn-said”, me parece más acertada y se corresponde mejor con las etimologías de muchas poblaciones españolas de origen árabe que significan “hijo de…”, “de la tribu de…”, como ocurre con lugares como Benidorm, Benicassin, Benicarló, Benamahoma, etc. Sin embargo, creo que en el caso de Buceite no es precisamente “Ibn-said”, sino “Abu-said”, esto es, “padre de Said”. No siempre ocurre así, pero cuando se trata de “hijo de”, en español ha dado casos como ben, beni, bena (Bin laden, debería ser para nosotros Ben Laden), como los ejemplos que antes he puesto, o el de Benalup, también aquí en la provincia de Cádiz. 8


En árabe, Ibn significa “hijo”, y abu significa “padre”. Conozco casos en que “abu” se contrae en “bu”, como ocurre en Cáceres con “Torre Bujaco”, es decir, torre de Abu Yacub (o de Abu Jacobo). Abu, padre en árabe, es “Aba” en hebreo y de ahí viene “abad” en español, que era el más antiguo, una especie de patriarca en las abadías (de ahí viene) o conventos. Si se hace significar Buceite como “tierra de olivos” (existieron otras muchas tierras donde el olivo fue esencial), sin embargo, apunta bien el origen del nombre “abuzait”, que es lo mismo que abu-said, que yo he apuntado. Said ó (Zaid, o Zait) es nombre de persona. Abu Said puede ser considerado como “padre de Said”, o también como nombre completo (es como especificar Tomás, hijo de Silva, o Tomás Silva). Al igual que Ibn Said, “hijo de Said”, pero también una persona que se llama de esa manera. En árabe es muy normal que las personas se llamen Abu o Ibn y el nombre que les acompañe a continuación. Como Ben Laden, que sería Ibn Laden. En Al-Andalus, muchas poblaciones sustentaban su nombre en la nomenclatura de una tribu árabe o bereber (como Benidorm), una familia (como Benicasim, de Banu Qasi, los hijos de Casio – banu o beni, es plural de ibn), o un individuo concreto (Calatayud, significa “ castillo de Ayub”, que fue un general), y ese parece ser el caso de Buceite. Por parecido fonético, podría explicarse Buceite referido a olivo o aceite. Eso sería válido para “ceite”, ¿cómo explicar lo de “bu”?. Sólo se me ocurre que es contracción de “abu”. No conozco en árabe ninguna palabra relacionada con “bu” con el significado de “tierra”. Por tanto, me inclino a pensar que Buceite es la españolización de Abu Said (o Abu Zait en las formas antiguas), que es un nombre de persona, sin precisar que es un padre de…, simplemente un personaje que se llamó de esa manera. (…) ¿ Un general árabe en la época de la conquista?, ¿Un noble que recibió tierras de los emires o califas de Córdoba en la zona donde se enclava el pueblo?, ¿ El propietario de una finca sobre la que se extendieron algunas casas hasta conformar un pequeño núcleo rural?, ¿Un individuo respetado en la región y que habitó el lugar, como un místico?... Javier Martín Castellanos Profesor Titular de Filología Árabe. Universidad de Cádiz

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Mapa topográfico de la Dehesa de Buceite en 1.761

Buceite como pueblo, toma el nombre de la Dehesa que lleva su nombre. La primera referencia geográfica de “Buceite”, nos la encontramos en el mapa topográfico que sobre la Dehesa de Buceite realizó en el año 1.761 el célebre geógrafo y matemático Pedro Alonso de Salanova y Guilarte., mapa realizado para la ubicación de los terrenos de la “Fábrica de las Bombas”, así como, la situación de las distintas minas de “fierro” en la Dehesa de Buceite. La primera referencia histórica del nombre de Buceite aparece en la Real Cédula de 04-09-1.777,en la que Carlos III, autoriza la construcción de una 10


“fábrica de cañones y balería de fierro”, en la margen derecha del río Guadiaro: “...que en el Término de la Villa de Ximena, perteneciente al Estado y Mayorazgo de Medina Sydonia, y sita en el dicho de mi Reyno de Sevilla, hay una Dehesa nombrada de Diego Díaz y Buceyte, en la qual se han descubierto copiosas Minas de fierro,...”. Con respecto a este proyecto, José Regueira, en su extraordinario libro “Las reales fábricas de artillería de Carlos III en Jimena de la Frontera” lo define como la historia de la más importante empresa siderúrgica de Andalucía en el S. XVIII. Es curioso, que en esta primera reseña, el término Buceite aparece ligado al de Diego Díaz y, en las múltiples referencias que aparecen en la Real Cédula así se certifica, por lo que cabe pensar que en un principio se tratase de la misma dehesa y que luego con el tiempo, como podemos observar, se segrega formando dos fincas distintas. Así nos encontramos ya que con fecha 25/08/1836 se autoriza un deslinde en la dehesa de “Buseyte”, y dos años más tarde, el 13/03/1838, se inicia expediente de deslinde en la Dehesa de Diego Díaz. Si bien, la primera vez que el término “Dehesa de Buceite”, aparece en los archivos municipales del Excmo. Ayuntamiento de Jimena, será un 14/09/1820 de forma tangencial ya que ocurre en el desarrollo del deslinde del “Partido llamado de la Dehesilla y todos los demás que con él confinan”. La alusión es del siguiente tenor : “...donde encontrando un macho que divide la dehesa de Buseyte por enfrente se sigue todo él sin dejarlo hasta encontrar con la calzada del otro Buseyte, la cual se sigue toda adelante con dirección al Puerto de la Otora”.

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La Dehesa de Buceite formaba parte desde el s. XV de las propiedades del señorío de Medina Sidonia, una vez que fue solucionado el pleito con Beltrán de la Cueva, primer Señor de Jimena. Era una dehesa, donde como únicas edificaciones existían “cortijos, tinacones, andenes, abrevaderos y demás anexos...”. La ubicación del cortijo ( o cortijos), con toda probabilidad , podría encontrarse muy cercano al río, quizás donde hoy se encuentra la finca denominada “El Cortijillo”. Así, podemos entender, del contrato de arrendamiento efectuado en 1.816 de Buceite y en el que entre las obligaciones del arrendatario, se encuentra la de “hacer a su costa que dicho río tome otra dirección para que no haga más batería a la parte de los cortijos...” Será el XIV Duque de Medina Sidonia, Don Pedro de Alcántara Pérez de Guzmán y Pacheco, quien en 1777 arriende, parte de sus propiedades al Estado, en la Dehesa de Buceite, para la construcción de la citada “fábrica de bombas”. Dos años más tarde, tras morir sin descendencia, las propiedades y el título, pasaron a manos del Marqués de Villafranca. La primera referencia escrita de nuestros Archivos municipales, que relaciona al Marqués de Villafranca con Buceite, se dará el 03/03/1821, ante la denuncia que formulan un grupo de vecinos al Consistorio de Jimena, por la usurpación de terrenos del caudal de propios en la Dehesa de Buceite llevada a cabo por dicho Marqués. El Ayuntamiento toma cartas en el asunto y solicita de las autoridades provinciales competentes que “vuelvan a incorporarse a los terrenos comunes del pueblo las tierras usurpadas en la Dehesa de Buceite”. Como consecuencia del posicionamiento municipal, un mes más tarde, el 16 de Abril de 1.821, dará comienzo el primer deslinde de la Cañada Real de Gaucín del que se tenga noticias. Aquí no acabarán los conflictos entre el Municipio y el Marqués de Villafranca, ya que 15 años después, concretamente el 25 de Agosto de 1.836, el Ayuntamiento vuelve a denunciar “la usurpación escandalosa de 12


terrenos del caudal de propios en la Dehesa de Buceite por parte del Marqués de Villafranca. A punto de finalizar el año 1.869, y debido a la crisis del ducado de los Medina Sidonia, producida por la decadencia económica de los Alvarez de Toledo, herederos del título ostentado por los Guzmán, se produce la venta de numerosas fincas del municipio a D. Martín Larios, Marqués de Larios, entre ellas Buceite. Este acontecimiento histórico va a conformar el desarrollo futuro de toda la zona y en concreto va a representar el nacimiento de un pueblo.

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En Buceite empieza a desplegarse una actividad fuera de lo normal: construcción de edificios, canales de riego, puentes, caminos... un considerable número de trabajadores se afanan en las obras consiguiendo que la fisonomía del lugar se modifique por momentos, hasta el punto, de que pronto resultará notorio que está naciendo un “pueblo nuevo”. La desviación de las aguas del Guadiaro hacia canales de riego que posibiliten la puesta en riego de las márgenes del río, es una prioridad que se fija la Casa Larios y que recibe la autorización pertinente un 12/04/1872. Se autorizan dos canales(Granados y Buceite), uno en la margen izquierda de 1.925m y el otro por la margen derecha de 6.785m. Dos magníficas obras de ingeniería para la época, que todavía hoy , siguen suministrando sus seiscientos litros de agua por segundo cada uno, a las fértiles huertas de San Pablo. A partir de aquí, grandes extensiones de tierra se pondrán en explotación y comenzaran a proliferar los siempre ansiados puestos de Construcción de los canales 14


trabajo, y un inminente desarrollo económico, deseado por todos, empieza a dibujarse en el horizonte. Tal es así que en Noviembre de 1.872 se solicita al Ayuntamiento de Jimena por parte de Juan Durán Fernández, la instalación de un pequeño negocio de comestibles “donde el Sr. Marqués de Larios está construyendo edificios para una nueva población”. De igual manera, tres meses después el 22/02/1873, Salvador Paradas, solicita también la instalación de “un ventorrillo de mampostería en el sitio nombrado Buceite, a orillas de la garganta llamada de Diego Díaz”. Mientras tienen lugar estos acontecimientos, en nuestro país concretamente once días antes, el 11 de Febrero el rey Amadeo abdica y se proclama la república “La Asamblea Nacional reasume todos los poderes y declara como forma de gobierno de la nación la República”. Aquí en Jimena, en la primavera de este año, se instala en el Ayuntamiento una Corporación de tendencia republicana, presidida por un humilde y popular zapatero, Antonio Fernández Pérez. Los vecinos de Jimena, como ocurría a lo largo y ancho del país, verá en el nuevo régimen una manera rápida y eficaz de solucionar de una vez por todas las injusticias sociales, fundamentalmente el eterno problema de la tierra. Se levantan voces pidiendo expropiaciones y repartos, con una impaciencia clara e imprudente. Los enfrentamientos llegan aquí y las usurpaciones de la Cañada Real de Gaucín que atraviesa Buceite, a cargo de la Casa Larios, serán el caballo de batalla durante varios años. El 19 Abril de 1873 el Ayuntamiento ordena “practicar cuantas diligencias sean necesarias para reivindicar al vecindario en la posesión de la Cañada Real, puesto que siendo servidumbre del pueblo, verificada por documentos y por las aportaciones testificales de vecinos antiguos, se siguen aprovechando de esos terrenos los Sres. Larios”. Cinco días más tarde, el Ayuntamiento acuerda por unanimidad se ordene inmediatamente al Administrador de los Larios, mande suspender sin pérdida de tiempo, toda corta en terreno de la Cañada, hasta que el gobernador civil resuelva lo que proceda, ya que el Ayuntamiento sigue pensando que los Larios se han apropiado de terrenos que son exclusivamente del vecindario, habiéndolos dejado reducidos “a muy corto 15


número de varas su anchura, sin explicarse este municipio la causa de ello”. Francisco Salinas, representante de la Casa Larios, dos días más tarde, el 26 de Abril, remite por escrito al Ayuntamiento una queja acerca de la orden de paralización, ya que reconoce los graves perjuicios que la medida les produce. Ante las explicaciones dadas por el Administrador, la Corporación Municipal acordó de que: “dispusieran de las maderas ya labradas, pero de ninguna manera de las que están por labrar y mucho menos, continuar la corta”. Evidentemente, todo este conflicto acabó con un nuevo deslinde de la Cañada Real de Gaucín, que daría comienzo dos días más tarde, y en el cual, el Visitador de Cañadas, D. Antonio Tramblet, certifica al final con su firma, la relación de los detentadores con los metros usurpados de dicha Cañada, entre los cuales aparece la Casa Larios con la nada despreciable cantidad de 23 fanegas y 9 celemines (algo más de 15 hectáreas). Mientras, los voluntarios de la República, en Jimena, iban a ser dotados de 20.000 cápsulas de guerra y se celebraban manifestaciones pidiendo que el gobierno de Madrid revisara los títulos de propiedad. Las autoridades municipales, sin duda temiendo algún conflicto en el pueblo que se estaba formando en Buceite, por el elevado número de familias que allí se asentaban, piensan en la posibilidad de nombrar un Alcalde Pedáneo para mantener el orden público y así se solicita al gobierno civil de Cádiz. Cuando desde la Autoridad Superior se advierte al Ayuntamiento de la necesidad de respetar la propiedad privada, según el art. 13 de la Constitución, los vecinos se muestran reacios a acatar dicha disposición y se manifiestan a las puertas de la Casa Consistorial, llegándose a temer por momentos “conflictos difíciles de reparar”. Tan mal rodaban las cosas que en Julio de ese mismo año, el prudente Antonio Fernández, presentaba la dimisión en tanto se exige a los propietarios de los montes, la presentación de los correspondientes títulos acreditativos de sus posesiones. A partir de este momento los acontecimientos se precipitan y tras el corto y confuso periodo cantonalista protagonizado por el taponero de Jimena, Guzmán, se nombra otro Ayuntamiento, esta vez presidido por 16


José Franco Valenzuela, que empieza a tomar severas medidas para mantener el orden. Preocupa a las recién elegidas autoridades, las honras fúnebres de Martín Larios, que tendrían lugar el 2 de Enero de 1.874 en Jimena, porque con tal motivo se esperaba y se temía una gran avalancha de trabajadores procedentes de Buceite. Ante esto, y para que el orden no se alterara lo más mínimo, se creó una partida de 16 hombres armados para “deshacer grupos que tiendan a contrarrestar al Gobierno de la República”. No se ignoraba que la población de Buceite aumentaba continuamente. El Alcalde , adicto al gobierno de la nación, va a tomar una decisión importante para evitar “los frecuentes escándalos que se cometen por los trabajadores en Buceite” nombrar interinamente un Alcalde Pedáneo en esta población. Esto ocurre el 15 de Enero de 1.874, recayendo el cargo en el vecino Francisco Infante Castillo, que tendría como asociados, a su hermano Jerónimo y a Bartolomé Meléndez Alba, con el fin de que entre ellos pudieran arreglar “los escándalos y sucesos y que se sometan los moradores de Buceite a los bandos de buen gobierno y policía que se determinen desde el Ayuntamiento”. Unos días más tarde, se procede al nombramiento del primer guardia municipal, Pedro Casas Ayala, el cual debía estar al servicio del Alcalde Pedáneo y para defender el orden se le autorizaba el uso del sable, disfrutando de un sueldo de dos reales diarios. La verdad es que el hombre desempeñaba con interés su cometido y tres meses más tarde se le va a fijar un salario de siete reales. Preocupaba al Ayuntamiento que los vecinos de Buceite, junto con otras fincas limítrofes, no pagaban las famosas contribuciones por Consumos. No es que se negaran, sino que la Administración de este impuesto estaba en Jimena y no era rentable mantener una en Buceite. Así que Juan Durán, hermano del Alcalde, se va a comprometer a cobrarlo en aquella zona y, para ello, entregaría al Ayuntamiento 150 ptas. por todos los meses. En mala hora tuvo esta idea porque los operarios que había en Buceite eran necesarios en los trabajos que se efectuaban en Tesorillo y la Casa Larios decretó el traslado de los mismos, con lo cual en aquel lugar, sólo quedaron los colonos y pocas familias. Menos mal que el Ayuntamiento anuló el acuerdo firmado con el tal Durán “para no labrarle la ruina” y éste respiró más tranquilo.

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Pocos meses más tarde, el 10 de Marzo de 1.875, una firma del gobernador civil otorgaba a Buceite el carácter de Colonia Rural, lo cual significaba que a partir de entonces iba a gozar de los beneficios de una ley aparecida el 3 de Junio de 1.868. Entre otros, el que sus moradores no tendrían que pagar los siempre odiados impuestos de consumos y, por otra parte, la exención de la prestación del servicio militar a los hijos de los propietarios, administradores, mayordomos, arrendatarios o colonos, mayorales y capataces. Tanto, entre el vecindario, como en la Corporación Municipal, surgieron disparidad de criterios a la hora de valorar el proyecto de Colonia Rural como algo positivo para el municipio. Lo que en un principio se veía como muy negativo y perjudicial a los intereses generales: “lo que hubiera sido saludado con asentimiento público... y se viera encaminado a traer la prosperidad de este Pueblo, en vez de la ruina que se le acerca”. Se convirtió en el tiempo en una apuesta de futuro: “este municipio en vez de entristecerse, se alegraría demasiado al ver realizado el bello ideal que se ve dibujado en los escritos... y que lo que a nuestros ojos aparece como una ilusión fantástica, se convirtiera en una realidad”. La confirmación de la declaración de Colonia Rural llegaría en Julio de 1.876 El Ayuntamiento que ahora preside Antonio Montero Delgado, dio comienzo a unas largas gestiones que acabarían varios años después, para que se produjera una rebaja en el cupo asignado a este municipio, deduciendo de la población total, los habitantes de las colonias que alcanzaban ya un número considerable. Conviene señalar que en el término municipal existían 6 colonias rurales, lo que suponía más de 8.000 has. del mismo. La población de estas colonias superaba los 1200 habitantes. Sin embargo, la Hacienda provincial, seguía remitiendo el mismo cupo de consumos que se venía solicitando con anterioridad a la entrada en vigor de la declaración de Colonias. Buceite continúa creciendo. Hasta aquí siguen llegando personas procedentes de diversos lugares, algunas de Jimena, como Elias Collado, Francisco Cobalea, Rodrigo Bueno y otras. Estamos en el año 1.881.A finales de este año Buceite cuenta con una población de 356 almas. En Abril se nombra Alcalde Pedáneo a Pedro Jiménez Izquierdo y de suplente a José Jiménez Valdivieso. Finalizando el verano, el Obispo de Cádiz giró visita a Buceite y Tesorillo, por lo que 18


hubo que pagar el Ayuntamiento a Lorenzo Quirós Pérez, la cantidad de 41 ptas. y 25 céntimos, por el alquiler de las cuatro caballerías que habían servido para el traslado del obispo y su séquito. A mediados de 1.884 se va a producir un hecho curioso: el puesto de la Guardia Civil de Jimena se traslada, por orden superior, a Buceite. La razón fue el estado ruinoso en que se encontraba el edificio destinado a Casa-Cuartel y la negativa del Ayuntamiento conservador a abonar la enorme suma que se pedía por el arrendamiento del local que preferían los mandos del cuerpo (nada menos que 70 ptas. mes , cuando un alquiler normal eran unas 30 ptas. ). En definitiva, el Cuartel fue trasladado y este hecho produjo una enorme indignación en Jimena porque llevaba en esta localidad más de 30 años. Con el otorgamiento por parte del Ministerio de Hacienda con fecha 01/03/87, de la baja de consumos solicitada hacía ya 11 años, y con la paz política que se respiraba en el país, llegamos a otra fecha clave en la historia de este pueblo: el 11 de Junio de 1.887. Ese día las propiedades de los Sres. Hijos de Martín Larios de Málaga y Larios Hermanos de Gibraltar, entran a formar parte de la Sociedad Industrial y Agrícola de Guadiaro (S.I.A.G.).

El día 11 de junio de 1887 comparecen ante Miguel Cano de la Casa, notario de Málaga, Martín Larios y Larios y Ricardo Larios y Tashara. El primero lo hacía en nombre propio y además como socio gerente de la compañía "Hijos de Martín Larios", como apoderado de su madre Margarita Larios, marquesa viuda de Larios y de su hermano Manuel Domingo Larios y Larios,émarqués de Larios. Ricardo Larios lo hacía en nombre propio y como socio gerente de la sociedad "Larios Hermanos" de Gibraltar. El objeto de la comparecencia era la constitución de una sociedad anónima que se denominar "SOCIEDAD INDUSTRIAL Y AGRICOLA DE GUADIARO" destinada "a la explotación de la industria azucarera, de alcoholes y harinas, así como la de toda clase de cultivo y venta de sus productos con la gran masa de bienes que poseen en las márgenes y proximidad del río Guadiaro en las provincias de Málaga y Cádiz". A esta sociedad hacen aportación de los bienes que se detallan y en las condiciones que se expresan en los nada menos que setecientas cincuenta y ocho folios de que consta la escritura fundacional. 19


En esta escritura se relacionan las trescientas veintinueve fincas (han leído bien: 329) que aportan a la nueva sociedad, entre las que están las treinta y nueve que constituían la Colonia de Tesorillo "hoy de San Martín" y las catorce que formaban la colonia de Buceite "hoy de San Pablo". Además de la valoración detallada de las fincas (que detallamos en cuadro aparte), se especifican las mejoras y construcciones realizadas, con sus correspondientes importes. Citaremos como más importantes para el objeto de nuestro estudio las siguientes: Concepto Valoración en pesetas Mejoras en las fincas 433.404 Edificaciones en Tesorillo 979.250 Edificaciones en Buceite 575.000 Una fábrica de harinas 60.000 Canal de Buceite 262.500 Canal del Esparragal 172.500 Canal del Genal 120.000 Canal de los Granados 116.250 Canal Pacheco 179.000 Ganados existentes 365.000 Cereales existentes 108.306 Fábrica de azúcar en Sabinillas 450.000 Existencias en la fábrica de azúcar 353.108 La valoración total de las trescientas veintinueve fincas, mejoras, edificaciones, ganados, cereales, canales, fábrica de azúcar y existencias se fija en NUEVE MILLONES DE PESETAS. Este es el capital con el que se constituye la "SOCIEDAD INDUSTRIAL Y AGRICOLA DE GUADIARO". de la que entraron a formar parte las Colonias (fincas y pueblos en construcción) de Buceite y Tesorillo. Tanto a las Colonias como a los citados pueblos en construcción la familia Larios desea que en lo sucesivo se les llame San Pablo y San Martín.

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La primera determinaci贸n que toma la S.I.A.G. es la de comunicar a la Corporaci贸n Municipal el cambio de nombre de las Colonias Rurales de Buceite y de Tesorillo. En escrito remitido al Ayuntamiento con fecha 22 de Julio, por parte del representante de la Casa Larios, se notifica la decisi贸n de sus representados. Es la que sigue: 21


“Tengo el honor de participar a V.S.

que por escritura once de Junio próximo pasado, las propiedades que pertenecían a los Sres. Hijos de M. Larios de Málaga y Larios hermanos de Gibraltar en este término municipal, han pasado a formar parte de la Sociedad Anónima titulada Sociedad Industrial y Agrícola de Guadiaro, que quedó constituida en la expresada fecha, y de la que he sido nombrado su representante, según los poderes que me fueron otorgados en el mismo día. La nueva Sociedad, entre otras cosas, dispone que la Colonia conocida vulgarmente por Buceite, se le llame en lo sucesivo de San Pablo y que, asimismo, la conocida también vulgarmente por Tesorillo, sea en adelante Colonia de San Martín”. A partir de ahora se inicia un nuevo periodo histórico. Tres meses después del cambio de nombre, la primera Autoridad del Municipio, José María de las Rivas y Velasco, nombra un nuevo Alcalde Pedáneo. Recae el nombramiento en Sebastián Pineda Gavira al cual le cabe el honor de ser propiamente el primer Alcalde Pedáneo de San Pablo. Este hombre ejerció el cargo durante 17 meses, al término de los cuales, se trasladó con su familia, siendo sustituido por Antonio Jiménez Izquierdo, empleado de la Casa Larios de 45 años. Durante esta época, poco agitada políticamente, Los Larios siguen con sus iniciativas, colaborando en muchas obras de carácter social, por ejemplo entregando al Ayuntamiento 250 ptas. (estimable cifra entonces) con destino al traslado del Hospital de la Caridad que estaba en ruinas. Con especial regocijo acogía Jimena la llegada del primer tren a su estación férrea, en octubre de 1.890, inaugurándose así la primera sección del tramo Algeciras-Bobadilla. El tren vino a tener una repercusión enorme en el desarrollo de San Pablo, dándole salida a una gran parte de la producción de sus vegas y del monte. La carga y descarga en sus andenes, representaba una de las Algeciras-Bobadilla en el XIX actividades más importantes, por el gran número de trabajadores que se destinaban a estas tareas. La última década del siglo sin embargo se presentaba con tales problemas económicos en el Ayuntamiento de Jimena, que llegaron a amenazar de dimisión toda la Corporación Municipal, si no se atendían sus peticiones. Según los ediles municipales, el causante de todos los males económicos que desde hacía años padecía la hacienda municipal, había sido 22


las declaraciones de Colonias Rurales confirmadas en el término municipal: “Hace porción de años figuraba esta población entre las más florecientes de la provincia, debido al gran número de labradores que cultivaban los terrenos de su término, terrenos que fueron adquiridos por los Sres. Larios y declarados Colonias Agrícolas, tal vez inspirados los que lo concedieron en el favoritismo y no en la estricta justicia, puesto que ningún resultado tangible han producido, antes al contrario, son innumerables los perjuicios que se han sufrido y vienen sufriendo por causa de estas exenciones que la Ley concede”. Se le seguía asignando al municipio, según sus regidores, unas cantidades por consumo mayores de las que le correspondían y no había capacidad financiera para dar respuesta a lo que se requería año tras año. Por otra parte, existían a favor del Ayuntamiento, diferentes créditos contra el Estado, que no se liquidaban y se negaban “fundándose en disposiciones, si bien ajustadas a Ley, no inspiradas en estricta justicia. En una palabra, se exige de un modo terminante y sin pretextos ni excusas, el abono de cuantos arbitrios se imponen al pueblo, y son desatendidas las razones que éste expone en su descargo, viniendo ya a crear una situación insostenible y difícil...” Por aquellos entonces, la capital de la provincia iba a recibir la visita de la reina regente. Todos los efectivos de la guardia civil de Jimena fueron trasladados a Cádiz a fin de velar por la seguridad del personaje. La población quedó completamente abandonada y el Ayuntamiento solicita al comandante general del Campo de Gibraltar que al menos se señale una pareja de los puntos de San Pablo o San Martín, para que se encargue de la vigilancia de la población. La agitación social del momento va en consonancia con la grave crisis que atraviesa el campo en aquellos momentos. Las malas cosechas de los últimos años, debido a una climatología adversa, hace que un gran número de trabajadores jornaleros se manifiesten a las puertas de la Casa Consistorial de manera continuada, “solicitando que el Ayuntamiento les diera ocupación, o los socorriera, pues en vista del mal resultado de la cosecha última, hace más de dos meses que no encontraban trabajo ni medios para remediar su triste situación”. Un Ayuntamiento sin recursos, como era el de aquellas fechas, no podía hacer otra cosa que solidarizarse con los braceros e intentar que a través de otras Administraciones superiores, se atendieran las reivindicaciones justas de los jornaleros. De igual manera se acuerda “que se interese de los Sres. Larios y colonos que cultivan las dehesas de la propiedad de dichos señores, que admitan trabajadores de la localidad en las faenas agrícolas que efectúan en las mencionadas fincas y que hasta el presente las han verificado con gente forastera”. Lo único que consiguió el Ayuntamiento fue la recolocación de 25 braceros a través de la Casa Larios, por tanto la crisis continuaba y a 23


Manuel Medina Toledano, Alcalde Presidente por entonces, no le quedó otra opción que la de celebrar un pleno extraordinario el 13/10/93, para que la Corporación en pleno dictaminase qué era lo que se debería hacer. Se acordó que al día siguiente se citara a todos los mayores contribuyentes de la localidad, para que, junto con el Ayuntamiento,” discutan y vean la forma más conveniente de allegar medios para socorrer a la clase jornalera”. En San Pablo, donde estos sucesos se vivían de lejos, aumentaba la población y nos encontramos al comienzo de esta década con un censo de unos 450 vecinos, repartidos de la siguiente manera: 330 en el núcleo poblacional y 150 en los caseríos de los alrededores. Entre 1.891 y 1.894 se suceden dos Alcaldes Pedáneos: El primero de ellos, José Jiménez Valdivieso, al que siguió un empleado de la S.I.A.G. llamado Juan Quiñónez Martín. Por cierto, que José Jiménez (por primera vez en la historia de San Pablo) fue también Teniente de Alcalde del Ayuntamiento, formando parte de una Corporación presidida por el farmacéutico Manuel Sánchez Marchena. Simultaneó sólo un mes ambos cargos, al término del cual prefirió seguir de Concejal (vivía en San Pablo). En Junio de 1.894 se hace cargo de la Alcaldía Pedánea Juan Najarro Jiménez, colocándose a las órdenes de éste el Guardia Municipal, Francisco Collado Jiménez, con un sueldo anual de 365 ptas. No había transcurrido aún un año, cuando en Abril de 1.895, se nombra un nuevo alcalde pedáneo. Esta vez será Pedro Díaz Casaus , un industrial de 45 años quien, durante dos largos años, se haga cargo de la responsabilidad de la alcaldía. De igual manera ocurre con el guardia municipal, que desde el 1 de Julio de este año, lo va a ostentar Antonio Durán Cabrera, con “el haber diario de cincuenta céntimos de peseta”. Es necesario aclarar, que la Alcaldía Pedánea, más que una figura política, tenía fundamentalmente funciones administrativas, llevando a cabo las diligencias que se le ordenaban desde el Ayuntamiento. Esta afirmación queda demostrada, cuando a principios de este siglo se les va a fijar una gratificación que inicialmente oscilaba en torno a las 120 pesetas por cumplimentar dichas diligencias. 24


Hacía sólo 16 años que Buceite había cambiado su nombre por San Pablo. En nuestro pueblo ya existía una mínima configuración urbanística formada por siete calles: Andén(Auditor Cazorla), Bizco, Casas Chicas(Sol), Horno, Palma, Plaza de los Naranjos(donde actualmente está la iglesia) y Jimena (Real). Unas 80 casas con planta baja y alta conformaban la arquitectura del lugar. El número de habitantes rondaba las 500 personas y las tareas del campo ocupaban a la mayoría de la población. El pueblo se estructuraba social y económicamente de la siguiente manera: 1 barbero, 2 herreros, 1 industrial, 1 albañil, 1 arriero, 3 empleados, 3 zapateros, 1 carpintero, 1 panadero, 1 comerciante, 1 posadero y 2 profesores de Instrucción Primaria. La enseñanza de niños era impartida por el maestro José Cabrera Nieto y la de niñas, era regentada por Gaspara Sánchez Dominguez Existía una capilla inaugurada el 15 de Junio de 1.898, costeada por los propietarios, y un molino de aceite bien montado. Un puesto de la Guardia Civil al mando de un cabo, así como un puesto de carabineros conformaban las fuerzas de seguridad de la población. A los márgenes del río Guadiaro funcionaban tres molinos harineros (El Gallego, Enmedio y Jerezana) Para abastecer de agua a la población, se utilizaba un manantial de la sierra que tiene al norte, viniendo el agua a través de una tubería de hierro a lo largo de más de 4 kilómetros. Llegaba hasta el centro del pueblo y acababa en una fuente pública. Para el servicio del pueblo, había dos barcas para atravesar el río Guadiaro; una que era de los dueños de las tierras y otra de un particular. La primera podía transportar carros, no así la segunda. Ambas se encontraban en el punto del río que atraviesa la Cañada Real de Jimena a Gaucín, el lugar hoy conocido como La Barca. Todo esto refleja, sin lugar a dudas, la gran actividad económica desplegada por la Sociedad Industrial Agrícola de Guadiaro en la Colonia de San Pablo, viniendo a presagiar, que el nuevo siglo estaba abriendo sus puertas a un prometedor futuro.

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Pasajeros atravesando el Guadiaro

Mientras todo esto ocurría aquí, en nuestro país, Alfonso XIII acababa de alcanzar la mayoría de edad y juraba la Constitución en Mayo de 1.902. D. Antonio Maura fue aclamado como líder del partido conservador y, poco después, era encargado de formar gobierno. La denominada revolución desde arriba de Maura no pudo efectuar las reformas requeridas para relanzar la economía. Al propio tiempo, los conflictos sociales se habían ido ampliando e intensificando. Todo ello, dio pié a que el sindicalismo revolucionario y el socialismo, fueran sentando las bases, de lo que más tarde serian los interlocutores sociales y políticos que rompieron el obsoleto sistema de partidos que marcó la mitad del siglo XX. En Abril de 1.904, un atentado sacude los cimientos del ordenamiento político de la época.Un anarquista atenta en Barcelona contra la vida del Presidente del Consejo de Ministros D. Antonio Maura. El Alcalde de Jimena interpreta los deseos de su Corporación y de inmediato, en nombre del Municipio envía una comunicación telegráfica “protestando del criminal hecho de que había sido víctima, evidenciándole el testimonio de condolencia, juntamente con el de adhesión, de la representación popular de esta hidalga y monárquica Ciudad de Jimena”. Cinco meses más tarde, el Ayuntamiento de Jimena comunicaba a todos sus vecinos, del casco y de las Colonias, la implantación de la Ley de Descanso dominical. Fue recibida con diversidad de opiniones por parte tanto de patronos como de trabajadores, pero fue acatándose con el tiempo. 26


El carpintero, Manuel Muñoz Portillo, de 34 años de edad ostentaba desde primeros de año el cargo de Alcalde Pedáneo de San Pablo. Responsabilidad que ejerció a lo largo de más 30 años en periodos distintos de tiempo. Fue sustituido al año siguiente por Vicente Coronado Pacheco, barbero de profesión de 40 años de edad. A mediados de 1.905, el zapatero Cristóbal Cano León, Alcalde Presidente, presenta su dimisión en el cargo, debido a sus muchas ocupaciones, que le impiden “atender como debiera y deseara, el desempeño de la Alcaldía”. Lo sustituye Cándido Beffa Troyano, bisabuelo del actual Alcalde de San Pablo, sastre de profesión y que fue elegido en votación secreta de los concejales, para que con carácter de urgencia se hiciera cargo de la Alcaldía. Con el voto unánime de todos “recibió en el acto las insignias de su cargo”. En Mayo del siguiente año, tiene lugar la boda de D. Alfonso XIII con Dña. Victoria Eugenia de Batenberg, y la Corporación Municipal no quiere dejar de pasar la ocasión, para testimoniar la adhesión, fidelidad y cariño del pueblo que representan con sus monarcas. Para ello, se van a tomar una serie de acuerdos encaminados a “solemnizar en la medida de sus fuerzas el fausto acontecimiento”. Entre estos: “Que se pongan colgaduras en los balcones de la Casa Consistorial y que durante los dias 31 del corriente, 1 y 2 de Junio, tengan lugar solemnes repiques con la campana de la ciudad”...”igualmente se invite al Sr. Arcipreste para que en dichos tres días haya repiques generales de campanas en las iglesias parroquiales”...”que se distribuya a los pobres, el 31 del actual, una limosna de pan, dándose cuatrocientos bonos de medio kilo cada uno”. De igual manera, a la primavera siguiente, exactamente el 10 de Mayo, se repiten las adhesiones y felicitaciones a la Casa Real, esta vez debido al nacimiento del Príncipe heredero de la Corona, S.A.R. el Príncipe de Asturias. El Alcalde “dirigió alocución al vecindario participándoles e invitándoles a que pusieran colgaduras e iluminaran durante tres noches las fachadas de sus casas...” Igualmente

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remitió oficios a los Alcaldes Pedáneos de San Martín y San Pablo a fin de que “aquellos vecinos se asociaran al general regocijo”. La riqueza de la Cañada Real a su paso por San Pablo brindaba unos aprovechamientos forestales importantísimos y al Ayuntamiento le representaba una fuente de ingresos con la que contaba periódicamente. Este año, transcurridos diez años desde la última pela, se ultima la saca de corcho de los chaparros, así como la corta de ramas de los árboles para el carboneo. Cien quintales de corcho y unas cien arrobas de carbón y algún curtido, cuyo importe son utilizados para pagar las honras fúnebres del que fuera durante varios años Alcalde Presidente del Ayuntamiento y presidente del partido conservador, José Mª de las Rivas y Velasco, que fue asesinado en su casa el domingo 1 de Noviembre de 1.908. El hecho produjo, como era de esperar, una gran consternación en todo el municipio. Formaba parte de la Corporación actual y el Ayuntamiento en Pleno quiso dejar constancia de su repulsa y condena y quiso manifestar “su enérgica y solemne protesta contra el alevoso asesinato del dignísimo concejal...,juntamente con la sincera manifestación de pésame por el fallecimiento de tan ilustrada y relevante personalidad política, cumplido caballero y digno ciudadano, cuyo recuerdo perdurará en la memoria de este pueblo...”De igual manera, acordó con la unanimidad de todos: “que costeara el municipio entierro de honras enteras con dobles generales de campanas en las Parroquias e iglesias de esta población....y, además, que se colocaran colgaduras negras en los balcones de la Casa Consistorial, que los guardias municipales y portero concurrieran al entierro con hachas encendidas, rodeando el féretro...que se repartan a los pobres doscientas libras de pan, en memoria del infortunado Concejal...”. Pero la vida seguía y los problemas económicos no dejaban de acuciar al Ayuntamiento. Los impuestos que anualmente ingresaba la Casa Larios en la Caja Provincial, sin duda alguna, repercutían notablemente, en el sostenimiento del Presupuesto Municipal. Por ello, ante el “recurso de agravios” que el 3 de Septiembre presentó Manuel Soubirón y Torres en nombre de la S.I.A.G., con el fin de que se le atendiera en la suspensión del segundo reparto de contribuyentes, al cual debía de contribuir dicha Sociedad, con la estimable cantidad de 208.029 ptas., debido a considerar que se le hacía de ingresar unas cantidades que no les correspondian , ya que la Sociedad “no labra ningunas tierras” por tener arrendadas este año, todas las fincas rústicas de labrantía. El Ayuntamiento, que ve peligrar este recurso económico tan esperado y necesario, desestima dicho recurso de agravio a través de múltiples consideraciones ya que “si para el futuro podrá tener perfecto derecho...en el reparto de este año, no lo tiene ni en el fondo ni en la forma” ya que no existe constancia legal alguna de los arrendamientos que se exponen. 28


Queriendo la Corporación por un interés propio y lógico, acercar posturas y mejorar las relaciones con la S.I.A.G., accede a que en el futuro “desde primero de Enero de 1.909, se imponga el gravamen de las fincas de labrantía que posea la S.I.A.G. y que aparezcan estar arrendadas por medio de los contratos presentados en la Secretaria Municipal, a los colonos, arrendatarios, aparceros o inquilinos...no contribuyendo dicha Sociedad directamente”. Sólo contribuirán por las fincas rústicas que labren de por sí y por las industrias que ejerzan en el término municipal. Mientras en Jimena las cuestiones económicas son las que preocupan, en el país ocurren varios acontecimientos que atraen la atención de toda la sociedad. Por una parte, el nacimiento de la Infanta Beatriz, ocurrido el 22 de Junio y del que la Corporación Municipal se hace eco a través del Pleno celebrado el 28 de Junio y en el cual se acuerda “se haga constar en este acta, el profundo regocijo con que ha recibido el Cabildo, la fausta noticia del nacimiento de S.A.R. Doña Beatriz”. Por otra parte, los graves sucesos que la guerra en Marruecos está deparando día a día y, sobre los cuales, nuestro Ayuntamiento expresa su postura solidaria con los soldados y con sus familias, a través de un escrito presentado por su Alcalde Presidente, Fernando Álvarez Liñán, abogado, domiciliado en la calle La Loba y que compaginaba las labores de la Alcaldía con su profesión y, en el cual, entre otras cosas acuerda: 1º.- “Que las familias pobres de los individuos de la clase de tropa, hijos de esta ciudad, que por consecuencia de la guerra, se hallen incorporados a filas, reciban el socorro diario de 0,50 ptas. “ 2º.- “Que a las familias pobres de dichos individuos que mueran en acción de guerra, sean socorridas por una sola vez, con el donativo de 100 ptas.” 3º.- “Que con cargo al capítulo de imprevistos se libre la suma de 25 ptas. que serán remitidas al Centro del Ejercito y Armada de la ciudad de Cádiz en concepto de donativo...”. El seguimiento por parte de la corporación Municipal de los acontecimientos de Marruecos, es una constante a lo largo de estos meses. Son muchos los hijos de este pueblo que se están dejando la vida en el norte de Africa, y los representantes municipales, quieren dar testimonio una y otra vez, a través de los acuerdos corporativos, de su posicionamiento político al respecto. Las hazañas de nuestro ejército son ensalzadas y celebradas continuamente. Así, en el mes de Octubre de este año de 1.909, nos encontramos otro escrito del 29


Alcalde, dirigido al Pleno Corporativo para su aprobación, del siguiente tenor: “Las noticias oficiales comunicadas a esta Alcaldía el 30 de Septiembre último, de haberse posesionado el día anterior, nuestro valeroso y heroico Ejército, de la estratégica e importante posición del monte Gurugú, considerado inexpugnable por la Kábilas del Riff, vinieron a coronar los éxitos conseguidos días antes con la ocupación del monte Nador, y de la Alcazaba de Tetuán, obteniendo para nuestra amada Patria, la justa venganza a la sangre derramada por nuestros soldados en aquel territorio”. “...Al recibir tan fausta nueva, me apresuré a comunicarla a este vecindario por medio de un bando publicado por pregones, para que el regocijo de la Patria se exteriorizara también con caracteres populares en esta noble y patriótica ciudad”. “...Lleno mi corazón de intenso patriotismo y orgulloso de llamarme español, interpreto, seguramente, los nobles sentimientos de esta Corporación, esperando que este modesto pero sentido y leal expuesto, sea aprobado por unanimidad por ser dirigido a una Corporación eminentemente patriota y monárquica, al terminarlo con los siguientes vítores que se escuchan en todos los pueblos de nuestra querida Patria: ¡Viva España!, ¡Viva el Rey! ,!Viva el Ejército! ,!Viva La Marina!”. Pero otros sucesos menos gratificantes empañan la vida política de este caluroso verano de 1.909. Por un lado, el Desatre del Barranco del Lobo en la guerra con Marruecos y por otro, la Semana Trágica en Barcelona, ocurrida el 26 de Julio, son dos acontecimientos que tienen también su honda repercusión en nuestro pueblo. La adscripción claramente monárquica del Ayuntamiento de entonces, condena sin paliativos los hechos de Barcelona: “... a protestar en representación del hidalgo pueblo jimenense de los actos de vandalismo, de destrucción y muerte que, con motivo de la sedición revolucionaria, ha presenciado horrorizada la capital de Cataluña, para no creer necesario usar de ninguna clase de argumentos poderosos para obtener vuestro necesario y valeroso voto a favor de esta propuesta, que está inspirada en vuestros siempre nobilísimos deseos”. Este posicionamiento municipal, se encarga el propio Alcalde de hacerlo llegar a las máximas Autoridades tanto provinciales como de la nación y éstas 30


agradecen en sendos telegramas la inquebrantable conducta seguida por el Sr. Alcalde y la Corporación: “Madrid, 12 de Agosto a las 15,45 minutos. Presidente Consejo de Ministros a Alcalde: Gobierno hace la estimación debida de la patriótica protesta ese Ayuntamiento”. “Cádiz, 13 de Agosto a las 15 horas 25 minutos. Gobernador Civil a Alcalde: Me encarga Ministro de la Gobernación y cumplo muy gustoso su orden, que diga a V.I., agradece mucho patrióticos acuerdos ese Ayuntamiento”. Mientras, la Casa Larios continuaba un año más, solicitando que se anulara el reparto a contribuyentes, ya que seguía en desacuerdo con la cuota que se le había fijado en concepto de “utilidades en las riquezas urbanas, rústica y pecuaria que se les han asignado y repartido a dicha Sociedad”. El Ayuntamiento una vez más desestima en todas sus partes la queja de la S.I.A.G. “por no haber formulado reclamación ni protesta alguna durante los plazos de exposición al público del mencionado reparto”. En el país, Canalejas sustituye en la Presidencia del Gobierno a Maura, caído en desgracia a raíz de la dureza en la represión de los sucesos de Barcelona. Cuando en 1.910, Canalejas llega al poder, se encontró con que ni a la derecha ni a la izquierda existía un verdadero consenso con su gestión legislativa. Le reprochaba la derecha tradicional su anticlericalismo, el establecimiento de impuestos sobre las rentas de la burguesía con la supresión de los llamados de consumo; y, finalmente, la implantación del servicio militar obligatorio, que venía a suprimir la situación de privilegio de aquellos que pagaban una cuota para librarse de él. La izquierda por su parte, le acusaba de la continuación de la guerra de Marruecos y de la dura represión que contra las organizaciones obreras había desplegado a lo largo de los conflictos laborales. José Canalejas, de 58 años, hombre asequible y dialogante, político liberal, defensor de la democracia, gran orador, escritor y jurisconsulto– se dirigía, en la mañana del 12 de noviembre de 1912, desde su casa –situada en la madrileña calle de Huertas– hasta el Ministerio de la Gobernación, dando un agradable paseo. No le dejaron terminarlo: a las 11.25 caía asesinado y desde la Corporación Municipal, se acuerda unánimemente:”Consignar en acta su más enérgica y solemne protesta contra el alevoso asesinato del eminentísimo hombre público Excmo. Sr. 31


D. José Canalejas y Méndez, juntamente con la sincera manifestación de pésame por el fallecimiento de tan ilustre patricio”. En nuestro municipio, el 1 de Enero de 1.912 se había confirmado como Alcalde Pedáneo de San Pablo, José Jiménez Rodríguez, un zapatero de 45 años que vino a sustituir al carpintero, Manuel Muñoz Portillo, que llevaba 6 años en el cargo. La Alcaldía de Jimena estaba en manos de Fernando Ramos Cuenca, un industrial de 46 años y domiciliado en la calle Conde de Niebla, que en el verano de este año, viaja hasta la ciudad de Málaga para entrevistarse con la representación de la S.I.A.G. para, entre otros asuntos, que la Sociedad contribuyera económicamente en la edificación del puente sobre el río Hozgarganta que tan necesario era para la población. Igualmente, en este año se libran del presupuesto municipal unas cantidades importantes para arreglo de caminos, entre ellos, el que une Jimena con San Pablo. En Enero de 1.914, meses antes de iniciarse la Primera Guerra Mundial, Manuel Muñoz Portillo, vuelve a asumir la responsabilidad de Alcalde Pedáneo, que ejercerá continuadamente hasta el 24 de Febrero de 1.936. Igualmente, la Alcaldía de Jimena vuelve a recaer en el abogado Fernando Alvarez Liñán. El desarrollo urbanístico de San Pablo se va dotando continuamente de los servicios necesarios y así, en el mes de Febrero de este año de 1.914 se instalan en San Pablo 6 farolas de luz de petróleo, cuyo presupuesto ascendió a 97 ptas. Meses después vendría la primera factura concerniente al gasto de petróleo y a la reparación de las mismas y que ascendía a la cantidad de 42 ptas y 85 céntimos. Seis años después, se recibe en el Ayuntamiento, un escrito que firma José Díaz García en representación de un grupo de vecinos, solicitando se conceda por parte de éste “el alumbrado público que dicha barriada necesita y cuya cantidad de bombillas, suponemos debe ser de doce a catorce, para que quede bien alumbrada dicha barriada”. El Ayuntamiento acuerda por unanimidad, dado lo justo de la petición, acceder a lo solicitado “autorizando al Sr. Alcalde para que de acuerdo con el propietario de la fábrica de electricidad de esta ciudad, designe la instalación de doce lámparas de dieciséis lupas de filamento metálico...”. Las fiestas en honor de San Pedro, vienen celebrándose desde hace varios años, pero será en Junio de 1.924, cuando a través de un acuerdo de la Comisión Permanente del Ayuntamiento de entonces, se tenga la primera noticia de los festejos de San Pablo, y consistirá en la aprobación de una subvención a la Junta de Festejos por la cantidad de 100 ptas. También es importante de referir, que el Carnaval ya era una fiesta que se celebraba todos los años, siendo uno de sus promotores más señalado, el mencionado José Díaz García, que tenía un bar donde hoy está el estanco y allí celebraba fiestas y bailes casi todas las semanas: “Si queréis bailar con gracia y alegría, 32


venir esta noche al baile de Pepe Díaz. Allí se toma buen café y buena manzanilla y bollos de leche como en Sevilla. Y para toque habrá de tó habrá buena bandurria con acordeón. (El acordeón lo tocaba él y la bandurria Andrés el de Emilio) El propio Carnaval en 1.923, se hizo eco de un hecho anecdótico curioso que se vivió en San Pablo y sus alrededores en la primavera anterior. Fue el aterrizaje forzoso de un avión militar en la finca del Esparragal, debido a la falta de combustible del mismo. El acontecimiento fue muy comentado en la época y sirvió para que una de las comparsas del carnaval de Jimena recogiera en su repertorio una coplilla referente al episodio: Como sabemos todos, señores el acontecimiento que ocurrió y que nadie puede ignorar sobre el avión que aterrizó en la finca “El Esparragal” Hubo gente de la Sauceda que vinieron al Esparragal de Zambana y de la Barcilla de Cortijo Blanco y Montenegral Si el suceso dura mucho tiempo sólo podemos decir: que el padre santo de Roma ya estaba en puertas para salir”. San Pablo en esta década de los años veinte va adquiriendo una entidad importante. Sigue aumentando el número de personas, que atraídos por los numerosos puestos de trabajo que generan las vegas y huertas del entorno, siguen llegando en busca de un futuro estable. La Corporación Municipal, lleva preocupada ya desde hace algún tiempo por la falta de escuelas públicas tanto en San Martín como en San Pablo. Hasta ahora esa labor encomiable era ejercida en San Pablo, por Ambrosio Oliva Romero, un maestro particular que se ganaba la vida, por la mañana, de cortijo en cortijo y por la noche, enseñando a los niños de entonces, en la planta alta de la Posada que había en la calle Real. El Ayuntamiento justifica la necesidad argumentando:”San Pablo y San Martín, no 33


cuentan con tan beneficiosos efectos, por carecer en absoluto de todo centro cultural y considerando no ser justo ni equitativo que esas entidades de población, sujetas a los mismos tributos y obligaciones municipales no existan academias donde educar e instruir a sus hijos, que en el mañana puedan ser provechosos para la Patria...”Por tanto, se acuerda “sufragar los gastos de instalación de las escuelas que se creen.” Pero las escuelas no llegaban por la precariedad de medios económicos con los que contaba la Corporación Municipal y la necesidad era tan urgente, que algunos vecinos del pueblo encabezados por Martín Alvarez Collado, no quisieron dejar de pasar la ocasión y, teniendo conocimiento del paso por nuestra estación férrea, del tren que llevaba al General Primo de Rivera hacia Algeciras, el día 28 de Junio de 1.925 y, aprovechando la parada obligada del convoy férreo, debido al cambio de máquinas que había que efectuar para poder subir la cuesta del Perlo, solicitaron ser recibidos por el mismo General. Este no accedió, pero sí su Secretario particular, quien bajando del tren y en una de las dependencias de la estación, se entrevistó con los vecinos. Estos le pidieron tres cosas: Una carretera que uniera San Pablo con Jimena, un cementerio y una escuela. De las tres cosas, sólo la última tuvo una respuesta positiva y a los 8 meses, exactamente el 7 de Agosto de 1.925, se aprobó por parte de las autoridades competentes, la primera escuela mixta de San Pablo. El primer maestro que mandaron de forma provisional, fue un tal D. Jerónimo que estuvo muy poco tiempo, no sabemos si debido a su inclinación desmedida por el alcohol o por otra cosa. Lo cierto es que a las pocas semanas llegó a San Pablo D. Rogelio Martinez Auyón, un maestro nacional que era oriundo de un pueblecito de la Mancha y que llegó a casarse con una muchacha de Jimena. Don Rogelio estuvo impartiendo la docencia en San Pablo, hasta que fue hecho preso en los años de la guerra civil, por tener entre sus libros, algunos pertenecientes a su padre que durante algún tiempo había pertenecido a la masonería. A Don Ambrosio Oliva, el maestro ambulante, que durante mucho tiempo había estado cubriendo la falta de una enseñanza oficial, le prohibieron seguir dando escuela en la población y fue contratado entonces por la Cía Sevillana de Electricidad, para dar clases en el poblado existente en la misma Central del Corchado, donde se le construyó un pequeño edificio escuela para impartir sus enseñanzas. El local donde se ubicó la escuela en el pueblo, era propiedad de la S.I.A.G. y se encontraba en la calle Jimena 26 (Hoy calle Real). Por el local, el Ayuntamiento pagaba un alquiler de una peseta mensual. El mobiliario consistía en diez bancas, una mesa del maestro y un sillón, así como un retrato enorme con la figura del rey Alfonso XIII que fue comprado en Málaga junto con un crucifijo. Se compraron al principio también, 24 tinteros de plomo, que costaron la cantidad de 6 ptas con 85 céntimos. 34


La Corporación municipal, presidida por Gonzalo Vallecillo Jiménez, daba fe continuadamente de su posicionamiento monárquico. Así, no sólo viajan a Madrid el Alcalde y el concejal Pascual Gómez Díaz para testimoniar con su presencia la lealtad personal e institucional a los monarcas, en el homenaje que en su honor, se realiza el 23 de Enero de 1.925, sino que unos días antes la Corporación deja constancia “de su inquebrantable fe en la monarquía” acordando por unanimidad se nombren a SS.MM. Don Alfonso XIII y Doña Victoria Eugenia “alcalde y alcaldesa honorarios de esta Corporación Municipal”. Lo mismo ocurre con su posicionamiento político con respecto a la figura del General Primo de Rivera, que desde 1.923 rige con mano dura los destinos de la nación. Por ello, el Ayuntamiento quiere hacerse presente de una manera importante en el recibimiento y en el banquete posterior que se le brinda en la ciudad de Algeciras el 19 de enero de 1.925. Así, son designados el Alcalde, dos concejales y el Secretario de la Corporación, para que en su representación asistan “en honor del glorioso salvador de la Patria, Excmo. Sr. Don Miguel Primo de Rivera y Orbaneja...”. Un año más tarde incluso, la Corporación dirigida por Gonzalo Vallecillo, colabora con 50 ptas en la suscripción iniciada “para erigir un monumento al glorioso salvador de España”. Durante seis años, con el apoyo del ejército, el clero y las clases medias, Primo de Rivera trata de resolver los eternos problemas de la sociedad española de entonces. Sin embargo, no consiguió establecer un régimen político estable y hubo de dimitir, con lo que se abrió paso a la solución republicana. Sí hay que reconocer a la dictadura, que supo resolver algunos problemas: realizó un programa de obras públicas (carreteras, puentes y pantanos), saneó la Hacienda y terminó con el problema de Marruecos. Aunque no acertó a resolver otros problemas: el regionalismo, la situación del campo y la creación de un nuevo orden político estable. Con respecto al municipio de Jimena, hay que destacar, que es en estos años, cuando tienen comienzo proyectos de suma importancia para el futuro de toda la zona. Así, en Julio de 1.925, el Alcalde viaja a Cádiz para solicitar de la Diputación “la construcción de los caminos vecinales, que desde esta ciudad debe unir a las Barriadas de San Martín, San Pablo, caseríos de Marchenilla e inmediata villa de Castellar de la Frontera”. De las conversaciones mantenidas en Cádiz, el responsable municipal trajo gratísimas impresiones y había sacado la conclusión, de que el proyecto podía ser realizado en breve. En un Pleno Corporativo celebrado el 7 de Agosto de 1.925, el Alcalde, mediante una brillante exposición de motivos, traslada a los asistentes, las múltiples y beneficiosas razones que amparan el proyecto. De igual manera, se acuerda solicitar del Gobernador Civil de la provincia, la instrucción del oportuno expediente “para que sea declarado de utilidad pública la construcción de los caminos vecinales de referencia”. Entre los argumentos para apoyar la construcción de los 35


diversos caminos propuestos, sobresale el referido a la situación social que atraviesa el municipio “porque con ello mejoraría en parte la triste situación en que se encuentran una gran parte de los obreros de este término, faltos por completo de trabajo..., y por entender sería este también un medio eficaz de hacer Patria, cuyo amor en la clase proletaria se encuentra hoy bastante relajado por desgracia”. Referente a los festejos de San Pablo en 1.927, nos encontramos, que tres años después de aparecer la primera subvención del Ayuntamiento a las Juntas de Festejos, la cantidad sigue siendo de 100 ptas. Algo más, 120 ptas. es lo que cobra el Alcalde Pedáneo, por las diligencias efectuadas en este mismo año. Dos sucesos graves marcan la vida de los españoles en el año 1.928 y que son recogidos por las actas municipales, debido al requerimiento de ayuda que el Gobernador Militar del Campo de Gibraltar, hace a la Corporación de Jimena en escrito de fecha 29 de Septiembre. Por una parte, el gravísimo incendio ocurrido en Madrid en el teatro Novedades y en el cual fallecieron 67 personas y hubo más de 200 heridos y por otra la nueva catástrofe protagonizada por la derrota de nuestros soldados en Melilla. La Autoridad militar no quiere sólo apoyo moral sino apoyo económico para poder amparar a las familias de las víctimas y así lo explicita: “que junto al sufrimiento moral de la pérdida de tantos seres queridos, se une y queda latente, el sufrimiento material de tantos infelices que quedan en el mayor desamparo, niños sin padre y sin protección...docenas y docenas de obreros mutilados o ciegos por las brasas del incendio...y soldados muertos heroicamente en el cumplimiento de un deber y en una prueba de sublime sacrificio por sus semejantes...Por tanto, ruego a V.I. que con el fín de cooperar al alivio de todos los males citados, organice y encabece una suscripción completamente voluntaria y sin cuota ninguna determinada”. La Corporación acuerda colaborar con la cantidad de 75 ptas, justificando no aportar más, ya que la situación tanto del Ayuntamiento como la del pueblo no lo permiten “pues la mayoría de sus obreros se encuentran en paro forzoso por falta de trabajo y a los que pronto tendrá que acudir en su auxilio”.

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La muerte de S.M. Maria Cristina, madre de Alfonso XIII, ocurrida en Febrero de 1.929 en Madrid, también tiene su reflejo en nuestro archivo municipal, gracias al acuerdo de la Comisión Permanente de fecha 09/02/29 en el que se destaca “el sentir del Ayuntamiento, Autoridades y pueblo en general...por considerarla como una desgracia Nacional, pues por sus virtudes, caridad y religiosidad se había captado las simpatias y veneración de todos los españoles sin distinción de clases”.

El 19 de Marzo de 1.930, es elegido Alcalde Presidente Juan Ferrer Rodríguez, del que podemos destacar que durante su corto mandato finalizaron las obras del puente de la Pasada Alcalá y se bautiza a la Barriada de la Estación con el nombre de Los Angeles. Con él en la Alcaldía llegaría la proclamación de la República, que en Jimena se haría oficial a las 6 de la tarde del día 15 de Abril a través de un telegrama del Gobernador Civil en los siguientes términos:”En este momento acaba 37


posicionarse el Gobierno poder público provisional de la República con la asistencia generosa del pueblo, con la cooperación leal y respetuosa de la fuerza pública. El entusiasmo es todo comparable al orden perfecto que inspira en la Capital y en todas las poblaciones...cuidando al propio tiempo apoyar y proteger con eficacia y prudencia, sin alardes inoportunos todos los derechos de todas las personas sin diferencia en significación. De lo que el Ayuntamiento quedó enterado acordando por unanimidad, consignar en acta “su inmensa satisfacción por la proclamación de la República española y que se haga público por medio de bandos para conocimiento del pueblo en general”. En San Pablo se supo la noticia a través del ferrocarril y del telégrafo. Los trenes que pasaban por la estación, venían cargados de banderas anunciando la buena nueva que se había producido en Madrid. Paco Nebreda, que trabajaba como meritorio en la estación se hizo con una de las banderas republicanas y vino desde allí hasta el pueblo ondeando la divisa tricolor. Era por la mañana y apenas se encontraba gente en la calle atareados, lógicamente, en las faenas del campo. Sólo se encontró con el comandante de puesto, el cabo Antonio Casablanca Romero, que asomado desde la puerta del cuartel lo vió de venir y le preguntó: - Pero Paco, ¿tú sabes si es verdad que ha saltado la república? - Sí, porque los trenes vienen cargados de banderas y además he tenido que pasar el telegrama a la estación de Algeciras. - Ah, bueno,… pues sigue. Y Paco Nebreda llegó hasta la puerta de Elías al final de la calle Real y de allí se volvió para la estación. Al cabo Casablanca unos años más tarde, exactamente el 3 de Junio de 1.936, siendo alcalde de Jimena el arriero Cristóbal Vera, se le quiere premiar por “su meritísima labor en bien de la república, del orden público y del vecindario en general”, solicitando al Ministro de la Gobernación de entonces que se quedara en San Pablo una vez ascendiera a sargento. El primer acto político del Gobierno de la República, fue un Decreto de amnistía, que se trasladó al Ayuntamiento con la exigencia de su ejecución inmediata:”ponga inmediatamente en libertad a detenidos o arrestados por delitos o faltas de índole político”. El Alcalde comunicó a la superioridad, que “en este Depósito Municipal, no existe persona alguna detenida por los delitos o faltas mencionadas”. Telefónicamente, puso en conocimiento del Gobernador Militar del Campo de Gibraltar, de haberse constituido provisionalmente este Ayuntamiento por “los señores que integran los Comités Republicanos”. Lo primero que hizo la Corporación Municipal, 38


fue adquirir una bandera y emblemas del nuevo régimen político, así como proceder a cambiar los nombres de algunas calles del pueblo. Mientras, en el país, la República llegó en medio de una ola irresistible de popularidad, con vivos deseos de reformas. Preconizó un Estado democrático, regionalista, laico y abierto a amplias reformas sociales. Por otra parte, llegaba en malos momentos. La crisis económica de 1.929 hacia sus estragos en Europa y nuestro país sufrió también sus efectos. Pero es que, además, el país estaba dividido. Para empezar, existían unos movimientos autonómicos en Cataluña y el País Vasco. El Ejército y algunos partidos de derechas se opondrán de lleno a cualquier idea de desmembración de España. Las clases trabajadoras estaban igualmente divididas: socialistas y anarcosindicalistas, que diferían en los métodos para conseguir esa sociedad igualitaria que preconizaban. En medio de tan encontradas corrientes, pero asentado en un amplio consenso, el gobierno provisional promulga sus primeros decretos. Entre ellos, que tuviesen una relación muy directa con Jimena y sus núcleos, se encontraban los relativos a legislación social agraria de Largo Caballero, entre los que figuraban: el de Términos municipales, que obligaba a los patronos agrícolas a emplear preferentemente a los braceros vecinos del municipio (20 de Abril); el que prohibía momentáneamente los desahucios de campesinos arrendatarios (29 de Abril). En Julio se promulgó los de jornada de ocho horas absolutamente en todas las actividades laborales-el campo la primera- y se establecieron salarios mínimos en el campo. Por otra parte, el 7 de Mayo también fue promulgado del Decreto de Laboreo Forzoso, que obligaba a los propietarios a cultivar sus tierras, falto de lo cual podría ser cedida su explotación a entidades campesinas. A principio de la década de los años 30, se produce la adquisición por parte de Juan March Ordinas, de todas las fincas propiedad de la S.I.A.G. Este suceso traerá como consecuencia en años posteriores, la parcelación y venta de todas esas tierras y por consiguiente, la desintegración de la gran propiedad latifundista, en manos de pequeños propietarios. Pero, con anterioridad, y unos meses antes de dar comienzo la guerra civil en Julio de 1.936,tendrá también lugar un suceso que podría haber sido muy importante, si se hubiese podido llevar a efecto y que, sin lugar a dudas, habría cambiado la historia de San Pablo y del entorno. Fue la “Declaración de utilidad social de las fincas de la Sociedad Industrial y Agrícola de Guadiaro” que fue comunicada a la Comisión Gestora que regía los destinos municipales de Jimena, a través del servicio provincial del Instituto de Reforma Agraria, el cual valiéndose del Decreto de 20 de Marzo de 1.936, informaba que: “se ha servido disponer que se proceda 39


con toda urgencia a la ocupación temporal de dichas fincas. En virtud de ello, todas las fincas y construcciones propiedad de la citada entidad serán utilizadas por el Instituto en la forma que estime conveniente”. Este Decreto declaraba expropiables con indemnización, basándose en el artículo 44 de la Constitución, las fincas que radicasen en términos municipales de gran concentración de la propiedad, censo elevado de mano de obra agraria, predominio de cultivos extensivos, etc., y disponía, por el momento, su ocupación temporal, conservando mientras tanto sus propietarios el dominio de la tierra. Para un hombre como Juan March , célebre banquero y hombre de negocios que se había convertido en terrateniente latifundista andaluz, al hacerse con todas las propiedades de la familia Larios, estas determinaciones políticas que se estaban adoptando, como es de entender, no eran de su agrado y aceptación, por ello, no fue de extrañar que pocos meses después apoyara financieramente el golpe militar del General Franco. En la Alcaldía de San Pablo por aquellos años, nos encontramos con el cambio del longevo Manuel Muñoz Portillo, por Cristóbal Jiménez Clavijo, zapatero de profesión, que tenía la zapatería en la calle Real y al que le cabe el macabro honor de ser el primer asesinado en San Pablo por motivos políticos. Cristóbal, compaginaba su trabajo de zapatero con el gusto por la poesía. Cuando entraron las tropas de Franco en Jimena, al igual que muchos vecinos del pueblo, se fue de huida hacia la provincia de Málaga. Él llegó hasta Estepona, de ahí se volvió hasta San Pablo y cuando llegó lo detuvieron, se lo llevaron para Jimena y allí fue fusilado. Parece ser que le incriminaron por el asesinato ocurrido unos meses antes del cabo Ríos (Juan Ríos Becerra), cuando él era Alcalde Pedáneo, asesinato que no se produjo ni en San Pablo ni por gente de San Pablo, sino que fue cometido por unos milicianos que aparecieron y, junto con otros, se lo llevaron a Arriate donde acabaron con su vida. Junto con Cristóbal fueron asesinados 12 vecinos más y el Jefe de Estación de entonces. A Cristóbal lo sustituyó en el cargo, en Marzo de 1.936, Salvador González Medina, “Isidro”, hombre de campo y que ayudaba a su casa como “maestro”. Recorría los cortijos de los alrededores y tenía una pequeña escuela en su propia casa. Fue desahuciado por la Casa March debido a sus 40


inquietudes políticas y su rebeldía. Hombre muy apreciado entre sus vecinos hasta tal punto, que una vez obligado a abandonar la casa propiedad de la SIAG, en una noche, un grupo de vecinos y amigos le ayudaron a levantar una choza en la Cañada, siendo denunciada la ocupación por los mallorquines que querían verlo lejos de San Pablo. Isidro tuvo que pagar de multa en aquellos entonces, la cantidad de 25 ptas. Por todos estos acontecimientos, tuvo que ponerse a salvo cuando saltó “el movimiento”, ya que no le iban a perdonar sus responsabilidades políticas anteriores, ni su manera de ser y de proceder. Después de la guerra estuvo seis años preso en Extremadura, de donde volvió para estar con su familia, que lo llevaba esperando y necesitando desde hacía mucho tiempo. En el corto periodo de tiempo que fue Alcalde Isidro, de Marzo hasta la toma de Jimena a finales de Septiembre, se acordó por parte de la Comisión Gestora que gobernaba el municipio, la implantación en San Pablo de una escuela unitaria de niñas y el nombramiento de José Saraiba Saraiba como guardia municipal, con la gratificación mensual de 75 ptas. José, sería otro más de los injustamente asesinados por la barbarie. Fue fusilado en Jimena, dejando su esposa embarazada y varios hijos pequeños. En España comienza la guerra incivil con el derrocamiento del Gobierno elegido tras las elecciones del 16 de Febrero, que daban el triunfo al Frente Popular. La derecha siguió conspirando como de costumbre, hasta que el sábado 18 de Julio se hizo efectiva la sublevación militar que tanto se temía y que tanto dolor acarreó, no sólo por los años de guerra, sino por el oscurantismo y la represión que trajo consigo la posguerra, y que en un municipio como Jimena, se padeció intensamente.

Manuel Mata, Jefe de Correos durante varios años en Jimena, militante socialista y persona muy interesada en los acontecimientos de aquella época, en un breve pero entrañable artículo, que realizó como colaboración con el grupo de ciudadanos que están protagonizando la rehabilitación de los asesinados y desaparecidos de la guerra civil en 41


nuestro municipio, a través de la “Recuperación de la Memoria histórica”, hace una reseña de esos primeros días del levantamiento militar en Jimena, que considero digna que se conozca por todos: “El grueso de las tropas rebeldes no llegó a Jimena de la Frontera hasta el 28 de Septiembre de 1.936. Hasta ese día, sólo algunos escarceos entre los más concienciados seguidores de la república, especialmente afiliados de la CNT y los sublevados asentados en los alrededores de Guadiaro y San Roque, daban fe de la revuelta militar. Reuniones en la sede del sindicato, algún tiroteo suelto, una empalizada aquí y allá, miradas extrañas, almas en vilo, y las soflamas radiofónicas de Queipo de Llano, o algunos de sus adlátares, que, entre la incomprensión y el desasosiego, oían los jimenatos en los bares del pueblo. Con la toma del poder local por parte de los golpistas, la cárcel, ubicada en los bajos del Ayuntamiento, acogía cada día a más gente acusada de ser de izquierdas, republicana, revolucionaria, atea, sindicalísta, huelguista o vaya usted a saber. Entre esas personas retenidas, a las que durante el día se les obligaba a realizar diversos trabajos, se hallaban: Catalina Delgado Gavilán “La Bizcochera”, inculpada de haber participado en manifestaciones a favor de la república; Manuel León Pérez “Niní” al que el alcalde republicano Cristóbal Vera “Telar” y su comité, le había encomendado dirigir la construcción de barreras de contención para cuando llegaran los insurgentes; Francisco Vera Gallego, carbonero, hombre de monte, recio y difícil de doblegar ante las injusticias y los abusos, y Antonio Vallecillo Jiménez, no involucrado en nada, no comprometido con ninguna causa, pero que, según decían, no cumplía como Dios manda con los preceptos de la santa madre Iglesia. A mediados de Noviembre del 36, la Bandera “Zamacola” de la Falange, con el apoyo de soldados del Cuerpo de Regulares, en su mayoría magrebíes, se presentó en Jimena camino de la Sauceda. Una aldea de 40 chozas, cuyos habitantes malvivían del monte y del contrabando con Gibraltar, y que sufrió una represión brutal: no quedó un hombre vivo (sólo se salvaron los que tuvieron tiempo de huir), fueron despojados de todas sus pertenencias, sus humildes moradas arrasadas, las mujeres vejadas y los niños marcados para siempre. Pero, antes en Jimena y a modo de macabra advertencia de lo que vendría después, quisieron dejar huella de su paso. Eligieron a cuatro personas, las antes mencionadas, de entre las recluidas en la cárcel y trasladadas a pie hasta la zona conocida como Cruz Blanca, fueron fusiladas y rematadas a pie de carretera. Sus cuerpos quedaron allí, abandonados como prueba irrefutable de la ignominia y de la vergüenza colectiva que arrastraría este país durante 40 años.” 42


De igual manera, la escritora e hija predilecta de Jimena, Angeles Vazquez en su libro “Un boomerang en Jimena de la Frontera” nos relata las vivencias de esas fechas:”...pasados unos días, empezaron a llegar muchos hombres, venían huyendo de Algeciras, La Línea. Contaban que estaban metiendo mucha gente presa. El pueblo estaba alborotado y un día sacaron todas las imágenes de las iglesias y las quemaron. Empezamos a tener miedo, metieron en la cárcel a varios del pueblo, el miedo iba en aumento...Unos días después, siguieron llegando huidos, pero ya en bandadas, las calles del pueblo estaban llenas, contaban que estaban matando mucha gente y todos huían aterrados y horrorizados por lo que pasaba...Cuando entraron en el pueblo donde no hubo ninguna lucha., mi tío no huyó, él se quedó, entonces lo cogieron y le fusilaron junto con tres más, a la salida del pueblo. Antes les hicieron cavar la fosa allí mismo y allí han estado enterrados hasta hace dos años que, por orden del alcalde, fueron sacados y llevados al cementerio”.... De estos años rememorados por Ángeles, la única lección que podemos sacar las generaciones actuales, es que nunca debería de repetirse. Las guerras jamás han resuelto nada. Y si son entre hermanos, primos y vecinos, menos justificación. El odio y el rencor que genera una contienda de este tipo, no tiene parangón. Hoy día 60 años más tarde, aún perdura en muchas personas los vestigios de aquella confrontación, que para más sorna, se le denominó “civil”. Luis Vallecillo en su obra “Caín: Otra forma de hacer la guerra”, donde cuenta las peripecias del vecino de Jimena, Fernando Navarro Ferrer, más conocido como Fernando Luque, también nos ofrece una visión de aquellos días digna de mencionar:” Solo vi un tropel de gente gritando y corriendo calle arriba...Decían: ¡Qué vienen los moros¡, ¡Que vienen los moros¡ El pánico corría más e iba por delante de la gente anulando el pensamiento. Y la gente corría y los familiares se llamaban entre sí...y yo también salí corriendo...Pero por mucho que supiera correr, no sabía por qué corría.” Unos días después de la toma de Jimena, que fue precedida de un intenso bombardeo, el Comandante Militar que mandaba las fuerzas de ocupación, designa una nueva Comisión Gestora para regir los destinos de nuestro municipio. Algo menos de un año, permanecerá como Presidente de la misma, Diego Meléndez Ramos ,ya que el 14 de Junio de 1.938 es sustituido por Bernardo Periñán Guerrero, maestro nacional ,que unos años 43


más tarde, ya en la década de los 50 volverá a ser designado alcalde presidente.

Nombramiento de la Comisión Gestora en 1.936 La década de los 40 trajo a San Pablo la misma tristeza y miseria que al resto del país. La posguerra marcó muchísimo a nuestra gente, que sufrió en sus carnes la dureza de una época de la que nadie quiere acordarse. Entre otras cosas, se suspendieron las fiestas de carnaval y así lo hace saber el Gobernador Civil de entonces a la comisión Gestora municipal, el 14 Febrero de 1.944. Manuel Muñoz Portillo, vuelve a la Alcaldía Pedánea. En Octubre de 1.938, sin embargo con anterioridad habían ejercido esa responsabilidad, Antonio Chamorro Naranjo un exbrigada del ejército que contó con la confianza de la Comisión Gestora que en 1.936 se hizo cargo del Ayuntamiento y el barbero Juan Lara Rodríguez que lo sustituyó desde Abril de 1.937 a Octubre de 1.938. 44


Será en Febrero de 1.944 cuando el Ayuntamiento a través del gestor Pérez Gil, se hace eco de la puesta a disposición del Instituto Nacional de colonización, de todas las fincas pertenecientes a la S.I.A.G. en las barriadas de Tesorillo y San Pablo. Esto trae como consecuencia la parcelación y venta de todas las propiedades de la Sociedad. Entre otras cosas el Ayuntamiento acuerda: ”Hacer constar su satisfacción por la favorable repercusión que ha de tener para la economía de este término municipal, el hecho de que las referidas fincas sean divididas y parceladas entre numerosos vecinos de esta ciudad que tan necesitados están de tierras”. La verdad de todo, fue que pocos residentes de la zona se beneficiaron de las ventas tan ventajosas que planteaba la parcelación. La razón de esta incongruencia fue sencillamente, que de los “mallorquines”, como se les conocía por aquí, no se fiaba nadie, ya que los años que llevaron las riendas de la Sociedad, demostraron no ser muy condescendientes con los arrendatarios y trabajadores de sus fincas. Vinieron un gran número de compradores procedentes de distintos lugares de nuestra Andalucía, e incluso de otras regiones, convirtiéndose en los nuevos propietarios de nuestras dehesas y vegas. Entre todos, han conseguido hacer de este valle del Guadiaro, una de las zonas más ricas y fértiles de Andalucía. Ha desaparecido ya del valle del Guadiaro, el gran latifundio y sus únicos propietarios, son los actuales habitantes de San Pablo y San Martín, quienes están asumiendo el protagonismo de su propia historia. En Febrero de 1.945 el Ayuntamiento, a través de Miguel Ramos Perales, gestor municipal en aquellos momentos, inicia conversaciones con la S.I.A.G. para la adquisición de locales con destino a escuelas, servicio de cementerio y abastecimiento de aguas tanto para San Martín como para San Pablo. En aquellos momentos no se logra llegar a ningún acuerdo y será unos años más tarde, en Octubre de 1.953, con Bernardo Periñán de Alcalde presidente, cuando se formalizará la compra del cementerio de San Martín, así como 45


los abastecimientos de agua existentes en San Martín y San Pablo. De igual manera, un año antes se había procedido a la venta, por parte de la S.I.A.G., de 13.401 metros cuadrados correspondientes a las calles “enclavadas en el poblado de San Pablo de Buceite”, por una cantidad testimonial de 50 ptas.

En Noviembre de 1.945 había tenido lugar el cambio de Manuel Muñoz Portillo como Alcalde Pedáneo, por su hijo Plácido Muñoz Sánchez, el cual ejerció la responsabilidad durante cuatro años, siendo sustituido en Noviembre de 1.949 por Gumersindo Guil Valverde, maestro nacional que hacía sólo cinco meses había llegado al pueblo. Era persona muy apreciada y respetada en San Pablo. La precariedad económica de su profesión, el hombre la superaba a base de trabajar en el campo y en cualquier cosa que se terciara. El sueldo de maestro no le era suficiente en aquellos años para poder sacar adelante a su mujer y a sus cinco hijos. Don Gumersindo está 46


sólo tres meses en el cargo, expresando motivos personales para abandonarlo. Se nombra en Febrero de 1.950 a Cristóbal Gómez Moreno, un propietario de tierras que procedía de Jimena y que tuvo una participación destacada en numerosos sucesos luctuosos acaecidos en los años de la guerra y en la posguerra. Su nombramiento, quizás tuviera mucho que ver precisamente, con su alineamiento inquebrantable con los vencedores. La mayoría del vecindario, ha sabido guardar en la memoria, el hacer y el proceder de estos individuos, que en esos fatídicos años, no tuvieron el más mínimo reparo en sacar de sus adentros, esa bestia que algunos dicen que llevamos dentro, para extender el sufrimiento a los demás. A finales de esta década de los 40, exactamente el 25 de Junio de 1.949, se acuerda a través de la Comisión Permanente, iniciar el trámite de adquisición de unos terrenos, pertenecientes a José Vargas Rodríguez, para la construcción de varias escuelas(escuelas viejas). Hasta el 30 de Junio de 1.951 no finalizará el expediente, haciéndose efectiva la compra de 900 metros cuadrados de terreno a 10 ptas. el metro cuadrado. El montante total de la compra fue pagada por el Ayuntamiento(3.450ptas) y 35 vecinos de San Pablo, que en una colecta voluntaria aportaron la diferencia restante. En el aspecto festivo, los años 40 también marcan una época. No se acaba de salir de la miseria y del racionamiento. La llegada de San Pedro es saludada año tras año con alegría y devoción. De todas las cortijadas de los alrededores y de los pueblos cercanos, vienen a disfrutar de esos días. Los festejos se celebran, como es habitual en una polvorienta calle Real, a la que por aquellos entonces, aún le faltaba la iglesia y toda la acera de casas que hoy están a su frente. En 1.948, la subvención a los festejos, por parte del Ayuntamiento, se eleva a la cantidad de 750 ptas. La falta de un establecimiento de tejidos por aquellas fechas, hace solicitar a Francisco Vera Rojas, la autorización pertinente para poder instalar una tienda para dedicarla a esos menesteres. A principio de los años 50 se da a conocer el primer proyecto sobre cementerio que se tenga conocimiento. El arquitecto redactor del proyecto es D. Manuel Blanquer García, que fue durante muchos años arquitecto municipal de Algeciras. Unos días más tarde, la propia Junta de Sanidad del municipio, dará el visto bueno a dicho proyecto. Pero el proyecto no llegó nunca a ejecutarse ya que el problema del suelo no llegaría a solucionarse hasta mediado los años 70. El tema del cementerio ha sido una reivindicación histórica del núcleo de San Pablo que se inicia, como hemos visto, en los años 50 y no logra de llevarse a cabo hasta el año 1.992. Son demasiados años para poder resolver la instalación de un servicio de primera necesidad, como era el cementerio, para los vecinos de San Pablo. Durante los más de cuarenta años que permanece sin resolverse este problema, es curioso, que aparece y desaparece como el Guadiana, en 47


las prioridades de las distintas Corporaciones que gobiernan el Ayuntamiento. Desde Mayo de 1.992, se encuentra en servicio y es sin duda una de las infraestructuras más apreciadas y valoradas por la mayoría de los vecinos, no sólo de San Pablo, sino también de Jimena y Estación. La vida social del pueblo se va desarrollando normalmente. Así nos encontramos a mediados del año 1.952, con la solicitud, por parte de José Vargas, para que le autoricen la instalación de un cine de invierno, contiguo al existente de verano. De igual manera, solicita la apertura un año más tarde, para el cine de verano de su propiedad con un aforo de 400 localidades. Igualmente se solicita en aquellas fechas por parte del representante de la línea de autobuses que une La Línea de la Concepción con Ronda, la implantación del servicio de autobuses en San Pablo. Además del tren, se va a contar desde entonces con un servicio de viajeros que nos comunicaría con la serranía de Ronda, así como con Jimena, Tesorillo y La Línea.

El día 3 de Febrero de 1954, quedaría grabado en la memoria de todos los vecinos de Jimena y de San Pablo ya que amaneció todo con un manto blanco debido a la gran nevada caída en la madrugada. Fue un día de fiesta pues ocurría algo desconocido hasta entonces. Mayores y niños saltaron a las calles a disfrutar del fenómeno. 48


En Septiembre de 1.955, cesa en su cargo como alcalde de San Pablo y como concejal del Ayuntamiento de Jimena, Gumersindo Guil Valverde, ya que es destinado de maestro a la ciudad de Ceuta. Lo sustituye en el cargo Alfonso Rubio Carrillo que ejercerá la responsabilidad hasta finales de 1.962. En Jimena, en Mayo de 1.956, se produce también el cambio en la Alcaldía. Juan Ignacio Trillo Trillo, médico de profesión, sustituye a Bernardo Periñan tras ocho años de regir los destinos del municipio. En los siete años que está al frente de la Alcaldía, Juan Ignacio Trillo acomete varias obras de importancia en el casco de Jimena de la que sobresale, sin lugar a dudas, la remodelación de la actual plaza de la Constitución, más conocida por El Paseo. Su preocupación por recuperar espacios libres para el disfrute de los vecinos, le hace interesarse también, por la recuperación de varios solares en el centro de San Pablo, concretamente donde hoy día está ubicada la iglesia. ...”Serán necesarios a este Ayuntamiento para construcción de Plaza o Paseo, por lo que consideraba útil su adquisición”... Se inicia el expediente en Diciembre de 1.956 y siete meses más tarde tiene que desistir la Corporación de su compra ya que los precios superaban en mucho lo disponible por las arcas municipales. Unos años más tarde, esos solares fueron vendidos a la Iglesia al mismo precio de su adquisición.

Juan Ignacio Trillo entregando un trofeo de ferias

A principios del verano de 1.957, el Alcalde Presidente, llevará a la consideración del Pleno, una propuesta sin lugar a dudas, muy importante para el desarrollo diario de la vida de los vecinos de San Pablo en aquellos años: la instalación en “la Barriada de San Pablo de un locutorio público telefónico derivado de la central del casco urbano”. Entre otras cosas el Sr. Trillo Trillo manifestó:”Tan antigua es esta 49


aspiración de todo el vecindario y tan profundamente sentida la necesidad de la instalación, que no es preciso resaltar los motivos, ni justificar la propuesta.” Trece meses costó el proceso de instalación y en él el Ayuntamiento se comprometió a cumplir, ante la Compañía Telefónica Nacional de España, una serie de requisitos entre los que cabe destacar: “satisfacer a la CTNE la cantidad de 2500 ptas por cada 500 metros de tendido de la línea...aportar todo el hilo de cobre que sea indispensable para la instalación, así como el local adecuado para el locutorio”. El locutorio público se instaló en unas dependencias municipales en la misma calle Real, hasta que ya en la década de los años 60, se fueron instalando los teléfonos particulares, que hicieron necesaria la ubicación de una propia central telefónica en San Pablo. Será en Mayo de 1.958, cuando el gobernador civil de la provincia comunica al Ayuntamiento de Jimena, la concesión de una subvención de 100.000 ptas. para la construcción de una Escuela Rural y vivienda para maestro en San Pablo. El Ayuntamiento necesitó de acudir a la Caja de Ahorros para poder ejecutar las obras, que fueron realizadas por administración en los meses siguientes. Esta Escuela Rural estuvo en funcionamiento hasta principio de la década de los años 70, ya que debido al elevado número de escolares, hubo que construir un nuevo colegio, que es el existente hoy día, en el camino de la Cerejana. Muchas generaciones de sampableños pasaron por esas “Escuelas Viejas”, así como algún que otro maestro que por su dedicación, dejaron huella entre el vecindario.

En este año de 1.958, la Corporación Municipal concede a la Feria de San Pedro una subvención de 1.177 ptas. para atender a los gastos originados por los festejos. Los días de feria fueron el 29 y el 30 de Junio. Como de costumbre la calle Real se convertía en esos días en real de la feria. Se instalaron las esperadas atracciones de feria, así como la caseta de baile, que, como otros años, se ubicó entre la puerta del estanco y la casa de 50


Antonio Palomo. Tanto la orquesta del baile, como la banda de música militar, venían de Ronda y hacían las delicias del respetable que disfrutaba bailando hasta que amanecía. La inauguración de la capilla del Corchado, también fue un evento importante ocurrido en este año 1.958. Se celebró una romería a la que acudieron un gran número de personas venidas de San Pablo y sus alrededores. Como dato curioso decir, que en las actas municipales, se señala que dicha capilla es en honor de la virgen de Fátima, sin embargo, la imagen que ha permanecido durante muchos años en dicho lugar ha sido la virgen del Carmen y es la que según los vecinos se ha venerado siempre allí. La Virgen fue llevada durante varios años en procesión desde el pueblo hasta su capilla de la Central del Corchado y a continuación tenían lugar los actos festivos de la romería que se organizaba en el lugar.

El final de la década de los 50, así como la década de los años 60 y 70 va a contar con un mismo denominador común en todos los núcleos de población de nuestro municipio, la emigración. Se contarán por cientos los vecinos de San Pablo que recurrirán a esta salida laboral para poder 51


solventar las múltiples carencias que padecían. Eran días duros y las necesidades más elementales brillaban por su ausencia. El primer grupo de trabajadores que salió de San Pablo para Francia, estaba formado por 24 hombres y cogieron el tren el 22 de Mayo de 1.958. De este grupo sólo dos fueron rechazados en la frontera al no cumplir alguno de los requisitos que exigían las autoridades francesas. Se empezaba por estos años con los desgarros familiares que traía consigo este fenómeno, sobre todo para Francia y Alemania. Una gran mayoría de los trabajadores del campo veían como única salida a sus penurias económicas “apañar” la maleta de cartón duro, subir a esos trenes inmundos y después de largas jornadas insufribles, llegar a un país desconocido en el que era tratado generalmente como ciudadano de segunda. La importancia económica de la emigración se puede observar también a través de las actas municipales. Podemos apreciar por centenares las licencias de obras solicitadas desde finales de los años 50 y toda la década de los 60. La fisonomía urbanística de gran parte de San Pablo cambió a raíz de la emigración. Como anécdota se puede contar que incluso una calle del pueblo recibe el nombre de “Francia”, ya que muchos de los vecinos de la misma, construyeron sus viviendas, gracias a sus muchas temporadas de trabajo en el país vecino. Las chozas que poblaban las afueras del pueblo, ubicadas generalmente en terrenos de la cañada real, se fueron transformando poco a poco en pequeñas casas humildes, a las que año tras año, se le iban realizando las mejoras oportunas, para poder vivir con seguridad y dignidad. Francia y Alemania ayudaron sin lugar a dudas, a la transformación económica y urbanística de San Pablo. Hoy, cuarenta años más tarde, también Alemania y Francia continúan teniendo una repercusión económica en un gran número de sampableños, ya que son muchos los vecinos que disfrutan de las pensiones de vejez que estos dos países les tienen concedidas. El problema del abastecimiento de agua fue, y sigue siendo en la actualidad, una de las reivindicaciones más demandadas por los vecinos de San Pablo. En aquellos inicios de los años 60 la problemática era tan grave, que se le hace llegar a conocimiento del mismísimo Franco.

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El cambio efectuado en la tubería de conducción desde el nacimiento hasta el mismo pueblo, donde se cambió la tubería de hierro por otra de “cemento en malas condiciones”, hizo que se rebelara gran parte del vecindario. José Andrades y cuatro vecinos más remiten al “Jefe del Estado y Generalísimo de los Ejércitos”, con fecha 5 de Septiembre de 1.960, un escrito de protesta por lo que consideran un asunto algo turbio y preocupante, ya que el cambio se debió, según ellos, “aprovechando el elevado costo de este metal...””poniendo en su lugar otra tubería de cemento en malas condiciones, ya que desde la fecha indicada no se ha podido volver a traer el agua potable a la barriada”. Desde entonces, el pueblo estaba solucionando su problema de abastecimiento a través “de un arroyo cercano y de un canal de riego, que tiene la toma de agua en la salida de una fábrica de electricidad, trayendo esta agua todos los excrementos y desperdicios echados en los wateres de la citada fábrica...las epidemias, como es fácil suponer, son interminables, atacando especialmente a los niños y a los ancianos”. Doce días más tarde, el gobernador civil de la provincia, remite a José Andrades, un escrito donde le comunica que el problema ha sido trasladado a la Diputación Provincial “para su tramitación correspondiente”. Hasta 30 años más tarde no logró solucionarse el problema del abastecimiento con la construcción de nuevos pozos y un depósito, que son los que al día de hoy, abastecen a San Pablo, aunque la solución definitiva a esta infraestructura tan necesaria, llegará en el futuro, con el abastecimiento directo desde el pantano de Castellar. Estos primeros años de la década de los 60, vienen marcados por una serie de actuaciones municipales que intentan mejorar las condiciones de vida de los vecinos de San Pablo. En primer lugar, se solicita a la Jefatura Provincial de sanidad, que inicie un expediente para la creación de una plaza de médico titular de asistencia pública domiciliaria en San Pablo .”Esta conveniencia se deriva del hecho de que la barriada de San Pablo se encuentra a seis kilómetros del casco de población y con un número de habitantes superior a los mil, lo que hace no solamente conveniente, sino necesario, desde el punto de vísta sanitario, de que tengan un médico...” La realidad es que hasta mediado de los años 80 no se logra dar una solución más o menos aceptable a la situación de abandono sanitario que padecía San Pablo. Se construyó una casa para el médico, 53


pero el médico nunca vino. La llegada de la democracia y el desarrollo autonómico trajeron consigo una nueva reestructuración sanitaria que ha posibilitado unas mejoras importantes en el servicio sanitario de todo el municipio y, por consiguiente, en San Pablo.(Ver carta casa del pueblo). Igualmente, se autoriza por aquellas fechas a José Vargas, a urbanizar terrenos de su propiedad ya que el pueblo continuaba creciendo y necesitaba suelo para su expansión. Se le autoriza la parcelación de lo que es hoy la calle Jimena, con el compromiso de su urbanización por parte del interesado. Los solares se vendieron y la urbanización se tuvo que hacer con presupuesto municipal al cabo de varios años. La construcción de la nueva iglesia, ubicada en el centro del pueblo, a la que el Ayuntamiento colabora adquiriendo las vidrieras de sus paredes, sin duda va a cambiar la imagen de una calle Real que por aquellos entonces, aún se encontraba sin asfaltar. En la construcción de la iglesia, es de justicia mencionar, que fueron muchos los vecinos que colaboraron en su levantamiento, unos con medios económicos y otros aportando su trabajo personal. Para su inauguración vinieron el Obispo de Cádiz y las autoridades municipales encabezadas por el Alcalde Juan Trillo a la cabeza. El 27 de Septiembre de 1.962, accede a la alcaldía de San Pablo, Bartolomé Rubio Téllez, hijo de su antecesor en el cargo. Bartolo permanece en la alcaldía casi 17 años y es un hombre recordado por su buen hacer y su honradez. Con todas las dificultades de aquellos momentos, dieron comienzo y se realizaron diversas obras de infraestructuras en nuestro pueblo que perduran a día de hoy. Dos acontecimientos importantes marcan la historia de Jimena entre finales de 1.959 y Agosto de 1.961. Por una parte, el rodaje de la película “Las tres etc... del coronel”, una coproducción franco-italiana, dirigida por el francés Claude Boissol, e interpretada por un plantel de actores 54


encabezados por Vittorio de Sica y Anita Ekberg. Por parte española el reparto lo encabezaban Fernando Fernán Gómez y María Cuadra. La película estaba basada en una obra teatral de José María Pemán y se estrenó en el cine Pompeya de Madrid.

Durante varias semanas, los pormenores del rodaje formaron parte de la vida de los vecinos. Muchos de ellos, participaron como extras y sin lugar a dudas, algún beneficio económico repercutió en la exigua economía de muchos jimenatos.

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Por otra parte, el luctuoso acontecimiento del hundimiento de la plaza de toros portátil, que se había instalado con motivo de la Feria de Agosto y en el que desgraciadamente hubo que lamentar varios muertos y numerosos heridos. Así relataba los hechos un periódico de entonces:

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En Octubre de 1.963, llega a la Alcaldía de Jimena José Castilla Gómez, veterinario de profesión, que ocuparía el cargo hasta el 19 de Abril de 1.979, fecha en la que toma posesión, la Corporación surgida de las primeras elecciones municipales, después de cuarenta años de designación de alcaldes, vía gobernador civil de la provincia. En los 16 años que está al frente de la alcaldía, José Castilla Gómez, acomete algunos proyectos importantes sobre todo en infraestructuras. Se asfaltan gran cantidad de calles en el casco y en las barriadas, se abastece de agua potable los distintos núcleos de población y se establece el servicio de recogida de basuras. Estas mejoras, sin embargo, se ven empañadas por el continuo despoblamiento que afecta a todo el municipio. En la década de los años 60 y 70 van a ser cientos de familias las que abandonen el municipio buscando una mejor vida, tanto fuera de España, como en otras regiones de nuestro país. El censo de Jimena en el año 1.960 alcanzaba los 11.283 habitantes. Cuando muere Franco en 1.975, el municipio cuenta tan sólo con 8.588 habitantes. Una sangría de 2.695 personas, que tuvieron que buscar fuera un futuro más esperanzador que el que le brindaba el pueblo que les vio nacer.

El Alcalde José Castilla con miembros de una de sus Corporaciones 57


En este año de 1.963 en San Pablo se adscribe el primer vehículo taxi a la barriada de San Pablo. Es solicitada dicha adscripción por José Palomo Muñoz, el cual, es propietario de un vehículo marca SEAT 1.400, con capacidad para seis plazas. Unos meses después la Comisión Permanente Municipal, aprobará la adquisición de una señal de tráfico para regular el mismo en las calles del pueblo. A finales de Junio de 1.964, se presenta a la Comisión Permanente, un estudio para la implantación del servicio de recogida de basura en todo el municipio. Las tarifas mensuales que se manejan en aquellas fechas son de 15 ptas. para domicilios particulares, y de 20ptas. para comercios e industrias. El personal en San Pablo concretamente sería una persona y el medio de recogida a utilizar sería “un carrillo de manos”.

Antes de finalizar este año, también se da el visto bueno a la instalación de un puesto de venta de periódicos y la colocación de una mesa futbolín, solicitadas por Gonzalo Delgado Delgado. En Marzo de 1.965, se incrementa en dos más las licencias de paradas de taxi en San Pablo y ese mismo año se aprueba el proyecto de la primera fase de pavimentación y saneamiento de la Calle Real y que asciende a 1.325.906 ptas. Políticamente, las distintas corporaciones presididas por José Castilla, dan muestras inequívocas, de su adscripción al régimen franquista y la admiración personal del Alcalde hacia la figura del general Franco es una constante que podemos observar a lo largo del tiempo: El Caudillo, se hace acreedor de múltiples reconocimientos y distinciones por parte de las corporaciones municipales de Jimena, llegando en Febrero de 1.966 a hacerle valedor de la “medalla de oro” de la ciudad. Con anterioridad, en Diciembre de 1.964, fue nombrado “Alcalde Perpétuo Honorario”, y un año después se le nombró “Hijo Adoptivo del Municipio”. En Mayo del 66, el Alcalde viajará a Madrid con los 58


miembros de la Corporación para hacer entrega al general Franco de un Pergamino nombrándole “Hijo Adoptivo y Predilecto de todos los pueblos del Campo de Gibraltar”. Aquí se quiere estar bien con casi todo el mundo, quizás buscando la complicidad del agradecimiento, y no se escatiman distinciones a diestro y siniestro. Además de las referidas al Jefe del Estado se unen las de: - El General Muñoz Grandes, hijo adoptivo de Jimena (15/07/66). - Vicente Mortes Alfonso, ministro de la vivienda, hijo adoptivo de Jimena (22/11/69).

Acto institucional de la Corporación Municipal

Pero la situación económica del municipio no puede ser más desesperante. La emigración no cesa y el cacareado Plan de Desarrollo económico que se han inventado para el Campo de Gibraltar se queda en el arco de la bahía. Aquí llegan las migajas de un Plan que sólo sirve para acometer algunas obras de infraestructuras, siendo nula la inversión en la generación de puestos de trabajo.

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Historia de San Pablo de Buceite  

Un recorrido por la historia

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