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Boletín de la Asociación de

AMIGOS DEL MUSEO ARQUEOLÓGICO DE SEVILLA


CONTENIDOS 3 4

Editorial. Memoria de Actividades. Carmen Álvarez y Carmen Inés Martín

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Ficha Técnica: Nº 6 Edita: Asociación de Amigos del Museo Arqueológico de Sevilla Plaza de América, s/n 41013 Sevilla. Teléfono 954786478 Registro de Asociaciones nº 1356 http://amigosmuseo.blogspot.com/ e-mail: amigos.museoa.se.ccul@ juntadeandalucia.es; Presidente: Teresa Murillo Díaz Consejo de Redacción: Fernando Fernández Gómez Carmen Martín Gómez Diseño y maquetación: José Quirós Garrido Fotografías: Mª Carmen Álvarez Estudio ciento2 Teresa Murillo José Quirós Lourdes Rodríguez Rosario Rodríguez Manuel Saavedra Matilde Sobrevía

Zufre, de cerca almohade a villa señorial. Carmen Álvarez 10 El culto anicónico. Isabel Mª Villanueva

13 Badis y León el Africano. José Quirós

16 El vidrio. Los ungüentarios de núcleo de arena. Miguel De Diego y Sonia Osuna

20 Nuestros socios investigan. 22 Utrera, una gran desconocida Rosario Rodríguez

25 "Mi querida amiga". Matilde Sobrevía

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Calendas de enero versus idus de marzo. Manuel Mejías

I.S.S.N.: 2174-0763 Depósito Legal: SE 830/04 Diciembre 2011 Impresión: Nomagraf Impresión

Esta publicación no se hace responsable de las opiniones vertidas en ella por sus colaboradores.

Portada: Museo Arqueológico de Sevilla


Presidente: Teresa Murillo Díaz

Editorial: Queridos Amigos: Tras estos dos últimos años sin publicar nuestro Boletín y con un compromiso adquirido para dar continuidad a pasadas ediciones, afrontamos una nueva etapa con esfuerzos por parte de esta Junta Directiva, pero también, con mucha ilusión. En cuanto a aspectos formales se han realizado algunas modificaciones, pero siguiendo siempre en la línea de nuestras publicaciones. Respecto a los contenidos, el principal objetivo es que ésta sea una revista abierta, para que todos podamos pensar y opinar sobre el estado en cuestión de nuestro Patrimonio, fundamentalmente el arqueológico, al que os hemos hecho partícipes con nuestras periódicas visitas guidas, y siempre por especialistas en las diversas materias. Desde la Sevilla sumergida a la “aérea”, cubiertas de edificios emblemático de nuestra ciudad. Por otro lado, a través de estas páginas, intentamos divulgar un nuevo concepto de museo, basado en nuestras experiencias de trabajo y colaboración; dejando atrás el meramente “conservardurísta y expositivísta”, para adoptar además, uno más sociocultural y pedagógico, en una interacción entre museo y público, contribuyendo para que éste sea un diálogo cada vez más fluido. Intentamos ser difusores de los múltiples recursos que tiene el Museo Arqueológico de Sevilla dentro y fuera de él. Por último, aprovecho estas líneas para comunicaros, que hemos aumentado considerablemente en éstos tres últimos años, el grupo de Amigos. Estamos creciendo gracias a vuestro interés por el Museo, por la Arqueología y por el Patrimonio Histórico en general. Y como ésta es nuestra razón de ser, os animo a que sigáis colaborando y participando en todas nuestras actividades.

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MEMORIA DE ACTIVIDADES DEL CURSO 2009-2010 Un año más, la Asociación de Amigos del Museo Arqueológico de Sevilla, inició su “ Curso Académico” a fin de conocer lo mejor posible nuestro Patrimonio Histórico y Artístico, a través de las actividades realizadas. Los objetivos propuestos eran, como en cursos anteriores, mostrar el Patrimonio de Sevilla capital por medio de visitas a monumentos, restos arqueológicos, exposiciones y conferencias, así como lo más representativo del acervo cultural de los pueblos de la provincia, procurando satisfacer al variado grupo de personas que componen nuestra Asociación, dado el amplio abanico de edades, inquietudes y formación cultural para que todos puedan participar y disfrutar con las actividades programadas. Comenzamos el curso con la visita en noviembre de 2009, a la exposición de cerámica muy original, interesante y llena de sugerencias, de nuestra vocal Lourdes Rodríguez que, con el título de “Camino”, presentó en la Fundación Fúlmen, en la calle Zaragoza. Le auguramos y deseamos muchos éxitos más. En el mismo mes se realizó una excursión a la grandiosa y señorial Marchena. Aunque con ocupación humana desde la Prehistoria, es en época musulmana cuando se establece el primer núcleo urbano. De este pasado islámico, pudimos contemplar los restos de su recinto amurallado –parte, integrado en las casas actuales-, con su bien conservado Arco de la Rosa o Puerta de Sevilla. Dentro, la Medina y en la parte más elevada, la Alcazaba (luego palacio ducal de Arcos y hoy barrio de la Mota.) Conquistada por Fernando III en 1240, la entregó en señorío a D. Fernán Ponce de León, confirmado en 1309 por Fernando IV. Aquí se inicia la etapa mudéjar de cuyo arte pudimos contemplar varios interesantes monumentos: la iglesia de Santa María de la Mota, construida hacia 1356 dentro del espacio de la Alcazaba; la de San Juan Bautista, que conserva valiosos relieves y pinturas de Alejo Fernández, así como una excelente colección de lienzos de Zurbarán en su museo.

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Ya en periodo renacentista, a finales del siglo XV y principios del siglo XVI, se inicia la Casa ducal de Arcos, al serle concedido el título por los Reyes Católicos a D. Rodrigo Ponce de León, Señor de Marchena. Su sede, el palacio ducal, fue construido sobre la antigua alcazaba islámica mediante diversas reconstrucciones y añadidos ( Su portada gótica se conserva hoy en el Alcázar de Sevilla). Bajo el patrocinio de la Casa Ducal surgieron las grandes remodelaciones renacentistas y barrocas que otorgaron a Marchena su carácter señorial y la dotaron de un patrimonio arquitectónico y artístico impresionante. En nuestro paseo por la ciudad visitamos varios de los monumentos de esta época: las iglesias barrocas de San Agustín, cuya arquitectura y decoración la relacionan


con el arte hispanoamericano y popular, y la de San Sebastián, importante ejemplo de arquitectura barroca andaluza. Así mismo, estuvimos en el Convento de la Concepción, iniciado en 1623, que posee en la entrada un bello panel de azulejos con el escudo de los duques y una bella imagen de la Inmaculada. Su interior esta ornamentado con grabados de diferentes épocas. La riqueza señorial de la localidad también se manifiesta en las casas-palacio dispersas por su espacio: marqués de la Gomera, del Escudo, del ave María, de Fábrica ( antiguo almacén y granero de la iglesia de San Juan, hoy biblioteca municipal) y de los Coullaut Valera, uno de cuyos miembros, Lorenzo fue el escultor que hizo varias de las figuras de las Musas que, en sus hornacinas exteriores, conserva el Museo Arqueológico de Sevilla. En Marchena se le ha instalado un Museo en la torre almohade de la Puerta de Morón. El casco histórico de Marchena fue declarado Monumento Nacional en el año 1966. En la primavera de 2010 se inició el ciclo “Construcción aérea, tres cubiertas, tres estilos: Catedral, Archivo de Indias y El Salvador”. La primera visita se hizo el día 29 de abril a las cubiertas de la catedral de Sevilla, cuya fábrica se comenzó en el siglo XV. Fue sugerente tener al alcance de la mano la interesante estructura de la construcción gótica: la elegancia de los arbotantes y pináculos; las formas sinuosas que cubren las nervaduras de las bóvedas, y las figuras de las gárgolas que enmascaran con su escultura fantástica y zoomorfa, su función de desagüe de las cubiertas. Y en el interior, desde la altura, fue atractivo pasear por la estrecha tribuna que discurre a nivel de los alféizares de los ventanales, casi poder atrapar los multicolores rayos de luz que traspasan las vidrieras. Dentro del mismo ciclo, los días 5 y 6 de mayo, se visitaron las cubiertas de la iglesia de El Salvador. Tras la conquista de Sevilla, la mezquita mayor de Sevilla, o de Ibn Adabbas, se cristianizó, derribándose en 1670. Sobre su solar se iniciaron en 1674 las obras de la iglesia que, tras diversas vicisitudes, hoy podemos contemplar como magnífica muestra de la arquitectura barroca sevillana que culminó el maestro Leonardo de Figueroa en 1712 con la decoración del interior, la construcción de la cúpula y el cerramiento de las bóvedas. Las tres naves de que consta se cubren con bóveda de cañón, las de la cruz latina y el resto con bóvedas de arista. Sobre el crucero se levanta la airosa cúpula de tambor poligonal con ventanales, rematada por una linterna que acaba en una espléndida cruz de forja. A ambos lados de la fachada, se sitúan las escaleras de subida a las cubiertas y terminan al exterior por dos templetes. Una vez arriba vemos como Leonardo de Figueroa utiliza el ladrillo y la cerámica. Con tejas blanco, azul y amarillo cubre el tambor de la cúpula y la linterna; las bóvedas de cañón, a dos aguas y, las de crucería, de forma piramidal, con teja árabe Entre las bóvedas y la cubierta hay unas cámaras o desvanes a los que se accede por buhardillas decoradas con pilastras pareadas con frontón como las existentes en la cúpula. Como reminiscencias del gótico y copiando su funcionalidad, se sitúan dos arbotantes tras la fachada para asegurar la estabilidad del edificio. A través del tiempo, la iglesia ha sufrido diversas restauraciones, la mayoría en las cubiertas, terminando su restauración integral en el año 2008. Ahora el monumento luce en todo su magnífico

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esplendor. Estas visitas despertaron gran interés entre los asistentes, por la novedad que suponían, y la belleza de las estructuras arquitectónicas. Continuando con las actividades del curso, el día 15 de mayo, a las 9 de la noche y con motivo del Día Internacional de los Museos, la Asociación organizó en el Museo un recital de poesía sobre temas arqueológicos, en el que intervinieron los poetas Rosario F. Cartes, Lola B. Sousa, José María Jurado y Carmen Iglesias Carrasco que fue muy bien acogido por los asistentes así como por la Dirección del Museo. El sábado 22 de mayo se realizó un viaje a Utrera para contemplar sus monumentos que nos mostró, con sus amplios conocimientos, Dª Rosario Rodríguez Tamariz perteneciente a nuestra Asociación. La ciudad, cuna del insigne Rodrigo Caro, arqueólogo, historiador y poeta, no dejó indiferente a nadie pues disfrutamos de su abundante y artístico patrimonio, desde su pasado islámico y, sobre todo, cristiano que se manifiesta en sus varios edificios religiosos. Pudimos contemplar las iglesias de Santa María de la Mesa y de Santiago, ambas de origen medieval; de San Francisco, Nuestra Señora de los Dolores y de San Bartolomé, el Convento de la Purísima Concepción y el Santuario de Nuestra Señora de Consolación, con su bellísimo artesonado mudéjar. También nos interesó el conjunto de arquitectura civil, de la que pudimos ver, el castillo y restos de la muralla medieval con el Arco de la Villa y varias casas señoriales diseminadas por las diversas calles de la localidad: la Casa Cuartel de la Guardia Civil construida en época de Felipe II, de estilo castellano, 1577; el Palacio de Vistahermosa, del siglo XVIII, donde hoy radica el Ayuntamiento, así como el de los Marqueses de Tous, también de este siglo y hoy Casa de Cultura, y la antigua Alhóndiga. A las afueras vimos el templete que cobija la Fuente de los ocho caños, de forma octogonal y cubierto con tejas de cerámica vidriada que, aunque moderno, resulta muy atractivo. El centro histórico de Utrera fue declarado Bien de Interés Cultural como Conjunto Histórico Artístico en el año 2002. Una actividad complementaria de la Asociación es la organizada por el Museo Arqueológico como “Pieza del mes”, en la que se analiza por un especialista, alguna de las piezas más significativas del Museo. Mª del Carmen Álvarez Garzón Carmen Inés Martín Gómez


l sábado 26 de marzo de 2011, la Asociación de Amigos del Museo Artqueológico de Sevilla, realizó una visita a Zufre, pueblo de la sierra de Huelva situado a 446 m de altitud, en pleno corazón del parque natural de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche, con un término municipal de 341 km cuadrados, lo que propicia que su territorio se acerque a los términos de otros trece pueblos. Por su emplazamiento y su patrimonio, forma parte de un espacio natural y arquitectónico protegido, disfrutando así de unas condiciones de vida y costumbres muy especiales.

Los orígenes de Zufre, como ciudad estable, se remontan a época romana conservando aún restos de su primer trazado urbano, Con el dominio árabe y aprovechando la especial orografía y emplazamiento estratégico, el recinto se retranquea hacia la cumbre; surge entonces una cerca amurallada que rodea un conjunto de callejuelas estrechas y empinadas, muchas de ellas sin salida, quebradas y sinuosas, que se adaptan a las dificultades del terreno y que serán vigiladas desde varias

torres, quedando todavía restos de tres de ellas: la del Acebuche, la de las Harinas y el Torreón. De ellas, la mejor conservada y visible, es la Torre de las Harinas, del siglo XII, con planta cuadrada, maciza y de fábrica de tapial con refuerzos en las esquinas, que ha sido recientemente mal restaurada. También se conservan algunos restos dispersos de la antigua muralla almenada, que fue poco a poco eliminada en las sucesivas ampliaciones de la primitiva cerca. El nombre de Zufre deriva del primitivo Sufre o Sutefié que, según algunas hipótesis, significa tributo. Perteneció a la Alquería de Tejada, posiblemente incluida en el iqlim al- Basal que formaba parte de la cora de Sevilla. Esta alquería musulmana fue conquistada en 1246 por el paladín Pelay Correa, miembro de la poderosa orden de Santiago, pasando a manos cristianas. Por un privilegio de 1253, el rey Alfonso X la concedió al término de Sevilla, quedando convertida en Vicaría tras la reconquista. Es entonces cuando comienzan las remodelaciones más intensas, sobre todo durante el reinado de Juan I, en una etapa de guerras con Portugal (1348-1388), durando estas transformaciones toda la Edad Moderna.

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La plaza mayor cuenta con dos importantes obras arquitectónicas, ambas atribuidas al círculo de Hernán Ruiz y patrocinadas por el vicario Antón Alonso: el ayuntamiento y la iglesia parroquial de Santa María. El primero, concluido en 1570, consiste en una logia abierta a la plaza y levantada sobre un fuerte podio de cantería; consta de tres arcos sobre columnas dóricas en el frente y dos de acceso en los laterales; en la parte alta, otros tres arcos rebajados, forman una galería, hoy acristalada y adaptada a oficinas municipales. En el interior de la planta baja se conservan tres sillones pétreos, del siglo XVI, que se cree fueron usados por el Tribunal de la Santa Inquisición que existía en la villa. El rey Sancho IV el Bravo confirma a esta villa la escritura de privilegio otorgada por sus padres y, más tarde, Carlos I concedió al concejo de Zufre la prerrogativa de usar el sello real que hoy se puede observar en la entrada del ayuntamiento.

La iglesia parroquial de Santa María fue terminada en 1572 y se atribuye a Hernán Ruiz; se erigió sobre los restos de la antigua mezquita y de un templo gótico-mudéjar, conservándose de esta época una capilla gótica con bóveda de crucería, y una puerta ojivalrenacentista a los pies del templo, que da acceso al mismo. Consta de una sola nave, cabecera ochavada y dos tramos cubiertos con bóvedas nervadas, quedando el ábside delimitado por un amplio arco, dos capillas laterales, la del Sagrario, del siglo XVII, y la ya mencionada de estilo gótico, conocida como Capilla del Evangelio. El tramo de los pies contiene el coro, con arco rebajado y envigado hasta el fondo. La iglesia se termina con la torre campanario, adosada al templo, que fue restaurada tras el terremoto de Lisboa de 1755, y diseñada por Pedro de Silva en 1757. Consta de una caña prismática, de base cuadrada, con el único hueco del reloj, y el campanario, de arcos y pilastras toscanas, rematado con un chapitel apiramidado de base octogonal. El suelo del interior de la iglesia es, en la actualidad de terrazo blanco ya que, tras ser declarada monumento nacional, fue restaurada y, a la vez, despojada de parte de su patrimonio. El suelo original, de mármol blanco procedente de las ruinas de Itálica, se cree que está hoy en Madrid. Contaba también con un valiosísimo púlpito, hoy, desaparecido, así como con unos bellos frescos en sus paredes laterales que fueron pasados a lienzos. Este patrimonio está hoy en algún lugar, pero no en Zufre. Quizás lo más valioso del interior de la iglesia, artísticamente hablando, sea el hermoso retablo dorado de estilo gótico flamígero, cuyas tablas son atribuidas en su mayoría a Alejo Fernández, autor también del de la capilla de la primitiva universidad de Sevilla. En la iglesia se conserva asimismo, una colección de casullas que fueron premiadas en la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929, una de ellas, llamada de “los leones”, de época de los Reyes Católicos; algunos ternos del siglo XVI y una casulla del siglo XVII de cuyo diseño sólo existe otra igual en el mundo. Esta notable indumentaria religiosa no pudo ser admirado por


nuestros asociados ya que, la persona encargada de la custodia de la iglesia, no permitió que nuestro guía nos lo mostrara, actitud inexplicable y lamentable. La iglesia fue declarada Bien de Interés Cultural y Monumento Histórico Nacional en 1973. La Plaza Mayor contiene también la Fuente del León, el abrevadero y Las Almenas, un mirador desde el que se aprecian todo el valle, las huertas y el pantano. En el entorno de Zufre se incluyen varias ermitas, dos de ellas, de estilo mudéjar, a las afueras del pueblo: la de Santa Zita y la de Nuestra Señora del Puerto que acoge a la Patrona de la villa, en cuyo honor se celebran sus Fiestas, dos romerías y la feria. Se contienen también varias fuentes, algunas de estilo renacentista como la

llamada “Fuente del Concejo”, cada una de ellas con sus abrevaderos y lavaderos públicos, y de las que nunca ha dejado de manar el agua. Es también destacable por lo singular, el pavimento de sus calles empedradas a mano con cantos rodados, en algunos casos de distintos tonos, formando figuras geométricas o vegetales que, en la actualidad, han sido restauradas. El paseo por el pueblo nos permitió descubrir su valioso legado arquitectónico, histórico y artístico; el laberinto de sus calles empedradas, sus casas blancas, muchas de ellas señoriales, que le confieren un aspecto medieval e íntimo que se entremezcla perfectamente con su rico y bello paisaje natural que aparece por cualquier recodo.

Nos esperaba nuestro guía, D. Félix Álvarez Rosillo, en el Paseo de los Alcaldes, primer rincón sorprendente por su bello diseño, sus bancos de cerámica que cuentan la historia del Quijote, la coqueta Fuente de la Ranas en el centro y ese dominio panorámico que se obtiene desde este encumbrado mirador. A unos metros del Paseo está la plaza de toros, obra realizada en 1875, una de las más antiguas de España; unas calles más arriba, el humilladero de San Sebastián, para adentrarnos, por el Carril Blanco, en la finca El Chorrito donde pudimos ver los restos de uno de los antiguos molinos de aceite, de 1850 y que, pese a su deterioro, permitía apreciar toda su estructura de prensado y almacenamiento en tinajas de cerámica. De nuevo en el pueblo, visitamos el actual molino, minuciosamente explicado por D. Felipe Garzón. Por la tarde, ya en la plaza mayor, -Plaza de la Iglesia para los zufreños- visitamos la iglesia, la planta baja del ayuntamiento, donde se conservan los sillones pétreos de los inquisidores, la Fuente del Concejo o del León y su abrevadero, el mirador de las Almenas, los restos de murallas y torres. Un largo paseo por las empinadas calles, nos permitió contemplar ese trazado de callejuelas empedradas y estrechas, con sabor oriental, que nos llevó otra vez a las afueras del pueblo para ver la ermita de Santa Zita del siglo XV, de una sola nave dividida en tres tramos, de estilo mudéjar. Visitamos también uno de los antiguos lavaderos públicos y el “Pilarito” de la calle Larga, para regresar al Paseo de los Alcaldes donde nos despedimos de nuestro guía tras obsequiarle con la reproducción del Bronce Carriazo, emblema de nuestra Asociación.

María del Carmen Álvarez Garzón


EL CULTO

ANICÓNICO En un informe escolar salió publicado, entre otras muchas respuestas, lo que escribió en un examen un alumno de primaria cuando le preguntaron que era la fé: “Es lo que nos da Dios para poder entender a los curas.” Como respuesta no está mal, desde luego es ingeniosa, pero habría que aclararle a este tierno infante que la fé existe desde mucho antes que los curas.De hecho desde hace muchos miles de años, el hombre adora la representación de la deidad, sin intermediarios y desde su forma más simple; es practicante del culto anicónico, que no es otro que “el desprovisto de representación plástica de la deidad en forma antropomorfa o zoomorfa como símbolo más significativo o central del culto” (J. Trebolle 1.993: 87). Son los betilos, cipos y estelas los que se enmarcan sin dificultad, entre otros, dentro de esa definición. Hay otra característica común a todos ellos y es el material en el que están realizados: piedra. También podríamos añadir que su cronología se centra en el primer milenio a.C. y que su ámbito de expansión preponderante circunda el mar Mediterráneo. ¿Quiere esto decir que antes de ese periodo y más allá del Mare Nostrum no se dio este tipo de culto? No, en absoluto. Simplemente ocurre que el culto a las piedras sagradas tiene una antigüedad casi tan grande como la del hombre, aunque su realidad cierta se desconoce. Por otro lado, esta ha sido la base iniciática de culturas tan lejanas entre sí como los cuatro puntos cardinales del planeta, por lo que su amplitud nos desbordaría. Esta forma de devoción se enmarca dentro del que sin duda es el primer estadio de la historia religiosa de los diversos pueblos: el culto a los elementos de la madre naturaleza, el agua, el sol, los árboles o las piedras. Entre otros. La piedra, que para este tema es el material que nos interesa, ha tenido siempre un sentido de perennidad para las culturas primitivas; su pervivencia a través de varias generaciones, la continuidad de su emplazamiento y la fortaleza de su material…Todo ello ha sido elemental para crear la conciencia de pertenencia a un clan. Pero es durante el periodo Neolítico cuando la trascendencia de su papel se ve acrecentada; esto se aprecia en la homogeneización del culto que se observa en lugares tan dispares entre sí como Casciarela (Hungría), YangChao (China) o la propia Creta, lugares estos en los que se va a practicar el denominado culto a la columna. Esta es la primera de estas manifestaciones que ha llegado hasta nosotros, con una piedra que representa el eje del mundo, y que tiene por tanto una simbolización cósmica.

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Corriendo el tiempo y con la sedentarización, este culto se complejiza, teniendo una de las más llamativas manifestaciones durante el megalitismo del Calcolítico; se comienza la exaltación de los antepasados identificados o asociados con grandes piedras, en un vínculo sugerente, misterioso y esforzado entre la vida y la muerte. Comienza la función funeraria de este objeto cultual. El advenimiento del que será el culto betílico aglutinará en sí esa relación de la piedra como objeto sagrado con la naturaleza, el cosmos, el más allá, la muerte e incluso una incipiente diferenciación social. Pero, además, mostrará nuevas facetas desconocidas en épocas anteriores que le darán a esta singular devoción, una impronta característica y peculiar frente a los demás cultos anicónicos. Los betilos, cipos y estelas han sido grandes marginados a la hora de afrontar el estudio religioso de antiguos pueblos; su aspecto poco llamativo y hasta discutible en multitud de ocasiones, y el papel irrelevante que se les ha concedido hasta escarbar en su verdadero significado y trascendencia, han hecho de ellos los hermanos pobres de las manifestaciones cultuales de nuestros antepasados. Pero…

¿de

donde surgen estos betilos? Probablemente de las masseboh. Estas son unas piedras erguidas, poco trabajadas y de tamaño variable, tanto achatadas como alargadas, ubicadas individualmente o en grupo en lugares altos y al aire libre, los conocidos como bamoth cananeos, e identificados como elementos de representación cósmica. Su culto fue habitual entre los pueblos nómadas o seminómadas en la actual Palestina durante la Edad del Hierro, aunque posteriormente se les seguirá denominando de esa forma, sobre todo para diferenciarlos de los betilos. ¿Qué es entonces un betilo? Las definiciones son muchas y variadas, pero quizás la que más ahonde en su significado sea la de: mansión de Dios (Gn. 28,18). Es una piedra alzada, una estela, un ídolo, un bloque o mesa de piedra, de formas y dimensiones diversas, que localiza la presencia divina y marca el emplazamiento de un lugar santo. Los semitas los veneraban no como piedras, sino como manifestación de la presencia divina (Lipinsky 1.992: 70-71). De todas formas no hay evidencia en las fuentes semíticas, griegas ni latinas, de que el nombre baetylos fuera aplicado a esta clase de objeto. Este nombre procede de Bethel, “Casa de Él” (Él es el término genérico cananeo para expresar la idea de dios o de la divinidad), pueblo situado a unos 20 kms. de Jerusalén, y cuya ocupación se remonta al 2.000 a.C. Es en ese lugar donde, según la Biblia, Jacob, después de su sueño, alzó una piedra a modo de estela, bautizando el lugar con ese nombre (Gn 28,18),


hecho este nada extraño si tenemos en cuenta la visión forma a partir del S. V a.C., cuando se produzca el cambio localista que tuvieron los hebreos hasta muy avanzada la devocional cartaginés, donde, además de la tradicional revelación. forma betílica, adquirirá un carácter romboidal, se asemejará a una botella o tendrá forma de triángulo cuando forme parte del “símbolo de Tanit”, Serán los griegos los que creen y utilicen si bien la forma originaria nunca esa palabra con el significado real de “piedra dejará de representarse. mágica”. Los latinos también adaptarán el término utilizando la palabra baetulus, “meteorito”, siendo la razón de esta acepción el El ciclo del aniconismo origen celeste que se ha querido achacar betílico, tanto en su comienzo como constantemente a estas piedras. De hecho, en su perduración, se cierra con la meteóricas eran las dos principales piedras ashera y el omphalos. La ashera es, betílicas a las que rindieron culto los romanos: la con diferencia, la más desconocida que fuera adorada como la Gran Madre Cibeles, de las formas de este tipo de culto, primera divinidad oriental que tuvo templo en siendo lo más parecido a una Roma y que fue traída de la ciudad de Pesinunte, definición que hemos localizado, en Frigia (actual Turquía), en el 204 a.C., y, con esta: Las ashera son un tipo de cinco siglos de posterioridad, Elagábal, el Dios de piedra sagrada, un tronco cortado, la Montaña, traído desde Émesa (hoy Homs), en emblema de la diosa de la Siria, por el emperador Heliogábalo. fecundidad, ligada al culto de la vegetación (Dictionnaire Formalmente se trata de una piedra poco archéologique de la Biblie 1.970: trabajada, de forma cónica, piramidal, cilíndrica o 193). Esta descripción resulta pobre e incompleta, y más prismática, de tamaño variable aunque no muy grande, y siendo un término empleado con la suficiente asiduidad en que como colores preponderantes tendrá el blanco y el la Biblia (Ex 34,13; Dt 7,5; 12,13,…) como para respetar su negro u oscuro, en este caso para asimilarlas a las de origen individualidad frente a las masseboth y las estelas, con las meteórico. Esta tipología se mantendrá constante a lo largo que viene siempre emparejada. Su tipología era la de un de toda su existencia y entre todos los pueblos que la monumento de piedra, alargado y cilíndrico, que tomaba utilicen como objeto de culto y, en la superficie la apariencia rugosa de un árbol, objeto al desde luego, siempre en su que representaba. De hecho ashera es el término con el que característico y único papel de era conocido el árbol sagrado entre los cananeos, y este no símbolo y sede de la divinidad. es más que un equivalente hebreo de Ashirat, nombre con El cipo y la estela presentan tantas el que la madre de los dioses era llamada en el norte de analogías que parecen denominar Palestina. Parece ser que su difusión no fue más allá del de forma diferente la misma cosa, ámbito geográfico próximo oriental, y sólo se conoce su y son utilizados con arbitrariedad presencia en contextos templarios y acompañando a la incluso en la Biblia (Gn 28,18; Ex massebah. Esto es así porque entre los hebreos la divinidad 34,13; Dt 7,5- 12,3; Os 10,1: Miq femenina siempre estuvo supeditada a la masculina, en una 5,12). El primero presenta dos forma de sentir la religión que tendrá su máxima expresión peculiaridades que van a con la eclosión postrera del diferenciarle del betilo: el soporte monoteísmo. o basa y, sobre todo, su ubicación en contextos funerarios, por lo ¿Y el omphalos? Es el que se puede considerar fruto de centro de la tierra (axis mundi). En la complejización del ritual betílico. Tenemos pues aquí el su origen es la piedra funeraria antecedente más antiguo de las lápidas cristianas. depositada sobre la tumba. Presenta una multivalencia La estela presenta como rasgo simbólica. El omphalos, más peculiar y definitorio frente a los dentro de todas las demás, el llevar en su parte frontal tradiciones, aparece representaciones iconográficas. Como el como una piedra cipo su función es estrictamente consagrada por una funeraria, aunque posterior en su presencia sobrehumana. aparición, hacia el S. VI a.C., y con un Su uso se circunscribe al ámbito que se circunscribe al ámbito cultural griego, y Mediterráneo occidental. Las estelas era una piedra betílica blanca que aparecía traen, frente al arcaísmo formal y rodeada por una especie de red o agrenon, que funcional de los betilos, nuevos aires al no es otra cosa que el vestido que llevaban los ámbito religioso, ya que no funcionan sacerdotes con poderes adivinatorios; para ello como representaciones de la divinidad, hay que tener en cuenta el carácter de piedra sino como soportes de las imágenes de oracular del omphalos. Otra versión es que los esta. Vivirá además una evolución en su relieves que rodean a la piedra representaban

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lanas sin trabajar, en recuerdo de las telas con las que la diosa Rea envolvió la piedra que dio a comer a Crono en lugar de su hijo Zeus. El más famoso de los omphalos fue sin duda el de Delfos donde, según todas las fuentes, se hallaba el verdadero, siendo los demás copias de mármol. Parece que, según Píndaro, este era más que el centro del universo creado; simbolizaba la vía de comunicación entre los tres mundos; el del hombre que vive acá abajo, la estancia subterránea de los muertos, y el mundo de la divinidad. Por tanto el omphalos de Delfos…simboliza…la regulación racional de la vida (Chevalier y Gheerbrant 1.986: 778). En él tenemos, sin lugar a dudas, uno de los exponentes del culto a la piedra sagrada más importante y conocido de toda la historia. Como ya hemos mencionado con anterioridad, de la sacralización de las piedras anicónicas se han encontrado evidencias en las siguientes culturas del levante mediterráneo: la nabatea, los árabes preislámicos, los fenicios, en varias ciudades sirias de la Edad del Bronce y en el Bronce y Hierro palestino, esto sin excluir a las islas de Cerdeña, Malta y Chipre, la perduración cartaginesa y los testimonios peninsulares ibéricos. Es decir, el Mar Mediterráneo al completo estuvo abrazado por el culto al betilo. Su origen, sin embargo, y por muchas razones, parece que estuvo en la actual Israel, zona de conflictos eternos, cuna de varias religiones y tal vez sede de las más antiguas manifestaciones betílicas de nuestra historia: en la estepa meridional del Negev, concretamente en el Valle del Uvda. Allí, en medio del desierto, nos encontramos con más de 40 masseboth datables desde el 11º milenio a.C., aunque cuando realmente se hicieron más comunes fuese entre el 6º y el 2º milenio a.C., jugando un papel crucial en el posterior periodo nabateo. De gran tamaño y agrupadas, iban acompañadas de altares, vasijas y bancos de ofrendas, formando parte de lo que parecían ser santuarios al aire libre. Procedían sus autores del Creciente Fértil, de Egipto y Mesopotamia; era el pueblo semita de los cananeos, nómada y seminómada, politeista y que llevaba consigo el bagaje anicónico de sus lugares de procedencia. Originarios de los pastores semitas del actual Líbano, cananeos como los anteriores pero sucesores cronológicos, los fenicios exportaron la concepción semita de la massebah por el Mediterráneo a inicios del primer milenio a.C., cuando sus ciudades alcanzaron la independencia tras un largo periodo de subordinación a los egipcios; de ellos es el famosísimo templo de los obeliscos de Biblos, cuya adscripción se desconoce, pero no se nos escapa su importancia como lugar de culto a las piedras. Pero serán, sin embargo, Melkart, dios de Tyro, y sobre todo Astarté, diosa tutelar y dinástica, de la fecundidad, del amor, de los astros, de la guerra y del mar, pervivencia de la diosa mesopotámica Ishtar, cabeza visible del panteón de Sidón y que acabó siendo venerada, además de en Siria y Palestina, en Egipto, Chipre, Creta, Sicilia, Cerdeña, Cartago y la Península Ibérica, los que, venerados en lugares altos y cerrados, tomarán la forma de un sencillo, perenne y anicónico betilo. De allí, de nuevo su expansión y su máxima representación en las necrópolis infantiles o tophets, término de origen bíblico, que definía los lugares donde se practicaba el sacrificio infantil como ritual; estos

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sólo se hallaron y con profusión en Cartago, principal colonia mediterránea de los fenicios de Tyro en el s.VIII a.C., y en las colonias sobre las que esta tuvo mayor influencia: Sicilia y Cerdeña. Su advocación se ceñía a dos deidades concretas, Baal-Hammon y Tanit, dioses por los que se cambió el culto de los titulares allá por el s.V a.C., ambos procedentes del panteón oriental y fenicio. Tras lo anteriormente expuesto y para concluir, sólo añadir que la Península Ibérica, pues, funcionó como reducto tardío o, como máximo, coetáneo de otros reductos tardíos del culto al betilo. La influencia fenicia y púnica dejó sus huellas en lugares tan dispares como Carmona y El Carambolo (Sevilla), Cádiz, Villaricos (Almería), La Escudilla (Castellón), Cancho Roano (Badajoz) y Es Cuieram (Ibiza), entre otros, con zonas sacras en las que se adoraban a las diosas Astarté y Tanit en sus representaciones más diversas, y formando parte fundamental de la historia más sugerente y desconocida del ámbito peninsular que haya llegado hasta nosotros. Isabel Mª Villanueva Romero

Bibliografía: - AUBET SEMMLER, M.E. (1982): El santuario de Es Cuieram. Eivissa, Trabajos del Museo de Ibiza 8. - CHEVALIER, J. y GHEERBRANT, A. (1.986): Diccionario de los símbolos. Barcelona. Ed. Herder. - BELÉN DEAMOS, M.B. (1992-93): Religiosidad funeraria en la necrópolis prerromana de Cádiz. Tabona VIII, tomo II. BELÉN DEAMOS, M.B. (1994): Aspectos religiosos de la colonización fenicio-púnica en la Península Ibérica. Las estelas de Villaricos (Almería). SPAL 3. - BLÁZQUEZ, J.M. (1983): Primitivas religiones ibéricas. Religiones prerromanas. Madrid. Ediciones Cristiandad. Tomo II. - Dictionnaire de la Civilisation Phénicienne et Punique, (1.992), LIPINSKY, E. (Dir.), Turnhout, Bélgica. Ed. Brepols. - Dictionnaire archéologique de la Biblie (1970), FERNAND HAZAN, Editeur. Paris. - TREBOLLE, J. (1993): La Biblia judía y la Biblia cristiana: introducción a la historia de la Biblia. Madrid. Ed. Trotta.


iguiendo la vía que partía de Tingis (Tánger), y a medio La actual plaza española del camino entre esta ciudad romana y Russadi, actual Melilla, en Peñón de Vélez de la Gomera desde el una pequeña ensenada de la costa marroquí , se encuentra el el lugar que ocupaba la antigua ciudad lugar lugar que ocupaba el antiguo emplazamiento romano de de Badis en la escarpada costa rifeña Cobuda o Buda, que se transformó después en la Badis de los árabes. Éste que del norte de Marruecos. fue un importante puerto del Mediterraneo en los siglos XV y XVI, dedicado al comercio y al corso, aún conserva a la vista algunas de sus importantes construcciones defensivas como muestra de los períodos más convulsos de su Historia. Imponente también, como de otra época aparece en el sitio, el Peñón de Vélez de la Gomera, fortaleza de soberanía española y antiguo islote tomado en 1508 por el almirante Pedro Navarro, perdido en 1520 a manos del Sultán de Fez y recuperado definitivamente en 1564 por Don Sancho de Leyva . Hoy en día conserva una guarnición militar española y está unido a la costa por un pequeño tómbolo de arena utilizado de base pesquera por los escasos Portulano de Bartolome Olives, habitantes del lugar. (Messina 1570) donde se señala Juan León el Africano estuvo en Badis entre 1512 y 1515. Cuando se va a Badis entre los principales puertos cumplir el quinto centenario de este hecho, algunos miembros de nuestra del Mar de Alborán. Asociación hemos podido comprobar que después de todo el tiempo transcurrido, algunas de las cosas descritas por el humanista converso granadino en su maravilloso viaje por este agreste territorio del Rif, poco o nada han cambiado. Aún se pueden emular aspectos del viaje de León que en su libro Descrittione dell´Africa de 1526 editado en Venecia escribe: "Algunos de nuestros historiadores dicen que la fundaron los africanos, otros que los godos. Sea como fuere se halla entre dos altísimas montañas y cerca de un gran valle donde se forma un río cuando llueve. Alrededor de Badis las montañas son altas y ásperas. Allí se encuentra buena madera para construir fustas y galeras".

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ctualmente el lugar ha pasado a llamarse Bades y está habitado por una pequeña población dedicada principalmente a la pesca artesanal, aunque también se puede observar alguna embarcación de potentes motores, quizá utilizada en el “corso del siglo XXI”. El acceso por tierra se hace difícil debido a lo tortuoso del camino cuando éste existe, por momentos desaparece y hay que proseguir la marcha por la propia rambla seca de un afluente del río Bades. Cuando las lluvias son profusas el sitio puede quedar aislado por tierra. Entre las montañas existen abundantes cuevas habitadas por pastores y ganado. Hay que decir que la construcción de una nueva carretera en pocos años cambiará definitivamente la fisonomía del lugar y tendremos que recurrir al texto del Africano para recordarlo con autenticidad : “Los habitantes son de dos clases, los pescadores y los corsarios. Estos últimos se dedican con sus fustas a saquear las orillas cristianas”. “Se alimentan principalmente de sardinas y otros pescados, pues los pescadores capturan tanto que necesitan siempre ayuda para sacar sus redes” Hacia el interior, los bosques que fueron descritos por el autor, materia prima para la navegación han ido disminuyendo, quedando muestras únicamente en altas cotas. Cierto es que aún se pueden observar fácilmente prácticas agrícolas de subsistencia con labores totalmente manuales en terrenos agrestes, de forma idéntica a como las vio León cinco siglos antes. Sin embargo

nada queda de la ciudad medieval si exceptuamos los restos de fortificaciones. En la actualidad sólo existe un caserío contemporáneo disperso entre algunas huertas en las zonas mas bajas. Con la decadencia del reino de Nekkor y de su principal puerto ubicado en Al-Mazzamma, en la actual Bahía de Alhucemas, a lo largo de los siglos XIII y XIV tomó gran esplendor Badis. Su emplazamiento en el lugar costero más cercano de la capital del sultanato de Fez, le hizo erigirse junto a su ruta de entrada hacia el interior, en uno de los puertos comerciales importantes del Magreb, muy frecuentado por catalanes, genoveses, malagueños y especialmente, fue escala habitual para la “muda” de Berbería veneciana que navegaba todos los años por el Mediterraneo occidental. El corso y el contrabando fue siempre actividad importante en este puerto , sin embargo muchas veces se ha infravalorado la importancia que el comercio adquirió en este momento. Se vendían y compraban sedas, paños, lienzos, canela, azafrán, clavo y como no, también esclavos y cautivos. “Badis posee una buena alcazaba, pero no muy fuerte, en la que vive el gobernador. Tiene también fuera de la ciudadela un alcázar con un hermosísimo jardín, e igualmente extramuros se ve una atarazana chica donde se labran fustas, galeras y algunas barcas”.”hay en la ciudad una calle larga habitada por judíos, donde se vende el vino que a todos los habitantes parece licor divino, casi todas las noches cuando hace bueno salen en barquichuelas a solazarse bebiendo”.

Torre medieval en la margen izquierda de la desembocadura del Oued Bades.

Posible retrato de León el Africano, pintado por Sebastiano del Piombo. Al-Hassan Muhammmad al Wazzän nació en Granada entre 1489 y 1500 de donde tuvo que salir hacia Fez siendo niño. El hecho de pertenecer a una familia de diplomáticos y comerciantes le hizo viajar por buena parte de África . En 1518, el barco donde surcaba el Mediterráneo fue capturado por corsarios sicilianos en Túnez. En su cautiverio fue regalado al Papa León X quien lo bautizó con su nombre y posteriormente fue apodado el Africano por el editor de su gran obra: Descrittione dell´África , redactada en italiano y que nada más ver la luz, tuvo gran éxito siendo traducida a varios idiomas. Convertido al cristianismo, alrededor de 1550 el Africano, recuperó la fe del Islam en Túnez donde finalmente murió.


l final del camino se llega a la maravillosa costa donde sorprende y a la vez nos acerca aún más al siglo de León el Africano, el baluarte español semiolvidado, del Peñón de Vélez de la Gomera, nombre que resulta de la deformación cristiana de Bades de la región de los Gomora. Se ha escrito que Pedro Navarro conquistó el islote en 1508, tras la persecución de unos piratas berberiscos. El hecho que parece casual no lo fue tanto, pues lo cierto es que existían desde años antes, planes secretos de la monarquía española para hacerse con el emplazamiento; no hay que olvidar que la zona tras el tratado de Tordesillas debía ser de influencia portuguesa. La intención original era la de conquistar toda la población, debido a la importancia de la ruta comercial que de ella partía, hecho que no fue posible, los españoles sólo consolidaron el islote que fue posteriormente muy útil para el control de corsarios, redención de cautivos, como presidio e incluso para el comercio, cuando este les estuvo permitido. León el Africano que estaba en Fez escribió:

El Peñón de Vélez de la Gomera desde el puesto fronterizo marroquí te transporta a otro tiempo. El lugar donde están las pateras varadas pertenece al reino de Marruecos. La roca es zona militar española que tiene prohibido el acceso por tierra.

“Es costumbre del gobernador y los habitantes armar fustas que despachan para países cristianos, donde causan gran daño. Por ello don Fernando, el rey de España antes mencionado, envió una flota bajo el mando de Pedro Navarro, quien se apoderó de una isla situada justo enfrente de Badis y a una milla de la ciudad. Allí hizo edificar una fortaleza sobre un escollo y la proyectó de soldados, víveres y una buenísima artillería”. En los años en que el Peñón pasó de nuevo a manos de las tribus bereberes Wattasíes, al servicio del soberano de Fez, hasta el año 1564, aumentó la piratería sin disminuir el comercio con el sur de la península ibérica. León conoció el hecho de la pérdida cuando estaba en Nápoles y se refirió a él de la siguiente manera: “Los cristianos conservaron la isla hasta que el rey de Fez, once años más tarde, mandó de nuevo un ejército. Gracias a la traición de un soldado español que mató al alcaide por haber seducido a su mujer, la isla cayó en manos de los moros que quitaron la vida a todos los soldados de la guarnición salvo al traidor y a su mujer, a los que el gobernador de Badis y el rey de Fez mimaron y obsequiaron”.

“Los pescadores capturan tanto que necesitan siempre ayuda para sacar sus redes. La gente pobre suele ir cada mañana a la orilla del mar a echarles una mano, a cambio de una buena parte del pescado que cogen” “En esta tierra hay pocos animales excepto cabras, asnos y monos” “En la ciudad comen pan de cebada”

El relato de León el Africano evidencia un gran conocimiento del territorio y de sus gentes. Los momentos de decadencia los justifica en el abandono al que estaban sometidos sus habitantes por las autoridades de Fez, que unido a lo agreste y escarpado del territorio provocaban la rudeza y fiereza, no exentas de nobleza y valerosidad de sus pobladores. El olvido de estos bellísimos territorios del Rif ha sido su mal endémico prácticamente hasta nuestros días. Confiemos en que esto deje de ser así y que sus gentes sin llegar a perder su esencia, bien observada por “el Africano”, sean capaces de mantenerla sin dejar de ser visibles en este mundo, tan convulso como el de hace quinientos años.

Texto: José Quirós Garrido Fotos: Manuel Saavedra José Quirós


EL VIDRIO. LOS UNGÜENTARIOS DE NÚCLEO DE ARENA. Miguel De Diego Sonia Osuna ESTUDIO CIENTO2 Hablaremos en este artículo de los ungüentarios de núcleo de arena desde la perspectiva eminentemente práctica de un taller de vidrio en caliente que elabora estas piezas, Estudio Ciento2. Excepto los datos históricos obtenidos a través de la investigación bibliográfica el resto están confrontados con nuestra experiencia laboral como vidrieros. Ungüentarios de núcleo de arena. Museo Metropolitan, New York.

Ungüentario de núcleo de arena elaborado por Estudio Ciento2

La manufactura del vidrio debe en gran medida su nacimiento al desarrollo de las técnicas cerámicas, tanto por los materiales utilizados (esmaltes, pastas refractarias…) como por la tecnología utilizada en los procesos de cocción (hornos). El vidriado más antiguo del mundo data del 12000 a.C. procedente de alguna civilización asiática, según Sr. Flinders Petrie. En el 9000 a.C. los egipcios ya vidriaban figuritas de arena. Del 7000 a.C. existe un amuleto azul oscuro de pasta de vidrio. En el 1500 a.C., XVIII Dinastía egipcia, existe datada una perla de vidrio azul turquesa que era un ojo para una estatua. De este periodo datan las primeras piezas de vidrio hueco trabajadas con la técnica del núcleo de arena. En el siglo II a.C. aparecen los primeros restos de vidrio soplado en Sidón. Durante el Imperio romano, en el mundo mediterráneo se consolida, crece y madura el arte del vidrio soplado. La gran mayoría de técnicas de trabajo del vidrio, tanto en frío como en caliente, son utilizadas en otras industrias, talla de piedra, cerámica, fundición de metales…excepto la técnica del núcleo de arena, exclusiva y privativa del vidrio en caliente. Desde que se descubrió el soplado (siglo II a.C.) hasta nuestros días, las botellas van infladas con aire, aunque las realice una máquina. Antes de este descubrimiento los ungüentarios de vidrio se hacían con la técnica del núcleo de arena. Esta técnica consiste en fijar una bola de arena en el extremo de un palo y recubrirla de vidrio caliente. Una vez que el vidrio se enfría se le retira la arena del interior y ese es el hueco que tiene la pieza. Así trabajaron los ungüentarios los sumerios, egipcios, griegos y fenicios. La principal diferencia entre un ungüentario elaborado con la técnica del núcleo de arena y un ungüentario soplado es que el grosor de las paredes de la pieza de núcleo de arena es mucho mayor que las de la pieza soplada, y casi siempre están realizadas con vidrio opaco, si no por la composición química opaca del vidrio propiamente dicha, sí opacas por la falta de temperatura adecuada y el exceso de impurezas de la mezcla de la masa vítrea. Los ungüentarios de núcleo de arena eran un producto de lujo, con una producción bastante reducida y a raíz del descubrimiento del soplado se abarataron los coste del producto y se popularizó su uso (el de objetos de vidrio soplado) extendiéndose a todas las clases sociales, provocando esto la extinción de la producción de piezas de núcleo de arena.

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¿Cuales fueron los principales centros de producción de estos ungüentarios en el mundo antiguo? Es un producto típicamente mediterráneo, independientemente de la época de producción a la que nos refiramos. En el primer periodo (2000-1500 a.C.) se producían tanto en Mesopotamia como en Egipto. En el segundo periodo (s. XIII y XII a.C.) surgen importantes producciones provenientes de Tirinto y Micenas. En un tercer periodo (s. VI a.C.) se realizan también en Rodas. A partir del siglo V a.C. los ungüentarios de núcleo de arena empiezan a tener las mismas formas que las cerámicas griegas (oinochoes, aryballos…). También, procedentes de Persia, aparecen formas de objetos de vidrio iguales que vasos aqueménidas de metal y son de este período las producciones púnicas centro-mediterráneas de ungüentarios realizados con esta técnica.

¿Para qué se utilizaron estos ungüentarios? En 1999 en el trascurso de unas obras llevadas a cabo en una casa el centro de Granada aparecieron los restos de 19 ungüentarios de núcleo de arena. Tras realizarse un análisis de los contenidos se llegó a la conclusión de que habían tenido, en este caso, un uso votivo, tanto por la acumulación de los fragmentos como por las sustancias que contenían, aceites vegetales y derivados lácteos en unos casos y restos de vino y productos procedentes del mar en otros.

Para entender la complejidad técnica que suponía la realización de estos ungüentarios en la antigüedad es necesario hablar de la composición química del vidrio. En el mundo antiguo un vidrio siempre va a constar de estos tres componentes: • Sustancia base • Fundente • Estabilizante La sustancia base del vidrio es la sílice, obtenido de distintas fuentes, arena libre de impurezas con un alto contenido en sílice… El fundente originariamente fue la Sosa o Natrón, procedente mayoritariamente de las cenizas de una planta llamada “barrilla” (Salsola soda) que crece en la orilla del mar o en terrenos calizos y muy salinos. Generalmente se encuentra en todas las costas mediterráneas, por ejemplo, hoy día se cultiva en zonas del levante español (Murcia, Alicante, Mallorca…). Durante el desmembramiento del Imperio romano y ante los problemas de distribución que surgieron por la inseguridad de las vías de comunicación, se empieza a utilizar una ceniza diferente procedente de la madera de los bosques que abundaban en el interior de Europa. Esta ceniza tiene una composición química diferente, es Potasa. Cada uno de estos fundentes (sosa o potasa) aporta propiedades y comportamientos diferentes al vidrio. En términos profesionales el vidrio de sosa es más blando y fluido que el de potasa, mientras que el vidrio de potasio es más brillante, más duro y más apropiado para tallarlo en frío que para soplarlo en caliente. Cuando en vidrio se habla de blando y duro, se hace referencia a la rapidez con la que se enfría y solidifica este material, así un vidrio blando te permite trabajarlo más tiempo que un vidrio duro, el cual se solidifica antes. Por último tenemos el carbonato cálcico, que actúa como estabilizante de la reacción química que se ha producido. Sirva como ejemplo de su actuación el saber que un vidrio elaborado sin estabilizante (carbonato cálcico), o sea, sólo con sílice y sosa, es un vidrio soluble en agua, y que cuando está la pieza terminada y fría como puede ser una copa o una botella, si se le vierte líquido (agua, vino…) al poco tiempo se deshace. Esto solía hacerse en las bodas de vidrieros, donde para el banquete se preparaba una vajilla “de broma” soluble en agua. ELABORACIÓN DE LOS UNGÜENTARIOS DE NÚCLEO DE ARENA EN LA ANTIGÜEDAD Tipos de hornos utilizados Un término que induce a confusión es cuando se habla de horno de vidrio, pues en realidad se necesitan tres tipos de hornos diferentes e individuados. Un horno de mezcla donde se funde la materia prima para obtener el vidrio. Este horno trabaja a una temperatura entre 1200º C y 1500º C. Es con este horno con el que se obtiene el vidrio y este vidrio se puede trabajar ya así en caliente o esperar a que se enfríe y solidifique en lingotes para trasladarlos y posteriormente fundirlos en los centros de producción de objetos. Otro horno, denominado horno de trabajo, va a contener el vidrio ya hecho y lo va a mantener a una temperatura aproximada de 850º C. A esta temperatura, el vidrio tiene una fluidez parecida a la miel, es un líquido pero espeso, y fluye lentamente. Es la temperatura apropiada para utilizar los métodos de inmersión en el crisol o para sacar la masa fluida del horno (procedimientos que se explicaran más tarde). Un tercer tipo de horno es el llamado horno de templado. Este horno se encuentra a 500º C y es aquí donde se guardan las piezas ya terminadas para que se vayan enfriando lentamente hasta temperatura ambiente. Este horno puede ser también un lecho de cenizas calientes o un agujero lleno de brasas y cenizas, pero esto es más apropiado para piezas pequeñas, pues las piezas grandes (15-20 cm.) necesitan un mayor control de la temperatura para no romperse.

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Ungüentarios y nucleo de arena Museo del vidrio Corning, New York.

Núcleo preparado y ungüentario realizado sobre él. Taller de vidrio, Estudio Ciento2. Sevilla.

Preparación del núcleo El núcleo sobre el que se va modelar el ungüentario está preparado con una mezcla de arenas (arcillas) a la que se le añade fibras vegetales (serrín, paja…) que va torneado sobre un hierro, barra de cobre o un palo de madera verde. Otra preparación utilizada es una mezcla de estiércol de animales herbívoros (que contiene grandes cantidades de restos vegetales) con arcilla, o también una mezcla de arcilla con serrín. En Estudio Ciento2 preparamos el núcleo con fibra de acero impregnada de una mezcla de alúminas y caolín sobre una barra de hierro.

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Por otro lado, para la realización y ejecución de las piezas con muchos detalles (por ejemplo, cabezas fenicias que llevan añadidos los ojos, las orejas, boca, nariz, rizos…) se necesita una fuente de calor permanente donde ir recalentando el vidrio, ya que el rango de trabajo del vidrio (el tiempo que tarda en solidificarse) en piezas pequeñas puede ser de entre 15-20 segundos, por lo que requieren frecuentes recalentados para poder añadir material y trabajarle los detalles y poder alisar la superficies de unión en las distintas aportaciones de vidrio. O por ejemplo para integrar en las paredes de los ungüentarios de núcleo de arena los hilos de colores añadidos con los que se adornan y alisar, integrar y borrar las señales de las distintas capas de vidrio (operación ésta muy importante pues la mayoría de las roturas por enfriamiento se originan en estas zonas de unión).Esta fuente de calor utilizada para recalentar el vidrio frecuentemente suele ser la boca del horno, pero si no, podrían ser pequeños agujeros o aberturas en la pared del mismo destinadas a este fin, y que cuando no se utilizaran se taparían con una piedra o ladrillo para que el horno no perdiera calor. Existen otros hornos de recalentado que son apropiados para trabajar piezas pequeñas y cuentas, son simples chimeneas de ladrillos con una tapadera de arcilla en la punta y un pequeño agujero central para permitir la salida del fuego, se alimentaría con leña y lleva practicadas aberturas para que entre el aire o los fuelles que avivarían la potencia calorífica de la llama. Sería posible desarrollar una industria vidriera prescindiendo de la utilización del primer tipo de horno, el horno de mezcla, pues se trabajaría con vidrio previamente elaborado, donde sería bastante más fácil en términos energéticos llevarlo a la temperatura de trabajo, es decir, trabajar con vidrio reciclado. Pruebas que apoyan este procedimiento es el descubrimiento de pecios hundidos cargados con lingotes de vidrio.

Diferentes formas de cubrir el núcleo. 1. Inmersión en el crisol. El núcleo preparado se sumerge en el crisol que contiene el vidrio fundido y de una sola vez sale completamente cubierto. 2. Utilizando varillas hechas de vidrio. Se preparan las varillas calientes en la boca del horno y pegándolas sucesivamente al núcleo y recalentando se va cubriendo el núcleo. Con este método se podría trabajar solo en un horno de recalentado. 3. Con aportación de vidrio fundido. Un ayudante saca del horno de trabajo una cantidad de vidrio fundido que se va depositando y enrollando en forma de churros por aportaciones sucesivas sobre el núcleo. 4. Rodar el núcleo sobre vidrio triturado. El núcleo se rueda sobre una montaña de vidrio triturado o pulverizado, y calentando en la boca del horno se va rodando una y otra vez sobre el vidrio triturado hasta que se funde por completo cubriendo el núcleo. Para ayudarse en este procedimiento el núcleo ya lleva un poco de vidrio triturado integrado en la mezcla en la pared externa del núcleo.


Existen también otras piezas de pasta vítrea realizadas con la misma técnica del núcleo de arena y que son contemporáneas de los ungüentarios. Unas de ellas, que ya hemos mencionado, son las cabezas fenicias. A estas cabezas se les atribuye una función apotropaica, es decir que alejan el mal de ojo. Pertenecen al ámbito cotidiano aunque también han aparecido en tumbas. Otras piezas son las cuentas de vidrio que pueden estar elaboradas sobre base de arcilla o sin ella. Éstas tienen las mismas posibilidades decorativas que los ungüentarios de núcleo de arena: plumeados, ojos…

BIBLIOGRAFÍA: VIGIL PASCUAL, M. (1969) “El vidrio en el mundo antiguo” Madrid: Instituto Español de Arqueología, C.S.I.C. MARIACHER, GIOVANNI. (1970) “Glass. From antiquity to the renaissance” Ed. Hamlyn. ESTERNINI, MARA. (1995) “La Fenice di sabbia. Storia e tecnología del vetro antico”. Ed. Edipuglia. FERNÁNDEZ NAVARRO, JOSE Mª. (1991) “El vidrio” C.S.I.C. TAIT, HUGH. (1995). “Five thousand years of glass” British Museum Press. VILCHES, CARLOS. (2006) “Los vidrios griegos en Granada”. Museo Arqueológico y Etnológico de Granada. KNAUTH, PERCY. (1995) “El descubrimiento de los metales I y II” Ed. Folio. “Vidrios del Puig des Molins. La Colección de Don José Costa Picarol” (1997). Trabajos del Museo Arqueológico de Ibiza. KOCK, JAN y SODE, TORBEN. “Glass, glassbeads and glassmakers in northern india”. MOSCATI, SABATINO. (1998) “I Fenici” Ed. Bompiani. KÜÇÜKERMAN, ÖNDER (1998) “Glass beads. Anatolian glass beadmaking”. Ed. Turkish Touring and Automobile Association.

Fdo. Miguel De Diego / Sonia Osuna Web.: www.estudiociento2.com E-mail taller: estudiociento2@gmail.com E-mailpersonal: migueldediegovidrio@hotmail.com

Técnicas decorativas. Los ungüentarios de núcleo de arena se decoran fundamentalmente con hilos paralelos entre sí y plumeados, llamados así por su parecido con las plumas de aves.El procedimiento para hacer un plumeado es el siguiente: Una vez que se tiene la superficie a decorar cubierta con hilos paralelos se le pasa un punzón o rastrillo por encima de un extremo a otro lo cual dejará un aspecto característico de bandas deformadas en paralelo.Este procedimiento se utiliza también con otros materiales y técnicas como la cerámica, pastelería, pintura… Se pueden obtener diferentes efectos de plumeados, según utilices punzones, cuchillos o rastrillos: peinado de diente de lobo, peinado de curvas o aguas, peinados lanceolados u ocelados.

Otra posibilidad decorativa de los ungüentarios de núcleo de arena es que las paredes de estas pueden ser lisas o agallonadas. Estos diferentes efectos se consiguen utilizando también los cuchillos o punzones. PROCESO DE ELABORACIÓN DE LOS UNGÜENTARIOS DE NÚCLEO DE ARENA EN EL TALLER DE VIDRIO ESTUDIO CIENTO2. Primeramente preparamos los núcleos, como ya hemos comentado anteriormente, sobre los que se realizaran los ungüentarios. La fuente de calor que utilizamos es un soplete (sería el equivalente al horno de recalentado). El vidrio lo utilizamos ya preparado en forma de varilla (sería el equivalente a los lingotes que se comercializaban en el mundo antiguo). Para ir cubriendo el núcleo, procedemos a ir calentando las varillas de vidrio en la llama de fuego que nos proporciona el soplete. Este proceso suele durar una hora e incluso más dependiendo del tamaño del ungüentario a realizar. Una vez que el núcleo está completamente cubierto procedemos a trabajar la boca del ungüentario prestando especial cuidado tanto a la forma de ésta como a que ninguna parte de la pieza quede en algún momento fuera de la llama, se enfríe, y descienda de los 500º C pues se agrietaría y rompería. Una vez que consideramos que la forma es la definitiva, procedemos a decorarlo con las técnicas antes descritas: adición de hilos, plumeados, gallones… A continuación la guardamos en el horno de templado que se encuentra a 500º C durante varias horas (entre 10 y 12 horas aprox.) hasta que se enfría. Dos días después, procedemos a retirar el núcleo del interior del ungüentario y a limpiar los restos que hayan quedado adheridos a las paredes internas. Según el modelo decorativo que hayamos elegido pasamos a aplicarle una pátina exterior que aproxime el parecido a las piezas originales tal y como las encontramos hoy día: mateado al ácido, chorro de arena, cubierta de silicatos, carbonato sódico, tallado… En Estudio Ciento2 siempre hemos sentido una gran fascinación por estas piezas, tanto por sus peculiaridades técnicas como por la fuerza estética que poseen. Es esta fascinación la que nos impulsa a desarrollar las dos principales líneas de actuación que tenemos con los ungüentarios de núcleo de arena. Una de máxima fidelidad a las formas, colores y técnicas utilizadas en la época para hacer reproducciones; y otra de innovación estética pero respetando la técnica original aunque hemos actualizado algunos de los materiales utilizados, por ejemplo, hemos sustituido la utilización de estiércol animal usado en la composición del núcleo por la de otros aglutinantes más modernos.

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NUESTROS SOCIOS INVESTIGAN: Conferencias y Publicaciones: Iniciamos esta reseña con los últimos trabajos de Dª Carmen Inés Martín Gómez, que fue Bibliotecaria del Museo Arqueológico de Sevilla y, actualmente Vicepresidenta de nuestra Asociación. En la Semana de Cultura de otoño de 2009, del Ayuntamiento de Aznalcázar, 10 al 21 de noviembre, pronunció una conferencia sobre epigrafía visigoda: "Análisis de una lápida con inscripción visigoda procedente del Cortijo de Torres (Aznalcázar, Sevilla). Posteriormente, y como en anteriores Congresos, participó en el XIV Congreso Nacional de Numismática, celebrado en Nules (Valencia) en octubre de 2010, con el artículo "Hallazgo de dirhemes del Emirato Omeya de al-Andalus, en Niebla (Huelva), en colaboración con el Dr. Pedro Cano Ávila, profesor de la Universidad Hispalense.

Congreso de Valencina: Con publicaciones periódicas en revistas especializadas , y asistencia a Congresos, la Profesora Teresa Murillo nos hace partícipes de su gran conocimiento de la Prehistoria. Realizó su intervención en el Congreso Conmemorativo del Descubrimiento del Dolmen de La Pastora (1860-2010), que se celebró del 9 al 12 de Noviembre de 2010 en el municipio de Valencina de la Concepción con el tema del que es especialista: “Lectura de la Cadena Operativa de la manufacturación de artefactos líticos de la Edad del Cobre en el territorio de Valencina” Igualmente participó en este Congreso de Prehistoria, nuestro socio Honorario, el Dr. Fernández Gómez, ex director del Museo Arqueológico de Sevilla y actual miembro y Secretario de la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría; su conferencia versó: “ Excavaciones en la Perrera y en el Cerro de la Cabeza”

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Pieza del mes: La colaboración de la Asociación, con el Museo Arqueológico de Sevilla se hizo patente, en el ciclo de conferencias mensuales “Pieza del Mes” con la participación de la Profesora Teresa Murillo, actual Presidente de la Asociación, e investigadora del yacimiento de la Edad del Cobre, quien realizó una comunicación, el 13 de Marzo 2010 sobre el “Vaso Pintado de Valencina de la Concepción”.

Homenaje: A finales de 2011, se ha homenajeado en Ávila, en El Raso de Candeleda, al Dr. Fernández Gómez, por su trayectoria como excavador e investigador, en el importante poblado de la Edad del Hierro de El Raso , al que ha dedicado treinta años de su vida. Su última publicación sobre el Yacimiento ha sido: “El Poblado Fortificado de “El Raso de Candeleda” (Ávila): El Núcleo D. “


NUESTROS SOCIOS INVESTIGAN: Premios “Archivo Hispalense”: Miembro igualmente de nuestra Asociación es D. Sebastián Fernández, Restaurador e Historiador del Patrimonio Andaluz . En este vasto Patrimonio en el que investiga, se encuentra El Real Alcázar de Sevilla y por el que acaba de obtener el premio “Archivo Hispalense” con “Portaventaneros Mudéjares en el Real Alcázar de Sevilla” . Estos prestigiosos galardones creados por la Diputación de Sevilla hace 76 años, fomentan los estudios sobre la ciudad y su provincia, en campos como las Ciencias Sociales, Literatura, Historia y Arte. El trabajo de investigación de D. Sebastián Fernández ha sido premiado en la sección de Arte y en el mismo se pone de manifiesto, su profundo conocimiento del emblemático monumento sevillano. ¡Enhorabuena!

Cursos en Marruecos:

Y más allá de nuestras fronteras, concretamente en Imzouren (Marruecos), colaboramos en un importante proyecto de cooperación internacional, junto con el Club Unesco de Sevilla y otras organizaciones locales. Participaron en el mes de Mayo del 2011, D. Fernando Fernández, como director, además de Dª Nuria Rodríguez y D. José Quirós, todos miembros de esta Asociación. Se impartieron cursos de diversas temáticas y se recopiló información de lugares de interés histórico, arqueológico y antropológico de la zona, como Al- Mazzama, Bades, Idarchouen o Annual.

Exposiciones: Tenemos entre nuestros miembros a relevantes artistas, como Dª Lourdes Rodríguez, quien durante años fue restauradora del Museo, y actualmente vocal de ésta Junta Directiva. Ceramista de reconocido prestigio a nivel internacional e investigadora del barro, fue galardonada con el 2º Premio de Cerámica Contemporánea “Sevilla UNIC 2010” otorgado por Sevilla Global y el Ayuntamiento de la ciudad. Avalan también su gran trabajo, publicaciones y numerosas exposiciones. De entre todas ellas nombraremos a dos que obtuvieron una exitosa acogida por el público: “Camino”, y “Entre Camino y Agua”.

... Y NUESTROS SOCIOS ESCRIBEN: 21


UTRERA, UNA GRAN DESCONOCIDA

Utrera se enclava en la campiña sur de Sevilla. Se extiende por un relieve llano del que sobresalen dos pequeñas elevaciones: las del castillo y la parroquia de Santiago, germen de la ciudad en sus comienzos medievales, y la de la parroquia de Santa María de la Mesa. A partir de ambos núcleos se desarrollaría la ciudad, de manera que gran parte de sus edificios emblemáticos se sitúan en este ámbito, que conforma el conjunto histórico La atraviesan dos arroyos, encauzados bajo bóvedas, el Calzas Anchas y el arroyo de las Monjas, de caudal intermitente, cuya función es descrita, ya desde antiguo, como de limpieza del pueblo. Actualmente se está desviando el cauce del Calzas Anchas para evitar el peligro que suponen las inundaciones que esporádicamente ocurren en la ciudad. Utrera es cuna del toro de lidia. En el siglo XVIII, ganaderos utreranos entre los que se encuentran el conde de Vistahermosa, Don José Rafael Cabrera Angulo y Don Vicente José Vázquez iniciaron la cría y selección del toro bravo que después se extendería por toda la geografía española. También es tierra de buenos cantaores de flamenco, como Bernarda y Fernanda de Utrera, Bambino, Pepa de Utrera, Curro de Utrera y Enrique Montoya que canta a la patrona de Utrera, la Virgen de Consolación, dando a conocer por todo el mundo el nombre de la Virgen y su ciudad. De aquí eran también los célebres autores teatrales los hermanos Álvarez Quintero, que suponen una bocanada de aire fresco para el teatro costumbrista que se hacía en ese momento Por su demografía, Utrera, con algo más de 50000 habitantes, es el tercer pueblo de la provincia de Sevilla, tras Dos Hermanas y Alcalá de Guadaíra. El peso de la actividad agraria ha ido dando paso a otros sectores, especialmente el de los servicios. El sector industrial, lejos del desarrollo deseado, ha experimentado un importante auge con la aparición de polígonos, fábricas y talleres, además de un notable desarrollo urbanístico. En cuanto a los servicios, cuenta con centro hospitalario, juzgados, centros comerciales, centros educativos y se encuentra bien comunicada con

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Sevilla, de la que dista 29 kilómetros, por ferrocarril y autovía La carta arqueológica de Utrera, con más de 200 yacimientos catalogados, pone de relieve la existencia de un poblamiento disperso en la zona desde el neolítico. Lo más destacado son los monumentos funerarios de tipo megalítico hallados en una zona conocida como Cruz del Gato, la necrópolis del Olivar Alto, donde fueron encontradas una necrópolis iberorromana de gran relevancia arqueológica. Durante el periodo romano, al menos dos núcleos urbanos se asentaron en el actual término municipal: Siarum, próximo al embalse Torre del Águila, y Salpensa, a pocos kilómetros del núcleo urbano de Utrera. Al margen de estos dos poblamientos se han registrado diversas villae romanas en todo el término En Vistalegre, en el paraje conocido como Cerro Arca del Agua, se han hallado en 2009 restos arqueológicos que, por el tipo de arquitectura que presentan, pueden pertenecer a una villa romana. Hoy está todo paralizado y tapado a la espera de que técnicos de la Delegación Provincial de Cultura visiten la zona, valoren los hallazgos, y aprueben un plan de actuaciones a seguir. Este hallazgo puede ser muy importante para Utrera, pues aportaría luz sobre el origen romano de la ciudad, tal como el cronista oficial D. Manuel Morales citaba en su libro “Seis estudios sobre Historia de Utrera”, en el que hablaba de la posibilidad de que en el actual recinto y asiento de la ciudad, hubiese un núcleo de población romana”. Esto podría verse confirmado por los restos encontrados en Vistalegre.1 El paso de las culturas visigoda (siglos VI –VIII) y musulmana (S. VIII-XIII), si bien algunos restos atestiguan alguna presencia visigoda como lozas sepulcrales y topónimos, están aun por investigar.

1

http://www.uvitelonline.es/index.php? Itemid=134&id=3946&option=com_content&task=view


La historia del pueblo de Utrera comienza con la toma de Sevilla por Fernando III el Santo en 1253 y el posterior repartimiento de sus tierras por su hijo, Alfonso X el Sabio. Nace como un enclave estratégico dentro de la frontera con el reino de Granada y la colina desde la que se dominaba una gran extensión de terreno, pareció el emplazamiento más adecuado para levantar una fortaleza: el castillo, de influencia almohade.Se levanta una primera línea de muralla que acoge la torre del Homenaje (foto), la parroquia de Santiago y las viviendas de los escasos repobladores de la incipiente villa.

El templo, comenzado a finales del siglo XIII, es una construcción gótica de gran pureza. Su planta es de tipo salón, dividida en tres naves de igual altura por pilares fasciculados con baquetones, cubierta por una bóveda sexpartita o de terceletes. La puerta del Perdón, situada a los pies del templo corresponde al gótico tardío o isabelino En el siglo XVI la cabecera original desapareció en una reforma llevada a cabo por Lorenzo de Oviedo que adaptó la planta de salón a otra basilical, con un crucero coronado por una magnífica cúpula o cimborrio renacentista, que en el exterior se encuentra rematada por una veleta de Santiago el Mayor, patrón de la Reconquista. Las capillas laterales, se añadieron en el siglo XVIII, tras el terremoto de Lisboa en 1755, y en su interior se encuentra el Cristo de Santiago, patrón de Utrera desde 1675. La recuperación de la villa se plasmó en un nuevo recinto amurallado del que aun quedan vestigios, como el Arco de la Villa (S. XIV)

Las escaramuzas fronterizas entre el mundo cristiano y el musulmán son frecuentes durante los siglos que siguieron a la conquista del reino de Sevilla. En 1368, el rey granadino Mohamed V, aliado de Pedro I el Cruel en su lucha contra su hermanastro Enrique de Trastámara,

atacó y devastó Utrera. Su recuperación fue posible gracias a los privilegios otorgados por Enrique, vencedor en la lucha por el trono. La parroquia de Santiago el Mayor es el templo más antiguo de la ciudad. Se encuentra junto al castillo protegida por el primero de los recintos amurallados.

Se levanta entonces otra de las joyas del patrimonio cultural utrerano: la parroquia de Santa María de la Mesa. Es el mayor templo de la ciudad y su esbelta torre recortada contra el cielo define, casi por sí sola, el perfil de Utrera en el horizonte. La dilatada fase constructiva, que arranca a principios del siglo XV, hace que en ella se mezclen distintos estilos, sobresaliendo dos: gótico para las naves y renacentista en la torre. Esta parroquia es una muestra del esplendor alcanzado por la ciudad en el siglo XVI, gracias al comercio de víveres y madera para la construcción de los barcos que salían de la Casa de la Contratación de Sevilla con destino a las Américas.

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Una muestra de este esplendor es que, durante la visita que hizo Felipe II a Sevilla, Utrera aparecía en los arcos triunfales, como la primera ciudad del reino. Lo mismo que en Santiago, a su primitiva pureza estilística en planta se le añaden capillas laterales en el S. XVIII, sumando el gusto barroco a la factura del templo.

franciscanos. Actualmente es sede de la Hermandad de la Vera Cruz y el Santo Entierro. En ella sobresalen los frescos de la cúpula, obra atribuida a Juan Espinal, muralista de templos como el Salvador o San Isidoro de Sevilla, en la que están representados los principales santos jesuitas en su ascenso hacia la gloria. La iglesia de los Dolores, edificada en 1747 adosada a la muralla y al Arco de la Villa. Esta capilla

Otro de los monumentos de obligada visita es el Santuario de la Virgen de Consolación, patrona de Utrera, cuya devoción, a causa de los numerosos milagros que se le atribuyen, se propaga a numerosos puntos del continente americano gracias a su proximidad con Sevilla, metrópoli del comercio con las Indias. La talla de la Virgen, una imagen gótica de madera de peral, llegó al pueblo en 1507, por lo que en 2007 fue el 500 aniversario de su llegada a la villa, siendo declarado año jubilar por el Papa Benedicto XVI. El templo, de estilo mudéjar, es una nave única muy amplia de planta de cruz latina, cubierta por un magnífico artesonado de madera. En la cabecera del templo hallamos un bello retablo barroco, en cuyo camarín se encuentra la imagen de la Virgen. Junto al edificio se encuentra adosado el convento de los Mínimos, orden religiosa que se hizo cargo de la edificación del santuario en 1563. En la visita efectuada por la Asociación de Amigos del Museo Arqueológico de Sevilla a Utrera pudimos disfrutar de otros lugares de interés como son: La iglesia de San Francisco el Nuevo, ubicada en la plaza del Altozano, (imagen izquierda) templo erigido por los jesuitas en 1645, ocupado, después que éstos fueran expulsados de España por Carlos III, por los

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constituye un punto y aparte en la tradición barroca de la zona, donde este estilo se centra más en la decoración que en la arquitectura. Aquí nos encontramos con una bella capilla cuya valiente cúpula estructura una planta de tipo oval. Su interior presenta una original disposición con capillas abiertas entre los contrafuertes del muro, con un vía crucis pictórico que arranca y concluye en el altar mayor, subrayando el sentido de circuito en la organización del templo Otros sitios de interés son: el ayuntamiento, (casapalacio utrerana del S. XVIII); el Hospital de la Santa Resurrección; el convento de la Purísima Concepción; el legado de los Hermanos Álvarez Quintero. Como hemos podido comprobar, Utrera es una ciudad con un gran patrimonio cultural que merece la pena conocer y visitar. Hoy se enfrenta al reto de continuar con su crecimiento demográfico, urbano, económico, conservando su personalidad definida en siglos, apegada a sus tradiciones, a su ambiente, a su forma de vivir y de entender la vida Rosario Rodríguez Tamarit Licenciada en Geografía e Historia


yer tuvimos la ocasión, Teresa, de ver tu gran trabajo como arqueóloga y nos llena de orgullo saber lo que has aportado para el conocimiento de todo aquel que quiera aprender un poquito más de nuestro pasado. Gracias por el espléndido día que nos ofreciste . Finalmente llegó el día 18 y nos esperaba Osuna y allí, en la colegiata , Gonzalo Quéipo de Llano, arqueólogo , y gran conocedor de Osuna, enamorado de esa tierra, nos explicó la ruta del día y tras ella fuimos. ¿ Quienes ? todos los Amigos del Museo Arqueológico y los amigos de los amigos ¡ Gran familia ¡ Primero la visita al Museo Arqueológico ubicado en la almohade Torre del Agua. Su edificio espléndidamente conservado, encerrando en él sus pequeñas y grandes joyas del pasado: cerámica ibérica, piezas romanas y su colección numismática, custodiado todo ello por su Director. Agradecidos quedamos por su paciencia y gentileza. Continuamos el periplo llevados de la mano de Gonzalo, apreciando con nuestros ojos un teatro romano que continua un poco escondido, pero del cual, pudimos apreciar todo su valor arqueológico, amén de disfrutar de un encuentro enternecedor de dos amigos que nos llenó de emoción a todo el estrado. Le siguió la observación del trabajo de conservación y restauración de “La Farfana”, llevado a cabo por nuestra querida Teresa Murillo sobre el limite de la muralla romana, donde tuvo la gentileza de explicarnos las técnicas utilizadas para su exposición y recuperación de la misma. Continuamos con las canteras romanas, donde Gonzalo explicó amablemente el proceso para sacar los bloques con la exactitud requerida. Así mismo escuchamos las aportaciones de nuestra estimada paleontóloga Eloísa Bernáldez Sánchez , al referirse a los vestigios de los fósiles encontrados en ellas. Luego pasamos al almuerzo , donde nos esperaba un menú realmente exquisito copioso y apetitoso, con buenos vinos y champagne . Y con ello disfrutamos de una grata conversación entre amigos. Nos esperaba la Colegiata con su gran maravilla, dentro de ella, escondida, su pequeña catedral diseñada y construida por los Duques de Osuna allá por el siglo XVI, más sus grandes cuadros y tablas de Juan de Zamora…. Y sus maravillas de orfebrería en filigranas de oro. Todo ello explicado por una simpática guardesa con todas sus llaves a cuestas. De esta forma y llenos de agradecimientos a Gonzalo Quéipo de Llano, a Teresa. Murillo ,a Eloísa Bernáldez , al Director del museo arqueológico, al restaurante Curro y a la muy simpática guardesa, les dijimos adiós, con un sentimiento de satisfacción y de admiración por el trabajo que llevan a cabo guardando y cuidando el patrimonio Andaluz, ¡Que no es tarea fácil en estos tiempos que corren¡ Matilde Sobrevía

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Por una de esas carambolas que a veces nos da la historia, los sucesos bélicos ocurridos desde el mismo comienzo de la II Guerra celtibérica suponen un cambio estructural, a nuestro juicio importantísimo, en la manera de medir el tiempo cronológicamente y en el que los hechos sucedidos en la Hispania antigua fuera el leitmotiv del mismo. l comienzo de este año 2011, el MMDCCLXIV ad Urbe condita, que acaeció como todos sabemos el día 1 de Enero pasado nos trae a la pluma para recordarnos el por qué de ésta fecha de inicio del año en toda la civilización occidental y a remarcar que si bien en Roma la fecha elegida para tal acontecimiento desde los tiempos de Numa Pompilio era el día de los Idus de marzo, debido a lo ocurrido en Hispania, y concretamente en Segeda, se produce un vuelco de importancia capital que influirá en nuestras vidas permanentemente durante los últimos dos mil ciento y pico años: desde entonces, de los idus de Marzo nos pasamos a las calendas de Enero para el inicio de la cuenta de los días anuales, esto es, hay un cambio radical en el sistema de medir los años. Nuestra patria actual, la primera en ser invadida y la última en ser conquistada por la República , sabemos que dió más de un quebradero de cabeza al Senado de la misma a más de haber significado para nosotros un trascendental evento el ser conquistados. Pues bien, Segeda, ciudad de los Belos, era la capital de la Celtiberia, con más de 15 hectáreas de extensión y unos 7.500 habitantes (.F. Burillo le da una extensión de 42 has., 17 de ellas habitadas y de 3.500 a 8.000 habitantes) , con unas murallas que tenían un grosor de casi cuatro metros , fué el casus belli de la segunda guerra contra los romanos que duró desde el 153 a.J.C. hasta la caída de Numancia cuatro lustros después. Se encuentran sus ruinas entre los términos municipales de Mara y Belmonte de Gracián, muy cerca de la antigua Bilbilis, la actual Calatayud aragonesa, y el enfrentamiento se produjo por culpa, presuntamente , de haberse saltado a la torera los acuerdos que hacia el 179 a.J.C. se habían tomado con Tiberio Sempronio Graco en cuanto a la prohibición – según el Senado romanode hacer nuevas murallas en los oppdida prerromanas existentes.

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La desigualdad de poderío de toda una Roma con los hispanos segedenses era descomunal, y aún con ello, durante cinco lustros, con Graco y después con la llegada del propretor Apio Claudio, el equilibrio se mantuvo…, bueno se mantuvo así , así , porque los conflictos no faltaron: Apio Claudio Centón sofocó una rebelión celtibera hacia el año 170 a.J.C., que le valió una ovatio oficial a su regreso a la capital del Imperio , ( rebelión que fracasó por la muerte de su impulsor, un tal Olíndico u Olónico (Livio,XLIII)) y además el descontento de los habitantes tributarios de Roma era cada vez más fuerte, sobre todo , por el malestar causado por los excesos de M. Titinio Curvo,el gobernador saliente. Para cuando el pretor de la Citerior, Calpurnio, nombrado en ese año 155 a.J.C. informa a Roma, los lusitanos se habían introducido en territorio romano bajo mando del lusitano Púnico provocándoles a los dos pretores Calpurnio Pisón y M. Manlio, a la sazón pretor de la Ulterior, una pérdida de más de 6.000 hombres y llegando además a acuerdos con los con los arévacos y belos, haciendo del peso de su organización una poderosa fuerza militar que convertían virtualmente en lugar de guerra a toda la antigua Castilla la Vieja. Roma nombra un nuevo Pretor - para las dos provincias -llamado Cneo Lucio Mummio, del partido de los Graco, y éste, nada más llegar se enfrenta al jefe lusitano heredero de Púnico, Kaukanias o Caisaros. Incrédulo ve a su ejército vencido con unas bajas de más de 15.000 efectivos, más de la tercera parte del total, obteniendo los celtiberos un inmenso botín, con la humillación añadida de haberle arrebatado hasta los estandartes de las dos legiones, glorias que fueron mostradas a las tribus para que viesen la vulnerabilidad de Roma. La situación de Lucio Mummio es más que precaria ante la presión de las tribus hispánicas. Para colmo, Segeda comienza a ampliar sus murallas ante sus mismos ojos. Envía mensajeros a Roma comunicándolo. El Senado, según Diodoro (XXXI, 39), manda una comisión especial a Segeda y ésta, en nombre del Consejo de ancianos y en voz de uno de ellos llamado Kakyros, les habla de hasta una solicitud de conciliación acatando las normas dictadas por Roma, indicando que serían de buen grado aliados cuando ellos lo precisaran,


pero que bajo ningún concepto renunciarían a la restauración de la ciudad. Lo cierto es que la Asamblea popular decide ampliar hasta en unos 40 estadios (casi ocho kilómetros) el perímetro amurallado. Roma, sabedora de las noticias, y que además deseaba cualquier excusa para intervenir (Polibio) tuvo servido el casus belli para continuar su expansión. De ello, el autor de “Las Guerras de España”, Apiano de Alejandría, lo relata con precisión:

Por su parte, Polibio (que además de haber estado en la misma guerra al lado de los romanos y conocía de buena fuente los hechos), más práctico lo atribuye a las ganas que tenia Roma de meter mano en la expansión, de la búsqueda del casus belli. También analiza el comportamiento de los los gobernadores romanos, absolutamente corruptos , que miraban más hacia su enriquecimiento y por ende, al de la metrópoli, presionando hasta límites insoportables a los administrados, y obteniendo recursos que el mismo Graco cuantifica en 40.000 libras de plata al principio y ya, dos décadas antes de la insurrección de Segeda, hacia el 175 a.J.C., 10.000 de plata y 5.000 de oro, que traducido a precios actuales , serían aproximadamente unos 13 y 60 millones de euros respectivamente. Todo ello, aparte de la expoliación de los romanos, de las que se hizo eco el Senado, tenían a los hispanos enervados, logrando al menos, según Burillo Mozota “que los magistrados romanos no fijarían el precio del trigo, ni obligarían a los españoles a vender sus vigésimas al precio que señalasen, ni pondrían en las ciudades recaudadores encargados de recoger los impuestos”.

l acuerdo que con la poderosa Roma tenía era el compromiso de no construir nuevas ciudades – en una interpretación de Segeda no de no ampliar las murallas de las existentes - en su territorio y a cambio de tributos especiales, el Senado y en su nombre Sempronio Graco, mantendría la paz y no atacaría las propiedades de los celtiberos, respetaría asimismo su sistema político y jurídico a más de su hegemonía sobre las demás poblaciones controladas por la misma, permitiéndosele , además, acuñar moneda en su propia ceca. En general los pactos establecían para las ciudades o aldeas un tributo pagadero en plata o productos naturales. Cada ciudad o aldea debía aportar un contingente prefijado para el ejército. Solo algunas ciudades conservaron el derecho a emitir moneda, (entre otras cosas para pagar los estipendios de los legionarios y también para poder verificar los pagos a la República romana), ya que en el mismo oppidum era donde se emitían las monedas con permiso de la metrópoli, indicándose en cada unidad la leyenda con el nombre de la ciudad de emisión garantizando de esta manera la calidad de las mismas y la responsabilidad del fabricante. Muchas de estas monedas de plata y bronce con el sello de “Sekaisa” aparecieron en las excavaciones de Belmonte, de las que nos da cuenta Schulten y que le permitieron la localización del oppdidum de Segeda, pudiéndose más tarde determinar que la primera ceca estaba en la ciudad actual de Poyo de Mara (Segeda I) y que tras la destrucción realizada por el cónsul Nobilior en Belmonte de Gracián (Segeda II). Floro, Diodoro de Sículo y otros nos relatan diferentes visiones del por qué los segedenses amplían las murallas, pero todos coinciden en que esta fue la causa del nombramiento de Quinto Fulvio Nobilior como cónsul en sustitución del pretor Cneo Lucio Mummio , con el mandato sobre todo de solucionar manu militari la insurrección. Los legatti enviados informan a Roma de la negativa de parar las obras y ésta declara la guerra a Segeda. La voluntad del senado a partir de esta ruptura fue clara, firme y constante respecto a Hispania en todos estos años. Una política descaradamente de conquista dominaba el senado, que, a pesar de la enorme sangría de hombres y dinero que la guerra significaba, ni por un momento titubeó en que los indígenas debieran rendirse sin condiciones. Esta política de agresión queda bien patente en tres hechos, en el envío de cónsules al frente del ejército, de frecuentes y numerosos contingentes de tropas de Italia y en no ratificar los pactos que los generales logran. Polibio nos habla de una “guerra de fuego” la que se desató a cuenta de la excusa de unos metros más o menos de murallas. Cuando Roma envía a un Cónsul en el año 153 a. J.C., inmediatamente después de la ruptura de la paz, con un ejército de casi 30.000 hombres (Apiano, Iber. 45), que formaban dos legiones, cada una de 5.000 efectivos a las que se unía un contingente igual en número de itálicos ( componentes alae de aliados itálicos y el resto auxiliares ibéricos), es porque este ejército tan numeroso, mandado por un cónsul, manifestaba la voluntad decididamente de conquista del senado ya que habitualmente se mandaban a Hispania pretores con un ejército de 15.000 hombres. Sólo a partir del año 153 a.J.C. a la Provincia Citerior se mandan

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cónsules al frente de un ejército con efectivos doble de los normales, tal como se había hecho en momentos que el senado juzgó de extremada gravedad (en el año 195 a. C. desembarcó el cónsul Catón (Livio, 33, 43) en Ampurias al mando de un ejército compuesto por 30.000 unidades). A la par, sabedores de que el pretor Lucio Mummio era absolutamente incapaz de parar la afrenta, y viéndolas venir, Roma nombra después del verano del 154, como culmen de su cursus honorum y con categoría de Cónsul, a Quinto Publio Nobilior. Lo hace para sustituir al pretor Mummio, ya superado ampliamente por las circunstancias, en el mandato de las tropas de Hispania, dándole asimismo Imperium para ello, pero como contrapartida, el Senado se encuentra con el obstáculo de que la propia ley romana vigente indicaba que no podría hacer efectivo, no podría dar posesión del cargo a Nobilior hasta la próxima primavera, (hasta el día primero oficial del año romano desde la época del segundo rey de Roma),que es cuando acababan y comenzaban los mandatos de los cargos funcionariales: en los Idus de Marzo. Problema irresoluble: para los próximos Idus de Marzo, faltaban meses, y el nuevo cónsul “in pectore” al tiempo de colocarse su toga praetexa con la túnica laticlavia adornada de la púrpura que dignifica el cargo, se daría cuenta de que sus rojos calcei patricii no iban a pisar Hispania hasta bien entrado el invierno… para esa fecha no le iba a dar tiempo a organizar, trasladar, preparar y realizar toda la logística de transportar un enorme ejército consular a Hispania rebelde. Y para colmo, los enemigos iban a tener tiempo más que suficiente para construir toda la muralla de Segeda, agruparse con las ciudades vecinas, preparar la defensa, avituallarse y dar mucha más lata de la precisa a las legiones que comandaría y que por mucho Imperium que tuviese, se iba a pegar casi un año de espera hasta que pudiese atacar como comienzo de la campaña militar: su mandato sería de un año, acabaría en Marzo del 152 a.J.C., y difícilmente podría realizar su trabajo si lo perdía en la espera hasta después del próximo invierno… en el que ya no sería cónsul. Piensa que será otro romano el que podrá adornar su carrera militar con los laureles de la gloria. A grandes males, grandes remedios, el Senado lo soluciona de un plumazo con una propuesta espectacular: el año no comenzará con los Idus de marzo, sino con las Calendas de Enero, o sea, dos meses y medio antes de lo previsto. De esta manera puede sustituir a Mummio por Nobilior sin romper la sagrada ley del cambio consular a principios de año. La propuesta prospera y Nobilior es nombrado Cónsul casi tres meses antes anulando el poder de Mummio. Desde ese mismo momento el calendario se corrige y se sustituye por el nuevo. Aquí coincide lógicamente el cambio significativo de fechas para el comienzo del año pudiendo así poder ajustar el de nombramiento consular (F. Polo Pina, “Segeda y su contexto histórico”, pag.75). Y es así como le dio tiempo al nuevo Cónsul de traer tropas desde Roma y desde parte del Imperio así como de preparar el ataque a los indomables celtíberos antes de que llegase el frío y temible invierno.

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ero el pobre Nobilior no sabía con quién se jugaba los cuartos: atacó Segeda ocho meses después y el 23 de Agosto del año 153 a.J.C, día dedicado al dios Vulcano (Vulcanalia), se encontró la ciudad vacía. Caro (Karus) el líder de los belos segedenses, titos y arévacos sólo tres días después de su elección, reunió a 20.000 infantes y 5.000 jinetes en el umbroso bosque atacando la columna romana en formación de marcha (Apiano, Iber, 45) y en un durísimo combate, les obliga retirarse causándole no menos de 6.000 bajas. Cuando el Senado Romano se entera del desastre, decide instaurar ese día como “nefasto” (Apiano Iber.45) y desde entonces, ningún general romano iniciaría una guerra ni entablaría un combate en esa efeméride. No tarda la caballería romana en contraatacar matando a Caro y a más de 5.000 de los suyos. Esa misma noche los arévacos y los restantes coaligados nombran nuevos generales a Ambón y Leucón…, Igualmente, ordena y realiza Nobilior la destrucción a sangre y fuego del oppidum de Segeda. . De inmediato, en Numantia, lugar de refugio de los guerreros, el cónsul recibe ayuda de 300 jinetes y 10 elefantes y comienza la toma de la mítica ciudad señalando el comienzo de su legendaria resistencia y caída veinte años después. Este y no otro es el fundamento del por qué comienza el año el 1 de Enero y la base de nuestro calendario actual: el 598 ad urbe condita se adelanta dos meses y medio rompiendo con la tradición impuesta por el sucesor de Rómulo, Numa Pompilio, y Martius es sustituido por Januarius, siendo sus calendas las que el Senado romano impuso como comienzo del año oficial cambiando la fecha de los Idus Martius y por ende, la marcación del fin y comienzo de mandato de los cónsules. Posteriormente y por causas de desencaje de las fechas, Julio César encarga el año 46 a.J.C. a un astrónomo de Alejandría, Sosígenes , una reforma que quite el desajuste existente en el calendario, estableciéndose para un mejor cuadre el “bisexto” , o sea, el día sexto antes de las calendas de marzo repetido cada cuatro años y estableciéndose para ese año, (llamado “ año de la confusión” por la sorpresa y el desconcierto creado en todas las fiestas y fastos del Imperio), una duración extrema de 445 días por el ajuste astronómico. Nace el calendario Juliano, pero eso es ya otra historia: lo real es que desde hace 2.164 años, el día 1 de Enero es el comienzo del año cronológico en todo el orbe occidental y lo es por una causa absolutamente española.

MANUEL MEJÍAS RAMÍREZ.


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