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Este Etcétera nace gracias al aporte desinteresado de amig@s de diferentes latitudes que con sus textos, ilustraciones, viñetas y fotografías llenaron las siguientes páginas de patas, pelos y ladridos. ¡Bienvenid@ a esta experiencia hecha fanzine!

Deambulan, divagan, esperan, sollozan...la calle es ideal para ser un perro... nuestro espejo de la melancolía citadina...claro, con un poco mas de gracia, pues carecen de la negación y la aceptan sin prerrogativa. Doña Perenseja

Portada: ilustración de Andrés Almanza Peña - Colombia Ambidiestro Taller Editorial agradece a Henry Palacio por echar una ‘mano’ en la edición y producción. Selección de obras, Retoque, Diagramación, Producción, Encuadernación, Acabados, Servicios Generales, Transporte y Distribución: ambidiestrotallereditorial@gmail.com facebook: AmbidiestroTallerEditorial Issuu: ambidiestrotallereditorial 2013


Yoryeth Bastidas - Colombia


Heinz Jany - Colombia


Solitario

Por: Sorelestat

Muerdo con fuerza, la pulga escapa y se dirige a la parte del cuerpo la cual no puedo alcanzar con el hocico. Un ladrido. Dos ladridos. Tres ladridos. No entiendo, pero no puedo evitar la atracción que siento por aquella bola blanca pegada en el cielo. Noto dos compañeras más del bicho que se divierte saltando entre mis pelos, mordiendo mi piel y bebiendo mí sangre. El cosquilleo es insoportable, este pequeño trío de pulgas se nutre de mí. Muerdo, aúllo, lloro. Tengo frío y hambre, cada vez es más difícil para mí conseguir comida. Cuando máquina que lleva a los dos patas me golpeó, todo se complicó. Tengo rota mi pata trasera y la cola en tres pedazos. Ahora estoy echado en este rincón junto a la basura y las ratas. Algunas se han acercado a devorar la carne de las partes en donde he perdido mi pelo, es una enfermedad que ha convivido conmigo, desde el instante en que mi ama me echó de su casa por haber destrozado un sillón. Oler, correr, comer, lamer, tragar, ladrar, morder. En eso se puede resumir mi vida, desde que la recuerdo. Deambulo por las aceras con mis camaradas que tratan de ganarle a la calle trocitos de vida, representada en la caridad de algún buen humano. Esta es la locura que nos tocó vivir, un mundo sin amo, sin dios, sin vida, simplemente vivimos una perra vida. Solo tengo que esperar por días mejores, con la esperanza de hallar tranquilidad, esa tranquilidad que me ha sido esquiva. Un extraño frío recorre mi columna, mis pelos se erizan, no lo puedo evitar, doy un aullido de muerte, ese aullido que sólo los perros podemos dar. Comprendo que el fin de mi sufrimiento está cerca.


Bastiรกn Brauning - Chile


Andrea Kratzer Kratz - Colombia


David Maldonado Pimiento - Colombia


Desatador de sueños Por: Johana Lobo Lobo

Quiero un perro que me mire desde atrás, en la oscuridad de la noche. En silencio. Quiero un perro que me rasgue el corazón, con su aliento en mi espalda. En silencio. Quiero un perro que acompañe mis pasos, que se le vaya la vida en eso. En silencio. Quiero que al mirarlo se desvanezca, como el humo en el viento. Siempre en silencio. Quiero un perro callejero. Que no le pertenezca a nadie. Que no quiera dueños. Quiero su silencio.


Leonardo Castellanos - Colombia


Alejandra Lamprea - Colombia


Diego AndrĂŠs Huertas G. - Colombia


Amores de Perros

Por: Favio Giacometto

Desde que lo conoció le gusto su manera de ser. Lo rudo. La mezcla del olor de su pelaje y sus cicatrices. Sus grandes orejas y el color de su pelo. Y esa maldita mirada de lobo que la hacía sentir especial, tierna y desnuda en una calle cualquiera. Él fue uno de esos perros siberianos de clase alta que se quedaron atascados en el apartamento de alguna pareja de la ciudad. Fue un regalo de navidad o de cumpleaños. Creció y se empezó a comer los objetos de la casa. Se aburrieron de él y lo abandonaron. Si lo miras a los ojos se siente el dolor del desamparo. Esta quemado por dentro. En la calle vivió días grises y negros. Tuvo que elegir entre correr o enfrentarse. Decidió enfrentarse. Un animal agresivo para una ciudad violenta. Sobreviviente. Ella sabe que es un maldito tosco que se peleará con cualquiera que la huela o la mire. Pero a ella (se lo confiesa a si misma, entre las caricias rojas de la madrugada) le gusta y le excita. En el fondo presiente que la dejará por una versión joven de ella misma. Es una costumbre. Un mal habito. Como la pelota. Un indomable que la dejará cansada y vieja y el olor del dolor de su sexo por todo tu cuerpo. Pero conserva la esperanza de cambiarlo un poco. Lo conoció en ese parque de Chapinero. El andaba haciendo su numerito. Caminaba creyéndose la gran cosa. El mismo dueño del parque. Tenía un séquito de admiradoras. Y una suerte de groupies lanzándose como zombis enfermas. Ella se prometió a si misma que jamás serias una de esas. Tiene ese recuerdo del día en que supo que lo amaba. Fue un acto sencillo, casi de un héroe con una desconocida. Mientras las cajas de cartón se calentaban con el olor de sus patas supo que se había enamorado. Pero todo cambio. Ella sabe que algo malo está pasando. No es el mismo con ella. Lo ha visto por caminando con otras y eso le duele. Ella mira a la calle. Sabe que no hay retorno. Nunca será suficiente. Siempre ha sabido pasar una calle. Sabe calcular el tiempo de los carros y los buses. Está en la avenida Caracas. Y empieza a cruzar, pero esta vez, no mira nada, cierra los ojos y corre como nunca.


Fauro - Colombia


Darwin Fuentes - Ecuador


Jessica Rucinque - Colombia


Frecuencia jauría, banda 666Mhz.

Por: Luscus

¡Quich! A todas las unidades, a todas las unidades los intelectuales vienen avanzando ya por la torre Malapatria, según nos anuncia la unidad Doberman destacada en el CAI de San Bembo ¡cambio! ¡Quich! Aquí Rottweiler Alfa, escucho. Los elementos infiltrados en la masa de los intelectuales ya están tomando sus posiciones. La agente Poodle es la encargada de tomar el registro fotográfico, identifiquenla porque va de tenis blancos, esqueleto blanco con un estampado del ché y ganchos en el pelo de color rosado ¡cambio! ¡Quich! ¡Quich! La poodle está como para cogerla estilo perrito ¡cambio! ¡Quich! Callese triplehijueputa, se pone a decir bobadas y hago mala cara y los intelectuales vienen sonrientes, dizque de carnaval. ¿además solo cuando se ponen esa armadura plástica es que se las dan de machitos no? ¡cabrones! ¡Quich! Bueno mis perros en la juega que mucha calle y cállese y ahora entra teniente a la frecuen.. ¡Quich! ¡ A ver malparidos! ¿se quieren ganar una suspensión? Aquí en comandante Pitbull, acuérdense que perro viejo ladra echado y yo se como es la vuelta, y ustedes mucha bulla y poco mordisco y la orden de hoy es de cacería de unos cuantos intelectuales ¡cambio! ¡Quich! Si mi comandante Pitbull, los intelectuales van divididos en varios grupos, la nuestros infiltrados de información han tomado posición. Pero se espera en la calle 99 Boxer 1, Boxer 2 y Boxer 3 se unan a la marcha. Ya tiene preparadas unas papas bombas para soltarlas en el eje adoquinal, repito, en el eje adoquinal. Las tanquetas están ubicadas a ambos lados del cruce, esperando para caer y ver si nos llevamos a unos cuantos a la perrera ¡cambio! ¡Quich! Reportando que una banda de encapuchados intelectuales están arrojando pelotas de pinturas al banco del grupo Anal, solicitamos si proceder ¡cambio! ¡Quich! Jauría 1, aguantenla no más, esa pinturita no es nada y hay muchos defensores de derechos humanos y periodistas en ese banco, repito, ninguna acción. Esperemos las explosiones de la brigada boxer para caerle con toda. ¡Quich! Aquí la poodle reportando que ya tengo varias fotos de intelectuales que son los que van arengando los lotes y ade.. ¡jueputa pise un bollo de perro! ¡cambio! ¡Quich! Uy mami, yo igual la recibo así maloliente y le hago la perrada jeje ¡cambio! ¡Quich! ¡A ver ijueputas! Sigan en la guachafita no más y se me desconcentran y no hace bien la vuelta y luego están dando boleta en el yutube ¡cambio! ¡Quich! Mi comandante Pitbull, aquí Rottweiler Alfa acompañando la marchacarnaval ¡pobres guevones! Ya tengo contacto visual con la brigada Boxer no es sino que de la orden y empezamos las explosiones. Que alisten la tanqueta. ¡Quich! Listo mis perros, a mi orden arman el mierdero. Háganle rapidito y nos vamos que el agente salchicha dice que ya los espera para almorzar en el puesto del Palacio de Narquiño, hay perro caliente con gasimba. Yo veré ¡Cambio! ¡Quich! ¡uy que bien mi comandante Pitbull! Eso después de echar bolillo uno queda ladrando de hambre, ¡cambio! ¡Quich! ¡Quich!


Juan Francisco Carrillo P. - Colombia


Azul Luna - Colombia


Camilö Jerëz - Chile


Los Perros Callejeros de Bogotá Por: Jason Andrés Ardila

Protesta de tripas hambrientas, caminar errante entre las prostitutas y los apostadores, mascota de los bazuqueros. A nadie le importa, de dónde vienes, quién fue tu dueño o si alguna vez tuviste hogar, pero yo te conozco, algún día fuiste un perro de bien, mimado al calor de una chimenea al norte de la ciudad con un manjar de huesos a tus patas, no te faltaba nada. Pero una mañana como cualquier otra mientras tomabas el sol en el jardín la viste pasar, era una perra distinta a las demás del sector, no llevaba collar, estaba sucia revolcando la basura de los vecinos, la creías tan libre porque ningún niño la jalaba de una cadena al cuello, era perfecta. Se te pararon las orejas cuando viste a la empleada del frente venir con la escoba, ladraste para prevenirla pero ella no pensaba más que en los restos de hamburguesa que devoraba entre sus colmillos. Fue inevitable, el escobazo le dio en las costillas, dejando un alarido tras de sí salió disparada, tú te llenaste de valor y corriste para alcanzarla, era la perra más hermosa que habías visto y temías no volver a verla, corriste muy rápido y emocionado casi la alcanzas si no hubiera sido por ese taxi que sin misericordia la atropelló, la muerte fue instantánea, al taxista no le importó y siguió su camino, nadie lloró la muerte de aquella perra excepto tú que casi sin alientos te paraste a su lado y aullaste como nunca, pronto los de la cantina se cansaron de tu llanto, la dueña recogió los retos y los hecho en una bolsa negra porque espantaba la clientela, tú, con un dolor en el pecho que nunca habías sentido, sólo querías volver a casa y sufrir en silencio frente a la chimenea. Pero al mirar atrás te diste cuenta que no sabias dónde estabas, te habías perdido.


OtoTG - Colombia


Yasna Orellana Flores - Chile


Jenn RodrĂ­guez - Colombia


Callejero

Por: Ana Catalina Alvarado A. La calle está llena de ríos adversos Ríos que duelen bajo tus patas desnudas Ríos cargados de flechas asesinas en cuatro ruedas Y mueves la cola Al compás de tu hambre La mueves Al compás del olor de hembra en celo Mueves la cola Al compás acogedor de una sombra sin precio A menudo te veo, Callejero Cuando espero que el semáforo cambie Cuando subida en una flecha coopero con mi destino Te veo, Callejero Y comprendo que Callejero no existe Y comprendo que Doméstico existe Y me encojo de fastidio con esa certeza Y me afano en dar vueltas persiguiendo mi cola Y emprendo la batalla contra el lazo en mi cuello Y el plato se sirve y vacía me lleno Y llena soy el vacío


Midi - Colombia


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Henry Palacio - Colombia


Mateo RamĂ­rez - Colombia


Olor Distinto Por: Sebastián Gomez

Parece extraño pero ya es habitual, caen dos gotas en la punta de mi fría y mojada nariz, sé que tengo que despertar, el resplandor ya ha penetrado mis parpados peludos que no cubren nada y ya ha golpeado mis pupilas, entre parpadeos intento despertar, siento el brillo del día que me alienta a saltar y mover mi latosa cola, pero no tengo ganas, hoy no es un día como todos, huele diferente no huele como todos los días , cual suerte será la de mi día, un vagabundo que no tiene camino ni destino, si no deambular pidiendo comida de puerta en puerta o de esquina en esquina, causando caos en la ciudad por pasar las calles congestionadas; Abro los ojos y veo miles de pies caminar frenéticamente delante de mí, Pies que conllevan a una cabeza, miles de mentes, cada una con una historia distinta, algunos me miran, o todos me miran, solo que unos me prestan atención, así como yo se la presto a las cosas, como le presta atención a la luz del semáforo cada segundo al cambiar, como le prestó atención a las palomas cerca de la estatua, como le prestó atención a la loca que pide monedas a los que están sentados y del malabarista que de vez en cuando me da agua, también presto atención al hombre que esta sentado frente a mí del otro lado de la calle, lleva horas observándome con cara de certeza, se acerca y es a eso a lo que huele el día, a hogar, a mi nuevo hogar, pues la suerte de este hombre sería la de adoptarme, atentamente echo un vistazo por última vez a mi vieja esquina y me voy caminando junto a mi nuevo dueño, un desconocido muy familiar.


Pedro PĂŠrez Paramo - Colombia


Un perrito caliente sin piña para mí también por favor Por: John F. Galindo 15 con 31. Llueve, un niño de dientes feos se come un pedazo de cartón. Un pipazo, otro pipazo, el carro de aluminio arranca sin las luces puestas. Es mediodía y llueve en la ciudad. Un laberinto de chucherías de contrabando se convierte en el descampadero de los ladrones del centro. Junio huele a diciembre. El agónico olor de los buses de antes se ha transformado en una neblina insípida. El rancio aroma de los perfumes para papá lo consume todo. Otro pipazo. La calle está limpia, no hay vendedores acostados en los andenes. Los vendedores le temen a la lluvia, la maldicen. Las articulaciones de los buses nuevos los hacen seres de otro mundo. Cachivaches reumáticos del progreso. ¿Dónde carajos están nuestras viejas calles? ¿Alguien sabe por dónde pasa ahora Villaluz/Bosconia? Ya no queda nada de los viejos charcos que inundaban el centro con esos hermosos olores nauseabundos. Un montaje, una caricatura del futuro. Señoras que esconden la mierda de su gato bajo los tapetes. Artistas del hambre que ocultan su desidia detrás del humo de los peches. 15 con 5. Una negra sin dientes orina en la calle. Los conductores de Transcolombia le gritan cosas. Uno de ellos incluso piensa en hablarle cuando no haya nadie cerca y la lluvia amaine. Una virgen con la pintura descascarada me mira y yo la miro. Yo también orino como si nada. En el posta de enfrente, una fotocopia rosada anuncia un congreso internacional de ufología. Alguna vez, en La Mesa, creí haber visto un OVNI, una luz gigante que pasó volando por encima de las vacas y de las carpas que se arrunchaban una junto a otra, cerquita, bien cerquita en la oscuridad. Allá abajo hay otra ciudad, otro mundo que se desprendió de esté de acá arriba. Ladro, vuelvo a ladrar. Desde la carpintería un tipo gordo me lanza un trozo de madera. No pienso bajar más. Llueve y cuando llueve la vida ocurre más despacio. Llueve y los pájaros se enredan en los cables de la luz, se ocultan bajo los árboles, bajo los sombreros, bajo las ventanas. A nadie le gusta la lluvia en esta ciudad. Los autos pasan como si nada salpicando barro al vacío. Un par de niños del Santander pasan corriendo. Están empapados. Se detienen. Me miran. Yo los miro. Vienen hacia mí y huyo despavorido. Allá atrás queda el Norte, una ciudad no menos fabulosa y exótica que cualquier otra, una ciudad de casas lanzadas como dados, de ladrillos de todos los colores y de la que todos saben nada más de oídas. La lluvia se va de a poquitos. La Quebradaseca huele a boca de soldado en licencia. Las putas, las puticas, los putos que parecen putas y toda la extensa gama de placeres que el centro puede ofrecer por dos centavos.


Antoine Fräppa Dubois - México


El restaurante de la esquina, donde a cada rato mataban gente. Un afiche viejo de un político viejo. La mezcla de olores de todas las especies que bajan como un rio por la plaza. ¿Cómo esquivar las canastas rellenas de cosas en promoción, las empanadas fosforescentes que decoran las vitrinas sucias, la sutileza de la muerte que ni siquiera se siente? Est. UIS presente, mercachifles, golosinas, pico y placa, hormigas en bolsitas, y el zarro amarillo en los andenes desdentados. NO HAY MAR. AQUÍ TAMPOCO HAY MAR. Un vendedor de códigos del comercio se fuma un Premier como si se fumase un dedo. El cigarrito hace parte de él, es bueno que las cosas hagan parte de uno. Para eso no hacen falta ojos. Esas cosas se pueden oler, se pueden palpar, se sienten duro en el estómago, como una patada en las costillas. Guau. La Verna, La Pamplonesa, la de más arriba y el Parque. Villaluz/Bosconia. ¿En dónde creen que han estado todos? Un hueso duro de roer esta ciudad. Un ladrido inaudible que poco a poco comienza a molestar. Un perrito caliente sin piña para mí también por favor. La chica toma de la mano a su chico y suben juntos al nuevo cineclub de la Turbay. A poner sus culos mojados sobre esos cómodos sillones que mueren de cansancio. Por supuesto hay cosas que nadie ve. Una mano que se trenza con otra en la oscuridad de The Wall. Una niña de trenzas hermosas que llora porque su casa de bolsas se fue con la lluvia. Una moneda que ha estado en el mismo lugar desde que alguien la perdió hace ya muchos años. Muchísimos. Un beso, dos besos. El niño que ama a su rata. El amor de pronto. Pipazo, pipazo doble para el mal de amor. Ladro. Afuera llueve nuevamente pero eso no importa cuando se vive cerca.


Soma Difusa - Colombia


テ]gela Marテュa Gallo Medina - Bogotテ。


Ladrándole a la “rue”

Historias callejeras Por: Michelle Lamus Betancur

Sueños callejeros Comen poco, duermen poco, el sueño los toma por sorpresa a cualquier hora del día, vagan de un lado a otro, su futuro es incierto, se ponen en cuatro por comida, se ponen en dos por los regalos. Como los perros por la calle, van los freelance por la vida, con paraderos inciertos, con la correa invisible del hambre y la ilusión. Años que se convierten en promesas de que todo mejorará, años de crianza, “lindos y tiernitos”, cuando crecen están feos, ya no sirven para nada. A la calle… ¡PERROS! A la calle… ¡CALLEJEROS!… A la calle…estudiantes y egresados. A la calle, la educación perdida. A la basura, los sueños construidos. Puesto callejero: “Más grandes y ricas, perras a 2000” Ruedan de un lado a otro, las sacan y escurren la grasa, se las comen todos. Hmmm, ¡Que delicia, grasosita!, son mejores perras, que perros, son más grandes y suculentas. En los paraderos de la piscina, en la calle de la penicilina, paran carros cargados de narcos, no se escapan ni los de corbata, se las comen sin ensalada. “Perro come perro” “De qué es esto tan bueno, nunca lo había probado” se pasa la lengua por los labios mientras le echa mostaza. “Es de amor” contesta. “¡Ay tan boba, dígame ya, de qué es!” responde Simón, antes de dar otro mordisco. “Es de amor y del más puro” le contesta su esposa con una sonrisita. “Ven amor, y dónde está Tobías.” “¡Ahí está!” “Dónde, muestre a ver.” “Qué ahí y ojalá te aproveche” mientras ríe a carcajadas y tararea “el perro, más perro de la ciudad”. Aullidos con ruedas Su cabeza se tambalea, la gente lo mira con gracia, tiene por compañera a la Virgen del Carmen y un zapatico de bebé. Ha escuchado miles de historias, sabe los secretos de su amo, él manipula el taxímetro sin acelerar kilometraje. Presencia sin poder cerrar los ojos, los placeres culposos de su mejor amigo. Se conoce las tarifas, ve a las presas en las esquinas, no puede contar los horrores que ha visto en la parte trasera del auto, sabe de las partes que están en la cajuela del carro. Inmóvil va por la carretera presenciando asesinatos.


Elisa Boccedi - Italia


Escafandrux - Colombia


Joan Sebastián Niño V. - Colombia


Silver

Por Pablo A. Chilito

Las calles, la autopista y el cuerpo de Max tendido allí en el suelo, un perro menos en la tierra, ahora la luna cubre su cuerpo con la inmensidad de su luz y me duele menos verlo bajo ese brillo fino. Los autos, las personas y las hojas que corren por las calles, una calle, dos calles y llego a ningún lado, no soy nadie, me siento como perdido, sin rumbo y tengo hambre, me duelen las patas y el cuerpo lo siento medio roto, lo único que me cobija en días como estos son los recuerdos cuando era querido, cuando no era un perro inútil y me llamaba Silver porque tenía un pelaje plateado que brillaba bajo la luz del sol que en los paseos por el parque atraía toda la luz del día y después la liberaba en cada movimiento. Un día desperté en la calle, tenía una manta en el lomo y me habían dejado un poco de agua, la habían pateado, se veía el charco en el piso, estaba sediento y el día parecía tener algo de sábado porque a todos se les veía un poco apurados y la gente pasaba y fumaba y reía y las mujeres estaban alegres, para nosotros los días se pueden saber según el color del cielo, los lunes son de cielo gris y lluvioso, los martes son días un tanto azules pero igual de tristes que los lunes, los miércoles se puede respirar sin problema porque el aire es limpio, los jueves son días verdes y alegres, los viernes son días negros y para nosotros los perros los viernes son días importantes porque en esos días nos sentimos en medio de una metamorfosis, sentimos que la muerte en algún momento puede venir por nosotros y llevarnos con ella, los sábados y los domingos son días totalmente azules, pero las noches son grises y frías, nuestro corazón deja de latir tan rápido y la felicidad muere, ni siquiera las caricias sirven para darnos el calor que el sol nos proporciona. Las calles, la autopista, ya no está el cuerpo de Max en el piso, ya no está la sangre, es viernes y los viernes son días buenos para morir en medio de la calles, mientras tu sangre se riega por el piso y el sol es el único que te puede cobijar en este momento.


Luto - Colombia


JoiL - Colombia


Gilberto Bustos A. - Colombia


Sin dueños

Por: Juan Sebastián Cáceres. Quizás vas surcando calles ajenas, olfateando ese olor que deja la media noche que genera en ti esa nostalgia que no te pertenece de mirar al cielo, buscando a quien quererle. O tal vez, vas buscando donde dejarte ir, terminar por unas cuantas horas tu largo día. Bajo la luz naranja y en silencio. La luna te abraza con un piano lento. La verdad es que te hago honor mi perdido amigo, que decidiste explorar y dejarme sólo, acá en mi lecho, rogando al cielo que mis letras lleguen a tu alma desgastada por tan largo trecho. Acabamos lejos, es verdad. Pero estamos cerca al mirar la luna, tú con tus ojos persigues el ahora, yo en tinta, te dedico rimas en silencio. Nadie sabe si te volveré a ver, si tu nueva vida es más dura que la mía o en qué lugar te encuentres. La verdad, acá te espero. Ya la noche es fría para mí. No me imagino lo extraño que es para los dos buscarnos con luces de estrellas ancladas como árboles en aceras grises, quebradas por el tiempo. Así, llegar al final, donde nos abandonábamos. Ese lugar que extingue todas las luces de las calles que recorrimos juntos. En este momento sé lo que siente perderse en la ciudad. Ahora los dos somos perros callejeros buscando nuestro dueño.


Juan Pablo Nieto - Colombia


Sr.Mu - Madrid


Carolina Corredor - Colombia


¡Cállese, perro hijueputa! Por: Alejandro Mojocó Ramírez Ésas fueron las últimas palabras que escuchó Jaramillo antes de encontrarse de frente con la muerte. Yo me acuerdo de él, era un muchacho bien, a veces lo veía uno pasar todo ido, como pensando siempre en el próximo paso que iba a dar, era entonces cuando uno se preocupaba por él. Quiubo Jaramillo le decía uno y él en silencio miraba sus perros y sonreía. Jesús se llamaba el hombre. A veces llegué a pensar que en verdad sí era Jesús, y él andaba con dos perras y un perro, y la perra más vieja la llevaba en una caja de cartón sobre un carro viejo de rodachines. Me dijo que se había venido de Caldas hace como veinte años que porque ya no se puede vivir en el campo, que ya habían matado a motosierra a muchos y que él prefirió venirse solo a salvarse de todo eso. Y aquí lo que encontró fue que la gente no mataba con motosierra pero que todos los días moría gente de tanto tedio de tanta tristeza acumulada de tanto transporte público donde la vez pasada murió aplastado un niño porque un man se le sentó encima para quitarle el puesto. Y claro, Jaramillo lo único que pudo hacer fue irse rápido a buscar un lugar dónde quedarse porque la calle a fin de cuentas lo iba a terminar matando. Lo bueno fue que encontró un lugar rápido donde una señora que le arrendó sólo porque se llamaba Jesús, lo malo fue que cuando le dijo que no creía en dios ella lo mandó a la calle. Y Jaramillo, ya sin un peso en los bolsillos, no tuvo más opción que quedarse a dormir en la calle. A los pocos días, por fortuna, halló una perra, que dizque Muñeca se llama. Todos esos años anduvo con él pa’rriba y pa’bajo. Luego encontró dos perros más: Capitán y Princesa. La gente lo mira y él simplemente corre con sus tres perros por la fuente esa grande de la carrera séptima y se moja y sabe que en una ciudad como Bogotá encontrar seres vivos es más que un milagro. Alguien no quiere que Jaramillo ande por las calles y lo amenazan varias veces. Mejor dicho, lo amenazaron. - ¡Oigan a este güevón, yo soy libre! – Fueron las últimas palabras que pronunció el viejo.


La Watson - Colombia


Alejandro MĂŠndez JimĂŠnez - Colombia


Laura Benavides - Colombia


Perro

Por: Cristian Martínez Llevado por la sucia gana de un diablo que como sombra marca su frágil paso, sin merecimientos, sencillamente ahí va. Colgando de su flaqueza. ¡Míralo! Afuera del restaurante, esperando la divina y cruel sobra. Su olfato húmedo y excitado ya nota esta carne, no la mía. ¡Míralo! Estrellado por la máquina. Pateado por hombres inconscientes de su alma. La basura tiene mejor lugar en este globo que se incendia. En su ser tiene todo lo que necesita. Tan sólo míralo.


Nacho Chincoya - MĂŠxico


WZKO- Australia


Sol Germain - Chile


Pipin - Colombia


Santiago Molano - Colombia


participantes en orden de aparición

Tapa: Andrés Almanza Peña Colombia - Bogotá andberry33@gmail.com Inserto: Giovanni Vera Colombia – Bogotá giovanniverap@gmail.com Yoryeth Bastidas Colombia - Bogotá lunayoring@gmail.com http://www.flickr.com/photos/yoryethbastidas/

Fernando Rodríguez - Fauro Colombia - Bogotá Sabueso herido faurodz@gmail.com http://www.flickr.com/photos/faurodz/ Darwin Fuentes Ibarra - Ecuador Sueños de perro windafu@yahoo.com http://www.flickr.com/photos/darwinfuentes/

Heinz Jany Colombia – Bogotá Perro gozque zito_transfer@hotmail.com http://www.behance.net/heinzjany

Jessica Rucinque Colombia - Bogotá jessrucinque@gmail.com http://jessrucinque.wix.com/ portfolio#!home/mainPage

Santiago Serna - Sorelestat Colombia - Bogotá Solitario el69conde_sorelestat@hotmail.com Bastián Brauning Chile Perros Vagos bbrauning@gmail.com www.bbrauning.blogspot.com

Luis Fernando Medina Cardona Luscus Colombia - Bogotá luscus9@gmail.com http://about.me/luscus9

Andrea Kratzer - Kratz Colombia – Bogotá andreakratzer@yahoo.com http://www.flickr.com/photos/kratzie/

Azul Luna Colombia - Tenjo Perro de caño www.flickr.com/azulunailustra

Juan Fco. Carrillo Parada Colombia - Bogotá Simon & Freud juanfcocp@gmail.com

David Maldonado Pimiento Colombia - Bogotá Manada elsocio222@hotmail.com

Camilö Jerëz Talcahuano – Chile ediciones.abrazo@gmail.com flickr.com/chokovegan // fabricadesilencios.blogspot.com

Johanna Lobo Lobo Colombia - Bogotá Desatador de sueños johalobolobo@gmail.com

Jason Andrés Ardila Colombia - Bucaramanga Los Perros callejeros de Bogotá jeissonardila@yahoo.es

Leonardo Castellanos Colombia - Bogotá leoproduccion@yahoo.com

Cristian Fernando Téllez Gualguan OtoTG Colombia - Bogotá perrocallelu cristiantellez2@gmail.com

Alejandra Lamprea Colombia - Bogotá calejaslamprea@hotmail.com Diego Andrés Huertas Gómez Colombia - Bogotá daxohros@hotmail Favio Giacometto Colombia - Bogotá favio02g@gmail.com

Yasna Orellana Flores Chile Mocachino herido yasna_of@yahoo.es http://yasnaorellana.wix.com/yasnavisual


Jenn Rodríguez Colombia - Bogotá jennrodriguez1321@gmail.com http://jennrodriguezilustradora.blogspot. com/

Elisa Boccedi Bologna - Italia Perrita elisaboccedi@gmail.com www.elisaboccedi.com

Ana Catalina Alvarado A. Montréal - Canadá Callejero anacata.alvarado@gmail.com

Luis Abaunza - Escafandrux San Gil- Colombia pasucox@hotmail.com

Midi Colombia - Bogotá antimidi@gmail.com https://www.facebook.com/abisal. colectivo?fref=ts

Joan Sebastián Niño Villabona Colombia - Bogotá Criollos sebastianninov@gmail.com http://www.flickr.com/photos/sebastianninov/

Henry Palacio Colombia - Bogotá lapapayagalactica@hotmail.com

Pablo A. Chilito E. Colombia – Bogotá Silver Pabloderk@gmail.com

Mateo Ramírez Colombia – Bogotá agonistes4@gmail.com http://aprietalosdientesescritos.blogspot. com/ Sebastián Gómez Vargas Colombia - Bucaramanga Olor distinto dannysebastian28@hotmail.com @Sebastianv28 Pedro Pérez Paramo Colombia - Bogotá TOBY apreciados1986@gmail.com http://www.flickr.com/photos/rockmanjaibo666fotografo/ John f. Galindo Colombia – Bogotá Antoine Fräppa Dubois México - Distrito Federal La muy perra se cree una santa ciseauxistefr@hotmail.com https://www.facebook.com/pages/Fr%C 3%A4ppaoficial/108771719313534?fref= ts Laura Ortiz - Soma Difusa Colombia - Bogotá violentaslunaselectricas@hotmail.com http://www.behance.net/soma-difusa Ángela María Gallo Medina Gallo Colombia - Bogotá amgm13@gmail.com Michelle Lamus Betancur Colombia – Bogotá Ladrándole a la “rue” michellelamus@outlook.com

Luto Colombia - Cali Sin Bolas zarnacan@gmail.com Lutocorps.blogspot.com José Miguel Ríos Aza - JoiL San Juan de Pasto - Colombia estereophonic@gmail.com http://estereojoil.blogspot.com/ Gilberto Bustos A. Colombia – Bogotá Adiós Perra Vida adilaso2@gmail.com Juan Sebastián Cáceres. Colombia – Bogotá Sin dueños sebastianjscl@gmail.com Juan Pablo Nieto Colombia - Bogotá Lola iamjuanpablo@gmail.com http://www.behance.net/hesbeenruningaround Kike Suarez - Sr.Mu Madrid – España kikesu@gmail.com www.sr-mu.net Carolina Corredor Colombia – Bogotá shonkrito@hotmail.com Alejandro Mojocó Ramírez Colombia - Bogotá alejo8624@hotmail.com/ pizaski.tumblr.com Sofía Álvarez - La Watson Cali - Colombia sofiawat@hotmail.com www.sofia-alvarez.blogspot.com


Alejandro Méndez Jiménez Colombia - Bogotá ciudadano80@msn.com

Laura Benavides Colombia - Bogotá otroabismo@gmail.com http://cargocollective.com/laurabenavides Cristian Martínez Calderón Colombia - Bogotá dipthompson1994@hotmail.com

Nacho Chincoya Chiapas – México Electrocan nachochincoya@hotmail.com www.nachochincoya.com Sebastián Serrano –WZKO Australia sebastian.serrano.riquelme@gmail.com http://www.flickr.com/photos/sebastianactivista Solange Germain Medina - Sol Germain Los Vilos - Chile Motita y Anónimo sol.germain.m@gmail.com http://www.solgermain.blogspot. com/

Andrés Felipe Velandia Rodríguez Pipin Puerto Boyacá - Colombia Perro viejo style andresk_87@hotmail.com http://www.flickr.com/gatoabstracto Santiago Molano Colombia – Bogotá molano.santiago@gmail.com http://www.flickr.com/photos/ hsmt9088/


Este fanzine se termin贸 de imprimir el 15 de octubre de 2013, mismo d铆a que, en 1964, muere Cole Porter, uno de los principales exponentes del jazz norteamericano.


El fanzine consta de una sola edici贸n, numerada e irrepetible, de 100 ejemplares debidamente identificados:

Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 Unported ( CC BY-NC-ND 3.0 )


‘Si recoges un perro hambriento de la calle y lo haces próspero, no te morderá; esa es la principal diferencia entre un perro y un hombre’. Mark Twain

ETC 4 'Perros Callejeros'  

Cuarto número del fanzine 'Etcétera' perros callejeros, 56 chandosos presentados en Múltiples Formatos: ilustraciones, historietas, fotograf...

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