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Revista TENDENCIAS Vol. VIII No. 1

TENDENCIAS REVISTA DE LA FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS Y ADMINISTRATIVAS

VOLUMEN VIII No. 2 Segundo Semestre 2007

UNIVERSIDAD DE NARIÑO SAN JUAN DE PASTO 2007

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Revista TENDENCIAS

Editorial Universitaria -UNARIÑO○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○

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Julio C. Riascos Análisis introductorio al mercado dual de trabajo ................................................................... 67 Carlos Córdoba Barahona Condiciones actuales de la mineria del oro en la zona andina del departamento de Nariño ...... 79 Guillermo Alfredo Narváez Ramírez Elementos para la historia económica del departamento de Nariño (II) ................................. 95

Ana María Córdoba Barahona Presentación de libros ......................................... 145

○ ○ ○ ○ ○ ○

Theotonio dos Santos Globalización y ciencia económica: apuntes sobre muchas equivocaciones y sus repeticiones ......................................................... 129

Ediciones anteriores ............................................ 156

○ ○ ○ ○ ○ ○ ○

Correspondencia Universidad de Nariño Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas e-mail: amacoba@udenar.edu.co amacoba@gmail.com Sitio en Internet: www.revistafacea.freeservers.com

Leonardo Granato y Carlos Nahuel Oddone La protección internacional del inversor extranjero a través de los acuerdos bilaterales de inversión ........................................................... 43

○ ○ ○ ○ ○

Impresión Graficolor, Pasto, Nariño © Derechos Reservados San Juan de Pasto - Colombia 2007

Giovanni E. Reyes, Ph.D. Procesos de integración en américa latina y el caribe: Caracterización general y potencialidad de nuevos ejes de integración .................................7

Foto portada Emilio Jiménez Dorado. “Sol de invierno”. 2007. Areógrafo de laca y óleo sobre triplex, 1,78 x 0.98 cm. Colección privada del autor.

Diseño portada Alberto Romero

Comité Científico Giovanni E. Reyes Ortiz (ONU) Julián Sabogal Tamayo (Universidad de Nariño) Julio Silva Colmenares (Universidad Autónoma-Bogotá) Luis Ignacio Aguilar Zambrano (Universidad Nacional-Bogotá) Armando Montenegro Trujillo (Banco Ágora) Carlos René Báez Tovar (Universidad Católica-Ecuador)

PRESENTACIÓN ..................................................... 5

Comité Editorial Ana María Córdoba Barahona Emilio J. Chaves M. Alberto Romero Giovanni E. Reyes Amylkar Acosta M. Julián Sabogal Tamayo

CONTENIDO

Directora Ana María Córdoba Barahona

Director Programa de Economía (e) Francisco Javier Criollo L.

Decano Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas Luis A. Arcos A.

Vicerrector VIPRI Jorge Nelson López

Vicerrector Académico Gerardo León Guerrero

Rector Silvio Sánchez Fajardo

Fundador Alberto Romero

FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS Y ADMINISTRATIVAS - Vol. VIII No. 2 - 2do. SEMESTRE 2007 - ISSN 0124-8693

Normas para los colaboradores ..........................168


Revista TENDENCIAS

Editorial Universitaria -UNARIÑO○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS Y ADMINISTRATIVAS - Vol. VIII No. 2 - 2do. SEMESTRE 2007 - ISSN 0124-8693

La Revista TENDENCIAS tiene como propósito divulgar los resultados de las investigaciones realizadas por profesores y estudiantes de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de Nariño y de otros centros de producción de conocimiento, sobre la base del pluralismo ideológico y conceptual. El contenido de los artículos es de exclusiva responsabilidad de sus autores. Antes de ser publicados, los artículos son sometidos a un cuidadoso arbitraje por parte de reconocidos especialistas en las diferentes áreas del conocimiento.

La Revista TENDENCIAS está registrada en Latindex (www.latindex.org)


PRESENTACIÓN

E

s nuestro propósito mantenernos en el escenario universitario como una demostración de que se avanza en la exigencia de la producción intelectual, con la presentación del volumen VIII, número 2 correspondiente al segundo semestre de 2007 de la Revista Tendencias de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de Nariño. En esta oportunidad, presentamos a nuestros habituales colaboradores: Giovanni E. Reyes de Naciones Unidas, quien escribe sobre los tratados de integración vigentes en los procesos de integración en América Latina y el Caribe; y a los profesores argentinos Leonardo Granato y Carlos Nahuel Oddone, quienes se refieren a la protección internacional del inversor extranjero desde la óptica de la normatividad impulsada a través de los acuerdos bilaterales. El profesor del programa de economía de la Universidad de Nariño, Julio César Riascos H., examina el fenómeno de la informalidad a la luz del modelo dual del mercado de trabajo en los sectores formal e informal con un énfasis en el análisis del impacto de un incremento en los salarios reales. El investigador Carlos A. Córdoba Barahona, se refiere a un estudio en el que se analiza las condiciones actuales del oro en la zona andina del departamento de Nariño a partir de sus antecedentes históricos que permiten sugerir algunas de las causas de la escasa inversión por parte de compañías especializadas, especialmente las extranjeras. El historiador Guillermo Narváez Ramírez complementa el estudio sobre los escenarios económicos del Departamento de Nariño. En esta


Presentación

segunda parte hace referencia al período comprendido entre 1819 y 1940; en el análisis enfatiza su argumento sobre el “mal desarrollo” en el cual identifica variables económicas para descubrir la estructura del atraso en torno al semifeudalismo. Por considerar que el pensamiento económico latinoamericano debe tener una amplia difusión entre los estudiantes de economía y los economistas de las nuevas generaciones, se incluye en este número un artículo del reconocido intelectual brasileño Theotonio dos Santos, como un tema de reflexión. Como bien lo afirma él “Somos todo el pasado, somos nuestra sangre, somos la gente que hemos visto morir, somos los libros que nos han mejorado, somos gratamente los otros…” En la sección Presentación de libros iniciada hace un semestre es grato hacer conocer textos de profesores de la Universidad de Nariño, algunos vinculados a la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas; además de un libro escrito por el doctor Armando Montenegro Trujillo, integrante de nuestro Comité Científico. Finalmente, expresar una voz de gratitud al decano de la FACEA, doctor Luis Alberto Arcos por el permanente apoyo a la revista, a los colaboradores habituales, también a aquellos que han aceptado compartir sus conocimientos y experiencias investigativas en este número. Y a todas las personas que de manera directa o indirecta contribuyen a que la revista se mantenga en el espacio académico.

LA DIRECTORA

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TENDENCIAS Revista de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas. Universidad de Nariño Vol. VIII. No. 2 2do. Semestre 2007, páginas 7-42

PROCESOS DE INTEGRACIÓN EN AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE: CARACTERIZACIÓN GENERAL Y POTENCIALIDAD DE NUEVOS EJES DE INTEGRACIÓN Por: Giovanni E. Reyes, Ph.D.1

ABSTRACT

T

his study discusses the main, current and comparative features of the different treaties, concerning economic integration in Latin America and the Caribbean area. In the first section a comparative approach of regional economic growth is addressed; here one can have a recent historical perspective of the performance of economic production from Latin America, India and China. Following this characteristic, more details of economic integration processes are given in the second part. These details include key attributes of trade amount, quality, main partners, and coefficients of export concentration in reference to the United States economy. Finally, several aspects concerning a possible new perspective in the integration process are presented. In this last part one can recognize the desirable potential effect from concrete projects, planned as links to enhance current scenarios for the regional integration. 1. Ph.D. en Economía para el Desarrollo / Relaciones Internacionales de la Universidad de Pittsburgh, con certificados de post-grado de las universidades de Pennsylvania y Harvard; actualmente es funcionario de la Organización de Naciones Unidas. El contenido y los puntos de vista expresadas en este artículo son responsabilidad del autor y no comprometen las de institución o entidad alguna.

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Giovanni E. Reyes Procesos de integración en América Latina y el Caribe: caracterización general y potencialidad de nuevos ejes de integración

Keywords: economic integration, political integration, Latin American and Caribbean economies, international trade. JEL Classification: E20, E60, F12, F15, F36, F53. RESUMEN Este documento presenta y discute lo que se consideran son los aspectos principales referentes a los diferentes tratados de integración, vigentes en América Latina y el Caribe. En la primera sección se expone una comparación sobre crecimiento económico entre América Latina y el Caribe, India y China. A continuación se discute con mayor detalle, en una segunda sección, características propias en un sentido de historia inmediata, sobre desempeño de los principales acuerdos comerciales en la región, incluyendo montos de comercio, calidad del mismo, y coeficientes de concentración de exportaciones hacia el mercado estadounidense. Finalmente, se presentan elementos de lo que podría ser una nueva modalidad de integración regional, basada en proyectos específicos. Palabras clave: integración económica, integración política, economías de América Latina y el Caribe, comercio internacional. Clasificación JEL: E20, E60, F12, F15, F36, F53. 1. INTRODUCCIÓN2 Dos razones esenciales se encuentran entre las justificaciones básicas para fortalecer los procesos de integración especialmente en naciones en desarrollo, y más aún cuando las mismas presentan rasgos de pequeños mercados relativos: (i) la necesidad de aumentar la demanda agregada interna como factor generador de crecimiento económico; y (ii) el requerimiento de expandir la producción que se ve reducida al depender de un mercado interno restringido, aunque el mismo haya sido ampliado en las condiciones domésticas o subsistémicas. 2.

Los aspectos fundamentales de este estudio corresponden a la presentación que el autor realizó en el Seminario Internacional sobre Integración, Fronteras y Desarrollo, el 5 de junio de 2006, en la ciudad de Maracaibo, Venezuela, y que contó con el auspicio de la Universidad de los Andes, Universidad del Zulia, Centro de Estudios de Fronteras, Centro Experimental de Estudios Latinoamericanos, y del Banco Central de Venezuela.

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Revista TENDENCIAS Vol. VIII No. 2

Existen otras razones no menos válidas y que son totalmente substantivas para fortalecer la integración en términos sociales, de complementariedad productiva y de servicios, de aprovechamiento de economías de escala, y a fin de generar mayor “masa crítica” en las negociaciones internacionales. Además sabemos que existen al menos tres vínculos esenciales entre crecimiento económico y desarrollo económico y social: el ingreso directo que los gobiernos pueden hacer a los grupos pobres, ya sea por la vía de la oferta o la demanda; la seguridad social y la red de protección social generalizada a las personas; y el empleo y fortalecimiento a las actividades productivas3. Con base en lo anterior y dadas las condiciones de los países latinoamericanos, la vía para su desarrollo transita por la integración regional. Se tienen ya más de 50 años de experiencia en la región con base en el establecimiento de diferentes tratados, pero persiste el requerimiento de establecer procesos más efectivos, planes de mayor cobertura y extensión de tiempo, a fin de que los beneficios lleguen al ciudadano común, con lo que se fortalecería la gobernabilidad, la institucionalidad de los sistemas y la cohesión política regional. El objetivo de este estudio es doble. Por una parte se trata de presentar una caracterización económica de los diferentes países y tratados de integración. Por otra parte, se establece una caracterización de lo que podrían ser ejes operativos concretos para la integración. La integración puede dar por resultado menor vulnerabilidad económica y política. Es evidente que con menor vulnerabilidad una región 3.

Existe una amplia literatura sobre teoría y estudio de casos de integración económica. Dos son los trabajos que se considera pioneros en este campo: Balassa, Bela. (1961), The Theory of Economic Integration (London: Allen & Unwin), y Balassa, Bela. (1967), “Trade Creation and Trade Diversion in the European Common Market”, en The Economic Journal, Vol. 77, pp. 1-21; con discusiones más enfocadas a políticas aplicadas sobre integración económica: Arndt, Samuel. (1986), On Discriminatory versus Non-Preferential Policies, en The Economic Journal, Vol. 78, pp. 971-9; y Balassa, Bela. and Bauwens, L. (1988), “The Determinants of Intra-European Trade in Manufactured Goods”, en European Economic Review, N° . 32, pp. 1421-37. Para aspectos conceptuales de desarrollo más reciente y adaptaciones actualizadas de casos específicos de integración, véase: Fratianni, Michele (ed.). (2006), Regional Economic Integration (Amsterdam, Holanda: Elsevier) especialmente Capítulo III: Regional Trade Agreements (Richard Pomfret), Capítulo V: The Gravity of Globalization (Diego Agudelo y Lawrence S. Davidson) y Capítulo VI: A South American Perspective: Regional versus Global Trade Patterns (Diego Agudelo, Galia Julieta Benítez, y Lawrence S. Davidson) pps. 39-54, 79-104, y 105-130; Farina, Francesco, y Savaglio, Ernesto (eds.) (2006) Inequality and Economic Integration (Nueva York: Routledge), y Norris, Clement, et. al. (2000) North American Economic Integration: Theory and Practice (Nueva York: Edward Elgar Publishing).

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Giovanni E. Reyes Procesos de integración en América Latina y el Caribe: caracterización general y potencialidad de nuevos ejes de integración

puede tener mayores márgenes para realizar una política más autónoma, independiente de factores circunstanciales, coyunturales, que generalmente tienden a forzar una búsqueda de resultados de más corto plazo. Con esto último, muchas veces se limitan las posibilidades efectivas de integración, de negociaciones externas, y se puede comprometer la gobernabilidad y la consolidación de instituciones4. El argumento central de este estudio consiste en sostener que sin procesos de integración efectivos, que generen credibilidad mediante resultados específicos que puedan generar el apoyo principalmente de grupos mayoritarios de la población, las vías para el desarrollo serán más difíciles y muy probablemente más costosas. América Latina y el Caribe (ALC) como región, está quedando en una posición relegada, marginal en los circuitos del comercio internacional, dentro de la dinámica de la actual globalización en el mundo. 2.

CRECIMIENTO ECONOMICO EN LATINOAMERICA: UN ENFOQUE COMPARADO

En 2004 ALC celebró lo que fue, desde 1980, el año de mayor crecimiento económico tanto en términos absolutos, como en función del producto interno bruto per cápita, con valores de 5.9% y 4.4% respectivamente. Se había sobrepasado la marca de crecimiento de 5.6% de 1997 que había sido la mayor que se había alcanzado hasta ese momento. Es posible que a partir de 2004, la región se encamine hacia un nuevo período de crecimiento y estabilidad, dejando atrás los aciagos e inestables años de 1998 a 2003 (véase Gráfica 1). Sin embargo, el problema aquí son las comparaciones, los estándares con los cuales establecemos la base comparativa de nuestro adelanto. Si lo hacemos en términos históricos con la región, es indudable que existen avances. Sin embargo ya lo ha reiterado en varias oportunidades la Comisión Económica para América Latina: se tendría que lograr un cre4.

Mayor discusión en: Ocampo, José (ed.) (2005) Beyond Reforms: Structural Dynamics and Macroeconomic Vulnerability (Washington, D.C.: World Bank Publications, Latin American Development Forum) pps. 45-71, 147-153, y 212-221; González, José, et. al. (eds.) Latin American Macroeconomic Reforms: The Second Stage (Chicago: The University of Chicago Press) pps. 1931, 83-101; y Machinea, José; y Rozenwurcel, Guillermo (2006) Macroeconomic Coordination in Latin America: does it have a future? (Santiago de Chile: Comisión Económica para América Latina y el Caribe, CEPAL, Serie: Informe y Estudios Especiales).

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Revista TENDENCIAS Vol. VIII No. 2

cimiento sostenido de alrededor de 6% del producto interno bruto anual, para esperar que las cifras de la pobreza en la regiĂłn tendieran a disminuir. Ese es un desafĂ­o permanente5 . GRĂ FICA 1 $/&&UHFLPLHQWR(FRQyPLFR7RWDO\SHUFiSLWD







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Fuente: CEPAL (2007) Panorama de la InserciĂłn Internacional de AmĂŠrica Latina y el Caribe 2005-2006 (Santiago de Chile: CEPAL).

Si comparamos con otros estĂĄndares el crecimiento y desempeĂąo general de la economĂ­a de ALC, en particular con India y China -dos polos de crecimiento mundial que estĂĄn afectando los precios de las materias primas- verĂ­amos que las brechas de crecimiento se amplĂ­an, tal y como lo demuestran las GrĂĄficas 2 y 3. 5.

Especialmente para discusiĂłn sobre condicionantes de la regiĂłn a partir de la ĂŠpoca de estanflaciĂłn de los ochenta, y de crecimiento con ajuste en los noventa, vĂŠase: VĂŠase Wood, Adam. (2001) North-South Trade, Employment and Inequality. (Oxford: Oxford University Press); Economic Commission for Latin America and the Caribbean -ECLAC-. (1997) Latin America: The Economic Experience of the Last 15 Years -1980-1995-. (Santiago de Chile, Chile: ECLAC); International Monetary Fund. (1992) International Financial Statistics Yearbook 1991. (Baltimore: The John Hopkins University press); y Green, David. (2000) Silent Revolution: The Rise of the Market Economies in Latin America. (London, UK: Cassell, Wellington House), en especial, pp. 32-43, 8996, y 130-145.

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Giovanni E. Reyes Procesos de integraciĂłn en AmĂŠrica Latina y el Caribe: caracterizaciĂłn general y potencialidad de nuevos ejes de integraciĂłn

En la Gråfica 2 se muestra el crecimiento económico anual. Nótese como ALC sigue un patrón mås bien erråtico, en tanto los crecimientos de India y China muestran mås estabilidad. Desde 1999, el crecimiento de estos últimos dos países levemente ha disminuido sólo en 2000 y 2004 de 8%. Lo que notablemente les ha conferido a estas economías capacidad para ir superando la pobreza en vastos sectores. Tan sólo China se estima que como mínimo ha podido generar condiciones que sacaron de la pobreza a unos 230 millones de personas6. Ademås, tanto China como India cuentan con una notable “masa crítica” de población y producción para negociar. Entre los dos países contienen aproximadamente 2,300 millones de personas, cerca de una tercera parte de la población mundial. GRà FICA 2 $/&&KLQDH,QGLD&UHFLPLHQWR(FRQyPLFR$QXDO

Fuente: EIU, Banco Mundial, ONU, 2005

En la GrĂĄfica 3 se puede apreciar con mayor claridad, al considerar los crecimientos econĂłmicos acumulados, las brechas que se van forta6.

Ampliaciones actualizadas en United Nations Organization. (2007) Millennium Development Goals Report 2006 (Nueva York: UNO), o bien en el enlace en el enlace de Internet; Ăşltima consulta el miĂŠrcoles 4 de abril de 2007 (http://unstats.un.org/unsd/mdg/Resources/Static/Products/ Progress2006/).

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Revista TENDENCIAS Vol. VIII No. 2

leciendo entre las regiones. Nótese como las pendientes de los modelos lineales de proyección en el crecimiento son mayores: 8.78 y 8.14 para los casos de China e India respectivamente, mientras que a ALC le corresponde 2.39. Por otra parte, el actual crecimiento de las economías de ALC se debe con mucho a los precios más altos de las materias primas que se exportan. En ello ha influido la demanda de China e India. El riesgo aquí es que estas dos economías desarrollen aún más su capacidad de transformación y ellas vendan productos con valores agregados, mientras ALC se queda exportando materias primas. Este último rasgo señala que la perspectiva del desempeño económico puede generar bases no sostenibles para el débil avance social que la región demuestra. Continuar con las exportaciones basadas en materias primas va colocando a la región en una posición marginal dentro de la nueva dinámica del actual proceso de globalización. Serían nada más los sectores sociales que se logren integrar a las nuevas dinámicas de la economía, los que resultarían beneficiados, mientras por otra parte grandes sectores de pobres deben enfrentar las constantes y trágicas condiciones de subsistencia en las economías marginales o informales. No hacer que el crecimiento económico actual potencie condiciones que redunden en fortalecimiento de las actividades productivas, y de mayores niveles de empleos decorosos, resultará en algo negativo para superar las condiciones de marginalidad. Se requiere además transformar la naturaleza de las exportaciones. En la actualidad, tan sólo Brasil, México y Costa Rica han hecho esfuerzos en este sentido. Los dos primeros países más bien en ampliación de la capacidad exportadora, mientras Costa Rica, en la perspectiva de exportar bienes con mayor valor agregado. Además de la comparación con India y China, se establece aquí un contraste adicional, en términos de crecimiento del producto interno bruto per cápita a nivel de diferentes países. Lo que se hizo fue considerar dos puntos de comparación, el año 1950 y el 2000. Se tomó como base el dato de PIBpc de cada país en 1950, este número se hizo igual a 1 en todos los países a comparar. Luego se realizaron los cálculos eliminando las distorsiones que emergerían de inflación y devaluaciones, se consideraron dólares de 1995 como unidades de referencia. Se determinó cual era el valor de los diferentes PIBpc para 2000 para cada país. 13


Giovanni E. Reyes Procesos de integraciĂłn en AmĂŠrica Latina y el Caribe: caracterizaciĂłn general y potencialidad de nuevos ejes de integraciĂłn

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Fuente: EIU, Banco Mundial, ONU, 2005

Los resultados se muestran en el Cuadro 1. Los paĂ­ses con los que se comparan paĂ­ses latinoamericanos, son naciones de mercados emergentes o de reciente industrializaciĂłn del Sud-Este AsiĂĄtico, y varios paĂ­ses de Europa, que han conformado mĂĄs bien el grupo de la velocidad baja en la integraciĂłn europea. Los datos muestran que se han obtenido mejoras en las naciones latinoamericanas, por ejemplo Chile y Colombia casi duplicaron sus PIBpc en relaciĂłn con los de 1950. Sin embargo vĂŠase el caso venezolano. Es el Ăşnico paĂ­s en que se contrae ese indicador, llegando a ser para 2000 de 0.8; es decir una pĂŠrdida de 20% respecto a 1950. En el otro extremo Brasil aumenta a 3.4. Debe considerarse no obstante, que aquĂ­ estarĂ­a actuando la ley de rendimientos decrecientes, segĂşn lo que cabrĂ­a esperar de la misma, al principio, cuando los niveles de comparaciĂłn tienden a ser bajos, los avances son mĂĄs dramĂĄticos, mĂĄs significativos. No obstante son notorios los mejores avances que se reportan para los paĂ­ses europeos, y mucho mĂĄs notables los avances de las naciones asiĂĄticas. Singapur mejorĂł su PIBpc en mĂĄs de 13 veces; ninguno de los paĂ­ses asiĂĄticos considerados dejĂł de mejorar ese indicador menos de 10 veces. 14


Revista TENDENCIAS Vol. VIII No. 2

CUADRO 1 PRODUCTO INTERNO BRUTO pc EN VARIOS PAISES LATINOAMERICANOS Y DE OTRAS REGIONES DEL MUNDO (DĂłlares de 1995) 5HJLyQ3DtV

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Fuente: CĂĄlculos propios y Williamson, J., y Kuczynski, P. (2003) After the Washington Consensus (Washington, D.C.: Institute for International Economics).

Una de las mĂĄs notorias caracterĂ­sticas en tĂŠrminos de los aumentos de exportaciĂłn por paĂ­ses, que se ha observado en LatinoamĂŠrica, es el desempeĂąo de MĂŠxico. Influenciado por el Tratado de Libre Comercio de AmĂŠrica del Norte (TLCAN) estĂĄ naciĂłn no sĂłlo ha diversificado sus exportaciones, sino que las ha aumentado de manera significativa. En la actualidad, en 2007, las exportaciones mexicanas constituyen un 48%, prĂĄcticamente la mitad, del total de exportaciones que ALC da al mundo. Sin embargo, la regiĂłn como tal, se ha ido quedando con una cuota de participaciĂłn en los mercados mundiales que ha ido decreciendo desde 1950, cuando el auge de los precios de las materias primas, en la ĂŠpoca de la post-guerra, hizo que ALC contribuyera con 12% de las exportaciones mundiales. Esa cifra ha ido cayendo, y ya para el 2000 las exportaciones de la regiĂłn eran el 4% del total mundial. La cifra tendiĂł a aumentar relativamente para 2005 con un 5%, pero la perspectiva que se tiene respecto a recuperar esa participaciĂłn no es tan alta, ni tan rĂĄpida como se deseara (vĂŠase el Cuadro 2). AdemĂĄs tĂłmese en consideraciĂłn que en esos datos se incluyen a las economĂ­as grandes latinoamericanas (Argentina, Brasil y MĂŠxico). Y que MĂŠxico, como se ha mencionado, exporta la mitad de lo que vende la regiĂłn. Es decir que un escenario de evaluaciĂłn como el del Cuadro 2 15


Giovanni E. Reyes Procesos de integración en América Latina y el Caribe: caracterización general y potencialidad de nuevos ejes de integración

es incluyendo a México. Si se quita este país, la contribución de las exportaciones mundiales desde la región sería casi 2.5%7 . CUADRO 2 VOLUMEN TOTAL DE COMERCIO INTERNACIONAL: NACIONES DESARROLLADAS Y LATINOMERICA Y EL CARIBE (Millones de US$ y %) Año

1960 1965 1970 1975 1980 1985 1990 1995 2000 2005

Naciones Desarrolladas1/ (% del mundo)

Países Latinoamericanos y del Caribe (millones de US$)

Países Latinoamericanos y del Caribe (% del mundo)

Importaciones

Exportaciones

Import.

Export.

Import.

Export.

9 860 11 723 18 037 53 816 108 787 109 916 118 473 192 469 214 618 404 600

9 969 12 653 16 635 44 512 104 927 103 258 131 190 165 479 233 912 387 400

66 69 70 68 71 72 73 74 76 77

66 69 70 68 68 70 72 73 75 76

7 6 6 6 5 4 3 4 4 5

8 7 5 5 5 5 4 4 4 5

Notas:

1/ OECD, países: Estados Unidos, Canadá, Europa Occidental, Europa Central excluyendo países ex-socialistas, Israel, Japón, Australia, Nueva Zelanda y África del Sur; 2/ Importaciones: CIF; 3/ Exportaciones: FOB. Fuente: United Nations Organization. International Trade Statistics Yearbook. (New York: United Nations Publishing División, 1964, 1966, 1967, 1974, 1978, 1981, 1992, 1993, 1996, 1998, 2003, y 2007); Estadísticas OECD, Comisión Económica para América Latina y el Caribe, CEPAL, Indicadores del Desarrollo del Banco Mundial y de la Conferencia de Naciones Unidas para el Comercio y Desarrollo (UNCTAD); Informe Sobre Países Menos Avanzados (www.unctad.org).

7.

Dados los tamaños de las economías, en función de los diferentes PIB, se tiene la clasificación siguiente: economías grandes (Argentina, Brasil, México); economías medianas grandes (Chile, Colombia, Perú y Venezuela); economías medianas pequeñas (Cuba, Ecuador, Guatemala, República Dominicana y Uruguay); y economías pequeñas las restantes. En otras clasificaciones y dadas las volatilidades para totalizar los PIB en dólares al ser afectados por devaluaciones, se estiman tres niveles: economías grandes, medianas y pequeñas. En está última categoría estarían las que anteriormente se presentaron como medianas pequeñas y pequeñas. Mayor discusión sobre pesos económicos, comercio internacional y capacidades de negociación en: Green, David. (2000) Silent Revolution: The Rise of the Market Economies in Latin America. (London, UK: Cassell, Wellington House); Hofman, André. (2000) Economic Growth and Performance in Latin America (Santiago de Chile: CEPAL, Serie Reformas Económicas 54), y Biglaiser, Glen; y DeRouen, Karl. (2006), “Economic Reforms and Inflows of Foreign Direct Investment in Latin America” en Latin American Research Review, Vol 41, No.1.

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Revista TENDENCIAS Vol. VIII No. 2

GRÁFICA 4 Latinoamérica: Ingreso por Hogares según Quintiles (1999-2003) $UJHQWLQD 9HQH]XHOD 8UXJXD\



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Fuente: CEPAL Panorama Social de América Latina, varios años.

Para finalizar con esta sección comparativa, una rápida visión a las condiciones de pobreza en la región. La Gráfica 4 muestra los valores de ingreso por quintiles de la población en varios países latinoamericanos. Se hacen notorias las concentraciones entre los grupos de mayor poder adquisitivo y los de menor poder en particular en los casos de Brasil, Guatemala, Paraguay, Nicaragua y Bolivia. Estos patrones de concentración estarían siendo un fuerte obstáculo para que los beneficios del crecimiento económico puedan alcanzar a los sectores más vulnerables, y por ello más necesitados. Se trata de que para alcanzar el desarrollo, los diferentes grupos sociales puedan ampliar sus capacidades y expandir sus oportunidades. Sin embargo, siendo ALC una de las regiones mundiales que muestra mayor concentración del ingreso, las condiciones para entrar a círculos virtuosos de desarrollo son sumamente difíciles en la región. Existe una recurrente tendencia a que los grupos pobres permanezcan sin oportunidades y sin que su capacitación les permita aspirar efectivamente a mejorar sus niveles de vida. Los servicios sociales, la atención que los gobiernos pueden hacer por la vía de la oferta o demanda hacia esos grupos es importante, pero 17


Giovanni E. Reyes Procesos de integración en América Latina y el Caribe: caracterización general y potencialidad de nuevos ejes de integración

lo esencial es fortalecer procesos productivos que redunden en empleo y en mayor vigor de unidades de producción, de esa manera se proporciona sostenibilidad al crecimiento económico. En la región sólo Chile muestra para 2006, reducciones en los niveles de pobreza, hasta de un 50%, respecto a los niveles de 1990. Es cierto que se tiene la evidencia también de que en este país las desigualdades aumentan, pero los pobres estarían teniendo mayores ingresos y con ello muestran que tienen mayores capacidades, mayores posibilidades de satisfacer sus necesidades. Otras naciones pueden ser menos desiguales en el ingreso, pero con tendencias a que casi todos tengan ingresos reducidos, es decir una igualación hacia abajo. 3.

DESEMPEÑO ECONÓMICO LATINOAMERICANO: UN ENFOQUE POR SUBREGIONES

Hasta ahora hemos visto cómo el crecimiento económico de la región, si bien ha dejado atrás los niveles de estanflación (desempleo con inflación) que caracterizaron con mucho, las condiciones de la década de los ochenta, aún dista de ser un conjunto de crecimientos económicos que sean comparables a los de India y China. En esta sección se revisará rápidamente lo que es el desempeño a nivel de bloques subregionales, los que no necesariamente coinciden con los tratados de integración vigentes. En el Cuadro 3 y Gráfica 5, se presentan datos económicos generales que ubican en nivel comparativo a las tres grandes subregiones: Gran Caribe, Comunidad Andina y Cono Sur. Como evidencian esos datos a nivel absoluto, el dominio más significativo lo tiene el Cono Sur. Allí se encuentran dos de las tres grandes economías de la región, Argentina y Brasil que prácticamente tienen un 51 por ciento de producto geográfico bruto de la región. Nótese también en esas cifras absolutas, el mayor peso de la deuda e incluso de valores como los de ingresos per capita. Estas condiciones confieren una importancia mayor en las negociaciones a esta subregión, algo que tradicionalmente le ha sido inherente a los países de economías relativamente grandes. 18


Revista TENDENCIAS Vol. VIII No. 2

CUADRO 3 Gran Caribe, Grupo Andino y Cono Sur: Cifras Econรณmicas Generales 2004 Regiรณn/ Subregiรณn

Poblaciรณn m1

PGB mmd2

PGB/pc3 Dรณlares

Deuda Total Mmd

Abs7

%

Abs

%

Abs

%

Abs

%

Gran Caribe

166

33

690

33

4 131

83

212

27

Comunidad Andina5

112

22

272

13

2 443

49

118

15

Cono Sur6

228

45

1 124

54

4 936

100

460

58

Totales

506

100

2 086

100

4 122

790

100

4

Referencias: (1) m: millones; (2) mmd: miles de millones de dรณlares; (3) PGB/pc: producto geogrรกfico bruto per capita en dรณlares corrientes; (4) Gran Caribe: Mรฉxico, Centro Amรฉrica (Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamรก), y Caribe (Bahamas, Barbados, Cuba, Guyana, Haitรญ, Jamaica, Repรบblica Dominicana, Surinam, Trinidad y Tobago); (5) Grupo Andino: Bolivia, Colombia, Ecuador, Perรบ y Venezuela; (6) Cono Sur: Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay; (7) Abs.: cifras absolutas. Fuentes: CEPAL, Banco Mundial (Indicadores sobre el Desarrollo), Banco Interamericano de Desarrollo.

GRรFICA 5 5HVXPHQ*HQHUDOGH&DUDFWHUtVWLFDV(FRQyPLFDV *UDQ&DULEH&RPXQLGDG$QGLQD\&RQR6XU  













 3RE

*UDQ&DULEH

3*%

3*%SF

&RPXQLGDG$QGLQD

Fuente: Cuadro 3.

19

&RQR6XU

'HX([W


Giovanni E. Reyes Procesos de integración en América Latina y el Caribe: caracterización general y potencialidad de nuevos ejes de integración

Se puede percibir una cierta creencia de que los grandes mercados internos, grandes niveles de valor agregado de la demanda efectiva de la sociedad, se pueden convertir en áreas de autosuficiencia. O bien se puede considerar que la coordinación se deba realizar esencialmente entre los países grandes8. El Cuadro 4 y la Gráfica 6 presentan las características de las tres principales regiones en lo referente al comercio internacional. Se puede observar aquí el mayor peso de la región del Gran Caribe. En efecto, es la región que incluye a México, además de un mayor número de países. CUADRO 4 Gran Caribe, Comunidad Andina y Cono Sur: Cifras de Comercio Internacional 2004 Exportación Total / mmd1

Región/ Subregión

Importación Total / mmd

Exportaciones a EEUU / Mmd

Importaciones de EEUU / Mmd

Abs5

%

Abs

%

Abs

%

Abs

%

Gran Caribe

200

52

224

55

150

75

151

71

Comunidad Andina3

61

16

42

10

28

14

15

8

Cono Sur4

127

33

138

34

22

11

26

14

Totales

388

100

404

100

200

100

192

100

2

Referencias: (1) mmd: miles de millones de dólares; (2) Gran Caribe: México, Centro América (Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá), y Caribe (Bahamas, Barbados, Cuba, Guyana, Haití, Jamaica, República Dominicana, Surinam, Trinidad y Tobago); (3) Comunidad Andina: Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela; (4) Cono Sur: Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay; (5) Abs.: cifras absolutas. Fuentes: CEPAL, Banco Mundial (Indicadores sobre el Desarrollo), Banco Interamericano de Desarrollo.

8.

Hasta cierto punto y salvando las grandes diferencias, Europa ha tenido que enfrentar situaciones análogas con el tamaño de las economías de sus países y con los diferentes niveles de desarrollo en las naciones que conforman la Unión Europea. Para ello se han conformado diferentes ejes de la integración. Uno de ellos, el de las naciones centrales, lo forman esencialmente Francia y Alemania. Los países con mayor fortaleza económica son: Alemania, Francia, Reino Unido e Italia. A ese primer gran grupo “el de la primera velocidad” se suman los países de la “segunda velocidad”. En este último destacan los más necesitados de cooperación a fin de amortiguar y eventualmente disminuir drásticamente las asimetrías: Irlanda, España y Grecia. Más discusión sobre el tema en: Hachette, Livre (2002). L´Economie Mondiale (Paris: Hachette Multimedia); en Keller-Herzog, Arthur (2000). Mondialisation et developpement (Paris: Centre Information sur le developpement international).

20


Revista TENDENCIAS Vol. VIII No. 2

EspecĂ­ficamente aquĂ­ algo esencial a destacar es el gran peso subregional que tiene MĂŠxico. Esta naciĂłn de 103 millones de habitantes representa, para el 2005, un 48 por ciento, casi la mitad, de todas las exportaciones de la regiĂłn, y un 64 por ciento de las exportaciones de la regiĂłn hacia Estados Unidos. Sin tomar en cuenta MĂŠxico, las otras dos ĂĄreas del Gran Caribe -Centro AmĂŠrica y Caribe- tendrĂ­an por si solas una contribuciĂłn menor en las variables econĂłmicas generales y de comercio total de la regiĂłn. De allĂ­ una de las razones para que desde inicios de los sesentas se ensayaran esquemas de integraciĂłn en Centro AmĂŠrica y que los mismos adquirieran tambiĂŠn forma en los setentas en el Caribe, con la conformaciĂłn de la Comunidad del Caribe (CARICOM). GRĂ FICA 6 5HVXPHQ*HQHUDOGH&DUDFWHUtVWLFDVGH0HUFDGR([WHUQR *UDQ&DULEH&RPXQLGDG$QGLQD\&RQR6XU  

  



      ([S7RW

*UDQ&DULEH

,PS7RW

([S((88

&RPXQLGDG$QGLQD

,PS((88

&RQR6XU

Fuente: Cuadro 4

La primera mitad de los aĂąos noventas fue promisoria en cuanto a logros integracionistas. La segunda parte de la pasada dĂŠcada fue el escenario en el cual los esfuerzos de la integraciĂłn no avanzaron debido a las condiciones de crisis prevalecientes: desde los efectos de la devaluaciĂłn mexicana de diciembre de 1994, hasta la volatilidad de precios de 21


Giovanni E. Reyes Procesos de integración en América Latina y el Caribe: caracterización general y potencialidad de nuevos ejes de integración

petróleo, pasando por los embates de la crisis financiera originada en el verano de 1997 en el Sudeste Asiático, y últimamente por las repercusiones de las crisis argentina y venezolana. A partir de 1998, en la región se abre un período de crecimiento económico errático. Son notables aquí las crisis de Argentina y Venezuela. Entre 2002 y 2003, este país experimentó una contracción económica de casi 18%. En 2004 su repunte fue un notable 17%, pero debe tenerse en cuenta que este último aumento partió de una base comparativa más baja, además estuvo basado fundamentalmente en una política fiscal expansiva, es decir de mayor gasto público. En Venezuela se presencia el caso claro de una economía que exacerba el sentido rentista de los ingresos con base en el petróleo. Se estima que el gobierno de Hugo Chávez, en el período comprendido de 1999 a 2004, llegó a tener los siguientes ingresos en miles de millones de dólares: 130,000 (por ingresos petroleros en dólares corrientes); 100,000 (por ingresos de impuestos asociados a la actividad petrolera y de derivados); 15,000 (por aumento de la deuda, 2,000 millones por deuda externa y 13,000 millones por deuda interna); 6,000 (del llamado FIEM, Fondo de Inversiones para la Estabilidad Macroeconómica). Ello daría un gran total de 266,000 millones de dólares corrientes9. Aún así, para fines de octubre de 2005, las reservas del Banco Central de Venezuela totalizaban 31,000 millones de dólares. Todo ello se debe a un por demás significativo repunte del precio del crudo. En 1999 el barril llegó a valer 10 dólares, mientras que para fines de marzo de 2006, el precio de referencia Brent y West Texas, llega a 66 dólares. Por lo general, la brecha entre los petróleos de la cesta venezolana que están constituidos mayoritariamente por petróleos pesados y extrapesados, se mantiene unos 10 dólares por debajo de la referencia BrentWest Texas. A todo esto, la inversión continúa baja, se estima que en los últimos siete años, que concluyen en 2006, las inversiones extranjeras directas, han disminuido un 70% en Venezuela. La población en condiciones de pobreza entre tanto, ha pasado de 43% en 1998 a 53% en 2004 según cifras oficiales, y antes de que en 9.

La prensa no oficial venezolana ha abundado en análisis de la situación del país. Véase por ejemplo Reporte, Diario de la Economía, del 13 de octubre de 2005; año 17, No. 4235; además, el semanario Descifrado en la Calle, del jueves 13 de octubre de 2005; año 1, No. 58.

22


Revista TENDENCIAS Vol. VIII No. 2

julio de 2005 el gobierno decidiera cambiar los indicadores para pobreza y desempleo10. Para el primer semestre de 2006, el Instituto Nacional de Estadística de Venezuela reporta un total de 33.9% de los hogares venezolanos viviendo en condiciones de pobreza. Al estudiar los procesos de participación de ALC en el comercio mundial, conviene tener presente que el actual proceso de globalización permite la integración de los países más desarrollados y de los grupos sociales que viviendo en las naciones en desarrollo, logran insertarse en los nuevos circuitos de la economía. Se trata también de un proceso que va dejando cada vez más al margen a las naciones y grupos sociales que no logran participar activamente en las nuevas modalidades productivas. América Latina y el Caribe en su conjunto son objeto de un proceso de segregación más que de integración en las nuevas condiciones de la globalización. Tal y como se evidenció en el Cuadro 2, en 2005 la región contribuía con sólo un 5% de las exportaciones totales del mundo, cuando en 1960 lo había hecho con un 8% y en 1950 con 12%. Para llegar a ser alguien y no algo en este proceso de globalización, ALC debe ser una región integrada. En tal sentido, algo sumamente importante y que facilita en las condiciones iniciales los procesos de integración latinoamericana son los factores culturales e históricos. En la región se comparten valores culturales e identidades similares que pueden ser integradas sin haber sufrido guerras prolongadas, desgarradoras, ni animadversiones legendariamente sangrientas entre Estados, como fue el caso de Europa. Se tiene el reto de encarar las situaciones indígenas, pero la región no presenta un cuadro explosivo como el de choques étnicos que sí han llegado a resultados dramáticos en otras partes del planeta. Se comparten idiomas principales que no son tan variados como en el Antiguo Continente. El humanismo propio de América Latina y el Caribe, su arte en general y sus manifestaciones particulares es algo que da un carácter auténtico y propio a la región. Con esos elementos se reforzaría la integración no como un proceso de homogenización, sino con base en condiciones de unidad dentro del respeto a la diversidad cultural e identidades de las diferentes subregiones. 10. Véase Reporte, Diario de la Economía, del lunes 10 de octubre de 2005, año 17, No. 4233, p.p 1-2.

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Giovanni E. Reyes Procesos de integración en América Latina y el Caribe: caracterización general y potencialidad de nuevos ejes de integración

Este escenario es evidentemente algo más proclive para la integración que las condiciones del continente europeo, y sin embargo Europa esta demostrando avanzar con solidez en la etapa cumbre de la integración económica, en la coordinación de medidas macroeconómicas, la construcción del Sistema Monetario Europeo, y con el uso del Euro como medio de cambio, y transacción económica a partir del 1 de enero de 2002. América Latina y el Caribe, estableciendo su presencia con una sola voz, integrados, al menos con una posición coordinada, tienen el peso de una producción anual de 2.1 millones de millones de dólares. Algo sólo equivalente al que posee Alemania, la tercera economía más grande del planeta. América Latina y el Caribe tienen ese formidable peso económico conjunto sin necesidad de ningún cambio en las estructuras productivas actuales, ni con el incremento de las tasas de ahorro ni inversión interna, ni de modificaciones en la estructura de exportación. Ese notable peso económico se lo niega a sí misma América Latina y el Caribe. Se lo niega la región al carecerse de la voluntad política necesaria y suficiente y sostenida en pro de la integración efectiva. Por otra parte, lo que nuestra región tiene para ofrecer al mundo no sólo es el peso político. América Latina y el Caribe constituyen una vasta región continental que va desde 32º 43’ grados en la latitud norte, en el Río Grande en la frontera con Estados Unidos, hasta más de 52º 21’ grados de latitud sur en el Estrecho de Magallanes. Esto le da una envidiable posición geográfica incluyendo el Canal de Panamá. La región además tiene importantes recursos naturales los que incluyen reservas mundiales de agua, flora y fauna, considerándose en ello la imprescindible reserva planetaria del bosque tropical en toda la cuenca del Amazonas. América Latina y el Caribe pueden mostrar el desarrollo actual y potencial de su mercado interno con cerca de 510 millones de habitantes. En la actualidad la región ha llegado a comercializar un total de cerca de 20 por ciento de sus exportaciones dentro del área, cifra que se eleva a casi 30 por ciento si se excluyen el destino de las exportaciones de México (las cuales en un 86 por ciento se dirigen a Estados Unidos, véase Cuadro 5). 24


Revista TENDENCIAS Vol. VIII No. 2

CUADRO 5 Comercio Internacional de América Latina y el Caribe: Proporción de Exportaciones por Regiones de Destino (%) Período

Canadá

EE.UU.

América Latina y Caribe

Japón

Europa Occidental

Resto del Mundo

Total

1970/75

4

37

14

6

37

3

100

1975/80

5

40

19

5

26

6

100

1980/85

1

35

14

7

35

8

100

1985/90

2

46

12

6

27

7

100

1990/95

1

41

14

7

30

6

100

1995/2000

2

41

21

6

25

5

100

2000/05

3

44

18

5

24

7

100

Fuentes: United Nations Organization. International Trade Statistics Yearbook. (New York: United Nations Publishing Division, 1964, 1966, 1967, 1974, 1978, 1981, 1992, 1993, 1996, y 2004).

El esfuerzo desarrollado en pro de la integración está relacionado con la mayor capacidad importadora de la región, en relación con su mayor apertura. Especialmente desde 1980 el esfuerzo de promoción de las exportaciones ha resultado en un mayor peso de las mismas en función de la producción total regional. En la actualidad el peso de las exportaciones regionales corresponde a cerca de un 18 por ciento de la producción total. A nivel de países y de conformidad con lo expuesto en los Cuadros 6 y 7, se puede identificar un patrón en función de la concentración comercial de la región con Estados Unidos, ya se trate de exportaciones o bien de importaciones. En general este patrón estaría identificado por dos grandes rasgos: (i) una tendencia creciente de mayor concentración general hacia la potencia del norte; y (ii) que esa mayor concentración tiende a hacerse más evidente a medida que los países están más dentro de la “esfera gravitacional” de influencia de Estados Unidos. Mientras más cerca se encuentren los países y sus economías sean de menor tamaño relativo, mayor es el énfasis en función del cual, Estados Unidos es el “mercado natural” de esas naciones. Este es un rasgo 25


Giovanni E. Reyes Procesos de integración en América Latina y el Caribe: caracterización general y potencialidad de nuevos ejes de integración

que va a ser condicionante fundamental de procesos de negociación, de requerimientos de integración dentro de la región, y de capacidad de maniobra al momento de establecer indicadores que concreten la liberación económica en el área. 4.

TRATADOS DE INTEGRACIÓN Y COMERCIO INTERNACIONAL

En términos macroeconómicos, con notables influencias en las condiciones y desempeño de los agentes económicos, la vulnerabilidad externa quedará aún más expuesta -más allá del requerimiento de importar bienes de capital e insumos- si el país más desarrollado impone un blindaje o severas restricciones a bienes en los que los países menos avanzados son más eficientes. Esta situación en una etapa posterior, dentro del marco de la vigencia de tratados comerciales puede llevar al establecimiento de cuotas11. En términos del comportamiento respecto al comercio internacional a nivel de tratado de integración, es útil establecer el peso de las exportaciones e importaciones en la producción total de los países. El Cuadro 8 muestra por país y por grupo de integración este indicador para el período de 1951 a 2005. En general puede observarse la tendencia de que las economías más pequeñas tienden a tener un mayor peso por parte de su componente de comercio externo en el total de producción económico. Un ejemplo de esto son los casos de Uruguay y Paraguay en comparación con Argentina y Brasil. Venezuela constituiría un caso de excepción a ese rasgo general, pero tal situación se explica por el alto peso del petróleo en las exportaciones y los importantes requerimientos de importación que operan para este país. 11. Un caso ilustrativo en este sentido se tiene con la producción de productos no tradicionales en el contexto de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe. Prácticamente desde fines de los ochentas se estableció una cuota de importación de flores a Estados Unidos, con el afán de evitar problemas de abastecimiento y de gran competencia que se tenían en particular entre Colombia y Costa Rica. Las cuotas no podían disminuir los otros problemas inherentes a la comercialización agrícola en general y de ornamentales en particular: (a) alta perecibilidad; (b) alta elasticidad de la oferta; (c) baja elasticidad de la demanda; y (d) dependencia del clima para la producción -la producción en medios artificiales es posible, pero con elevados costos. Ampliaciones del tema en: Wiarda, Howard (2000) Latin American Politics and Development (Boulder Colorado: Westview Press); Comisión Económica para América Latina y el Caribe (1997) Latin America: the Economic Experience of the Last 15 Years -1980-1995. (Santiago, Chile: CEPAL).

26


Revista TENDENCIAS Vol. VIII No. 2

CUADRO 6 Relaciones Comerciales de América Latina y el Caribe: Coeficientes de Concentración de Exportaciones a Estados Unidos (%) País

1980/85

1985/90

1990/95

1995/00

2000/051

Argentina Bolivia Brasil Chile Colombia Costa Rica Dominicana Ecuador El Salvador Guatemala Honduras Jamaica México Nicaragua Panamá Paraguay Perú Trinidad y Tobago Uruguay Venezuela

13 45 38 22 43 54 77 57 52 41 66 52 78 41 68 13 41 84 18 5

28 17 50 37 52 55 86 84 49 55 64 62 78 22 76 14 63 82 29 58

22 30 45 31 62 38 79 75 46 57 75 46 82 10 56 15 31 83 19 32

22 31 37 30 57 65 73 63 57 53 68 51 81 37 47 17 40 77 19 77

23 29 39 36 57 68 76 64 59 55 69 53 84 44 52 12 43 78 16 65

Referencias: (1) Cifras preliminares y proyecciones para el 2005. Fuentes: (a) Datos United Nations Organization. International Trade Statistics Yearbook. (New York: United Nations Publishing Division, 1964, 1966, 1967, 1974, 1978, 1981, 1992, 1993, 1996, 1998, y 2004). (b) Cálculos: Basados en la fórmula:

Donde:

c = Coeficiente de concentración; x = % de exportaciones del país bajo estudio a EEUU; N = Número total de socios comerciales del país bajo estudio.

27


Giovanni E. Reyes Procesos de integración en América Latina y el Caribe: caracterización general y potencialidad de nuevos ejes de integración

CUADRO 7 Relaciones Comerciales de América Latina y el Caribe: Coeficientes de Concentración de Importaciones desde Estados Unidos (%) País

1980/85

1985/90

1990/95

1995/00

2000/051

Argentina Bolivia Brasil Chile Colombia Costa Rica Dominicana Ecuador El Salvador Guatemala Honduras Jamaica México Nicaragua Panamá Paraguay Perú Trinidad y Tobago. Uruguay Venezuela

46 45 44 58 69 68 74 84 46 63 57 59 81 36 29 30 84 25 33 63

39 55 55 54 59 40 79 73 39 70 62 57 83 12 15 26 63 61 37 65

40 56 47 52 66 83 91 72 50 75 68 75 83 19 21 38 62 46 23 61

38 36 50 50 72 79 88 71 43 81 59 81 82 50 17 39 64 53 27 62

41 34 51 53 68 76 89 73 45 80 61 78 84 53 24 33 65 56 22 60

Referencias: (1) Cifras preliminares para el 2005. Fuentes: (a) Datos United Nations Organization. International Trade Statistics Yearbook. (New York: United Nations Publishing Division, 1964, 1966, 1967, 1974, 1978, 1981, 1992, 1993, 1996, 1998, 2006). (b) Cálculos: Basados en la fórmula:

Donde: c = Coeficiente de concentración; x = % de exportaciones del país bajo estudio a EEUU; N = Número total de socios comerciales del país bajo estudio.

28


Revista TENDENCIAS Vol. VIII No. 2

A nivel de los tratados de integración, se evidencian ejemplos significativos producto de la puesta en marcha de los mismos en el caso del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. La tendencia en el MERCOSUR ha sido también un fortalecimiento del intercambio comercial, aunque a raíz de la crisis argentina tal situación se verá afectada. En el caso de Centro América los datos identifican una caída notoria del intercambio comercial dentro del bloque de naciones en los ochentas y su recuperación en la última década del Siglo XX. La comunidad andina refleja valores promedios con cierta recuperación en los noventa especialmente derivados del comportamiento de Ecuador y Venezuela. El Cuadro 8 nos muestra el peso del sector externo en la economía de los diferentes países y tratados de integración de la región. En general se sigue la norma de que a medida que una economía tiene un mayor mercado interno, una mayor masa crítica de producción, el sector externo tiende a no tener una gran importancia para ese país. Lo contrario se hace evidente para las economías de pequeños mercados relativos. Véase por ejemplo el caso de Brasil. Aunque México, al exportar casi el 50% de las exportaciones de ALC y contando con cerca de 100 millones de habitantes parece ser la excepción. Un carácter importante a subrayar aquí es cómo un país con una gran capacidad de producción, tal el caso de Estados Unidos, México o Brasil, si puede llegar a influenciar los precios de los productos en los mercados internacionales. De hecho ellos pueden imponer un arancel que pueda afectar los precios y beneficiarlos. Una situación contraria ocurre para los países con mercados relativamente pequeños. Estas naciones se ven forzadas a abrir sus economías a fin de crecer, dado que lo pequeño de sus demandas internas es una seria limitante. Al abrir su comercio, no obstante, aumentan su vulnerabilidad externa, ya que al ser economías pequeñas, no pueden afectar el precio de los productos del mercado externo. En el caso de las pequeñas economías del Caribe, esta vulnerabilidad se acrecienta al sumarse la presencia de fenómenos meteorológicos tales como ciclones que en varias ocasiones han devastado la infraestructura económica de esos países. 29


Giovanni E. Reyes Procesos de integración en América Latina y el Caribe: caracterización general y potencialidad de nuevos ejes de integración

Hasta ahora la discusión se ha centrado en aspectos cuantitativos de la integración. En cuanto a la calidad de la integración, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ha publicado datos muy interesantes respecto a las exportaciones que se realizan en función de sectores dinámicos y estancados en el comercio internacional. Los sectores dinámicos serían aquellos en los que existe no sólo una mayor demanda, sino que los productos exportados llevan relativamente un alto grado de procesamiento, de manera que dan a la producción de un país determinado, mayor valor agregado. Los sectores estancados son por lo general sectores tradicionales de exportación. Aquí se cuentan los recursos naturales y productos tipo postre, tal el caso de café, azúcar y banano. Se incluirían también exportaciones minerales. No tienen mayor nivel de procesamiento, y por tanto su valor agregado es escaso. Son productos que presentan una tendencia evidente a mostrar un notable descenso en los términos de intercambio. Algo de lo cual ya advertían economistas latinoamericanos como Raúl Prebisch desde inicios de la década de los cincuenta. CUADRO 8 Participación de las Exportaciones más Importaciones en el Producto Interno Bruto (Precios corrientes, %) Tratado de integración / País

TLCAN2 Canadá EE.UU. México MCCA3 Costa Rica El Salvador Guatemala Honduras Nicaragua

1951-1960

1961-1970

1971-1980

1981-1990

1991-2000

2000-20051

36 7 21

34 7 13

41 12 12

46 15 21

57 17 40

56 16 41

43 37 24 48 42

44 43 27 51 44

51 53 36 68 44

56 40 29 55 47

60 43 33 77 55

58 44 31 75 56

30


Revista TENDENCIAS Vol. VIII No. 2

Tratado de integración / País

Mercosur4 Argentina Brasil Paraguay Uruguay CAN5 Bolivia Colombia Ecuador Perú Venezuela Notas:

1951-1960

1961-1970

1971-1980

1981-1990

1991-2000

2000-20051

15 14 26 25

14 11 24 21

12 14 26 22

12 16 23 32

14 13 46 31

16 15 45 30

23 23 27 37 54

36 20 27 33 41

34 23 41 28 47

25 24 36 23 41

37 30 48 20 50

38 29 52 21 63

1/ Incluye cifras preliminares y cálculos de este estudio. 2/ TLCAN: Tratado de Libre Comercio de América del Norte. 3/ MCCA: Mercado Común Centroamericano. 4/ MERCOSUR: Mercado Común del Sur. 5/ CAN: Comunidad Andina de Naciones.

Fuente: CEPAL.

CUADRO 9 Promedio de Participación de las Exportaciones más Importaciones en el Producto Interno Bruto por Tratado de Integración (Precios corrientes, %) Tratado de integración / País

1951-1960

1961-1970

1971-1980

1981-1990

1991-2000

2000-20051

TLCAN2 MCCA3 MERCOSUR4

21 36 20

18 41 18

22 50 19

27 45 21

38 53 26

39 55 26

CAN5

33

31

35

30

37

37

Notas:

1/ Incluye cifras preliminares y cálculos de este estudio. 2/ TLCAN: Tratado de Libre Comercio de América del Norte. 3/ MCCA: Mercado Común Centroamericano. 4/ MERCOSUR: Mercado Común del Sur. 5/ CAN: Comunidad Andina de Naciones.

Fuente: CEPAL.

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Giovanni E. Reyes Procesos de integración en América Latina y el Caribe: caracterización general y potencialidad de nuevos ejes de integración

El Cuadro 10 muestra los valores respecto a la calidad de la inserción del comercio internacional de ALC. Los resultados en general no son alentadores. Véase por ejemplo que casi sólo el caso centroamericano, cuando se trata de mercados latinoamericanos, en realidad dentro de la misma Centroamérica, muestra un mayor grado de predominancia de productos dinámicos sobre los estancados. En el resto de los casos, con la excepción del TLCAN que fue colocado allí con fines comparativos, los bloques comerciales tienden a tener un predominio de productos pertenecientes a sectores estancados. Además, y esto es de subrayarlo, las proyecciones son negativas, en el sentido del poco peso que van teniendo productos de sectores dinámicos. Los Cuadros 11 y 12 hacen evidentes los desempeños de los diferentes tratados de integración en la región, en función de las exportaciones dentro de cada bloque comercial, tanto en términos absolutos como relativos. Con base en esa información es posible inferir que el bloque más débil en cuanto a porcentaje de exportaciones que intercambian entre ellos es la CAN con un poco menos de 10% (9.6%) para 2005. La tendencia de este grupo no obstante tiende a ser creciente, ya que para 1990 reportaba sólo un 4.1%. MERCOSUR es un tratado de integración que presenta notables altibajos. Mostró una primera fase, desde 1992, cuando recién se iniciaba (el Tratado de Asunción fue firmado el 21 de marzo de 1991) hasta 1998 cuando la crisis asiática afectó fundamentalmente a Brasil. Durante este tiempo cuyos efectos duran hasta 2000 (con un intercambio entre los miembros de 20.7%) el bloque intercambió más productos debido a un factor esencial: mientras Argentina mantenía una moneda fuertemente cotizada, con la caja de conversión, Brasil devaluaba el real.

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Revista TENDENCIAS Vol. VIII No. 2

CUADRO 10 Índice de Posicionamiento: Tratados de Integración en ALC (sectores dinámicos / sectores estancados) Grupo de Integración

Destino / años América Latina y el Caribe

Mundo

1990

2000

1990

2000

MCCA

1.5

1.3

1.0

0.6

CARICOM

0.8

0.3

0.5

0.3

CAN

0.3

0.4

0.2

0.1

MERCOSUR

0.6

0.6

0.4

0.3

TLCAN

0.7

1.4

1.0

1.4

Notas:

1/ Incluye cifras preliminares y cálculos de este estudio; 2/ TLCAN: Tratado de Libre Comercio de América del Norte; 3/ MCCA: Mercado Común Centroamericano; 4/ MERCOSUR: Mercado Común del Sur; 5/ CAN: Comunidad Andina de Naciones; 6/ TLCAN: Tratado de Libre Comercio de América del Norte

Fuente: CEPAL.

Ello desembocó en que productos brasileños inundaban prácticamente la plaza argentina. Cuando la crisis asiática hace efecto, y termina de rematar el proceso la crisis argentina de diciembre de 2001, el intercambio disminuyó. A todo esto, los países del bloque con economías de mercados relativamente pequeños –Paraguay y Uruguay- tienen un papel más bien complementario con un peso reducido a partir de su desempeño individual, en los resultados conjuntos del bloque12. 12. No son pocas las ocasiones en que los gobiernos de Paraguay y Uruguay han reclamado un trato más equitativo, el que puedan tener más peso en las decisiones de MERCOSUR. Uno de los factores que ha influido, además de los pesos estructurales de las capacidades productivas y con ello de los pesos relativos en las negociaciones, ha sido la ausencia de mayor grado de institucionalidad. Por ejemplo, en 2000, Argentina llevó ante la OMC una demanda por lo que consideraba una competencia desleal de Brasil en cuanto a exportación de pollos. En este sentido la CAN ofrece una infraestructura institucional más desarrollada, aunque no pocas veces tildada de muy burocrática. Ampliaciones en: Comunidad Andina, Secretaría Técnica (2007) Principales Conclusiones y Recomendaciones de los Talleres Nacionales sobre el Proceso Andino de Integración (Lima, Perú: SGCAN, SG/dt 383), Comunidad Andina y MERCOSUR (1998) Acuerdo Marco para la Creación de la Zona de Libre Comercio entre la Comunidad Andina y el MERCOSUR (Lima, Perú: SGCAN); Pineda, Saúl (2004) Treinta y Cinco Años de Integración (Lima, Perú: SGCAN); y Molteni, Gabriel (2006) Desempeño del MERCOSUR en los Últimos Años: Fortalezas y Debilidades. (Buenos Aires: Universidad Católica Argentina, (http://www.hostnews.com.ar/2007) última consulta el miércoles 11 de abril de 2007).

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Giovanni E. Reyes Procesos de integración en América Latina y el Caribe: caracterización general y potencialidad de nuevos ejes de integración

Las asimetrías sobre capacidad económica y de exportación dentro de MERCOSUR, ha provocado fricciones comerciales recurrentes con los socios, especialmente con repercusiones en Argentina, y con mayor intensidad en Paraguay y Uruguay. Las tensiones parecieron incrementarse a raíz de una reunión que sostuvieron los presidentes de Venezuela, recién ingresada al MERCOSUR, Paraguay y Uruguay en 2006. Uno de los temas fue la construcción de un gasoducto en la región. No obstante las dificultades, ya para abril de 2007, se evidencia cierta reducción en las mismas debido a factores como la apreciación de la moneda brasileña, la desaceleración del crecimiento de las exportaciones brasileñas, y el relativo éxito de algunos acuerdos sectoriales. Actualmente, muchas de las “amenazas comerciales” provienen de China, aunque continua la disputa por la construcción de empresas papeleras en Uruguay, lo que ha generado protestas ambientalistas en Argentina. CUADRO 11 América Latina y Caribe: Exportaciones totales por bloque comercial (Millones de dólares corrientes) Tratado Comercial

1990

1995

2000

2005

CAN MERCOSUR MCCA CARICOM

31 751 46 403 4 480 4 118

39 134 70 129 8 745 5 598

60 709 85 692 16 624 6 358

94 751 162 512 21 849 8 274

Fuente: CEPAL (2007) Panorama de la Inserción Internacional de América Latina y el Caribe 2005-2006 (Santiago de Chile: CEPAL) p. 81.

CUADRO 12 América Latina y Caribe: exportaciones dentro de cada bloque comercial (% del total) Tratado Comercial

1990

1995

2000

2001

2002

2003

2004

2005

CAN MERCOSUR MCCA CARICOM

4.1 8.9 13.9 12.3

12.3 20.2 16.6 15.0

8.5 20.7 15.7 19.3

10.6 17.2 17.3 22.8

10.0 11.4 16.9 21.2

9.0 11.9 17.2 21.1

10.5 12.9 17.6 22.9

9.6 13.2 18.0 28.1

Fuente: CEPAL (2007) Panorama de la Inserción Internacional de América Latina y el Caribe 2005-2006 (Santiago de Chile: CEPAL) p. 81.

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Revista TENDENCIAS Vol. VIII No. 2

En la GrĂĄfica 7 podemos observar en tĂŠrminos comparativos, la dinĂĄmica que han tenido los diferentes tratados de integraciĂłn, con base en el indicador de intercambio de exportaciones entre los miembros. Desde 1990, aĂąo en el cual se principia a generar crecimiento econĂłmico, aunque se continĂşa con el ajuste macroeconĂłmico en los paĂ­ses de la regiĂłn, el tratado que mĂĄs ha crecido en su integraciĂłn comercial es CentroamĂŠrica. MERCOSUR y la CAN muestran una posiciĂłn intermedia, y CARICOM un menor incremento. GRĂ FICA 7 $/&'HVHPSHxRGH([SRUWDFLRQHV'HQWURGH%ORTXHV&RPHUFLDOHV  

V R G D O X P X F $  

 0&&$



0(5&2685 &$1

 &$5,&20

 

    

    

    

    

Fuente: Procesamiento propio y Cuadro 12.

Al estudiar estos aumentos comparativos, debemos de considerar que existe una tendencia a los rendimientos decrecientes. Es decir que un mayor impacto se tiene a medida que se parte de bases comparativas mĂĄs bajas. Esto estarĂ­a afectando a CARICOM, el tratado que demuestra tener menos crecimiento, pero constituye el bloque que mayor intercambio de exportaciones tiene entre sus integrantes (28%). Estas cifras se mantienen alejadas del 54% de exportaciones que se intercambian en 35


Giovanni E. Reyes Procesos de integración en América Latina y el Caribe: caracterización general y potencialidad de nuevos ejes de integración

el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y con las cifras al respecto de la Unión Europea (62%)13. 5. ¿SURGEN NUEVOS EJES DE INTEGRACIÓN? En particular desde junio de 2006, el Presidente Chávez de Venezuela, planteó la creación de un programa energético de integración regional. Un componente esencial del mismo sería la construcción de un gasoducto que uniera a la región sudamericana. Este planteamiento lo publicitaba el gobierno bolivariano de Venezuela, como un elemento más dentro de lo que expone sería un conjunto “ejes concretos de acción” para la integración sudamericana. Esos ejes se basarían en dos fundamentos: (i) la complementariedad económica y asistencia directa de Venezuela, lo que le hace vincularse con gobiernos que en la actualidad se muestran más afines al venezolano, tales los casos de Cuba, Bolivia, Ecuador y Nicaragua; y (ii) proyectos que produjeran resultados de impacto concreto, además de lanzamiento de la agenda social venezolana como una matriz para una integración de mayor alcance14. 13. Ampliaciones en Sánchez, Vanesa (2006) A Comparison of EU-NAFTA Integration Regimes: From a Trade Bloc to an Institutional Development Model (Wharton: University of Pennsylvania); Federal Reserve Bank of Dallas (2004) Beyond Free Trade? Regional Integration and Economic Development (Dallas: FRBD); Dent, C.M. (2001) Governing the European Macroeconomy, (London: Sage Publications); Bromley, S. (2001) The EU and International Economic Governance (London: Sage Publications), y Linter, V. (2001) The Development of the EU and the European Economy (London: Open University). 14. El Presidente Chávez lo menciona en su acto de toma de posesión para un nuevo período presidencial, el 10 de enero de 2007. A fin de tener mayor claridad sobre la base política del gobierno de Chávez y sus posibles repercusiones en la integración, se mencionan aquí lo que ese discurso presidencial identificaba como los “cinco motores” de la nueva etapa de gobierno. Esos motores o ejes programáticos serían: (i) Ley Habilitante, que permitirá al Ejecutivo legislar sobre las materias necesarias para adelantar los cambios hacia el socialismo; (ii) reforma de la Constitución Bolivariana de Venezuela, la cual permitirá la modificación de artículos en lo económico y en lo político; (iii) la denominada jornada nacional Moral y Luces, que comprende una campaña de educación moral, económica, política y social que va más allá de las escuelas, pues estará presente en los talleres, en los campos, en los núcleos endógenos y demás entes populares; (iv) «la geometría del poder», integrada por la nueva manera de distribuir los poderes político, económico, social y militar sobre el espacio nacional, se propuso revisar la distribución político-territorial del país y generar la construcción de sistemas de ciudades y de territorios federales; (v) la denominada explosión revolucionaria del poder comunal, la que “tiene mayor fuerza y dependerá del éxito de los anteriores ejes revolucionarios de esta nueva era de la administración pública” puntualizó el mandatario. Véase comentarios de gobierno, noticia y reportaje al respecto, en ABN, República Bolivariana de Venezuela (http://www.abn.info.ve/go_news5.php?articulo) consultado el miércoles 11 de abril de 2007) Agencia Bolivariana de Noticias, “Chávez Propuso Cinco Motores Constituyentes para Construir el Socialismo”.

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Revista TENDENCIAS Vol. VIII No. 2

En el ejemplo concreto del gasoducto, para especificarlo como caso de estudio respecto a “eje” de integración, el proyecto estimó inicialmente un costo de 23,300 millones de dólares. En el mismo, especialmente Venezuela y Brasil, junto a la participación complementaria de Bolivia y Argentina, estudiarían la construcción de 9,749 kilómetros de gasoducto de entre 75 y 150 cms. de diámetro para transportar 150 millones de metros cúbicos de gas por día. El transporte se haría desde la ciudad venezolana de Puerto Ordaz hasta Buenos Aires, luego de atravesar nueve estados brasileños. El proyecto se construiría en 10 años y generaría 520,000 empleos según anuncios oficiales15. En reiteradas ocasiones el proyecto ha sido tildado de no viable, no sólo por razones de riesgo ecológico, sino también por factibilidad financiera y por dejar dudosos resultados de costo/beneficio. Sin embargo, los nuevos ejes de integración parecieran estar gestándose en Venezuela. El punto a destacar aquí es que además, o contrastando con los proyectos de notable connotación política e institucional, tal el caso de la Comunidad Sudamericana de Naciones, o quizá complementándolos de manera operativa, se requieren proyectos concretos, de impacto específico e inmediato en los acuerdos de integración. El gasoducto del sur es probable que no sea viable y que su planteamiento hubiese respondido a una necesidad coyuntural de anuncios de ofertas políticas. Lo que estaría dentro de lo rescatable es el anhelo de concretar en acciones particulares, la normal grandilocuencia y extensión de prolíficos discursos y reuniones presidenciales, o de “alto nivel”16. Europa dio inicio a su proceso de integración en dos vías. Por una parte se consolidaba la perspectiva y la voluntad sostenida de carácter 15. Más información en Agencia Bolivariana de Noticias (2006) Chávez Recibió a Comisión Ministerial del Gran Gasoducto del Sur, (http://www.soberania.org/gasur_portada.htm) última consulta el lunes 9 de abril de 2007. 16. Una mayor discusión sobre procesos operativos en tratados de integración, planificación de alcances y adaptaciones a la realidad latinoamericana, en Burges, Sen (2005) “Bounded by the Reality of Trade: Practical Limits to a South American Region” en Cambridge Review of International Affairs Vol.18, Nº 3 (October); Cantori, Louis J. y Steven L. Spiegel. 1970. The International Politics of Regions: A Comparative Framework (Englewood Cliffs, New Jersey); Di Tella, Torcuato S. 2000. “¿Qué se gana con la Unión Sudamericana?” Desarrollo Económico Vol. 40 N° 159 (octubre-diciembre): 519-536; y Giacalone, Rita (2005) “Aproximación conceptual a la Comunidad Sudamericana de Naciones” Ponencia presentada en el Simposio “¿ALCA, ALBA, CAN, MERCOSUR o Comunidad Sudamérica?” (Valencia: Venezuela, Universidad de Carabobo, octubre).

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Giovanni E. Reyes Procesos de integración en América Latina y el Caribe: caracterización general y potencialidad de nuevos ejes de integración

político en los órganos superiores de toma de decisiones. Por otra parte había un proyecto de impacto inmediato, en un área sensitiva a finales de los años cincuenta: el proyecto del acero y del carbón. Es decir que se fueron generando resultados que se sintieron a nivel de los ciudadanos promedio y con ello fue ganando apoyo el proceso de integración. Se confirmó la norma práctica de que sin resultados no puede haber credibilidad, tarde o temprano. Los discursos pueden convencer por la expectativa que se crea, el anhelo de mejora de sociedades muchas veces empobrecidas, pero la elocuencia de los hechos y resultados no tiene substitutos. La región debe, en medio de esa búsqueda de resultados en lo inmediato, establecer líneas que permitan que las soluciones a corto plazo no sean los principales problemas a resolver en el mediano o largo alcance. Es aquí donde cobra vigencia e importancia el sentido de lo estratégico en la conducción de procesos integradores regionales. Se debe además tomar en cuenta que diferentes naciones tienen diferentes estructuras en cuanto a productos de exportación. Tienen diferentes condiciones para negociar, y dentro de ellas, diferentes “dependencias” de mercados naturales. Esto condiciona los contenidos y modalidades de negociación y de integración que se demandan y que son factibles. Tomar en cuenta estos aspectos y respetarlos en un programa amplio de integración es algo vital para que los anhelos integracionistas puedan tener visos de permanencia en el tiempo, más allá de los planteamientos formales. En esto en particular tendría mucha pertinencia el aprovechar la infraestructura institucional ya existente en la región. Se harían converger en términos funcionales, entidades ya formadas, evitando las competencias y la burocracia innecesaria. La integración supone mayor cooperación macroeconómica y de ayuda recíproca en áreas clave tales como transporte, infraestructura, energía, conservación y uso racional del ambiente, además de aspectos sociales como salud, vivienda, nutrición y educación. La cobertura de esos aspectos debe ser priorizada conforme complementariedad productiva y comercial. En todo caso debe buscarse un balance entre beneficios conjuntos y manejo de soberanías individuales en los países. En los procesos de integración latinoamericana también debe reforzarse el esfuerzo por la convergencia de políticas públicas, de estímulos 38


Revista TENDENCIAS Vol. VIII No. 2

empresariales compartidos y conjuntos, de propiciar que los beneficios de la integración sean lo más equitativos y sostenidos posibles entre las diferentes naciones. Un aspecto concreto en esto es abordar y dar tratamiento a las asimetrías de desarrollo, de condiciones de crecimiento y de competitividad e inserción internacional de los diferentes países. 6. CONCLUSIONES Si bien se hace evidente que Latinoamérica parece haber superado las épocas de alta inflación, desempleo y estancamiento económico, sus niveles de crecimiento económico no son aún suficientes como para disminuir la pobreza de manera substancial y sostenida en la región. Otras potencias económicas mundiales emergentes, tales los casos de China e India, aumentan la brecha de crecimiento económico acumulado con ALC. Los diferentes tratados de integración comercial han tendido a generar mayor intercambio entre sus miembros, pero las cifras comparativas con otros bloques subregionales –caso del Tratado de Libre Comercio de América del Norte y de la Unión Europea- resultan ser relativamente débiles. Además, las exportaciones latinoamericanas con bajo valor agregado en su mayor parte, son las que estarían explicando el crecimiento económico, al verse aumentado los precios de estos productos en el mercado internacional. Uno de los riesgos que se tienen actualmente en la región, es que se persista en exportar bienes sin mayor procesamiento, esta vez a China e India, y que sean estos centros quienes den el valor agregado, y con ello quienes puedan ampliar sus demandas efectivas internas. Si este fuera el escenario, la región verá muy reducidas sus posibilidades de alcanzar crecimientos económicos y de desarrollo sostenibles. Los diferentes tratados de integración persisten en una operatividad inestable. Por ejemplo, más que posibilitar la integración conjunta entre el grupo andino y el Mercado Común del Sur (MERCOSUR), la salida de Venezuela, R.B. del primer grupo para integrar el segundo, tiende más a una composición asimétrica de los bloques, que a una integración más consistente entre los mismos. Propuestas de proyectos concretos, a la par que se tratan de armonizar los sistemas de complementariedad productiva, y planes sociales, en una región bajo el asedio permanente de la pobreza, son componen39


Giovanni E. Reyes Procesos de integración en América Latina y el Caribe: caracterización general y potencialidad de nuevos ejes de integración

tes de una estrategia que puede ser esperanzadora en la región. El persistente desafío es pasar de los discursos y las denuncias, a escenarios en donde la región asuma sus desafíos y sus responsabilidades. Se requiere de planes de largo alcance que puedan estar a salvo de clientelismos políticos, de los vaivenes de cambiantes gobiernos en los países, y a establecer condiciones en las cuales las principales soluciones en lo inmediato, no se transformen en problemas que emergerán en el mediano o largo plazo. En esto es importante aprovechar la infraestructura y la experiencia de integración que se ha ido construyendo en el área a lo largo de más de 40 años.

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Revista TENDENCIAS Vol. VIII No. 2

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Giovanni E. Reyes Procesos de integración en América Latina y el Caribe: caracterización general y potencialidad de nuevos ejes de integración

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TENDENCIAS Revista de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas. Universidad de Nariño Vol. VIII. No. 2 2do. Semestre 2007, páginas 43-66

LA PROTECCIÓN INTERNACIONAL DEL INVERSOR EXTRANJERO A TRAVÉS DE LOS ACUERDOS BILATERALES DE INVERSIÓN Por: Leonardo Granato1 y Carlos Nahuel Oddone2

Resumen

E

l presente artículo aborda la protección del inversor extranjero desde la óptica de la estructura normativa impulsada por los Acuerdos Bilaterales de Promoción y Protección Recíproca de Inversiones (APPRIs). La finalidad de los mismos es establecer reglas claras y precisas para promover las inversiones entre ambos países suscriptores del tratado y proteger a los inversores extranjeros de uno de los Estados al momento de invertir en el otro Estado que firma el convenio. En este sentido, seguridad jurídica y estabilidad de las “reglas de juego” son esenciales para estimular la realización de inversiones extranjeras en América Latina. 1.

2.

Abogado por la Universidad de Belgrano (Argentina). Master en Derecho de la Integración Económica por la Universidad del Salvador (Argentina), en convenio con la Université Paris 1 PanthéonSorbonne (Francia). Profesor del curso “IED y protección del inversor” correspondiente al Master en Integración Económica Global y Regional que imparte la Universidad Internacional de Andalucía a través del Parque Tecnológico de Málaga (España). Coordinador del Área de Derecho Internacional del Centro Argentino de Estudios Internacionales. Contacto: granato.leonardo@gmail.com Licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (Argentina). Master en Derecho de la Integración Económica por la Universidad del Salvador (Argentina), en convenio con la Université Paris 1 Panthéon-Sorbonne (Francia). Posgraduado en Regulación y Control de la Economía, Universidad del Salvador (Argentina), en convenio con la Universidad Complutense de Madrid (España). Coordinador del Área de Integración Regional del Centro Argentino de Estudios Internacionales. Contacto: oddone.nahuel@gmail.com

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Leonardo Granato y Carlos Nahuel Oddone La protección internacional del inversor extranjero a través de los acuerdos bilaterales de inversión

Palabras clave: Inversiones extranjeras, Acuerdos de Promoción y Protección Recíproca de Inversiones (APPRIs), Protección del inversor extranjero, Seguridad jurídica. Abstract The present article is focused on approaching the protection of foreign investors from the point of view of Bilateral Treaties for the Reciprocal Promotion and Protection of Investments (BIT). Their objective is to establish clear and precise rules to promote investments between both countries signing the treaty and to protect the foreign investors of one of the States when they invest in the other Contracting State. Legal security and the stability of the “game rules” are essential to stimulate the realization of foreign investments in Latin America. Key words: Foreign investments, Bilateral Treaties for the Reciprocal Promotion and Protection of Investments (BIT), Protection of foreign investors, Legal security. Clasificación JEL: K2, K33. 1.

Introducción

A lo largo de toda la década de los 90’ asistimos a la expansión de la Inversión Extranjera Directa (IED)3 en los países de América Latina, proveniente principalmente de la Unión Europea (UE) y los Estados Unidos. En una carrera determinada por la voluntad de competir internacionalmente para lograr inversiones del exterior, la mayor parte de los Estados latinoamericanos reformaron sus legislaciones internas y comenzaron a suscribir una serie de tratados con los países exportadores de capital, reconociendo así derechos y garantías adicionales a las ya establecidas en la normativa local. En este escenario de globalización y liberalización de la economía mundial, los países de América Latina tuvieron entonces como objetivo 3.

Entendemos la IED como la toma de control de activos productivos en un determinado Estado, por parte de sujetos no residentes en el mismo. Este concepto comprende tanto aquella inversión que supone la creación de nuevos activos implicando una alteración en el patrón geográfico de la actividad económica, como así también la inversión que comporta cambios en el control de las empresas ya establecidas. Según Marzorati (1997: 661): “La inversión extranjera es el aporte de capital de riesgo efectuado por personas físicas o jurídicas que no tienen constituido su domicilio o el principal asiento de sus negocios, en el país donde invierten con la finalidad de desarrollar una actividad económica”.

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Revista TENDENCIAS Vol. VIII No. 2

principal lograr una mayor apertura a las inversiones foráneas, insertándose en la arena internacional, y otorgando al inversor extranjero las garantías exigidas por su actividad. En este contexto abordaremos la regulación jurídica internacional de la protección del inversor extranjero, a través del estudio de los denominados Acuerdos de Promoción y Protección Recíproca de Inversiones (APPRIs o Bilateral Investment Treaties, BITs)4. Instrumentos que, entendidos como mecanismos de derecho que pretenden elevar los niveles de seguridad jurídica en los países en desarrollo, constituyen -a más de veinte años de su proliferación entre los países de América Latina- un punto clave a investigar en el ámbito de la regulación económica mundial. En referencia a la descripción de éste artículo, comenzaremos situándonos en la disciplina Derecho Internacional de las Inversiones Extranjeras (en adelante DIIE), para luego adentrarnos en el surgimiento de los APPRIs y en su estructura compositiva. Repasaremos, por tanto, los derechos y obligaciones contenidos en estos acuerdos y su evolución a través de la nueva normativa. 2.

El Derecho Internacional de las Inversiones Extranjeras

La importancia económica de la IED en América Latina a lo largo de la década de los años 90’ ha generado una compleja trama jurídica, que si bien no es novedosa en el sistema internacional, lo es a los efectos de la relación de los inversores extranjeros con los países de América Latina receptores de la inversión. En este sentido, entendemos por DIIE el conjunto de normas que tienen por objeto regular la protección del inversor foráneo, la liberalización y promoción de las inversiones, las distorsiones a las mismas y el buen clima de inversión. Analicemos a continuación nuestra definición: a.

Conjunto de normas. Las fuentes de derecho que informan al DIIE son las mismas que las del Derecho Internacional general. Existe en

4.

A lo largo del presente trabajo utilizaremos los términos “tratado”, “convenio” o “acuerdo” indistintamente para referirnos al acto jurídico convencional concertado por dos o más Estados con el objeto de establecer normas comunes.

45


Leonardo Granato y Carlos Nahuel Oddone La protección internacional del inversor extranjero a través de los acuerdos bilaterales de inversión

la actualidad un amplísimo catálogo de disposiciones en la materia: tratados internacionales, resoluciones de organizaciones internacionales, principios generales de derecho, entre otros5. b.

que tienen por objeto regular la protección del inversor foráneo, proporcionándole la seguridad jurídica que requiere su actividad transfronteriza. Este ordenamiento “protege” al centro de imputación de normas que es el inversor extranjero, consagrando sus derechos. ‘Seguridad’ es una palabra que se relaciona con las ideas de “orientación”, “orden”, “previsibilidad” y “protección”. Asimismo, el término “protección” proviene del latín protectio, significando la acción y efecto de proteger. Y “proteger” proviene del latín protegere (de pro, delante y tegere, cubrir) que significa amparar, favorecer, defender, preservar.

Según Squella Narducci (2000: 534 y 535): “la ‘seguridad jurídica’, en cuanto uno de los valores o fines del derecho, se relaciona también con esas mismas ideas. Esto significa que el derecho, en cuanto procura realizar la seguridad jurídica, provee a los integrantes de la comunidad jurídica de orientación, orden, previsibilidad y protección”. Este DIIE provee seguridad jurídica en cuanto a que, por su propia naturaleza, se presenta siempre como un régimen o conjunto de normas o disposiciones que establece estándares de conducta esperados. Asimismo, provee seguridad jurídica en cuanto “previsibilidad”, puesto que allí donde rige un ordenamiento jurídico en términos generales eficaz, los sujetos saben a qué atenerse, conociendo lo que el derecho demanda de ellos y de los demás sujetos y cuáles serán las consecuencias de sus actos. Por último, este DIIE provee seguridad jurídica en cuanto “protección”, dado que el ordenamiento jurídico reconoce y garantiza un conjunto de derechos que se relacionan con ciertos valores de interés general, tales como la libertad y la igualdad. c.

la liberalización y promoción de las inversiones, las distorsiones a las mismas y el buen clima de inversión. Dado que estas esferas del DIIE no son objeto de estudio en el presente trabajo, diremos tan sólo que la evolución normativa de las mismas refiere principalmente, sin perjuicio de los APPRIs, a ámbitos multilaterales y regionales.

5.

En este sentido, al decir de Solé (2003: 27), “estas normas internacionales, a su vez, se superponen y se solapan (overlap)”. La traducción es nuestra.

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Definido el DIIE, encontramos con Sbert (2001página) una serie de rasgos característicos que comentamos a continuación: a.

Vinculación a procesos de integración económica global y regional: la regulación jurídica de las inversiones extranjeras se presenta como un pilar del crecimiento económico (en el sentido de un óptimo proceso de “governance” para el buen clima de inversión6), como un factor de importancia en la construcción de espacios económicos internacionales liberalizados y como un ítem destacado en materia de protección y tratamiento del inversor extranjero.

En el ámbito global o multilateral, encontramos el antecedente del Acuerdo Multilateral de Inversiones (o “MAI – Multilateral Agreement on Investment”), cuyas negociaciones se iniciaron en 1995 en el ámbito de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (“OECD”, según sus siglas en inglés), pero que para el año 2000 se habían suspendido. De haberse concretado, el MAI hubiese sido el primer acuerdo multilateral, con estructura autónoma, que reglamente la protección del inversor, la liberalización de las inversiones y las reglas de solución de controversias en la materia. Asimismo, en la esfera de la Organización Mundial del Comercio (OMC), existen tres aspectos principales que consideramos importante mencionar: -

Un Grupo de Trabajo establecido en 1996 se encarga de analizar la relación entre comercio e inversiones.

-

El Acuerdo sobre las Medidas en materia de Inversiones relacionadas con el Comercio (“Acuerdo sobre las MIC”), uno de los acuerdos multilaterales sobre el comercio de mercancías, prohíbe las medidas en materia de inversiones relacionadas con el comercio, por ejemplo, las prescripciones en materia de contenido nacional, que son incompatibles con las disposiciones básicas del GATT de 1994.

-

El Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (AGCS) abarca las inversiones extranjeras en los servicios como uno de los cuatro modos de suministro de servicios.

6.

Según el Banco Mundial (2005: 1), clima de inversión es “el conjunto de factores propios de cada lugar, que forjan las oportunidades y los incentivos para que las empresas inviertan en forma productiva, generen empleo y crezcan”.

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Por su parte, en el ámbito regional, podemos mencionar como ejemplo, la normativa que emerge del Capítulo XI del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN)7, del Capítulo XVII del Tratado de Libre Comercio del Grupo de los Tres (G-3), de las Decisiones Nº 291, 292 y 295 del año 1991 de la Comunidad Andina de Naciones (CAN)8 y del Capítulo sobre Inversión del Segundo Borrador de Acuerdo de 2002 del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA)9. En referencia a la UE sostiene Sanahuja (2003: 11): “En (…) puntos de la agenda económica como la deuda, la inversión extranjera o la volatilidad financiera no ha habido muchas posibilidades de acercamiento, y una de las razones es la falta de actuación conjunta de la Unión Europea, y de la falta de coherencia y credibilidad que ello supone. Deuda e inversión extranjera son competencias propias de los Estados miembros, en las que aún no se ha actuado de manera concertada en el marco de la Unión Europea”10. 7.

En el TLCAN, reglas de juego (sustantivas) y mecanismos de solución de controversias referidos al inversor extranjero directo son parte del mismo sistema institucional. Este lineamiento es seguido por los diferentes acuerdos de libre comercio concluidos por los Estados Unidos en los últimos años con países latinoamericanos. Ejemplo de ello son el celebrado con Chile y el celebrado con los países centroamericanos y la República Dominicana (CAFTA). 8. Actualmente se encuentran vigentes en la CAN las Decisiones Nº 291/91 (Régimen Común de Tratamiento a los Capitales Extranjeros y sobre Marcas, Patentes, Licencias y Regalías), Nº 292/91 (Régimen Uniforme para Empresas Multinacionales Andinas) y N° 295/91 (Inclusión de la Corporación Financiera Holandesa -FMO- en la Nómina de Entidades con Opción al Tratamiento de Capital Neutro para sus Inversiones). 9. En el nivel latinoamericano, la adopción de un Acuerdo Latinoamericano de Promoción y Protección de Inversiones (ALPPI) fue propuesta en el marco del Foro “Inversión Extranjera en América Latina y el Caribe: experiencias y perspectivas” que se realizó entre el 29 y 30 de junio de 2000 en Caracas por convocatoria de la Secretaría Permanente del Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe (SELA). La propuesta fue presentada por Juan Banderas, presidente de la Delegación Negociadora de los Acuerdos de Promoción y Protección (APPI) de Chile, quien sostuvo que con un acuerdo de este tipo “se crearía la zona más extensa de tratamiento uniforme de la inversión extranjera, pues el ámbito de aplicación comprenderá desde México hasta la Tierra del Fuego”. Por su parte, la Alternativa Bolivariana para América Latina (ALBA), proyecto integracionista “antiimperialista” y contrario al ALCA, comulga con un lineamiento totalmente diferente al seguido por los tradicionales modelos de los APPRIs y de los tratados antes mencionados: propone, entre otros puntos, que los inversores extranjeros no gocen de un extremado grado de liberalidad en el país receptor del capital, el cual podrá efectuar condicionamientos de transferencia de divisas, tecnología y hasta imponer requisitos de desempeño (en principio los inversores extranjeros quedarían condicionados a la adquisición de materias primas, bienes y servicios en el Estado receptor de la inversión). 10. Consideramos dable destacar que en el fallido Tratado por el que se establece una Constitución para Europa (Diario Oficial N° C 310 de 16 diciembre 2004) se incluye a la IED en el marco de la Política Comercial Común. De hecho, a modo de ejemplo, el Art. III – 315 establece: “La política comercial común se basará en principios uniformes, en particular por lo que se refiere a (…) las inversiones extranjeras directas (…). La política comercial común se llevará a cabo en el marco de los principios y objetivos de la acción exterior de la Unión”. Estos mismos lineamientos son seguidos en la nueva propuesta de Tratado de reforma institucional de la UE (también llamado “Acuerdo de Lisboa”) que reemplaza al anterior instrumento mencionado.

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En este orden de ideas, Torrent (2002: 222) sostiene que: “las cuestiones relativas a la inversión se siguen tratando de manera bilateral, en el más completo desorden, por todos y cada uno de los Estados miembros de la Unión Europea”. Finalmente, en el ámbito del MERCOSUR, los protocolos de Colonia y de Buenos Aires en materia de inversión intra y extra – zona no se encuentran aún en vigencia, debido a la falta de ratificación de los Estados partes11. En este sentido, los “protagonistas regulatorios” tanto de la protección del inversor foráneo como del resto de las esferas del DIIE continúan siendo los APPRIs suscriptos por cada uno de los Estados (Granato y Oddone, 2006: 24 y 25). b.

Vinculación con las Organizaciones Internacionales: desde una perspectiva sistémica, las organizaciones internacionales12 se presentan también como un elemento clave para el cumplimiento del DIIE a partir de la acción normativa externa que las mismas originan13.

Como sostiene Sbert (2001), “en la medida en que estas mismas Organizaciones han venido ejerciendo su acción normativa externa en el ámbito de las inversiones extranjeras, el estudio de las fuentes del Derecho de las Inversiones Extranjeras debe pasar por el filtro de la Teoría General de las Organizaciones Internacionales, en aras de dilucidar la virtualidad jurídica de las disposiciones que regulan normativamente las inversiones extranjeras”. c.

Carácter evolutivo: desde un punto de vista material, en los últimos veinte años hemos asistido a una progresiva “estandarización – generalización” de las normas relativas, fundamentalmente, a la protección del inversor extranjero en la esfera internacional. Decimos

11. El Protocolo de Colonia para la Promoción y Protección Recíproca de Inversiones en el MERCOSUR, suscripto en Colonia del Sacramento el 17 de enero de 1994 (CMC Dec. 11/93) fue ratificado por Argentina por Ley 24.891 de 1997. Por su parte, y con mejor suerte, el Protocolo sobre la Promoción y Protección de Inversiones Provenientes de Estados No Partes del MERCOSUR, suscripto en Buenos Aires el 5 de agosto de 1994 (CMC Dec. 11/94) fue ratificado por Argentina (Ley 24.554 de 1995), Paraguay (Ley 593 de 1995) y Uruguay (Ley 17.531 de 2002). 12. “La amplitud y la variedad de los problemas que van más allá de la jurisdicción estatal conceden a los diversos organismos internacionales, con o sin el consentimiento de los Estados la legitimidad de enfrentarlos” (Granato, 2005a: 1). 13. “Debe aclararse que las inversiones extranjeras se sujetan a distintas regulaciones de los Estados y de las organizaciones internacionales, quedando comprendida la normativa que surge de tratados bilaterales y multilaterales, como así también los contratos entre Estados y empresas de distinta nacionalidad. Este plexo jurídico se aplica a todos los sujetos intervinientes: Estados, organizaciones internacionales y empresas multinacionales” (Dromi, 2003: 66).

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“progresiva” porque entendemos que se trata de un proceso todavía no concluido, y que está siguiendo los parámetros normativos contenido en los APPRIs. En definitiva, esto es lo que fundamenta nuestro interés en centrar el presente estudio en la estructura normativa de los mencionados convenios. 3. Sobre la génesis de los APPRIs Los APPRIs son acuerdos celebrados por escrito entre Estados y regidos por el Derecho Internacional, que contienen un conjunto de normas destinadas a ser cumplidas por los Estados partes del tratado y cuyos beneficiarios directos son los inversores de uno u otro país miembro, generando así obligaciones para los Estados y derechos para los inversores. Gutiérrez Posse (1993: 9) sostiene que “las cláusulas de estos tratados marco persiguen un objetivo de estabilidad, intentando garantizar al inversor extranjero frente a aleas legislativos, o de otra índole, del Estado parte. Tratan, así, de preservar lo que los países desarrollados consideran el ‘equilibrio de los contratos’. Estas cláusulas de estabilidad no comportan enajenación de la soberanía estadual, por cuanto no generan un compromiso absoluto de no modificación”. Históricamente, fue la República Federal de Alemania quien dio el puntapié inicial con esta práctica en 1959, suscribiendo el primer APPRI el 25 de noviembre de ese año con la República Islámica de Pakistán14. De esta forma, Alemania fue gradualmente seguida por otros países europeos hasta que, en la década de 1970, la conclusión de estos convenios se convirtió, según Fernández (1992: 68), “en una política deliberada de los países exportadores de capital, los cuales suscribieron decenas de ellos, fundamentalmente con países de África y Asia”. Estos acuerdos bilaterales en materia de inversiones extranjeras contienen previsiones de distinta índole que analizaremos más adelante. El contenido básico de los mismos es muy similar, toda vez que a partir de 1962 fueron en su gran mayoría influenciados por el proyecto de conve14. Desde este primer APPRI Alemania – Pakistán más de dos mil han sido concluidos hasta la fecha, conformándose en palabras de un autor, una suerte de “red global de convenios bilaterales sobre inversiones” (Peña, 2005: 105).

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nio modelo recomendado por el Consejo de Ministros de la OECD a sus Estados miembros15. Los primeros convenios suscriptos por los Estados exportadores de capital fueron con países de Asia y África. A partir de la década del 80’, con la consagración del liberalismo político y económico, la red de estos instrumentos bilaterales se amplió a los países de Europa del Centro y del Este y los del Sudeste Asiático. Finalmente, en la década de los 90’ se incorporaron a la larga lista de Estados celebrantes de convenios en materia de inversiones extranjeras países latinoamericanos como Argentina, Colombia, Bolivia, Uruguay, Paraguay, Venezuela, Perú, Ecuador, México y Chile; quienes tradicionalmente se resistieron a firmarlos en virtud de lo estipulado por las tradicionales Doctrinas Calvo y Drago16. En el caso de estos países, en tanto países con economías en desarrollo, la necesidad de IED fue entendida en un escenario en el cual la democracia debía ir necesariamente acompañada del libre mercado, la libertad de empresa y la seguridad jurídica. En este sentido, el denominado “Consenso de Washington” marca un antes y un después en nuestro subcontinente en términos de política económica, explicándose en este contexto la proliferación de APPRIs como condición sine qua non de la existencia de seguridad jurídica, promotora ésta última (de acuerdo a la recetas del Consenso) de un “óptimo” clima de inversión17. 4.

Teoría general de los APPRIs

Tal como comentáramos, los APPRIs contienen un conjunto de normas destinadas a los Estados, pero cuyos beneficiarios son los inversores 15. En 1982, Estados Unidos lanzó su propio modelo de APPRI que, si bien posee ciertas diferencias, reitera las exigencias mínimas de seguridad para la inversión contempladas en la OECD del ‘62. En este sentido, es interesante comentar que en general las cláusulas de los acuerdos modelo fueron mutando a lo largo de las décadas; pero sin perjuicio de ello el minimun standard normativo original se sigue manteniendo. 16. Ambas Doctrinas defendían la primacía de la soberanía de los Estados receptores de capital sobre los derechos de los inversores extranjeros, los cuales debían contentarse con recibir el mismo trato que los nacionales del país receptor de su inversión y aceptar que las controversias que pudieren derivarse de sus inversiones fueran resueltas por los órganos jurisdiccionales del Estados huésped (Granato, 2005b: 27). 17. Es conteste la doctrina y los estudios disponibles en considerar entre los factores más importantes para atraer IED a los siguientes: 1) tamaño y ritmo de crecimiento del mercado mundial; 2) costos de productos; 3) capacidades de la fuerza de trabajo; 4) estabilidad política y económica; 5) marco regulatorio.

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de uno u otro Estado parte. Desde el punto de vista de la aplicabilidad se pueden distinguir dos grandes categorías de tratados: a) tratados dirigidos exclusivamente a los Estados y, b) tratados dirigidos a los Estados y a los particulares. En la primera categoría son los Estados los sujetos que deben cumplir con las normas de dichos tratados, sin que las mismas trasciendan el plano interestatal. En la segunda categoría, los acuerdos pueden adquirir formas diversas: pueden considerar a los particulares como meros beneficiarios de un sistema jurídico dado; o bien, pueden otorgar derechos específicos a los individuos, debiendo los Estados reconocer estos derechos en sus órdenes internos. Las categorías mencionadas suelen presentarse con ciertos matices en la realidad jurídica. Por ello, para tener una percepción precisa de los efectos de las normas convencionales internacionales sobre los particulares, se deberá determinar si estos aparecen en los textos como meros beneficiarios o, si además, se les reconoce la capacidad necesaria para exigir el respeto y cumplimiento de los derechos conferidos en los tratados. Los APPRIs consagran derechos que protegen a los inversores extranjeros, a la vez que les confieren los instrumentos necesarios para obligar a los Estados a respetar tales derechos (United Nations Conference on Trade and Development, 2007). Sin lugar a dudas, la efectiva protección brindada por estos convenios al inversor extranjero se ve materializada, según nuestra opinión, en la consagración de los derechos y la instrumentación necesaria para hacerlos valer en el plano internacional a través del arbitraje. son: a.

En este orden de ideas, los principales efectos jurídicos de los APPRIs en primer lugar, establecer el trato y protección debidos al inversor extranjero que el Estado receptor se compromete internacionalmente a garantizar. Su carácter convencional aleja cualquier duda sobre su cumplimiento, incurriendo en responsabilidad internacional el Estado que incumpla con lo estipulado en el acuerdo. En este contexto, un incumplimiento contractual, que a su vez implique la violación de un APPRI, constituye un acto ilícito contrario al Derecho Internacional general (Tempone, 2003: 32). 52


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b.

en segundo lugar, otorgar al inversor extranjero el derecho de someter toda controversia con el Estado receptor de capital a una instancia arbitral internacional. Esta capacidad procesal le permite dirigir su propio reclamo, sin la intermediación del Estado del cual es nacional, superando de ese modo las limitaciones que le impone el orden jurídico internacional18.

c.

por último, amparar los contratos concluidos por el inversor extranjero con el Estado receptor. Estos contratos, generalmente, se hallan sujetos a los vaivenes de derecho interno, que permite al Estado resolverlos unilateralmente por razones de “interés público”, y perjudicar al inversor extranjero. Por ejemplo, el Estado puede modificar de forma unilateral e imprevisible su legislación administrativa sobre concesiones, o las normas de derecho laboral o de la seguridad social, nacionalizar ciertas empresas, expropiar sus bienes, alterar el régimen aduanero o establecer control de cambio de divisas. Ante estas posibilidades radica la alternativa de recurrir al arbitraje.

Debemos tener en cuenta que un tratado constituye un instrumento jurídico que sólo rige las relaciones entre los Estados (Tempone, 2003: 34). De ese modo, todo APPRI actúa simultáneamente en dos planos diferentes: en el plano internacional, al regir las relaciones interestatales, y, en el plano interno, al comprometer al Estado receptor del capital a respetar y proteger los derechos del inversor extranjero. 5.

La protección de los APPRIs a través de su normativa

Los APPRIs amparan en cada uno de los Estados partes las inversiones realizadas en su territorio por inversores del otro Estado parte. En los convenios se define lo que debe entenderse por inversión e inversor, delimitando de esta manera el ámbito de aplicación material y personal de sus disposiciones. Se especifica además el ámbito temporal, esto es, a partir de qué momento quedarán amparadas las inversiones realizadas en los Estados partes. 18. Por regla general, el particular no se encuentra habilitado para reclamar en la instancia internacional al Estado que haya lesionado algún derecho suyo. Debe recurrir necesariamente ante los órganos competentes de dicho Estado, de conformidad con las reglas establecidas al efecto en su derecho interno. Una vez agotados los recursos internos, y no habiendo obtenido una satisfactoria reparación por el presunto perjuicio sufrido, el particular podrá acudir al Estado de su nacionalidad para que sea éste quien reclame internacionalmente, a través del ejercicio de la protección diplomática, aunque pudiendo abstenerse por razones políticas.

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El concepto de “inversión”, receptado en general por estos tratados, es amplio, comprendiendo a “toda clase de bienes” o “todo elemento del activo”, entre otras denominaciones. Esta definición amplia de inversión no debe ser interpretada como abandono de la legislación nacional, a la que siguen sometidas las inversiones extranjeras en todos aquellos aspectos no regulados por estos tratados de inversión19. De la lectura de los preámbulos surge que los APPRIs tienen por finalidad alentar las inversiones, y para ello cada Estado asume el compromiso de protegerlas en su territorio. En realidad, a pesar del título que tienen los diferentes acuerdos, de su contexto se desprende, tal como lo hemos venido indicando a lo largo de este trabajo, que los destinatarios finales de la protección no son las “inversiones” sino los “inversores” (Perugini, 1993: 36). Los convenios amparan las inversiones efectuadas en un Estado por inversores pertenecientes a otro Estado, sean personas físicas o jurídicas. Por regla general, la pertenencia de personas físicas a un Estado puede determinarse sobre la base de la nacionalidad o del domicilio; en el caso de las personas jurídicas o de existencia ideal, puede tenerse en cuenta el lugar de constitución, o de su sede, o de ambas a la vez. De acuerdo al modelo de APPRI que se trate, algunos no cubren la etapa previa al establecimiento del inversor extranjero en el país receptor del capital, protegiendo sólo a los inversores ya establecidos. De esta forma se admite que el Estado receptor diseñe una política de desarrollo económico seleccionando los sectores de la economía que quiere preservar para los inversores locales o provenientes de terceros países. Una vez cumplimentadas las formalidades que la ley local imponga y establecido el inversor, serán de aplicación las disposiciones del APPRI durante las restantes fases de la inversión, incluida la etapa de liquidación. 19. Tradicionalmente, los APPRIs celebrados por los países latinoamericanos han revelado en general la preocupación por preservar el orden jurídico territorial, insertando en la definición misma de inversión una remisión expresa a su legislación interna. En este sentido la importancia de la misma radica en que a todos aquellos aspectos no regulados por los tratados se aplicará lo estipulado por la legislación nacional de los Estados partes. Por ejemplo, el art. 2 del APPRI Argentina – Francia establece: “Cada una de las Partes Contratantes admitirá y promoverá, en el marco de su legislación y de las disposiciones del presente Acuerdo, las inversiones que efectúen los inversores de la otra Parte en su territorio y su zona marítima”.

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Por su parte, el ámbito de aplicación territorial hace referencia a la extensión espacial del acuerdo; es decir, si se aplica a las inversiones realizadas en todo el territorio de los Estados partes o si se excluye alguna área o zona. Estos tratados se establecen en general para todo el territorio de las partes y en cualquier nivel u orden de gobierno. En lo que respecta a su ámbito de aplicación temporal, los APPRIs se aplican no solamente a inversiones que se realicen a partir de su entrada en vigor, sino a aquellas efectuadas con anterioridad a la misma. Con el propósito que la aplicación de los APPRIs a las inversiones anteriores no sea interpretada como “aplicación retroactiva” de sus disposiciones, se aclara que tales convenios no se aplicarán a las controversias o reclamos que hayan surgido con anterioridad a su entrada en vigor. Otro dato de importancia es que la mayor parte de los APPRIs aseguran la protección de los inversores extranjeros por un período inicial de diez años, renovables. Poseen la “cláusula de remanencia” (de diez o quince años, según el caso) en virtud de la cual se prevé que el convenio continuará aplicándose, aún después de terminado el mismo, a inversiones efectuadas antes de su expiración. Ese efecto se justifica por la necesidad de asegurar a todo inversor el beneficio del trato durante un tiempo juzgado necesario para la amortización de su inversión. Es decir, que todo inversor recibirá la protección del convenio por veinticinco años aproximadamente. Veamos a continuación las normas que conforman el régimen legal aplicable al inversor extranjero en el Estado receptor, es decir, aquel tratamiento y protección que el Estado nacional se obliga a conceder al inversor foráneo20: Tratamiento justo y equitativo (o “fair and equitable treatment standard”): muchos autores asimilan esta norma al principio de buena fe, que importa la obligación de no tener un comportamiento contrario al objeto y fin del acuerdo. Su inclusión no sólo ha pretendido sentar un patrón básico de tratamiento, sino auxiliar en la interpretación de otras 20. Desde un punto de vista sustancial, las obligaciones asumidas por los Estados en estos APPRIs configuran “estándares” más que tipificaciones jurídicas de conducta. De esta forma, su contenido no se encuentra tipificado ex ante en su totalidad, sino que se determinará conforme a las circunstancias del caso concreto. Sólo se trata de una orientación de la conducta esperada y no de una descripción detallada de la conducta requerida.

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normas contenidas en los tratados, e inclusive, suplir eventuales lagunas normativas en los ordenamientos internos. Protección y seguridad plenas: Este es un principio por el cual se amplían las obligaciones que los Estados partes han asumido, obligándose a ejercer ‘la debida diligencia’ para la protección del inversor extranjero. Trato no discriminatorio: el mismo hace referencia a la obligación de no perjudicar con medidas injustificadas o discriminatorias la gestión, mantenimiento, uso, goce o liquidación en su territorio de las inversiones de inversores de la otra Parte contratante. Debemos tener en cuenta que para que un acto sea discriminatorio deben darse dos circunstancias: a) la medida debe redundar en un daño actual para el inversor y b) el acto debe haber sido realizado con la intención de dañar al inversor: por lo que será discriminatoria toda medida dirigida contra un inversor extranjero o un grupo de ellos, en razón de su nacionalidad provocándole un perjuicio a sus intereses (Dolzer y Stevens, 1995: 61 y 62). Trato de la Nación más Favorecida (NMF o “most favoured nation treatment”): es un compromiso que asume el Estado receptor del capital frente a los restantes Estados de tratar a los inversores del otro Estado con un trato no menos favorable que el que se otorga en situaciones similares a inversores nacionales de terceros países. La misma otorga derecho al beneficiario del tratamiento acordado con un tercer Estado, antes o después de que el tratado bilateral suyo entre en vigencia. “Un Estado concede a otro el tratamiento de Nación más Favorecida cuando, por medio de una estipulación contractual, se obliga a hacer extensivos al otro Estado contratante los beneficios que haya concedido, o que concediere en lo futuro, a un tercer Estado” (Moreno Rodríguez, 1998: 491). Si bien estos convenios son bilaterales y por lo tanto, desde el punto de vista del ámbito espacial de aplicación, se aplican por los Estados ratificantes a los casos provenientes de tales Estados, son susceptibles de multilateralizarse, pues todos ellos contienen la cláusula de la NMF. Así, por ejemplo, puede multilateralizarse la descripción de lo que se entiende por inversión, el trato nacional, las transferencias, repatriación de capitales, sistemas de solución de controversias (Perugini, 1993: 36). 56


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El trato de NMF está limitado en estos convenios por excepciones relacionadas con la participación en áreas de integración (zona de libre comercio, unión aduanera, mercado común y acuerdo de integración regional u organización de asistencia mutua), convenios impositivos y acuerdos especiales. La mayoría de los APPRIs prevén que si existieren acuerdos entre las Partes contratantes que le dieran a sus inversores un trato más favorable que el previsto en aquéllos, se aplicarán siempre las normas más favorables; incluso se ha sostenido lo mismo para los supuestos en que tal calidad de trato fuere otorgado por leyes, reglamentos o contratos específicos. Trato nacional: El principio conocido como “national treatment”, exige que a los efectos del tratado los inversores extranjeros sean objeto de igual trato que los inversores nacionales. Incorporado en la mayor parte de los acuerdos multilaterales y bilaterales, la aplicación práctica de esta norma importa evitar la discriminación existente en diversas normas locales respecto del inversor foráneo. Como sostiene Ymaz Videla, este estándar de tratamiento no está ideado únicamente para otorgar estricta igualdad de trato con los inversores nacionales, o los extranjeros, sino asimismo para asegurar un tratamiento privilegiado para los inversores del país de origen que suscribió el acuerdo bilateral, pues, tanto en la formulación de la cláusula de NMF como en la de trato nacional, se habla de un tratamiento “no menos favorable” que el otorgado a los inversores nacionales o extranjeros de un tercer Estado contratante (Ymaz Videla, 1999: 30)21. Cláusula paraguas (o “umbrella clause”): la misma está destinada a asegurar que el tratamiento más favorable al inversor que pudiera haberse estipulado en otros acuerdos internacionales, o en la legislación doméstica de las Partes, no sea dejada sin efecto por las previsiones de los tratados. Determina, en consecuencia, que el respeto de tales acuerdos sea considerado una obligación bajo el “paraguas” del APPRI y su 21. Asimismo, “el más profundo compromiso que un Estado puede asumir frente a otro es proteger a las inversiones – es decir, a los inversores- con el mismo énfasis con que se protege a las inversiones – y a los inversores- de su propio país. En efecto, cada Estado tiene la responsabilidad primaria de proteger lo propio y derivadamente lo ajeno” (Perugini, 1993: 36).

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violación por parte del Estado incumplidor acarree su responsabilidad internacional. Cláusula sobre riesgos políticos “no comerciales”: los APPRIs también establecen reglas de protección que resguardan al inversor extranjero de los denominados “riesgos políticos” o “no comerciales”; es decir, aquellos que son ajenos a los términos comerciales normales de la operación económica. Entre los riesgos más importantes se encuentran las restricciones a las transferencias, las expropiaciones o nacionalizaciones y los daños ocasionados por guerra o eventos similares. Nos situamos así ante la posibilidad de que el Estado receptor de capital interfiera en los derechos de propiedad del inversor extranjero. Es en este contexto que surgen los APPRIs, ante la necesidad de garantizar a los inversores la intangibilidad de su inversión. Siguiendo la definición de Dromi (2004: 951), la expropiación “es el instituto de Derecho Público mediante el cual el Estado, para el cumplimiento de un fin de utilidad pública, priva coactivamente de la propiedad de un bien a su titular, siguiendo un determinado procedimiento y pagando una indemnización previa, en dinero, integralmente justa y única”. Los APPRIs, en general, no prohíben la expropiación, sino que aseguran que tales actos sólo se podrán adoptar por razones de “utilidad pública”, sobre una base “no discriminatoria”, bajo el “debido proceso legal” y con el pago de una compensación “pronta, justa y efectiva”. La nacionalización, por su parte, se define como la actuación de un Gobierno en pos de incorporar al acervo nacional bienes y medios económicos, haciéndose cargo de su administración y explotación; previa indemnización a los propietarios desposeídos (Moreno Rodríguez, 1998:491). La mayor parte de los APPRIs contemplan compensaciones específicas para los supuestos de expropiación y nacionalización, así como previsiones puntuales garantizando compensaciones por pérdidas relacionadas con conflictos armados o desórdenes internos (o “situaciones semejantes”). La indemnización ha sido una de las cuestiones que mayores controversias generó en la medida en que numerosos países en desarrollo 58


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receptores de capital, han argumentado que se trata de una materia propia de la competencia local y que debe ser determinada por la legislación y tribunales locales, cuestión no compartida por los países exportadores de capital. En la práctica, si bien la mayor parte -existen excepciones- de los APPRIs prevén un pago rápido, no establecen el plazo exacto en el cual éste debe efectivizarse. Se ha interpretado que este “pago rápido” no importa en todos los casos el pago inmediato. Cláusula de estabilización (o “stabilization clause”): en virtud del principio que establece que las normas de alcance general carecen de estabilidad, y de las consecuencias que la modificación de la legislación por una normativa menos favorable al inversor extranjero podría producir; surge esta cláusula con el objetivo de garantizar que, en el supuesto que la normativa sea modificada, se siga aplicando a las inversiones anteriores a la modificación, la legislación vigente al tiempo de la suscripción del APPRI. Esta cláusula busca establecer el compromiso del Estado contratante de no aplicarle al inversor extranjero una nueva legislación que se dicte más adelante y que lo afecte de manera desfavorable. El alcance y extensión de dicha cláusula ha importado generalmente la asunción de un obrar de buena fe, y, eventualmente, la obligación de indemnizar al inversor en los supuestos que tales cambios normativos unilaterales produzcan daños o incumplimientos contractuales. Libre transferencia de divisas: los APPRIs prevén en general que los inversores extranjeros cuenten con la posibilidad de transferir libremente y sin restricciones todos los pagos relacionados con sus inversiones, incluida la ganancia del capital invertido y el producido de la liquidación total o parcial de la inversión. Asimismo, aseguran que la transferencia pueda ser realizada sin demora, en moneda convertible y al cambio oficial del día de la transferencia. La libre repatriación del capital invertido y demás sumas relacionadas con la inversión, constituye sin duda uno de los elementos clave en un régimen de protección de los inversores extranjeros. Cláusula que prohíbe los “performance requirements” o requisitos de desempeño: La mayor parte de los APPRIs suscriptos por los países 59


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latinoamericanos poseen esta cláusula, que impide que el Estado receptor del capital establezca en su legislación medidas protectoras del desarrollo nacional (por ejemplo, que ciertas mercaderías o servicios se adquieran localmente o bien que determinadas mercaderías deban ser exportadas, entre otras medidas), como condición para el establecimiento, la expansión o mantenimiento de las inversiones. Por ejemplo, el Art. 2, inc. 5 del Acuerdo Argentina - Estados Unidos sostiene: “Ninguna de las Partes establecerá requisitos de desempeño como condición para el establecimiento, la expansión o el mantenimiento de las inversiones, que requieran o exijan compromisos de exportar mercancías, o especifiquen que ciertas mercaderías o servicios se adquieran localmente, o impongan cualesquiera otros requisitos similares”. Cláusula de subrogación: frente a la realidad que los mayores países exportadores de capital proveen prestaciones de seguro para sus inversores nacionales con inversiones en el exterior, la cláusula de subrogación, incorporada en los APPRIs, garantiza al ente gubernamental que hubiera asegurado al inversor en el exterior la efectiva subrogación de los derechos de éste en virtud del APPRI, con la finalidad de proseguir contra el Estado infractor las acciones correspondientes. Cláusula de solución de controversias: el incumplimiento de cualquiera de las obligaciones asumidas en los APPRIs hace surgir la responsabilidad internacional del Estado receptor por los daños ocasionados. Los APPRIs tienen la particularidad de contener mecanismos de solución de controversias, en virtud de los cuales el inversor extranjero puede recurrir al arbitraje internacional22 para dirimir sus diferendos con el Estado receptor de la inversión. No puede desconocerse que las dificultades observadas en numerosos supuestos para la resolución de controversias sobre inversiones extranjeras, en el ámbito local de países receptores de capital, ha llevado 22. El arbitraje es una técnica para la solución de conflictos que consiste en poner en manos de un tercero la solución de los mismos, comprometiéndose las partes a acatar la decisión de ese tercero. En el arbitraje “de inversión” los Estados partes de un APPRI o de un Tratado de Libre Comercio (TLC) efectúan normalmente una oferta abierta de sometimiento de futuras disputas a arbitraje a los inversores del otro Estado. La aceptación por parte del inversor de aquella oferta, y de este modo la constitución del convenio arbitral, no se produce hasta el momento en que el inversor inicia el arbitraje.

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en forma creciente a la utilización de las vías arbitrales internacionales previstas en los APPRIs23. Una vez que el inversor extranjero ha elegido el arbitraje internacional como foro de resolución del conflicto, surge entonces la cuestión de si el arbitraje debería ser “no administrado” o “administrado” y, si se trata de este último, de la elección de la institución que lo administre. En el ámbito del arbitraje “administrado”, o institucional, encontramos la Corte de Arbitraje de la Cámara Internacional de Comercio de París (o “ICC International Court of Arbitration”) y el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI, o “International Centre for Settlement of Investment Disputes – ICSID”) del Banco Mundial. En el ámbito del arbitraje “no administrado”, una opción usual prevista por los APPRIs es la que se lleva a cabo conforme las Reglas de Arbitraje de la Comisión de Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional (CNUDMI o “United Nations Commission on International Trade Law – UNCITRAL”), a través de tribunales ad hoc constituidos para el caso concreto. Se contempla en los tres casos antes mencionados (ICC, CIADI-ICSID, CNUDMI-UNICITRAL) una instancia arbitral independiente, en la cual el particular inversor pueda accionar contra aquel país receptor de capital que vulneró sus derechos legislativamente consagrados. Por último, recordemos que los APPRIs admiten de forma expresa la autonomía de la voluntad de las partes para pactar el modo de resolución de las controversias (es el llamado “derecho de opción”). De esta forma, las disposiciones de los APPRIs respecto a este tema se aplicarán subsidiariamente para el caso de que el inversor y el Estado receptor nada hayan previsto.

23. Prueba de ello son las demandas de inversores extranjeros contra la Argentina, que luego de la crisis por la salida de la convertibilidad a finales de 2001, entendieron afectados sus derechos. Actualmente la Argentina enfrenta: 32 controversias en trámite ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI), 4 en trámite ante tribunales de la Comisión de Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional (CNUDMI) y 4 ante la Corte de Arbitraje de la Cámara Internacional de Comercio de París. Véase: Procuración del Tesoro de la Nación, en línea: http://www.ptn.gov.ar/sectorinternacionales/juicios_internacionales.htm

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6. Una nueva generación de APPRIs en el hemisferio Parte de la doctrina comenta acerca de la existencia de una “nueva generación” de APPRIs en el hemisferio, impulsada por los Estados Unidos desde 2004 (Furlong, 2006). Ejemplo práctico de ello lo constituye el Acuerdo que suscribió éste país con la República Oriental del Uruguay el 04/11/2005. No pretenderemos en este apartado desarrollar en su totalidad la temática planteada, sino tan sólo aportar unas líneas para conocimiento del lector. Consideramos, en este sentido, que tales cambios en el modelo de APPRI impulsados por los Estados Unidos desde 2004, son lo suficientemente relevantes como para realizar un breve comentario al respecto. Dentro de las innovaciones encontramos que este nuevo modelo de acuerdo establece una nueva definición de inversión. Ya “todo tipo de activos” no será considerado inversión, dado que para serlo deberá poseer ciertas características (por ejemplo: compromiso de capital, obtención de ganancias y presunción de riesgos), no enunciadas, como hemos visto, en el modelo tradicional (Art. 1, Acuerdo Estados Unidos – Uruguay). Asimismo, y en el caso de este APPRI en particular, el Gobierno uruguayo presentó formalmente una Declaración interpretativa sobre el alcance del Anexo 2 del Acuerdo, referido a la cláusula NMF, señalando que las medidas que otorgan tratamiento diferencial a los países miembros del MERCOSUR bajo el Tratado de Asunción, están incluidas en la lista de excepciones de Uruguay en todos los sectores. Por otro lado, es importante recalcar que si bien se preserva el esquema normativo tradicional respecto de la expropiación, en este nuevo acuerdo se anexan nuevas aclaraciones, distinguiendo explícitamente la expropiación directa de la indirecta o “creeping expropiation”. Lo dispuesto sobre los requisitos de desempeño (véase Art. 8, Acuerdo Estados Unidos – Uruguay) también se amplía, dado que se enumeran nuevos supuestos que los tradicionales y se aclara que lo dispuesto en dicha cláusula no podrá interpretarse en el sentido de impedir al Estado anfitrión la toma de medidas, necesarias para “asegurar el cumplimiento de las leyes y regulaciones que no sean incompatibles con las 62


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normas del Tratado”, “proteger la vida o salud humana, animal o vegetal” y “preservar los recursos naturales no renovables”. Por su parte, esta nueva generación de acuerdos refleja la tendencia de resguardar otros objetivos de política pública. Como sostiene Furlong: “Las inversiones se protegen y se liberalizan, pero no en desmedro de cuestiones como el medioambiente o los derechos laborales internacionalmente reconocidos” (Furlong, 2006). Entre los nuevos objetivos incluidos en el Acuerdo Estados Unidos – Uruguay encontramos: “la protección de la salud, la seguridad y el medioambiente, y la promoción de la protección al consumidor y los derechos laborales reconocidos internacionalmente”24. No se pueden dejar de mencionar las nuevas previsiones sobre servicios financieros contenidas por estos APPRIs (véase Art. 20, Acuerdo Estados Unidos – Uruguay). Por último, se reestablece en este modelo el principio de igualdad entre las Partes en materia de denegación de beneficios, y se modifica el tradicional procedimiento de solución de controversias, al otorgar la facultad al Presidente del Consejo de Administración del CIADI de seleccionar los árbitros, en caso de desacuerdo persistente entre las Partes. 7. Conclusiones A lo largo del presente trabajo hemos intentado llevar a cabo un estudio acerca de la estructura normativa internacional constituida por los APPRIs, sin otro propósito más que el de aportar al lector los elementos y herramientas necesarias para la comprensión de estos instrumentos y de sus implicancias jurídicas. Si bien, y como lo hemos hecho explícito, el DIIE es sumamente amplio por su dispersión normativa, optamos por centrarnos en los APPRIs dada su innegable relevancia y vigencia. Sin duda, la práctica generalizada de estos tratados ha generado un “núcleo” básico de derechos y obligaciones internacionalmente reconocidas y aceptadas. Sin embargo, a pesar de la significativa evolución normativa en la materia, sigue sin poder lograrse el suficiente consenso para comenzar a 24. Véase por ejemplo: Arts. 12 y 13, Acuerdo Estados Unidos – Uruguay.

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discutir un posible acuerdo de inversiones en el nivel multilateral, mientras que, tal como hemos visto, en el nivel regional, tanto en el caso de la UE como del MERCOSUR, estas cuestiones continúan rigiéndose de manera bilateral a través de los APPRIs. Claro que no podemos dejar de reconocer la vigencia de los nuevos esquemas de TLC impulsados por Estados Unidos, los cuales contienen reglas tanto sustantivas como de solución de controversias en materia de inversiones. Los APPRIs han ido evolucionando y tal como se ha observado, una “nueva generación” de convenios de este tipo, ha comenzado a incluir novedosas cláusulas relativas a la protección del medio ambiente, de la salud, del consumidor y de los derechos laborales internacionalmente reconocidos. Para finalizar, el gran desafío para los países de América Latina parece bifurcarse a nuestro criterio en dos cuestiones centrales: una de ellas, la de perfeccionar el sistema bilateral vigente, corrigiendo por medio de la renegociación los convenios que sean técnicamente mejorables; la segunda, en avanzar hacia la negociación de un acuerdo de carácter regional, que consagre para el subcontinente un standard de trato al inversor extranjero compatible con los intereses de la región.

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TENDENCIAS Revista de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas. Universidad de Nariño Vol. VIII. No. 2 2do. Semestre 2007, páginas 67-78

ANÁLISIS INTRODUCTORIO AL MERCADO DUAL DE TRABAJO Por: Julio C. Riascos1

“El mundo es maravilloso y vale la pena luchar por él”. ERNEST HEMINGWAY

RESUMEN

E

n el artículo se examina el fenómeno de la informalidad a la luz del modelo dual del mercado de trabajo. Con ese objetivo, se ilustra al lector, cómo a partir de la dinámica suscitada en el sector formal de la economía laboral, se desprenden efectos simultáneos en la plataforma informal de trabajo. En particular, se estudia el impacto de un incremento en los salarios reales, ambos casos a través de una externalidad originada en acciones de política económica gubernamental; a juzgar por sus efectos, se conviene la existencia de un estrecho vínculo entre las dos partes a través de sus interacciones; en ese mismo sentido, se reconoce la trascendencia del mercado informal en el sostenimiento de la tesis neoclásica de pleno empleo y, se advierte como tarea indispensable la redefinición del concepto de formalidad y subempleo, dadas por supuesto sus implicaciones, esta última parte posibilita estructurar una crítica social al modelo. 1.

Economista Grado Honorífico, Egresado Distinguido 2004, Catedrático Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas, Programa de Economía. Profesor Constructor de Preguntas para el Examen de Calidad en Educación Superior -ECAES- (Área Econometría) 2007-2008; ICFESAFADECO. Investigador Centro de Desarrollo Regional y Empresarial –CEDRE-. Cursante de la Especialización en Finanzas, Universidad de Nariño. E-mail: julioriascos@mail.udenar.edu.co

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Por: Julio C. Riascos Análisis introductorio al mercado dual de trabajo

Palabras Clave: modelo dual, informalidad, subempleo, equilibrio económico y social. ABSTRACT This article analyzes the informal economic circuits, using as main theoretical framework, the model of dual labor market. From this perspective this study shows how the formal labor market features have implicationson the informal labor market arena. A particularissue studied here is the impact that raising formal salaries, chiefly originated from government decisions, have on the informal labor activities. A strong link within these aspects is evident. This study claims that the informal market is a crucial element to support the neoclassical theoretical aspect related to full employment. An important conclusion is to reinforce the need to redefine concepts such as formal economic sphere and unemployment. These assertions are part of a critical perspective on the widespread social model. Key words: dual model, informal economic activities,unemployment, social and economic equilibrium. EL MERCADO DUAL DE TRABAJO: LA TEORÍA Introducción La economía laboral se ha constituido en una de las ramas de mayor atención dentro de la ciencia económica; lo anterior como respuesta evidente a las agudas manifestaciones sociales derivadas de tópicos tan sensibles como el desempleo y el subempleo; esto mismo ha permitido que, modelos como el mercado dual de trabajo intenten explicar el funcionamiento de la estructura informal a la luz de las interacciones suscitadas en el ordenamiento formal. El mercado formal de trabajo Consideremos que, como convencionalmente se admite, el mercado laboral está conformado por una demanda de trabajo con pendiente negativa [-(αDf÷αW)], dado que la productividad marginal se considera como decreciente, la maximización de beneficios para las firmas se obtiene cuando dicha productividad es igual al salario real. En adelante, un incremento de los salarios reales por encima de la productividad del trabajo, implicaría elevados costos de producción, suscitando entonces, 68


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una menor demanda laboral2; nótese que entre más alto sea el coeficiente de productividad, mayor será la capacidad productiva que alienta la demanda laboral y mejores salarios reales. En ese orden de ideas, la oferta laboral descansa sobre la base de una pendiente positiva [(αOf÷αW)], dado que el incremento en los salarios reales se traduce en estímulos para aumentar la oferta de trabajo. Por supuesto, se presume aquí, la existencia de un efecto sustitución superior al efecto renta; en otras palabras se admite que el ocio actúa de la misma forma que un bien normal; en la medida que los salarios reales crecen el ocio se encarece3. Por último, la dinámica suscitada entre oferta y demanda laborales ajustan el nivel de salarios reales hacia un óptimo de mercado que permite la plena ocupación de los agentes económicos. La figura 1 recoge de manera sucinta la interacción entre las variables del mercado de trabajo en el sector formal de la economía. FIGURA 1 0(5&$'2)250$/'(75$%$-2

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“Una subida del salario (real) también eleva los costes de las empresas. Como hemos visto, eso provoca una subida del precio del bien que se produce, por lo que lo individuos reducen sus compras de ese bien. Esta reducción de las compras se denomina efecto producción: como se produce menos, se demanda menos trabajo. El efecto producción refuerza de esta forma el efecto sustitución” (NICHOLSON, 1997: 467). No obstante, la teoría microeconómica advierte la posibilidad de que el efecto renta prevalezca sobre el efecto sustitución, en cuyo caso, los nuevos ascensos en la tasa de salarios conllevan a una menor oferta de trabajo; este es el concepto que fundamenta la denominada curva de oferta laboral inclinada hacia atrás y que pone en tela de juicio la determinación de la oferta de trabajo como tal.

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Por: Julio C. Riascos Análisis introductorio al mercado dual de trabajo

De una parte se tiene la capacidad de empleo de la economía que, en condiciones de equilibrio es aquella que determina el pleno empleo de los recursos, recuérdese que el modelo teórico descansa en la ley de Say donde la oferta reproduce su propia demanda y replica el equilibrio fijando unos salarios óptimos determinados por el mercado. Un mercado laboral puede ser concebido entonces, a la luz de un conjunto de relaciones e interacciones suscitadas de manera continua y siempre dinámica por aquellos agentes económicos que periódicamente desean estar empleados y, de otro lado por quienes cuentan con la posibilidad de generar nuevas plazas de trabajo; mientras los primeros vienen a integrar la oferta, los segundos que constituirán la demanda actúan como empresarios. Desde luego, los salarios reales, al igual que el precio de cualquier otro mercado determinan y son determinados por el comportamiento de las contrapartes. De ese modo, un exceso de oferta laboral produce una contracción en los salarios reales que, a su vez permite un crecimiento de la demanda de trabajo capaz de equilibrar nuevamente el mercado. Esta clase de lógica admite, por supuesto, perfecta flexibilidad en dicho precio y así mismo la inexistencia de desempleo a la manera de que toda oferta crea su propia demanda. En efecto, la desocupación ha sido considerada por los ortodoxos como un evento atípico dentro del sistema, cuya naturaleza subyace en salarios reales demasiado elevados y su rigidez para retornar al equilibrio. Esta visión en particular sugiere que los salarios sean avizorados conforme un costo de producción antes que como un ingreso posibilitador de la demanda. El Mercado informal de trabajo El funcionamiento del mercado informal de trabajo se concibe en la misma dirección de un mercado convencionalmente entendido. En consecuencia allí también opera una oferta y demanda laboral informal que en perfecto equilibrio, determinarían un nivel de salarios idéntico al de una estructura formal4. 4.

No obstante, una plataforma informal supone en buena parte la inexistencia de condiciones legales que definan un radio de acción adecuado y coherente para las firmas y los trabajadores; el sector informal se define como un conjunto de empresas y trabajadores que operan al margen de las actividades económicas sujetas a la regulación en materia tributaria, laboral y en buena parte de los casos, eludiendo la legalidad vigente (Ramírez Rojas y Guevara Fletcher, 2006: 108).

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El modelo dual del mercado laboral confiere una íntima correlación entre la interacción del mercado formal e informal de trabajo, tanto es así que en el estado más ideal de las cosas, se plantea la existencia de un pleno equilibrio simultáneo en ambas estructuras. Bajo esa óptica el mercado informal de trabajo opera en concordancia con la lógica característica de una plataforma formal. FIGURA 3 (/0(5&$'2'8$/'(75$%$-2 )RUPDO

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Por: Julio C. Riascos Análisis introductorio al mercado dual de trabajo

Esta conceptualización de la dinámica laboral permite articular el fenómeno de la informalidad dentro de la gama de relaciones económicas convencionales y, avanzar en la comprensión de su naturaleza y comportamiento. Técnicamente en e0 ambos mercados se encuentran en equilibrio, Lf0 y Lio corresponden en su orden a los niveles de empleo óptimo tanto para la plataforma formal como informal; en adición, el salario de equilibrio W0 permite la estabilidad compatible en ambas estructuras. Imaginemos que en este esquema interviene el sector Gobierno y que, por un lado interviene reglamentando un mayor salario mínimo, entendiendo este nivel como un salario monetario. Supongamos, igualmente que, el Banco de la República basado en el esquema de inflación targeting; ha llevado a efectiva la meta de inflación. En ese sentido, presumiremos que como efecto final el salario en términos reales ha aumentado. ¿Qué sucedería en el mercado dual de trabajo? Para tratar de dar respuesta a este interrogante, se considerará en un primer momento los efectos sucedidos en la estructura formal; de ese modo, el incremento de los salarios reales, suponiendo que los trabajadores puedan prever de manera exacta los cambios en la inflación, y por lo tanto su conducta sea coherente con el modelo de expectativas racionales; provocará un incremento de la oferta laboral; pues los trabajadores no desaprovecharán la oportunidad de trabajar ahora que la economía les brinda una mejor remuneración real. En contraste, las firmas hallarán más costosa la vinculación del factor trabajo a las actividades productivas, incluso los empresarios pueden determinar poco viable el mantenimiento constante de nómina; en otras palabras, la demanda laboral se deprime ante salarios reales más elevados. Así las cosas, mientras por un lado la oferta laboral crece, de otra parte la demanda de trabajo disminuye, ocasionando en dicha plataforma el crecimiento de las tasas de desocupación. El problema originado a partir de las vicisitudes en esta estructura de mercado se traduce en una población que, aún cuando quiere efectivamente trabajar no puede hacerlo. Bajo este panorama, el modelo dual supone que el exceso de oferta en la plataforma formal se traslada a la plataforma informal, donde como consecuencia de los incrementos salariales percibidos en la primera, se reducen los salarios correspondientes en la segunda. Esta dinámica sugiere entonces que, mientras ese exceso de oferta de trabajo se 72


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reduce en el mercado formal, se amplia en el mercado informal; adicionalmente, la estructura formal ofrece salarios por encima del equilibrio y la plataforma informal por debajo del óptimo5. FIGURA 4 ',1È0,&$'(/0(5&$'2'8$/'(75$%$-2 )RUPDO

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La figura 4 ilustra la situación experimentada en ambas plataformas; como respuesta al incremento de los salarios reales en el sector formal de W0 a Wf1, donde Wf1> W0, se generó un exceso de oferta laboral, en principio ocasionada por el atractivo que implicaba un mayor ingreso del factor trabajo pero, enseguida por la reducción de plazas laborales; en consecuencia, buena parte de la población decide trasladarse paralelamente, a la plataforma informal; gráficamente en el sector formal sucede un retroceso de la oferta laboral de Of a Of’, en tanto que se amplia la cantidad de personas que están dispuestas a trabajar en el sector informal de Oi a Oi’, con unos salarios Wi1 inferiores óptimo W0. Este análisis gráfico conduce de manera inexorable a la idea evidente de 5.

“Los trabajadores que no son absorbidos y que en algunos casos son expulsados por el sector formal se ven obligados a emplearse en actividades de baja productividad y baja remuneración. Así, el sector informal se interpreta como la suma de actividades realizadas por agentes con un objetivo o racionalidad económica particular: garantizar la subsistencia propia y del grupo familiar” (Uribe y Ortiz, 2004: 6).

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que en la medida que se incremente el desempleo en el sector formal, la posibilidad de disminuir esa tasa de desocupación es incrementando la tasa de empleo informal6. “De conformidad con esta teoría, el mercado de trabajo informal se expande cuando aumentan las regulaciones en el mercado formal, o cuando se reduce la demanda de trabajo en el sector formal, debido a una recesión y los salarios no bajen” (Cárdenas, 2007:391). El modelo teórico es riguroso en sus conclusiones, el empleo que no es capaz de generar el sector formal lo genera la plataforma informal; eso sucede así cuando se fija un salario por encima del óptimo, además, el salario real permanece en equilibrio dentro del mercado de trabajo en su conjunto pero; de manera diferencial los incrementos salariales en la formalidad se maximizan a expensas de reducciones en el sector informal y agudizan el dumping social7; en este sentido el pleno empleo global es posible, pero si el Estado interviene promueve brechas salariales demasiado profundas entre los sectores, lo que pone en tela de juicio el tema de la calidad del empleo en un esquema convencionalmente aceptado como cierto. Hacia una re-definición de Informalidad: aproximaciones a la dinámica dual Buena parte de las contradicciones que caracterizan a la ciencia económica convencional, descansa en la imprecisión de los conceptos que frecuentemente asisten su análisis; en este sentido, la informalidad no podía ser la excepción. Estas contradicciones que son indispensables para la discusión, no siempre pueden resolverse de forma estática, de hecho, la experiencia ha evidenciado que una vez existe un consenso sobre algún fenómeno económico apremiante, el tiempo demuestra que es un concepto inacabado, la dinámica por lo tanto, se suscita como una constante. 6. 7.

Inicialmente la curva de oferta de trabajo formal of se desplazaría hacia abajo a la derecha; no obstante, ante salarios rígidos que no estimulan los niveles de demanda laboral, dicha oferta se contrae hasta of’ en la plataforma formal y, se incrementa en el sector informal como oi’. El concepto de Dumping Social está relacionado con eventos efectivos en los cuales los costos sociales de una dinámica pública o de mercado se trasladan con mayor impacto a las capas más vulnerables de la población. En ese escenario, Ramírez y Guevara esgrimen que “con la globalización económica y la revolución tecnológica, los costos sociales de las actividades económicas, son pasados a los sectores más débiles de la población” (Ramírez Rojas y Guevara Fletcher, 2006:111).

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Schneider (2005) sugiere por ejemplo que, la economĂ­a informal comprende el conjunto de actividades tanto lĂ­citas como ilĂ­citas que son susceptibles de generar transacciones monetarias y no monetarias; y de ese mismo modo, el sector informal constituye el conjunto de unidades productivas de bienes y servicios lĂ­citos que deliberadamente no se registran ante las autoridades tributarias (CĂĄrdenas y MejĂ­a, 2007: 4). CĂĄrdenas y MejĂ­a (2007) entienden en la plataforma concebida por Schneider que las actividades econĂłmicas caracterĂ­sticas del sector informal son aquellas que se relacionan con el ejercicio de intercambio en bienes y servicios lĂ­citos que promueven la existencia de transacciones monetarias en un contexto de evasiĂłn y elusiĂłn de impuestos tal y como se refleja en el ĂĄrea sombreada del cuadro 1. CUADRO 1 TAXONOMĂ?A DE LA ECONOMĂ?A INFORMAL

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7UXHTXHGH ELHQHV\ VHUYLFLRV SURGXFLGRV OHJDOPHQWH

7UDEDMR FXHQWDSURSLD \ FRODERUDFLyQ HQWUHYHFLQRV

Fuente: Schneider (2005); extractado de CĂĄrdenas y MejĂ­a (2007).

Dentro de este contexto es posible advertir que el sector formal constituye un elemento particular y, con seguridad el mĂĄs representativo, al menos bajo una Ăłptica cualitativa, de un sistema de dimensiĂłn integral conocido como economĂ­a informal que, a su turno, estĂĄ estrechamente 75


Por: Julio C. Riascos Análisis introductorio al mercado dual de trabajo

vinculada con el sistema formal por todos conocido; y a partir del cual, Mincer vinculó los mercados laborales para entender su funcionamiento simultáneo y la posibilidad real de pleno empleo; dado que en equilibrio, el mercado de trabajo ofrece las mismas condiciones a los sectores que le componen. No obstante, hemos advertido aquí que la presencia de un desequilibrio en el mercado formal ocasionado, v. gr., por una externalidad como la fijación de un salario mínimo expresado en términos reales, reproduce en su extensión colateral, un desequilibrio en proporción inversa sobre el sector informal; así las cosas, el desempleo formal que sobrepase su nivel friccional y por lo tanto, debilite la estabilidad del sistema, deberá ser aplacado por una clase de empleo equi-proporcional en el sector informal de la economía; sector que a su vez, al estar virtualmente desvinculado de monitorias impositivas, puede capturar una oferta laboral, anteriormente formal, y engancharla bajo la denominación de informalidad ante la posibilidad de menores salarios reales. Las implicaciones del desequilibrio social Con toda seguridad, es evidente que aunque la teoría de la dualidad se constituye en una herramienta sumamente poderosa para soportar la consistencia y permanencia conceptual del pleno empleo, las condiciones individuales de estabilidad microeconómica, particularmente para los trabajadores se deterioran en la medida que el sector informal estabilice el nivel de empleo de equilibrio a costa del subempleo. El subempleo constituye una situación bajo la cual, una persona con cierto nivel de capacitación e idoneidad para el desempeño de una actividad productiva, permanece vinculada al desarrollo de una asignación laboral de calidades inferiores a las advertidas por el agente participante. En otras palabras, el subempleo es una suerte de condición donde un individuo, dada la ausencia de plazas ideales para su desempeño laboral, es vinculado en el ejercicio de actividades insuficientes a su nivel de calificación. Un desequilibrio en el escenario formal puede mecánicamente estabilizarse a partir de las interacciones experimentadas en la plataforma informal; sin embargo, la restricción en la curva de oferta laboral en el primer sector de Of a Of’ que produce el desplazamiento de la oferta 76


Revista TENDENCIAS Vol. VIII No. 2

laboral hacia la derecha en el segundo escenario, de Oi a Oi’, además de advertir que el incremento en los salarios de la plataforma formal se hace a expensas de la reducción en el nivel de ingresos del contexto informal; representa una realidad más compleja de lo que de manera gráfica o matemática pudiera señalarse, pues bajo tal óptica, el equilibrio vuelve a recuperarse a partir de una recomposición interna del mercado laboral, no obstante, una proporción de personas dotadas de un nivel de calificación para una tarea que se supone muy específica y de exigencia cada vez más elevada, han debido cambiar de actividad laboral para desarrollar ahora asignaciones en donde su nivel de destreza resulta innecesaria o poco pertinente; razón por la cual permanecen subempleadas. El subempleo, en este análisis es susceptible de dos consideraciones. En un primer momento podría pensarse en la posibilidad de una reconversión favorable para el sector informal de la economía, dado que ha sido favorecido por la llegada de capital humano más calificado, en cuyo caso el efecto sería positivo para el sistema y, bajo la estructura del pensamiento neoclásico, el equilibrio del mercado laboral no sólo es cuantitativo sino también cualitativo8. En contraste, la segunda percepción supone un efecto negativo sobre la economía, la sub-valoración de que ha sido objeto el capital cualificado, las tareas inapropiadas a las cuales ha sido supeditado y los bajos salarios reales, restringen su desarrollo y promueven un circulo vicioso a partir del cual se desaprovecha el potencial de los agentes participantes. En este caso, aún cuando el equilibrio macroeconómico sea posible y se aproxime al nivel de pleno empleo, la economía deberá enfrentar situaciones de desequilibrio social derivadas de la calidad de las plazas laborales y el deterioro en las condiciones de vida de las personas.

8.

Nótese, sin embargo, que a pesar de una mayor cualificación en la informalidad que, eventualmente mejoraría la generación de valor agregado y a su turno el nivel de salarios reales, la única forma de equilibrar perfectamente los dos sectores residiría en la posibilidad de replicar un rápido ascenso en la productividad marginal del trabajo hasta un punto en el cual no existan diferenciales entre la productividad marginal de dicho factor en ambos mercados. A su vez, esto mismo implicaría que el punto máximo de productividad marginal de trabajo informal no sólo se desarrolle con mayor velocidad, sino que además su máximo sea capaz de soportar los desequilibrios del sector formal de trabajo.

77


Por: Julio C. Riascos Análisis introductorio al mercado dual de trabajo

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS CÁRDENAS SANTAMARÍA, Mauricio (2007). Introducción a la Economía Colombiana. FEDESARROLLO. Alfaomega. 520 p. CÁRDENAS SANTAMARÍA, Mauricio y MEJÍA, Carolina (2007). Informalidad en Colombia: Nueva Evidencia. FEDESARROLLO (Working papers series), Documentos de trabajo No. 35. Marzo. 43 p. MEJÍA, Daniel y POSADA, Carlos Esteban (2007). Informalidad: teoría e implicaciones de política. Banco de la República. Universidad de los Andes. Septiembre. 32 p. NICHOLSON, Walter (1997). Teoría Microeconómica. Mc Graw Hill. Madrid. 599 p. RAMÍREZ ROJAS, Manuel Álvaro y GUEVARA FLETCHER, Diego Andrés (2006). “Mercado de trabajo, subempleo, informalidad y precarización del empleo: los efectos de la globalización”. En: Economía y Desarrollo, Vol. V. No. 1. Marzo. Pp: 96-131 SCHNEIDER, Friedrich (2005). “Shadow Economies of 145 Countries all over the World: What Do We Really Know?” Center for Research in Economics, Management and the Arts. Working Paper Series No. 13. Austria, June. Consultado el 29 de Octubre de 2007 en: http://www.crema-research.ch/papers/2005-13.pdf URIBE, José Ignacio y ORTIZ, Carlos Humberto (2004). Una propuesta de conceptualización y medición del sector informal. Universidad del Valle, Departamento de Economía. Cali, octubre. 35p.

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TENDENCIAS Revista de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas. Universidad de Nariño Vol. VIII. No. 2 2do. Semestre 2007, páginas 79-94

CONDICIONES ACTUALES DE LA MINERIA DEL ORO EN LA ZONA ANDINA DEL DEPARTAMENTO DE NARIÑO Por: Carlos Córdoba Barahona1

RESUMEN

E

l artículo analiza las condiciones actuales del oro en la zona andina del departamento de Nariño a partir de sus antecedentes históricos. Se aborda aspectos como costos y beneficios de esta actividad, que permiten sugerir las causas de la escasa inversión por parte de las compañías extranjeras en esta área geográfica, mientras han logrado entrar con éxito a otros departamentos colombianos como Antioquia, Santander, Caldas y que relativamente, dejan a Nariño por fuera de sus intereses. Se hace una propuesta que incluye nuevas estrategias de desarrollo para dinamizar el sector de la minería y se concluye que esta actividad, no obstante ser centenaria, permanece en su ancestral atraso, es decir, entre la subsistencia y la actividad artesanal. Sin embargo, tiene un potencial en recursos de minerales metálicos particularmente del oro, cuyo aporte al PIB podría ser más significativo. Palabras claves: Nariño, región andina, subsistencia, minería de oro.

1.

Ing. Metalúrgico, Msc en Química Inorgánica - área de Cerámica- UNAM; fundador e integrante del grupo de investigación en materiales cerámicos de la Universidad de Nariño. Categoría B de Colciencias. carcob@udenar.edu.co

79


Carlos Córdoba Barahona Condiciones actuales de la mineria del oro en la zona andina del departamento de Nariño

ABSTRACT The article analyzes the present conditions of gold in the Andean area belonging to the department of Nariño from the historical past. Aspects such as costs and benefits are considered in this activity and which allow us to suggest the causes of lack inversion made by foreign companies inside this Geographical area; by taking into account, these same companies have been able to enter to other Colombian departments such as Antioquia, Santander; Caldas. This situation does not give Nariño an interesting alternative. A proposal which includes new development strategies to activate the mining sector is done. On the other hand, it is concluded this activity remains in its traditional lateness despite of being a centenary activity; it remains like a hand work and subsistence activity. Nevertheless, it has a great potential in recourses of metal minerals, especially gold, which it contributes could be meaningful to the PIB. Key words: Nariño, Andean area, subsistence, gold mining. 1.

INTRODUCCIÓN

El departamento de Nariño es considerado tradicionalmente minero por el potencial de sus recursos, no porque exista una actividad minera sostenida, intensiva y diversificada. La información histórica acumulada ha evidenciado la existencia de una larga y rica tradición minero - metalúrgico y orfebre caracterizada por una diversidad de actividades en la minería artesanal. La explotación del oro se remonta a más de cien años y en algunas etapas de su historial se ha encontrado que usó buena tecnología para luego abandonarla y ocasionar un deterioro y atraso en sus procesos de explotación y beneficio. Algunos estudios realizados como el de Mineralco (Díaz, 1994: 5-7, De los Ríos, 1994: 6-8 ), Corponariño, (Córdoba y otros, 1992:11-17;); antigua Zona Minera (Pérez, 1980:1-3, Torres, 1975:12-17), Universidad de Nariño (Zúñiga y otros, 1993:5-8, Córdoba y otros, 1986: 50-56) revelan la existencia de por lo menos 100 minas auríferas en la zona andina en funcionamiento localizadas en los municipios de Sotomayor, Samaniego, La Llanada, Cumbitara, Piedrancha, y El Tambo, junto a otras que pueden ser reactivadas. El mapa muestra la región andina motivo de estudio. 80


Revista TENDENCIAS Vol. VIII No. 2

Departamento de Nariño y región andina aurífera

Se desprende de lo anterior que la minería en el departamento de Nariño ha sido ampliamente estudiada, pero su desarrollo se caracteriza por la ausencia de tecnología y de inversión y el evidente abandono estatal. Esta situación ha impedido que este subsector se transformen en un punto de apoyo clave para de la economía regional. En la minería del departamento de Nariño se desarrolla una tecnología artesanal para la producción de oro y plata. La amalgamación y la cianuración son los métodos mas utilizados y en ninguna de las minas se emplean procesos alternativos como flotación, técnica de carbón activado por agitación CIP, pretratamientos químicos, entre otros, que son ampliamente utilizados, inclusive en países vecinos como El Ecuador. La exploración geológico minero es aún parcial, pero se conoce la existencia de un potencial amplio y variado de más de 41 manifestaciones de minerales metálicos y no metálicos diferentes. Sin embargo únicamente se explota el oro y la plata. El sector minero del departamento de Nariño tiene una gran importancia por el potencial que significa como fuente de empleo y mejoramiento de ingresos para la población de las áreas geográficas donde se sitúan las minas, porque puede contribuir al mejoramiento de la calidad de vida de sus pobladores, quienes ancestralmente han sufrido la explotación, el atraso y el olvido por parte del Estado. 81


Carlos Córdoba Barahona Condiciones actuales de la mineria del oro en la zona andina del departamento de Nariño

2. ANTECEDENTES HISTÓRICOS Desde tiempos que antecedieron a la conquista española, los indígenas del territorio andino de Nariño, explotaron el oro utilizándolo para la elaboración de ornamentos, alhajas y artefactos de uso doméstico y el trueque o intercambio por mercancías de distinta clase. Con la llegada de los españoles, los indígenas fueron despojados del oro y posteriormente se los utilizó para la prospección y explotación de filones y aluviones auríferos como obreros. Robert West (1972: 29) describe la minería de oro y las actividades asociadas con ella durante el período colonial, cuyo trabajo de campo se realizó en Colombia durante los veranos de 1940 y 1950 y según este autor, las regiones mineras de la Nueva Granada se descubrieron y desarrollaron durante el siglo XVI. A la región nariñense de Barbacoas los españoles penetraron en 1660, cuando una expedición de Pasto llegó al río Telembí un tributario del río Patía. Sólo hasta 1908, se instaló en la región andina, municipio de Mallama, la primera compañía minera extranjera, las Gualcalá Mines Co. Jorge Pérez (1980: 1) y Álvaro Castro, (2006: 2-3) refieren, que posteriormente se realizaron grandes inversiones, que incluye la efectuada por el expresidente colombiano Mariano Ospina Pérez, en la mina La Concordia, municipio de Samaniego, que contaba con 150 trabajadores, cinco molinos californianos con una producción de 40 a 50 Tn/mes de mineral. Otras minas como El Tábano, en Guachavés, se le invirtieron recursos de la compañía American Lilans, y disponía de 300 a 350 trabajadores con una producción de 70 Tn/mes de mineral y una recuperación de 40 a 50 Kilos de oro. En el Municipio de La Llanada, en las minas La Palmera, y El Canadá se instaló la compañía Canadá Mines Co. (En este tiempo, hizo presencia en Barbacoas, la Compañía Mineros de Nariño S.A.) Los yacimientos de veta (o filón) fueron explotados a gran escala por estas compañías extranjeras hasta la Segunda Guerra Mundial, cuando la actividad fue abandonada a causa de la recesión económica mundial y de la caída en el precio del oro. En 1941 se llega al punto máximo de producción de oro en Colombia2, que desde entonces entró en un largo período de declinación. 2.

Fundación Universitaria Agraria de Colombia. Facultad de Contaduría Pública. Trabajo escrito sobre el Oro en Colombia, en la asignatura de Historia Empresarial. 2004.

82


Revista TENDENCIAS Vol. VIII No. 2

El conflicto bélico mencionado marcó la consolidación de la hegemonía de los Estados Unidos, mediante el mecanismo de explotación de capitales. El dólar entró a formar parte de las reservas nacionales de todos los países y se convirtió en un soporte fundamental. En 1960 el precio del oro en Londres sube, produciéndose la primera crisis de confianza en el dólar. Posteriormente la economía europea y japonesa se recuperan y estas economías se vuelven competitivas en el mercado internacional. El dólar pasa de la escasez a la abundancia. El mismo estudio sobre el oro en Colombia3 indica que para 1971, Estados Unidos suspende la convertibilidad dólar/oro donde se produce la primera devaluación oficial del dólar y se presenta el primer déficit de balanza comercial norteamericana y la minería del oro volvió a animarse, cuando Estados Unidos liberó el precio en dólares del oro. De 1972 a 1984 los bancos centrales quedan autorizados para vender el oro en mercado libre y viene una segunda devaluación del oro. Estados Unidos domina la política monetaria. Europa genera una respuesta y el oro cumple un papel definitivo en la política monetaria internacional. Hasta 1974, cuando la mayoría de las empresas ya habían abandonado la actividad aurífera y las últimas fueron adquiridas por capitales regionales, las compañías extranjeras utilizaron tecnologías especializadas para la explotación de yacimientos de veta. Una vez retiradas, la minería del Departamento de Nariño, entró en una crisis que precipitó su deterioro. La explotación y beneficio continuó bajo orientaciones de mineros que aprendieron el oficio en las compañías y bajo las orientaciones de sus propietarios. Posteriormente por decreto No 454 del 9 de mayo de 1938, se crea la Dirección seccional de Minas de Pasto y en diciembre de ese mismo año instala una Planta Metalúrgica. Para 1940 se crea el Ministerio de Minas y Petróleos y a través de él la planta metalúrgica pasa a llamarse Zona Minera de Pasto, nombre con le cual se la conoció y se arraigó en nuestro medio. Esta dependencia jugó un papel importante al asumir la asistencia técnica de los mineros con la orientación de geólogos, Ingenieros de Minas y Metalúrgicos hasta el año de 1992 que se la denominó División Regional de Minas y en el año 1998, la dependencia entró en liquidación y fue clausurada. La ausencia estatal hizo que Corponariño, que 3.

Ibid.

83


Carlos Córdoba Barahona Condiciones actuales de la mineria del oro en la zona andina del departamento de Nariño

hoy se desempeña como parte del ministerio del Medio Ambiente, tuviera en su organigrama, una sección minera responsable del desarrollo y asistencia técnica durante la década de los 90 y contribuyó a la instalación de una pequeñas planta de beneficio y fundición en el municipio nariñense de los Andes, constituyendo un “Centro Minero” que contribuyó a mejorar aspectos técnicos del beneficio. Al pasar al Ministerio del Medio Ambiente, Corponariño, dejó estas instalaciones, a la administración de la Cooperativa de mineros de esa población. Además de las explotaciones citadas, se han mantenido y desarrollado en Nariño explotaciones de menor tamaño, pero cuya actividad, sumada, representa actualmente la mayoría de la producción departamental. Estas explotaciones incluyen a las minerías mediana, pequeña y de subsistencia, las cuales en gran parte realizan la actividad de manera no registrada. Las dos primeras se caracterizan por la combinación del trabajo manual y el mecanizado (incluyendo, molinos, compresores, bombas de agua de alta presión, etc.), como las instalaciones que hoy se encuentran en La LLanada, Departamento de Nariño, por el uso del trabajo asalariado y familiar y con frecuencia por la migración. La minería de subsistencia, que la realizan los barequeros, se caracteriza por el nomadismo constante de sus mineros, por su estado de ilegalidad y pobreza, por su dependencia de comerciantes intermediarios y el establecimiento de relaciones laborales informales con éstos a partir de endeudamiento y por la utilización de herramientas y técnicas rudimentarias heredadas desde los tiempos de la Colonia. Los cuadros siguientes que registra el anuario estadístico del Cauca, muestran la producción de oro y plata por Departamentos en Colombia desde 1996 hasta 2005 y se observa que la producción de Nariño para el caso del oro, ocupa en promedio un noveno lugar de 13 departamentos productores. La producción no es uniforme, el punto más alto para el oro se registró en el año 2003 con 686,3 Kg/año y de 43.0 Kg/año para el punto más bajo, de 1998. Esta información cubre toda la producción de oro que incluye el de aluvión procedente de Barbacoas. La baja producción, son causadas por el empleo de tecnologías obsoletas, la baja inversión en capacitación y desarrollo de innovación, y los altibajos en los precios del oro. La producción de plata no es representativa y es mucho menor que la del oro. 84


Revista TENDENCIAS Vol. VIII No. 2

PRODUCCIÓN DE ORO POR DEPARTAMENTOS 1996 - 2005 (Kilogramos) Municipio

1996

1997

1998

1999

2000

2001

Antioquia

9.221,0

8.745,0

5.448,0

14.495,8

15.098,1

10.022,0

Bolívar

7.745,0

3.747,0

768,0

3.444,8

1.538,9

2.178,9

2002

2003

2004

2005

7,572,9 24.552,0

22.879,0

15.545,9

1.869,4

6.874,9

2.994,0

2.906,0 1.136,0

Caldas

708,0

477,0

1316,0

515,5

605,2

644,9

770,7

1.065,7

1.331,0

Cauca

405,0

176,0

116,0

148,3

423,0

450,6

390,7

446,3

361,0

221,2

Chocó

457,0

198,0

504,0

290,3

1.000,9

854,7

606,0

1.204,0

851,0

1.186,9

Córdoba

2.80,0

055,0

10.489,0

15.379,8

17.266,5

6.741,7

5.485,9

8.211,7

7.226,0

3.018,4

Guainía

78,0

13,0

46,0

1,6

1,8

2,6

1,0

16,1

147,0

63,5

Huila Nariño Risaralda Santander Tolima

0,0

4,0

51,0

1,8

1,3

3,7

0,9

7,2

8,0

6,1

123,0

58,0

43,0

48,2

574,5

253,2

163,3

686,3

300,0

135,6

0,0

67,0

0,0

12,6

57,7

60,9

67,3

73,8

60,0

24,4

105,0

67,0

0,0

141,0

281,1

23,0

22,6

93,9

651,0

357,0

66,0

38,0

0,0

15,9

30,9

31,9

135,0

408,0

298,0

181,3

Valle

225,0

165,0

0,0

66,2

73,5

349,6

192,0

264,1

107,0

83,6

Otros

105,0

0,0

28,0

37,4

64,9

194,9

3.548,2

2.609,0

559,0

47,1

Fuente: Anuario estadístico del Cauca. Minería e Hidrocarburos. 2005: 5-8 p.

PRODUCCIÓN DE PLATA POR DEPARTAMENTOS 1996 – 2005 (Kilogramos) Municipio

1996

1997

1998

1999

2000

2001

Antioquia

2.616,53

964,35

1.524,68

3.905,05

4.083,85

4.260,36

2003

2004

2005

4.154,88 6.480,82

2002

5.198,00

3.447,54

Bolívar

2.627,48

1.269,62

1.523,32

263,18

119,84

161,54

Caldas

484,31

414,56

412,51

688,49

919,16

1.189,57

Cauca

91,87

29,25

18,53

18,47

26,75

71,67

101,36

52,31

33,60

8,78

Chocó

58,86

25,03

23,13

20,99

95,40

85,93

59,79

474,02

117,70

138,64

Córdoba

380,49

712,67

1.655,09

2.588,21

2.659,57

1.383,54

1.264,33

644,39

926,80

192,37

Nariño

17,93

13,57

10,58

6,58

23,28

42,18

20,03

25,99

14,00

11,42

Risaralda

17,45

20,39

3,01

10,73

18,53

19,86

23,60

19,72

15,50

6,76

Santander

55,61

35,36

14,51

38,13

16,86

4,71

5,79

10,49

45,00

12,57

Tolima

10,68

5,61

1,97

3,03

2,53

15,13

1,80

22,76

77,60

60,55

Valle

37,62

23,84

6,15

0,93

3,86

6,34

Nd

9,40

2,80

1,67

Otros

8,05

1,20

24,11

4,20

0,79

1,19

0,69

9,14

131,25

4,58

404,42

204,30

253,85

1.331,72 1.357,90

21,98

1.749,90

1.366,28

Fuente: Anuario estadístico del Cauca. Minería e Hidrocarburos. 2005: 5-8 p.

85


Carlos Córdoba Barahona Condiciones actuales de la mineria del oro en la zona andina del departamento de Nariño

La participación del oro en le PIB, es muy pequeña y así lo señala el Informe de Coyuntura Económica Regional Nariño, del Banco de la República, II Semestre de 2003: “la explotación de minas y canteras continua siendo uno de los sectores de menor importancia en el PIB Departamental, su contribución en el año 2000 fue de 1.2%, para los siguientes años 2001 y 2002 su participación cae a 1.1% y 1.0% respectivamente. El grupo está conformado por: minería metálica y minería no metálica. La minería metálica es la que mayor aportó al valor agregado del sector con 94,0%. Para el año 2002 el valor agregado fue de $ 5.064 millones (a precios constantes de 1990) de los cuales la minería metálica contribuyó con $ 4.742 millones y la no metálica con $ 322 millones. Dentro de la minería metálica el que más aporta es la producción de oro con 98,0% del valor agregado total”. 3. COSTOS Y BENEFICIOS En el mundo, la pequeña minería juega un papel preponderante en países desarrollados y en desarrollo. La discusión sobre los parámetros que permiten una clasificación de pequeña minería, aun continúa y no se alcanza un consenso definitivo. Sin embargo los criterios más generalizados según Priester (1992: 3-5) son: costos de inversión (menores a US 1.000.000), fuerza laboral (hasta 100 hombres), producción de mineral bruto (menor a 100.000 t/a), ventas anuales, tamaño de concesión, y situación de reserva o combinación de estos parámetros. De acuerdo a estos criterios, la minería actual en el Departamento de Nariño, no cumple con ninguno de estos indicadores y en consecuencia bien se la puede clasificar, como una actividad artesanal. Al trabajar los costos y beneficios para la pequeña minería en países en desarrollo, Hruschka, F.4 sugiere algunos para la pequeña minería en los países en desarrollo que se presentan en la tabla 1, porque se aplica a las condiciones de la minería de los Andes nariñenses y en la cual se establecen comparativamente, los costos geológicos mineros y sus beneficios.

4.

Hruschka, F. y Priester, M. Costos y beneficios de la pequeña minería en los países en vías de desarrollo. www.hruschka.com/felix/article/costbene (consultado 12 de sep/2007).

86


Revista TENDENCIAS Vol. VIII No. 2

Tabla 1. Costos y beneficios geológicos mineros* Costos

Beneficios

Costos geológico-mineros

Beneficios geológico-mineros

• Explotación de un recurso no renovable.

• La posibilidad de explotar yacimientos más pequeños.

• Pérdidas, p. ej.

• La pequeña minería realiza prospección exitosa y sin grandes costos.

o Por explotación irracional de material de alta ley.

• Explotación de canchaminas y pilares abandonados, colas, etc.

o Por explotación incompleta. o Por los métodos de tratamiento. o Por el transporte. *Tomado de: www.hruschka.com/felix/article/costbene

En este aspecto, es necesario detenerse a observar una de las condiciones más críticas de nuestra minería, como son las pérdidas por explotación y beneficio, que se deben al empleo de molinos obsoletos que ocasionan molienda muy gruesa que no libera la totalidad del oro, o muy fina que sólo permite una capacidad insuficiente de separación. La mayoría de las minas poseen pilares de arenas abandonadas, que conservan tenores de oro recuperable por técnicas más finas. El manejo del medio ambiente es deficiente y los riesgos por el manejo del mercurio y el cianuro no tienen el suficiente control. Uno de los factores que afectan el medio ambiente es la contaminación del agua en el cauce de los ríos, un verdadero problema de salud pública. La contaminación por ruido ocasionado por la trituración y molienda, no se realiza en ninguna mina y los operarios no disponen de medidas de seguridad auditiva; la contaminación del aire por polvo y vapores de mercurio si no es nula, es precaria. En este sentido Corponariño, como consta en varios documentos (GTZ, 1992: 1-19; Hentschel, 1992:18; Pimiento, 1992:14-38; Pantoja, 2005: 194-203) adelantó campañas para minimizar los abusos por el uso de estos tóxicos principalmente del mercurio; su esfuerzo ahora se concentra en medidas para mitigar el impacto causado por daños ambientales en todas las áreas. Los beneficios para mejorar la calidad de vida son evidentes. Ver tabla 2. 87


Carlos Córdoba Barahona Condiciones actuales de la mineria del oro en la zona andina del departamento de Nariño

Tabla No. 2. Costos para el medio ambiente* Consecuencias para el Medio Ambiente

Beneficios

Riesgos ambientales, emisiones y daños en: o La tierra o El suelo o El agua (subterránea y superficial) o El aire o La flora y fauna o Fuentes de energía o Ecosistemas

• Recuperación de flora y fauna, fuentes de agua. • Ambientes más sanos para una calidad de vida.

* (Tomado de: www.hruschka.com/felix/article/costbene)

Los costos sociales se que muestran en la tabla 3, son aplicables a la minería andina de Nariño; las condiciones de salubridad y de trabajo requieren de pronta solución, y evitar el trabajo infantil, que es una práctica común en Nariño. Tabla No. 3. Costos y beneficios sociales* Costos sociales

Beneficios sociales

• Condiciones de trabajo precarias • Consecuencias negativas para la salud (enfermedades, accidentes) • Condiciones de vida infrahumanas • Relaciones de dependencia complicadas • Trabajo infantil • Violación de derechos de comunidades residentes y comunidades indígenas • Cambios en el sistema de valores éticos y sus consecuencias • Seguridad social insuficiente

• Calificación de mano de obra. • Fuente de ingresos (en dinero). • Creación de puestos de trabajo.

* (Tomado de: www.hruschka.com/felix/article/costbene)

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Revista TENDENCIAS Vol. VIII No. 2

Al minero de esa región, hay que inculcarle valores de eticidad y hacerle entender que ser minero, no es una profesión subalterna, sino altamente gratificante. Sus beneficios ayudarían a establecer condiciones mínimas que saquen del atraso la explotación del oro andino. Los costos macro económico que se señalan en la tabla 4 y sus beneficios, tienen para el caso de Nariño, algunas reflexiones. Los conflictos con comunidades indígenas, o parques nacionales, o con la minería a gran escala, realmente son mínimos. El principal problema, es el contrabando de oro que se vende o compra proveniente del Ecuador, y que disfraza de alguna manera la producción real del Departamento. En el vecino país, después de tener una minería de menor desarrollo que la de Nariño, hoy el papel está invertido y poseen en la pequeña minería un adelanto significativo, causado por una política de estímulos estatales y un papel definitivo que ha cumplido la universidad Politécnica de Quito y otras universidades, al servir de apoyo, dar asistencia técnica con un buen nivel académico y ser una institución de capacitación en ese campo. Este ejemplo es el que tenemos que adaptar para el caso del oro andino en Nariño. Existe una evasión de impuestos, difícil de evaluar que el minero no declara. El producido, es fundido en Medellín y las regalías no llegan al municipio poseedor de las minas. Tabla 4. Costos y beneficios macro económicos* Costos macro-económicos

Beneficios macro-económicos

• Conflictos: o Debido a variaciones en el aprovechamiento de tierra, agua etc. o Con el poder ejecutivo (conflictos judiciales). o Con la minería a gran escala/industrial. o Con la población indígena. o Con los objetivos de la protección del paisaje (parques nacionales y naturales etc.).

• Movilización de recursos nacionales. • Recaudo de impuestos. • Efecto activador para la balanza de pagos. • Buffer para el mercado de trabajo en caso de programas de adaptación estructural. • Ofrece reservas de personal para la minería industrial. • Contribución al desarrollo económico regional por: o Circulación monetaria (producto social).

• Contrabando - ilegalidad (de los productos y de las ganancias). 89


Carlos Córdoba Barahona Condiciones actuales de la mineria del oro en la zona andina del departamento de Nariño

• No se generan impuestos.

o Inversiones. o Demanda de productos y prestaciones de servicio. o Movilidad. o Consecuencias estructurales (alternativa frente a la agricultura). o Se evita el éxodo rural.

• Costos para controlar el sector. • Costos consecutivos causados por consecuencias sociales (salud, conflictos sociales, especulaciones, etc.). • Desarrollo descontrolado causado por la explotación no planificada.

• Desarrollo de la infraestructura (construcción de carreteras, escuelas, abastecimiento de energía) por la pequeña minería y población aledaña. • Ventajas financieras comparativas (producción con alto coeficiente de mano de obra en países con una gran oferta de mano de obra). • La oferta del producto es relativamente estable aún en caso de fluctuaciones del mercado. • Aporte a la diversificación de productos y de la exportación. • Substitución de las importaciones.

* (Tomado de: www.hruschka.com/felix/article/costbene)

4.

¿POR QUÉ NO SE INVIERTE EN NARIÑO?

En Colombia se ha despertado una gran movilidad de inversionistas extranjeros para buscar oro, dados lo buenos precios de este metal, cuyo precio está en $US 678,7 dólares la onza troy (una onza equivale a 3,1 gramos) y así lo registra la revista Cambio5, cuando menciona la llegada de diversas compañías internacionales con moderna tecnología. Menciona una lista larga e incluye a empresas canadienses, europeas y surafricanas. Tal es el caso de Greystar Resources, con el proyecto aurífero de Angostura en Vetas y California (Santander). Pero también están Bullet en Zaragoza (Antioquia), CVS Exploration, que analiza posibles yacimientos, y Kedahda, que desarrolla estudios en diferentes zonas auríferas del país con exploración geoquímica. Además es necesario incluir a 5.

Revista Cambio. Art. La fiebre del oro. Edición 740. Página 1-4 (jueves 6 de septiembre/2007, sección economía).

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Revista TENDENCIAS Vol. VIII No. 2

Barrick Gold Corp, Río Tinto Limited, Cambridge Mineral Resources, De Beira Goldfields, Colombia Goldfields y Antofagasta, entre otras. Las compañías citadas tienen interés además, en las minas de Taraira, en Vaupés en la frontera con Brasil, y en Acandí, Chocó. En Nariño, el año pasado, Tao Minerals adquirió sólo dos licencias de explotación de oro. Existen algunas causas del poco interés en nuestras minas de oro en el Departamento de Nariño: una es sin duda nuestras precarias vías de penetración. La región de La llanada, los Andes, Cumbitara, para citar tres lugares auríferos, no disponen de carreteras en buen estado que permitan un fácil acceso a las minas. Las condiciones geográficas y climáticas que afectan la productividad, aumentan los costos de transporte y aíslan el departamento del resto de país. Para obtener recursos mineros potencialmente ricos se debe tener conocimientos geológicos; el desconocimiento de la prospección geoquímica, de las zonas auríferas en zona andina, contribuye para que inversionistas prefieran otros departamentos. Otra causa es la falta de capacitación; si bien algunas minas contratan ingenieros de minas, o geólogos para su explotación, las instalaciones para el beneficio, son aun precarias; se continúa utilizando molino de pisones, no se ha implementado la flotación como alternativa de separación y mejora de recuperaciones y técnicas como el carbón activado aplicado al proceso metalúrgico de cianuración con carbón en pulpa, muy conocido en otras regiones. Si se agrega a la anterior que la mentalidad de los propietarios de minas no es de tipo empresarial, sino individualista, con ausencia de capital y en algunos casos, como en la Llanada, de tipo cooperativo, y el haberse constituido en zonas de cultivos de uso ilícito, que las convierte en regiones peligrosas por el orden público, nos permite inferir que no son zonas propicias para grandes inversiones. 5.

PROPUESTA

Es necesario entonces, adoptar políticas que permitan dar un mínimo de estabilidad a las pequeñas explotaciones mineras y así garantizar un trabajo decente a miles de personas. Lo que se pretende con las siguientes propuestas es que el minero de Nariño se agrupe, en cooperativas, sociedades anónimas, o similares, para que trabaje dentro de un concepto de minería técnica, económica y ambientalmente sostenible. Unos puntos que se recomiendan son: 91


Carlos Córdoba Barahona Condiciones actuales de la mineria del oro en la zona andina del departamento de Nariño

1.

Capacitación

Se requiere que las universidades regionales y el Sena, a través de su seccional de Sogamoso especializados en tecnología minera, con el apoyo del gobierno Departamental y Nacional, desarrollen un plan ambicioso de capacitación, que cubre dos niveles: a)

Básico en tecnología, dirigido a técnicos, supervisores sobre: controles de seguridad, salubridad, manejo de explosivos, manejo de maquinaria, con formación para realizar transferencia de tecnología, trabajos de explotación, adecuación de maquinaria, manejo de los procesos de flotación, carbón activado, controles adecuados de cianuración, amalgamación, control ambiental con un correcto manejo del agua, modernizar las instalaciones de extracción, correcto manejo de reactivos químicos.

c)

Nivel superior, con formación de ingenieros de minas y metalúrgicos, geólogos cuyo objetivo central será la investigación, que cubriría: estudios geoquímicos y geológicos de las minas, desarrollo adecuado de maquinaria de trituración, molienda, sistemas de ventilación, explotación, desarrollo de proceso de análisis mineralógico, químico metalúrgico, investigación sobre nuevos sistemas de recuperación de oro, beneficio de minerales con lixiviación en pilas, carbón activado en pulpa. Estos profesionales serían responsables de la optimización de las plantas, cálculos de rentabilidad, legalización de minas, asesoría en la obtención de créditos, y comercialización.

2.

Presencia del gobierno

Se requiere que el Departamento y el Ministerio de Minas y Petróleos, hagan presencia con programas de exploración, impulsen el fomento de plantas de beneficio y fundición, financien planes de capacitación, así como un laboratorio móvil para análisis y caracterización primaria de minerales y sean garantes de créditos blandos para el pequeño minero con los cuales pueda actualizar sus instalaciones. 3.

Asociaciones

Las cooperativas y asociaciones, sociedades anónimas, son hasta el momento las formas más eficaces para dejar el individualismo y la minería de subsistencia. Conocidos son los éxitos de estas agrupaciones en 92


Revista TENDENCIAS Vol. VIII No. 2

Caldas, Antioquia, Santander y tímidamente en Nariño, que demuestran su solidez y representan un punto de referencia para iniciar nuestro desarrollo en minería de veta. Con la ayuda del gobierno, se debe estimular la creación y el fomento de todo tipo asociación. 6.

CONCLUSIONES

A pesar de la larga trayectoria de explotación que ha tenido el oro en la región andina de Nariño, se afirma que nuevas posibilidades tecnológicas, en cuanto a maquinaria y organización de la producción y conocimiento geológico, podrían posibilitar el aumento en la producción de mediana y pequeña escala. Si la minería en la zona Andina no sufre el deterioro que se describió y su proyección hubiese continuado con el ritmo esperado, no obstante la recesión, hoy nuestra minería sería competitiva con la que existe en el Departamento de Antioquia y posiblemente hablaríamos de una minería en proceso de desarrollo, pero desafortunadamente la condiciones analizadas en este escrito, nos permiten afirmar, que seguimos entre la subsistencia y la actividad artesanal. Se requieren varios años para llegar al punto de nuestros vecinos del centro del país, pero es necesario iniciar ya un plan de acompañamiento a la pequeña minería, que inicie con estudios serios interdisciplinarios, la identificación de nuestras potencialidades en minería metálica y la manera para sacar adelante este sector de nuestra economía, para que no nos deje el tren. 7.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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Carlos Córdoba Barahona Condiciones actuales de la mineria del oro en la zona andina del departamento de Nariño

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TENDENCIAS Revista de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas. Universidad de Nariño Vol. VIII. No. 2 2do. Semestre 2007, páginas 95-128

ELEMENTOS PARA LA HISTORIA ECONÓMICA DEL DEPARTAMENTO DE NARIÑO (II) Por: Guillermo Alfredo Narváez Ramírez1

RESUMEN El artículo presenta el escenario de la historia económica del departamento Nariño, en esta oportunidad, del período que va desde 1819 hasta 1940, donde se enfatiza el argumento del “mal desarrollo” para esta región, a través de hipótesis interpretativas. Dada la escasez de estadísticas se construyen los aspectos básicos de un proceso particular dentro de la economía colombiana, que fue marcado por una economía de guerra, el cual se incrusta en el sur hasta los comienzos del siglo XX. A partir de la identificación de las variables económicas relevantes se puede describir una estructura de atraso que gira en torno al semifeudalismo y el precapitalismo, con algunos visos de modernidad ya para los años treinta del siglo pasado, con la formación de un modo de producción dual, que permanece hasta ahora como una de nuestras características. Palabras clave: Historia económica, Departamentote Nariño, mal desarrollo, atraso, semifeudalismo, precapitalismo. 1.

Economista, Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano. Magíster en Ciencias Financieras y Sistemas de la Universidad Central, Bogotá. Magíster en Dirección Universitaria de la Universidad de Los Andes, Bogotá. Docente Postgrados FACEA. Correo: sunspot_guille@hotmail.com

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Guillermo Alfredo Narváez Ramírez Elementos para la historia económica del departamento de Nariño (II)

ABSTRACT In the following pages, the key elements of the economic history of the Nariño Department are taken based on the time period between 1819 and 1940. Emphasizing the “poor development” argument this region has at the moment through interpretative hypothesis taken from the scarce statistics data, the basic aspects of a particular process inside the Colombian economy that was marked by an economy based on the war were built. All of them, making part of the south until the beginning of the 20th century. It is possible to describe a backwardness structure that turns around the semi-feudalism and pre-capitalism by highlighting some relevant economic variables. On the thirties, it was also possible to see some glints of modernity that were focused on the formation of a dual production way that is our characteristic at the present time. Key words: Economic history, Nariño Department, poor development, backwardness, semi-feudalism, pre-capitalism. 1.

ANTESALA DE NARIÑO EN LA REPÚBLICA

La República de Colombia inicia su proceso, efectivamente, con la Batalla de Boyacá el 7 de Agosto de 1819, una de las fechas más gloriosas de su historia. De allí en adelante, en medio de particulares y difíciles circunstancias en las tierras del actual departamento de Nariño, también se camina dentro del nuevo orden hasta nuestros días. Este proceso (1819-1831) se conoce como la Gran Colombia, bajo la sombra tutelar del Libertador Simón Bolívar. Múltiples circunstancias conspiran contra su unidad y deterioran la firmeza de sus instituciones, cuyo final llega con las separaciones de Venezuela y Ecuador y la dictadura del general Venezolano Rafael Urdaneta. Surge entonces el Estado de la Nueva Granada (1831-1858) que se inicia con la desintegración de las naciones de La Gran Colombia, situación que permite la convocatoria de la Convención Granadina, la cual se instala el 20 de octubre en Bogotá. El 21 de Noviembre de 1831 se sanciona la Ley Fundamental por medio de la cual se crea el Estado de la Nueva Granada, con los mismos límites del antiguo Virreinato. Así, en el sur, la frontera la marca el río Guáitara, por los lados de Rumichaca. La Constitución de 1832, sancionada el 1 de marzo, organiza el Estado, pero sólo a fines de ese año su territorio queda totalmente 96


Revista TENDENCIAS Vol. VIII No. 2

reintegrado, luego de todas las batallas que se dan en el departamento de Nariño. En 1853, luego de un período de grandes evoluciones sociales, se aprueba la Constitución que se dirige a dar el poder a las provincias, garantizar las libertades ciudadanas y establecer el voto secreto y directo. Sin embargo, deja vía libre para la creación y separación de los Estados, de tal manera que en esos años existen varios poderes dentro de la nación, representados en los siguientes Estados: Panamá, Antioquia, Bolívar, Boyacá, Cundinamarca, Magdalena, Santander y el más poderoso de todos, el Gran Cauca, del cual dependían las tierras del departamento de Nariño. La Nueva Granada entra en crisis y surge la Constitución de 1858, por la cual se crea la Confederación Granadina que llegó hasta 1861. En esta época, el actual departamento de Nariño juega papel protagónico dentro de la República, a la que permanecerá impresionantemente fiel. En ese contexto se viven acontecimientos fundamentales, todavía enmarcados en las guerras, que dejan una herencia perenne para estas tierras. Posteriormente, la Convención de Rionegro expide la constitución de 1863 y se crea la nueva nación bajo el nombre de Estados Unidos de Colombia sobre la base federalista, y que, en medio de contiendas civiles, llegará hasta 1885. Por lo tanto, la época correspondiente a la República de Colombia comienza en realidad en 1885, aunque en forma legal se inicia el 5 de agosto de 1886, con la sanción del Constitución que regirá hasta 1991. En ese escenario se suceden lentamente los cambios en la estructura económica del departamento de Nariño, como se analiza continuación. 2.

ESTRUCTURA ECONÓMICA DE GUERRA

Pasados los vaivenes de la gesta emancipadora, estos duros años no produjeron efectos económicos significativos. Como afirma Milcíades Cháves (1983: 198) “la organización de la economía en la comarca sureña y en especial en la provincia de Pasto no produjo ningún cambio fundamental; las haciendas siguieron sus rutina, los resguardos indígenas continuaron cultivando sus pequeñas parcelas, el comercio no fue mejor porque las vías de comunicación siguieron tal cual como lo fueron en la Colonia, el camino de Barbacoas miró pasar la poca mercancía desde el 97


Guillermo Alfredo Narváez Ramírez Elementos para la historia económica del departamento de Nariño (II)

puerto fluvial a lomo de hombre. El campesino siguió apegado a su suelo y sus relaciones económico-sociales continuaron siendo las mismas tanto con los señores terratenientes como con los eclesiásticos”. En ese contexto, a partir de 1830, la economía nariñense toma un rumbo que será característico hasta muy entrado el siglo veinte. La estructura productiva era predominantemente agrícola, con algún grado de avance en el ramo pecuario y un relativo monto en la explotación minera, sobre todo en lo que se refiere a las vetas auríferas. Por otro lado, en un significativo monto, las artesanías populares, que venían desde épocas coloniales, se constituyeron en representativas, principalmente en forma de unidades domésticas, lo cual puede asimilarse a la etapa capitalista de la industria a domicilio. En los mercados de las poblaciones principales se hallaban mantas, esteras de junco, sobreros, textiles de lana, tejidos de cueros y artesanías de madera. Sin embargo, esta importante forma productiva que buscaba estabilizarse fue nuevamente intervenida en forma negativa por causa de las guerras civiles en las cuales Nariño fue otra vez actor principal. Las tierras del futuro departamento de Nariño se vieron afectadas profundamente por los sucesos de los años treinta, sobre todo con lo que significaron el final de la época Bolivariana y los estertores de la Gran Colombia. Las ambiciones personales de los generales venezolanos, apoyadas por los grupos de poder económico en las provincias del Ecuador y Venezuela, favorecidas con el asesinato de Sucre, acabaron con el sueño del Libertador. De allí en adelante los acontecimientos se precipitaron, el efecto directo lo recibió la región nariñense en su tambaleante estructura económica, ya que fue objeto preferido de la ambición del separatista y ambicioso general venezolano Juan José Flores y por esto se convirtió en escenario de guerra nuevamente. Esta época marcó, de manera indeleble, la historia económica del departamento de Nariño en forma negativa, con sucesos y comportamientos que estancaron y hasta retrasaron la estructura productiva. Se fortaleció así el “mal desarrollo”, o que también podría denominarse “nuestra tara”. Flores había ocupado el territorio neogranadino con tropas y en esa condición tenía guarniciones en Pasto, Popayán y el Chocó. En forma efectiva era él quien gobernaba a nombre del nuevo estado ecuatoriano. El venezolano deseaba todo trance anexar al Ecuador el territorio ocupado y para lograrlo utilizaba todos los métodos, como había sido su 98


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costumbre. Empezó por ofrecer apoyo a la rebelión de Obando y López; inclusive llegó a otorgarles títulos militares con el objeto de halagarlos. Pero como no obtuvo una respuesta positiva a sus demandas, cambió de táctica. Cuando el vicepresidente Caicedo, en funciones presidenciales, entró a gobernar llamó a elecciones para una convención, para lo cual se buscó el nombramiento de Diputados. El Cauca, bajo el dominio de Flores, no quiso hacerlo afirmando que hacía parte del Estado del Ecuador. En cambio, el venezolano nombró comisionados para que entraran en conversaciones con el gobierno de Bogotá. Lo que perseguía era que se aceptara la anexión del territorio del Cauca, lograda por la vía de hecho, como un acto legal. También buscaba que se diera el reconocimiento a la nueva nación. En la Convención, la mayoría de los diputados se inclinó por el pensamiento de que no era posible que el Ecuador reclamara un territorio que nunca había sido suyo. Se dijo así que ni en tiempos de la Presidencia de Quito, con España, habían hecho parte de la misma. Se concluyó con la afirmación de que el territorio en litigio era colombiano, desde el señalamiento de límites hecho por España para La Nueva Granada, por lo tanto, había que defenderlo aún a costa de una guerra con el Ecuador. En la Convenció se decidió por mayoría que debería permanecer el estatus de 1810, negándose las peticiones enviadas por Flores. Entretanto, en el sur, los roces entre las tropas invasoras y los habitantes colombianos eran frecuentes, mientras en el Ecuador se presentó una rebelión contra Flores. Fue cuando la Convención, por obra de la intervención de Obando, quien conceptuó que jamás se le debería ceder el territorio a Flores, aprobó entablar negociaciones. Desde Santafé se envió al general José Hilario López a Popayán en octubre de 1831, con la misión de “promover por cuantos medios le fueran posibles la reincorporación del Departamento del Cauca”. Se inició con ello una importante toma de decisiones con respecto al sur, abandonado a su suerte y a los caprichos de Flores. A ello se unió el decreto del 8 de noviembre, mediante el cual se autorizaba al ejecutivo para que tomara las medidas pertinentes para reincorporar el territorio a Colombia, sea por medios pacíficos o por la vía de las armas. La rebelión por momentos hizo tambalear a Flores. Envió entonces aviso a las tropas que tenía en Pasto y así logró cercar a los rebeldes en 99


Guillermo Alfredo Narváez Ramírez Elementos para la historia económica del departamento de Nariño (II)

Barbacoas y derrotarlos. En esta ocasión demostró otra vez la crueldad de que era característico con los vencidos. A respecto escribe Restrepo (1969: 594): “El general Flores castigó cruelmente su delito, haciendo fusilar a muchos de los amotinados, y no quiso imitar la conducta benigna y racional del gobierno colombiano, que permitió que los venezolanos, a pesar de sus revueltas militares, regresaran a su país prestándoles los auxilios necesarios. Esto era debido también a los granadinos del batallón Vargas, que pretendían volver al centro, de donde se les hizo desertar por manejos e intrigas. Flores y Whitle cogieron amargos frutos de la defección que promovieron en Pasto con el designio de despojar a la Nueva Granada de aquel batallón y de sus provincias meridionales”. Finalmente, en Bogotá la Convención llegó a su fin y una vez ratificado como territorio de Colombia desde el Cauca hasta Rumichaca, tomó otras decisiones de importancia como fueron el tomar el nombre de la Nueva Granada para la nación; fijar los límites con las demás naciones, que eran los del antiguo Virreinato, comprendiendo, como era lógico, el actual territorio de Nariño; no reconocer la independencia del Ecuador; y comprometerse a pagar las deudas contraídas con el extranjero por la guerra de la Independencia. Una nueva era se vislumbraba para la nación y con ella para el departamento austral de Nariño. El año de 1832 fue de zozobra y de irregularidad en el sur. No se sabía a ciencia cierta lo que iba a suceder, en medio de la lucha de la Nueva Granada y el Ecuador por declararse dueños del territorio. Contra los deseos del venezolano, el general José María Obando había sabido granjearse el cariño de los sureños, sobre todo en la provincia de los Pastos, en Ipiales, declarándose partidarios de estar como siempre en la Nueva Granada. Y como estaba previsto, de un momento a otro, Flores rompió las conversaciones. El general José Hilario López, entonces, logró que toda la provincia del Cauca declarara su separación del Ecuador; pero en Pasto no se pudo lograr esta declaración, debido que las tropas ecuatorianas del Flores ocupaban el territorio. El venezolano se enfureció ante lo que venían haciendo Obando y López, en contra de sus intereses. Reforzó entonces la guarnición de Pasto. El efecto final fue la declaratoria de guerra desde Bogotá. Las hostilidades se rompieron y en el mando del ejército contra el Ecuador se ratificó a Obando quién salió de Popayán con la orden de ocupar a Pasto, donde comandaba la tropa de Flores el general Farfán. Este no contó con 100


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el apoyo total de sus fuerzas, ya que más de 100 pastusos de sus batallones se declararon a favor de Obando, quine ocupó el Juanambú y conocedor del apoyo que se le ha brindado en Pasto, ordenó avanzar. Farfán, atacado por el norte y con el poco apoyo que tiene en la ciudad, ordenó la retirada la noche del 20 al 21 de septiembre de 1832. Al fin, la ciudad y la provincia se veían libres del yugo de Flores. El 22 de septiembre las tropas del general Obando ocuparon pacíficamente la ciudad, mientras los ecuatorianos huían. Al saberse la noticia Quito, el Congreso autorizó al ejecutivo para entablar negociaciones para restaurar la paz. El 21 de diciembre de 1832, se firmó el tratado de Paz, amistad y alianza, con el cual La Nueva Granada y el Ecuador se reconocían como Estados independientes y soberanos y se señalaban los límites entre los dos países, según los cuales las provincias de Pasto y Buenaventura quedaban formando parte de la Nueva Granada (Bastidas, 1979: 84). Con el tratado llegaron a su fin las pretensiones de Flores. Ni una pulgada del territorio del sur había sido entregada a su ambición. Las tierras del sur de Colombia volvieron a sus tradicionales límites, que siempre enmarcaron los de la República de Colombia. Sobre el fondo guerrero narrado se sembró la semilla del futuro departamento de Nariño. Ahora es posible incursionar en el tema económico de esta época. 3. EL DESARROLLO ARTESANAL DE LA PROVINCIA DE PASTO Con la disolución de la Gran Colombia hacia el año 1830 y el alumbramiento de la Nueva Granada, la naciente República y con ella el territorio rebelde, el actual Nariño, parecían empezar a caminar en forma. Las simpatías hacia la intervención económica del incipiente Estado y a la protección de las endebles manufacturas nacionales, se guiaban por las sendas del proteccionismo. El propio Francisco de Paula Santander, entonces Presidente de la República, en forma pragmática adoptó un proteccionismo moderado. Sin embargo, la industria más incipiente, la de los textiles, quedó relativamente desamparada; tanto la producción artesanal y las industrias de tipo tradicional no competían con las del exterior. Pero, en cambio, en el sur, parece ser, se daban otras situaciones. 101


Guillermo Alfredo Narváez Ramírez Elementos para la historia económica del departamento de Nariño (II)

Las manufacturas de la provincia de Pasto (el actual departamentote Nariño), se mantuvieron en pie porque la gama de industrias artesanales por ser privadas, por su origen localista, habilidad y creatividad tradicionales, les permitió competir con los productos extranjeros y aún superarlos. En este sentido, Boussingault (1985) escribió con respecto de los tejidos de algodón, qué poco tienen que envidiar los pastusos a los tintoreros europeos; se produce mantas de algodón, ruanas, muy superiores a las que vienen de Santander y Boyacá. Las telas de lana y algodón son de general y considerabilísimo consumo y con ellas se hace valioso comercio entre el sur y Popayán. Así mismo, Rufino Gutiérrez (1896: 71), al comentar sobre el tópico de los productos pastusos, decía: “El calzado es de notable duración y muy suave, pero poco elegante. Las medias de algodón o de lana que se hacen en las máquinas que propagó el señor Don Bernardo de la Espriella, han anulado casi por completo la introducción del artículo a Pasto. Con esta nueva industria, algunas familias pobres han alcanzado bienestar, sin necesidad de esclavizarse como los obreros de Bogotá”. Y al respecto también vale la pena citar a Luis Ospina Vásquez (1955: 173), cuando afirma que frente a la competencia extranjera “sólo la región de Pasto, cuyas industrias artesanales tradicionales estaban en un plano relativamente elevado al término de la colonia, y se conservaron en él bastante medida, se sale de esta regla (de la decadencia)”. Lo anterior explica que a pesar de las épocas de guerras, se sostuvieron las manufacturas en la provincia de Pasto. Ya en la Nueva Granada y luego de las oscilaciones propias de una época convulsionada por los ajetreos militares, como la guerra de los Conventillos o de los Supremos, que tuvo su punto de partida y epicentro en Pasto hacia el año 1839, la región sureña fue recuperando su fisonomía muy lentamente, hasta ingresar con relativo éxito a la era librecambista del país. 4.

OTRA VEZ LAS GUERRAS

Como se observa, la República, debido a las ambiciones y la lucha por el poder, se encontraba dividida y al llegar a la década de los cuarenta se podían identificar dos grandes partidos, en los cuales se alinderaban los dirigentes herederos de las campañas independistas. Los caudillos de la época representaban los intereses específicos de cada facción política y también de sus particulares posiciones de clase, en una burguesía 102


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naciente. Pero los caudillos, como se ha narrado, se habían relacionado además, de cualquier forma, con la historia de lo que es hoy el departamento de Nariño. Y lo dicho sobre los primeros treinta años de vida republicana, siguió siendo válido en todo el siglo XIX con un efecto siempre nocivo para la economía del departamento. En concreto, desde 1839 hasta llegar al final del siglo XIX, Nariño fue centro de las más importantes guerras civiles que se pueden sintetizar así: la Revolución de los Conventillos, nacida en Nariño, y que luego dio origen a la Guerra de los Supremos, a las cuales puso fin la victoria de Pedro Alcántara Herrán. Posteriormente, en enero de 1840 Obando se rebeló en una contienda que dio lugar a la “Esponsión” (indulto) de Los árboles por parte de Alcántara Herrán. Obando volvió a las armas y es derrotado con auxilio de tropas ecuatorianas por aquel y Mosquera en Huilquipamba; pero la revolución cundió y los jefes de caudillos rebeldes se proclamaron jefes supremos en sus comarcas. En 1851 se inició otra guerra apareciendo como líder Julio Arboleda, derrotado en Buesaco. En 1854 en apoyo a la reacción contra la dictadura de Melo, los nariñenses apoyaron la lucha encabezada por José Hilario López. En 1860 Mosquera se declaró en rebeldía contra el presidente Mariano Ospina Rodríguez y separó el Cauca (y por ende, a Nariño) de la confederación Granadina. Al formarse los Estados Unidos de Colombia la rebelión contra Mosquera siguió en el sur, bajo el mando de Julio Arboleda. El Ecuador aprovechó las circunstancias y quiso tomarse nuevamente a Nariño pero Arboleda enfrentó el ataque y venció a los ecuatorianos en Tulcán el 31 de julio de 1862. Luego siguió hacia la norte y al volver, tratando de reorganizar sus tropas en el camino a Pasto, en la montaña de Berruecos, cayó asesinado el poeta-soldado, dirigente del partido conservador, en otro magnicidio sucedido en el sur. Contra los deseos de los invasores el país luchó con el nombre de los Estados Unidos de Colombia. Definitivamente las tropas colombinas derrotaron a las ecuatorianas en la célebre batalla de Cuaspud el 6 de diciembre de 1863. Tras ella viene un período corto de relativa paz en Nariño que se rompió en 1876. En 1865 hubo otra rebelión con escasa participación de Nariño. Sin embargo, al final del siglo empezó la más grande de las guerras civiles, la de los Mil Días, contienda que incidió con más rigor que las anteriores, en el mal desarrollo económico, ya de mirada al siglo XX. 103


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Se concluye entonces, que hasta llegar al siglo XX, la formación económica, social, política y cultural en general de Nariño fue interrumpida, cortada, trastocada por las guerras civiles. Todas influyeron negativamente en el esquema productivo de la región y retrasaron aún más, lo poco que se había conseguido. 5.

SÍNTESIS SOCIOECONÓMICA 1840- 1899

Se debe empezar concretando una premisa. Las relaciones coloniales, continuaron dominando en la época republicana. Inclusive, instituciones del antiguo aparato gubernamental se conservaron, lo mismo que la burocracia oficial. Las formas y métodos económicos coloniales prevalecieron adaptándose a las nuevas circunstancias. Fue una época de ensayos, atrasos y avances, en la búsqueda de un derrotero, sin que el universo moderno se configurara. En Nariño, además, el cambio tuvo aspectos más relevantes. Se puede decir con firmeza que a partir de 1830, en la República y hasta la formación del departamento en 1904, esta región como comarca dependiente del Cauca, sufrió los rigores del aislamiento, la discriminación y el olvido. Muy leves fueron por tanto sus cambios estructurales. Las instituciones dominantes continuaron bajo la férula de la ideología religiosa, mientras la economía no experimentaba modificaciones. Así se configuró una región pobre, marginada, sin vías de comunicación, con una deformación del proceso de desarrollo. En ella se daban las influencias de la cultura y las prácticas económicas de Quito; se tenía la dominación gubernamental de Popayán y se sentía lejana la incidencia de Santafé. Cuando se quiso empezar un proceso de crecimiento económico, aprovechando la autotoctonía de siempre y las ventajas comparativas territoriales, la guerra frustró el empeño. Este fue un territorio de guerra. Primero entre realistas y republicanos; luego campo de contiendas entre neogranadinos ya divididos entre conservadores y liberales. En medio de ello, fue también fruto de la ambición de los gobiernos ecuatorianos. Pero esas guerras tuvieron un efecto económico desastroso. La contrapartida de triunfos y derrotas bélicas fueron las pérdidas productivas que pesaron tanto en la estructura como en la supraestructura de la región. Allí está uno de los grandes factores del “mal desarrollo” actual, que tuvo su gran simiente en la conquista y la colonia españolas. Bien lo afirma Sergio Elías Ortiz (1958: 104


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159): “El gasto era superior a su economía. Los campos circunvecinos por los combatientes en los meses anteriores y la Provincia de los Pastos y la región del Patía apenas alcanzaban a suministrar carne para las huestes patriotas y para una pequeña parte de la población”. Toda la estructura económica sureña se vio resentida por períodos, prácticamente en todo el siglo XIX, la agricultura languideció, el comercio fue limitado, las guerras de la Independencia, las guerras civiles y la de los Mil Días, fueron de un altísimo costo social y económico para todo el país y la región nariñense en particular. Ante el atraso heredado de la colonia se había sembrado más atraso. Luego, dentro de una política de olvido, como comarca dependiente del Cauca, se aumentaron aún más las raíces de un “mal desarrollo”, que dejaría las secuelas para el siglo XX. Y además de las marcas del “subdesarrollo del subdesarrollo”, en lo social se debe recalcar la herencia de sangre que quedó en esas generaciones valerosas. Nariño sacrificó lo más florido de su juventud, los más valiosos seres humanos; el descenso poblacional fue demasiado grande convirtiéndose en otro de los grandes obstáculos para generar desarrollo. Sólo con la revolución de medio siglo (en 1850) con López y Obando, se modificaron las estructuras coloniales en la nación. Pero la tierra sureña volvió a ser el escenario de las guerras civiles. En Nariño el tiempo parecía haberse detenido en el pasado, mientras en le resto de la nación a partir de 1852 se sembraban las semillas del capitalismo y se gestaban las clases socio-económicas que constituyeron la burguesía embrionaria, nueva dueña del país: los comerciantes que se habían favorecido con el rompimiento del monopolio español; los manufactureros y artesanos, impulsados por la ampliación del mercado; los cultivadores que atendían a la demanda interna y poco a poco la externa. La contradicción principal en el resto del siglo se dio entre la economía natural y el feudalismo, por un lado, y el desarrollo del comercio por el otro, la cual fue el motor del capitalismo, en el centro de la nación (Peña, 1976). Para sintetizar la época, Méndez Quintero (1988: 82), afirma que “En general los decenios que van desde la disolución de la Gran Colombia hasta el fin de los regímenes liberales en 1886, aunque con adelantos importantes en áreas específicas (navegación a vapor, comienzo de los ferrocarriles, etc.), y que indudablemente influyen en el desarrollo tecnoproductivo del país, no logran sustentar tendencias duraderas en el desarrollo económico social”, 105


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El efecto de la revolución liberal, sin embargo, fue lo único positivo de la época. Aunque Pasto siguió siendo conservadora, en general, en regiones como Ipiales, Túquerres, Tumaco y el norte del actual departamento, florecieron ideas y dirigentes liberales, e incluso se dio origen a Sociedades Democráticas de corte socialista, a las cuales debe hacerse mención en un estudio diferente, todas ellas buscando dar el poder a los artesanos, semilla de los obreros del siglo XX. También en la misma Pasto nacieron los primeros grupos importantes de dirigentes liberales. Así mismo, en la segunda mitad del siglo XIX, surgido en ese seno, de dieron las primeras críticas a la ideología religiosa dominante, siendo también enfrentada con osadía. El apoyo al general Obando y un tanto al régimen de López, fueron la prueba de un cambio de actitud entre los habitantes del sur. Esto preparó el terreno para la conformación de un gran núcleo liberal que, desafortunadamente, perdería la batalla en la guerra de los Mil Días. Sin embargo, la estructura económico-política estuvo determinada por un régimen atrasado de producción, con el predominio de la ideología religioso-terrateniente-conservadora, sobre todo en Pasto y sus alrededores. Pero en el mismo conservatismo aparecieron dos corrientes: la ultra conservadora, que pregonaba su origen nobiliario español, y un sector popular que no podía exhibir tales títulos, que se acercaba a las ideas liberales. Inclusive, en 1874, se llegó a dar un enfrentamiento entre esa vertientes conservadoras, cuando los “ultra” atacaron una lista de obreros a los cuales tildaron de comunistas, por querer imponer un gobierno de la Comuna, como en París, que recibió apoyo del pueblo conservador. Pero los dirigentes del ala más extrema del conservatismo tenían visos de fanatismo, de tal manera que llegaron a acusar hasta al mismo obispo Manuel Canuto Restrepo, de apoyar a esa lista conservadora, que ellos también la calificaban como “innoble” (Cháves, 1983: 202). A finales del siglo XIX el departamento se conservatizó aún más, y por ello se perdió alguna tendencia hacia el modernismo representado por el naciente capitalismo, esto debido, ante todo, a la influencia religiosa del obispo Ezequiel Moreno. El golpe de gracia a los adelantos en política y economía lo dieron las batallas de la guerra de los Mil Días, en la cual perdieron los liberales, quienes tuvieron que callar por treinta años. Resultó ganador un régimen poco amigo de lo moderno, a la par que la guerra fue ganada definitivamente por el obispo Moreno. Sobre este escenario de atraso nacería el departamento de Nariño. 106


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Es necesario enfatizar que durante la República se dio el enfrentamiento por el poder económico-político entre comerciantes y terratenientes, para luego enfrentarse aquellos con los artesanos e industriales. El capitalismo se iba conformando a través de la consolidación de la burguesía, pero lograrlo implicó, en el siglo XIX, el pasar de ser una colonia española a una neocolonia del capitalismo Inglés. Además la nación se convirtió en monoexportadora y monocultivadora. Ya a finales del siglo el capitalismo Norteamericano se consolidó y poco a poco, adentrándose en el siglo XX, vino a reemplazar a Inglaterra. Pero en las tierras del futuro departamento de Nariño, la historia determinó diferentes condiciones, tanto para estructura como a para la superestructura económica. Al fin y al cabo el atraso heredado y el que se originó en un escenario de guerras permanentes, era mayor. En el departamento de Nariño la burguesía, propiamente no existía, mientras en el resto del país se fortalecía y se posicionaba. Lo dominante era el semifeudalismo, a la vez que se tenían importantes sectores esclavistas, sobre todo en los alrededores de Barbacoas y Tumaco. Se presentaba, entonces, una contradicción evidente entre esta región y el resto de la nación. Sobre la base de una estructura de atraso ó de ese “mal desarrollo”, en lo que hoy es el departamento de Nariño, se levantaba una superestructura conservadora, de alta incidencia religiosa, una cultura dominada por la ideología católica. Pero también era una superestructura de atraso. Así, tanto el desarrollo histórico de la Iglesia como lo que tiene que ver con la educación, cultura y en general los aspectos sociológicos de los nariñenses, en medio de ese ambiente, nunca fueron positivos para un proceso de desarrollo. Se recalca así, que el atraso actual del departamento hunde sus raíces en la llegada de los españoles y se ahonda en las guerras de la independencia y las civiles. Para Nariño, la religión en una estructura semifeudal y colonial, fue definitiva y para comprenderlo sólo hay que volver a los hechos narrados hasta ahora. Al comienzo de la Independencia, gran responsabilidad del sentimiento antipatriótico y del apoyo a los realistas de los sureños, la tuvo el obispo Salvador Jiménez Enciso, un español que dirigió para el lado de la península los sentimientos de la gente de Nariño. Cuando el siglo llegaba su fin, otro obispo también español, Ezequiel Moreno, enfiló sus ataques contra el liberalismo, consolidando la ideo107


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logía conservadora para las primeras décadas del siglo XX. En estos dos personajes se puede simbolizar, entonces, lo definitivo que fue el papel de la Iglesia en la conformación del modo de ser de los nariñenses en todo el siglo XIX. Es muy importante tener en cuenta que la historia del departamento surge con una característica. Se cree que todo el territorio nariñense fue realista y luego conservador porque Pasto así lo fue. Pero en realidad, tanto el colombianismo como el liberalismo también se dieron, sobre todo en la ex provincia de Obando y en la Costa del Pacífico. Sin embargo, el catolicismo fue el denominador común en todo el pueblo sureño. No obstante, este territorio, especialmente Pasto, que fue profundamente realista y con un gran espíritu católico nunca fue tratado con justicia por España, primero, ni luego por la República, ni tampoco en asuntos de tipo religioso. Dentro de este proceso del “mal desarrollo” en estas tierras sureñas se comprueba fehacientemente que durante la Colonia la preocupación menor del gobierno fue la educación y por ende, la escasa obligación que asumió el Estado español tuvo condiciones específicas. En general la educación se otorgó en cantidad y calidad de acuerdo a la posición económica de los individuos. En primer término, igual que con los ingresos económicos, la mejor educación era para los criollos acaudalados. En segunda instancia, estaba la educación que se brindaba a los mestizos que podían financiarla. En los últimos escaños aparecía la educación que se daba a los indios y a los negros. Los hijos de los poderosos dirigentes fueron los únicos que llegaron a los colegios de la época, ubicados en Quito, a la vez que algunos pudieron hacerlo en Popayán. En las comarcas nariñenses no se tiene noticia ni de escuelas ni de colegios oficiales. Las clases populares, además, estuvieron lejos de toda posibilidad de educarse. La educación recibida en esa época provino, tal vez de manera única, por parte de la Iglesia, de los curas doctrineros y misioneros, y luego de las parroquias. Sobre todo en Pasto, una Villa en la cual existieron más o menos cinco conventos de franciscanos, mercedarios, dominicos, agustinos, monjes concepcionistas y jesuitas, quienes ofrecieron una educación de escasa calidad. Tal educación se convirtió en un refuerzo para el modo de producción dominante, además y sirvió de gran influencia retardataria cuando se dio la independencia. 108


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El verdadero cambio educativo, aunque no suficiente, pero diferente a lo que se tenía, se vivió a partir de la República. Por primera vez un gobierno tenía en cuenta el aspecto educativo para el sur. Esto se debió ante todo al General Santander, de tal manera que cuando Pasto solicitó la creación de un colegio, obtuvo respuesta afirmativa por parte del insigne militar, decretando la creación del Colegio Provincial, a partir de Junio de 1827. La sede del colegio era la del Antiguo Colegio de la Compañía, pero con carácter oficial; sin embargo, la situación política y las guerras de la nación impidieron su funcionamiento. Fue Fray Antonio Burbano quien realizó las gestiones directas ante el general Santander y hasta hizo un aporte personal para revivir la idea del Colegio y en 1833 surgía en Pasto el Colegio San Agustín, a partir del cual se sigue la verdadera historia de la educación, hasta llegar a la Universidad de Nariño de hoy. En la provincia de Obando, en 1847, se fundó la primera escuela oficial y en 1854 funcionó el primer Colegio en Ipiales, bajo la dirección del presbítero José María Terán. En 1875 se fundó la denominada Escuela Normal para Varones; su primer rector Juan B. Álvarez, fue excomulgado por el obispo Canuto Restrepo. Ante este hecho, muchos padres de familia, en lugar de retirar a sus hijos del colegio como pedía el obispo de Pasto, los enviaron a educarse al Ecuador, y al mismo tiempo se reunieron para fundar la Normal de Señoritas, que fue encomendada a la dirección de las profesoras Paula y Sara Valencia, educadoras payanesas. En 1889 se fundó el Colegio Nuestra Sra. de Las Lajas, por iniciativa privada, también en Ipiales, bajo la dirección de la profesora Amalia Santander, nativa de Pasto. En estos años, y enfrentado al querer de los obispos Canuto Restrepo y Ezequiel Moreno, don Rosendo Mora, eminente profesor tuquerreño fundó el Colegio San Luis, en Ipiales, y otro en Túquerres. Acusado de ser un “libre pensador” fue perseguido, excomulgado y luego obligado a emigrar el Ecuador. A finales del siglo XIX, la situación de la educación en el futuro departamento de Nariño no era la mejor. En la comarca sureña, en los albores del nuevo siglo funcionaban sólo el colegio Académico, el de San Felipe Neri, el de las Bethelemitas, el colegio Seminario, y un colegio de las Hermanas Franciscanas, junto a la escuelas de los hermanos Cristianos, en Pasto, mientras en Ipiales estaban el Colegio San Luis, el 109


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de las Religiosas Franciscanas y el de San Felipe Neri; y existían dos establecimientos en Túquerres. Pero definitivamente era muy poco lo que se tenía para educar a las nuevas generaciones. 6.

UNA VISIÓN DE FINALES DEL SIGLO XIX

A finales del año 1884, hace ya más de ciento veinte años, el viajero M.E., André, ciudadano francés, encargado por su gobierno de una misión especial visitaba las tierras de Nariño. Sobre lo que él observó en aquel entonces, respecto de la economía entre los habitantes que fue conociendo, queda para muestra una serie de interesantes anotaciones. Así, refiriéndose al Pasto de finales del siglo pasado, André, según transcribe la Revista Progreso Nariñense (1938: 217-219) describe el mercado diciendo: “Era domingo y día de mercado. La espaciosa plaza mayor, de suelo en declive y flanqueada de una parte por la catedral y de la otra por una línea de casas porticadas, presentaba un aspecto muy animado. Los pastusos formaban allí numerosos grupos cuyas cobijas de vivos colores, en que el rojo dominaba, producían un deslumbrador efecto. Hombres y mujeres llevaban sombreritos de paja de levantadas alas sin adornos de ninguna clase, según la moda de la comarca. Aproximándome a los vendedores acurrucados alrededor de los comestibles pude observar cuan grande era la semejanza de los productos que ponían a la venta con los de Bogotá, salvas ligeras diferencias. Se conocía que estábamos en tierras frías, si bien las naranjas y limones de Patía y de Guáitara, los higos chumbos y los plátanos, anunciaban la proximidad de climas más templados...”. Refiriéndose a lo que él observara en los pocos días que permaneció en la ciudad, al respecto de la industria, continúa: “La principal consiste en la fabricación de cobijas (nombre equivalente al de poncho usado en el Perú). Con estas prendas muy parecidas a las que usaban los antiguos incas, se hace un gran comercio en Pasto y en sus alrededores; las fabrican de lana y de algodón y su fama se debe a su duración y al brillo de sus colores... La segunda industria es el barniz de Pasto... conocido desde tiempos muy remotos por sus aborígenes, ha engendrado una industria de las más curiosas” (Progreso Nariñense, 1938: 219). Sin embargo, la situación no era tan elemental como la pintara el viajero, sin decir que aquello no era cierto. Muchas cosas más se ocultaban detrás de los cansados ojos del ciudadano francés. Si seguimos de110


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tenidamente al doctor Alejandro Santander en su Corografía de Pasto, podemos concretar y complementar lo que eran estas tierras a finales del siglo XIX. Según el doctor Santander (1896) a finales de 1896, las que él denominaba industrias de Pasto, habían tenido un notable incremento. En la ciudad se encontraban muy buenos talleres de carpintería, ebanistería, sastrería, talabartería, zapatería, tenería, herrería, cerrajería, platería, fundición de metales, peinería, albañilería, alpargatería, sombrerería, hojalatería, tintorería, cigarrería, escultura, pintura al óleo, tejido de lana, de algodón, de cabuya, etc. Esto significa que en los albores del siglo XX en Pasto, y posiblemente en todo el territorio nariñense, en sus principales centros como Ipiales, Túquerres y La Unión, al menos, florecía la industria a domicilio, primer eslabón de la cadena productiva hacia el capitalismo industrial. Indudablemente, aunque con retraso, el proceso de formación del capitalismo, desde la producción simple de mercancías, hasta la reproducción ampliada, seguida en el resto de la nación, parecía que se encaminaba por buen sendero. Sin embargo, este proceso quedó trunco, inconexo con la evolución lenta de la estructura económica. Poco a poco lo que presagiaba ser una producción fabril relevante, fue absorbido por los sectores secundarios de la producción. Pero sigamos con el doctor Santander. En su elocuente y erudita descripción el autor nos confirma lo que venimos diciendo, cuando menciona hechos sobresalientes como los siguientes: En las exposiciones nacionales de 1871 y 1877, los productos industriales del sur de Colombia fueron los más galardonados, lo mismo que en la exposición mundial de Roma en 1877. ¿Cuántos productos podrían ser premiados hoy? No teniendo una comunicación física ni de otra índole los productores nariñenses tuvieron que valerse por sí mismos. Pero allí también demostraban nuestra tesis del adelanto fabril. Es así como en la construcción de máquinas, llegaron a elaborar por sus propios medios y en todos sus elementos, pianos, armonios, órganos, organillos, telares, morteros, etc. Eso sin mencionar el hecho de que en las guerras, nuestros artesanos, prepararon por sí mismos la pólvora. 7.

EL DEPARTAMENTO DE NARIÑO

La iniciación del siglo XX se dio en medio de la guerra de los Mil Días, circunstancia nacional que se convirtió para Nariño en otra de sus 111


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causas de atraso. Y sin embargo, en medio de este escenario nace como un nuevo departamento colombiano, luego de varias décadas de lucha por lograr la segregación del gran Departamento del Cauca por parte de los decimistas en el sur, como se autodenominaron quienes buscaban la creación del décimo departamento en el actual territorio nariñense. Tras varios intentos y aún en contra del presidente Marroquín, en el último día de su mandato, antes de entregar la presidencia al general Rafael Reyes, se logró la sanción de la ley 1ª del 6 de agosto 1904 por la cual se creaba el Departamento de Nariño, fecha que pasó así a la historia, pero que como ente administrativo había empezado a gestarse en 1865. El 18 de octubre de 1904 tomaba posesión del cargo de primer gobernador de Nariño, don Julián Bucheli, sobrio hombre práctico y un gran administrador, quien a la postre ha resultado ser el mejor de toda la historia del Sur. Inmediatamente se puso al frente de una titánica empresa que era la de erigir la organización administrativa del departamento, generando ante todo un sistema económico que le garantizara su existencia. Crea las secretarias de Haciendas e Instrucción Pública; funda la Universidad de Nariño, la Imprenta Departamental, el Servicio de Salud y la Artesanía del Sombrero en su afán por convertirla en industria. Organiza el sistema Presupuestal de Rentas y Gastos y con ello inicia el camino serio de la nueva entidad. La labor de don Julián fue relevante, tal vez jamás igualada. Fueron cinco años iniciales de arduo y continuado trabajo, con dinámica y entrega forma un equipo de colaboradores con las más prestantes personalidades de la época. Esa administración que casi llegó hasta la época de celebración del centenario del grito del 20 de Julio de 1810, se puede sintetizar en tres estrategias, como se diría hoy: una administración pública eficaz y dinámica; creación de una infraestructura vial para el despegue de la economía; consolidación de la Universidad de Nariño como sustento del plan de desarrollo regional (Cháves, 1983: 241). Pero ante todo se propuso la creación de un sector productivo fundado en el sector primario y el apoyo a la naciente industria sobre la base de la artesanía. La economía de esos primeros años del departamento de Nariño es descrita por la opinión de don Julián Bucheli (1922: 11), su primer gobernador, quien para el año de 1907, plantea las actividades productivas de tipo industrial con la siguiente connotación y características: 1) La talabartería, cuyos productos eran enviados al interior de la República y 112


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hacia el Ecuador. 2) La tenería, incipiente pero con florecientes pequeñas empresas. 3) La carpintería, próspera por la abundancia y calidad de las maderas. 4) La herrería, muy difundida en Nariño, pero rudimentaria. 5) Tejidos de lana, algodón, fique y de fibras vegetales, para la fabricación de ruanas, ponchos, alfombras, sacos de empaque, tapices, alpargatas, etc. 6) La construcción de máquinas, incipiente sí, pero significativa, sobre todo en cuanto al montaje de molinos para cereales. En esa descripción se anota que el barniz de Pasto era una industria en pequeña escala. Pasados cien años de este informe ¿cuántos oficios y cuántos productos del sur de Colombia han desaparecido, para ser reemplazados por vendedores y comerciantes y por los productos de otros lugares? 8.

ASPECTOS RELEVANTES

En los primeros años del siglo veinte, como herencia del pasado, se destaca el hecho de que el comercio de la región del sur de Colombia con el exterior se hacía por el Ecuador a través de Guayaquil. Precisamente, las ancestrales dificultades provenientes de la falta de vías de comunicación del interior nariñense con el mar y con el resto de la nación, dieron por consecuencia al fortalecimiento de las manufacturas propias de la región. Sólo la construcción de la carretera del sur, iniciada irónicamente por el conflicto con el Perú en los años treinta, vendría a disminuir notablemente nuestro abandono. Durante los primeros años del siglo XX el comercio permaneció desorganizado, como una actividad menos importante que todas las artesanales ya citadas. Pero en mayo de 1918 se fundó la Cámara de Comercio de Pasto, cuando en Colombia se habían establecido según la Ley 111 de 1890. Un estudio del maestro Ignacio Rodríguez Guerrero permite conocer y caracterizar la situación de la economía de los primeros años del siglo XX. En efecto, plantea Rodríguez (1961: 87) que en Nariño hasta fines del siglo XVI se careció de todo tipo de moneda, empleándose como medida de valor equivalente, el oro en polvo. Posteriormente el manejo monetario, como es natural, se rigió por las disposiciones pertinentes de la legislación hispana. El Congreso de Cúcuta dictó, el 29 de septiembre de 1821 una ley sobre el Peso y la Ley de las monedas, que posterior113


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mente y en años sucesivos, hasta 1873, introducían enmiendas y adecuaban a las circunstancias lo que la circulación monetaria requería. Fue en 1873 cuando se expidió el primer Código Fiscal de Colombia. A partir de 1886, en el gobierno de la regeneración, se sufrió una crisis monetaria que duró más de veinte años, como resultado del régimen del papel moneda inconvertible. Sin embargo, por diversas circunstancias, entre las cuales figuran el aislamiento en que permanecía el departamento, la crisis monetaria nacional no afectó significativamente la economía de las tierras sureñas. Esto induce a pensar que a comienzos del siglo XX, el componente de la esfera de la circulación como variable del desarrollo productivo, era incipiente en Nariño. Según la Ley 33 de 1903 se dispuso que las provincias de Pasto, Túquerres, Barbacoas, Núñez y Caquetá, conservaran la moneda de plata, predominante en la región, en sus características de medio circulante con referencia al patrón oro, al precio que tuviera la plata en el mercado. La Ley 59 de 1905, aceptó la moneda de plata y ratificó la desvalorización del papel moneda. El Decreto nacional No. 733 de 16 de julio de 1909, fijó la equivalencia, en el llamado entonces departamento de Pasto, de la moneda nacional de plata, al tipo de cambio del 250%. Pero en virtud al Artículo 30 de la Ley 61 de 1921, se dispuso la suspensión del cambio de monedas antiguas en el departamento de Nariño y en la Intendencia del Chocó. En los años 1919 y 1920 Nariño sufrió una aguda crisis monetaria, por falta casi absoluta de monedas fraccionarias. La consecuencia fue una depreciación en el mercado de las cédulas de Tesorería que entonces circulaban y de oro amonedado, que era abundante. Quienes salieron ganando fueron los poseedores de la antigua moneda de plata (Rodríguez G., 1961: 23). La plata antigua se hallaba en poder del comercio más poderoso, que ya para esa época era importante, de los ricos de la época, y como siempre, de los especuladores. Pero con el inicio de la etapa comercial en forma en el departamento, con la irrupción de un capitalismo infantil, en los albores de nuestro siglo, también va surgiendo la esfera financiera, aunque desde todo punto de vista de manera artificial y no como producto de la evolución del modo de producción, que no lo requería en el momento. En el mes de febrero de 1907, por iniciativa del general Rafael Reyes, se funda en Pasto la primera entidad bancaria del departa114


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mento, que se denominó el “Banco del Sur”, con un capital de quinientos mil pesos plata, representados en acciones de mil pesos cada una. Este banco funcionó hasta el 18 de junio de 1924, cuando se liquidó por acuerdo de sus accionistas, quienes no quisieron acogerse a la nueva legislación bancaria nacional surgida de la actividad de la misión Kemmerer en Colombia. Quienes aceptaron la nueva realidad, luego de esta legislación, fundaron nuevas entidades acordes al desarrollo financiero del país y del departamento, entre las cuales cabe mencionar el “Banco del Pacífico” (surgido del anterior Banco Hipotecario del Pacífico), en 1926, transformado luego en una dependencia del Banco de Colombia en 1928; El Banco de la República, establecido en Pasto en 1928; y el Banco Central Hipotecario, con agencia fundada en 1932 (VillarrealBolaños, 1998: 37-49). Uno de los problemas fundamentales de la economía nariñense en nuestros días, es la pobreza de las arcas departamentales. Pero la verdad es que siempre ha sido así. Cuando el 13 de octubre de 1904 nace a la vida pública y administrativa el Departamento de Nariño, la existencia en caja, perteneciente al Cauca, era de $3.003.25. Desde ese día hasta el 31 de diciembre de 1904, los ingresos habían sumado $35.299.25 y los egresos eran de $22.093.75 (Alban, 1906: 16). Por lo menos, aunque en pequeño monto, se iniciaba con superávit la ejecución presupuestal; pero la pobreza era la característica del erario departamental. Consultado el desarrollo fiscal del departamento, a través de sus presupuestos, en esos años primeros del siglo, se observa que entre 1919 y 1920 presentó un superávit de $24.299.43 pero entre 1920 y 1924, el déficit acumulado llegó a sumar $221.954.68. Se puede afirmar que desde los comienzos de la vida administrativa del departamento, su hacienda pública ha descansado por entero en los monopolios y en los impuestos. Entre los principales ítems se mencionan los que hacen referencia al consumo del tabaco, la cerveza, la carne, el registro, el degüello de ganado, etc. Sin embargo, la capacidad fiscal que nació limitada, aunque no de manera crítica, ha permanecido en ese nivel y empeoraría con el paso de los años. Es relevante anotar que el empleo generado por el sector gobierno en los primeros años de nuestro siglo, en el departamento, era ínfimo. Los gastos para esos empleos estaban repartidos en pocas entidades administrativas como eran en 1906 los departamentos de gobierno, ha115


Guillermo Alfredo Narváez Ramírez Elementos para la historia económica del departamento de Nariño (II)

cienda, policía, beneficencia, instrucción pública, auxilios, obras públicas y gastos generales, distribuidos, a su vez, en 38 capítulos. Con relación a la variable población, se destacan unos datos. Para la época de fundación del departamento, en 1904, según informes varios, entre otros los de don Julián Bucheli primer gobernador, se calcularon 146.954 habitantes. Pero, teniendo en cuenta el censo de 1905, se encontró una población de 256.419 habitantes. Luego, Floresmilo Zarama (1912: 5), jefe de la sección de estadística, presenta un resumen numérico del Censo del departamento, con fecha de 31 de marzo de 1912. Según dicho resumen la población total del departamento ascendía a 290.462 personas. Para 1918, los datos del Censo de octubre 14, arrojan un total de 340.765 habitantes, mientras que para el censo de 1928, que a propósito no fue aprobado por el Congreso de Colombia, se señala un total de 411.763 habitantes. Con estos datos se puede anotar que la tendencia de la población era del crecimiento acelerado, de tal manera que entre 1904 y 1928, la población había aumentado en 264.809 personas, o sea en un promedio de 11.033 personas por año. Con estos elementos vale la pena ahora agrupar esos y otros aspectos para desarrollar una hipótesis interpretativa sobre los primeros años del departamento. Es oportuno anotar que el comienzo del siglo pasado no presentó modificaciones sustanciales en la tradicional forma productiva de estos territorios. En los albores del siglo XX y hacia el futuro la orientación fue marcada por el sector primario de la economía En ese momento histórico la producción agrícola, y las demás del sector, como la ganadería, la minería, la silvicultura, la pesca, etc., eran las fundamentales en la caracterización de la economía. Sin embargo se anota que ya la producción fabril, con relativa importancia, tenía una representación floreciente dentro de su conformación; así mismo que el comercio empezaba a sentar sus reales en forma organizada, hasta que se volvió relevante. Sin embargo, ni el sector primario, a pesar de su importancia, ni los demás sectores tuvieron un grado de desarrollo destacable frente al contexto de la nación. 9.

ECONOMÍA DE NARIÑO EN LOS AÑOS TREINTA

Corría el año de 1929. En el mundo que había visto en los últimos 15 años la revolución rusa y haber padecido los rigores de la mayor 116


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guerra de la historia hasta entonces, se vislumbraba un cambio de panorama. Pero una nueva crisis se presentó sin que nadie pudiera enfrentarla. En efecto el derrumbe de la bolsa de valores de Wall Street, significó la más grande crisis del capitalismo de atrasado y la mayor depresión de su desarrollo, cuyos efectos se sintieron en todos los lugares de la tierra. Colombia no quedó por fuera de los efectos de estos acontecimientos, entre los cuales se debe citar el real comienzo la industrialización. Se destaca además, que desde 1910 el café había empezado a ocupar el lugar primordial en economía nacional y ya en 1923 representaba el 80% del comercio exterior. A partir de 1925 su producción y exportación generaba el excedente económico real para la creación, ampliación y mejoramiento de la base productiva de la industria. Es así como entre 1925 y 1929 el PNB crece en una tasa jamás antes conseguida del 5.2%, iniciándose en tal época la verdadera era del capitalismo colombiano, claro está atrasado en un siglo del desarrollo del clásico. Así mismo se aumentaron los empréstitos norteamericanos, lo cual permitió incrementar el nivel de la inversión pública, y esto, a su vez, estimuló la privada. El resultado de esa expansión fue un aumento de la capacidad productiva, un mayor proceso de integración nacional, el crecimiento de la población urbana, el comienzo del desarrollo nacional, un alto coeficiente de inversiones, el establecimiento de los servicios básicos y un incremento y mejoramiento de la productividad. No obstante, en un período posterior a la crisis sobre todo a partir de 1930, se produjo también una disminución total en la fuente externa de alimentación del proceso. Esto dio por resultado una fuerte caída de la capacidad de pagos en el exterior, una radical suspensión de la llegada de capitales extranjeros, una disminución del valor de las exportaciones y una baja notable en las importaciones. La actividad industrial nacional entró a sustituir la oferta extranjera ante una demanda ya creada, por la imposibilidad de satisfacción que representaba la primera. Esas industrias con capital nacional aumentaron su producción aceleradamente entre 1930 y 1936 utilizando al máximo el equipo existente, mejorando la razón capital/ producto de manera considerable. En fin, se puede decir que los años treinta significaron para Colombia el despegue hacia el capitalismo industrial. ¿Qué pasaba entretanto en el departamento de Nariño? Estas tierras vivían otro proceso. La época del treinta, a pesar de ser distintos en esta 117


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región sureña, también presentó signos importantes de cambio. Veamos algunos de ellos. Para la época, la economía del departamento seguía fundamentada en el sector primario destacándose la producción agrícola y minera. Pero la industria y las artesanías en pequeña escala contaban con alguna ascendencia y desarrollo relativos, mientras que con bastante auge se incrementó el crecimiento del transporte. Lo más atrasado en toda la esfera productiva era el sector financiero. Puede afirmarse que en la década del treinta existía una insuficiente acumulación de capital, resultante de un escaso excedente de la producción agrícola, sobre todo de la cafetera, que es la más importante en la nación, pero que en el territorio sur apenas comenzaba a tomar realidad en la conformación de la economía. Se presentó asimismo un lento y escaso crecimiento del capital mercantil, que, sin embargo, era muy superior al del capital industrial. Este a su vez existía en una proporción menor al del resto de la nación. El capital financiero era incipiente. En la nación el foco capitalista se había gestado en el campo, al contrario de lo que sucedía en Nariño. Así se puede establecer que el proceso de expropiación de tierras, básico en el desarrollo capitalista, ya fortalecido en la nación, se empezó recién a dar en el departamento y con características marcadamente diferentes. El empleo de trabajo asalariado en el campo no se presentaba y las formas productivas dominantes eran las feudales de tipo atrasado. Por lo tanto, tampoco se habían dado las transformaciones en las formas de propiedad capitalista. La acumulación de capitales y la transformación de dinero en capital eran muy escasas y lentas, de tal manera que la producción mercantil, siendo importante, no generaba capital. Pero ante todo el proceso de la conversión de la tierra en mercancía, como elemento primordial en la producción capitalista, se presentaba en la época en un lánguido desarrollo. Sintetizando, la década del treinta presentó la no existencia de un desarrollo de tipo capitalista en el campo, mientras se daba lento y distorsionado en su nacimiento en la ciudad. Lo predominante era un híbrido semi-feudal en el cual el precapitalismo era lo fundamental. Particularizando, veamos algunos aspectos estadísticos alrededor de las variables básicas de la estructura económica. Para el año de 1927 la población nacional se calculaba en 6 millones 724 mil habitantes y la de Nariño en 390.792. Y para 1938 Colombia 118


Revista TENDENCIAS Vol. VIII No. 2

había aumentado a 8 millones 702 mil y Nariño a 450.000. La tasa de aumento anual del departamento aproximadamente había sido de un 1.7% (Cepal, 1970: Página). La producción cafetera de Nariño a comienzos de la década avanzó en forma considerable y acelerada, aunque unos años después de lo acontecido con el resto del territorio. La situación se muestra en la tabla siguiente Cuadro No. 1. EL CAFÉ EN NARIÑO EN 1932 VARIABLE

DATOS

Número, de fincas cafeteras

3.811

Fanegadas cultivadas

5.462

Cafetos en producción

4.018.430

Cafetos sin producir

1.372.357

Total cafetos cultivados

5.390.787

Fuente: Censo Cafetero 1932

En cuanto a las regiones productoras se mencionan 31 municipios y corregimientos donde se cultivaba el café. El primero de ese entonces era Sandoná con 830.372 cafetos; el segundo Consacá con 742.950; el tercero es La Unión con 624.142. Los últimos son Iles con 7.800 y Cumbal, en Mayasquer, con 3.900 cafetos. La producción para el año de 1937 pasaba de los 24.000 sacos de sesenta kilos y su exportación en el año cafetero del 1 de julio de 1936 al 30 de junio de 1937 fue la siguiente. Cuadro No. 2. EXPORTACIONES CAFETERAS DE NARIÑO - 1937 Lugar

Cantidades

Por Tumaco se exportaron

8.657 sacos

Por Popayán se exportaron

3.306 sacos

Total exportado

11.963 sacos

Fuente: Censo Cafetero (1937)

119


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Otro de los renglones importantes de la producción nariñense era la minería, sobre todo en el aspecto de la explotación aurífera. Para el año de 1935 se menciona que el número de vetas tituladas en Nariño, aunque no todas están en explotación, era de 5.000 situadas la mayoría en las provincias de Núñez, Túquerres y Barbacoas. Se señala el hecho de que la producción de las mismas es enorme, dentro de las limitaciones del proceso, ya que fluctuaba entre los 2 y 2.5 kg. de oro diarios. Es importante anotar que en esta época, de los 49 municipios, 33 denunciaron la existencia de minas. Es así como en 1936 se presentaron 3.711 denuncios de minas, de los cuales se titularon 1.744. Los municipios mineros, en su orden eran (Progreso Nariñense, 1938): Los Andes con 81 minas; Santa Cruz con 61; Barbacoas con 46; Samaniego con 13; Guachavéz con 10; Iscuandé también con 10; Rosario con 9; Maguí con 6; El Tambo con 5; Sotomayor con 3; Colón con 3; y Ricaurte con 1. En toral eran 267 minas en explotación. Menor importancia tenía la plata. Sin embargo se daban diversas vetas en algunas regiones ricas en este metal. Se destacan sobre todo las minas del municipio de Funes: El Calollo y Rucío. Las minas de carbón mineral estaban situadas en regiones de Chita, en el Rosario; Pocuaró y Peñol en El Tambo, y en la de Tangua; y su explotación se hacía en pequeña escala. Yacimientos de cobre se encontraban en las márgenes de los ríos Guaitarilla y Mayo. El azufre se presentaba en el territorio en forma abundante, constituyéndose en el primero de la nación, sobre todo alrededor del Volcán Azufral en Túquerres. Existían ricas minas de yeso, cal, mármoles, lo mismo que vetas de algunas piedras preciosas como rubíes, amatistas, granates y ágatas, en la Cuenca del Mayo. No obstante, lo destacable del período en estudio, los años entre 1930 y 1938, es hallar un desarrollo industrial bastante notable, aunque, claro está, diferente en calidad y cantidad con el que se había gestado en la parte central del país. Vale contrastar eso sí que luego de 70 años esa industria en la práctica ha desaparecido. El siguiente cuadro muestra la incipiente pero importante industria del sur de Colombia, a finales de los años treinta.

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Revista TENDENCIAS Vol. VIII No. 2

NARIÑO: Cuadro No. 3. PRODUCCIÓN MANUFACTURERA 1938 MANUFACTURA

CIUDAD

Hilados y tejidos

Pasto

1

Ipiales

1

Contadero

1

Sombreros

No. DE EMPRESAS

La Unión

No censados

Sandoná

Idem

Cervezas

Pasto

2

Gaseosas

Pasto

3

Ipiales

1

Túquerres

2

Tumaco

1

Tumaco

1

Cigarrillos Fósforos

Pasto

1

Velas

Pasto

1

Tumaco

1

Jabones

Pasto

2

Tubos de concreto

Pasto

1

Baldosines

Pasto

1

Camisas

Pasto

1

Fuente: Revista Progreso Nariñense-1938

Por otra parte se mencionan las industrias artesanales del fique, las fábricas de ladrillo y tejas de barro, la dinámica industrial del calzado hecho a mano, ocupando un gran número de trabajadores, la bien trabajada peletería, la fabricación de artículos de cacho, y la tradicional producción del barniz de Pasto. Interesante resulta destacar que la industria de hilados y tejidos tenía una gran importancia en la región, produciendo artículos de muy buena calidad que fácilmente competían con los nacionales y los extranjeros. En tal ramo se destaca el hecho de que en Ipiales existía la fábrica de hilados y tejidos Pérez Pallares fundada en 1930, con un buen edificio, talleres adecuados y 46 telares. En ella laboraban 125 obreros y su producción anual pasaba de las 850 mil yardas de telas. Hoy esa factoría sólo es un recuerdo apenas rememorado por muy pocas personas. 121


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Otro hecho notable de la época era la producción de sombreros de paja toquilla. La Unión era conocida en todas partes por la calidad de sus productos y allí, era su principal industria. Los sombreros de Sandoná y sus alrededores eran solicitados en varios mercados no sólo del interior sino también del exterior. Cálculos de la época señalan la exportación de sombreros de esa población en 500 docenas mensuales y la venta al interior en otras ochocientas docenas. Generalizando se comprueba que en Nariño, se daba un desarrollo industrial y artesanal relativamente importante, casi autosuficiente e independiente del resto de la nación. Aunque de tipo rudimentario la producción abastecía el mercado propio y aún dejaba excedentes que surtían otros. Los telares, sobre todo los de bayeta, las fábricas de cigarrillos y la producción de costales y alpargatas tenían un relativo desarrollo pudiendo entregar su producción incluso fuera del departamento. Los jabones, los cueros, las sillas de montar, el calzado, eran apreciados en muchas partes. Junto a ellos los molinos en una floreciente industria harinera se fueron ensanchando al ritmo de los tiempos y, al fin de cuentas, fueron los únicos que subsistieron el paso de los años que trajo cambios totales en la estructura productiva de Nariño. Lo relevantes de esa producción fabril era la gestación del sector proletario y la semilla del obrerismo y el sindicalismo en Nariño, como señal del surgimiento del capitalismo. En lo que respecta al sector terciario, el comercio era el de más alto grado de desarrollo relativo en la región; el de los servicios representaba una muy buena parte de la actividad de la fuerza de trabajo disponible. El comercio se dividía en dos grandes ramos según la forma de distribución conocidos como mayoristas y minoristas. Los primeros eran los grandes comerciantes de la época, los encargados de importar y exportar las mercancías, y los que en realidad mantenían el centro de toda actividad económica, incluso en el aspecto financiero. Los datos que se poseen, no oficiales, porque no existían estadísticas, para mediados de la década de cinco ciudades principales, Pasto, Ipiales, Túquerres, Tumaco y Barbacoas, permiten interpretar las características más importantes del sector comercial y algo de los servicios, como se puede observar en el siguiente cuadro, donde se nota que el comercio y los servicios son las actividades principales. 122


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Cuadro No. 4. NARIÑO: ACTIVIDADES ECONÓMICAS 1938 Comerciantes mayoristas:

59

Comerciantes minoristas:

155

Graneros y abarrotes:

29

Farmacias, droguerías y laboratorios:

43

Restaurantes, hoteles y similares:

78

Bancos y similares:

5

Librerías, papelerías, imprentas:

29

Joyerías, relojerías:

18

Servicios varios:

241

Fuente: Progreso Nariñense (1938)

Comparativamente se observa en los datos, junto a los anteriores de la industria, la gran ascendencia del comercio y la mayor importancia del mismo con respecto a la misma, lo que significó el rumbo definitivo hacia el futuro. En cuanto a otros componentes de la estructura económica es interesante destacar la existencia de muy pocas plantas de energía eléctrica, todas de propiedad particular; el funcionamiento de una radiodifusora, Radio Nariño; la floreciente prestación de servicios en aserríos y otros de menor importancia. Los transportes presentaban un avance paulatino y se halla que en Pasto existían siete agencias de transportes, en Ipiales y Túquerres tres en cada una, mientras que en Tumaco se hallaban en actividad dos agencias de vapores marítimos y dos de naves costeras. Las principales vías, aunque construidas en regulares condiciones, eran las mismas que con poquísimas excepciones existen en la actualidad y, lo que es más grave, permanecen con las mismas características. La participación del sector gubernamental en la actividad económica era limitada. De las pocas estadísticas que en relación a su aporte se encuentran algunos detalles interesantes sobre todo en lo que se refiere al presupuesto departamental. Se señala al efecto que el presupuesto ejecutado en 1937 (en pesos de la época) ascendió a $1.099.140.64 mientras se proyectó que el de 1938 fuera de $1.200.547.09. Las rentas principales 123


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del departamento fueron: 1) La de licores con $691.917.94 centavos; 2) La del tabaco con $243.005.11; y 3) la renta de degüello con $50.636.35. La principal renta como hasta ahora fue la correspondiente a los licores. Sin embargo cabe señalar que en ese tiempo la Licorera tomó por un camino de progreso, representado en la adquisición de un edificio adecuado; en la compra de una nueva máquina francesa y en el incremento de la producción. En la época citada en el departamento existían cinco agencias bancarias, sin que esto significara desarrollo del sector financiero. La costumbre arraigada que era la de guardar el dinero en las casas y el movimiento y la velocidad del circulante eran limitados. La confianza en los bancos era mínima, e incluso la insuficiencia de los mismos era suplida por algunas casas comerciales, que guardaban el dinero de algunos clientes que por ese servicio pagaban determinados montos. Según narra Ricardo Arroyo (1979: 17) en el Nariño de los años treinta del siglo pasado se practicaban peculiares transacciones comerciales con la moneda circulante que caracterizan muy bien la época y la región. En efecto, mientras la nación ya había implementado definitivamente un sistema monetario, sobre todo cuando ya se había establecido, por ejemplo, la unidad monetaria de diez reales, en Pasto, para citar el caso, se aceptaban tales monedas y sus múltiplos, únicamente por la equivalencia de 8 reales, lo cual en la realidad devaluaba la moneda nacional dentro del territorio sureño. El peso nacional en base a diez aceptado en estas tierras en esos términos era una moneda de plata y se la conocía como “El Fuerte”, el cual fue la base durante mucho tiempo para todo tipo de transacciones comerciales, junto con los llamados por el común, peso “chiquito” y peso “de comprar puercos”, por sí solos merecedores de una crónica costumbrista. Se menciona el hecho de que inclusive los cálculos oficiales del presupuesto se realizaron durante bastante tiempo en relación a tal medida monetaria. La realidad de ese entonces señala la existencia paralela de varios sistemas de medida para las transacciones, sin que se hubiera unificado el sistema, cosa que ocurrirá muchos años más tarde. Por un lado se hacían las transacciones entre los mismos habitantes en base del fuerte de ocho unidades; por otro se realizaban los intercambios, entre el peso nacional de diez y el aceptado por ocho, y por otro se establecían las 124


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tradicionales relaciones de intercambio casi de trueque entre los productores del campo y sus compradores del mercado. El panorama en este aspecto expresa nítidamente la escasa iniciación del proceso mercantil y de mercado en la región lo cual explica el escaso desarrollo del nuevo modo de producción capitalista, con una preponderancia considerable de formas semifeudales y atrasadas de producción en las cuales, si bien existía el dinero, dentro de ese proceso le impedía la transformación en capital. 10. ESTRUCTURA PRODUCTIVA DEL PERÍODO En el escenario de la economía nacional, entre 1924 y 1930, se había cimentado el proceso industrial que había generado su base productiva. Puede decirse que en esa época el proceso de sustitución del taller artesanal por la manufactura y sobre todo directamente por la planta fabril fue acelerado y continuo. Claro está que la industria no logró convertir las importantes inversiones en aumento de la producción siquiera proporcionalmente equivalente y, menos aún, aprovecharse de los aumentos de productividad que la tecnología importada permitía. En Nariño, en cambio, ni siquiera este gran salto de sustitución se había dado, aunque en verdad el taller artesanal era fuerte. Cuando la “Gran Depresión” norteamericana de 1929 se presentó, esta crisis afectó en sentido contrario a todos los sectores de la economía nacional, en especial al sector trabajador. Pero en nuestro departamento tal impacto no fue demasiado grande y su efecto tuvo un colchón protector en las labores de la artesanía e industria autónomas de la región. En el centro de la nación la gran crisis propició la concentración del capital, lo cual, frente al gran desarrollo fabril era contradictorio, si se tiene en cuenta que paralelamente coexistía el viejo poder terrateniente. Esa contradicción que pudo ser chispa revolucionaria, fue encaminada de manera supraestructural a través de una reforma económica de carácter proteccionista, que se comenzó a gestar en las leyes 99 y 119 y el decreto 2194 de 1931, y que posteriormente, a partir de 1936, se complementó en una legislación favorable al ya pujante modo de producción capitalista. Se puede afirmar que para el resto de la nación el período de 1932 hasta 1940, fue un ciclo económico típicamente capitalista, en el cual el 125


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crecimiento de la producción industrial fue seguido por un crecimiento de las importaciones de bienes de capital e intermedios. Según datos de Oscar Rodríguez (2 973), la mecanización y tecnificación de la industria iniciada anteriormente se incrementó, aumentándose la productividad y también la producción, a tal punto que entre 1930 y 1939 la relación entre el total del capital en la industria y su producto subió de 0.21 a 0.4, mientras la relación entre la inversión nueva anual y la producción subió entre 1936 y 1938 de 1.47 a 1.65 para bajar en 1939 a 1.57. En el período de la década del treinta, entonces, en la nación se presentó un vertiginoso ascenso de la tasa de ganancia industrial, en pleno auge capitalista. Pero dentro del desarrollo desigual y combinado del modo de producción capitalista, en Nariño la época de los años treinta no tuvo como efectos la implantación del moderno sistema productivo. Veamos algunas razones por las cuales se puede afirmar que en Nariño no se dio en firme un proceso hacia el capitalismo en sus etapas de producción industrial, sino que se quedó en los balbuceos de una forma productiva semi industrial, importante sí, pero no suficiente para marcar el posterior desarrollo regional. En primer término, al contrario de lo sucedido en la nación, no se dio en el sur un fenómeno de la expropiación de las tierras campesinas, al menos en el sentido desaforado y violento en que siempre se ha dado en el capitalismo, y como se cumplió en el centro de Colombia. De igual forma, las cifras demuestran una inexistente contratación obrera en el campo, puesto que allí siguieron imperando los métodos feudales de trabajo servil, es decir que en el agro ni siquiera se asomaba el nuevo modo productivo, enraizado ya en el resto de Colombia. Por último, no se dio una suficiente acumulación de capitales, e incluso se llegó a una lenta y casi nula transformación del dinero en capital. Los efectos de esta realidad agropecuaria, plasmada en el semifeudalismo, se sintieron en las ciudades de Nariño, que eran pocas en esa época, tal vez unas cuatro como máximo. En ellas se presentó una limitada producción mercantil simple, que aún siendo de calidad no generó los excedentes acumulables, al lado de una producción industrializada meritoria, sí, pero con una dinámica limitada y escasa hacia la capitalización. La producción citadina se hallaba, por lo tanto, marcada por un sector secundario en vías de desarrollo, pero de poca influencia, y un sector terciario bastante importante. 126


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En la realización del proceso capitalista no se contó con un determinante capital industrial; no existió tampoco el capital financiero; se cumplía tan sólo la etapa de circulación a través del capital comercial, y en la relación campo-ciudad, no se dio el requisito de la conversión total de la tierra en mercancía. Por lo que respecta a características particulares, se señalan los hechos de la existencia de mayores perspectivas de trabajo productivo en la región. Se encontraban industrias de relativa importancia, hoy desaparecidas en la absorción de las actividades terciarias. Es así como industrias y artesanías, factorías y talleres, que para el treinta tuvieron decidida participación, desaparecieron como por encanto, para dejar el paso al trabajo en el comercio y en los servicios, sin que la actividad productiva aumentara. La década del treinta fue toda una época romántica en Nariño. En el sector agropecuario, que estaba la vanguardia, se generaba el excedente económico capitalizable. El trabajo florecía y las actividades empresariales se circunscribían a personajes oriundos de la región. La industria en pequeña escala era determinante; el comercio era floreciente y los problemas de desempleo y sus secuelas eran de limitado alcance. Lógicamente que esto obedecía a un escaso desarrollo regional. Pero vale la pena interrogarnos, si el precio del modernismo fue el cambio de una época de trabajo por otra, en la cual las labores de la especulación y el intercambió son prioritarios, con un aumento preocupante del desempleo ¿Ese precio no ha sido muy alto?

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Guillermo Alfredo Narváez Ramírez Elementos para la historia económica del departamento de nariño (II)

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TENDENCIAS Revista de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas. Universidad de Nariño Vol. VIII. No. 2 2do. Semestre 2007, páginas 129-144

GLOBALIZACIÓN Y CIENCIA ECONÓMICA: APUNTES SOBRE MUCHAS EQUIVOCACIONES Y SUS REPETICIONES1 Theotonio dos Santos2

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ste trabajo defiende la tesis de que la ciencia económica, bajo la forma del “mainstrean” neoliberal se convirtió en un obstáculo para la comprensión del sistema económico mundial. Sus recomendaciones buscan limitar el crecimiento económico en los países centrales y lanza las zonas dependientes en gran crisis. Esto ocurre en un momento de gran potencial de crecimiento, una nueva fase la de los ciclos largos de Kondratiev basada en las innovaciones generadas por la revolución técnico-científica. Se compara la ciencia económica actual a la Escolástica medieval que se convirtió en el obstáculo principal para la gran ofensiva modernizadora iniciada en el renacimiento. LA NUEVA ESCOLÁSTICA Parece que el tema del crecimiento económico retornó al centro del pensamiento y la práctica económica. Todos los días los inversionistas de los países centrales y periféricos, particularmente los latinoamericanos, aguardan las estadísticas del crecimiento de la economía norteame1. 2.

Tomado de http://psa.org.ar/am-rica-latina-cooperaci-n-o-conflicto-por-theotonio-dos-santos Unidad Latinoamericana y Caribeña América Latina ¿Cooperación o conflicto? (ALAI) – ARGENPRESS. Fecha de publicación: 10/05/2007 Theotonio dos Santos es profesor titular de Economía de la Universidad Federal Fluminense, es coordinador de la Cátedra y Red Unesco – Universidad de las Naciones Unidas sobre Economía Global y Desarrollo Sostenible.

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ricana. Paradójicamente, en el año 2000, los señores de las finanzas querían noticias desfavorables al crecimiento. Ellos deseaban un “aterrizaje suave” de la economía norteamericana en un nivel más bajo de crecimiento. ¿Y por qué?, porque la “teoría” económica neoliberal afirma que crecimiento genera pleno empleo y el pleno empleo genera inflación. Más aún: esta “teoría” económica había elevado (en la fase “b” del ciclo largo de posguerra) la tasa de pleno empleo al 6 o 7% de desempleados. ¡Pero en 2000 los EE. UU. tenían solamente 3,7% de desempleados! El lector se preguntará: ¿pero seguramente hay vastos estudios científicos por detrás de estas afirmaciones? Yo le puedo decir tranquilamente que no los hay. Estas tesis se fundamentan en razonamientos lógicos con alguna ilustración matemática. De la misma manera que los escolásticos medievales probaron a Cristóbal Colón que la tierra no podría ser redonda o a Galileo que la tierra no puede girar alrededor del sol con argumentos lógicamente incontestables, estos economistas “prueban” que menos del 6% de desempleo provoca una terrible inflación. Cuándo la economía norteamericana llega al 3,7% de desempleo con disminución de la inflación, ¿saben Uds. lo que hacen? No cuestionan para nada su aparato “teórico”. Simplemente revisan su tasa mínima de desempleo para los 3,7% y exigen aumento de la tasa de interés porque ahora sí la economía llegó a la más baja tasa de desempleo. ¡Con menos del 3,7% no se podrá impedir la inflación! Si estos señores usaran su pretendida actividad científica para ejercicios literarios, todo estaría bien. Pero ellos influencian las políticas estatales y los agentes económicos, forman la cabeza de los nuevos economistas y desperdician recursos humanos que podrían producir trabajos más interesantes para la humanidad. En su análisis de las ondas largas, Kondratiev constató la existencia de ciclos de 50 a 60 años compuestos de una fase a en la cual predominan los años de crecimiento económico con una duración de 25 a 30 años y una fase b con predominio de años recesivos o de bajo crecimiento, de igual duración. El progreso de la humanidad en el Renacimiento dependió vitalmente del derrumbe de la hegemonía del pensamiento escolástico sobre el Occidente Europeo. De la misma forma, el progreso de la humanidad en la presente fase del desarrollo económico mundial depende del derrumbe del pensamiento económico neoclásico bajo su versión ultraliberal. Esta no parece ser una tarea fácil. Véase el caso del surgimiento del superávit 130


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fiscal de cerca de 200 mil millones de dólares en Estados Unidos, después de años de déficit fiscal creado por los gastos de los neoliberales en recursos de guerra y en el pago de altos intereses de la deuda pública. Los demócratas, con apoyo de la mayoría de la población, propusieron utilizar este superávit para mejorar el sistema de previsión social (que los neoliberales demostraron a la sociedad que no podría continuar existiendo por falta de fondos). Ahora que estos fondos sobran debido al abandono de los gastos ociosos que ellos impusieron al país, proponen y logran disminuir los impuestos y hacer desaparecer estos excedentes. ¿Con qué argumento? No invocan su verdadera razón, que es la defensa a ultranza de los intereses de los ricos, sobre quienes caerán los beneficios de los recortes de impuesto. En un juego de palabras alegan que los recortes de impuestos favorecen a los empresarios que son los inversionistas que garantizan el crecimiento. Por otro lado, quieren detener a toda costa el crecimiento resultante de la política de Clinton que abandonó sus recetas recesionistas. De hecho, los años de hegemonía neoliberal mostraron que los recortes de impuestos, sobre todo de los ricos, llevaron solamente al déficit fiscal, a la disminución del crecimiento y a la crisis recesiva que en octubre de 1987 y en 1989 a 1991 derrumbó la economía norteamericana llevando a la caída de Bush y de los republicanos. En los días actuales vemos al Bush hijo retomar las mismas políticas en el interior de una recesión económica grave provocada por las políticas restrictivas del Banco Central norteamericano, el cual intenta ahora arreglar el desastre provocado por él al reducir drásticamente la tasa de interés. RECOMENDACIONES PARA LAS COLONIAS Estos intereses y prejuicios “científicos” disfrazados de ciencia económica son aún más graves cuando recaen sobre economías más limitadas y sufridas, como las de los países dependientes y Subdesarrollados, para estar bien con el inexplicable optimismo actual, economías en desarrollo o “emergentes”. Oponerse al crecimiento en tales circunstancias es simplemente un crimen. Sin embargo, esta es la orientación del FMI y de los equipos económicos “ultracompetentes” que asolan nuestros gobiernos. 131


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Cercados de miseria por todos lados, continúan insistiendo que el problema de nuestros países es el exceso de demanda y sus efectos inflacionarios. Pero ¡si vivimos en una época deflacionaria! A propósito de esto, todos estos equipos se beneficiaron de la tendencia mundial a la deflación que derrumbó todas las hiperinflaciones del mundo en la primera mitad de los años 90. Todos atribuyeron a sus políticas económicas el control de una inflación que espontáneamente caía en todo el mundo, a pesar de los déficits comerciales y fiscales que estos equipos generaron durante la década del 90. Todos sabemos que monedas supervaloradas, como practicaron Salinas hasta 1994 y el Plan Real de Fernando Henrique Cardoso, hasta el desplome de enero de 1999, provocan presiones inflacionarias. Sabemos también que un aumento de la deuda pública en 10 veces en 7 años, como ocurrió en el Brasil de Cardoso, es una terrible bomba de tiempo que deberá explotar en el futuro no muy lejano a través de violentas presiones inflacionarias. Sin embargo, las políticas de desvalorización cambial no provocaron inflación y, al contrario, estuvieron asociadas a períodos de control inflacionario. Después de las devaluaciones cambiarias, estos equipos fueron sorprendidos por los efectos positivos de un cambio más equilibrado. En vez de revisar sus conocimientos de economía, se vanagloriaron de su capacidad de provocar fenómenos totalmente contrarios a sus previsiones. Cuando el entonces candidato a la presidencia de México, Fox, propuso una tasa de crecimiento del producto bruto del 6 al 7% se rieron de él, de su ingenuidad y desconocimiento de la economía. En vísperas de las elecciones, se apuraron en divulgar el aumento de las tasas de crecimiento de México para el 6,7%. Hábil, Fox les respondió con una pregunta: ¿de qué se vanaglorian ustedes? ¿no es que era imposible? Sin embargo, a pesar de sus evidentes fracasos, estos señores no pierden el respeto que los medios de comunicación y la opinión pública oficiosa mantienen en sus artes de hechiceros. El Fox presidente los ha mantenido en el poder, a pesar de sus crasos errores de política económica y sus falsas previsiones. El primer año de su gobierno, el PIB cayó drásticamente. Han convencido al candidato fogoso que creía en el crecimiento, que la recesión es el mejor camino para derrotar una inflación ya derrotada, no por ellos sino por la devaluación de activosmundiales, por la 132


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caída del precio de commodities (excepto en parte el petróleo, lo que es bueno para México), por la baja dramática de los precios de productos manufacturados, etc. LAS POSIBILIDADES HISTÓRICAS CHOCAN CON LA TEORÍA Vemos, por tanto, que los sectores interesados en el crecimiento económico en una fase histórica extremadamente favorable al mismo, pues nos encontramos en una fase “a” del ciclo de Kondratiev, como venimos afirmando desde 1993, en contra de todo un aparato pretendidamente teórico que negaba el crecimiento de la economía norteamericana, hablando del rompimiento de una burbuja financiera que se había roto en 1987, o de un límite inflacionario determinado por un pleno empleo cuyas bases fueron cayendo año a año. Es hora de decirlo incisivamente: la humanidad puede resolver algunos de sus problemas milenarios en la fase actual del desarrollo de las fuerzas productivas. Para esto deberá emplear masivamente su capacidad de ampliar su base tecnológica a través de innovaciones cada vez más radicales, basadas en la robótica y en las nuevas fases de la revolución técnico-científica, como la ingeniería genética, el láser, los nuevos materiales, la biotecnología, etc. Lo que bloquea esos avances es la conservación de relaciones de producción atrasadas que impiden el pleno desarrollo económico y la aplicación de políticas industriales que favorezcan el crecimiento. Son las ideas ya superadas que se oponen a la disminución de la jornada de trabajo, a la distribución más justa de las riquezas, a la utilización de los excedentes en favor del desarrollo social, a la hegemonía de una cultura planetaria más solidaria y pluralista, basada en el respeto de las potencias económicas a cada civilización, a cada cultura local o nacional. Cercada de miserables y orientada por una “ciencia” económica destinada a probar la necesidad de la miseria, la humanidad se encuentra, como en la Baja Edad Media, contenida en su potencial transformador y revolucionario. Hagamos como Colón, desafiemos a los teólogos del atraso. Es como romper la punta de la cáscara del huevo y él se pondrá de pie. El verdadero origen de los errores sistemáticos de evaluación de la economía mundial se encuentra en el universo teórico generado por la ortodoxia de la ciencia económica. Se puede confirmar esta tesis al cons133


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tatar las amenazas de nuevas situaciones muy delicadas como consecuencia de los errores pasados. De un lado, los Estados Unidos presentaron una fuerte tendencia al crecimiento, sin inflación y con disminución significativa del desempleo. Sin embargo, este comportamiento de la economía norteamericana que se mantuvo aproximadamente ocho años no estaba de acuerdo con la teoría económica ortodoxa. Según estas teorías, la mantención de altas tasas de crecimiento y la tendencia al pleno empleo ya debería haber generado fuertes presiones inflacionarias, a pesar de que este crecimiento estuvo asociado a la formación de un superávit fiscal, lo que les pone los pelos de punta a los economistas keynesianos, miembros ahora desplazados del “mainstream”. Frente al desmentido de los hechos a esta interpretación fracasada de la teoría económica oficial, lo que debe cambiarse es la realidad y no la teoría. Por lo menos es esta la actitud de los presidentes de bancos centrales. A la cabeza, el presidente del Federal Reserve Board de Estados Unidos, el Sr. Alan Greenspan. Para justificar los aumentos de la tasa de interés pagadas por el Fed en circunstancias de una inflación controlada, este “mago” de las finanzas nos habló de una inflación secreta. Con esto se justificó la contención del crecimiento de la economía norteamericana a través de un aumento absurdo de la tasa de interés en el año 2000. Lo más grave es como la prensa internacional y gran parte del conservadurismo norteamericano saludó el “éxito” del Fed en detener el crecimiento norteamericano, en aumentar el desempleo, en disminuir la construcción de nuevas casas y así en adelante. Pareciera que la función de la ciencia y de las políticas económicas es generar desempleo y miseria. ¿En nombre de qué base teórica o empírica pueden estos señores intervenir tan poderosamente en la economía y saludar las miserias por ellos impuestas a la población? ¿En qué manual de economía y en qué trabajo teórico significativo existe este concepto de inflación secreta? ¿Cómo se la mide? ¿Cómo se la combate? Es natural, por lo tanto, que hasta sectores conservadores se pronunciasen en contra de esta decisión reaccionaria y criminal de aumentar la tasa de interés sin serias señales de inflación. Incluso el aumento del precio del petróleo fue absorbido sin grandes efectos inflacionarios. 134


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OTRA VEZ SUS EFECTOS EN LAS ECONOMÍAS DEPENDIENTES Como vimos, es más grave sin embargo la aplicación de estas “teorías” en los países por ellos llamados “en desarrollo” o “emergentes”. Tomemos el caso de Brasil, país con un potencial de crecimiento económico envidiable, contenido hace 20 años por la transferencia masiva de sus excedentes para el exterior en forma de pago de intereses, remesas de ganancias y otros mecanismos de especulación, como lo veremos adelante. Las políticas oficiales no pueden, sin embargo, contener una economía informal en expansión todos estos años, en la que se incluye el contrabando, el tráfico de drogas y los varios tipos de crimen organizado, como los secuestros, los juegos de azar, etc. Pero la prensa internacional se ha dedicado a confirmar las previsiones oficiales de una recuperación del crecimiento en el presente año de 2001. Estas no son sin embargo las previsiones de los economistas no oficiales. Las razones son simples a pesar de una recuperación del crecimiento del PIB en 3,7%, en 2000 las exportaciones no se han recuperado. Por el contrario, han disminuido en valor absoluto. Y sólo no sucede una crisis cambiaria más grave debido a la disminución dramática de las importaciones, también en términos absolutos. En consecuencia, Brasil ha disminuido aún más, en el presente año, su participación en el comercio mundial. Lo interesante es el desprecio por los datos. Un país que ha disminuido su participación en el comercio mundial desde 1994 es presentado a la opinión pública y al sector bien remunerado de la profesión de economista como un ejemplo de equilibrio cambiario (!). Para neutralizar el déficit comercial (que había aumentado drásticamente entre el 94 y el 98) y el pequeño superávit que se consiguió en el 99 a través de la disminución de las importaciones, se recurrió y aún se recurre a tasas de interés absurdas para pagar una deuda pública generada exclusivamente para atraer dólares del exterior, ingresados en el país a través de facilidades absurdas. Para comprender el efecto de esta política, basta decir que no hubo aumento de gastos en ninguna actividad del sector público en todos estos años. Los salarios de los servicios públicos están congelados desde 1994. Desde entonces no se realizó una sola inversión significativa en infraestructura o cualquier sector. Sólo se vendieron empresas públicas generando así alguna renta para el Estado pronto utilizada para pagar el servicio de la deuda. Otra 135


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prueba de la ausencia de gasto público es la mantención y aumento del superávit fiscal primario (entradas y salidas, excepto pagos de intereses), otra vez con el objetivo de pagar el servicio de la deuda pública. Lo más dramático de este cuadro es que la deuda pública ha crecido de 61 mil millones de reales en 1994, cuando se inició el plan real, hasta 650 mil millones en nuestros días, según los datos oficiales. ¿Cómo es posible aumentar de manera tan espectacular la deuda pública mientras se cortan gastos y se aumentan las entradas fiscales? La razón se encuentra en ciertos manejos de la “teoría” económica al servicio de intereses inconfesables. El argumento es más o menos así: se necesita moneda fuerte o un ancla cambiaria para detener la inflación; esto provoca déficit cambiario. Para cubrir el déficit se necesita importar capitales de corto plazo, y la única manera de hacerlo es a través de la venta de títulos públicos de corta duración a altísimas tasas de interés. Estas tasas de interés se calculan de la siguiente manera: deben ser iguales a la tasa de interés internacional (con el aumento impuesto por el FED, en 2000, la “libor” estuvo en torno al 6% al año, hoy día, con la baja dramática de la tasa de interés en Estados Unidos, ella está en torno al 1,7% al año), a la cual se suma un dato subjetivo que se traduce en un tremendo aumento de la tasa de interés, tratase de los costos correspondientes al “riesgo” de invertir en un país emergente (sin embargo de estos “riesgos” este país logró pagar al capital especulativo internacional, en 1995, el 52% de tasa de interés, en títulos públicos de los más sólidos en el mundo, con una moneda perfectamente estable y una inflación ya baja y en caída). Cuando la tasa de interés americana estaba en 6,5%, la tasa de interés básica impuesta por el Banco Central de Brasil era de 18,5%, después de la caída dramática de la tasa de interés norteamericano al 1,7% la tasa de interés impuesta por el Banco Central de Brasil era de... 8,5%, con la misma tasa de inflación y la misma tasa de riesgo... Así se desenmascaran a cada día los modelitos formales que se usan de acuerdo con las circunstancias y el grado de dinismo de los tecnócratas que gerencian el Estado. Los lectores deben creer que estoy exagerando. A veces yo también lo creo. No parece posible una cosa así. Pero desgraciadamente es ver136


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dad. Y los responsables por esta política continúan en su mayoría en el poder. ¡Y son considerados un equipo de gran competencia técnica que implantó la “responsabilidad” fiscal de Brasil (!). ¿Cómo puede ser que los responsables por desequilibrios fiscales, financieros y cambiarios de tal monta puedan ser elogiados como rigurosos defensores de los “fundamentos” de la economía? Este es un misterio que sólo puede explicarse si desplazamos nuestro análisis para el plan de los intereses económicos y políticos. Pero es necesario agregar el descalabro a que llegó la ciencia económica para permitir que tales “modelos” analíticos puedan implantarse y ser aceptados por vastos sectores profesionales. CIENCIA ECONÓMICA Y CRIMINALIDAD ¿Qué seriedad podemos atribuir a conceptos pretendidamente económicos como el llamado “riesgo Brasil” que explicaría en 1994-1995 una tasa de interés del 52% anual, con una inflación de cerca del 8% en el mismo año? ¿Cómo se calcula este riesgo? ¿Cuáles son sus componentes y cómo se mide la incidencia de los mismos? Sin embargo, estimados lectores, fueron transferidos miles de millones de dólares a inversionistas de todo el mundo en nombre de la competencia técnica de los formuladores de tales charlatanerías y el pueblo brasileño sufre hasta nuestros días con las consecuencias de estas decisiones. Lamento tener que plantear la cuestión en estos términos policiales. Pero esta es la posición de la procuradoría pública en Brasil en este momento. Por lo menos con relación al caso de la desvalorización del real en enero de 1999. El entonces presidente del Banco Central hizo operaciones en dólares según el precio antiguo con, por lo menos, tres empresas financieras entre las cuales una de ellas estaba ligada a él, amigos y familiares. El presidente del Banco Central, en esta época, era un destacado economista del grupo de la PUC de Río que asumió el poder con la adopción del plan real. El argumento para ayudar estas empresas con cerca de 1,5 mil millones de dólares fue inventado en una improvisada carta escrita un día después de la operación por una también destacada funcionaria de segundo rango. Según ella, la no concesión de esta ayuda a las empresas financieras señaladas provocaría un “riesgo sistémico”. En 137


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el caso de que estas empresas realizaran sus operaciones con los nuevos valores cambiarios, estaría amenazado todo el sistema financiero brasileño. Después de mucho examinar el asunto y seguramente no pudiendo comprobar la existencia de este riesgo tan subjetivo, las autoridades judiciales del país decidieron procesar las autoridades financieras involucradas en estas claramente fraudulentas operaciones. ¿A cuántos casos de prisión llegaríamos si entrásemos en un análisis riguroso de los pretendidos conceptos científicos usados por las autoridades financieras para justificar la transferencia de miles y miles de millones de dólares de nuestros contribuyentes para las manos de los titulares de deudas públicas y varios otros títulos respaldados por conceptos de dudosa validez científica? La verdad es que necesitamos rigurosos controles de la opinión pública sobre estas operaciones que se hacen hoy a la sombra de secretos bancarios, altas competencias pretendidamente incuestionables, poderes discriminatorios a veces asegurados por leyes a los bancos centrales y otras entidades financieras. Para darles respeto y dignidad a estas operaciones se creó un lenguaje económico tan subjetivo y tan hermético como aquél de los padres y médicos de la edad media que utilizaban el latín para protegerse de la curiosidad de los legos. Continuemos nuestro análisis considerando los argumentos sobre la posibilidad de disminuir drásticamente la tasa de interés en Brasil. Hay casi un consenso sobre la imposibilidad de disminuirla a niveles próximos de la tasa internacional. Otra vez estamos frente a categorías analíticas de bajo rigor científico como el llamado “riesgo Brasil”. En 2000, las autoridades financieras, bajo fuerte presión de la opinión pública, se vieron obligadas a disminuir la tasa de interés de los títulos públicos del 18% para el 17,5% y el 16,75%, con un claro indicativo para continuar bajándola. No han faltado los comentarios contrarios a esta baja. La oposición dudaba si la baja continuaría debido a los enormes compromisos financieros internacionales que asumió el gobierno, además del enorme déficit cambiario que enfrenta el país debido a la política del plan real. No obstante, en 2001, bajo el impacto del “caso argentino”, la tasa de interés volvió al 18,5%, nivel en que se encuentra hasta medios de 138


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2002 cuando, como vimos, la tasa de interés mundial entró en baja violenta. Es evidente que no será posible ampliar las exportaciones del país con tales tasas de interés. Ni podrá haber una recuperación económica estable sin una baja significativa de estas tasas. Es necesario disminuir el grado de intervencionismo a que el capital financiero ha sometido nuestras economías, mientras defiende el no intervencionismo en los otros sectores de la economía, donde el Estado sí necesita intervenir, como el sector social, las políticas industriales, etc. Además, el Estado sí debe intervenir en las políticas financieras pero en el sentido de contener el capital financiero y su poder, con el objetivo de facilitar el financiamiento de las actividades productivas que sí cabe al Estado proteger. Es hora, por tanto, de una verdadera innovación de la ciencia económica. Hay que comparar estas experiencias de políticas económicas y sus efectos en vez de proponer doctrinas extremadamente negativas que tienen por objeto limitar la capacidad de avance de la humanidad. Es hora de poner lo real (es decir, la realidad y no la moneda que trae este nombre para confundir) en primer plano y comparar con criterio y sabiduría. La teoría deberá renovarse a la luz de los hechos. Si no lo hace, está fallando gravemente. LA CONTABILIDAD Y EL CRECIMIENTO Debemos, por lo tanto, incursionar más profundamente en la cuestión teórica. Hace mucho tiempo la contabilidad macroeconómica de América Latina se ve sometida a principios y metodología impuestos por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Trátase de asegurar ciertos principios de información necesarios para la comparación entre las varias economías nacionales y para la toma de decisiones del sistema financiero internacional. Trátase, por lo tanto, de cuestiones técnicas de interés de un estrecho grupo de funcionarios internacionales y nacionales. Por lo menos es lo que se pretende en los medios tecnocráticos y académicos. Nosotros no hemos estado nunca de acuerdo con esas pretensiones. Por el contrario, demostramos ya en los años 60 que los sistemas de contabilidad vigentes en nuestros países, muchos de ellos impuestos por las organizaciones internacionales ocultaban los fenómenos más importantes para la orientación de nuestras políticas económicas. 139


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Mostrábamos, por ejemplo, la creciente sumisión de nuestras economías a déficits en el sector servicio, como los fletes y los pagos de royalties, y a un balance negativo en la cuenta de capitales, en la medida que la salida de ganancias e intereses se sobreponía a la entrada de capitales a largo plazo. Mostrábamos así la necesidad de recurrir, desde aquella época, a préstamos internacionales que harían explotar la cuestión de la deuda externa de la región. Las aventuras del financiamiento externo de los años 70, proporcionado por la creación de los excedentes del petróleo y su reciclaje por los bancos internacionales aumentó aún más los mecanismos del endeudamiento estructural que, asociados al aumento de las tasas de interés en los años 80, harían activar la bomba del endeudamiento externo. Hasta nuestros días, estamos sometidos a esta situación estructural cada vez más grave, a pesar de que los economistas oficiales niegan la existencia de estos problemas estructurales y anuncian soluciones y mejoramientos, ajustes y falsa recuperación de crecimiento todos los años. A pesar de desmentidos por los hechos, insisten en defender sus instrumentales teóricos y analíticos fracasados como una ciencia exacta indiscutible. Lo más grave, sin embargo, es que estos señores han ganado un poder creciente sobre las políticas públicas cada vez más sometidas a sus principios doctrinarios. Este es el caso de las cuentas públicas que se transformaron en un campo de batalla de las ideas de los nuevos escolásticos o tecnócratas en el poder. El caballo de batalla de esta mitología es el llamado “déficit” público. Por déficit público se debe entender un dato general de las cuentas públicas, es decir, la diferencia entre las recetas y los gastos del Estado. Pero, qué parte de los gastos se considera déficit y qué parte de ellos se considera gastos normales, es materia de doctrina, de valores, de decisión pública. En esta materia los tecnócratas no tienen nada que aportar excepto por el hecho de que están al servicio de ciertas doctrinas e ideologías donde sus intereses están mejor defendidos y representados. Por lo tanto, su pretensión de imponer políticas de gastos y decisiones de gobierno en nombre de unos principios de equilibrio macroeconómico (discutibles incluso como política económica) corresponde a una usurpación evidente de sus atribuciones y competencias. 140


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Es así como los instrumentos de medición y cálculo económico comienzan a impregnarse de ideología y falsificación deliberada o no de los hechos. Sería enorme la lista de estos conceptos deformados al servicio de intereses no declarados. Pero el gobierno brasileño ha puesto en evidencia uno de los más interesantes aspectos de este problema al proponer al Fondo Internacional un cambio contable de grandes implicaciones. Hace mucho el Fondo Monetario Internacional incorporó entre los datos referentes al déficit público los gastos realizados por las empresas públicas en inversiones. De esta forma, los superávits fiscales, en general, o las ganancias obtenidas por estas empresas, en particular, o los financiamientos por ellas logrados para realizar sus inversiones pasaron a ser contabilizados como gastos públicos iguales a cualquier costo de servicios públicos que no pueden obtener posterior resarcimiento. Claro que tal conceptualización fue siempre drásticamente condenada por los economistas de formación keynesiana que se dedicaron a demostrar que el gasto público era el instrumento fundamental para superar el desempleo y el atraso económico. ¿Qué decir entonces de un gasto productivo que generaría recetas posteriores acrecidas por nuevos niveles de producción? Es innecesario decir que este juego contable estuvo en la base de toda una campaña en contra de las empresas públicas, presentándolas como fuente de déficit público, cuando los datos mostraban en general estas empresas con superávits importantes que generaban recetas significativas para el Estado. Particularmente, las empresas de commodities como el cobre chileno, el petróleo venezolano, mexicano o brasileño, el acero y los minerales de Brasil, de Venezuela y muchos otros casos fueron fuentes fundamentales para los recursos del sector público. Es evidente que si se pasa a contabilizar las inversiones de estas empresas como gastos públicos y fuente de déficits fiscales se genera un importante medio de propaganda en contra de las mismas. Asimismo se presenta estos gastos como una fuente de desequilibrios macroeconómicos negativos cuando en realidad son factores positivos para el crecimiento económico sin los efectos inflacionarios que tales contabilidades permiten suponer. 141


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La trampa se hace aún más grave cuando se incluye en la categoría de empresas públicas, servicios prestados por el Estado sin remuneración como es el caso de la enseñanza universitaria. Por principio, casi todos sus gastos pasan a ser “déficits” de las empresas públicas. Y así, varias otras actividades similares, como la previsión social de los funcionarios públicos, etc. LA CUESTIÓN FISCAL Y SUS TRAMPAS Pero más grave aún es el efecto de esta definición sobre las exigencias del Fondo Monetario Internacional para cortar gastos públicos innecesarios e inflacionarios. Tal enfoque llevó a recortes de inversiones en la región, durante los últimos veinte años, en los cuales comprometimos definitivamente nuestro desarrollo al aceptar la tutela del FMI. En Brasil, por ejemplo, el ahorro del gobierno, que representaba el 5,58% del PIB entre 1971 y 1980, cayó para -0,4% entre 1981 y 1990 y 1,59% entre 1991 y 1996. Esto significó, de hecho, el fin de cualquier inversión pública y la casi paralización del país. Es fácil comprender las consecuencias de estas políticas no solamente en el crecimiento de la economía, sino también sobre el sistema de educación, salud, transporte, vivienda y otros sectores sociales que dependen cada vez más de la inversión pública. Y no podemos decir que la inversión privada logró sustituir la ausencia de inversiones estatales. Aun sin considerar el hecho de que los inversionistas privados raramente se interesan por atender a la masa de los consumidores sin recurso, existen aún los problemas de la falta de ahorro privado, de la concentración de aplicaciones financieras extremamente rentables, de la falta de tradición empresarial en el sector privado, del desinterés del capital internacional por inversiones productivas en los países en desarrollo y, finalmente, el alto costo del dinero, hecho generado por determinación de la política económica y por las violentas tasas de interés pagadas por el Estado. Por estas razones, el ahorro privado tuvo un aumento de 1971-80 a 1981-90, 12,35% del PIB para 19,67%. Pero en el sexenio siguiente (1991 a 1996) el ahorro privado ya había caído para el 16,95% del PIB del 142


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Brasil. En lo que respecta al ahorro externo él representó el 3,87% entre 1971-80, cayendo para el 1,57% en 1981-90 y finalmente el 0,83% en 1991-96. Nada de esto impide a los ideólogos tecnócratas continuar afirmando que sus políticas facilitan la entrada de capital externo y la financiación externa de nuestras economías. Está, por lo tanto, muy claro como los agentes de estas economías terminan por refugiarse cada vez más en la economía informal, que se encuentra relativamente protegida de la competición internacional a través de mecanismos tales como el no pago de impuesto y la baja remuneración de la mano de obra que no cuenta con el apoyo del Estado. Esta economía de la miseria, tan elogiada por muchos científicos sociales de la región, saludados por la prensa internacional como grandes teóricos del atraso, se va expandiendo a niveles impresionantes. Otra vez utilizamos los datos de Brasil. Según cálculos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas (IBGE), el empleo en el sector informal ha crecido del 52% del total del empleo en Brasil en 1990 para el 62% en 1999. Es muy interesante constatar el hecho de que una administración tan subordinada a las metas del FMI, como el presente gobierno de Brasil, se haya visto obligada a postular una revisión del concepto del déficit fiscal aplicado por el FMI, eliminando de éste la cuenta de los gastos en inversiones de las empresas estatales que han sobrado del huracán privatista que vivió el país. Lo extraño es la constatación de que los varios gobiernos del país y de la región hayan aceptado una violencia conceptual tan grande por tanto tiempo. Pero no debemos asustarnos de esos absurdos. Como vimos, el actual gobierno de Brasil es presentado al mundo como un modelo de rigor fiscal. Sin embargo, entre 1994 y 2000, ¡¡¡él elevó el déficit público del gobierno federal de cerca de 64 mil millones de reales para cerca de 650 mil millones de reales!!! Cómo que una tal irresponsabilidad fiscal pudo ser convertida en un modelo de rigor fiscal es una de estas obras de propaganda política, apoyadas en la ausencia de cualquier honestidad científica que asustan a cualquiera. Como se ve, las opiniones dominantes no tienen que apoyarse en hechos. Basta que sean del interés de aquellos que la transmiten. Sin 143


Theotonio Dos Santos Globalización y ciencia económica: Apuntes sobre muchas equivocaciones y sus repeticiones

embargo, los hechos terminan por imponerse. Esperamos que la propuesta del gobierno brasileño, por tratarse de un cliente tan obediente, pueda sensibilizar a los técnicos del FMI. La opinión pública ya se encuentra bastante sensibilizada en cuanto a su apoyo tan incondicional a las privatizaciones. En encuesta reciente del Latinobarómetro se constata la caída impresionante de apoyo a las privatizaciones en la región. En Brasil, por ejemplo, la discordancia de las privatizaciones representaba solamente el 43% de la población en 1998 y llegó al 61% en el año 2000. Un aumento similar se encontró en todos los demás países de la región. La desilusión con el programa de reformas neoliberales en el plano económico se derrama sobre la confianza en el régimen democrático. En Brasil, la aprobación del régimen democrático es una de las más bajas de la región. Solamente el 35% de los brasileños se encuentra satisfecho con la democracia, según esta misma fuente de investigación. Trátase de uno de los más bajos índices de toda la región que solamente pierde para el Paraguay, donde el apoyo a la democracia se mantiene en el 31%. Es pues asustador constatar que la población de un país tan clave en el hemisferio occidental se encuentra tan alejada del ideal democrático y tan insatisfecha con su aplicación. Tenemos sin duda que aceptar que esta usurpación del Estado por los tecnócratas y el carácter absurdamente conservador y hasta reaccionario de sus decisiones, al servicio de las fuerzas sociales más negativas, es una razón fundamental para la desilusión de una población que luchó hasta muy recientemente en contra de una poderosa dictadura militar. Estas constataciones nos conducen sin embargo a la necesidad de repensar nuestra realidad continental a la luz de nuevos hechos políticos e ideológicos que quizás nos permitan abrir perspectivas de acción más ligados a los intereses de las mayorías sociales.

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TENDENCIAS Revista de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas. Universidad de Nariño Vol. VIII. No. 2 2do. Semestre 2007, páginas 145-155

PRESENTACIÓN DE LIBROS Por: Ana María Córdoba Barahona

LAS PIEZAS DEL ROMPECABEZAS Desigualdad, pobreza y crecimiento De Armando Montenegro - Rafael Rivas (Editorial Taurus)

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l título del libro evoca quizás un entretenimiento difícil de resolverse, máxime cuando a renglón seguido se plantea desigualdad, pobreza y crecimiento, factores realmente complejos para una sociedad que busca que la ciencia económica le ofrezca las luces necesarias para encontrar soluciones adecuadas en un mundo que se debate en extremos típicos de la economía: la riqueza y la pobreza. Sin embargo, cada uno de los diversos temas abordados en el libro y que contribuyen a armar el rompecabezas son tratados con la mayor sencillez posible con lo cual se cumple el propósito de los autores de estar escri145


Ana María Córdoba Barahona Presentación de Libros

tos para lectores no necesariamente economistas. Bien podría tomárselo como un texto de cabecera para la formación integral y permanente del resto de profesionales diferentes al economista. Lo cual no significa que para el profesional de la economía resulte elemental. Quizás sea todo lo contrario. Se trata de un libro que llega a la esencia de la problemática económica del país a partir de la explicación de aspectos vitales como el crecimiento, la distribución del ingreso y la pobreza, esta última no fácil de comprender en un mundo capitalista que muestra facetas fascinantes de desarrollo, pero también el rostro amargo de sus consecuencias y secuelas. Sin agobiar con datos históricos interminables, se identifica esa capacidad de los autores para retroceder el tiempo suficiente que permite halar un hilo conductor hasta el presente. Las cifras son reveladoras y presentan una comparación con economías de otras áreas geográficas. Por otra parte, Las piezas del rompecabezas tiene como punto de partida reflexiones de libros especializados e investigaciones económicas y socioeconómicas de muchos profesionales y organismos nacionales y extranjeros; con lo cual le da un carácter objetivo desde la mirada de la moderna economía capitalista. En esas circunstancias, es un texto realista frente a las posibilidades para disminuir la pobreza en un país como Colombia. Muestra con agilidad conceptos tan importantes como democracia, desigualdad, oportunidades, conflicto entre generaciones, gasto público, entre otros, lo cual les permite llegar a conclusiones que merecen toda nuestra reflexión para el presente y el futuro en la economía y en otras áreas del conocimiento, es decir el porvenir de la sociedad colombiana en general. Tiene igualmente un carácter pedagógico. Los autores explican con claridad y precisión diversos aspectos de la administración pública relacionados con la Hacienda y las finanzas públicas, muchos de estos tratados en la cotidianidad de la prensa nacional y regional, pero que no garantizan la comprensión total del ciudadano común. La lectura fluye como un proceso de enseñanza-aprendizaje para el economista y demás profesionales que necesitan ligar su quehacer a la realidad nacional y regional. Pero también es una guía admirable para quienes aspiren a las diferentes instancias del gobierno y para el gobernante de cualquier nivel, para el político y el dirigente, para el estudiante universitario y para el 146


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profesional que se vincule al sector público o privado, en fin, para todo aquel que quiera conocer a Colombia con la rigurosidad del lente de las cifras sacadas con técnicas especializadas y analizadas con la contundencia de los acontecimientos económicos del país. En Las piezas del rompecabezas se rescata temas tan vitales como los estudios de población para las determinaciones económicas, presenta una visión crítica sobre la educación colombiana y cómo esta constituye una pieza fundamental para la disminución de la pobreza y por ende, para el crecimiento y el desarrollo económico; explica la variable del empleo como la de mayor atención por parte de los distintos sectores sociales y gremiales, por lo cual es analizado con detenimiento y explicitado con rigurosidad. El tema pensional es tratado con la rigurosidad necesaria para comprender por qué es un aspecto que despierta preocupación gubernamental y ciudadana. Se sabe que las jóvenes generaciones no contemplan en su proyecto de vida profesional las pensiones y la jubilación como dádiva, derecho o conquista. Los sistemas pensionales generalmente colapsan las economías y por tal razón su tratamiento se torna escabroso. En Colombia, los pensionados se ubican con tendencia a los sectores altos, lo que de por sí ya origina congoja, si se piensa en disminuir la pobreza. Los autores de Las piezas del rompecabezas terminan sus reflexiones con los desafíos de las finanzas públicas como mecanismo distributivo del ingreso. El déficit fiscal es explicado con la connotación de lo que significa la crisis fiscal y su repercusión en toda la política social del Estado. Finalizan con el siguiente párrafo: “La realización de todos estos esfuerzos, en forma simultánea, ha demandado gastos superiores a las posibilidades financieras del Estado, hasta tal punto que amenazan su bancarrota. La gran reforma de recuperar la viabilidad financiera del Estado colombiano, la base sobre la cual puede realizar todas sus acciones, es uno de los grandes desafíos de esta generación”. Reiteramos que Las piezas del rompecabezas es un excelente libro de economía para estudiantes y profesores universitarios interesados en comprender los grandes debates nacionales, regionales y locales del acontecer social, político y económico, con un sentido crítico y real, con argumentos y estadísticas. Y aunque en algún momento se puede estar en desacuerdo con los autores, eso no le quita ninguna validez a sus importantes planteamientos realizados con seriedad y veracidad. 147


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EL PENSAMIENTO DE ANTONIO GARCÍA Paradigma de independencia intelectual De Julián Sabogal Tamayo - Universidad de Nariño (Plaza & Janes Editores)

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a industria editorial ofrece en la actualidad una amplia gama de obras sobre economía. La historia y el pensamiento económico han sido objeto de estudio, investigación y análisis por parte de importantes escritores de corte económico de ayer y de hoy, de la mayor parte del mundo. No sucede lo mismo en Colombia con respecto a obras que recojan el pensamiento económico del país. Tal vez la historia económica nacional ha tenido más suerte.

Por eso resulta novedosa la obra del profesor Julián Sabogal Tamayo al acercarnos al pensamiento económico de Antonio García Nossa, considerado el maestro de los economistas nacionales durante el siglo XX, pues la profesión como tal sólo alcanza su madurez después de la década de los 50, gracias, precisamente, a las bases fundamentales de este pensador económico que se preocupó por formar una escuela (el instituto de Economía de la facultad de Derecho de la Universidad Nacional) que forme nuevos economistas con capacidad de pensar la economía colombiana y la latinoamericana. El libro del profesor Sabogal, también nos ofrece páginas interesantes sobre la historia económica colombiana porque nos ubica por cada una de las obras escritas por Antonio García Nossa, en los momentos precisos que vivía Colombia en su geografía económica, la vida de los indígenas asalariados, la muerte de Gaitán, en general la vida de los sectores marginales, entre otros aspectos. Pero ante todo, en el primer capítulo nos muestra cómo el maestro García se había convertido en un verdadero líder de intelectuales en el campo social y económico, acorde con el desarrollo político de la nación. Un segundo capítulo lo dedica a señalar los aportes metodológicos y teóricos de García, indicándole al lector cómo desde el comienzo de su 148


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vida de escritor económico se perfila como un pensador independiente y esa necesidad que siempre demostró para que en la gran región latinoamericana se promoviera esa independencia intelectual. A pesar de su admiración por Marx y de la influencia de éste no se dejó llevar por las corrientes comunes. Las estrategias de desarrollo es el tema del tercer capítulo donde presenta la propuesta teórica considerada más una teoría revolucionaria y parte del movimiento de emancipación ideológica y política de América Latina. Al buscar el cambio de la sociedad en el corto y mediano plazo, según Sabogal, Antonio García nos propone tres aspectos vitales: la participación activa del Estado en la planeación económica; la reforma agraria y la presencia autónoma de la universidad pública, todo interrelacionado. Un tema que invita a la reflexión y al estudio permanente de la vida colombiana. En el cuarto y último capítulo el profesor Sabogal lo dedica a mostrar la vigencia y potencialidad de la obra de este gran pensador. Es el balance crítico del autor del libro, como él mismo lo puntualiza: “los aportes del maestro que han perdido vigencia, en razón de los cambios históricos, los que hoy en día mantienen su vigencia y la potencialidad de su pensamiento para producir nuevo pensamiento, en las nuevas circunstancias. El propósito es colocar el pensamiento del maestro García frente a las esperanzas actuales de los colombianos y latinoamericanos de inicios del siglo XXI.” (Página 249). Como puede avizorarse, el libro de Julián Sabogal Tamayo ofrece la posibilidad de abordar históricamente el pensamiento económico colombiano de uno de sus más ilustres representantes; e inspirarse en su vida y en su obra para pensar nuevas alternativas de desarrollo regional y nacional. En este libro se insinúa con claridad que leer a Antonio García Nossa, bien sus primeras producciones ó sus obras más significativas es renovar el espíritu para no perder la fe y la esperanza por un futuro más dinámico, es reflexionar sobre el pasado, el presente para vislumbrar el porvenir de Colombia y de sus regiones; es volver a la vida para desarrollar un pensamiento propio, auténtico. Invitamos a profesores y estudiantes de economía y demás áreas afines a degustar esta obra que nos llama a asumir una posición intelectual propia que permitan alimentar propuestas y alternativas de desarrollo endógeno. 149


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PACÍFICO EN LLAMAS De Jesús Martínez Betancourt -Universidad de Nariño (VIPRI - CEILAT)

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a realidad del Pacífico nariñense es un tema común en cuanto se lo conoce a través de la prensa regional y nacional, en algunas ocasiones por medio de documentales de televisión, y también por trabajos de grado en varias áreas del conocimiento. Por eso, escribir un texto que nos acerque a su dinámica de desarrollo y por ende, a la verdad de su actual situación de miseria y abandono no es tarea fácil y allí radica el mérito del libro del profesor Jesús Martínez Betancurt. Una investigación sobre la realidad socioeconómica de la costa pacífica nariñense es el origen del texto “El Pacífico en llamas”, conformado por 15 capítulos donde se hace un análisis económico y social. En el primer capítulo realiza una aproximación hacia la concepción de desarrollo, como herramienta para entender el mestizaje y propone alternativas específicas en las dimensiones de tiempo y espacio reales. Hace un repaso interesante sobre el desarrollo del pensamiento económico. El capítulo segundo aborda la crisis del capitalismo con énfasis en el incremento de la pobreza y el deterioro del medio ambiente en el marco de las deliberaciones de Naciones Unidas, con referencias estadísticas sobre el avance de la pobreza y el debilitamiento de los recursos naturales, como factor que afecta la seguridad alimentaria. Con esta reflexión, en el siguiente capítulo el tema central es la potencialidad de la cuenca del Pacífico. 150


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Retoma los dos capítulos anteriores y en el cuarto centra el análisis en la problemática de la costa pacífica colombiana, donde la pobreza y la inseguridad alimentaria son situaciones cotidianas, es decir muestra ese escenario rico en biodiversidad que contrasta con la miseria de sus pobladores y la actitud de indiferencia gubernamental, endémica. Nariño en el contexto de su costa pacífica es la temática del siguiente capítulo en el que se demuestra el carácter periférico de la economía subregional, eminentemente agropecuaria y artesanal, con una producción que no genera valor agregado. Se complementa el análisis del escenario anterior en el capítulo sexto frente a una creciente presencia del complejo conflicto que existe entre el gobierno con narcotraficantes, paramilitares y guerrilleros en una sociedad civil cada vez más indefensa. Se hace referencia a situaciones históricas, culturales, demográficas, topográficas y climáticas como elementos que se conjugan dialécticamente, cuyo resultado es el mestizaje de la región. Los aspectos socioeconómicos son abordados en el capítulo séptimo. Se hace referencia a la presencia del capitalismo en esa zona geográfica, convertida en un sistema productivo tradicional en la medida que la extracción forestal ha sido uno de los factores que ha contribuido a que su economía tenga una tendencia extractiva y depredadora. La descripción del sector agropecuario de la costa pacífica nariñense con una economía de autoconsumo que se hace en el capítulo octavo, permite tener una visión más amplia para comprender la situación de esa zona geográfica. Con excelentes recursos naturales, cada vez más lejos de un desarrollo tecnológico y las posibilidades de mercadeo agroindustrial. En el noveno se estudia el problema silvicultor, ligado a la concepción del desarrollo humano económico-social sostenible, la presencia del recurso maderero y su impacto ambiental como uno de los problemas más graves del pacífico nariñense. En el décimo capítulo se hace referencia al subsector pecuario con su caracterización en cuanto a predios, inventario de ganado bovino, porcino, vacuno, producción de leche, distribución de áreas e inventario de otras especies. En el once se aborda el tema de la pesca artesanal e industrial de la costa colombiana en general y de la pacífica nariñense en particular, con la constante de la pobreza en medio de la abundancia. 151


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Se exponen los problemas más relevantes del subsector y se hacen propuestas para mejorarlo significativamente. En el siguiente capítulo se estudia la minería con su carga asociada a la explotación del negro a favor de un sector privilegiado de blancos. El análisis de las condiciones de vida de la población de esta área geográfica es el tema del capítulo 13, es decir, se describe la pobreza extrema ligada al modelo de desarrollo centralista y excluyente que impera en el país, donde la ausencia de equidad y justicia son sus principales características. En el capítulo 14 se toma la problemática relacionada con la educación y se plantean propuestas etnoeducativas como respuesta a la crudeza de la situación encontrada. Finalmente, en el último capítulo se formulan unas propuestas más amplias que respondan de manera efectiva a la solución de ese abanico de problemas que a aquejan a la costa pacífica del departamento de Nariño y cuyo desarrollo de sus potencialidades podrían convertirse en la solución de muchos de los problemas que aquejan a la geografía nariñense. El estudiante de economía, administración o comercio tiene un documento valioso para conocer su región y contribuir a profundizar estos aspectos, que son presentados con estadísticas que ilustran la cruda realidad de la costa pacífica. Esta obra también es de gran utilidad para todos aquellos profesionales diferentes a los de las áreas económica y administrativa por la información y análisis que contiene sobre esta subregión nariñense.

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EVOLUCION SOCIOAMBIENTAL Y DEL ESPACIO GEOGRÁFICO EN EL VALLE DEL PATÍA -EL CASO DE TAMINANGODe Benhur Cerón Solarte - Universidad de Nariño (Asopatía, Alcaldía de Taminango, Consejo Regional Indígena del Cauca, Delegación de la Unión Europea para Colombia y Ecuador, 2005.) 206 p.

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n las últimas décadas ha sido común asociar a la población de Taminango con las largas sequías en su zona y la mendicidad en la carretera Panamericana y en las principales vías de la ciudad de Pasto. Como todo fenómeno socioeconómico, al principio causaba impacto pero pronto la ciudadanía asumía una actitud de indiferencia, la misma que ha caracterizado a las entidades gubernamentales de los diferentes niveles. La investigación adelantada por el profesor emérito de la Universidad de Nariño Benhur Cerón Solarte, permite conocer las condiciones biofísicas, socioeconómicas, políticas y culturales de la región para comprender el fenómeno de la sequía en esa zona geográfica y su dilatado desarrollo económico, no como un asunto que ha dependido exclusivamente de sus habitantes, tanto de los nativos como de los inmigrantes, sino como un problema que atañe a ese conglomerado social por ser el principal implicado, y al Estado por la obligación que le corresponde frente a las condiciones de vida adversas de su gente. Si bien la obra se centra en la evolución del medio ambiente y del espacio geográfico en el Valle del Patía, brinda una información científica valiosa e interesante acerca de la composición de valles y montañas, ríos y quebradas a través del tiempo, situando como punto de partida la era mesozoica, para explicar, por ejemplo, el desplazamiento de la placa continental suramericana que choca con la placa del Pacífico para formar una zona de subducción. Poco se conoce sobre el complejo mosaico de cerros volcánicos que rodean a la zona de Taminango. En este libro se encuentran datos im153


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portantes acerca de la composición de los suelos y su incidencia en la actividad agrícola y ganadera de la región; el comportamiento bioclimático, la circulación de los vientos, las lluvias, el calentamiento del valle, entre otros, todo lo cual confluye hacia la formación de las condiciones de vida de este amplio espacio geográfico nariñense. Además, toma varios elementos históricos de hace varios siglos, en particular de la colonia, hasta llegar al siglo XXI. Los procesos migratorios se han originado alrededor de estas condiciones descritas, así como en la ilusión, en un momento determinado, de la presencia del oro y de piedras preciosas, que han resultado tan esquivas como las soluciones que se plantean permanentemente en los estudios y propuestas de desarrollo gubernamentales. Las talas, los incendios y el sobrepastoreo también son elementos que han incidido directamente en la situación de sequía de la región. Son incontrolados, extensos. La recuperación de las tierras que sufren estas actividades es casi imposible. Se pierden especies, desaparecen plantas. La erosión es el resultado final que complementa el paisaje desolador de la sequía. La presencia de las instituciones del orden nacional y departamental se ha enfocado más hacia la realización de estudios y diagnósticos, que a las soluciones reales frente a la sequía de Taminango, y por lo tanto, a la miseria de sus pobladores. Se pueden enumerar muchos de ellos, donde literalmente están las soluciones. Sin embargo, ya lo advierte el mismo autor: la desidia gubernamental, el desgreño y la corrupción administrativa, han ahondado su situación miserable y repermanente abandono. El estudio adelantado por el profesor Cerón Solarte es significativo para comprender la famosa problemática de la sequía en la región de Taminango. Ofrece muchas luces para encaminar las propuestas y sobre todo, se plasma en un libro los detalles científicos, sociales, económicos, políticos y culturales que permiten obtener una visión amplia e integral sobre la realidad de las sequías de esta área geográfica nariñense. Evolución Socioambiental y del espacio geográfico en el valle del Patía -El caso de Taminango- se impone como un texto de estudio obligado para gobernantes y gobernados y para todos aquellos investigadores que decidan ampliar y profundizar sobre las condiciones de pobreza y miseria que la rodean. 154


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POLÍTICAS & ESTRATEGIAS De Oscar Hernando Benavides Paz y Luis Alberto Arcos Arcos (Editorial Udenar)

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olíticas & Estrategias es un texto escrito por dos profesores gestores del programa de Administración de Empresas de la Universidad de Nariño, cuya experiencia en la cátedra los ha motivado a plasmar los aspectos básicos que permiten abrir un horizonte para la investigación y proyectos de emprendimiento empresarial Los temas de administración son necesarios para profesionales de las diferentes ramas del conocimiento y personas emprendedoras que deciden vincularse en forma directa al sector productivo. Su permanente actualidad ofrece una amplia gama de inquietudes que dejan la obligatoriedad de una actualización inmediata para continuar al ritmo acelerado de la vida de las empresas y negocios. No sólo los administradores son conocedores del componente administrativo. En Políticas & Estrategias se encuentra un escenario interesante que se constituye en un importante aporte teórico y práctico para potencilizar las distintas actividades que se cruzan en todo ejercicio profesional, aún aquellas actividades sin ánimo de lucro. El texto tiene la virtud de su sencillez, no es largo y ofrece una serie de ejemplos concretos, claros y donde se demuestra que lo interesante no hacer cosas extraordinarias, sino acciones ordinarias extraordinariamente bien hechas. Como en la investigación, los temas empresariales y de negocios parecería que estuvieran reservados a gente fuera de serie. En realidad, 155


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lo que verdaderamente se necesita es asumir una actitud de honradez frente a uno mismo y frente a quienes lo rodean. En el largo camino organizacional de los negocios, estos sentimientos se ven revertidos en el éxito empresarial porque se suman buenas voluntades para cumplir con los propósitos. Aunque el texto se elaboró hace unos años, queda un reto para todos para actualizar esas políticas y esas estrategias. En este trabajo escrito por los docentes Oscar Hernando Benavides Paz y Luis Alberto Arcos A. queda una semilla que no puede ni debe perderse. Profesores y Estudiantes del programa de Administración de Empresas tienen la palabra.

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EDICIONES ANTERIORES

Vol. I No. 1 Mayo de 2000 ARTÍCULOS CENTRALES Alberto Romero

El entorno internacional Fernando Bedoya B. Desarrollo, globalización e integración fronteriza Fidel Díaz T. ¿El cambio y el líder del futuro? Jesús Martínez B. Economía Política del Plan Colombia Mary A. Vera C. EVA y CVA como medidas de la creación de valor en un negocio: una introducción Mario E. Pantoja A. El espacio económico polarizado en la teoria de la planificación regional

SECCIÓN ESPECIAL SOBRE REFORMA CURRICULAR Armando Patiño Concepciones epistemológicas y post-epistemológicas en la reforma curricular. Carlos Arturo Ramírez G. Actividad cognoscitiva y asimilación consciente: el problema de la motivación. Julián Sabogal T. Hacia un modelo pedagógico para el aprendizaje de las ciencias económicas. 157


Ediciones Anteriores

Marco Antonio Burgos F. Economía y ética: una propuesta para la formación ética del economista latinoamericano. Servio Tulio Salazar V. La inteligencia como campo de acción de la pedagogía. Orlando Albornoz La profesión académica: ¿Profesionales que enseñan o profesionales de la enseñanza?

Vol. I No. 2 Noviembre de 2000 ARTÍCULOS Giovanni E. Reyes. Síntesis de la Historia Económica de América Latina 1960-2000. Alberto Romero El mundo de la pobreza (primera parte). Jesús Martínez B. Estructura de la reforma tributaria y el presupuesto nacional. Armando Patiño Crisis agraria regional: conflicto y exclusión sin solución. Mary A. Vera C. Gerencia basada en valor y gerencia financiera. Juliana Ferrer, Caterina Clemenza y José Luis Vásquez El problema ético en la industria metalúrgica y metalmecánica. Alcira Dueñas M. Mujeres coloniales al filo de su muerte: economía y cultura en los testamentos de mujeres de Pasto a fines del siglo XVIII. Julián Sabogal T. ¿Cuál es el pensamiento del Departamento de Economía de la Universidad de Nariño?

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Vol. II No. 1 Junio de 2001 ARTÍCULOS Y ENSAYOS Rodrigo Jiliberto H. Fundamentos para una economía ecosistémica. Giovanni E. Reyes Teoría de la globalización: bases fundamentales. Alberto Romero El mundo de la pobreza (segunda parte). Julio Silva-Colmenares Hacia una sociedad con un nuevo modo de desarrollo: Una propuesta para el siglo XXI. Armando Patiño Contexto para la formulación de la visión del plan de desarrollo municipal. Gustavo E. Machado y Alberto G. Castellano Efectos del entorno político-económico sobre la tasa natural de desempleo: caso Venezuela. Caterina Clemenza y Juliana Ferrer Sistema de evaluación del desempeño en las universidades nacionales venezolanas: caso Universidad del Zulia. INFORMES ESPECIALES CEPAL América y el Caribe en transición hacia una sociedad del conocimiento. Una agenda de políticas públicas. René Passet Manifiesto por una economía con finalidad humana. RESEÑAS BIBLIOGRÁFICAS Carlos F. Muñoz S. Nariño, realidades y futuros posibles. 159


Ediciones Anteriores

Vol. II No. 2 Diciembre de 2001 PRESENTACIÓN ARTÍCULOS Y ENSAYOS Rodrigo Jiliberto H. Modelos contingentes de conocimiento para la toma de decisión en medio ambiente. Desarrollos en Economía Ecológica/Ecosistémica. Jordi Vilaseca, Joan Torrent y Josep Lladós De la economía de la información a la economía del conocimiento: algunas consideraciones conceptuales y distintivas. Haydée Ochoa e Isabel Rodríguez Descentralización y privatización de la salud en Venezuela. Estudio de un caso. Maritza Ávila Urdaneta La salud en el proceso de descentralización territorial en Venezuela. Oscar H. Muñoz y Mariela Holguín El papel de los municipios colombianos en la planeación y gestión del desarrollo local: sus fundamentos teórico-conceptuales. Alberto Romero Reflexiones sobre la globalización.

Vol. III No. 1 Julio de 2002 Emilio José Chaves Teoría alterna sobre precios, moneda y ciclos. Julián Sabogal Tamayo La crisis de visión en el pensamiento económico moderno. Jairo Puentes Palencia Teoría, cambio social y desarrollo. Alejandro Mungaray Lagarda Aprendiendo en el mercado. Una experiencia de reciprocidad universitaria en apoyo a las microempresas mexicanas. Jenny Romero de Cuba, Lissette Hernández, Mariher Morales y Gleivis Palmar La industria maquiladora y el sector confección venezolano: un análisis critico. 160


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Gabriela Morán Leal, Emis Cavadias Gómez y Carlos Eduardo López Las organizaciones de la economía social en la reforma del Estado en Venezuela: caso del Estado Zulia 1989-2000. Armando Patiño Modernización y desarrollo regional: el caso de Colombia y Nariño.

Vol. III No. 2 Diciembre de 2002 ARTÍCULOS Y ENSAYOS Carlos F. Muñoz Santacruz El pensamiento agrario de Antonio García. Oscar H. Muñoz G. La gerencia pública y su importancia en el proceso de planeación y gestión del desarrollo local en los municipios colombianos. Juliana Ferrer y Caterina Clemenza Ética de la responsabilidad, como fundamento para fortalecer las dimensiones ético-competitivas en la empresa metalmecánica zuliana. Patricia Gillezeau B. Análisis y reflexión de la cultura y la práctica administrativa a partir de la ética y los valores: caso organización en Venezuela. INFORME ESPECIAL Giovanni E. Reyes Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA): contenidos y repercusiones para América Latina y el Caribe (ALC).

VIDA ACADÉMICA Jesús Martínez B. Propuesta de apertura del programa de Economía (jornada nocturna) con énfasis en finanzas y proyectos. Fernando Bedoya B. Cuentas Económicas de Nariño 1989 –2000 p. Descripción de resultados. 161


Ediciones Anteriores

RESEÑAS Francisco J. López Lubián y Walter de Luna Butz. Finanzas corporativas en la práctica. Reseñado por Mary A. Vera C.

Vol. IV No. 1 Julio de 2003 ARTÍCULOS Y ENSAYOS Rodrigo Jiliberto Herrera Una mente generosa para un mundo sistémico. Emilio José Chaves Márquez Cuentas Nacionales y su núcleo conceptual. Elementos para una crítica al documento SNA-1993 de la ONU. Claudia Urrutia y Alberto Castellano Incidencia del entorno macroeconómico en el comportamiento de la cartera de créditos de la banca universal venezolana durante el periodo 1998-2000. Alberto Romero y Mary A. Vera Los villanos de la globalización. INFORME ESPECIAL Giovanni E. Reyes Negociaciones comerciales internacionales de países de pequeñas economías. Elementos para una estrategia operativa de negociación con ilustración de países centroamericanos. REFLEXIONES Jesús Martínez Betancourt Nariño: un mundo mejor si es posible. Julián Sabogal Tamayo El sueño de libertad. VIDA ACADÉMICA

Discusión francesa sobre la enseñanza de la economía. 162


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Vol. IV No. 2 Diciembre de 2003 ARTÍCULOS Y ENSAYOS Armando Gil Ospina Evolución, cambios y tendencias de la ciencia económica en los últimos decenios. Nelson Labarca y Luis Hernández Gutiérrez Determinantes de la inversión privada en Venezuela: un análisis econométrico para el período 1950-2001. Maritza Ávila Urdaneta, Niria Quintero y Sandra Ramírez Pinzón ¿Descentralización y desarrollo regional sustentable? Interrogante de una política de Estado. Emilio José Chaves Márquez Distribución y coeficiente de Gini. Curva paramétrica de Lorenz sugerida y cálculos. VIDA ACADÉMICA Ana María Córdoba Barahona 30 años de presencia regional del programa de Economía de la Universidad de Nariño a la luz de sus trabajos de grado. Fernando Bedoya Barco y Eduardo Ruano Rosero La experiencia interdisciplinaria en el Centro de Estudios de Desarrollo Regional y Empresarial – CEDRE. INVESTIGACIÓN Fernando Bedoya Barco Producción y empleo en la pequeña industria en Nariño. REFLEXIONES Julián Sabogal Tamayo El modelo liberal como un modelo depredador por naturaleza. 163


Ediciones Anteriores

Vol. V Nos. 1-2 Diciembre de 2004 Emilio José Chaves M. Desigualdad, ingreso per-cápita y pobreza: de lo específico múltiple al sentido general de la cuestión. Gernot Köhler Una crítica al sistema mundial de salarios. Caterina Clemenza, Juliana Ferrer, Rubén Araujo Hacia una evaluación de la calidad de la enseñanza de la economía en América Latina. Sergio Daniel Paz Las actuales reglas de la competitividad internacional. REFLEXIONES Amylkar D. Acosta M. El shock petrolero.

Vol. VI Nos. 1-2 Diciembre de 2005 Pedro Vicente Obando Ordóñez El tratado de libre comercio y su relación con la educación superior. Hernán Burbano Orjuela La crisis ambiental del mundo al iniciar el siglo XXI: elementos para su análisis. Mario Alberto Gaviria Ríos Pobreza: ¿exclusión social o inserción precaria? Emilio José Chaves M. Intercambio desigual y tasa de cambio: ¿saqueo o explotación? El aporte de Gernot Köhler. Julio César Riascos Modelización estadística de variables cualitativas: una introducción aplicada. PROPUESTAS DE INVESTIGACIÓN Fernando Bedoya Barco Micro y pequeña industria: una alternativa para la promoción de la cooperación y la asociatividad. 164


Revista TENDENCIAS Vol. VIII No. 1

PROPUESTAS DE DESARROLLO Armando Patiño Propuesta de creación de un fondo de reconversión productiva regional. ENTREVISTAS David Pollock, Daniel Kerner y Joseph L. Love Entrevista inédita a Prebisch: logros y deficiencias de la CEPAL.

Vol. VII No. 1 Primer Semestre 2006 ARTÍCULOS Y ENSAYOS Giovanni E. Reyes América Latina y el Caribe: integración e inserción en los mercados internacionales. Carlos N. Oddone y Leonardo Granato México en un eventual Acuerdo de Libre Comercio de las Américas: perspectivas y aproximación desde la historia actual. Gernot Köhler Estratificación global del desempleo y del subempleo. Juliana Ferrer y Caterina Clemenza Habilidades gerenciales como fundamento de la estrategia competitiva en los sectores de actividad metalmecánica venezolana. Carlos Solarte Portilla y otros El TLC con Estados Unidos: efectos y retos para la cadena láctea de Nariño. Efren Coral Quintero Estrategias y oportunidades para la producción eficiente de plantas mejoradas.

ENTREVISTAS Der Spiegel El mercado no tiene corazón. Entrevista a Paul Samuelson. 165


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Vol. VII No. 2 Segundo Semestre 2006 ARTÍCULOS Y ENSAYOS Guillermo Alfredo Narváez Ramírez Elementos para la historia económica del departamento de Nariño (I). Alberto Romero El TLC Colombia–USA. Julián Sabogal Tamayo Apuntes para el estudio de la historia del pensamiento económico latinoamericano del siglo XX. Emilio José Chaves Menores jornadas para mayor tasa de empleo: el debate que no cesa. Mary A. Vera Colina Pensamiento complejo en el estudio de las pequeñas y medianas empresas. Propuesta para la discusión. Theotônio dos Santos El desarrollo latinoamericano: pasado, presente y futuro. Un homenaje a André Gunder Frank. Domingo F. Maza Zavala Prólogo al libro ”José Consuegra Higgins. Abanderado del pensamiento propio”, de Julián Sabogal Tamayo.

Vol. VIII No. 1 Primer Semestre 2007 ARTÍCULOS Y ENSAYOS Giovanni E. Reyes Variable tiempo y paradigma de hipercompetencia: Asignación de recursos y aplicación del teorema de separación de oportunidades de Fisher. Julio E. Villarreal N. y Diego S. Roa Meza Algunas herramientas para la toma de decisiones de inversión en proyectos de alto riesgo. 166


Oscar Hernán Muñoz G. Las nuevas perspectivas de estudio de la población: Sus alcances y limitaciones. Carlos Nahuel Oddone y Leonardo Granato Los nuevos proyectos de integración regional vigentes en América Latina: La alternativa bolivariana para nuestra América y la comunidad sudamericana de naciones. Juliana Ferrer y Caterina Clemenza Responsabilidad social frente al cumplimiento de la estrategia: Cimientos éticos en la empresa de producción social venezolana. Eduardo Vicente Ruano R. y Jaime Cardona Q. El sector agrícola del departamento de Nariño en las Cuentas Regionales 2000 -2005. René Báez Tobar Monroísmo y Bolivarianísmo confrontan en los Andes. Julián Sabogal Tamayo Presentación de libros.

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Igualmente, las referencias bibliográficas (que se relacionan al final) deben limitarse a las que han sido empleadas en el artículo. Se solicita consignar con exactitud, en cada caso, toda la información necesaria (nombre del o los autores, título completo y subtítulo cuan168


Revista TENDENCIAS Vol. VIII No. 2

do corresponda, editor, ciudad, mes y año de publicación, número de páginas, y si se trata de una serie, indicar el título y el número del volumen o la parte correspondiente, etc.). En caso de fuentes ubicadas en Internet debe colocarse, además de la información básica, la dirección completa, indicando la fecha de acceso a la misma. •

Las citas deben hacerse dentro del texto, utilizando solamente el encabezado de la referencia citada al final del artículo y la correspondiente página. Por ejemplo: (Sen, 2000:118). La referencia bibliográfica de la anterior cita es la siguiente: SEN, Amartya (2000). Desarrollo y libertad. Planeta Colombiana Editorial S.A. Bogotá, julio, primera reimpresión. 440p. Las notas deben citarse al pie de página en orden numérico.

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Esta Revista se termin贸 de imprimir en diciembre de 2007, en Graficolor San Juan de Pasto - Nari帽o - Colombia Se imprimieron 500 ejemplares


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