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Por Carolina Coronado Ropero


Aún recuerdo mi adolescencia, hacia el año 1147. Era inocente, viva, …, pero Rodolfo, mi señor feudal, solo veía mi belleza. Era un borrachuzo rico y mis padres humildes campesinos que tuvieron que entregarle la mano de su hija. Rodolfo se casó conmigo, pero me maltrataba y más de una vez tuve la idea de suicidarme. Él decía que las mujeres libres solo causarían problemas y detestaba esa idea. Yo, ansiosa por vivir y descubrir mundo, con solo dieciséis años, escapé de aquel infierno fingiendo mi muerte.


Robé un caballo y, tras varias semanas, crucé los Pirineos y llegué a un pequeño pueblo francés. Allí Philippe, un caballero viudo, me ofreció alojamiento a cambio de cuidar a sus hijos. Confié en él y le conté mi situación. Philippe, gran amigo del rey Luis VII, me ayudó a hacerme pasar por caballero. Luis confiaba plenamente en él y no dudó en aceptarme. Le serví como fiel caballero y con el tiempo fui un hijo para él.


Luis enfermó gravemente y, al no tener descendencia, me coronó ”Christian III ”.

Cuando falleció revelé mi identidad como “Cristine III ” y me casé con Philippe. Tiempo después quedé embarazada y no me recuperé tras dar a luz.


Espero que mi historia te sirva. Lucha por tus derechos Samanta.

Te quiere, tu madre.


Luchar para ser libre